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Anatomía y fisiología de los riñones

Los riñones son órganos excretores. Esto significa que son responsables de
la separación y excreción de ciertos componentes del organismo.
Esencialmente se trata de separar el exceso de agua, de electrolitos y
productos de desecho. Estos productos de desecho se filtran desde la
sangre y pasan a componer orina. Cada día, unos 200 litros de sangre son
filtrados por nuestros riñones pero solo una pequeña parte se convierte en
orina.

El riñón es también un órgano productor de hormonas y segrega renina (que


indirectamente regula la presión sanguínea) y eritropoyetina (que regula la
producción de glóbulos rojos en la médula ósea). Además, los riñones
transforman la Vitamina D en Vitamina D3 (forma activa de la vitamina), que
aumenta la absorción de calcio.
2.1 Anatomía e histología de los riñones
El cuerpo humano tiene dos riñones situados uno a cada lado de la parte
posterior de la cavidad abdominal, a nivel de las vértebras T 12 y L3, que están
de alguna forma protegidos por las costillas más inferiores. Los riñones
reciben suministro sanguíneo de la aorta, por la arteria renal.

Están cubiertos por tres capas de tejido de soporte y, en su parte más


externa, encontramos una especie de tejido conectivo que los fija. Por
debajo de este tejido hay una capa de tejido adiposo que los protege de
traumatismos, etc. A continuación, se encuentra la cápsula de tejido
conectivo que define la capa renal externa. Bajo esta cápsula, está la corteza
renal, y a continuación la médula renal. En la médula se distinguen unas
ocho pirámides que contienen miles de nefronas, que son las unidades
funcionales y estructurales más pequeñas del riñón. En el centro de los
riñones encontramos la papila renal de cada pirámide, que actúa a modo de
embudo y que conduce el fluido excretado a la pelvis renal. La pelvis renal
es un embudo, o una canalización, que finalmente forma el uréter. Este
conduce la orina a la vejiga, donde se almacenará hasta su eliminación.

Los riñones reciben un 25% del gasto cardíaco en condiciones normales, o


sea, una media de unos 1,2 litros de sangre por minuto. La mayor parte de
esta sangre va a parar a la corteza renal, desde donde se distribuye.

Los riñones están inervados por las neuronas simpáticas, que regulan el
suministro sanguíneo renal, y el sistema nervioso autónomo que regula la
producción renal de orina.
2.1.1 La nefrona
Las unidades estructurales y funcionales más pequeñas del riñón son las
nefronas. Cada riñón contiene alrededor de un millón de ellas.

Las nefronas tienen un sistema de canalizaciones o conductos (túbulos)


separados de los vasos sanguíneos. Cuando la sangre se filtra en los
riñones, el líquido de la sangre (que dará lugar a la orina) es conducido por
estos túbulos, donde va cambiando su composición, de modo que cuando
llega a la vejiga contiene agua, electrolitos y productos de desecho.

Cada nefrona se divide en las siguientes secciones:

 glomérulo
 túbulo contorneado proximal
 asa de Henle (ramas descendente y ascendente)
 túbulo contorneado distal

El glomérulo es la primera parte de la nefrona, donde el líquido de la red de


capilares es transferido a las nefronas por la presión hidrostática de los
mismos, se encuentra en la corteza renal. El líquido sale de los capilares
hacia la cápsula de Bowman por acción de la presión sanguínea y, la
sustancia que dará lugar a la orina, circula por los túbulos proximales hacia
el asa de Henle, que se sitúa en la médula renal. El asa de Henle está dividida
histológicamente en dos secciones, la descendente y la ascendente. Esta
“pre-orina” (filtrado), que pasa por la parte ascendente del asa, va hacia los
túbulos distales de las nefronas, y finalmente desemboca en los túbulos
colectores. Estos llevan a la orina a la papila renal a través de la médula
renal. Un único túbulo colector recoge el filtrado de varias nefronas. De la
papila renal, la orina pasa hacia la pelvis renal y de ahí, al uréter y a la vejiga.

