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INDICE

  • 1. COMENZAR CON BUEN PIE LA CLASE

  • 2. EVITAR CONDUCTAS DISRUPTIVAS EN LA CLASE

  • 3. GANARSE EL RESPETO DE LOS ESTUDIANTES

  • 4. ERRORES A EVITAR POR PARTE DE UN DOCENTE

  • 5. CONSEJOS PARA DOCENTES A TENER EN CONSIDERACIÓN EL DÍA DE UN EXAMEN

  • 6. TRUCOS PARA ENAMORAR A SUS ESTUDIANTES

  • 7. APRENDIZAJE COOPERATIVO: CÓMO FORMAR EQUIPOS DE APRENDIZAJE EN CLASES

  • 8. CONSEJOS PARA DOCENTES CON FALTA DE MOTIVACION

  • 9. APLICARIAS EL PRINCIPIO 20/80 A TU PROFESION Y A TU VIDA PARA SER MÁS FELIZ

    • 10. DOCENTES QUE INSPIRAN. EL CASO DE RITA PIERSON

    • 11. DOCENTE, ¿TE ATREVES A SER UNA VACA PURPURA?

    • 12. RAZONES POR LAS QUE TE RECORDARÁN TUS ESTUDIANTES

    • 13. LA CLASE PERFECTA

    • 14. PROHIBIR DESPIERTA EL DESEO. CÓMO EVITAR LA PALABRA NO AL DAR UNA NORMA EN CLASES

    • 15. QUE TIPO DE DOCENTE ERES

    • 16. 10 MANERAS DE ENSEÑAR RESILIENCIA A TUS ESTUDIANTES

    • 17. 5 TIPOS DE CREATIVIDAD QUE PUEDES FOMENTAR EN TUS ESTUDIANTES

    • 18. 10 HABILIDADES QUE TODO DOCENTE DEBERÍA POTENCIAR EN EL AULA

    • 19. UN TRUCO PARA QUE TUS ESTUDIANTES PARTICIPEN ACTIVAMENTE EN CLASES

    • 20. 7 CONSEJOS PARA QUE TUS HIJOS CONSIGAN APRENDER A ESTUDIAR MEJOR

    • 21. 15 FRASES PARA AUMENTAR LA AUTOESTIMA DE TUS ESTUDIANTES. PROPUESTA DE ACTIVIDAD

    • 22. EL CEREBRO CIEGO

    • 23. EDUCAR EN EMOCIONES

    • 24. 25 FRASES DE MOTIVACION PERSONAL PARA EMOCIONAR A TUS ESTUDIANTES

    • 25. CÓMO DAR UNA CLASE AL REVÉS O FLIPPED CLASSROOM EN 5 SENCILLOS PASOS

    • 26. 20 FORMAS DE COMPROBAR SI TUS ALUMNOS HAN ENTENDIDO TUS ENSEÑANZAS.

    • 27. ¿DAR DEBERES O ENSEÑAR DEBERES? ¿QUIERES CONOCER LAS DIFERENCIAS?

    • 28. 7 TRUCOS ALTAMENTE EFECTIVOS PARA EMOCIONAR A TUS ALUMNOS

    • 29. DORMIR Y AFILAR EL HACHA

    • 30. 5 CONSEJOS PARA TRANSFORMAR A UN DOCENTE REACTIVO EN PROACTIVO

    • 31. 5 MANERAS DE ENSEÑAR A PREMIAR EL ERROR ENTRE TUS ALUMNOS

    • 32. 5 PRINCIPIOS DEL COACHING EDUCATIVO QUE COMO DOCENTE DEBERÍAS CONOCER

    • 33. 10 ERRORES QUE TE ALEJAN CADA DÍA MÁS DE TUS ALUMNOS

    • 34. 10 PRÁCTICOS RECURSOS PARA FOMENTAR LA CREATIVIDAD DE TUS ALUMNOS

    • 35. 5 RAZONES POR LAS QUE TUS ALUMNOS NO TE ESCUCHAN MIENTRAS LES ENSEÑAS

    • 36. CÓMO DAR UNA CLASE SIN DAR UNA CLASE. ¿QUÉ? ¿CÓMO?

    • 37. CÓMO CALIFICAR LA ACTITUD DE UNA ASIGNATURA

    • 38. 7 CONSEJOS PARA GESTIONAR CORRECTAMENTE EL “TEMPO” DE UNA CLASE

    • 39. 5 POSICIONES BÁSICAS DEL PROFESOR EN EL AULA

    • 40. MI CLASE EN 55 MINUTOS

    • 41. 7 ERRORES A EVITAR EN UNA SESIÓN DE EVALUACIÓN

    • 42. CÓMO GESTIONAR LA EXPULSIÓN DE UN ALUMNO DEL AULA

    • 43. CÓMO GESTIONAR LA LECTURA EN VOZ ALTA EN EL AULA

    • 44. 10 CONSEJOS PARA QUE UNA REUNIÓN SEA PRODUCTIVA

46.

5 FORMAS DE EVALUAR A LOS ALUMNOS

46. 5 FORMAS DE EVALUAR A LOS ALUMNOS
46. 5 FORMAS DE EVALUAR A LOS ALUMNOS
46. 5 FORMAS DE EVALUAR A LOS ALUMNOS
46. 5 FORMAS DE EVALUAR A LOS ALUMNOS
  • 47. 7 CONSEJOS PARA GESTIONAR LA CONFLICTIVIDAD EN EL AULA

  • 48. 5 CONSEJOS PARA GANARSE EL RESPETO DE TUS ALUMNOS

  • 49. 5 CONSEJOS PARA LOS 5 ÚLTIMOS MINUTOS DE CLASE

  • 50. DOCENTE, ¿A QUÉ LE TIENES MIEDO?

  • 51. CÓMO PODEMOS TRANSFORMAR LA “RECOMPENSA INJUSTA” EN UNA OPORTUNIDAD

  • 52. 5 CONSEJOS PARA GANAR PRESENCIA EN EL AULA

  • 53. 7 CONSEJOS PARA INCENTIVAR LA MEMORIA DE NUESTROS ALUMNOS

  • 54. ¿CÓMO COLOCAS A TUS ALUMNOS EN EL AULA?

  • 55. LOS 10 MANDAMIENTOS DEL DOCENTE

  • 56. 3 TRUCOS PARA CAPTAR LA ATENCIÓN DE TUS ALUMNOS

  • 57. UN TRUCO PARA QUE TUS ALUMNOS HAGAN LOS DEBERES EN CASA

  • 58. 10 MINI TRUCOS PARA REGALAR FELICIDAD A LOS DEMÁS

  • 59. 7 CLAVES PARA ENSEÑAR EN EL SIGLO XXI

  • 60. DOCENTE, ¿ESTARÍAS DISPUESTO A PENSAR MÁS PARA TRABAJAR MENOS?

  • 61. EL DÍA QUE DECIDÍ 25 FORMAS DE DESAPRENDER PARA SEGUIR APRENDIENDO

  • 62. 10 EXCUSAS QUE COMO DOCENTE HAS OÍDO ALGUNA VEZ DE TUS ALUMNOS

  • 63. LA MEMORIA. CÓMO ENSEÑAR PARA NO OLVIDAR

  • 64. 5 PRINCIPIOS DEL MARKETING QUE TODO DOCENTE DEBERÍA APLICAR EN EL AULA

  • 65. 50 PREGUNTAS QUE COMO DOCENTE DEBERÍAS HACERTE

  • 66. DOCENTE, ¿HASTA CUÁNDO VAS A PERMANECER EN TU ZONA DE CONFORT?

  • 67. 5 TRUCOS Y 2 CONSEJOS PARA RECORDAR EL NOMBRE DE TUS ALUMNOS

  • 68. 5 MANERAS DE ESCUCHAR A TUS ALUMNOS. ¿QUÉ ES LA ESCUCHA EMPÁTICA?

  • 69. LAS 9 PEORES DECISIONES QUE PUEDES TOMAR COMO DOCENTE

  • 70. 10 CONSEJOS PARA DOCENTES CON FALTA DE MOTIVACIÓN

  • 71. 3 FORMAS DE DAR LAS GRACIAS A TUS ALUMNOS. ¿CON CUÁL TE QUEDAS?

  • 72. SMARTICK. DONDE OTRA FORMA DE APRENDER MATEMÁTICAS ES POSIBLE

  • 73. 4 RAZONES POR LAS QUE ENSEÑAR CON Y DESDE EL CORAZÓN

  • 74. PROCRASTINACIÓN DOCENTE O DEJAR PARA MAÑANA LO QUE DEBIERAS HACER HOY

  • 75. UN TRUCO PARA QUE TUS ALUMNOS PARTICIPEN ACTIVAMENTE EN CLASE

  • 76. CÓMO ENSEÑAR A TUS ALUMNOS A VENCER LA LEY DE PARKINSON

  • 77. 10 EJEMPLOS DE CÓMO TRANSFORMAR PROBLEMAS EN SOLUCIONES

  • 78. 10 DECISIONES QUE TE CONVERTIRÁN EN UN DOCENTE DE ÉXITO

  • 79. CÓMO ENSEÑAR A TUS ALUMNOS LOS TIPOS DE ACOSO ESCOLAR.

  • 80. THE EMPATHY TOY, EL JUGUETE PARA FOMENTAR LA EMPATÍA ENTRE TUS ALUMNOS

  • 1. COMENZAR CON BUEN PIE LA CLASE

Independientemente de la hora en que nos toca dar clase, es bueno que tengas en cuentas estos aspectos e intentar no variar tu rutina:

  • 1. Sé puntual. Sin duda la puntualidad es un elemento clave para empezar con buen pie una clase. Sé que no siempre es fácil llegar muy puntual, porque en muchas ocasiones debemos desplazarnos de una clase a otra. Sin embargo, en otras ocasiones esperamos a que suene el timbre para ir al lavabo, beber agua, buscar nuestro material escolar, apurar el café, etc. Esto provoca que lleguemos precipitadamente a clase y hayan pasado entre cinco o diez minutos. Todo este tiempo que perdemos antes de llegar al aula es un tiempo que después nos costará recuperar una vez estemos dentro. Tampoco hay que olvidar que buena parte de los conflictos que se producen en el aula se producen justo al inicio o al final de las sesiones, en ese impás en el que el aula se queda momentáneamente sin profesor.

  • 2. Saluda. Cuando entremos en clase debemos empezar con un saludo a nuestros estudiantes. Debe ser un saludo enérgico y que conlleve una fuerte actitud postural. Además de demostrarles respeto y educación, ayuda a que los jóvenes que suelen estar a veces de pie o en las taquillas oigan nuestra voz e interioricen que hemos llegado a clase. Recuerda también que tu saludo debe implicar una respuesta de todo el estudiantado. Insiste en las primeras clases del curso y después verás cómo es muy fácil llevarlo a cabo.

  • 3. Evita sentarte. Como a veces no es suficiente con saludar y que nos devuelvan el saludo, recomiendo que, al llegar a clase, no te sientes inmediatamente. Si te sientas pasará que parte de los estudiantes no te verán, y no tendrá la conciencia de que la clase ha empezado. Ubícate en el centro de la misma o desplázate por los pasillos del aula. El alumno rápidamente interiorizará que estás ahí y que la clase ha comenzado.

  • 4. Evita gritar. Otro de los errores que cometemos es aumentar el tono de voz durante los primeros minutos de clase. Debes evitarlo, y para ello te recomiendo algo tan sencillo como empezar a hablar siempre de pie y centrado en el aula con tu tono de voz normal. Es sorprendente como a los pocos segundos el ruido ensordecedor de los primeros minutos va desapareciendo. Los ruidos se transforman en murmullos y los murmullos en silencio.

  • 5. Di lo que trabajarás en la clase. Es muy importante que, una vez hayas conseguido un clima de silencio adecuado, expliques muy brevemente qué tienes pensado trabajar durante la sesión. Puedes hacerlo de varias maneras: de viva voz, escribiéndolo en la pizarra tradicional o proyectarlo en la pizarra digital. Si explicas lo que harás, le estás diciendo al estudiante que la clase no es una improvisación, que sabes perfectamente lo que se trabajará en todo momento. Esto te dará seguridad y hará que los jóvenes no te cuestionen lo que tienes programado para ese día. No olvides el valor de la palabra, sobre todo, el de la palabra escrita.

  • 2. EVITAR CONDUCTAS DISRUPTIVAS EN LA CLASE

¿Que entendemos por disrupción o conducta disruptiva en el aula?

La conducta disruptiva es un modo de actuación inapropiado que dificulta el proceso de enseñanza-aprendizaje por parte del profesor y perjudica el buen funcionamiento del grupo así como la atención en el aula.

En muchas ocasiones, cuando nos encontramos en clase, uno de los mayores problemas al que nos enfrentamos los docentes es el continuo murmullo generado por los estudiantes. Pero lo peor es que es un tipo de ruido que yo llamo de “baja intensidad” y que no se supone lo suficientemente grave como para sancionar individualmente a ningún joven. La conducta disruptiva tiene como inconveniente que no afecta a uno o dos alumnos, sino que frecuentemente abarca un número considerable de alumnos de una clase. Con la disrupción el profesor pierde la concentración y el hilo de las explicaciones, y los alumnos disminuyen enormemente el nivel de atención.

Consejos para evitar la disrupción o la conducta disruptiva en clase:

  • 1. El tono de voz. Cuando veas que la disrupción empieza en tu clase, no levantes la voz. Cuando más alces la voz,

mayor será el ruido que se producirá en el aula. Este truco lo aprendí de un profesor de facultad en mi primer

año. En una clase de más de ochenta estudiantes llegaba el profesor y había un enorme ruido o disrupción en el aula. Este profesor empezaba a hablar con un tono de voz más bajo de lo normal y se producía un efecto asombroso. Al cabo de pocos segundos toda la clase estaba en silencio. En ese momento iba aumentando paulatinamente su voz hasta adquirir un tono normal. Los buenos alumnos os ayudarán y también pedirán a sus compañeros que callen.

  • 2. Posición en aula. Cuando detectes una conducta disruptiva, rápidamente cambia de posición en el aula. Te

aconsejo que te pongas de pie delante de ellos y vayas caminando por los pasillo de las mesas de los estudiantes, y nunca sin alzar la voz y nunca sin dejar de hablar. Ve paseando por toda la clase, especialmente en

las zonas en las que más hablen los jóvenes. Mientras caminas y hablas, a la vez fija la mirada en aquellos que estén hablando. El efecto que se producirá te va a sorprender, porque casi con toda seguridad callarán al instante.

  • 3. Dictado. Si ves que no puedes mantener el silencio en clase y no puedes evitar la disrupción en clase, un buen

recurso es cambiar la explicación de un contenido por el dictado del mismo. Es importante que los jóvenes no lo

perciban como un castigo, sino como algo que forma parte del proceso de una clase lectiva. Cuando dictas

contenido haces que el estudiante se centre por completo en copiar lo que dices y favorece el silencio en el aula.

  • 4. Una narración. Otro método que resulta francamente útil para disminuir la disrupción es contar una breve

narración, historia o anécdota. Debes intentar que se ciña lo más posible al contenido que estas impartiendo. A

los estudiantes les fascina que los profesores contemos historias, que dejemos de ser profesores para convertirnos en narradores. Intenta teatralizar la historia que cuentes y conseguirás cautivarlos. ¿Acaso no somos los docentes contadores de historias?

  • 5. Actividades mecanizadas. Otro recurso que podemos emplear para que baje el ruido en el aula tiene que ver

con las actividades de clase. Haz que los jóvenes realicen actividades mecanizadas, que no requieran mucho

esfuerzo y se basen en la repetición, en el ensayo error, en el copiado de algún contenido. Nunca olvides que un estudiante ocupado es un estudiante silencioso.

¿Qué porcentaje de culpa tenemos los profesores acerca de las conductas disruptivas de nuestros alumnos?

Es importante que sepamos analizar por qué en determinadas clases nos cuesta tanto mantener el silencio. Siempre he creído que las buenas respuestas precisan de buenas preguntas. Aquí van algunas:

¿Mi ritmo de explicación es el más acertado?

¿Mientras explico se producen continuamente silencios?

¿Qué posición ocupo normalmente en clase?

¿Cuál es mi actitud postural en el aula?

¿Qué transmite mi lenguaje no verbal?

¿Es la colocación de los estudiantes en el aula la más acertada?

¿Influye que mi clase sea a última hora o entre descansos?

3.

GANARSE EL RESPETO DE LOS ESTUDIANTES

Ganarse el respeto de los estudiantes es algo que a todos los docentes nos interesa tanto como nos preocupa. Lo cierto es que trabajar en un grupo en el que los jóvenes te admiren y te respeten supone una gran satisfacción tanto en el plano personal como en el plano profesional. En muchas ocasiones tendemos a confundir el respeto con la autoridad y no es así.

¿Cómo ganarse el respeto de tus alumnos?

1. Dar ejemplo. El docente no tiene la misma posición que el estudiante en el aula. En muchas ocasiones tendemos a distanciarnos mucho de nuestros estudiantes y ello conlleva un cierto peligro. A mayor distanciamiento más difícil se hace ganarse su respeto, ya que te ven más como una autoridad que como un docente con ganas de transmitir valores y conocimientos. Dar ejemplo a tus alumnos es algo tan sencillo como respetar las normas del centro y echar a un lado lo que entenderíamos como privilegios. Para dar ejemplo debemos evitar:

La falta de puntualidad al inicio y al final de la clase.

El uso del celular en el aula sin una finalidad estrictamente educativa.

Ausentarse del aula con regularidad. Demuestra falta de previsión y de planificación.

El retraso en la corrección de pruebas, exámenes y trabajos.

Faltar al respeto a nuestros estudiantes.

El trato desigual a tus estudiantes.

Ser coherentes entre lo que se dice y lo que se hace, respetando en todo momento las reglas del centro. 2. Tono de voz. El tono de voz es un aspecto determinante para ganarse el respeto de tus estudiantes. En muchas ocasiones nuestro tono de voz determina el quehacer de una sesión. Hay que evitar un tono monótono y cansino porque provoca que el estudiante deje de escucharnos. En muchas ocasiones nuestro tono de voz no es el

adecuado y refleja con demasiada claridad nuestro estado de ánimo. No es mejor profesor aquel que tiene un mayor tono de voz. Es importante que nuestra voz refleje decisión y pasión, que nos creamos aquello que estamos transmitiendo, que seamos verosímiles en nuestras explicaciones, que evitemos vacilaciones. De lo que se trata es de sacar partido a nuestra voz y para ello es recomendable tener unos hábitos saludables como:

Hidratarse durante toda la jornada laboral. Evitar gritar. Evitar hablar en el momento en que varios alumnos lo estén haciendo al mismo tiempo. Tener una conducta postural adecuada. No hablar mientras borramos la pizarra. Aprender a respirar con el diafragma. Expulsar el aire por la nariz. 3. Actitud corporal. Otro factor para ganarse el respeto de tus estudiantes es la actitud corporal con la que afrontamos una clase. Es fundamental que noten nuestra presencia en el aula en todo momento. Nuestra actitud corporal debe ser decidida y enérgica porque en muchas ocasiones transmite mucho más que nuestra voz. Debemos ser capaces de utilizar todo nuestro cuerpo para captar la atención de los jóvenes. El lenguaje no verbal es un tipo de lenguaje que complementa nuestras enseñanzas y es una herramienta muy útil para reforzar los contenidos. Para ello es recomendable:

Gesticular con las manos cuando pretendamos destacar un aspecto que nos parece importante.

Movernos continuamente por toda la clase.

Ser expresivos con nuestro rostro a la hora de manifestar sentimientos, deseos, órdenes…

Caminar erguidos y con paso decidido y firme. Mirar al estudiante que nos está hablando en ese momento. Estar callados y utilizar nuestro cuerpo cuando en el aula se producen conductas disruptivas. Hay veces que un gesto es mucho más eficaz que dar una orden de forma oral. 4. Preparación y coherencia. Otro factor muy a tener en cuenta de cara a ganarse el respeto de los estudiantes es preparar a conciencia las sesiones de cada uno de tus grupos, y que estas sesiones sean coherentes con los contenidos previstos en la programación. Los estudiantes valoran enormemente a los profesores que saben en todo momento qué hacer en sus clases. Es muy importante que no vacilemos durante la clase sobre lo que se va a trabajar. Es el docente el que decide en todo momento qué hacer en el aula. De no ser así el respeto de los jóvenes se verá afectado porque perderás la capacidad de decisión y de control del aula. Otro factor relacionado con este punto es la importancia de ser coherentes durante las sesiones y con la programación. Debes evitar preguntar a los estudiantes en qué punto del tema se quedaron o corregir ejercicios que ya se habían corregido el día anterior. Los jóvenes notan en seguida que no tenemos nuestras sesiones preparadas y eso hace que aumente la disrupción en el aula, provoque la queja de los estudiantes y sea más difícil que nos respeten. 5. Empatía. La empatía es para mí el aspecto determinante en el proceso educativo. En esta entrada hago referencia a la importancia de sabernos poner en la piel de nuestros jóvenes mediante la escucha activa. Escuchar con atención y asentir la cabeza ayuda ganarnos su respeto. Los estudiantes valoran enormemente que conectemos con ellos, que nos hagamos partícipes tanto de sus logros como de sus fracasos, tanto de sus alegrías como de sus preocupaciones. Ser docente sin ser empático es algo que no concibo en la Educación. Aquellos

docentes que carecen de empatía son, por lo general, aquellos que tienen más problemas de relación con un grupo. El respeto de un profesor viene determinado por sus actuaciones en el aula. No tiene nada que ver con el hecho de ser hombre o mujer, de ser un profesor recién llegado o un veterano. Ganarse el respeto de los jóvenes viene determinado por nuestro trabajo, por nuestra profesionalidad, por nuestra dedicación y preparación y por la pasión con que llevemos a cabo nuestras sesiones.

Acciones para aumentar la Empatía con los estudiantes:

  • 1. Aprenderse los nombres y evitar llamarlos por sus apellidos pues una gran parte de ellos detesta que los llamen así pues ello genera un distanciamiento entre tú y el estudiante debido a su excesiva formalidad.

  • 2. Tener buena memoria. Por buena memoria me refiero a aquellas pequeñas cosas que para nosotros son poco importantes, pero que para nuestros estudiantes significan muchísimo. Preguntarles por el partido del fin de semana contra su eterno rival, felicitarles por la consecución de un logro, interesarse por sus mascotas, mostrar interés tras una enfermedad, pérdida de un familiar o percance.

  • 3. Mantener el contacto visual. Es muy frecuente que al principio o al final de la clase se nos acerquen los estudiantes para preguntarnos algún asunto. En ese momento solemos estar pendientes de nuestro material escolar y descuidamos el contacto visual con quien nos habla. Si no le miramos, el alumno captará que nos importa más lo que estamos haciendo que no lo que nos está diciendo.

  • 4. Escuchar en lugar de oír. La Escucha Activa consiste precisamente en diferenciar la palabra oír de la palabra escuchar. OÍR no es más que percibir sonidos, mientras que ESCUCHAR consiste en entender aquello de lo que se nos habla.

  • 5. Cambiar las preguntas cerradas por las preguntas abiertas. Un factor que nos puede ayudar a empatizar con nuestros estudiantes tiene que ver con la forma con que formulamos las preguntas. Al interactuar con un alumno hay una gran diferencia entre preguntarle ‘si está preocupado’ a preguntarle ‘por qué está preocupado’. Mientras la primera pregunta se responde con un simple SÍ o NO, la segunda implica un porqué que creará un vínculo emocional entre tú y el alumno que debes aprovechar.

  • 4. ERRORES A EVITAR POR PARTE DE UN DOCENTE

Errores que son muy comunes en nuestra profesión y que creo que con poco esfuerzo podemos corregir y mejorar así nuestra labor docente. Siempre me gusta decir que errar nos hace humanos, y que rectificar no convierte en buenos profesionales.

¿Qué errores podemos evitar como docentes?

  • 1. Falta de visibilidad. La presencia y visibilidad en el aula es un aspecto muy a tener en cuenta a la hora de

impartir una sesión. Para ello es fundamental que estemos preferentemente de pie y en constante movimiento, para que los estudiantes fijen su atención hacia nosotros. Ello nos permitirá tener un mayor control del grupo clase.

  • 2. Oír sin escuchar. Intentar no sólo oír a los estudiantes, sino también escucharlos. La diferencia entre oír a una

persona y escucharla es enorme, ya que cuando la escuchamos lo estamos haciendo de forma activa y les

transmitimos a nuestros jóvenes que aquello que nos está diciendo es importante tanto para ellos como para nosotros. Con ello aumentaremos la empatía y mejoraremos nuestra relación con ellos. Aquellos docentes que

sólo oyen a sus alumnos pero no interactúan, corren el riesgo de tener una relación distante y ello repercute negativamente en la relación del docente con el grupo.

  • 3. No mantener el contacto visual. La comunicación no verbal de un docente, aquel que se transmite a través de

los sentidos, resulta fundamental en el desarrollo de una sesión. Bien es cierto que los docentes enseñamos a través de la palabra oral y escrita, pero también comunicamos a través de nuestro cuerpo y, por supuesto, con la mirada. No mirar a nuestros estudiantes transmite inseguridad, duda, incomodidad, falta de empatía.

4. No cumplir con lo prometido. Lo prometido es deuda. Todos saben el sentido de la justicia que tienen, por lo general, los estudiantes. Incluso añadiría que además de sentido de la justicia tienen muy buena memoria para aquello que les conviene. De ahí la importancia de ser muy escrupulosos con aquello que les prometemos, porque si ya de antemano sabemos que no vamos a cumplirlo, esta promesa no cumplida se volverá en nuestra contra. Esto sirve tanto para las promesas como para con las amenazas en caso de no cumplir con las normas del liceo. Un docente que no mantiene su palabra o que no cumple con su palabra es un docente que poco a poco va debilitándose frente al grupo y puede afectarle muy negativamente en el caso de que quiera ganarse su respeto.

  • 5. Prolongar el tiempo de corrección. Profesor, ¿tienes los exámenes corregidos? Es importante hacer un

esfuerzo por entregar la corrección en la mayor brevedad posible. La rapidez en la corrección es algo que los

estudiantes valoran muy positivamente y hace que te ganes su respeto, porque consciente o inconscientemente te conciben como un profesional implicado y eficaz. El hecho de entregar con rapidez aquello que hemos

corregido también le da valor a la corrección en sí en el caso de que queramos hacer algún inciso o comentario en clase. Hay docentes que tardan semanas en la corrección y ello repercute negativamente en su beneficio.

  • 6. No utilizar el mismo código. Para que exista una correcta comunicación entre dos personas, estas deben

conocer y compartir el mismo código. En muchas ocasiones se producen problemas de relación entre estudiante y docente porque la fractura que existe del código de cada parte es insalvable. Los docentes tenemos la facultad de dominar todos los registros de una lengua, desde el culto hasta el vulgar, pasando por el coloquial. El error que cometemos es pensar que también nuestros jóvenes dominan todos estos registros. En la medida que seamos

capaces de compartir al máximo el mismo código, más fluida será la relación y mayor será el grado de

comprensión. Con ello no digo que debamos situarnos a su nivel de competencia lingüística, sino que se trata de encontrar un equilibro entre aquellos que les podré enseñar como nuevo y el registro que utilizaré para que ese conocimiento llegue a todos los estudiantes.

  • 7. No dejarnos influir por nuestro estado de ánimo. Siempre he admirado a los presentadores de noticias de la

televisión porque siempre tienen el mismo semblante, pese a que seguramente tendrán como todos nosotros sus días buenos y sus días malos. A esto se le llama profesionalidad. Pues bien, creo que esta profesionalidad también debería ser aplicable a los docentes. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por nuestros problemas personales y los trasladamos a nuestras sesiones. Tenemos poca paciencia, nos sentimos irritados, gritamos por cualquier nimiedad, expulsamos a estudiantes de forma arbitraria. Al ponerme delante de mis espectadores, los alumnos, debo dar lo mejor de mí mismo, independientemente del estado de ánimo en el que me encuentre. Ser profesional bajo cualquier circunstancia es la mejor forma de dignificar nuestro trabajo.

