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ESTUDIO DE LA IGUALDAD DE GÉNERO A TRAVES DEL CAMPO EMPRESARIAL EN

COLOMBIA

ANDREA MONTES URIBE


Estudiante de pregrado en administración de empresas
Correo: a.montes.94@hotmail.com
ANA MILDREA GÓMEZ RAMÍREZ
Estudiante de pregrado en administración de empresas
Correo: mildreagomez@gmail.com

Resumen
En el presente artículo de revisión documental y literaria, se puede evidenciar el análisis histórico del
rol en el cual la mujer se ha posicionado hoy en día en el mundo empresarial y ha dejado las
costumbres antiguas, la cual la caracterizaba por ser un individuo que se dedicaba solo a las
actividades de casa, a cuidar a los niños y demás. Aparte de esto se puede mencionar que el enfoque
metodológico que se desarrolló en la presente investigación, es de tipo descriptivo, ya que caracteriza
y detalla los hechos de la mujer en Colombia y sus respectivas problemáticas para que esta estuviera
hoy donde está.
Palabras Clave: Mujer, Igualdad, Empresa, Historia.

Abstract
In the present article of documentary and literary revision, the historical analysis of the role in which
the woman has positioned herself in the business world today and has left the old customs, which
characterized her for being an individual who is Dedicated only to the activities of house, to take care
of the children and others. Apart from this it can be mentioned that the methodological approach that
was developed in the present investigation, is of descriptive type, since it characterizes and it details
the facts of the woman in Colombia and their respective problematics so that it was today where it is.
Keywords: Woman, Equality, Company, History.

Introducción
Hoy en día, la mujer en Colombia ha tenido que atravesar un proceso lento y fluctuoso frente a la
sociedad, ya que la igualdad de géneros no solo en Colombia, sino en todo el mundo, ha estado sujeta
a un largo proceso religioso, político, económico y social, en razón a los intereses que mueven a la
sociedad masculina frente a la femenina. Las mujeres, al principio de su historia, permanecieron
sujetas a un código moral que no reconocía más que un incontable número de deberes, sin embargo,
movida por sus razones de madre y esposa, principalmente, logró involucrarse en la toma de
decisiones familiares, de donde pudo proyectarse hacia la participación y construcción de su núcleo
familiar, de ahí contribuyó a elaborar un camino en lo empresarial y político que no le pudo ser
indiferente por mucho tiempo. (Blanco & Cárdenas, 2009. Pág. 143).
Aparte de esto se puede evidenciar que la problemática de los derechos en las mujeres en Colombia
es un tema que está sujeto a un elemento real que aún pervive y que le ha obstaculizado gran parte de
su realización individual, familiar y profesional, pero que le ha definido casi todos los logros
alcanzados, es decir, el tema de la religión. Siendo esta la principal variable o factor crítico de éxito
que ha parado o detenido de cierta manera los actos de la mujer. Siendo esto poco, se puede evidenciar
que la equidad de género en muchas organizaciones está orientada es a que los hombres solo son los
que pueden elaborar trabajos importantes como los gerenciales y administrativos, entre otros;
teniendo a la mujer como poco. (Blanco & Cárdenas, 2009. Pág. 155).

Metodología
En el presente documento, se puede evidenciar un análisis de la equidad de género por la cual ha
tenido que atravesar las mujeres en Colombia para poder desarrollar sus actividades laborales,
académicas, religiosas y demás. Aparte de esto se puede referenciar que el tipo metodológico
desarrollado en la investigación es caracterizado por ser descriptivo, ya que según Rodríguez alude
que este enfoque busca especificar las propiedades, características y los perfiles importantes de
personas, grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que se someta a un análisis. En un estudio
descriptivo se selecciona una serie de cuestiones y se mide o recolecta información sobre cada una
de ellas, para así describir lo que se investiga.
Aparte de esto se puede mencionar que es de enfoque cualitativo ya que este enfoque lo que hace es
mencionar o caracterizar el tema investigado o explorado.
Aparte de esto se puede detallar que el estudio se dividió en tres partes, por así mencionarlo, las cuales
se especifican a continuación.