Histológicamente existen dos tipos de nefronas: nefronas corticales y


nefronas yuxtamedulares. En humanos el 85% de las nefronas son corticales
y están en su mayoría situadas en la corteza y solo una pequeña parte del
asa de Henle protruye dentro de la médula. Las nefronas yuxtamedulares
(15% de las nefronas) tienen una larga asa de Henle profundamente
insertada dentro de la médula. Por medio de estas largas asas de Henle, los
riñones producen orina más concentrada, o sea, orina que contiene
relativamente poca agua y muchos electrolitos y productos de desecho.
2.1.2 Los capilares de las nefronas
La arteria renal conduce la sangre desde la aorta al riñón y se ramifica en un
gran número de arteriolas cuando llega al riñón. Estas llevan sangre hasta el
glomérulo. La sangre que no es filtrada en el glomérulo, sino que sale por
los capilares, es conducida por la arteriola eferente. La mayor parte de los
fluidos y sustancias transmitidas a las nefronas en los glomérulos, son
devueltos al torrente sanguíneo a través de estos capilares.
2.1.3 El glomérulo
El glomérulo está formado por la cápsula de la nefrona (cápsula de Bowman)
y su red de capilares, y es el lugar donde se filtra la sangre. La fuerza
impulsora de la filtración es la presión sanguínea en los capilares, y los
capilares y la cápsula de Bowman poseen una estructura que permite que el
agua y las pequeñas moléculas los atraviesen fácilmente. Las moléculas
más grandes y las moléculas con carga negativa (que suelen ser proteínas
medianas y grandes) no son capaces de atravesar la cápsula de Bowman, El
filtrado contiene todas las sustancias de la sangre menos proteínas y
células.
2.1.4 El aparato yuxtaglomerular
En el glomérulo las nefronas y las arteriolas aferentes están organizadas de
forma que la porción ascendente del asa de Henle está situada entre las dos
arteriolas. Las células situadas en la pared de la parte superior del asa de
Henle están especializadas y se las conoce como células de la mácula
densa. En esa misma área, alrededor de las arteriolas aferentes,
encontramos las células yuxtaglomerulares que son células de la
musculatura lisa especializadas. Además, entre la macula densa y las células
yuxtaglomerulares, encontramos un tercer grupo de células llamadas células
mesangiales. Todas estas células especializadas forman el aparato
yuxtaglomerular.
Las células yuxtaglomerulares, que son las células del músculo liso que
rodean las arteriolas aferentes, sirven de mecanorreceptores y captan la
presión sanguínea en las arteriolas. Estas células contienen renina, una
enzima que se segrega cuando la presión sanguínea baja en exceso.

Las células de la mácula densa son quimiorreceptores que registran los


niveles de sodio en el filtrado que llega a la porción superior del asa de
Henle ascendente. Un nivel de sodio bajo en la parte final del asa de Henle
indica presión venosa baja.

2.2 La fisiología del riñón


La función principal de los riñones es regular:

 La excreción de productos de desecho


 El equilibrio hidroelectrolítico
 El equilibrio ácido-base

Para que estos procesos se lleven a cabo, los riñones regulan la


composición del plasma sanguíneo utilizando los siguientes mecanismos:

 Filtrado glomerular
 Reabsorción tubular
 Secreción tubular
2.2.1 El filtrado glomerular
El filtrado glomerular es un término utilizado para describir el filtrado de
sangre que circula por el glomérulo y que contribuye a formar el filtrado en
las nefronas. Existen al menos tres factores que hacen no solo posible sino
también eficaz el filtrado de grandes volúmenes de líquido en el glomérulo:

 La presión hidrostática en los capilares es mayor que en otros


capilares.
 Los capilares del glomérulo tienen una gran superficie (se ramifica y
se pliega dentro del glomérulo).
 Las membranas de los capilares son más permeables que en otros
capilares.

Si es necesario, se puede producir una vasoconstricción en las arteriolas


aferentes para acelerar la presión hidrostática del glomérulo.

