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Arte Gótico

El Arte Gótico es un tipo de estilo artístico que vio la luz en Europa Occidental
durante los últimos años de la Edad Media, aproximadamente desde el siglo XII
hasta la llegada del Renacimiento en el siglo XV.

El puntapié se da en el norte de Francia y de ahí se expandirá por todo occidente.


Entonces, al ser contemporáneo tanto a la plenitud como a la crisis de la Edad
Media, ambas situaciones se verán reflejadas en su producción.

Estilo artístico que se extiende desde el final de la época medieval hasta el


Renacimiento, habiendo nacido en Galia, ex Francia, entre los artistas y pobladores
de allí, los Godos

La denominación resultó de la invención del artista e historiador italiano del


Renacimiento Giorgio Vasari, quien decidió apuntarle este nombre que lo
popularizaría como consecuencia de su origen y creadores, los artistas godos, tal
como se llamó al pueblo medieval y bárbaro que supo ocupar la ex Galia actual
Francia.

Si bien en sus comienzos debió sufrir los embates de una consideración peyorativa,
más tarde, el movimiento artístico romántico se ocuparía de revalorizarlo.

Cabe destacar que dependiendo del país que se trate y de las regiones, se
desarrollará en diferentes momentos cronológicos, es decir, no se produce en todas
las naciones simultáneamente.

Por tanto, es que en todo su acontecer existen profundas diferencias, bien puro en
Francia, aunque siendo diferente el de París respecto del de Provenza, más cerca de
la tradición clásica en el caso de Italia y en Flandes, Inglaterra, Alemania, Castilla
y Aragón con singularidades locales.
Características del arte gótico

Secuencia temporal

La llegada del gótico tuvo una secuencia en el tiempo: comenzó en Francia, luego
se extendió a Inglaterra y España, y bastante tiempo después llegaría a Alemania;
más tarde aún, a Italia.

Arte religioso

El arte gótico se manifestó solo en las disciplinas más ligadas a lo estético


(arquitectura, pintura y escultura), en tanto manifestaciones humanas con
posibilidad de consagrarse a Dios, ya que el estilo gótico le da franca preeminencia
a lo religioso.

Menospreciado en su época

Los cultores del arte renacentista consideraban inferior y de mal gusto a todo
aquello que se apartaba del canon del clasicismo, de modo que el adjetivo gótico se
aplicó a menudo de manera despectiva o peyorativa.

De hecho se acepta que la denominación de gótico deriva de la palabra “godo”,


nombre del individuo perteneciente a civilización germánica que invadió España
desde el norte.

Construcción de imponentes catedrales

La catedral es la obra arquitectónica del gótico por excelencia; son ejemplo de ello
la catedral de León, de Burgos, de Toledo, de Gerona, de Barcelona y de Sevilla,
todas ellas exponentes de la escuela gótica española.
Otras catedrales góticas muy imponentes son la de Colonia, Estrasburgo y Ulm, en
Alemania, la de Gloucester, Salisbury y Lincoln, en Inglaterra; la de Chartres y
Reims (Francia) y la de Saint Stephen, en Viena.

La escuela italiana ha dejado como legado la catedral de Santa María de las


Flores, en Florencia, y la imponente catedral de Milán.

Arquitectura

Se resumen a continuación las principales características de la arquitectura gótica:

Introduce el arco ojivado, que logró repartir mejor el peso de los techos y a la vez
generar una fuerte sensación de altura, y el arco botante, que genera sensación de
volumen.

La construcción a mayor altura posibilitó la construcción de amplios ventanales,


los que a menudo se completaron con bellos vitrales, con imágenes alusivas. Estas
grandes ventanas permitieron dar al interior más luz y por ende sensación de
amplitud.

Atmósfera psicológica

El conjunto de los atributos señalados no solo generó un efecto estético, sino que
también logró crear una atmósfera psicológica en la que quedaba resaltada la
grandeza de Dios.

