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«We live in a universe, not a multiverse. Among other things this means that science, engineering, the search for justice, the search for beauty and the search for holiness are interrelated»

W.K. Lewis, profesor del M.I.T., recogido por H.C. Lewis (Lewis, 1980)

Desarrollo histórico de la Industria Química

La Ingeniería Química surgió como consecuencia del desarrollo de la industria química, contribuyó decisivamente a su impulso y se ha mantenido constantemente vinculada a ésta. La industria química puede definirse como la aplicación a escala industrial de trans- formaciones físicas y químicas y persigue una utilización eficaz de las materias primas mediante procesos concebidos, desarrollados y ejecutados de modo económicamente aceptable para la producción de bienes susceptibles de comercialización. La industria química se ha definido también como el sector caracterizado por la fabricación de nuevos productos y materiales que se integran con los naturales y parcialmente los sustituyen, mediante el empleo de tecnologías diferentes de la conocidas hasta la fecha (CEE, Comité de Química, 1990). Su origen, como el de tantos otros procesos de fabricación, se remonta a una época más o menos prolongada de la Historia de la Humanidad en la que el hombre encontró soluciones a una serie de dificultades planteadas por la naturaleza en la transformación de materiales procedentes de la misma.

La historia de la Industria Química es, por tanto, la historia de la aplicación de los pro- cesos químicos; es decir, la historia de una Tecnología cuya aparición precedió con mucho a la de la Ingeniería Química e incluso a la de la Ciencia tal y como hoy la conocemos.

Uno de los principales avances tecnológicos de la Humanidad, sino el más importante, fue el empleo del fuego. Proporcionó luz y calor, permitió operaciones de cocción y ahumado de los alimentos con la consiguiente modificación de los hábitos alimentarios; originó la aparición de la cerámica y, en definitiva, constituyó el medio con el cual las civilizaciones del Paleolítico y Neolítico progresaron hasta las de las Edades del Bronce y del Hierro, y más tarde, a las culturas pertenecientes a los tiempos históricos.

A épocas remotas se remontan también los procesos de obtención de sal mediante eva- poración del agua de mar y la preparación de pinturas y pigmentos que permitieron la aparición del arte rupestre o las operaciones de tinción de pieles y tejidos.

La mayor parte de los datos que se conocen de la tecnología antigua proceden de los es- critos de los historiadores griegos; la arqueología suministra el resto. Así, se sabe que la utilización del cobre, el oro y la plata se remonta al menos al 5.000 a. de C., el bronce a unos 3500 a. de C. y el hierro a unos 1200 a. de C. El complejo proceso de fabricación del hierro tendría, no obstante, una importancia fundamental en la Historia; de forma inmediata por sus aplicaciones militares y a más largo plazo por las pacíficas, desenca- denó la primera auténtica revolución tecnológica en el mundo.

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A la antigüedad pertenecen también la obtención de bebidas alcohólicas por fermentación, conocida ya por los egipcios y babilonios unos 3.000 años a. de C., y la generalización del empleo de tintas de escritura en Egipto.

En Grecia tuvo lugar el desarrollo de las ideas filosóficas clásicas acerca del fundamento del Universo tales como la teoría de los cuatro elementos de Aristóteles de Estagira (384- 322 a. de C.) y la teoría atomística desarrollada en la misma época por Leucipo y su dis- cípulo Demócrito de Abdera (460-370 a. de C.), que enseñaron la discontinuidad de una materia formada por átomos, el ser, y por vacío, el no ser. No obstante, la importancia de la cultura griega en el desarrollo tecnológico de la época estriba más en el establecimiento del griego como primera lengua sobre la que se basó una literatura común a todos los pueblos del Mediterráneo y que sirvió como vehículo de difusión y conservación tanto de la cultura técnica propia como de los trabajos desarrollados por los pueblos orientales. Con el tiempo, el latín sucedería al griego en este cometido de la misma forma que Roma recogió la herencia política de Grecia.

Hacia el siglo I a. de C., los árabes comenzaron a desarrollar lo que luego se denominaría «alquimia». Bajo esta denominación se conoce el conjunto de manipulaciones y especu- laciones filosóficas y religiosas de fondo místico, con las que se pretendía obtener oro a partir de otros metales con ayuda de la piedra filosofal y más tarde el elixir de larga vida o elixir filosofal.

Tras el declive del Imperio Romano, el foco principal de la cultura tecnológica paso a Bizancio primero y a los centros universitarios de Alejandría, Antioquía y Beirut después, donde los conocimientos adquiridos hasta entonces se preservaron gracias a la traducción al árabe de las obras en griego y latín. Entretanto, en Europa se vivió una época de oscuridad , especialmente en el periodo que va del 400 al 1000 (Edad Tenebrosa) que dejó paso a la influencia de la alquimia oriental. Entre los alquimistas cabe destacar a Averroes (1126-1198), Roger Bacon (1214-1294), Santo Tomás de Aquino (1225-1274) y Raimundo Lulio (1235-1315). No obstante, el primer alquimista europeo importante fue Alberto de Bollstadt (aprox. 1200-1280), estudioso de Aristóteles más conocido como San Alberto Magno. Es considerado el descubridor del arsénico y en su libro «De Alchimia» expone las condiciones que debe reunir un alquimista.

Ciertamente los alquimistas no tuvieron éxito en sus objetivos anteriormente reseñados; sin embargo descubrieron diversos elementos químicos y compuestos como los ácidos sulfúrico, nítrico y clorhídrico, además de desarrollar procesos como la cristalización, la disolución, la evaporación o el secado. Por intermedio de los árabes, se introdujeron en Europa la fabricación de papel y pólvora procedentes de India y China respectivamente. También durante la Edad Media comenzaron a desarrollarse las industrias del vidrio, jabón y fabricación de algunos pigmentos.

