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Han, B. (2014). Psicopolítica.

Barcelona: Herder Editorial

Resumen:

“Protégeme de lo que quiero”

Jenny Holzer, cita con la que se abre el libro

Lo que plantea Byung-Chul Han en el fondo es que el capitalismo decimonónico, la sociedad


disciplinaria y la biopolítica descrita por Foucault, el poder represivo y el panóptico de Bentham,
fueron superados por una forma mucho más eficiente de control, el neoliberalismo con la
psicopolítica. Todos los medios de control anteriores eran insuficientes, no eran muy poderosos si
se los piensa bien, si se tiene que obligar por la coacción física a las personas, significa que hay poco
poder, cuando de verdad hay poder es cuando este no se pone en duda y se sigue voluntariamente.

El capital encontró una forma más eficiente de reproducirse y maximizarse, ahora da libertad,
pero nos seduce, nos estimula, y por medio de su seducción hace que los sujetos creyéndose libre
caigan en sus redes. El poder anterior era muy limitado, tenía que obligar, en el neoliberalismo los
mismos sujetos corren hacía él. Se supera el panóptico Benthamiano, ahora los individuos solos
construyen el panóptico (El Big Data), y solos se confiesan y desnudan (internet, redes sociales, los
datos que van al Big Data), antes el panóptico tenía un lugar desde el donde miraba, solo tenía la
visión de las conductas externas de los reclusos, y tenía solo una perspectiva y muchos puntos
ciegos, el nuevo panóptico no tiene puntos ciegos, ve desde todos los lados, y tiene acceso hasta a
la psique y deseos de los sujetos.

El neoliberalismo explota nuestra libertad, nos seduce con emociones y deseos, el papel del valor
de cambio y la fetichización de la mercancía han llegado a un nivel impensado. El valor de uso daba
una posibilidad limitada de ganancia, por el contrario con el valor de cambio la posibilidad de
ganancia es ilimitada, es increíble la cantidad de significados que se han asociado a las mercancías,
hoy en día se venden emociones, actitudes, y así el neoliberalismo explota nuestras emociones,
tiene acceso a nuestra psique, por eso es psicopolítica.

Con este cultivo de la emocionalidad el neoliberalismo nos quiere volver a una situación pre-
reflexiva gobernados por la emoción y el afecto (cambiantes y volátiles, a diferencia del
sentimiento). Se están borrando los límites entre el mercado y el estado, en las elecciones por
ejemplo, nos comportamos como consumidores, reclamamos contra las mercancías que no nos
gustan, no somos ciudadanos, no proponemos, no debatimos, elegimos candidatos como a
mercancías, de acuerdo a emociones, y los partidos ofrecen productos como empresas.

Se pasó del capitalismo al neoliberalismo y no al comunismo porque se eliminó a la clase


trabajadora como sujeto histórico, se convirtió a los trabajadores en empresarios, se nos convirtió
a todos en empresarios. Hoy todos somos empresarios de nosotros mismos y nos explotamos en
nuestra propia empresa que somos nosotros, cada uno es amo y esclavo de uno mismo, opresor y
oprimido, la lucha de clases pasó al interior del hombre. Ya no se puede distinguir con nitidez como
se hacía en el capitalismo clásico entre explotadores por un lado, y explotados por otro, hoy todos
somos explotados y explotadores, hoy todos estamos en una lucha contra nosotros mismos por
optimizarnos infinitamente, todos sufrimos el neoliberalismo, y al que se sale o está en contra de
esta lógica, se le aparta como raro o anomalía, el sistema es perfecto. Hoy no puede haber una
revolución porque no hay una clase trabajadora, antes, en las fábricas los obreros eran explotados
y todos compartían esa situación, por eso podía surgir la solidaridad entre ellos, ahora cada uno es
explotado y explotador por eso es difícil que surja esa solidaridad de clase, por el contrario, lo que
surge cuando esta lucha con uno mismo tiene malos resultado es el depresivo, por eso la depresión
es de las enfermedades del momento.

En esta optimización sin fin siempre nos sentimos culpables de no poder hacer más, el deber que
se imponía tenía un límite en que se realizaba, sonaba la campana y las personas se iban a sus casas,
en cambio en el neoliberalismo se pasó del deber disciplinario al poder hacer que trae la
psicopolítica, y ese es ilimitado, es por este carácter ilimitado que siempre nos sentimos culpables
en el neoliberalismo, el capital es el nuevo Dios, y este capitalismo está siendo la única religión sin
expiación de la culpa, siempre hay que dar más.

Es por este imperativo de optimización sin límites que gobierna en el neoliberalismo que ahora
están de moda los coaching y entrenadores motivacionales, antes la explotación era más corporal
(biopolítica), era una explotación al cuerpo, por eso las formas de mejoría estaban relacionadas con
optimizar el cuerpo, hoy en la psicopolítica se explota nuestra mente, por eso las formas de mejorías
como las mencionadas tienen que ver con la mente. El autoexamen ya no es el protestante
Weberiano que buscaba pecados, ahora busca emociones negativas.

El Big Data es una nueva forma de control, con él se pueden controlar a las personas y predecir
tendencias de comportamientos. Para algunos es una nueva religión, el dataismo, entramos en una
obsesión por el dato, se cree que los datos son un espejo de la realidad, se habla del fin de la teoría,
ya no se siente necesaria, los datos hablan por sí mismos. Byung-Chul Han propone que el fin de la
teoría sería el fin del conocimiento y del espíritu, ya que la pura información no es conocimiento, si
no va unida a un relato, a una narración, no es conocimiento, no tiene profundidad, el conocimiento
es silogismo, es una narración, una estructura, no pura información. En la actualidad estaríamos en
un momento marcado por una sobreabundancia de información y nulo conocimiento, nulo espíritu,
esto caracterizaría el “zapeo” tan difundido.