Períodos

Se identifican en la arquitectura gótica tres etapas o períodos:

Gótico temprano: La bóveda de crucería aparece en algunas iglesias (ejemplo:


Catedral de Notre Dame)
Gótico clásico: Las catedrales ganan más altura aún a través de un piso de
ventanales, que otorga luz casi vertical (ejemplo: Catedral de Chartres)

Gótico radiante (o rayonnant): Aparecen como dominantes los elementos radiales,


surgen los grandes rosetones (ejemplo: reconstrucción de la abadía de Saint Denis).

Representantes del arte gótico

Son célebres exponentes de la pintura del gótico Jan Van Eyck, Giotto, Martini,
Campin y El Bosco. Algunos expertos consideran que la escuela de Flandes ha
dado los mejores representantes de este arte.

Arquitectura gótica

Cuando hablamos de la arquitectura gótica tenemos que mencionar que esta


disciplina surgió más o menos en el año 1140 en Francia. Uno de las primeras
obras de arte y por ello una de las primeras construcciones de esta corriente
artística fue la basílica de la abadía real de Saint Denis.

Sin embargo, al arte gótico se le ha denominado como un estilo artístico muy


superficial, está denominación se dio por el uso de uno de sus elementos más
comunes, el arco apuntado (que común mente se le llama ojival), del que después
le sigue la bóveda de crucería que proporciona el desplazamiento de los
contrafuertes del exterior y que separa los muros mediante la utilización de
arbotantes.
Escultura gótica

Arte gótico dentro de la escultura gótica era común tallar con uno de los materiales
más usados en este estilo de arte, la piedra, este material se utilizaba para la
decoración de muchos elementos de la arquitectura. Se podría decir que la
disciplina que más se desarrolló y evolucionó fue la escultura que fue de un estilo
rígido y alargado hacia un estilo naturalista y espacial a principios del siglo XIII.

Una de las influencias más destacadas en la escultura fue la del arte griego que en
este siglo aún se guardaba las técnicas del procedimiento de las telas y las
expresiones del rostro.

Pintura gótica

La pintura gótica, una de las expresiones del arte gótico, no apareció hasta
alrededor del año 1200, es decir, casi 30 años después del comienzo de la
arquitectura y la escultura góticas.

La transición del románico al gótico es muy imprecisa y no hay un claro corte, y


podemos ver los comienzos de un estilo que es más sombrío, oscuro y emotivo que
en el periodo previo, a principios del siglo XIII. El impulso decisivo de esta pintura
realista cristiana se produjo en la Italia septentrional de finales de siglo.
Diseminándose por el resto de Europa, el periodo gótico se extendió durante más
de doscientos años.

La característica más evidente de la pintura gótica es un naturalismo cada vez


mayor, frente a las simplificadas e idealizadas representaciones del románico. Se
considera que esta característica surge por vez primera en la obra de los artistas
italianos de finales del siglo XIII, y que marcó el estilo dominante en la pintura
europea hasta el final del siglo XV.
La pintura gótica se aproxima a la imitación a la naturaleza que será el ideal del
renacimiento, incluyendo la representación de paisajes, no obstante, sigue siendo
poco usual. Se desprende de los convencionalismos y amaneramientos bizantinos y
románicos, pero no toma como ideal de belleza el arte griego ni romano antiguo.
Por lo mismo, aunque dicha pintura es un verdadero renacimiento, se distingue de
la propiamente llamada del Renacimiento clásico en que no cifra, como ésta, su
perfección en la belleza de las formas exteriores (que, aún sin descuidarlas,
resultan, a veces, algo incorrectas en la pintura gótica) sino, sobre todo, en la
expresión de la idea religiosa y en dar a las figuras cierto sabor místico y
eminentemente cristiano.

A pesar de ello, también ha de decirse que es en este momento en el que comienza


la pintura profana, esto es, la pintura en que los temas ya no son siempre religiosos.

Fases de la pintura gótica

Estilo gótico-lineal

El estilo gótico lineal se desarrolla entre el siglo XIII y el XIV. Destaca la


importancia que le da a las líneas del dibujo. Predomina un cromatismo vivo frente
a los matices de color. Los temas, naturalistas, se tratan con sencillez.

