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Austral omunicación
Volumen 4 número 2 (dic. 2015), p. 323-325. 323

Natalia Aruguete.
El poder de la agenda: política, medios y público.
Buenos Aires: Biblos, 2015. 199 p. (Cuadernos de comunicación). ISBN 978-987-691-391-1

Durante los últimos años, el debate acer- Diplomatique-Cono Sur. Seguramente, su


ca del rol de los mass media en las sociedades doble labor en los campos de la investigación
contemporáneas ha desbordado los límites académica y del periodismo motiva buena
del ámbito académico para convertirse en un parte de sus preocupaciones y enriquece su
tema de preocupación y discusión públicas. perspectiva en el estudio de las agendas me-
En este marco, parece oportuno revisar las co- diática y pública que viene desarrollando des-
rrientes teóricas que han servido para pensar de hace más de diez años. Coherentemente
la actuación política de los medios y los vín- con esa mirada, son destinatarios del libro
culos que ellos establecen con sus audiencias. académicos, estudiantes universitarios de to-
Reflexionar sobre los alcances y limitaciones dos los niveles y periodistas interesados en
de los postulados de esas teorías a la luz de emprender una lectura amena y profunda
nuevos y viejos problemas, contribuye a desa- sobre los debates que hacen al corazón de la
rrollar una mirada más atenta sobre fenóme- teoría.
nos en permanente transformación. La obra se organiza en diez capítulos, a lo
En ese contexto se inserta el primer libro largo de los cuales se va trazando el mapa de la
de Natalia Aruguete, El poder de la agenda: agenda setting desde su creación, a fines de la
política, medios y público, que propone un cui- década del 60, hasta la actualidad. No obstan-
dadoso y completo desarrollo de la historia te, el recorrido propuesto no es cronológico,
crítica de la agenda setting. El adjetivo “crítica” sino que se estructura en función de las ten-
no es accesorio: la autora no solo examina las siones entre las teorías surgidas a lo largo de
nervaduras que han nutrido las hojas de esa más de cinco décadas de investigaciones.
teoría; también las pone en cuestión desde la Los dos primeros capítulos recuperan los
mirada de las corrientes a las que esta se ha antecedentes sobre los que cimenta la teoría,
enfrentado, tanto en términos conceptuales tanto aquellos con los que esta discute como
como epistemológicos. los que le sirven de base teórico epistemoló-
Doctora en ciencias sociales por la gica. Dentro de los últimos se destaca la va-
Universidad Nacional de Quilmes, investiga- loración de la obra de Bernard Cohen, cuyas
dora del Consejo Nacional de Investigaciones contribuciones fueron más importantes de lo
Científicas y Técnicas y profesora de grado que los estudiosos de las agendas le han reco-
y posgrado, Aruguete se desempeña tam- nocido hasta el momento.
bién como colaboradora periodística es- El tercer capítulo desarrolla la prime-
pecializada en Página/12 y en Le Monde ra fase de la agenda setting, nacida a partir
324 Reseñas bibliográficas

