Anda di halaman 1dari 4

Protágoras

Protágoras es uno de los diálogos más bellos e importantes de Platón, y sin lugar a
dudas, abarca una de las temáticas más polémicas del saber de la antigüedad.
Asimismo, en este texto se muestra el camino que la filosofía acogerá en su larga y
extenuante búsqueda de la verdad. A través de toda la discusión se muestra cómo dos
grandes pensadores intentan defender sus ideas sobre la virtud. Por un lado,
Protágoras, quien es un sofista y defensor de la retórica, y por el otro, Sócrates, fiel a la
hermenéutica. A continuación se presentan sus argumentos y sus respectivos análisis.

Como se ha dicho, el debate gira entorno a la virtud: ¿Es ésta enseñable? ¿Es
multiplicidad o unidad? Estos son los interrogantes que se pretenden resolver.
Protágoras para darle una respuesta a la primera pregunta se apoya en el mito de
Prometeo. Según esta historia todos los hombres compartimos el sentido de justicia.
Ahora bien, para Protágoras esto no es del todo cierto, y plantea los siguientes
argumentos: Si todas las personas tienen el mismo grado de sentido de justicia, por
qué hay unas que infringe la ley, para qué existen los castigos, sino para mejorar este
estado de carencia de justicia. Además, por qué desde pequeños, nuestros padres
están empeñados en enseñarnos lo que es bueno y malo. Y por qué existe la educación,
sino es con el fin de enseñarnos a ser virtuosos.

En adicción a lo anterior, Protágoras coloca el siguiente escenario: Si el bienestar de la


Polis, dependiera de que todos sus ciudadanos fuesen flautistas ¿Es necesario que
todos tengas las mismas habilidades en el manejo de flauta? Por supuesto que no,
habrá a quienes se les facilite su toque, quienes tenga cierta afinidad hacia la flauta y
sean virtuosos, y otros quienes no sean muy buenos en esto, y necesiten ser guiados.

Para Sócrates, la virtud, en este caso, se asemeja al logos ¿De qué manera? Todos los
hombres tienen la tendencia a buscar la sabiduría y todos tienen acceso a ella, en
cuanto buscan la verdad. En pocas palabras, el logos es común a todos. Por su parte, la
virtud se comportaría de la misma manera; todos nacemos inmersos en ella. Sin
embargo, los argumentos de Protágoras están tan bien construidos y depurados que
Sócrates termina por ceder. De aquí que la virtud no sea algo que se herede, ni que
corresponda por derecho a una casta o a una clase social. Tampoco algo que se tenga
por naturaleza o nos venga dado de nacimiento, ni mucho menos algo que provenga
de un don divino o un regalo de la fortuna. La virtud es simplemente algo adquirido y
se acerca más a ella, en cuánto sabemos la verdad.

En este punto chocan nuevamente las ideas nuestros dos personajes. Para Sócrates, el
único camino seguro en la adquisición de la virtud es el conocimiento, la comprensión
y el actuar bien. Según él, para presenciar la verdad, no se necesita retórica, se
necesita ciencia. Por otro lado, Protágoras cree lo contrario, su sendero hacia la
verdad lo constituye la capacidad persuasiva, la retórica. Su punto de referencia es el
hombre, en cuanto éste es la de medida de todas las cosas. En otras palabras, la
verdad la crea el ser humano.

Sócrates se rehúsa a creer esto, debido a que, según él, el bien precede a la virtud, por
tanto el hombre virtuoso debe buscar el bien. Y en el método que plantea Protágoras
no hay certidumbre moral, por tanto no se sabe si se está siendo virtuoso.

Si se observa de forma minuciosa, se infiere que la retórica, además de estar vinculada


con el lenguaje, nos da un acceso falso e ilusivo a la realidad ¿Por qué? Las personas
pueden hablar de lo que ven y de lo que NO ven, por tanto muchos de los eventos que
describen pueden ser falsos. Ni siquiera lograrían constituir una visión fragmentaria.
Sin embargo, la hermenéutica se fundamenta en la ciencia ¿Cuál es la diferencia? Una
de las tantas características de la ésta es que OBSERVA y describe. No importa si ve
bien o mal, tiene la certidumbre de que observo algo y existe. No habla de cosas
ilusorias. Y nos brinda una visión que, aunque no es completa, sí es fragmentaria.

Dicho todo esto, la discusión pasa a tratar el segundo interrogante: ¿Es la virtud una
unidad o es múltiple? Antes de dar respuesta a esta pregunta. Traen a primer plano la
sensatez, el valor, la justicia y la piedad. Ambos personajes están en de acuerdo con
que estos son los elementos que constituyen a la virtud y que cada uno de estos posee
su opuesto.
Ahora bien, Sócrates le plantea la siguiente pregunta a Protágoras: ¿Si un hombre es
sensato, pero a la vez injusto, es virtuoso? Para responder a esto, el sofista asemeja la
virtud con el rostro, y a todos los elementos que la constituyen con los sentidos. ¿En
caso de que una persona nazca sin las orejas, y por tanto, no pueda escuchar, carece de
rostro? Obviamente, sigue poseyendo un rostro, afirma Protágoras. Así se comporta la
virtud. Cada una de sus partes es independiente. Sin embargo, Sócrates le demuestra
que si igualamos la virtud con un collar y relacionamos sus partes con los
componentes de la virtud, veremos que todos son iguales, y en caso de que uno de
estos no esté, el collar deja de ser una joya. De esta manera, si un hombre es valiente,
fuerte y piadoso, pero, es ignorante, entonces no es un ser virtuoso. Un hombre no
puede ser medio, poco o casi virtuoso. Debe serlo completamente. Esta última idea
está vinculada al ser de Parménides. El ser, además, de no tener opuesto, es unidad, no
hay un medio ser o un casi ser, o múltiples seres. Solo existe UNO.

Sebastián Benavides 10°