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IMPORTANCIA DE LA NEUROPSICOLOGIA EN EL DESARROLLO DELA

PEDAGOGIA INFANTIL

Durante mucho tiempo el hombre se ha cuestionado sobre el funcionamiento del cerebro

y su relación con sus estructuras, se ha preocupado en gran medida por investigar,

indagar y alcanzar conclusiones acerca de la actividad cerebral, realizando de esta

manera un sin número de investigaciones y experimentos que le proporcionen la

información necesaria para responder a sus interrogantes. Sin embargo su

cuestionamiento no se limita al hecho de conocer el cerebro en su evolución y

morfología, así como su funcionamiento, sino que su inquietud se hace profunda en la

medida que al resolver sus dudas sobre su estructura y funcionamiento, surgen también

preguntas sobre las alteraciones estructurales del cerebro en sus diferentes áreas y su

relación con su actividad.

Descubre entonces el ser humano que dada una alteración en una zona en particular en

el cerebro, se producen desacuerdos y mal funcionamiento del mismo, evocando así

cambios, modificaciones, transformaciones en la conducta, comportamiento o su modo

de relación con su entorno. Nace entonces con sus investigaciones la neuropsicología,

la cual tiene sus orígenes en los siglos XIX y XX, basadas sus pesquisas en trabajos

médicos.

Con los aportes del neurólogo y cirujano Paul Broca, y más tarde con los aportes del

neurólogo y psiquiatra Carl Wernicke se da un impulso al desarrollo de la

neuropsicología como ciencia que estudia la relación entre cerebro y conducta, y a su

vez las consecuencias del daño cerebral sobre la conducta y el comportamiento.


La neuropsicología se ocupa entonces de evaluar y estudiar los individuos con daño

cerebral, estos como consecuencia de accidentes cerebrovasculares, traumas

craneoencefálico, entre otros. No obstante, se da un giro en cuanto al estudio del

cerebro, pues la neuropsicología comienza a preocuparse no solo por el estudio del

mismo en adultos, sino también en el de los niños, pues bien se sabe que el

funcionamiento del sistema nervioso en adultos es muy similar al del niño, pero no se

puede dejar de lado que existen algunas diferencias entre estos, debido a que el primero

ya ha alcanzado su desarrollo, mientras que el segundo se encuentra en medio del

proceso de evolución y por tanto un daño cerebral en el niño se puede globalizar mas,

mientras que en el adulto es mas localizado debido a que su estructura cerebral ha

alcanzado su madurez morfológica y por ende se hace menos difícil llegar al centro del

problema.

Nace de esta manera la neuropsicología infantil, llamada también neuropsicología del

desarrollo o pediátrica, como resultado de la preocupación de la neuropsicología por ir

en pos del estudio minucioso y delicado del sistema nervioso central. De este modo se

constituye la neuropsicología infantil como el estudio y evaluación de la conducta del

niño por medio de su cerebro y las consecuencias que han de venir producto de un daño

cerebral, teniendo en cuenta por tal motivo las discapacidades que se producirán en el

cerebro como resultado de agresiones o maltratos del sistema nervioso central a

temprana edad, incluso en el proceso prenatal, trayendo consigo discapacidades a futuro

en sus diferentes habilidades motoras, cognitivas, lingüísticas, afectivas, entre otras.

Como ya mencionamos antes la neuropsicología es una neurociencia que se encarga de

estudiar la relación del cerebro, la conducta y las repercusiones del funcionamiento

normal o patológico del sistema nervioso (SNC) sobre ella, es decir, desde este

enfoque de la psicología trata de evaluar y estudiar los procesos mentales normales


para poder evaluar, estimular, rehabilitar, investigar, prevenir y compensar los efectos

del daño o la disfunción cerebral.

En definitiva, para la neuropsicología el desarrollo tiene sus propios problemas

distintivos, por ejemplo funcionalmente el sistema nervioso central del niño es

diferente del adulto, el daño cerebral es mucho más generalizado en el niño y mas

localizado en el adulto; Los problemas cerebrales en el niño se expresan como un

fallo en las capacidades motoras y en adquirir nuevas habilidades cognitivas, mientras

que el adulto sufre un daño cerebral, más comúnmente un deterioro en las capacidades

ya aprendidas.

Es así como surge y se desarrolla la neuropsicología infantil, ciencia que se encarga del

estudio de la conducta del niño a través de su cerebro, es decir, el estudio de las

discapacidades cerebrales producidas por una agresión al sistema nervioso en edades

tempranas; Para ello es imprescindible saber que el cerebro del niño no es una réplica

del cerebro del adulto en miniatura, sino que es un cerebro en continuo desarrollo, con

un crecimiento a veces vertiginoso, sujeto a un sinfín de modificaciones y conexiones

debidas a la continuas estimulaciones que le proporciona el entorno en el que se

desarrolla.

De hecho, el descubrimiento de broca y la relación entre el cerebro y el lenguaje

apareció desde los inicios de la neuropsicología como un área central y privilegiada, es

decir, esto se debe a una serie de razones tales como el hecho de que del lenguaje o al

menos la producción verbal, oral y escrita, es directamente observable a las funciones

que pueden resultar deteriorada con independencia de otras funciones cognitivas .

Nosotros definimos la neuropsicología infantil como una ciencia que estudia los

cambios que se producen en los diferentes tipos de actividad mental, es decir, en los
cursos ontogénicos en presencia de los procesos patológicos cerebrales; Ya que la

neuropsicología del desarrollo tiene sus propios problemas distintivos como el

funcionamiento del sistema nervioso central, el objetivo que tiene la neuropsicología

infantil es la comprensión del modo en que las funciones neurocognitivas se

encuentran afectadas por ciertas patologías neurológicas del cerebro, ya que la relación

y la identificación del nivel de calidad y de las funciones preservadas.

El análisis que hacemos a la neuropsicología infantil nos permite hacer una referencia

para la evaluación del niño, para poder integrar, organizar, codificar, categorizar y

comprender la nueva información, que permite entender las relaciones entre las

funciones neurocognitivas preservadas, perturbadas, ya que el cerebro y el ambiente

tiene una visión integradora y ecológica que posibilita establecer al especialista

intervenir en el tratamiento y en qué orden puede priorizar.