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Venezuela.

Caída del potencial de producción de petróleo

Por: Nelson Hernández

En la industria petrolera la producción de petróleo está asociada a un potencial.


Entendiéndose por este la capacidad de producir un volumen en un tiempo determinado
(día, mes, año). Por eso al decir que la producción baja o sube, en el fondo lo que sucede es
que el potencial baja o sube.

En la generalidad de los casos, la producción es igual al 95 % del potencial. Esa diferencia


porcentual es la que permite que la producción se mantenga constante en un tiempo
establecido. En otras palabras, es el “colchón” que se utiliza para compensar las salidas,
programadas o no, de los pozos productores. La sumatoria de la capacidad producción de
cada pozo, es el potencial del campo donde el pozo está ubicado… y el potencial de un
país, es la sumatoria de los campos que se encuentran en producción.

Ahora bien, por razones físicas del yacimiento petrolífero (caída de presión, restricción de
flujo, etc.)… o por razones mecánicas en el pozo (falta de electricidad, daños en bombas,
etc.)… o por indisponibilidad de equipos e infraestructura conexos con el pozo, el potencial
se ve afectado negativamente, y por ende la producción. A esto se le conoce como Caída de
Potencial.

Es de aclarar que la caída de potencial es lo cotidiano en la industria petrolera. Todo el


esfuerzo gerencial, supervisorio y técnico debe estar dirigido a mantenerlo e incrementarlo,
si es el caso. Descuidar el monitoreo del potencial conduce a críticas de producción, donde
muchas veces es irreversible alcanzar el nivel que se tenía, y de lograrlo se requiere
tecnología, dinero y tiempo. Para efecto de comparación, a nivel mundial todos los años
deben compensarse alrededor de 5.4 MBD correspondientes a la caída o declinación del
potencial de producción.

En el tema que nos ocupa, PDVSA ha sido destruida en todos sus fases operativas. El
monitoreo del potencial se descuido, y ahora resulta cuesta arriba su recuperación. Hoy,
resalta la pérdida de 1.6 MBD de producción al compararla con la producción de 1998 de
3.2 MBD. Es decir, se ha perdido la mitad del potencial de producción.

Igual ha ocurrido en el área de gas donde existe un déficit de este hidrocarburo del orden de
los 2300 MPCD. O en el de refinación de petróleo, cuya actividad operacional del parque
refinador nacional se sitúa entre un 35 a 40 % de la capacidad nominal, originando así la
importación de gasolina y diesel para satisfacer la demanda nacional. Aspectos que no serán
analizados en esta oportunidad.

… Hoy PDVSA es un cascaron vacio…


La grafica anterior muestra la producción de petróleo para el periodo 2012 - 2018, reflejada
en el informe mensual de OPEP. La línea amarilla es la producción que Venezuela informa
a la OPEP y la línea azul es la cifra dada por fuentes secundarias como la AIE, EIA, PIW,
Bloomberg, etc. El diferencial entre estas dos líneas, obedece a que Venezuela reporta
disponibilidad (producción + compra). El acercamiento entre ambas se debe a que
Venezuela, por limitaciones financieras, no está comprando crudo y productos para honrar
sus compromisos. Tal es el caso de la disminución de entrega de volúmenes a China,
Petrocaribe y ALBA. Lo anterior, induce a pensar que la falta de dinero desnudo el
verdadero potencial de producción de petróleo.

Un análisis de la información suministrada a la OPEP por Venezuela, se observa una caída


de producción del orden de 1.12 MBD, al comparar la producción de enero 2012 (2.82
MBD) con la de enero de 2018 (1.7 MBD). Obsérvese que a partir de octubre de 2013 (2.89
MBD), la producción no ha dejado de bajar. Algunos expertos anuncian que la producción
para finales de 2018, puede estar entre 1.3 y 1.5 MBD.

Este anuncio está basado en que iniciar la recuperación de PDVSA, luce hoy cuesta arriba
debido a que no tiene el musculo financiero y tecnológico para acometerla y peor aún no
cuenta con personal idóneo para realizarla. Esta pérdida de potencial de producción
conlleva a una disminución de ingresos por exportación de crudos y derivados del orden de
los 126 G$.
La grafica a continuación es el resultado estadístico, de las cifras proporcionadas por
Venezuela a la OPEP, línea amarilla del grafico anterior, mediante un ajuste polinomico.

La tendencia indica que es de esperar una producción de 1500 kBD para mayo de 2018. Sin
embargo, tal volumen se presento en febrero (3 meses antes). Esto nos induce a pensar que
la situación del potencial de producción es mas critica de lo que imaginamos. Extrapolando
lo sucedido podemos inferir que una producción de 1400 kBD pudiera presentarse en mayo
2018.

Ahora bien, el gobierno ha anunciado que hará todos los esfuerzos posibles para recuperar
el potencial perdido. Indica que para finales del 2018, la producción estará en 2.0 MBD.
…. Nada más alejado de la realidad. Se necesita dinero (… no hay). Se necesita personal
idóneo (… no hay) y tiempo (…no hay) para incrementar 500 kBD.

El mejor escenario que se vislumbra es una producción de 1700 kBD para finales del año
2018.

Tomando esta producción como inicio (1700 kBD), y con un esfuerzo titánico, se podría
alcanzar un potencial de producción de 3000 kBD para el 2024 (similar a la del año 2012).
A partir de allí, se podría continuar incrementando el potencial hasta alcanzar en el 2030,
uno de 4000 kBD1, tal como lo refleja la grafica a continuación.

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Alcanzar este volumen debe ser bien analizado, ya que prospectivas indican que para el 2030 se inicia un
pico de la demanda de petróleo. En otras palabras, para que desarrollarlo, si no habrá mercado
La inversión estimada para este escenario se sitúa en 14 G$ por año. Aquí surge la
pregunta: .. Y donde esta ese dinero?

Ese dinero no lo tiene PDVSA, ni el país (recordar la deuda existente de 150 G$). Esta
situación conlleva a que sea el sector privado (si es que existe interés en participar) quien
ejecute estas inversiones, lo cual lleva implícito un cambio en la gestión política que
permita entre otras cosas: retorno al capital empleado y la repatriación de las ganancias.

Como corolario podemos indicar que la recuperación del potencial de producción de


petróleo requiere de recursos (financieros, técnicos, humanos) que hoy no tiene el país, lo
que hace necesario la participación del sector privado en el negocio de los hidrocarburos,
requiriéndose de una visión completamente distinta a la tenida en los últimos 20 años.

Por otra parte, el tiempo es factor clave en la recuperación de la producción. Mientras más
tarde se inicie, mas difícil será y menos oportunidades habrá para mercadearla, visto el
contexto futuro que tienen los combustibles fósiles ante la problemática del cambio
climático, lo que estaría originando a un pico de la demanda de petróleo a partir del 2030.