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Actualidad de Marx

Cosificación, fetichismo y enajenación


gerardo ávalos tenorio*

Resumen Abstract
El discurso de Marx no debe ser soslayado, si se le asume de The Marx speech should not be ignored, if he takes a critical
manera crítica, creativa y no dogmática, puede seguir contri- creative and non-dogmatic, can further contribute to the diag-
buyendo al diagnóstico del presente, porque contiene verdaderas nosis of today, because it contains analytical gems of modern
joyas analíticas de la forma social moderna y, por ello, sigue social form and, therefore, remains useful for understanding
siendo útil para comprender la etapa actual del capitalismo. El current stage of capitalism. The article does not refer only to
artículo no se refiere sólo a sus despliegues propiamente econó- their economic writings on the crisis of capitalism but their support
micos acerca de la crisis del capitalismo sino a su fundamenta- philosophical on reification, alienation and fetishism of human
ción filosófica sobre la cosificación, la enajenación y el fetichismo relations in the modern historical form.
de la relación humana en la forma histórica moderna.

Palabras clave: Marx / Cosificación/Reificación / Enajenación Keywords: Marx / Reification / Disposal / Fetish.
/ Fetichismo.

…el que los hombres relacionen entre sí como valores los productos de su trabajo no se debe al hecho de que tales
cosas cuenten para ellos como meras envolturas materiales de trabajo homogéneamente humano. A la inversa. Al
equiparar entre sí en el cambio como valores sus productos heterogéneos, equiparan recíprocamente sus diversos
trabajos como trabajo humano. No lo saben, pero lo hacen (Marx, 1977: 90).

En el reino de los fines todo tiene o un precio o una dignidad. […] Lo que se refiere a las inclinaciones y necesidades
del hombre tiene un precio comercial; lo que, sin suponer una necesidad, se conforma a cierto gusto, es decir, a
una satisfacción producida por el simple juego, sin fin alguno, de nuestras facultades, tiene un precio de afecto;
pero aquello que constituye la condición para que algo sea fin en sí mismo, eso no tiene meramente valor relativo
o precio, sino un valor interno, esto es, dignidad (Kant, 1990: 48).

Introducción
Para empezar con un hecho contundente: la caída del Muro de Berlín en 1989 no sólo simbolizó el co-
mienzo de la estrepitosa desintegración de uno de los polos que organizó la geopolítica de la segunda
posguerra, también significó la capitulación del marxismo como un referente ideológico de la crítica
de la sociedad capitalista y, eventualmente, de la organización de los trabajadores para fundamentar sus

* Doctor en Ciencia Política. Profesor / investigador titular adscrito al Departamento de Relaciones Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana-
Xochimilco. Su libro más reciente: Breve introducción al pensamiento de Hegel, uam, México, 2011.
demandas de clase. Sin embargo, de entre las ruinas, de análisis teóricos, de carácter sociológico y filosó-
han sido rescatadas las piezas más sólidas de una fico moral, de amplia difusión, que vuelven literal-
teoría que había sido ilegítimamente usada como mente al concepto tratado para connotar uno de
soporte de la supuesta dictadura del proletariado los signos más característico de nuestra época: la
(Gilly, 1991), y desde ahí se ha mostrado que es po- utilización instrumental de otras personas y su
reducción a objetos de compra-venta. Por supuesto
sible tirar el agua sucia y rescatar al niño. El discur-
so de Marx no debe ser soslayado, porque contiene que entusiasma que el viejo concepto de la tradición
verdaderas joyas analíticas de la forma social mo- marxista vuelva a inspirar estudios sobre la des-
derna y, por ello, sigue siendo útil para comprender humanización del hombre del capitalismo, digamos,
la etapa actual del capitalismo. Hacer una considera- posmoderno. Es como un aluvión de aire fresco, por
ción pausada y profunda de estas joyas excedería con lo menos en una primera impresión, pues genera
mucho la extensión y el propósito de este artículo; en una sensación de haber tenido la razón en insistir
las líneas que siguen, en cambio, haré una puntual en la actualidad de la crítica de Marx a las tendencias
recuperación de algunos elementos presentes en la des-humanizantes del capitalismo (Ávalos, 1989). Dije
crítica de Marx a la economía política que permiten que por lo menos en un primer momento parece
argumentar a favor de la vitalidad de su pensa- positivo y alentador este resurgimiento de viejos
miento. No me referiré a sus despliegues propia- temas marxistas, pues, si somos escépticos, es pro- 12 13
mente económicos acerca de la crisis del capitalismo bable que esté operando un mecanismo de poder
sino a su fundamentación filosófica que adquiere del que dio cuenta Foucault (1991) al tratar sobre la
la forma de exposición sobre la cosificación, la sexualidad: una de las formas de controlarla y re-
enajenación y el fetichismo de la relación humana primirla es hablar mucho de ella, en todas partes y
en la forma histórica moderna. Así, pondré en el en todas sus formas posibles. Se trata de un conocido
centro de la atención el fenómeno moderno por procedimiento ya estudiado por Freud pues, como
excelencia que consiste en que los productos de la se sabe, cuando más se habla de algo es porque
mano del ser humano se autonomizan y adquieren más se le quiere conjurar con la palabras, es decir,
vida propia dominando a sus creadores. Sobre esta se le quiere poner en un sitio identificable a fin de
base se puede sostener que la sociedad (como tal) que no inunde, con su insistencia sintomática, la
es un producto moderno que no debe ser identifi- vida cotidiana. Dicho con otros términos, cuando un
cada con la población (ésta sería sólo el momento tema comienza a ponerse de moda en la academia
material de aquélla) sino que ha de ser conceptua- y entre la élite intelectual de la sociedad, puede ser
da como un orden simbólico e imaginario que se un signo no de que las cosas comienzan a cambiar
sitúa por fuera y por encima del ente demográfico sino de que se erige un dispositivo terapéutico para
y, desde esa posición privilegiada, impone a cada que, precisamente, las cosas no cambien. Esto se
cual no sólo imperativos de acción (moral y jurí- sintetizaría en la típica actitud cínica de quien actúa,
dica) sino formas de la sensibilidad, la percepción digamos, “cosificadamente”, no porque ignore lo
y el razonamiento. Considero, en suma, que en el que está haciendo, sino porque sabe perfectamente

