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UNIVERSIDAD FERMÍN TORO

VICE RECTORADO ACADÉMICO


FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
ESCUELA DE DERECHO

Alumno: Richard Torres,


C.I:V-11.267.328
Cátedra: Redacción Jurídica
Prof.: Dra. Lisbeth Campins
Sección: SAIA "A" 2017/B

Barquisimeto Abril 2018


Si algo ha caracterizado el crecimiento y desarrollo de la humanidad, fue el día en el
que el hombre aprendió a hablar y comunicarse con sus semejantes, con esto pudo expresar
sus emociones, ideas e imaginación, no lo digo yo, esto pertenece a un pensamiento del
famoso astrofísico y cosmólogo recientemente fallecido Stephen Hawking, de quien se
inmortalizó la siguiente frase “Durante millones de años, la humanidad vivió como
animales. Entonces, sucedió algo que liberó nuestra imaginación: aprendimos a hablar”;
este mensaje poderoso también quedó plasmado en una canción del legendario grupo de
rock ingles Pink Floyd, cuya canción “Keep talking” se inspiró en este mensaje para
advertir a la humanidad la importancia de “Cuidar el habla”, para mantener en pie el legado
y la libertad del hombre, hasta hoy en día suena como una conciencia para muchos jóvenes
y no tanto, quienes internalizan este mensaje; si el habla ha sido uno de los grandes avances
de la humanidad, este tampoco sería posible si no existiese la escritura como otro medio de
expresión del pensamiento, imaginación e ideas del hombre.

Es precisamente la expresión escrita la que nos ocupa en estos momentos en el


presente ensayo, pero qué y cómo se expresa la humanidad de manera escrita, allí juega un
papel muy importante el idioma que caracteriza a cada grupo humano según su ubicación
geográfica, que aunque existen disimiles tipos de idiomas, siempre mantenemos algo en
común, que las ideas y sentimientos humanos son los mismos, pero la manera o los medios
de expresarlos es lo que nos diferencia. En este sentido, la redacción como herramienta
técnica para expresar mediante letras lo que se piensa, es un instrumento valioso que ha
permitido estandarizar algunas normas básicas de cómo podemos entendernos unos con
otros sencillamente siguiendo un mínimo de estas normas, pero esto no significa que sea
fácil, porque si de algo podemos estar seguros es que como humanos nos ha costado mucho
entendernos entre nosotros cuando queremos expresarnos ante los demás.

Expresar las ideas de manera escrita es y ha sido siempre difícil, porque nuestro
cerebro funciona en cada uno de una manera distinta, lo que para algunos es fácil expresar
de manera verbal u oral como sentimientos e ideas, no lo es así para expresarlos de manera
escrita, ya que en muchos casos le cuesta dejar plasmado en letras lo que se ve y siente
claramente dibujado en su mente en ese momento, no porque no sepa hacerlo porque en
algunos casos puede ser hasta el más catedrático de las letras quien escribe, sino que a
muchos les cuesta plasmar en detalle lo que su cerebro le grita precisamente con ese lujo de
detalles.

Escribir no ha sido fácil para el hombre, a pesar de que poseamos las herramientas y
técnicas que nos enseñan a hacerlo, sencillamente porque nos cuesta organizar nuestras
ideas y jerarquizarlas para saber exactamente qué es lo que se quiere expresar, pero eso no
es solamente el problema, también nos cuesta mucho saber enlazar estas ideas con otras que
complementan a la misma sin perder la esencia de los que se pretende comunicar, por eso
es admirable aquel que dice ser escritor porque de alguna manera ha logrado saber como
organizar sus ideas para contar su historia y conoce muy bien como hacer los enlaces entre
una y otra, para mantener siempre a su lector conectado y concentrado en su historia; no
obstante, esta es la excepción porque en líneas generales nos cuesta mucho expresarnos con
la letra escrita.