1. En la primera parte se puede mencionar que la principal característica se puede aludir que es
tipo investigativo exploratorio, ya que lo que se hizo fue recolectar información, que
funcionara como soporte a la presente investigación, y sobre todo estudios previos que
tuvieran que ver directamente con la equidad de género en Colombia, y sobre todo que
estuviera relacionado con las pequeñas, mediana y grandes organizaciones que han existido
durante la historia de Colombia. Aparte de esto los estudios e información recolectada se
caracteriza por ser investigaciones de tesis, como por ejemplo de pregrado, especialización,
maestría, doctorado y master. Y otros tipos de documentos como artículos científicos, y de
revisión documental, libros, ponencias en congresos administrativos entre otros. Ya para
finalizar la primera parte se puede mencionar que dichos documentos recolectados se
caracterizan por ser información reciente, y cuando se menciona reciente, se habla de cinco
años atrás como máximo.
2. Ya en la segunda parte del presente estudio, se puede mencionar que la principal característica
es que es tipo descriptivo, ya que para el desarrollo de esta parte de la investigación se
necesitó de la ayuda de una rejilla de análisis documental, en la cual se vieran reflejados las
principales características de los estudios tomados, para soportar el actual artículo. La rejilla
de análisis documental, que se mencionó anteriormente se tabulo en el sistema de Microsoft
office Excel. En una plantilla que se caracteriza por tener varios factores o variables, como
por ejemplo el año del estudio, el tipo de documento tomado (tesis, artículo, libro, ponencia),
la procedencia del escrito (Universidad o Instituto), el autor, el título del documento y para
finalizar la elaboración de la bibliografía de la referencia literaria que se tomó.
3. Ya para finalizar, en la tercera parte del desarrollo del estudio se puede mencionar que lo que
se hizo fue organizar de forma coherente y organizada cada uno de los párrafos o citas
bibliográficas del documento en Excel que se había elaborado en la anterior parte.

Resultados
En el siguiente apartado se detallan los años en los cuales se tomaron las deferentes investigaciones,
seguidamente por el tipo de documento por el cual se caracteriza y sobre todo el país de publicación.
1. Clasificación de las investigaciones según el año.
En la tabla Nº01, se puede evidenciar claramente que el año donde más investigaciones se encontró
fue en el año 2011, ya que se caracteriza por tener más de una quinta parte de los estudios indagados,
seguido por los años 2014, representado en 60,00% de los documentos indagados, y ya para finalizar,
se puede expresar que el año donde menos investigaciones del tema estudiado es para el año 2015-
2012, con tan solo un 20,00% representativamente.
Tabla Nº01, Clasificación de las investigaciones según el año.
Etiquetas de fila Cantidad Porcentaje
2011 30 60,00%
2012 7 14,00%
2013 3 05,00%
2014 7 14,00%
2015 3 05,00%
2016 2 02,00%
Total general 30 100,00%
Fuente: Elaboración propia.
2. Clasificación de las investigaciones según el país.
En los resultados obtenidos según el ámbito de las investigaciones, se puede mencionar que Colombia
ha sido el país que más ha profundizado frente al tema de la equidad de género dentro de las empresas
colombiana, el cual se encuentra representado en un 26,00% de los estudios consultados, aparte de
esto se puede mencionar que Argentina, Guatemala y argentina son países a los cuales no les incumbe
mucho este ya que se encontraron muy pocos estudios provenientes de estos países.
Tabla Nº02, Clasificación de las investigaciones según el país.
Porcentaje
Ámbito País Cantidad
representativo
Nacional Colombia 13 26,00%
Argentina 1 02,00%
Chile 2 04,00%
Ecuador 5 10,00%
España 3 06,00%
Internacional Estado Unidos 5 10,00%
Guatemala 1 02,00%
México 10 20,00%
Perú 5 10,00%
Uruguay 3 06,00%
Venezuela 2 04,00%
Total 50 100,00%
Fuente: Elaboración Propia.
3. Clasificación de las investigaciones de acuerdo al tipo de documento.
En la tabla Nº03, se puede aludir los tipos de documentos en los cuales se consultó, para el desarrollo
de la presente investigación, aparte de esto se puede visualizar que las tesis de grado tienen un alto
nivel de publicación, ya que estas ascienden a un 60,00% de la investigación en total, seguidamente
por artículos científicos o de revisión documental, con el 24,00% representativo de los estudios
captado.
Tabla Nº02, Clasificación de las investigaciones de acuerdo al tipo de documento.
Porcentaje
Investigación Tipo de documento Cantidad
representativo
Artículo científico o referencial 12 24,00%
Ponencia 2 04,00%
Libro 6 12,00%
Tesis Tesis de pregrado 10 20,00%
Tesis de
2 04,00%
especialización
Tesis de Maestría 3 06,00%
Tesis de doctorado 10 20,00%
Tesis de master 5 10,00%
Total 50 100,00%
Fuente: Elaboración propia.