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discurso de Marx es posible hallar los referentes bá- lo que hace y, aún así, lo hace y quizá con mayor
sicos que, si se les asume de manera crítica, crea- satisfacción.
tiva y no dogmática, pueden seguir contribuyendo Podemos sin embargo, estar de acuerdo con
al diagnóstico del presente. Honneth en que hay una actualización del concepto
de reificación, pero más aún del tratamiento de la
problemática social que ese concepto connota aun-
1. Las máquinas en el poder que no se le utilice explícitamente. Autores como
En un libro que recoge y reelabora sus conferen- Zygmunt Bauman (1999) y Richard Sennett (2000)
cias Tanner impartidas en 2005 en la Universidad han apuntado hacia ese blanco de las consecuencias
de Berkeley, Axel Honneth (2007) sostiene que en catastróficas para la vida humana en su dimensión
la actualidad hay indicios sutiles del resurgimiento más humanamente radical, del capitalismo tardío. Si
del concepto de reificación [Werdinglichung] para el tema de la cosificación ha resurgido ello también
hacer el diagnóstico de nuestros tiempos. Estos in- implica una actualización de dos conceptos torales
dicios van desde novelas y relatos estructurados a para el pensamiento crítico, a saber: el de la enaje-
partir de la idea de que los seres humanos se tratan nación y el del fetichismo. Considero, empero, que
a sí mismos y tratan a los otros como objetos inani- estos temas han seguido presentes, no tanto en la
mados y sin sensibilidad, hasta la aparición de textos academia y en la estética de la alta cultura, sino en
un nivel más profano y, si se quiere, rupestre de la su planeta por luchas intestinas que derruyeron su
vida social. Me refiero al imaginario social cultivado imperio de paz y armonía. La razón de ese extravío
por la industria cultural de Hollywood, cuyos produc- fue la lucha por el poder emprendida por los incon-
tos son vistos por millones de personas en todo el formes llamados “Decepticon” y comandados por
mundo, casi simultáneamente, y generan ganancias Megatron. Los robots se lanzan a la búsqueda del
estratosféricas. En este punto es conveniente seguir “cubo” un objeto que posee la “chispa suprema”,
al filósofo esloveno Slavoj Žižek, quien usa con fre- que representa algo así como la fuente originaria
cuencia las películas no “de arte” o de “culto” sino del poder, y que, por alguna razón, vino a caer al
aquellas más triviales y populares, para dar cuenta planeta tierra. El grupo de robots vivientes buenos,
de complejos conceptos o problemáticas psicoana- encabezados por Optimus Prime, es aliado de los
líticas, políticas o sociales (Žižek, 1994). En nues- humanos y tiene prohibido hacerles daño. Los ad-
tro caso, sólo bastará mencionar algunos ejemplos versarios, en cambio, atacan a estos seres inferiores
para que quede clara la persistencia en el nivel de lo y despreciables. El joven Sam lucha aliado con los
imaginario de la constelación temática integrada por “autobots” buenos y con un destacamento del ejér-
los conceptos de cosificación, enajenación y feti- cito de los Estados Unidos, que ha regresado de
chismo. Más adelante examinaremos la función que Qatar. El joven se convierte en héroe al destruir a
esto juega en el discurso crítico de Marx con algunos Megatron, lo cual le permite acceder a la mujer de
desarrollos tomados de los Grundrisse. sus más intensos deseos sexuales, quien por cierto
Parece una obsesión de la industria cultural le había ayudado en su gesta.
hollywoodense el uso de la ciencia ficción para Por supuesto, toda trama es interpretable de
construir tramas espectaculares, saturadas de efec- muchas maneras y ninguna puede reclamar ser la
tos especiales impresionantes y con un abrumador verdadera. Así por ejemplo, esta película puede repre-
despliegue de recursos. Por supuesto que es un ne- sentar la realización del deseo de todo adolescente
gocio sumamente rentable pero no es ahí donde promedio de una sociedad capitalista próspera que
quiero detenerme sino en las repercusiones ideoló- consigue hacerse héroe, poseer el auto más potente y
gicas, que desembocan en la reproducción cultural bello y, como coronación de un acto heroico (en su
del capitalismo. Dentro de las producciones de propio universo onírico), la mujer deseada, la más
la ciencia ficción destaca aquel sector constituido bella. También sería dable decir que se trata de
por filmes que tratan el tema del dominio de las representar el universo fantasmático de la familia
máquinas sobre los hombres, un tema del corazón tradicional de clase media estadounidense donde el
del marxismo, pero con una dimensión diferente padre, tipo Homero Simpson, ha perdido su lugar

