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[Año]

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN


ANTONIO ABAD DEL CUSCO
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES
CARRERA PROFESIONAL DE ANTROPOLOGIA

BARATILLO SANTIAGO-CUSCO

CURSO: ANTROPOLOGIA DEL DESARROLLO II

DOCENTE: DAVID UGARTE VEGA CENTENO

ALUMNOS: KEVIN VILLAFUERTE CACERES 133784


RUBRIA QUISPE JERI 120015

CUSCO - PERÚ
2018
Sábado baratillo Santiago-Cusco

Resumen

La presente tiene por objeto explicar y dar a conocer algunos aspectos poco
conocidos del “Sábado Baratillo” en la ciudad del Cusco. Con revisión bibliográfica
de carácter histórico-antropológico

Pretende apuntar a cambiar la actual percepción generalizada del promedio de


cusqueños a cerca del Baratillo. Percepción que sostiene que este es un mercado
sabatino o feria del pueblo, que estuvo allí desde que nacimos, pero que no se
sabe exactamente desde cuando su origen, aún es un conocimiento que
permanece casi vacío, pero mis hipótesis se aproximan a que es parte de un
préstamo cultural proveniente del norte de África que comprende el territorio de
Marruecos; en el cual el comercio en el Zoco es predominante. La historia nos dice
que la península ibérica estuvo ocupada por los Moros durante 781 años. Es así
que en ciudades como Madrid y Barcelona se conservan mercados como el
“Rastro” y el “Encantes” respectivamente que vienen funcionando desde la edad
media. Su llegada a América es con los conquistadores españoles y poco a poco
se hace una práctica común en ciudades pre coloniales más importantes como
Cusco.

Introducción

La presente trabajo tiene por objeto explicar y dar a conocer algunos aspectos
desconocidos o poco conocidos del “Sábado Baratillo” en la ciudad del Cusco – un
espacio donde se compran y venden cosas de segundo uso todos los sábados- .
Este ha sido enriquecido con trabajo de campo, revisión bibliográfica de carácter
histórico, hemerográfico y documentario. No es un trabajo concluido, pero
pretende darle una explicación a sus orígenes y a los procesos que han permitido
su vigencia en la ciudad del Cusco y con ello cambiar la percepción generalizada
del promedio de cusqueños a cerca del Baratillo. Percepción muchas veces
equivocada, de menosprecio y marginalidad, incapaz de identificar sus raíces y su
importancia social, económica y cultural, importancia que ha sido invisible, no sólo
para el promedio de cusqueños, sino también para sus estudiosos, que no le
dieron la debida importancia para realizar estudios de carácter antropológicos o de

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otras disciplinas académicas, no obstante el imaginario colectivo cusqueño lo ha
representado y expresado de múltiples formas, entre ellas la oralidad en la que es
común oírle a cualquier cuzqueño decir: “Anda al baratillo, lo vas a encontrar allí” o
“llévalo al baratillo, allí te lo van a comprar, si necesitas plata” o “si vas solo o sola
al baratillo no lo hagas con mochila o cartera, anda con otra persona” finalmente
se dice “elBaratillo ya no es Baratillo”, es “carotillo”

Su origen, es un conocimiento que permanece aún vacío, pero las hipótesis


planteadas en este trabajo sostienen que se trata de un préstamo cultural con un
punto de partida en el Zoco árabe transmitido por la colonia mora a los españoles
durante su invasión sobre España por casi ocho siglos, Su llegada a América es
con los españoles y poco a poco se hace una práctica común en las ciudades
coloniales más importantes como Cusco.

En este entender, desde el siglo XVI los habitantes del Cusco conviven con el
Baratillo, y lo hacen parte de sus tradiciones y vivencias, sin que pueda este
pueda ser definido como mercado o feria, sólo como Baratillo, que sufre un cambio
trascendental a partir del terremoto de1950; en el que se producen procesos
migratorios masivos de campesinos a la ciudad del Cusco; debido a la
reconstrucción de la ciudad devastada por el sismo y a la posible necesidad de
contratación de mano de obra para ello. Este crecimiento poblacional se refleja en
el Baratillo, cuando más personas acceden a su dinámica como actividad alterna
para hacer frente a sus necesidades dentro de la ciudad; de haberse contado de
dos a cuatro decenas de vendedores los años previos a los cincuentas, estos se
incrementan considerablemente pasando la centena. Es por esto que el Baratillo,
que funcionaba en forma regular los días sábados ocupando el espacio central de
la plaza San Francisco, (Avendaño 1992) es progresivamente desplazado a las
calles aledañas teniendo como marco la dicotomía tradición y modernidad
causante de conflictos entre la autoridad edil y baratilleros que los lleva a
organizarse y a construir una institucionalidad en busca de ser respetados en su
dignidad y buscando relaciones menos verticales entre estos, autoridades y
vecinos.

Estos intentos por lograr ser menos “marginales” van desde la organización
promovida por el SINAMOS en 1974, seguida por Angélica Sota de Olarte en la
ahora “AUTSB” (Asociación única tradicional sábado Baratillo del Cuzco) y otras
que van surgiendo entorno al Baratillo con su crecimiento, pero con otras
características El Baratillo, llega al siglo XXI con un rostro cambiado, la población
del Cuzco asciende a 348.4931 habitantes y no la que en 1950 estimaba la
población de la ciudad en 52.309 habitantes (Tamayo Herrera; 1992). No obstante
llega con una vigencia permanente que se extiende y distorsiona, gracias a la
marginalización constante de la que es victima.

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Origen del Sábado Baratillo en el Cusco

El Baratillo como actividad se creía que no tenía más de 50 años como mucho,
pero en realidad las versiones de ancianos 60 ó 70 años apuntaban a tiempos
más lejanos. ¿Pero cómo se origina una actividad de este tipo en la ciudad del
Cusco? ¿Cuándo comienza la gente a realizar este tipo de intercambios? Fueron
algunas de las interrogantes que me motivaron para desempolvar entre
“cachivaches” parte de la historia del Cusco.