del emblemático estudio llevado a cabo por fase de la agenda setting, que significó un pun-
Maxwell McCombs y Donald Shaw en la ciu- to de inflexión. La tradicional hipótesis de
dad estadounidense de Chapel Hill durante las Cohen fue puesta en cuestión, pues se halló
elecciones presidenciales de 1968. Estos inves- que las características que las noticias acen-
tigadores concluyeron que los medios tienen túan de un tema o personalidad se vuelven
la capacidad de transferir la importancia que destacadas en las interpretaciones de los pú-
le otorgan en sus coberturas a determinados blicos. Se determina que los medios no solo
objetos, desde su agenda hacia la opinión pú- indicarían sobre qué pensar sino también
blica. Aunque este primer nivel de análisis fue cómo pensar acerca de ciertos objetos. El ca-
revisado y ampliado, la hipótesis de la trans- pítulo seis recorre las premisas teóricas que
misión de la agenda de temas o candidatos fue sostienen la denominada agenda de segundo
comprobada en numerosos artículos, entre los nivel y analiza trabajos que aportaron evi-
cuales se recogen los más representativos. dencia empírica en contextos electorales y no
En el cuarto capítulo, la autora se detie- electorales.
ne en la denominada “Tipología de Acapulco”. El séptimo capítulo es uno de los más
Esta clasificación sistematiza las investigacio- jugosos. Allí se problematiza el complejo pro-
nes realizadas en el marco de la agenda setting ceso de construcción de la agenda mediática
en cuatro grupos, a partir del tipo de datos (agenda building), entendiendo su carácter
empleados para medir la agenda pública y del dinámico, pues surge de la interacción entre
tipo de temas encontrados en la agenda me- distintos tipos de actores: las fuentes de in-
diática. En una segunda parte, se abordan los formación, los líderes políticos y los demás
debates sobre el período de tiempo (time lag) medios, entre otros. Así, la agenda mediática
necesario para que los medios logren fijar la deja de actuar como factor explicativo de la
agenda del público. percepción pública para convertirse en una
Sin negar la existencia de efectos cogniti- variable dependiente en cuya configuración
vos, la segunda fase de la teoría incorpora una confluyen aspectos institucionales, profesio-
serie de variables intervinientes en la relación nales y noticiosos. Por eso, en esta cuarta fase
medios–público. En efecto, las características se propone reemplazar el término “estableci-
sociodemográficas, psicológicas, conductua- miento” por el de “construcción” para referir-
les, actitudinales, del tipo de medio y del tipo se al proceso de creación de la agenda, “que
de mensaje operan como “condiciones con- implica cierta reciprocidad entre los medios,
tingentes” capaces de inhibir o reforzar los los tomadores de decisiones y el público” (p.
efectos de la agenda del primero sobre la del 107).
segundo. El quinto capítulo ahonda en estas Aruguete señala las limitaciones de la
cuestiones e introduce algunos aspectos que teoría para diferenciar conceptualmente la
emergen en el campo a partir de la era digital. conducta de los decisores políticos hacia los
Los estudios que dieron comienzo a la medios y el modelo cognitivo de fijación de
“agenda de atributos” inauguraron la tercera la agenda pública. Ello porque mientras los
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primeros establecen una relación consciente El último capítulo indaga en las vías de
con los medios a partir de una reflexión es- exploración abiertas con el nacimiento de los
tratégica, en el caso de los públicos esa rela- medios digitales en sus variados formatos.
ción es de carácter inconsciente. Su forma de Se confrontan los argumentos que proponen
reaccionar ante las coberturas mediáticas es, reformular las hipótesis de la teoría ante la
consecuentemente, distinta. proliferación de fuentes de información y la
Las denominadas “derivaciones” de la diversificación de las agendas, con otros que
agenda setting son abordadas en el octavo observan que estas plataformas tienden a pro-
capítulo. Se desarrollan aquí las teorías del fundizar su concentración. Asumiendo que
priming y del framing, la agenda cutting y la no se han alcanzado evidencias concluyentes
agenda melding. Asimismo, se despliegan los en ninguno de estos sentidos, Aruguete cues-
argumentos por los cuales se las considera tiona la presunción del vínculo causal entre la
teorías independientes, fundadas en con- agenda mediática y la pública que ha domina-
cepciones distintas. Reducirlas al estatuto de do la teoría, para acoger la idea de pensar la
extensión del establecimiento de agenda — relación en términos de transferencia de rele-
como pretenden sus referentes— empobre- vancia entre agendas.
cería sus aportes teóricos y sus principales En suma, el recorrido que el libro propo-
hallazgos empíricos, plantea Aruguete. ne va ganando densidad a medida que avan-
Más allá de la transferencia de relevan- zan los capítulos. Esta no se expresa única-
cia, ¿cuáles son las implicaciones de la agen- mente en la abundancia de trabajos teóricos
da setting? Tal es la pregunta que motiva la y empíricos que se evocan, sino también —y
quinta fase de estudios, nacida en la última especialmente— en el debate agudo que se va
etapa del siglo XX y desarrollada en el no- trabando con ellos. La autora deja planteado
veno capítulo. Se recogen los trabajos que un sendero de interrogantes por donde seguir
aluden a los efectos cognitivos, actitudinales pensando las relaciones entre medios, política
y conductuales, tres tipos de consecuencias y públicos en el marco de la agenda setting y
del proceso de fijación de agenda. Por otra también fuera de este enfoque pues, como ella
parte, se incorpora la perspectiva que pro- misma concluye, “ninguna teoría es tan vasta
pone un modelo de agenda setting “en red” o como para dar respuesta a todas las inquietu-
“reticular”, según el cual los elementos de los des que surgen en su aplicación como herra-
mensajes noticiosos son asociados con otros mienta para comprender la realidad. Que no
preexistentes en las mentes del público. es tal, por cierto” (p. 178).

Nadia Sabrina Koziner


Universidad Nacional de Quilmes
Universidad de Buenos Aires
nadiakoziner@gmail.com

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