Anda di halaman 1dari 21

Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrla. Vol. VII. N. o 20.

1987

Línlites de integración
de nlodelos en Terapia Fanliliar *

José NAVARRO GONGORA **

1. Diagn6stico in­
SUMARIO tervenci6n: vamos a
analizar tres modelos de
En el presente trabajo se analizan, en primer lugar, los modelos Terapia Familiar, el de
de diagnóstico e intervención de tres escuelas de Terapia Familiar:
la de Milán, la estructuralista y la del MRI de Palo Alto. En segundo Milán, el estructural yel
lugar, se exploran sus posibilidades de integración, concluyéndose del MRI, siguiendo co­
que ello es posible en el caso del modelo de enfermedad mental y mo hilo conductor los
en el de las tres técnicas de intervención más definitorias de la Te­ conceptos de diagnós­
rapia Familiar Sistémica: la redefinición, la connotación positiva y tico e intervención. De
las tareas (paradójicas). Existen profundas discrepancias a nivel de este análisis deducire­
elementos a diagnosticar y estrategias de intervención. Los ele­ mos sus posibilidades
mentos comunes parecen provenir de los presupuestos teóricos de integración.
sistémicos, mientras que las discrepancias provienen de la expe­ Por diagnóstico en­
riencia clínica, singularmente de la necesidad de comprender clara­
mente lo que está pasando en la familia y de facilitar el diseño de tendemos la manera en
intervenciones. que una escuela define
lo patológico. A este
SUMMARY respecto considerarnos
debe responderse a tres
Firstly, this paper is devoted to analize the models of diagnosis preguntas:
and intervention of three Systemic Family Therapyapproaches:the
Milan group, the structuralists and the MRI (Palo Alto). Secondly, Qué es lo enfer­
it is explored the posibilities of integration of the three approaches. mo, o dónde ra­
It is concluded that the integration can be achieved both in the mo­ dica.
del of mental disease and in three main techniques of intervention: Cómo se man­
reframe, positive connotation and tasks (paradoxical tasks). No tiene.
posibilities of integration is concluded in both: diagnostic variables Cómo se originó.
and intervention strategies. The theoretical assumptions of the sy­
stemic school ac counts for the communalities, and the clinical ex­ Para los efectos de
perience for the discrepancies. este trabajo, diag­

(*) El autor quiere agra­


PALABRAS CLAVE
decer la colaboración de Cris­
Terapia Familiar Sistémica. Diagnóstico e Intervención. tina Bahillo con quien el ar­
tículo fue discutido en pro­
fundidad.
KEY WORDS (**) Profesor de Terapia
de Grupos. Universidad de
Systemic Family Therapy. Diagnosis and Intervention. Salamanca. Sección de Psi­
cología.

19
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatría. Vol. VII. N. o 20. 1987

nóstico equivale a una teoría sobre la en­ a cara, fácilmente observable, que se re­
fermedad mental, aunque entre ambos pite transcurrido un intervalo de tiempo
conceptos hay diferencias. relativamente corto, de segundos a una
A la hora de encarar el problema del hora (BREUNLlN, D. C. Y SCHAWARTZ, R.
cambio (intervención) han de esclarecer­ C., 1986; pág. 67). Las secuencias son
se, al menos, los siguientes apartados: encadenamiento de conductas que se es­
terotipan, justamente la repetición está
Teoría del cambio.
hablando de algún tipo de regla por la que
- Estrategias y metas terapéuticas.
se rigen. Los mitos son ese conjunto de
- Técnicas de intervención.
reglas sistematizadas. Los mitos son re­
La teoría del cambio ofrece orientacio­ gias en cuanto que se han sistematizado.
nes generales sobre cómo, dónde y de La legalidad no es el aspecto más visible
qué manera ha de intervenirse. Las metas del mito, el mito se percibe como pensa­
definen aquello a lo que se tiene que llegar y miento (¿su justificación?), como el estilo
las estrategias marcan la articulación del de la familia de percibir la realidad y
proceso para llegar a esas metas. Las téc­ percibir-se y en este sentido funcionan
nicas de intervención son los recursos me­ como filtro. El mito contiene las reglas de
diante los cuales se produce el cambio. mayor grado de abstracción que dirigen el
En un trabajo anterior se desarrolló por­ funcionamiento familiar, por lo tanto
menorizadamente un modelo para la cualquier tipo de secuencia de rango infe­
comparación de escuelas terapéuticas, rior queda subsumida dentro de ella. Las
del que aquí sólo se utilizará una parte conductas, las interacciones y las rutinas
(NAVARRO GÚNGORA, J. 1986). familiares, tienen su justificación última
en el mito. Si la secuencia es lo más ob­
2. Análisis de tres modelos de Tera­ servable, el mito es lo más inferido. Si la
pia Familiar: secuencia son conductas interactivas, el
mito lo componen reglas.
El modelo de Milán: después de la esci­
sión habida en el grupo de Milán entre los El juego familiar, se utiliza como una hi­
hombres y mujeres, y la más reciente pótesis operativa, es decir, como un
entre las mujeres mismas, así como las di­ diagnóstico sobre el que basar una inter­
vergencias teóricas y prácticas percepti­ vención. Después del análisis de un gran
bles entre todos ellos, resulta difícil hablar nl.jmero de entrevistas, entendemos que
del grupo de Milán. Se ha optado por re­ la construcción de hipótesis pueden
ferirnos al pensamiento y la práctica de guiarse por las siguientes reglas (supón­
los hombres. gase el caso de una pareja en la que uno
Diagnóstico: ¿Qué es lo enfermo?: des­ de los cónyuges presenta un síntoma):
de el punto de vista del grupo de Milán, lo
enfermo, aquello que ha de diagnosticar­ 1. a Primero, elabórese una hipótesis
se, es el juego familiar. Existe una desa­ sobre el papel que juega el síntoma en la
gradable confusión dentro de la Terapia relación de pareja, lo que supone definir la
Familiar entorno a la naturaleza y los lími­ naturaleza de la relación contando con el
tes de determinados conceptos, como es­ mensaje que implica la conducta sintomá­
te de juego familiar, a pesar de esfuerzos tica para ambos cónyuges: la depresión
loables por aclararlos (BREUNLlN, D. C. Y de ella, por ejemplo, puede servir para
SCHAWARTZ, R. C., 1986). Si trazáramos que él se sienta necesitado, y, quizá,
una línea imaginaria en un extremo podría atractivo, y para que ella obtenga una
estar la secuencia y en el otro el mito fami­ atención que de otra forma no tendría. Si
liar. El juego ocuparía un lugar intermedio en­ la intervención diseñada a partir de esta
tre ambos, aunque más próximo al mito. hipótesis fracasara amplíese el nivel de
La secuencia define una interacción cara comprensión y pásese a la regla 2. a

20
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiolrfo. Vol. VII. N. o 20. 1987

2. a Segundo, elabórese una hipótesis por la manera en que el grupo extenso y la


sobre el papel que juega el síntoma en la familia entienden el síntoma. Si aún así la
familia nuclear, lo que supone entender intervención sigue fracasando, o bien las
cómo quedan definidas las relaciones a hipótesis operativas son inservibles vién­
partir del mensaje de la conducta sinto­ dose abocados los terapeutas a desarro­
mática para cada uno de los miembros: la llar nuevas en los tres niveles menciona­
depresión de ella dificulta que la última de dos, o bien hay que asumir el fracaso. Pe­
las hijas se emancipe de casa, pues se ro ya no hay niveles más comprensivos
siente en la obligación de apoyar a su des­ desde los que entender el síntoma.
valida madre. A su vez la hija obtiene el
En el esquema trazado hay que hacer
no tener que responsabilizarse, todavía,
varias precisiones:
de sus relaciones de pareja. La prolonga­
ción de la permanencia de la hija en casa - Puede empezarse por cualquier ni­
sirve, además, para que el padre no se vel, dependiendo de la unidad que acuda
sienta excesivamente abrumado por los a terapia y de las preferencias del tera­
cuidados que su esposa demanda (en la peuta.
medida en que son compartidos con la hi­ - Es necesario que las hipótesis de un
ja) y le permite seguir teniendo una inten­ nivel se hayan revelado inútiles (porque
sa actividad profesional. La madre, a su no generen información y / o porque las
vez, se siente atendida en mayor grado intervenciones que sobre ellas se diseñen
tanto por su hija, como por su marido. Si no cambien el juego), para pasar a otro ni­
la intervención diseñada a partir de esta vel más comprensivo.
hipótesis operativa fracasara, amplíese el - Puede empezarse por niveles com­
nivel de comprensión y pásese a la re­ plejos y finalizar utilizando uno más sim­
gia 3. a. ple porque sea más fácil diseñar la inter­
3. a Tercero, elabórese una hipótesis vención de esta forma.
sobre el papel que juega el síntoma en la - Es la práctica la que indica el nivel a
familia extensa, lo que supone entender utilizar que normalmente sigue el princi­
cómo se definen las relaciones entre el pio de la navaja de Ockam: entre dos for­
paciente identificado, su propia familia y mas de hacer las cosas debe seguirse la
las familias de origen, a partir de cómo in­ más simple.
terpretan el mensaje de su síntoma todas
estas personas. En el ejemplo que veni­ En todos los casos las hipótesis operati­
mos desarrollando este nivel supondría: la vas traducen el diagnóstico familiar que,
depresión de la madre y la consiguiente como hemos mencionado, se entiende en
necesidad de una mayor atención, da pie términos de juego. Ahora bien, su defini­
a que la abuela pueda hacerse cargo de ción es diferente en cada caso:
algunas de las funciones de la casa en un - En las hipótesis del nivel 1 de com­
momento en el que, debido a su avanzada prensión, el juego descubre la regla de re­
edad, corría el peligro de quedar aislada y lación: qué es lo que se da y qué se reci­
con conciencia de inutilidad. A su vez la be. Lo intercambiado suele entenderse en
madre ha encontrado en ella una confi­ términos de afecto y, en ocasiones, de
dente. La depresión sirve para que la ma­ poder. En cualquier caso, lo que el tera­
dre pueda seguir estando disponible para peuta devuelve al paciente siempre utiliza
su familia de origen. la clave del afecto y del sacrificio. En es­
Si la intervención diseñada a partir de la tas hipótesis interesa no tanto la secuen­
hipótesis operativa de la familia extensa cia de conductas como la regla inferida en
fracasara, puede ensayarse otra que im­ el ordenamiento.
plique a los allegados e Instituciones, y, - En las hipótesis del nivel 2 de com­
en general, a lo conseguido socialmente prensión, el juego define la trama de rela­