La revisión de material bibliográfico, histórico, documentario, hemerográfico y la


realización de un trabajo de campo en base a observación y entrevistas a
ancianos me permitieron lograr un acercamiento al Sábado Baratillo del pasado
tradicional del Cusco como actividad de compra y venta de cosas usadas muy
anterior a la destrucción del Cusco en 1950. Las explicaciones del origen del
Baratillo comienzan con una tradición cusqueña como la que presento.

Baratillo desde la muerte del Conde Una primera y única tradición escrita en 1940
por Ángel Carreño, relata que el Baratillo surge a raíz de la escandalosa muerte
del Conde de Casa Palma, Don Críspulo de Iñiquez, llegado al Cusco en 1637,
acompañado de su familia para instalarse en ella. El autor relata que esta, es una
persona muy abusiva con todos y de manera especial con los indios, pero su
principal abuso le lleva a golpear y tirar por las gradas de su hacienda al cura
confesor de su esposa por celos, quien la confesaba en la habitación de ambos; al
día siguiente de la paliza, el conde fallece inusitadamente, por lo que la esposa
ofrece una misa de cuerpo presente en la iglesia de Santo Domingo en memoria
del conde, misa que queda trunca al aparecerse el diablo en forma de “perro negro
botando espuma por el hocico”, quien arranca un brazo al cadáver y termina por
llevarse el cuerpo del conde en una carroza de fuego.

Esta situación poco común y escandalosa en Cusco, obliga a su viuda Brianda de


Unzúa a regresar a España; para ello con un permiso de los frailes franciscanos,
expone en venta, por tres días en la Plaza San Francisco muebles, espejos,
alfombras y vajilla de oro y plata.

Se dice que tanta fue la baratura por la que ofreció sus enseres que hasta una
cucharilla de oro las ofreció por cinco centavos reales (Carreño; 1940). Como
vemos la tradición remonta el origen del Baratillo a la colonia.

Hipótesis del Origen del Baratillo en Cusco

Si bien Ángel Carreño nos habla de un origen ficticio del Baratillo en la colonia por
medio de la tradición del “Conde Condenado” entonces ¿el Baratillo es colonial, y
3
provendría de España? Un referente cercano a este origen es Ignacio de Castro3,
quien para 1788 describe las funciones de cada una de las plazas aledañas a la
Plaza de Armas o Haucaypata, de las que señala:

“…La Plaza tercera es la de San Francisco, por estar en ella su principal convento.
Es menor que la plaza mayor (Plaza de armas) y menor que la del regocijo.
También tiene abundante mercado y las lluvias también suelen hacerla
impracticable”. (De Castro; 1788)

Esta descripción se refuerza en el dibujo de “La gran Ciudad i cavesa y corte real
de los reyes yngas santiago del Cusco” de Felipe Guamán Poma de Ayala, más
otra cita de Félix Denegri a Víctor Rivero que afirma su origen colonial, ¿Pero
cómo llega esta práctica al Cusco?

La hipótesis apunta a que llega a esta ciudad con los españoles que colonizaron
el Perú en 1533 provenientes en su mayoría del sur de España las cosas usadas
fue y aún es una práctica muy común y de remotos orígenes que se expandió en
los territorios colonizados, sobre todo del sur de España durante los años 711 a
1492.

Libres de los moros, este comportamiento económico se queda arraigado en los


españoles del sur, en ciudades de Sevilla, Andalucía, Valencia, etc. con
proclividad a mantenerse y expandir su práctica, al estar reciente la desocupación
peninsular y el descubrimiento de

“Las Indias” por Colón el año 1492.

Actualmente en ciudades como Barcelona y Madrid funcionan “El encantes” y “El


rastro”, espacios para la compra y venta de cosas usadas que sea dicho de paso
en el presente conservan, como principales actores a vendedores Moros y
gitanos6.

Después de estas consideraciones he llegado a la parcial conclusión de que el


Baratillo del Cusco, es parte de un préstamo cultural, que se desarrolla en esta
ciudad a la llegada de los españoles en 1533. Recalco la parcialidad de la
hipótesis debido a que aún es difusa y basada en brevísimas descripciones de
archivo.

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Recuerdos del Baratillo de Antaño previo a 1950

Describir al Baratillo de la Plaza San Francisco, es resumir una vida tradicional


expresada en imágenes y testimonios7 que provienen no solo de informantes
claves, sino de personalidades intelectuales como Luis E. Valcárcel y Jorge Flores
Ochoa, que permiten recrearlo antes de 1950, lugar en el que se daban cita
personas socialmente diversas que llegada la tarde podían enamorarse o entre
amigos ir a la picantería por la chicha. Presbítero tacneño que llega al Cusco a
finales del siglo XVIII Describe las fiestas que se celebraron cuando se instala La
Real Audiencia, también fue Rector del Colegio San Bernardo.

En PORRAS BARRENECHEA; Raúl.: Antología del Cuzco, Reedición

Fundación M.J Bustamante de la Fuente Pág. 148.

No se ha podido profundizar esta referencia, por no estar al alcance el trabajo de


RIVERO L.Víctor T. Cuzco Incaico y colonial 1966.

El Zoco es una práctica en Marruecos y otras ciudades del norte de África, lugar
en que se celebra un mercado donde se vendenartículos de toda clase incluyendo
objetos usados. Comunicación personal de Armando Aguayo, Doctor por la
universidad de Barcelona. Obviamos estas por la brevedad de los requerimientos
del comité editor de los anales de la RAE 2008.