  • 8. No educar desde el respeto, sino desde el miedo y la autoridad. Muchas veces los docentes mezclamos

conceptos como la educación, el respeto y la autoridad. En este caso sólo quiero incidir en la importancia de no

tratar de educar desde el miedo y la amenaza. En muchas ocasiones asimilamos el control de una clase con medidas que fomentan el miedo a los jóvenes o la amenaza ante el incumplimiento de alguna norma. Creo que es

un error. Desde el principio debemos enseñar desde el respeto, desde la responsabilidad. Hay docentes que se vanaglorian de que en su clase no hay problemas de disciplina. Lo que no dicen es que esta disciplina viene condicionada por el miedo que le tienen. Nunca hay que enseñar desde el castigo, la amenaza o el miedo.

  • 9. Enseñar sin educar. Los docentes solemos cometer el error de pensar que nuestra profesión consiste en la

transmisión pasiva de conocimientos, en la transmisión unidireccional de contenidos a través de lo que podríamos llamar una clase magistral. Creo que este enfoque es erróneo. Y es erróneo porque un docente es mucho más que un mero transmisor de conocimientos. Un docente es aquel que además de enseñar es capaz de invertir, repito, invertir, todo el tiempo que haga falta en educar, en transmitirles valores como el de la solidaridad y la cooperación. 10. Mezclar lo profesional con lo privado. Redes sociales. En la sociedad actual la privacidad se está convirtiendo en un lujo. El ámbito privado de los docentes es algo que debemos tener muy en cuenta, porque un mal uso de nuestra privacidad puede afectarnos muy negativamente. Me parece importante que en nuestras sesiones nos centremos en lo educativo y no en lo personal. Se trata de mantener una distancia con nuestros jóvenes, en especial, por lo que a las redes sociales se refiere. De ahí que sea necesario mantener unas pautas de actuación muy estrictas. Lo digo porque los jóvenes tienen la costumbre de bombardearnos con preguntas sobre nuestra

vida privada, nos envían solicitudes a nuestros perfiles sociales. Es por ello que creo conveniente guardar con mucho celo nuestra vida privada, porque a corto o a medio plazo, la información personal que podamos dar podría afectarnos negativamente. Revisando todos estos errores me doy cuenta de que la profesión de docente exige por nuestra parte una dedicación y una vocación extraordinarias. Siempre he pensado que los mejores docentes son aquellos que, habiéndose equivocado una y otra vez, tienen la capacidad de levantarse todas las mañanas para enfrentarse al reto apasionante que supone la docencia. Para aquellos que amamos esta profesión tiene tanto de reto como de pasión. Aquellos que nos dedicamos a la docencia debemos dar a en cada sesión lo mejor de nosotros mismos, vaciarnos en clase, entregarnos para que nuestros alumnos adquieran valores y conocimientos, enseñarles a

través de la palabra y educarles desde el corazón. Si tú eres uno de ellos, desde aquí mi más sincera felicitación porque,

  • 5. CONSEJOS PARA DOCENTES A TENER EN CONSIDERACIÓN EL DÍA DE UN EXAMEN

Recomendaciones a tener en cuenta el día de un examen:

  • 1. Ser puntual. Personalmente creo que es un aspecto fundamental el hecho de que el profesor llegue lo más puntual posible a su clase el día que hay una prueba o examen. Por lo general los jóvenes suelen estar nerviosos y no es conveniente hacerles esperar más de lo necesario.

  • 2. Separar las mesas. A la hora de separar las mesas para hacer un examen individual es importante que los jóvenes estén perfectamente alineados en filas. Digo esto porque una disposición ordenada de mesas y sillas dará armonía al aula y favorecerá, por ende, la concentración.

  • 3. Despejar la mesa del estudiante. Una vez los estudiantes están separados y correctamente alineados, el siguiente paso es despejar su mesa de trabajo. Es conveniente que quiten todo aquello que no van a utilizar para realizar la prueba: libros, agendas, estuches… Todos estos elementos perjudican su concentración y les hace perder, en algunos casos, tiempo para realizar la prueba.

  • 4. Mostrar el examen con la ayuda de un proyector o pizarra digital. Un error muy común es entregar el examen sin haberlo explicado previamente. Si entregamos el examen justo al llegar a clase, el estudiante empezará inmediatamente la prueba y no podremos captar su atención. Para ello, una buena opción antes de entregar en mano un examen, es mostrarlo a través de un proyector o con la ayuda de la pizarra digital. Es bueno leer los enunciados y textos de las pruebas en voz alta por si hemos cometido algún error.

  • 5. Hacer preguntas sobre lo que no se ha entendido del examen. Una vez proyectado y explicado el examen, es el momento para que el estudiante haga al profesor las preguntas que durante la explicación de la prueba hayan podido surgir. En muchas ocasiones, en función de la prueba, muchos suelen hacer las mismas preguntas y el profesor debe explicarlas individualmente una y otra vez.

  • 6. Repartir el examen boca abajo. Ahora sí es el momento de repartir el examen, pero es conveniente hacerlo boca abajo, para que todos puedan empezar al mismo tiempo.

  • 7. Comenzar a realizar el examen. Una vez repartido el examen, ya pueden girar la prueba. Lo primero que todos deben hacer a la vez es escribir sus datos en el examen para que el profesor a la hora de corregirlos pueda identificarlos.

  • 8. Hacer preguntas durante la prueba. Es muy común durante la prueba hagan preguntas. A veces, el profesor se dedica a ir de un sitio a otro resolviendo dudas o aclarando cuestiones. Si hemos realizado una explicación detallada antes de la prueba, los jóvenes no deberían preguntar. Es bueno, por ello, establecer durante la prueba un número máximo de preguntas que el grupo podrá hacer, por ejemplo, un máximo de cinco. El abuso de

preguntas durante la realización de la prueba es un factor negativo porque hace que el resto pierda atención y concentración.

  • 9. Finalizar la prueba. Una vez ha finalizado la prueba, se debe avisar al profesor levantando la mano, pero ni el

profesor ni el estudiante deben levantarse. Es frecuente que en los últimos minutos de la clase, los jóvenes adopten una conducta disruptiva y se levanten de sus sillas. El estudiante volverá a girar el examen tal y como se lo ha entregado el profesor al principio y esperará a que el resto finalicen la prueba. 10. Entregar el examen. El profesor avisará de la finalización del examen cinco minutos antes de que suene el timbre, para que los jóvenes vayan finalizando la prueba. A la hora de entregar los exámenes se puede proceder de la siguiente forma: los jóvenes pasarán de atrás hacia adelante las pruebas, hasta que el primero de cada fila tenga todos los exámenes de su propia fila. En ese momento será cuando el profesor los recogerá y dará por finalizada

la prueba.

  • 6. TRUCOS PARA ENAMORAR A SUS ESTUDIANTES

  • 1. Entra sonriendo. No digo nada nuevo al afirmar la importancia del lenguaje no verbal a la hora de comunicarse.

Personalmente, la entrada en el aula es un momento al que le concedo muchísima importancia, porque en cierta manera puedes adivinar cómo se desarrollará la sesión. En mi caso siempre intento entrar con una sonrisa. Y entro con una sonrisa porque sé que es contagiosa, porque siempre habrá algún estudiante que te devolverá en

algún momento esta sonrisa. Con este joven habrás conseguido conectar muy probablemente hasta el final de la clase.

  • 2. Cuenta una anécdota. No hay mejor forma de conectar con un alumno que contando una anécdota. Una

anécdota que puede ser nuestra o de otra persona. Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de

seducción para los estudiantes. Debemos ser capaces de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir

dosificándolas a lo largo de una clase. Son una excelente forma de captar la atención, de disminuir conductas disruptivas. Y tan importante es contarlas como que nuestros estudiantes también puedan hacerlo.

  • 3. Finaliza la clase con un vídeo. Este truco no falla nunca. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una

excelente forma de decirles a los estudiantes que han hecho un buen trabajo durante la sesión, que estás satisfecho y agradecido por ello, y que quieres recompensar este esfuerzo con un tipo de material que permite la distensión y la relajación. Es un momento para disfrutar con ellos. Yo recomiendo que sean vídeos que no

superen los cinco minutos y que, en la medida de lo posible, guarden relación con el currículo de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. También hay que tener muy en cuenta un canal como el de YouTube, muy popular entre los jóvenes.

  • 4. Aprende de tus estudiantes. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus estudiantes que ese día

ellos te han enseñado algo. Se trata de un truco muy sencillo, ya que puedes aprovechar las asignaturas que hayan tenido ese mismo día. La propia pizarra tradicional te dará un montón de pistas. Hazte el curioso, y deja que ellos te enseñen algo que saben, algo que para ellos tiene cierto valor y escúchales con atención, de forma

activa, asintiendo con la cabeza. Hazles sentir importantes, hazles sentir que ellos también tienen algo que decirte.

  • 5. Da o presta algo que sea tuyo. En el maletín de un docente hay algunas cosas que nunca pueden faltar. Los

pañuelos de papel son una de esas cosas. A los estudiantes les encanta que les demos o prestemos algo. La acción

de coger el maletín y sacar algo de dentro y dárselo es visto por muchos de ellos como algo muy a valorar. He hablado de pañuelos de papel, pero también puede ser material escolar. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado. En ese momento estarás creando un vínculo entre tú y el joven, y podrás aprovechar para hablar con él cuando te lo devuelva.

  • 6. Di o haz algo inusual. Se trata es de llevar a cabo algunas actuaciones que se salen de lo normal en una clase.

Puede ser un gesto, un movimiento, cantar una canción, recitar un poema, cambiar el tono de voz, andar de

puntillas hacia un joven que está medio dormido…. Estas extravagancias tienen un poder tremendamente

efectivo, porque descolocan al estudiante y al mismo tiempo consigues arrancarle una sonrisa de complicidad. Haz de la sorpresa una de tus mejores armas para enamorar.

  • 7. Intercambia los papeles. Lo que hago es sentarme en la silla del estudiante y este en la mía. Lo cierto es que se

produce una situación que a los jóvenes siempre les choca y aseguro que, bien gestionada, hace que se produzca

un momento de distensión en el aula.

  • 8. Convierte a un estudiante en protagonista. Creo que no existe mejor manera de conectar con las personas que

haciéndoles ver lo importantes que son para ti. Pues bien, recomiendo que proyectes esta idea en tus estudiantes, que los hagas sentir especiales, que potencies sus cualidades y sus virtudes. Si así lo haces, lograras

establecer un vínculo que te beneficiará enormemente, porque la respuesta que tendrá ese estudiante será de gratitud. Y la gratitud es una muy buena compañera para enseñar y para aprender.

  • 9. Crea expectativas. Tenemos que ser capaces de vender nuestro producto. Y hacerlo de la mejor manera

posible. En el mundo del marketing el mejor producto es aquel que mejor se vende, independientemente de si es mejor o peor. Así que nosotros debemos vender aquello que enseñamos mediante la creación de expectativas. La creación de expectativas es muy útil al inicio de una sesión. Una vez entres en el aula, lo primero que debes hacer es dar a conocer tu producto, lo que enseñaras. Y hacerles ver que será algo único, especial, diferente, maravilloso, increíble. Estas expectativas serán recogidas y la predisposición para su aprendizaje será mucho mayor. 10. Bromea. Se puede y se debe aprender bromeando. Porque cuando bromeamos estamos enseñando a

nuestros alumnos que nos podemos reír con la gente y no de la gente. Una broma dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo emocional con tus estudiantes. Favorece el lenguaje figurado, rebaja la tensión, crea distensión, sirve para establecer transiciones entre las diversas actuaciones en el aula.

7.

APRENDIZAJE COOPERATIVO: CÓMO FORMAR EQUIPOS DE APRENDIZAJE EN CLASES

En un artículo anterior titulado Colaborar vs. Cooperar en el aula explicaba la importancia de estos dos términos e incidía en su diferenciación. Pues bien, una de las diferenciaciones más significativas entre Colaboración y Cooperación reside en la homogeneidad de la colaboración y la heterogeneidad de la cooperación. Y sobre esa heterogeneidad me ceñiré en este artículo para explicaros cómo podemos formar grupos o equipos de trabajo cooperativo.

No cabe duda de que el trabajo en equipo es un factor muy a tener en cuenta en el aprendizaje de cualquier materia. Pero su valor aumenta cuanto más diferente sea este mismo equipo, desde el punto de vista intelectual, social, de género… Para conseguirlo, el docente debe partir de unas premisas que resumo a continuación en cuatro pasos:

Paso 0. A tener en cuenta en la elaboración de equipos de aprendizaje cooperativo:

Elaborar grupos de entre cuatro o cinco miembros.

Valorar las posibles compatibilidades e incompatibilidades entre compañeros.

Mezclar chicos y chicas.

Procurar que el grupo que se crea represente en la medida de lo posible al grupo clase.

Preguntar a los chicos por sus preferencias personales y afinidades.

Paso 1. Clasificación de los estudiantes en tres categorías:

CÍRCULO: Jóvenes capaces de ayudar a los demás.

CUADRADO: El resto de estudiantes de la clase.

TRIÁNGULO: Estudiante que necesita de la ayuda de los demás.

A cada grupo se le representa con una figura geométrica diferente. Lo de la figura geométrica es importante porque no conlleva ningún juicio de valor implícito.

Paso 2. Elaboración de equipos cooperativos:

Una vez se ha repartido a los estudiantes entre las tres figuras geométricas es momento de colocarlos teniendo en cuenta los criterios de selección previos. Normalmente se suele colocar en cada equipo a un estudiante perteneciente grupo del al círculo, otro perteneciente al grupo del triángulo y otros dos al grupo del cuadrado. De esta forma conseguimos la creación de un equipo que viene a representar en cierto modo un ‘microgrupo clase’ dentro del propio grupo clase. A partir de este momento el profesor es capaz de explicar el contenido de su asignatura sabiendo que en cada uno de los grupos habrá al menos algún estudiante que tendrá la capacidad de explicar al resto de su grupo aquello que para el resto de sus miembros no haya quedado claro.

La gran ventaja de elaborar este tipo de grupos es que el profesor se puede multiplicar por el número de grupos del que esté formado la clase y ello facilita enormemente la consolidación de los aprendizajes.

Paso 3. Consolidación, revisión, reordenación de los grupos cooperativos:

Una vez se han establecido los grupos, viene la fase de observar cómo es su funcionamiento y el grado de rendimiento que obtienen TODOS los chicos del grupo. Es frecuente que al principio se realicen algunos pequeños cambios, pero por lo general no suele ser muy común. A este tipo de grupos se le ha venido denominando Equipos de Base.

Los Equipos de Base son aquellos que se mantienen de forma permanente a lo largo de un curso. Particularmente, soy partidario de ir cambiando los grupos cada evaluación siempre siguiendo el mismo criterio de elaboración, porque también resulta más motivador para los jóvenes. Ello no quiere decir que puntualmente no se puedan homogeneizar los grupos de trabajo. De hecho, cuando estamos hablando de una actividad muy mecánica y repetitiva, puede incluso resultar útil, ya que el profesor tiene en un mismo grupo a los estudiantes que presentan alguna dificultad en el aprendizaje y puede focalizar más su atención sobre ellos. Pero insisto, sólo es recomendable para actividades mecanizadas.

Paso 4. Unificación de los grupos en todas las áreas:

Cuando estos grupos base están funcionando y se están consolidando, viene el momento de unificarlos en todas las asignaturas que elaboren grupos cooperativos. Es muy importante que exista una coordinación entre los docentes que llevan a cabo un tipo de enseñanza basado en el aprendizaje cooperativo, porque la elaboración de grupos no siempre es fácil. A raíz de la dificultad que en ocasiones nos podemos encontrar para formar los equipos, creo conveniente reivindicar el papel que puede ejercer el psicopedagogo del centro escolar.

Resulta de gran ayuda en el aula ya que permite al profesor de la materia incidir en aquellos grupos que tienen más dificultades de cooperar.

  • 8. CONSEJOS PARA DOCENTES CON FALTA DE MOTIVACION

10 Maneras de recobrar la motivación si eres docente.

  • 1. Dividir del trabajo. Es muy importante no sentir la sensación de estar abrumado ante un determinado trabajo o

tarea. En algunas ocasiones te embarcas en proyectos realmente ambiciosos que al cabo de poco no tienes claro si serás capaz de llevar adelante. Pues bien, de lo que se trata es de dividir estos proyectos en pequeñas tareas, es decir, dividir un proyecto en varios más pequeños. Verás como así su realización te parecerá más asequible. Esto permite tener conciencia de que día a día vas avanzando en tu trabajo y que aquello que empezaba, por pequeño que fuera, podía acabarlo sin mucha dificultad.

  • 2. De lo fácil a lo difícil. Es por ello que cuando te encuentres seriamente abrumado por el trabajo y no sepas por

dónde empezar, lo más recomendable es hacerlo por aquellas tareas más simples, sencillas y que se pueden

ejecutar en poco tiempo como, por ejemplo, enviar un correo electrónico.

  • 3. Poner fecha. En cualquier trabajo es fundamental establecer una serie de plazos para la realización de

determinadas tareas. Para cualquier proyecto, actividad o tarea que te propongas debes poner una fecha límite.

Además, intenta que esta fecha de finalización esté por escrito y sea compartida por varias personas. Esto hará que seas más consciente de la entrega en el plazo elegido.

  • 4. Poner hora. Si he dicho anteriormente lo importante de poner fecha a cualquier tipo de trabajo, no es menos

importante fijar una hora de inicio y de final cuando estés trabajando en algo. Esto no sólo te permitirá ser más productivo, sino más efectivo y el tiempo que ahorres podrás dedicarlo a otras actividades que te gusten. Haz la prueba y te darás cuenta de cómo optimizas tu tiempo de trabajo. ¡Te sorprenderá!

5.

Recompensa. Sí, has leído bien. ¡Quién te va a cuidar mejor que tú! Es muy importante que en momentos de

5. Recompensa . Sí, has leído bien. ¡Quién te va a cuidar mejor que tú! Es
5. Recompensa . Sí, has leído bien. ¡Quién te va a cuidar mejor que tú! Es
5. Recompensa . Sí, has leído bien. ¡Quién te va a cuidar mejor que tú! Es

desánimo, desmotivación o desaliento seas consciente de ello. Pero una vez te hayas dado cuenta, también es

fundamental que te premies a ti mismo por tu trabajo. Tomar un café, comer un helado, dar un paseo por una zona que te guste, quedar con unos amigos, leer un libro que hacía tiempo que tenías pendiente… son ejemplos de cómo la motivación en muchas ocasiones está en los pequeños gestos, en los pequeños detalles que nadie mejor que tú conoce.

  • 6. Visualizar. Este consejo está íntimamente ligado con el autoconcepto que tienes de ti mismo y de tu trabajo. En

muchas ocasiones tú mismo te pones un nivel de exigencia tan alto que hagas lo que hagas siempre tienes la

sensación de que no es suficiente. Esto puede causarte una gran desmotivación porque no percibes de forma consciente aquello que haces. De ahí que sea tan importante que lleves un registro de todo aquello que realices desde el punto de vista productivo. También te recomiendo que este registro esté en un lugar visible y que

puedas acceder a él de forma sencilla. La percepción visual que tienes de tu trabajo es esencial en momentos en los que pierdes la perspectiva del mismo.

  • 7. Verbalizar. Si en el anterior consejo me he referido a la importancia de visualizar tu trabajo, también es

fundamental no sólo que lo visualices, sino que también lo verbalices. Hablar con tus familiares más allegados y con tus compañeros también es una excelente manera de vencer el desánimo y la falta de motivación. Hablar te permite tomar plena conciencia de tus acciones y compartirlas hace que tengas otros puntos de vista con los que valorarte a ti y el trabajo que realizas. Una advertencia: no hables para quejarte, habla para aprender y, sobre todo, escucha.

  • 8. Desaprender. Desaprender para seguir aprendiendo. Aunque parezca un sinsentido, no lo es. En momentos de

desánimo hay que darse cuenta de que en ocasiones la razón por la que te sientes sin energía o desanimado es porque no hay juicio crítico sobre lo que haces, no ves otra forma de ejecución de tus tareas. En ocasiones es fundamental romper con la rutina, con los clichés para dar lugar a nuevos procesos mentales que te permitan ver de otra forma, de otra perspectiva tu trabajo.

  • 9. Divertirse. En períodos de desmotivación hay que dar un paso adelante y darte cuenta de que en muchas

ocasiones aquello que te preocupa tiende a ser muy relativo. Ver lo que te rodea desde otras perspectivas es tremendamente útil para volver a coger ese empuje que a todos nos falta en algún momento del curso escolar. Así que no hay mejor manera de relativizar tu desánimo que divirtiéndote. La diversión es un remedio tremendamente eficaz para cargar las pilas, para tener más energía, porque cuando te diviertes pones la pasión que te falta en tu trabajo en otra actividad. Y cuando ves que tienes energía y pasión para divertirte, es mucho

más fácil percibir que puedes canalizar otra vez dicha energía en tu trabajo. La diversión te permite desconectar para volver a conectar en tu trabajo y con la mejor predisposición. 10. Desconectar. Si es importante desaprender para seguir aprendiendo, no lo es menos desconectar de tu trabajo. Y desconectar completamente. Hay muchas formas de desconectar, unas requieren más tiempo que otras, pero lo importante es que dicha desconexión te aleje de tu trabajo, lo aparque por el tiempo que creas oportuno. Muchas veces la gente relaciona la desconexión con el tiempo. Yo no pienso así. Creo que la desconexión depende de la calidad de cómo desconectas, no el tiempo que tardes en hacerlo.

9.

APLICARIAS EL PRINCIPIO 20/80 A TU PROFESION Y A TU VIDA PARA SER MÁS FELIZ

Soy incapaz de contabilizar la cantidad de libros que he leído a lo largo de mi vida. De cada uno de ellos quiero pensar que he aprendido algo. Pero el libro del que hablaré hoy me ha enseñado algo que muy pocos hasta hoy me habían conseguido enseñar. El libro del que os hablaré en esta entrada me ha enseñado que puedo ser más feliz tanto en mi trabajo como en mi vida personal. He leído libros que me han hecho muy feliz, pero pocos hasta ahora que me dijeran cómo ser más feliz. Se trata del libro titulado El principio 20/80. El secreto de ganar más con menos, de Richard Koch. Se trata de un libro que en su momento supuso una auténtica revolución en el mundo empresarial, pero la gran virtud de este libro es que es capaz de trascender el principio 20/80 de lo profesional a lo personal. Es posible que los que ahora leéis el artículo conozcáis el libro o bien lo hayáis leído. Es por ello que este artículo quiere ir más allá de la pura reseña. En este artículo me gustaría trasladar la filosofía del principio 20/80 al ámbito educativo, centrándome principalmente en la figura del docente y en su concepción del tiempo. En el artículo titulado Docente, ¿te atreves a ser una vaca púrpura? ya hablé de que cada vez me seduce más la idea de aplicar aspectos empresariales y de marketing al ámbito educativo. El artículo de hoy tiene, al menos, esta intención.

¿En qué consiste el principio 20/80?

El principio 20/80 afirma que el 80% de los resultados se origina en el 20% de las causas. ¿Qué significa esto? Pues que existe un claro desequilibro entre la causa y el resultado de la misma. Tendemos a pensar que el 50% de las causas provoca el 50% de los resultados y esto es una apreciación equivocada. Se trata, por tanto, de transformar esta visión y enfocarla en el hecho de que un escaso número de causas provoca la gran mayoría de las consecuencias. Y esto se puede aplicar perfectamente a nuestro trabajo, donde el 80% de lo que conseguimos es consecuencia del 20% del tiempo que le dedicamos. Y una de las principales razones de esta ecuación se debe principalmente a nuestra pésima gestión del tiempo. Me explico. La concepción que tenemos del tiempo es un tipo de concepción lineal y se basa en la premura y en el oportunismo. Y a la premura y al oportunismo hay que añadir una interminable jornada de trabajo y una alta hiperactividad. Nos han hecho pensar que nos ha tocado vivir en una sociedad en la que no disponemos de tiempo. Y esto es un error.

El valor del tiempo en el principio 20/80.

Identificamos las largas jornadas de trabajo con una mejor productividad, cuando lo que deberíamos pensar es cómo trabajando menos o trabajando en lo que realmente me gusta y me apasiona puedo rendir igual o más con mucho menor esfuerzo. Cuantas más horas trabajemos, menos horas tendremos para pensar cómo podemos hacer para trabajar menos. Por tanto, de lo que se trata no es de gestionar mejor el tiempo, sino de trasformar por completo el tiempo de que disponemos. ¿Os habéis dado cuenta de que en nuestra sociedad cada vez las personas trabajan más horas, pero hay cada vez menos trabajo? Nos equivocamos al pensar que carecemos de tiempo. Tenemos tiempo más que suficiente. El problema reside en el hecho de que sólo usamos correctamente un 20% de este tiempo. Hemos convertido el tiempo en nuestro enemigo porque pensamos que el tiempo que se va es un tiempo perdido y esto no es exacto. El tiempo medido

en horas, días, semanas, años… no se pierde, sino que siempre vuelve. Nuestro mayor problema no es el tiempo en sí, sino el uso que hacemos de nuestro propio tiempo. 7 formas de transformar el tiempo con el principio 20/80 según Richard Koch. No por trabajar más duro obtendrás mejores resultados. El principio 20/80 tiene una concepción hedonista de la persona. En el principio 20/80 no hay lugar para las ideologías. Desgraciadamente, la sociedad actual ve con malos ojos a las personas que buscan en el hedonismo una forma de vida, porque el hedonismo se contrapone, en principio, con lo que entendemos como productividad. El hedonista tiene claro que la persona productiva no tiene por qué ser la que más trabaja. Abandona el sentido de culpabilidad. Este aspecto va muy ligado con el hedonismo. Cuando consigamos el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo nunca deberemos sentirnos culpables por ello. Aprende a controlar tu tiempo. Vivimos tremendamente condicionados por las imposiciones que nos otorgan los que están a nuestro alrededor. Si los que tenemos al lado son los que controlan nuestro tiempo, nunca seremos capaces de transformarlo y mucho menos de controlarlo. Transforma la rutina en excentricidad. La rutina tiene el enorme peligro de que nos priva de la reflexión. Y sin reflexión no hay transformación posible. Transformar el tiempo implica transformar nuestras rutinas para convertirlas en actuaciones extraordinarias. Encuentra en tu vida el 20% que te proporciona el 80%. Este 20% es lo que Richard Kock denomina las islas de la felicidad, aquellos momentos que consideras extraordinarios en tu vida. Una vez hayas identificado el 20% que te proporciona el 80% multiplícalo tanto como puedas. Elimina todas aquellas acciones de tu vida que te aportan poco o ningún valor a la misma. Transformar el tiempo para trabajar mejor y ser más feliz con el principio 20/80.