Entre la alquimia y la química tal como la conocemos hoy se sitúa un periodo de transi- ción que se conoce como iatroquímica o química-médica. Philipus Aurelius Theophrastus Bombastus von Hohenheim, más conocido como Paracelso (1493-1541) indica que la misión de la alquimia no era otra sino la curación de las enfermedades y por consiguiente el estudio de las posibilidades terapéuticas de las sustancias. Las medicinas, anteriormente polvos y jarabes, fueron sustituidas por tinturas, es decir, disoluciones o destilados de la droga en alcohol. Gerogius Bauer, que latinizó su apellido convirtiéndolo en Agricola

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(1494-1555), fue un médico cuya preocupación pasó de los efectos sobre la salud del trabajo en la minería a la propia ingeniería de las operaciones mineras. En su obra en latín De re metallica (1556), Agricola describió con gran detalle todas las operaciones de minería y metalurgia de la época tal como se practicaban en el siglo XVI en la zona mi- nera de Joachimsthal, actualmente en Brandemburgo, Alemania. Ilustrado con 292 gra- bados, De re metallica ejerció una profunda influencia sobre la geología, la química, la tecnología minera y la metalurgia de su época, manteniéndose como texto fundamental durante al menos los cien años siguientes [Fig. 1].

(1494-1555), fue un médico cuya preocupación pa só de los efectos sobre la salud del trabajo

Fig. 1. Portada del libro De Re Metallica de Agricola

El siglo XVII marca el punto de inflexión hacia la química científica. Los estudios de Boyle (1627-1691) marcan el final del término «alquimia» desde que en su obra Sceptical Chemist publicado en 1661, suprimió la primera sílaba del término «alchemist». Torricelli (1608-1647) demostró que el aire ejercía presión, Von Guerich (1602-1686) inventó una bomba de vacío, Boyle (1627-1691) y Mariotte (1630-1684) hallaron la relación volumen- presión en gases. Lemey (1645-1715) describe las distintas operaciones en química. Stahl (1660-1734) propone la teoría del flogisto, basada en las ideas del alquimista alemán Becher (1635-1682). Según esta teoría toda sustancia combustible contiene un «principio inflamable», denominado posteriormente flogisto. En la combustión se desprende el flogisto acompañado de luz y calor, y queda un residuo, la «ceniza» del cuerpo combustible. En este periodo se crean las grandes academias científicas de Europa: la «Accademia del Cimento» (1617), la «Royal Society» (1662), la «Académie des Scien-

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ces» (1666) o el «Collegium Curiosum sive Experimental» (1672). Este tipo de institu- ciones llegarían a gozar de gran prestigio a lo largo de la Historia, contando con la pro- tección de gobernantes e industriales. La ciencia básica conoce entonces los primeros avances fundamentales y así, Galileo y Newton establecen las leyes del movimiento, Kepler estudia las órbitas planetarias y Boyle y Hooke estudian los procesos de combus- tión.

La aplicación práctica de los conocimientos adquiridos en esta época se verá en muchos casos retardada debido a la escasez de las materias primas necesarias, a los métodos de fabricación rudimentarios y a la carencia de maquinaria industrial. En particular, la calidad del hierro obtenido entonces empleando carbón vegetal como reductor no permitía la generalización del utillaje metálico. Al principio del siglo XVIII se sustituyó el carbón vegetal por el coque (Abraham Darby) y se introdujo el empleo de la caliza como fundente y eliminador de impurezas. La mejora de los métodos de elaboración mecánica de piezas facilitó la construcción de aparatos y la industrialización de muchos procesos de producción. Savery (1670-1715) y Newcomen (1663-1729) construyeron sendas máquinas de vapor. James Watt (1736-1819) mejoró el dispositivo convirtiéndolo en un equipo práctico mediante el cual se podía disponer de una fuente de energía a la que recurrir en cualquier momento. Este fue el factor decisivo que señaló el comienzo de la Revolución Industrial que se extendería a lo largo del siglo XIX.

En el siglo XVIII se establecen de manera definitiva las bases de la química moderna. En el año 1776, Cavendish (1731-1810) publicó sus trabajos sobre el hidrógeno y el dióxido de carbono. Entre 1772 y 1774, Scheele (1742-1786) descubre el oxígeno, el nitrógeno y el cloro. J. Priestly (1733-1804) descubre los óxidos nítrico y nitroso, el cloruro de hidró- geno, el monóxido de carbono, dióxido de azufre, amoníaco y peróxido de hidrógeno. Lavoisier (1743-1794) descalifica la teoría del flogisto y establece la ley de conservación de la materia. Joseph Black publica en 1754 un trabajo que sentó la base de las leyes de la afinidad y de la combinación química, Richter establece la ley de las proporciones re- cíprocas en 1791, Proust la de proporciones definidas en 1797 y en 1802 Kirwan publica las tablas de pesos equivalentes.

Por otro lado, comienzan a desarrollarse en gran escala algunos procesos importantes en la historia de la industria química. A finales del siglo XVIII, el impulso de los procesos de fabricación que arranca de la Revolución Industrial, alcanza a la industria química. La fabricación de textiles comienza a requerir cantidades importantes de algunos productos químicos para las operaciones de tinción y blanqueo de fibras. Las primeras industrias químicas conciernen a la producción de ácidos y de álcalis y tal vez la mayor contribución la constituye el desarrollo del método de las cámaras de plomo para la obtención del ácido sulfúrico. En 1746 John Roebuck construyó en Birmingham la primera cámara de plomo; tres años más tarde se construiría la segunda. La composición del ácido continuó siendo una incógnita hasta los trabajos de Lavoisier hacia el 1775. Poco después se explica la acción catalítica de los óxidos de nitrógeno sobre la reacción de formación del ácido sulfú- rico y Gay-Lussac en 1827 y Glover en 1860 introducen dispositivos de recuperación de los mismos de forma que a fines del siglo pasado pudo prepararse industrialmente ácido de hasta el 78% de pureza.

