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Según el MINISTERIO DE LA SALUD Y LA PROTECCIÒN SOCIAL DE COLOMBIA, la Salud

Pública, es la responsabilidad estatal y ciudadana de protección de la salud como un derecho


esencial, individual, colectivo y comunitario logrado en función de las condiciones de bienestar y
calidad de vida.

De acuerdo con la Ley 1122 de 2007 la salud pública está constituida por un conjunto de política
que busca garantizar de manera integrada, la salud de la población por medio de acciones dirigidas
tanto de manera individual como colectiva ya que sus resultados se constituyen en indicadores de
las condiciones de vida, bienestar y desarrollo. Dichas acciones se realizarán bajo la rectoría del
Estado y deberán promover la participación responsable de todos los sectores de la comunidad.
(https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/Paginas/salud-publica.aspx)

En este sentido, la salud pública tiene una importancia tal que todos los Colombianos debemos tener
atención inmediata, ágil y segura por parte de las entidades prestadoras de salud en todo el territorio
nacional, de forma gratuita y estable. Sin embargo todos estos adjetivos, han sido vulnerados y
malinterpretados a través de las políticas de los últimos gobiernos quienes a través de leyes,
negocios ilícitos y corruptos y conformación de grupos manejadores de la salud a su antojo y
escogencia, han convertido este derecho fundamental de la sociedad en un negocio de muy alto
lucro para algunas familias adineradas y con altas posibilidades de relacionarse con el gobierno,
dejando casi desprotegidos a los ciudadanos o con alguna atención muy limitada, dejando una
estela de insalubridad que llega hasta muertes culposas por falta de atención y medicamentos.

Para el caso de las enfermedades crónicas no transmisibles, la atención en salud pública que el
estado pueda proporcionar, reviste una enorme importancia, sobre todo sabiendo que estas
comparten factores de riesgo comunes que incluyen el tabaquismo, la inactividad física, el uso
nocivo del alcohol y la dieta no saludable. Las ENT se pueden prevenir y controlar a través de
cambios en el estilo de vida, políticas públicas e intervenciones de salud, y requieren un abordaje
intersectorial e integrado.

Además las enfermedades no transmisibles (ENT), representan la causa de defunción más


importante en el mundo, pues acaparan un 63% del número total de muertes anuales. Esto conlleva
a que la parte pública que controla el estado debe contar con recursos y medios que l permitan a los
ciudadanos portadores de alguna de ellas.

Por su propiedad de enfermedades de evolución lenta, requieren de una atención especial en la cual
las prestadoras de salud deben destinar muchos recursos a manera de ordenanza y por ello el
estado tiene el control sobre ellas y sobre sus consecuencias. El estado debe asumir como propia
la dirección y control de la atención, suministrar los medicamentos, proveer los insumos y recurso
humano requerido y es su responsabilidad la estabilidad de los pacientes con ENT.

A su vez las enfermedades crónicas no transmisibles se asocian a una alta carga de enfermedad y
necesitan de utilización de recursos sanitarios apropiados y a tiempo especialmente en los lugares
de mayor concentración de población. La importancia que el estado debe darles, radica más que
todo en este punto, la atención debe dirigirse hacia la creación de programas de control sanitario
que evite la proliferación y mejores la calidad de vida de los afectados. Importante que se haga por
ejemplo control del tabaquismo, planes de alimentación saludable, control de diabetes y
enfermedades cardiovasculares, programas de lucha contra el sedentarismo, contra las
enfermedades crónicas y protección de la población vulnerable.

Para tal fin los servicios de salud deben, estar orientados principalmente a la atención de problemas
agudos y de la población materno-infantil. El cuidado de los problemas crónicos requiere contar un
modelo de atención que promueva el automanejo de la enfermedad y facilite la adherencia a los
tratamientos, es decir llegar con capacitación a la gente, de forma que puedan manejar sus propios
casos adecuadamente y controlar la atención.

Algunas estadísticas actualizadas refieren, que cada año 30 millones de personas en el mundo
mueren por causa de estas enfermedades. En Colombia anualmente, más de 110 mil fallecen por
enfermedades crónicas como las afecciones cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y los
padecimientos pulmonares. Las ENT son una epidemia mundial con impacto en el desarrollo de los
pueblos. Ahí radica la necesidad de que los países creen políticas serias de control y tratamiento, a
fin de contener la proliferación de ellas.

Ante la posibilidad de atenuar los efectos y prevenirlas, la población requiere de hábitos saludables
a la rutina diaria, pues son enfermedades que se pueden prevenir. Es por eso que los gobiernos en
general y las instituciones de salud en particular deben preocuparse por ofrecer programas que
colaboren con esta intención debido a que sale más costoso el tratamiento que su prevención.

Al fin de cuentas, las enfermedades crónicas no transmisibles repercuten en una proporción mayor
al 50% en el índice de morbimortalidad en Colombia por lo tanto es importante tener en cuenta su
control y prevención. El gobierno debe establecer planes que se encarguen de fundamentar las
acciones para tratarlas, debido a esa importancia que tienen en la vida de los colombianos. La
conciencia de la importancia de las acciones preventivas y del papel del regente no es fácil, pero
nos invita a adoptar el rol de profesores, sicólogos y hasta de médicos por lo cual debemos observar
nuestra ética profesional para no sobrepasar nuestras funciones y desempeñar un papel que
coadyuve al mejoramiento y no a la confusión de las situaciones.

Att yo.