A pesar que desde niño se nos inculca la enseñanza de la escritura, desde el hogar,
pasando por las distintas asignaturas de lenguaje en la escuela, liceo y universidades, ha
sido difícil aprender a redactar según la ocasión y según el lector que consumirá esta
información; he allí donde se debe enfocar mas el estudio y personalizar el tipo de
redacción que se debe realizar de acuerdo a estas dos variables, por ejemplo, si se quiere
dar una información para el consumo de las masa de manera general, el tipo de lenguaje y
redacción debe ser lo suficientemente sencillo y hasta con términos coloquiales para que
todo el que lo lea entienda el mensaje que se quiere transmitir, este tipo de redacción es
muy común verlas en la redacción de noticias de sucesos en los periódicos, puesto que el
redactor de las mismas, se ha percatado que las personas consumen mucho este tipo de
información y por lo tanto debe hacerlo lo más digerible y entendible para todos, a pesar de
que en algunos casos se ha caído en el comercio de noticias sensacionalista y amarillista;
sin embargo, este ha sido un medio eficaz para determinar el tipo de mensaje según el
publico que lo consume.

Precisamente y entrando en el tema académico, a nosotros los estudiantes y


profesionales universitarios se nos demanda poseer un tipo de redacción más culta, técnica
y hasta científica para poder plasmar las ideas e investigaciones académicas que se realizan
en el día a día en las universidades; este tipo de redacción es mucho más compleja porque
debe ir dirigido a un lector mas tecnificado, quien debe estar en sintonía con lo que el
estudiante quiere expresar, la mayoría de las veces no ocurre de esa manera, y eso es
palpable en los trabajos de investigación llamados proyectos de grado o tesis, en los que se
convierte un martirio para algunos estudiantes al no poder primero ordenar las ideas de lo
que se quiere investigar y segundo, plasmarlo en un texto bien concreto, con lenguaje culto
y técnico de la investigación realizada; no obstante, también existe la diversidad de criterios
que se manejan en cuanto a los tutores de investigación, puesto que se han dado casos de
que el estudiante ha tenido que cambiar el enfoque de su investigación para complacer la
línea que le impone el tutor según la redacción que este aspira del mismo, como conclusión
de esto, el hecho de aprender a redactar según la ocasión y el lector ha sido y será siempre
una de las habilidades que también tiene que aprender el escritor para poder expresar sus
ideas.

En mi caso particular, mis experiencias es un lugar común a la realidad que plasme


en los párrafos anteriores, he tenido la dicha y fortuna de realizar escritos para
investigaciones en la escuela, liceo y universidades, obviamente he recibido mucho rechazo
de algunos escritos porque sencillamente redactar no es fácil, pero me ha servido para saber
por lo menos organizar las ideas que requiero expresar, y de acuerdo al público consumidor
del escrito es que puedo saber qué tipo de redacción debo aplicar, no siempre me ha
funcionado, sobre todo en trabajos de grado, pero si me ha permitido diferenciar el tipo de
gusto en cuanto a redacción escrita se exige en cada ocasión. En el caso de mi trabajo,
también he tenido la dicha de recibir preparación en cuanto a redacción de informes, por
supuesto esto es algo mucho más tecnificado, porque sencillamente está dirigido a
evaluación de gestión administrativa en el sector publico que puede incluso tener
consecuencias de tipo legal, también he recibido rechazo en muchos de mis escritos porque
se debe ser muy cauto y comedido con lo que se expresa sin caer en el juzgamiento de las
personas, ya de por sí difícil si se debe evaluar su gestión; sin embargo, me ha permitido ser
un escritor mucho mas objetivo, claro y sincero en las ideas que expreso en cada informe.

En conclusión, la redacción de ideas, pensamientos, puntos de vistas, bien sea de un


hecho trivial que nos pueda suceder a todos por igual, o de algo mucho más tecnificado y
científico que ocupa a un sector más pequeño de personas, el redactor de dichas ideas debe
primero ordenar las ideas del mensaje que quiere expresar y segundo identificar muy
específicamente el público lector que consumirá dicha información, de tal manera, que le
permita ubicarse en el tipo de redacción y lenguaje que debe aplicar para cada ocasión, con
el objeto de que sus ideas lleguen a sintonizar con el lector a quien va dirigido su escrito.