En esta época se produjo un fuerte incremento de la demanda de álcalis que hasta entonces venían obteniéndose de los vegetales, en particular de la barrilla de Alicante que daba un

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alto rendimiento en carbonato sódico. De hecho, nuestro país era el principal sumi- nistrador de cenizas alcalinas a Francia. A partir de 1768 se desarrollaron una serie de procesos de obtención de carbonato sódico a partir de cloruro sódico. Watt y Black con- siguieron la síntesis por vez primera mediante tratamiento de la sal con ácido sulfúrico y haciendo pasar el sulfato correspondiente a través de una lechada de cal. Con posteriori- dad se presentaron una serie de patentes para preparar álcali sintético; pero el proceso que pasaría a la posteridad como el primero con aplicación industrial fue el desarrollado por Nicolás Leblanc (1742-1806) en 1787 en el que el sulfato procedente del ataque ácido se trataba con carbón y carbonato cálcico. En 1806, después de ciertas vicisitudes motivadas por la Revolución Francesa, se puso en marcha la primera planta comercial de sosa en Charlefontaine. Las fábricas de sosa evolucionaron de forma tal que se convirtieron pronto en el primer ejemplo de industria química moderna. Así, se introdujo la tostación de piritas para la producción in situ del ácido sulfúrico y la fabricación de los ácidos nítrico y clorhídrico necesarios para la fabricación del carbonato.

El proceso Le Blanc constituye un ejemplo notable de la importancia de la gestión de subproductos y residuos ya en los primeros tiempos de la industria química. En primer lugar se planteó el problema de la recuperación del cloruro de hidrógeno gaseoso, lo cual consiguió Gossage en 1836 mediante absorción con agua para obtener una disolución de ácido clorhídrico que posteriormente se emplearía para producir cloro. Por otro lado, en 1887, Chance y Claus desarrollaron un procedimiento para recuperar el azufre del sulfato cálcico residual. Para entonces, sin embargo, Solvay ya había propuesto (1872) un equipo con el que resultaba posible la fabricación de sosa de mayor pureza que la disponible por el método Le Blanc a partir de amoniaco de acuerdo con un esquema propuesto por Fresnel en 1810. El método había sido patentado en 1838 por Dyer y Hemming, pero su aplicación práctica hubo de esperar a la resolución por parte de Solvay del problema de la recuperación de amoniaco. La complejidad del mismo estriba en la dificultad de efectuar las operaciones de reacción gas-liquido y a través de sucesivas mejoras consiguió imponerse a fines del siglo pasado al método clásico de Leblanc. En realidad, el proceso de fabricación de sosa Solvay constituye un punto de referencia dentro de la historia de la química industrial puesto que con él se introducen las operaciones en continuo a gran escala dando paso a la moderna concepción de la industria química de producción masiva.

El ácido de las cámaras de plomo resultaba idóneo para el su empleo en el proceso Le Blanc y en la preparación de los ácidos nítrico y clorhídrico. Sin embargo, la importancia creciente de la industria de obtención de colorantes y en particular de los procesos de nitración derivados de la misma, requerían ácido más concentrado e incluso óleum. Úni- camente a finales del siglo pasado la compañía alemana BASF (Badische Anilin- und Sodafabrik) pudo poner a punto un proceso de contacto entre anhídrido sulfuroso y un catalizador, que fue primero platino y luego pentóxido de vanadio, capaz de producir ácido de elevada concentración.

A fines del siglo XVIII, la siderurgia constituía una actividad industrial de considerable importancia, sobre todo a partir de la introducción del coque como combustible-reductor en el horno alto. A principios del siglo XIX se implantan las primeras fábricas de gas para alumbrado. De ellas y de las baterías de coque de la industria siderúrgica, se obtienen cantidades elevadas de alquitrán cuya fabricación independiente se había propuesto en 1681 en una de las primeras patentes británicas fruto del trabajo conjunto de los químicos J. Becher y H. Serle [Fig. 2].

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Fig. 2. Extracto de la patente de Becher y Serle para producción de alquitrán En el

Fig. 2. Extracto de la patente de Becher y Serle para producción de alquitrán

En el siglo XIX se produjeron gran cantidad de descubrimientos que revolucionaron el panorama de la Ciencia Química. Entre ellos cabe citar como hitos más significativos la formulación de la ley periódica de los elementos por Mendelejev en 1869, la síntesis de la urea por Wohler en 1828, (primer compuesto orgánico sintetizado en el laboratorio), y los descubrimientos de Faraday sobre electroquímica 1830. A mediados del siglo XIX, Hess (1802-1850), von Helmholtz y van't Hoff establecen las bases de la Termodinámica Química, primera relación sólida entre los mundos de la física y la química que continúa con el desarrollo de la Cinética Química y los trabajos de Le Chatelier (1850-1936) y Arrhenius (1859-1927) sobre la energía de activación de los procesos químicos. Entre 1876 y 1878 Josiah Willard Gibbs (1839-1903) prepara el manuscrito On the equilibrium of heterogeneous substances. Gibbs, uno de los físicos más brillantes y sistemáticos de todos los tiempos, introdujo el concepto de potencial químico, de energía libre y facilitó la comprensión de los fenómenos que rigen el equilibrio material en un sistema químico heterogéneo; la base de la Termodinámica Química se completó tan solo algunas décadas después de su nacimiento.

Durante este siglo se desarrollaron numerosos procesos industriales. Así, por ejemplo, tuvo lugar la aparición de los procesos de destilación del alquitrán de hulla que hasta en- tonces constituía un subproducto desechable en la fabricación de coque. Las primeras plantas se construyó en Inglaterra en 1822 y en Alemania en 1860. Las fracciones más

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ligeras se emplearon como disolventes, los aceites más pesados como agentes de impreg- nación y el residuo de brea para la producción de negro de carbono. La disponibilidad de gran cantidad de compuestos químicos aromáticos tales como el benceno o el tolueno dio lugar al desarrollo de la industria de fabricación de colorantes sintéticos. Al final de la década de 1860, el éxito de la producción de colorantes mediante oxidación de mezclas de aminas aromáticas o derivados, condujo a la fundación de los predecesores de la mayoría de las actuales compañías químicas de Europa Occidental. En 1856, William Perkin descubrió el malva, primer colorante sintético a partir de la anilina. En mayo de 1859, los hermanos Renard obtuvieron el rojo de anilina. La influencia de la obtención de colorantes de anilina en el desarrollo de la industria química fue fundamental en Inglaterra y Francia. A partir de 1860, un nutrido grupo de químicos franceses emigrados a Suiza sentaron las bases de la industria química de este país. Perkin introdujo en 1869 la síntesis de alizarina a partir de dicloroantraceno obtenido haciendo pasar cloro sobre antraceno fundido y tratando el producto con el recién descubierto óleum (entonces llamado ácido sulfúrico Nordhausen) seguido del intercambio de los grupos sulfónico por hidroxilo. En Alemania, la mayoría de edad de la industria orgánica llegó de la mano de la alizarina y de los colorantes de antraquinona y azocompuestos a partir de 1870 (Stadelhofer y col, 1988; Travis, 1988).