Estado del arte.
 Ámbito Internacional
Se entiende por género como el conjunto de comportamientos, actitudes y valores de hombres y
mujeres, el cual es producto de una construcción histórica, social y cultural. Al mecanismo de
transmisión y perpetuación de los roles de género se le denomina estereotipo. (Alonso, 2003). La
perspectiva de género se incorporó al vocabulario gracias a la discusión académica en los años 90.
En ese sentido, García, Blanco & Pacheco (1998) desde la dimensión de los estudios socio
demográficos plantean tres etapas en el abordaje de la temática de género: la invisibilidad de la
actividad económica de la mujer, las diferencias existentes entre hombres y mujeres y su conversión
en desigualdades dada la concentración y segregación en actividades económicas y discriminaciones,
que dan lugar a las construcciones sociales de género. (Guerrero, Gomez, Armenteros, 2014. Pág.
67). En general se puede observar que las profesionales que llegan a ocupar cargos de alta dirección,
además de contar con un nivel de educación de a lo menos cinco años, evidencian un tipo de capital
encubierto, que está condicionado a funcionar como capital simbólico, es decir desconocido y
reconocido: el capital cultural. (Pizarro & Guerra, 2011, Pág. 51)
Aparte de esto se puede mencionar que los cambios en la estructura económica han propiciado una
creciente incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, haciendo que cada vez sea más
pertinente el estudio de las relaciones de género al interior de los diversos ámbitos laborales para dar
cuenta de las transformaciones en las relaciones sociales entre hombres y mujeres, y de manera más
específica en los roles, la familia y la división sexual del trabajo. (Soto, 2013. Pag.28).
Hoy por hoy, una realidad que afecta la situación de las mujeres en Colombia, es el bajo logro
educativo que estas tienen en la actualidad. En Colombia, la principal brecha educativa existente se
da entre habitantes de las zonas urbanas y rurales. En cuanto a la brecha de género, las mujeres
acumulan un mayor número de años de educación que los hombres, tanto en zonas urbanas como
rurales. Razón por la cual, según Borrego, (2011), menciona que, desde el advenimiento de la
democracia, el acceso e incremento de la educación y especialmente, la Educación Superior, ha tenido
lugar tanto en la población masculina como la femenina. Sin embargo, este crecimiento ha sido mucho
más intenso y marcado en el segundo caso (Domínguez, Folgueras & Castro Martín, 2008; Instituto
de la Mujer, 2008). En 2008, el 60,9% de los alumnos que terminaron sus estudios universitarios
fueron mujeres, el 56,9% de ellas tenían menos de 24 años. En el caso de los estudios de doctorado,
la participación femenina es un punto superior a la masculina para los menores de 35 años (11,6%
frente al 10,6%). Por encima de ese tramo de edad, el número de doctores hombres es superior
(INE/Instituto de la Mujer, 2010). Por ello es que según, Valdez, Valenzuela, Rodríguez, Ochoa &
Moreno (2014), detallan que el principio de toda institución educativa es la de proveer acceso
universal para todos y todas las personas sin importar el género, la edad, el origen racial, la religión,
etcétera. La nueva ley requiere la implantación de nuevos cuerpos y mecanismos que le den
seguimiento, aun cuando el sistema de educación superior, por medio de la Secretaría de Educación
Pública, no ha dado una respuesta oficial a la ley.
