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INTELIGENCIA EMOCIONAL DANIEL GOLEMAN

COMO CRECIÓ EL CEREBRO

A lo largo de la evolución el cerebro se fue desarrollando, la región más primitiva del cerebro, una
región que compartimos con todas aquellas especies que sólo disponen de un rudimentario
sistema nervioso, es el tallo encefálico, que se halla en la parte superior de la médula espinal. Mal
podríamos decir que este cerebro primitivo piense o aprenda porque se trata simplemente de un
conjunto de reguladores programados para mantener el funcionamiento del cuerpo y asegurar la
supervivencia del individuo.

De este cerebro primitivo —el tallo encefálico— emergieron los centros emocionales que, millones
de años más tarde, dieron lugar al cerebro pensante —o «neocórtex» El hecho de que el cerebro
emocional sea muy anterior al racional y que éste sea una derivación de aquél, revela con claridad
las auténticas relaciones existentes entre el pensamiento y el sentimiento.

La raíz más primitiva de nuestra vida emocional radica en el sentido del olfato o, más
precisamente, en el lóbulo olfatorio, ese conglomerado celular que se ocupa de registrar y analizar
los olores. En aquellos tiempos remotos el olfato fue un órgano sensorial clave para la
supervivencia, porque cada entidad viva, ya sea alimento, veneno, pareja sexual, predador o
presa, posee una identificación molecular característica que puede ser transportada por el viento.

La amígdala del ser humano es una estructura relativamente grande en comparación con la de
nuestros parientes evolutivos, los primates. Existen, en realidad, dos amígdalas que constituyen un
conglomerado de estructuras interconectadas en forma de almendra (de ahí su nombre, un
término que se deriva del vocablo griego que significa «almendra»), y se hallan encima del tallo
encefálico, cerca de la base del anillo límbico, ligeramente desplazadas hacia delante. El
hipocampo y la amígdala fueron dos piezas clave del primitivo «cerebro olfativo» que, a lo largo
del proceso evolutivo, terminó dando origen al córtex y posteriormente al neocórtex. La amígdala
está especializada en las cuestiones emocionales y en la actualidad se considera como una
estructura límbica muy ligada a los procesos del aprendizaje y la memoria

La ausencia funcional de la amígdala parecía impedirle todo reconocimiento de los sentimientos y


todo sentimiento sobre sus propios sentimientos. La amígdala constituye, pues, una especie de
depósito de la memoria emocional y, en consecuencia, también se la puede considerar como un
depósito de significado. Es por ello por lo que una vida sin amígdala es una vida despojada de todo
significado personal

Tenemos dos cerebros y dos clases diferentes de inteligencia: la inteligencia racional y la


inteligencia emocional y nuestro funcionamiento en la vida está determinado por ambos. Por ello
no es el CI lo único que debemos tener en cuenta, sino que también deberemos considerar la
inteligencia emocional. De hecho, el intelecto no puede funcionar adecuadamente sin el concurso
de la inteligencia emocional, y la adecuada complementación entre el sistema límbico y el
neocórtex, entre la amígdala y los lóbulos prefrontales, exige la participación armónica entre
ambos. Sólo entonces podremos hablar con propiedad de inteligencia emocional y de capacidad
intelectual. Esto vuelve a poner sobre el tapete el viejo problema de la contradicción existente
entre la razón y el sentimiento.
No es que nosotros pretendamos eliminar la emoción y poner la razón en su lugar —como quería
Erasmo-, sino que nuestra intención es la de descubrir el modo inteligente de armonizar ambas
funciones. El viejo paradigma proponía un ideal de razón liberada de los impulsos de la emoción, El
nuevo paradigma, por su parte, propone armonizar la cabeza y el corazón. Pero, para llevar a cabo
adecuadamente esta tarea, deberemos comprender con más claridad lo que significa utilizar
inteligentemente las emociones.

Entonces El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros


propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las
relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de un término que
engloba habilidades muy distintas aunque complementarias a la inteligencia académica, la
capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual...”

Las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales suelen sentirse
más satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales de determinan
la productividad, quienes, por el contrario, no pueden controlar su vida emocional, se debaten en
constante luchas internas que socavan de trabajo y les impiden pensar con la suficiente claridad.

¿Las emociones pueden ser inteligentes? La inteligencia personal no debe ser pasada por alto, en
su sentido común e intuitivo. La inteligencia social es distinta de capacidades académicas, al
mismo tiempo es parte de algo que la gente vaya viendo el aspecto práctico de la vida. Sabe
incluye en su definición de inteligencia emo0cional 5 esferas principales:

1.-Conocer sus propias emociones: reconocer un sentimiento mientras ocurre, es la clave de la


inteligencia emocional.

2.-Manejar emociones: capacidad de conciencia de sí mismo.

3.-La propia motivación: ordenar emociones al servicio de un objetivo.

4.-Reconocer emociones en los demás: la empatía habilidad fundamental de las personas.

5.-Manejar las relaciones. Manejar las emociones de los demás.


¿QUE IMPORTANCIA TIENE PARA USTED LA PRESENTE OBRA EN SU ESPECIALIDAD?"

La obra inteligencia emocional tiene importancia en mi especialidad porque facilita las


relaciones interpersonales, debido a que permite ser consciente de las emociones, comprenderlas,
manejarlas en uno mismo y en otros, y utilizarlas para razonar mejor.
En el caso de manejo de estrés en el ámbito laboral y profesional también tener una mejor
relación con mis pacientes, tener empatía (ponerme en el lugar del otro) y con todas las
personas en el cual me encuentro

QUE IMPORTANCIA TIENE PARA TI LA PRESENTE OBRA EN RELACION A SU VIDA?


Tiene mucha importancia ya que tener inteligencia emocional nos ayuda a manejar nuestras
propias emociones e impulsos, tener seguridad de nosotros mismos, de motivarnos y de
regular nuestros estados de ánimo y empatizarnos con los demás. Por lo tanto una persona
que carece de control sobre sus emociones negativas podrá ser víctima de un arrebato
emocional que le impida concentrarse, recordar, aprender y tomar decisiones con claridad.

NOMBRE : YANA DURAND JOSE ANTONIO “OPTOMETRIA”