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El Profesional de la Orientación

Mariela Irene Arteaga Rietveldt

La orientación como filosofía reposa sobre los principios universales que


consideran a la dignidad, el valor de la persona, su unicidad y la libertad individual
y sobre los principios de la vida colectiva, que fijan el rumbo de la vida del hombre
y le dan base para determinar, en lo posible, hasta dónde su conducta presente y
futura puede favorecer al mejoramiento de la vida humana, y por ende, de la
sociedad.

La Orientación, dentro de las diferentes prácticas sociales que intervienen en el


desarrollo humano y en los conflictos socio-personales, ha presentado, desde sus
inicios hasta los actuales momentos, dificultad para su definición y para delimitar
sus objetivos y funciones.

La Orientación como práctica social y disciplina profesional ha intentado


responder a las necesidades individuales y sociales en cada época, evolucionando
desde sus orígenes y adaptándose a las constantes demandas del ser humano en
su acontecer. En este nuevo milenio la Orientación requiere una respuesta de su
función estrechamente vinculada con la aplicación de recursos formativos para un
ambiente de aprendizaje e investigación que establezca su pertinencia social con
las exigencias sociales actuales y de desarrollo científico en el área.

Se muestra a la Orientación como una práctica social que demuestra una falta
de especificidad en su ámbito de acción, pues históricamente ha tenido que
responder a necesidades de índole muy diversas: necesidades del área personal,
social, educativas y vocacionales, que deben ser atendidas tanto en el ámbito
individual como grupal y que necesitan vincularse a necesidades de orden
institucional y social.
El profesional de la orientación cumple sus funciones cuando posee criterio
suficiente para entender los problemas sociales y educativos y da respuestas
curriculares de calidad a las situaciones y espacios educativos que se le
presenten.

Los profesionales del área de orientación, tienen diferentes tipos, niveles y


experiencias de formación, lo cual lleva a que interpreten su función orientadora
de modo diverso. Por ello, al intentar definir este concepto clave se presenta una
situación similar a la de un grupo de ciegos ante un elefante. Cada uno lo forja
según sus conocimientos. Para uno es una pata enorme, para otro una cola, para
otro una trompa. Esta fábula sirve para ilustrar las diversas concepciones que
tienen las personas ante un mismo hecho. Esto es lo que puede pasar ante la
definición de la Orientación. Si se tienen distintas concepciones para un mismo
término, se tendrá serias dificultades para la comunicación científica y para la
construcción de teorías. La comunicación científica requiere un lenguaje común,
con un vocabulario propio y unas expresiones técnicas que puedan ser
comprendidas con precisión por la comunidad de científico

El orientador, cuenta con respaldo legal, con un marco jurídico institucional que
le permite ejercer su labor, en la formación del individuo así como, las nuevas
generaciones de relevo, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
de (1999), establece algunos parámetros que pueden guiar la acción educativa en
función de orientador.

El marco jurídico institucional de la acción orientadora del docente, pero


también el fundamento de todo su contenido axiológico, el favorecer el respeto a la
diversidad de opinión y expresión, y al generar acciones pedagógicas exentas de
discriminaciones, proclive a valores como la libertad, la independencia, la paz, la
solidaridad y el bien común.

Esta definición de Venezuela como un país que no puede estar al margen de la


ley, implica el respeto a todas las convenciones y acuerdos internacionales sobre
Derechos Humanos, el respeto por todas las manifestaciones religiosas y
culturales, y la promoción de la igualdad de derechos en todos los contextos y en
relación a todas las instancias, tanto del Poder Público como Privado, y exigiendo
de cada individuo un tratamiento igual para los otros, en tanto que ciudadanos
bajo una misma bandera y un mismo régimen legal.

También el Artículo 3 de la Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela CRBV establece parámetros y obligaciones de parte del Estado para
con el ciudadano, y en ese sentido, el docente es al mismo tiempo garante y
promotor de esas obligaciones estatales, tal como lo establece la CRBV al
señalar: El Estado tiene como fines esenciales de defensa y el desarrollo de la
persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular,
la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la
prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios,
derechos y deberes consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo
son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.

En virtud de lo cual el Estado debe proveer y prever los medios, recursos e


instrumentos para lograr el estricto cumplimiento de lo postulado en el Artículo
anterior. Se habla de la defensa y el desarrollo de la persona, y como ya se ha
visto, la orientación educativa no se limita a facilitar al estudiante recursos e
instrumentos para el aprendizaje, mejores técnicas de estudio, estrategias para la
administración de su tiempo y medios para defenderse de sus fobias y resistencias
contra algunas asignaturas, sino que capacita para asumir los desafíos que
plantea la vida, utilizando para ello la capacidad de reflexionar, de resolver
problemas, de incorporarse a la vida como sujeto de hecho y derecho, con pleno
goce de todas sus facultades y consciencia de sus defectos y limitaciones.