Este Baratillo de antaño ofrecía antigüedades, que junto al boato de la colonia y la


República ofertaban sus recuerdos en finísimos “pisos” de hilo tejidos a crochet,
muebles y reliquias familiares, así como las ahora valiosas pinturas de la escuela
cuzqueña, inmensos candados de madera y metal, así como los ceremoniales

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Q´eros inkas, ¿Pero de dónde provenía tales joyas, que se confundían entre
chuchería y cachivaches? Las dos modalidades más comentadas en los
testimonios son: una que provenía de la frivolidad y las apariencias que hacía que
los “ex ricos” aparenten seguir siéndolo, para ello enviaban a la servidumbre a
vender al Baratillo adornos, manteles, cuadros, “libros viejos”, etc. Probablemente
su vanidad y necesidad no les permitía reconocer el valor de lo que mandaban a
vender. La segunda consistía en que los baratilleros iban a las casas de la “gente
decente” a petición de estos o por propia voluntad, buscando chuchearías, así
conseguían “cositas interesantes” que por la apariencia muchas veces
insignificante, al final resultaban siendo “joyas” para la persona curiosa que lo
compraba de un baratillero Por otra parte, imaginar este “Museo sabatino de
miserias”, de la Plaza San Francisco sin sus delicias, dulces, música y bailes sería
imposible para un baratillero de “antaño”, es así que la melcocha, una exquisitez
de azúcar y castaña batida, preparada por “mamitas de pelo blanco” endulzaba los
paladares más populares; sin dejar de lado a picaroneras y anticucheras que le
daban sabor al sábado, mientras que la retreta9 conformada por los músicos del
cuartel de Maruri, tocaban en la plaza desde las tres de la tarde, haciendo de cada
“Baratillo” algo especial, deleitando a baratilleros y demás cuzqueños que con sus
marineras, huaynos y su:

“sábado baratillupi suyawankiman karan munaspa mana munaspa pusaruykiman


karan”… se entremezclaban entre coqueteo y búsqueda de cosas curiosas,
haciendo del Baratillo un espacio del Cuzco para los Cuzqueños, propietarios
absolutos de sus espacios públicos y de su riqueza musical; simplemente era
nuestro. La fotografía pertenece a un sábado de Baratillo en la Plaza San
Francisco, se desconoce el año y pertenezca a Martín Chambi.

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Baratillo y el terremoto De 1950: ¿Entre Tradición y Modernidad?

Discutir la dicotomía: tradición y modernidad, parece ser todo un reto en el


proceso de esta investigación por la complejidad conceptual que las envuelve y
más por tratarse a la modernidad en nuestra realidad como un concepto
anacrónico, impuesto, colonialista y sinónimo de subordinación; esta definición a
priori es reforzada por Václav Hubinger, quien la define como un concepto
dinámico ‘occidental’ muy estrechamente relacionado con la idea de progreso,
entendido este como cambio y perfeccionamiento y en el contexto de la civilización
industrial occidental asociado a lo urbano, mientras que lo tradicional se

Recordemos también que Asunta, la esposa de Gregorio Condori Mamani


buscaba estas “chuchearías” casa por casas, en Qoripata,

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Dolorespata, Santiago y en el basural de san Sebastián , esto ya más posterior,
por los años Setenta.

Se conoce por retreta a los conciertos de la banda militar del Ejercito Peruano en
plazas públicas.

HUBINGER, VÁCLAV. Antropología y modernidad. Revista de la UNESCO, USA


1998.

También se entiende a la tradición como la transmisión y la aceptación, no sólo de


valores básicos, sino también de saberes y arraiga con lo rural, creando así una
de las dicotomías fundamentales de nuestra sociedad

y uno de los principales objetos del análisis antropológico, a partir de los cuales se
pueden explicar transversalmente los procesos de cambio del Cusco y los
conflictos post terremoto de 1950 que transforman el Baratillo. Por otra parte quizá
muchos cusqueños de las generaciones presentes y pasadas no conozcamos la
magnitud de algunos sucesos de trascendental importancia que nos permitan
comprender al Cusco de hoy. Esto es sin duda una crítica a mi generación y a
otras que la anteceden, que no han sabido reconocer en nuestra tierra algo más
que lo mediático que ha hecho de nuestra identidad un producto enlatado y
comercializable para el turismo, haciendo invisibles procesos que ayudan a
construir identidad para valorarnos.Luego de esta reflexión, quiero ocuparme del
Terremoto del 21 de Mayo de 1950; que cambió para siempre la vida urbana del
Cusco dándole un rostro “más moderno”, contrastado, con “la tradición”
agonizante, en este sentido el Baratillo del sábado 20 de mayo, en la plaza San
Francisco, jamás volvería a ser el mismo. En su lugar se establecieron barracas y
carpas temporales que cobijó a los damnificados del sismo, en la que según cifras
oficiales de la época (1950), treinta o cuarenta mil personas se quedaron sin
hogar; el 70% de los cuzqueños de entonces (Tamayo Herrera; 1992)12.

Las nostalgias producidas por ese Cusco señorial y su Baratillo son


contextualizadas para entonces por José Tamayo Herrera13 quien lo recuerda de
la siguiente manera:

“…Circulaban pocos automóviles, los ómnibus no existían, la prisa estaba


ausente, gráciles llamas recorrían en piaras, las calles y plazas, llenándolas, de un
tumulto de sabor indígena El Baratillo Sabatino se multiplicaba con sus sorpresas
multicolor y suavemente folclórico. En el se vendían: candados viejos, casi
coloniales, ropa usada hecha jirones, viandas diversas de olores incitantes, libros
usados y raros, revistas de antaño, lienzos coloniales, a veces raramente valiosos
algodón japonés, jalada de chancaca melcochas y hasta joyas escondidas, que se
entremezclaban con leña, carbón, frutas, legumbres. Verdadera feria de la

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pobreza donde los precios lindaban con los sueños, por lo bajos, casi
insignificantes…”

la restauración como posibilidad, sino la demolición en gran parte de la urbe


cusqueña. En este afán “modernizador” ingenieros del servicio de caminos del
Ministerio de Fomento intervinieron la ciudad, ampliando calles y pistas.

