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DÍA DE LA MUJER 2018.

Igualdad, maternidad, conciliación

En la presente edición de celebración del Día Internacional de la Mujer 2018, hay convocada una
huelga con paro de 24 horas para dar visibilidad al impacto que las mujeres tienen en la sociedad.
Liderada por colectivos feministas radicales el llamamiento se extiende a 150 países.
En España se han sumado a la convocatoria los sindicatos CNT y CGT, que apoyan el paro de 24
horas, así como los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO, que la reducen a dos horas de paros en
cada turno de trabajo.
La convocatoria en España viene precedida de proclamas feministas radicales con el abortismo
como bandera y la reivindicación de la ideología de género con sus objetivos destructivos de la
antropología humana.

LA IGUALDAD DE LA MUJER Y EL HOMBRE


Ciertamente, en el largo camino recorrido por la mujer en las sociedades occidentales para lograr la
igualdad de derechos con el hombre y la incorporación a la vida de la sociedad, aún no se ha
logrado la igualdad efectiva. Así, no la hay en el terreno laboral -en salarios y promoción
profesional-, siendo la brecha salarial entre los dos sexos del 16,3% en la Unión Europea (Eurostat
2015). España se sitúa por debajo de la media, con un 15%, también con respecto a países de
nuestro entorno como Alemania (22%), Austria (21,7%), o Reino Unido (20,8%); en los límites
inferiores se sitúan Italia y Luxemburgo (5,5%) y Polonia (7,7%). Las consecuencias de la brecha
salarial son un nivel inferior de ingresos a partir del nacimiento del primer hijo y que significa, en
último término, pensiones de jubilación más bajas y una tasa de pobreza más alta entre las mujeres
de edad avanzada.

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Así mismo, la conciliación familia-vida laboral es todavía un gran reto. La mujer, para lograr su
plena integración laboral y realizar una carrera profesional se ve a menudo abocada a renunciar a la
maternidad, posponerla, tener menos hijos de los deseados o recurrir al aborto. Esto implica una
situación de desigualdad de la mujer, pues se le impide realizarse plenamente en su condición
femenina, en la que la maternidad es un aspecto esencial.
Junto a la brecha salarial y la dificultad de conciliar la vida profesional y familiar debido a la
organización social y de las empresas, hay que señalar la discriminación laboral por embarazo y
maternidad que hoy en día sigue sufriendo la mujer en nuestro país. Ni la legislación
infraconstitucional en materia laboral y de seguridad social, pese a ciertos avances, ni la práctica
social, incluida la acción de los interlocutores sociales en vía de negociación colectiva, están
prestando la suficiente atención a estos temas. La experiencia social o práctica en el ámbito laboral,
muestra con gran frecuencia que el embarazo sigue siendo causa determinante de la extinción ante
tempus del contrato, especialmente en el periodo de prueba o de la falta de prórroga, incumpliendo la
normativa vigente. Las empresas tratan de eludir las consecuencias que, tanto en términos de
alteración de la organización del trabajo cuanto de incremento de costes, supone un potencial
embarazo, pero también ponen trabas o discriminan a las madres trabajadoras con hijos de 0-3 años
que quieren conciliar la vida familiar y profesional, y recortar la jornada laboral.
Desde organismos internacionales (Organización Internacional del Trabajo), la Unión Europea y a nivel
estatal se han adoptado normas destinadas a erradicar la práctica discriminatoria de la mujer y a
favorecer la conciliación de la vida profesional y familiar, aunque se está lejos de lograrlo, en particular en
nuestro país. Por lo que se refiere a la conciliación, los datos de empleo a tiempo parcial (no
involuntario) –un tipo de contratación que favorece compaginar la maternidad con la vida
profesional–, muestran que la realidad española, con un 25,2% de trabajadoras a tiempo parcial,
está lejos de los países que más facilitan la conciliación, como Holanda, 77%, ó Alemania, 46,7%.
Por ello, es un objetivo primordial que debe plantearse desde la política y cumplirse.

LA MATERNIDAD
La maternidad es esencial para la mujer, y así a pesar de los bajos niveles de natalidad -en los que
intervienen factores de tipo multidimensional-, los estudios indican que las mujeres, incluidas las
profesionales que buscan una relación igualitaria, mantienen su ideal de familia con hijos.
Pero también la maternidad es fundamental para el futuro de la sociedad, por lo que genera unos
derechos que deben ser reconocidos: el derecho a tener el apoyo social, además del de disfrutar
de una vida laboral en igualdad de condiciones con el hombre.
Las trabas existentes para compaginar la maternidad con una profesión impiden la plena
realización de la mujer, y al mismo tiempo influyen dramáticamente en la crisis demográfica
actual, en España el índice de fecundidad es hoy 1,37 hijos por mujer, mientras la tasa de reemplazo
se sitúa en 2,1, lo que implica graves riesgos para la sostenibilidad del sistema de bienestar y la
propia pervivencia del país.

