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Antimotines

La policía antidisturbios o antimotines es una unidad o grupo


especializado de agentes de la fuerza policial, aunque también pueden
existir similares en fuerzas militares, para controlar el accionar de
multitudes y dispersar las manifestaciones no autorizadas, violentas o de
cualquier índole según cada estado y decisión política. Otra de las
funciones de la policía antidisturbios es hacer cumplir las órdenes de
recuperación de los edificios o zonas ocupados ilegalmente. También
pueden ser requeridos para mediar entre dos o más grupos de manifestantes
con ideales opuestos y evitar que estos se hagan daño entre ellos y a
personas no relacionadas, prevenir altercados en grandes eventos o
protección de personalidades.

Funciones
La función principal de este tipo de unidades es el mantenimiento del orden
público. Controlando de esta manera diferentes actividades, como pueden
ser marchas o protestas, para evitar que lleguen a perjudicar o hasta causar
daño a otras personas y bienes tanto públicos como privados.

La intención es lograr mantener una situación de normalidad dentro de la


vida cotidiana de una sociedad. Por este motivo es que sus funciones se
centran normalmente en la prevención, el control y en caso de ser
necesario, la restauración del orden.

El equipo utilizado en el control de eventos puede incluir


desde porras hasta escudos antidisturbios y escopetas adaptadas que
disparan bolas de goma. Normalmente en el equipamiento de un oficial de
antidisturbios siempre se encuentra algún tipo de armadura para su
protección y algún tipo de armamento disuasivo, como algún tipo de gas
lacrimógeno, incluido el gas pimienta; bastones o porras, armas de electro
choque y algunos tipos de proyectiles no letales. En algunos casos los
oficiales también pueden cubrir sus rostros, dejando muchas veces solo
sus ojos a la vista, para proteger su identidad y evitar represalias. También
es común portar máscaras antigás en caso de que se lancen agentes
químicos al ambiente durante la protesta.
A veces se recurre a vehículos blindados que también pueden tener cañones
de agua que se disparan a la multitud, por lo que esta tiende a dispersarse.
También se emplean otros vehículos protegidos frente a agresiones con
objetos contundentes (piedras, adoquines, bolas de acero, etc.) o con
pequeños artefactos explosivos (cócteles molotov, cohetes pirotécnicos,
etc.).
Táctica
Las tácticas usadas por los oficiales pueden variar dependiendo del
país, los medios disponibles y del tipo de sucesos, e incluso por
otros factores como el clima o hasta las costumbres locales.

Tácticas generales
 Advertir a los manifestantes en los medios de comunicación de la
presencia policial.
 Presencia de oficiales de policía, en algunos casos completamente
equipados.
 Vigilancia de los grupos de personas. Puede ser realizado por oficiales a
pie, oficiales vestidos de civil, helicópteros y otros medios aéreos,
cámaras de video instaladas en la zona (por ejemplo las de tránsito) e
incluso con vigilancia a las redes sociales. En algunos casos incluso se
han llegado a interceptar las señales de celular.
 Limitación de movimiento para evitar que las marchas se acerquen a
lugares sensibles o ataquen a personas no relacionadas. También puede
usarse para mantener alejadas a dos o más marchas, tanto por ser
 Un segundo grupo de oficiales menos protegidos pero con mayor
movilidad se encuentran tras de ellos en caso de que sea necesario
hacer arrestos o reforzar ciertos puntos.
 Los oficiales pueden ser respaldados por otros que porten diferentes
tipos de armamento disuasivo, como gas lacrimógeno o balas de
goma.
 Se pueden usar caballos, aprovechando su imponente tamaño y
velocidad, para ingresar en la multitud con mayor facilidad y
seguridad.
 Los oficiales pueden estar respaldados por vehículos especialmente
equipados, incluyendo con cañones de agua.
 En las cercanías pueden estar vehículos de alta movilidad,
como motocicletas, y también vehículos de transporte.
 Los oficiales y vehículos pueden realizar o simular cargas en contra
de la multitud para dispersarlos.
 Contrario al anterior, los oficiales también pueden permanecer
defendiendo una sola posición aguantando los ataques de los
manifestantes.
 Se bloquean ciertos puntos para evitar que los manifestantes escapen
hacia lugares que puedan no ser convenientes. Esto puede incluir el
bloqueo de los extremos de la marcha para así limitar su
movimiento.
 Los oficiales pueden gritar mientras golpean sus escudos para
aumentar el efecto psicológico de miedo en la multitud

