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EL TEATRO MUSICAL- ESTILOS DE TEATRO MUSICAL


¿QUÉ ES EL TEATRO MUSICAL?
El musical en la actualidad es indudablemente una de las formas más populares de entretenimiento
en el mundo del teatro. Es además una de las experiencias artísticas más complejas, teniendo en
cuenta que el éxito de las mismas depende de la exquisita combinación de música, drama, baile y
espectacularidad en su gran mayoría.
El musical contemporáneo es el resultado de 25.000 años de expresión artística de la humanidad.
Por supuesto que hubo teatro mucho antes que exista “EL MUSICAL”, pero el teatro musical es una
forma de expresión única y joven en comparación.
¿Por qué entonces en esta larga historia de la humanidad, el Teatro Musical es único?
Es único porque es o debe ser la combinación y unión de la música, danza, historia y poesía,
conectada por el talento de libretistas, compositores, coreógrafos y directores.
En el mejor de los musicales de hoy, cada elemento que interviene en la puesta en escena debe
estar dirigido a la clara presentación de la historia que se está contando. El musical es una forma de
expresión teatral que conmueve, deleita, encanta y deslumbra.
Una de las claves para el desarrollo exitoso de un musical es pensar en la esencia musical el show.
En los musicales más significativos y populares, la personalidad del compositor y escritor con la
unión, concordancia y trabajo en equipo, darán al show un estilo único. La dirección de un musical
es como componer una canción. Es necesario coherencia, estilo, sentido y por sobre todas las
cosas, calidad, musicalidad y sentimiento de la melodía. Es muy importante que la transición entre el
dialogo y la canción se desarrolle con facilidad y fluidez. Todo buen musical posee tres
características esenciales: Mente, inteligencia y estilo; Corazón, emoción genuina y creíble, y
Coraje, tener la valentía de hacer algo creativo y excitante.
Debemos considerar entonces ¿Por qué cantamos y bailamos en un musical? Cantar en un musical
ocurre usualmente cuando las palabras ya no son adecuadas para que el personaje exprese sus
emociones, es ahí cuando cantamos. Lo mismo ocurre con el movimiento, el cuadro musical
comienza cuando el personaje tiene la necesidad de gritar, transmitir alegría y expresar a través del
movimiento lo que siente, y cantando y bailando es una forma civilizada de demostrar todas estas
emociones. El movimiento debe culminar en la coreografía, no solo porque lo dice en el libreto sino
porque a través de esta, debe contar y transformar la historia que el autor, director y coreógrafo
quieren hacer llegar al público. Así es como todo actor de teatro musical debe considerar desarrollar
su talento en todas estas áreas, siendo así como a través de la danza, el canto y la actuación podrá
realizarse como artista.
¿CÓMO NACIÓ EL TEATRO MUSICAL?
El teatro musical, el arte de contar historias a través o con canciones, se remonta a la India antigua,
o al menos a los griegos antiguos, que incluyeron la música y el baile en sus comedias y tragedias
tan temprano como en el siglo V a.c. Las comedias romanas, influenciadas en gran parte por los
griegos, como las de Plautus en el siglo III a.c. incluían canciones y rutinas de baile con
orquestaciones; más tarde a la pantomima (mimo, canto y danza), se le agregaría la narración de
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una historia. En los siglos XII Y XIII, época del Teatro Medieval, se enseñaba la liturgia a través de
dramas religiosos que a veces alternaban diálogos en prosa y cánticos litúrgicos. Llegado el
Renacimiento, estas primeras formas de teatro habían evolucionado a la “commedia Dell’ arte”, una
tradición italiana donde clamorosos payasos, utilizando acrobacia y mímica, improvisaban su arte a
través de historias familiares. Y de allí, siguiendo hasta la ópera buffa.
Por los años 1700, eran populares en Gran Bretaña, Francia y Alemania, dos formas de teatro
musical: las ópera de baladas, como The Beggar’s Opera (1728), de John Gay, sátiras de la ópera
seria que usaban canciones populares mezcladas en su relato; y óperas cómicas, que también
usando el canto, narraban asuntos de la actualidad y la vida cotidiana. Se puede ver, que las
primeras formas de teatro musical tenían como elemento casi esencial el humor y la comedia.
Además de estas fuentes, el teatro musical remonta su linaje a otros géneros que existían en el 1800
como el Vaudeville (shows de variedades), el Music Hall Británico (bares en los que se ofrecía
entretenimiento barato), el Melodrama (dramas teatrales en los que se incorporaba música
instrumental) y el Burlesque (shows de comedia y música que ponían énfasis en lo sexual).
La primer obra de larga duración de cualquier clase registrada, fue The Beggar’s Opera, que tuvo 62
interpretaciones sucesivas en Londres (1728), y sigue teniendo representaciones en la actualidad.
Según los mejores estudios contemporáneos, la primera obra musical de larga duración en América
fue Flora (o The Hob on the Wall), una ópera de balada presentada en Charleston en el año 1735.
