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“Homeopatía: Diluyendo el mito”

Por AECH - Asociación Escéptica de Chile (www.aech.cl)

La homeopatía nació a comienzos del siglo XIX, un mundo en el cual se


consideraba que las enfermedades se producían por desequilibrios en los cuatro
humores hipocráticos, donde desangrar a un paciente era una práctica común, y
donde la cirugía aún no estaba desarrollada, ya que no existían los anestésicos.
Tampoco estaban desarrolladas ninguna de las ciencias básicas que conocemos
hoy en día, la física la química y la biología recién estaban despertando de un
aletargamiento de más de 1500 años.

Antes de empezar a explicar que es la homeopatía, hay que hacer una acotación.
Mucha gente confunde a la homeopatía con la fitoterapia, es decir, el tratamiento
con plantas medicinales. Veremos a continuación que son bastante diferentes.
La homeopatía fue creada por un médico alemán llamado Samuel Hahnemann
(1755-1843), y significa literalmente “curar con lo mismo”. Se basa en la idea de
que las sustancias que producen un determinado conjunto de síntomas en una
persona sana, también pueden curar a personas enfermas, pero estando
extremadamente diluidas. Esta idea nació de la observación de Hahnemann de
que la administración de quina, una planta utilizada para tratar la malaria, producía
los mismos síntomas que la malaria en sí. Esta observación fue extrapolada a
todas las sustancias existentes. Algo que actualmente podríamos considerar una
negligencia del más alto calibre.

La homeopatía tiene su seno en la filosofía vitalista, que postulaba que hay una
“fuerza vital” que diferencia a los organismos vivos de la materia inorgánica. Para
Hahnemann, estados mentales negativos, entre otras cosas, afectaban esta fuerza
vital y dejaban al cuerpo susceptible para que sea atacado por los “miasmas”,
entes que al parecer, eran causantes de todas las enfermedades. El mismo
Hahnemann se retractaría después sobre la existencia de los miasmas, ya que
según el, la enfermedad no se podía ver separada del cuerpo como un todo.

Una de las cosas que menos se critica de la homeopatía es la forma de ver las
enfermedades. Para el homeópata la enfermedad es equivalente a síntoma, y por
tanto quedan excluidas todas las causas subyacentes de la enfermedad. Es así
como un síntoma clásico, como la tos, es clasificada en tos seca, tos húmeda, tos
agravada por el frío, etc… Cada una con un tratamiento particular, con
medicamentos que causan tos seca o tos húmeda en pacientes sanos. Para el
homeópata investigar sobre la causa subyacente de esta tos no tiene sentido.
Como se dijo anteriormente, Hahnemann postuló que las sustancias
extremadamente diluidas tenían el poder de curar. La dilución activa la fuerza vital
de la sustancia y deja sólo la parte positiva, la que cura la enfermedad, olvidando
la parte negativa, la que produce efectos adversos. Las diluciones homeopáticas
se hacen normalmente en potencias de 10 (D) o 100 (C) (una gota de
medicamento en 9 o 10 unidades de diluyente) seguidas por la dinamización, que
es una agitación que tiene como fin activar esta fuerza vital. El número de
diluciones se expresa delante de la potencia de dilución. Es así como una dilución
9D es diluir una gota de tintura madre (la disolución original del medicamento) en 9
o 10 gotas (dependiendo de la rama de la homeopatía que practiques) de agua o
alcohol. A continuación tomas una gota de esta disolución y la vuelves a diluir. Se
continúa este proceso hasta hacerlo 9 veces. Actualmente hay una controversia
dentro del mundo de la homeopatía, donde se enfrentan dos facciones, una
postulando que las diluciones deberían ser sólo hasta 10D; y la otra defendiendo
las diluciones extremadamente altas, inclusive 200C y más allá.

El conocimiento homeopático se almacena en un libro llamado “Materia Médica


Homeopática”. En este libro se encuentran los medicamentos homeopáticos
(llamado repertorio) y los síntomas que curan. La homeopatía considera que
literalmente (sí, literalmente) todas las sustancias pueden curar algún síntoma. Es
así como nos encontramos con sal de mesa (llamada natrum muriática), arsénico
(arsenicum album), nux vómica (llamada de la misma forma en botánica), e incluso
insulina (insulinum). Hay medicamentos homeopáticos que contienen sustancias
más peregrinas, tales como corazón e hígado de pato para curar los síntomas de
la influenza (el famoso Oscillococcinum).