Otra importante industria que nació en esta época es la del caucho una vez desarrollado el proceso de vulcanizado. En 1846 se inventa la nitrocelulosa y en 1847 la nitroglicerina. En

  • 1866 Alfred Nobel inventa la dinamita con lo que se produjo el nacimiento de la moderna

industria de explosivos. Con la aparición en 1870 del celuloide comienza el desarrollo de la industria de los plásticos. En 1880 Swan y Chardonnet obtienen la primera fibra sintética: el rayón. La expansión de la industria de los plásticos sería ya imparable: en

  • 1909 se sintetiza la baquelita, en 1933 los poliuretanos y el policloruro de vinilo.

En este siglo se realizaron también importantes aportaciones a la química de los elementos metálicos, desarrollándose métodos para la producción de acero de buena calidad y en cantidad suficiente. A mediados de siglo, Henry Bessemer (1813-1898) inventó el con- vertidor que lleva su nombre con el objeto de elaborar acero a precio relativamente bajo para su uso en el ánima de cañones estriados. En 1859, tras descubrirse que el proceso requería una mena libre de fósforo, se generalizó el procedimiento con lo que se abrieron las puertas a la moderna siderurgia. En 1882 Hadfield (1858-1940) patenta el acero al manganeso, de mayor dureza que el acero al carbono, comenzando de este modo lo que hoy constituyen los aceros aleados. Otros metales cuya adición al acero dio buenos re- sultados fueron el molibdeno, el vanadio, el tungsteno y el niobio, obteniéndose varieda- des de acero de aleación destinadas a fines específicos. En 1919 Haynes (1857-1925) patentó el acero inoxidable conteniendo cromo y níquel como aditivos. En 1855 Henry Etienne Sainte-Claire Deville (1818-1881) describió un procedimiento para la elaboración de aluminio de pureza razonable aunque a precio elevado. Martin Hall (1853-1926) y Louis Toussaint Héroult (1863-1914) idearon simultáneamente el método electrolítico para producción de aluminio, con lo que comenzó su uso generalizado a partir de finales del siglo pasado.

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Prácticamente todas las ramas de la química cuya evolución marcó el siglo XX se ini- ciaron y desarrollaron en parte en la última parte del siglo pasado. Junto a los casos ya citados cabe mencionar la aparición de la Química Agrícola y con ella la aplicación de compuestos de nitrógeno como fertilizantes. La síntesis del amoniaco, que se llevó a cabo a partir de los trabajos de Fritz Haber (1868-1934) y Karl Bosch (1874-1940), abriría luego la puerta a la fabricación de fertilizantes sintéticos, insecticidas y herbicidas y terminó con la dependencia de los nitratos naturales que constreñían la producción de fertilizantes y explosivos. En 1910 BASF comenzó la producción de amoniaco por el método de Haber-Bosch y en 1918, motivada por el bloqueo de guerra a que fue sometida, Alemania producía más de 200.000 t/año por este sistema (Appl, 1980). La síntesis del amoniaco supuso tecnológicamente el primer ejemplo de reacción catalítica a alta presión y con su dependencia del suministro de hidrógeno contribuyó al desarrollo de los procesos de gasificación de carbón que poco después se emplearían también en la obtención de combustibles sintéticos y metanol. Así, en 1922, BASF comercializa formaldehido, materia prima para la síntesis de resinas fenólicas, a partir de la oxidación de metanol procedente del gas de síntesis. El carbón, por otro lado, daría lugar durante la primera mitad del siglo XX a una poderosa industria de síntesis basada en el acetileno que se prolonga prácticamente hasta nuestros días (planta de ERT en Guardo, Palencia). En la tabla I se sintetizan ordenados cronológicamente algunos de los acontecimientos más importantes que se produjeron desde principios del siglo XIX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en cuanto al desarrollo de la industria química en el mundo. El punto de partida corresponde a la generalización de la máquina de vapor hacia 1800 y el final al final de la carboquímica como base de la industria química de síntesis.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la evolución de la industria química es tal que sus necesidades no pueden satisfacerse sólo con la aportación de la química tradicional por un lado y de la ingeniería mecánica por otro. Ésta, en el periodo que se conoce como Revolución Industrial, se desarrolló prácticamente sin emplear más personal especializado que los aprendices. En cambio, la química industrial de la época requirió la intervención de personal altamente especializado. Durante la última parte del siglo XIX el énfasis de la Industria Química estaba claramente orientado hacia el desarrollo de procesos. Hasta entonces esto se había llevado a cabo empleando máquinas y estructuras industriales relativamente simples; pero pronto algunas industrias comenzaron a requerir una ingeniería considerablemente más compleja (por ejemplo, las columnas del proceso Solvay). La importancia de este tipo de ingeniería específico fue explícitamente recono- cida en 1880 cuando se intentó fundar la Sociedad de Ingenieros Químicos de Londres (Davies, 1904).

La industria petroquímica nació con las primeras explotaciones de pozos petrolíferos en 1859 y su desarrollo, ligado en muchos aspectos al de la propia Ingeniería Química, si- tuará pronto al sector químico entre los más importantes de la actividad económica de los países desarrollados. La industria de refino del petróleo se inició en los Estados Unidos con el fin de suministrar carburantes para automoción y se extendió después a todo el mundo como industria suministradora de materias primas para otras industrias de trans- formación. Una de las modificaciones fundamentales en la primitiva destilación del pe- tróleo para separar fracciones tipo gasolina y que permitió el desarrollo a gran escala de la petroquímica, fue la introducción de las operaciones de craqueo de fracciones pesadas. Por un lado se consiguió incrementar considerablemente la proporción de combustibles ligeros que podían obtenerse del petróleo. Por otro se produjeron grandes cantidades de etileno

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que se convirtió en el producto de cabecera de mayor importancia económica para la síntesis química en sustitución del acetileno (Dosher, 1976).

