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Adopción por parejas Homosexuales

“Desconocimiento de tradiciones católicas y de transformaciones sociales, un


debate seguro” (Juan Manuel Charry Urueña | 2017/06/07.

A diario, se hace más evidente la falta de aceptación de los homosexuales por


parte de la sociedad, una sociedad que se rige de prejuicios y estereotipos y que
viven de ellos. Se escucha con frecuencia decir en relación a las personas
homosexuales: ‘te aceptamos, te escuchamos, pero no te permitimos
desarrollarte ni realizarte’. O es todo, o es nada; no tiene sentido que una persona
en estas condiciones piense que realmente es aceptado, si a la hora de la verdad
no será visto igual que el resto frente a nosotros; contextualizando la situación,
vayamos a un tema que ha generado mucha controversia a través de esto, “La
adopción por parejas del mismo género”.

La adopción es la admisión como hijo de quien no lo es por naturaleza, ha sido


regulada por el Código Civil y distintas leyes. Actualmente, se encuentra regulada
en el Código de la Infancia y la Adolescencia, se concibe, principalmente, como una
medida de protección para restablecer los derechos de los menores. Pueden
adoptar las personas solteras, los cónyuges, los compañeros permanentes, y el
guardador del menor; hasta aquí todo claro. Pero, la problemática surge a partir del
deseo de las parejas homosexuales para que se les reconozca este derecho, el de
adoptar para tener la posibilidad de ser padres. Seamos claros, problemáticas como
estas surgen por la ausencia del congreso en los más candentes temas sociales,
en este caso la adopción por parte de los homosexuales.
Por ende, esta comunidad ha optado por dar batalla en el campo judicial, pero evitan
reconocer la tradición histórica de una sociedad católica, educada bajo preceptos
que censuraban la homosexualidad, donde un tema de esta magnitud era, o incluso
sigue siendo un tabú para muchos.

Frente a esto, no faltan aquellos que este en desacuerdo con que este sea un tema
que quede en manos de los jueces, y que de ellos dependa el futuro de esta
comunidad. Así mismo expreso el senador Alfredo Rangel, del Centro
Democrático, quien señala que “este es un asunto que no deben resolver los
jueces, sino el pueblo”, a través de sus voceros en el Congreso o expresando su
voluntad mediante el referendo”. Porque si vamos mas allá, a fin de cuentas todo
empieza por la aceptación de la sociedad, porque si bien es cierto, los derechos se
conquistan venciendo resistencias y prejuicios, pero también es cierto que las
sociedades se transforman mediante procesos políticos legítimos, deliberantes y de
mutuas concesiones. Cuando se logre superar estos factores, las parejas del mismo
sexo podrán adoptar, sin que su orientación sexual sea su impedimento.

Del mismo modo, refuto mi argumento, con estas sencillas palabras de Helen Clark,
del programa de la Naciones unidas para el desarrollo: “Las personas no pueden
beneficiarse del progreso en el desarrollo si sus vidas están definidas por la
desigualdad, la exclusión y las políticas que los tratan como por debajo de
sus iguales”

En fin, lo que se busca es que cada día más países, estados, municipalidades y
negocios adopten políticas que prohíban la discriminación con motivo de la
orientación sexual y la identidad de género, así como leyes que permitan que los
homosexuales puedan acceder a los mismos derechos que el resto de la gente y
que sean vistos de la misma manera, porque una condición como esta no lo hace
menos persona, ni menos perfecto. Pongámonos en el lugar de ellos, y cuando
realmente tengamos un claro concepto de su situación, podemos opinar; de lo
anterior considero que estamos mal si lanzamos juicios porque si, y lo peor, si
tratamos de generalizarlos.