Para quienes sobrevivieron al terremoto y lo contaron fue sepultar una ciudad


museo tradicional y el nacimiento de otra moderna, pero con copias europeas en
la arquitectura de los edificios estatales, como lo son la infraestructura de tipo
francés del Palacio de Justicia del Cusco entre otros; para esta reconstrucción el
gobierno de Manuel Odría dio grandes partidas presupuestarias, creándose con
esto condiciones propicias para oleadas migratorias del campo a la ciudad.

Hipótesis desde la Migración para explicar la vigencia del Baratillo

Según Mario Polèse, en el ámbito de la economía urbana, un elemento clave es la


concepción de la ciudad, que deriva del proceso de urbanización. Este proceso
significa el paso de una sociedad rural a una sociedad urbana, implicando para
ello el crecimiento acelerado de la población urbana en comparación con la
población rural (Polèse; 1998)15.

En este entender cabe precisar que hacia mediados del Siglo XX, el Perú
experimentó un acelerado proceso de cambio socioeconómico, caracterizado por
una rápida urbanización, por una transformación del sector exportador y una
industrialización moderada, con una concentración de la propiedad y un lento
crecimiento de los mercados de trabajo regionales. (PNUD; 2002)16

Esta situación se refleja en Cusco a través de las masivas migraciones a la


ciudad, después del terremoto de 1950, debido al montaje Estatal “del aparato de
la reconstrucción”, que apelaba a la modernización y entre esta a la
industrialización, construcción de carreteras, habilitación del Parque Industrial y la
construcción de la fábrica de Cachimayo, productora de nitrato. Todo esto es
apoyado por el Estado peruano, mediante la ley 11551. Bajo esta situación la
población de la ciudad en 1950 se estimaba en 52,309 habitantes (Tamayo
Herrera; 1992)17 En este contexto, era natural que se crearan grandes
expectativas laborales entre la población rural y que estas, los moviera a buscar
en Cusco mejores condiciones de vida. El Cusco era valorado como el espacio de
las realizaciones, donde su trabajo y las relaciones podían permitirle acceder a
esa situación ideal de bienestar tan anheladas, sentirse incluido y hasta quizás
“refinarse” para llegar a ser “mistis”.

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Pero la reconstrucción de una ciudad de 52,309 habitantes (relativamente
pequeña como el Cusco), no iba a ocupar la mano de obra de miles de migrantes
que llegaban al Cusco para este fin, y de hecho no las ocupó.

De cara a la realidad, la gente no encuentra mejores mecanismos de ocupación


laboral que acceder a trabajos temporales como criados, peones, domésticas, etc.,
pero fuera de este grupo de personas consideradas asalariadas por percibir algún
tipo de pago por sus servicios, surge otra que genera su auto empleo, actividades
que no siempre se sostiene de la legalidad o formalidad y que en algunos casos
puede hasta resultar ser más marginal que otros como ser “cargadores”,“chupi
qhateras” por ejemplo.

Consecuentemente la existencia de este conglomerado migrante devenido en


marginal, no logra formar parte funcional de la población urbana a pesar de sus
parentescos espirituales y consanguíneos en la ciudad. Al respecto Teófilo
Altamirano analiza el desarrollo urbano como un proceso económico Con un límite
impuesto por su grado de dependencia o independencia de los centros
hegemónicos. La población que excede estos límites de crecimiento, permanece
en un estado

de virtual aislamiento, a la cual denomina súper población relativa, que en su


modalidad de

población flotante; emerge a los centros de desarrollo industrial donde se


encuentra la mano de obra que es aprovechada parcialmente a través de
contrataciones o trabajos fraccionarios; entre tanto, otro sector seguirá
caracterizado por el pauperismo y la desocupación.

Este último sector pauperizado y desocupado permite el rápido crecimiento del


Baratillo semanal, dándole mayor vigencia después del terremoto; se reúnen todas
las condiciones necesarias para ello, principalmente porque la idea de modernidad
se había puesto de “moda” y deshacerse de lo antiguo y usado primaba en la
actitud de muchos cusqueños.

¿Entonces a quienes les iba dar trabajo deshacerse de todo lo inservible?

Al haber gente sin capacidad adquisitiva, mayoritariamente migrante (campesinos)


se abría la posibilidad de que enseres de segundo uso aún puedan circular, por la
necesidad de estas; convirtiéndose para esto el Baratillo en el espacio pertinente.
Cabe precisar que esta situación se hace evidente en el Baratillo de manera
gradual.Ya que aún antes y luego del terremoto, quienes vendían en el Sábado
Baratillo eran personas mayoritariamente urbanas y en otros casos migrantes
radicados en la ciudad hacía ya algún tiempo (Me refiero exclusivamente a las

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personas que vendían “Cachivaches” no a sus partes complementarias curiosos
compradores).

Para esto, los medios de comunicación (caminos) favorecían el rápido tránsito y


llegada de los campesinos que venían al Cusco; para el “Sábado feria del pueblo”
y la explosión migrante se expresaba en el Baratillo de manera notoria recién con
su disposición fuera de la plaza San Francisco, inmediatamente después del
terremoto. Lo siguiente es un extracto del testimonio de Gregorio Condori
Mamani18. Un personaje

que cobró importancia dentro de la literatura Antropológica Cusqueña, por su


actividad de cargador en el Cusco y su condición de migrante proveniente de
Acopía, provincia de Acomayo. Él habla, entre otras cosas, de su esposa Asunta,
otra migrante de una comunidad campesina en San Jerónimo, Cusco; cuando
éstos buscan los medios para subsistir a su precariedad económica y que en el
Baratillo encuentran ese espacio, dónde pueden vender aquello que recogen y
reciclan.