Párate a pensar por un momento en todas las actividades que has realizado hasta hoy. Seguramente te darás cuenta de que has realizado más acciones que te hacen infeliz que acciones que te han hecho sentir feliz. Si es así, ¿por qué no intentas cambiarlo? Si continuamente realizas acciones que no te hacen feliz, ¿cómo conseguirás ser feliz? Para ser feliz lo primero que hay que hacer es dejar de estar tristes. Y para dejar de estar tristes hay que eliminar en la medida que sea posible lo que nos entristece y sustituirlo por lo que nos agrada y nos hace sentir bien. ¿Y cómo consigue uno sentirse feliz? Pues a través de la inteligencia emocional. En los centros escolares se comete el error de dar más importancia a la inteligencia intelectual que a la inteligencia emocional. Nos obsesionamos en tener alumnos o estudiantes emocionalmente inteligentes, cuando por lo que deberíamos esforzarnos es por tener alumnos con una inteligencia emocional que les permitiera ser felices. Siendo felices podrían conseguir ser mucho más inteligentes con mucho menor esfuerzo. ¿Te has dado cuenta de que enseñas mejor cuando eres más feliz o estás de buen humor? Y lo bueno de la inteligencia emocional es que podemos aprenderla en cualquier lugar y en cualquier momento, porque a diferencia de los animales, los seres humanos tenemos la extraordinaria capacidad de crear y producir. Nunca podremos aprender a ser felices si no nos proponemos ser felices. Y sólo seremos felices si somos capaces de transformar nuestro autoconcepto de lo que entendemos por felicidad. Podemos y debemos escoger ser

felices. Tenemos todo el derecho a ello. Y seremos felices en tanto en cuanto nuestro autoconcepto se convenza de ello. En este sentido Martin Seligman lo ha resumido extraordinariamente bien en esta cita:

“Se puede cambiar lo que se siente, cambiando lo que se piensa”

¿Cómo aplico el principio 20/80 en mi trabajo y en mi vida? En mi trabajo:

He aprendido a controlar el tiempo en algunos aspectos de mi trabajo, como por ejemplo:

Ya no explico todas las Unidades didácticas por igual. Dedico más tiempo a aquellas que me gustan, porque las

míos.

explico mejor, me hacen sentir bien, me apasiono con ellas y los alumnos disfrutan mucho más. He reducido drásticamente el trabajo burocrático. Hago el papeleo mínimo y dispongo de más tiempo para

preparar mis clases, que es lo que realmente me apasiona. Intento reducir el tiempo de las reuniones que tengo durante la semana. Insisto en que las reuniones no deben

durar el tiempo que se nos asigna, sino el tiempo que nosotros creamos conveniente. Intento relacionarme más con compañeros a quien considero personas felices. Son personas tremendamente

contagiosas. Prácticamente no me llevo trabajo a casa. En casa sólo me dedico a pensar en cómo voy a impartir la clase del

próximo día. Este aspecto es fundamental porque cada vez reflexiono más y trabajo menos. Esto ha hecho que este curso haya podido realizar clases mucho más imaginativas y menos rutinarias. Odio corregir. Como odio corregir no es que haga menos pruebas, hago las mismas que años anteriores. Pero

muchas de las pruebas que realizo las corrigen los propios alumnos entre ellos en el aula. Y como corregir me pone triste, lo que hago es no corregir nunca en casa. Siempre intento corregir en el centro. Así sé que en casa nunca estaré triste por tener que corregir. El poco trabajo del instituto que hago en casa en un trabajo que siempre me gusta. Hasta ahora, siempre había trabajado los domingos por la tarde. Este curso no he trabajado prácticamente ningún

domingo. Mi jornada se ha reducido de forma significativa y el rendimiento es exactamente el mismo o mejor que el del año pasado. Trabajo menos y me siento mejor, porque dispongo de más tiempo para mí y para estar con los

En mi vida personal:

A día de hoy puedo decir que tengo dos trabajos. Uno por la mañana que me da de comer y otro por la tarde que

es el que me hace feliz. Este segundo es este blog. De mi trabajo en el instituto se nutre mi blog. Por tanto, cuando voy a trabajar, voy a trabajar feliz, porque explico cada día más aquello que más me gusta. Y de las experiencias que tengo en el aula se nutren muchas de las entradas de este blog. Así que soy feliz yendo al trabajo y aún soy más feliz porque por la tarde hago lo que me apasiona. Cada vez dispongo de más tiempo por las tardes. Ya no corrijo, he suprimido al máximo la burocracia y el tiempo que le dedico a mi trabajo se reduce en pensar de qué manera puedo explicar algo que pueda apasionar a mis alumnos. Si os fijáis se trata de un trabajo creativo, no rutinario.

Hago deporte casi todos los días. Corro unos 30 minutos. Durante este tiempo pienso el artículo que escribiré el día siguiente. Llevo corriendo desde los dieciséis años, y nunca había disfrutado tanto como ahora. Porque además de correr, también tengo la oportunidad de pensar en los temas que voy a tratar en el blog. Correr para mí supone una doble satisfacción. Odio los trabajos de bricolaje. Cada vez delego más este tipo de trabajo a los profesionales. Les pago con dinero, pero ellos me pagan con tiempo. Mientras ellos arreglan lo que sea de mi piso, yo puedo leer, escribir un artículo o ver una serie. Desde que empecé este blog nunca había experimentado una creatividad como la que tengo ahora. Esto es porque pienso más y trabajo menos. O lo mucho que trabajo no tengo la concepción de que sea un trabajo. Cuanto más feliz soy, más creativo me siento. Cada vez paso menos tiempo con personas negativas. La negatividad, como la felicidad, es contagiosa. Siempre había soñado con tener un trabajo en el que fuera yo mi propio jefe. Siendo funcionario era imposible. Gracias al blog, por las tardes soy amo de mi propio trabajo y no rindo cuentas a nadie. Esto también me produce una enorme satisfacción. No sé hasta qué punto el principio 20/80 ha cambiado mi vida. Lo que sí sé es que con las pequeñas acciones que os he explicado en este artículo me siento cada día mejor y más feliz. Cada día dedico menos horas a mi trabajo en el instituto, pero nunca me habían salido tan bien las clases. Cada vez trabajo menos y pienso más. Cada vez dispongo de más tiempo para mí y hago más cosas que me gustan. Y esto ha sido posible porque he conseguido transformar mi tiempo, establecer prioridades, ver qué era lo que me hacía infeliz, qué se me daba bien, en qué podía destacar. Y todo ello lo ha hecho posible el uso que ahora estoy haciendo de mi tiempo. Un tiempo donde la productividad cede el paso a la reflexión, un tiempo que se vale de la experiencia, la introspección y que tiene en la imaginación el arma más poderosa. Acabaré con una cita del propio Richard Koch:

La felicidad es un deber. Deberíamos decidir ser felices. Deberíamos esforzarnos para lograrlo. Y, al hacerlo, deberíamos ayudar a quienes están a nuestro lado, e incluso a los que sólo pasan de camino, para que puedan compartir nuestra felicidad.

10. DOCENTES QUE INSPIRAN. EL CASO DE RITA PIERSON

Alguno de vosotros me habréis oído decir que debe haber un tiempo para enseñar y un tiempo para aprender. Pues bien, el artículo de hoy trata sobre lo segundo, sobre lo que los docentes podemos aprender de nuestros compañeros. Recientemente leí en el periódico El País una noticia en la sección de Tecnología que rezaba así: Las 19 mejores aplicaciones del año. Muchas de las aplicaciones del artículo las conocía dada su tremenda popularidad, pero debo confesar que entre todas ellas me llamó la atención una aplicación que desconocía completamente. Se trata de la aplicación TED Conferences. El lema de esta aplicación es Ideas worth spreading -Ideas dignas de difundir- y consiste en una serie de charlas y conferencias de carácter divulgativo sobre temas tan diversos como la política, la tecnología, la economía y, como no, la educación. A día de hoy hay recopiladas casi un millar de charlas que han sido vistas por más de 400 millones de personas y traducidas a más de 80 países. Para saber más sobre TED (Technology, Enterteiment, Design) os dejo el siguiente enlace.

Rita Pierson. Una maestra que inspira.

Sobre charlas relacionadas con la educación, debo confesar que hubo una que me dejó absolutamente fascinado. Se trata de la charla que dio la maestra Rita Pierson bajo el título Every Kid needs a champion -Todo niño necesita un campeón-. Se trata tal y como he dicho de una charla muy informal de unos ocho minutos de duración de Rita Pierson, una maestra con más de cuarenta años de experiencia como docente, y con la que me sentí completamente identificado. Y mé sentí identificado con sus palabras a raíz de un artículo que publiqué titulado ¿Qué tipo de docente eres? Este artículo me recordó la aspiración que tenemos muchos de los docentes que amamos nuestra profesión y que no es otra que conseguir ser unos docentes capaces de inspirar a nuestros alumnos o como diría Rita Pierson, ser capaces de convertirlos en héroes, en líderes, en campeones. Hoy no soy yo en este artículo quien os va a enseñar. Hoy es tiempo para aprender de Rita Pierson. Y qué mejor que ella para que también os inspire de la misma manera que lo ha hecho en mí. De su charla me gustaría destacar algunos aspectos con los que coincido plenamente con ella y que son:

La Educación no se hace con Reformas Educativas, sino a través de la conexión humana, a través de las relaciones

interpersonales. Ningún aprendizaje significativo puede ocurrir sin una relación significativa (James Comer).

Todo aprendizaje es entender las relaciones (George Washington Caver).

Los estudiantes no aprenden de docentes que no les gustan.

Trata de entender primero, antes de ser entendido.

Los docentes debemos aprender a pedir perdón.

El legado de un docente no está en lo que ha enseñado, sino que el legado que realmente importa es el legado de

las relaciones que hemos tenido con nuestros alumnos. Esta es la lección que nunca olvidarán. La enseñanza y el aprendizaje deben verse desde la perspectiva de la alegría. Enseña disfrutando.

Los docentes hemos sido elegidos para marcar la diferencia. Aquí tenéis el vídeo. Espero que disfrutéis tanto como lo he hecho yo:

Ojalá dentro de muchos años tenga la fuerza y la energía de la maestra Rita Pierson, para seguir aprendiendo,

para seguir enseñando…

Espero que este artículo os haya sido de utilidad.

11. DOCENTE, ¿TE ATREVES A SER UNA VACA PURPURA?

Para aquellos que no lo sepáis, vivo en una isla del Mediterráneo llamada Menorca. Es una isla pequeña y con una sola carretera principal que une las dos localidades que concentran buena parte de la población. Estas ciudades son Mahón y Ciutadella. Actualmente resido y trabajo en la segunda. Entre sus muchos encantos, en la isla puedes disfrutar durante tus desplazamientos de la vista de un montón de vacas, ya que en la isla hay un gran número de explotaciones agrarias. Durante casi una década y por motivos de trabajo no había día que no cogiera la carretera para ir a trabajar. Por supuesto, tanto en el trayecto de ida como en el de vuelta veía muchas vacas a cada lado de la carretera. A día de hoy, las vacas siguen estando, pero para mí, al ser algo tan cotidiano, su visión ya ha dejado de interesarme, no porque no me gusten, sino porque las tengo muy vistas. Curiosamente, cuando recibo alguna visita de la península, las personas que cruzan la carretera general siempre me cuentan lo mucho que les gustan las vacas, les gusta lo que ven, porque en el lugar donde viven seguramente no pueden ver tantas como yo, o no pueden verlas diariamente. Pues bien, lo que me pasa a mí lo explica Seth Godin en su libro titulado La vaca púrpura. Hablar de Seth Godin es hablar de una de las personas más influyentes en lo que al marketing se refiere. De hecho, muchos le consideran el mejor vendedor de América. Al leer su libro me sentí plenamente identificado con él. Lo bueno de los grandes libros no son las respuestas que te dan, sino las preguntas que te generan. Pues bien, en este libro Seth Godin explica un poco lo que a mí ya me había pasado hace años. En un viaje familiar por la campiña francesa, Seth Godin y su familia descubrieron lo bonitas que eran las vacas, pero al poco tiempo, tanto para Seth Godin como para el resto de su familia, las vacas perdieron completamente su atractivo y no lo perdieron porque no les gustaran, sino que ya no les llamaban la atención como el primer día. Ahí es cuando a Seth Godin le vino la brillante idea de la vaca púrpura.

¿Qué es la vaca púrpura?

La vaca púrpura puedes ser tú. Si hay algo que cada vez tengo más claro es la necesidad de incorporar aspectos de marketing al campo de la docencia. Lo que para mí constituye el nuevo marketing, lo plasma perfectamente Seth Godin en las entradas diarias de su blog. Sí, Seth Godin es un gran vendedor, pero ¿qué somos acaso los docentes, si no vendedores? En su libro La vaca púrpura, Seth Godin hace una declaración de intenciones que creo que podemos conectar perfectamente con el mundo de la docencia. Basta que imagines que eres una vaca. Por el mero hecho de ser una vaca se presupone que vas a gustar a mucha gente y además de gustar a la gente serás capaz de producir leche.

Bien, debo confesar que ser una vaca lechera en estos tiempos no está nada mal, ya que te convierte en algo bonito y productivo, pero Seth Godin te plantea un desafío, y es dejar de ser una vaca lechera y pasar a ser una vaca púrpura, o lo que es lo mismo, una vaca única, una vaca irrepetible, una vaca extraordinaria. ¿Y qué hacen las vacas púrpuras extraordinarias, entre otras cosas? Dejan de enseñar para inspirar.

Saben que los grandes cambios están en los pequeños cambios.

Aceptan las críticas como parte del éxito.

Transforman ideas y proyectos en realidades.

¿Cómo puede un docente convertirse en una vaca púrpura?

En el mundo del marketing la vaca púrpura se relaciona con la marca o con la empresa, pero en el ámbito docente si algo tengo claro es que la vaca púrpura debe ser el docente. Ser una vaca púrpura no es fácil, en absoluto. Implica un compromiso personal contigo mismo enorme. Debes ser valiente y transgredir. Lo malo es que a muchos de nosotros ya nos vale con ser vacas que atraen por unos instantes a nuestros alumnos. Muchos de nosotros nos conformamos con que nos saquen leche con la que alimentar el cerebro de nuestros alumnos. Pero creo que muchos de nosotros tenemos el potencial para transformarnos precisamente en la vaca púrpura de Seth Godin. Yo, al menos voy a intentarlo. Debo confesar que aún no sé cómo, pero eso no me inquieta lo más mínimo. Para empezar, tal vez lo mejor sea cuestionarme lo que llevo haciendo en mis sesiones lectivas durante más de una década. Creo que aún no me ha llegado el tiempo de las respuestas, pero ¿por qué no empezar haciéndome algunas preguntas? Quién sabe, tal vez de la respuesta de algunas de ellas consiga que me transforme en una vaca púrpura. Ahí os lanzo algunas de mis preguntas:

Si tengo cuatro grupos de un mismo curso, ¿por qué en todos explico exactamente lo mismo y de la misma

manera? ¿Te ves capaz de enseñar algo de tu currículo de una manera que jamás nadie haya hecho?

¿Te imaginas que en tu clase en lugar de hablar como un profesor hablaras como un comercial?

¿Te ves capaz de inventar un método?

Tus alumnos te dicen que eres aburrido, ¿qué haces al respecto?

Llevo años utilizando un libro de texto del que sólo aprovecho una tercera parte, ¿por qué sigo año tras año

usándolo? Explicas algo que sabes de antemano que tus alumnos no van a entender. Entonces, ¿por qué lo explicas cada año

de la misma manera?

¿Cuántas veces echas la culpa a tus alumnos por no entender algo que tú has explicado? ¿Les has preguntado a tus alumnos lo que leen en su tiempo libre?

¿Y si el tiempo que invierto buscando en internet ejemplos para mis clases los genero yo a la medida de mis alumnos?

¿Y si en lugar de evaluar “gamifico”?

¿Sería capaz de convertir mis clases en un producto?

¿Qué puedo aprender del peor alumno de un grupo?

¿Por qué en lugar de explicar lo que yo quiero, les pregunto a mis alumnos lo que les interesa y lo adapto al

currículo de mi asignatura? No existe en el mundo una máquina de hacer resúmenes. ¿Puedo inventarla?

¿Por qué a menudo explicamos primero la teoría y después les pedimos a nuestros alumnos que realicen

actividades? ¿Qué pasaría si cambiáramos el orden? A los alumnos les encanta que les cuenten historias, ¿eres bueno contando historias? Ahora que os he lanzado todas estas preguntas me doy cuenta de que hasta que no sea capaz de darles respuesta, difícilmente me convertiré en una vaca púrpura. Por el momento las preguntas están formuladas. Yo empezaré hoy mismo a intentar responder a alguna de ellas. Y no tengáis miedo al miedo. Es mucho peor tener miedo al fracaso. Quiero acabar precisamente este artículo con uno de los artículos más famosos de Seth Godin en el que diferencia dos términos determinantes si quieres convertirte en una vaca púrpura. El artículo en cuestión se titula La diferencia entre un fracaso y un error:

Un fracaso es un proyecto que no funciona, una iniciativa que te enseña algo al mismo tiempo que el resultado no te acerca directamente a tu objetivo. Un error es o un fracaso repetido, hacer algo por segunda vez cuando ya deberías saberlo, o un intento fallido (por descuido, egoísmo o soberbia) que la retrospección te recuerda que merece la pena evitar. Necesitamos un montón más de fracasos, pienso yo. Los fracasos que no nos matan nos hacen más valientes, y nos enseñan una manera más que no funcionará, mientras que abren las puertas a cosas que pueden funcionar. La escuela nos confunde, como lo hacen los jefes y la familia. Adelante, fracasa. Pero intenta evitar los errores.

Si alguna vez os decidís a viajar a Menorca, abrid bien los ojos cuando vayáis por la carretera. Nunca se sabe con

qué vaca os podríais encontrar…

12. RAZONES POR LAS QUE TE RECORDARÁN TUS ESTUDIANTES

A lo largo de nuestra vida son pocas las personas que nos han dejado una huella imborrable. Si volvemos la vista atrás y nos ponemos a pensar qué personas han mejorado o han transformado e incluso inspirado nuestras vidas, nos damos cuenta de que en muchas ocasiones se pueden contar con los dedos de una mano. Pero entre estos dedos estoy seguro que muchos de nosotros tenemos a algunos de los docentes que nos han impartido clases en nuestra infancia, juventud, adolescencia e incluso en nuestra vida adulta. Son profesores que nos han llegado muy adentro y a los que nos gusta recordar porque nos han hecho o nos han ayudado a ser lo que somos. En este sentido el artículo de hoy quiere mostrados algunos de los aspectos que a mi modo de ver resultan imprescindibles si queremos formar parte de ese selecto grupo de personas que han transformado una vida.

¿Por qué 19 + 1 razones te recordarán tus alumnos?

  • 1. Por tu vocación. Siempre he defendido la idea de que la docencia es una profesión claramente vocacional. Los

docentes vocacionales son aquellos que no viven sólo de su trabajo, sino que hacen de su trabajo una parte

esencial de sus vidas, porque viven la profesión día a día, sesión a sesión.

  • 2. Por tu dedicación. Ser docente exige una enorme dedicación. Aquellos que entendemos la docencia como un

modo de vida, somos conscientes de que nuestro oficio no acaba con las sesiones lectivas. Todo lo contrario.

Muchas son las horas que pasamos en nuestras casas y en nuestros centros intentando ser mejores docentes, reinvéntandonos y formándonos constantemente.

  • 3. Por tu proximidad. Para mí la cercanía de un docente con sus alumnos es un factor fundamental a la hora de

dejar nuestra huella en esta profesión. Y reconozco que no es algo fácil. En mi caso creo que debemos ser

personas cercanas y accesibles y hacer ver a nuestros alumnos que les acompañamos en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

  • 4. Por tu empatía. No hay profesor que deje huella en sus alumnos que nos sea empático. Tener la capacidad de

ponerse en la piel del otro es una cualidad que desde siempre he valorado enormemente en esta profesión. De

hecho, ser empático tiene mucho que ver con ser cercano y accesible.

  • 5. Por saber escuchar. Los profesores que no se olvidan son aquellos que no oyen, sino que escuchan. El buen

docente es aquel que en lugar de oír a sus alumnos es capaz de escucharlos, y de escucharlos de forma activa,

mirando al alumno a los ojos, dejando lo que estaba haciendo para centrarse en ese alumno, asintiendo con la

cabeza para demostrarle que lo que ese alumno le está diciendo a nosotros nos importa tanto como a él.

  • 6. Por ser resilente. Es inevitable que a lo largo de nuestra trayectoria como docentes nos hayamos topado en

algún momento con algún hecho que ha afectado negativamente a un alumno o a un grupo. La enfermedad, la

marcha de un compañero, la pérdida de algún amigo, la muerte de un familiar… Son momentos en los que los

docentes debemos mostrar más que nunca nuestra capacidad de ser residentes, de mostrar nuestra capacidad de poder superar entre todos los momentos difíciles, hacerles frente y hacerlo con la mayor honestidad posible. El buen docente hace de estas circunstancias una gran oportunidad para enseñar a sus alumnos lo que la vida les deparará fuera de las paredes de un aula.

  • 7. Por dar ejemplo. En muchas ocasiones no somos conscientes de la influencia que ejercemos en nuestros

alumnos. Son muchos los momentos que pasamos con ellos. Es por ello que debemos tener muy en cuenta en

todo momento que nuestra forma de ser, de vestir, de ver el mundo, de comportarnos debe ser en todo momento ejemplar, porque de nuestros actos se nutrirán muchos de nuestros alumnos en un futuro.

  • 8. Por ser amable. Siempre he tenido claro que nunca hay que enseñar desde el miedo, sino desde el respeto y la

amabilidad. Muchas veces enfocamos de una forma errónea lo que se enciende por respeto. El respeto se puede

enseñar de muchas formas, y la más efectiva se centra en cómo tratamos nosotros a nuestros alumnos. Si enseñamos desde el miedo, no nos ganaremos su respeto, sino su miedo. Por el contrario, si somos capaces de enseñar desde la cortesía y la amabilidad, les daremos a conocer una pauta de actuación que les servirá también fuera de su centro escolar.

  • 9. Por ser divertido. Siempre les digo a mis alumnos que nunca hay que reírse de, sino reírse con. Siempre he

defendido la risa y la diversión como un arma tremendamente efectiva a la hora de enseñar. La diversión en el

aula, el saber reírse con, es una forma de rebajar la tensión en el aula, de realizar una transición entre una actividad y otra, de crear un clima de trabajo distendido, de conocernos mejor entre todos. Se puede y se debe enseñar divirtiendo.

  • 10. Por enseñar a aprender. Cada vez tengo más claro que los docentes estamos en las aulas no para enseñar,

sino para que nuestros alumnos aprendan a aprender. Fomentando el trabajo cooperativo lo que haremos es

sustituir la clase magistral en la que sólo el docente enseña, por una clase cooperativa, en la que todos aprendemos de todos, empezando por nosotros mismos.

  • 11. Por ser creativo. Think different fue el eslogan que la compañía Apple lanzó en 1977. Es un eslogan que me

gusta tener presente en mis clases, porque simple he defendido la idea de que siendo creativos, podremos enseñar a nuestros alumnos a ser diferentes a ser especiales a ser ciudadanos excepcionales. Aquí teneís una versión reducida de lo que nos querían transmitir con su mensaje el eslogan de la marca Apple:

“Por los locos. Los marginados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los inadaptados. Los que ven las cosas de una

manera distinta. A los que no les gustan las reglas. Y a los que no respetan el “status quo”. Puedes citarlos, discrepar de ellos, ensalzarlos o vilipendiarlos. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlos… Porque ellos cambian

las cosas, empujan hacia adelante la raza humana y, aunque algunos puedan considerarlos locos, nosotros vemos

en ellos a genios. Porque las personas que están lo bastante locas como para creer que pueden cambiar el

mundo, son las que lo logran.”

  • 12. Por saber adaptarse. Los docentes vamos superando curso académico tras curso académico. Vamos

haciéndonos mayores, pero nuestros alumnos siempre tienen la misma edad. Es por ello que resulta fundamental

que con el paso de los años tengamos la capacidad de adaptarnos a los que nos pide la sociedad, porque esta adaptación nos permitirá entender y conectar mucho mejor con nuestros alumnos.

  • 13. Por ser coherente. Todos sabemos el sentido de la justicia que tienen nuestros alumnos. Pues bien, este

sentido de la justicia también debe aplicarse a nuestro día a día en las aulas. Creo que no hay mejor forma de

ganarse el respeto de nuestro alumnos que no sea siendo coherentes con lo que somos y lo que transmitimos.

  • 14. Por saber integrar. No existe una Educación que no pase por la defensa de una Educación Inclusiva. Y no hay

docente que sea capaz de dejar huella que no sea sensible a la defensa de una Escuela en la que todos los

alumnos, sin excepciones, tienen cabida. Porque incluso de ellos nosotros tenemos mucho que aprender.

  • 15. Por saber inspirar. Si enseñamos a aprender, entonces seremos capaces de inspirar. Y si somos capaces de

inspirar, será entonces y sólo entonces cuando dejemos una huella imborrable en nuestros alumnos.

  • 16. Por no rendirse. Muchos son los días que no nos planteemos por qué hemos elegido esta profesión. El

desgaste físico y emocional es enorme y nos hace plantearnos si hemos elegido correctamente. Yo os digo que

dudar de nuestra profesión es un aspecto enormemente positivo, porque la duda al final nos hace más fuertes y nos da la convicción de que somos una pieza clave para cualquier pueblo, para cualquier sociedad.

  • 17. Por motivar. Hay una expresión que me gusta mucho aplicar en mis sesiones lectivas y es la del refuerzo

positivo incondicional. Creo que motivar a nuestros alumnos pasa por explotar al máximo sus capacidades. Por transmitirles seguridad, por hacerles creer ni que sea por un instante que ese es su momento, que son especiales. Dad a vuestros alumnos gratitud y os la devolverán por duplicado.

18.

Por recordar. No hay buen profesor que se preste que no tenga buena memoria. Recordar los pequeños

18. Por recordar. No hay buen profesor que se preste que no tenga buena memoria. Recordar
18. Por recordar. No hay buen profesor que se preste que no tenga buena memoria. Recordar
18. Por recordar. No hay buen profesor que se preste que no tenga buena memoria. Recordar

detalles, las anécdotas, las confidencias que nos han transmitido nuestros alumnos tienen un enorme valor para

ellos y debemos ser capaces de aprovecharlo para calar en sus corazones.

  • 19. Por orientar. Este apartado va dirigido especialmente a los tutores que con su esfuerzo y dedicación se

entregan a sus tutorandos. La acción tutorial es un elemento clave a la hora de mostrar lo mejor de nosotros, de

demostrar lo mucho que nos importan nuestros alumnos. La tutoría se ha convertido en una oportunidad

excelente de tender puentes entre la Escuela y la Familia y los tutores somos la pieza clave para que en este puente los alumnos puedan caminar desde la ayuda y la confianza.

20- Por ..

He querido dejar esta última cualidad para que seas tú esta vez que decidas qué crees que hace que un profesor

deje huella en sus alumnos. No dudes de que esté encantado de escucharte. Espero que este artículo os haya sido de utilidad.

13. LA CLASE PERFECTA

Hoy quiero empezar este artículo pidiéndote que antes de empezar con su lectura, visualices el siguiente vídeo. Dura menos de un minuto y está íntimamente ligado con el contenido de esta entrada. La clase perfecta existe. Yo la he experimentado. Es cierto que sucede muy de vez en cuando, pero sucede. A veces puede pasar todo un curso académico sin que haya impartido una clase perfecta. No pasa nada. Lo bueno que tiene ser docente es que siempre que finaliza una sesión lectiva, hay otra que te está esperando, hay otra oportunidad para conseguir la clase perfecta.

Nadia Comaneci y la clase perfecta.

Seguramente muchos de vosotros conocéis o habréis oído hablar de la gimnasta artística rumana Nadia Comaneci. Nadia Comaneci no es una gimnasta cualquiera. Es la gimnasta. Y es la gimnasta porque encarnó la perfección en su disciplina, porque fue la primera gimnasta que obtuvo una calificación diez en una competición olímpica de gimnasia artística. Nadia Comaneci no hizo nada que no hubieran hecho el resto de gimnastas competidoras. La única diferencia es que el ejercicio que realizó fue perfecto. Cuando llevó a cabo el ejercicio que habéis visto en el vídeo yo sólo contaba con tres años. A día de hoy no sabría deciros las veces que habré visto esta obra maestra de la perfección de menos de un minuto. Hace poco, la visualicé por enésima vez y fue cuando establecí la relación que da pie a este artículo: la clase perfecta.

¿Qué es la clase perfecta?