Gerardo Ávalos Tenorio, Actualidad de Marx. Cosificación, fetichismo y enajenación, pp. 12-20.
cuando hablamos de que se trata en el plano de de autoridad y, en consecuencia, genera una situa-
la gran industria cultural. Matrix, de los hermanos ción de desestabilidad emocional en su hijo único
Wachowski, Minority Report, de Steven Spielberg que es resuelta mediante el recurso de la fantasía
y Tom Cruise, y Transformers, de Michel Bay, son psicótica. Otra posibilidad es interpretar la trama
muestras representativas de que los temas de la cosi- como una advertencia de los peligros del uso de la
ficación, la enajenación y el fetichismo, han llegado tecnología cuando ésta tiene fines malos, pero su
a las mentes creativas de Hollywood; son también provecho cuando tiene fines buenos. De igual ma-
manifestaciones de las ansiedades, los temores y las nera, es imaginable dar un giro femenino a la inter-
angustias más acuciantes de millones de personas que pretación y señalar el papel protagónico de Mikaela
pierden su empleo por la “implementación de nue- (Megan Fox), la mujer deseada por el joven héroe,
vas tecnologías” o, más sencillamente porque se ha en tanto que se trata de una Antígona actualizada al
fracasado en la infernal competencia. Del mismo romper las leyes positivas para hacer valer la justicia:
modo, puede interpretarse que estas súper produc- ayudaba a su padre a robar autos. Las interpreta-
ciones tienen un cometido terapéutico, pues es pro- ciones pueden ser muchas y de eso se trata, pues un
bable que la emoción puesta en juego por el espec- filme es una proyección de imágenes organizadas,
tador desemboque en una situación catártica que tan generales, universales y abstractas, que son
permita sobrellevar las preocupaciones cotidianas, susceptibles de responder a lo que cada espectador
a la manera del teatro griego de la Antigüedad. quiere proyectar. Frente a tal variedad de posibilida-
Detengámonos en la última de las películas men- des de interpretación, lo que parece más apropiado
cionadas. Transformers es la historia de un vínculo no es tanto hallar el común denominador de todas
afectivo entre un joven (Sam) y un grupo de robots sino captar la falla, el detalle incoherente, el déjà
vivientes, extraterrestres por cierto, que han perdido vu, en una palabra, el momento sintomático, que es
manifiesto pero que oculta algo. En una película de son ciertamente abstracciones, sólo existen en el
ciencia ficción es muy fácil captar este momento, pensamiento, pero siendo tales, rebasan con mucho
pues a fin de que sea lógica la realidad diegética la mera materialidad de los objetos, su valor de uso.
tiene que ser violentada la realidad física, natural De este modo, la formalidad de las cosas es más real
y social. Esta interpretación de la ficción entiende que su momento meramente material, lo cual se
como un síntoma social el éxito en taquilla de la hace patente cuando se repara en el simple hecho de
proyección de una trama en una gran pantalla en la vida cotidiana de tener o no dinero para adquirir
miles de salas en todo el mundo, casi en forma simul- los satisfactores de las necesidades o los deseos. Los
tánea. Pero una interpretación de un documento precios de las mercancías son, por supuesto, la con-
fílmico que busque “el síntoma” tratará de hallar densación de este dominio de lo abstracto sobre
una frase o una imagen que condense de manera lo concreto material tangible y constatable por los
contradictoria la tensión entre la realidad diegética sentidos.
y la miserable realidad de la vida social. En los Grundrisse Marx menciona el fetichismo
En este caso la frase que funciona como opera- una sola vez y lo hace precisamente en el plano del
dor sintomático de la trama dice, curiosamente, “es discurso de los economistas: “El tosco materialismo
más de lo que ves”. Esta frase parece condensar un de los economistas, que les hace considerar tanto
análisis involuntario del fetichismo del capital. En las relaciones sociales de la producción humana 14 15
su contexto, la frase se refiere en primer término, como las determinaciones que las cosas reciben en
a lo que le dice el joven a la mujer, cuando ésta le cuanto subsumidas bajo estas relaciones, como si
pregunta si piensa que ella es superficial: “¡No! Es fueran propiedades naturales de las cosas, es un
más de lo que ves”; y luego se auto-reprocha: “¡Qué idealismo igualmente grosero, un fetichismo, sí, que
estúpido! ¿Cómo pude decir semejante tontería: ‘es atribuye a las cosas relaciones sociales como de-
más de lo que ves’?” Cuando los robots buenos se terminaciones inmanentes a ellas, y de esta suerte
quedan a vivir entre los humanos, el líder, en una las mistifica” (Marx, 1987: 211/588).1 El fetichismo
pieza oratoria digna de los discursos más encendi- aparece, entonces, asociado con una forma de con-
dos de manufactura estadounidense, señala: “Este ducir el pensamiento que desemboca en una mis-
mundo será nuestro nuevo hogar. Viviremos entre tificación. ¿Cuál es la forma de pensamiento que
esta gente, ocultándonos a plena vista, pero cuidán- propone la Crítica de la economía política?
dolos, esperando, protegiéndolos. Fui testigo de lo Como sabemos, Marx definía su discurso crítico
que su valor es capaz, y aunque somos de mundos de la economía política como “un todo artístico […]
distintos, al igual que nosotros, es más de lo que ves”. ordenado dialécticamente”. La dialéctica de Hegel
Por supuesto que este despliegue no se refiere sino le parecía el camino adecuado para revelar el mis-
a que en la vida ordinaria los robots serán simples terio que ocultaba la economía política clásica. La
autos y camiones triviales y ordinarios, nada espec- dialéctica hegeliana, una vez despojada de lo que en
tacular, pero en realidad son robots con vida, una opinión de Marx constituía su lado místico, llevaba
forma superior de vida robotizada. a descubrir la esencia de las cosas pero también po-