“…Los días, que no cocina, anda comprando botellas, de las tiendas de Coripata
Dolorespata,

Santiago, y también va al basural de San Sebastián, dónde recoge las botellitas,


botellas y pedazos de fierro .Todo eso lo lavamos conmigo más para que lo lleve
el sábado al Baratillo, a venderlo. Esto también ya deja algunos soles para el
estómago…” Esta situación, no sólo fue el caso de Gregorio y su esposa, esta es
una constante que se presenta a lo largo de la actividad del Baratillo y en la que se
ven envueltos migrantes con la necesidad de subsistir en la ciudad.

Desplazamientos progresivos del sábado Baratillo.

El recorrido del Baratillo se ha dado por todo lo que hoy se considera “Casco
Urbano monumental del Cusco”. Existen versiones desde aquellas que sostienen
que estuvo en la plaza de armas del Cusco, como la de algunos informantes

“…El Baratillo, era en Plaza de Armas todavía antes, de plaza de armas se ha


venido a San

Francisco, de San Francisco se paso a… este… Trinitarias, de Trinitarias se pasó


acá, son

casi 160 años ya tiene de vida el Baratillo…”

No obstante, este dato se refuerza con lo señalado Luís E.Valcárcel en sus


memorias en la que describe la función del “Portal de Ropavejera”, ahora portal

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comercio donde se vendía ropa y botones de segundo uso. Pudiera que el
Baratillo del Cuzco inicie su actividades en esta plaza y que posteriormente fuera
reubicado en San Francisco, pero esta información aún es insuficiente para
establecer la ubicación inicial del Baratillo en esta, lo seguro y conocido, es que el
Q´hatu si tenía lugar en la plaza de Armas Ocurrido el terremoto de 1950 su
desplazamiento se produjo hacia la Calle Santa Clara, posteriormente a la calle
Concebidayoq, Tupaq Amaru, calle nueva, trinitarias y calle Pera, para finalmente
reubicarse por propia iniciativa y gestión en el populoso distrito de Santiago
después de 30 años.

Razones para su desplazamiento

El Baratillo como parte del Cusco sufre importantes transformaciones después del
terremoto; en su configuración había repercusiones en el número de comerciantes
y el origen de estos; pero la transformación más importante es la que se produce
aproximadamente19 después de 1950 en que el Baratillo que había funcionado
por muchos años en la Plaza San Francisco es desalojado a las calles aledañas;
las razones para estos desplazamientos progresivos fueron según este trabajo
tres:

1. El crecimiento del Baratillo fue haciéndose más evidente a través de


vendedores y compradores, asentados dentro del casco urbano monumental de
Cusco.

2. Una espectáculo de miserias como “El Baratillo” no iba acorde con los criterios
de promoción turística en el Cusco de entonces, el Cusco comenzaba ha ser
expuesto al deleite turístico, que no sería bien visto por el visitante.

3. El conflicto del Baratillo, entre Tradición y Modernidad se evidencia después del


terremoto y a través del desalojo de la plaza San Francisco en el que intervienen
nuevos actores y se presentan nuevos contextos. Se rompen los esquemas de
tradición que envolvían al Baratillo pre 50s (me refiero a la extinción de su música,
bailes y potajes). La autoridad edil, comienza por tildar de basura lo que los
baratilleros vendían; producida la represión surge la organización como respuesta

12
a regidores y alcaldes que les “botaban” y “arreaban” a la periferia, permitiendo la
instalación puestos para cosas nuevas.

Después de constantes reubicaciones

Finalmente, desde hace 21 años, la ubicación del Baratillo se hace estable en el


populoso Distrito de Santiago. Una acta del 14 de Abril de 1987, que tiene como
encabezado

El año es aproximado, tomando en cuenta la fecha más distante a 1950,


seleccionadas de las proporcionadas por Juana Gutiérrez Galdos quien manifiesta
que salieron de San Francisco tres años después de 1950

“Documento de Autorización” da cuenta de la reunión llevada a cabo en el


municipio de Santiago, entre Angélica Sota de Olarte secretaria general, los
miembros del sindicato Tomasa Tito Condemayta y la señora Cristina Jaramillo
Paredes, presidenta de la comisión de comercio e industria del Concejo Distrital de
Santiago; en cual se ponen de acuerdo en cinco puntos importantes.

Autorizaban a los Baratilleros a acceder a la segunda cuadra de la calle Pera, así


como la calle Bellavista, que hasta entonces habían estado en calle Nueva y
Trinitarias, pese a la fuerte oposición de los vecinos de calle Pera y Bellavista
quienes consideraron que el ingreso de los baratilleros a esas calles, traerían a la
delincuencia y el desorden.Testimonios manifiestan esta resistencia Antes
Bellavista, calle pera era tierra no mas; nosotros ya hemos hecho empedrar calle
pera hemos hecho…., basura era, bastante basura era… bastante basura había y
eso hemos hecho barrer, hemos conseguido volquete y volquete hemos
conseguido y en volquete hemos hecho llevar la basura y después de ahí para que
se empedre hemos hecho traer piedra si, todos no ha obligado a poner cuotas y
entonces ahí hemos puesto y con esto han traído piedras, nosotros pusimos las
piedras y el municipio lo ha pavimentado, entonces por esa fecha después de que
hemos hecho hacer empedrar Engracia Candia 63 años. Mientras tanto los
espacios que iba ganando el Baratillo para su actividad, eran muy bien
aprovechados por comerciantes de mercancías nuevas, que al final siempre
terminaban desalojándoles con ayuda del municipio, hacía la periferia para hacer
uso de estos espacios. La táctica de estos fue seguirles el paso a los baratilleros
porque sabían que el Baratillo generaba una actividad dinámica constante que
atraía y atrajo a públicos diversos, es decir compradores potenciales.

