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I.

BLOQUE DE CONSTITUCIONALIDAD

El bloque de constitucionalidad se refiere a aquellas normas y principios que aunque


no forman parte del texto formal de la Constitución, han sido integrados por otras
vías a la Constitución y que sirven a su vez de medidas de control de
constitucionalidad de las leyes como tal. Diversos autores concuerdan con el
concepto doctrinal del bloque de constitucionalidad, al señalar que éste es un
conjunto normativo que contiene principios o disposiciones materialmente
constitucionales, tanto las contenidas expresamente en el Texto Fundamental como
las existentes fuera de éste, pero que desarrollan o complementan el catálogo de
derechos fundamentales contenidos en la Constitución formal.

Su función esencial es la de valerse como herramienta de recepción del derecho


internacional, garantizando la coherencia de la legislación interna con los
compromisos exteriores del Estado y, al mismo tiempo, servir de complemento para
la garantía de los Derechos Humanos en el país. El bloque de constitucionalidad
surge por remisión expresa y directa de la Constitución (arts. 44 y 46), la que
configura y perfila su contenido, alcances y eficacia. Se incorpora la figura del
bloque de constitucionalidad como un conjunto de normas internacionales referidas
a derechos inherentes a la persona, incluyendo todas aquéllas libertades y
facultades que aunque no figuren en su texto formal, respondan directamente al
concepto de dignidad de la persona, pues el derecho por ser dinámico, tienen reglas
y principios que están evolucionando y cuya integración con esta figura permite su
interpretación como derechos propios del ser humano.

El alcance del bloque de constitucionalidad es de carácter eminentemente procesal,


es decir, que determina que los instrumentos internacionales en materia de
derechos humanos que componen aquél son también parámetro para ejercer el
control constitucional del derecho interno. Por tanto, en nuestro sistema jurídico,
mediante la sentencia antes citada, se encuentra reconocido con plenitud el Bloque
de Constitucionalidad, lo cual nos remite a los artículos 44 y 46 de la Constitución
Política de la República de Guatemala, los cuales establecen lo siguiente:
 Artículo 44. Derechos inherentes a la persona humana. Los derechos y garantías
que otorga la Constitución no excluyen otros que, aunque no figuren
expresamente en ella, son inherentes a la persona humana. El interés social
prevalece sobre el interés particular. Serán nulas ipso jure las leyes y las
disposiciones gubernativas o de cualquier otro orden que disminuyan, restrinjan
o tergiversen los derechos que la Constitución garantiza.
 Artículo 46. Preeminencia del Derecho interno. Se establece el principio general
de que en materia de derechos humanos, los tratados y convenciones
internacionales aceptados y ratificados por Guatemala, tienen preeminencia
sobre el derecho interno.

II. CONTROL DE CONVENCIONALIDAD

El control de convencionalidad implica conocer, interpretar y aplicar la Convención


Americana sobre Derechos Humanos. Conforme el derecho interno, debe
prevalecer la supremacía constitucional en lo que atañe a la jerarquía normativa.
Sin embargo, modernamente se hace referencia a que también se debe tomar en
cuenta el control de convencionalidad, que consiste en una institución joven, lo que
hace imperioso su análisis para así fortalecer su aplicación en casos concretos.

Para comprender desde su génesis esta institución, es menester recordar el


quehacer del Estado de Guatemala, especialmente en relación a lo referente a la
ratificación de instrumentos internacionales en materia de Derechos Humanos. En
atención al tema objeto de estudio, es menester analizar la ratificación de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como Pacto de San
José, por haber sido suscrita en San José de Costa Rica el 22 de noviembre de
1969. La ratificación se llevó a cabo con algunas reservas, las cuales fueron
retiradas al introducir en su instrumento de ratificación el 27 de abril de 1978, por
carecer de sustento constitucional a la luz del nuevo ordenamiento vigente en aquel
tiempo.
A través del Acuerdo Gubernativo número 123-87, del 20 de febrero de 1987, el
Estado de Guatemala reconoció la competencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, sobre todos los casos relativos a la interpretación o aplicación
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, con plazo indefinido y de
carácter general.

El control de convencionalidad consiste en la obligación que tiene tanto el juez como


el magistrado, de tomar en cuenta al momento de conocer y resolver todo caso y al
emitir todas sus resoluciones judiciales, las disposiciones de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, por lo que como parte de la argumentación
jurídica, debe tomar en cuenta el texto y el contexto del Pacto de San José, para así
evitar la supresión de las normas y prácticas de cualquier naturaleza que entrañen
vulneración a las previstas en la convención, o que desconozcan los derechos ahí
tutelados. Esta institución es importante, debido a que si un juez o magistrado no
observa en sus resoluciones las disposiciones del Pacto de San José, luego del
agotamiento de todos los recursos internos, el afectado puede acudir ante el
Sistema Interamericano.

III. PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

Del procedimiento existen múltiples definiciones de las cuales se analizaran las más
importantes:

 Para el autor Acosta Romero, el procedimiento administrativo significa: La


serie de actos en que se desenvuelve la actividad o función administrativa
[Acosta Romero, 1975: 340] .
 Raúl Rodríguez Lobato, mencionado por Manuel del Rio González, indica
que Procedimiento administrativo es la parte del Derecho Administrativo que
estudia las reglas y principios que rigen la intervención de los interesados en
la preparación e impugnación administrativas [Del Rio González, 1981: 98].

El procedimiento administrativo debe ser conceptualizado como la serie de fases o


etapas que comprende un expediente administrativo, que se ejecutan por o ante las
autoridades administrativas o los funcionarios o empleados públicos cuya finalidad
es la decisión administrativa.

Del procedimiento no podemos decir que se trata de una serie de actos, no todas
las etapas el procedimiento administrativo producen efectos jurídicos, sino se trata
de hechos administrativos que se suceden dentro de un expediente, es decir dentro
del procedimiento administrativo.

Clasificación:

Por la forma de iniciarse  De oficio: Un procedimiento administrativo se puede iniciar de oficio,


El procedimiento es decir sin que medie petición del administrado, cuando hay
violaciones a leyes y reglamentos y se impone alguna sanción
administrativa.
 petición de interesado: Cuando el particular hace uso del derecho de
petición plasmado en el artículo 28 de la Constitución Política de la
Republica y pretende de la administración que se Ie otorgue algo. En
este caso es el particular el interesado en que la administración inicie
el procedimiento, ya sea por simple petición, por recurso o medio de
impugnación, o por de enuncia administrativa.