Lo cierto es que la definición de lo que representa una clase perfecta no es nada fácil. Es por ello que me serviré del vídeo de Nadia Comaneci para haceros llegar cuáles son los ingredientes que necesitas para conseguirla:

1. Preparación. Cuando veo la mirada de Nadia Comaneci antes de enfrentarse a su ejercicio, puedo intuir que tiene completamente visualizado el ejercido en su cabeza. Tengo el absoluto convencimiento de que Nadia no ha dejado nada al azar. Ha memorizado de principio a fin su ejercicio, haciendo especial hincapié en sus puntos

fuertes y enfrentándose a sus puntos débiles. Debo decir en este sentido que Nadia Comaneci contó con un excelente preparador, Béla Károli.

La clase perfecta no sale de la improvisación, sino de la preparación. Visualizar una clase antes de impartirla es fundamental para que salga satisfactoriamente.

  • 2. Determinación. Unos segundos antes de empezar el ejercicio Nadia Comaneci respira hondo. Para ella y para

su país hay mucho en juego. Nadia Comaneci es consciente de la responsabilidad para con ella y para con su país.

La clase perfecta requiere una alta dosis de determinación. Debemos entrar en el aula con paso firme y con seguridad. En ese momento sólo nosotros debemos ser el centro de atención. Debemos captar la atención de nuestros alumnos, haciéndonos visibles. Ahí es cuando empieza el espectáculo.

  • 3. Seguridad. Qué mejor manera de afrontar un reto que con la seguridad que tienes depositado en ti mismo.

Nadia Comaneci se dirige a las barras asimétricas sin el menor atisbo de duda. Sabe que no hay marcha atrás.

Sabe que ahora es su momento. Todo lo que ha visualizado hasta ese momento no sirve de nada. Ahora es cuando hay que dar lo mejor.

La clase perfecta requiere por tu parte la seguridad que te da la buena preparación y la correcta predisposición. La seguridad está en aquello que enseñas o, mejor dicho, en creerte aquello que enseñas.

  • 4. Simplicidad. Muchas veces pienso que la perfección está íntimamente ligada a la simplicidad. Cuando veo el

ejercicio de Nadia Comaneci, te da la sensación de que el ejercicio es algo que cualquiera sería capaz de llevar a

cabo. Se trata de un ejercicio simple, sin estridencias, no es llamativo y no hace nada que las demás competidoras no hayan hecho previamente. Lo que diferencia a Nadia Comaneci del resto de gimnastas es que consigue fácil lo imposible. Y lo fácil lo transforma en algo perfecto.

La clase perfecta consiste en hacer lo complejo algo simple. Lo importante no es lo que enseñas, sino que aquello

que enseñas lo hagas de tal forma que todos tus alumnos lo entiendan, lo asimilen, lo apliquen y le vean su utilidad fuera del aula.

  • 5. Ritmo. Otro de los aspectos que más me gusta del ejercicio de Nadia Comaneci es el ritmo que imprime en la

ejecución. Me admira la fluidez de sus movimientos.

La clase perfecta requiere un gran manejo del ritmo de la clase.

  • 6. Flexibilidad. Uno de los grandes retos que supone la gimnasia rítmica es la lucha entre la flexibilidad de la

gimnasta y la rigidez de las barras asimétricas. Se trata de un pulso entre la plasticidad y la rigidez. La maestría del

ejercicio de Nadia Comaneci radica precisamente en que es capaz de hallar el equilibro entre ambas. La clase perfecta requiere ser flexible y adaptarse tanto al contenido como al perfil del alumnado al que se le

imparte la sesión lectiva. No hay que educar desde la rigidez o la autoridad. Hay que educar desde la convicción de que se puede enseñar a todos los alumnos, pero atendiendo a la particularidad de cada uno de estos alumnos.

  • 7. Riesgo. No hay gloria sin riesgo. Nadia se suelta varias veces a lo largo de su ejercicio. Sabe que no va a caer.

La clase perfecta nunca la vivirás si no asumes previamente una serie de riesgos. Estos riesgos consisten en ver qué funciona y qué no, y cómo puedes transformar aquello que no funciona. No transformes el riesgo en comodidad, sino en una oportunidad de ser mejor docente.

  • 8. Finalización. Nadia Comaneci realiza la última suelta de manos. Sus manos se alejan definitivamente de las dos

barras asimétricas. Y lo lleva a cabo de una forma majestuosa, extendiendo al máximo su cuerpo y abriendo los

brazos en forma de cruz. Al instante, su frágil cuerpo de apenas catorce años dejar de flotar en el aire y toca con los pies en la lona, toca con los pies en la realidad. Justo en ese momento se da cuenta de que ha hecho algo grande. No le hace falta oír en entusiasmo del público. Sabe que su ejercicio es perfecto. Sabe que su ejercicio se merece un 10, la perfección. La clase perfecta se sabe sólo al final de la sesión lectiva. En el momento en el que suena el timbre, te das cuenta de que durante tu sesión lectiva has hecho algo grande, algo realmente especial, algo extraordinario. Se me hace realmente difícil explicarlo, pero te aseguro que si te pasa, si consigues impartir la clase perfecta, te darás cuenta al instante, como lo hizo Nadia Comaneci al finalizar su ejercicio. 9. Sonrisa. Nadia Comaneci sabe que lo ha conseguido. Ha obtenido la perfección. Es el momento de relajarse, de disfrutar del momento y hacerlo con la mejor de sus sonrisas. La clase perfecta debe acabar con una sonrisa. Durante la sesión lectiva ha existido una complicidad. Has empatizado con tus alumnos. 10. Agradecimiento. Nadia Comaneci sabe que ella sola no habría sido capaz de conseguir la perfección. Ella es consciente de que se lo debe a mucha gente, empezando por su entrenador y finalizando por el público que la aclama. La clase perfecta no la conseguimos nosotros solos. Para llevarla a cabo necesitamos de la complicidad de nuestros alumnos. Sólo si conseguimos esta complicidad a lo largo de la sesión lectiva, tendremos alguna posibilidad de llevar a cabo una clase perfecta. Es por ello que al final de la sesión creo que es muy necesario agradecer a los alumnos el esfuerzo que han realizado, porque te aseguro que en una clase perfecta tú también habrás aprendido algo de tus alumnos. No olvides que el que enseña aprende dos veces. Como veis, la clase perfecta supone todo un reto, como un reto supuso el ejercicio de barras asimétricas para Nadia Comaneci. Pero estoy convencido de que muchos de nosotros tenemos la actitud y la aptitud para conseguirla. Aun así en ocasiones creo que es inútil ir a burlar la clase perfecta, porque será ella la que vendrá a ti. Me gustaría acabar esta entrada con una frase de la propia Nadia Comaneci:

LA PERFECCIÓN NO ES ALGO PERMANENTE, ES UN INSTANTE

14. PROHIBIR DESPIERTA EL DESEO. CÓMO EVITAR LA PALABRA NO AL DAR UNA NORMA EN CLASES

Prohibir despierta el deseo. Y lo despierta aún más cuando nos referimos a las Normas de un Centro Escolar. Seguramente, palabras como Reglamento de Régimen Interno, Reglamento Orgánico de Centro, Derechos y Deberes de los Alumnos, Normas de Convivencia… forman parte de tu día a día a lo largo de una jornada escolar. Los Centros Educativos están repletos de Normas que toda la Comunidad Educativa debe acatar para su buen funcionamiento. Pues bien, hay varias formas de afrontar estas Normas que hoy me gustaría compartir contigo. Se trata de una actividad que puedes realizar con los alumnos a lo largo del curso en cualquiera de tus clases o, preferiblemente, durante una sesión de Tutoría. Es muy probable que el Plan de Actuación Tutorial de tu centro recoja en su programación la información sobre las Normas que deben cumplirse en un centro. De hecho, si echas

un vistazo al Reglamento, podrás extraer de él una cantidad considerable de Normas que tanto alumnos como el resto de miembros de la Comunidad Educativa deben cumplir. Personalmente soy partidario de dar a los alumnos un mínimo de Normas durante el curso, por ejemplo, un máximo de cinco. He comprobado que es mucho más efectivo dar pocas normas, pero que estas se cumplan a rajatabla a lo largo del curso. Pues es a partir de estas cinco Normas que te propongo la siguiente Actividad de Tutoría. Se trata de elegir entre todos cuáles son las cinco Normas que deberían cumplirse por encima de cualquier otra. Haz que sean tus alumnos los que elijan estas normas y comprobarás como la gran mayoría de estas llevan consigo la palabra NO. Pues bien, de lo que se trata es de conseguir, con tu ayuda y orientación, eliminar la palabra NO manteniendo el sentido de la Norma. Si lo consigues, el resultado es un tipo de norma mucho más amable que se traduce en un mayor cumplimiento de la misma por parte del alumnado. Con la eliminación de la palabra NO la Norma parece que en lugar de una prohibición se transforma en una recomendación, reflexión o lema. Te sorprenderá lo efectivo que puede resultar. Aquí va un ejemplo de lo que te quiero transmitir:

un vistazo al Reglamento, podrás extraer de él una cantidad considerable de Normas que tanto alumnos

Estas son cinco de las muchas normas que se pueden elegir. Lo ideal es que sean los propios alumnos los que entre ellos elijan cuáles serán las Normas que para ellos tendrán más peso a lo largo del curso.

¿Qué conseguirás con ello?

  • 1. Implicar a los alumnos en las Normas del Centro.

  • 2. Hacerles partícipes del Reglamento del Centro Escolar.

  • 3. Transformar una prohibición con una recomendación.

  • 4. Aumentar la empatía entre alumno-alumno y alumno-profesor.

  • 5. Fomentar el trabajo en equipo y el consenso. Una vez se han elegido las normas sin la palabra NO, es muy conveniente que estén expuestas de modo visible en la clase, porque ello refuerza el pacto con el que has llegado con tus alumnos y además, en caso de que no se respete, se puede señalar la Norma y reflexionar sobre su incumplimiento entre todos. ¡Anímate a llevar a cabo esta actividad y cuéntame tus impresiones!

15. QUE TIPO DE DOCENTE ERES

El ser humano siempre se ha caracterizado por la necesidad de clasificar y clasificarse. Pregúntenle si no a Aristóteles. Posiblemente esa necesidad, si me permitís, innata de clasificar y ordenar nos ayuda a entender mejor el mundo que nos rodea y, como no, entendernos mejor a nosotros mismos. En este blog no soy muy dado a los artículos de opinión. Pero esta entrada tiene la finalidad de reflexionar sobre nuestra tarea en el aula y preguntarnos qué tipo de docente somos. Todo ello viene a raíz de una célebre cita del escritor estadounidense William Arthur Ward. Si queréis saber más sobre este personaje os remito al siguiente enlace. Pues bien, este escritor y docente es conocido por sus célebres citas. Y de todas estas citas la que me interesa y de la que tratará esta entrada es una cita que habla sobre los tipos de docente que existen a su parecer. Para William Arthur Ward:

El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran profesor inspira

He reflexionado bastante sobre esta cita o clasificación, según se mire, y me ha dado mucho que pensar, porque en mi carrera como docente me siento identificado con algunos de los profesores de los que habla Willam Arthur Clark. Tal y como he dicho al principio este es un artículo de opinión. Es por ello que explicaré desde mi punto de vista qué entiendo por un profesor mediocre, un buen profesor, un profesor superior y un gran profesor. Quiero dejar claro de antemano que es simplemente mi opinión y mi punto de vista sobre estas cuatro concepciones de la docencia. Muy probablemente en algunas coincidiréis conmigo y en otras disentiréis, pero en el fondo lo que pretendo es que todos nos paremos por un instante y pensemos qué tipo de docente somos y qué tipo de docente aspiramos a ser.

Descubriendo qué tipo de docente eres.

1. El profesor mediocre dice. Cuando un profesor dice algo no hace más que manifestar con palabras un pensamiento. Para mí la mediocridad de un profesor que sólo dice es que aquello que dice o transmite a sus alumnos no llega a esos alumnos. Se comete el error de pensar que por hablar o decir aquello que nos toca sobre un tema ya damos por hecho que nuestros alumnos lo han captado y entendido. Para mí el profesor que dice es un profesor que sabe pero no es capaz de transmitir sus conocimientos de manera que le llegue al alumno. Es un profesor plano, monótono, que habla, pero que no enseña, que dice pero con el que no se aprende. Es un docente incapaz de llegar al corazón de sus alumnos, incapaz de captar su atención y su curiosidad, que difícilmente interactúa con ellos. Es un profesor al que los alumnos olvidan con facilidad con el paso del tiempo. Es el docente que no deja huella en sus alumnos. Y creo que la docencia es mucho más que manifestar con palabras un pensamiento. Personalmente creo que todos los que amamos la docencia y la vivimos como parte de nuestro día a día debemos aprender a dar lo mejor para evitar instalarnos en la mediocridad o, lo que es lo mismo, en el estancamiento y en la falta de compromiso. Creo que nuestra profesión es una excelente oportunidad para ser mejores y hacer mejores a los que tenemos enfrente. 2. El buen profesor explica. No cabe duda de que la experiencia es un factor clave para la mejora de nuestra labor docente, pero no es el único factor. Para mí el buen profesor es aquel que, a partir de la experiencia, es capaz de

reconocer sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Es un profesor que corrige aquello que no le funciona, que revisa continuamente su labor, que aprende de sus alumnos y compañeros de profesión, que está en constante formación, que tiene inquietudes, que hace de su profesión una herramienta por la cual hacer mejor a la sociedad de la que forma parte. La diferencia entre un profesor que dice y un profesor que explica es abismal desde mi punto de vista. Si atendemos al significado del verbo explicar que nos da la Real Academia Española de la Lengua veremos como la segunda acepción del verbo explicar dice: “Declarar o exponer cualquier materia, doctrina o texto difícil, con palabras muy claras para hacerlos más perceptibles“. Observad la riqueza de matices que nos da esta definición. Curiosamente la gran mayoría de los alumnos clasifican a sus profesores en función de si explican bien o mal o, simplemente no explica (sólo dice). Pues bien, atendiendo a esta definición, el buen profesor es aquel que trasciende su pensamiento para conseguir que sus alumnos perciban conocimientos de forma comprensible. El buen profesor se esfuerza para que sus alumnos entiendan lo que explica y es por ello que interactúa continuamente con sus alumnos, hace que sus clases sean participativas, modifica su metodología en función de las necesidades del grupo, se reinventa curso tras curso, que tiene como objetivo mejorar y que sus alumnos mejoren mediante sus enseñanzas. El buen profesor es aquel que tiene el don de convertir lo difícil en algo fácil y comprensible mediante una buena explicación. Muchos de nosotros hemos tenido a lo largo de nuestra escolarización profesores que recordamos como docentes que explicaban muy bien, pero aún así quiero pensar que no son los profesores que nos acaban dejando huella. 3. El profesor superior demuestra. Ser un profesor que demuestra, un profesor superior como dice William Arthur Ward, es todo un reto. El profesor que demuestra es un profesor que sabe explicar, pero su gran virtud reside en que aquello que explica es capaz de trasladarlo a un ámbito práctico. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que enseña su materia y aplica la pedagogía y la didáctica sobre esta materia. El profesor que demuestra es aquel que consigue que sus alumnos no sólo aprendan, sino que también sean alumnos competentes. Se trata de un profesor que es capaz de aplicar el currículo de su asignatura y relacionarlo con experiencias reales, que enseña la utilidad de lo que explica a sus alumnos, que tiene parte de docente, pero también de pedagogo. Y ahí radica el reto al que aludía anteriormente. Creo que todo docente debe intentar en primer lugar ser capaz de trascender de lo que dice para pasar a explicarlo. pero una vez consigue explicar satisfactoriamente, una vez consigue explicar de forma clara y sencilla a sus alumnos, le llega el momento de exigirse demostrar que aquello que explica tiene una relación con la realidad que rodea a sus alumnos y le será útil y aplicable en algún momento. Se trata de un profesor que diferencia entre un alumno que sabe y un alumno que sabe y es competente. Este profesor está en constante formación, siempre está aprendiendo, siempre está conectado con el mundo y con las personas que forman este mundo. Y de su inquietud y su exigencia demuestra a sus alumnos que lo que aprenden tiene tanto sentido como utilidad. 4. El gran profesor inspira. Estamos en el último tipo de docente, en lo que podríamos llamar la excelencia, un tipo de profesor reservado sólo para unos pocos. Si seguimos atendiendo al significado que de la Real Academia Española de la Lengua, veremos como al referirse al verbo inspirar en su segunda acepción dice: “Infundir o hacer nacer en el ánimo, o la mente afectos, ideas, designios…” La primera vez que leí esta frase le di muchas vueltas a lo que significaba para mí ser un profesor que inspira. En un primer momento lo relacioné con los conocimientos que tenemos los docentes de nuestra disciplina, pero creo que relacionar conocimiento con inspiración es un error. Para mí el profesor que inspira, no es necesariamente el profesor que más sabe. Todos aquellos que hemos

pasado por la universidad hemos comprobado como muchos de nuestros profesores o doctores, son grandes conocedores o especialistas en una determinada manera o disciplina del saber, pero carecen de toda pedagogía o didáctica a la hora de compartir todo lo que saben. En este sentido creo conveniente separar inspiración de conocimiento. El profesor que inspira va mucho más allá del mero saber, de la mera transmisión de conocimientos. El profesor que inspira es el que trasciende sus conocimientos fuera del aula y los traslada a lo que son nuestras vidas. El profesor que inspira es un tipo de profesor en el que nos gustaría vernos reflejados, al que tomamos como ejemplo, al que queremos y apreciamos tanto como admiramos, al que transmite experiencias y no sólo conocimientos en el aula. Este es realmente el profesor que deja huella a lo largo de toda nuestra vida. Es el profesor del que recordamos perfectamente su nombre, la clase que impartía, su forma de ser, su forma de trasmitir. Es un profesor que trasciende y al decir trasciende me refiero a que es aquel que nos acompañará a lo largo de nuestra trayectoria vital, aquel que será nuestro referente durante toda la vida, aquel que recordaremos siempre con una sonrisa porque nos han hecho más sabios, más cultos, pero sobre todo mejores personas y excelentes ciudadanos. He empezado esta entrada nombrando al filósofo Aristóteles. Y acabaré con una de sus célebres citas, que resume en parte lo que entendemos por Educación. No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho

16. 10 MANERAS DE ENSEÑAR RESILIENCIA A TUS ESTUDIANTES

Hay artículos que salen de la experiencia. Otros del corazón. El de hoy es fruto de varias semanas de trabajo en las que he aprendido muchísimo acerca del término del que os hablaré hoy: resiliencia. No es la primera vez que me refiero a la resiliencia en este blog, pero sí es la primera entrada que dedico exclusivamente a hablar sobre este término.

¿Qué se entiende por resiliencia?

Si atendemos al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la resiliencia es la ‘capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas‘. Por tanto, se trata de un proceso de adaptación a las experiencias de vida difíciles o extremas. Realmente se trata de un término que no se tiene demasiado en cuenta en los centros escolares y mucho menos en los currículos de la mayoría de las asignaturas. Esto ha hecho replantearme sobre la necesidad y la obligación que tenemos los docentes de incorporar la resiliencia dentro de las aulas, para que los alumnos estén preparados para afrontar con las mejores garantías todos los reveses que puedan padecer a lo largo de su educación. Los que me leéis con asiduidad sabéis de la importancia que otorgo a la empatía, a la capacidad de ponerse en la piel del otro, haciéndonos partícipes de sus anhelos y de sus preocupaciones. En este sentido te recomiendo la lectura del artículo titulado 5 consejos para aumentar la empatía de tus alumnos. Pero creo que hay que ir un paso más allá y también conceder la importancia que se merece a la resiliencia para afrontar con plenas garantías

el desarrollo integral de nuestros alumnos. Porque en una sociedad donde cada vez se corre más, donde impera la cultura de la inmediatez y donde se niega el fracaso, se hace más necesario que nunca que elaboremos estrategias conjuntas para formar alumnos no sólo desde el punto de vista intelectual, sino también y, sobre todo, desde el punto de vista emocional. He aquí la razón de este artículo y por qué creo que la resiliencia puede ser un factor clave de prevención de problemas relacionados con el crecimiento personal de nuestros alumnos. Mientras estás leyendo estas líneas pensarás que tal vez no eres capaz de enseñar resiliencia a tus alumnos. Pero te puedo asegurar que no es así. Es por ello que te invito a que leas estas sencillas pautas que puedes llevar a cabo en el aula y que te aseguro serán tremendamente útiles para tus alumnos. ¿Me acompañas?

¿Cómo podemos enseñar resiliencia a nuestros alumnos?

  • 1. Enseña a hacer preguntas. Muchas veces los docentes pensamos en las respuestas que nos darán nuestros

alumnos. El profesor pregunta y el alumno responde aquello que le hemos enseñado. En ocasiones es importante no sólo buscar respuestas, sino enseñar a elaborar preguntas. Las preguntas invitan a la reflexión, a la

introspección y ello puede ser determinante en el caso de que un alumno pase por un momento personal difícil. Enséñale a formular preguntas abiertas y harás de tus alumnos unos alumnos más reflexivos y capaces de verbalizar sus preocupaciones y adversidades.

  • 2. Enseña la bondad. Se trata de un recurso tremendamente efectivo. Consiste simplemente en pedirles que

durante un día piensen en hacer un favor a alguien que les importe. Una vez hecho este favor deben verbalizarlo, es decir, explicarlo en voz alta en clase. Los denominamos actos de bondad son un arma muy poderosa no sólo por el acto de bondad en sí, sino por la gratitud que recibimos por dicho acto. Si educas a tus alumnos en la bondad, les educarás también en la gratitud, serán más sensibles a lo que les rodea y les permitirá afrontarlo con

la mejor de las predisposiciones. La gratitud es la que pone la perspectiva a los acontecimientos que podemos considerar como dramáticos.

  • 3. Enseña hábitos saludables. Se trata de un aspecto fundamental si queremos educar a nuestros alumnos en la

resiliencia. ¿Por qué? Pues porque una rutina saludable permitirá a los alumnos afrontar con mejores garantías cualquier adversidad que se les presente. Y por hábitos saludables debemos entender el ejercicio físico, dormir las horas necesarias, comer de forma saludable y evitar situaciones estresantes. Con estos cuatro hábitos las

posibilidades de afrontar con éxito una crisis siempre aumentarán.

  • 4. Enseña a ser útil. Debemos esforzarnos para que todos nuestros alumnos de una forma u otra se sientan útiles.

Si conseguimos que tengan la sensación de que sirven para algo, automáticamente estaremos ante alumnos con

una elevada autoestima. Serán alumnos felices y esta felicidad podrá ser determinante no sólo para afrontar sus adversidades, sino también para ayudar a sus compañeros ante cualquier dificultad que surja.

  • 5. Enseña positivismo. Ser positivo consiste en valorar por encima de todo aquello que tienes. Personalmente

creo que el positivismo está muy ligado al autoconcepto que todos tenemos de nosotros mismos. En una sociedad tremendamente consumista hay que invertir los valores que tienen los alumnos, es decir, hay que fomentar no lo que les falta, sino todo aquello de que disponen. Hay que hacerles ver de manera consciente qué es aquello que tienen y qué es lo que más valoran de lo que tienen, tanto en lo material como en lo que a las personas y a sus cualidades se refiere. Haz reflexionar a tus alumnos. Convénceles de lo mucho que tienen, y de lo muchos que pueden dar. Para mí, educar a las personas en el positivismo es tremendamente importante y, de

hecho, puede ser determinante en caso de que un alumno pueda experimentar algún tipo de pérdida, ya sea de un familiar, de algún animal de compañía, o de algún bien de carácter personal.

  • 6. Potencia habilidades. Este es otro aspecto al que doy mucha importancia a la hora de educar a nuestros

alumnos en la resiliencia. También va muy ligado al autoconcepto. De lo que se trata es de que sean los propios

alumnos los que descubran por sí mismo cuáles son sus habilidades, es decir, en qué son buenos, en qué pueden llegar a ser los mejores. Una vez lo hayan descubierto, nosotros los docentes debemos potenciarlo al máximo con los recursos que tengamos. Pensar en el potencial que puede suponer una clase de treinta alumnos. Son treinta potencialidades distintas. Es un tesoro enorme del que ellos no tienen conciencia. Estas habilidades podrán resultar claves para poder superar experiencias que se consideren traumáticas.

  • 7. Enseña a resolver problemas. Posiblemente este sea uno de mis apartados favoritos. La resolución de

problemas, o de conflictos, es un aspecto que cada vez más se tiene en cuenta en los centros escolares. Debemos

ver el conflicto como una oportunidad, es decir, como una posibilidad de resolución. En este sentido las comisiones de convivencia de los centros escolares resultan claves y la formación de alumnos mediadores son una extraordinaria oportunidad de gestionar conflictos no individuales, sino de centro. Aquellos centros escolares que tejen una buena red de mediadores, serán centros que estarán mucho más preparados para afrontar las

adversidades que puedan surgir a lo largo de un curso escolar. Al respecto de este punto recomiendo la lectura del artículo El conflicto escolar visto como una oportunidad.

  • 8. Fomenta la autoestima. La autoestima puede jugar un papel decisivo para hacer frente a cualquier tipo de

adversidad. De ahí que debamos insistir en reforzar al máximo la autoestima de nuestros alumnos. Y podemos hacerlo a través de lo que denomino el refuerzo positivo incondicional, es decir, recordando y verbalizando lo

mejor de cada uno de tus alumnos, celebrando sus logros y compartiéndolos con el resto.

  • 9. Crea redes de apoyo. Es fundamental transmitir a nuestros alumnos que nunca estarán solos ante una

adversidad, sea del tipo que sea. De ahí que es muy recomendable establecer redes de apoyo entre compañeros, establecer grupos, alianzas entre los miembros de un mismo grupo. De lo que se trata es crear vínculos, de crear amistades que puedan perdurar en el tiempo y que en la adversidad se conviertan en una red de seguridad. A través de esta red de apoyo los alumnos pueden dar lo mejor de sí en cada momento y retroalimentarse de la gratitud y de la bondad que reciben por parte de sus compañeros. 10. Enseña perspectiva. La perspectiva no es más que el punto de vista desde el cual analizamos la realidad que nos rodea. Por eso es tan importante enseñarla a nuestros alumnos. Ante una situación adversa, la perspectiva juega un papel fundamental para la superación de la misma. De lo que se trata es de descentralizar el foco del dolor y del sufrimiento a través, precisamente, de la perspectiva. Con la perspectiva lo que lograremos es relativizar el problema, es decir, disminuir su magnitud y la desproporción que experimentamos en una situación adversa. A mayor perspectiva, mayor visión. Y a mayor visión, mayor será la posibilidad de superar una situación traumática. Estas son algunas de las actuaciones que pueden hacer de tus alumnos unos alumnos educados en la resiliencia. Soy consciente de que el reto es ambicioso, pero estoy seguro de que hay muchas de las actuaciones que aquí propongo que en algún momento has puesto en práctica. De lo que se trata es de ir construyendo día a día, sesión a sesión, unos mecanismos que propicien que puedas enseñar la resiliencia en tus sesiones lectivas. Estoy

convencido de que los centros que fomenten la cultura de la resiliencia serán los centros que mejor gestionen las adversidades, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. Quisiera acabar el artículo de hoy con una cita que me gusta recordar cuando me enfrento a alguna adversidad. Desconozco su autor y reza así:

No pidas una carga ligera, sino una espalda fuerte

17. 5 TIPOS DE CREATIVIDAD QUE PUEDES FOMENTAR EN TUS ESTUDIANTES

Las escuelas matan la creatividad. Esta es, sin duda, una de las frases más conocidas del educador Ken Robinson. ¿Y por qué la escuela del siglo XXI se ha distanciado tanto de la creatividad en sus aulas? La respuesta no es fácil, pero creo que una de las razones de más peso es que como docente nadie te ha enseñado a fomentar y estimular la creatividad entre tus alumnos. Para Ken Robinson la creatividad es la imaginación aplicada. ¿Qué significa esto? Pues que la creatividad pasa por ser activos y saber hacer conexiones. De ahí que en el artículo de hoy tenga la intención de darte a conocer cómo puedes enseñar a tus alumnos a potenciar su creatividad. Para ello me serviré de los 5 tipos de creatividad formulados por el profesor e investigador Jeff DeGraff, quien afirma que todas las personas son creativas, pero lo son de distinta manera e intensidad. ¿Preparado para conocer los 5 tipos de creatividad? Si es así te invito a que sigas leyendo el resto del artículo.