Debido a la gran superficie y permeabilidad de sus capilares, el glomérulo es


capaz de filtrar un gran volumen de sangre. En un día se producen más de
180 litros de filtrado mientras que el resto de vasos sanguíneos del
organismo produce aproximadamente 4,2 litros de fluido (que es drenado
por el sistema linfático). Además del agua y los electrolitos, que son
moléculas relativamente pequeñas, también se filtran en las nefronas
moléculas más grandes como azúcares, aminoácidos y urea.
2.2.1.1 El índice de filtrado glomerular (GFR)
El índice de filtrado glomerular (GFR) indica el volumen de filtrado producido
por el riñón por minuto (o sea, el volumen de fluido que pasa por la nefrona
cada minuto), que normalmente es de 120 – 125 mililitros por minuto.

Mantener el adecuado GFR es esencial para que los riñones puedan realizar
su trabajo correctamente. Si el GFR aumenta, el cuerpo no podrá excretar el
exceso de fluido, electrolitos y productos de desecho, ni ajustar el pH con
respecto a la hemostasia. Por otra parte, si el GFR es anormalmente elevado,
puede haber una pérdida de electrolitos y agua mayor de la normal o
adecuada. Por estos motivos, el GFR es cuidadosamente regulado por dos
mecanismos renales:

 Mecanismos internos
 Mecanismos externos

Antes de seguir con la explicación de los mecanismos reguladores del GFR,


es importante enfatizar que la presión sanguínea es el factor regulador más
importante de este. En otras palabras, la regulación del GFR y la presión
sanguínea son las dos caras de la misma moneda, lo que a su vez significa
que cualquier factor que afecte a la presión sanguínea, por ejemplo el
sistema nervioso autónomo, también afectará al GFR.

El mecanismo interno de la regulación del GFR es la autorregulación renal.


Cuando el GFR disminuye, por ejemplo debido a una baja presión sanguínea
sistémica, sus dos mecanismos internos entran en juego:

 Mecanismo miogénico: la elongación de las células de la musculatura


lisa arteriolar (debida a la alta presión sanguínea) se produce porque
las arteriolas se contraen para evitar un aumento del flujo sanguíneo,
que puede ser perjudicial. En caso de baja presión venosa, la falta de
tensión en las células de la musculatura lisa de las arteriolas aferentes
hace que estas se dilaten. Esto aumenta el flujo sanguíneo al
glomérulo y la presión venosa hidrostática.
 Mecanismo de retroalimentación túbuloglomerular: está controlado
por la mácula densa. Cuando hay baja presión sanguínea solo se
producen pequeñas cantidades de filtrado en las nefronas debido al
bajo GFR. Esto significa que habrá poco sodio en la parte ascendente
del asa de Henle, que inhibe la liberación de ATP de la mácula densa y
que, a su vez, produce una vasodilatación de la arteriola aferente del
glomérulo. De esta forma, la presión hidrostática aumenta ligeramente
y el GFR se eleva.

Los mecanismos externos que regulan el GFR son los sistemas nervioso y
endocrino. Estos mecanismos son los mismos que regulan la presión
sanguínea. Si disminuye la presión sanguínea, el GFR disminuye y los
siguientes mecanismos se pondrán en marcha:
Los barorreceptores del organismo responden a una baja presión sanguínea
sistémica activando el sistema nervioso simpático que 1) aumentará el gasto
cardíaco regulando el volumen de eyección y la frecuencia cardíaca y 2)
activará la vasoconstricción de las arteriolas que aumentarán la presión
sanguínea. Los nervios simpáticos estimularán también directamente las
células yuxtaglomerulares y estas liberarán renina. La renina aumentará el
nivel de angiotensina II (mecanismos renina-angiotensina) que producirá
vasoconstricción y estimulará la secreción adrenal de aldosterona. Esta
actuará en las células de los túbulos distales y aumentará la absorción de
sodio y agua. El volumen sanguíneo aumentará y disminuirá la presión
sanguínea.

Disminuir la presión sanguínea en las arteriolas aferentes activará


directamente la liberación de la renina de las células yuxtaglomerulares. La
renina aumenta los niveles de angiotensina II activando el proceso descrito
anteriormente (mecanismo renina-angiotensina).
2.2.2 La reabsorción tubular
Cuando el filtrado glomerular forma el filtrado en la cápsula de Bowman, este
fluido es empujado a través de las nefronas por la presión. Al pasar por las
nefronas, el 99% del filtrado es reabsorbido por los capilares circundantes.
Esta reabsorción tiene lugar en todas las nefronas, en las del túbulo
proximal, las del asa de Henle y las de los túbulos distales pero siguiendo
mecanismos distintos.

