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Christine de Marcellus de Vollmer

Maria Pro Vida


Maria es Pureza: Maria es Amor

Como perfecta guardián de la Vida, Maria es frecuentemente invocada


en su carácter de joven humilde, sola, dispuesta a recibir y defender un bebe
que nunca soñó tener. La madre amorosa y abnegada. Es, sin duda, nuestro
modelo como madres, y también como luchadores en la defensa de los no-
nacidos. Maria es nuestra inspiración y ciertamente nuestro refugio en los
momentos difíciles de esta lucha.

Y, dicho esto, es importante decir que tal vez lo más importante, más
destacado y más característico de Maria es su pureza, sin siquiera mancha
del pecado original. Es esa pureza que hizo que todo pensamiento, toda
acción de Maria fuera de amor. Esa pureza y amor tan completos en todo su
ser que el Espíritu Santo pudiera invadirle y que la Santísima Trinidad de
Dios, el Amor mismo, pudiera hacerse carne en la persona de Nuestro Señor,
Jesús.

En los muchos años que tenemos, ustedes y nosotros, en esta lucha, se


nos ha hecho evidente que a la base del problema que azota la humanidad…
la destrucción de niños y niñas inocentes…está la creciente falta de pureza,
por no decir una impureza galopante. Invocamos a Maria, en su pureza
total, para que nos ayude a curar el mundo de la impureza que es promovido
por industrias, por malas intenciones, por el mal gusto, las perversiones y a
veces hasta por gente bien intencionada.

Maria, nuestra Madre, nos muestra que el amor existe donde hay
pureza. La pureza abre el corazón y permite el amor. Permite el amor a Dios,
el amor de los niños y el amor de esposos. Esto no es solo teología: es
también ciencia social. Las estadísticas nos demuestran sin lugar a duda que
en las parejas donde hay más impureza…más uso de pornografía, mayor uso
de anticonceptivos; donde la mujer es utilizada, o se deja utilizar, como
objeto sexual, de lujuria, ahí hay el numero más grande de divorcios, de
abandono, de aborto y de neurosis sexuales.
La impureza es el enemigo Numero 1 del amor y de la felicidad en la
familia. Si buscamos más l
ejos en las estadísticas, ahora tan bien recogidas y bien ordenadas,
como ahora nos permite el software tan maravilloso, vemos que de la
infelicidad de las familias, o de la falta de familia, es que salen los grandes
males de la sociedad.

Las estadísticas también nos enseñan que los jóvenes, muchachos y


muchachas que no se forman en la pureza caen, por miles, en embarazos
inconvenientes, en abortos, tragedias sentimentales, en drogas y en las
enfermedades de transmisión sexual. Dios creó a la humanidad para la
pureza y el amor comprometido, el amor entregado, y solo el corazón puro
puede entregarse entero. Donde la pureza falta, todo empieza a
deshilacharse.

¿Como prevenir todas estas tragedias, que llevan al aborto, la


eutanasia, y demás miserias de nuestro tiempo? Tenemos que enseñar la
pureza! Muchos me dirán que esa es una batalla perdida…. Pero para Dios y
para Maria no hay batallas perdidas. La Verdad y el ‘sistema’ con el cual
Dios ha creado al mundo y a la humanidad, encierran siempre el volver a El
cuando nos hemos alejado demasiado.

Cuando se fundó PROVIVE en Venezuela, en 1981, y empezamos a


trabajar para combatir el aborto en ese país…rico y pujante en aquellos
días…nos sorprendía la pereza y falta de interés de tantas personas de buena
voluntad. Les parecía que el aborto era algo que no le debería de tocar, que
no les competía. Mientras se comprobaba un gradual pero evidente
relajación de la moral, el aborto era algo creciente, pero no reconocido.

En 1984 como institución hicimos una planificación estratégica (la de


Stanford Research Institute), donde analizamos en profundidad nuestros
problemas sociales, todos centrados en la falta de familia y la falta de
respeto a la vida, buscando la mejor forma de ‘prevención.’ Al final de esas
semanas de análisis sistemático, donde miramos todos los lados del
problema de la creciente aceptación del aborto, llegamos a la conclusión que
el enemigo de la vida mas temible que habíamos de combatir era la
“educación sexual”.

El vector mas evidente de esta perdida de pureza y de moral que


minaba el respeto de la vida era, sin duda, la llamada ‘educación sexual’

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enfocada en la genitalidad y las relaciones físicas de la pareja. Las
incursiones de la supuesta “educación sexual” empezaron en los años ’40 y
lograron con constancia y argumentos pseudo-científicas a ir convenciendo
incluso a gente pensante y a muchos católicos que esta ‘educación’ genital
era una necesidad. Ayudado por una nueva moda en películas y luego las
telenovelas, la confusión entre ‘sexo’ y ‘amor’ llegó a ser completa.

El entender que teníamos que rescatar el AMOR de su identificación


con el SEXO, y relanzar la idea de la pureza, parecía una llamada a una
lucha más allá de nuestras fuerzas! La industria de la anticoncepción y
antibióticos invierte incontables millones en la promoción de la genitalidad a
través de esta supuesta “educación” sexual.

Los encuentros que tuve la suerte de tener con la Madre Teresa de


Calcuta me aclaraban cada vez mas que la ruta era esa: promover la pureza,
tan querida por Maria y tan pedida por esa gran santa de nuestro tiempo.