Muchas síntesis petroquímicas comenzaron a realizarse para suministrar componentes a determinados combustibles. Por ejemplo, la síntesis del cumeno comenzó hacia 1930 mediante alquilación de benceno y propileno con el fin de emplearlo como componente de alto octanaje en gasolinas de aviación. Posteriormente comenzó a ser empleado en la fabricación de fenol y acetona. En los años cuarenta se descubrió la acción detergente de los sulfonatos de alquilbenceno que comenzaron a producirse mediante alquilación de Friedel-Crafts del benceno con una mezcla de isómeros C 12 obtenidos a partir del propi- leno. Históricamente el benceno se empleó en la producción de etilbenceno, cumeno y ciclohexano y, en cantidades menores, de anilina, alquilatos para detergentes y anhídrido maleico. Hoy constituye el segundo producto básico más importante de la petroquímica de síntesis después del etileno. El impulso definitivo se produjo durante la Segunda Guerra Mundial y como consecuencia de la necesidad de disponer de cantidades crecientes de caucho, polímeros, fibras sintéticas, explosivos y un largo etcétera que prologó el de- sarrollo de la química que tendría lugar en las siguientes décadas (Meyers, 1986).

Mientras en Estados Unidos el petróleo dominó pronto toda la industria de síntesis or- gánica, en Europa, el carbón mantuvo durante bastante tiempo una situación de privilegio. En Alemania, los procesos de Fischer-Tropsch y de Bergius, consiguieron obtener combustibles de tipo gasolina y gasóleo a partir de carbón, lo que contribuyó notable- mente al sostenimiento de la maquinaria de guerra alemana hasta 1945. Con posterioridad al fin de la contienda, la mayor facilidad y economía de extracción y tratamiento del petróleo provocó una rápida sustitución del carbón como materia prima. Aún en 1950 la casi totalidad de la producción de etileno en Europa era de origen carboquímico, mientras que una década más tarde la situación se había invertido.

Los años setenta del siglo pasado estuvieron marcados por sucesivas crisis económicas provocadas por el encarecimiento de los precios del petróleo, paralelamente a las cuales se produjo un replanteamiento de la dependencia de este producto como fuente de energía y materia prima. No obstante los procedimientos para la obtención de carburantes y productos como el gas de síntesis capaces de propiciar una industria química basada en el carbón carecen por el momento de viabilidad económica. De hecho, los precios del pe- tróleo se han mantenido en niveles relativamente bajos durante la mayor parte de las dos últimas décadas del siglo XX debido a la aparición de nuevos yacimientos y a la debilidad política del cártel de la OPEP. Por otro lado, el gas natural se ha incorporado con fuerza en todo el mundo occidental como materia prima de primer orden para la generación de energía debido a su menor impacto ambiental. Precisamente la incorporación del gas natural como materia prima química ha revitalizado las vías de producción que arrancan en el gas de síntesis, ahora obtenido mediante reformado de gas natural.

En la tabla I se indican los acontecimientos más significativos relacionados con la indus- tria química desde la Revolución Industrial hasta 1986. (Se han evitado los últimos diez años para mantener cierta perspectiva.) Se mencionan también algunos de los principales descubrimientos científicos (Eyring, 1976; Tarbell, 1976; Zubieta y Juckerman, 1976; Morris et al., 1992; Bunch y Hellemans, 1993).

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Tabla I. Acontecimientos históricos en el desarrollo de la Industria Química

AÑO

ACONTECIMIENTO HISTÓRICO

 

~1720

Desarrollo de la máquina de vapor de Newcomen.

 

1749

Comienza a utilizarse en Inglaterra el método de las cámaras de plomo para la

1750-1830

fabricación de ácido sulfúrico. Límites convencionales de la Revolución Industrial británica.

~1760

James Watt mejora la máquina de vapor de Newcomen.

1789

Nicholas Le Blanc desarrolla su proceso para producción de carbonato sódico a partir de cloruro sódico.

1802

Fundación de la empresa du Pont de Nemours and Company (Du Pont) que construye una planta de producción de pólvora en la margen del río Brandywine River, Wilmington, Delaware.

1806

Se construye la primera planta de sosa Le Blanc en Charlefontaine (Francia).

 

1811

Primera fábrica de gas en Freiburg (Alemania).

1822

Comienza a operar en Inglaterra la primera planta de destilación de alquitrán de hulla.

1831

Phillips descubre en Inglaterra el método de contacto para la producción de ácido sulfúrico; sin embargo el proceso no se generalizó hasta la última década del siglo.

1839

Goodyear y Hanckock descubren el efecto vulcanizante del azufre sobre el

 

1845

caucho natural.

1846

Se consigue sintetizar el ácido acético. Se utiliza en el Massachusetts General Hospital de Boston el primer antiséptico

1847

quirúrgico consistente en una esponja empapada en éter.

 

~1850

Se fabrica por primera vez la nitroglicerina.

1853

Samuel Kier construye en Pittsburgh la primera refinería de petróleo.

1854

Se extrae y comienza a utilizarse queroseno a partir del petróleo. Se constituye en Estados Unidos la Pennsylvania Rock Oil Company, primera compañía petrolífera del mundo.

1855

Se obtienen aluminio mediante reducción con sodio. Se comienza a utilizar el procedimiento Bessemer. Benjamin Silliman obtiene en New Haven, Connecticut, alquitrán de petróleo,

naftaleno y

varios agentes disolventes.

1856

William H. Perkin consigue producir en Inglaterra el primer colorante sintético, la mauveína.

1859

E. L. Drake lleva a cabo las primeras perforaciones de pozos petrolíferos que tienen lugar en Titusville, Pennsylvania. Este hecho se toma convencionalmente como el punto de partida de la industria del petróleo.