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Robots vivientes y seres humanos robotizados dría contribuir a la comprensión de la forma en que
parecen ser el signo de los tiempos actuales, aunque aquella esencia se manifestaba en la superficie.2 Por
ya Hobbes en el siglo XVII, pensaba su Leviatán supuesto, una primera lección de la dialéctica era
como un gran organismo máquina. El peligro es que la desconfianza en la certeza sensible y la necesidad
las máquinas se apoderen de la vida de los seres hu- de ascender en la comprensión de los modos en
manos: ¿no es éste acaso uno de los motivos centra- los que aparece lo que es. Hay dos elementos de la
les del discurso crítico de Marx en lo que se refiere dialéctica de Hegel que son particularmente rele-
a la cosificación, la enajenación y el fetichismo? vantes para Marx, quien leía la Ciencia de la Lógica

2. Fetichismo como analogía de la


exteriorización enajenante y cosificadora
La célebre referencia de Marx al fetichismo de la
mercancía en El capital parece más bien una ana- 1. El número después de la diagonal corresponde a la página en la versión
alemana (1983).
logía literaria. Lo es, pero con ella el autor quiere
2. “La esencia aparece (scheint) en primer lugar en sí misma, es decir es
exponer la densidad y gravedad de la forma social reflexión; en segundo lugar, reaparece (erscheint); en tercer lugar se mani-
moderna. El valor y, más tarde, el precio de las cosas fiesta (äussern sich)” (Hegel, 1993: 12).
del filósofo de Stuttgart mientras redactaba los da su ser al objeto o fenómeno. La producción, así
Grundrisse. Dice Hegel: “En mi Fenomenología del planteada “en general”, tiene distintas determina-
espíritu […] se ha trazado el método, el cual consiste ciones, es decir, distintos elementos que la consti-
en partir de la primera y más sencilla manifestación tuyen como producción. El proceder correcto será
del espíritu, de la conciencia inmediata, y desarro- ahora separar esos elementos comunes y encontrar
llar su dialéctica hasta llegar al punto de vista del la “diferencia esencial” de una producción respecto
conocimiento filosófico, cuya necesidad es puesta de todas las demás. Marx examina en seguida la rela-
de manifiesto por este mismo desarrollo” (1993: 64). ción de la producción con la distribución, el cambio
Más adelante, Hegel señala que conocer significa y el consumo, tal y como “la asocian los economis-
saber un objeto según su contenido determinado. tas”. Es en este punto cuando retorna una idea de
Este contenido no es sino una multiplicidad de rela- juventud, a saber: los economistas suelen otorgarle
ciones recíprocas y de relaciones con otros objetos, a lo evidente prima facie el estatuto de realidad, y en
lo cual implica que es inapropiado el análisis que lo que deriva este proceder es en elevar a categorías
sólo alude al ser en sí, desvinculado de los otros ob- universales y abstractas el mundo empírico, es
jetos. Entonces, lo que está más allá de lo inmedia- decir, el orden existente, por eso han naturalizado
to sensible y constituye el contenido de las cosas y eternizado la economía capitalista. Marx descifra
visibles es una red de relaciones comprendidas. Marx esta torsión del pensamiento y propone elevarse de
hizo saber a Engels que si volvía a “tener tiempo” lo abstracto a lo concreto espiritual. Este “concreto
redactaría “dos o tres pliegos” para hacer accesible espiritual” no es el concreto histórico real, “no es
a “los hombres con sentido común el fondo racional de ningún modo el proceso de formación de lo con-
del método que Hegel ha descubierto y al mismo creto mismo”, sino que “es un producto de la mente
tiempo mistificado”. En esta tónica, ya ha sido tra- que piensa y que se apropia el mundo del único
tada por diversos autores la sugerente semejanza modo posible, modo que difiere de la apropiación
entre las estructuras lógicas de la Ciencia de la Lógica de este mundo en el arte, la religión, el espíritu
de Hegel y El Capital de Marx (v. gr. Reichelt, 1971; práctico (Marx, 1987: 22).
Robles, 2005). Está lejos de ser una casualidad esta Ahora bien: ¿cómo llega a construirse este con-
semejanza: Marx analizó el discurso de la economía creto espiritual? No es, claro está, tratando de repre-
política armado con la dialéctica de su maestro, lo sentar en la mente lo concreto como lo inmediato,
que significa que siguió el procedimiento que pro- como lo que se presenta. Nuevamente Hegel da la
ponía Hegel, aunque con un propósito distinto. clave: “Pensar el mundo empírico significa […] cam-
Marx comienza con el análisis de la producción biar su forma empírica y transformarla en un uni-

