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Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial, también conocida como Gran Guerra,b fue una
confrontación bélica, ocurrida principalmente en Europa, que empezó el 28 de
julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las
condiciones del armisticio. Tras seis meses de negociaciones en la Conferencia de Paz
de París, el 28 de junio de 1919 los países aliados firmaron el Tratado de Versalles con
Alemania, y otros a lo largo del siguiente año con cada una de las potencias derrotadas.
Más de nueve millones de combatientes y siete millones de civiles perdieron la vida,
una cifra extraordinariamente elevada, dada la sofisticación tecnológica e industrial de
los beligerantes. Está considerado el quinto conflicto más mortífero de la Humanidad
Tal fue la convulsión que provocó la guerra, que allanó el camino a grandes cambios
políticos, incluyendo numerosas revoluciones con un carácter nunca antes visto en
varias de las naciones involucradas.6
Recibió el calificativo de mundial, porque en ella se vieron involucradas todas las
grandes potencias industriales y militares de la época,7 divididas en dos alianzas
opuestas. Por un lado se encontraba la Triple Alianza, formada por las Potencias
Centrales: el Imperio alemán y Austria-Hungría. Italia, que había sido miembro de la
Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría, no se unió a las Potencias Centrales,
pues Austria, en contra de los términos pactados, fue la nación agresora que
desencadenó el conflicto.8Por otro lado se encontraba la Triple Entente, formada por
el Reino Unido, Francia y el Imperio ruso. Ambas alianzas sufrieron cambios y fueron
varias las naciones que acabarían ingresando en las filas de uno u otro bando según
avanzaba la guerra: Italia, Japón y Estados Unidos se unieron a la Triple Entente,
mientras el Imperio otomano y Bulgaria se unieron a las Potencias Centrales. En total,
más de 70 millones de militares, incluyendo 60 millones de europeos, se movilizaron y
combatieron en la guerra más grande de la historia hasta ese momento. 910 Hasta el
comienzo de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra era llamada Gran Guerra o
simplemente Guerra Mundial,111213 expresión esta última que en Alemania comenzó a
utilizarse desde su comienzo (Weltkrieg), aunque solo se generalizó en Francia (Guerre
Mondiale) y en el Reino Unido (World War) en la década de 1930, mientras que
en Estados Unidos la denominación se impuso a partir del momento de su
intervención,14 ya que allí originalmente se la conoció como la Guerra Europea. 15
Aunque el imperialismo que venían desarrollando desde hacía décadas las potencias
involucradas fue la principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo
el 28 de junio de 1914 en Sarajevo con el asesinato del archiduque Francisco Fernando
de Austria.16 17 Su verdugo fue Gavrilo Principio, un joven nacionalista serbio.1819 Este
suceso desató una crisis diplomática cuando Austria-Hungría dio un ultimátum al Reino
de Serbia y se invocaron las distintas alianzas internacionales forjadas a lo largo de las
décadas anteriores. En pocas semanas, todas las grandes potencias europeas estaban
en guerra y el conflicto se extendió a muchas otras áreas geográficas.
El 28 de julio, los austrohúngaros iniciaron las hostilidades con el intento de invasión de
Serbia.2021 Mientras Rusia se movilizaba, Alemania invadió Bélgica, que se había
declarado neutral, y Luxemburgo en su camino a Francia. La violación de la soberanía
belga llevó al Reino Unido a declarar la guerra a Alemania. Los alemanes fueron
detenidos por los franceses a pocos kilómetros de París, iniciándose una guerra de
desgaste en las que las líneas de trincheras apenas sufrirían variación alguna hasta
1917. Este frente es conocido como Frente Occidental. En el Frente Oriental, el ejército
ruso logró algunas victorias frente a los austro-húngaros, pero fueron detenidos por los
alemanes en su intento de invadir Prusia Oriental. En noviembre de 1914, el Imperio
otomano entró en la guerra, lo que significó la apertura de distintos frentes en
el Cáucaso,Mesopotamia y el Sinaí. Italia y Bulgaria se unieron a la guerra en 1915,
Rumania en 1916 y Estados Unidos en 1917.
Tras años de relativo estancamiento, la guerra empezó su desenlace en marzo de 1917
con la caída del gobierno ruso tras la Revolución de Febrero y la firma de un acuerdo
de paz entre la Rusia revolucionaria y las Potencias Centrales después de la
Revolución de Octubre, en marzo de 1918. El 4 de noviembre de 1918, el Imperio
austrohúngaro solicitó un armisticio. Tras una gran ofensiva alemana a principios de
1918 a lo largo de todo el Frente Occidental, los Aliados hicieron retroceder a los
alemanes en una serie de exitosas ofensivas. Alemania, en plena revolución, solicitó un
armisticio el 11 de noviembre de 1918, poniendo fin a la guerra con la victoria aliada.
Tras el fin de la guerra, cuatro grandes imperios dejaron de existir, el alemán, el ruso, el
austrohúngaro y el otomano. Los Estados sucesores de los dos primeros perdieron una
parte importante de sus antiguos territorios, mientras que los dos últimos se
desmantelaron. El mapa de Europa y sus fronteras cambiaron completamente y varias
naciones se independizaron o se crearon. Al calor de la Primera Guerra Mundial
también se fraguó la Revolución rusa, que concluyó con la creación del primer Estado
autodenominado socialista de la historia, la Unión Soviética. Se fundó la Sociedad de
Naciones, con el objetivo de evitar que un conflicto de tal magnitud se repitiese; sin
embargo, dos décadas después estalló la Segunda Guerra Mundial. Entre sus razones
se pueden señalar: el alza de los nacionalismos, una cierta debilidad de los Estados
democráticos, la humillación sentida por Alemania tras su derrota, las grandes crisis
económicas y, sobre todo, el auge del fascismo.
Imperialismo
En 1914, Europa estaba en el cenit de su dominio mundial. Tras la Revolución
Industrial y la explosión demográfica, Europa había logrado establecer una dominación
política, económica y militar a nivel mundial, basada en una abrumadora superioridad
técnica e intelectual. Reunía a una cuarta parte de la población mundial y cada año
cientos de miles de europeos emigraban a países de Ultramar, una emigración (la
mayor del mundo) que no hacía sino cimentar el dominio europeo sobre el resto del
mundo.22 A principios del siglo XX, el mundo estaba configurado para beneficio de
Europa y la explotación económica de los territorios fuera del continente se guiaba
sobre la máxima: «dirigida por Europa y para Europa». 22 Sin embargo, en su interior
aún existían muchas diferencias: Francia y Reino Unido poseían el 70 % de la mano de
obra cualificada y capacidad industrial de todo el continente, por lo que la dominación
de Europa era más bien la de Europa occidental; un selecto grupo de países: Estados
Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia, eran responsables de más del 60 % de las
exportaciones mundiales y detentaban en la práctica el monopolio en la fabricación de
productos manufacturados.22 En vísperas de la Primera Guerra Mundial,
Londres ejercía de «centro de la economía mundial»23 y Europa, la «fábrica del
mundo», poseía el dominio absoluto del comercio internacional y los mercados
financieros.24 Sin embargo, antes de 1914 está hegemonía ya amenazaba con
resquebrajarse, producto de las tensiones imperialistas entre las grandes potencias, el
ascenso de Japón en Asia y Estados Unidos en América y en su interior la creciente
influencia del marxismo y la agitación en aumento de la clase obrera europea, que
amenazaban con subvertir el capitalismo liberal y el orden social existente.25
El colonialismo europeo afectó a todo el mundo y tan solo China, a muy duras penas,
pudo mantener su independencia, y solo se dieron casos de descolonización exitosos
en algunos dominios británicos habitados por colonos o descendientes de colonos
blancos y en las antiguas colonias españolas en América tras la Guerra hispano-
estadounidense de 1898. El establecimiento del protectorado de 1881, la ocupación
británica de Egipto de 1882 o el África tras la Conferencia de Berlín, animó a las
potencias europeas a la dominación de vastos territorios. Sin embargo, las crecientes
tensiones en la carrera por la conquista de nuevos territorios fuera de Europa acabaron
volviendo al continente, sobre todo desde la década de 1890, ya que la división del
mundo estaba prácticamente completa y a ella habían llegado tarde Italia y el Imperio
alemán, por lo que su parte era muy pequeña en relación a su poder recientemente
adquirido.26
Sistema de alianzas

Sistema de alianzas en Europa antes de la guerra:


Triple Entente
Triple Alianza
Países neutrales
Durante todo el siglo XIX, las principales potencias
europeas hicieron un gran esfuerzo por mantener
el equilibrio de poder en toda Europa, dando como
resultado una compleja de red de alianzas políticas
y militares en todo el continente para comienzos
del siglo XX.27 Aunque sus orígenes pueden
remontarse a 1815, con la formación de la Santa
Alianza entre Prusia, Austria y Rusia, fue en octubre de 1873, con la negociación de
la Liga de los Tres Emperadores, cuando se empezó a fraguar el sistema de alianzas
puesto en marcha durante la Gran Guerra. Ideado por el canciller alemán, Otto von
Bismarck, la Liga de los Tres Emperadores prometía ser una alianza entre las
monarquías de Austria-Hungría, Rusia y Alemania, aunque finalmente fracasó por la
falta de acuerdo entre Austria-Hungría y Rusia sobre la política a seguir en los
Balcanes. Esto condujo a la formación de la Doble Alianza entre Austria-Hungría y
Alemania en 1879, vista como una forma de contener la influencia rusa en los Balcanes,
donde el Imperio Otomano continuaba debilitándose. 28 En 1882, Italia se unió a la
alianza, por lo que se convirtió en la Triple Alianza.29
A lo largo de su gobierno, Bismarck había trabajado por mantener a Rusia del lado
alemán, en un esfuerzo por evitar una guerra en dos frentes, contra Francia y Rusia. A
pesar de ello, cuando Guillermo II llegó al trono y se convirtió en Kaiser, sus diferencias
con Bismarck obligaron a este último a retirarse y su sistema de alianzas fue
progresivamente desmantelado, incluido el Tratado de reaseguro con Rusia, que el
emperador se negó a renovar en 1890. Así pues, solo dos años más tarde se creaba
la Alianza franco-rusa para contrarrestar a la Triple Alianza. Francia deseaba la
revancha tras la derrota sufrida frente a Prusia en la guerra franco-prusiana de 1870-
1871. Mientras París estaba asediada, los príncipes alemanes habían proclamado el
Imperio (el llamado Segundo Reich) en el Palacio de Versalles, lo que significó una
ofensa para los franceses. La III República perdió Alsacia y Lorena, que pasaron a ser
parte del nuevo Reich germano. Su recuperación era ansiada por el presidente
francés, Raymond Poincaré, lorenés.30 En general, las generaciones francesas de
finales del siglo XIX y, sobre todo, los estamentos militares, crecieron con la idea
nacionalista de vengar la afrenta recuperando esos territorios. Como ejemplo de los
aires que se respiraban en Francia en 1914, solo un 1,5 % de los reclutas del Ejército
francés se resistieron a la movilización,31 en comparación con el 30 % de 1870. Aunque
manteniendo las distancias respecto a sus potenciales aliados, Reino Unido temía cada
vez más la expansión militar y naval alemana, por lo que en 1904 firmó una serie de
acuerdos con Francia, conocidos como la Entente Cordiale y tres años después firmó
la Entente anglo-rusa (1907). Si bien estos acuerdos no representaban una alianza
formal entre el Imperio Británico, Francia y Rusia, y en la práctica eran sobre todo un
arreglo respecto a cuestiones coloniales, dieron pie a la posibilidad de que Gran
Bretaña pudiera entrar de parte de Francia o Rusia en futuros conflictos, por lo que este
sistema de acuerdos bilaterales pasó a conocerse como la Triple Entente.28
La Paz armada
Tras la unificación alemana y la fundación del Imperio alemán en 1871, después de la
victoria teutona en la Guerra franco-prusiana, el poder industrial y económico alemán
creció enormemente y con él la carrera de armamentos se puso en marcha. Desde
mediados de la década de 1890, el gobierno del emperador Guillermo II empezó a
dedicar cuantiosos recursos económicos para la construcción de la Marina Imperial
alemana. Bajo el mando del almirante Alfred von Tirpitz, la marina alemana pretendía
rivalizar con la Royal Navy británica por la supremacía naval en el mundo. 32 Como
resultado, las dos naciones empezaron a competir y a dedicar esfuerzos cada vez
mayores en la construcción de buques capitales. La construcción en 1906 del HMS
Dreadnought, un acorazado revolucionario para la época que volvió obsoletos todos los
diseños anteriores a él, amplió la ventaja del Imperio Británico sobre su rival alemán. 32
La carrera armamentista entre Reino Unido y Alemania, aunque los germanos
consideraban a Francia su principal rival dentro de las fronteras europeas, acabó
extendiéndose al resto de Europa, y todas las grandes potencias dedicaron su industria
a la producción de equipos y armas necesarias para un futuro conflicto paneuropeo. 33
Así pues, desde mediados de la década de 1870 y hasta 1913 los gastos militares de
Alemania e Inglaterra se triplican, se doblan los franceses y suponen una gran carga en
los presupuestos gubernamentales de Rusia e Italia;34 entre 1908 y 1913 la carrera
armamentística llegó a su apogeo y se estima que los gastos militares aumentaron en
ese lustro en un 50 %.35 Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el gasto estatal era
escaso en comparación con el crecimiento experimentado en las décadas posteriores;
por ejemplo, en plena carrera de armamentos con Alemania, el gasto total del Estado
británico apenas suponía un 8 % de la renta nacional y en otros países industriales
ajenos a este rearme era mucho menor, como en el caso de Estados Unidos, cuyos
gastos del gobierno federal apenas supusieron el 2,5 % de la renta nacional entre 1900
y 1916.36
Conflictos y equilibrio de poderes
Un soldado búlgaro junto a su compañero caído durante la primera guerra balcánica, en
1912
Austria-Hungría precipitó la «crisis bosnia» con la anexión oficial de la provincia de
Bosnia y Herzegovina, un antiguo territorio otomano ocupado desde 1878 por Austria.
Esto enfureció al Reino de Serbia y a su protector, el Imperio ruso, que seguía una
política basada en el paneslavismo y compartía la religión ortodoxa con sus aliados
eslavos. Las maniobras de la diplomacia rusa en los acuerdos de paz provocaron que la
región se desestabilizara, lo que sumado a la fractura que ya existía en los Balcanes,
hizo que la región fuese conocida como el «polvorín de Europa». 37 Entre 1912 y 1913,
la Liga de los Balcanes y el Imperio otomano libraron la Primera Guerra de los
Balcanes, cuyo resultado, plasmado en el Tratado de Londres de 1913, redujo aún más
las fronteras del Imperio Otomano, y aumentó las ganancias territoriales de Bulgaria,
Serbia, Montenegro y Grecia, al tiempo que se creaba un nuevo Estado albanés
independiente. La segunda guerra de los Balcanes, producto del ataque búlgaro a
Serbia y Grecia del 16 de junio de 1913, desestabilizó aún más la región 38 y la
contienda acabó con un reparto territorial principalmente favorable a los vencedores:
Serbia obtuvo el grueso de la Macedonia septentrional, Grecia de la meridional
(incluyendo Salónica), Rumanía la Dobruja meridional39 y el Imperio otomano Tracia
oriental con Adrianópolis.39 Bulgaria, a pesar de considerar la guerra como una
catástrofe, obtuvo una pequeña parte de Macedonia, la Tracia occidental y territorios al
sur de los montes Ródope.40 Mientras, las grandes potencias europeas soslayaron la
situación y fueron capaces de contener los conflictos balcánicos.
En vísperas de la deflagración que daría comienzo a la guerra, las Potencias Centrales
tenían una producción industrial y un gasto militar significativamente inferior al de
la Entente. En 1914, las Potencias Centrales, incluyendo a Turquía, tenían una
población de 138 millones de personas, de las que unos 33 millones de hombres
podían ser reclutados para el combate; por su parte, la Entente y sus colonias
agrupaban a 708 millones de habitantes y unos 179 millones de hombres válidos para
la guerra. El gasto militar total de la Entente en 1913 era aproximadamente el doble que
el de las Potencias Centrales, aunque Alemania tenía un arsenal de artillería mucho
más moderno que el de todos sus adversarios, lo que le daría una ventaja significativa
en la futura e inesperada guerra de trincheras.41 El armamento ligero de la infantería era
de una calidad similar en todos los países y tan solo los británicos poseían rifles
superiores a la media. En el mar, la Entente, gracias al Imperio Británico, era muy
superior a sus oponentes y un bloqueo naval sobre Alemania era más que posible. Sin
embargo, el aislamiento de Rusia respecto a sus mayores aliados y las ventajas
geoestratégicas de las Potencias Centrales por su situación geográfica redujeron la
superioridad de la Entente.42

Preludio
El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando de Austria visitó Sarajevo, la
capital de Bosnia. Allí, un grupo de seis militantes (Cvjetko Popović, Muhamed
Mehmedbašić, Nedeljko Čabrinović, Trifko Grabež, Vaso Čubrilović y Gavrilo Princip) de
la organización nacionalista Joven Bosnia, grupo juvenil de la organización
secreta Mano Negra, se habían reunido en la calle donde estaba previsto que pasara la
caravana del archiduque con la intención de asesinarlo. Cuando la comitiva pasó por la
calle, Čabrinović lanzó una granada al coche de Francisco Fernando, pero falló.
Algunos viandantes resultaron heridos en las inmediaciones por la explosión, pero el
convoy de Fernando continuó su marcha y los demás asesinos no actuaron cuando el
coche pasó por delante de ellos. Una hora más tarde, cuando Francisco Fernando
regresaba del ayuntamiento de Sarajevo en dirección a un hospital para visitar a los
heridos por el atentado, la caravana se equivocó y giró hacia una calle donde,
casualmente, se encontraba Gavrilo Principio. Al paso del coche del archiduque,
Principio sacó su pistola, una FN Modelo 1910, y disparó y mató en el acto a Fernando
y a su esposa Sofía; Principio intentó suicidarse, pero la turba que había presenciado
el magnicidio se lo impidió y fue posteriormente detenido.45
Al contrario de lo que cabría esperar en vista del acontecimiento posterior, la reacción
de la población en Austria fue débil, casi indiferente. El historiador Zbyněk Zeman
escribiría más tarde:
El evento no provocó ninguna impresión en absoluto. El domingo y lunes (días 28 y 29
de junio) las multitudes en Viena escucharon música y bebieron vino, como si nada
hubiera sucedido.46
Las autoridades austro-húngaras animaron una serie de disturbios anti serbios en
Sarajevo, en los que croatas y bosnios asesinaron a dos personas de origen serbio y
dañaron numerosos edificios de propiedad serbia.4748 Se organizaron acciones violentas
contra serbios fuera de Sarajevo y en la ciudad se produjeron más de un centenar de
detenciones de sospechosos de haber participado o ayudado en el asesinato del
archiduque; los ataques se extendieron a otras grandes ciudades del Imperio
austrohúngaro en las actuales Bosnia, Croacia y Eslovenia. Las autoridades
encarcelaron o extraditaron en toda Bosnia a unos 5500 prominentes serbios, de los
cuales entre 700 y 2200 murieron en prisión. Más de 460 serbios fueron condenados a
muerte y una milicia especial de mayoría bosnia conocida como Schutzkorps comenzó
a perseguir a los serbios de forma sistemática.