 Se puede requerir la presencia de los oficiales para mantener segura


una cierta zona para así evitar el resurgimiento de los problemas.
 Pueden ayudar en la evaluación de daños y en el retiro de
escombros.
 Pueden ayudar a trasladar a personas que han quedado atrapadas
durante el disturbio o que han sido heridas.

 opuestas, por el daño que se generase de su lucha, como por ser


simpatizantes, debido a que podrían potenciarse entre ellas.
 Presencia de equipos móviles a fin de poder reaccionar con eficacia en
caso de que la marcha se desvíe o se vuelva violenta
Según el país o región
Hay diferentes tácticas y costumbres dependiendo de cada país. Por
ejemplo, en Francia las Compagnies Républicaines de
Sécurité normalmente atacan a las manifestaciones en varios puntos para
así dividirlos en grupos más pequeños y más controlables que luego son
más fáciles de disolver. Además en París, Napoleón III diseñó las llamadas
"calles antidisturbios", que son grandes calles o avenidas que fueron
situadas en barrios problemáticos para ayudar a la movilidad de las fuerzas
del orden, en especial de la caballería.
En el Reino Unido, donde suelen ocurrir grandes manifestaciones que
tienden a ser inestables, la policía despliega tanto a policías antidisturbios
como policías normales. La técnica más usada es el Kettling, según el cual,
para evitar un mayor daño, los manifestantes son contenidos en un área
determinada, a veces hasta por varias horas, hasta que los manifestantes se
hayan tranquilizado. Esta técnica también es muy utilizada en Estados
Unidos. Otra similitud que comparten los dos países es el poco uso de
vehículos equipados con cañones de agua.
El uso del gas pimienta también es ampliamente utilizado, en especial en
países como Estados Unidos, Canadá y en muchos países de Europa,
como Alemania o Reino Unido.
En América Latina el uso del gas lacrimógeno está ampliamente extendido.
Normalmente los oficiales disparan latas que contienen este tipo de gases a
las multitudes para así disolverlas. También es común que los policías
realicen cargas frontales contra los manifestantes, a veces con la ayuda de
vehículos o caballos.
En España son las Unidades de Intervención Policial.