Por lo que se puede detallar que las mujeres están diversificando sus actividades y labores en la
actualidad, no solo en relación a sus roles tradicionales, sino también en el tipo de actividades
económicas que realizan. También tienen una mayor representación en las pymes exportadoras,
incluso en aquellas industrias típicamente dominadas por hombres como lo son la industria
metalmecánica, electro-electrónico y auto partes. Sin embargo, es difícil saber si estos cambios han
sido causa en la búsqueda de una mayor participación económica incentivada por un aumento en sus
ingresos, oportunidades de mercado o cambios en la sociedad. (Velázquez, 2011, P. 146). Razón por
la cual se puede citar a Ayala & Rivadeneira (2012), quien menciona que, durante muchos años el
ingreso tanto de las mujeres como de los sacerdotes, estuvo prohibido a las faenas mineras, ya que
existía el mito de que ambos podían esconder la veta (Wagner, P; 2011), más aún la ley respaldaba
tal decisión para el caso de las mujeres, las que no pudieron ingresar a una mina subterránea hasta
1971, año en el cual se abolió dicha disposición legal. Este hecho permitió que aumentara el número
de mujeres trabajando en el rubro, llegando incluso a duplicarse en los últimos años. Pero a su vez se
puede aludir que en el trabajo de Canales y Soto (2005) quedó evidenciado que hay jefaturas que
presentan mala disposición a incorporar mujeres en sus unidades, cuando en estas hay pocas o ninguna
mujer y donde los puestos se asocian a cargos muy "exigentes". Sin embargo, hay jefaturas que
muestran actitudes favorables al trabajo femenino y que también son unidades calificadas como "muy
exigentes". Esto evidencia que las experiencias personales o los rasgos de personalidad de los
ejecutivos que contratan pueden incidir en su actitud hacia las mujeres, haciendo que basen sus
decisiones en argumentos subjetivos más que en la calidad y la preparación profesional de las
trabajadoras. (Gallegos, Guzmán, Saavedra, Silva. 2012. Pág. 26). Afirmando lo anterior, según
Mérida (2012), se puede detallar que la participación de las mujeres en la toma de decisiones en las
empresas es muy escasa por diferentes aspectos que se dan dentro del margen social donde vive, uno
de ellos es que la mayoría de mujeres pertenecen al área rural principalmente jóvenes, con muy poca
orientación a la educación y una escasa participación en la universidad lo cual provoca un grado
mayor de analfabetismo.
La progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral que tuvo lugar en la década de los sesenta
del siglo pasado mostró la constante discriminación a la que estaba sometida en procesos de selección,
promoción y retribución salarial. (García, 2015. Pág.: 31). Según Caballero, Castro, Rascón, Espinoza
& Rochín (2011), afirman que la incorporación de la mujer en la actividad laboral se ha incrementado
en las últimas décadas. Actualmente la presencia de la mujer en la dirección empresarial se percibe
como un nuevo estilo de vida, pues son las mujeres que toman decisiones y ejercen el poder en áreas
tradicionalmente masculinas. Según Larraín (2013), los principales obstáculos para las mujeres
directivas y empresarias son además de los factores culturales externos, una cultura corporativa
masculina y la imposibilidad para compaginar su desarrollo laboral y su maternidad, sin embargo, la
mujer en general es capaz de utilizar el tiempo en función de una tarea en particular y de combinar
de manera flexible y adecuada las distintas responsabilidades de su trabajo, su familia y la sociedad.
Por lo que se puede señalar que el aporte económico de las mujeres ha cobrado cada vez más
importancia fuera del ámbito de la reproducción social, además de incorporarse como empleadas u
ocupadas por cuenta propia, muchas mujeres han optado por el autoempleo y los micro y pequeños
emprendimientos productivos y comerciales, no obstante, las diferencias de género han subsistido, y
las mujeres siguen negativamente afectadas en términos de su inserción laboral, la permanencia y
calidad del empleo, y por lo tanto, en sus posibilidades de acceso a la independencia económica y la
autonomía. (Robles, 2012. Pág. 37).
Hoy por hoy, las posibilidades que las mujeres rurales puedan ampliar sus expectativas económicas
sin deteriorar la “vulnerabilidad del territorio, protegiendo el deterioro y la devastación del uso del
suelo como bases fundamentales para el desarrollo local sostenible (Gómez Sal, 2012) acorde a la
conservación del medio ambiente donde sus saberes les permiten generar nuevas fuentes de ingresos,
contribuyendo de manera eficaz y objetiva al mejoramiento económico familiar y local. (Lorena,
2012, Pag.104).
Razón por la cual, la mujer no ocupa una posición de partida de subordinación, tal como ocurre con
niños, ancianos o incapaces, respecto de los cuales existe incluso una relación de dependencia jurídica
-patria potestad o tutela- que permite calificarlos como “especialmente vulnerables”, sino que, por el
contrario, es la violencia reiterada el elemento determinante de su vulnerabilidad, porque,
ciertamente, se encuentra en una posición de mayor riesgo. (Lujan, 2013, Pag.89).