Gerardo Ávalos Tenorio, Actualidad de Marx. Cosificación, fetichismo y enajenación, pp. 12-20.
y de inmediato se percata de que tal actividad posee versal; el pensamiento ejerce a la vez una actividad
rasgos o determinaciones comunes en diferentes negativa sobre aquel fundamento; la materia perci-
épocas: “ciertas determinaciones serán comunes a bida, cuando se determina por la universalidad, no
la época más moderna y a la más antigua. Sin ellas se queda con su primera figura empírica. El haber
no podría concebirse ninguna producción” (Marx, interno de lo percibido se extrae alejando y negando
1987: 5). Era necesario, como primer paso, separar la cáscara” (Hegel, 1997: 152). Entonces, hay que re-
aquellas determinaciones comunes a toda produc- organizar la primera representación de lo concreto,
ción para que no se olvide cuál es la diferencia especí- que es una representación caótica, como la califica
fica entre un tipo de producción y otro. Los econo- Marx. Ahí y entonces empieza el método teórico
mistas modernos –advierte Marx– han caído en este propiamente dicho, ya que una representación es
olvido y por ello “demuestran la eternidad y la ar- parte del conocimiento cotidiano. El método dialéc-
monía de las condiciones sociales existentes” (Marx, tico propiamente dicho comienza con la abstracción.
1987: 5). Ellos identifican, por ejemplo, el instrumento En la Fenomenología del Espíritu, Hegel había ad-
de producción (necesario en cualquier época para vertido que “lo verdadero es el todo. Pero el todo es
llevar a cabo el acto de la producción) con el capital solamente la esencia que se completa mediante su
–que también es, entre otras cosas, instrumento de desarrollo. De lo absoluto hay que decir que es esen-
producción–, y con esta identificación hacen del ca- cialmente resultado, que sólo al final es lo que es
pital una “relación natural, universal y eterna”. La en verdad, y en ello precisamente estriba su natura-
entrada al discurso por el problema de la producción leza, que es la de ser real, sujeto o devenir de sí mis-
conduce, entonces, a una lección metodológica bási- mo” (Hegel, 2007: 16). La sustancia en cuanto sujeto
ca: cuando se pretende estudiar un todo, es necesario es la pura y simple negatividad y ello se traduce en
hallar sus determinaciones, es decir, aquello que la aniquilación de todo ser inmediato para ser sola-
mente el ser puramente negativo de la conciencia geliano usado por Marx. “¡¿Cómo pretender develar
igual a sí misma. En esta tesitura, Hegel distinguía la esencia?! ¡¿Cómo querer llegar a la verdad en
entre el “pensamiento razonador” y el pensamien- plena era del multiculturalismo, el relativismo, la
to especulativo, el cual reivindica porque sigue el tolerancia y el pluralismo?!”. Se entiende por qué,
propio movimiento del concepto: “Abstenerse de en la doxa dominante, el marxismo, como “gran
inmiscuirse en el ritmo inmanente de los conceptos, relato”, engendra al totalitarismo y, por eso mismo,
no intervenir en él de un modo arbitrario y por medio está aniquilado. Para responder a todo esto sólo hay
de una sabiduría adquirida de otro modo, esta abs- que entender que la esencia es relación múltiple, pero
tención, constituye de por sí un momento esencial de no sólo externa de las cosas entre sí, sino de las
la concentración de la atención en el concepto […] relaciones con el poder de concepción del pensa-
En el pensamiento conceptual […] el concepto es el miento. Después de las grandes discusiones episte-
propio sí mismo del objeto, representado como su mológicas del siglo xx esto debería ser fácilmente
devenir, y en este sentido no es un sujeto quieto que comprensible, pero lamentablemente no es así.
soporte inmóvil los accidentes, sino el concepto Lo que de cualquier modo conviene preguntarse es
que se mueve y que recobra en sí mismo sus determi- qué sucede si no se asume el método dialéctico,
naciones. En este movimiento desaparece aquel es decir, si no conducimos el pensamiento de la ma-
mismo sujeto en reposo; pasa a formar parte de las nera propuesta por Marx. Es este el caso clásico del 16 17
diferencias y del contenido y constituye más bien fetichismo operando en el nivel epistemológico. Aún
la determinabilidad, es decir, el contenido diferen- hoy, en la vida cotidiana, esto opera con singular
ciado como el movimiento del mismo, en vez de persistencia.
permanecer frente a él” (Hegel, 2007: 40). Si me he Antes de referirnos al nivel práctico del fetichismo,
detenido en estas densidades hegelianas es porque y de la constelación conceptual a la que pertenece,
muestran la complejidad del método que va a tomar debemos detenernos en el tipo de práctica política
Marx para pensar el capital. En primer término, lo que se desprende de remitir el fetichismo exclusiva-
abstracto sería el ser en sí, es decir, el ser separado mente al nivel del conocimiento, del saber. La inter-
de sus relaciones con los elementos que lo determi- pretación clásica del fetichismo diría, claro está, que
narán y que le darán forma, contenido y perfección. el gran problema de la inversión fetichista está en
“El acto de la abstracción es analítico –nos recuerda un error de concepción, en una obnubilación del pen-
Dussel–, en el sentido que separa de la ‘representa- samiento, en una ilusión o en un engaño. Basta con
ción plena’ uno a uno de sus múltiples contenidos quitar la venda de los ojos. Las consecuencias polí-
noéticos (momentos de la realidad de la cosa misma); ticas de tal concepción son harto conocidas, pues
separa una parte del todo y la considera como todo. encierran todo el programa de la Ilustración pero
El considerar una ‘parte’ como ‘todo’ por la capaci- radicalizada. Abrir la mente de las clases subalter-
dad conceptiva de la inteligencia, es la esencia de nas se convierte en el imperativo práctico político
la abstracción” (Dussel, 1985: 51). La totalidad, pues, más consecuente. El propio Marx parece convalidar
ya no es “caótica” como en el nivel de la represen- esta interpretación: “El reconocimiento de que los