21
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatría. Vol. VII. N. o 20. 1987

ciones en la que se supone está envuelta ¿Cómo se mantiene /0 enfermo, o/y


la familia nuclear. En un segundo paso, cómo se originó?: como en todos los mo­
intenta formular la regla que gobierna esa delos sistémicos, la situación patológica
trama. Se puede intervenir conociendo se mantiene por la tendencia del sistema a
sólo el juego de alianzas, se busca la regla permanecer en un statu quo. Esta tenden­
cuando el fracaso de la intervención obli­ cia se ha denominado homeóstasis. No
ga a inferir más. El término re/ación sig­ hay, por lo tanto, ninguna razón extrínse­
nifica fundamentalmente dos cosas: ca al sistema que explique por qué se repi­
inclusión-exclusión (alianzas o coalicio­ te tal situación. De nuevo aquí también es
nes) y sacrificio de unos por otros en vir­ apreciable cierta ambigüedad en la utiliza­
tud del afecto que se profesan. ción de los términos «sistema» y «extrín­
- En las hipótesis del nivel 3 de com­ seco», habida cuenta de que, en realidad,
prensión, el juego define: 1) la trama de se manejan cuatro niveles de sistemas: la
relaciones entre, la familia nuclear y las pareja, la familia nuclear, la familia
respectivas familias de origen (en la que nuclear + familia extensa y la familia
pueden incluirse personas significativas nuclear + familia extensa + Instituciones.
no familiares). De nuevo aquí puede inter­ De modo que si consideramos que el pro­
venirse desde el mero conocimiento de blema radica en la relación familia
las alianzas y exclusiones. Si la interven­ nuclear-familia extensa, el problema se­
ción fracasara se pasa a; 2) la regla de re­ rá extra o intra sistémico dependiendo de
lación. Dicha regla se entiende en térmi­ si se considera como sistema el formado
nos parecidos al mito familiar de FERREIRA por la familia nuclear o la familia
(en BATESON, G. et al., 1971; págs. 154 y nuclear + la extensa. El expediente es zan­
ss.), como un conjunto de creencias que jado (¿?) considerando como del mismo
se transmiten de generación en genera­ sistema todas aquellas personas ligadas
ción, por lo tanto la regla no es propia de por relaciones significativas.
la familia nuclear. Si fracasa, entonces se
recurre al; 3) tipo de relación que vincula En relación con el problema del origen
a la familia nuclear con las Instituciones de la patología MARA SELVINI, et al.
implicadas en el problema del paciente (1981; págs. 22 y 23) al definir el juego de
identificado. El juego aquí supone, bási­ las familias esquizofrénicas, se adhieren a
camente, la investigación de dos puntos la afirmación de BOWEN de que son nece­
importantes: si la Institución induce o no sarias tres generaciones para producir un
culpa y si la familia recibe algún dinero (y esquizofrénico. La solución al problema
dependen en grado extremo de esos in­ de vivir juntos fue alcanzada por los abue­
gresos) de la Institución por el problema los mediante rigidez y repetitividad, los
del paciente. padres añadieron el temor a verse recha­
zados, a la vez que tenían un deseo, cró­
La ambigüedad del concepto de juego nicamente insatisfecho, de reconocimien­
dependerá, pues, del nivel de hipótesis to; en estas circunstancias es muy posible
que se esté utilizando, yen definitiva de si que en la tercera generación aparezca un
determinadas intervenciones fracasaron o esquizofrénico. El problema de la esquizo­
no. En cualquier caso, el juego alude a co­ frenia se originó como un intento de solu­
nocer cómo se dan las relaciones y cuán­ ción de un problema común a toda pare­
do esto ha fracasado, a conocer las reglas ja: cómo vivir juntos. En definitiva son si­
de relación. El fracaso de la intervención, tuaciones de ciclo vital de un grupo hu­
en el grupo de Milán, mueve hacia un pro­ mano y su pobre resolución lo que puede
gresivo profundizar en el problema del pa­ desembocar en ua psicopatología. El pro­
ciente contemplándolo desde perspecti­ blema es si el ciclo vital, que tanto juego
vas sistémicas progresivamente más am­ está dando en la Terapia Familiar Sistémi­
plias. ca, puede considerarse el origen de la pa­

22
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. VII. N. o lO. 1987

tología. No lo considera así el grupo de El cambio se produce cuando se halla di­


Milán, que entiende que el juego actual se cha meta-regla, la terapia pone las condi­
constituye a partir del ensayo y el error en ciones para que surja. El cambio, para
la solución de requerimientos evolutivos. que sea terapéutico, supone hallar una
El ensayo y el error como modelo de meta-regla que varíe la naturaleza del jue­
aprendizaje se adecua bien a una causali­ go familiar. Naturalmente, se instaura
dad circular. Cabe preguntarse cómo ex­ otro juego menos perjudicial o entera­
plicarían estos autores otros tipos de mente benéfico.
aprendizaje, que también se dan, como la El cambio (y por lo tanto el poder en­
imitación, que parecen seguir una causali­ frentar una situación vital nueva) se pro­
dad lineal. duce porque:
Es más fácil seguir la ortodoxia de la
1) Se reasegura a la familia en sus po­
causalidad circular cuando nos movemos
con formulaciones del juego de bajo nivel, sibilidades, en sus fuerzas (de ahí la ne­
en la que tan sólo se definen cuadros de cesidad de una connotación positiva y la
relaciones. En estos casos la circularidad prescripción paradójica de la secuencia
sintomática) .
del sistema que mantiene un determinado
2) Se cambia la percepción familiar de
juego es más patente, todo queda expli­
la situación (de ahí la necesidad de la re­
cado por la necesidad de preservar una
definición).
serie de alianzas y coaliciones. En reali­
3) Se cambian unas secuencias de
dad, la cuestión del origen de la psicopa­
conductas familiares por otras que, en su
tología podría aclararse si aceptáramos la
reiteración, generan secuencias alternati­
distinción entre pensamiento y terapia sis­
vas a las patológicas (de ahí la necesidad
témica. Para el tema del cambio, es decir,
de los rituales).
para la terapia, puede ser más operativo
utilizar una epistemología circular. El pre­
Todas las formas anteriores de cambio
tender que ésta sea la forma correcta de
pensar los grupos humanos, puede ser no necesitan ser conscientes para la fami­
lia. A juicio de TOMM (1984; pág. 17) se
una afirmación de hondo contenido filo­
pretende afectar la epistemología familiar,
sófico, pero el problema de la filosofía es
el conocer, y el de la terapia el cambiar, y entendiendo por tal el conjunto de presu­
se trata de dos problemas distintos. puestos desde los que se percibe e inter­
preta la realidad, esto es lo básico a alte­
Para finalizar, con el tema del diagnós­ rar. El grupo de Milán parece haber elegi­
tico añadir que el juego no se toma como do como vía de acceso el cambio del jue­
el fiel reflejo de lo que está sucediendo en go familiar.
la familia, se trata de una hipótesis, algo a Metas terapéuticas: los movimientos
no confundir con la realidad. Su valor, en que se realizan durante una entrevista tie­
definitiva, depende de que sea capaz de nen tres metas fundamentales: alterar el
generar más información y/o una inter­ mapa de relaciones, cambiar la secuencia
vención que produzca un cambio. Por eso familiar de conductas y conseguir una
hemos hablado de hipótesis operativas, meta-regla de cambio. La meta última es
frente a lo que pudiera parecer, concebir cambiar la forma en que la familia percibe
el problema familiar en términos de juego, e interpreta la realidad, por lo tanto los
no es algo dictado por la necesidad de co­ tres objetivos estratégicos son otras tan­
nocer qué sucede, sino por encontrar una tas maneras de cumplimentar este último
forma operativa de diseñar el cambio. objetivo.
Intervención: Teoría del cambio: El sín­ Técnicas de intervención: se emplean
toma es una configuración de relaciones y tres técnicas fundamentales: la redefini­
de reglas que se reiteran sin una meta­ ción, los rituales y las prescripciones pa­
regla que defina cómo han de cambiarse. radójicas (NAVARRO GONGORA, J., 1986).

