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Proverbios 31:10-31 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Elogio de la mujer virtuosa


10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

El corazón de su marido está en ella confiado,


11

Y no carecerá de ganancias.

Le da ella bien y no mal


12

Todos los días de su vida.

Busca lana y lino,


13

Y con voluntad trabaja con sus manos.

Es como nave de mercader;


14

Trae su pan de lejos.

Se levanta aun de noche


15

Y da comida a su familia
Y ración a sus criadas.

Considera la heredad, y la compra,


16

Y planta viña del fruto de sus manos.

Ciñe de fuerza sus lomos,


17

Y esfuerza sus brazos.

Ve que van bien sus negocios;


18

Su lámpara no se apaga de noche.

Aplica su mano al huso,


19

Y sus manos a la rueca.

Alarga su mano al pobre,


20

Y extiende sus manos al menesteroso.

No tiene temor de la nieve por su familia,


21

Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.


Ella se hace tapices;
22

De lino fino y púrpura es su vestido.

Su marido es conocido en las puertas,


23

Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Hace telas, y vende,


24

Y da cintas al mercader.

Fuerza y honor son su vestidura;


25

Y se ríe de lo por venir.

26 Abre su boca con sabiduría,


Y la ley de clemencia está en su lengua.

Considera los caminos de su casa,


27

Y no come el pan de balde.

Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;


28

Y su marido también la alaba:

29 Muchas mujeres hicieron el bien;


Mas tú sobrepasas a todas.

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;


30

La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

31 Dadle del fruto de sus manos,


Y alábenla en las puertas sus hechos.
La Mujer Virtuosa

Proverbios 31:10

Mujer virtuosa ¿quién la hallará?


Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

¿Qué mujer no conoce hoy en día la belleza y el gran valor que tienen las piedras
preciosas? A quien no le gustaría poseer una prenda adornada
majestuosamente con un diamante, un zafiro, una esmeralda, un rubí, una
amatista, etc.

¿Cuánto valor y cuanta calidad aumenta en una prenda cualquiera, el poseer


una o varias piedras preciosas incrustadas en su elaboración?

Dice la Biblia que el valor de una mujer virtuosa es mucho mayor que el de las
piedras preciosas (fíjese que no habla de una piedra en singular, sino el de las
piedras preciosas, en plural) o sea muchas piedras preciosas juntas.

Ahora veamos... ¿qué seria una mujer virtuosa? Aquella llena de cualidades
valiosas, aquella que reúne las condiciones que Dios quiere que la mujer que Él
creó tenga y espera de ella. Aquella que agrada a Dios cada día de su vida, que
su andar refleja a su Salvador y Señor; que es obediente a su Palabra, llena de
gracia.

Has pensado alguna vez, porque se pregunta el autor de proverbios: ¿quién la


hallará? Será por ser difícil de encontrar. Porque definitivamente sí se puede
encontrar. O será refiriéndose a lo agraciado que será aquel hombre que logre
encontrar, y reconocer a una verdadera mujer virtuosa y la elija como su
compañera.

¡OH! Señor Ayúdanos a prepararnos para ser esa mujer virtuosa que debemos
ser. Y ayúdanos a reflejar con nuestro ejemplo a otras para que también puedan
llegar a serlo. Pero sobre todo ayúdanos a ser halladas por ti, como la mujer
virtuosa que deseas que sea.

Proverbios 31:11

“El corazón de su marido


está en ella confiado
y no carecerá de ganancias”.

Confianza, una simple palabra que puede expresar tanto. Si confiamos, estamos
tranquilos, serenos. En paz tenemos plena seguridad.
Si logramos ser esa mujer virtuosa que Proverbios menciona, llena de gracia y
cualidades especiales que Dios desea, solo entonces el corazón de su marido
estará en ella confiado.

Nuestros compañeros y esposos descansarán tranquilos, seguros, en paz, con la


completa seguridad de que obtendrán satisfechos todas sus necesidades
(materiales, espirituales y físicas). Podremos estar a su lado dándoles soporte,
apoyo, amor y cumpliendo con todas nuestras responsabilidades del rol de la
mujer en su hogar.