Durante su vida Hahnemann experimentó con diversas sustancias en personas


sanas y observó que sucedía. Por ejemplo, después de la administración de altas
dosis de arsénico las personas sufrían de vértigo, y por ende, el arsénico diluido
serviría para tratar el vértigo. De la misma forma el tabaco, que causa nauseas en
individuos sanos, es capaz de curar este síntoma en personas afectadas.

Hay diversas “teorías” que tratan de explicar cómo “funciona” (¿?) el medicamento
homeopático. De ellas las más populares son:

1- Modulación inmunológica: Plantea que pequeñas cantidades de


medicamento es capaz de modular el sistema inmune dejándolo así más
preparado para combatir enfermedades. Por lo tanto el medicamento sólo
estaría causando un efecto benéfico. Este efecto sólo explicaría el
funcionamiento de medicamentos que no estén extremadamente diluidos
(más allá del límite de Avogadro, que analizaremos después)

2- Memoria del agua: Se basa en un estudio publicado en 1988 por


Benveniste y colaboradores en la revista Nature. En este experimento,
cantidades extremadamente diluidas de un anticuerpo (IgE en D2 a D120)
producían el mismo efecto que una solución sin diluir de este anticuerpo en
células del sistema inmune. Benveniste postuló que el agua memorizaba
las propiedades de este anticuerpo, y que éste podría ser un mecanismo de
acción para los medicamentos homeopáticos.

La revista Nature publicó el artículo con una nota editorial que llamaba a
los lectores a ser incrédulos de este estudio, debido a la falta de bases
físicas, químicas y biológicas para el resultado observado.

Ahora que conocimos la homeopatía, le preguntaremos a la ciencia: ¿Es


verdad todo esto?

1-. La física, la química y el número de Avogadro: El número de Avogadro es


una constante que relaciona la masa de una sustancia con la cantidad de
partículas (átomos o moléculas). Para cada átomo y molécula existe una masa
determinada, llamado peso atómico o molecular (no confundir con masa atómica).
Este peso se puede encontrar en cualquier tabla periódica decente. Por ejemplo,
el peso atómico de un átomo de arsénico es de 74,92 gramos, es decir, en 74,92
gramos de arsénico hay 6,02x1023 átomos de arsénico. Este es el número de
Avogadro. Para una molécula, el peso molecular se calcula sumando los pesos
atómicos de cada átomo que la constituye.

Sabiendo esto es posible calcular cuanto medicamento hay en un preparado


homeopático común, por ejemplo, el Bioactiv S (Laboratorios Knop). Éste contiene
nux vómica 9C, junto con Lycopodium (un helecho), también en 9C. Vamos a
enfocarnos en la nux vómica. Esta planta contiene estricnina, un poderoso
alcaloide que usado como veneno, y que mata a sus víctimas por medio de la
asfixia, al impedir la contracción muscular normal. El peso molecular de la
estricnina es de 334,41g/mol (mol es la unidad que contiene el número de
Avogadro de partículas), la nux vómica contiene 1,5% en peso de este alcaloide y
su dosis letal es aproximadamente de 10mg/Kg. Como no sabemos cual es la
concentración de la tintura madre, le daremos ventaja a la homeopatía, y
partiremos con la disolución más concentrada de estricnina que puede haber, una
de 0,014g/100mL (este valor es la solubilidad del compuesto, si agrego más, la
estricnina precipita, y no la puedo usar). Por tanto, en esta disolución hay 4,1x10-5
moles del alcaloide (este valor se consigue dividiendo 0,014 por el peso
molecular). Por lo tanto, ya que una disolución 9C es igual a una 18D, calculamos
que en este preparado hay 4,1x10-23 moles de sustancia (esto se consigue
dividiendo los moles por 1018, el factor de dilución). Ocupando el número de
Avogadro, llegamos a la conclusión de que, cada 100mL, hay 25 moléculas de
estricnina (Esto se consigue multiplicando los moles por el número de Avogadro).
Pero, como la dosis estándar de este medicamento es de 1mL, en una dosis
normal de Bioactiv S hay 0,25 moléculas. O sea, nada.