23
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatría. Vol. Vil. N. 20. 1987
Q

No obstante, movimientos realizados du­ utilización de unas u otras intervenciones.


rante el transcurso de la entrevista tienen Algunas de ellas son:
un evidente impacto en la familia en el
1) Cuando el diagnóstico concluya
sentido de favorecer el cambio o dificul­
que el problema es la creencia que la fa­
tarlo.
milia mantiene sobre algo se deben utili­
Intervenciones: hemos hablado de tres: zar redefiniciones.
la redefinición, los rituales y las prescrip­ 2) Se procederá a prescribir un ritual
ciones paradójicas. Las dos últimas pue­ cuando la situación esté muy confusa co­
den encuadrarse dentro de la categoría de mo una forma de introducir orden y se­
las tareas. De modo que las intervencio­ cuencialidad allí donde imperaban el de­
nes o son cognitivas o son conductales. sorden y la simultaneidad.
Dentro de las primeras están las redefini­ 3) Se prescribirá una paradoja cuando
ciones que responden al esquema: «eso la situación sea de un orden y secuenciali­
que ustedes perciben como siendo X, en dad rígidos, como una manera de introdu­
realidad es y». En la práctica la redefini­ cir confusión y mayor flexibilidad.
ción se combina con una connotación po­
sitiva, de manera que «Y», no sólo es una
cosa distinta de «X», sino que además es LA TERAPIA ESTRUCTURAL
algo que la familia valora más positiva­
mente. La intención es conseguir un cam­ Diagnóstico: ¿Qué es lo enfermo?: dice
bio cognitivo y afectivo, un cambio en la MINUCHIN que no existe diferencia entre
manera de percibir y vivir el problema. los problemas que tienen que afrontar
una familia «normal», y los de una familia
Dentro de las segundas están las tareas
presuntamente «anormal», ésta última es
o prescripciones, que pueden ser directas
aquella que enfrenta los requirimientos de
o paradójicas. En las paradójicas se pres­
cambio internos y externos con una res­
cribe la secuencia sintomática, en las di­
puesta esterotipada (MINUCHIN, S., 1977,
rectas se prescribe una alternativa a dicha
pág. 165). En una entrevista clínica esa ri­
secuencia. En la primera se supone que la
gidez se hace perceptible en la estructura
familia va a resistirse y que se ha connota­
familiar. Según una fórmula que ya se ha
do positivamente la secuencia sintomáti­
hecho clásica, la estructura es «el conjun­
ca, en la segunda se supone que la familia
to invisible de demandas de los miembros
va a seguir las indicaciones que se le dan
de una familia)). Continúa, después, afir­
porque está en una relación de alianza.
mando al autor que la familia es un siste­
Una modalidad especial de tareas son ma que opera a través de pautas transac­
los rituales. En los rituales se pretende cionales. La repetición de las transaccio­
que la familia realice determinadas con­ nes generan pautas acerca de qué manera
ductas perfectamente definidas, en luga­ relacionarse, cuándo y con quién (MINU­
res prefijados de antemano. La intención CHIN, S. 1977, pág. 86). La estructura fa­
del terapeuta es asegurarse que el sistema miliar refleja, en el presente de la entrevis­
se vea sometido a la acción reiterada de ta, las pautas de transacción de la familia
una conducta o de una información nue­ (SLUZKI, C., 1983, pág. 471). El concepto
vas. La lógica empleada es que una vez de estructura parece, pues, afectado de
que la conducta se ha incorporado al sis­ dos características:
tema éste ya nb es libre de reaccionar o
- La de ser reflejo de los procesos de
no: necesariamente tiene que responder,
transacción familiar en un momento
de suerte que las secuencias de reacción
crean situaciones alternativas a la sinto­ dado.
- La de ser algo esterotipado, la este­
mática.
rotipia no es, en principio, garantía de un
No existen reglas muy precisas en la funcionamiento patológico, de hecho las

24
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. VII. N. o 20. 1987

transacciones de cualquier familia se dos con el medio y con sus subsistemas,


asientan en la repetición de pautas. Para tendrá dificultades para percibir las cir­
que aparezca la patología es necesario cunstancias del ambiente para adaptarse
que la esterotipia se dé cuando surjan re­ a ellas y activarse en ayudar a sus miem­
querimientos internos y/o externos que bros.
aconsejan un cambio de pautas. En este Los seis elementos de diagnóstico cita­
sentido, el síntoma es la respuesta de un dos, efectivamente, tienen que ver con el
sistema (organismo, dicen los autores) estado que la familia presenta en un mo­
sometido a stress (MINUCHIN, S. y FISH­ mento dado, no obstante, excepto el pri­
MAN, H. Ch., 1981; pág. 68). mero, la relación con el conjunto invisible
de demandas, que es como define la es­
Las demandas invisibles que definen la tructura familiar, permanece un tanto os­
estructura familiar son múltiples. Desde cura.
un punto de vista clínico los terapeutas MINUCHIN, hace un especial hincapié en
estructurales evalúan las siguientes: que la evaluación (o diagnóstico), ha de
realizarse desde la experiencia de unión
1) Pautas transaccionales y alternati­ del terapeuta con la familia (MINUCHIN,
vas disponibles. Pautas transaccionales S., 1977; pág. 191, también MINUCHIN, S.
significa: formas de comunicarse (si se y FISHMAN, H. Ch., 1981; pág. 69). ,
escuchan o no, si lo que afirma uno es ne­ Finalmente, como en el caso del grupo
gado por el otro, etc.), interacciones en de Milán, los estructuralistas no se fijan
torno a situaciones típicas de conviven­ tanto en el síntoma como en el patrón in­
cia, por ejemplo, quién hace la comida, teracciona!.
quién saca la basura, etc., en estas situa­ Cómo se mantiene o/y cómo se origi­
ciones se clarifica quién es el encargado nó: MINUCHIN se decanta por una explica­
de realizarlas, si existe o no acuerdo en la ción que une la causalidad circular a las
persona designada, en la forma en que las tendencias homeostáticas del sistema,
ejecuta, si es o no ayudado, etc. Investi­ como todos los modelos de Terapia Sisté­
gan, igualmente, si la familia ha explorado mica. Pensamos que la causalidad circu­
pautas alternativas en la ejecución y en lar da cuenta del cambio en términos de
las personas que realizan las tareas. información sobre una ejecución, infor­
2) Flexibilidad del sistema al cambio y mación que se utiliza para reformular una
capacidad de elaboración y reestructura­ respuesta ulterior. La homeóstasis explica
ción. el Il'mite del cambio: se cambia en tanto
3) Sensibilidad del sistema ante las en cuanto no se amenace la identidad del
acciones individuales de sus miembros. sistema. El síntoma se explica como la
4) Marco ecológico familiar, en térmi­ respuesta de defensa de un organismo,
nos de fuentes de apoyo y stress. todos los organismos cuando se ven so­
metidos a determinadas circunstancias
5) Estadio de desarrollo familiar y su
reaccionan adaptándose al cambio, estas
rendimiento en las tareas apropiadas a
conductas de adaptación pueden llegar a
ese estadio.
ser los síntomas.
6) Forma en que los síntomas del pa­ La explicación de MINUCHIN en térmi­
ciente identificado son aprovechados por nos de causalidad circular y homeóstasis
la familia para el mantenimiento de sus está aún más acentuada, por el cambio
pautas (MINUCHIN, S., 19n; págs. 192-193). del concepto de sistema por el de holon
La flexibilidad del sistema al cambio y (MII\JUCHIN, S. y FISHMAN, H. Ch., 1981;
su sensibilidad ante las acciones indivi­ páginas 13 y ss.). En el libro citado no se
duales, tienen que ver con el tema de los explica las razones de este cambio, aun­
limites. Un sistema con limites muy rígi­ que es claro que se subraya el carácter de

25
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatria. Vol. VII. N. o 20. 1987

totalidad y se pierden ciertos resabios me­ preservar la homeóstasis familiar, es la


canicistas. respuesta de un organismo (la familia)
Intervención: Teoría del cambio: el que se encuentra bajo stress, por lo tanto
cambio se produce cuando una situación no se trata de una conducta animada de
es desequilibrada. Como quiera que la propósito alguno, según MINUCHIN. En
tendencia del sistema es a volver a equili­ este nivel, el desafío consiste en poner en
brarse, la nueva situación generada será, tela de juicio el punto de vista familiar so­
presumiblemente, distinta de la anterior. bre el problema, llevándolos hacia nuevas
Desequilibrar una situación se consigue alternativas conducta les, cognitivas y
mediante el desafío, que se entiende co­ afectivas.
mo producto de la batalla dialéctica entre 2) La estructura familiar: cambiar el
el terapeuta y la familia dentro del sistema grado de proximidad de los miembros que
terapéutico e implica tanto la búsqueda componen los holons puede generar cam­
de nuevos patrones de conducta como bios en sus formas de pensar, sentir y ac­
minar los antiguos (MINUCHN, S. y FISH­ tuar unos con otros, ya que sus visiones
MAN, H. Ch., 1981; pág. 67), Lo que pro­ del mundo están fuertemente determina­
duce el desequilibrio es una reorganiza­ das por sus respectivas posiciones en los
ción de las interacciones alrededor del holons. En gran medida la terapia es un
síntoma, lo que significa que el objeto del proceso que implica controlar el grado de
cambio son interacciones entre personas proximidad-lejanía al que se encuentran
y no las personas mismas. En este con­ los distintos miembros de la familia entre
texto, interacciones son tanto las conduc­ sí y de la familia con el terapeuta.
tas que median entre las personas como 3) La realidad tal y como es percibida:
lo que piensan unas de otras (HUDSON, la visión de la realidad que mantiene la fa­
P., 1980; pág. 184), Resumiendo, la con­ milia no es operativa, razón por la cual se
cepción de MINUCHIN parece establecerse encuentra en terapia. Es un postulado de
en los siguientes hechos: la Terapia Familiar que esta visión se tras­
luce en la forma que tiene de interactuar
- La familia se configura en torno a la familia, cambiar su visión cambia su in­
un equilibrio cuyo reflejo temporal es la teracción. (MINUCHIN, S. y FISHMAI\J, H.
estructura que el terapeuta elicita durante Ch., 1981; págs. 67-71).
la entrevista.
- La situación no cambiará si dicho Técnicas de intervención: el mismo MI­
equilibrio no es desafiado. NUCHIN se ha encargado de especificar las
- Es el terapeuta el que tiene que de­ técnicas concretas correspondientes a ca­
safiar y por lo tanto desequilibrar la fami­ da una de las metas señaladas en el punto
lia. anterior:
- Producido el desequilibrio la familia
vuelve a reequilibrarse sobre otros presu­ 1) Para el desafío de los síntomas pro­
puestos presumiblemente más sanos. pone: puesta en escena de las pautas dis­
- El proceso de reequilibramiento está funcionales, focalización e intensificación.
igualmente dirigido por el terapeuta, una
de cuyas misiones es la de investigar nue­ La puesta en escena se hace en tres
vas conductas a ensayar por la familia, movimientos, en los que el terapeuta:
conductas que se experimentarán duran­ - Observa las transacciones espontá­
te la entrevista. neas decidiendo con cuál va a trabajar.
- Prepara escenarios en los que la fa­
Metas terapéuticas: de acuerdo con MI­ milia va a desarrollar y jugar la pauta trans­
NUCHIN han de desafiarse: accional elegida como meta del trabajo.
1) Los síntomas, aquella persona que - Sugiere formas alternativas de trans­
porta el síntoma se está sacrificando para acción.