Nueva York no tuvo una presencia teatral significativa hasta aproximadamente 1750, y el primer
musical “duradero” de Broadway registrado con 50 interpretaciones, fue The Elves en 1857.
DESARROLLO DEL MUSICAL MODERNO- SU HISTORIA
Se piensa que la primera obra de teatro que se sujeta a la concepción moderna de un musical fue
The Black Crook, que se estrenó en Nueva York el 12 de septiembre de 1866. La producción era de
una asombrosa longitud de cinco horas y media, pero a pesar de ello, alcanzó unas excepcionales
474 interpretaciones. Edward Harrigan y Tony Hart produjeron musicales en Broadway entre 1878 y
1884 con caracteres y situaciones tomadas de la vida diaria de las clase baja de Nueva York.
Cientos de comedias musicales fueron llevadas al escenario en Broadway en los años 1890 y a
principios de los años 1900 pero, entre 1875 y La Primera Guerra Mundial, los musicales de más
larga duración fueron predominantemente británicos: obras de Gilbert y Sullivan, Alfred Cellier y B.C.
Stephenson, George Edwardes, Paul Rubens, George Dance junto al compositor americano Howard
Talbot, Seymour Hicks (junto al productor americano Charles Forman) con el compositor Charles
Taylor y otros.
Los musicales estuvieron, al comienzo, bajo la influencia de la ópera ligera y la opereta, luego
compitiendo con esta última. En Inglaterra, Gilbert y Sullivan crearon un equivalente inglés de la
opereta francesa diseñada entonces simplemente como una ópera cómica. Los trabajos de estos
compositores en los años 1870 y años 80 (junto con las formas existentes de burlesque, vaudeville y
músic hall) influyeron en el desarrollo del musical moderno. A comienzos del siglo XX, las operetas
sentimentales de una nueva generación de especialistas se extendieron desde Europa a través de
todo el mundo de habla inglesa, desplazando a los primeros musicales ligeros británicos y
americanos. Ellos influyeron en el trabajo posterior de otros compositores como Kern y Hebert,
mostrando que un musical podría combinar un ligero toque popular con la verdadera continuidad
entre historia y números musicales, al igual que en la siguiente generación de compositores, como
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Sigmund Romberg, George Gershwin y Noel Coward; los cuales más tarde, influyeron en las
creaciones de Rodgers, Sondheim y muchos otros.
LOS LOCOS AÑOS VEINTE (Roaring Twenties)
Hasta este momento, las películas eran silenciosas y representaban sólo un desafío limitado al
teatro. Pero hacia fines de los años 1920, películas como “El Cantante de Jazz” hicieron preguntarse
a los críticos si el cine sustituiría al teatro en vivo. Los musicales de los años veinte, que toman
prestado elementos del vaudeville, el music hall y otros espétaculos similares, tendían a acentuar a
las estrellas, a las grandes rutinas de baile (época del Charleston) y a las canciones populares,
dejando desvalorizado al argumento. Muchos de los espectáculos eran revistas que contaban con
poco argumento. Aún así, esta década sería una de las más cargadas que Broadway conocería, con
más de 50 musicales estrenando en una sola temporada. Con tan alta demanda de entretenimiento,
estos años sirvieron como una época de gran desarrollo artístico en el mundo del teatro musical.
Típicas de la década fueron producciones alegres como Sally, Lady Be Good, Sunny, Tip Toes, No,
No, Nanette, Oh, Kay!, The Vagabond King, Dearest Enemy y Funny Face.
Algunos de estos libretos pueden haber sido olvidables, pero produjeron
músicas memorables de George Gershwin, Cole Porter, y Richard Rodgers y
Lorenz Hart, entre otros. Los auditorios aplaudieron estos musicales a ambos
lados del océano Atlántico, mientras seguían frecuentando las operetas
populares que seguían saliendo de Europa, y también de compositores como
Sigmund Romberg en América. Así quedó en claro que el cine no había matado
al teatro en vivo.
Dejando estos espectáculos alegres, se estrenó en Nueva York el 27 de
diciembre de 1927, Show Boat; un musical con una completa integración de un
innovador libreto e imponente música, tratando temas dramáticos y tabú tales
como el racismo, las relaciones interraciales y el alcoholismo. Creado por la colaboración de
gigantes del teatro tales como el productor Florenz Ziegfeld, el compositor Jerome Kern y con un
guión y letras adaptadas de la novela de Edna Ferber por Oscar Hammerstein II y P.G.
Wodehouse, presentó un nuevo concepto que fue abrazado por el público inmediatamente. La
producción original llegó a un total de 572 interpretaciones.