En los túbulos proximales se reabsorbe inmediatamente aproximadamente el


65% de todo el sodio. Las células de esta región contienen muchas
mitocondrias debido al alto requerimiento de ATP. A la reabsorción de iones
de sodio le sigue la de iones de cloro, por atracción electrostática. Además
de agua y electrolitos, también encontramos azúcares y aminoácidos en el
filtrado que se absorben completamente en los túbulos proximales. Lo
mismo sucede con el bicarbonato (HCO3–). El ácido úrico y la urea (productos
de desecho) son también reabsorbidos aquí, aunque la urea será secretada
de nuevo al final de la nefrona (ciclo de la urea).

Cuando el filtrado sale del túbulo proximal va al segmento descendente del


asa de Henle, que desemboca en la médula renal. Esta contiene electrolitos
que aumentan en cantidad a mayor profundidad. Esto significa que la
presión osmótica aumenta con la profundidad. Como la médula renal
contiene mucha sal, el agua será arrastrada por ósmosis. El agua irá a parar
a la vasa recta (capilares circundantes). Como consecuencia de esta
reabsorción de agua, la concentración de filtrado en la parte inferior del asa
de Henle será muy elevada, como la que hay en la médula.

En la parte ascendente del asa de Henle las condiciones son las contrarias.
La pared de la nefrona es permeable a los electrolitos que son reabsorbidos
desde las nefronas hasta la médula con transporte activo y pasivo. Como
consecuencia, la concentración del filtrado en las nefronas disminuye (solo
se absorben electrolitos). De esta manera, lo que sucede en el asa de Henle
es que se reabsorbe agua (en la parte descendente del asa) y electrolitos (en
la parte ascendente), de manera que el filtrado que llega al túbulo distal es
menos concentrado que en el glomérulo y contiene solo un 10% del sodio y
cloro filtrados y aproximadamente un 25% de agua. El 75% del fluido es
reabsorbido en este punto y el filtrado residual es menos concentrado que el
de las nefronas.

En los túbulos distales y conductos colectores, la reabsorción es regulada


por diferentes hormonas según las necesidades del organismo. Si las
circunstancias lo requieren, el contenido total de sodio puede reabsorberse
en los túbulos distales o posteriormente en la nefrona. Por otra parte, si no
existe influencia hormonal, no se reabsorberá más agua del filtrado tras
llegar a los túbulos distales. En este caso, los riñones producen orina menos
concentrada porque el filtrado que llega al túbulo distal está menos
concentrado que el que llega al glomérulo de la nefrona.
Fig. 14 Reabsorción y secreción tubular *HPT = Hormona paratiroidea, **HAD
= Hormona antidiurética, ***PNA = Péptido natriurético auricular

2.2.2.1 Aumento de la absorción de Na+ por la aldosterona

La aldosterona aumenta la absorción de sodio en los túbulos distales. En


otras palabras, se encarga del equilibrio del sodio. Lo que hace es aumentar
la cantidad de bombas de Na+/K+ activas, de modo que un gran número de
estas trabaja simultáneamente y aumenta la absorción de sodio. La
aldosterona también aumenta la excreción de potasio en el filtrado (se
produce una absorción de sodio mientras que el potasio es excretado), y
como aumenta la absorción de sodio, la absorción de agua también
aumenta.

2.2.2.2 Aumento de la absorción de Ca2+ por la hormona paratiroides (HPT)


Al igual que el sodio, la mayor parte del calcio es reabsorbido en los túbulos
proximales. Sin embargo, en los túbulos distales, esta reabsorción es
estimulada y ajustada por la HPT.