26
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. Vil. N. o 20. /987

La focalización implica un proceso de fortaleza de la familia. Los constructos


selección de información, esto es, guar­ cognitivos de las familias validan y justifi­
dar información e ignorar otra. La finali­ can su organización interna. Existen tres
dad de la selección es aportar un tema so­ formas de variar dichos constructos: pre­
bre el que trabajar, una estrategia y unas sentando la intervención terapéutica res­
técnicas concretas para llevar a cabo las paldada por instituciones o por opiniones
estrategias. extendidas, utilizando los mismos puntos
La intensificación viene dada por la ne­ de vista de la familia' para expandir su vi­
cesidad de que el mensaje del terapeuta sión y presentando una visión del mundo
sea percibido por la familia. Obviamente diferente, que es avalada por la condición
si no es percibido no habrá cambio. Se de experto y el mayor conocimiento del
gana intensidad mediante su pura reitera­ terapeuta.
ción, repitiendo el mismo patrón de con­
ducta en otras áreas del funcionamiento Las intervenciones paradójicas, desarro­
familiar, modificando el tempo de la trans­ lladas en el libro que estamos siguiendo
acción, que de esta manera se lleva a lí­ por PEGGY PAPP, se encuadran, por lo
mites nunca experimentados; modificando tanto, dentro de las técnicas destinadas a
la distancia a la que se encuentran los la modificación de la forma de percibir la
miembros en una transacción dada y re­ realidad. PAPP identifica dos grupos de
sistiendo la tendencia de la familia a plan­ intervenciones paradójicas:
tear determinados temas o a que el tera­
peuta cumpla determinado rol. - Las basadas en un estado de resis­
tencia a los terapeutas: redefinición, cuya
2) Para el cambio de estructura reco­ intención es cambiar, la percepción que
mienda: el establecimiento de límites, el la familia tiene del síntoma; prescripción,
desequilibrio y el aprendizaje de la com­ en la que el terapeuta prescribe la secuen­
plementariedad, las tres se engloban ba­ cia sintomática como la conclusión lógica
jo el epígrafe de técnicas reestructuran­ de la anterior maniobra que buscaba cam­
tes. El trabajo con los límites supone tan­ biar la percepción de la familia; finalmen­
to ubicar a un miembro en un holon dis­ te, cuando la situación comienza a cam­
tinto, como enseñarle el tipo de respues­ biar, el terapeuta mostrará preocupación
tas específicas de ese holon. La forma más pidiendo un cambio más lento.
simple de conseguir desequilibrar el re­ - Las basadas en un estado de cola­
parto de poder es mediante alianzas con boración terapeuta-familia, son dos: in­
algún miembro, cambiando las alianzas, versiones, que buscan cambiar por la
.ignorando a algún miembro y coaligán­ opuesta la conducta de un miembro en
dose en contra de alguien. Finalmente, la relación a otro a propósito de una trans­
complementariedad supone la capacidad acción relevante para el síntoma y la lla­
de mostrar puntos de vista alternativos a: mada Coro Griego, en la que el equipo
la manera de concebir el problema fami­ apoya, se enfrenta, confunde, desafía
liar, la creencia de que un miembro (el pa­ o provoca a la familia durante la en­
ciente identificado) puede controlarlos me­ trevista con sus intervenciones. Un
diante sus conductas -lo que implica uso habitual del equipo es la de presentar­
una epistemología lineal- y a su forma se como antagonista del cambio enfren­
de entender los limites del problema, ayu­ tando al terapeuta que sería el protago­
dándoles a verlo como parte de un todo nista.
más amplio.
3) En relación con el cambio de visión La persistencia de un síntoma termina
de la realidad recomienda: la modificación por crear en la familia una auto-imagen de
de los constructos cognitivos, las inter­ impotencia, sólo sobre la base de una
venciones paradójicas y el énfasis en la mejora de tal imagen es posible una recu­

27
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. Vll. N. o 20. 1987

peración, por eso se convierte en una la­ ginas 30 y ss.) entienden que una conduc­
bor fundamental identificar las áreas de ta para que llegue a ser sintomática ha de
fortaleza de la familia, de esta forma que­ presentar las siguientes características:
da desafiada su imagen disfuncional (MI­
- Reiterarse.
I\JUCHIN, S. y FISHMAN, H. Ch., 1981; pá­
- Han de ser mantenidas por el con­
ginas 74-268).
texto social en el que se desenvuelven.
El hecho de que el desafío tenga una
- El contexto social intenta diferentes
importancia tan determinante, obliga a
alternativas de solución del problema que
que el tema de la relación terapéutica pa­
lejos de solucionarlo lo perpetua n.
se a primer plano, ya que sólo sobre una
- Los problemas comienzan por una
sólida relación será posible la aceptación
dificultad de la vida cotidiana, generalmen­
del desafío. Es, por lo tanto, una necesidad
te ligada a un momento de transición, que
fundamental conseguir una panoplia de
se maneja de una forma pobre. No es ne­
recursos para construir dicha relación y,
cesaria una situación traumática para ex­
eventualmente, para mantenerla. Dichas
plicar la aparición de un síntoma.
técnicas no son de cambio sensu stricto,
pero crean las condiciones desde las que
No existe nada que pueda calificarse
es posible. MINucHIN (1977; págs. 183-191), como «enfermo», a lo sumo hay una es­
recoge estas técnicas bajo el epígrafe de
pecie de empecinamiento bienintenciona­
«formación del sistema terapéutico»:
do en solucionar un problema de una ma­
- Unión y acomodamiento: unión, son nera que ha demostrado ser inoperante.
acciones del terapeuta tendentes a esta­ El dictado de la lógica y de las buenas in­
blecer relaciones con la familia o uno de tenciones lleva a resultados disfuncionales.
sus subsistemas. El acomodamiento son La afirmación, hecha tempranamente
acciones para lograr alianzas. en el libro, de que el modelo se centra en
- Mantenimiento: son maniobras pa­ la atención a los distintos medios dispo­
ra proporcionar un apoyo programado a nibles para impulsar el cambio Ud., pági­
la estructura familiar tal y como aparece na 27), parece definir cuál es la orienta­
durante la entrevista. ción de la escuela, efectivamente, pocas
- Ratreo: se trata de acciones me­ como la del MRI han concedido un peso
diante las que el terapeuta sigue los con­ mayor a lo que es el modelo de cambio,
tenidos propuestos por la familia demos­ hasta el punto de constituir una verdadera
trando con ello el interés que en él des­ obsesión que se refleja en los títulos de
pierta tales contenidos. tres de sus libros más importantes: Cam­
- Mimetismo: son operaciones me­ bio, E/lenguaje del cambio y Las técnicas
diante las cuales el terapeuta adopta las del cambio. Esta misma obsesión explica,
características que presenta la familia con seguramente, el desmarque de posiciones
la que trabaja. netamente sistémicas Ud., pág. 28).

Pensa010s que en realidad algunas de Por razones de facilitación del cambio


estas técnicas, sobre todo el manteni­ la evaluación del terapeuta no se limitará
miento y el rastreo, pueden utilizarse co­ a la conducta-problema, de hecho el diag­
mo instrumentos de diagnóstico. nóstico en el grupo del MRI abarca los si­
guientes puntos, algunos de los cuales no
aparecen en la definición del síntoma da­
EL MODELO DEL MRI do con anterioridad:
DE PALO ALTO
- Conducta sintomática especifican­
Diagnóstico: ¿Qué es lo enfermo?: en do cuál es, en qué aspecto se considera
su más reciente formulación (FISCH, R.; problemática, por quiénes, así como el
WEAKLAND, J. H., Y SEGAL, L., 1984; pá­ grado de su persistencia.

28
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatria. Vol. VII. N. o lO. 1987

- Soluciones intentadas para resolver Producida la desviación, las perso­


el problema por las personas que convi­ nas que rodean a quien comienza a des­
ven con el paciente identificado, esta­ viarse tratan de solucionar el problema de
bleciendo cuál es el impulso básico en el alguna de las cinco formas a las que se
esfuerzo realizado entre los siguientes: hicieron mención anteriormente. El hecho
intento de forzar algo que sólo puede dar­ de que no consigan nada no les motiva a
se de forma espontánea, intento de do­ cambiar su esquema de actuación, sino a
minar algo temido aplazándolo, intento aplicarlo más activamente, de suerte que el
de llegar a un acuerdo mediante una opo­ síntoma queda ligado a las conductas del
sición, intento de conseguir sumisión a grupo, constituyendo la manera en que es
través de la libre aceptación, confirmación mantenido (ya que de variarse, cambiaría
de las sospechas del acusador mediante la conducta desviada). Si se trata de algo
la autodefensa (id., págs. 149-176). Aquello circunstancial, no se producirá el síntoma,
que es la solución intentada por el pacien­ pero si se persiste se llegará a él.
te sería, justamente, lo que habría que
evitar. - La reiteración en el sujeto y en su
- El cambio mínimo, en términos de grupo social no es neutra en relación a la
conductas concretas, que de darse supon­ conducta desviada, sino que desencade­
dría el inicio de la solución de la conducta­ na lo que los teóricos de sistemas llaman
problema. De hecho la terapia se convier­ un proceso de amplificación de la desvia­
te en la consecución de este cambio mí­ ción, que, en definitiva, implica una in­
nimo. tensificación de la conducta sintomática,
- Actitud y lenguaje del paciente que es decir, su agravamiento, y la posterior
permita planificar las intervenciones apro­ radicalización en los intentos de solución
vechando su sistema de valores e incluso en el sentido de aplicar con mayor rigor y
el tipo de lenguaje que utiliza. Por desgra­ en mayores dosis aquellas soluciones que
cia no han logrado estandarizar estas ac­ mostraron su ineficacia.
titudes de la misma forma en que lo han
hecho con las soluciones intentadas.
Intervención: Teoría del cambio: es
¿Cómo se mantiene el síntoma o cómo creencia del autor que la teoría del cam­
se originó?: aunque en el apartado ante­ bio determina en grado sumo el pensa­
rior hicimos mención a que los problemas miento sobre psicoterapia del MRI, hasta
tienen su origen en situaciones de la vida el extremo de que es esta fidelidad la que
cotidiana, los autores del MRI piensan les está haciendo evolucionar hacia posi­
que las conductas problemáticas es mejor ciones difícilmente conciliables con las
considerarlas (para su mejor transforma­ sistémicas, con ello no hacen más que
ción) en términos de un comportamiento continuar una línea de trabajo que les es
que es mantenido por los intentos de so­ tradicional.
lucionarlo. El esquema de aparición de un
síntoma podría ser el siguiente: Da la impresión que estos autores par­
- Un cambio evolutivo (o un nuevo ten de un planteamiento de la terapia muy
requerimiento externo) precisa de un nue­ diferente del tradicional. Clásicamente se
vo tipo de respuesta. ha partido de un conocimiento de la uni­
- El sujeto da una respuesta equivo­ dad a cambiar, según sus condiciones así
cada y en vez de abandonarla cuando ob­ se planteaban las posibilidades del cam­
serva que no consigue el efecto deseado, bio. El MRI, pensamos, modifica tal pun­
aplica una dosis más alta de la misma so­ to de vista, parten del estudio del cambio
lución. Si el error es circunstancial, no se y adaptan las técnicas a la situación con­
producirá un síntoma, pero si persiste se creta. Su teoría del cambio ha sido amplia­
llegará a él. mente aceptada en la Terapia Familiar

