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LUBRICACIÓN INDUSTRIAL

Básicamente, la lubricación consiste en intercalar entre dos superficies que están


dotadas de un movimiento relativo, una película de un material lubricante y de un
espesor adecuado, a fin de:
a) reducir la fricción, es decir la fuerza que se opone al movimiento, ya sea para
iniciarlo (fricción estática) o para mantenerlo (fricción dinámica), y que limita la
potencia útil que puede obtenerse de un mecanismo.
b) reducir el desgaste mecánico que se produciría en las superficies de trabajo si se
produjera el contacto entre ellas. Esto se puede lograr en distintas condiciones y en
general durante el ciclo de operación de una máquina se verifica una transición y/o
combinación de ellas.
Las mejores condiciones de lubricación corresponden a la lubricación hidrodinámica
o de película gruesa. En este caso, la película tiene un espesor considerablemente
superior a la rugosidad de las superficies lo cual asegura que estas queden
convenientemente separadas. Para que esta película pueda soportar totalmente a
las cargas aplicadas, se requerirá no sólo que la forma geométrica y velocidad
relativa de las superficies favorezcan la formación de una cuña del lubricante, sino
que además éste tenga una viscosidad adecuada.
A menos que haya un lubricante adecuado entre les partes móviles en contacto, la
fricción y el desgaste serán excesivos y la máquina pronto dejará de funcionar, los
lubricantes tienen también otras importantes funciones: disipan el calor de los
baleros y piezas en movimiento. A menudo ayudan a crear una capa de rechazo a
la suciedad, protegen las superficies metálicas contra oxidación y corrosión.
Las condiciones de servicio de un sistema mecánico pueden ser lo suficientemente
moderadas como para que un aceite de petróleo bien refinado, sea capaz de ejercer
su función de lubricante durante período de tiempos razonablemente elevados, sin
temor a deterioros anormales del material, o a la aparición prematura de fenómenos
desfavorables.
Sin embargo, los rápidos desarrollos experimentados en el campo de los motores
de explosión y en el diseño de la maquina industrial con su continua tendencia a
transmitir potencias cada vez mayores por medio de mecanismos cada vez más
pequeños, han ido imponiendo crecientes cargas a los lubricantes.
Las elevadas temperaturas, presiones y velocidades a que los mismos suelen estar
sometidos en los actuales sistemas mecánicos, hacen que raras veces los aceites
minerales puros, incluso los más refinados pueden soportar las exigencias que se
les demandan, sin la incorporación de productos capaces de modificar ciertas
características o el curso de algunas de las transformaciones a las que
inevitablemente dan lugar las mencionadas condiciones.
Dichos productos químicos, que se incorporan generalmente en pequeñas
cantidades, para mejorar el comportamiento de un aceite, en relación con uno
determinada aplicación, se llaman "aditivos". En ciertos casos, los aditivos pueden
ampliar el campo de utilización de un lubricante, dotándole de alguna propiedad que
no poseía o que tenía muy amortiguada así, a las funciones que se enunciaban
como propias de los lubricantes.
Los metales son los participantes más prominentes de las máquinas de hoy, y es
por lo tanto natural que sean presentados en la vasta mayoría de los contactos de
deslizamiento en estas máquinas. Inevitablemente, por lo tanto, las propiedades de
los metales son de gran importancia. En las aplicaciones más prácticas, los
contactos de metal de deslizamiento se operan en la presencia de las sustancias
lubricantes: aceites, grasas o las películas sólidas.
Selección del lubricante:
Para la selección de lubricantes para un proceso en particular y para un material de
una pieza es necesaria la consideración de varios factores.
 El proceso de fabricación en particular
 Compatibilidad del lubricante con la pieza y herramientas
 Requerimientos para la preparación de la superficie
 Método de aplicación del lubricante
 Remoción del lubricante luego del proceso
 Contaminación del lubricante por otros lubricantes, como aquellos utilizados para
lubricar la maquinaria
 Tratamiento del lubricante de desecho
 Almacenamiento y mantenimiento del lubricante
 Consideraciones biológicas y ecológicas
 Costos de todos estos aspectos

Prioridad en la industria
Destinar algo más al presupuesto de lubricación puede producir mejoras
considerables y al mismo tiempo reducir los problemas derivados de lubricación.
Este sistema apunta hacia la maximización de los beneficios de las propiedades de
los lubricantes mediante la implantación de buenas prácticas y excelencia en
lubricación.
También contempla el proceso de lubricación como una secuencia de etapas en las
que intervienen personas, procedimientos y material auxiliar de lubricación de
manera coordinada, con el foco puesto en alcanzar el objetivo principal: aportar
valor agregado al mantenimiento y maximizar el retorno de la inversión de los
activos.
Los objetivos del programa son alcanzados mediante el trabajo y mejoras en las
siguientes áreas:
 Formación del personal involucrado en la cadena de lubricación.
 Mejora de las tareas relacionadas con almacenamiento, manipulación y control
de la contaminación.
 Diseño de procedimientos de lubricación y toma de muestra adecuados.
 Análisis de lubricante, control, seguimiento y acciones correctoras.
 Gestión, control e indicadores de lubricación.
Los beneficios
Para tener un punto de partida claro, inicialmente se determinan las condiciones de
lubricación y en base a éstas se diseña un programa de ingeniería de lubricación
orientado a maximizar la fiabilidad y disponibilidad de los activos mediante una
lubricación adecuada.
A corto plazo, los beneficios del programa se evidencian en los almacenes de
lubricantes, en la sala dedicada a la transferencia de bidones a envase menores, en
la integración con el sistema de gestión de mantenimiento y en la vida de servicio
de los lubricantes.
Sin embargo, a medio plazo la evidencia más clara de las mejoras en la gestión de
la lubricación es el retorno de la inversión realizada, ya que en muchos casos ésta
se recupera en el segundo año y a partir de éste se traduce en beneficios
generados.