Aparte de esto se puede mencionar que, el reto para los países de América Latina está en encontrar la
manera en que las mujeres estén en mejores condiciones para optar cómo desarrollar su potencial
económico, ya sea a través de un empleo remunerado, a través del autoempleo o el establecimiento
de una empresa y no por una necesidad que las empuje a ello. El desarrollo de esta potencial pasa por
la creación de condiciones de equidad y he aquí las políticas públicas, sobre todo las que se orientan
a fortalecer el sector productivo, son las que pueden propiciar un contexto para que mujeres y hombres
puedan desarrollar sus empresas en condiciones de equidad. Ello implica que los países, desde sus
estructuras institucionales públicas y privadas, generen políticas, programas y proyectos de y para
mujeres empresarias que las consideren como agentes de cambio económico. (Secretaria permanente
del SELA, 2011, Pág. 20). De ahí la necesidad de profundizar en el análisis de las barreras que
impiden a la mujer acceder y realizarse en el trabajo pagado; indagar en la existencia de determinadas
características personales (incluidos valores y creencias), y del entorno que llevan a las mujeres a
emprender nuevos negocios, a tener éxito en su desempeño como propietaria de negocios y contribuir
de esa manera con el desarrollo de los países; así como la existencia o no de ventajas diferenciadoras,
respecto a sus contrapartes hombres. (Iribarren & Alcaíno, 2013, P. 89).
Los cambios demográficos, sociales, económicos, surgidos a partir de la segunda mitad del Siglo XX,
han determinado que la mujer se capacite y alcance niveles cada vez más altos niveles de formación
profesional y participe activamente en los procesos de toma de decisión en organizaciones de todo
tipo. A pesar de estos avances, como lo señalan Carter y Silva (2010) la promesa implícita de que una
vez que alcanzaran la adecuada educación, entrenamiento, experiencia y aspiraciones, lograrían la
paridad en la participación laboral, no se ha cumplido y todavía son minorías las que alcanzan los
más altos niveles de decisión en distinto tipo de organizaciones. (Héller, 2012, Pág. 29).
Por ello se mencionan los estereotipos que la sociedad ha impuesto desde años anteriores, que los
hombres son mejor que las mujeres, han prevalecido de alguna manera, causando dentro de la
sociedad un fenómeno llamado machismo. El machismo ha sido uno de los obstáculos que las mujeres
han sabido superar y más aun dentro del ámbito social, es verdad que el machismo no se ha eliminado
en su totalidad, pero por lo menos ha ido disminuyendo, a medida que se han evaluado las diferentes
habilidades y capacidades de las mujeres en este ámbito. Afirmando lo anterior se puede aludir que
la globalización y el género comparten la condición de construcción histórico-cultural y, por tanto,
adquieren diferentes expresiones y significados en distintos países, culturas, etnias y períodos
históricos. Ambos conceptos se articulan en un proceso de ida y vuelta, pero con capacidad e
incidencia aún muy asimétrica: los cambios en el orden global contribuyen significativamente para
modificar el orden de género vigente; pero las transformaciones que ocurren en los órdenes de género
producen cambios lentos y siempre resultado de luchas muy costosas en el orden global. (Beramendi,
2012, Pág. 94). Según Valdés (2005), la pobreza femenina aparece como el resultado de las
desigualdades de género, concretamente de la falta de poder y la limitación de las mujeres de acceder
a recursos económicos, políticos y culturales, en equivalentes condiciones que los hombres. (Reyes,
2011, Pág. 283).
Para la generación de políticas que contribuyan a la autonomía económica de las mujeres y a la
concreción del trabajo decente son necesarias acciones y medidas de políticas de carácter público y
de los agentes sociales en esta dirección. Igualmente, solo la acción decidida de los gobiernos y de
las sociedades puede revertir la desigualdad regional y la desigualdad de género, que son fenómenos
estructurales y persistentes en la región. Dejadas a su libre albedrío, tales inequidades tienden más a
perpetuarse en el tiempo que a disolverse, tanto en escenarios adversos como favorables de
crecimiento económico. (CEPAL, 2013, Pág. 38).
En las últimas décadas, América Latina y el Caribe han sido el escenario de la irrupción de un gran
porcentaje de mujeres al mercado laboral. A diferencia de otras incursiones de las mujeres en la fuerza
de trabajo en situaciones de crisis, es posible afirmar que el aumento sostenido de su participación es
irreversible en tanto sus flujos no responden necesariamente a un comportamiento anti cíclico con
respecto al devenir económico, como se observaba hace algunas décadas. (Comisión interamericana
de mujeres, 2011, Pág. 35).
Aparte de esto, se puede detallar claramente que el trabajo es una de las actividades humanas de
primordial importancia para la realización personal, así como para la procuración de la satisfacción
de las necesidades materiales de los colaboradores y de su familia, por ello, esta actividad es
plenamente garantizada como un derecho humano, constitucional y civil de la persona, procurando
brindarle las mejores condiciones a fin de que la relación obrero-patronal se desarrolle en términos
de absoluta armonía y productividad, de manera que las dos partes resulten beneficiadas y con sus
derechos inmanentes. (Castillo, 2012, Pág. 49).
