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Problemática de la basura en Panamá

Los residuos son un problema creciente en todas partes y se están


realizando intensos esfuerzos en todo el mundo para desarrollar nuevos y
mejores sistemas de clasificación y procesamiento, reciclaje o conversión en
combustible para energía y otros usos. Sin embargo, la recolección de
residuos sigue siendo un obstáculo en muchos lugares.

La recolección de la basura se ha convertido, a nivel nacional, en un grave


problema. Entre las causas que han agravado esta situación están: el
incumplimiento en los pagos, la corrupción y la falta de interés en buscar
otras alternativas.

Se producen, entre el distrito de Panamá y San Miguelito,


aproximadamente, 1,600 toneladas diarias de desechos.

Una solución para este dilema sería el tratamiento de la basura hasta


convertirla en abono o en energía. Se podrían crear unas plantas
industriales en las que se empleen el proceso de lombricultura (para
producir abono) o gasificación por plasma (para generar energía), las cuales
serían administradas por profesionales idóneos que vivan en los distritos.

Esto significaría que los propietarios de este negocio, moradores de esa


comunidad, se encargarían de la compra de este nuevo bien a los vecinos del
área para posteriormente convertirlos en abono o energía y venderlos ellos a
su vez. El Gobierno, para impulsar esta iniciativa, se debe comprometer a
prestar el capital inicial y orientar técnica y empresarialmente a las
comunidades.

Para muchos, esto sonará a privatización, pero es un concepto distinto


porque son las comunidades las que se beneficiarán directamente con este
negocio, además, se promoverá el espíritu emprendedor y una actitud
proactiva; de esta forma, se solucionaría el problema y los distritos
generarían fuentes de empleo.

Alternativas implementadas en otros países

Entre 7.000 y 10.000 millones de toneladas de residuos urbanos se producen


cada año. Una de cada dos personas en el mundo no tiene acceso a sistemas
de eliminación controlados. La gestión inadecuada de la basura es un gran
problema global para la salud, la economía y el medio ambiente.

Ciudades con sistemas ejemplares de recolección de basura

Malmö (Suecia). Ha integrado un "modelo de eco-ciclo" que incluye


separación en origen, instalaciones que generan energía de la basura,
reutilización, reciclaje y compostaje a partir de restos de comida y jardín.
Gracias a ello los residuos que llegan al vertedero han pasado del 22% en
2001 al 0,7% en 2013; se cubre el 60% de las necesidades de calefacción de
Malmö y el área de Burlöv, evitando combustibles fósiles; y se producen
25.000 toneladas anuales de biofertilizante, 10.000 toneladas de compost,
biogás equivalente a dos millones de litros de gasolina y varios metales,
incluidos preciosos.

Artículo

Los antiestéticos contenedores verdes parecían tener los días contados


cuando antes de la crisis numerosas ciudades comenzaron a incorporar
sistemas de recogida neumática de residuos. Los nuevos contenedores de
menor tamaño y de apariencia más moderna son la parte visible de una red
compleja de tuberías subterráneas por las que la basura se compacta y viaja
a unos 40 kilómetros por hora.

Varios barrios de ciudades como París o Barcelona ya disponen de estos


sistemas, que ofrecen ventajas como la reducción de costes de personal o
rutas más cortas de los camiones recogedores de la basura. La basura se
puede sacar a cualquier hora del día y se evitan malos olores porque el
contenedor succiona las bolsas en un par de minutos. Sin embargo, la crisis
y algunos inconvenientes aún no solventados han cuestionado la eficacia y
sostenibilidad de estos sistemas.

La mayoría de las redes de tuberías instaladas hasta la fecha en Europa


están fabricadas en acero, por lo que se corroen rápidamente por la
humedad, y sus 500 milímetros de grosor dificultan y encarecen su
instalación. Además, la corriente de aire que impulsa las bolsas de basura
por la red provoca un gran gasto de energía, elevando aún más el coste de
estos sistemas, que en varios municipios de España se ha sufragado con
ayudas del Instituto de Crédito Oficial (ICO). A esto se suman los atascos en
la red cuando los ciudadanos depositan residuos que el sistema no puede
compactar, como sartenes de teflón o alfombras.