29
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiotr(o. Vol. VII. N. o 20. 1987

Sistémica, por lo que tiene un alto interés cia como resuItado de la fuerte actividad
su discusión. de uno de ellos que se agota en movilizar
WATZLAWICK, etal. (1976; págs. 3Oyss.) a otro miembro extremadamente pasivo
la han expuesto utilizando la Teoría de (elemento opuesto). En los tres casos hay
Conjuntos y de los Tipos Lógicos. La pri­ un gran despliegue de actividad que no
mera les sirve para definir el cambio 1, la sólo no cambia el sistema, sino que lo
segunda para el cambio 2. mantiene en sus características definitorias.
En el cambio 1, el sistema permanece Mediante el cambio 2 se transforma la
idéntico a sí mismo, cambiando las rela­ definición del sistema, de suerte que se
ciones entre los elementos que lo com­ convierte en otro distinto. Cómo se puede
ponen, se trata de un cambio en el siste­ dar esta radical diferencia, esta disconti­
ma. La Teoría de Conjuntos permite com­ nuidad, entre los dos sistemas, trata de
prender cómo es posible que los elemen­ explicarse mediante la Teoría de los Tipos
tos de un conjunto varíen sin que varíe el Lógicos. La propiedad utilizada establece
conjunto mismo, para ello es preciso utili­ que entre un elemento y la clase a la que
zar una configuración especial de los con­ pertenece existe una discontinuidad tal
juntos que llamamos grupos, un conjunto que la clase no puede ser miembro de sí
deviene en grupo cuando se define en él misma, por lo tanto un cambio de un ele­
una operación que tiene las siguientes mento a su clase supone un salto cuali­
tres propiedades: tativo, una discontinuidad. Desde el pun­
to de vista de la Terapia Familiar, un cam­
- Invarianza: los elementos de un bio 2 en una familia implica un funciona­
conjunto pueden combinarse de formas miento que no puede comprenderse des­
distintas siendo el resultado de la combi­ de el funcionamiento anterior. Es consus­
nación el mismo conjunto. tancial a este tipo de cambios el ser im­
- Existencia del elemento neutro: da­ predictibles, pero también el ignorar có­
do un elemento «x», el elemento neutro mo y por qué se producen.
es aquel que combinado con «x» da como Así pues, y como acabamos de ver, si
resultado «x». la Teoría de Conjuntos permite compren­
- Existencia del elemento opuesto: der los cambios dentro del sistema, la
cualquier combinación de un elemento Teoría de los Tipos Lógicos permite en­
con su opuesto da como resultado el ele­ tender los cambios del sistema. Ni que
mento neutro. decir tiene que la terapia busca un cam­
bio 2. Permítasenos, no obstante, las si­
Las tres propiedades suponen opera­ guientes reflexiones:
ciones dentro del conjunto en virtud de
las cuales los elementos se combinan de 1) Es evidente que un cambio 2 no se
tal suerte que el sistema permanece idén­ busca en relación a todo en la familia, si­
tico a sí mismo, invariante. Algunos de no tan sólo en relación con el modelo de
los fenómenos que se observan en terapia solución de problemas sustentado hasta
pueden entenderse en clave de las tres entonces. Lo que quiere decir que hay
propiedades citadas. Por ejemplo, dada otras áreas de funcionamiento que per­
una familia que contiene un paciente iden­ manecen inalteradas, posibilitando la sal­
tificado, cualquier variación en quien sea vaguarda de la identidad familiar, un cam­
el sujeto patológico no altera la definición bio a todos los niveles (que en ocasiones
del sistema (elemento neutro). Dada una también acontece) puede suponer el des­
familia enfrentada en dos facciones, un membramiento familiar y ser vivido como
cambio en las alianzas que siga dando catastrófico.
como resultado un enfrentamiento supo­ 2) La impredictibilidad del cambio y sus
ne una invarianza. Finalmente, una fami­ secuelas de ignorancia sobre el cómo yel
lia puede exhibir una marcada inoperan­ por qué se producen, no parece sino ser

30
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. VIl. N. o lO. 1987

una consecuencia racional de los modelos ta que ha de diagnosticar cuál es el tipo


teóricos utilizados. En Lógica y Matemáti­ básico de solución intentada por el pa­
cas es indudable la discontinuidad, trans­ ciente. En este contexto la meta es cam­
portarla a la terapia la haría, de hecho, biar el tipo de solución intentada por la
inviable en la medida en que no podría­ estrategia opuesta.
mos acumular experiencia en torno al cam­ Las formas de introducir este cambio
bio, por ser éste, por definición, imposible son de varios tipos:
de conocer. La propia práctica del M RI
desmiente esta afirmación. - El cambio mínimo, la filosofía de in­
tervención del M RI no acepta el pretender
3) La observación más importante tie­ cambiar dramáticamente una situación,
ne que ver con los tipos de cambios. confía más bien en un cambio pequeño
WATZLAWICK habla de dos, estableciendo que afecte a la secuencia de solución del
entre ellos una clara diferencia que no problema.
permite suponer que el cambio 1 pueda, - Utilización de las características del
de alguna forma, devenir en cambio 2. paciente, de sus valores, ideología, inclu­
Son dos tipos de cambios, el conseguir so su lenguaje, para vehiculizar en sus
el cambio 2, es decir, un cambio dramáti­ propias claves la intervención.
co de un tipo de funcionamiento familiar, - Permanente búsqueda de una posi­
es también el objetivo del grupo de Milán, ción inferior que les posibilite intervenir
ahora bien los medios son diferentes, mien­ en cualesquiera condiciones presente el
tras que ellos han optado por poderosas paciente.
intervenciones que por sí solas pueden
desembocar en el cambio 2, el MRI ha
optado por el cambio mínimo, que más Técnicas de intervención: aunque tra­
tar de encontrar un denominador común
bien parece ajustarse al cambio 1. El he­
a la amplia variedad de intervenciones pue­
cho de que defiendan que iniciado el cam­
de dar una imagen de simplicidad, éstas
bio, por un proceso de amplificación de
pueden agruparse en dos: las redefinicio­
la desviación devenga en un cambio ma­
nes y las tareas, fundamentalmente, para­
yor, parece sugerir que efectivamente
dójicas. La división, que es nuestra, toma
existe un puente entre ambos. El cambio 1,
como criterio la distinción entre interven­
no es, por lo tanto, un verdadero cambio
ciones cognitivas y conductales, lo que
terapéutico si no va acompañado de un
tiene una mayor tradición académica. No
proceso de amplificación de la desviación.
es la presentada por los autores que dis­
Por lo tanto, el objetivo terapéutico lo
tinguen entre intervenciones principales y
constituiría la elección de un cambio mí­
generales, a ambas vamos a referirnos.
nimo + una planificación que suponga el
inicio de un proceso de amplificación de Contraponen la redefinición a la inter­
la desviación. pretación, ésta busca que el paciente com­
prenda algo que, presuntamente, es la
Estrategias y metas terapéuticas: la me­ verdad sobre lo que le pasa, mediante la
ta terapéutica fundamental es la de intro­ interpretación el terapeuta busca cambiar
ducir alguna variación en el esquema de una situación directamente ya que su
solución del problema qüe viene utilizan­ creencia, implícita o no, es que la verdad
do el paciente en relación con su propio puede ayudar a las personas. La redefi­
síntoma, o los allegados en relación con nición parte de unos criterios muy dife­
el síntoma del paciente. Esta meta viene rentes, unas etiquetas provocan dificulta­
definida tanto por el paciente (o cliente) des y otras son facilitadoras del cambio,
que señala cuál es el cambio mínimo que el terapeuta utiliza las últimas sin preocu­
supondría estar en el camino de la solu­ parse de si son verdad o mentira, entre
ción del problema, como por el terapeu- otras cosas porque la filosofía que mane­