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tación, sino que es rica en determinaciones y productos son de propiedad suya y la condena de
relaciones. Así, las intuiciones y representaciones esta separación respecto a las condiciones de su
iniciales se transforman en conceptos, mediante la realización –separación a la que tiene por ilícita y
abstracción de las determinaciones que hacen al compulsiva–, constituyen una conciencia inmensa
todo. En suma, el “método científico correcto” es, [enormes Bewusstsein], producto ella misma del
para Marx, aquel que comienza el acto de conocer modo de producción que se funda en el capital.
con los momentos más simples, con la abstracción Esta conciencia knell to its doom [dobla las campa-
de las determinaciones, y a partir de ahí, se eleva a nas de muerto anunciando su perdición], así como
la totalidad concreta que va a dar a cada determi- con la conciencia de los esclavos de que no pueden
nación su formulación concreta, su sentido dentro ser propiedad de un tercero, al volverse conscientes
del todo y, por tanto, su comprensión. como personas, la esclavitud ya sólo sigue vegetando
Es legítimo que nos preguntemos a estas alturas en una existencia artificial y ya no puede subsistir
si no es éste un método viejo que ya ha mostrado su como base de la producción” (Marx, 1987: 424/375).
inconsistencia y, peor aún, que es “esencialista” y Si leemos esta idea en su contenido positivo, en
por tanto potencialmente totalitario. Popper (1989) efecto, queda claro que el problema del fetichismo se
y Arendt (1993) y muchas conciencias liberales superaría con una “toma de conciencia”. Sin embargo,
estarían cuestionando de esta forma el método he- hagamos la prueba de leer estas palabras desde un
horizonte más amplio. Esta ampliación está ple- capital: la vida del obrero alimenta los objetos que
namente justificada porque el fetichismo sería un componen al capital. “El trabajo aparta de sí mismo
momento de la enajenación y ésta, a su vez, sería su realización en condiciones objetivas, como reali-
un momento del proceso de escisión del trabajo dad ajena, y al mismo tiempo y por consiguiente, se
consigo mismo, de la dominación despótica del pone a sí mismo como capacidad de trabajo privada
sujeto respecto de sí mismo. Así, la enajenación y de sustancia, provista meramente de necesidades
el fetichismo se encuentran en el registro de la con- y enfrentada a ésa su realidad enajenada que no le
ciencia y, por tanto, son formas de conciencia nece- pertenece a ella sino a otro; el trabajo no pone a
sarias para que el capital se reproduzca. Veamos su propia realidad como ser para sí, sino como
cómo en los propios Grundrisse la lógica relacional mero ser para otro, y por tanto también como ser de
se despliega con toda su fuerza para conceptuar otro modo, o ser del otro, opuesto a él mismo. Este
al fetichismo como parte de un proceso real, efec- proceso de realización es a la par el proceso de
tivo, de dominación del trabajo sobre sí mismo a des-realización del trabajo. El trabajo se pone objeti-
través del capital. vamente, pero pone esta objetividad como su propio
En efecto, el trabajo se relaciona consigo mismo no ser o como el ser de su no ser del capital” (Marx,
pero, para hacerlo, debe ponerse primariamente en 1987: 415). Como vemos, Marx piensa en el ser
una relación de externalidad situándose como un del capital y en la esencia. Desde esta perspectiva el
ser para otro.3 El primer efecto de este momento de capital queda develado en primera instancia como
exteriorización alienante (extrañamiento) es la ge- una relación social que en su simple determinación
neración de miseria para la persona que trabaja y primaria como relación de intercambio capital/trabajo
riqueza para el polo opuesto, es decir, para el traba- ya lleva implícito su carácter de ser des-realización
jo enajenado o capital. Hay que notar que la fuente de la persona que ocupa el lugar del trabajo. He aquí
de donde el capital obtiene su existencia se encuen- el momento del ser para otro, desprendido del aná-
tra, entonces, en la persona misma, en la “existencia lisis del intercambio de equivalentes entre el capital
corpórea” del trabajador. El trabajo se presenta así, y el trabajo. Sus mercancías tienen valores iguales
a los ojos del sujeto que trabaja, no como la creación en efecto, pero tienen también naturalezas distintas.
de la riqueza sino, al contrario, como la producción de Mientras que el capital es la parte muerta de la pro-
la miseria. Y si el trabajo, desde la perspectiva dia- ducción, el sujeto laborante pone el trabajo vivo, es
léctica en la que Marx lo entiende, es creación y re- decir, su propia persona, su corporalidad, como par-
producción de la vida humana misma, en realidad te del propio proceso productivo. “El capital cambia
el capital implica un momento del propio trabajo al trabajo como trabajo vivo, como la fuerza produc-