LOS AÑOS 1930
Animados por el éxito de Show Boat, los equipos creativos siguieron con ese popular “formato”. Of
Thee I Sing (1931), con música y letras de George e Ira Gershwin y M. Ryskind, fue el musical con
más duración en Broadway (441 funciones) de la década. The Band Wagon (1931), con música de
Arthur Schwartz y Howard Dietz, protagonizado por Fred Astaire y su hermana Adele, fue una de
las más importantes en una época llena de revues. La obra Anything Goes (1934), de Cole Porter,
afirmó la posición de Ethel Merman como la Primera Dama del teatro musical. Porgy and Bess
(1935) de Gershwin, dio un paso más cercano a la ópera, presagiando en cierta manera a otros
musicales que vendrían después como West Side Story y Sweeney Todd. El de Rodgers y Hart fue
otro de los dúos que alcanzó el éxito en estos años, con comedias musicales que tenían un libreto
liviano y maravillosas canciones, tales como On Your Toes (1936) y Babes In Arms (1947).
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El musical había evolucionado finalmente más allá de los gags y los musicales de coristas, porque
se había dado cuenta que además de poder ser un entretenimiento para distender al público, tenía
una habilidad única para exponer temas políticos, sociales y económicos que a través de canciones,
música o baile, podía llegar al público de una forma mucho más efectiva que un drama ordinario.
LA ÉPOCA DE ORO (1943 A 1968)
Se piensa generalmente que la Edad de Oro del musical en Broadway comenzó
con Oklahoma! (1943), y culminó con Hair (1968).
Oklahoma! de Rodgers y Hammerstein tenía un argumento cohesivo, con
canciones que promovían la acción de la historia, incorporando ballets que
apoyaban al argumento y desarrollaban a los personajes. Desafió las
convenciones del musical al levantar la cortina del primer acto y mostrar, no a un
grupo de muchachas coristas, sino a una mujer haciendo mantequilla, mientras
una voz en off cantaba las líneas “Oh What A Beautiful Morning”. Este fue el
primer espectáculo “éxito de ventas” de Broadway, alcanzando un total de 2.212
interpretaciones. Los dos colaboradores crearon varios de los clásicos del teatro
musical más amados y duraderos, como Carousel (1945), South Pacific (1949),
The King and I (1951) y The Sound of Music (1959).
Los musicales que mostraban el estilo de vida americano experimentaron un gran suceso, siendo
otro gran ejemplo On The Town (1944), escrito por Betty Comden y Adolph Green, compuesto por
Leonard Bernstein y con coreografía de Jerome Robbins; que transcurre durante tiempos de
guerra, cuando un grupo de tres marineros visita Nueva York durante su permiso de 24 horas.
Oklahoma! marcó un nuevo estándar para el teatro musical e inspiró a otros a continuar con la
tendencia. Irving Berlin usó la fama de la tiradora Annie Oakley como base para crear Annie Get
Your Gun (1944); Cole Porter encontró inspiración en The Taming of the Shrew de Shakespeare para
Kiss Me, Kate (1948); los caracteres eclécticos de las historias del periodista Damon Runyan fueron
la inspiración para Guys and Dolls(1950) de Frank Loesser y Abe Burrows; y la fiebre del oro fue
usada por Alan Jay Lerner y Frederick Loewe para Paint Your Wagon (1651), que luego colaboraron
nuevamente en una adaptación de Pygmalion de George Bernard Shaw, My Fair Lady (1956), con
Rex Harrison y Julie Andrews. Todos estos musicales fueron llevados al cine con gran popularidad.
Al igual que en Oklahoma!, el baile fue una parte esencial e integradora de West Side Story (1957),
que transportó a Romeo y Julieta hasta los tiempos modernos en la ciudad de Nueva York. El libreto
fue adaptado por A. Laurents, con música de Leonard Bernstein, letras del recién llegado Stephen
Sondheim y coreografía de Jerome Robbins.
Sondheim se convertiría en uno de los compositores y letristas más importantes a partir de 1960 en
adelante. El primer proyecto para el cual él escribió tanto la música como la letra fue A Funny Thing
Happened on the Way to the Forum (1962), con un guión de Burt Shevelove y Larry Gelbart basado
en los trabajos del antiguo escritor romano Plautus y Zero Mostel como protagonista. Sondheim no
era de concentrarse en las tramas románticas típicas de las producciones de la época; su trabajo
tendía a ser más denso y profundo. Él encontraba inspiración en fuentes menos típicas: Company
(1970), Follies (1971), A Little Night Music (1973), Pacific Overtures (1976), Sweeney Todd (1979),
Sunday in the Park with George (1984), Assassins(1990), entre otros. Sus trabajos son
generalmente conocidos por su sofisticación lírica y complejidad musical.
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Jerry Herman jugó un papel significativo en el teatro musical americano, empezando con Milk and
Honey (1961), continuando con los estrepitosos éxitos Hello, Dolly! (1964),
Mame (1966) y La Cage aux Folles (1983). Escribiendo tanto letra y música,
muchas de las canciones Herman se han convertido en clásicos populares.
El musical comenzó a divergir de a poco de los límites relativamente estrechos
de los años 1950. La cultura popular del rock y el “sexo, drogas y rock and roll”
de 1960 se encontraba muy separada de la cultura establecida previamente en
Broadway. Fue momento de innovar y crear algo diferente en el teatro musical.