5 Tipos de creatividad que como docente puedes enseñar a tus alumnos. 1. Creatividad mimética. Este tipo de creatividad se centra principalmente en copiar, en imitar, en reproducir algo exactamente igual. Es el tipo de creatividad menos elaborada y más básica, ya que incluso algunos animales son capaces de desarrollarla. Desde el punto de vista educativo, la creatividad mimética se centra en tomar una idea de una asignatura y darle una aplicación en otra signatura. Es la creatividad que requiere un menor esfuerzo. 2. Creatividad analógica. La creatividad analógica requiere una complejidad mayor que la mimética porque la analogía busca conectar cualidades semejantes en seres, objetos, imágenes… diferentes. Lo importante de la

creatividad analógica es que el alumno se sirve de lo que sabe para comprender, relacionar, conectar aquello que desconoce. Sin duda se trata de un paso significativo con respecto a la creatividad mimética. Un claro ejemplo de creatividad analógica está en figuras retóricas como la comparación, la imagen o la metáfora. Si quieres saber cuál es la diferencia entre ellas te recomiendo la lectura del artículo titulado Cómo diferenciar entre una comparación, una imagen y una metáfora. 3. Creatividad bisociativa. La creatividad bisocativa se da cuando se unen dos ideas distintas para crear un nuevo resultado, para crear una nueva idea, producto u objeto, por ejemplo. Es importante, al respecto, diferenciar entre la asociación y la bisociación, porque en la asociación hay una cercanía o conexión entre dos ideas, algo que no sucede en la creatividad bisociativa. La bisociación se podría representar así: A + B = C. Un ejemplo de creatividad bisociativa sería unir la psicología (A) y la informática (B) para obtener la inteligencia emocional (C). Este tipo de creatividad es muy válida para asignaturas con un marcado carácter manipulativo. Sin duda, se trata

de un tipo de creatividad que implica una cierta complejidad y que debe seguir lo que se denomina la dinámica de las 3 F:

Fluidez: Lo que se pretende es tener el mayor número de ideas posible y que dichas ideas estén muy alejadas entre sí, es decir, que no haya ningún tipo de conexión aparente. Flexibilidad. Lo que se busca es tener una idea y que dicha idea pueda estar relacionada con otra idea que dé como resultado un nuevo producto. La flexibilidad tiene como finalidad situar la idea el en lugar adecuado para producir un objeto totalmente nuevo. Flujo. Para ser creativos hay que ser activos. Pero aún siendo activo, hay que saber encontrar puntos de concentración y de reflexión que permitan visualizar los nuevos productos fruto de dos ideas totalmente inconexas.

  • 4. Creatividad narrativa. Este tipo de creatividad es común en las áreas de lengua. La creatividad narrativa tiene

como objeto, en palabras de Jeff DeGraff, reflejar la capacidad de crear historias. ¿Cómo? Pues mediante la conexión de los elementos que componen una narración como son los personajes, las acciones, el lugar y el tiempo, junto con la descripción y el diálogo y aspectos gramaticales propios de un texto narrativo. La creatividad

narrativa es un recurso que a día de hoy se utiliza mucho en publicidad, ya que los anuncios con una estructura narrativa tienen un alto valor emocional.

  • 5. Creatividad intuitiva. Posiblemente sea el tipo de creatividad más compleja, porque su creatividad tiene que

ver con el hecho de que se es capaz de crear una idea en la mente sin que se tenga ninguna imagen prefijada. Por

tanto, requiere de por sí un alto poder de abstracción. Jeff DeGraff hace alusión a este tipo de creatividad haciendo hincapié en disciplinas como el yoga o la meditación, ya que te permiten vaciar tu mente y aflorar tu conciencia. Otro valor intrínseco de la creatividad intuitiva es la enorme capacidad para la resolución de

problemas, es decir, parte de la confianza de que todo problema tiene una posible solución. Estos son los 5 tipos de creatividad que querido darte a conocer. Ahora te toca a ti ver cuál o cuáles son las más adecuadas para tu materia y conocimientos. Sin duda, se trata de todo un reto para cualquier docente. Acabaré con una cita de Barthold Georg que reza así:

Es mejor crear que aprender. Crear es la verdadera esencia de la vida

18. 10 HABILIDADES QUE TODO DOCENTE DEBERÍA POTENCIAR EN EL AULA

Este artículo está inspirado en un interesantísimo libro de Daniel Goleman titulado Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional. En uno de los apartados de este libro Goleman se centra en la dicotomía entre un jefe bueno y un jefe malo. Aunque este libro se centra en el liderazgo empresarial, creo que las cualidades o habilidades que Goleman defiende para ser un buen jefe son perfectamente extrapolables a la labor docente. Mi intención en esta entrada es la de relacionar las habilidades que defiende Goleman para ser un buen jefe con las habilidades o cualidades que todo docente debería potenciar en el aula. Quiero hacer constar que he realizado algunas pequeñas modificaciones respecto a las cualidades que cita Goleman, pero no afectan al sentido último que Goleman pretende transmitir.

10 Cualidades que como docente deberías usar y potenciar en tu aula.

  • 1. Escucha empática. Goleman no se refiere explícitamente al término escucha empática, sino a la

expresión saber escuchar. En mi caso he preferido centrarme en el concepto de escucha empática porque la escucha empática consiste en escuchar a tus alumnos con y desde el corazón. Si quieres saber más sobre qué se entiende por la escucha empática te remito al siguiente enlace. Aún así, creo que Goleman insiste en saber diferenciar entre oír -pasividad- y escuchar -actuación e interés-. Como docente debes esforzarte por escuchar a tus alumnos, por acompañar a tus alumnos y, sobre todo, hacerles ver que lo que te están diciendo te importa, te importa de verdad, te importa de corazón.

  • 2. Estímulo. Siempre he defendido la idea de que un docente debe ser capaz de generar las mejores preguntas

para obtener las mejores respuestas. Muchas veces se cree que el docente está en un aula para dar respuestas,

para ofrecer únicamente soluciones. No siempre debe ser así. Un profesor que inspira es aquel que es capaz de hacer que sus propios alumnos aprendan por sí mismos. Ese es el verdadero estímulo que debes potenciar en el aula con tus alumnos.

  • 3. Comunicación. Para mí la comunicación debe ser un sinónimo de enseñanza. He insistido mucho en este blog

en establecer una clara diferencia entre explicar y enseñar. La diferencia es significativa, porque mediante la explicación sólo transmites conocimientos de forma unidireccional, mientras que con la enseñanza lo que provocas es la utilidad de los aprendizajes, el autoaprendizaje, la interacción mediante el diálogo con tus alumnos.

  • 4. Valentía. Enseñar es de por sí un acto de valentía. Enseñar es de por sí un acto de determinación. En muchas

ocasiones como docente confundes la intimidación en el aula con la valentía y no debería ser así. La valentía es

una cualidad que debes potenciar en el aula porque es una clara apuesta por la coherencia y la honestidad en tu trabajo. Se es valiente cuando se sabe exactamente qué y cómo enseñar. Y la valentía lo que propicia es una mayor seguridad en ti mismo que luego se traslada a los conocimientos que transmites a tus alumnos. La falta de valentía, además de generar intimidación, también provoca miedo. Acerca del miedo te recomiendo la lectura del artículo titulado Docente, ¿a qué le tienes miedo?

  • 5. Humor. Soy un gran defensor del humor en el aula. Creo que el humor es una herramienta

extraordinariamente eficaz para el aprendizaje porque cohesiona un grupo, genera pausas en la transmisión de

contenidos, rebaja la tensión en un grupo y ayuda a crear un clima más favorable para el trabajo que se desarrolla en una sesión lectiva. El humor, la risa, la carcajada son cualidades que generan magníficos resultados a la hora de

gestionar una crisis en el aula, ya que puedes recurrir a ellas y recuperarlas para gestionar un conflicto. Y no lo olvides que el humor enamora. Sobre cómo enamorar a tus alumnos te remito al siguiente enlace.

  • 6. Generosidad. Goleman habla de empatía. Yo me centraré más en la generosidad de tu labor como docente. La

profesión de docente es la profesión capaz de generar otras profesiones. La docencia es una de las profesiones

más generosas que existen porque das sin esperar nada a cambio. Si algo evitar debes evitar en esta profesión es el egocentrismo, porque el egocentrismo sólo te aleja de tus compañeros y de tus alumnos.

  • 7. Determinación. Goleman habla de decisión. Muchos docentes hablan de motivación en las aulas. Yo prefiero

hablar de determinación. Es un término que creo que transmite mucho más, que transmite acción, que transmite decisión. En el artículo titulado True grit o sobre la determinación como clave para el éxito escolar explico

claramente lo que se entiende por el concepto determinación.

  • 8. Responsabilidad. Enseñar es por encima de todo un acto de responsabilidad. Y aunque la responsabilidad no

está exenta de crítica, esta crítica a veces puede convertirse en algo tóxico, es decir, la autocrítica desaparece y

sólo haces crítica de lo que te rodea, de tus compañeros, de tus alumnos, de tu centro, del sistema. Sin darte cuenta te convierte en un docente tóxico.

  • 9. Modestia. Si algo detesto en un docente es la arrogancia. Una arrogancia que a veces se da en algunos

compañeros de profesión. Cuando llevas muchos años en la docencia es fácil perder la perspectiva de lo que sabes y de lo que eres capaz de aprender o, mejor dicho, de lo que tus alumnos son capaces de enseñarte. Hay que entrar todos los días en el aula con la mente abierta, hay que entrar con la suficiente modestia como para

tener la predisposición a aprender de tus alumnos. La modestia no hace más que conectar emocionalmente con tus alumnos, porque te permite escucharles de forma activa, y cuando un docente es capaz de escuchar de forma activa a sus alumnos es cuando tiene toda la predisposición para aprender de ellos. 10. Reparto de la autoridad. La autoridad está reñida con la desconfianza. Como docente debes hacer un esfuerzo por delegar o, mejor dicho, por enseñar a delegar tanto en tus compañeros como en tus alumnos. Una excelente manera de repartir la autoridad es mediante el aprendizaje cooperativo. Mediante el aprendizaje cooperativo enseñas a tus alumnos a aprender de ellos mismos y de sus compañeros. Cuando repartes autoridad estás realizando un ejercicio de confianza, estás tendiendo la mano para que tus alumnos tomen la iniciativa en algo. Esto no hará más que favorecer su propia autonomía y mejorará su autoconcepto y sin que tu autoridad en el aula se vea afectada. Estas son las 10 cualidades o habilidades que como docente deberías tener presente cuando te dispones a entrar

en un aula. Sin duda se trata de todo un reto para ti, pero tengo el convencimiento de que siendo consciente de dichas habilidades es como serás capaz de afrontarlas con la determinación que una profesión como la de

docente exige. ¿Aceptas el reto? Yo ya he empezado…

19. UN TRUCO PARA QUE TUS ESTUDIANTES PARTICIPEN ACTIVAMENTE EN CLASES

Se puede y se debe aprender jugando. El artículo de hoy tiene como finalidad darte a conocer un sencillo truco que llevo a cabo en el aula para que tus alumnos participen de una forma activa durante la realización de ejercicios procedimentales en el aula. Lo cierto es que en ocasiones no es fácil crear dinámicas de participación en clase. De ahí que en algunos momentos sea preciso romper la rutina para fomentar la participación y la interactuación de tus alumnos. ¿Quieres saber más sobre este sencillo truco? Pues acompáñame.

Cómo fomentar la participación de tus alumnos en el aula.

A la hora de revisar o corregir actividades procedimentales en el aula, dichas actividades requieren de la participación directa de tus alumnos. Estas actividades suelen ser por regla general de dos tipos:

El alumno sale a la pizarra digital o tradicional.

¿Qué consigues con ello?

El alumno participa de la actividad, pero sin moverse de su silla.

Independientemente de si sale a la pizarra o responde sentado en su silla, la predisposición de los alumnos a participar siempre está muy polarizada. Hay alumnos muy activos que siempre están dispuestos a intervenir y otros que intentan pasar lo más desapercibidos posible. Para que esto no suceda y todos participen por igual, te voy a explicar qué pauta llevo a cabo para que los alumnos tengan una mayor predisposición cuando deben enfrentarse a la corrección de alguna actividad, tarea o procedimiento. La bola que vuela… De lo que se trata es que todos los alumnos participen por igual. Para ello me sirvo de una pelota de goma, pero en tu caso puedes usar aquello que creas más oportuno como un trozo de tiza, una bola de papel, una goma de borrar. Procura que este objeto no pese mucho o pueda dañar a tus alumnos. Cuando vayas a comenzar la actividad, debes tener la pelota de goma o el objeto que hayas elegido en la mano. Una vez la tengas en la mano, lo que harás será lanzarla suavemente a alguno de tus alumnos. El alumno que la recoja será el encargado de realizar la primera actividad. Cuando este alumno haya finalizado la actividad, independientemente de si la ha realizado en la pizarra o sentado, hará lo mismo que has hecho tú, es decir, la lanzará a otro compañero para que realice la siguiente actividad. Este procedimiento de pasar la pelota de goma de un compañero a otro se realizará tantas veces como actividades o ejercicios tengas programados.

Con la dinámica de pasar la pelota de goma, transformas parte de la actividad en un juego. Por unos instantes, la

atención queda focalizada no en el ejercicio, sino hacia qué alumno irá la pelota de goma. Te aseguro que se genera una gran expectación al respecto. El alumno es el que decide quién debe continuar la actividad. En ocasiones como docente encuentras cierta reticencia en algunos alumnos a participar. Pues bien, si en lugar de ser tú quien decide es uno de sus compañeros, la percepción de este alumno cambia y la predisposición a participar siempre es mayor.

Algunas normas para la realización de la actividad.

En función del grupo y la edad que tengas, puedes plantarte establecer algunas normas fijas cuando lleves a cabo esta actividad para el fomento de la participación. Algunas de estas normas pueden ser, por ejemplo:

Alumno-alumna. La participación de las actividades debe ser alterna, es decir, una vez haya participado un chico, luego debe intervenir una chica, o viceversa. Tipo de lanzamiento. Independientemente del tipo de objeto que vayas a elegir para la actividad, siempre debe quedar claro que debe lanzarse de una manera respetuosa y sin intención de dañar a ningún compañero. Distancia. Otra norma que suele funcionar bastante bien es que la bola de goma debe ser lanzada a una fila diferente de la que ocupa el alumno en cuestión. Repetición. Si un alumno coge la pelota de goma dos veces, la segunda vez se la cederá al compañero que tenga más próximo o volverá a lanzarla de nuevo. Ningún alumno puede repetir la actividad o procedimiento sin antes haber participado todo el grupo clase. Como ves, se trata de una actuación muy sencilla, pero que gusta mucho a los alumnos. De lo que se trata es de intentar en todo momento rebajar la tensión que para muchos alumnos supone la participación en el aula. Si se consigue desviar la atención ni que sea un momento, esto ayudará a que determinados alumnos muestren una predisposición más positiva a participar de las actividades de grupo. La participación activa es algo que debes tener muy presente en el aula, porque se fundamenta en la importancia de la interactuación y resta unidireccionalidad a tus sesiones lectivas. Una clase participativa es una clase activa, llena de vida, donde el juego está presente como una manera más de aprendizaje. Sólo me resta animarte a que apliques este sencillo truco en tus clases y me des tu opinión a través los comentarios de este artículo.

20. 7 CONSEJOS PARA QUE TUS HIJOS CONSIGAN APRENDER A ESTUDIAR MEJOR

Aprender a estudiar. Tras más de diez cursos ejerciendo como tutor de Secundaria, me he dado cuenta de la preocupación de muchos padres a la hora de que sus hijos consigan aprender a estudiar de la manera más efectiva posible. En muchas reuniones con las familias estas me piden consejos y estrategias para que sus hijos logren aprender a estudiar y así aprovechar al máximo el tiempo que le dedican a las tareas y al estudio en casa. Es por ello que este artículo tiene la intención de dar unas pautas muy sencillas pero realmente efectivas sobre cómo aprender a estudiar.

10 Consejos para aprender a estudiar.

1. Espacio. Para aprender a estudiar es importante distinguir entre la realización de procedimientos o actividades y la comprensión o memorización de los contenidos adquiridos en el aula. Una buena opción es, siempre que sea posible, crear dos espacios: un espacio común donde realicen la parte más mecánica y procedimental (p. e. el comedor o la cocina) y otro espacio más privado para aumentar la atención y la concentración (p. e. el dormitorio). De esta manera los padres pueden supervisar la parte de deberes en un espacio común y respetar el tiempo de estudio de sus hijos en el dormitorio.

2.

Móvil. Se trata de un tema delicado y que provoca muchas discusiones entre padres e hijos. Una solución que

2. Móvil . Se trata de un tema delicado y que provoca muchas discusiones entre padres
2. Móvil . Se trata de un tema delicado y que provoca muchas discusiones entre padres
2. Móvil . Se trata de un tema delicado y que provoca muchas discusiones entre padres

propongo es pactar el uso del móvil, es decir, permitir que tu hijo use el móvil si lo cree preciso mientras realiza

deberes, por ejemplo, y desconectarlo el tiempo dedicado al estudio más memorístico y conceptual.

lo que opino acerca de escuchar música en el tiempo de estudio. En el artículo cité una frase que me gusta mucho

y que creo que define claramente mi postura: Silence is gold (El silencio es oro). Así que yo recomiendo prescindir de la música porque ello reducirá el tiempo de estudio, aumentará la atención y concentración y beneficiará la memoria a corto plazo.

  • 4. Tiempo. La buena gestión del tiempo, la calidad del tiempo en el estudio es algo que siempre insisto a los

padres que debe ser esencial a la hora de aprender a estudiar. Por lo general, los niños y los adolescentes tienen

una pésima gestión del tiempo, es un concepto para ellos muy vago y de ahí que en muchos casos no sepan aprovecharlo debidamente. Y es ahí donde la intervención de los padres es esencial porque son ellos los que, siempre que sea posible, deben marcar o pautar el tiempo de estudio, es decir, tu hijo debe ir aprendiendo que para realizar las actividades y estudiar tiene un tiempo limitado y además este tiempo limitado es conocido por él

y por ti. Es fundamental que enseñes a tu hijo a fijar un tiempo de estudio limitado y que, tras la finalización de ese tiempo, te rinda cuenta de cómo lo ha aprovechado.

  • 5. Acompañamiento. Otra de las grandes preguntas que me hacen los padres es cómo pueden enseñar a

aprender a estudiar a sus alumnos. Muchos de ellos se sienten frustrados porque no tienen los estudios suficientes para ayudarles. Pues la respuesta que les doy es extremadamente sencilla. No hay que ayudar a estudiar, hay que acompañar en el estudio. La diferencia es fundamental. Los padres deben preocuparse por pactar el tiempo, revisar las tareas, pero no tienen que sentarse expresamente con ellos para estudiar. Ese es un trabajo exclusivo de tus hijos y no tuyo. Tu trabajo como padre es la supervisión, el acompañamiento en el

estudio. De lo que se trata es que ellos sepan que estás ahí para echarles una mano en el momento que sea preciso, pero siempre para ayudarles a repasar, para aclarar un concepto, para preguntarles aquello que han aprendido, etc.

  • 6. Internet. Cada vez son más las actividades que tus hijos realizan a través de internet, pero hay que ser

consciente que buena parte de las tareas de tus hijos no precisan de conexión a internet. En mi caso recomiendo que el uso de internet se haga al inicio del estudio, es decir, tu hijo puede usar internet para aquello que precise al inicio. Pero una vez haya hecho las consultas pertinentes o haya obtenido la información que precisa, entonces hay que prescindir de la conexión a internet porque es un elemento que distrae y hace perder una enorme

cantidad de tiempo. Como he dicho anteriormente con el móvil, de lo que se trata es de llegar a pactos y que estos pactos se conviertan en rutinas. Eso hará que no se entre en conflicto porque la rutina acabará transformándose en una norma. Otro aspecto que recomiendo a las familias es que el ordenador esté siempre en espacios comunes, ya que así tienes el control de las páginas por las que navegan tus hijos.

  • 7. Descansos. Los descansos son fundamentales en el estudio. Es más, sirven para optimizar el tiempo de estudio

y forman una parte esencial de lo que se denomina aprender a estudiar. En el caso de los adolescentes yo recomiendo la proporción 30/10, es decir, 30 minutos de estudio y 10 minutos de descanso. Durante este descanso es importante que tu hijo se levante de la silla, estire las piernas, se hidrate y coma algo.

A modo de conclusión. El reto de aprender a estudiar.

Soy consciente de que no existen fórmulas mágicas para que tus hijos aprendan a aprender a estudiar, pero sí estoy convencido de que pequeñas acciones como las de este artículo deben servirte a ti y a tus hijos para mecanizar el proceso de estudio. Es muy importante al respecto que tengas en cuenta que como padre o como madre juegas un papel decisivo en el aprendizaje de tu hijo, porque tu ayuda le servirá, precisamente, para ganar en calidad de estudio, para aumentar la atención y concentración y, sobre todo, para optimizar al máximo su dedicación al estudio. En muchas ocasiones se concibe que a más horas de estudio mayor rendimiento y no es así. La calidad del estudio está precisamente en estudiar el menor tiempo posible obteniendo los mejores resultados y favoreciendo así que tu hijo tenga tiempo para la realización de otras actividades que le llenen y le completen como persona.

21. 15 FRASES PARA AUMENTAR LA AUTOESTIMA DE TUS ESTUDIANTES. PROPUESTA DE ACTIVIDAD

Se puede cambiar lo que se siente cambiando lo que se piensa. Esta es seguramente una de las frases que más he utilizado en este blog. Se trata de una extraordinaria cita de Martin Seligman, psicólogo y escritor estadounidense y padre de la denominada indefensión aprendida. Una frase que creo que va muy ligada a lo que entiendo como psicología positiva, como inteligencia emocional. Y, precisamente, uno de los aspectos que más me atraen de esta inteligencia emocional tiene que ver con el concepto o autoconcepto que los alumnos tienen de sí mismos. De ahí que este artículo quiera ser una bocanada de optimismo, de esperanza, de fe en uno mismo. De ahí que este artículo tenga la intención de aumentar la autoestima de tus alumnos mediante un vídeo que les invite a la reflexión de cómo se ven ellos mismos. ¿Me acompañas?

Propuesta de actividad sobre las 15 frases para aumentar la autoestima de tus alumnos.

Si has visto el vídeo, te habrás fijado en que está dividido en dos partes:

15 Frases para aumentar la autoestima y trabajar el autoconcepto que tus alumnos tienen de sí mismos.

15 Fotos que preceden a cada una de estas frases y que guardan una relación directa o indirecta con la frase para

aumentar la autoestima.

Desarrollo de la actividad sobre las 15 Frases para aumentar la autoestima.

La actividad se realizará mediante grupos cooperativos. Para la formación de grupos cooperativos te remito al

siguiente enlace. Los grupos deben ser de cuatro alumnos y cada grupo y alumno debe estar numerado.

Material.

Un ordenador para cada grupo de trabajo cooperativo.

Un DIN-A5 para cada alumno.

Un bolígrafo para cada alumno.

Primera parte.

El docente proyecta con la ayuda del proyector o la pizarra digital el vídeo sobre las 15 frases para aumentar la autoestima una o dos veces. Una vez todo el grupo ha visualizado el vídeo se crean los grupos de aprendizaje cooperativo.

Segunda parte.

Cada grupo de cuatro alumnos volverá a ver el vídeo e irá eligiendo aquella frase que más le guste o que más le

haya llamado la atención. Junto con la frase deberá adjuntar también el número de la misma y la imagen que se ha asociado a ella antes de que aparezca la frase. A continuación dividirá el DIN-A5 en dos partes. En una parte escribirá la frase para aumentar la autoestima y en la otra describirá la imagen que va ligada a la frase. Los cuatro alumnos deben tener frases diferentes. Una vez hayan elegido la frase, deben explicar uno por uno a su grupo por qué la han elegido y qué opinión les merece la imagen que se relaciona con la misma.

Tercera parte.

Ahora es el momento de deshacer los grupos de aprendizaje cooperativo, apartar las mesas y poner sólo las sillas en el centro del aula. En ese momento los alumnos deberán buscar a los compañeros que tengan la misma frase y formar grupos afines a la misma frase. Una vez se hayan encontrado se sentarán en círculo en las sillas. Aquellos alumnos que no tengan ninguna coincidencia con otro compañero se podrán juntos. Todos estos grupos explicarán otra vez a estos otros compañeros el porqué de la elección. También pueden reflexionar sobre por qué han coincidido en la misma frase y extraer sus conclusiones. Durante este tiempo el docente irá pasando por los grupos para interesarse por las frases elegidas e interactuar con ellos.

Reflexión final acerca de las frases para aumentar la autoestima.

Lo que más interesa de esta actividad es que una vez visualizado el vídeo, los alumnos sean capaces de verbalizar lo que han entendido con la frase y lo que les ha transmitido la imagen. Es muy importante que sean capaces de poner palabras y emociones a sus sentimientos y aún más importante que sean capaces de ver que otros compañeros coinciden en la misma frase. Sin duda se trata de una excelente oportunidad para que se abran a ellos mismos y a sus otros compañeros. Estas 15 frases para aumentar la autoestima sólo quieren ser una granito de arena más hacia el duro camino de la infancia adolescencia. Un camino en el que tú como docente juegas un papel clave. ¿Aceptas el reto?

22. EL CEREBRO CIEGO

Existe un proceso psicológico muy importante llamado “sesgo de confirmación”. Se trata de una tendencia del

cerebro a favorecer cierta información, que sirve para avalar nuestras opiniones y creencias y para descartar todo

aquello que potencialmente podría refutarlas. Permite a su vez, interpretar de manera ambigua los datos, con el

objetivo de seguir “colocando fichas” en nuestra ideología en vez de desecharla. El sesgo de información nos

“ciega” frente a las evidencias más confirmadas, perpetúa los puntos de vista en un ángulo erróneo, elimina todo aquello que puede atacar el sistema de creencias ya armado. Una de las consecuencias más graves es la limitación a la hora de tomar decisiones correctas. Esto es así porque contar con información certera y veraz es un requisito “sine qua non” para poder actuar mejor.

La pregunta que surge frente a ello es ¿por qué se desarrolla el sesgo de confirmación? Es bueno saber que nuestro sistema de creencias va formando un “todo” con los datos que recoge a diario sobre los demás y nosotros mismos. Las experiencias, opiniones, vivencias y creencias están muy unidas entre sí, influenciadas por las emociones. El cerebro puede procesar información todo el tiempo pero esa capacidad es algo limitada. Para

poder evitar “desbordarse”, con todos los estímulos que recibe, opta por trabajar con lo que ya tiene en su “base de datos”.

Es por esta razón que tenemos patrones de conducta o de comportamiento innatos, los cuáles nos predisponen a actuar de ciertas formas y a minimizar la tarea de procesamiento de la información externa. Según la investigación del psicólogo cognitivo Walter Riso, el sistema de procesamiento de información del ser humano es

“económico”, ya que se autorregula y se adapta con lo que tiene. Esto significa que la mente se auto mantiene con estereotipos, esquemas, creencias religiosas, ideologías políticas, prejuicios, etc. Esa es la razón por la cual

somos “insensibles” y reticentes a las nuevas experiencias o cambios. Además, es por ello que tomamos

decisiones en base a las teorías que ya hemos construido una y otra vez. Una vez explicado el fenómeno del sesgo

de información, vale la pena hablar sobre su relación con la búsqueda de datos o bibliografía, por decirlo de algún modo. Las consecuencias de ambos procesos hacen mella en las decisiones que tomamos o la capacidad que

tenemos de “desconfirmar” lo que creíamos. Entonces, ¿podemos ser capaces de buscar información imparcial,

que no esté afectada por las creencias previas que tenemos al respecto de esa temática? La respuesta, al parecer,

es negativa. Es más que difícil que podamos huir de las experiencias, expectativas y emociones previas. Para combatir el sesgo de información es preciso, en primera instancia, saber que existe y la forma en que trabaja. Precisamos de un pensamiento más crítico y analítico, que nos permita darnos cuenta la manera en que pensamos. Algunos consejos para minimizar los efectos del sesgo de información:

*Intentar formar una visión más global sobre un tema y conocer diversos argumentos, a favor y en contra. *No conceder la credibilidad absoluta a un dato hasta que no compruebe o analice en profundidad.