Controversia
Socialmente es entendido que las fuerzas del estado tienen la función de
proteger al ciudadano. Sin embargo es común por algunos estados
democráticos recurrir a las fuerzas del estado y especialmente a las fuerzas
especiales de antidisturbios para disgregar y hacer frente a manifestaciones
y protestas en contra del estado, incluso siendo pacíficas, atendiendo más a
intereses políticos que a la seguridad de los propios ciudadanos
manifestantes. Muchas veces estas fuerzas son usadas para censurar la
opinión ciudadana y mantener bajo control a ciertos grupos de ciudadanos
que no concuerden con la ideología dominante.
Otro problema es el abuso de la fuerza por parte de los oficiales hacia los
manifestantes y que incluso pueden llegar a atacar a personas que no están
involucradas dentro de las manifestaciones. El exceso de uso de la fuerza
puede llegar a violar los derechos humanos1 llegando a incluso recibir
acusaciones de tortura.
En España, a raíz de las Protestas en España de 2011-2012, se han dado
casos y ejemplos del uso injustificado de estas fuerzas especiales en
repetidas ocasiones, habiendo sido fuertemente criticadas sus formas de
actuación en diversas redes sociales y medios de comunicación,
condenando incluso tratos vejatorios, violentos, humillantes y
anticonstitucionales hacia los ciudadanos estando en manifestaciones
pacíficas.
También ha sido criticado duramente el uso de material antidisturbio
considerado peligroso, como disparos de pelotas de goma, tonfas
reforzadas y gases, habiendo provocado incluso la muerte accidental de
ciudadanos. Además en algunos casos no hay estudios a largo plazo sobre
los efectos de ciertos elementos usados, como por ejemplo el gas pimienta,
por lo que no se puede asegurar que sean seguros, ni los verdaderos efectos
que pudieran tener en diferentes tipos de personas
como niños, ancianos, embarazadas o personas con
enfermedades alérgicas o enfermedades respiratorias, pudiendo representar
un serio riesgo para su salud. Algunos estudios señalan que el uso de gases
lacrimógenos presenta la posibilidad de que las sustancias químicas afecten
las funciones reproductivas, dañen a los fetos en el último trimestre
del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando
efectos en la salud que, aunque no letales, pueden resultar irreversibles.
Además, otro problema es que algunas de estas sustancias pueden
permanecer en el ambiente durante días afectando a personas
completamente ajenas a los disturbios.
Manifestaciones
Una manifestación o marcha es la exhibición pública de la opinión
de un grupo activista (económica, política o social), mediante una
congregación en las calles, a menudo en un lugar o una fecha
simbólicos y asociados con esa opinión. El propósito de una
manifestación es mostrar que una parte significativa de
la poblaciónestá a favor o en contra de una determinada política,
persona, ley, etcétera. Antimotines
La policía antidisturbios o antimotines es una unidad o grupo
especializado de agentes de la fuerza policial, aunque también pueden
existir similares en fuerzas militares, para controlar el accionar de
multitudes y dispersar las manifestaciones no autorizadas, violentas o de
cualquier índole según cada estado y decisión política. Otra de las
funciones de la policía antidisturbios es hacer cumplir las órdenes de
recuperación de los edificios o zonas ocupados ilegalmente. También
pueden ser requeridos para mediar entre dos o más grupos de manifestantes
con ideales opuestos y evitar que estos se hagan daño entre ellos y a
personas no relacionadas, prevenir altercados en grandes eventos o
protección de personalidades.

Funciones
La función principal de este tipo de unidades es el mantenimiento del orden
público. Controlando de esta manera diferentes actividades, como pueden
ser marchas o protestas, para evitar que lleguen a perjudicar o hasta causar
daño a otras personas y bienes tanto públicos como privados.

La intención es lograr mantener una situación de normalidad dentro de la


vida cotidiana de una sociedad. Por este motivo es que sus funciones se
centran normalmente en la prevención, el control y en caso de ser
necesario, la restauración del orden.

El equipo utilizado en el control de eventos puede incluir


desde porras hasta escudos antidisturbios y escopetas adaptadas que
disparan bolas de goma. Normalmente en el equipamiento de un oficial de
antidisturbios siempre se encuentra algún tipo de armadura para su
protección y algún tipo de armamento disuasivo, como algún tipo de gas
lacrimógeno, incluido el gas pimienta; bastones o porras, armas de electro
choque y algunos tipos de proyectiles no letales. En algunos casos los
oficiales también pueden cubrir sus rostros, dejando muchas veces solo
sus ojos a la vista, para proteger su identidad y evitar represalias. También
es común portar máscaras antigás en caso de que se lancen agentes
químicos al ambiente durante la protesta.

A veces se recurre a vehículos blindados que también pueden tener cañones


de agua que se disparan a la multitud, por lo que esta tiende a dispersarse.
También se emplean otros vehículos protegidos frente a agresiones con
objetos contundentes (piedras, adoquines, bolas de acero, etc.) o con
pequeños artefactos explosivos (cócteles molotov, cohetes pirotécnicos,
etc.).

