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 Efectos del contrato.

La ley desarrolla lo relativo a las obligaciones que genera entre las partes el
contrato de trabajo y en especial, aquella que tiene que ver con la obligación
concreta que asume el trabajador de prestar un servicio de carácter personal, que
constituye la obligación principal del trabajador con respecto al patrono, y la de
este de pagar la remuneración convenida. Para determinar a que obliga el contrato
de trabajo, habrá que precisar en una primera instancia lo que expresamente han
convenido las partes; teniendo en cuenta que los efectos no se agotan solo en el
contrato, en virtud de que además se deberán adicionar aquellas otras
consecuencias que para ellas derivan de la ley, la costumbre, el uso local y la
equidad.

 Los efectos de l contrato.

1. Crean obligaciones entre las partes.


 Las partes deben garantizar el cumplimiento de lo pactado.
 La obligatoriedad nace del contrato mismo sin necesidad de que existan
solemnidades adicionales.
 La obligatoriedad se extiende a las consecuencias que, según su naturaleza sean
conformes a la buena fe, a la ley y a la costumbre.
 El contrato surte efecto únicamente entre las partes que lo han otorgado. En
consecuencia no afecta a terceras personas.
 Una vez perfeccionado el contrato no existe la posibilidad de convocarlo o
alterarlo, salvo pacto en contrario.

2. Presume buena fe.


 Los contratos gozan de la presunción de la buena fe.
 Si se vulnera la buena fe, estaríamos en presencia de un acto ilícito que puede dar
lugar a responsabilidad civil.
 La buena fe implica el deber de cumplimiento de las obligaciones adquiridas y la
abstención de parte del acreedor de ejecutar maniobras que pueden afectar dicho
cumplimiento.

3. Efectos en relación a terceros.


 Terceros absolutos: son personas extrañas al contrato y a las partes que lo han
suscrito.
 Terceros relativos: son personas relacionadas o que lo estarán con las partes, de
forma voluntaria o por la ley.

 Patrono.

 Noción de patrono.

El Patrono o empleador es la persona natural o jurídica que en nombre propio y


por su cuenta en forma directa asume las obligaciones, beneficios, pérdidas y
demás riesgos de la entidad de trabajo y tiene a su cargo su dirección y
administración en calidad o no de propietaria, así como tiene la responsabilidad
legal, moral y social de uno o más trabajadores por la labor que le prestan en
forma dependiente.
 A pesar del cambio de redacción en la LOTTT, el patrono, en concepto sigue siendo
el mismo. Ahora la Ley (art. 40) expresa en forma sencilla (pueden seguir
presentándose las mismas discusiones doctrinarias) lo siguiente:
Se entiende por patrono o patrona, toda persona natural o jurídica que tenga bajo
su dependencia a uno o más trabajadores o trabajadoras, en virtud de una relación
laboral en el proceso social de trabajo.

 Trabajador.

 Clases de contratos de trabajo.

 A término fijo: Para que un contrato pueda pactarse a término fijo, se deberá
hacer únicamente por escrito de acuerdo a lo dispuesto en la ley. Esta
característica, propia de este tipo de contrato, se establece con el fin de poder
establecer y comprobar la fecha en la cual se inició el contrato y la fecha en la cual
se va a finalizar, de acuerdo a lo establecido por las dos partes.

 A término indefinido: Se puede establecer de forma verbal o escrita. En él no se


determina la fecha en que finalizará el contrato debido a que este subsistirá
mientras existan las causas que le dieron origen, o mientras de forma consensual
así se haya establecido.

 Por el tiempo que dure la realización de una obra o labor determinada: Este tipo
de contrato se da cuando un empleador contrata a un trabajador para desarrollar
una actividad determinada. En este caso, la duración del contrato no puede
establecerse pues no se tiene conocimiento de la fecha en la cual se terminará la
ejecución de la labor; sin embargo, esta característica no lo convierte en un
contrato indefinido, pues terminará una vez se cumpla con la labor o actividad que
le dio origen al contrato. De acuerdo con lo anterior, el contrato si tiene una
momento de terminación establecido, pero no se conoce la fecha exacta de dicha
terminación. En términos generales, este contrato no acepta prorrogas puesto que
lo que le dio origen es la ejecución de una labor específica y una vez finalizada la
misma no hay causa para que el contrato subsista. Es importante que este
contrato se haga de forma escrita y que en él se especifique labor por la cual se
contrató al empleado.

 Para ejecutar un trabajo ocasional, accidental o transitorio: Este contrato surge


cuando por un evento extraordinario, el empleador se ve en la obligación de suplir
una necesidad momentánea que se presenta fuera del curso normal de las
actividades desarrolladas por la empresa. De acuerdo a esto, la labor a
desempeñar por el trabajador estará sujeta a las exigencias y necesidades
transitorias del empleador, lo que justifica su brevedad.

 Calificación legal.

 La doctrina ha clasificado al contrato de un modo general y desde diversos puntos


de vista, algunos de los cuales provienen de la época romana. Tales clasificaciones
son indispensables para desentrañar la diversa naturaleza del contrato y sus
variados alcances, pero debe tenerse en cuenta que las clasificaciones obedecen a
caracteres técnico-jurídicos y no a las simples denominaciones que en particular
pueda presentar cada contrato.