Analizando y rezando para saber como comenzar esta tarea


ciertamente querido por Dios, se nos hacia evidente que la solución era por
las virtudes. Pero había que hacerlo de forma que los niños y jóvenes de
hoy pudieran entender y ambicionar estas virtudes.

Las virtudes no son aisladas, sino que todas están unidas en una malla
lógica e integral y al centro de esa malla, de esa lógica, está la pureza.

Por tanto, nuestra meta tenía que ser preparar un programa para el uso
de escuelas, colegios, parroquias u otros, que pudiera acercar de manera
convincente a los muchachos y muchachas el entendimiento, lo atractivo y la
vivencia de las virtudes.

Sabiendo que las virtudes se aprenden mejor cuán mas chiquitos, el


programa que nos propusimos tenia que ser intensiva (1 hora semanal por
35 semanas) y extensiva (los 12 años de la escolaridad). Así la lógica, la
belleza y la vivencia de las virtudes se empieza a aprender desde los 6 años
hasta los 18. ¿Cómo difundir un mensaje tan contra-cultural? La manera de
transmitir esto es tan antiguo como la humanidad: por medio de un cuento.

Así es que el programa que construimos, y que se llama Aprendiendo


a Querer, está montado sobre un cuento acerca de un grupo de amigos que
van creciendo a la par de los alumnos, a través de 12 bellos libros, en 12

3
años. Los alumnos así a través de los protagonistas, aprenden a la vez de las
virtudes como forma de vida y felicidad, el misterio de la vida, la belleza de
su transmisión y la profunda dignidad de cada persona humana.

La “educación sexual” que le proporcionamos, por tanto, es una


educación en virtudes, en pureza, en entrega, sinceridad, perseverancia. No
es una instrucción católica en genitalidad, como lamentablemente hemos
visto en varios países donde desde las diócesis han intentado ‘cristianizar la
genitalidad’. Es triste ver que estos programas avalan el genitalísimo con su
insistencia sobre gametos, embarazos, y unión sexual. Despiertan un énfasis
desmedido sobre esta parte, desligado del amor y la entrega, que no pueden
enseñarse con unos corazoncitos.

En 1990 nos llamó el Pontificio Concejo para la Familia para ayudar


en la redacción del documento Sexualidad Humana: Verdad y Significado,
experiencia que nos ayudó a pulir los conceptos más finos de nuestro
programa Aprendiendo a Querer. Nos permitió conocer de más cerca la
influencia del gran Papa Juan Pablo I, mientras nosotros pudimos contribuir
con elementos de psicología y otros. El Pontificio Consejo avaló nuestro
programa como excelente “preparación remota” para el matrimonio, un
concepto nuevo emanado de la Iglesia como replica a la enseñanza enfocada
sobre los aspectos inmediatos del matrimonio.

Las virtudes, la pureza, no son tan difíciles de enseñar como tendemos


a creer. De hecho estas están escritas en nuestros corazones como seres
humanos, imágenes de nuestro Creador. Como padres vemos la pureza de
nuestros hijos y nos conmueve. El medio ambiente luego los confunde con
formulas y clichés que llaman a los instintos mas sensuales y materialistas,
haciendo parecer que la felicidad está en lo sensual y el amor se encuentra
en el sexo.

En los 10 anos que tiene nuestro programa en circulación en 11 países,


hemos podido comprobar que a los jóvenes les encanta descubrir como vivir
la integridad y que este es un anhelo oculto pero muy real de sus corazones.
En los barrios más abandonados de America Latina, como también en
ambientes de mayor materialismo, los alumnos se alegran con verse en
tercera persona en el cuento y conocer las rectas soluciones a sus problemas
tanto existenciales como situacionales. Los que nunca han conocido su
padre, ni pueden conocer lo que es la entrega matrimonial, lo pueden
conocer a través de este cuento, donde existen papás unidos, como también

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situaciones más típicas. No hay juicio de valor, pero si están pintados las
realidades que cada niño anhela en su corazón: tener una mama cariñosa y
un padre seguro.

De esta manera la Santa Familia de Nazaret, que todos han visto en


estampas y que tantas catequistas abnegadas les proporcionan, se reviste con
una realidad al cual ellos pueden aspirar.

En esta querida tierra, las Damas de la Beneficencia están


proporcionando a 20.000 alumnos el programa Aprendiendo a Querer. Las
quiero saludar y agradecer su visión moderna y su amistad con Maria
Nuestra Madre. Que Dios inspire a otros a entender que la vía no es tratar de
enseñar la genitalidad confundida con el amar, sino de enseñar las virtudes
cristianas de manera eficaz, para satisfacer el anhelo de amor entregado,
fruto de la pureza, que tiene cada persona, subconscientemente.

Compañeros en esta lucha a favor de los mas débiles: sigamos la lucha


por salvar bebes y sus madres del crimen del aborto, pero luchemos también
a favor de la virtud. El terreno es fértil en America Latina: como dijo una de
los docentes en una escuela muy humilde del litoral de Venezuela, ilustrando
lo mucho que dar este curso la había ayudado ‘en lo personal’: “es que todos
tenemos valores, pero no los sabemos vivir”. Demos una oportunidad a la
juventud, sobretodo la juventud menos favorecida, de aprender cómo ser
puros, virtuosos, hijos de Maria. Que agreguen a su fe el conocimiento y la
práctica… en su realidad, de las virtudes.