Por otra parte, la administración pública es la piedra angular de un Gobierno y el principal instrumento
a través del cual se ponen en práctica políticas y programas nacionales. En un mundo ideal, los
principios de imparcialidad, responsabilidad, justicia, igualdad y no discriminación deberían regir la
administración pública y esta debería servir como modelo de gobernanza para una sociedad que
incluya la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la fuerza laboral
del funcionariado. (Programa de Naciones Unidas, 2014, Pág. 39).
Sin embargo, esto todavía no se hizo realidad a nivel mundial. En lugar de ser una fuerza impulsora
detrás de la implementación de objetivos acordados internacionalmente sobre igualdad de género y
normas y principios de derechos humanos, en numerosos países, tanto desarrollados como en vías de
desarrollo, la administración pública sigue siendo a menudo una institución patriarcal, que perpetúa
las tradiciones, actitudes y prácticas basadas en el género. Las mujeres todavía no participan de forma
igualitaria en la administración pública, especialmente en roles de liderazgo y toma de decisiones.
(Programa de Naciones Unidas, 2014, Pág. 34).
Los escasos avances tanto en la integración de la perspectiva de género como en la valoración de los
aportes de la ayuda a la igualdad suponen un importante reto para promover una ayuda eficaz y de
calidad. La evaluación de políticas, como proceso sistemático de análisis de la praxis política,
constituye a este respecto una herramienta clave tanto para el aprendizaje y la mejora como para la
rendición de cuentas en clave de género. (Espinosa, 2011, Pág. 94).
Hoy por hoy, la feminización paulatina de la clase asalariada ha ido avanzando, en un contexto como
el de américa latina, a partir de la extensión del trabajo poco cualificado. Este hecho sitúa a la mujer
en una posición más débil para el uso autónomo de su tiempo, ya que mientras entre la clase
trabajadora cualificada la flexibilidad para el alargamiento del tiempo de trabajo (de los trabajos que
requieren tiempo) se realiza de forma autónoma, en los empleos escasamente cualificados se aplica
de forma heterónoma. La norma flexible heterónoma impone una alta disponibilidad temporal a las
mujeres, pero, en este caso, conduce a fórmulas de empleo como el trabajo a tiempo parcial o a
jornadas escasamente previsibles y realizadas en horarios atípicos. (Ortiz, 2014. Pag.60).
En relación de las competencias femeninas y masculinas en el campo laboral, Walter (2011) señala
que, pese a que se han realizado numerosas investigaciones respecto capacidades, habilidades e
inteligencia entre hombres y mujeres, queda claro que en varios de estos estudios más que los
resultados objetivos, las mujeres reaccionaban ante la amenaza de estos estereotipos que podría
definirse como condicionamiento social o simple sexismo. Sea cual el término que usemos para
referirnos a ello, ha llegado el momento de estar atento a las consecuencias que puede tener la moda
del determinismo biológico que revitaliza los estereotipos en nuestra vida diaria y esta, por tanto,
impide avanzar hacia una equidad en los prejuicios en contra de las mujeres con autoridad, estos
pueden afectar también los avances de las mujeres en otras esferas profesionales. (Rojas, 2012. Pág.
209).
Por ello es importante mencionar que, en el contexto del siglo XXI, hay una tendencia cada vez
mayor, hacia el autoempleo y los emprendimientos, aunque quizás por distintos motivos, y
seguramente en condiciones totalmente diferentes en los países desarrollados y subdesarrollados. El
emprendimiento en algunos casos, es una opción y en otros simplemente una necesidad. Durante el
siglo XX, las mujeres nos hemos incorporado al trabajo, y ahora, en el siglo XXI, nos estamos
convirtiendo en emprendedoras y empresarias. (Carosio, 2011. Pág. 70).
Otro tema de importancia es el empoderamiento de la mujer, ya que es un concepto utilizado en varios
ámbitos: desde la academia hasta la empresa privada pasando por políticas públicas. Varias empresas
dedicadas a la venta directa se proponen como objetivo empoderar a la mujer, lo cual se constituyó
en el objeto de análisis de esta tesis. A lo largo de la historia hay un común en el término
empoderamiento, que pretende lograr la igualdad entre hombres y mujeres exigiendo una
transformación en el acceso de la mujer tanto a la propiedad como al poder. (Tobar, 2013, Pág. 139).