Antecedentes de una organización que hace frente a los abusos La primera


mirada al Baratillo indica una desorganización y anarquía a todo nivel (Espacial
por la amercancía principalmente). Es esta mirada- la que a muchAs nos permite
buscar en el Baratillo aquello que nuestra curiosa necesidad requiere obviando

13
otros detalles- Pero sin ser tan agudos en nuestra observación; vendedores
baratilleros de mandil y gorra azul dan idea de organización, y efectivamente
existe una. Pero ¿cómo surge esta organización? ¿Quiénes las forjaron y en que
circunstancias? fueron algunas de las preguntas que coparon mis guías de
entrevistas durante el trabajo de campo. Los informantes, claves por obviedad -En
mi criterio de selección- debían ser dirigentes conocedores de dicha realidad. Al
hallar desconocimiento en estos, procedí a buscar respuestas en otras personas
claves, así como algunas etnografías cortas en relación al Baratillo de la década
de los 70s y 80s archivadas en la biblioteca del museo Inka del Cusco
perteneciente a la UNSAAC. Después de esta etapa llegué a entender al Baratillo
como un reflejo de la sociedad. En el que también se reproducen mezquindades,
en el reconocimiento de protagonismos políticos, con quienes en algún momento
forjaron respetos y liderazgos; con esto quiero referirme al papel desempeñado
por sindicato “Tomasa Ttito Condemayta” y a su lidereza Angélica Sota de Olarte,
quien al inicio de la investigación la dieron por fallecida y refiriéndose a ella como
una dirigenta más, cosa que descarté al encontrarla viva, anciana y lúcida, en un
populoso distrito la ciudad de Lima el 2007. Su papel en la construcción
institucional del Baratillo del Cusco es de suma importancia ya que las relaciones
entre los baratilleros y el municipio jamás han sido las mejores .Y ella ha sido el
principal valuarte para defender la dignidad y humildad de los baratilleros ante las
autoridades, pese a la poca voluntad política por entender el fenómeno, y atenuar
sus consecuencias e impactos, defecto que siempre ha sido una carencia de las
autoridades ediles. que genera un conflicto permanente. De una descripción se
evidencia de lo señalado: “…Desde antes del medio día, hombres y mujeres
descargando sus atados en un punto hecho por la tradición mercadillo de
menudencias, de arbitrios y del ojo visor del jerarca municipal…A esto se suma la
intolerancia sistemática con las que han actuado los gobiernos municipales del
Cuzco, para replegarles, para “botarles” y “arrearles” hacia la periferia,
marginalizando más aún las actividades propias de Baratillo, que hoy llega a
criminalizarse y dentro

de esto a la gente que trabaja con la pobreza y que jamás tuvo opciones de
solución.

Tratando de apalear esta situación la gente del Baratillo se organiza en 1974 y una
comitiva de baratilleros recurre al SINAMOS21. Para ser organizados; el requisito
era contar con 20 personas a más como mínimo, entonces los baratilleros
alcanzaban ha ser más de doscientos, con lo que logran ser inscritos como tales
en los registros del Ministerio de trabajo, al respecto Juvenal Zamalloa, indica:
“…Tenían problemas con el municipio, y querían una organización, y para
organizar su sindicato se necesitaba un mínimo de 20 personas y esa época

14
pasaban mas de 200 los que vendían de todo habían varones y mujeres y bueno
se les organizó; tuvieron su organización y cuando se organizó el sindicato se
nombra la junta directiva el 74 y fue reconocido por el Ministerio del trabajo como
organización sindical de vendedores ambulantes del Baratillo...”

Por las huellas de Angélica Sota de Olarte y la organización actual

Los testimonios de informantes claves y demás baratilleros ancianos, reconocen


en la figura de Angélica Sota de Olarte a la matrona aguerrida, de fuerte carácter
que logra en el Baratillo una estructura orgánica interna merecedora del respeto
de los otros gremios y federaciones de ambulantes dirigidas por líderes varones;
en la década de los 70s y 80s. De nacimiento Cusqueña, conoció la realidad y
tradición del Baratillo debido a que se vio socializada con este desde que
acompañaba a su mamá en la Plaza San Francisco. Su actividad como baratillera
irónicamente inicia como panadera, para luego vender cachivaches. Contaba
desde se juventud con una formación ideológica comunista, no era raro para la
época y reforzada por el gobierno socialista militar de Velasco Alvarado a
mediados de los 60s y 70s que le sirvió para convertirse en el pilar institucional de
mayor importancia para la vigencia del Baratillo. Como primera respuesta de
institucionalidad y organización coordinada, ante los atropellos municipales, funda
el sindicato “Tomasa Ttito Condemayta”; que en adelante agruparía a mujeres y
varones en su mayoría ancianos que habían establecido puestos de venta en las
calles Trinitarias y Calle Nueva, luego de haber permanecido por algún tiempo en
Concebidayoc. La figura de la mujer por medio de Angélica Sota de Olarte, cobra
una importancia determinante en la lucha por la conquista de espacios de
reconocimiento para la inserción del Baratillo dentro de una sociedad que cada
vez hacía más evidente su discriminación y marginación, y con él a la población
que trabajaba en este. Los constantes desalojos ordenados por el municipio en
todo momento vieron actividad, nunca personas con necesidades. Esta visión
sesgada y miope del problema era lo que diferenciaba a los dirigentes

Descripción del Baratillo del día 16 de Octubre de 1945 el diario El Comercio del
Cusco.

