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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

COLEGIO DE ANTROPOLOGÍA SOCIAL


“Minorías sexuales a principios y durante la primera mitad del
siglo XX”

Ensayo sobre el papel de estos individuos y como veía la


sociedad a estos grupos.

Teoría de la historia

Sección 2
David Sánchez Hernández
Matricula: 201427012
david.sanchez.buap@gmail.com

Profesora: Mtra. Lillian Torres González

24 / Noviembre / 2014
Introducción

El siguiente trabajo presenta el cómo se involucró y el papel que jugaban los grupos
transgénero, homosexuales, lésbicos y bisexuales a principios y durante la primera mitad del
siglo XX, realmente el trabajo es breve y lo que se pretende es retomar posturas de autores
que ya han tocado el tema, para dar cuenta de cómo se abordado el tema a lo largo del tiempo.
Si bien no existe como tal una historia hecha de los grupos homosexuales, lésbicos y
transgénero, se ha hecho una gran recopilación de datos periodísticos, narraciones, informes
policiacos entre algunos pocos escritos. Uno de los pocos escritores que ha decidido recabar
información al respecto fue Carlos Monsiváis el cual apoyo siempre a la minorías sexuales
(aunque hoy en día el termino minoría debería considerarse más a fondo). Uno de los sucesos
que más escandalizaron a la sociedad a principios del siglo XX, fue el baile de los 41
maricones, lo cual escandalizo a la sociedad de ese momento, ¿pero que importancia han
tenido o no han tenido estos grupos a lo largo de la historia?

Por cuestiones de pudor las personas evitaban hablar sobre estos temas diciendo: “de eso no
se habla en mi casa” (Monsiváis, 1981:301) ya que estas cuestiones, a partir del escrutinio
social resultaban incomodas y pecaminosas, se debe tener en cuenta que las personas aún se
encontraban con una gran carga religiosa en cuanto al actuar de las personas, por lo que todo
el peso de la ley y sobre todo de la sociedad se vio reflejada en los castigos impuestos a estas
personas.

Lo que igual se debe aclarar antes de abordar de lleno el tema es que lejos de que la sexualidad
es un tema biológico y “natural”, el género termina por ser una construcción social y por lo
tanto histórica. Es por ello que a lo largo del tiempo la manera de relacionarse eróticamente
y de expresar la sexualidad ha cambiado, ello se debe a la cultura cambiante y a que el amor
se representa de distintas formas dependiendo la temporalidad.
A pesar de las múltiples evidencias en este sentido, la historia a desconocido a los diferentes
actores transgénero, bisexuales, lésbicos etc. como una categoría que debería ser explicada y
analizada, convirtiendo a las minorías sexuales en grupos ocultos y será de mano de la
liberación femenina que ambos grupos podrán lograr obtener una voz más potente ante la
historia y los movimientos sociales.

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Desarrollo:

El baile de los 41 maricones fue un hecho que escandalizo a la sociedad en su momento, se


trató no generar un gran alboroto, dado a que la mayor parte de los que estaban en el evento
eran hombres de clase alta. “Así que a las tres de la mañana del domingo 18 de noviembre
de 1901, en la céntrica calle de la Paz (hoy calle Ezequiel Montes) la policía interrumpe una
reunión de homosexuales, algunos de ellos vestidos de mujer… De ellos, 22 visten
masculinamente y 19 se travisten” (Monsiváis, 2001).
El castigo a los “maricones” fue de ante mano una falta a sus derechos, pero en ese momento
lo único válido para la sociedad, era lo impúdico del acto, el solo hecho de pensar en hombres
cometiendo amoríos con otros hombres disfrazados de mujer resultaba inconcebible sobre
todo ante los ojos de dios. Esto es a comienzos del siglo XX y con ello se crea un tabú
alrededor del número 41 que incluso hoy en día es perceptible. “En México el número 41 no
tiene ninguna validez y es ofensivo para los mexicanos [...] La influencia de esa tradición es
tal que hasta en lo oficial se pasa por alto el número 41. No hay en el ejército División,
Regimiento o Batallón que lleve el número 41. Llegan hasta el 40 y de ahí se salta al 42. No
hay nómina que tenga renglón 41. No hay en las nomenclaturas municipales casas que
ostenten el número 41. Si acaso y no hay remedio, el 40 bis. No hay cuarto de hotel o de
Sanatorio que tenga el número 41. Nadie cumple 41 años, de los 40 se salta hasta los 42. No
hay automóvil que lleve placa 41, ni policía o agente que acepte ese guarismo” (Urquizo,
2001).
La manera en que lograron evitar más ensenas de esta índole, fue construyendo una imagen
de mofa, ridiculización y de marginación ante estas personas, ya que el poder siempre querrá
vigilar y controlar a quienes transgredan sus normas, en este caso, de corte sexual.
Por otro lado a durante la revolución mexicana destacó una mujer cuyo papel fue importante
no solo por los aspectos guerrilleros, sino por la aceptación que logro ante muchas personas,
a tal grado que incluso pudo mantener relaciones con otra mujeres.
Amelia Robles, una joven que inicio su masculinización una vez que ingreso a la revolución,
aunque lo correcto sería decir que la revolución le permitió poder mostrar verdaderamente lo
que ella sentía, creía y en pocas palabras el varón que ella creía y quería ser.