Táctica
Las tácticas usadas por los oficiales pueden variar dependiendo del
país, los medios disponibles y del tipo de sucesos, e incluso por
otros factores como el clima o hasta las costumbres locales.
Tácticas generales
 Advertir a los manifestantes en los medios de comunicación de la
presencia policial.
 Presencia de oficiales de policía, en algunos casos completamente
equipados.
 Vigilancia de los grupos de personas. Puede ser realizado por oficiales a
pie, oficiales vestidos de civil, helicópteros y otros medios aéreos,
cámaras de video instaladas en la zona (por ejemplo las de tránsito) e
incluso con vigilancia a las redes sociales. En algunos casos incluso se
han llegado a interceptar las señales de celular.
 Limitación de movimiento para evitar que las marchas se acerquen a
lugares sensibles o ataquen a personas no relacionadas. También puede
usarse para mantener alejadas a dos o más marchas, tanto por ser

 Un segundo grupo de oficiales menos protegidos pero con mayor


movilidad se encuentran tras de ellos en caso de que sea necesario
hacer arrestos o reforzar ciertos puntos.
 Los oficiales pueden ser respaldados por otros que porten diferentes
tipos de armamento disuasivo, como gas lacrimógeno o balas de
goma.
 Se pueden usar caballos, aprovechando su imponente tamaño y
velocidad, para ingresar en la multitud con mayor facilidad y
seguridad.
 Los oficiales pueden estar respaldados por vehículos especialmente
equipados, incluyendo con cañones de agua.
 En las cercanías pueden estar vehículos de alta movilidad,
como motocicletas, y también vehículos de transporte.
 Los oficiales y vehículos pueden realizar o simular cargas en contra
de la multitud para dispersarlos.
 Contrario al anterior, los oficiales también pueden permanecer
defendiendo una sola posición aguantando los ataques de los
manifestantes.
 Se bloquean ciertos puntos para evitar que los manifestantes escapen
hacia lugares que puedan no ser convenientes. Esto puede incluir el
bloqueo de los extremos de la marcha para así limitar su
movimiento.
 Los oficiales pueden gritar mientras golpean sus escudos para
aumentar el efecto psicológico de miedo en la multitud

 Se puede requerir la presencia de los oficiales para mantener segura


una cierta zona para así evitar el resurgimiento de los problemas.
 Pueden ayudar en la evaluación de daños y en el retiro de
escombros.
 Pueden ayudar a trasladar a personas que han quedado atrapadas
durante el disturbio o que han sido heridas.

 opuestas, por el daño que se generase de su lucha, como por ser


simpatizantes, debido a que podrían potenciarse entre ellas.
 Presencia de equipos móviles a fin de poder reaccionar con eficacia en
caso de que la marcha se desvíe o se vuelva violenta

Según el país o región


Hay diferentes tácticas y costumbres dependiendo de cada país. Por
ejemplo, en Francia las Compagnies Républicaines de
Sécurité normalmente atacan a las manifestaciones en varios puntos para
así dividirlos en grupos más pequeños y más controlables que luego son
más fáciles de disolver. Además en París, Napoleón III diseñó las llamadas
"calles antidisturbios", que son grandes calles o avenidas que fueron
situadas en barrios problemáticos para ayudar a la movilidad de las fuerzas
del orden, en especial de la caballería.
En el Reino Unido, donde suelen ocurrir grandes manifestaciones que
tienden a ser inestables, la policía despliega tanto a policías antidisturbios
como policías normales. La técnica más usada es el Kettling, según el cual,
para evitar un mayor daño, los manifestantes son contenidos en un área
determinada, a veces hasta por varias horas, hasta que los manifestantes se
hayan tranquilizado. Esta técnica también es muy utilizada en Estados
Unidos. Otra similitud que comparten los dos países es el poco uso de
vehículos equipados con cañones de agua.
El uso del gas pimienta también es ampliamente utilizado, en especial en
países como Estados Unidos, Canadá y en muchos países de Europa,
como Alemania o Reino Unido.
En América Latina el uso del gas lacrimógeno está ampliamente extendido.
Normalmente los oficiales disparan latas que contienen este tipo de gases a
las multitudes para así disolverlas. También es común que los policías
realicen cargas frontales contra los manifestantes, a veces con la ayuda de
vehículos o caballos.
En España son las Unidades de Intervención Policial.

