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FACTORES DE RIESGO PARA LA DEMENCIA Y NUESTRA REALIDAD

VENEZOLANA.

Varios estudios a nivel mundial señalan que para los últimos años el
incremento de la demencia, específicamente la enfermedad de Alzheimer, es
alarmante y sorprendente sobre todo en los países de Latinoamérica, como
Venezuela y Argentina; ya que las posibilidades de padecerla, está influenciada
por diversos factores, obligando a los investigadores a determinar cuáles son
los factores de riesgo que pueden desencadenarla y así poder orientar a la
población sobre los síntomas iniciales, cuidados médicos y tratamientos.

- El principal es la edad, trabajos recientes han mostrado que los casos


de demencia aumentan rápidamente debido al crecimiento continuo de
la población mayor y al aumento en la esperanza de vida.
- Los malos hábitos alimenticios, el alto costo de la vida obliga a muchas
personas a buscar alimentos que no contienen los nutrientes necesarios,
ocasionando alteraciones irreversibles de la salud en general.
- Estilo de vida sedentaria, el no practicar ejercicios se acumulan grasas,
provocando obesidad y se corre el riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares.
- Accidentes cerebro vasculares, lesiones en la cabeza.
- Diabetes tipo 2, el azúcar alta produce inflamación, lo cual puede dañar
las células cerebrales y contribuir a que se desarrolle la enfermedad de
Alzheimer.
- Historia familiar y factores genéticos.
- Bajo nivel educacional, depresión, estrés, poco o ningún circulo social.
Por lo antes expuesto es de suma importancia que los entes gubernamentales
den a conocer a la comunidad en general, estos factores de riesgo, para
enfrentar este problema de salud que nos está afectando a todos, así como,
promover la detección temprana y crear centros donde existan los distintos
especialistas que le permitirán al paciente mejorar su calidad de vida
independencia y ralentizar el deterioro cognitivo. Sobre todo en el estado
Nueva Esparta, ya que muchos adultos mayores escogieron pasar en esta
tierra sus últimos años de vida, lo cual aumenta la incidencia de esta
enfermedad de manera alarmante y lamentablemente no estamos preparados,
a mi parecer, para enfrentarla. Obligándonos a los proveedores de salud a
capacitarnos, y así brindarles la atención que ellos merecen.

Roneida Chirinos M.