Gerardo Ávalos Tenorio, Actualidad de Marx. Cosificación, fetichismo y enajenación, pp. 12-20.
pero puesto frente a él como un poder ajeno, cuya tiva general de la riqueza; la actividad acrecentadora
posición es negativa. Por un lado, el trabajo crea la de la riqueza. Es claro que el trabajador no puede
riqueza objetiva succionada por su propio ser pero enriquecerse mediante este intercambio, puesto que,
puesto negativamente: entonces el trabajo es capi- así como Esaú vendió su primogenitura por un
tal; en el mismo acto, el individuo que trabaja se planto de lentejas, él cede su fuerza creadora por
empobrece humanamente. Su vida le pertenece al la capacidad de trabajo como magnitud existen-
te. Más bien tiene que empobrecerse […] ya que la
fuerza creadora de su trabajo en cuanto fuerza del
capital, se establece frente a él como poder ajeno”
(Marx, 1987: 248).
El capital es lo mismo que el trabajo pero ahora
puesto fuera de sí mismo. El trabajo crea, así, al
3. Este simple desplazamiento del ser al otro, ordinariamente se denomina
poder que lo domina. “El material que la capacidad de
exteriorización (Veräuserung, Entfremdung), pero adquiere un sentido espe-
cífico cuando ese ser otro es una cosa y el ser primario es visto desde esta trabajo elabora es un material ajeno; el instrumento
cosa u objeto como un ser extraño; entonces la simple exteriorización se con el que labora se le presenta como ajeno, y su
vuelve extrañamiento cosificante (Entäusserung). La enajenación o alienación trabajo se objetiva en algo que no le pertenece; […]
(Entfremdung) sólo se refiere al depositar el ser en el otro. Para este punto,
pero referido a Hegel, véase Cerezo Galán, 2000. La manifestación (Áusserung)
y aún el propio trabajo vivo se presenta como ajeno
constituye a la realidad efectiva (Wirklichkeit) o conceptual, lo cual implica frente a la capacidad viva de trabajo –cuyo trabajo y
que la obnubilación del pensamiento propia del fetichismo de la mercancía y cuya manifestación vital específica es él–, puesto que
del capital está en la esencia de la relación social y no es algo que se pueda
ha sido cedido al capital por el trabajo objetivado,
barrer exteriormente por una presunta “toma de conciencia”. Este es uno
de los aspectos más importantes del desencuentro entre Hegel y Marx (Vid. por el producto del trabajo mismo” (Marx, 1987:
Finelli, 2004). 424). El trabajo regresa a sí mismo y se reconoce
pero, nótese bien, lo hace en dos dimensiones dis- trabajo se ha empobrecido por la fuerza vital gas-
tintas: como trabajo vivo, por una parte, y como tada, pero además debe recomenzar la drudgery
capacidad de trabajo, por la otra. En la primera di- [faena] y hacerlo como capacidad de trabajo exis-
mensión, se reconoce como ser humano viviente tente de manera puramente subjetiva, separada de
que trabaja, y en cuanto tal, como ser libre en tanto sus condiciones de vida” (Marx, 1987: 424).
está superando la necesidad que lo esclaviza; en la En todo este despliegue ha quedado claro que el
otra dimensión, se reconoce como abstracta capaci- pensamiento de Marx se ha conducido dialéctica-
dad de trabajar que potencialmente adquirirá de- mente. No debemos olvidar que el momento cumbre
terminaciones concretas que lo habilitarán para de la dialéctica es que cada polo de la contradicción
vender esa capacidad. El sujeto del trabajo queda es inherente a su opuesto. Dialéctica no es recipro-
constitutivamente escindido: en tanto viviente con cidad o relación de externalidad entre dos elemen-
logos poco importa, lo relevante es su capacidad de tos diferentes, sino tránsito o devenir de uno en el
trabajar. Es un cortocircuito, un desgarramiento del otro. En este devenir, el uno se vuelve otro y es a
sujeto consigo mismo, puesto que la única forma en través de ese otro que el uno se entiende, se asienta
que puede reconocerse es a través de lo que vale sobre sí mismo. Así las cosas, el fetichismo no es un
en el mercado. Y Marx insiste: “El trabajo vivo […] accidente sino el proceso espiritual o ideológico que
produce por un lado las condiciones objetivas de su fuerza a los seres humanos de carne y hueso a adop- 18 19
realización como actividad, y por otro los momen- tar lugares relacionales de poder, formas de con-
tos objetivos de su existencia como capacidad de ciencia abstracta que tienen realidad efectiva, pues
trabajo; produce a estos elementos como poderes se trata de abstracciones reales, como diría Sohn
ajenos contrapuestos a él mismo, como valores exis- Rethel (1981).
tentes para sí e independientes de él” (Marx, 1987:
424). Finalmente, el capital, como lugar de poder, de
mando despótico, se pone como voluntad ajena. “En 3. Conclusiones
su combinación este trabajo se presenta, asimismo, De acuerdo con las consideraciones anteriores es
al servicio de una voluntad ajena y de una inteli- posible ahora percatarse de la actualidad y vigencia
gencia ajena, dirigido por ella. Este trabajo tiene del pensamiento de Marx. Como hemos visto, fac-
su unidad espiritual fuera de sí mismo, así como tores ideológico-políticos lo alejaron inmerecida-
en su unidad material está subordinado a la unidad mente del papel protagónico de la escena intelec-
objetiva de la maquinaria, del capital fijo, que como tual. En este desprestigio también contribuyeron
monstruo animado objetiva el pensamiento científi- las lecturas superficiales y dogmáticas de su obra.
co y es de hecho el coordinador; de ningún modo se En cambio, si se le toma por su núcleo racional, esta
comporta como instrumento frente al obrero indivi- obra sigue siendo útil para comprender el presente.
dual, que más bien existe como puntualidad indi- Con lo desarrollado aquí se pone de manifiesto que
vidual animada, como accesorio vivo, y aislado, de la forma social moderna está estructurada sobre la
esa unidad objetiva […] El trabajo combinado o base del valor de cambio que se incrementa y se

