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En los 210 años que transcurrieron de Jeroboam I a Oseas, el reino del norte

llamado Israel tuvo nueve dinastías y diecinueve reyes.


Los hijos de los reyes no sucedieron a sus padres, como sucedió en el reino
del sur (que tuvo sólo una dinastía), sino que muchas veces fueron funcionarios
o líderes militares ambiciosos y sanguinarios.
Jeroboam I “el pueblo se multiplicó”
Jeroboam fue un talentoso oficial joven de la corte de Salomón que tenía a su
cargo toda la fuerza laboral del país cuando el profeta Ahías se encontró con él
y profetizó que sería rey de las diez tribus del norte. Cuando Salomón, por
consiguiente, trató de matarlo, huyó a Egipto hasta que Salomón murió.
Jeroboam llegó a ser el primer rey de Israel luego que Israel se dividiera en los
reinos de Judá (en el sur) e Israel (en el norte). Para detener a las personas de
Israel que viajaban a Jerusalén a adorar a Dios, estableció santuarios religiosos
rivales en Betel y en Dan, donde se celebraban las mismas fiestas religiosas
pero en días diferentes, y los sacrificios eran ofrecidos por sacerdotes que no
eran descendientes de la familia de Aarón. El falso sistema de adoración fue
apoyado por todos los reyes subsiguientes de Israel. 1 Reyes 11:26-14:20
Omri “Dios reparte” o “gente”
Omri, general del ejército de Ela, llegó al trono de Israel como el sexto rey al
derrotar al comandante Zimri, que había matado al rey Ela. Omri «hizo peor
que todos los que habían reinado antes de él». Edificó la estratégica ciudad de
Samaría en el monte del mismo nombre como la nueva capital de Israel. 1
Reyes 16:15-28
Acab “padre es hermano”
Acab, rey y sucesor de Omri, fue uno de los reyes más prósperos (y a la vez
malvado) de Israel. Se casó con la perversa Jezabel, hija de Et-baal, rey de los
sidonios, y comenzó así a adorar a Baal. En el templo de Baal que él construyó
hizo un altar para Baal. La muerte de Acab, acaecida durante su tercera guerra
contra Siria, fue considerada como un castigo de Dios a uno de los reyes más
perversos que tuvo Israel. 1 Reyes 16:29-18; 20:1-22:40
Ocozías “Dios sostiene”
Ocozías siguió el malvado ejemplo de Acab, su padre, y consultó a Baal-zebub,
dios de Ecrón, y no a Jehová. Cuando se cayó del balcón nunca se recuperó,
tal como el profeta Elias había profetizado. Reyes 22:31-53; 2 Reyes 1
Joram “Dios es exaltado”
Joram hizo lo malo ante los ojos de Jehová, pero no tanto como Acab y
Jezabel, sus padres, porque al menos hizo un intento de detener la adoración a
Baal. Fue asesinado por Jehú. 2 Reyes 3; 9:14-29
Jehú “él es Yahweh”
Jehú era un comandante del ejército cuando fue ungido por un profeta para que
fuese el próximo rey de Israel. Mató a Joram, a Jezabel, su madre, a todos los
miembros de la familia real y a todos los sacerdotes de Baal. Aunque afirmó
que adoraría a Dios, mantuvo la falsa adoración que había introducido Joram. 2
Reyes 9-10
Joacaz “Dios ha asido”
Joacaz, undécimo rey de Israel, fue un fracaso. Alejó a los israelitas de la
adoración a Dios y fue derrotado por dos reyes de Siria: Hazael y Ben-adad. 2
Reyes 13:1-9
Joás “Dios ha dado”
Joás consultó al agonizante profeta Elíseo y se le dijo que derrotaría a Siria tres
veces. Aunque así sucedió, siguió adorando ídolos. 2 Reyes 13:10-14:16
Jeroboam II “el pueblo se multiplicó”
Los logros militares de Jeroboam II cuando recuperó Damasco y Hamat para
Israel fueron notables. Sin embargo, él siguió adorando a Baal. 2 Reyes 14:23-
29

Elíseo “Dios es Salvador”


