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malum er? la literatura gl.ecolatina y la tradicióiz cristiana de la
,nai?zarza de Adán ........................................................................... 665
Francesca MESTRE, Gala: I'atirobiogrnfia d'liii Izoiiie de cihiqcia ........ 673
LINGUISTICA GREGA Natalia PALOMAR PEREZ, Kántharos: otras intplicaciolzes de [ir?
I F I O ~ ~ I Jdioni~íaco
O ....................................................................... 679
Aurelio PEREZ JIMENEZ,La debilidadpolltica de Solói~en Plritarco ... 687
Juan Antonio ALVAREZ-PEDROSA NUNEZ. La relación del arnienio coi, Jaume PORTULAS, Ar~r<íloc entre el cainaval i el siriiposi ................... 697
el grupo greco-indo-irariio Jordi REDONDO SANCHEL, Ai~fifolzfdins del genere de roratoria ........... 703
M.' Luisa DEL BARRIO VEGA, Es Consuelo Ruiz MONTERO. Ca~ifonde Afi.odisias v los Ejercicios
palatalizacidiz de las labiove ares preparatorios de Elio Teón ............................................................ 709
José Luis Diaz Roonicu~r.La Jesiis A. SALVAD~RCASTILLO, El profeta Acrefelt: jLin ~ior~ibre vacío?
Odisea .............................................................................................. (Coriiia, PMG 654, col. 111, w. 11-46) ........................................... 715
José Luis GARCIA RAMON, R Jorge Luis SANCHIS LLOPIS. U12 catálogo de nllijeres i7iitológicas en la
niorfoldgiques erz grec ontic Cornedia Media (a propósito de E ~ ~ b ufi. l o 115 Kassel-Ac~stin).... 725
Guillem Gucia Mun. Ento José VELA TEJADA, Ilíada 11, 455-483: lo funciormlidad del síniil
Marco A. GurrÉnn~zGALINDO hontérico .................................................................................733
gramáticas grecolatinos
Antonio LILLO. Co~tsiderac
Helena MAQUIEIRA Roonfcu~z,¿Existe ablativo teinático en Hornero?
Alicia MART~NEZ ALONSO, Las fulzciones te~~~porales e!? griego .............
Asunción MOJEN* SANCHEZ, Proble
cesura en el heráinetro griego
Miguel E. P ~ R EMOLINA,
Z Sobre PY AN 424.3 ...................................... Juan Luis Ancar Pozo, Tipologia de los personajes e,? las corizedias
Araceli STRIANO CORROCHANO. Manifestacio~lesde los dialectos griegos de Hrotswitha
en época rornaria: el caso del dialecto rodio ..................................

LITERATURA GREGA

Josep ALSIN*
CLOTA,
Que sabem de la literatura grega? Les paradoxes Quaestiones in Heptateuchum de san Agustíiz ............................
Joan Gbni~zPALLAR~S, El tractat Ordo Pascalis al8 i~lss.D. 1. 1 i
D. 1 . 2 de la Bibl. de I'Escorial i NAL 2169 de la Bibl. Nat. de

Pilar GOMEZ
CA recorzstnLc
Gloria TORRES
Juan Antonio L~FEZFBREZ. El tenia del viejo decrépito en Eurípides .
Darío LUPEZ MORALES, Intento de clasificación cronológica de la Jaime Ve~azou
obra coizsen>ada de Porfirio ............................................................
Mercedes LOPEZ-SALVA, F~incióde Túxq en la Constit~icidde I'lnzpeñ
romd segofis els Moralia de Pl~itarc
que expresada por palabras distintas. si bien relacionadas entre si como ~l valor simbólico de Clrjhov / malum
son naeanvÉw y Einvovg. en la literatura grecolatina y la tradición cristiana
Por último . v.va .Dara terminar, en el verso 42 tenemos el término de la manzana de Adán
6ev&ut.;ie,.acróbata. o abuzo.. documentado únicamente, según L. S. J..
en Homero. Hds. y una vez en Arato además de Hsch.; Hds. claramente
toma esto de la comparación formularia bomérica que aparece en Il. 12, J u a n Francisco Martos Montiel
385 = 16,742: UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

pero en vez de comparación, Hds. utiliza. como señala C ~ n n i n g h a m * ~ ,


la identificación:

En resumen. creemos que los ejemplos aquí expuestos y otros que po-
drían citarse dejan ver claramente que también Homero estaba en la
mente de Hds. a la hora de tomar material literario y que, por tanto, tam-
bién Homero debe ocupar un lugar a la hora de hablar de las influencias
recibidas por Hds.