1862

Alexander Parkes presenta en la Gran Exposición Internacional de Londres la Parkesina, un nitrato de celulosa concebido como un sustituto del marfil y las

conchas de tortuga.

1863

Ernest Solvay perfecciona el procedimiento Solvay de obtención de carbonato sódico John Hyatt inventa en Albany, New York, el celuloide, un nitrato de celulosa

desarrollado con un coste muy inferior al de la Parkesina.

 

1865

Se construye el primer oleoducto de los Estados Unidos desde el campo de Titusville hasta una línea de ferrocarril próxima.

Se fundan BASF (Badische Anilin- und Sodafabrik); Farbwerke Meister,

Lucius y

Bröning en Hoechst; y Farbwerke Bayer en Elberfeld (luego en Leverkusen).

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Tabla I. Acontecimientos

...

(continuación)

AÑO

ACONTECIMIENTO HISTÓRICO

1866

Alfred Nobel descubre la dinamita.

1869

BASF comienza la fabricación de la alizarina (Alemania).

1870

Comienza la producción de celuloide, el primer plástico sintético y durante cuarenta años el único en explotación comercial.

1876

Se funda la American Chemical Society (ACS) en Estados Unidos.

1880

Andrew Carnage desarrolla el primer gran horno de acero. George Davis propone la fundación de la «Society of Chemical Engineers» en Inglaterra.

1882

Thomas Edison construye la primera instalación hidroeléctrica en Appleton, Wisconsin.

1883

Osborne Reynolds publica su célebre artículo donde propone el número adimensional que actualmente lleva su nombre.

1884

Solvay Process Co. comienza a explotar en Syracuse, Estados Unidos, el proceso Solvay.

1885

El químico francés Hilaire Chardonnet inventa la Viscosa Rayon. Karl Benz desarrolla en Alemania el motor de gasolina. Con anterioridad, la gasolina era una fracción inútil del petróleo que debía separarse del queroseno de iluminación por su tendencia a explotar y el consiguiente riesgo de incendio.

1886

Se construye en Inglaterra el Glueckauf, primer petrolero moderno, que fue adquirido por Alemania.

1888

George Davis expone una serie de doce conferencias sobre Ingeniería Química en Manchester, Inglaterra. En el Massachusetts Institute of Technology comienza el primer programa en Ingeniería Química de los Estados Unidos, de cuatro años de duración.

1889

Se obtienen por primera vez hidróxido sódico y cloro.

1890

Comienza a funcionar la primera fábrica de seda artificial en Chardonnet (Francia).

1892

Primera obtención industrial del carburo de calcio en horno eléctrico por T.L. Wilson en las cataratas del Niagara. Diesel desarrolla su motor de combustión interna.

1895

Linde desarrolla su proceso para licuación de aire.

1897

BASF produce índigo sintético a escala industrial en Alemania.

1899

Síntesis y comercialización de la aspirina por parte de Bayer.

1901

George Davis publica «Handbook of Chemical Engineering». Comienza la explotación de pozos petrolíferos en Oriente Medio.

1903

Se funda la Ford Motor Company.

1905

Es el «año milagroso» de Einstein en el que formula la Teoría Especial de la Relatividad, establece la ley de equivalencia masa-energía, crea la teoría del movimiento browniano y formula la teoría fotónica de la luz.

1908

Se funda el American Institute of Chemical Engineers (AIChE). El químico suizo Jacques Brandenberger descubre el celofán. En su laboratorio de Yonkers, New York, Leo Baekeland descubre la baquelita.

1910

La General Bakelite Company comienza la producción de baquelita, que se utiliza ampliamente desde entonces como aislante eléctrico. En Ludwigshafen, Alemania, se produce por primera vez amoniaco sintético empleando

1911

Sir Ernest Rutherford propone su teoría acerca del núcleo atómico.

13

Tabla I. Acontecimientos

...

(continuación)

AÑO

ACONTECIMIENTO HISTÓRICO

1912

Se detecta el protón y el electrón en la cámara de niebla de Wilson. Obtención del duraluminio y varios aceros especiales.

1913

La compañía Standard Oil Co. comienza el craqueo térmico de petróleo en su planta de BASF comienza el desarrollo en Alemania de la síntesis de Fischer-Tropsch. Niels Bohr propone su modelo atómico.

1915

Arthur D. Little propone el concepto de Operaciones Unitarias. En la batalla de Ypres, el ejército alemán utiliza por primera vez un gas tóxico, el cloro, como gas de guerra. Las investigaciones sobre gases tóxicos fueron supervisadas por Fritz Haber, cuya esposa se suicidó al no conseguir evitarlas. Corning Glass Works comercializa el vidrio Pyrex.

1916

William H. Walker y Warren K. Lewis, profesores del MIT, crean una escuela práctica de Ingeniería Química.

1918

Fritz Haber recibe el Premio Nobel por su trabajo sobre la síntesis de amoniaco. El premio es fuertemente protestado a causa de la implicación de Haber en la guerra química. Comienza la producción de acetona en Terre Haute, Indiana.

1920

Se desarrolla progresivamente la síntesis en gran escala de acetato de celulosa, polímeros acrílicos y poliestireno. Se crea un departamento independiente de Ingeniería Química en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. La Standard Oil Co. produce en New Jersey alcohol isopropílico, el primer producto petroquímico que se comercializa.

1922

Thomas Midgley utiliza tetraetilplomo como antidetonante de la gasolina.

1923-1925

BASF consigue la primera síntesis del metanol y desarrolla la síntesis de Fischer- Tropsch para la obtención de hidrocarburos sintéticos.

1925

Comienzan a utilizarse antioxidantes para el caucho.

1926

Du Pont y la empresa Commercial Solvents empiezan a producir metanol sintético en Estados Unidos.

1929

Hundimiento de la Bolsa de Nueva York en el «viernes negro» dando origen a una fuerte depresión. Alexander Fleming observa el efecto del hongo Penicillium Notatum sobre el crecimiento bacteriano.

1931

Du Pont de Nemours sintetiza el neopreno, un elastómero sintético.