Sigamos calculando. Para matar a una persona (de 70Kg) necesitaríamos por lo
tanto 700mg de alcaloide. Con cálculos similares a los anteriores, llegamos a la
conclusión de que es necesario tomar 5,04x1018 litros de este preparado.
Probablemente nuestra víctima moriría primero ahogada antes de siguiera toparse
con una molécula de estricnina. Para comparar, en la tierra hay 4,2x1014 litros de
agua dulce, o sea, nos quedamos cortos. Esta cantidad de agua equivale a un
cubo de 171Km de lado, algo así como la distancia desde el centro de Santiago
hasta la entrada de Curicó.

Se puede realizar el mismo cálculo pero de forma inversa ¿Cuántos kilos de nux
vómica necesito para matar a alguien con homeopatía? La respuesta, 4,66x1015Kg
de la planta. Intuyo que sería necesario extinguirla, y aún así nos quedaríamos
cortos. Para poder comparar, las reservas de carbón se estiman actualmente en
5x1015Kg, pero esta cantidad durará varias décadas más. Para finalizar, pensemos
que hay medicamentos que están en una dilución de 200C (400D).

2-. Farmacología: La farmacología es la ciencia que estudia a las sustancias


biológicamente activas. Desde el café, pasando por el paracetamol, hasta un raro
veneno usado por una tribu amazónica son objeto de estudio de esta ciencia.
Sabemos que estas sustancias funcionan siguiendo una lógica similar a la de una
llave con su cerradura. El compuesto es afín a determinada estructura celular, y
como una llave con su cerradura, se une a éste, alterando su función. La
penicilina, por ejemplo, se une a una enzima (una especie de fábrica celular) que
sintetiza la pared celular de las bacterias invasoras. La penicilina apaga a esta
fábrica, y esto lleva a la muerte de la bacteria. Todas las sustancias conocidas
actúan de manera similar. Se puede representar matemáticamente la relación
entre la dosis de un fármaco y la respuesta obtenida. Cuando se grafica, se
obtiene la llamada curva dosis-respuesta. Esta curva nos dice que al aumentar la
dosis de un fármaco, la respuesta aumentará, pero sólo hasta un límite, en el cual
ya no aumentará más, debido a que todas las cerraduras de nuestro ejemplo
están ocupadas. La misma lógica ocurre para los efectos adversos, sólo que estos
se evidencian a mayores dosis. Me gusta decir que la Naturaleza es ahorrativa, ya
que un mismo mecanismo regula varios procesos. Es por ello que es imposible
que haya sustancias sin efectos adversos en los seres vivos, ya que siempre se
está alterando algo más.

Sabiendo esto podemos realizar un experimento mental. ¿Qué sucedería si la


homeopatía funcionara? Para responder a esta pregunta recurriremos a un
medicamento para la ansiedad, llamado Aconitum y a la ya mencionada curva
dosis-respuesta. Vamos a imaginarnos que pasaría con tres dosis diferentes, una
normal, otra un poco más alta, y otra monstruosamente alta. Si el agua tiene
memoria o si hay un mecanismo de modulación inmunológica, es de esperar que
dar más agua con memoria o modular más el sistema inmune a la larga tendrá
efectos negativos sobre la persona (por ejemplo, una taza de café nos despierta y
nos ayuda a trabajar, pero 20 tazas al instante nos podría causar daño). En la
primera dosis, la dosis terapéutica, el medicamento cura la ansiedad sin mayores
efectos adversos. En la siguiente dosis, y debido a que el mecanismo responsable
de producir ansiedad también regula otros procesos, esperaríamos que la persona
anduviera somnolienta, con problemas motores y con dificultad para realizar
tareas cotidianas, entre otras cosas. Finalmente, al aumentar la dosis de manera
excesiva, esperamos que la persona se desmaye, tenga arritmias, una baja o
aumento de presión arterial importante, convulsiones, coma y finalmente, la
muerte. Esto pasa con cualquier medicamento para tratar la ansiedad, y por ello
hay que usarlos con precaución. Lo curioso es que con la homeopatía no pasa
esto. Claro ejemplo son todas las sobredosis homeopáticas que se han hecho
alrededor del mundo, y particularmente, la que se realizó en nuestro país, el día 27
de Agosto. Todos los de la Asociación seguimos vivos y escépticos.