De todos es conocida la imagen de Eva ofreciendo a Adán en el Pa-


raíso una manzana' cuya mordedura por ambos dará lugar al pecado ori-
ginal. Sin embargo, en el Génesis no se menciona para nada esta fruta,
y en otros libros sagrados sólo tiene apariciones esporádicas. y nunca en
este sentido2. ¿De dónde viene, pues. esta tradición?
Encontramos va una ~ r i m e r auista en el Canrar de los Canrares bíbli-
co, donde aparecen frecuentes alusiones a manzanas y granadas (Punica
-
mala) con un claro sinnificado erótico: se comiiaran las meiillas de la es-
posa con emitades de granada,,3, y se dice que su aliento es .como man-
zanasn4; la esposa promete al esposo entregarle su amor .entre los gra-
nados florecidosn5; se compara al esposo con un manzano, e incluso se
toman las manzanas como remedio de la pasión amorosa:

l . Gr. pqbv y Yat. malum designan la manzana. pero tambien otros mitos de forma y ta-
maño semejantes, en cuyo caro a les =nade normalmente un adjetivo. p. e . , p j b v xu8wiov
.membrillo., pqiw I I r ~ o r x 6 vrmelocot6n~.nlnlum Punicum a grnnoium *granada*, etc. En
aeneml. sobre la manzana en la Antiwedad vid. F. Olck, n A p h l i , RE 1 2 (1894). colr.
27.>n.21rn
2 Ya cn cl #8rii.iiirlI i i b i c ~del C l i w i r 13 pdlabn quc Jc,.g~.a fruto Jc. ~ i l i oyiolii.
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. rii I ' P ~ v . Z i l l
re mcnciona una manzana de aro. pero sin ninguna de lar connotaciones que veremos más
adelante.
3. Ct. 4. 3 y 6. 6
4. Cf. 7. 8.
29. Cf 1. C. Cunningham. op. cir.. pp. 199-200 5 . Ct. 7. 12.