Haciendo así, el Señor nos promete que no nos faltará y nos proveerá conforme a
nuestras necesidades, no careceremos de ganancias. Tendremos lo suficiente.

Cuan grande y maravilloso es que podamos ser objetos de confianza para


nuestros compañeros, así como podemos depositar en nuestro Dios y Salvador
nuestro, total confianza. El y solo El es nuestra seguridad, nuestra paz.

Junto a El, nada nos faltara, es nuestro Proveedor, nuestro Protector. El nos suplirá
conforme a su Voluntad para todas nuestras necesidades y no careceremos de
ganancias que sobreabundan a lo que esperamos y merecemos.

Cuan maravilloso es tener un Padre, un Dios en quien confiar.

¡Oh! Señor permítenos depositar en ti toda nuestra confianza y esperar a tus


promesas.

Así como ser verdaderas motivaciones para que nuestros maridos depositen su
confianza en nosotras. Que seamos mujeres íntegras, confiables.

Proverbios 31:12

“Le da ella bien y no mal todos


los días de su vida”.

Solo una mujer que conoce a Cristo como Salvador, puede reconocer lo que es
dar el bien y hacerlo de corazón. Solo ella sabrá que Cristo se dio a sí mismo,
como máxima expresión de darnos el bien, la salvación y perdón por nuestros
pecados.

Hacer el bien en ocasiones, puede ser una práctica de muchos hoy en día, pero
hablamos de una actitud del corazón, que no se restringe a ocasiones especiales,
sino a una actitud permanente en su vida. Se refiere a hacer lo correcto no solo
en sus hechos sino en palabras, en pensamientos; a hacer el bien continuamente,
todos los días de su vida.

Una mujer que agrada a Dios sabe cual es el mal, lo reconoce, pero no lo
practica en su vida. Es reconocida por su buena actuación, su bondad y
misericordia ante cualquier situación. Sabe imitar a su Maestro, nuestro Señor
Jesucristo y su modelo de vida, haciendo lo correcto a su prójimo (tanto a sus
amigos como a sus enemigos) No tiene acepción de personas, no escoge a
quien hace el bien, esperando le recompensen por ello. Es capaz de hacer el
bien sin mirar a quien, sin tener un porque y sin esperar un para que.

¡OH Señor! Ayúdame a dar sin esperar, ayúdame a hacer el bien cada minuto de
mi existencia, mientras vida tenga. Ayúdame a ser reconocida como una mujer
bondadosa, llena de misericordia, que da sin esperar y que definitivamente sabe
hacer el bien, por sobre todas las cosas.

Proverbios 31:13

“Busca lana y lino, y con voluntad


trabaja con sus manos”.

Seamos capaces de honrar nuestra vida, siendo mujeres de trabajo. Sabemos


que desde la creación del mundo, Dios ha instituido el trabajo como medio de
provisión y responsabilidad al hombre, a la cabeza del hogar. Pero veo que la
mujer virtuosa que agrada a Dios no es perezosa, sino por el contrario, diligente.
Tiene ánimo pronto para resolver y atender a las necesidades inmediatas de su
hogar.

Cuando se dice “busca lana y lino” se entiende que esa mujer es talentosa con el
hilo y la aguja, sabe coser, bordar, tejer es útil con sus manos. Sus manos son
provechosas, no depende de otro; ella puede resolver problemitas que incluyan
telas y costuras.

Sabe trabajar en manualidades o sea sabe trabajar “con sus manos”.

¡Cuan útiles son nuestras manos y cuanto dependemos de ellas para nuestro
diario vivir! La mujer que agrada a Dios no espera que todo se lo resuelvan, ella
“con voluntad” con diligencia, trata de solucionar aquellas cosas que están a su
alcance. Ayuda y comparte con su esposo dentro de sus posibilidades, así le
ahorra y administra sus ganancias correctamente.

Recordemos a Dorcas citada en Hechos 9:36-39 que fue reconocida por las
túnicas y los vestidos que ella confeccionaba.