Ejemplifica esta época las vidrieras de las catedrales y las miniaturas. En Francia,
destaca el conjunto de la catedral de Chartres. Otras vidrieras son las de las
catedrales de Bourges, Tours, Bayeux y de la Santa Capilla de París.

Es característico de las miniaturas de esta época el empleo de encuadramientos


arquitectónicos, así como el uso abundante de oro y las orlas vegetales. Entre las
obras producidas dentro de este estilo, cabe citar las Biblias historiadas, como la
Biblia Pauperum, las dos biblias de Pamplona o la llamada Biblia moralizada de
San Luis (catedral de Toledo); otras obras de devoción fueron el Salterio de la
reina Blanca de Castilla (Biblioteca del Arsenal, París) y el Pasionario de
Cunegunda (Praga), ya del siglo XIV. La obra maestra de la miniatura española de
la época es el Códice de El Escorial de Las Cantigas, obra del scriptorium de
Alfonso X.
Comienza a verse en esta época pintura sobre tabla, pudiéndose mencionar el
Díptico de la Virgen (Museo de Berlín) y numerosos frontales catalanes y
aragoneses, como el de Valltarga o el de Avià. En España se sigue cultivando la
pintura mural en esta época, destacando la Sala Capitular de Sigena (MNAC) y la
capilla de San Martín, en la Catedral Vieja de Salamanca, obra de Antón Sánchez
de Segovia. En el techo de la catedral de Teruel pueden verse las pinturas
atribuidas a Domingo Peñaflor.

Estilo Italo-gótico

Este estilo se fue formando a lo largo del siglo XIII (Duecento) en Italia. Se
fundieron las tradiciones del arte bizantino con los primitivos estilos clásicos o
paleocristianos en pinturas y paneles de Florencia y Siena. Demostraban más
realismo del que se encontraba en el arte románico y en el bizantino, caracterizado
por una huida de la llamada maniera greca que dominaba Italia, y que fue
sustituida por un estilo más realista. Se sentía fascinación por la perspectiva, y por
la ilusión de crear espacios que parecieran reales, con figuras menos rígidas y
estilizadas, más anatómicamente correctas y que presentaran estados de ánimo en
sus gestos y actitudes. Se muestra también un interés por la narrativa pictórica y
una espiritualidad intensificada por influencia franciscana.

En el siglo XIII (Duecento) se distingue la escuela toscana, particularmente la obra


de Giunta Pisano. A esta primera etapa de la pintura gótica ha de atribuirse
igualmente la labor de la escuela romana de mosaicos y pintural murales, cuyos
nombres más destacados son los de Jacopo Torriti y Pietro Cavallini. Cavallini
fundió la pintura de la tradición local romana (arte romano y arte paleocristiano)
con las convenciones bizantinas; sus vigorosos y bellos frescos y mosaicos
muestran un dominio del naturalismo.
Escuela florentina

Se considera a Cimabue el iniciador de la escuela florentina del Trecento. Trabajó


en Roma en 1272, conociendo allí el mundo clásico y la pintura paleocristiana y
románica, lo que le influyó para abandonar la bidimensionalidad del estilo
bizantino y encaminarse a un mayor realismo. Su obra más conocida es la Maestà,
que estaba en el altar de la iglesia de Santa Trinità de Florencia. A finales de siglo
estuvo trabajando en la Asís.

No obstante, el gran maestro de esta escuela es un discípulo suyo, Giotto (h. 1266-
1337), al que se considera como auténtico iniciador de la pintura moderna. Es
Giotto quien busca representar el espacio correctamente, así como adecuar las
expresiones y los gestos en relación con el estado de ánimo del personaje. Dio un
tratamiento revolucionario a la forma y a la representación realista del paisaje,
introduciendo la tridimensionalidad, lo que significó un gran paso en la historia de
la pintura. Con él llega a la cumbre la pintura gótica italiana. En la Capilla de los
Scrovegni, en Padua, se encuentra todo un ciclo de frescos (1305-1306) que
mostraron escenas de la vida de la Virgen. También es importante su intervención
en Asís, con un ciclo sobre la vida de San Francisco. Giotto tenía un gran poder
para organizar toda una escena en torno a una imagen central, como puede verse en
una de sus obras más famosas, el Beso de Judas. Estuvo en Roma en 1330, donde
pintó un fresco en el palacio de Letrán. Allí conoció las innovaciones de Pietro
Cavallini.