La guerra
Guerra de movimientos
Alianzas militares europeas en 1914.
En 1914, los europeos pensaban que la guerra sería corta. Pero los generales, que
habían estudiado las guerras napoleónicas, estaban equivocados en su enfoque inicial
del enfrentamiento, basado en el uso masivo de la infantería. Respondiendo a la
enorme eficacia de las armas (fusiles, armas automáticas y artillería pesada), las
fortificaciones fueron reforzadas. La caballería sería inútil como medio para romper el
frente.
Al comienzo de la guerra los dos bandos trataron de obtener una victoria rápida
mediante ofensivas fulminantes. Los franceses agruparon sus tropas en la frontera con
Alemania, entre Nancy y Belfort, divididas en cinco ejércitos. Previendo un ataque
frontal en Lorena, organizaron el Plan XVII. Los alemanes tenían un plan mucho más
ambicioso. Contaban con la rapidez de un movimiento de contorno por Bélgica para
sorprender a las tropas francesas y marchar hacia el este de París (Plan
Schlieffen de 1905) y luego enfrentarse a las fuerzas enemigas y empujarlas hacia
el Jura y Suiza. Tan sólo ubicaron 2/7 de sus tropas sobre la frontera para resistir el
ataque frontal en Alsacia-Lorena.

Alianzas militares europeas en 1915.


Verde: Triple Entente (aliados)
Rojo: Potencias Centrales
Amarillo: Países no beligerantes.
El comienzo del plan transcurrió perfectamente para el
Reich. Sus tropas avanzaron sobre Bélgica el 4 de
agosto, lo cual provocó la intervención inglesa.
Posteriormente derrotaron al ejército francés en diversas batallas. Los franceses
lanzaron simultáneamente el Plan XVII, pero resultó un fracaso debido a las armas
automáticas que frenaron cualquier asalto y a un repliegue prematuro de las tropas
hacia sus líneas. Semanas después los alemanes estaban ya ubicados en el río Marne,
donde chocaron con el Fuerza Expedicionaria Británica(BEF) y el ejército francés,
quienes frenaron el avance imperial. La derrota germana frustró el plan original y acabó
con las expectativas de una conflagración breve, marcando el abandono definitivo de
los planes anteriores a la guerra. En ese momento comenzó la «carrera hacia el mar»:
los dos ejércitos marcharon hacia el mar del Norte; ataques y contraataques se
sucedieron. La contienda se desarrollaría en territorio francés y belga. Las tropas
británicas no tardaron en intervenir en mayor número, junto a los restos del ejército
belga.
Mientras tanto, Austria-Hungría fracasó en su intento de tomar Belgrado, lo cual lograría
después con ayuda alemana, en agosto de 1915.Rusia invadió Prusia Oriental, pero los
generales de estado mayor prusianos Hindenburg y Ludendorff los batirán
contundentemente enTannenberg.
En el curso de 1915, dos nuevos países entraron en la guerra: Italia del lado de los
Aliados y Bulgaria al lado de las Potencias Centrales, que con este apoyo derrotaron y
ocuparon Serbia. Desde el comienzo de la guerra, la Santa Sede y Suiza intentaron
infructuosamente sondeos por la paz.
Frente occidental

Estabilización del Frente Occidental en 1914


Guerra de trincheras
El 4 de agosto de 1914, el ejército alemán abrió el frente
occidental invadiendo Bélgica y Luxemburgo, con un
ataque a la ciudad de Lieja, y luego obteniendo el control
militar de regiones industriales importantes del este
de Francia, derrotando al ejército francés en la batalla de
Lorena, la batalla de Charleroi del 21 de agosto y en la batalla de Maubeuge una
semana más tarde. La fuerza del avance fue contenida drásticamente con la primera
batalla del Marne en septiembre de 1914, donde enfrentaron a la Fuerza Expedicionaria
Británicacompuesta por cinco divisiones experimentadas y las tropas de reserva
francesas, parte de las cuales llegaron al frente gracias a los taxis de París. El equilibrio
de fuerzas y las nuevas armas facilitaron la defensa frente al ataque e impusieron la
estabilización del frente. Ambos contendientes se atrincheraron en una línea sinuosa
de posiciones fortificadas que se extendía desde el mar del Norte hasta la
fronterasuiza con Francia. Esta línea permaneció sin cambios sustanciales durante casi
toda la guerra.
Un asalto presentaba tal desventaja frente al adversario que los ataques aliados fueron
infructuosos y Alemania pudo resistir a pesar de combatir en dos frentes. En estos
ataques se recurrió a bombardeos masivos de artillería y al avance masivo de
la infantería. Sin embargo, la combinación de las trincheras, los nidos
de ametralladoras, el alambre de espino y la artillería infligían cuantiosas bajas a los
atacantes y a los defensores en contraataque. Como resultado, no se conseguían
avances significativos. Las condiciones sanitarias y humanas para los soldados eran
muy crudas y las bajas elevadísimas.

Soldados británicos en las trincheras, durante la


batalla del Somme, 1916.
En otoño de 1915 el general Joseph Joffre intentó una
ofensiva, con apoyo inglés, que concluyó en un
gigantesco fracaso. Después de este éxito defensivo,
a finales de año, el general Von Falkenhayn, jefe de
Estado Mayor, propuso al káiser su proyecto de
atacar Verdún, plaza fuerte e inexpugnable según la propaganda francesa, pero que
estaba en posición delicada por no poseer un camino o vía férrea para su
reavituallamiento. Los alemanes esperaban que su caída debilitara la moral de los
soldados franceses. El 21 de febrero de 1916, el ataque se inició con la artillería
bombardeando violentamente las posiciones aliadas. Los alemanes avanzaron poco,
pero las pérdidas francesas fueron enormes. El 25 de febrero, el general Langle de
Cary decidió abandonar la ciudad, pero el mando francés no estaba dispuesto a perder
Verdún y nombró en su lugar a Philippe Pétain, quien organizó una serie de violentos
contraataques.
El 1 de julio, los británicos desataron
una gran lucha paralela en la batalla
del Somme, a fin de dividir las tropas
alemanas y reducir la presión sobre
Francia. Los alemanes retrocedieron
escasos kilómetros, pero en orden. Al
final, el frente casi no se modificó ni en
Verdún ni en el Somme, pese a los centenares de miles de bajas.
En un esfuerzo por romper este callejón sin salida, este frente presenció la introducción
de nuevas tecnologías militares, incluyendo el gas venenoso y los tanques. Pero solo
tras la adopción de mejoras tácticas se recuperó cierto grado de movilidad.
A pesar del estancamiento de este frente, este escenario resultó decisivo. El avance
inexorable de los ejércitos aliados en 1918 convenció a los comandantes alemanes de
que la derrota era inevitable, y el gobierno se vio obligado a negociar las condiciones de
un armisticio.
Frente oriental
Frente Oriental (Primera Guerra Mundial)
Prisioneros austríacos en manos rusas, en Karelia,
1915.
La estrategia de guerra alemana funcionó contra
Rusia. El ejército ruso contaba con 8 millones de
hombres en 1914, pero estaba compuesto
principalmente por campesinos sin ninguna formación
militar, mal armada y equipada. El mando ruso era
también mediocre. Los dos ejércitos se enfrentaron en
la batalla de Tannenberg (Prusia Oriental) del 26 al 30 de agosto de 1914, y en la
batalla de los lagos Masurianos del 6 al 15 de septiembre de 1914. Los rusos sufrieron
grandes derrotas en los dos casos y fueron obligados a replegarse. Los comandantes
alemanes en esta exitosa campaña defensiva fueron Paul von Hindenburg, Erich
Ludendorff y Max Hoffmann.
Austria-Hungría, en cambio, no pudo repeler la invasión de Galitzia. En junio de 1916
tiene éxito una ofensiva rusa, dirigida por el generalAlexéi Alexéievich Brusílov, que se
interna en las líneas austrohúngaras. Regimientos enteros se pasaron a las filas rusas,
demostrando la fragilidad del Imperio austrohúngaro. Motivada por esta
circunstancia, Rumanía declara la guerra a los Imperios Centrales, y tras unas victorias
iniciales es derrotada debido a la superioridad numérica alemana y austrohúngara, lo
que hace que firme un tratado de paz, lo que compromete aún más la posición rusa. El
Imperio de los Romanov no volvería a intentar ninguna ofensiva de relevancia en el
resto de la contienda.
Alemania pasó a la ofensiva y conquistó el golfo de Riga, destruyendo o capturando a
buena parte de los contingentes rusos. El frente oriental estuvo en constante
movimiento y no conoció la guerra de trincheras. La caballería jugó aún cierto papel en
esta guerra de movimientos.
Otros frentes