En este medio siglo, los suecos han liderado esta rama de la gestión de los
residuos, con la empresa Envac a la cabeza, seguidas por otras como la
francesa Veolia. Recientemente, la finlandesa MariMatic comenzó a
comercializar un modelo que aborda varias de estas desventajas y que le ha
permitido ganar un jugoso concurso público en Arabia Saudí. En su sistema,
MariMatic ha sustituido las tuberías de acero por otras elaboradas con un
compuesto de dos plásticos, y ha reducido el grosor de las mismas hasta los
200 milímetros. Con estas dimensiones, los finlandeses han logrado
disminuir el consumo de energía a un tercio de lo que requieren sus
consumidores, pasando de 150 kw/hora por tonelada de residuo a 50 kw/h.

Su prototipo incorpora también una alarma que se activa cuando se deposita


un producto indebido, así como un mecanismo automático que detecta
cuando se produce un atasco en la tubería y aumenta la presión del aire
para liberar el nudo. "Estos sistemas ya existían en los años sesenta pero
hasta ahora apenas se había producido ninguna innovación significativa.
Prácticamente estábamos utilizando lo mismo que se había diseñado hace
cincuenta años", explica Niclas Tylli, ingeniero mecánico de MariMatic.

¿Cómo cambia esto la rutina diaria de sacar la basura? En primer lugar,


obliga a cumplir más estrictamente la normativa de residuos. La capacidad
de las bolsas de basura no debe superar el litro para que quepan en los
contenedores. Muchas de las bolsas de supermercado que se utilizan con
frecuencia para este fin serían demasiado grandes para la red. Este punto es
uno de los que más irrita a los usuarios. MariMatic considera al respecto
que es "cuestión de acostumbrarse" y no acumular la basura. En algunos
casos, además de las llaves de casa, habría que llevar consigo un chip con el
que abrir el contenedor para depositar la basura que permitiría identificar a
los que arrojen residuos que no deben. Este chip es opcional, y puede
añadirse por ejemplo a los contenedores de urbanizaciones privadas.

Además, la empresa también ofrece actividades educativas para enseñar a


los vecinos a utilizar este sistema. En las zonas de expansión urbanística de
la ciudad finlandesa de Tampere, en donde las nuevas urbanizaciones ya
incorporan esta red, se han instalado también cámaras de vigilancia con el
objetivo de penalizar a los que incumplan las normas.

"Consiste en educar a la gente para que asimile que este sistema también es
suyo, que son propietarios del mismo, y que hay que utilizarlo con
responsabilidad. Es increíble la capacidad de inventiva que tienen algunas
personas para conseguir que deshechos como alfombras de cuatro metros
cuadrados quepan en un contenedor tan pequeño como éste. Seguramente
existe una carencia de servicios de recogida de este tipo de productos por
parte de las empresas de residuos contratadas en cada localidad, pero
nosotros no podemos hacernos cargo también de ese aspecto, sólo
inventamos la maquinaria", subraya Tylli.

Aunque las mejoras han abaratado el coste, este tipo de sistemas aún
resulta muy caro para muchos ayuntamientos. Aparte de la inversión
inicial, hay que afrontar costes de mantenimiento y de actualización del
software, también suministrado por la misma empresa. Además, por el
momento MariMatic sólo garantiza el funcionamiento de la red durante diez
años y el sistema aún mantiene algunas desventajas como el ruido generado
por la comprensión de los residuos, que alcanza los 70 decibelios, perceptible
por el oído humano aunque las tuberías estén soterradas.

Pese a estas desventajas, la compañía finlandesa ha ganado un concurso


público de 50 millones de euros para instalar su sistema de recolección
neumática de residuos en La Meca (Arabia Saudí), en donde deberá lidiar
con los 900.000 kilos de basura que se producen cada día en las
inmediaciones de la mezquita. El proyecto, en el que trabajan ya 35.000
personas, debería estar listo para el próximo Ramadán, el mes de ayuno de
los musulmanes, en agosto de 2014.