Presentaba no solo música rock, sino también desnudez y opiniones polémicas
sobre la pobreza, el racismo y la Guerra de Vietnam. Esta explosión de
proclamaciones revolucionarias movió y modificó al mundo del musical.
LOS AÑOS 1970
La Época de Oro había finalizado, sin embargo, desde el punto de vista artístico los 70’ fueron una
de las épocas más innovadoras y excitantes para los musicales. Marcada sobre por la lucha de 3
estilos totalmente diferentes: los musicales de Rock, los musicales conceptuales y los musicales
convencionales post-Oklahoma.
Importantes musicales de rock de los años 70’ que se estrenaron en el mismo año fueron Jesus
Christ Superstar (1971, Andrew Lloyd Webber), Godspell (1971, Stephen Schwartz) y Two
Gentlemen of Verona (1971, Gal McDermot). Algunos de éstos no tenían ningún diálogo, o por otra
parte tenían reminiscencias de la ópera, con temas dramáticos y emocionales, por eso fueron
tipificados como “óperas rock”.
En estos años se produce la exitosa colaboración entre Sondheim y Harold
Prince, que dará así popularidad a los llamados “musicales conceptuales”, obras
centradas en una idea, metáfora o declaración (la vida del soltero contra la de
casado, choques culturales, etc.), que conecta y explora a los personajes y sus
relaciones, como Company, A Little Night Music y Follies.
En esta década, Bob Fosse alcanza su mayor éxito también con 3 musicales
conceptuales centrados en la danza, llenos de sensualidad y tratando temas como
la guerra, el crimen y los medios. Pippin (1972), Chicago (1975) y Dancin’ (1978),
se convertirían en algunos de los trabajos más populares y emblemáticos de
Fosse; sumando también a la brillante adaptación al cine de Cabaret (1972) de Kanderr y Ebb, que
le otorgó un Oscar como Mejor Director.
Definitivamente hubo un musical que brilló y opacó a muchos de los
de su época. 1975 trajo a uno de los grandes musicales
contemporáneos a la escena, A Chorus Line. Obra que surgió de las
cintas grabadas en las sesiones de trabajo al estilo terapia de grupo
conducidas por Michael Bennett con “gypsies”- aquellos que cantan
y bailan en apoyo a los actores principales- invitándolos a compartir
sus experiencias, sentimientos y frustraciones en sus carreras. James
Kirkwood y Nicholas Dante formaron el libreto sobre la audición para
un musical, incorporando en él muchas de las historias reales de aquellos que habían sido parte de
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las sesiones. A Chorus Line barrió con los Tony Awards, ganó el Premio Pulitzer y su canción hit,
What I Did for Love, se convirtió de inmediato en un clásico.
Al final de los 70’, Evita(1976), basado en la vida de Eva Perón de Argentina, entrega una biografía
política más seria que la que el público estaba acostumbrado a ver en los musicales, y Sweeney
Todd (1979) se vuelve el precursor de los grandes musicales más densos y de grandes
presupuestos de los años 1980. Pero al mismo tiempo, los clásicos convencionales y con valores
pasados de moda todavía eran aplaudidos con éxito como Annie, 42nd Street, My One and Only, No,
No, Nanette e Irene.
LOS AÑOS 1980 Y 1990
Los 80’ y 90’ vieron la influencia de los “mega musicales” europeos u “operas pop”, que presentaban
una banda sonora influida por la música pop y tenían grandes elencos, escenarios y eran
identificados sobre todo por sus efectos notables –un candelabro de luces cayendo, un helicóptero
que aterriza en el escenario- aun cuando ellos eran algo más que solo su gran producción. Muchos
estaban basados en novelas u otros trabajos de la literatura. Los escritores más importantes de este
tipo de musicales incluyen al equipo francés de Claude Michel Schönberg y Alain Boublil,
responsable de Les Miserables, basado en la mundialmente reconocida obra del poeta Víctor Hugo,
y Miss Saigón (inspirado por Madame Butterfly); y el compositor Andrew Lloyd Webber con Cats,
sacado de los poemas de T.S. Elliot, The Phantom of the Opera, derivado de la novela “Le Fantôme
de l’Opéra” escrita por Gaston Leroux, y Sunset Boulevard, de la película clásica del mismo nombre.
Los años 90 vieron la influencia de grandes corporaciones en la producción
de sus musicales. La más importante fue Disney, que comenzó a adaptar
algunas de sus películas musicales animadas- como Beauty and the Beast y
The Lion King- y también creo producciones teatrales originales como Aida,
con la música de Elton John.
Había preocupación de que el público había perdido el interés por el musical.
Uno de los escritores más importantes que intentó aumentar la popularidad de
los musicales, acercándolos a un público más joven fue Jonathan Larson,
cuyo musical Rent (basado en la ópera La Bohéme) presentó un elenco
joven, una banda sonora influida por el rock y la exposición de temas actuales
como la droga, el Sida y la sexualidad. El musical, más allá de tener mucho público en contra, fue de
un enorme éxito y es uno de los espectáculos de más larga duración en Broadway.