4. Ámbito Nacional
El concepto de equidad está vinculado a la justicia, imparcialidad e igualdad social. El género, por
otra parte, es una clase o tipo que permite agrupar a los seres que tienen uno o varios caracteres
comunes. Se conoce entonces la equidad de género como la defensa de la igualdad del hombre y la
mujer en el control y el uso de los bienes y servicios de la sociedad. Esto supone abolir la
discriminación entre ambos sexos y que no se privilegie al hombre en ningún aspecto de la vida social,
tal como era frecuente hace algunas décadas en la mayoría de las sociedades occidentales y por
supuesto en Colombia. (López, Hernández & Báquiro. 2015, Pág., 03). Con base en esta realidad, las
agencias de cooperación internacional al desarrollo han ido ejecutando acciones para permitir el
avance de las mujeres y la igualdad entre los sexos, mediante políticas de cooperación como la de
Género en el Desarrollo, ya que desde 1995 a la fecha promueve la eficiencia y la identificación de
las oportunidades para mejorar la redistribución y la equidad en las políticas, proyectos y programas
de desarrollo e implica que las necesidades de las mujeres dejen de ser analizadas aisladamente, para
ser parte integrante de un análisis de las relaciones de género en los hogares, en la comunidad y en
las instituciones. (Camberos, 2011, Pág. 34).
Por lo tanto, uno de los supuestos que subyacen en la desigualdad de las mujeres en la sociedad está
relacionado con los roles establecidos, por consiguiente, las condiciones en que se encuentran en la
sociedad hace referencia a su estado material desventajoso por su pobreza, falta de educación,
capacitación, habilidades para el trabajo, su excesiva carga de trabajo, (doble y triple jornada) como
la falta de acceso a las tecnologías, entre otras. Mientras que su posición, está relacionada con su
ubicación social, económica y política en relación a los hombres. (Vos, Gutiérrez & Cantillo, 2011.
Pag.59). Según Bucio (2014), menciona que es indispensable reconocer al tipo de mujer que sufre
más de este problema porque difícilmente es una situación que golpea homogéneamente a todas las
mujeres. En la publicación que se centra en la población colombiana, ya que se halla que la edad
importa pues las mujeres menos jóvenes enfrentan barreras más severas. También observamos que
las mujeres con una vida familiar particularmente activa, con hijos(as) y/o casadas, enfrentan mayores
limitantes para obtener puestos de alto nivel jerárquico (Escot, et al. 2008).
Por otro lado, la puesta en discurso de la sexualidad y las “verdades” que se han dicho de ésta como
resultado de un legado cultural sobre el sexo, atraviesan todas las esferas de producción de
conocimiento en una organización, pues hacen parte de esa concepción de hacer comunicación en la
misma. Este conjunto de creencias, valores e ideologías son los que se aceptan como paradigmas
sociales, ya que permiten o imposibilitan, la igualdad de oportunidades de participación, tanto de
mujeres como de hombres en el espacio organizacional. (Garbiras, 2011, Pag.69).
Aparte de esto se puede mencionar que el enfoque del bienestar busca ayudar a las mujeres de bajos
ingresos privilegiando sus funciones reproductivas como madres, esposas e hijas. Supone que la
maternidad es el rol más importante de las mujeres. El enfoque de la equidad enfatiza en lograr la
independencia económica de las mujeres, para mejorar su posición y competir con los hombres en los
ámbitos político y económico. El enfoque de la anti-pobreza plantea que la desigualdad entre hombres
y mujeres no está ligada a la subordinación sino a la pobreza. En consecuencia, los planes de
desarrollo deben centrarse en el rol productivo de las mujeres incrementando las opciones de
generación de ingresos de estas. (Escobar, 2011. Pág. 32).
El campo de los estudios de mujer y género en Colombia es reciente. Al finalizar el siglo XX
comienzan las primeras descripciones e investigaciones acerca de la situación de hombres y mujeres
en el Sistema Educativo. En este recorrido, tanto la teoría, como los trabajos empíricos han corrido
paralelamente, a diferencia de otras latitudes, donde los estudios de las mujeres visibilizaron sus
características demográficas, económicas, históricas y culturales, antes de emerger formulaciones
teóricas respecto a la categoría género. (Domínguez, 2012, Pag.74).