Mapamundi que muestra los participantes en la Primera Guerra Mundial

. Entente y los Aliados (algunos


entraron en la guerra o han
abandonado más tarde) Potencias
Centrales Países neutrales

Evolución de las alianzas en la


Primera Guerra
Mundial: Entente Colonia,
dominio y/o territorios ocupados por la Entente Potencias centrales Territorio
ocupado por las potencias centrales o sus colonias Neutral
Si bien los principales esfuerzos de los beligerantes se concentraron en los frentes
occidental y oriental, la guerra se libró con mayor o menor intensidad en distintas partes
del globo. Se combatió en los Balcanes, en los Dardanelos, en Oriente Medio, en el
Cáucaso, en los Alpes italianos, en África, en Extremo Oriente, en el Pacífico y en el
Atlántico.
Frente balcánico
Artículo principal: Frente Balcánico (Primera Guerra Mundial)
En la región de los Balcanes, tuvieron lugar una serie de campañas militares entre las
Potencias Centrales (Austria-Hungría, Alemania, el Imperio Otomano y Bulgaria) por un
lado y los aliados (Serbia, Montenegro, Rusia, Francia, Reino Unido y más tarde
Rumanía y Grecia), por otro. En este teatro de operaciones la guerra comenzó con la
invasión austro-húngara a Serbia en 1914, que acabó con la conquista de Serbia y
Montenegro a fines de 1915. Las fuerzas serbias fueron atacadas desde el norte y el
este y se vieron obligadas a retirarse del país, sin embargo, el ejército serbio se
mantuvo operativo, aunque emplazado en Grecia.

Cañones serbios capturados por los austríacos.


En el otoño de 1915, los aliados intentaron ir en
ayuda de los serbios, por medio de una expedición
franco-británica que se estableció en el puerto de
Salónica, en Grecia. El plan aliado consistía en
socorrer a los serbios desde el sur, abriendo un
frente en Macedonia. La expedición llegó demasiado
tarde y con insuficiente fuerza para evitar la caída de Serbia, y se vio complicada por la
crisis política interna en Grecia. No obstante, se logró mantener estable el frente
macedonio, desde la costa albanesa al río Estrimón, en Bulgaria, hasta 1918.
En 1916 Rumanía entra en guerra contra las Potencias Centrales, pero esta decisión
resultó desastrosa para los rumanos. Poco después de la declaración de guerra
rumana, una ofensiva combinada entre los alemanes, austro-húngaros, búlgaros y
otomanos conquistó dos tercios del país en una rápida campaña que finalizó en
diciembre de 1916. Sin embargo, los ejércitos ruso y rumano consiguieron estabilizar el
frente y mantenerlo en Moldavia. En 1917, Grecia entró en la guerra del lado aliado, y
en septiembre de 1918 se produjo la gran ofensiva aliada de una fuerza multinacional
acantonada en el norte de Grecia, que dio lugar a la capitulación de Bulgaria y a la
liberación de Serbia.
Frente de Oriente Medio

Artillería británica en Galípoli.


Frente del Oriente Medio (Primera Guerra Mundial)
Batalla de Galípoli
Los Aliados contaban con la debilidad del Imperio
otomano para abrir una vía directa y apoyar a sus aliados rusos. La campaña de los
Dardanelos fue iniciada por los ingleses, a sugerencia de Winston Churchill, para
controlar el estrecho de los Dardanelos, lo que permitiría a Francia y al Imperio británico
revitalizar a Rusia, neutralizar al Imperio otomano y encerrar a los imperios centrales. El
ambicioso proyecto comenzó con el despliegue de una imponente flota inglesa y el
desembarco de tropas en Galípoli, pero los otomanos, mandados por Mustafa Kemal
Atatürk, se defendieron con una eficacia inesperada. Los aliados no consiguieron
penetrar en el Imperio otomano y fracasaron en las sucesivas ofensivas. La operación
fue un sangriento desastre, convirtiéndose en una nueva batalla de trincheras (para
colmo, esta vez con el mar a espaldas de los Aliados). Después de unos meses de
inútiles tentativas, el mando inglés decidió evacuar Galípoli y dirigir su cuerpo
expedicionario a Salónica, Grecia. Este ejército sostendría enseguida a los serbios que
no se rindieron. Ante todo, se mantuvo a la espera de nuevas oportunidades, como
convencer a Grecia de entrar en la guerra.
Durante todo el conflicto, los británicos fomentaron el sublevamiento de las tribus
árabes para perturbar a los otomanos. En esta misión destacó el célebre oficial T. E.
Lawrence,Lawrence de Arabia. La Declaración Balfour propuso el establecimiento de un
Estado judío en Palestina, para motivar a los judíos estadounidenses a que apoyaran el
ingreso de ese país en la guerra. En 1916 los británicos atacaron Palestina, cuyo
control mantendrían hasta 1948.
Frente Italiano
Frente Italiano (Primera Guerra Mundial)
En 1915, Italia se une a los Aliados y ataca a Austria. Sin embargo, una larga serie de
ofensivas sobre el río Isonzo fracasa. En 1917, son los austro-húngaros, reforzados por
tropas alemanas, los que baten duramente a los italianos en Caporetto. Este desastre
casi saca a Italia de la guerra, pero el frente se estabiliza sobre el río Piave.
La guerra en África
Frente africano (Primera Guerra Mundial)
En África, británicos y franceses atacaron desde todos los frentes a las colonias
alemanas, rodeadas por sus posesiones. Las fuerzas germanas
en Togolandia y Camerún se rindieron rápidamente a las tropas anglo-francesas,
mientras que la colonia de África del Sudoeste Alemana fue invadida por el
ejército sudafricano y ocupada totalmente en1915 (véase: Campaña de África del
Sudoeste). Sólo la colonia de Tanganica, bajo la dirección del general Paul von Lettow-
Vorbeck, resistió bajo dominio alemán hasta el final de la contienda.
La guerra en el Extremo Oriente y el Pacífico

Artillería japonesa durante el ataque a las fuerzas


alemanas de Tsing Tau, en 1914.
Tras el estallido de la guerra, el Imperio
japonés envió un ultimátum a Alemania, solicitándole
la evacuación de Jiaozhou (noreste deChina).
Alemania se negó a cumplirlo, por lo que Japón entró
en la guerra del lado de los aliados el 23 de agosto de 1914. Las tropas japonesas
ocuparon las posesiones alemanas en las islas Carolinas y Marianas. En 1915, Japón
presentó las Veintiuna exigencias a China que obligaban a China a no alquilar ni ceder
ningún territorio frente a Taiwán a ningún país, excepto a Japón. En 1919, China cedió
los derechos comerciales de Mongolia Interior y Manchuria a Japón.
Mientras tanto, en el Pacífico también hubo movimientos aunque no batallas de
importancia. Las tropas australianas estacionadas en Papúa ocuparon sin problemas
la Nueva Guinea Alemana, mientras que Japón y Nueva Zelanda dirigieron ataques
contra las bases alemanas en las Islas Marianas. El puerto chino de Qingdao, principal
base alemana en Extremo Oriente, fue ocupado por los japoneses.
Como resultado del acuerdo de paz de la guerra mundial, Japón recibió las islas
del Pacífico que había ocupado.
La guerra en el mar
Categoría:Batallas navales en la Primera Guerra
Mundial
La guerra naval en la Primera Guerra Mundial se
caracterizó por los esfuerzos de los Aliados,
especialmente Gran Bretaña, de imponer un bloqueo
marítimo a los Imperios Centrales, utilizando sus
grandes flotas navales; y por el empeño de estos de
romper el bloqueo o establecer ellos mismos uno efectivo hacia el Reino Unido y
Francia. Los alemanes, que contaban con una importante flota de submarinos,
intentaron imponer un bloqueo completo a estas potencias ya nombradas, interceptar el
apoyo de sus colonias y romper las rutas de aprovisionamiento entre América (carne
de Argentina, armamento estadounidense) y Europa.
El mar del Norte y el canal de la Mancha fueron los principales teatros de operaciones
de la guerra en el mar. En ellos se enfrentaron la Gran Flota británica y la Flota de Alta
Mar alemana, que protagonizaron tres grandes batallas. En agosto de 1914 se
encontraron en la batalla de Heligoland, en enero de 1915 en la batalla del Banco
Dogger, ambas a favor del Reino Unido. A mediados de 1916 ambas flotas se
encontraron en pleno frente a la península de Jutlandia. En la batalla de Jutlandia los
alemanes, dirigidos por los almirantesReinhard Scheer y Franz von Hipper, tenían como
objetivo impedir el abastecimiento británico desde Noruega. La batalla comenzó el 31
de mayo, y fue el mayor combate naval registrado durante la guerra. No hubo un total
ganador, ya que la Marina Real Británica, bajo mando de los almirantes John
Jellicoe y David Beatty, perdió más hombres y naves, pero los alemanes no pudieron
romper el bloqueo y tuvieron más buques dañados.62
Además la guerra en el mar se disputó en otros escenarios. En el Atlántico la actividad
alemana se caracterizó por la guerra submarina. En el Mediterráneo, las flotas aliadas
(británica, francesa e italiana) se enfrentaron a la Armada Austro-Húngara en
el Adriático, siendo el mayor enfrentamiento la batalla del canal de Otranto en 1917;63 y
a la Armada Otomana durante la campaña de los Dardanelos. En el océano Pacífico se
enfrentaron el Escuadrón Alemán del Lejano Oriente, comandado por el almirante Graf
von Spee, con el 4° Escuadrón de la Real Marina Británica, la Real Marina Australiana y
algunas unidades de la Marina Imperial Rusa y de la Armada Francesa. Las principales
batallas de este teatro de operaciones fueron la batalla de Coronel y la batalla de
las Malvinas.
El epílogo a la contienda naval, lo puso el hundimiento de la flota alemana bajo el
mando de Ludwig von Reuter por sus propios tripulantes mientras se encontraba
internada enScapa Flow, para evitar que la Flota de Alta Mar fuera repartida entre los
aliados.
1917: entrada de Estados Unidos en la guerra y derrota de Rusia