Dos importantes obras de Kander y Ebb volvieron a Broadway en los 90’ como revival, Chicago
(1996) y Cabaret (1998) consiguieron el éxito que no habían logrado en sus versiones anteriores.
Otros musicales que fueron importantes en la época son Jekyll & Hide (1997) y The Scarlet
Pimpernel (1997), de Frank Wildhorn; y ejemplos de musicales corporativos exitosos como Titanic
(1997) de Maury Yeston y Ragtime (1998) de Lynn Ahrens, Terrence McNally y Stephen Flaherty.

EL SIGLO XXI
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El año 2000 encontró al público de Broadway preguntándose cuál sería el futuro de


teatro musical. Disney consiguió un éxito comercial con Aida, basada en la ópera
de Verdi; mientras que Susan Stroman impactó con Contact, un conjunto de
piezas de danza experimental que impresionó a los críticos y arrasó en los Tony.
En el medio de algunos revival y shows pobremente hechos, Mel Brooks llegó con
la adaptación del clásico del cine de 1967, The Producers (2001). Con Nathan
Lane y Matthew Broderick protagonizando, y con la puesta de Susan Stroman,
marcó el record, que se mantiene en la actualidad, de 14 Tony Awards ganados.
Juntando su éxito con el de The Full Monty y el revival de 42nd Street, la comedia
musical clásica volvía a ser la fuerza que dominaba Broadway.
Cuando el ataque terrorista del 11 de Septiembre de 2001 derribó las Torres
Gemelas, todos los teatros en Broadway cerraron y bajaron sus luces durante dos
días. Unos días luego de los ataques, con la gente necesitando algo que devolviera la risa y la
alegría, se estrena Urinetown, una sátira musical sobre una corporación que controla los deshechos
humanos, por lo tanto el derecho a orinar. El musical nacido en Londres, Mamma Mia!, llegó un
tiempo después, con una trama familiar y los hits del grupo Abba; siendo el primero en una lista de
muchos “jukebox musicals”. Otro gran éxito fue Thoroughly Modern Millie (2002), la adaptación de la
película musical de 1967, protagonizada por Sutton Foster.
La tendencia de la Comedia Musical estalló con Hairspray (2002). Basado en una popular película
de 1988 hecha por John Walters, contaba la historia de una chica subida de peso que buscaba el
amor y la fama. Además de darle la oportunidad a Harvey Fierstein de convertirse en un favorito
del público al travestirse para interpretar a la mamá de Tracy, fue la 3er comedia musical al hilo en
ganarse el Tony a Mejor Musical.
La siguiente temporada conocería a Wicked (2003), basado en la novela que cuenta otra visión del
conocido Mago de Oz y con una sofisticada partitura de Stephen Schwartz. Pese a ser uno de los
grandes musicales de Broadway en la actualidad, en ese momento se vio opacado por un pequeño e
innovador musical. Avenue Q (2003) era un musical íntimo y de bajo presupuesto sobre la vida de
jóvenes adultos en Nueva York. Con marionetas al estilo de los Muppets, un poco de obscenidad y
humor irreverente, rápidamente pasó del Off-Broadway a Broadway. En el 2005 llegarían varios
musicales disfrutados por el público como Monty Phyton’s Spamalot,
Dirty Rotten Scoundrels, A Light in the Piazza y The 25th Annual Putnam
County Spelling Bee, probando que todavía había lugar para musicales
nuevos y de calidad.
Durante la segunda parte de la decáda, el “show tune” o el musical
popular clásico, perdería una larga batalla contra los constantes
cambios en la música popular actual. El rock, pop e incluso hip hop
finalmente liderarían Broadway, dejando al sonido clásico de Kern,
Berlin, Rodgers, Sondheim y otros como algo ocasional y hasta considerado del “pasado”

Uno de los primeros en llegar en esta temporada fue Jersey Boys (2005), un nuevo jukebox musical
que reunía viejos hits aclamado por el público y el primero de este tipo en llevarse el Tony por Mejor
Musical. The Drowsy Chaperone (2006) y The Color Purple (2005) sorprendieron con sus partituras
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novedosas y obtuvieron su lugar entre el público. Muchas adaptaciones del cine intentaron tener la
atención, como Tarzan (2006), Lestat (2006) y Young Frankenstein (2007), pero fracasaron en el
intento o tuvieron una muy breve duración.
La población Latina encontraría a su representante con In The Heights (2008), el innovador musical
que acercó el hip hop y los ritmos latinos a Broadway con gran aprobación del público, catapultando
a su autor Lin-Manuel Miranda al éxito.
En el mismo año, [title of show] y Shrek, a pesar de sus interesantes
ideas y producciones, se vieron ampliamente opacadas por dos sucesos
de Broadway: Billy Elliot, de Elton John y Lee Hall, una adaptación
brillante y enérgetica que logró el Tony a Mejor Musical; y Next to Normal
(2009), de Brian Yorkey y Tom Kitt, que asombró al tratar el tema de la
bipolaridad a través de una partitura rockera.