De igual forma el Capítulo IV, De los Derechos Políticos y el Referendo


Popular, en Su Sección Primera, De los Derechos Políticos, señala. Artículo 62.
Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en
los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o
elegidas. La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la
gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice
su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y
deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables
para su práctica.
A lo largo del siglo XX, la Orientación ha ido extendiendo ampliamente su
campo de intervención: orientación educativa (dificultades de aprendizaje,
estrategias de aprendizaje, atención a la diversidad), prevención y desarrollo
personal, educación para la carrera, desarrollo de la carrera en las organizaciones,
educación para la vida, entre otros. Es por ello, la Orientación hoy se concibe
como un proceso continuo, que debe ser considerado como parte integrante del
proceso educativo, que implica a todos los educadores y que debe llegar a todas
las personas, en todos sus aspectos, durante todo el ciclo vital y cuya finalidad
última es el desarrollo de la personalidad integral del individuo. (Bisquerra, 1998)

La Orientación tiene una dimensión teórica y otra práctica (a esta última se le


denomina intervención). El propósito de tal intervención puede ser correctivo, de
prevención o desarrollo. No obstante la intervención tiene una relación que remite
al hecho de que se produce un problema y se procura solucionar por instrucciones
especializadas, en la literatura americana a veces se puede observar una
distinción entre programas de prevención y desarrollo. Sin embargo, en los últimos
años el término intervención se utiliza también en un sentido no terapéutico, sino
más bien preventivo (Maher y Zins, 1989, c. p. Bisquerra, op. cit.)

Según Rondón, (2003), en términos de la definición práctica de la orientación


se trata de describir “lo que se está haciendo”, pues son las experiencias de
orientación en centros concretos: de una zona, de una comunidad, de un territorio,
etc., los que aportan datos y describen los hechos tal y como han sucedido.
Conocer “lo que se está haciendo” tiene dos finalidades básicas:
a) Servir de sugerencia para otros profesionales;
b) Criticar lo que no esté de acuerdo con unos principios y unos postulados
teóricos. La reflexión crítica sobre la práctica o sobre la normativa legal es un
factor necesario para la mejora de la propia práctica, donde la práctica es una
oportunidad de hacer investigación y una fuente emergente de teoría.

La Orientación en Estados Unidos y Europa

La Orientación tiene, pues, su origen y progreso adyacente dentro de un


contexto donde se hacía decisivo coordinar el ambiente de los nombramientos
individuales tanto en el mundo ocupacional como educativo. Esa necesidad se ve
descubierta en una sociedad donde se pasa de un modo de producción agrícola y
de ambiente rural a otro industrial y de hábitat urbano. Las consecuencias de esa
transformación, entre las más relevantes para la Orientación, se manifiestan en las
situaciones siguientes:

• El enorme contingente de mano de obra que crea una clase obrera, inicialmente
con pésimas condiciones de trabajo, y que demandaba volver más humana tanto
la elección como la situación laboral;
• La movilidad geográfica y social (interna y también derivadas por las fuertes
corrientes migratorias de otras latitudes) se convierten en una posibilidad expedita
de diversidad ocupacional y educativa para grandes masas humanas;
• El desideratum de la "educación para todos" con su inmediata realización a
través de la accesibilidad masiva a la escolaridad, la cual tendía a desdibujar la
individualidad de los escolares;
• Los cambios en la concepción pedagógica: la importancia de potenciar el talento
y de formar especialistas en diferentes niveles;
• El fuerte apoyo gubernamental y privado, a la investigación básica y aplicada con
el fin de sustentar todo el andamiaje científico que necesitaba la intervención
orgánica en el mundo educativo y laboral.

En los Estados Unidos, Frank Parsons formó una figura de la más alta
relevancia. En 1908, una Agencia Vocacional, Vocational Bureau, con la idea de
advertir las dificultades en la selección ocupacional que demostraban muchos
jóvenes de escasos recursos. Luego, se publicó su obra Choosing a Vocation en
el se establece el método en el que se debe fundamentar la selección vocacional.
Aunado a ello se presenta de igual forma la situación con los estudiantes, trayendo
como consecuencia la asistencia en la orientación de estos estudiantes, en el
desarrollo de su acontecer escolar.

A merced de esa dualidad, aparece la industrialización, trayendo consigo


problemas inevitables vinculados a ese proceso. Es por eso que autores como
Santana V. (1993:15) afirma que Parsons está incuestionablemente ligado al
movimiento de "Educación Progresista" norteamericano, el cual dejó sentir sus
efectos en todo el sistema pedagógico del momento: en la arquitectura de las
escuelas, en las disposiciones de las aulas, en los programas escolares, en las
actitudes de los profesores, etc. Dentro de ese espíritu del tiempo, el impacto más
claro de Parsons se vió reflejado de manera contundente en la labor del
orientador, pues se trataba de hacer "coincidir", de armonizar, las características
individuales con las características de las ocupaciones.