Soldados de Estados Unidos durante la batalla de St.


Mihiel, en Francia.
En 1917, el Estado Mayor alemán tomó la decisión de
aguantar a los Aliados en el oeste y hundir de una vez
a las desalentadas tropas zaristas después de la
victoria táctica de los británicos en Arras. Los
franceses, tras el fracaso total de su ofensiva
de Chemin des Dames, no fueron capaces de retomar la iniciativa y se limitaron a
resistir. El 7 de junio los británicos lanzaron una ofensiva en Flandes, pero no
consiguieron romper el frente. El conflicto se estancó y el desaliento cundió en la
retaguardia mientras la población civil padecía restricciones, sobre todo en Alemania,
bloqueada por los aliados.

El telegrama Zimmermann.
A cambio, el telegrama prometía a México la restitución de los
territorios anexionados por Estados Unidos en la guerra de
1847-1848 por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo. Dicho
telegrama también sugería que el presidente Carranza se
comunicase con Tokio para llegar a un acuerdo que hiciera que
elImperio japonés se pasase al lado alemán. Carranza no
aceptó la oferta, puesto que México estaba inmerso en
la Revolución mexicana y no se encontraba en condiciones
económicas adecuadas. México no solo no entró en la guerra,
sino que envió a Francisco León de la Barra como alto
comisionado mexicano de la Paz.
En febrero de 1917 estalló la Revolución rusa, la cual obligó a abdicar al zar Nicolás II,
quedando el país posteriormente bajo el mando deAleksandr Kérenski, quien continuó
en guerra contra Alemania. Sin embargo en noviembre estallaría la Revolución
bolchevique, que depuso al gobierno de Kérenski. Este clima de inestabilidad permitió a
los alemanes avanzar considerablemente en ese país.

Tropas revolucionarias rusas en marzo de 1917.


Los bolcheviques tomaron el control total y firmaron el
armisticio con los Imperios Centrales en diciembre y
después la Paz de Brest-Litovsk(negociada por León
Trotski) en marzo de 1918. Para obtenerla
consintieron enormes sacrificios económicos y
territoriales. Además, Alemania
ocupó Polonia, Ucrania, Finlandia, los países bálticos y parte de Bielorrusia. El Reich
aprovechó esta victoria para enviar casi todo su ejército oriental al Frente Occidental e
intentar obtener una victoria rápida antes de la llegada masiva de los estadounidenses.
Era su baza definitiva, ya que Austria-Hungría, Bulgaria y el Imperio otomano daban
muestras de desaliento ante las mayores reservas financieras y de hombres de los
Aliados.
Finalmente el 17 de julio de 1918 el zar Nicolás II fue asesinado con toda su familia
en Ekaterimburgo, por temor a que el avance de laLegión Checoslovaca hacia la
ciudad, pudiera liberarlo. La Revolución rusa, en particular luego del tratado de Brest-
Litovsk, dio paso a una guerra civil, que se extendió hasta 1923, provocada por el
levantamiento de grupos.
Fin de la guerra

Ferdinand Foch, segundo por la derecha, posa frente al vagón


enCompiègne tras la firma del armisticio. Ese mismo vagón de
tren fue el lugar elegido por Adolf Hitler para la simbólica firma de
la rendición francesa en junio de 1940.65
Reforzados por las tropas provenientes del frente este, los
alemanes ponen todas sus fuerzas en su última ofensiva,
nombrada por el general de Infantería Erich
Ludendorff como Kaiserschlacht (nombre clave Michael), a partir
de marzo de 1918, sobre el río Somme, en Flandes y
en Champaña. Esta comenzó el 21 de marzo y se extendió hasta
el 5 de abril, aunque con el final de esta los alemanes continuaron con una serie de
cuatro ofensivas hasta el 17 de junio. Pero, mal alimentadas y cansadas, las tropas
alemanas no pudieron resistir la contraofensiva de Foch y fallan frente al objetivo final:
París, quedando a 120 km de la capital gala. El general Foch comanda sus tropas
francesas y estadounidenses hacia la victoria, en la segunda batalla del Marne. Los
primeros tanques británicos entraron en combate y la superioridad aérea aliada era
evidente.
El duelo entre italianos y austríacos está asimismo por resolverse. El general Díaz se ve
presionado por su gobierno, que necesita de una victoria en el frente alpino para poder
negociar. Los italianos derrotan a Austria-Hungría en Vittorio Veneto. Este hecho se
suma al descalabro del ejército imperial en los Balcanes, y la monarquía de
los Habsburgo se hunde.
El Reich está en una situación desesperada: se ha quedado sin aliados, su población
civil sufre draconianas restricciones, su ejército está al límite, sin reservas y
desmoralizado. Ludendorff y Hindenburg son partidarios de la capitulación inmediata,
pues creen que el frente se derrumbará en cualquier momento. El Alto Mando pide al
brazo político iniciar inmediatamente negociaciones de paz. Cunde la convicción de que
la guerra está perdida. Wilson proclama que Estados Unidos sólo negociará con un
gobierno alemán democrático. Los Hohenzollern tienen los días contados.,

Tecnología
Guerra terrestre, Naval, Aviación
Las aeronaves de ala fija fueron utilizadas con fines militares por primera vez por los
italianos en Libia el 23 de octubre de 1911, durante la guerra turco-italiana, para el
reconocimiento y pronto los usos se extendieron a la fotografía aérea y al lanzamiento
de granadas, así pues, en 1914 su utilidad militar estaba demostrada. Utilizados en los
comienzos de la guerra para el reconocimiento y ataques a tierra, pronto se
desarrollaron cañones antiaéreos y aviones de combate para derribar a los aeroplanos
enemigos. A continuación llegaron los bombarderos estratégicos, empleados
principalmente por británicos y alemanes, aunque estos últimos utilizaron
también zeppelines. El primer portaaviones de la historia, el HMS Furious, que en un
principio iba a ser un crucero de batalla, se botó también durante la guerra y con sus
biplanos monoplazas Sopwith Camel protagonizó la incursión de Tønder de 1918, una
escaramuza para intentar destruir los hangares de los zeppelines alemanes. 67

Aspectos económicos
Economía de guerra e intervención del Estado

Un gran almacén de municiones, donde


trabajaban tanto hombres como mujeres en
Chiswell, Inglaterra, en julio de 1917.
La economía de guerra significó a grandes
rasgos la modificación de todos los hábitos
individualistas y concepciones económicas
anteriores a la guerra, que se mostraron
fracasadas como forma de administrar la
70
economía en tiempos de guerra. Sin embargo, la transición no fue sencilla, y cada
gobierno debió improvisar medidas radicales y someter a la iniciativa privada y sus
intereses, al tiempo que tomó el control de la economía nacional para asegurar el
suministro de equipos a los ejércitos.70 La participación del Estado en la economía
nacional, que hasta entonces había sido muy moderada en la mayoría de países,
aumentó considerablemente, y durante la guerra los gobiernos de Alemania y Francia
superaron el 50 % del PIB, un nivel al que a punto estuvo de llegar Gran Bretaña. El
Imperio británico sacó provecho de sus grandes inversiones en los ferrocarriles
estadounidenses, la posición de la libra esterlina como moneda de cambio internacional
por excelencia, sus cuantiosas reservas de oro y su dominio del comercio en todo el
mundo,23 que junto a préstamos procedentes en gran medida de Wall Street, le permitió
pagar sus compras a Estados Unidos y sostener los gastos de sus principales aliados.
El presidente Wilson, a punto estuvo de cortar el flujo de crédito a finales de 1916, pero
finalmente permitió una expansión crediticia del gobierno estadounidense a sus aliados,
igualmente la mayoría de potencias estuvo a punto de declarar la bancarrota en alguna
ocasión durante la guerra.71