Aparte de esto se puede detallar que, aunque las revoluciones democráticas de finales del siglo XVIII
y principios del siglo XIX ofrecieron ‘libertad, igualdad y fraternidad para y entre todos’, sólo
cumplieron este sueño emancipador para muy pocos: inicialmente, sólo los varones blancos, mayores
de edad, propietarios y con capacidad de pagar impuestos se beneficiaron de los grandes cambios
promovidos por los nuevos regímenes y se consideraron hermanos de la familia democrática en
formación. De esta manera, el régimen no operó originariamente con igual magnanimidad frente a
todos los habitantes vinculados a un mismo Estado. (Gonzalo, 2011, Pág. 39). Con oportunidades de
desempeño laboral, la mujer colombiana es bastante limitada, por una serie de condiciones y variables
externas que hacen que su rango de posiciones dentro del escalafón profesional se limite en
comparación a las oportunidades laborales y de ascenso que tienen los hombres; es importante tener
claro que los roles que desempeñan cada uno de los géneros en las diferentes empresas como
actividades económicas exigen una preparación ardua y para la mayoría de los casos un amplio
conocimiento del sector y experiencia laboral, materia que ha sido más fácil para los hombres el
acceso, pero en todo caso a pesar que a la mujer se le ha considerado el sexo débil por generaciones,
queda claro que las capacidades de desenvolvimiento saltan a la vista, la mujer toma el liderazgo
como factor predominante a tal punto que desempeña su roll de mujer, madre, esposa, profesional y
líder sin descuidar ninguno de sus compromisos, por el contrario de acuerdo a estudios se ha
demostrado que la mujer está mejor preparada. (Amaya, 2014, Pag.45).
A parte de esto, según Héller (2011), indica que las estadísticas a nivel mundial indican que las
mujeres continúan aumentando su participación en los puestos gerenciales, pero esta tasa de
progresión es lenta, irregular y a veces desalentadora para ellas, quienes encuentran obstáculos
creados, en parte por prejuicios de comportamiento en el lugar del trabajo. En los puestos de
dirección, ellas solo ocupan entre el 2% al 3% en los máximos niveles de decisión en la mayoría de
los países occidentales (OIT, 2002; The Economist, 2010). Se observa una constante en la mayoría
de los países: cuanto más alta es la jerarquía institucional menos mujeres hay (Terjesen; Singh, 2008;
OIT, 2009).
Por es que importante mencionar que en Colombia, país en vía de desarrollo, esta situación no es
diferente, el patriarcado en el que se vivió, desde épocas de la colonia, ha provocado que las mujeres
luchen por libertades e igualdades, como fue el caso de Policarpa Salavarrieta (la Pola), quien como
mártir luchó en las guerras para demostrar que las mujeres eran sujetos de derechos y deberes de igual
manera como los hombres de la época, sin embargo, esto no se hizo tan evidente sino hasta que la
mujer logro el voto en Colombia. (Gonzales, 2014. Pág. 203).
Según Ortiz (2014), las mujeres de hoy en día, y que posee un capital cultural implican verse natural,
ser agradable, ser interesante, desempeñarse bien en entrevistas y demás situaciones por la forma
apropiada de comunicarse, de caminar, de vestirse, de estar a la moda, para verse elegante, saber
apreciar el arte y ostentar títulos escolares. El acelerado cambio global ha generado múltiples
impactos en el aumento de la inserción de la mujer al ámbito empresarial, es así como se nota la
trayectoria histórica de los avances en los niveles educativos de las mujeres acrecentando las
expectativas de desarrollo de carrera para desempeñarse en cargos directivos, en los cuales se
potencializan las habilidades gerenciales, lo que genera oportunidades reales de ascenso en la escala
laboral, teniendo la ocasión de demostrar sólidamente las habilidades directivas en culturas
organizacionales instauradas por hombres. (Morales, 2011. Pag.253).
Conclusiones
A medida que ha pasado el tiempo la equidad de género dentro de las pequeñas, medianas y grandes
empresas que existe en Colombia, se ha vuelto mayor. Razón por la cual se puede aludir que tanto las
mujeres como los hombres poseen características propias que fortalecen el desarrollo empresarial de
las organizaciones, sin importar su ámbito o razón social. Es verdad que en años anteriores dicha
equidad era un imposible, y no se hablan de cien o doscientos años atrás, sino de hace treinta años,
en donde la mujer era considerada un elemento que desarrollaba las actividades de aseo que incurría
la casa, y no siendo esto poco otras obligaciones como el cuidado de los pequeños y tras de esto
satisfacer a su señor esposo en todo lo que este pidiese y a la hora que este lo hiciera. Aparte de ello
se ha comprobado que cuando las mujeres poseen algún tipo de poder dentro de las organizaciones
están le dan un mejor uso y una mayor eficiencia.
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