Controversia
Socialmente es entendido que las fuerzas del estado tienen la función de
proteger al ciudadano. Sin embargo es común por algunos estados
democráticos recurrir a las fuerzas del estado y especialmente a las fuerzas
especiales de antidisturbios para disgregar y hacer frente a manifestaciones
y protestas en contra del estado, incluso siendo pacíficas, atendiendo más a
intereses políticos que a la seguridad de los propios ciudadanos
manifestantes. Muchas veces estas fuerzas son usadas para censurar la
opinión ciudadana y mantener bajo control a ciertos grupos de ciudadanos
que no concuerden con la ideología dominante.
Otro problema es el abuso de la fuerza por parte de los oficiales hacia los
manifestantes y que incluso pueden llegar a atacar a personas que no están
involucradas dentro de las manifestaciones. El exceso de uso de la fuerza
puede llegar a violar los derechos humanos1 llegando a incluso recibir
acusaciones de tortura.
En España, a raíz de las Protestas en España de 2011-2012, se han dado
casos y ejemplos del uso injustificado de estas fuerzas especiales en
repetidas ocasiones, habiendo sido fuertemente criticadas sus formas de
actuación en diversas redes sociales y medios de comunicación,
condenando incluso tratos vejatorios, violentos, humillantes y
anticonstitucionales hacia los ciudadanos estando en manifestaciones
pacíficas.
También ha sido criticado duramente el uso de material antidisturbio
considerado peligroso, como disparos de pelotas de goma, tonfas
reforzadas y gases, habiendo provocado incluso la muerte accidental de
ciudadanos. Además en algunos casos no hay estudios a largo plazo sobre
los efectos de ciertos elementos usados, como por ejemplo el gas pimienta,
por lo que no se puede asegurar que sean seguros, ni los verdaderos efectos
que pudieran tener en diferentes tipos de personas
como niños, ancianos, embarazadas o personas con
enfermedades alérgicas o enfermedades respiratorias, pudiendo representar
un serio riesgo para su salud. Algunos estudios señalan que el uso de gases
lacrimógenos presenta la posibilidad de que las sustancias químicas afecten
las funciones reproductivas, dañen a los fetos en el último trimestre
del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando
efectos en la salud que, aunque no letales, pueden resultar irreversibles.
Además, otro problema es que algunas de estas sustancias pueden
permanecer en el ambiente durante días afectando a personas
completamente ajenas a los disturbios.
Manifestaciones
Una manifestación o marcha es la exhibición pública de la opinión
de un grupo activista (económica, política o social), mediante una
congregación en las calles, a menudo en un lugar o una fecha
simbólicos y asociados con esa opinión. El propósito de una
manifestación es mostrar que una parte significativa de
la poblaciónestá a favor o en contra de una determinada política,
persona, ley, etcétera.1 El éxito de una manifestación suele ser
considerado mayor cuanta más gente participa. En algunas
manifestaciones se producen disturbios y violencia contra objetos
(como los coches), establecimientos, peatones o la policía, o incluso
contra los mismos manifestantes. Generalmente, otros mecanismos