Dado que los países habían planificado una guerra corta de apenas unas semanas o
meses, todas las grandes potencias, a excepción de Rusia, sufrieron una falta crónica
de armas y municiones desde septiembre de 1914, que tardó largo tiempo en
solucionarse. Francia fue la gran potencia más afectada, pues la ocupación alemana
del norte del país le privó del 40 % de su carbón, del 90 % de su hierro y del 76 % de
sus altos hornos, con lo que no pudo poner fin a la escasez de munición hasta abril de
1916.70 En esta carrera Alemania, primera potencia del continente, 23 dispuso de gran
ventaja sobre sus rivales, pues su rápida preparación económica del conflicto le
permitió elevar su producción enseguida, basta decir que en 1917 Alemania fabricaba
mensualmente 2000 cañones y 9000 ametralladoras, cuando en 1913 fabricaba 200.70
Si bien Rusia no afrontó problemas iniciales, hasta noviembre de 1915 no consiguió
satisfacer la demanda de armas pesadas y hasta 1917 la dotación reglamentaria de
armas ligeras, por lo que debió multiplicar la compra de fusiles, cañones y municiones a
Estados Unidos y Japón e incrementar su producción.70 A los consecuencias
macroeconómicas siguieron las microeconómicas: el trabajo en las familias se alteró por
la salida al frente de muchos hombres. Con la muerte o ausencia del hasta entonces
proveedor de ingresos de las familias, las mujeres se vieron obligadas a entrar en
la fuerza laboral en un número sin precedentes. De igual forma la industria necesitaba
reemplazos por los obreros enviados como soldados a la guerra; esto ayudó
notablemente a la obtención del derecho al voto femenino.72 Sin embargo esto no bastó
y todas las naciones enrolaron trabajadores traídos de sus colonias, prisioneros de
guerra o especialistas repatriados del frente para el esfuerzo bélico. Alemania fue el
único país que llegó al extremo de recurrir al trabajo obligatorio, además deportó a unos
dos millones de trabajadores extranjeros procedentes de los países que ocupaba,
dándose la paradoja de que en 1918, Alemania producía tanto equipo bélico que
faltaban soldados para utilizarlo.73
El Estado también debió procurar alimentar a la población que sostenía el esfuerzo de
guerra; el reclutamiento de millones de hombres precipitó la caída de la producción de
alimentos en todas las naciones beligerantes y el abastecimiento quedó en riesgo. 71
Una vez más, Alemania se adelantó al resto y desde noviembre de 1914 racionó el
consumo de productos básicos como pan o patatas, que más tarde amplió a las carnes
y grasas. Por primera vez en la historia, 67 millones de habitantes debieron someterse a
un régimen de cartillas de racionamiento que les aseguraban unas cantidades de
comida progresivamente menores según avanzaba la guerra. 71 Inglaterra no tomó
medidas tan drásticas, pero estableció un severo control, que en ocasiones se convirtió
en un verdadero monopolio, de las importaciones, fijó precios e invirtió muchos
esfuerzos en aumentar la producción de productos clave como el trigo y la patata, con
lo que el Estado acabó controlando el 94 % de los alimentos que se consumían en todo
el país.71 Sin embargo, Reino Unido acabó imponiendo el racionamiento, tras soslayarlo
en varias ocasiones, a principios de 1918, con lo que limitó el consumo de carne,
azúcar, grasas (mantequilla y margarina), pero no el de pan; el nuevo sistema funcionó
sin problemas. Igualmente durante la guerra creció la afiliación sindical y solo en Gran
Bretaña el número de trabajadores sindicados se duplicó, de algo más de cuatro
millones en 1914 a más de ocho millones en 1918.74 El Imperio británico volvió la vista a
sus colonias para la obtención de aquellos materiales de guerra esenciales, cuyo
suministro tradicional se había visto enormemente dificultado con la guerra. A geólogos
como Albert Ernest Kitson se les encomendó la búsqueda de nuevos recursos y
minerales preciosos en las colonias africanas. El propio Kitson descubrió importantes
yacimientos de manganeso en Costa de Oro, que serían utilizados para la fabricación
de municiones.
Consecuencias de la guerra
Uno de los efectos más notables a largo plazo de esta guerra fue la gran ampliación de
los poderes y responsabilidades gubernamentales en Francia, Estados Unidos y Reino
Unido, con el fin de aprovechar todo el potencial de la nación, con la creación de
nuevas instituciones y ministerios. Se crearon nuevos impuestos y se promulgaron
nuevas leyes, todas ellas diseñadas para reforzar el esfuerzo bélico, algunas de las
cuales han perdurado hasta nuestros días. Del mismo modo, la guerra puso a prueba la
maquinaria estatal de antiguas administraciones muy dimensionadas y burocráticas,
como era el caso de Alemania y Austro-Hungría. Durante la guerra, el Producto Interior
Bruto (PIB) aumentó en tres países aliados: Reino Unido, Italia y Estados Unidos, pero
disminuyó en Francia, Rusia, Holanda (un país neutral) y en las tres principales
potencias centrales. La contracción del PIB en Alemania, Rusia, Francia y el Imperio
Otomano osciló entre un dramático 30 y un 40 %.
A partir de 1919, Estados Unidos exigió a Reino Unido la devolución de los préstamos,
que procedieron en parte de las reparaciones de guerra alemanas, que a su vez podían
pagar por préstamos estadounidenses a Alemania. Este sistema circular se derrumbó
en 1931 y los pagos pendientes dejaron de reembolsarse; por entonces, en 1934, Reino
Unido aún debía a EE.UU. 4400 millones de dólares, dinero que nunca pagó. 78
La Primera Guerra Mundial también produjo un desequilibrio en el número de
habitantes por género, dándose un número de mujeres mucho más elevado que el de
hombres. Casi un millón de hombres británicos murieron en la guerra, lo que aumentó la
brecha de género en ese país de cerca de 670 000 a 1 700 000 mujeres más que de
hombres. El número de mujeres solteras que buscaban independencia económica
también creció de forma espectacular, sin embargo, la desmovilización y el declive
económico de la posguerra causó altas tasas de desempleo, y aunque la guerra había
aumentado el número de mujeres trabajadoras, el regreso a sus países de los soldados
desmovilizados, muchos de ellos trabajadores antes de la contienda, y el cierre de
muchas fábricas, provocaron un descenso en el empleo femenino.

Consecuencias de la guerra
Pérdidas humanas

Un prisionero alemán y soldados británicos heridos en


julio de 1916, durante la batalla del Somme

Reparto de los muertos de la guerra: militares de la


Entente (azul oscuro), civiles de la Entente (azul claro),
militares de las Potencias Centrales (naranja), civiles de
las Potencias Centrales (marrón)
La Primera Guerra Mundial dejó entre nueve y diez
millones de muertos y unos veinte millones de soldados heridos. De forma adicional, se
estima que las víctimas civiles ascendieron a más de siete millones.79 El Reich
alemán movilizó a unos 13,25 millones de hombres, de los cuales unos 2 millones
murieron;80 el Imperio ruso reclutó a 12 millones de hombres para el servicio militar,
1,85 millones perecieron. De los más de 8 millones de franceses que combatieron, 1,3
millones (el 16%) no sobrevivieron a la guerra, mientras que de Reino Unido murieron
850 000 soldados. Austria-Hungría perdió a 1,5 millones de soldados de los 7,8
millones que reclutó (un 19%) e Italia perdió a 700 000 de sus más de 5 millones de
hombres. Las mayores pérdidas, en proporción, las sufrieron Rumanía, Montenegro y
Serbia: de los 700 000 soldados movilizados por Serbia, 130 000 murieron79 y en total
Serbia perdió al 11% de su población (unas 540 000 personas fallecidas); aún peor
fueron las cifras de Montenegro, país que perdió al 16% de su población. 81
La guerra dejó una brecha social dramática en la demografía de países como Alemania,
Francia, Serbia, Montenegro y Turquía, que produjo un malestar social permanente,
especialmente en los miles de huérfanos y viudas que generó. 82
Millones de heridos sufrieron desfiguraciones, amputaciones y
numerosas discapacidades permanentes que les impedían llevar una vida civil normal,
en una sociedad donde no existían prótesis modernas y médicos profesionales para la
rehabilitación. Un sin número de veteranos murieron después de la guerra a
consecuencia de las heridas sufridas o a bajas edades por enfermedades contraídas en
el frente. Entre los heridos se encontraban numerosos objetores de conciencia que se
habían negado a participar en la guerra y que a menudo, a pesar de no tener ninguna
patología, habían sido condenados a prisión o internados en psiquiátricos para evitar
«que hicieran decaer la moral de las tropas». El bloqueo naval contra las Potencias
Centrales hizo que, según un estudio de la Sociedad de 1928, perecieran por hambre
424 000 alemanes (con estimaciones que sugieren hasta 733 000 muertos) en el
invierno de 1916 a 1917 —llamado Steckrübenwinter—
. En el contexto de la Primera Guerra Mundial, también
se cometió, por parte del Imperio Otomano,
el genocidio armenio, con cientos de miles de víctimas.
Tratados de paz