Este es un lado de la intoxicación, asumir que la homeopatía te va a matar por lo


que dice que hace. También se puede ver de la siguiente forma: ¿Qué efectos del
Aconitum se observarán al tomar dosis altas de este? En este caso la respuesta,
que sería la muerte, carece de sentido, porque ya vimos que la mayoría de los
medicamentos homeopáticos contienen cantidades muy bajas de medicamento, si
es contienen algo.

3-. Bioquímica y Patología contra el Vitalismo: La teoría vitalista, aunque


bastante popular, fue desacreditada cuando en 1828 Wöhler, un químico alemán,
sintetizó un producto de desecho encontrado en la orina, la urea. Ahora los seres
vivos no diferían mucho del resto de la materia encontrada en el universo y su
funcionamiento se podía explicar con leyes similares. Esto dio paso al desarrollo
de la química orgánica y posteriormente de la bioquímica, que actualmente nos
sirven para comprender cómo funciona la materia viviente.

Durante las décadas de 1840 y 1850 un médico, también alemán, desarrolló su


teoría de la patología celular, que postula que todas las enfermedades tienen su
origen en la unidad estructural y funcional de la vida, la célula. Se dejaba de lado
entonces la teoría de los humores Hipocráticos, y la noción de que las
enfermedades se producen en el organismo como un todo. Por ello, cualquier
practicante de medicina que clame sobre restaurar equilibrios o restablecer la
fuerza vital es o un ignorante o un charlatán.

Numerosos avances en la medicina, química y física se sucedieron, pero dentro


de los más importantes en nuestro tema está el desarrollo de la bioestadística y la
realización de los primeros estudios clínicos modernos a inicios de la década de
los 30 del siglo pasado. La noción de que era necesario probar las intervenciones
de salud con grandes grupos de pacientes, en condiciones controladas, cambió
radicalmente el mundo de la medicina: Ya no bastaba la evidencia anecdótica. Un
estudio clínico de 1000 pacientes, con grupos aleatorizados y equilibrados, uno de
ellos placebo, y en condiciones de doble ciego supera con creces la evidencia que
nos brinde la experiencia de una persona, sobretodo si esa persona es ajena al
mundo de la medicina.
Para finalizar, veremos cómo se acerca la medicina a un paciente con tos aguda.
Para la medicina convencional, a diferencia de la homeopatía, la tos es un
síntoma, un referente de una afección oculta a nuestros ojos, pero que puede ser
detectada por medio de un buen examen físico, un buen historial y los
correspondientes exámenes de laboratorio. Es así como la tos se puede originar
de un gran número de enfermedades, tales como asma, una infección respiratoria
alta (la clásica faringitis), o incluso la insuficiencia cardiaca. La medicina, por tanto,
tratará en lo posible la enfermedad, y con ello aliviará la tos. Para el homeópata no
existe esta enfermedad. Pobre de los pacientes que tienen tuberculosis y van a
consultar a un homeópata, para él, es sólo una tos molesta.

4-. Evidencia clínica: Dejamos para el final la prueba más tangible sobre la
ineficacia de la homeopatía, la evidencia clínica y experimental. La gran mayoría
de los estudios clínicos han demostrado que la homeopatía no funciona más allá
del placebo. Así de simple. Los estudios que demuestran cierta eficacia de la
homeopatía son, casi como regla, estudios mal diseñados, poco objetivos y con un
pésimo tratamiento estadístico de los datos. Creo que no hay mucho que decir en
este punto ya que la evidencia habla por sí sola. De todos modos me gustaría
rescatar la frase con la que terminan todos los estudios que demuestran que la
homeopatía no funciona: Se requiere mayor investigación. Esta frase deja abiertas
las puertas para mayor investigación en homeopatía, siendo que se ha
demostrado una y otra vez que no funciona. Esto se debe, en parte, a que en
Estados Unidos hay un fondo destinado exclusivamente para la investigación de
medicinas alternativas y complementarias. Personalmente creo que esto es
positivo, mientras no se sigan dando fondos a medicinas que demostraron ser
ineficaces, como ocurre con cualquier medicamento real.

