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Pierre Rode (1774 - 1830)

Violinista y compositor francés, Rode era ya un violinista destacado a los 12 años. En 1787 se
traslada a París donde fue alumno de Fauvel y más tarde de Giovanni Viotti, el cual le hizo
debutar en público. A partir de 1790 viajó por Europa dando a conocer su arte y no regresó hasta
a París hasta 1799, siendo nombrado solista de la Ópera y profesor del conservatorio
recientemente creado. En 1800 era el violinista solista de la música del Primer Cónsul. En 1803
publicó en colaboración con Pierre Baillot y Rodolphe Kreutzer el Método de violín de
conservatorio.

En 1813, fija su residencia en Berlín, y allí publica sus 24 caprichos, estudios para violín. Dejó la
capital alemana en 1819.

En 1828, su salud empeora ostensiblemente, sufre una parálisis que le impide actuar con la
elegancia, la expresividad y la vivacidad que le caracterizan.

Aunque escribió numerosas piezas para violín, así como 13 conciertos, sus obras no se
interpretan casi nunca, al contrario que las de Niccolò Paganini. Sus Caprices, son considerados
como ejercicios de aprendizaje. No obstante, su contribución al arte del violín romántico sigue
siendo importante.

Capricho 11: Allegro brillante


La naturaleza virtuosa del capricho se basa en el entretejido de las dificultades técnicas y los
episodios líricos.

Para que los pasajes sean ejecutados adecuadamente, las dificultades técnicas (cambios de
posición, dobles cuerdas, y cruce de cuerdas), deben ser sobrepasadas para poder dirigir la
atención hacia el contraste entre éstas y las secciones líricas.

La estricta observación de las dinámicas incrementará la intensidad. Cuando estos objetivos son
conseguidos, el resultado debe ser una brillante y melodiosa interpretación de éste capricho.

Al asegurarnos que el arco esté en sólido contacto con las cuerdas en todo momento, un sonido
decente será obtenido en algunos de los pasajes más difíciles.
Vibrato:

La naturaleza brillante del capricho encaja con un vibrato rápido y corto, especialmente en el Si
alto de la primera cuerda.

El vibrato también es necesario en los pasajes líricos esparcidos en el capricho

Golpes de arco y articulación:

El legato y detache son los golpes de arco usados en éste capricho. En las secciones donde se usa
legato, la mayor preocupación es la correcta división del arco para hacer sonar todas las notas.

En las secciones de detaché, la mezcla de cambios de cuerda y de posición son los principales
inconvenientes.

Cambios de posición:

Los primeros dos compasés contienen el primer obstáculo para un cambio de posición y una
correcta afinación.
Otros ejemplos de cambio de posición aparecen en los seicillos de semicorchea en los compases
6 y 55, la distancia de la octava en el compás 59, y los cambios dentro de un pasaje secuencial
(34-35). Los seicillos antes mencionados suceden en una forma de escala ascendente, mantener
la mano relajada y saber los intervalos que vienen es importante para una correcta ejecución.

Dobles cuerdas y acordes:

Aunque no hay acordes en éste capricho, la presencia de dobles cuerdas en intervalos de


terceras ascendentes presentan cierta dificultad técnica.

Las terceras melódicas pueden ser estudiadas como dobles cuerdas para mejorar la afinación. El
principal obstáculo de las terceras melódicas es la coordinación entre ambas manos.

Coordinación de las manos:

El cruce de cuerdas presenta el mayor obstáculo en cuanto a coordinación se refiere. junto con
los intervalos melódicos, el cruce de cuerdas se encuentra en cada compás de éste capricho.
Otros pasajes incluyen la sección de detaché en los compases 64 y 65.
Y en otros intervalos como sextas y séptimas.

Mantener el primer dedo estático, y luego dejar caer dedo por dedo en la nota del bajo ayudará
a enfocarnos principalmente en el cruce de cuerdas.