de protesta como las huelgas (especialmente las huelgas


generales) van acompañados de manifestaciones.
También ha sido criticado duramente el uso de material antidisturbio
considerado peligroso, como disparos de pelotas de goma, tonfas
reforzadas y gases, habiendo provocado incluso la muerte accidental de
ciudadanos. Además en algunos casos no hay estudios a largo plazo sobre
los efectos de ciertos elementos usados, como por ejemplo el gas pimienta,
por lo que no se puede asegurar que sean seguros, ni los verdaderos efectos
que pudieran tener en diferentes tipos de personas
como niños, ancianos, embarazadas o personas con
enfermedades alérgicas o enfermedades respiratorias, pudiendo representar
un serio riesgo para su salud. Algunos estudios señalan que el uso de gases
lacrimógenos presenta la posibilidad de que las sustancias químicas afecten
las funciones reproductivas, dañen a los fetos en el último trimestre
del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando
efectos en la salud que, aunque no letales, pueden resultar irreversibles.
Además, otro problema es que algunas de estas sustancias pueden
permanecer en el ambiente durante días afectando a personas
completamente ajenas a los disturbios.
También ha sido criticado duramente el uso de material antidisturbio
considerado peligroso, como disparos de pelotas de goma, tonfas
reforzadas y gases, habiendo provocado incluso la muerte accidental de
ciudadanos. Además en algunos casos no hay estudios a largo plazo sobre
los efectos de ciertos elementos usados, como por ejemplo el gas pimienta,
por lo que no se puede asegurar que sean seguros, ni los verdaderos efectos
que pudieran tener en diferentes tipos de personas
como niños, ancianos, embarazadas o personas con
enfermedades alérgicas o enfermedades respiratorias, pudiendo representar
un serio riesgo para su salud. Algunos estudios señalan que el uso de gases
lacrimógenos presenta la posibilidad de que las sustancias químicas afecten
las funciones reproductivas, dañen a los fetos en el último trimestre
del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando
efectos en la salud que, aunque no letales, pueden resultar irreversibles.
Además, otro problema es que algunas de estas sustancias pueden
permanecer en el ambiente durante días afectando a personas
completamente ajenas a los disturbios.

El éxito de una manifestación suele ser considerado mayor cuanta


más gente participa. En algunas manifestaciones se producen
disturbios y violencia contra objetos (como los coches),
establecimientos, peatones o la policía, o incluso contra los mismos
manifestantes. Generalmente, otros mecanismos

de protesta como las huelgas (especialmente las huelgas


generales) van acompañados de manifestaciones.
También ha sido criticado duramente el uso de material antidisturbio
considerado peligroso, como disparos de pelotas de goma, tonfas
reforzadas y gases, habiendo provocado incluso la muerte accidental de
ciudadanos. Además en algunos casos no hay estudios a largo plazo sobre
los efectos de ciertos elementos usados, como por ejemplo el gas pimienta,
por lo que no se puede asegurar que sean seguros, ni los verdaderos efectos
que pudieran tener en diferentes tipos de personas
como niños, ancianos, embarazadas o personas con
enfermedades alérgicas o enfermedades respiratorias, pudiendo representar
un serio riesgo para su salud. Algunos estudios señalan que el uso de gases
lacrimógenos presenta la posibilidad de que las sustancias químicas afecten
las funciones reproductivas, dañen a los fetos en el último trimestre
del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando
efectos en la salud que, aunque no letales, pueden resultar irreversibles.
Además, otro problema es que algunas de estas sustancias pueden
permanecer en el ambiente durante días afectando a personas
completamente ajenas a los disturbios.
También ha sido criticado duramente el uso de material antidisturbio
considerado peligroso, como disparos de pelotas de goma, tonfas
reforzadas y gases, habiendo provocado incluso la muerte accidental de
ciudadanos. Además en algunos casos no hay estudios a largo plazo sobre
los efectos de ciertos elementos usados, como por ejemplo el gas pimienta,
por lo que no se puede asegurar que sean seguros, ni los verdaderos efectos
que pudieran tener en diferentes tipos de personas
como niños, ancianos, embarazadas o personas con
enfermedades alérgicas o enfermedades respiratorias, pudiendo representar
un serio riesgo para su salud. Algunos estudios señalan que el uso de gases
lacrimógenos presenta la posibilidad de que las sustancias químicas afecten
las funciones reproductivas, dañen a los fetos en el último trimestre
del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando
efectos en la salud que, aunque no letales, pueden resultar irreversibles.
Además, otro problema es que algunas de estas sustancias pueden
permanecer en el ambiente durante días afectando a personas
completamente ajenas a los disturbios.