Sistema de Apoyo a la Movilización Social, creado en el gobierno militar del


General Juan Velasco Alvarado. Entidad que organizabasindicatos y
organizaciones de toda índole.

de los alcaldes. La sensibilidad, coraje y tino de Angélica Sota de Olarte se


expresa en los siguientes testimonios. “Había esa vez la nuestra presidenta era la
señora Angélica Sota de Olarte, por acá en Santiago tiene su casa ella era nuestra
presidenta, era muy buena presidenta, a favor de los pobres era…alguna vez ella

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le escupió a uno de los regidores por defender a nosotros, si porque a nosotros
siempre nos botaban parando a los mayoristas, a los que venden así cosas
nuevas; entonces nos paraba ella siempre… nos defendía, por eso cuando ella
salió de allí; entonces otros los han elegido a los que tienen plata más mejor para
que paren a ellos…. La señora Angélica le escupe al regidor cuando ella fue a
reclamar por nosotros. A nosotros querían botarnos a Huancaro y nosotros no
hemos querido ir y de ahí (la señora Angélica) ha ido a reclamar y el regidor (le)
dijo: …Están ensuciando ustedes, toda basura vende; por eso (la señora Angélica
le dijo:) nosotros somos honrados, no somos ladrones como ustedes que roban la
plata del consejo .Y cuando le ha dicho y algo le respondió (a) la señora y ella le
ha escupido”. Leonarda Soya Negrón 68 años Desfile de Fiestas patrias en la
Plaza de Armas. Angélica Sota de Olarte a la cabeza.

ACTUALIDAD: EL BARATILLO DE SANTIAGO - CUSCO

Ubicado en el distrito de Santiago, a pocas manzanas del popular mercado San


Pedro, el Baratillo se instala temprano todos los sábados con los tenderetes de los
vendedores ambulantes cusqueños. Desde las cinco de la mañana, el barrio se
convierte en un congestionado espacio comercial que reúne miles de transeúntes

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en torno a los más insólitos artículos vendidos a precios muy baratos. Si buscas
algo específico, lo encontrarás; si no, hallarás una improvisada necesidad.

Mientras se circula a empujones entre las estrechas calles del mercadillo y los
inéditos objetos expuestos en el suelo, cuesta creer que haya suficiente palabras
en el diccionario para nombrar todo lo que aquí se puede mercar: camisas,
pantalones, botas, brassieres (de primer, segundo y tal vez tercer uso), utensilios
de cocina, balones de gas, neumáticos, tableros, radios, botellas vacías, viejos
vinilos, equipos de sonido, teléfonos móviles, cargadores, juguetes, muñecas,
antigüedades, alfombras tejidas a mano, billeteras, ponchos, instrumentos
musicales, artículos de camping… Y, rizando el rizo de lo disparatado, circuitos
electrónicos, cables quemados, patines, helados de fruta, bicicletas, camas,
televisores y perros. Luego sigue un etcétera de elementos innombrables, inútiles
a los ojos de muchos, pero perfectamente útiles para otros cuantos. Hay de todo
para todos.

El Baratillo es una espléndida alternativa para salir de compras y al mismo tiempo


para gozar el circuito de la calle cusqueña contemporánea. Alguien con alma de
antropólogo o sociólogo, o un simple curioso del devenir humano viviría una
experiencia rica recorriendo las calles de este mercadillo ambulante. Podrá ver a
un grupo de cusqueños tomando sopa de cabeza de res bajo un toldo mientras,
justo al lado, se concreta la rápida venta de un bote de pintura. Los visitantes de
estómago aventurero podrán probar los huevos de codorniz, los churros rellenos
de manjar, chicha de jora y frutillada bebidas tradicionales de la sierra,
chicharrones de chancho, algún postre de dudosa preparación y ceviches
asentados en bol de vidrio.

Pero vamos por partes. ¿Qué es el baratillo? Es un mercado de pulgas ambulante


que solo funciona los días sábados desde muy temprano en el barrio de Santiago.
Los comerciantes son habitantes aledaños o que vienen muy de lejos a vender
cosas que pueden tener en sus casas (como ropa, adornos, electrodomésticos).
Aquí puedes encontrar todo lo que necesitas. Y si crees que no te falta nada y vas
solo para sapear, el Baratillo te hará gastar de todas formas porque te inventará
una necesidad en toda esa maraña de objetos inclasificables.

Puedes encontrar todo tipo de ropa, desde zapatos hasta calzones. Hay guitarras,
impresoras, material de construcción, muñecas de plástico, tocadiscos,
antigüedades, patines, cables, bicicletas, televisores y hasta perros. Y esto es solo
una pequeña fracción de la inverosímil oferta del Baratillo. En mi caso, mi chompa
favorita la compré en el Baratillo y me costó tres soles. A los que le gusta la ropa
o buscan algo especial en montañas de prendas usadas, el Baratillo los
complacerá. Acá realmente puedes encontrar joyones, tirados en la calle a precios

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muy reducidos. También está bueno para comprar recuerdos, ponchos, quenas,
sandalias, cerámicas sin la subida abusiva de precio del centro.

Huelga decir que el Baratillo puede ser una experiencia extrema, porque estará
flotando en una sopa de miles de personas sedientas por una compra compulsiva
y uno que otro choro que quiere tu Smartphone para venderlo ahí mismo después.
Así que fuerza primero, para entrar a la selva de cemento y cuidado para no ser
mordido. Garantizo una estadía tan emocionante con bizarra.

La regateada es típica en nuestro país y en el Baratillo más. Todos estarán


bajándole unos soles a su futura y ya decidida compra -por si acaso- y los
comerciantes querrán lo contrario, subirle un poquito más. Cuando haga la
transacción de sus nuevas botas por 10 soles, gestione amablemente su
descuento, que lo conseguirá. Para los más avezados hay comida ambulante
como chicharrones, helados, ceviches de jurel, huevos de codorniz, chicha de jora,
etc.