2.2.2.3 Inhibición de la reabsorción de Na+ por el péptido natriurético


auricular (PNA)
El PNA es liberado por el músculo cardíaco debido a una presión sanguínea
elevada o por un gran volumen de líquido en el organismo. El PNA inhibe la
absorción de sodio en los conductos colectores renales e inhibe el efecto de
la angiotensina II y la aldosterona. Como consecuencia, se inhibe la
absorción de sodio y agua, se pierde líquido y se normaliza el nivel de fluido
y la presión sanguínea.
2.2.2.4 Aumento de la absorción de agua por la hormona antidiurética (HAD)
en los conductos colectores
La HAD (también llamada vasopresina) es segregada en la hipófisis posterior
y aumenta la absorción de agua en los conductos colectores renales. Los
conductos colectores se dirigen hacia la médula renal donde hay una mayor
concentración de electrolitos. La elevada permeabilidad aumenta la
reabsorción de agua cuando el filtrado atraviesa los conductos colectores y
de esta forma los riñones producen orina concentrada.

2.2.3 La secreción tubular


Además de reabsorber varias sustancias del filtrado, los riñones también
segregan diferentes sustancias.

Como se ha descrito anteriormente, una de las funciones de la aldosterona


es aumentar la secreción de potasio, y además segregar amonio y otros
productos en los túbulos.

A través de la secreción tubular, los riñones controlan la eliminación de


productos de desecho y potasio y regulan el pH.

2.2.4 Orina diluida y orina concentrada


Los riñones regulan el equilibrio hidroelectrolítico en el cuerpo produciendo
orina diluida o concentrada según sea necesario.

En numerosas ocasiones, hemos podido constatar el hecho de que si


bebemos continuamente sorbos de agua de una botella durante todo el día,
se produce la necesidad de orinar, y cada vez que se orina, se puede
observar que la orina producida es clara. De forma contraria, si no se bebe
durante varias horas, no se experimenta una necesidad urgente de orinar y,
cuando se orina, la orina producida es más oscura de lo habitual.

En el primer caso, la orina es más diluida, es una orina que contiene pocos
electrolitos y pocos productos de desecho en relación a la cantidad de agua.
El cuerpo elimina el exceso de agua cuando bebemos una cantidad de
líquido relativamente alta y el poco producto de desecho que hay está muy
diluido.

En el segundo caso, el cuerpo necesita conservar agua. Como


continuamente perdemos agua a través de la piel y por la respiración, los
riñones trabajan para reabsorber la mayor parte del agua en el filtrado. Al
mismo tiempo, el cuerpo produce productos de desecho que necesitan ser
eliminados por los riñones, así que estos producen una orina concentrada,
con muchos solutos, incluyendo productos de desecho y electrolitos con la
menor cantidad de agua posible.

Los términos “diluida” y “concentrada” son relativos; en este contexto


fisiológico es una cuestión de concentración relativa al plasma.
El punto de inicio para la producción de orina diluida o concentrada lo
hemos descrito anteriormente al hablar de reabsorción tubular. Cuando el
filtrado llega a los túbulos distales, la mayor parte del agua y los electrolitos
han sido ya reabsorbidos y el filtrado es más diluido que el que llega a las
nefronas. Esto significa que los riñones han producido orina diluida. Si no se
procesa más, será orina diluida que irá a parar a la vejiga.

Sin embargo, si las circunstancias requieren que los riñones produzcan


orina concentrada, que significa que el cuerpo está en un estado donde el
nivel de líquido es relativamente bajo y la concentración de electrolitos es
relativamente alta, la hipófisis segrega HAD, que actúa en los conductos
colectores de las nefronas y aumenta la absorción de agua. El incremento en
la absorción de agua hace que el filtrado se vuelva cada vez más
concentrado desde que pasa por los conductos colectores hasta la médula
renal. De la misma forma, los riñones producen orina concentrada. La
HAD es segregada por la hipófisis sólo si la concentración de electrolitos en
sangre excede la concentración fisiológica.

Así, utilizando la HAD, el riñón pasa de producir orina diluida a orina


concentrada.