Dichas clasificaciones son:

 I.-Según surjan obligaciones para una o para ambas partes de un


contrato:

l.- Contratos unilaterales.

2. -Contratos bilaterales o sinalagmáticos, que a su vez se subdividen en contratos


sinalagmáticos imperfectos y contratos sinalagmáticos perfectos.

II. -Según el fin perseguido por las partes al contratar:

l.- Contratos onerosos.


2.- Contratos gratuitos.

III. -Según que la determinación de las prestaciones de una o algunas de las


partes dependa o no de un hecho casual:

l.- Contratos conmutativos.

2.- Con tratos aleatorios.

IV.-Según su modo de perfeccionamiento, o según sus requisitos extrínsecos,


como afirma parte de la doctrina:

1-Contratos consensuales.

2.-Contratos reales.

3.-Contratos solemnes o formales.

V.-Según su carácter:

1.-Contratos preparatorios.

2.-Contratos principales.

3-Contratos accesorios.

VI.-Según la duración de la enajenación de las prestaciones:

l.- Contratos de tracto o cumplimiento instantáneo.

2.-Contratos de tracto o cumplimiento sucesivo.

VII.-Según las normas legales que lo regulan:

1.- Contratos nominados.

2.- Contratos innominados.

VIII. -Según la situación de igualdad de las partes:

l.- Contratos paritarios.

2.- Contratos de adhesión.


IX.-Según que el contrato produzca efectos obligatorios exclusivamente para las
partes contratantes o también los produzca para terceros que no lo hayan
convenido:

1-Contratos individuales.

2-Contratos colectivos.

X. Según la naturaleza personal de la prestación de una o algunas de las partes:

1-Contratos ordinarios.

2.-Contratos intuito personae.

XI.-Por razón de la expresión de la causa del contrato:

1-Contratos causados.

2-Contratos abstractos.

 Contratos atípicos.".

Por contrato atípico debe entenderse, en un sentido amplio, aquél en que las
partes, en uso de la autonomía de su voluntad, regulan de forma novedosa y
desconocida por el ordenamiento jurídico sus relaciones jurídicas.
Definido el contrato como aquel negocio jurídico donde las declaraciones de
voluntad libremente emitidas por las partes buscan la producción de un efecto
jurídico, normalmente patrimonial, reconocido por el Derecho; su principal
finalidad es la constitución de un vínculo obligacional derivado de la propia
voluntad de las partes (véase "Contrato") y, de hecho, se dice que el contrato es
fuente de obligaciones, porque lo pactado entre las partes por medio de contrato
obliga a éstas a su exacto cumplimiento como si de Ley se tratase, "los contratos
tienen fuerza de ley entre las partes", afirma el Código Civil (artículo 1091). La
voluntad concorde de las partes se erige entonces en elemento esencial de todo
contrato, del que se dice que está regido por la autonomía de la voluntad, por
clara referencia al principio de la autonomía de la voluntad, consagrado por
el artículo 1255 del Código Civil cuando afirma que "los contratantes pueden
establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente,
siempre que no sean contrarios a las leyes, la moral, ni al orden público".

El referido principio constituye el núcleo central de la noción de "negocio jurídico",


cuya importancia reside en la función económico-social que cumple, al permitir al
hombre regular y defender sus propios intereses en las relaciones que entabla con
otros. Pues, en definitiva, el contrato no es otra cosa mas que un negocio jurídico
bilateral, productor de obligaciones y permite, en definitiva, por la simple voluntad
de las partes contratantes, la modificación normativa de cualquier clase de
contrato, estableciéndose dicho principio con carácter imperativo siempre que la
referida voluntariedad contractual no afecte o sea contraria a la Ley, a la moral, ni
al orden público. La voluntad se erige en elemento esencial del contrato, del que
se dice que está regido por la autonomía de la voluntad, en la medida que no sólo
su validez emana de la voluntad común de las partes, sino también su propio
contenido. En este sentido, se distingue entre la denominada "libertad de
contratar" y la "libertad contractual", aunque ambas son expresión del principio de
la autonomía de la voluntad, la primera se refiere a la propia libertad del individuo
en la decisión de contratar o no hacerlo; mientras que la segunda supone que,
además, éste no tiene por qué acogerse a las formas contractuales reguladas por la
Ley.

En consecuencia, las partes, al regular sus relaciones, además de acogerse a las


fórmulas contractuales ya reguladas, pueden acudir a sus propios pactos hasta, por
ejemplo, crear nuevas figuras desconocidas por la Ley con plena validez, siempre
que se muevan dentro de los límites que impone el ordenamiento jurídico (es
evidente que las partes nunca podrán hacer uso de esta libertad para alcanzar
resultados fraudulentos o prohibidos). Esta idea constituye el fundamento de la
distinción entre contratos típicos, cuyo contenido y finalidad vienen establecidos
por la Ley y gozan de individualidad propia; y los atípicos, derivados de los pactos,
cláusulas y condiciones que establezcan las partes en uso de la libertad
contractual, ya sea por combinación de diversos tipos contractuales o diferentes
prestaciones (conocidos como contratos mixtos) o por establecimiento de
prestaciones que carecen de todo tipo de regulación, ni siquiera por aproximación
(conocidos como totalmente atípicos o absolutamente innominados).

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