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Por razones más vitales que bilógicas Amelio Robles, que antes fuera Amelia, tuvo que
forjarse una actitud viril, y en medio de la rudeza de la guerra, tuvo que forjarse una identidad
social y subjetiva masculina. Dejando de lado la cuestión biológica, esta mujer logró
establecer con su cambio de género una imagen alrededor de “él” que le permitió no solo
mandar, si no que le respetaran como el varón que el mismo formó.
El Coronel Robles va a encarnas por completo aquel ideal que se buscaba en el soldado
revolucionario, el cual era valeroso, arrojado, con la capacidad de reaccionar de manera
inmediata y violenta a las agresiones, y todo ello Robles pudo conseguirlo, incluso el hecho
de relacionarse de manera afectiva con mujeres no le resultaba complicado.
Pero ¿que representó la revolución a aquellas mujeres que decidieron tomaran las ramas
tomando roles viriles? “En la guerrilla Amelia descubrió “la sensación de ser completamente
libre”—palabras suyas— algo que no conoció mientras vivía como mujer en un poblado del
que generalmente sólo se salía a pie” (Cano, 2009). Con ello podemos entender como el
hecho de poder mostrarse tal cual eran, sin el miedo a las cuestiones religiosas y a la mirada
de desapruebo de la comunidad fue de suma importancia para lograr su libertad y su
supervivencia. Por medio de esta revolución, podían sentir de ante mano una libertad desde
su pensamiento hasta su manera de actuar. Aunque no es posible precisar el número de veces
que se frecuentaba el travestismo en la Revolución mexicana, existen noticias de mujeres
como María de la Luz Barrera, zapatista, o Ángel/ Ángela Jiménez, maderista, quienes
adoptaron una identidad masculina durante la guerra para más tarde volver a usar ropa de
mujer y desempeñar papeles sociales femeninos, como madres y esposas, una cuestión que
nunca sucedió con Amelio Robles dado que él se sintió identificado y liberado con el nuevo
rol que adoptó. “Es decir el travestismo durante la revolución mexica se dio muchas veces
solo como una cuestión de supervivencia” (Cano, 2009), y no con un cargo emocional, en
general, de los datos registrados que se tienen, el travestismo se daba de una mujer a una
figura masculina, ya que les servía como un método de poder encajar, y así podían ser útiles
para la guerra, pero una vez terminada la revolución, volvieron a tomar un rol femenino, con
ello nos podemos percatar que a partir de las influencias del medio los seres humanos nos
adaptamos a las condiciones necesarias para poder subsistir, en este caso, tomar un rol
distinto, para protegerse.

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Así pues, la capital del país representaba para muchos de los homosexuales inmigrantes de
provincia en aquellos años, como un “espacio de libertad” que, en palabras del propio
Nandino, se podían “perder” entre las multitudes y pasar desapercibidos con mayor facilidad.
Este cambio, que aún se lleva de manera gradual, lo describe Monsiváis de la siguiente
manera. “Si la Revolución Mexicana no admite la ‘traición a la especie’, sí fomenta los
espacios donde se alojan lo insólito y lo antes inconcebible, y en la capital ya no porfirista ni
sujeta del todo a la moral y las buenas costumbres, hay mujeres libres no calificadas de
prostitutas y homosexuales que circulan sin el temor de ser asesinados o ultrajados, como
sucede en provincia” (Monsiváis, 2004).
Una vez concluida la revolución, se comenzaron a notar más los grupos y personas
homosexuales o lesbianas, ya que los que se mostraban tal cual eran, es porque contaban con
un estatus y una posición económica estable. Con ello se puede dar cuenta que una vez
concluida la revolución no solo se dio una nueva pauta para el país, si no que en perspectiva
se dio una mayor apertura para las minorías sexuales, pero a colación salieron muchas
personas que aun consideraban pecaminoso y como una falta a la mora el realizar acciones
referentes a lo que se denominaba practicas sodomitas.
Por lo que se volvió a deshumanizar a los grupos homosexuales y lésbicos, por lo que la
revolución solo fue una muy pequeña abertura en cuanto a una nueva idea alrededor de la
vida en pareja, y es a partir de ello, que se comienza a llevar un mensaje el cual pedía
igualdad, y a ello se le suman los grupos feministas que de igual modo buscaban una
aceptación ante la sociedad, y que dejara de considerárseles solo objetos del hogar. Las luchas
de homosexuales, lesbianas y transgénero han estado siempre apoyadas por grupos
feministas.
Si bien no se logró lo pretendido por el gobierno pos-revolucionario en cuanto a castigar
como en los tiempos de Porfirio Díaz a los homosexuales (en gran medida porque en los
cargos públicos se encontraban funcionarios homosexuales, como hoy en día) ya que
truncaría con el ideal que buscaba la revolución para a libertad de los individuos, si se empezó
a estigmatizar a través de revistas y periódicos a estos grupos, por lo que inicia la inserción
de la homofobia en 1921 en la revista Actual, y por poetas como Manuel Maples Arce, el
cual acusaba que no se mantenía el discurso oficial nacionalista, el cual consistía en una
postura viril y Julio Jiménez Rueda publica en El Universal su controvertido ensayo “El