31
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. Vll. N. o 20. 1987

jan no distingue qué es verdadero o falso 1. La enfermedad mental: las tres es­
(WEAKLAND, J. H., et aL, 1974; pági­ cuelas rechazan entender lo que sucede
nas 155-156). La redefinición, al cambiar en la familia en términos de enfermedad.
los esquemas intelectuales y afectivos En definitiva lo que se está rechazando es
desde los que se juzga la situación sinto­ atribuir a causas familiares internas la pa­
mática, prepara al paciente a aceptar el tología que aparece en uno de sus miem­
tipo de tareas que se le propongan. No bros. La familia funciona como un siste­
obstante, en ocasiones, es la única inter­ ma con dos tendencias fundamentales: la
vención, en estos casos se presenta el preservación de un medio interno y la adap­
síntoma como algo bene'ficioso, parcial o tación al cambio. Ninguna de estas dos
totalmente, si es parcial se le pide que tendencias sufre deterioro alguno, siguen
el cambio sea lo más lento posible o se le funcionando perfectamente, cumplen sus
señala lo peligroso que puede ser mejo­ funciones generando secuencias de con­
rar, si es total se le convence de que no ductas que pretenden ser adaptativas a
cambie en absoluto. un medio, interno y externo, en cambio
Las tareas son, en su mayoría, paradó­ constante.
jicas, las razones derivan de la necesidad Producida una variación en el medio,
de guardar dos de las estrategias apun­ se genera una secuencia de conductas
tadas en el punto anterior: variar el es­ que se crea a partir de las 'fuentes de da­
quema de solución del problema, normal­ tos del sistema; su propia experiencia, los
mente invirtiendo el tipo de esfuerzo que
modelos heredados de las familias de ori­
hasta entonces estuvo realizando el pa­
gen, o crea nuevas pautas; el resultado
ciente, lo que le puede parecer completa­
de todo ello puede ser una secuencia no
mente ilógico. Introducir un cambio míni­
adaptativa.
mo, que a veces es tan diminuto que tam­
bién puede parecer ridículo. Mantener las Recibida la información de lo erróneo
dos estrategias obliga a técnicas igual­ de la secuencia, el sistema reacciona ge­
mente muy decantadas para vender el nerando una nueva más adaptativa, en
producto, no son técnicas de interven­ este caso tiene en cuenta la información
ción estrictamente hablando, sino facilita­ de la que partió más la información sobre
doras, pero que cumplen un papel pri­ el fracaso. En la corrección del error in­
mordial dentro del modelo en la medida terviene, de nuevo, la información accesi­
en que permiten al paciente cumplir la ble al sistema y variables que el MRI ha
tarea que se le propone, son técnicas de llamado de buena voluntad (hay que re­
persuasión derivadas de los trabajos de mediar el error) y sentido común (hay que
MILTON ERICKSON (ver un resumen en HA­ volverlo a intentar con mayor ahínco) res­
LEY, J., 1980), y que buscan sugerir, más pondiendo con la misma secuencia que
que ordenar la realización de determina­ produjo el error. Naturalmente la secuen­
das tareas. El trabajo más espectacular cia sigue sin ser adaptativa, el sistema
del grupo MRI es precisamente esta habi­ sigue percibiendo la falta de adaptación
lidad para vender una tarea. comete los mismos errores de evaluación
y responde reiterando la secuencia erró­
nea. Una vez que se repite un número su­
ficiente de veces la situación menciona­
da, el sistema varía la respuesta: entiende
3. Estudio comparativo entre mode­ que efectivamente está cometiendo un
los y límites de integraci6n: error, pero no en la secuencia de conduc­
tas, sino en la intensidad con que las eli­
Diagnóstico: el Cuadro 1 reproduce las cita; la respuesta es repetir la secuencia
posiciones de las tres escuelas en el tema de conductas, que ya demostró no ser
del diagnóstico yen el de la intervención. adaptativa, variando la intensidad, lo que

32
Rev. Asor. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. VII. N. o 20. /987

suele traducirse en más respuestas por persistencia de esos comportamientos (la


unidad de tiempo y/o mayor radicalidad, esterotipia) y la falta de sintonía lo que se
normalmente, mayor coerción. De esta califica como patológico, pero no los
forma se inicia el proceso de amplifica­ comportamientos en sí que pudieron ser
ción de la desviación: una secuencia de normales para otras circunstancias. En los
conductas que probó no ser adaptativa a modelos tradicionales de psicopatología,
un cambio del medio interno y/o externo como, por ejemplo, la teoría del trauma,
se reitera intensificándose a la vez que las puede aceptarse que el origen del síntoma
condiciones del medio a las que se aplicó sea evolutivo, pero su constitución se de­
la secuencia han cambiado profundamen­ be al definitivo mal funcionamiento de al­
te, con lo que se da una secuencia que en go, algo ha sido impactado y comienza a
su momento trató de adaptarse a una funcionar mal. En el pensamiento sistémi­
situación «X)} que ahora se aplica a algo co de las tres escuelas que analizarnos, no
completamente diferente, lo que le da un hay algo que se haya deteriorado; el ciclo
carácter de absurdidad. evolutivo'y sus circunstancias son norma­
En los tres modelos el ciclo evolutivo es les, las tendencias homeostáticas y mor­
el principal agente, aunque no el único, fogenéticas, son normales y las conduc­
que introduce variaciones a las que el sis­ tas que elicitan tienen esa intención de
tema ha de adaptarse. Los cambios pro­ adaptarse al cambio, lo que también es
vienen del mero desarrollo evolutivo del normal.
sistema, no son pues algo externo a él, El papel de la causalidad circular y de la
aunque sí puede señalarse un momento homeóstasis es, desde nuestro parecer, el
del tiempo a partir del cual algo comienza de explicar el tipo de mecanismos que jus­
a no estar adaptado, un origen en definiti­ tifican que la situación resultante tras el
va. Es difícil soslayar el tema de la génesis impacto de algo se explique más por las
en Psicoterapia, y ninguna de las tres es­ condiciones de lo impactado (el sistema),
cuelas lo soslaya, otra cosa es que en vir­ que por las condiciones de lo que impac­
tud de la operatividad se considere que es ta. La intuición subyacente podía ser que
mejor no tomarla en cuenta, lo que es le­ en sistemas suficientemente complejos
gítimo. En cualquier caso la posición que son afectados por algo externo, lo re­
compartida es que las exigencias evoluti­ sultante se explica mejor por las condicio­
vas provocan un esfuerzo de adaptación, nes del sistema que por las condiciones
generada una secuencia de conductas del estímulo que afecta. Según la Terapia
nuevas éstas pueden resultar adecuadas Familiar Sistémica, el mecanismo respon­
desde el punto de vista del sistema, pero sable de ello es la homeóstasis y la mane­
claramente inadecuadas desde el punto ra de pensar la condición interna del siste­
de vista de la exigencia evolutiva. Las ma sometido a impacto ha de ser en tér­
conductas sintomáticas supondrían, jus­ minos de causalidad circular.
tamente, una parte de esa secuencia que
el sistema pretende que sea adaptativa, 11. Elementos de diagnóstico: si se
conductas que se generaron en un proce­ compara lo que se dijo sobre la forma de
so de ensayo-error (o bien de pura repeti­ concebir la enfermedad mental con lo
ción de pautas de aprendizaje de las fa­ que, de hecho, se diagnostica (Cuadro 1)
milias de origen) en la adaptación a la durante la entrevista, se comprobará has­
nueva circunstancia evolutiva. ta qué punto hay poca congruencia. El
El síntoma aparece como producto de diagnóstico tiene que ver con una manera
un proceso (la adaptación que deviene en de organizar e interpretar la información
secuencias de conductas desadaptadas del cliente que facilite la intervención, tal y
porque se desintonizaron comportamien­ como ha puesto de mani"fiesto HALEY
tos de requerimientos evolutivos, es la (1980; págs. 9 y ss.).

33
~ ~
A
~
Cuadro 1
~
Modelos de diagn6stico (evaluaci6n) y de intervenci6n
~
1:;
en las escuelas de Milán, Estructural
.g
~.
y del MRI de Palo Alto
::
¡;¡.
:,
~

~
DIAGNOSTICO INTERVENCIONES ~
:-­
Hipótesis sobre el juego en la pareja, familia nuclear y familia Cognitivas: redefjniciones. :<:
."
nuclear + Instituciones. Conductales: tareas directas y paradójicas, rituales. ~
Hipótesis en términos de mapas de relaciones y de reglas de re­ Cambio por reaseguramiento: connotación positiva.
lación. Teoría del cambio: el cambio se produce por la sustitución de
~
MILAN "
Este tipo de hipótesis es difícil de evaluar, siendo las reglas muy un juego por otro (cambio 2).
abstractas y difíciles de comprobar, razones por las cuales se
dedica un tiempo considerable de la entrevista a su confir­
mación.

Estructura: pautas transaccionales y alternativas disponibles, Cambio en la propia entrevista.


flexibilidad del sistema al cambio, fuentes de apoyo y stress, Desafío: exageración, ridiculización, desautorización y cambio
forma en que el síntoma es aprovechado por la familia, tipos de la pauta.
ESTRUCTURAL de límites. Cambio cognitivo: redefiniciones.
El diagnóstico se hace a partir de la experiencia de unión con la Cambio conductal: tareas fundamentalmente directas.
familia. Teoría del cambio: proceso de desestructuración-estructuración,
El diagnóstico es más fenomenológico, más comprobable y fá­ realizado mediante el desafío, razón por la cual es necesaria
cil de realizar. una relación fuerte conseguida por la connotación positiva.

Conductas concretas que se reiteran, soluciones intentadas, Cambio cognitivo: redefiniciones.

cambio mínimo requerido. Actitudes y lenguaje del paciente. Cambio conductal: tareas directas y paradójicas.