Disgregación de Austria-Hungría en múltiples países


tras la guerra
Los acuerdos de paz se firmaron progresivamente entre 1919 y 1920. El 18 de enero de
1919, comenzó la Conferencia de Paz de París, un día no escogido al azar, pues el 18
de enero de 1871 se había fundado el Imperio alemán. Las negociaciones fueron en su
mayor parte secretas y tanto Rusia como los países vencidos fueron excluidos de las
conversaciones. Solo a partir del 24 de marzo de 1919 comenzaron los intercambios
escritos con los vencidos, a través de los «cuatro grandes» o Consejo de los Cuatro,
que reunía a los líderes de las cuatro potencias vencedoras: Francia, Reino Unido, Italia
y Estados Unidos. El proyecto de acuerdo formalizado con el tratado fue dado a los
representantes de Alemania el 7 de mayo de 1919, el día del cuarto aniversario
del hundimiento del RMS Lusitania,88 y firmado el 28 de junio de 1919.8990
Alemania y sus aliados tuvieron que «reconocer» «su responsabilidad por haber
causado todos los daños y perjuicios a la que los aliados y los gobiernos asociados y
sus ciudadanos han sido sometidos como consecuencia de la guerra impuesta sobre
ellos por la agresión de Alemania y sus aliados». Esta declaración se incluía en el
artículo 231 del tratado de Versalles. Este artículo se hizo especialmente conocido por
ser una cláusula que culpaba directamente a Alemania del comienzo de la guerra, algo
que los alemanes vieron con resentimiento y como un acto de humillación.91 El tratado
también limitaba su ejército a 100 000 hombres y 4000 oficiales,92 su armada fue
requisada (y posteriormente hundida en gran parte por sus propios tripulantes)93 y se le
prohibió la tenencia, fabricación, importación o exportación de artillería pesada, carros
de combate, aviación y submarinos.92 A todo ello se añadieron las
costosas reparaciones de guerra; el tratado de Versalles estipuló en un primer momento
que Alemania debía pagar 20 000 millones de marcos oro y la manutención y gastos de
las tropas aliadas que ocupasen su territorio desde la firma del armisticio hasta los
primeros cuatro meses de 1921. Más adelante la Comisión de Reparaciones estableció
que Alemania debía pagar 226 000 millones de
marcos oro,94 aunque más tarde, en abril de 1921, esa
cantidad se redujo a 132 000 millones de marcos
oro,94 que se deberían pagar a razón de 2000 millones
de marcos oro anuales más el 26 % de los ingresos
por exportación alemanes (aproximadamente otros
1000 millones de marcos oro). En un primer momento
todas las potencias derrotadas debían pagar
reparaciones, pero al ser Alemania la mayor potencia
y único país que había mantenido su economía a
salvo de la destrucción, debió asumir la gran mayoría
de costes, pero arruinada, no pudo hacer frente a los pagos en numerosas ocasiones y
de hecho entre 1919 y 1932 apenas pudo pagar 21 000 millones.95 De igual forma, una
parte importante de su producción debía ser entregada a las potencias vencedoras y
también durante años estuvo enviando decenas de millones de toneladas de carbón en
compensación por las minas destruidas, además de considerable número de productos
agrícolas, ganaderos e industriales. Alemania terminó de pagar estas reparaciones de
guerra en el año 2010.94