1933

Se descubre el polietilieno después de una larga serie de investigaciones sistemáticas emprendidas por W. H. Carothers en la empresa británica Imperial Chemical Industries. Fritz Haber abandona Alemania debido a su ascendencia judía. Du Pont comienza la producción de tejidos de Rayon.

1935

Wallace H. Carothers, ahora en Du Pont, descubre el Nylon.

1936

La empresa Rohm & Haas comercializa materiales plásticos de metacrilato de metilo. Se utiliza el proceso Houdry para el craqueo catalítico de petróleo.

1937

Dow Chemical comercializa en gran escala poliestireno.

1939

Enrico Fermi, Otto Hahn, F. Strassman, Lisa Meitner y Otto Frish descubren la fisión nuclear. Se utilizan tejidos de nylon para la fabricación de medias.

14

Tabla I. Acontecimientos

...

(continuación)

AÑO

ACONTECIMIENTO HISTÓRICO

1940

Se desarrollan las siliconas (lubricantes, recubrimientos y aislantes eléctricos de alta temperatura) y los adhesivos elaborados a base de resinas epoxi. Standard Oil Co. desarrolla un proceso de reformado catalítico con el fin de producir gasolina de octanaje elevado y de fabricar tolueno para la elaboración de TNT.

1943

Comienza la producción del pesticida DDT.

1944

Du Pont comercializa el Teflón.

1945

El consorcio alemán I.G. Farben (Interessen Gemeinshaft der Farbenindustrie) se

1945-1950

disuelve en las sociedades fundadoras: BASF, Bayer, y Hoechst. La compañía Anglovaal (Sudáfrica) obtiene los derechos de los procesos necesarios para realizar la síntesis de Fischer-Tropsch y funda SASOL (Süd-Afrikansee Strenkool Olie en Gaskorporasie) que produce desde entonces hidrocarburos líquidos a partir de carbón.

1950

Comienza la producción de benceno petroquímico y la sustitución en gran escala de la carboquímica tradicional, primero en Estados Unidos y luego en Europa.

1952

Du Pont introduce una fibra poliéster denominada Mylar.

1957

General Electric desarrolla los plásticos de policarbonato.

1960

Theodore Maiman construye el primer LASER basándose en los fundamentos expuestos por Arthur Schawlow.

1969

El río Cuyahoga alcanza niveles de contaminación tales que se inflama a su paso por Cleveland.

1970

Se constituye la agencia de protección ambiental de los Estados Unidos (EPA).

1973

Mario Molina y Sherwood Rowland clarifican el papel de los hidrocarburos clorado en la destrucción del ozono estratosférico. Como consecuencia de la Guerra del Yom Kippur se triplica el precio del barril de petróleo, comenzando la primera crisis petrolífera.

1975

General Motors introduce los primeros convertidores catalíticos para la oxidación de los hidrocarburos y del monóxido de carbono de los escapes de los automóviles.

1976

Seymour Cray, de Cray Research, construye el primer superordenador, el Cray-1. En Canadá se aprueba la primera reglamentación del uso de CFC en aerosoles.

1978

Comienza a limitarse en Estados Unidos la cantidad de plomo añadida a las gasolinas

1979-1980

para evitar la desactivación de los catalizadores. La OPEP desencadena la segunda crisis del petróleo.

1983

Carl Sagan, junto a un otros científicos, publica un informe sobre las consecuencias climáticas a largo plazo de una guerra nuclear, el «invierno nuclear».

1984

Accidente en una planta de Union Carbide en Bophal, India, con un resultado de más de dos mil muertos. Sigeru Chubachi publica su descubrimiento del «agujero de ozono» en la Antártida, no reconocido por la comunidad científica hasta después de que J. Farman, un científico más prestigioso, publicase datos casi idénticos en Nature.

1986

El reactor número cuatro de Chernobyl, en Kiev, Ucrania, libera a la atmósfera grandes cantidades de isótopos radiactivos. K. Alex Muller y George J. Bednorz descubren un material superconductor a 30 K, inaugurando la era de los superconductores de alta temperatura.

1988

La microscopía de efecto túnel, permite «ver» la molécula de benceno.

1989

El Exxon Valdez se hunde en las costas de Alaska

15

La Industria Química española

La actividad de la industria química española ha estado caracterizada por los mismos factores que determinaron el conjunto del desarrollo industrial del país. Los períodos de aislamiento y proteccionismo de la economía española unidos al desinterés por el desa- rrollo de la técnica y la ciencia, han motivado que la industria en general y la química en particular sea poco competitiva, anticuada, y fuertemente dependiente del exterior en cuanto a tecnología. En el siglo XIX, mientras en gran parte de Europa se produce un fuerte proceso de industrialización cuyas líneas generales se han relatado en el apartado anterior, en España, el panorama es sombrío. La inestabilidad política y una sociedad básicamente agrícola anquilosada en el pasado impiden a España sumarse al desarrollo de los países del centro del continente. En 1841 se instala en Burgos la primera fábrica de papel en continuo, en 1872 se constituye la Sociedad Española de la Dinamita en Bilbao y en 1885 la primera fábrica de colorantes sintéticos en Barcelona. A principios de siglo se crean varias empresas químicas básicas importantes como Unión Española de Explosivos (1896), la Sociedad Electroquímica del Flix (1897), Cros (1904), Solvay (1908) y la Sociedad Española de Carburos Metálicos (1908). Estas primeras fábricas se caracteri- zaron por una fuerte dependencia exterior derivada del deficiente desarrollo de la industria de base, tanto en lo que se refiere a aspectos tecnológicos como por la obligada im- portación de materias primas.

A la guerra civil (1936-1939), seguiría un período de dificultades políticas con los regí- menes democráticos al que seguiría un bloqueo económico impuesto por los países ven- cedores de la Segunda Guerra Mundial, lo que obligó a la empresa española a desarro- llarse en un contexto de autarquía y sometida a unas carencias tecnológicas extremas. La actividad de la industria química en este período se caracterizó por su reducida capacidad de producción y su total aislamiento comercial. La participación del sector en la economía española fue mínima. Con todo, en 1939 surge la industria farmacéutica con la cons- titución de Unión Química del Norte (Bilbao) y en 1940 se crea el Sindicato Vertical de Industrias Químicas que engloba solamente empresas cuyo principio es el cambio de naturaleza de la materia. El que dicho Sindicato no considerase todas las actividades químicas en el sentido moderno de la palabra fue debido principalmente a que se utiliza- ban criterios de clasificación más económicos y laborales que científicos (López-Mateos,

1988).