Entre toda esta locura, el Baratillo es una deliciosa opción para vernos mejor.
Alguien con alma de sociólogo o antropólogo encontrará finas estampas de
nuestro Perú. A mí me fascinan estas cosas. No sé ustedes, pero me parecen
sagradas estas costumbres tanto como un pago a la tierra, y estos sórdidos
lugares como las más imponentes ruinas. En todas ellas estamos nosotros,
explicándonos a nosotros mismos. El Baratillo, amigo lelo, no está en la guía, ni
aparecerá en National Geographic, pero tiene esa cosa única que solo se entiende
cuando se va. Será nuestra propia esencia expuesta, satirizada y con gran sentido
del humor, tanto que al reírnos de nosotros mismos, empezamos a amarnos
mejor. 100% recomendable.

¿Cómo es?

El Baratillo queda en el distrito de Santiago, en torno a la Plaza principal de este


distrito. Se puede llegar en taxi desde el centro (5 soles) o caminando en ruta
hacia el mercado San Pedro, cruzando el Puente Santiago. Tiempo estimado de
caminata: 15 minutos. Vaya ligero de cosas, sin objetos de valor.

Feria ha tugurizado calles de la Ciudad Imperial. Indeci asegura que comerciantes


bloquean principales vías de salida y ante un eventual siniestro no se cuenta con
un sistema de seguridad

El “Baratillo de Santiago”: una bomba de tiempo en el Cusco PELIGRO. Mercado


ambulante se ha convertido en un problema social para cusqueños.

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Cada sábado, cientos de comerciantes de diversos lugares y provincias del Cusco
se congregan, desde tempranas horas, en varias avenidas y calles del distrito de
Santiago para dar vida al “Baratillo de Santiago”. Esta feria de productos de
segunda mano, artesanías, comidas, animales y diversos objetos atrae semana a
semana a turistas nacionales e internacionales, pero genera gran preocupación
entre los pobladores, pues las vías están tugurizadas con más de 2200
comerciantes.

PELIGRO HISTÓRICO. Si bien, los inicios de esta feria datan desde los años 50,
fue hace unas dos décadas que los ambulantes se asentaron en ese distrito.
Desde entonces, los habitantes de Santiago aseguran que el “Baratillo” se ha
convertido en una zona en donde la ilegalidad, la delincuencia y la venta de
productos de dudosa procedencia han tomado terreno.

Una de las vecinas señala que los comerciantes llegan todos los sábados desde
las 3.00 a.m. para ubicarse en las puertas de sus viviendas, calles y pistas,
dejando a los habitantes sin salidas ante un eventual incendio o accidente.

“Hace dos semanas, un vecino tuvo un paro cardiaco, y como la ambulancia no


podía entrar hasta su vivienda, lo tuvieron que sacar con frazadas hasta una vía
transitada. Nosotros estamos prohibidos de enfermarnos o tener un accidente los
días sábados, porque vamos a tener que caminar por lo menos tres cuadras para
tomar un taxi”, señala.

El titular de la Dirección Desconcentrada de Cusco del Instituto Nacional de


Defensa Civil (Indeci), Hernán Infantas Gibaja, alertó que de ocurrir un siniestro en
el “Baratillo”, la situación sería preocupante debido a que las carpas que ocupan
las calles tienen instalaciones eléctricas precarias y no tienen extintores. Ello
provocaría un incendio de grandes proporciones con una significativa magnitud de
daños. Infantas Gibaja aseguró que el Indeci no ha emitido ningún certificado de
seguridad a esta feria, debido a que esa es una responsabilidad que compete a la
Municipalidad de Santiago, según la Ley 29664.

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“Existe un descontrol del manejo de la sociedad, debido a que hay una invasión de
gente que no respeta las calles ni los derechos de quienes viven en ellas. No solo
han invadido las veredas, sino también las pistas de pase vehicular. Esto significa
un descontrol del manejo de la sociedad”, señaló.

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En la Actualidad, la organización alcanza otros niveles ya más formales y jurídicos,
como la promovida por la Asociación Única Tradicional Sábado Baratillo del Cusco,
que ha logrado personería jurídica inscrita en registros públicos. Esta es la heredera
directa de la organización forjada en el pasado por Angélica Sota de Olarte y que
agrupa a la gran mayoría de “baratilleros cachivacheros”. Esta Asociación cuenta con
850 socios empadronados aproximadamente, tiene una directiva de 12 miembros. El
Fenómeno se repite y en Cusco comienza una nueva época de modernización debido
esta vez al terremoto turístico que viene sacudiendo a toda la población, donde el
relativo auge económico dinamiza y los lugares que ocupa el Baratillo posibilitando a
los dueños la apertura de tiendas en construcciones de más de tres pisos para la venta
de cosas nuevas, en esta zona hecha comercial por el Baratillo ¿A dónde se irán? Es
más seguro que a las zonas más periféricas. La dicotomía tradición modernidad
continúa.

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Conclusiones

Esta investigación previa enfatiza en cuatro puntos sus conclusiones.

Primero

El Baratillo como práctica es difícil definirla como mercado o feria, el tipo de


intercambios sólo la define como “Sábado de Baratillo” con posibles relaciones de
préstamo cultural (estas en proceso de investigación) con Europa y Asia, habida
cuenta de que en las sociedades peruanas y particularmente andinas, no se conocen
antecedentes de estas actividades.

A partir de las descripciones hechas a finales del S. XVIII y mediados del S XX, por
intelectuales y viajeros, se reconoce en el Baratillo, una actividad tradicional
enraizada profundamente en el ethos de la ciudad que se manifiesta sistemáticamente
en la cultura popular cusqueña

El masivo crecimiento demográfico en la ciudad del Cusco a causa de las migraciones


post terremoto de 1950, repercute (como en otros sectores) en el Baratillo haciendo
más efectiva su vigencia, debido al incremento de sus actores y a la recurrente
necesidad de estos, que en su gran mayoría era

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