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FLUJO VAGINAL BLANCO

¿Qué es el flujo vaginal blanco?


El flujo vaginal blanco se refiere a la secreción normal de la vagina, más
abundante al principio y final del ciclo menstrual y que tiene la función de
limpiar y mantener húmeda la vagina. El flujo blanco normal no está
acompañado de picor o mal olor, de lo contrario puede deberse a una
infección vaginal.

¿Qué causa el flujo blanco?


Una causa frecuente de secreción vaginal blanca y espesa son las infecciones
provocadas por HONGOS, que la mayoría de las mujeres experimentan en
algún momento de sus vidas. Sin embargo, si usted es sexualmente activa y
ha estado recientemente con una nueva pareja, podría haber estado
expuesta a una enfermedad de transmisión sexual, capaz de provocar estos
síntomas. Las infecciones por hongos y enfermedades de transmisión sexual
no son las únicas culpables aquí.

Prevención:
Mantener el área genital limpia y seca es muy importante para prevenir las
infecciones vaginales, sin embargo, es importante evitar el jabón y enjuagar
con agua solamente. Además, el uso de una ducha vaginal después de la
menstruación o las relaciones sexuales puede empeorar el flujo vaginal. Las
duchas vaginales eliminan las bacterias sanas que recubren las paredes de la
vagina e inhiben la producción excesiva de levadura. Se recomienda el uso de
ropa interior de algodón absorbente que permita un flujo de aire para evitar
la irritación vaginal. Si padeces de diabetes, mantén los niveles de azúcar en
la sangre bajo control, te ayudará a disminuir la aparición del flujo vaginal.
POSIBLES CAUSAS DE LA SECRECIÓN
VAGINAL BLANCA CON ASPECTO LECHOSO
Después de una relación sexual. Sucede que después del acto sexual, una
mujer puede expulsar restos de líquido natural segregados por su cuerpo
durante el acto. Si se trataba de una relación sexual sin protección, también
los restos de semen pueden ser expulsados en forma de coágulos blancos o
amarillentos, unas horas después. Esto es completamente normal y no debe
causar preocupación.
Durante el embarazo. Si usted está embarazada, su secreción vaginal
habitual puede aumentar y convertirse en un flujo espeso y viscoso. Esto se
debe a la actividad de la progesterona y no constituye un problema. No
obstante, las embarazadas requieren ser atendidas por un médico.
En casos como los siguientes la aparición de flujo vaginal blanco
lechoso, se considera signo de enfermedad:

La candidiasis (aftas):
Esta enfermedad se acompaña de secreción blanca profusa, parecida a
escamas de queso recién hecho y con frecuencia presenta un olor agrio. La
candidiasis es causada por un crecimiento excesivo de los microorganismos
Candida o por la penetración de las cepas patógenas de este hongo en el
cuerpo. Esta infección micótica destruye la microflora normal de la mucosa y
provoca la secreción de un flujo vaginal lechoso, acompañado de picazón y
ardor vaginal, el cual se compone de tejido epitelial muerto, moco vaginal y
hongos. Las mujeres infectadas con dicho hongo pueden experimentar dolor
al orinar y durante las relaciones sexuales. Los microorganismos Candida no
se trasmite a través del sexo o artículos de higiene personal, ya que vive en
casi cada uno de nosotros, pero comienza a atacar el cuerpo cuando existen
las condiciones favorables para ello.
La vaginosis bacteriana (leucorrea):
Esta enfermedad se caracteriza por la abundancia de color grisáceo o flujo
vaginal de color blanco cremoso que tiene un olor repugnante, similar al olor
de un pescado en descomposición. El flujo vaginal que se presenta en este
caso, es una mezcla de moco vaginal, tejido epitelial y la masa microbiana. La
vaginosis bacteriana es un proceso no inflamatorio, que se acompaña de una
disminución o ausencia de lactoflora y puede causar irregularidades
menstruales. Se caracteriza por la asociación polimicrobiana de anaerobios y
gardnerellas.

Trichomonas colpitis:
La secreción blanca lechosa causada por esta infección se compone de células
epiteliales vaginales, moco vaginal y células blancas de la sangre. La
Trichomonas colpitis es una inflamación de la vagina, que puede afectar
fácilmente al útero, al cuello uterino o sus apéndices, causando así graves
problemas como la infertilidad o la erosión cervical. La tricomoniasis puede
transmitirse no sólo sexualmente, sino también a través de artículos de
higiene personal (intercambio de sábanas, toallas y ropa interior).