*Tener en cuenta cuáles son los intereses que pueden estar “escondidos” en ciertos informes o marcos teóricos o

ideológicos. *Considerar las implicancias prácticas de cada punto de vista. *Analizar si la información considerada es dogmática, alienta el diálogo, permite hacer un examen de diferentes opiniones, acepta lo alternativo, etc. *Evitar la “impresión” que logra el exceso de tecnicismos para desacreditar otros puntos de vista. *Nunca limitar la búsqueda de información a una misma disciplina, área, género, etc.

*Asumir que existen diversas teorías sobre un tema en particular y que la perspectiva “de moda” puede ser

menos certera pero más popular.

*Verificar cada punto de vista puede ser un trabajo imposible de realizar por una sola persona. Es bueno buscar ayuda y colaboración de los demás (personas de confianza). *Tomarse un tiempo para examinar un punto de vista, ya que no todos los argumentos se pueden asimilar con la misma facilidad.

23. EDUCAR EN EMOCIONES

“Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo, sus órganos, sus huesos, sus funciones, sus sitios, pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma” Mario Benedetti. Quizás no seamos conscientes de todo aquello que

nuestras emociones iluminan y ensombrecen a lo largo de nuestra vida. Nadie nos dijo como manejarlas, como cambiarlas o aprenderlas, parece como si nos olvidáramos de ellas por el simple hecho de que no se vean. Pero, ¿acaso no son fundamentales en nuestro día a día?

¿Por qué son tan importantes las emociones?

Las emociones determinan nuestra relación con el mundo. Nuestra salud mental y bienestar personal se influyen mutuamente, dependiendo en gran medida de cómo nos relacionamos con el mundo, así de las emociones que se generan. Al nacer no tenemos desarrollados el pensamiento, ni el lenguaje, ni siquiera podemos planificar lo que hacemos, sin embargo, nuestras emociones nos permiten comunicarnos e identificar aquello que es bueno y malo para nosotros.

A través del llanto, la sonrisa o conductas rudimentarias nos vamos relacionando con el mundo y el resto de seres humanos. Así podemos afirmar, que nuestras emociones configuran nuestro paisaje físico, mental, anímico y social.

¿Por qué es importante educar en emociones?

Las emociones nos aportan información sobre nuestra relación con el entorno. Experimentamos alegría o satisfacción cuando las cosas nos van bien, y tristeza o desesperanza, cuando sucede todo lo contrario, como que experimentemos pérdidas o amenazas. Cada vez que experimentamos una emoción, podemos crear pensamientos acordes a esta, interviniendo además nuestro sistema nervioso como el preparador del organismo para la mejor respuesta. Las emociones son como un sistema de alarma que se activan cuando detectamos algún cambio en la situación que nos rodea; son recursos adaptativos que los seres humanos presentamos, y que dan prioridad a la información más relevante para cada uno, activando así diferentes procesos que nos permitirán dar una respuesta En la infancia, experimentar emociones positivas con frecuencia, favorece el posible desarrollo de una personalidad optimista, confiada y extrovertida, sucediendo lo contrario con la vivencia de emociones negativas. Así una adecuada educación emocional, permitirá adquirir destrezas para el manejo de los estados emocionales, reducir las emociones

negativas y aumentar en buena medida, las emociones positivas. En este sentido, podemos mencionar por ejemplo, el saber resolver de manera asertiva los conflictos, encajar una frustración a corto plazo a cambio de una recompensa a largo plazo y manejar nuestros estados de ánimos para motivarnos.

Beneficios de la educación emocional

Una buena educación emocional conlleva todo un proceso de aprendizaje en el que se va construyendo la visión del mundo, de nosotros mismos y cómo nos manejamos. Además cada experiencia que vivimos tiene un tono emocional, agradable o desagradable. Con un desarrollo adecuado de las emociones podremos: -Recuperarnos antes en el tiempo de la experimentación de emociones negativas.

Adoptar una actitud positiva ante la vida. -Ser más optimistas, pero no en exceso. -Saber expresar nuestros sentimientos. -Tener una autoestima realista. -Presentar capacidad de cooperación y una buena resolución de conflictos.

24. 25 FRASES DE MOTIVACION PERSONAL PARA EMOCIONAR A TUS ESTUDIANTES

Se puede y se debe enseñar emocionando. Hoy he querido hacer un artículo distinto. Hoy quiero hablarte de motivación personal, de emociones, de sentimientos a través de un vídeo que contiene 25 frases de motivación personal. Trabajar las emociones es crucial para el buen desarrollo de una sesión lectiva. De ahí que en esta entrada haya elaborado para ti y para tus alumnos 25 frases de motivación personal para crear un momento

especial en el aula y desarrollar a continuación una actividad. ¿Te apuntas? No encuentres la falta, encuentra el remedio. Hasta que no te valores a ti mismo, no valoraras tu tiempo. Hasta que no valores tu tiempo, no harás nada con él. El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas. No importa lo que decidas hacer, asegúrate de que te haga feliz. Sonríe, eso confunde a las personas.

No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse. ¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo? Si no pudiera cambiar nada, entonces no existirían mariposas. Nunca encontrarás un arcoíris si estas mirando abajo. Si te atreves a enseñar, no dejes de aprender. Creer y crear están a sólo una letra de distancia. El lenguaje es el vestido de los pensamientos. Hay dos cosas que te definen: tu paciencia cuando no tienes nada y tu actitud cuando lo tienes todo. El que no lucha por lo que quiere, no merece lo que desea. Del dicho al hecho cabe un pretexto.

La motivación no dura, Tampoco nos dura el baño diario. Por eso ambos se recomiendan diariamente.

Se selectivo en tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón.

La felicidad no es un sentimiento, es una decisión.

No prometas cuando estas feliz. No contestes cuando estés enojado. No decidas cuando estés triste.

Las personas más exitosas en la vida son las que hacen preguntas. Siempre estas aprendiendo. Siempre

están creciendo. Siempre se están esforzando. Donde termina el esfuerzo, comienza el fracaso. Nunca te rindas

Ser popular en Facebook es como ser rico en Monopoly.

Trabajo duro en silencio y deja que tu éxito haga todo el ruido.

Si estás buscando a la persona que cambiará tu vida, échale una mirada al espejo.

Posibles actividades acerca de las 25 frases de motivación personal.

Una vez hayas visionado el vídeo con tus alumnos, puedes realizar diferentes tipos de actividades. Aquí te dejo algunas ideas por si te interesa llevar a cabo alguna de ellas:

  • 1. Haz que cada alumno elija una frase de motivación personal del vídeo y haga una lámina para luego colgarla en

el aula.

  • 2. Sienta a tus alumnos en grupos de 4 y haz que visualicen un par de veces las 25 frases motivadoras y elijan la

que más les gusten a cada uno de ellos. Con las cuatro frases de motivación pueden elaborar un collage.

  • 3. Sienta a tus alumnos por parejas y haz que elijan una frase de motivación personal. Una vez elegida, un alumno

puede escribir el texto en una hoja y el otro hacer un dibujo que guarde relación con la frase.

  • 4. Sortea una oración para cada alumno y haz que la explique con sus propias palabras. Incluso puedes pedirles

que la escenifiquen.

  • 5. Asigna a cada alumno una frase de motivación personal. Vuelve a pasar el vídeo y haz que la lea en voz alta

mientras la visualiza en la pantalla de la pizarra digital o en el proyector. Estas son algunas de las posibles actividades que se me ocurren, pero estoy seguro de que tú también tendrás algunas ideas estupendas. Si es así, estaré encantado de que las compartas en los comentarios para que puedan inspirar a otros docentes.

25. CÓMO DAR UNA CLASE AL REVÉS O FLIPPED CLASSROOM EN 5 SENCILLOS PASOS

La clase al revés o flipped classroom es un nuevo modelo pedagógico que poco a poco va calando dentro de la comunidad educativa. La clase al revés o flipped classroom tiene como finalidad transformar el modelo tradicional de clase donde el docente imparte una clase magistral en el aula y los alumnos realizan las actividades en casa, por otro significativamente distinto en el que el alumno aprende los contenidos fuera del aula y trabaja los procedimientos dentro del aula. ¿Cómo se lleva a cabo una clase invertida oflipped classroom? Existen varias

formas de llevarla a cabo. En este artículo te voy a explicar cómo llevo a cabo una clase invertida o flipped classroom en cinco sencillos pasos. ¿Me acompañas?

5 pasos para realizar una clase al revés o flipped classroom.

  • 1. Contenido audiovisual. El primer paso para crear una clase al revés o flipped classroom es crear un contenido

específico sobre aquello que quieras enseñar. Este contenido se aleja del concepto del libro de texto, ya que se

trata de un contenido audiovisual. Vídeo. Creo un vídeo sobre un determinado contenido del currículum de mi asignatura. Para ello me sirvo de una cámara digital y un trípode. A continuación, edito el contenido a través del programa iMovie para Mac. Existen muchos otros editores de vídeo compatibles con cualquier sistema operativo. Una vez creado y editado el vídeo,

es el momento de subirlo a mi canal de youtube, en mi caso al Canal de youtube de Justifica tu respuesta. Dentro de la configuración de youtube puedes elegir si el vídeo que has subido sea oculto, privado o público. Se recomienda que estos vídeos no superen los 10 minutos de duración.

  • 2. Entorno de aprendizaje. Una vez has subido el vídeo a youtube, es el momento de utilizar una plataforma para

trabajar con dicho contenido. Moodle. En mi caso uso la plataforma que me facilita el centro y que no es otra que la plataforma Moodle en la

cual inserto el vídeo que he publicado en mi canal de youtube. Es en esta plataforma donde los alumnos podrán visualizar fuera del horario escolar el vídeo tantas veces como quieran y al ritmo que quieran.

  • 3. Registro de la actividad. Para comprobar que el alumno ha visualizado y entendido el vídeo

subido a la

plataforma Moodle, realizo un sencillo cuestionario de control. Formulario. Creo un formulario de control en la plataforma Moodle. De esta forma tengo un registro de la actividad de cada alumno, donde me informa sobre si ha visualizado el vídeo o no, cuándo lo ha hecho, cuántas

veces lo ha hecho. El formulario es evaluable. Otra opción sería crear un formulario a través de Google Drive.

  • 4. Revisión y dudas. En el aula es el momento de revisar, si creo preciso, el vídeo subido a la plataforma y resolver

las posibles dudas que puedan surgir al respecto. Pizarra digital. Para la resolución de dudas se puede volver a visualizar de manera grupal el vídeo con la ayuda de la pizarra digital. En este paso incido sobre las cuestiones en las que el alumno ha tenido una mayor tasa de error en el formulario que ha realizado previamente. En esta fase se trata de clarificar los aprendizajes que no están

consolidados y resolver las posibles dudas que hayan surgido.

  • 5. Procedimientos mediante grupos colaborativos. Una vez aclaradas las dudas en el aula, llega el momento de

realizar las actividades de consolidación del contenido del vídeo también en el aula. Para ello realizo actividades a través del aprendizaje cooperativo y con la ayuda del libro de texto digitalizado. Libro de texto digitalizado. Las actividades de trabajo cooperativo suelen organizarse en grupos de cuatro alumnos. En cada grupo los alumnos tienen un portátil para visualizar, si es preciso, nuevamente el contenido del vídeo. La actividades se llevan a cabo con la ayuda del libro de texto digitalizado. Las actividades que realiza cada grupo, al igual que el formulario respondido fuera del aula, son evaluables. Estos son los 5 pasos que llevo a cabo para realizar una clase invertida o flipped classroom. Sin duda se trata de un método que goza de mucha aceptación entre los alumnos. Con todo, me gustaría dejar claro que la clase al revés

o flipped classroom no viene a sustituir el modelo de sesión lectiva tradicional, sino que me parece una forma complementaria de implementar otras metodologías de aprendizaje.

¿Qué ventajas aporta una clase invertida o flipped classroom?

Cada alumno puede asimilar el contenido a su ritmo. Pueden pausar el aprendizaje tantas veces como quieran. El

alumno es el que tiene el control de su propio aprendizaje. Aumenta la implicación del alumno en el aprendizaje al ser un formato más atractivo que el tradicional.

Se fomenta el trabajo cooperativo, la interacción social y la resolución de problemas de forma grupal.

Permite atender a los alumnos en el aula de forma más personalizada (atención a la diversidad)

Se optimiza el tiempo de clase.

Rompe con el concepto de deberes mecanizados en casa.

Fomenta el uso de las TIC tanto fuera como dentro del aula.

Todo el proceso de enseñanza-aprendizaje es cuantificable y evaluable.

Se involucra a las familias en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

26. 20 FORMAS DE COMPROBAR SI TUS ALUMNOS HAN ENTENDIDO TUS ENSEÑANZAS.

Una de las dudas que inevitablemente surgen durante una sesión lectiva se centra en el grado de comprensión que tus alumnos tienen sobre los contenidos trabajados en clase. En muchas ocasiones te basas en lo que se podría considerar como una mera observación y, por tanto, dicha observación no está exenta de subjetividad. Es por ello que el artículo de hoy tiene la finalidad de darte a conocer qué mecanismos puedes llevar a cabo para cerciorarte del grado de comprensión que tus alumnos han adquirido acerca de tus enseñanzas.

20 Maneras de comprobar si tus enseñanzas llegan a tus alumnos.

  • 1. Discusión. Discute con tus alumnos si aquello que les has enseñado tiene una lógica, tiene una aplicación total

o parcial en la vida real. El diálogo es un excelente recurso para la comprensión de contenidos.

  • 2. Definición. Haz que tus alumnos definan los conceptos que les has enseñado en tu sesión lectiva. Procura que

las definiciones no se basen en la memorización, sino en la comprensión del concepto.

  • 3. Perspectiva. Haz que tus alumnos interaccionen entre ellos para que por ellos mismos descubran si su

aprendizaje es el correcto, es decir, si coinciden en lo que han aprendido. Esta comprobación puede hacerse

perfectamente por parejas o con grupos de tres o cuatro alumnos.

  • 4. Listado. La creación de listados a modo de glosario es una práctica realmente útil y eficaz de cara a la

asimilación de los conceptos explicados en una sesión lectiva o en una Unidad Didáctica. El listado tiene la virtud de concretar la esencia de tus enseñanzas.

  • 5. Esquema. Siempre que sea posible, transforma los conceptos de tu sesión lectiva en forma de esquema. De

esta manera tus alumnos trabajarán los contenidos de una forma más visual.

6. Examen. Examinar a tus alumnos es una forma más de comprobar si tus alumnos han captado tus enseñanzas. Ahora bien, no olvides que no tiene por qué ser el método de comprobación más importante o más valorada. Procura que tus exámenes se basen más en la realización de procedimientos que en la mera memorización de conceptos. 7. Justificación. Procura que tus alumnos, en la medida de lo posible, justifiquen y defiendan aquellos contenidos adquiridos en tus clases. Haz que verbalicen aquello que aprenden, porque es una de las mejores maneras para afianzar cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje. 8. Conexión. Enseña a tus alumnos a conectar un concepto con otro concepto trabajado previamente en tus sesiones lectivas. Incluso puedes ir más allá e intentar conectar un concepto de tu asignatura con otro concepto de una asignatura diferente. Un ejemplo podrían ser las categorías gramaticales. 9. Crítica. La crítica no siempre es una forma fácil de demostrar que tus alumnos van entendiendo tus explicaciones. Sin duda, la crítica supone un paso más allá de la discusión y requiere de una cierta madurez. Aún así, la crítica permite verbalizar y establecer un diálogo tremendamente valioso para el afianzamiento de los

contenidos. Hacer a un alumno crítico es hacer a un alumno reflexivo y esto sin duda es un valor añadido para cualquier aprendizaje.

  • 10. Composición. Elaborar una composición a partir de las enseñanzas recibidas es otra forma de afianzar los

procesos de enseñanza-aprendizaje. Además, mediante la composición, los alumnos trabajan aspectos tan

fundamentales como la expresión escrita.

  • 11. Test. A diferencia del examen, un texto es un tipo de prueba mucho más breve, directa, cerrada y que sirve

para comprobar in situ el grado de comprensión de tus alumnos. En mi caso me gusta diferenciar entre las

  • 12. Repetición. Aunque no es una de mis fórmulas preferidas en cuanto a comprobar el grado de comprensión de

mis alumnos, la repetición de determinados conceptos en según qué asignaturas, también puede servir para

mejorar el aprendizaje y la comprensión de las enseñanzas adquiridas por tus alumnos.

  • 13. Comparación. La comparación de dos conceptos es clave para el afianzamiento de dichos conceptos. La

comparación permite extrapolar un concepto y relacionarlo con otro desde múltiples punto de vista.

  • 14. Resolución. La resolución permite al docente comprobar que se ha ido más allá del mero aprendizaje

memorístico de una enseñanza. La resolución de problemas se sitúa en uno de los aspectos más significativos del

aprendizaje de un alumnos, porque mediante la resolución el alumno no te demuestra sólo que ha aprendido lo que le has enseñado, sino que ha sido capaz de encontrarle una aplicación o resolución a un determinado problema. 15 Representación. La representación o dramatización de los conceptos adquiridos por los alumnos es una magnífica estrategia para afianzar el aprendizaje de tus alumnos. La representación permite a los alumnos verbalizar y visualizar el contenido adquirido y estimula la memoria.

  • 16. Rol. Esta es otra forma excelente que tienes de comprobar si tus alumnos han captado tus enseñanzas

durante una sesión lectiva. De lo que se trata es de cambiar el rol del alumno, cambiar el papel que tiene el alumno en clase y convertirlo por unos minutos en un docente. Cambiar el papel que juega el alumno en el aula es un magnífico recurso ya que con él tus alumnos trabajan la expresión oral y aprenden a perder el miedo

a hablar en público. Bien gestionado, el cambio de rol supone una inyección muy considerable de autoestima para cualquier alumno.

  • 17. Presentaciones. A través de herramientas como Prezi o Powerpoint, tus alumnos pueden realizar

presentaciones de los contenidos trabajados en clase. En este tipo de presentaciones la pizarra digital supone una

excelente ayuda para el alumno.

  • 18. Proyecto. Aunque algo más ambicioso, el proyecto sigue siendo tremendamente significativo para comprobar

el grado a consolidación de los contenidos. En este sentido cabría destacar por encima de todos los llamados

proyectos colaborativos a través del aprendizaje cooperativo.

  • 19. Velocidad. Una métrica muy interesante para comprobar lo que sabe el alumno se centra en la velocidad con

la que es capaz de demostrar aquello que sabe. Aunque la velocidad no es un elemento imprescindible para un aprendizaje, sí que creo que te puede dar ciertas pistas sobre el grado de seguridad con el que el alumno parte

acerca de los contenidos aprendidos en el aula.

  • 20. Error. Se puede y se debe aprender del error. Dar a corregir el error a un alumno sobre un determinado

contenido es otra excelente herramienta de cara a la consolidación del aprendizaje. Acerca de cómo premiar el

error entre los alumnos recomiendo la lectura de siguiente enlace.

27. ¿DAR DEBERES O ENSEÑAR DEBERES? ¿QUIERES CONOCER LAS DIFERENCIAS?

¿Dar deberes o enseñar deberes? Me gustaría dejar claro al inicio de esta entrada que este artículo no tiene la más mínima intención de reflexionar, debatir o polemizar sobre la conveniencia o no de lo que se viene entendiendo como deberes fuera del horario escolar. La intención de este artículo no es otra que la de diferenciar algo que como docente tal vez no hayas caído nunca en la cuenta y que creo que tiene una importancia trascendental de cara a la realización de las tareas fuera del horario escolar de tus alumnos. Se trata de distinguir entre dar deberes y enseñar deberes.

Dar deberes.

Dar deberes es fácil, cómodo, rápido y altamente ineficaz. Y te diré por qué. Porque no lo concibes como un procedimiento más dentro de tus sesiones lectivas. Te pasas la sesión lectiva enseñando de la mejor manera que sabes los contenidos programados ese día, pero cuando se los has enseñado, cuando has dado lo mejor de ti, viene el momento de dar deberes a tus alumnos para que los hagan en casa. Y ahí es cuando se cometen errores tan comunes y que son la causa por la que tus alumnos no los llevan a cabo. Aquí tienes algunos de estos errores:

No se leen los enunciados de los ejercicios.

No se subrayan las palabras más importantes de los enunciados.

No se hace un ejercicio a modo de ejemplo.

No se pregunta a los alumnos qué ejercicios no han entendido.

Se dan en los últimos minutos de clase deprisa y corriendo o cuando ya ha sonado el timbre. Esto propicia que muchos no lo anoten en sus agendas. Dar deberes de esta forma no funciona porque no hay reflexión sobre los mismos y el alumno al día siguiente tiene la excusa perfecta para decirte que no los ha hecho porque no los entendía, y tú te quedas con muy pocas estrategias para rebatírselo.

Enseñar deberes.

Enseñar deberes lleva su tiempo, es algo que debes programar, que implica dedicar una parte significativa de la sesión lectiva. Pero enseñar deberes sí resulta tremendamente eficaz. Hay que enseñar a los alumnos a realizar los deberes, para que estos en sus casas tengan las mayores garantías para su realización. Aquí tienes algunos benéficos que aporta enseñar deberes:

Se llevan a cabo las técnicas de estudio de palabras claves y subrayado.

Sirve para repasar conceptos realizados durante la sesión lectiva.

Sirve para aclarar dudas.

Sirve para disminuir la carga teórica de una sesión lectiva.

Aumenta el grado de responsabilidad y de implicación del alumno porque toma plena conciencia de la tarea fuera

del horario escolar. Permite al alumno y a los padres la posibilidad de tener unas instrucciones mucho más pautadas a través del

subrayado, anotaciones y un ejemplo de muestra. No hay excusas que valgan si te dicen que no lo han entendido. En mi caso debo confesar que mis alumnos casi nunca realizan los deberes en mis sesiones lectivas. Y no los hacen porque sacrifico el tiempo de realización por el de la enseñanza. Sé que es una opción que no todo el mundo comparte, pero los deberes fuera del horario escolar bien pautados, bien enseñados son la mejor garantía para que los lleven a cabo de forma autónoma y para evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos.

28. 7 TRUCOS ALTAMENTE EFECTIVOS PARA EMOCIONAR A TUS ALUMNOS

Emocionar. Se puede y se debe enseñar emocionando. Cada vez tengo más claro que como docente debes encontrar un equilibrio entre lo que enseñas desde la inteligencia intelectual y lo que enseñas desde la inteligencia emocional. No es suficiente con transmitir conocimientos. También es preciso enseñar con emoción y desde la emoción. ¿Cómo? Aquí tienes algunos trucos realmente efectivos para emocionar a tus alumnos. 1. Recuerdo. Recordar para aprender. Recordar para emocionar. A lo largo del curso aprovecha algunos momentos de una sesión lectiva para recordar, para rememorar algunos episodios que tanto para el grupo como para ti hayan sido importantes, hayan tenido un valor emocional. Como docente, te empeñas en que tus alumnos

no olviden tus contenidos. Haz lo mismo con vuestros recuerdos. Son una excelente herramienta para la cohesión de grupo, para arrancar una sonrisa, para ganar en complicidad. Aquí van algunos ejemplos:

El primer día de clase.

La primera salida de curso.

Un aniversario.

Algún conflicto resuelto satisfactoriamente.

  • 2. Anécdota. A diferencia del recuerdo, la anécdota tiene una carga menos emocional, pero es tremendamente

útil para congeniar con tus alumnos. Sírvete de una anécdota que esté asociada a un momento mágico, que esté asociada al humor, a la risa, a la carcajada. Son momentos muy efectivos desde el punto de vista emocional porque puedes acudir de forma recurrente a ellos en distintos momentos en los que el grupo no responde de la manera que te gustaría. Con la anécdota te reirás con ellos, no de ellos. Aquí van algunos ejemplos:

Una respuesta graciosa de un alumno.

Un lapsus linguae.

Un tropezón.

Un regalo sorpresa.

  • 3. Imagen. Sírvete de imágenes para emocionar. Para ello lo mejor es asociar una imagen a una frase o lema.

Puedes usar la pizarra digital para proyectarla. En este caso te recomiendo que intentes crear expectativas, es decir, puedes decir el día anterior que mañana les tienes preparado algo muy especial, algo que les va a encantar. Para emocionar hay momentos en los que previamente hay que crear expectativas. De esta forma la predisposición para que el mensaje llegue a tus alumnos es mucho más efectiva.

  • 4. Confesión. Siempre he defendido la teatralización como la forma más efectiva y directa de llegar al corazón de

tus alumnos. La teatralización, la dramatización tiene una gran efectividad porque transforma una clase aparentemente aburrida en un auténtico espectáculo. El truco de la confesión consiste en ponerte delante de tus alumnos con un papel en la mano. Incluso puedes aprovechar y subirte a una silla. Esta actuación es para dar a conocer a tus alumnos que lo que va a pasar está fuera de toda rutina. Con el papel en la mano y encima de la silla, conseguirás captar por completo la atención de tus alumnos. Ahora empieza el espectáculo. Ahora ya estás en plena predisposición para emocionarles. ¿Cómo? Pues de la forma más fácil que conozco. Confesándoles lo mucho que te importan, lo bien que te sientes con ellos, lo mucho que has aprendido a su lado. Sé breve, directo, conciso, usa un lenguaje muy cercano a ellos e intenta que no supere los dos minutos. Cuando hayas acabado,

pliega el papel, guárdalo en un bolsillo, levanta la cabeza y mantente en silencio esperando la reacción de tus alumnos. En ese momento habrás creado magia, emoción. Habrás conseguido ganarte a tus alumnos y tu actuación será lo que recordarán de ti para siempre. ¿Miedo al ridículo? No hay ridículo cuando lo que transmites es verdadero y sentido.

  • 5. Dinámica. Soy un enamorado de las dinámicas de grupo. Aquí te propongo una muy sencilla. Coloca a tus

alumnos formando un círculo con las mesas. Deben colocarse de forma aleatoria. A continuación, dales un papel. En ese papel deben escribir una cualidad positiva o una declaración de amistad del compañero que tienen a su izquierda. Empiezas tú leyéndola. Para ello te pondrás de pie y la leerás en voz alta y mirando al alumno. Cuando la hayas leído, le abrazarás o le chocarás la mano. Se seguirá el mismo procedimiento con el resto de alumnos. Al

finalizar la rueda, todos debéis entrar dentro del círculo de mesas y os abrazaréis todos entre todos u os chocaréis

las manos. He realizado esta práctica varias veces y en todas se ha producido un momento realmente emocionante, mágico. Os aseguro que algunos alumnos acabarán llorando. Cuidado con las emociones. Para muchos de tus alumnos se convertirá en un momento inolvidable.

  • 6. Regalo. Regalar para agradecer. Regalar para recordar. Regalar para enamorar. Regalar para emocionar. Regala

algo a tus alumnos e intenta que sea lo más personalizado posible y hecho por ti mismo. El regalo tiene un

altísimo valor para un alumno y una fuerte carga emocional. Sírvete de este truco para crear momentos

especiales, para que tu paso por aquel grupo tenga una materialización para tus alumnos. Yo lo llamo emociones materiales.