Para Cremin (1964, c. p. Santana Vega, ibid: 15) hay varios datos que
permiten deducir el estrecho parentesco entre el movimiento de Orientación,
impulsado en sus inicios por Parsons, y el movimiento progresista, tanto educativo
como social, que se expandía en USA en los primeros años del siglo XX. Estos
son, entre otros, los siguientes:

a. La reforma social de los obreros, a cuya vanguardia se sitúa el movimiento


progresista, revela la necesidad de la Orientación Profesional porque ésta no sólo
conduciría a una mayor realización personal sino que al ubicar a las personas
adecuadas en sus empleos, contribuiría también a la creación de un sistema
industrial más eficaz y humano. Es decir, el uso inteligente del arte de la
Orientación Profesional puede servir no sólo a los jóvenes que buscan consejo
sino también a la causa de la reforma social.

b. El esfuerzo por individualizar la educación representaba uno de los aspectos


centrales de lo que se denominaba entonces "orientación pedagógica". Al
respecto, Cremin señala la existencia de toda una amplia gama de programas
encaminados a alcanzar esta meta. Dice, por ejemplo, que "J. Davis organizó en
1908, un programa de orientación profesional y moral en las escuelas del estado
de Michigan en donde no sólo se ofrecía información en materia de empleo, sino
sobre todo, cursos y actividades que estaban al margen del programa de estudios
de las asignaturas, pero que formaban parte del curriculum escolar, impartiéndose
una vez a la semana" (ibid.: 16). En efecto, lo que se llamó Orientación
Pedagógica consistía en la búsqueda de programas de orientación general que
pudieran ayudar a los jóvenes a elegir sus estudios, pero siempre de manera
individual.

c. El afán del movimiento progresista por desarrollar una "ciencia" de la Educación


hace suyo el interés por los tests y las mediciones que estaban en el espíritu del
tiempo. Los orientadores que ansiaban hacer más científico su trabajo (por cuanto
Parsons, en su momento, no llegó a establecer mediciones para las características
individuales) no tardaron en asimilar y aplicar estas pruebas, ya que les ofrecía la
posibilidad de utilizar instrumentos precisos que medían y predecían el
rendimiento. Así comienza a hacerse un uso generalizado de los tests de
inteligencia y de aptitudes en los centros educativos. El rol del orientador deja,
entonces, de estar asociado al de agente social en el Vocational Bureau, para
estar asociado al de una persona con formación profesional, con el de un experto
al servicio del alumno en las instituciones escolares.

Todas estas situaciones del ambiente social, activaron una variedad de


propuestas para reglamentar la labor de Orientación en Estados Unidos.

De igual forma, los elementos contextuales de la Orientación en Europa serán


semejantes a los de Estados Unidos, a pesar que sus orígenes y evolución, fueron
vinculados, al ambiente laboral mediante la institucionalización de los servicios en
las grandes ciudades. E igual que en Estados Unidos, pero de manera más lenta,
la Orientación se va incorporando al movimiento mundial de los tests, y es
posteriormente cuando va a estar presente en las instituciones educativas.
Las consecuencias de estos cambios globales, son cambios en las
valoraciones requeridas y en el crecimiento de la inseguridad y la separación de la
gente que llama a la asistencia a través de la orientación y el asesoramiento
personalizado. Dentro de este argumento, la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sugiere respecto a esto, una
sociedad cuyo aprendizaje de por vida se centre en el hombre, "que apoye una
cultura de paz y un desarrollo sostenible y respetuoso del medio ambiente como
su característica principal" (Tang, 2001).

Este nuevo enfoque holístico de la educación combina la preparación para la


vida y el mundo del trabajo e incluye todos los terrenos del aprendizaje, incluida la
educación general y vocacional como un continuo de conocimiento, valores,
competencia y capacidades. Bajo este aspecto, la orientación y el asesoramiento
adoptan un rol crucial al capacitar a las personas para las nuevas necesidades de
aprendizaje, facultándolas para lograr un equilibrio entre la vida, el aprendizaje y el
trabajo. Lo que requiere de un orientador capacitado para satisfacer las nuevas
demandas de una sociedad cambiante.

Frente a estos cambios inmensos en la economía y la vida social en todo el


mundo y, considerando este nuevo sentido del desarrollo de la carrera que integra
la planificación de la vida y del trabajo, se requiere de los servicios de orientación
y asesoramiento más efectivos, posibles para fomentar en todo el mundo la
difusión del desarrollo de una orientación de calidad. Cuestiones de calidad tales
como el comportamiento ético de los consejeros, la calificación del personal de
orientación y el acceso a los servicios, cada día cobran más importancia.