En el lado de las evidencias de laboratorio, vamos a rebatir los dos mecanismos


de acción que se proponen (en algunos casos pueden ser otros) para el
funcionamiento (¿?) de la homeopatía.

a) Memoria del agua: Los resultados de Benveniste fueron bastante polémicos, y


llevaron a investigaciones posteriores. Ninguno de estos estudios pudo encontrar
evidencia para la llamada memoria del agua, y el resultado inicial se le atribuyó a
un mal tratamiento estadístico de los datos y a una negligencia (sin
intencionalidad) por parte de los investigadores. Como apología a Benveniste, éste
fue bastante honesto y ayudó a otros investigadores a repetir el experimento; pero
al negarse a ver la evidencia perdió su credibilidad dentro del ámbito científico.

b) Modulación inmunológica: Este argumento tiene dos graves falencias. En


primer lugar, parte de la premisa de que todas las enfermedades (ya que la
homeopatía trata todas las enfermedades) se producen directamente por algún
problema en el sistema inmune. Podríamos preguntarle a cualquier médico serio o
consultar cualquier libro de texto sobre el tema y veremos que no es así. De todos
modos es una falacia frecuente en el mundo de las pseudomedicinas, ¡así que
cuidado!
Por otro lado, hay un gran número de estudios homeopáticos, generalmente
publicados en revistas de bajo impacto, en cuya metodología se incluye la
utilización de un medicamento homeopático sobre un cultivo celular en las mismas
dosis usadas para seres humanos. Esta es una gravísima negligencia
metodológica y que puede explicar en parte que estos preparados funcionen en
cultivos celulares, ya que algunos (del rango de D6 a D10) están en la
concentración ideal para usarlos en células. Pero en seres humanos la cosa es
distinta. No es lo mismo dar 500mg de aspirina a un ser humano que dar estos
mismos 500mg a un cultivo celular. Las células morirían y esto no refleja lo que
pasa en la realidad. Hay una ciencia, llamada farmacocinética que explica la forma
en que los medicamentos se absorben, distribuyen y eliminan de nuestro cuerpo, y
es algo que estos estudios pasan por alto. Esta ciencia nos dice que, de estos
500mg de aspirina, sólo una porción se va a absorber. De ella sólo una parte va a
pasar realmente a la circulación sanguínea y sólo una pequeña parte de esta
estará disponible en el sitio de acción. En los estudios científicos serios se utiliza
esta concentración final de medicamento para probarlo en células.

Por ejemplo, si una persona toma Arsenicum Album C9 (que está demostrado que
“funciona” según los homeópatas) veremos que no toda la dosis pasa a la sangre.
Sólo el 20% (siendo optimistas) pasará a la sangre, y de éste la mayoría se
almacenarán en tejidos y células que no pertenecen al sistema inmune. Es sólo
cosa de matemáticas. Probablemente, si uso este medicamento en células
inmunitarias (bastante sensibles a cualquier compuesto extraño) veremos un
efecto. Pero, como ya vimos, este estudio estaría mal hecho.

Como conclusión:

1. La homeopatía hace caso omiso de las ciencias físicas, químicas y


biológicas: Deja de lado 200 años de desarrollo científico.

2. Tiene un carácter dogmático: Ha permanecido igual durante 2 siglos.


Durante este tiempo la ciencia se ha desarrollado, se ha corregido y ha
vuelto ha desarrollar ideas que explican el funcionamiento de nuestro
universo.

3. Tiene graves inconsistencias internas: Existen varias facciones dentro de


la homeopatía, incluso algunas excluyentes entre sí.

4. Su eficacia es igual a la de un placebo: Ningún estudio clínico serio ha


podido determinar que funcione más allá de un placebo.

5. Fomenta una noción de la naturaleza errada: Da a entender a las


personas que la naturaleza funciona de un modo totalmente errado, y ajeno
a nuestro actual conocimiento científico.

6. Frecuentemente está asociada a otras pseudomedicinas: Es frecuente


encontrar homeópatas que también son iridólogos, o practican la sanación
holística.

Finalmente, un pequeño listado de falacias homeopáticas:

1-. “Las vacunas son un ejemplo de homeopatía en la medicina convencional”.

Totalmente falso. Las vacunas, en efecto, contienen cantidades muy bajas de


algún patógeno o una parte de éste, pero siempre por sobre el límite que nos
impone el número de Avogadro. Que las vacunas actúen de forma similar a cómo
funciona (¿?) la homeopatía no significa mucho.