  • 7. Vídeo. He dejado este último truco para el final porque es el más efectivo. Durante el curso realizo muchas

fotos y vídeos de mis alumnos con el móvil con una finalidad muy clara. Crear un vídeo al final de curso donde

recojo todos estos momentos. A las imágenes y vídeos les añado una canción pegadiza o que para muchos de los alumnos tiene una fuerte carga emocional. Utilízalo para los últimos días de cada evaluación y, sobre todo, a final de curso. Luego puedes compartirlo y que se lo queden como recuerdo. Para este truco utilizo la aplicación iMovie para iphone y para ipad. Es una auténtica maravilla y en pocos minutos puedes hacer unos

vídeos asombrosos. No hay nada que emocione más a las personas que ver su imagen y asociarla a un recuerdo a través de una canción con un significado especial.

Se puede y se debe enseñar emocionando.

29. DORMIR Y AFILAR EL HACHA

Un maestro y su discípulo se preparaban para cortar leña:

El discípulo trabajó sin detenerse a descansar, y acumuló una gran pila de leños. El Maestro en cambio, dividió el trabajo en 2 periodos, cortando leña durante 50 minutos y descansando 10.

Al terminar, el Maestro reunió una pila de leños mucho mayor. El discípulo, extrañado por lo que acababa de suceder le preguntó:

-¿Cómo es posible que hayas juntado más leños que yo si estuviste descansando varias ocasiones? El Gran Maestro le contesto:

-Mientras descansaba afilaba el hacha. Fábula

Poseer paciencia, supone disponer de la capacidad para soportar algo sin alterarse, ser portador de una habilidad para realizar trabajos complicados o minuciosos. Es saber esperar inteligentemente cuando un deseo es muy anhelado.

Es disponer de la lentitud adecuada, para superar lo que se hace con normalidad y convertirlo en extraordinario. La calma para poder soportar situaciones difíciles y salir indemnes, también indica paciencia, al igual que el autocontrol sobre uno mismo.

Muchas de las virtudes más preciadas que poseemos los humanos (la generosidad, la tolerancia, la esperanza, la insistencia, la voluntad, el equilibrio, etc. están estrechamente relacionados con la paciencia. Para ejercitarla, es necesario empezar por trabajarla con uno mismo, puesto que en la actualidad nuestro modelo de vida se encamina a potenciar, el "Date prisa", "Ahora mismo", "Yo lo necesito primero", sin valorar el esfuerzo y el tiempo que se necesitan para conseguirlo.

A diario nos enfrentamos a situaciones que ponen a prueba nuestro autocontrol y nuestra paciencia. Practicarla nos ayuda a ejercitar la reflexión y evitar tomar decisiones equivocadas o irreversibles, cuando en ocasiones puntuales somos impacientes y actuamos con pasión y sin detenimiento.

La paciencia nos aporta "equilibrio", y el equilibrio suaviza nuestro carácter ayudándonos a soportar contratiempos con más fuerza y a soportar la tristeza de forma más realista, puesto que el sosiego neutraliza la ansiedad e infunde una serenidad para afrontar momentos de gran desesperación.

Saber esperar y entender que "las cosas" no dependen de nosotros "exclusivamente", comprender que es necesario darles tiempo y que sucederán cuando sea el momento, es un ejercicio de paciencia que indica igualmente una cualidad de personas maduras.

Tal vez podamos reflexionar ante la idea, de cómo resultarían las situaciones cotidianas (las pérdidas económicas, los atascos de tráfico, las desgracias personales, la enfermedad, el mal tiempo, los olvidos , las discusiones, etc.) en caso de afrontarlas con paciencia.

Una paciencia, que desarrolle aptitudes para identificar y solucionar los problemas de manera armónica, con una correcta y templada interpretación', y una conducta acorde a cada situación, con la tolerancia suficiente para no producir daños externos, y con la seguridad de que la PACIENCIA ES UN OBJETIVO posible de trabajar y de alcanzar.

30. 5 CONSEJOS PARA TRANSFORMAR A UN DOCENTE REACTIVO EN PROACTIVO

En el ámbito laboral hay palabras que por diversas razones se ponen de moda. Una de estas palabras es proactivo. De un tiempo a esta parte me he ido interesando por aspectos relacionados con el entorno empresarial y me he dado cuenta de que el término proactivo sale con cierta frecuencia. Es por ello que el artículo de hoy tiene la intención de darte a conocer qué se entiende por proactivo y de qué manera se puede relacionar con la labor docente. Para ello me he valido del archiconocido libro de Stephen R. Covey titulado Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. El ser proactivo es el primer hábito, según Covey.

¿Qué es ser proactivo?

El ser humano es el único animal capaz de distanciarse respecto de sí mismo. Esta cualidad resulta tan diferenciadora del resto de especies como determinante, porque le ha permitido evolucionar como no lo ha hecho ninguna otra especie. Como ser humano tienes la autoconciencia de saber qué piensas, de tener autoconciencia para evaluar tu propia experiencia y la de los que te rodean. Gracias al autoconocimiento puedes distanciarte de ti mismo. Precisamente, es este distanciamiento el que te permite adquirir un control sobre tu

vida. Y esta facultad te da la posibilidad de ser proactivo, es decir, te permite tomar la iniciativa y la responsabilidad de todo aquello que te suceda.

La responsabilidad.

La responsabilidad consiste en la facultad o habilidad de elegir una respuesta. Una persona proactiva será aquella que es consciente de que sus responsabilidades no vienen dadas en función de las circunstancias que las rodean. La persona proactiva elige, toma decisiones plenamente conscientes basadas en sus valores, en sus principios. En

dichas decisiones no intervienen los sentimientos. Si la toma de decisiones viene dada no por tus convicciones, sino por tus emociones, entonces dejas de ser proactivo para convertirte en reactivo. Ser proactivo vs. Ser reactivo.

La sociedad actual tiene una clara tendencia a ser más reactiva que proactiva. ¿Por qué? Porque esta sociedad está terriblemente afectada por el entorno, por el ambiente físico y por el ambiente social, por la presión social. Y este aspecto es fundamental, porque mientras la persona reactiva está muy influenciada por los estímulos externos, la persona proactiva es capaz de transformar dichos estímulos no como una imposición que viene dada, sino como una elección en virtud de sus valores y principios. Es lo que se podría denominar la capacidad de ser consciente de qué puedes elegir, de que eres tú el que tiene las riendas de tu propio destino.

5 Consejos para convertirte en un docente proactivo.

1. Iniciativa. Debes tomar la iniciativa sobre tus propios actos, es decir, debes como docente asumir y ser consciente de cuáles son tus responsabilidades. Debes tomar autoconciencia de lo que significa ejercer la profesión de docente. En mi opinión, el docente por lo general tiende a tener muy poca iniciativa en los centros educativos. Tiene una tendencia a eludir ciertas responsabilidades. El eludir dichas responsabilidades a la larga es perjudicial porque te resta efectividad, ya que no eres tú el que controla las decisiones sobre tu propio trabajo. 2. Lenguaje. En relación con la iniciativa del docente está el lenguaje. En este sentido hay que decir que el lenguaje del docente también tiende a ser más reactivo que proactivo. Se trata de un lenguaje que tienen a eludir la responsabilidad:

Es que siempre se ha hecho así. Determinismo. No hay nada que hacer al respecto. Yo lo explico de esta manera. Impide la transformación, la oportunidad, el interés por nuevos aprendizajes. No acabaré el temario. La culpa es del tiempo, no del docente. ¡Qué mal se ha portado hoy en clase! El comportamiento que se deriva en la clase es responsabilidad exclusiva del alumnado. Por su parte, el docente proactivo es capaz transformar, de verbalizar otra forma de entender su trabajo porque tiene plena autoconciencia del mismo:

Existen varias alternativas.

He encontrado otra forma de explicar esto que me ha parecido interesante.

Voy a centrarme en lo que creo esencial del temario.

¿Por qué el comportamiento de hoy en clase no ha sido el adecuado? ¿Cuál es mi parte de responsabilidad?

  • 3. Tiempo. El uso que hace del tiempo el docente también es esencial en el proceso para convertirse en una

persona proactiva. Siempre he pensado que el uso que se hace del tiempo en los centros educativos es muy mejorable. Y es muy mejorable porque nadie se detiene a pensar en cómo mejorarlo, en cómo optimizarlo, en cómo transformarlo. Ser proactivo implica tomar conciencia de cómo empleas tu tiempo en tu centro escolar. Sobre este punto es muy interesante la distinción entre:

Círculo de preocupación (docente reactivo). En este círculo se trata de distinguir sobre qué preocupaciones tengo un control real y sobre cuáles no. Se trata del círculo propio de las personas reactivas. Un círculo en el que se

invierte mucho tiempo y mucho esfuerzo en tratar de controlar aquello que no es posible controlar. Esto hace que la gestión del tiempo sea poco efectiva y se contagien de dichas preocupaciones, convirtiendo estas preocupaciones en negatividad. El docente reactivo es aquel que:

Incide en los defectos de sus compañeros.

Incide en los problemas del entorno. Por ejemplo, las instalaciones del centro.

Se queja del horario.

Se queja de los grupos que le han sido asignados.

Se queja de las responsabilidades que como docente le toca asumir.

Círculo de influencia (docente proactivo). Es el círculo en el que se centra la persona proactiva. Este es el círculo que tú puedes controlar e incidir sobre él de forma activa. El docente proactivo siempre buscará estar dentro de este círculo de influencia y además intentará que dicho círculo cada vez sea mayor.

  • 4. Tener y ser. Estos dos verbos guardan una relación directa entre el Círculo de preocupación y el Círculo de

influencia. Tener. Corresponde al Círculo de preocupación.

Si tuviera un aula más grande…

Si tuviera una ratio de alumnos por aula más baja…

Si tuviera un horario mejor horario…

Si tuviera un grupo mejor conflictivo…

Ser. Corresponde al Círculo de influencia. Se centra más en el carácter y en la determinación del docente ante la realidad que le rodea y de la que es perfectamente consciente. La grandeza de tener autoconciencia es que te permite ver opciones donde otros sólo ven inconvenientes (tener). A esto se le podría llamar Imaginación creativa, es decir, la capacidad que tiene el docente proactivo de hallar distintas respuestas, de buscar otras alternativas, de avanzar en otras soluciones. ¿Cómo? Mediante el uso de la imaginación y disminuyendo el tiempo de productividad por el de pensar en otras opciones.

¿Cuál es la mejor manera de optimizar el espacio de mi aula?

¿Y si trabajo mediante el aprendizaje cooperativo, dado el alto número de alumnos en el aula?

¿Qué aspectos de mi horario son positivos?

¿Qué nuevas estrategias puedo aplicar a este grupo con una elevada conflictividad?

  • 5. Compromiso y promesa. Si quieres ser un docente proactivo debes comprometerte a crear las circunstancias

idóneas para un cambio que te permita una mayor efectividad. El compromiso en un docente proactivo convierte una promesa en una realidad, es capaz de transformar la palabra en acción. El compromiso es lo que forja el verdadero carácter de un docente proactivo. En mi opinión, el docente tiende a prometer mucho y comprometerse poco. Y tal vez la razón sea que las promesas que hacen los docentes no se las hacen a sí mismos, sino que son promesas proyectadas hacia los otros. El compromiso debe partir siempre de ti mismo y debe basarse en:

Conocimiento. ¿Qué prometo?

Capacidad. ¿Qué capacidad tengo de llevar a cabo lo que prometo?

Deseo: ¿Hasta cuándo deseo lo que prometo? A modo de conclusión.

La proactividad, el ser proactivo, es una actitud ante la vida. Trabajar desde el optimismo, la creatividad, la persecución de metas y desafíos profesionales no está exento de miedos y de inseguridades. Pero si tomas conciencia de tu tiempo y le das el valor que realmente se merece, te darás cuenta de que tú y sólo tú eres el que decides cómo quieres que te afecten las cosas y de qué manera les harás frente. Sírvete, por tanto, de la determinación, pasa a la acción, sé optimista, creativo, plantéate nuevas metas y nuevos desafíos, sé asertivo en tus planteamientos y no le temas a los cambios. Así y sólo así es como se acabarán cumpliendo todos y cada uno de tus sueños.

31. 5 MANERAS DE ENSEÑAR A PREMIAR EL ERROR ENTRE TUS ALUMNOS

Sí, has leído bien. Se puede y se debe premiar del error. Hay que enseñar a premiar el error. ¿Por qué? Muy sencillo. Premiando el error consigues que tus alumnos ganen en confianza, refuercen su autoestima y mejoren su autoconcepto. La escuela desde siempre ha castigado el error, lo ha penalizado. Y ese ha sido uno de sus mayores errores. Y te diré por qué. Pues porque un alumno que nunca se equivoca nunca aprenderá nada nuevo. En este artículo tengo la intención de enseñarte 5 formas de premiar el error entre tus alumnos para fortalecer su autoestima. ¿Me acompañas?

  • 1. Premiar las intervenciones, no las respuestas. Intenta dejar muy claro desde el principio que el error forma

parte del aprendizaje. Del error se puede aprender, del error te puedes reír, no de los compañeros, sino con los

compañeros Por eso, tienes que premiar la acción y la participación y dar un valor secundario a las respuestas que te den tus alumnos. Si premias las intervenciones, entonces harás que tu clase sea más participativa, más plural, que todos los alumnos tomen el riesgo de equivocarse. Todos, sin excepciones.

  • 2. Modificar la percepción en pruebas y exámenes. Refuerza los aciertos. En pruebas y exámenes puedes incidir

en los aciertos o reforzar los errores. Fíjate en la diferencia que existe entre estas frases:

Castiga el error: Tienes siete errores.

Castiga el error: Sólo has acertado tres de las diez preguntas de la prueba.

  • 3. Insistir en que el error es el inicio de la respuesta correcta. Es muy frecuente preguntar oralmente a los

Premia el error: Has conseguido tres aciertos. Si te esfuerzas un poco más seguro que conseguirás aumentar el

número de respuestas acertadas.

alumnos. En el caso de que se equivoquen a la hora de responder, aprovecha este error para centrarte en la respuesta que ha dado, no en la pregunta que tú querías que diera. Fíjate en este posible diálogo entre docente y alumno:

Docente: ¿A qué categoría gramatical pertenece la palabra ‘hermoso’?

Alumno: Es un sustantivo.

Docente: ¿Cómo termina la palabra?

Alumno: En -oso.

Docente: Busca una palabra que acompañe a hombre y que acabe en -oso.

Alumno: Hombre furioso.

Docente: ¿Cómo definirías furioso?

Alumno: Es una cualidad.

Docente: ¿Y a qué categoría pertenecen las cualidades?

Alumno: A la categoría del adjetivo.

Docente: ¿Puedes poner la palabra ‘hermoso’ a continuación de la palabra hombre?

Alumno: Si, hombre hermoso.

Docente: Por tanto, hermoso es una cualidad.

Alumno: Sí, así es.

Docente: Entonces, ¿a qué categoría pertenece la palabra hermoso?

Alumno: No es un sustantivo, es un adjetivo.

Docente: Felicidades. La respuesta es correcta.

  • 4. Matizar los errores y acentuar los aciertos. Hemos quedado en que no hay respuestas erróneas. Simplemente,

que hay respuestas que necesitan más preguntas para que se acierten. En este sentido es fundamental la primera

respuesta que des cuando un alumno te responda de forma errónea. Por el contrario, debes acentuar, debes reforzar al máximo cuando se acierte.

  • 5. Compartir el error. Siempre he pensado que el error es la viva imagen de la soledad. Cuanto te equivocas te

quedas completamente solo con tu error. Nadie quiere acompañarte. Hay que cambiar esa percepción tanto como sea posible. ¿Cómo? Enseñando a tus alumnos a pedir ayuda a sus otros compañeros e intentado que sean ellos quienes lo elijan, no tú. ¿Qué conseguirás con ellos? Algo fundamental. Compartir el error, compartir la primera frustración que se siente al no tener la respuesta que quieres. ¿Cómo hacerlo? Aquí te dejo un ejemplo:

Docente: ¿Cuál es la capital de Francia?

Juan: No lo sé.

Docente: ¿Qué compañero te gustaría que te ayudara a responder a la pregunta?

Juan: Andrés.

Docente: Andrés, ¿sabes cuál es la capital de Francia?

Andrés: Creo que es París.

Docente: Juan, ¿tú qué crees?

Juan: ¡Sí, es París! Ahora me acuerdo.

Docente: Felicidades a los dos. Ambos habéis acertado la pregunta.

La escuela de hoy aborrece el error, penaliza el error, castiga el error, cuando el error es una extraordinaria

oportunidad de educar a tus alumnos. Por eso, no eduques a tus alumnos para que nunca se equivoquen. Educa a tus alumnos para que cuando se equivoquen, cuando cometan un error, sean conscientes del aprendizaje que eso implica y del valor que tiene para su autoestima, para su inteligencia emocional.

Los peores errores de la vida son los que no cometemos

32. 5 PRINCIPIOS DEL COACHING EDUCATIVO QUE COMO DOCENTE DEBERÍAS CONOCER

El coaching no consiste en enseñar, sino en crear las condiciones necesarias para aprender y crecer. Hay frases que por sí solas valen todo un libro. ¿Qué libro? Pues uno de los mejores que existen sobre coaching. Concretamente, el libro titulado Coaching. El método para mejorar el rendimiento de las personas, de John Whitmore. Siempre he defendido en este blog que hay que aprender de los mejores. Pues bien, John Whitmore es uno de los mejores en su campo, el coaching. De un tiempo a esta parte me he ido dando cuenta de que la práctica docente cada vez te exige más, que no basta con enseñar, con transmitir conocimientos. Cada vez más tus alumnos serán capaces de aprender por sí mismos. Por tanto, el docente en breve deberá reinventarse para ser algo más que un mero transmisor de información. Y ahí creo que el coaching, el coaching educativo, tiene un enorme potencial para ti. Por eso en este artículo intentaré acercarte alguna de las claves del coaching y lo relacionaré con el llamado coaching educativo para que puedas darle una aplicación práctica en tu tarea docente. Te aseguro que te va a sorprender. ¿Me acompañas?

¿Por qué el coaching educativo?

Tal y como he escrito al principio de este artículo, el coaching no tiene la finalidad de enseñar, sino de buscar la mejora del rendimiento. Este punto me parece esencial porque incide en la individualidad de las personas, en la individualidad de cada uno de tus alumnos. Muchas veces no eres consciente de algo que es trascendental en la educación de tus alumnos. Y es que en muchas ocasiones aquello que enseñas no hace más que entorpecer la capacidad innata que tienen tus alumnos para el aprendizaje. De ahí que el coaching educativo plantee o replantee una forma distinta de aprender.

¿Qué te aporta el coaching educativo como docente?

1.

Potencial. El coaching educativo no se centra en el aprendizaje, sino en el potencial de cada uno de tus

1. Potencial . El coaching educativo no se centra en el aprendizaje, sino en el potencial
1. Potencial . El coaching educativo no se centra en el aprendizaje, sino en el potencial
1. Potencial . El coaching educativo no se centra en el aprendizaje, sino en el potencial

alumnos. De lo que se trata es de aflorar el potencial y, una vez detectado, hacer que sea sostenible en el tiempo.

  • 2. Conciencia. El planteamiento que el coaching educativo hace de la conciencia me parece el absolutamente

trascendental. Sólo serás capaz de sacar lo mejor de tus alumnos cuando puedas inculcarles la responsabilidad personal y fortalezcas su autoestima. Uno de los grandes errores que cometes cuando enseñas, es que lo haces mediante órdenes. Como docente, ordenas y persuades. En cambio, lo que hace el coach educativo en lugar de dar órdenes es transformar la obligación por implicación, por responsabilidad personal, por elección. Cada vez se trata más de aumentar la conciencia para aumentar la independencia y la responsabilidad de tus alumnos. A la hora de enseñar, también debe haber un espacio para trabajar y potenciar la conciencia, porque ello implica de por sí la reflexión, la observación y la interpretación de aquello que rodea y perciben tus alumnos. De ahí que cuando trabajes la conciencia no debes olvidar que:

La conciencia consiste en saber lo que sucede en todo momento a tu alrededor.

La conciencia de uno mismo consiste en saber qué se experimenta.

  • 3. Responsabilidad personal. Cuanta más conciencia adquieran tus alumnos, mayor grado de independencia

tendrán, mayor capacidad de decisión y de resolución adquirirán frente a los problemas. Es más, ello les permitirá poder resolver por sí mismos sus conflictos porque la confianza que tendrán sobre ellos mismos será mucho mayor, así como su autoconcepto y autoestima. Cuando educas a un alumno no a partir del conocimiento, sino a partir de la responsabilidad que implica este conocimiento, estás haciendo a tus alumnos más independientes y, por ende, más libres, porque mayor será su capacidad de elección. Y no olvides que mediante una orden el alumno nunca mejora, porque las órdenes son incapaces de generar opciones, mientras que la responsabilidad personal sí. Ejemplo. Si ordenas a un alumno que vaya a buscar al jefe de estudios a su despacho, este irá porque se lo has

ordenado. No estás creando opciones. Si no encuentra al jefe de estudios en su despacho no lo buscará en otro

sitio porque tú no le has dado la libertad para hacerlo. En cambio, si preguntas al grupo quién quiere ir a buscar al jefe de estudios en su despacho, el planteamiento es muy diferente. El alumno que vaya lo habrá decidido libremente, sin que se lo hayas ordenado. Este alumno habrá adquirido una responsabilidad y querrá encontrar por todos los medios al jefe de estudios. Si no lo encuentra en su despacho, dicha responsabilidad hará que busque otras opciones, porque le has dado la libertad, la oportunidad de escoger entre otras opciones, le habrás dado a elegir al alumno, habrás incidido en su autoestima.

  • 4. Feedback. El feedback o la retroalimentación es un aspecto determinante en el coaching educativo y a lo que

como docente siempre debes tener muy presente en tus clases. El feedback es tremendamente importante porque es toda la información que obtienes de tu entorno más cercano, de las señales que te manda tu propio cuerpo, de tus propias acciones, así como de lo que experimentas por tu cuenta. El feedback ayuda a tus alumnos a tomar conciencia de ellos mismos, así como de sus actuaciones. A mayor feedback, mayor conciencia y a mayor conciencia, mayor percepción de la realidad y, por ende, una mejora en el rendimiento personal de los alumnos. En muchas ocasiones como docente sólo te preocupas por generar información, por generar contenido, sólo alimentas, si me permites la expresión, a tus alumnos. Por eso, es tan importante alimentar como retroalimentar, recuperar lo aprendido y lo experimentado para fijarlo en la conciencia y potenciar la responsabilidad personal.

5. Cualidades del coach aplicables a tu tarea como docente.

Paciencia.

Imparcialidad

Apoyo

Interés

Escucha activa

Percepción

Consciencia de uno mismo

Atención

Buena memoria

¿Qué son los modelos se secuencia del coaching? ¿Que aplicación tienen en el coaching educativo? La importancia de marcarse objetivos.

En el coaching y, por qué no decirlo, en el coaching educativo existen series de acrónimos para explicar los modelos de secuencia para la consecución de objetivos y que son perfectamente aplicables a tu tarea como docente. Aquí tienes tres de los más importantes:

GROW:

Goal. Objetivo de una sesión. Hay que fijar siempre en tus sesiones lectivas cuál será el objetivo de la misma. Así

conseguirás crear expectativas sobre tus alumnos. Reality. Estudio de la realidad actual. Una vez fijes tu objetivo, debes ser consciente de que vas a poder llevarlo a

SMART:

cabo con el perfil de alumnado que tienes y las circunstancias que envuelven a dicho alumnado. Options. Estrategias y alternativas. Debes buscar el mayor número de estrategias para la consecución de tu

objetivo. What. Qué se va a hacer, cuándo se va a hacer y quién lo hará. No puedes fijarte ningún objetivo que no responda

a estas preguntas. Si alguna no tiene respuesta, tu objetivo está mal enfocado.

Specific. Cuanto más concreto sea tu objetivo, más fácil será de llevar a la práctica.

Measurable. Todo objetivo debe poder medirse, cualificarse, evaluarse a través de notas o rúbricas, por ejemplo. Agreed. Acordado. No basta con que te fijes un objetivo. Es fundamental que dicho objetivo sea compartido a su vez por tus alumnos. Realistic. Realista. Tu objetivo debe ser realista y aplicable en todo momento. Timed phased. Por fases. No hay objetivo que se preste que no necesita de una programación, de una secuenciación, de una temporalización.

PURE:

Positively stated. Enunciado en positivo. Genera preguntas siempre en positivo, es decir, crea opciones en lugar de dar órdenes. Understood. Entendido. Debes asegurarte que el objetivo se ha entendido, que ha sido asimilado por tus alumnos. Relevant. Pertinente. Debes intentar que tu objetivo tenga una aplicación lo más real y útil para la vida posible. Ethical. Ético. Siempre que sea posible, relaciona tu objetivos con la educación en valores para darle una mayor transversalidad. Potencial, conciencia, responsabilidad, empatía, feedback son cualidades del coaching educativo, son cualidades que no aparecen en los currículos de tus asignaturas y que tienen una importancia trascendental. En este sentido, el coaching educativo puede resultar un mecanismo tremendamente efectivo para el pleno desarrollo de tus alumnos. Acabaré este artículo como lo he empezado, citando a John Whitman al que este artículo le debe tanto:

El coaching es una de las habilidades más recomendables para el crecimiento personal. Es una manera distinta de ver a las personas, mucho más optimista de lo que estamos acostumbrados y que da lugar a una manera distinta de relacionarse. Requiere que suspendamos las creencias restrictivas sobre las personas, empezando por nosotros mismos, que abandonemos las viejas costumbres y que nos liberemos de las maneras de pensar inútiles.

33. 10 ERRORES QUE TE ALEJAN CADA DÍA MÁS DE TUS ALUMNOS

Cuando eres docente piensas que tu trabajo consiste en dar respuestas. Pues nada más lejos. De lo que se trata es de hacer las mejores preguntas, porque haciendo las mejores preguntas serás capaz de dar lo mejor que hay en ti, te permitirá ser cada día mejor en tu trabajo y eso repercutirá favorablemente en tu vida personal. Pues bien, hay una pregunta que me parece que deberías hacerte con frecuencia y es, ¿qué me aleja de mis alumnos? Pues bien, si sigues leyendo encontrarás, como mínimo, diez respuestas.

¿Qué te aleja de tus alumnos?

  • 1. Pronombre tú. Nunca te dirijas a un alumno utilizando el pronombre tú. Por ejemplo, Tú, ven aquí. Para mí

tiene una carga tremendamente negativa, es impersonal y autoritario. Además tiene un alto valor intimidatorio

que no hace más que minar la autoestima de tus alumnos. Cambiando una orden por una pregunta abierta, consigues crear un puente con el alumno, un lazo emocional que siempre te reportará beneficios.

  • 2. Dualidad. ¿Por qué te empeñas en ser de una forma dentro del aula y de otra forma fuera de ella? Si te paras a

pensar por un momento en tus alumnos, comprobarás que ellos son siempre los mismos. ¿Por qué no puedes

hacer lo mismo? ¿Qué ganas siendo dos personas distintas? Si te quieres ganar a tus alumnos, debes ser

consciente de que cuanto más coherente seas contigo mismo, más valor le darán tus alumnos a esta cualidad. No se trata de ser mejor, simplemente se trata de ser siempre uno mismo en todo momento.

  • 3. Miedo. Enseña desde el miedo y estarás cada vez más alejado de tus alumnos. Como docente nunca debes

confundir estos tres términos: respeto, autoridad y miedo. En muchas ocasiones nuestra conducta en el aula es la

de impartir miedo, de enseñar a través del miedo y la amenaza. Por tanto, debes saber que el miedo disminuye la autoestima y anula la empatía con tus alumnos. De lo que se trata no es de dar miedo, sino de enamorar. Si no, compruébalo en este enlace.