La tarea de separar la basura se va acabar

Eso es lo que se propone ZenRobotics, una empresa finlandesa fundada en


2007, que ha desarrollado un sistema basado en inteligencia artificial que
escanea los residuos y los separa en distintos tipos para su posterior
reciclaje sin intervención humana manual en el proceso. En la actualidad,
esto equivale al trabajo realizado por entre diez y quince personas en una
cinta de separación de residuos.

En la Unión Europea se producen cada año 900 millones de toneladas de


residuos fruto de la construcción y demolición de edificios, que generan
miles de millones de pérdidas a las empresas, obligadas a deshacerse de
ellos. Alrededor de la mitad de estos deshechos van a parar a vertederos sin
ser separados por tipo de material.

En el prototipo de ZenRobotics, una cinta transporta estos residuos a través


de un escáner de rayos X y un detector de metales, que envía información a
un centro de control -el cerebro de la máquina-, que a su vez ordena al brazo
qué pedazo de basura debe ir en cada contenedor. En total, cada deshecho
tarda tres segundos en ser separado del resto, por lo que con una máquina
de este tipo se podrían gestionar 10.000 toneladas de residuos al año.

Según Timo Haanpää, responsable de comunicación de la compañía, este


sistema “liberaría a los humanos de la desagradable tarea de trabajar
rodeados de malos olores y de levantar pedazos de madera, piedra o metal
que pueden llegar a pesar hasta 20 kilos”.

Por el momento, ya han conseguido vender ocho ejemplares en Finlandia,


Bélgica y Holanda, y en los próximos tres años esperan expandirse a China,
Estados Unidos y Japón, un país éste último que demanda soluciones de
este tipo para el reciclaje de las enormes cantidades de residuos causados
por el terremoto y el tsunami de 2011.
Recolección automática de residuos sólidos

El sistema Metro Taifun es un sistema automático de recogida de residuos


sólidos (AWCS) basado en la tecnología de transporte neumático.

Con Metro Taifun varias fracciones de desechos se recogen, transportan y


clasifican fácilmente en contenedores separados. Esto facilita el reciclaje.

Eficiencia por la innovación

MetroTaifun es completamente escalable y se adapta a diferentes


aplicaciones, áreas y tipo de residuos:

 Distritos o cuartos más grandes


 Viviendas
 Edificios de gran altura y centros comerciales
 Hospitales y residencias de ancianos
 Aeropuertos y terminales
 Arenas y Estadios
 Sistemas de Residuos Municipales
 Sistemas de residuos de cocina
 Depósitos de basura
 Sistemas de Residuos Sanitarios
 Sistemas de Residuos de Vidrio y Metal
 Sistemas de lavandería

Beneficios

Las innovaciones más significativas del sistema son la reducción del


diámetro del tubo típicamente desde 500 mm a 200 mm y la disposición de
tubería de tipo de línea de anillo. La reducción en el tamaño de la tubería es
posible gracias al desarrollo de la solución MetroTaifun Formator, que forma
los residuos para adaptarlos a la tubería más pequeña. El material
compuesto de la tubería permite una instalación rápida y económica,
requiriendo un 50% menos de tiempo de instalación en comparación con la
instalación de tuberías convencionales.

Estas innovaciones reducen el consumo de energía, tamaños de soplador y


volumen de aire de soplado a 1/3, preservando así el medio ambiente a
través de la reducción del olor, el ruido y las emisiones de partículas.

El Sistema Automático de Recogida de Residuos de MetroTaifun fue


seleccionado para Vuores ya que consume solo 1/3 de la energía en
comparación con las soluciones convencionales de recolección de residuos
neumáticos y la mitad del método tradicional de recolección de basuras y
camiones de basura. Cuando esté listo, el sistema constará de unas 400
entradas de desechos y 13 km de tuberías. El sistema de recogida
automática de residuos de MetroTaifun comenzará a recoger los residuos en
el 2012.