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Materiales para el cursillo de formación

Kusch: Geocultura del Hombre Americano (pp .137 - 156)

TECNOLOGÍA Y CULTURA

Comenzaremos con la filosofía, porque pienso que nuestro problema americano no consiste
en que nuestra realidad es indómita, sino antes bien en el hecho de que no tenemos formas de
pensamiento para comprenderla. Por eso hemos precedido nuestra exposición por una
advertencia filosófica, y por consiguiente quiero aclarar en qué sentido tomaré la filosofía.
Quizá no podría tomarse el término mucho más allá que como una forma especial del pensar,
en tanto este pensar, desde el punto de vista etimológico, implica el concepto de pesar. Según
esto el filosofar no es más que un pesar lo que nos ocurre. Filosofar significa entonces indagar
puntos de mayor densidad en la retahíla de problemas que nos afectan. Se trata de lograr los
puntos de mayor consistencia, o, si se quiere, la coherencia lógica de lo que ocurre, por si de
esta manera pudiéramos de alguna manera advertir el sentido de lo que ocurre.

(…)

Claro que esto tiene sus consecuencias. No puedo pensar, en el sentido de pesar lo que
acontece, si no concibo, desde el punto de vista filosófico, una fusión entre sujeto y mundo.
No puedo ir más allá de mi vivencia.

(…)

Y sólo a partir de esa subjetividad, situada a su vez aquí en este lugar en el cual estoy
condenado a existir, preguntaré por cultura y época.

(…)

América es pluricultural.

En general, cultura implica una ubicación, pertenece a una comunidad y presenta aspectos
peculiares que hacen que distintas culturas se diferencien entre sí. En este sentido la
tecnología, como es un producto de nuestra época, es algo general que trasciende las
fronteras y que, al contrario de las culturas, es esencialmente dinámica.

(…)

Partamos entonces de la tesis de que América no tolera una tecnología y que aquí naufragan
todas las presuntas universalidades que solemos manejar.

(…)

El obstáculo parece radicar en la peculiaridad de nuestra América. (…) y pensar que existe una
intersubjetividad popular que se contradice con la nuestra. Esto va a la segregación muy clara
entre las clases medias y las populares.
(…)

Y para continuar con esta demostración por el absurdo deberíamos adoptar como principio
metodológico el concepto de cultura. América se resiste por motivos culturales a cualquier
presión de otras culturas porque tiene implícita una cultura propia. Por este lado el absurdo se
nos agrava. Es que una tecnología no puede darse sino como apéndice de una cultura.

(…)

La tecnología está entonces condicionada por el horizonte cultural en donde se produce. Uno
necesita una máquina para una determinada finalidad que se relaciona con el lugar, el tiempo
y las necesidades de una determinada comunidad.

(…)

Pero si esto ocurre con la tecnología, ¿se podrá decir lo mismo con la ciencia? Pues si la
tecnología es un apéndice de la cultura, lo es también la ciencia. Cuando Popper afirma que la
verificabilidad de una proposición sólo se puede encontrar en el campo de la intersubjetividad,
estamos en lo mismo. La verificabilidad de un fenómeno cultural, entonces la ciencia, igual que
la técnica, también dependen de la cultura.

(…)

Por vía del absurdo · hemos llegado al punto en que tenemos que afirmar que la cultura es
prioritaria, y que ella engendra su tecnología. Y que esta tecnología que usufructuamos no es
nuestra. Son objetos más que técnica lo que importamos. Pero, ¿qué pasa con nuestra
cultura? Si nuestra tecnología responde a una ecología ajena a nosotros, lo mismo pasa con
nuestra cultura. No tenemos una cultura nacional. (…) La ausencia de una cultura manifiesta y
de una tecnología constituyen la paradoja del país.

(…)

He aquí nuestra misión de escritores. Desde un punto de vista cultural ser un escritor no es
diferente a ser un hombre de ciencia. Podemos considerar que son dos actitudes que
comprenden dos polos de un mismo eje. Ambos giran en torno a una totalidad, en el plano de
la creación. Pero si el escritor lo hace con un código amplio, el hombre de ciencia lo hace con
un código restringido.

(…)

Y va el último punto. Una cultura no es una totalidad rígida, sino que comprende además una
estrategia para vivir. Una producción literaria, un ritual mágico, o una máquina son formas de
estrategia para habitar mejor el mundo. Por éso detrás de la ciencia, querramos o -no, hay
política. Pero en el sentido de una política como una estrategia ·general para la vida. (…) El
escritor representa siempre su cultura, el lógico y el tecnólogo, tal como los entendemos hoy,
son el producto de una cultura occidental.

(…)
El Martín Fierro está escrito entre la falsedad y la verdad, y da lo que un sistema lógico no
puede dar, que es una estrategia para vivir o, mejor, la imposibilidad denunciada por el pueblo
de que no lo dejan vivir.