MRI Diagpóstico fácil de realizar, observable y poco hipotético. Teoría del cambio: cambio mínimo (¿ 1?) + amplificación de la

Da la impresión de que el diagnóstico ha sido pensado desde desviación, cambio en el modelo de solución de problemas.
las condiciones del cambio: cómo conceptualizar algo para Utilización profunda del equipo a la hora de impartir las tareas.
que sea más fácilmente cambiable.
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatria. Vol. VII. N. o lO. 1987

En las tres escuelas se diagnostica so­ ma en que el síntoma es aprovechado por


bre las interacciones familiares. Aquí el la familia.
término interacción, se utiliza por oposi­
ción al de contenido. Interacción alude a Ciertamente también el grupo de Milán
lo que ocurre entre las personas, conteni­ evalúa fuentes de apoyo y stress y la for­
do a lo que ocurre en las personas. Así ma en que se aprovecha el síntoma, dan­
pues, las tres escuelas evalúan las interac­ do más importancia a lo primero y utili­
ciones familiares, lo que constituye un zando lo segundo para diseñar el mapa de
punto en común, el MRI añade un ele­ relaciones. Con respecto a la flexibilidad
mento de contenido: las actitudes y el para el cambio mantienen dos posturas:
lenguaje del cliente. Ahora bien, la forma neutralidad y el apoyo (mediante la con­
de entender la interacción es profunda­ notación positiva) al equilibrio familiar.
mente diferente: Finalmente el contenido de las transac­
ciones que utilizan los terapeutas estruc­
- Para el grupo de Milán es una hipó­ turalistas es fácilmente comprobable des­
tesis sobre los mapas de relaciones (alian­ de un punto de vista empírico, frente a lo
zas y exclusiones) y las reglas de relación altamente inferido que resultan las reglas
(que definen el por qué se dan esas alian­ de relación del grupo de Milán.
zas y exclusiones en términos de amor y
sacrificio). El grupo de Milán parece tratar - Del conjunto de interacciones posi­
de hacer diagnósticos sobre las interac­ bles dentro de la familia, el MRI de Palo
ciones tomadas en conjunto, tratan de es­ Alto restringe su evaluación a la manera
tablecer las reglas que presiden el modo en que el PI se relaciona con el síntoma
del interactuar familiar (el juego), parece y / o a la forma en que los restantes miem­
que ello fuera más fácil a través del juego bros de la familia han tratado de resolver
de alianzas, pero también pueden fijarse el problema que plantea el síntoma del pa­
en otro tipo de intercambios con la pre­ ciente. Nada que tenga que ver con las re­
tensión de deducir las alianzas y finalmen­ gias de relación, ni con las transacciones,
te el juego, de ahí la ambigüedad del con­ ambas escuelas ni siquiera entran a consi­
cepto de juego y lo hipotético que resulta. derar el tema de las soluciones intenta­
- En el modelo estructural las interac­ das, hasta este punto difieren. Como tuvi­
ciones son orincipalmente, evaluadas en mos ocasión de ver en el apartado dedica­
su contenido: las pautas concretas de do al MRI, su focalización en el teina de
transacción, por supuesto que dichas las soluciones intentadas viene dictada
pautas están hablando de una cierta lega­ por su posición en relación con la terapia:
lidad, pero se hace un énfasis mayor, du­ no parten de un estudio de la unidad a ser
rante la entrevista, en la forma concreta cambiada, sino de las condiciones del
en que se producen los intercambios. La cambio mismo. Por la misma razón eva­
técnica estructuralista es más fenomeno­ lúan las actitudes (su sistema de valores)
lógica, trabaja con una visión más detalla­ y el lenguaje del paciente, ambos elemen­
da, con los contenidos de las interaccio­ tos también son tenidos en cuenta por las
nes; el grupo de Milán con una visión más otras dos escuelas, aunque de una mane­
amplia, con las reglas que presiden esos ra menos temática.
contenidos. Además de los elementos es­
tructurales de la interacción, evalúan otra 111. La integración de los modelos de
serie de elementos que también están diagnóstico: posibilidades y límites:
presentes en el momento de la entrevista
y que difícilmente tienen que ver con las A) Coincidencias: las tres escuelas
transacciones, aunque sí son relevantes a coinciden, en líneas generales, en la for­
la hora del cambio: flexibilidad familiar al ma de concebir la enfermedad mental: no
cambio, fuentes de apoyo y stress y for- hay un impacto que deteriore algo dentro

35
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatria. Vol. VII. N. o 20. 1987

del sujeto o de la familia, sino más bien un sostenido por él. Lo que significa que pa­
proceso de adaptación a una nueva cir­ ra entender el síntoma hay que entender
cunstancia. Esta no es sólo la posición de procesos de interacción. Pero cuáles. Re­
tres escuelas, sino que parece ser la posi­ sulta difícil justificar desde el punto de vis­
ción sistémica. En síntesis dicha posición ta teórico el por qué el grupo de Milán se
parece manejar los siguientes elementos: ha fijado en las reglas de relación, los es­
tructuralistas en las transacciones y el
- Requerimiento evolutivo nuevo.
MRI en las soluciones intentadas, es con­
- Intento de adaptación del sistema
vencimiento del autor que aquí han juga­
familiar mediante una secuencia de con­
do factores ajenos a la teoría, puesto que
ductas, secuencia que termina por ser fa­
en los tres casos se cumplimentan las exi­
llida.
gencias de la epistemología sistémica.
- Persistencia en la secuencia des­
Posiblemente haya sido la experiencia la
adaptada como respuesta al error.
que decantó las posiciones, en terapia
- Proceso de amplificación de la des­
suele haber dos razones que influyen po­
viación.
derosamente en la elección de las varia­
Como se ha señalado esta posición per­ bles de diagnóstico: el que ayuden a pen­
mite ver al cliente sin déficits, y más bien sar de una forma clara y precisa lo que
como víctima de su persistencia bienin­ está sucediendo y el que permita diseñar
tencionada. Se postula que mantener es­ fácilmente intervenciones. Estas pueden
te punto de vista tiene trascendencia a la haber sido las razones de discrepancia, la
hora de facilitar el cambio. superioridad de un modelo sobre otro ten­
Igualmente coinciden en señalar la im­ drá que venir dada por evaluaciones em­
portancia en determinadas variables del píricas.
cambio y que por ello han de ser evalua­ No vemos ninguna posibilidad de inte­
das y utilizadas en la intervención. Las va­ gración entre las tres escuelas, ni siquiera
riables son las siguientes: influencia del utilizando como base el conjunto de se­
grupo extenso en la familia nuclear, acti­ cuencia, como ha sugerido BREUNLlN, et
tudes y lenguaje del paciente, forma en al. (1986). El grupo de Milán utiliza la se­
que el síntoma es aprovechado y flexibili­ cuencia para definir las reglas de relación,
dad familiar al cambio. Aunque los tres el MRI para definir las soluciones intenta­
grupos insistan más en sus posiciones en das, sólo los estructuralistas parecen fijar­
relación con el tema de la interacción, las se en lo que de encadenamiento de con­
cuatro variables mencionadas constitu­ ductas tienen las secuencias.
yen la letra pequeña del proceso de diag­
nóstico, teniendo, a veces, una importan­
INTERVENCION
cia equivalente a la de la interacción y de­
terminante en la intervención. Es la impre­ 1. Teoría del cambio: la teoría del
sión del autor que estas variables fueron cambio en los tres modelos supone los si­
desarrolladas al margen de posiciones de guientes ingredientes:
escuela y como un reconocimiento a
aquellos factores que pueden impedir el - Una situación que se mantiene por
éxito. sí misma y que persiste en el tiempo, aun­
que difieren en la forma de conceptuali­
B) Diferencias: las diferencias más zarla: reglas de relación (juego familiar)
sustanciales se relacionan con la forma de inalterables en el grupo de Milán; un siste­
interpretar la interacción, tema que viene ma de alianzas rígidas en el que las líneas
dictado por la epistemología sistémica generacionales no están claramente deli­
que afirma que el síntoma hay que enten­ mitadas, en la terapia estructuralista y
derlo dentro del esquema de conductas modelos esterotipados de solución de los
familiares como sosteniéndolo y siendo problemas, en el MRI.

36
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiotrío. Vol. VII. N. o 20. 1987

- Para que el cambio se produzca es ne dada por lo que es la experiencia de lo


necesario que la situación devenga en más eficaz en el cambio y no por exigen­
otra distinta: un nuevo juego, claras Ii'­ cias de la teoría sistémica.
neas generacionales, un tipo de solución Existen, no obstante, algunas técnicas
de problemas enteramente distinto al que que se utilizan casi en exclusividad por al­
se venía utilizando e incluso diametral­ guna de las escuelas. Es el caso de los ri­
mente opuesto. No basta con que los ele­ tuales en el grupo de Milán que son pres­
mentos se hayan recombinado de forma cripciones de conductas y / o de mensajes
diferente. que no pueden englobarse, sin más, en la
- Finalmente se instaura una nueva categoría de las tareas, pues su efecto no
situación, una nueva secuencia de con­ se trata de conseguir tanto por el ensayo
ductas en la que ya no aparece el sínto­ de conductas nuevas, que también, sino
ma, ni las restantes conductas de los fa­ por su repetición, que implica el asegurar
miliares. que un mensaje o una conducta son in­
Las estrategias para conseguir el cambio corporados a la familia. El grupo de Milán
son enteramente diferentes: en el caso ha desarrollado de manera singular el te­
del grupo de Milán mantienen la situación ma de los rituales hasta el extremo de ha­
familiar (una vez que se redefinió lo que ber creado una nueva forma de tratamien­
está pasando); los estructuralistas desa­ to de esquizofrénicos completamente ri­
fían la estructura familiar y el MRI cam­ tualizada (SELVINI PALAZZOLLI, M., 1984),
bian, por la opuesta, la solución intenta­ que según nuestras noticias está siendo,
da. En este caso tampoco es posible la a su vez, revisada.
convergencia.
Otra técnica singular es el desafío, utili­
11. Técnicas de intervención: posible­ zado por MINUCHIN como técnica de des­
mente la Terapia Familiar Sistémica pasa­ equilibrio. En realidad el desafío es una téc­
rá a la historia de la Psicoterapia por haber nica procesual, y no puntual, que se des­
utilizado y desarrollado tres técnicas: las encadena durante la entrevista en un es­
redefiniciones, la connotación positiva y pacio de tiempo relativamente largo y que
las tareas, fundamentalmente, las para­ comienza con un mero humorizar y que
dójicas. Es como si la intuición subyacen­ termina con un ataque despiadado a la
te al tratamiento de familias fuera cambiar pauta familiar, el sentido es el desequili­
su percepción, no de cualquier manera, brar una pauta con la esperanza que la si­
sino mostrando que lo que sucede es por­ tuación nueva que emerja sea más adap­
que entre los miembros existe una rela­ tativa.
ción fuerte y positiva, atribuciones a va­ Finalmente, el MRI aporta como nove­
riables externas a la familia no parecen ser dad, además de una detallada presenta­
tan eficaces. En la connotación positiva, ción de sus técnicas (WATZLAWICK, et al.,
hay la misma intuición: la recuperación 1976), una utilización creciente de las po­
pasa por que la familia se vea fuerte y con sibilidades que implica el trabajo en equi­
relaciones positivas. En todos los casos la po, algunas de las cuales aparecen en el
filosofía es idéntica: la familia (el grupo libro citado. El tema ha sido, no obstante,
social) es el mejor agente de cambio, por poco divulgado. Tradicionalmente el
eso hay que devolverle la iniciativa de la equipo ha jugado un papel de coterapia
forma más precoz posible, las técnicas de y / o de supervisión, en la Terapia Familiar
la Terapia Sistémica parecen haber con­ su función se vuelve más compleja pu­
cluido que la iniciativa se toma antes si se diendo entrar a hacer terapia junto con el
sienten como un grupo cohesionado. terapeuta de una forma más activa que el
Es posible, por lo tanto, una integra­ mero discutir detrás del espejo las Ifneas
ción a nivel de las técnicas de cambio, se­ de trabajo. Se sabe que los miembros del
ñalar que, de nuevo, esta integración vie- equipo en el MRI «interrumpen» (o parti­