Así se pudo presenciar una temporada entera en la que ninguna obra
nueva recordaba al “tradicional” musical que había brillado en Broadway
tiempo atrás. Este estilo solo pudo ser visto en algunos revivals: Gypsy (2008), con Patti Lupone
dando una de las grandes performances de su carrera, South Pacific (2008), que volvió a establecer
a este show como un clásico, West Side Story (2008) que tuvo críticas mezcladas al presentar una
versión bilingüe ( con la argentina Josefina Scaglione protagonizandola), Hair (2009) con una
brillante puesta que volvió a conquistar al público y A Little Night Music (2009), una producción
pequeña pero que tuvo a Catherine Zeta-Jones y Angela Lansbury al mando.
Este cambio cultural en Broadway se hizo aún más evidente cuando el último Tony a Mejor Musical
de la década se lo llevó Memphis (2009), cuya historia de un dj blanco que se atreve a pasar música
“de negros” en los 50’ conquistó a la audiencia gracias a sus coreografías energéticas y la influencia
de rock, blues y soul.
Con los turistas conformando más del 60% del público de Broadway, los productores neoyorquinos
estaban concentrados en atraer a gente que no era local. Así, el primer año de la década estaría
lleno de nostalgia y casi vacío de creatividad. Hay que considerar esto: el 2010 no tuvo el debut de
un musical que se llevara el Tony a Mejor Musical, sino que el mismo fue para Memphis, que era del
año anterior. Million Dollar Quartet, que reunía a leyendas del rock como Elvis y Johnny Cash, fue
agradable al principio pero no logró conquistar, The Addams Family, una adaptación con Nathan
Lane y Bebe Neuwirth como protagonistas, consiguió el visto bueno del público mientras que la
crítica y los Tony la ignoraron. American Idiot, el jukebox musical de Green Day, salvo por el público
joven y seguidor de la banda, fue rechazado. La Cage Aux Folles, un revival con una íntima y fresca
producción, funcionó bien y deleitó al público cuando Harvey Fierstein tomó el rol protagónico. Los
musicales originales como The Scottsboro Boys (que utilizaba elementos del Minstrel Show) y
Bloody Bloody Andrew Jackson, no pudieron encontrar público para sus producciones. Sin lugar a
dudas, hubo un musical que destaca por ser creado pura y exclusivamente con el objetivo de atraer
al público, y por el fracasó que percibió en proporción a su presupuesto, Spider-man: Turn off the
Dark (2011). Basado en efectos especiales y acrobacias, una partitura débil creada por U2 y un
libreto que tampoco ayudaba; la producción experimentó numerosos problemas y accidentes que
terminaron llevando su presupuesto a más de $75 millones, monto que jamás lograron recuperar.
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Las películas populares siguieron siendo una base esencial para los nuevos musicales. Priscilla
Queen of the Desert (2011), logró una divertida adaptación llena de viejas canciones pop y una
puesta muy “over the top” liderada por drag queens, Sister Act (2011) no consiguió ser tan exitosa
como la película, y Catch Me If You Can (2011), sorprendió con una partitura
floja, pero destacó por su dúo protagónico, Aaron Tveit y Norbert Leo Butz.
El primer éxito de la década llegó cuando los creadores de South Park se
juntaron con el autor de Avenue Q, Robert López, y crearon The Book of
Mormon (2011). Este musical fresco, sorprendente y de a momentos lleno de
lenguaje vulgar sobre un grupo de Mormones misionando en África, logró
resultados hilarantes y se llevó 9 premios Tony. Otra producción destacable
fue Follies (2011), el revival de Sondheim que tuvo una limitada pero
aclamada duración, destacó por su potente ensamble y la impecable
actuación de Bernadette Peters.
El año 2012 presentó numerosos revivals tales como: Porgy and Bess, The Mystery of Edwin Drood,
Annie, Jesus Christ Superstar y Evita. Algunos fracasaron y otros pudieron mantenerse durante un
tiempo, pero ninguno logró impactar. Disney logró una nueva adaptación que fascinó al público,
Newsies; con un nuevo libreto, más canciones y un elenco brillante, tuvo que extender sus funciones
durante un par de años debido a la demanda del público. Once, una adaptación íntima y de bajo
presupuesto, experimentó gran éxito debido a su simple argumento y a la novedad de que los
actores sean a la misma vez los músicos de la obra.
Matilda (2013), la adaptación nacida en Londres, conquistó a la audiencia con
su personalidad y producción. Rocky (2013), fracasó pese a una súper
producción de alta tecnología. En el mismo año, la adaptación de Rodgers &
Hammerstein’s Cinderella y el musical de hits de R&B, Motown, lograron
capturar al público familiar. Pippin, conservando su sello característico de
Fosse y sumando una puesta al estilo Cirque du Soleil, innovó y sorprendió.
Pero nuevamente fueron los drag Queens los que se apoderaron del año con
Kinky Boots; que con el libreto cómico de Harvey Fierstein y la partitura
enérgetica de la estrella pop Cindy Lauper, se convirtió en un éxito.