Escuela Sienesa

Se inicia con Duccio, quien, aún fuertemente influido por la pintura bizantina,
intentó superar su bidimensionalidad. En los siglos XIII y XIV, la ciudad de Siena
competía en el esplendor de su arte con Florencia. Es en esta ciudad en la que
Duccio ejecuta su mayor obra y una de las más famosas pinturas italianas: la
Maestà de la catedral de Siena.
Fue contratada por la catedral de Siena en 1308 e instalada allí con gran ceremonia
en 1311. Posteriormente, la obra fue desmantelada y vendida, en parte porque no
era apreciada. Como consecuencia, hay paneles de la Maestà en diversas partes del
mundo, como Washington DC, Nueva York y Londres. La Maestà fue pintada por
los dos lados: en un lado la Virgen con el Niño y en el otro escenas de los
Evangelios; revela fuertes lazos con la tradición bizantina, pudiendo apreciarse la
influencia de Europa Septentrional en las formas graciosas y ondulantes de las
figuras. Duccio recibió esa influencia de segunda mano, a través de las esculturas
de Nicola y Giovanni Pisano XXXX.

Se considera a Simone Martini como el artista más puramente gótico de Siena,


ejemplo por antonomasia del estilo italo-gótico, y el único que podía rivalizar con
Duccio. El estilo gótico norte-europeo estaba representado en la Italia de la época
por Francia. En 1266 una de las ramas de la Casa de Anjou estableció una corte en
Nápoles y Martini fue llamado para pintar un cuadro por encargo del rey Roberto
el Prudente. Su Madonna con santos y ángeles del gran salón del Palacio Comunal
de Siena (1315) es muy característica, poniendo de manifiesto la influencia que en
él ejerció la pintura francesa, aunque aún mantiene lazos con la tradición bizantina.

La gran novedad que proporciona el arte gótico, respecto de su antecesor, el


románico, es la construcción de elevadas catedrales provistas de mucha luz.

En arquitectura lo destacado es la introducción del arco apuntado, al que


comúnmente se lo denomina ojival, del cual sucede la bóveda de crucería,
facilitando el desplazamiento de los empujes a contrafuertes externos, siendo
justamente esto lo que permitió la construcción de edificios más elevados y
amplios.

El Románico, en lo que hacía arquitectura se caracterizaba por estructuras macizas


y cerradas que se vinieron a enfrentar con las edificación más ligeras, abiertas e
iluminadas del gótico.
El peso dejó de estar en las paredes y pasó a las columnas, las bóvedas de arista y
otros elementos que servían de sustento para las construcciones.

El cambio fue progresivo obviamente pero cada edificio empezaba a contar con
ventanales y además eran más altos.

En esa evolución lenta de un estilo al otro es que muchos los consideran en el


mismo tiempo, sin embargo esto no fue así, hubo una convivencia hasta que el
románico le dio paso definitivo al gótico.

Derivado de la concepción filosófico-teológica de la época es que se incorporó la


luz en las construcciones; una luz no concentrada sino más bien difusa y coloreada
gracias a los juegos que proponían los rosetones y las vidrieras. La luz sería lo que
permitiría acercarse a la forma más pura.

Entre los ejemplos más salientes se cuentan la Abadía de Saint Denis y la Catedral
de Notre Dame de París. Construcciones que si bien no ostentan tantísima altura ni
ornamentación pero ya se muestran estéticamente diferentes en cuanto a la luz que
disponen.

En la escultura se mantienen las tallas en piedra del movimiento anterior, aunque


se le imprimen un estilo más natural sobre el alargado y rígido predominante.

Y en cuanto a pintura, si bien no hay una ruptura concreta respecto de su antecesor,


de a poco se fueron sumando características más sombrías, oscuras y emotivas.