37
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatr(a. Vol. VlI. N. o 20. 1987

cipan en) la entrevista organizando autén­ 5) Las estrategias de cambio: apoyo a


ticos diálogos con el cliente o con el tera­ la homeóstasis familiar, desequilibrio y
peuta entrevistador. Grupos como los de cambio por la estrategia opuesta, tampo­
CARDIFF, Inglaterra (CADE, B., 1980; 1982) co son integrables.
desarrollan con intensidad las posibilida­ 6) Las tres escuelas utilizan conjuntos
des del equipo. Desde el punto de vista de técnicas similares en su definición aun­
estructural también pueden citarse traba­ que ligeramente diferentes en su inten­
jos como el de PAPP (en MINUCHIN, y FISH­ ción final: la redefinición, la connotación
MAN, H. Ch., 1981; págs. 249-253). positiva y las tareas. Las razones de tal
convergencia son tanto teóricas, como
prácticas. Desde el punto de vista teórico
el punto de vista sistémico defiende que
todos los miembros de la familia apoyan
LIMITES DE INTEGRACION: el síntoma y son apoyados por el síntoma,
RESUMEN por lo tanto no tiene sentido hacer apare­
cer al PI como el malo, todos lo son o to­
1) Es posible la integración de los mo­ dos son igualmente buenos. Desde la ex­
delos de enfermedad mental que defien­ periencia clínica las posibilidades de recu­
den las tres escuelas. peración pasan por crear una imagen, en
2) La razón de tal posibilidad descan­ la familia, de poder y confianza en sus re­
sa en los presupuestos de la Teoría Sisté­ laciones.
mica. 7) Hay, también, ciertas divergencias
3) No es posible encontrar un deno­ en las técnicas. El grupo de Milán utiliza
minador común en lo que, de hecho, las rituales de forma más extensa y con una
tres escuelas diagnostican durante la en­ intención muy diferente de la mera pres­
trevista. Razones de experiencia clínica cripción de tareas. La técnica del desafío
son las que parecen justi'ficar estas pro­ de MINUCHIN, y sobre todo cómo lo lleva a
fundas discrepancias. cabo, es irreductible con los procedimien­
4) La teoría del cambio terapéutico es tos del grupo de Milán y del MRI, que tie­
similar, de nuevo razones teóricas expli­ nen de común el no enfrentarse a la fami­
can esta similitud. lia.

BIBLlOGRAFIA

BATESON, G. Y otros: Interacción fam/7iar. Buenos FISCH, R.; WEAKLAND, J. H., Y SEGAL, L.: La tácti­
Aires: Ed. Tiempo Contemporáneo, 1971. ca del cambio.Barcelona: Ed. Herder, 1984.
BREUNLlN, D. C. y SCHWARTZ, R. C.: Sequences: FOSTER, Sh. L. y HOIER, T. S.: Behavioral and
toward a common denominator of Family Therapy. systemic Family Therapies: a comparison of the
«Family Process», vol. 25, n. o1. 1986, págs. 67-87. theoretical assumptions. «The American J. of Fami­
CADE, B.: Resolving therapeutic deadlocks using Iy Therapy», vol. 13, n. 03. 1982, págs. 13-23.
a contrived team conflict. «International J. of Family
Therapy», vol. 2, n. 04. 1980, págs. 253-262. GREEN, R. G., y KOLEVZON, M. S.: Three approa­
CADE, B. y SELlGMAN, Ph.: Nothing is good or bad ches to Family Therapy: a study of convergence and
but thinking makes it so. Manuscrito, 1982. divergence. «J. of Marital and Family Therapy»,
DOHERTV, W. J.; COLANGELO, N.; GREEN, A. M., Y 1982, págs. 1-15.
HOFFMAN, G. S.: Emphases of the major Family The­ GURMAN, A. S., y KNISKERN, D. P.: Handbook of
rapy models: a family FIRO analysis. «J. of Marital Family Therapy. New York: Brunner and Mazel Pub.,
and Family Therapy», vol. 11, n.o 3. 1985, pági­ 1981.
nas 299-303. HALEY, J.: Leaving home. New York: McGraw­
FELDMAN, L. B.: Styles and strategies of Family Hill Book Cia., 1980.
Therapy. «Psychiatric Annals», vol. 10, n. 07. 1980, HALEY, J.: Terapia no convencional. Buenos Ai­
páginas 253-260. res: Amorrortu Ed., 1980.

38
Rev. Asoc. Esp. Neuropsiquiatrfa. Vol. VII. N. o 20. 1987

HOFFMAN, L.: Foundations of Family Therapy. SELVINI PALAZZOLLI, M., et al.: Paradox and coun­
New York: Basic Bookslnc., 1981. terparadox. New York: Jason Aronson, 1981.
HUDSON, P.: Different strokes for different folks: SELVINI PALAZZOLLI, M., et al.: Hypothesizing-Cir­
a comparative examination of behavioral structural cularity-Neutrality: three guidelines for .the conduc­
and paradoxical methods in Family Therapy. «J. of tor of the session. «Family Process», vol. 19, n. o 1.
FamilyTherapy», n.o 2.1980, págs. 181-197. 1980, págs. 3-12.
SELVINI PALAZZOLLI, M., y PRATA, G.: A new me­
JONES, S. L.: Family Therapy, a comparison of thod for therapy and research in the treatment of
approaches. London: Prentice Hall International, schizophrenic families. Manuscrito entregado en un
1980. Seminario en Toronto, 1984.
KANTOR, D., y NEAL, J. H.: Integrative shifts for S LUZKI, C.: Process, structure and world views:
the theory and practice of family systems therapy. toward and integrated view of systemic models in
«Family Process», vol. 24, n;o 1. 1985, págs. 13-30. Family Therapy. «Family Process», vol. 22, n.o 4.
LEVANT, R. F.: Diagnostic perspectives On the 1983, págs. 469-476.
family: structural and historical contextual models. STANTON, M. D.: An integrated structural-strategic
«The American J. of Family Therapy», vol. 11, n. o 2. approach to Family Therapy. «J. of Marital and Fa­
1983, págs. 3-10. mily Therapy», 1981, págs. 427-439.
MADANES, C.: Dimensions of Family Therapy. «The TOMM, K.: One perspective on the Milan systemic
J. of Nervous and Mental Disease». vol. 165, n. o 2. approach: part l. Overview of development, theory
1977, págs. 88-98. and practice; part 11. Description of session format,
MADANES, C.: Strategic Family Therapy. San interviewing style and interventions. «J. of Marital
Francisco: Jossey-Bass Pub, 1981. and Family Therapy», 1984 (manuscrito).
MADANES, C.: Behind the one-way mirror. San WATZLAWICK, P.: Paradoxical predictions. «Psy­
Francisco: Jossey-Bass Pub., 1984. chiatry», vol. 25, n. 04. 1965, págs. 368-374.
MACKINON, L.: Contrasting strategic and Milan WATZLAWICK, P.: A structured family interview.
therapies. «Family Process», vol. 22, n. o 4. 1983, «Family Process», vol. 5, n. 08. 1966, págs. 256-271.
páginas 425-440. WATZLAWICK, P. E/lenguaje del cambio. Barcelo­
na: Ed. Herder, 1980.
MINUCHIN, S.: Familias y Terapia Familiar. Barce­
WATZLAWICK, P.; HELMICK BEAVIN, J., y JACK­
lona: Granica Ed., 1977.
SON, D. D.: Teoría de la comunicación humana.
MINUCHIN, S., y FISHMAN, Ch. H.: Family Therapy
Buenos Aires: Ed. Tiempo Contemporáneo, 1973.
Techniques. New York: Brunner and Mazel, 1981. WATZLAWICK, P.; WEAKLAND, J. H., Y FISCH, R.:
NAVARRO GÚNGORA, J.: Escuelas en Terapia Fami­ Cambio. Barcelona: Ed. Herder, 1975.
liar Sistémica, en «La familia: una visión plural», en WEAKLAND, J. H.; FISCH, R., y WATZLAWICK, P.:
PORTERO SÁNCHEZ, L. y otros. Salamanca: Universi­ Brief therapy: focused problem resolution. «Family
dad Pontificia de Salamanca, 1985. Process», vol. 13, n.o 2.1974, págs. 141-168.
NAVARRO GúNGORA, J.: Hacia un modelo para los WEAKLAND, J. H.: Family somatics- a neglected
estudios de Terapias Comparadas. «Psiquis», vol. 7, edge. «Family Process», vol. 16, n. o 3. 1977, pá­
número 5.1986, págs. 11-23. ginas 263-272.
Scon FRASER, J.: Structural and strategic Family WEAKLAND, J.: Communication theory and c!ini­
Therapy. «J. of Marital and Family Therapy», 1982, cal change, en «Family Therapy: theory and prac­
páginas 13-22. tice», Guerin Ed. New York: Gardner Press, 1978.

39