Fig.15 Orina diluida y orina concentrada: esta figura ilustra cómo la hormona
antidiurética (HAD) afecta a la concentración de orina. Los números de la
figura representan la concentración total de todos los solutos de la pre-orina
(expresado en miliOsmoles/litro (mOsm/L)). Los fluidos fisiológicos tienen
una concentración de 300 mOsm/L, y la figura muestra que la pre-orina que
llega al asa de Henle tiene la misma concentración que el plasma. La orina
que se encuentra en el túbulo distal está más diluida que el plasma (100
mOsm/L). Si la HAD no está presente en los túbulos colectores (a) la pre-
orina permanece a la misma concentración que en el túbulo distal, y los
riñones producen una orina diluida. Si la HAD está presente en los túbulos
colectores (b) el agua allí presente es absorbida y transferida a los capilares
de alrededor y, de esta manera, la concentración aumenta en la pre-orina. La
absorción de agua se produce porque los túbulos colectores conducen la
pre-orina a la médula renal, donde la concentración de sales en el líquido
intersticial aumenta. Como la HAD aumenta la permeabilidad de los túbulos
al agua, esta sale hacia afuera por el aumento de la presión osmótica de la
médula. En este caso, los riñones producen orina concentrada.

2.2.4.1 La diuresis en la diabetes


Dos de los efectos secundarios relativamente comunes en la diabetes no
controlada son la polidipsia y la poliuria. Esto se debe a que el paciente
diabético tiene un nivel elevado de glucosa en sangre, que se filtra en el
glomérulo, pero que el túbulo proximal es incapaz de reabsorber
completamente. De este modo, el filtrado en la nefrona contiene un mayor
nivel de glucosa y la glucosa retiene agua porque los solutos atraen al agua.
Es así como se incrementa la cantidad de orina, el paciente pierde líquido y
tiene sed constantemente.

2.2.5 El uréter, la vejiga y la uretra


La orina que se produce en las nefronas y los túbulos colectores es
transportada a la vejiga a través de los uréteres. Estos están formados por
musculatura lisa que se contrae cuando el volumen de orina aumenta en su
interior. Así, los movimientos peristálticos del uréter empujan la orina hacia
la vejiga. Además, el uréter está inervado por las células nerviosas
parasimpáticas y simpáticas, aunque tienen poca o nula participación en el
peristaltismo.

La vejiga es un saco muscular que almacena orina y que tiene una capacidad
de 800 – 1000 ml, aunque normalmente no llega a su tope.

La orina sale de la vejiga a través de la uretra. En las mujeres, esta es


bastante corta, mientras que en el hombre suele llegar a los 20 cm. Esto
explicaría por qué las mujeres tienen mayor tendencia que los hombres a
padecer infecciones del tracto urinario, ya que es un pasaje más corto para
los microorganismos.

La uretra tiene dos esfínteres musculares: interno y externo. El interno no es


voluntario, está regulado por el sistema nervioso autónomo y, cuando este
se contrae, se abre la uretra. El esfínter externo es, afortunadamente,
voluntario y nos permite tener un control sobre el esfínter interno y decidir
voluntariamente cuándo orinar.
2.2.5.1 El vaciado de la vejiga
El vaciado de la vejiga es controlado por reflejos. A medida que la orina llega
a la vejiga, empieza a producirse tensión y esto desencadena un reflejo que
inhibe la contracción de la vejiga, estimula el cierre del esfínter interno y la
contracción del externo. En otras palabras, el llenado de la vejiga activa un
mecanismo de cierre para evitar el vaciado,

Cuando aproximadamente unos 200 ml de orina se han almacenado en la


vejiga, se envían impulsos nerviosos al sistema nervioso central
desencadenando la sensación de necesidad de orinar y se inician
contracciones en la vejiga. Si la corteza cerebral manda la señal, las
neuronas parasimpáticas de la protuberancia estimulan la contracción de la
vejiga (músculo detrusor), se abre el esfínter interno, se inhibe el externo y
sale la orina.

La corteza también puede inhibir la señal y, entonces, el reflejo que inicia las
contracciones en la vejiga cesa tras unos minutos y la orina sigue siendo
recolectada en la vejiga. Tras unos 200 – 300 ml, el reflejo de la micción es de
nuevo activado. Si el córtex vuelve a rechazar la orden, se repite el mismo
ciclo. Tarde o temprano, el reflejo primará sobre la voluntad del córtex