El aislamiento exterior de España se rompió con la firma del Convenio de Amistad y Cooperación con Estados Unidos de 1953 y, tomó cuerpo con las medidas del llamado - posteriormente, porque nunca recibió este nombre de forma oficial - Plan de Estabiliza- ción de 1959. Las medidas de liberalización del comercio exterior, unificación de los tipos de cambio vigentes hasta entonces y los incentivos creados para la industrialización del país, generaron un marco de expansión que se mantendría hasta las crisis petrolíferas de los años setenta. Aprovechando además la bonanza económica mundial de los años sesenta, que constituyó una fase de crecimiento sin precedentes en la historia económica moderna, y apoyado por la voluntad del Ministerio de Industria de desarrollar un tejido industrial químico propio, comienza con cierta fuerza el crecimiento de la industria quí- mica española. En 1960 se crea Lummus Española, con lo que se constituye la primera oficina de ingeniería. El periodo viene marcado por la aparición de las petroquímicas con la Empresa Nacional Calvo Sotelo en Puertollano (hoy REPSOL) y se caracterizó por un desarrollo inicial de la industria transformadora, basada en una mano de obra abundante y

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con requisitos de inversión relativamente reducidos, al que siguió la implantación con fuerza de la industria básica. En este período, la industria química española multiplicó por cinco su producto, mientras la media del sector mundial tan sólo la duplicó. La fase de crecimiento termina con la repercusión en España de las crisis del petróleo de 1973 (lo que se produce en 1974-1975 coincidiendo con la transición política) y 1979.

La crisis de los años setenta resultó particularmente intensa en España debido al retraso de las medidas de ajuste provocado por la delicada situación política del país. Además, la industria encontró dificultades adicionales debido a (i) la diseminación y minifundismo empresarial, (ii) el desequilibrio entre industrias básicas y transformadoras, (iii) la falta de investigación aplicada, (iv) las dificultades a la integración vertical propiciadas por una elevada penetración de capital extranjero, (v) la falta de una adecuada red de comer- cialización y (vi) la falta de normalización y los defectos de calidad originados por prác- ticas de fabricación anticuadas (Nava, 1993). Algunos de estos factores han demostrado ser estructurales y como consecuencia, la industria química española ha venido regis- trando de forma continua una pérdida de competitividad debido no sólo a una coyuntura económica desfavorable, sino especialmente al desinterés de las empresas españolas en la investigación y el desarrollo de procesos propios y a su escasa agresividad en cuanto a la penetración en nuevos mercados (Puechel, 1993). Estos fenómenos se han manifestado en forma de una progresiva implantación de las empresas multinacionales tanto en el mercado como en la propiedad (Bayer, Hoechst, BASF, Du Pont) y gestión de las empre- sas nacionales (Montedison, BP) y la aparición de porcentajes de propiedad importantes de empresas nacionales que han pasado a manos de capital internacional especulativo.

La Tabla II muestra los principales datos de las diez mayores empresas del sector en Es- paña según datos del año 2000. El dominio de Repsol (Grupo) es tradicional en esta cla- sificación, sin embargo, se aprecia una reducción progresiva de la distancia con el resto. En 1989 triplicaba las ventas del entonces segundo grupo (CEPSA) y multiplicaba por diez las cifras de BAYER, entonces en séptima posición (Casado, 1990).

Tabla II: Datos de los diez mayores grupos de empresas del sector químico español.

     

Beneficio

 

Recursos

     
             

Grupos de empresas

 

Facturación

Neto

Cash-Flow

propios

Inversiones

 

Plantilla

             
   

1526.67

-18.93

-

266.00

259.00

 

1487

Repsol Química S.A Dow Chemical Ibérica S.A.

 

1246.66

30.63

93.80

309.17

-

 

540

Bayer Hispania S.A.

 

1017.00

68.00

-

217.03

41.01

 

2203

Basf Española S.A.

 

740.60

25.68

57.28

216.50

21.52

 

962

Solvay Ibérica S.L.

 

740.00

-

-

213.64

60.10

 

2396

   

484.48

11.39

22.76

69.69

5.55

 

520

Atofina España S.A. Fertiberia S.A.

 

474.80

65.35*

79.07*

206.90

-

 

1750

Petroquímica Espa-ñola S.A. (Petresa)

 

335.97

45.59

68.35

139.57

-

 

266

Sociedad Española de Carburos Metálicos, S.A.

 

331.34

42.35

-

267.05

   
  • 36.20 1322

Energía e Industrias Aragonesas EIA S.A.

 

317.41

16.47

37.91

205.91

   
  • 20.13 1215

(Datos en millones Euros, excepto "Plantilla"; * Últimos datos disponibles [=] 1999) Fuente: Revista Fomento de la Producción, Octubre de 2001

17

La industria química española ha caracterizado tradicionalmente por un índice de creci- miento superior al de otros sectores industriales y se le ha reconocido además de un ele- vado potencial de crecimiento en relación al conjunto de la Unión Europea (Galán Zazo, 1997). No obstante, como regla general, la tecnología que emplea esta anticuada, su grado de automatización es bajo y su capacidad para generan intangibles muy reducida. Existe además una notable tendencia a la concentración de la producción en grandes empresas sectoriales y una acusada dependencia del extranjero en cuanto a capital y tecnología que se agrava por la escasa inversión que se destina a investigación y desarrollo. La necesidad de destinar fondos al desarrollo de procesos y de industrias de alta especialización se pone de manifiesto cuando se considera que más del 30% de las ventas de la industria química española corresponden a productos de base.

Referencias

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1990.

CEE (Comité de Química), Chemical Science and Technology. Needs for the 1990's, Enero,

1990.

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1904.

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