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güenza se extiende sobre su desolado rostron2'. En efecto, la manzana casi exactamente con lo que dice Plutarco en el pasaje de sus Q~iaesrio-
nes Cor?vivales anteriormente visto, según el cual la manzana tiene .un
era también, además de lo que hemos visto y probablemente por todo
ello, un obsequio simbólico que los jóvenes, en Grecia y posteriormente gusto agradable. y su olor y su vista son muy placenteros"? Ésta puede
también en Roma, intercambiaban con las muchachas, de modo que el ser una de las razones que llevaron a que la manzana fuese considerada
envio de una manzana equivalía a una declaración de amor. Será a par- .el fmto del árbol prohibido.. Asimismo, la similitud entre el mitico Jar-
tir de los siglos II y 1 a . C. cuando este sentido, que ya apunta en bas- dín de las Hespérides. con sus manzanas de oro. y el Jardin del Edén bi-
tantes de los pasajes anteriores cronológicamente que hemos visto hasta blico pudo inducir a que en las representaciones del pecado original se
ahora, se establecerá como tundamental dentro de la simbologia clásica colgasen manzanas de los árboles de éste. Pero de lo que no cabe duda
de la manzana, apareciendo en autores como P r o p e r ~ i oVirgilio3', ~~, Ovi- es de que, unido a ambas razones, el simbolismo erótico de la manzana,
dio3', ~ u c i a n o o~ jincluso Alcifronte3" ya en el siglo IV d. C. Notemos. y más de la manzana mordida por la amada y entregada por ésta al ama-
finalmente, que de nuevo aparecen en Luciano las manzanas mordidas, do, tuvo que jugar un importante papel a la hora de dilucidar qué fruto
esta vez como obsequio a un joven de su supuesta enamorada: tambien fue el que Eva ofreció a Adán en el Paraiso. Es probable, y ello apoya. a
riiurdiu13 m~nl;,n.i ante, de i ~ i t r c c i > i ~ I:ia Ail:,n.. nuestro parecer, esta hipótesis. que todo este simbolismo, al entrar en
I n i c n t e m < > suldei~üri i i , poc.i lo. d.~tuíque icneinos Y vcr s i [~o<lcnioi
contacto con el cristianismo y su sentida del pecado. especialmente del
contestar ya a la pregunta que nos haciamos al inicio. pecado carnal. fuese tomando un sentido negativo hasta hacer que la
Hemos visto que la manzana era para los antiguos un fruto particu- manzana llegase a ser el fruto del árbol prohibido.
larmente sensual y que, como tal, estaba consagrada a la diosa del amor Sobre la época en que tal tradición tomó consistencia en nuestra ci-
y el deseo, Afrodita. si bien aparece también conectada con divinidades vilización occidental nos abstenemos de pronunciarnos, ya que una in-
afines cnmo Eros o incluso Dioniso, Adonis o Príapo. Su consagración a vestigación de este tipo excederia los limites de este trabajo. Con todo.
Afrodita le hará desempenar una función simbólica en ciertos ritos de hemos de señalar. para terminar, un poema castellano del siglo XIII en
boda, cnmo signo de fertilidad y de buen augurio. A partir de aqui. la el que el fruto prohibido vicnc representado por el higo:
manzana se empleará en la literatura como metáfora, principalmente Dixo: «;Ay. Sennor! ¡Por malo fue nasqido!
para el pecho femenino. Asimismo, en poesia sobre todo. alcanzar a al- La muger que me distes me ay vendido:
guien con una manzana significará invitarle al juego amoroso. Intima- de su mano dado me avia un figo,
mente ligado a este sentido, a partir del siglo IV a. C. y durante toda la non sé sy era del árbol defendido>>".
época helenística se desarrollará el de la manzana como prenda de amor
entre los amantes, como obsequio simbólico que intercambian jóvenes y Creemos que ello corrobora nuestra opinión, puesto que esta nueva
muchachas para declararse su amor y que a veces puede ver incremen- tradición se basa también en la simbologia erótica de este fruto36.ES CU-
tada su sensualidad al ostentar un prometedor mordisco de la persona rioso observar que, a pesar de que (o precisamente porque) la tradición
que lo ofrece. Este simbolismo se mantuvo en época romana, y encon- de la manzana fue la que acabó arraigando en el pensamiento cristiano,
tramos huellas de su pervivencia aún en el siglo IV d. C. e incluso pos- este fmto perdió prácticamente todo el significado erótico que le había
teriormente, aunque ya algo difusas. El valor simbólico de la manzana conferido la Antigüedad. mientras que el higo. probablemente un fruto
también estuvo presente en la mitología con el mito d e las manzanas de de carácter más popular. lo ha conservado hasta nuestros dias.
oro del Jardin de las Hespérides, que enlaza con otros mitos y leyendas
en los que la manzana tiene una clara simbologia erótica.
Pasemos ahora a la tradición bíblica que nos ocupa. Como dijimos al
principio, en el Génesis no se menciona en absoluto la manzana, sólo se
habla del .fruto del árbol piohibidon. Pero en 3,6 se dice que nel árbol
era bueno para comida y una delicia para los ojos.: jnn concuerda esto

35. Vid. M" C. Pescador del Hoyo. "Tres nuevos pwmaa medievalers. N~ievoRevisto de ~ i -
29. Catulo LXV 19-24: iraducci6n de M. D o l ~ Cot~ilo.
. Poesios, Madrid. CSIC, 1982 (1' ed.
lologlo Hispbnrce 14. 1960. pp. 243-244.
1963). p p . 92-93. ~ ~

36. Ya en la lileraiura clanica encontramos retercnciasal higa como metáfora para el sexo
30. 1 3 . 2 4 .
hmenino: Ar.. Po* 1350. Plinio. Nnl. Nisr. 2 4 0 . 8 . Piénsese también en el caracrer emtico-mi.
31. Églogns 111 70-71.
gico del gesto d e la figa o higa que simboliza la exposicihn del drgano sexual femenino para
32. Marniir. X 560 rs.
evitar el mal de ojo y cvya imagen re lleva aún hoy como amuleto (cf H. Licht. o. c.. p . 283).
33. Tox. 13.
34. Epirr. 111 62.
sobre el higo y 3"s propiedades, cf Ath. 111 b-19.