Territorios perdidos por Alemania en Europa, en blanco los que pasaron a otros países
y en verde los administrados por la Sociedad de Naciones
Alemania perdió 70 570 kilómetros cuadrados de territorio en el continente y los 7,3
millones de habitantes que los habitaban, además de todo su imperio colonial, y debió
acordar la desmilitarización de Renania y la ocupación del lado izquierdo del Rin.92 El
tratado colocó a Alemania bajo sanciones legales, se la privó de su poder militar y
económico y acabó arruinada y políticamente humillada. 96 Para los historiadores el
tratado, la guerra y su memoria, marcaron la política alemana de las décadas de 1920 y
1930 y los intentos de revisionismo histórico y el clima de inestabilidad que vivió
la República de Weimar. Mientras tanto, las nuevas naciones independizadas o que se
libraban de la ocupación alemana sufrida durante la guerra vieron el tratado como un
reconocimiento a las injusticias cometidas por las principales potencias contra
pequeños países.97
Los tratados con Austria (tratado de Saint-Germain-en-Laye), Hungría (tratado de
Trianón), Bulgaria (tratado de Neuilly-sur-Seine) y el Imperio otomano (tratado de
Sèvres) siguieron en gran medida la misma línea que el tratado de Versalles: no se
permitió a los vencidos conocer los términos del tratado hasta el momento en que
debían firmarlo, se les excluyó con carácter provisional de la Sociedad de Naciones, se
limitó sus ejércitos y su territorio y se les exigieron reparaciones de guerra. Hungría fue,
relativamente hablando, la nación que más pérdidas territoriales sufrió (apenas retuvo
un 32 % de su territorio anterior, a pesar de que los húngaros representaban el 54 % de
la población) y 3,3 millones de húngaros quedaron atrapados en territorio extranjero, de
los cuales 354.000 huirían entre 1920 y 1924; 98 Austria quedó reducida a una pequeña
república. El rechazo del Senado de Estados Unidos a ratificar el tratado de Versalles y
la entrada de su país en la Sociedad de Naciones acabó con un tratado bilateral entre
Estados Unidos y Alemania en 1921. El acuerdo con Turquía no entró nunca en vigor,
debido al triunfo del movimiento revolucionario de Mustafa Kemal Atatürk en la guerra
de Independencia turca, que concluyó con el reconocimiento de la nueva República de
Turquía y la celebración del tratado de Lausana, mucho menos estricto que el de
Sèvres.99
Identidades y cambios en las fronteras nacionales
Reparto de los territorios del desaparecido Imperio
otomano entre Turquía (marrón), Reino Unido (rosa) y
Francia (azul). El Hiyaz (naranja) fue conquistado a los
sublevados de la rebelión por los saudíes en 1924.
Polonia volvió a constituirse como un país
independiente tras más de un siglo de dominación.
El Reino de Serbia y su dinastía gobernante, que
durante la guerra había sido una «nación menor»
aliada y el país con la mayor proporción de víctimas, 100101 se convirtió en la espina
dorsal del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, un nuevo Estado multinacional
que en 1929 se rebautizó como Reino de Yugoslavia. Checoslovaquia también fue una
de las nuevas naciones surgidas en la posguerra, creada a partir de la fusión del Reino
de Bohemia con territorios del Reino de Hungría. El antiguo Imperio ruso, tras la
revolución y su conversión en un Estado socialista, pasó a llamarse Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o simplemente Unión Soviética, aunque
perdió Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia, que se convirtieron en países
independientes. El Imperio otomano fue reemplazado por Turquía y otros países
de Oriente Medio, que pasaron a estar bajo dominación francesa y británica. Estas
nuevas adquisiciones de las potencias coloniales se constituyeron en el Mandato
francés de Siria, en el Mandato británico de Mesopotamia (Irak) y en el Mandato
británico de Palestina, todos ellos bajo la supervisión de la Sociedad de Naciones.102
Con la liquidación del imperio colonial alemán, las colonias alemanas pasaron a ser
administradas, también bajo mandatos, por las naciones vencedoras; Francia y el
Imperio británico se repartieron la práctica totalidad de las posesiones alemanas
en África, mientras que Australia, Japón y Nueva Zelanda hicieron lo propio con las islas
del Pacífico controladas por los germanos.103 Los imperios y esferas de influencia de
británicos y franceses llegaron tras el fin de la Primera Guerra Mundial a su máxima
extensión histórica, aunque esta resultó efímera.
En los territorios de ultramar del Imperio Británico se desataron nuevas formas de
nacionalismo. En Australia y Nueva Zelanda, la batalla de Galípoli fue conocida como el
«bautismo de fuego» de estas naciones. Fue la primera gran guerra en la que estos
países de reciente creación lucharon; de la misma forma, fue una de las primeras veces
en que las tropas australianas lucharon como australianos y no como sujetos de
la Corona británica. Cada 25 de abril se celebra en Australia y Nueva Zelanda el Día
ANZAC, en conmemoración de los Australia and New Zealand Army Corps (ANZAC),
una fuerza conjunta que combatió en Galípoli.104105 Tras la batalla de Vimy Ridge(parte
de la batalla de Arrás) de 1917, donde las divisiones canadienses lucharon juntas por
primera vez como un solo ejército, los canadienses empezaron a referirse a su país
como «una nación forjada en el fuego»;106 así, por primera vez los soldados de un
dominio colonial habían conseguido en el campo de batalla lo que soldados de «su país
de origen» no habían logrado. Cuando Reino Unido declaró la guerra en 1914, todos
sus dominios pasaron a estar automáticamente en guerra, sin embargo, al concluir
esta, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica firmaron de forma individual
el Tratado de Versalles.107
El establecimiento del actual Estado de Israel y las raíces del largo conflicto israelí-
palestino se encuentran parcialmente en la inestabilidad en Oriente Medio que siguió al
término de la Primera Guerra Mundial.108 Antes y durante la guerra, el Imperio otomano
había mantenido un modesto nivel de paz y estabilidad en la región, 109 sin embargo tras
el desmantelamiento del gobierno otomano, se produjeron vacíos de poder, conflictos y
reclamaciones sobre estos territorios y nuevas naciones emergieron. 110 Las fronteras
políticas trazadas por los vencedores de la Primera Guerra Mundial se impusieron de
forma rápida y con escasas y superficiales consultas a la población local, en ocasiones
se trazaron directamente y con líneas rectas sobre el mapa. Estas arbitrariedades
darían lugar a conflictos y luchas por la identidad nacional durante todo el siglo XX que
continúan en el XXI.111112 La disolución del Imperio otomano fue por tanto fundamental
para la configuración política moderna de Oriente Medio, incluido el conflicto árabe-
israelí, pero también lo fue para otros conflictos menos conocidos como el control del
agua o de los recursos naturales.113114
Efectos sobre la salud
Un hospital en Kansas (Estados Unidos) durante
la epidemia de gripe española de 1918
Además de las muertes y pérdidas humanas directas,
la guerra dejó profundas consecuencias en la salud de
los soldados. De los 60 millones de militares europeos
movilizados entre 1914 y 1918 unos siete millones
sufrieron alguna discapacidad permanente. Alemania
perdió al 15,1 % de su población activa masculina,
Austria-Hungría al 17,1 % y Francia a un 10,5 %.115 En
Alemania murieron 474 000 civiles más de los que habrían muerto en tiempos de paz,
consecuencia de la escasez de alimentos y la malnutrición, que debilitaron a la
población frente a las enfermedades.116 En otras partes del mundo el hambre también
fue un problema, como en Líbano, donde para el final de la guerra habían muerto de
inanición unas 100 000 personas.117 El hambre y las enfermedades se cebaron
especialmente con Rusia, una de las naciones más perjudicadas por la Primera Guerra
Mundial y que tras su fin vivió una cruenta guerra civil; se calcula que hasta 6 millones
de rusos murieron en la hambruna de 1921,118119 producto de una mala cosecha y de
los conflictos bélicos. En 1922, había en Rusia entre 4,5 y 7 millones de niños sin hogar
tras una década de devastación.120 Miles de personas, en su mayoría rusos anti
soviéticos, abandonaron el país tras la revolución y emigraron principalmente a Francia,
Inglaterra, Estados Unidos y a la ciudad china de Harbin, donde vivían más de 100 000
rusos en la década de 1930.121
En las caóticas condiciones de guerra, las enfermedades florecieron. Solo en 1914,
el tifus exantemático epidémico transmitido por los piojos mató a 200 000 personas en
Serbia.122 Entre 1918 y 1922, Rusia sufrió 25 millones de infecciones y tres millones de
muertos por tifus epidémico.123 En 1923, 13 millones de rusos contrajeron la malaria,
que ya había registrado un fuerte aumento en los años previos a la guerra. 124
Especialmente trágica fue la pandemia de gripe de 1918, que mató a no menos de 50
millones de personas en todo el mundo125 (hasta un máximo de 100 millones),126 y que
solo en la India británica dejó entre 10 y 17 millones de víctimas mortales. 127128 La gripe
española, llamada así por ser la España neutral uno de los únicos lugares donde se
informó de ella (los países beligerantes censuraron las informaciones), se convirtió en
uno de los desastres más mortíferos de la historia de la humanidad,129130 redujo
la esperanza de vida mundial en casi 12 años131 y tuvo la particularidad de ser
especialmente mortal en adultos jóvenes y de propagarse fundamentalmente en verano
y otoño en el hemisferio norte (cuando lo habitual es en invierno). El académico Andrew
Price-Smith incluso sugirió que las mayores tasas de mortalidad en Alemania y Austria
por la gripe ayudaron a inclinar la balanza de la guerra en favor de los Aliados. 132
En otros ámbitos, como consecuencia de la guerra, Grecia combatió contra Turquía, en
una guerra que terminó con el tratado de Lausana y el intercambio de población entre
ambos países en el que participaron unas dos millones de personas y donde, 133 según
algunas fuentes,134 murieron cientos de miles de griegos, en lo que se conoce como
el genocidio griego, un término que sin embargo aún es polémico. 135 La alarma social,
el temor y la violencia generalizada tras la revolución y la posterior guerra civil dejaron
más de 2000 pogromos en los territorios del antiguo Imperio ruso, sobre todo en
Ucrania y perpetrados por elementos anti bolcheviques.136 Fuentes judías estiman que
entre 60 000 y 200 000 civiles judíos murieron en aquellas matanzas.137
Influencia en el ascenso del fascismo y el nazismo
Véanse también: Leyenda de la puñalada por la espalda, Marcha sobre Roma, Ascenso
al poder de Adolf Hitler y Periodo de entreguerras.
El ascenso del nazismo y el fascismo incluyó un renacimiento del nacionalismo y un
rechazo a los numerosos cambios de posguerra. Del mismo modo, en Alemania se
popularizó la leyenda de la puñalada por la espalda (Dolchstoßlegende), un testimonio
sin igual del estado psicológico en que se encontraba la población alemana tras la
derrota y su rechazo a la responsabilidad del conflicto que le atribuían los
vencedores.138 Esta teoría consistía en la creencia de que Alemania no había perdido la
guerra por razones militares, sino por el «enemigo interior», o sea, los partidos de
izquierda responsables del proceso revolucionario alemán y los judíos.139 La aceptación
de esta leyenda por una parte importante de la población deslegitimó al gobierno de
Weimar y desestabilizó el sistema, lo que fue aprovechado especialmente por la
extrema derecha, incluyendo al movimiento, que supo capitalizar el descontento por el
tratado de Versalles.140
Sin la Primera Guerra Mundial y su legado el Tercer Reich sería inconcebible. La
popularidad del nazismo tiene unas raíces psicológicas principales que no se pueden
explicar sin este legado. Para la opinión pública de Alemania la derrota en 1918
significó un desastre continuo y a ojos de Hitler y la dirección del régimen la Segunda
Guerra Mundial no era más que el legado inacabado de la Primera.
Ian Kershaw141
Italia, a pesar de ser uno de los países vencedores, salió decepcionada de los acuerdos
de paz «por la arrogancia de los aliados en su trato con ella y la insatisfacción por los
escasos beneficios obtenidos por la guerra». Este clima de frustración, con continuas
huelgas y disturbios y las promesas incumplidas de Reino Unido y Francia, fue
aprovechado por Benito Mussolini y su Partido Nacional Fascista, que se ganó el apoyo
sobre todo de la pequeña burguesía rural, ya que al igual que en Alemania,
responsabilizaba a los partidos de izquierda de la inestabilidad social que vivía el país.
Simulador de vuelo. El 'piloteur' fue el primer simulador de vuelo. Con una tecnología
similar a la de los toros mecánicos, el movimiento al que se sometía al piloto en su
interior ayudaba a prepararle para la batalla aérea.
Hangar hinchable. Se desarrollaron estructuras ingeniosas como esta hangar
hinchable para dar cobijo a los aviones en cualquier lugar.
La conquista de los cielos. La Gran Guerra supuso la puesta en marcha de todo tipo
de ingenios para hacer la guerra desde los cielos.
Reconocimiento aéreo. Se usaron cámaras para espiar los movimientos y
localizaciones del enemigo desde el aire. En esta imagen, un observador de la Royal
Flying Corps en un avión de reconocimiento usa una cámara fijada al fuselaje en 1916.
Artillería fotográfica. Hasta tal punto se desarrolló la fotografía aérea que se fabricaron
metralletas de fotos.
Luces de control. Este sistema de luces permitía reconocer un avión en la distancia
por los destellos en su fuselaje.
Hidroaviones. Los franceses exhibían sus hidroaviones como una muestra inequívoca
de la pujanza de su innovación militar.
Tecnología punta. Hoy pueden parecer 'cafeteras', pero submarinos como este
holandés eran la tecnología más puntera del momento.
El traje insumergible. Los franceses idearon este traje que evitaba que su portador
pudiera hundirse en el agua.
Lanzallamas. Las tropas alemanas ya lucían en 1917 los temibles lanzallamas.

Puesto telefónico. Las telecomunicaciones se desarrollaron enormemente en este


periodo.
Ambulancias. Un gran avance de la época fueron las ambulancias de campaña, que
permitían desplazar a los heridos hasta hospitales donde intervenirles de sus heridas.
Transfusión de sangre. Las transfusiones de sangre de la época estaban lejos de ser
una garantía de éxito, y se tenían que hacer en caliente, pero sistemas como este
supusieron un avance excepcional en la medicina de campaña.
Operación a bordo. Las mejoras en la medicina permitían tener un quirófano a bordo
de barcos para el transporte de heridos
Ortopedia. La innumerable cantidad de mutilados y discapacitados que provocaron las
masacres de la guerra empujaron al desarrollo de sistemas de apoyo ortopédicos
mucho más sofisticados.
El gas. Uno de los mayores desastres de la Gran Guerra fue la utilización masiva de
gases venenosos y otros agentes químicos. En la imagen, soldados británicos posan
para jugar un partido de fútbol con sus máscaras antigás.
Ungüento antigás. Las armas químicas estaban tan presentes que se desarrollaron
todo tipo de ideas para ponerle freno a sus males.
Spray anti mosquitos. Desde 1890 se sabía que los mosquitos eran más que una
molestia, ya que podían portar enfermedades como la malaria. Contra ellos se utilizó
esta arma de cobre y latón para pulverizar uno de los primeros spray anti mosquitos
para proteger a los soldados.
Contra las enfermedades, vacunas. Para evitar que las epidemias diezmaran a las
tropas, se vacunó a los soldados contra fiebre tifoidea.