Elíseo fue discípulo, ayudante y sucesor de Elias como fiel profeta de Dios en
Israel. Trabajó como profeta durante cincuenta y cinco años durante los
reinados de Joram, Jehú, Joacaz y Joás. Se obraron catorce milagros por
medio de Eliseo, siendo el más notable de ellos la curación de la lepra del
general Naamán. 1 Reyes 19:16, 19-21; 2 Reyes 2-9; 13:14-20
Giezi “valle de la visión”
Giezi, el criado deshonesto de Eliseo, aceptó secretamente los regalos de plata
y los vestidos de parte de Naamán, los cuales Eliseo había declinado. Giezi fue
castigado y se volvió «blanco como la nieve» cuando se le pegó a él la lepra de
Naamán. 2 Reyes 4:25-5:27; 8:1-6
Naamán “placentero”
Naamán, general del ejército sirio, era un valeroso guerrero, pero además
sufría de lepra. Una muchacha hebrea que había sido llevada cautiva le habló
del profeta Eliseo. Naamán fue a verle, y el profeta le dijo que se zambullese
siete veces en el río Jordán. Naamán al principio se negó por orgullo, pero
cuando acató la recomendación del profeta fue curado inmediatamente. 2
Reyes 5
Amos “el que lleva una carga”
Amos era pastor y cultivaba higueras en Judá cuando Dios lo envió a Israel a
profetizar contra la corrupción moral, la falta de honestidad, el maltrato a los
pobres, y la desenfrenada vida lujosa que se vivía en Israel, el reino del norte.
Libro de Amos
Elías “Jehová es mi Dios”
Elías, el profeta más destacado de su época en Israel, se opuso al rey Acab y
su reina extranjera, Jezabel, en sus intentos de convertir la adoración a Baal en
religión oficial de Israel. Dios envió una fuerte sequía durante la cual Elías fue
alimentado con comida que le llevaban los cuervos. También multiplicó el
alimento de una viuda y resucitó al hijo de ésta. Elías desafió a Acab y a los
450 profetas de Baal en una competencia en el monte Carmelo. Mientras los
profetas de Baal no pudieron hacer nada, fuego del cielo quemó el sacrificio de
Elías en respuesta a su oración. Los profetas de Baal fueron entonces muertos,
y Dios envió lluvia de nuevo. Después de esta experiencia «cumbre», Elías
sufrió una fuerte depresión. Viajó al monte Horeb en el desierto y allí Dios le
habló en forma de un «silbo apacible y delicado». Elías no murió de una
manera normal sino que fue «traspuesto» y arrebatado en un carro de fuego.
Elías, junto con Moisés, estuvo presente en la transfiguración de Jesús. 1
Reyes 17-19; 21; 2 Reyes 1:1—2:18; Lucas 9:28-36
Nabot “retoño”
Nabot se negó a vender su viña al rey Acab, y por eso la reina Jezabel lo
mandó matar. 1 Reyes 21; 2 Reyes 9:30-37
Oseas “libertador”
Oseas, el último rey de Israel, llegó al trono porque mató a su antecesor, el rey
Peka. Fue durante su reinado que el reino del norte sufrió su desastre final.
Después de un asedio de tres años en el noveno año del reinado de Oseas, el
rey de Asiría (Salmanasar) capturó a Samaría (la capital de Israel) y deportó a
los israelitas a Asiría. De esta forma las advertencias proféticas se cumplieron,
e Israel fue castigado por su pecado de adorar a otros dioses y rehusar
obedecer la ley de Dios de justicia y amor. 2 Reyes 15:30; 17-18
Joel “Jehová es Dios”
Joel advirtió a Judá, el reino del sur, que el juicio de Dios («el día de Jehová»)
vendría sobre Judá como una devastadora plaga de langostas, si no volvían a
los caminos de Dios. Libro de Joel
Oseas “Dios ha salvado”
Oseas censuró al pueblo de Israel por su idolatría, comparándolos, en su
infidelidad a Dios, con Gomer, su esposa adúltera. En su profundamente
conmovedora profecía.
Oseas muestra que de la misma forma en que él amaba a su esposa y la
aceptó de nuevo, así ama Dios a su pueblo descarriado y lo conduce de nuevo
hacia El. Libro de Oseas
Jonás “paloma”
Jonás fue el primer profeta hebreo enviado en misión a un país pagano. Dios le
dijo que advirtiese al impío pueblo de Nínive que se convirtiese de sus
pecados. Jonás, tratando de huir de su ingrata tarea, terminó dentro del vientre
de un gran pez que se lo tragó.
Cuando posteriormente le predicó a Nínive y el pueblo se arrepintió y se volvió
a Dios, Jonás se puso furioso. Jonás, y por medio de él todo el pueblo judío,
tenía que aprender que Dios se interesa por todas las naciones e incluso por
sus animales. El libro de Jonás lleva el nombre del profeta. Libro de Jonás