2-. “Las enfermedades se producen primero en el alma/mente/chakra y luego en el


cuerpo. La homeopatía ayuda a este nivel”.

Vamos a dejar de lado la aún no probada existencia del alma y de los chakras,
pero analizaremos más a fondo las enfermedades producidas por la mente. En
efecto, existen enfermedades mentales, tales como la psicosis, la esquizofrenia y
el trastorno límite de la personalidad, pero estas tienen una base biológica y por
tanto su causa no se puede atribuir sólo a algún fenómenos “mental”.

Por otro lado también es cierto que las situaciones de estrés predisponen al
organismo a sufrir ciertas enfermedades, pero no es la regla. Por lo tanto la
homeopatía no puede funcionar de esta manera.

3-.“La medicina convencional sólo trata los síntomas”.

Es frecuente e hilarante escuchar esto de homeópatas que, como vimos, basan


su terapéutica en el mero tratamiento de síntomas. La medicina convencional (la
que funciona) trata de distintas formas las enfermedades. A veces trata la causa
primordial de la enfermedad, pero otras veces no es posible hacer esto, y se
recurre al tratamiento sintomático, que ayuda a la persona a vivir con la
enfermedad, si ésta es crónica. Muchas veces este tratamiento también aumenta
las expectativas de vida. La homeopatía no hace eso.

4-. “La medicina convencional es un negocio”.

Claro que la medicina es un negocio. Es un muy buen negocio porque en efecto


funciona de mil maravillas para muchas dolencias que antes mataban a gran parte
de la población. La medicina salva vidas. La homeopatía también es un negocio,
un negocio millonario ya que muchas veces ni siquiera es necesario comprar los
principios activos; pero se basa en el engaño y en promesas que no se pueden
cumplir.

5-. “La homeopatía acá en Chile no es la misma de Alemania, que es la original y


la que funciona”.
En efecto existen diferencias entre la práctica de la homeopatía en distintos
países. Esto es reflejo de sus propias contradicciones internas. Pero sus dogmas
fundamentales son los mismos en todo el mundo.

6-. “La homeopatía está validada en varios países de Europa”.

Acá nos encontramos con una falacia de autoridad. Bien sabemos que los
políticos no siempre toman las mejores decisiones (en el mejor de los casos) o
llegan a ser corruptos. Como regla la mayoría nunca tuvo una formación científica
decente y por ello no se les puede atribuir la carga de tomar decisiones de este
tipo sin temor a cometer un error.

7. “La homeopatía funciona en mascotas, y en ellas no hay efecto placebo”.

El efecto placebo está claramente descrito en mascotas, y también en niños. De


todos modos sólo hay evidencias anecdóticas del funcionamiento de la
homeopatía en estos casos, y como vimos anteriormente, estas evidencias son las
más bajas de las que se pueden dar.

8-. “La homeopatía tiene 2 siglos de antigüedad”.

Aquí nos encontramos con otra falacia de autoridad. Si es antigua, entonces


funciona. Yo les respondería a estas personas que beber orina de cabra para
diversas afecciones es una práctica mucho más antigua que la homeopatía. Así
que debe funcionar mejor.

9-.“Hay médicos que recomiendan la homeopatía”.

Del mismo modo que hay políticos corruptos, ingenieros tontos y futbolistas malos,
también hay médicos malos. El título no asegura nada.

Finalmente quiero recalcar que mi propósito no es atacar a Samuel Hahnemann.


El fue un científico de su tiempo, que trabajó con conocimientos muy populares de
su época. La homeopatía probablemente lo mejor que pudo resultar de ese caldo
de cultivo. Probablemente en su tiempo salvó muchas vidas, debido
principalmente a lo agresiva que era la medicina en esos tiempos. Hacer nada es
mucho mejor que hacer daño. El mismo Hahnemann escribió en su Materia
Homeopática que “el día del verdadero conocimiento de las medicinas (…) llegará
cuando los hombres dejen de dar drogas a las cuales sólo se le han atribuido
virtudes imaginarias, o que ha sido vagamente recomendadas”. Lamentablemente
para él, es esto lo que está haciendo la homeopatía.