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NIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE


MÉXICO
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
SISTEMA UNIVERSIDAD ABIERTA Y
EDUCACIÓN A DISTANCIA - SUAYED

HISTORIA DE LA EDUCACIÓN Y LA PEDAGOGÍA I

UNIDAD 2

Tercer Semestre
Maestra: Lucina Ramos Villalobos
Alumno: Julio Eduardo Pérez Escobedo
Matricula: 084241661
Grupo: 9194
Correo:menosebastiano@hotmail.com
Actividad 2.2 Unidad 2. JEPE.
Universidad Nacional Autónoma de México.
Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia.
Facultad de Filosofía y Letras.
Carrera: Pedagogía.
Asignatura: Historia de la Educación y Pedagogía I
Coordinadora: Ileana Rojas Sandoval (coordinadora)
Coordinador: Secretaría Académica SUAYED
Alumno: Julio Eduardo Pérez Escobedo.
Número de cuenta: 08424166-1
Grupo: 9194
Actividades de aprendizaje. Unidad 2
LA EDUCACION GRIEGA (segunda parte)

Actividad 2.2 Para esta actividad lee los siguientes textos:

"Primera parte. Capítulo VI. Los maestros de la tradición clásica. 1. Platón". En:
Marrou, Henry.Irénée, Historia de la educación en la antigüedad, México, Fondo
de Cultura Económica, 2ª. edición, 1998, pp. 99-121.

"Primera parte. Capítulo VII. Los maestros de la tradición clásica. 2. Isócrates". En:
Marrou, Henry-Irénée, Historia de la educación en la antigüedad, México, Fondo
de Cultura Económica, 1998, pp. 122-138.

Después de realizar las lecturas, escribe (una cuartilla) en un documento de


texto - las similitudes y diferencias en las concepciones educativas de
Platón e Isócrates.

Isócrates: tenia deficiencia en cualidades de oratoria, prefería publicar. Prefería


formar maestros, técnicos en discusión u hombres cultos. Se fundamenta en la
parte de hablar bien, la virtud de la palabra. Critica a su maestro, y la expresa su
pedagogía de forma distinta, además es un educador profesional, destaca la
educación tradicional pero incluye a la gimnasia y la cultura intelectual como dos
disciplinas conjuntas y simétricas. No se plantea dentro del ámbito artístico y
musical. No está de acuerdo con la dialéctica y que el alumno pierde tiempo para
su incorporación a sus estudios superiores. Ante los ojos de la posteridad, la
cultura filosófica y la cultura oratoria aparecen ciertamente como dos rivales, pero
también como dos hermanas; no solo reconocen un origen común, sino también
ambiciones paralelas que por momentos se confunden.

Dos citas para ver la diferencia de pensamiento, percepción y sobre todo visión;
Platón expone que la ciencia del filosofo es inútil porque esté, privado de una
ciudad verdadera, sana, está condenado a refugiarse en la ciudad ideal, ese
sueño que lleva en lo más intimo de su alma, pues en la ciudad real, como hemos
visto ¡se halla destinado al ridículo, al fracaso y a la persecución y a la muerte!

Platón deja ver que los pensamientos de un filósofo y por ende de su forma de
concebir al mundo y de vivir en él; al momento de carecer de él se refugia en él y
lo lleva en el alma, desde donde él lo puede ver y concebir. Además de exponer
que para cuando el expone su mundo real, se expone a todo y ante ello hasta el
de su propia existencia, dando por ejemplo que un filosofo debe de promulgar y
enseñar aun a pesar de lo que pudiera suceder y si su existencia sirve para ello.

Isócrates: forma a sus discípulos en la experiencia, en la práctica de la vida


política, prefiriendo enseñarles a forjarse una opinión razonable sobre las cosas
útiles, en lugar de romperles la cabeza en busca de la certeza de algunos temas
perfectamente inútiles, como por ejemplo el cuadrado de un cubo o la clasificación
dicotómica del pescador de caña… la conducta en la vida no exige ideas
sorprendentes o novedosas, sino el sólido sentido común de la tradición.

Isócrates está consciente de lo que puede enseñar y de lo que carece, así que en
vez de exponerse, él prefiere dar sentido a lo que ve en su mundo, para poder
ingresar a la vida política y social solo se necesita ser formado y conducido con lo
habitual, sin la necesidad de ponerse a cuestionar, sino solo perfeccionarse en lo
que ya hay.

Su debate ha enriquecido la tradición clásica sin comprometer su unidad, como


Isócrates en las cualidades personales: invención, aptitud para el trabajo,
memoria, voz, aplomo… Platón en la transición del ideal colectivo de la ciudad
antigua al ideal más personal que triunfara en al era siguiente, en donde
imponiéndose por meta educar hombres capaces de cumplir un día su propio ideal
en materia de buen gobierno.

Reflexión

Para Platón su plan era más ambicioso, ya que el requería solo a unos cuantos
que pudieran acceder a este entendimiento y con ello alcanzar a un ideal máximo
de gobierno, de relación, de enseñanza y de descubrimiento, este era el inicio
para después llegar a ello. Isócrates por el contrario estaba más absorto en
preparar a todos para ese gobierno que ya existe, es decir que Isócrates era como
un capitalista que veía a los demás como una extensión del gobierno y que se
debía de adecuar y persuadir para su incorporación, y Platón se ve más como un
idealista que propone una mundo que sea guiado por algunos en aras de un bien
común, pero que lejos de que se llegue a problemas existenciales, se conviva con
lo que se tiene dentro del alma, ya que el encontrarse con este conocimiento dará
por ende una ciudad en la que todos puedan vivir y convivir con normas y reglas
que no tengan que exponerse o reglamentarse sino que a sabiendas de cada
individuo pudieran estar en plena concordancia.
Bibliografía

MARROW, H. “Primera parte. VI. Los maestros de la tradición clásica. 1. Platón.”


En: Historia de la educación en la antigüedad. Tr. Yago Borja de Quiroga, 2ª ed.
México, Fondo de Cultura Económica, 1998, pp. 99-221.

MARROW, H. “Primera parte. VII. Los maestros de la tradición clásica. 2.


Isócrates.” En: Historia de la educación en la antigüedad. Tr. Yago Borja de
Quiroga, 2ª ed. México, Fondo de Cultura Económica, 1998, pp. 122-138.