En el 2014, Disney volvió a presentar otra gran producción basada en sus películas animadas con
Aladdin. La adaptación de Bridges of Madison County bajó rápido de cartel a pesar de contar con
una partitura de Jason Robert Brown que fue ampliamente elogiada por la crítica. Bullets Over
Broadway (otra adaptación) e If/Then no lograron sobresalir. Beautiful: The Carole King Musical
funcionó mucho mejor que otros jukebox musicals gracias a la actuación de Jessie Mueller, y la
adaptación de On The Town sorprendió gracias a la coreografía de Joshua Bergasse.
Una de las grandes sorpresas vino de la mano de A Gentleman’s Guide to Love and Murder; basada
en la comedia Kind Hearts and Coronets. Jefferson Mays ganó la ovación del público al interpretar
8 papeles diferentes; junto a un libreto hilarante, una puesta creativa y una partitura
novedosa.
La temporada 2015 también estaría llena de sorpresas: The Visit, la última
colaboración de Kander & Ebb, tuvo una corta duración pese a su partitura y a la
actuación estelar de Chita Rivera. La fabulosa adaptación de An American in Paris
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hecha por Christopher Wheeldon logró conquistar al público, al igual que Something Rotten, de los
hermanos Kirkpatrick junto Casey Nicholaw, la original sátira de la época Shakesperiana repleta
de grandes números musicales. Fun Home, la historia de una dibujante lesbiana, encantó a la crítica
y ganó como Mejor Musical.
Pero pese a todas estas grandes obras, una en especial estaba siendo la que comentaba el público:
Hamilton (2015), el nuevo musical de hip hop de Lin-Manuel Miranda basado en la historia del
padre fundador Alexander Hamilton, marcó historia al relatar la historia de EE.UU a través del rap y
actores latinos e inmigrantes. Combinando la música y libreto de Miranda con la impactante
coreografía de Andy Blankenbuehler, se ha convertido en un éxito teniendo funciones vendidas
casi con un año de anticipación.

ESTILOS DE TEATRO MUSICAL


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El actor de teatro musical debe estudiar y familiarizarse con los diferentes estilos actorales
pertinentes a la variedad de musicales que existen hoy en día. El estudiante debe tomar
conocimiento de las técnicas físicas, vocales e interpretativas, herramientas que forman parte de
diferentes métodos de desarrollo para obtener una exitosa actuación.
En el desarrollo de cada técnica, el actor debe ser capaz de analizar por sí mismo los elementos que
se combinan en la creación de un personaje. En el teatro musical uno de los elementos es el Tipo de
Show, los que prevalecen en la actualidad son:

 Comedia Musical

 Drama Musical

 Opera Musical

 Revue

 Musicales de Rock

 Musicales “Jukebox”

 Musicales Conceptuales

Comedia Musical: La Comedia Musical ha sido uno de los estilos dominantes y clásicos. Encuentra
su inspiración en la Operetta y el Revue, que aún prevalece. El ritmo y las piezas que componían
este estilo fueron uniéndose a través de un libro o libreto, teniendo como resultado nuevos hits
musicales. Posee una liviana construcción dramática, mechada con extensos gags cómicos e
interrupciones realizadas por la estrella del show. Suele haber poca integración entre la música y el
libreto. En estos musicales solemos encontrar los “showstoppers”, los grandes números musicales
que impactan por su coreografía y música. Con los años, este estilo comenzó a ser tratado de una
forma más exigente, con canciones más motivadoras y coreografías relacionadas directamente con
la historia.
No, No Nanette, Annie Get Your Gun, Avenue Q, Chicago, Anything Goes, Hairspray, Kinky
Boots, Something Rotten.
Drama Musical: La existencia de la Comedia Musical estimuló la creación de un estilo más serio y
complejo, el Drama Musical. La música y el argumento se apoyan mutuamente, la partitura y el
libreto están totalmente integrados. El énfasis se encuentra en los personajes, posee un complejo
desarrollo de los mismos, sus historias y subtextos; e incluso se puede encontrar menos diálogo. La
coreografía se utiliza como un elemento para desarrollar y sumar a la historia. Uno de los pioneros
fue Show Boat en 1927.Este estilo fue creciendo de un modo ambicioso en sus canciones y diálogos
aún más complejos, mientras que la comicidad fue dejada de lado con apariciones esporádicas para
distender la historia y al público.
Gypsy, West Side Story, Carousel, Cabaret, The Lion King, Billy Elliot, Wicked, Next to
Normal, Spring Awakening.
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Opera Musical: El Drama Musical fue el trampolín para la creación de este estilo. Debemos
considerar que ni la Opera tradicional ni la Opera Moderna pueden ser consideradas Teatro Musical,
estrictamente hablando, porque estos tienden a una estructura estática y carente de movimiento,
además de poseer recursos musicales clásicos como elemento dominante. La Opera Musical o
Broadway Opera eleva y enfatiza la composición musical a un alto grado de complejidad, comparado
al resto de los estilos. Tanto la Opera como la Opera musical le dan importancia a la
espectacularidad, pero esta última suma recursos populares y contenidos diversos. Hay poco o nada
de diálogo, y la coreografía se mantiene a un grado mínimo.