LA CONCILIACION
En una etapa histórica de reformas de tipo estructural que afectan a la economía y a la organización de
la sociedad, se da una situación propicia para incluir iniciativas estructurales a favor de la
maternidad y las familias, y que favorezcan la conciliación. A partir de un nuevo compromiso
político para hacer frente a los desafíos familiares, es preciso estimular el compromiso social y las
buenas prácticas en las empresas a favor de políticas de conciliación de la vida profesional y la vida
familiar, y condiciones de trabajo que tengan en cuenta la vida familiar. Los estudios muestran que las
empresas que facilitan la conciliación mejoran la motivación de sus empleados y el ambiente general
de trabajo. A su vez, a nivel personal la conciliación se ha convertido en un elemento decisivo para
optar a un empleo, con igual o mayor importancia que el salario o la proximidad al lugar de residencia.

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Facilitar la conciliación requiere promover el derecho al trabajo a tiempo parcial, un lugar de trabajo
flexible (teletrabajo, videoconferencias, calls,... ), cambios en los horarios laborales y su flexibilización, de
tal manera que suponga ordenarlos de forma más racional y eficiente en fábricas, talleres, oficinas y
también en los centros educativos. Es primordial crear escuelas infantiles de 0-3 años e impulsar
guarderías en los centros de trabajo.

Igualdad, maternidad, conciliación


Es hora de afrontar la realidad descrita para lograr la igualdad efectiva de la mujer, lo que
requiere el apoyo de la sociedad a la mujer embarazada en toda circunstancia y consolidar la
cultura de la conciliación de la vida familiar y laboral para los dos sexos.
La igualdad efectiva de la mujer exige considerar irreversible su compromiso con realizar una
trayectoria profesional, e implica que la sociedad se adapte a esa realidad, garantizando la
conciliación maternidad-profesión sin trabas. Así mismo, que la maternidad sea libremente
decidida por la mujer requiere, además de la autonomía en materia reproductiva, que el orden
jurídico asegure las condiciones en que opera esa libertad, impidiendo discriminación alguna. En
suma, la igualdad femenina debe lograrse respetando la condición propia de la mujer que incluye la
posibilidad de ser madre, junto a su realización profesional. Y para ello, el papel de la acción
pública resulta decisivo, exige afrontar de forma eficaz la discriminación laboral, incentivar la
conciliación de la vida familiar y profesional, y establecer un sistema efectivo de políticas
públicas que apoye a la mujer embarazada en toda circunstancia.
El Parlamento Europeo en su resolución de 11 de noviembre de 2010 (R. 2007/2156-INI), insta a los
Estados miembros a adoptar compromisos para garantizar el respecto del principio de igualdad,
la protección de la maternidad y la adopción de políticas de promoción de la natalidad, el apoyo
social y económico a las familias, y a promover medidas para favorecer la conciliación de la
vida profesional y la vida familiar de las mujeres y de los hombres, situando la conciliación como
un gran objetivo a nivel europeo.

EL NUEVO FEMINISMO
Frente a los objetivos destructivos que guían al movimiento feminista radical, el Nuevo Feminismo que
promueve Foro Cultura21:
Impulsa el liderazgo de la mujer en la defensa y progreso de los derechos humanos, y
en su contribución a una sociedad más justa.
La mujer debe ejercer el liderazgo en el respeto del derecho a la vida, ya que al tener un papel
primordial en la transmisión de la vida ha de situarse en vanguardia en la defensa de este derecho
fundamental de todo ser humano desde el inicio de su existencia.
Promueve, así mismo, la erradicación de la violencia en el ámbito familiar y de las nuevas
esclavitudes derivadas de la prostitución y la pornografía, centradas habitualmente en la mujer, que
es tratada como un objeto de consumo, que son perjudiciales en sí mismas para la mujer, y para el
hombre, la infancia y la sociedad en general.
El Nuevo Feminismo, en la línea de las mejores contribuciones del pasado, recupera la
meta de una sociedad más justa e impulsa un cambio social y político que haga efectiva
la igualdad de la mujer.
El movimiento feminista tiene un papel crucial en promover los derechos humanos, recuperar valores
positivos para toda la sociedad y lograr un avance en la igualdad de sexos, en la paridad en las
tareas sociales y políticas y la eliminación de todo lo que sitúa a la mujer en una situación de
inferioridad.