Reencuentro: Pensadores sociales y educación superior / 64 / Agosto 2012


colectivo […] es puesto a la vez directamente como acumula. A diferencia de todas las organizaciones
otro del trabajo individual realmente existente: en humanas premodernas, la forma social del capital
cuanto objetividad ajena (propiedad ajena) e igual- implica la escisión entre lo formal del valor de cam-
mente como subjetividad ajena (la del capital) […] bio y lo material del valor de uso, lo cual implica que
El capital, pues, aparece por su lado como el sujeto se erige la sociedad como un orden formal ima-
dominante y propietario de trabajo ajeno y su relación ginario y simbólico, por fuera y por encima de la
misma es la de una contradicción tan cabal como población. En efecto, una de las lecciones más des-
la del trabajo asalariado” (Marx, 1987: 432). El funda- tacadas de lo que hemos expuesto es que debe di-
mento del poder del capital es el mando sobre la vida ferenciarse la sociedad de la población, pues aunque
de los hombres y, por ende, negación de la libertad. en ésta recaen todas las manifestaciones cosifica-
La constitución del poder del capital no tiene como doras y enajenantes del capital, es la sociedad, en
base un contrato entre voluntades libres. De cualquier tanto unidad contradictoria de abstracciones reales,
forma es a partir de la apropiación de trabajo ajeno más real que lo meramente material de la pobla-
como surge este “monstruo animado” al que Marx ción. Al no ser únicamente un sistema económico,
hace referencia. El desgarramiento que mencionamos el capital organiza la totalidad de la forma de vida
antes lleva consigo la absorción de vida del obrero de los seres humanos, pero la tendencia a la acumu-
mismo. “Finalizada la producción, la capacidad de lación significa que cada vez un mayor número de
seres humanos son excluidos de esta forma de vida. Dussel, E. (1985). La producción teórica de Marx.
La dualidad del trabajo examinada implica que la Un comentario a los Grundrisse. México: Siglo
calificación de la fuerza de trabajo sólo sea absor- XXI Editores.
bida por su cualidad, quedando al margen la can- Finelli, R. (2004). Un parricidio mancato. Hegel e il
tidad de personas. Dicho con otras palabras, cada giovane Marx. Turín: Bollati Boringhieri.
vez un mayor número de pobladores quedan fuera Foucault, M. (1991). Historia de la sexualidad 1. La
de la forma social, lo cual significa pobreza y desem- voluntad de saber. México: Siglo XXI Editores.
pleo. Las recientes manifestaciones multitudinarias Gilly, A. (1991). “1989” en: Arturo Anguiano (coord.),
de jóvenes en distintas partes del mundo son una El socialismo en el umbral del siglo XXI. México:
expresión elocuente de este desfase entre el ser Universidad Autónoma Metropolitana.
formal del capital y la cruda materialidad pobla- Hegel, G. (1993). Ciencia de la Lógica. Buenos Aires:
cional. Se trata de jóvenes educados, capacitados, Ediciones del Solar.
informados y habilitados para vender su fuerza de Hegel, G. (1997). Enciclopedia de las ciencias filosó-
trabajo pero para los cuales no existen suficientes ficas. Madrid: Alianza Universidad.
plazas en el mercado laboral. No es casual que uti- Hegel, G. (2007). Fenomenología del espíritu. México:
licen Internet y las redes sociales para comunicarse, Fondo de Cultura Económica.
expresarse y organizarse. Ellos son la muestra Honneth, A. (2007). Reificación. Un estudio en la
palpable de que el elemento material, poblacional, teoría del reconocimiento. Buenos Aires: Katz
biográfico incluso, irrumpe en la forma social y la Editores.
desborda. Su educada fuerza de trabajo apunta a Kant, I. (1990). Fundamentación de la metafísica de
que el capital debe reorganizarse en un sentido las costumbres. México: Porrúa.
incluyente, en una lógica socialdemócrata y keyne- Marx, K. (1977). El capital. México: Siglo XXI Edi-
siana, o enfrentará cada vez con mayor frecuencia a tores. Tomo I.
estos gigantescos movimientos sociales dispuestos Marx, K. (1987). Elementos Fundamentales para la
a desgarrar la formalidad del valor de cambio para Crítica de la economía política. Borrador 1857-
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