Porgy and Bess, Evita, Les Miserables, Phantom of the Opera, The King and I, Miss
Saigon.
Revue: Es una combinación de números musicales basados en un tema específico, compuesto de
rutinas de carácter cómico, con un estilo musical específico de un época determinada, o referente a
un compositor, coreógrafo, director, autor o ícono. Los personajes no requieren de una continuidad, y
puede carecer de un hilo o argumento que lleve la historia.
The Ziegfeld Follies (Ziegfeld), Ain’t Misbehavin’ (músicos Negros), Fosse, Putting it
Together (Sondheim), Jerome Robbin’s Broadway, Smokey Joe’s Café (Leiber y Stoller).
Musicales de Rock: Cabe destacar que no son lo mismo que las Óperas Rock. Una Ópera Rock es
un trabajo de música rock que presenta una dramática historia a través de canciones al modo
tradicional de la ópera. La diferencia es que esta última es contada totalmente a través del canto,
mientras que un Musical de Rock integra diálogo. Además, en el Musical de Rock, las canciones
están al servicio del argumento, mientras que en la ópera rock el mismo puede ser vago y abierto a
la interpretación. Este estilo usa el sonido del rock en su partitura pero lo adapta al estilo de
Broadway. Su argumento suele ser dramático, y son estos los musicales que usualmente exponen
temas “tabú” o hacen comentarios sobre temas de la actualidad como las drogas, la sexualidad, el
crimen y las enfermedades.
Hair, Rent, Hedwig and the Angry Inch, Spring Awakening, Jesus Christ Superstar.
Musicales Jukebox: Los “Jukebox Musicals” consisten en canciones basadas en el trabajo de un
grupo o artista en particular. Pueden tener similitudes a los Musicales de Rock, con la excepción de
que todo su contenido musical es específicamente de un artista, sin tener material agregado.
Muchas veces pueden servir como una biografía del mismo, mientras que otras veces sirven
puramente como el marco de la historia.
Mamma Mia! (Abba), We Will Rock You (Queen), Rock of Ages (Rock de los 80’), Beautiful:
The Carole King Musical (Carole King), All Shook Up (Elvis), Movin’Out (Billy Joel), Jersey
Boys (The Four Seasons).
Musicales Conceptuales: Estos musicales suelen estar construidos alrededor de una idea o un
mensaje, dándole importancia al mismo y no al argumento. Los “concept musicals” buscan informar
al espectador o dar un mensaje más importante que la propia historia. Muchas veces las escenas,
canciones y personajes pueden desconectados, sin tener una línea argumental clara, y ningún
objetivo más que seguir profundizando en el tema o idea del musical. Le da mucha importancia al
impacto visual, a la puesta, presentación, imágenes, escenografía y forma de desenvolverse en el
escenario.
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Allegro, Company, Avenue Q, Starlight Express, Assassins, Hair, Cats, A Chorus Line.
El repertorio de Teatro Musical cuenta con otros estilos que formaron parte de la historia de
Broadway los cuales sirven como fuente de inspiración para la creación de nuevos musicales. La
Opereta, romántica y melodramática, donde la música tiene la mayor importancia, con una partitura
compleja y suele mostrar roles estereotipados. A Little Night Music, Pirates of Penzance. La Obra
con Música, donde la trama se sostiene por si sola y la música y canciones sirven de carácter
ilustrativo para mayor disfrute del show. Collette, Good Woman of Setzuan. El Drama Sinfónico,
que usualmente tiene un tono patriótico o histórico y combina todos los elementos del teatro musical:
canto, danza, drama y espectacularidad. La música suele reflejar la época y locación de la obra. The
Legend of Daniel Boone, Les Miserables.
Cabe destacar que muy pocos musicales encajan únicamente en un estilo de musical. La mayoría
tiene un estilo predominante mientras que contiene elementos de otros estilos también. Por eso, en
cual se categoriza cada musical puede ser hasta subjetivo dependiendo de qué elemento se tome
para definirlo (libreto, partitura, trama, etc.). Lo cual nos lleva a otro punto: si se quiere ser más
detallista y preciso, uno puede categorizar cada musical en varias etapas. Dependiendo si posee
una narrativa, si tiene un argumento o es un revue o un musical que más bien recopila escenas y
canciones. Por su forma, con los tipos de musicales que vimos anteriormente tales como comedia,
drama u ópera. Según el estilo de producción, si es un mega musical o algo minimalista. Según su
contenido, puede ser un jukebox musical o un show biográfico. Y hasta por el estilo de su narrativa,
lirico, dramático o épico.
Así vemos que cada musical puede ser definido por el conjunto e intersección de varias categorías, y
está sometido a la subjetividad de quien lo hace.
Todos estos son estilos de Teatro Musical que Broadway y Londres han experimentado a través de
los años, los cuales irán encontrando nuevas formas de combinar canciones, diálogos y coreografía.