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afeminamiento en la literatura mexicana”, que impacta notablemente la aprehensión de la
figura de los Contemporáneos. La comunidad mexicana absorbía de manera rápida todas las
falacias que se decían alrededor de las minorías sexuales, por lo que muchos hombres y
mujeres deben permanecer en el anonimato y tener sus relaciones en la clandestinidad, para
ello se comienza a generar lugares de encuentros clandestinos, lo cual permite a los policías
extorsionarlos, argumentando “faltas a la moral”. Emerge lo que se determinaba como
literatura viril, que mitifica el machismo de la revolución, y se pretende generar lo mismo en
todas las ramas de lo artístico, es en ello donde Diego Rivera plasma al hombre activo y
renovado, por lo que al concebir lo nacionalista como sinónimo de macho, de revolucionario,
el “anti-nacionalismo” de los Contemporáneos so volvió una homosexualidad amenazante
para el proyecto creciente del país y la nueva cultura que se intentaba fundar.
Se comienza a denigrar aún más a estos grupos dado que consideraban que eran causantes de
una mala imagen a la sociedad, pero en este punto ¿por qué México tiende a ser un país tan
homofóbico en esta transición, he incluso hoy en día? La revolución a mi parecer cargo
consigo ideales sumamente erróneos, o por lo menos en éste caso así fue, ya que al tratar de
mantener una imagen victoriosa, se adoptó la postura de una persona con ideales de violencia
lo que consideraban “viril, por lo que más que estar en contra de grupos homosexuales,
bisexuales o lésbicos, se aferraron a atacar a los grupos transgénero, aquellos que son
afeminados o son marimachas, ya que van en contra de toda “lógica natural”, como otro
método de denigración se comenzaron a crear parodias haciendo referencia a las “loquitas”
donde se le “demostraba” a la audiencia cual reprobable era la conducta de estos individuos
afeminados. Todas estas acciones siguieron y no dejaron que se generará un dialogo, por lo
que tanto transexuales como homosexuales y lesbianas comenzaron a crear sus lugares de
“encuentros” en los cuales conocían personas, se llevaba el juego de manos bajo la mesa y
no pasaba del coito visual, en 1949, el número de sexoservidores transexuales aumento, y a
la par el número de crímenes de odio hacia estos individuos igual aumentó.
A pesar del trabajo de ayuda de parte de Carlos Monsiváis y otras personas que deseaban dar
un mensaje de tolerancia a la otredad, este nunca se pudo dar completamente. Juan José
Arreola en su libro la feria (1963), puedo captar las ideas de los pueblos y ciudades pequeñas
alrededor de las minorías sexuales, por lo que a los que aceptan su condición no les queda

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más que aceptar el repudio de todos, o en el otro caso omitir su situación y fingir llevar una
vida “normal”.
No es hasta 1950 cuando surge lo que Monsiváis considera una nueva generación de gays,
dado que se empieza diseminar un poco el hecho de su existencia, por lo que es común verlos
en conciertos de la condesa o en restaurantes finos, comienza a destacar su “gremio” siendo
modistas de figuras como Diego Rivera, María Félix, Dolores del Río, etc. Pero si bien se
logró una mayor aceptación el peso de las figuras religiosas siguieron presentes a tal grado
que condenaban tajantemente a los “sodomitas” por estar en contra de la ley de dios, es por
ello que las luchas en busca de una igualdad siguieron para encontrar su mayor auge en los
movimientos estudiantiles.