  • 4. Error. Nunca te cebes con el error. Todo lo contrario. Debes premiarlo. No olvides nunca que si un alumno

nunca se equivoca, nunca será capaz de aprender nada nuevo. El error forma una parte esencial del proceso de enseñanza-aprendizaje y así es como hay que verlo. No hay que castigar nunca el error. Todo lo contrario. Hay que hacer del error una oportunidad para que tus alumnos ganen en seguridad, se arriesguen a decir lo que

piensan y lo que sienten. Hoy más que nunca hay que enseñar no desde el acierto, sino desde el error y así conseguirás tener alumnos más seguros de sí mismos y obtendrás así mucha más empatía con ellos.

  • 5. Generalización. Sois el peor grupo. Sois el grupo con peores notas. Sois la clase que peor se porta… Así podría

seguir enumerando frases y más frases tremendamente negativas para el grupo y también para ti. ¿Cómo quieres

ganarte a tus alumnos usando tales generalizaciones? Las generalizaciones, tanto para bien como para mal, son muy dañinas para un grupo clase. De lo que se trata es de personalizar al máximo. Sacar el máximo partido de cada uno y nunca desde la generalización ni la comparación, sino partiendo del propio alumno. Cuanto más pienses en términos de grupo, más alejado estarás de cada uno de los alumnos de dicho grupo. Trabaja desde la individualidad. Haz ver a cada alumno de forma individual cuáles son sus capacidades, sus puntos fuertes y en cuáles debe mejorar. Si individualizas, lo que conseguirás es hacer un grupo más fuerte y un grupo más fuerte siempre será un grupo que funcionará mejor.

  • 6. Promesas. ¿Cuántas promesas has hecho en clase que después no has cumplido? Debes ser extremadamente

cuidadoso con las promesas que haces a tus alumnos, al igual que las amenazas. Siempre pienso que tus alumnos

tienen un sentido de lo que se entiende por justicia mucho más estricto que el que tienes tú. Por tanto, evita las promesas y, en la medida que te sea posible, transfórmalas en pactos. La promesa es unidireccional, mientras que el pacto es un acuerdo entre dos o más.

  • 7. Roles. Este apartado es crucial para mí y creo que también debería serlo para ti. Como docente, tienes muy

definido el rol tanto de docente como de alumno. Pues bien, creo que en la actualidad, más que nunca se hace necesario que el alumno asuma otro rol que no sea exclusivamente el de alumno. Me explico. En una clase con un docente y veinte alumnos hasta ahora se pensaba que el único que tenía algo que enseñar era el docente. Si lo piensas bien es un auténtico disparate. Piensa en el potencial de lo que puede enseñar una única persona y de lo que podrían enseñar veinte. Cuantas menos opciones des de cambiar de rol a tus alumnos, estos alumnos más alejados estarán de ti, porque la enseñanza unidireccional a la larga sólo crea aburrimiento. Nunca pienses que

eres un docente aburrido. Si eres aburrido es porque crees y haces creer a tus alumnos que eres el único que tiene algo que aportar en una sesión lectiva. Si no estás dispuesto a aprender de tus alumnos, ¿por qué te extrañas cuando ellos no quieren aprender de ti?

  • 8. Perdón. ¿Cuándo fue la última vez que pediste perdón delante de tus alumnos? Si no eres capaz de recordarlo,

entonces tienes un problema. Aún existe esta idea preconcebida del docente que lo sabe todo, que tiene todas las respuestas. Otro error que no hace más que alejarte de tus alumnos. Si antes he dicho que el error bien gestionado conlleva un aumento de la autoestima de tus alumnos, el saber pedir perdón, el reconocer que nos hemos equivocado te hace más humano, te acerca tus alumnos, aumenta la empatía con ellos. El perdón, como el error, siempre deben ser tus aliados, siempre deben humanizar y acercar a las personas.

9. Privilegios. Te sientas en una silla más cómoda. Tienes una mesa más grande. Nunca borras la pizarra. Nunca vas a por tiza. Puedes llegar tarde. Privilegios y más privilegios. No digo que no sean necesarios. Simplemente creo que se trata de gestionar de la mejor manera posible estos privilegios porque pueden hacer que te alejen aún más de tus alumnos. Me explico. Los privilegios pueden provocar distanciamiento, pero mal utilizados dan la sensación de superioridad, de menosprecio hacia los que te rodean. Hay docentes que le dan mucha importancia a estos detalles. Pues bien, en mi opinión, cuanta más importancia les des a dichos detalles, más alejado vas a estar de tus alumnos, más difícil te será conectar con ellos. Usa estos privilegios desde la naturalidad, pero nunca desde la prepotencia. 10. Distanciamiento. Dicen que la distancia es el olvido. Este último punto está muy ligado al de los privilegios. Tanto si eres tutor, como si eres dado a dinámicas de grupo o actividades de aprendizaje cooperativo te recomiendo que en determinados momentos de la sesión lectiva intentes mimetizarte con ellos, ser uno más del grupo. Se trata de una actuación altamente efectiva y que te reportará una mejora, un acercamiento en la relación con tus alumnos. Por unos instante sé uno más, coopera con tus alumnos en mover mesas y sillas, sé uno más a la hora de colgar unos murales en las paredes del aula, siéntate con ellos, mézclate con ellos cuando estéis viendo algún contenido audiovisual. Siempre he pensado que en una sesión lectiva hay tiempo para enseñar, pero también hay tiempo para cooperar, para que vean tu implicación con lo que haces, para que vean la pasión que sientes por tu trabajo. En este artículo te he hecho una pregunta y te he dado diez respuestas. Ahora te toca a ti preguntarte qué puede hacerte mejor docente. Ahora te toca a ti hacerte las mejores preguntas. Ahora te toca a ti encontrar las mejores respuestas.

34. 10 PRÁCTICOS RECURSOS PARA FOMENTAR LA CREATIVIDAD DE TUS ALUMNOS

¿Por qué la escuela mata la creatividad de tus alumnos? ¿Qué responsabilidad tienes como docente en el proceso creativo de tus alumnos? ¿Fomentas la creatividad cuando enseñas? No es este el primer artículo en el que me refiero a la importancia de la creatividad en las aulas. Una creatividad de la que tú como docente formas una parte esencial. Pero, ¿qué se entiende por creatividad?

¿Qué se entiende por creatividad? ¿Cuál es tu responsabilidad como docente?

La Real Academia de la Lengua define el término creatividad como la ‘facultad de crear‘. Y, ¿qué es crear? Pues para la RAE crear significa ‘producir algo de la nada‘. Si te fijas bien en la definición, te darás cuenta de que la creatividad empieza y acaba en el propio alumno. Es el alumno en que se encarga de crear, precisamente, desde la nada. Entonces, ¿qué papel tienes tú como docente en el proceso de creatividad de tus alumnos? Pues mucho. Déjame que te lo explique. Como docente tienes la enorme responsabilidad de propiciar la creatividad de tus alumnos. Y la creatividad no se fomenta explicando y enseñando. La creatividad se fomenta:

Realizando las preguntas que propicien las mejores respuestas.

Planteando problemas cuya solución pueda ser resuelta por tus alumnos.

Mostrando las herramientas que propiciarán la creación de algo desde la nada.

Potenciando el talento individual de cada alumno de tu grupo.

Preocupándote por los intereses de tus estudiantes.

Estimulando la curiosidad.

Haciendo funcional, útil y real todos y cada uno de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué puedes hacer como docente para aumentar la creatividad de tus alumnos?

  • 1. Cambia el rol del alumno por el de profesor. Haz que tus alumnos creen un vídeo de menos de tres minutos en

el que expliquen con sus palabras el contenido que les estás enseñando y súbelo a una plataforma para que la puedan consultar como, por ejemplo, Moodle.

  • 2. Fabrica un objeto al que el alumno pueda darle una utilidad. A su vez, haz que se inventen un manual de

instrucciones.

  • 3. Inventa palabras y dótalas de un significado. Usadlas en vuestras sesiones lectivas. También podéis jugar a

deletrearlas. Crea un código que sólo tú y tus alumnos conozcáis. Crea un diccionario.

  • 4. Crea un juego de mesa con contenidos que hayas trabajado en clase. Por ejemplo, una oca de tiempos

verbales.

  • 5. Fabrica una moneda exclusiva para tu clase. Úsala como ramificación para tus sesiones lectivas.

  • 6. Crea un animal que no exista de la unión de dos animales que conozcan. Trabaja con este animal aspectos

relacionados con el área de ciencias, por ejemplo, o haz que se inventen una leyenda o un cuento.

  • 7. Cambia el nombre de tus alumnos durante una Unidad Didáctica por los conceptos que aparecen en el tema.

Por ejemplo, pueden ser personajes históricos en los que cada alumno o grupo debe buscar información para

saber mejor a quién representa.

  • 8. Haz que tus alumnos traigan un objeto cotidiano de sus casas y a partir de este objeto pídeles que busquen

otro objeto que se le parezca. A partir de ahí puedes trabajar aspectos del lenguaje literario como la comparación, la imagen y la metáfora. Con respecto a cómo enseñar la comparación, la imagen y la metáfora te remito a la lectura del artículo de este enlace.

  • 9. Haz que cada alumno te explique qué se le da bien. Explota ese talento de forma individual para que lo

demuestre delante de toda la clase. Intenta además que el talento esté relacionado con el contenido de la Unidad

didáctica. 10. Coge un fragmento de una película y haz que se inventen un nuevo diálogo que intente incorporar los contenidos de la Unidad Didáctica que estés impartiendo. Puedes utilizar herramientas para su subtitulado. A modo de conclusión.

Como docente has pensado que tu trabajo consiste en enseñar de la mejor manera posible. Yo creo que hay que dar un paso más. Hay que enseñar de la mejor manera posible, pero siempre enfocando tus enseñanzas desde la creatividad. Una creatividad que no te ha enseñado, una creatividad que se adquiere de la reflexión. Una creatividad que no aparece en los libros de texto, pero que está muy cerca de ti. Es más, está dentro de ti.

Es mejor crear que aprender. Crear es la verdadera esencia de la vida

35. 5 RAZONES POR LAS QUE TUS ALUMNOS NO TE ESCUCHAN MIENTRAS LES ENSEÑAS

¿Hablas y no te escuchan? ¿Explicas y no te hacen ni el más mínimo caso? ¿Tienes la sensación de que estás hablando a las paredes? ¿Estás harto de hablar y que ningún alumno ni siquiera te mire a los ojos? No te preocupes, en mayor o menor medida es algo que todos hemos experimentado en alguna sesión lectiva. Sin duda se trata de una sensación frustrante y que genera una gran impotencia. Pues bien, si te cuesta que tus alumnos te escuchen, te pido que sigas leyendo este artículo porque en él te voy a desvelar algunas claves y, cómo no, te daré algunos consejos muy prácticos para que los apliques a tus sesiones lectivas. ¿Me acompañas?

¿Por qué tus alumnos no te escuchan en clase?

  • 1. Clase magistral. Si quieres que tus alumnos te escuchen, debes empezar a reducir al máximo lo que se entiende

por clase magistral, aquella clase en la que tú hablas y tus alumnos te escuchan. Muchas veces te quejas de que tus alumnos no prestan atención a tus enseñanzas y es por una razón muy sencilla. Hablas más tiempo del que tus alumnos son capaces de aguantar. Si, es así. Te guste o no. Piensa en ti por un momento. ¿Serías capaz de escuchar de forma ininterrumpida lo que dura una sesión lectiva? Déjame que te dé la respuesta: No. Entonces, no quieras para tus alumnos aquello que ni tú eres capaz de cumplir. De ahí que te recomiende:

No superar los 10 minutos de explicación unidireccional.

Realizar pausas. Durante estas pausas puedes aprovechar para contar una historia a una anécdota.

Utiliza imágenes y vídeos para descargar al máximo el contenido teórico.

  • 2. Silencio. ¿Cómo es posible que pidamos silencio en una clase con más de veinte alumnos? Si lo piensas bien, es

un auténtico disparate. Así que olvídate de una vez por todas del Yo hablo y tú te callas. No funciona. Es un tipo

de enseñanza que para esta generación de alumnos ha quedado obsoleta. Si quieres que tus alumnos te presten atención, debes hacer que participen activamente en tus clases. Cédeles el protagonismo todo lo que puedas. Deja que durante la sesión lectiva adquieran ellos también el rol de docentes. Por eso:

Parte de una evaluación inicial. Descubre lo que saben tus alumnos de aquello que todavía no les has enseñado.

Intercala preguntas abiertas mientras enseñas.

Fomenta el diálogo no entre docente-alumno, sino entre alumno-alumno.

No pidas a tus alumnos que se callen. Pídeles que participen activamente con sus aportaciones, con sus aciertos y también con sus errores.

3. Repetición. Lo peor que puedes hacer, aparte de hablar sin parar en tu sesión lectiva, es repetir constantemente aquello que enseñas. Si a ti no te gusta que te repitan la cosas varias veces, ¿cómo puedes pensar que a tus alumnos les vaya a gustar? La repetición es el mayor enemigo de la escucha activa. La repetición sirve para mecanizar destrezas y procedimientos, pero no sirve para los contenidos teóricos. Para evitar repetir tus enseñanzas, lo que debes hacer es:

Recapitular

Parafrasear

Sintetizar

Reformular

Explica lo mismo, pero sin explicar lo mismo. Haz que cada enseñanza que les das a tus alumnos parezca la primera y la última.

  • 4. Utilidad. ¿Te has preguntado alguna vez si aquello que enseñas les servirá de algo a tus alumnos en un futuro a

corto o medio plazo? En el caso que aquello que enseñes sea útil, ¿cómo lo vendes en el aula? ¿Qué aplicación le

das a la vida real? Difícilmente conseguirás que tus alumnos te escuchen, si no son capaces de ver para qué sirve aquello que les enseñas. Es por ello que te recomiendo que:

No enseñes en clase aquello que puedan aprender por sí mismos.

Enseña el menor contenido posible.

Cíñete en clase en los procedimientos más que en los contenidos.

Transforma la clase magistral en aprendizaje cooperativo. Sobre el aprendizaje cooperativo te remito al

siguiente enlace. Contextualiza el aprendizaje de tus alumnos, es decir, haz que cuando vayan a sus casas tengan la curiosidad de poner en práctica aquello que han aprendido en tu clase.

  • 5. Aburrimiento. Desengáñate. Escuchar aburre. Si, aburre y mucho. Cada vez nos cuesta más escuchar, sobre

todo escuchar de forma activa. De hecho, tus alumnos no tienen la más mínima predisposición a la escucha activa. Les enseñas en un contexto totalmente irreal, es decir, les obligas a escuchar cuando tú quieres o cuando te han dicho que deben hacerlo. Tus alumnos siempre te escuchan por imposición. Saben de antemano quién les va a hablar, de qué les va a hablar y cuánto tiempo les va a hablar. A mí, si me permites la expresión, me parece demoledor y desolador. Entonces, ¿cómo puedes sobrellevar esta predisposición al aburrimiento? La solución es tu mayor reto:

Pasión por lo que enseñas y cómo lo enseñas.

Entusiasmo a la hora de hacerles ver que lo que les enseñarás será una experiencia que formará parte inequívoca

de sus vidas. Creatividad contra el aburrimiento y la previsibilidad.

Imaginación para adquirir nuevos conocimientos a partir de lo que son capaces de aprender por sí mismos.

Escuchar, ¿para qué?

Tengo la sensación de que todo este artículo se podría resumir en una sola palabra:autoconcepto. Tú piensas que no te escuchan cuando en realidad es tu autoconcepto de lo que creías que era dar una clase la que te lleva a estar equivocado. Cuando enseñas pides que te escuchen, que les interese, que lo entiendan, que lo memoricen y recuerden y que, además, lo hagan cuando tú quieres y en silencio. Si cambias el concepto de cómo te enseñaron que debía ser una sesión lectiva, muy probablemente vivirás tus clases de una forma extraordinariamente distinta y podrás empezar a disfrutar no del silencio, sino de la participación, no de lo que dices, sino de lo que escuchas de tus alumnos. Acabaré con esta frase de Martin Seligman que tanto me gusta recordar cuando entro en una de mis clases:

Se puede cambiar lo que se siente, cambiando lo que se piensa.

36. CÓMO DAR UNA CLASE SIN DAR UNA CLASE. ¿QUÉ? ¿CÓMO?

Cómo dar una clase sin dar una clase a tus alumnos.

Este título está inspirado en el concepto denominado clase al revés o flipped classroom. El objetivo de esta modalidad de enseñanza es que el trabajo directo en el aula no recae exclusivamente en el docente, sino que se utilizan herramientas y a los propios alumnos para sustituir lo que se denomina tradicionalmente la clase magistral. A continuación te voy a explica en qué consiste lo de dar una clase sin dar una clase y cuál es su utilidad y finalidad.

¿Qué necesitas para dar una clase sin dar una clase?

De lo que se trata es de sustituir la tradicional clase magistral por una grabación hecha por ti en casa sobre aquello que tienes planificado enseñar en una sesión lectiva. ¿Cuáles son los pasos?

  • 1. Grabar un vídeo sobre el concepto que quieras enseñar a tus alumnos. En este vídeo es muy importante que no

sólo enseñes un concepto, sino que deben haber continuas llamadas a la acción, es decir, durante o después del visionado del vídeo tus alumnos deberán realizar algún tipo de actividad. Para realizar una grabación sólo necesitas una cámara que grabe en HD y un trípode. Yo utilizo la Lumix DMC-LX7 y estoy encantado. También se

puede grabar directamente del ordenador con el programa Camtasia. La imaginación corre de tu cuenta. Más adelante realizaré videotutoriales con consejos para grabar una clase. Te sorprenderá lo profesional que puede llegar a quedar una clase grabada en vídeo con una buena edición.

  • 2. Editar el vídeo. En mi caso utilizo el programa iMovie para Mac, pero existen editores de vídeo tambo para

Windows como para Linux.

  • 3. Subir el vídeo tu Canal de Youtube. Este es el Canal de Youtube de Justifica tu respuesta.

  • 4. Subir el vídeo a la plataforma Moodle de tu centro escolar.

  • 5. Reproducir el vídeo en el aula con la ayuda de la pizarra digital o reproductor.

¿Qué beneficios te puede aportar dar una clase sin dar una clase a tus alumnos?

Hay días de la semana en los que tienes una fuerte carga lectiva. El evitar la clase magistral y poder reproducir el

vídeo te permite bajar la intensidad de tu jornada escolar.

El interés de tus alumnos será mayor visionando el vídeo que escuchándote a ti hablar sobre un concepto. El hecho de que tus alumnos te vean a ti, es un factor para aumentar su interés y su atención, ya que tiene un valor mucho más cercano. Al principio les hará mucha gracias, pero verás como en nada se acostumbran y lo ven como algo normal. El alumno puede consultar en cualquier momento el vídeo ya que está disponible en la plataforma Moodle y en tu Canal de Youtube. En el caso de que quieras que este vídeo sea público en tu Canal de Youtube, otras personas podrán beneficiarse de tus enseñanzas. De hecho, puedes pedir a tus alumnos que lo compartan a través de sus redes sociales. Hay varias formas de que tus alumnos vean el vídeo, no sólo a través de la pizarra digital, sino mediante equipos de trabajo cooperativo. Si quieres saber más sobre cómo se forman los equipos de trabajo cooperativo, aquí te dejo el enlace. Mientras tus alumnos ven el vídeo, tienes la oportunidad de dirigirte a aquellos alumnos que tienen algún tipo de dificultad y darles una atención mucho más individualizada. Además de que te aseguras de que tus alumnos ven el vídeo, también cuentas con la ventaja de que puedes realizar algún cuestionario sobre el mismo para evaluar el grado de atención y comprensión. Recuerda que durante el vídeo deben ser varias las llamadas a la acción, es decir, debes promover que tus alumnos hagan algo más que escuchar tu clase. Esta es una de las muchas formas con las que las herramientas pueden trabajar por ti. A esto se le llama automatización y te aseguro que sólo es el comienzo. Ni te imaginas la cantidad de actuaciones que tanto tus alumnos como las herramientas pueden llegar a hacer por ti para que así, paralelamente, te puedas dedicar a otras necesidades que un grupo reclama, tanto desde el punto de vista intelectual como emocional. Muchos ven con reticencia llevar a clavo esta filosofía de trabajo. Otros ven difícil su aplicación aduciendo que no dominan suficientemente las técnicas o las herramientas para su puesta en marcha. A otros docentes les da vergüenza. Para mí son excusas. La escuela del siglo XXI no es una escuela unidireccional, sino una escuela interactiva donde, y ahí viene lo mejor, todo o casi todo está por hacer. ¿Aceptas el reto? Yo ya he empezado.

37. CÓMO CALIFICAR LA ACTITUD DE UNA ASIGNATURA

Cómo calificar la Actitud de una asignatura

Llega el final de una evaluación y es el momento de calificar a nuestros alumnos. Durante la evaluación hemos ido recogiendo notas referidas a pruebas, exámenes, trabajos, reseñas, exposiciones orales… pero, ¿qué pasa con la actitud de nuestra asignatura? ¿Cómo la evaluamos? En el artículo de hoy intentaré dar respuesta a la dificultad que a veces supone calificar la actitud de un área. Muchos docentes a la hora de evaluar a un alumno parten de tres bloques: Actitud, Procedimientos y Exámenes. A cada uno de estos bloques se le asigna un porcentaje que será el que dará la nota final de la evaluación, por ejemplo: Actitud (20%), Procedimientos (30%) y Exámenes (50%).

Los apartados de Procedimientos y Exámenes no suponen ninguna dificultad ya que se basan en notas numéricas objetivas que suelen puntuarse del 0 al 10. El problema llega cuando debemos calificar la Actitud.

¿Qué entendemos por la Actitud de una materia?

Para empezar habría que distinguir entre dos tipos de actitud:

Actitud relacionada con las normas del centro (Reglamento de Régimen Interno).

Actitud del alumno hacia la asignatura o materia.

Si logramos distinguir entre estos dos tipos de actitud, nos será más fácil ser objetivos e imparciales a la hora de calificar a nuestros alumnos. Para explicarlo con mayor claridad os pondré el método que utilizo en mis grupos. Veréis como es muy sencillo y, lo más importante, no se basa en apreciaciones ni valoraciones anecdóticas y personales, sino en una recopilación objetiva de datos. Valoración de la Actitud con respecto a la nota final de la evaluación (véase cuadro inferior):

Actitud relacionada con las normas del centro: (columna gris) Retraso (R): -0,2 puntos por retraso hasta un máximo de -0,6 por evaluación

Material (M/ML): -0,2 puntos por falta de material de libro de texto o lectura hasta un máximo de 0,6 por

evaluación. Comportamiento en el aula (A):

-0,2 puntos por no respetar las normas (hablar en clase, chicle, comer) hasta un máximo de -0,6 por evaluación.

-0,4 puntos por expulsión del aula sin límite de puntuación.

Actitud relacionada con la asignatura: 20% (2 puntos de 10) (amarillo)

Deberes (D1, D2,D3) 15% (1,7 puntos de 10) (gris)

10 puntos si los ha hecho (verde)

5 puntos si los ha hecho a medias (naranja) o no ha asistido a clase ese día (azul)

0 puntos si no los ha hecho (rojo)

Libreta o cuaderno del alumno (L1, L2, L3): 5% (0,5 puntos sobre 10) (gris)

Se puntúa la nota de la libreta o cuaderno de 0 a 10 de cada Unidad Didáctica. Hay tres por evaluación.

Tomemos como ejemplo el alumno número 18 :  El alumno parte al inicio de la

Tomemos como ejemplo el alumno número 18:

El alumno parte al inicio de la evaluación de una nota de dos puntos (20%).

Actitud relacionada con las normas del centro:

Tiene dos negativos de actitud -0,4

Tiene un negativo por no traer el material -0,2

Total de la actitud: -0,6 (columna gris)

Actitud relacionada con la asignatura:

Tiene siete notas de deberes (15%): seis veces los ha hecho (verde 10) y una vez no (rojo 0). Por tanto, se suman

las siete notas, se divide entre siete y se multiplica por 0,15 (15%) Total nota de deberes: 1,29 puntos de un máximo de 1,5 puntos

Tiene tres notas de libreta (5%): un siete, un seis y un tres. Se suman las tres notas se divide por tres y se

multiplica por 0,05 (5%) Total de la nota de la libreta: 0,27 puntos de un total de 0,5 puntos

Ahora sólo resta sumar las tres notas:

Actitud: -0,6 puntos Deberes: 1,29 puntos

Libreta: 0,27 puntos Total de la nota de actitud de la evaluación: 0,95 puntos sobre un máximo de 2 puntos, el 20% de la asignatura (columna amarilla)

Insisto en que puede resultar complejo, pero no es así. Si vamos recogiendo las observaciones en clase y las vamos anotando a nuestro cuaderno de profesor, en mi caso el Ipad, simplemente hay que hacer un par de fórmulas de la hoja de cálculo y listo. Fijaos que en una sola evaluación hemos recogido un mínimo de 10 observaciones entre deberes y libreta además de la actitud con respeto a las normas de convivencia. De este modo nos aseguramos de que la nota de actitud se basa en criterios objetivos y además nos permite justificar delante del departamento, el alumno y los padres de dónde se obtiene una parte de la nota final de la evaluación.

38. 7 CONSEJOS PARA GESTIONAR CORRECTAMENTE EL “TEMPO” DE UNA CLASE

Cuántas veces hemos visto en series y películas de televisión la escena en la que el un profesor acaba una frase, una reflexión o un comentario y, en ese preciso momento, suena el timbre que da por finalizada la clase. Seguro

que a muchos de vosotros os gustaría que ese “control” que tienen los profesores en las películas también se

diera en vuestras clases.

Pues bien, en el artículo de hoy me gustaría daros algunas pautas para que vuestro deseos de controlar el

“tempo” de una clase se convierta en algo normal. Os aseguro que no es para nada difícil. Tan sólo hay que seguir una serie de pautas que no entorpecen nuestra actividad docente.

  • 1. Reloj propio. Es muy habitual que en las aulas existan relojes de pared. Nunca os fiéis de ellos ya que os

perjudicarán más que ayudarán. Debéis llevar vuestro propio reloj y siempre sincronizado al segundo con la alarma del centro. Seguramente habréis observado que en vuestras aulas algunos alumnos llevan relojes digitales sincronizados al momento. ¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo? No podemos olvidar que los docentes

somos “esclavos del tiempo”, ya que es el propio tiempo el que determina nuestra actividad diaria. Es por ello

que, ya que no podemos cambiar esta situación, debemos intentar revertirla para que juegue en nuestro favor.

Sabiendo exactamente la hora en que acaba la sesión lectiva podremos jugar con una ligera ventaja y gestionar de

forma más segura el “tempo” de nuestras clases.

  • 2. Preparación. Personalmente soy un profesor muy poco dado a la improvisación. Me refiero a la improvisación

fruto de la poca preparación de una sesión lectiva. Yo recomiendo preparar la clase al milímetro, porque ello me permitirá que sea yo quien controle el tiempo de la clase y no el tiempo o los propios alumnos. Debemos evitar

que durante la sesión se creen huecos o que sistemáticamente nuestras clases acaben siempre varios minutos

antes de que suene el timbre. Los alumnos se acostumbran muy rápidamente a este tipo de dinámicas y suele ser portadora de conflictos.

  • 3. Actividades. Siempre que sea posible es conveniente que la última parte de la sesión lectiva finalice con la

parte procedimental, es decir, que los alumnos puedan practican aquello que han aprendido mediante ejercicios,

problemas, mapas conceptuales… Basta con calcular el tiempo que necesitarán para realizar las actividades con el

tiempo que falta para que suene el timbre.

  • 4. Material audiovisual. Normalmente, en casi todas las unidades didáctica que llevo a cabo, siempre tengo varios

vídeos, fotografías, poemas, fragmentos de películas y series que utilizo cuando no he calculado del todo bien la duración de la sesión lectiva. Basta llevar un USB con ese material para disponer de él en los últimos minutos de la

clase hasta que suene el timbre. A mí es un tipo de tarea que me gusta llevar a cabo en las últimas sesiones del día o hacia el final de la semana. Relaja a los alumnos y aumenta el silencio en el aula.

  • 5. Respeto al timbre