Conclusión:
En muchas ocasiones las personas transgénero, durante la revolución fueron vistas como
símbolos de una trasgresión, la cual da pie a visiones de libertad y en otras ocasiones ha
generado que se vea de manera negativa y hasta grotesca, ya que argumentan que su género
y aspecto físico es una ofensa, considerando que refuerza el estereotipo de lo masculino y lo
femenino, pero para el caso se debe de hacer un análisis más extenso, la identidad sexual no
es determinante para concebir un género propio, y esto tampoco es determinado de algún
aspecto en específico, sino que por lo contrario, se encuentra inmerso en cuestiones sociales,
las cuales involucran a su vez la constante lucha (en el caso de la revolución mexicana) entre
lo urbano y lo rural, los recursos culturales en cuanto a lo masculino y femenino también se
deben analizar y no se debe tomar de manera tan subjetiva una postura en torno a estos grupos
de personas.
Los grupos homosexuales por su lado toman mayor fuerza durante los movimientos
estudiantiles de 1968, donde el discurso que manejan se da a partir de una transformación de
pensamiento, en primera instancia en ellos, por lo que buscan una aceptaciones de la
sociedad, pero para ello se a generado una larga lucha, la cual continua hasta hoy en día, ya
que al ser un país, con una cultura cargada de una visión y estructura mental basada en la
religión judeocristiana, se concibe como incorrecto (pecaminoso) el acto del sexo en sí
mismo, y por consiguiente el hecho de ver a una persona transexual, homosexual, lesbiana o
bisexual, relacionándose en pareja resulta inaceptable en nuestra ya programada estructura

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mental, y ha sido solo la incorporación de una tolerancia la que ha permitido que estos grupos
puedan tener más privilegios aunque la lucha aún es muy extensa.
Muchos consideran la revolución mexicana como una revolución sexual, ya que al estar
profesando un discurso de liberta, y al tener en sus filas, principalmente a mujeres
transexuales que se convirtieron incluso en coroneles como Amelio, dan un mensaje de
respeto y de aceptación, aunque realmente no fue el caso, ya que incluso hoy en día la
homofobia sigue presente, los crímenes de odio y la simple burla hacia la persona distinta a
lo que la sociedad establece como correcto o normal sigue generando grandes problemas y
riñas entre los grupos.
Si bien el generar respeto hacia el otro sigue siendo un camino lleno de obstáculos considero
que se puede comenzar con la tolerancia, la cual parte de tolerar al otro sin generar una
atmosfera de riña. El cuerpo transexual sigue y seguirá siendo tabú por un buen rato, pero es
nuestro deber lograr entender que no es solo un capricho de los individuos, si no que parte
de construcciones mucho más amplias y que si analizamos en su totalidad, podremos
entender de manera más amplia como es que llegan a estas decisiones de adquirir un rol
distinto al que la anatomía les otorgó.

Referencias y bibliografía

 MONSIVÁIS, Carlos. Escenas de pudor y liviandad. México: Grijalbo, 1981.

 ___“Los gays en México: la fundación, la ampliación, la consolidación del ghetto”.


Debate feminista. México: año 13, vol. 26, octubre de 2000.
 ___“Los iguales, los semejantes, los (hasta hace un minuto) perfectos desconocidos
(a cien años de la redada de los 41)”. Debate Feminista. México: año 12, vol. 24,
octubre de 2001.
 Cano, Gabriela. INOCULTABLES REALIDADES DEL DESEO Amelio Robles,
masculinidad (transgénero) en la Revolución mexicana. México: Universidad
Autónoma Metropolitana, 2009

7
 Carlos Monsiváis. Salvador Novo. Lo marginal en el centro. México: Era, 2004, p.
41

 -Cárdenas, Olga. “Amelia Robles y la revolución zapatista en Guerrero”


(http://www.bibliotecas.tv/zapata/bibliografia/indices/estudios_sobre_el_zapatismo
_1.html), Recuperado 14 de noviembre de 2014.

 -Monsiváis, Carlos. “La gran redada”. Letra S. México: La Jornada


(http://www.jornada.unam.mx/2001/11/08/ls-monsivais.html), Recuperado 14 de
noviembre de 2014.

 The Famous 41, The Scandalous Birth of Modern Mexican Homosexuality”, (2000)
GLQ, A Journal of Lesbian and Gay Studies, 353-376.

 La homosexualidad cósmica mexicana: espejos de diferencia racial en Xavier


Villaurrutia”. Revista Iberoamericana Vol. LXV, Núm. 187 (Abril-Junio 1999):293-
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 Elizalde, Silvia; Felitti, Karina y Queirolo, Graciela (coords.) (2009): Género y


sexualidad en las tramas del saber. Revisiones y propuestas, Libros del Zorzal,
Buenos Aires.