¡Oh Señor! danos manos que trabajen, que sean fructíferas. Que sobreabunden en
su productividad. Que seamos diligentes y trabajadoras capaces de velar ante las
necesidades de los demás y suplirles con nuestra ayuda.
Que nuestras manos, sean como las manos de nuestro maestro Jesús; que así
como trabajo con ellas como carpintero, también satisfizo a los hambrientos con
la multiplicación de los panes, devolviendo la sanidad a quienes la requerían,
bendiciendo, etc. Así también llegó al extremo de su sacrificio y fueron sus
manos las clavadas en la cruz.

Señor dame manos que lleguen al sacrificio por ti, si es necesario ¡gracias por tu
ejemplo!

Proverbios 31:14

“Es como nave de mercader; trae su pan de lejos”.

Cuánto nos maravillamos cuando vemos como la naturaleza salvaje, la madre


sabe y es capaz de alimentar a sus crías pequeñas, no importando cuan difícil sea
su tarea. Vemos a la mamá leona capaz de velar toda la noche y el día hasta
lograr atrapar una pieza que pueda suplir del alimento necesario a sus pequeñas
crías, así también podemos observar con cuanta diligencia y aun de tan lejos,
vuela el águila madre para lograr capturar esa presa que pueda nutrir a sus
polluelos para que logren desarrollarse tan saludables como les sea necesario.

Para esta tarea no importa el clima, el frío, la lluvia, la nieve, la tormenta, el calor,
el radiante sol, la noche. Es un esfuerzo continuo e incansable, hasta lograr su
meta cumplida: alimentar para el completo y correcto desarrollo a sus pequeños.

Cuando proverbios menciona a la mujer virtuosa que es como nave de


mercader, pues trae su pan de lejos; no podemos tener otra sublime y emotiva
imagen de esa madre sacrificada que no valora el esfuerzo, ni el tiempo que
tome, ni su propia condición, con tal de satisfacer la necesidad de sus hijos.

Es la madre sacrificada, que piensa primero en la necesidad de ellos, antes que


en la suya propia. La expresión “trae su pan de lejos” deja ver que no es algo que
ha logrado de manera sencilla y fácil, ha costado esfuerzo y sacrificio.

¡OH Señor! Ayúdame a ser esa madre sacrificada, que piensa en otros, antes que
en mi misma. Que pueda ver y suplir las necesidades de los demás, no
importando el costo, ni el esfuerzo que conlleve lograrlo. OH mi Jesús, que pueda
seguir tus pisadas y que mi amor por otros llegue al sacrificio, déjame poder
agradarte.

Proverbios 31:15

“Se levanta aún de noche y da comida a su familia


y ración a sus criados”.
¡Que privilegio tenemos las mujeres de ser madres! De poder ser portadoras de la
primera y más importante alimentación de nuestros pequeñitos. No hay
imágenes más hermosas y tiernas, que un bebe en brazos de su madre, quien es
capaz de proveerle para todas sus necesidades: atención, amor y
alimento. Siempre que se piensa en la alimentación de los hijos, se piensa en su
madre, pues no solo le suple la leche materna, sino que luego como buena
administradora del hogar que debe ser, busca y prepara el alimento de toda su
familia. Busca que su comida tenga todos los nutrientes que su familia necesita
para una dieta balanceada y correcta.

En Proverbio 31:15 puede ver esa mujer virtuosa que se esmera por la buena
alimentación de su familia. Una mujer que llega al sacrificio para cumplir con su
responsabilidad.

¡Cuantas madres se han trasnochado, noche tras noche, día tras día, por
alimentar a sus criaturitas cada vez que demandan su comida!

Así lo han hecho por igual atendiendo aquel hijo o esposo en momentos de
enfermedad, donde requieren de su presencia y servicio.

La mujer que agrada a Dios, es la que como dice este versículo “se levanta aún
de noche y da comida a su familia! Pero va aún más lejos... da también ración a
sus criadas. Ella sabe suplir a aquellas personas que le sirven, comparte con ellas
lo que el Señor le provee. Es generosa, sabe dar.

¡Señor! Ayúdame a ser una mujer capaz de ver la necesidad de otros y ser capaz
de suplirles. Permíteme tener un corazón abierto a compartir de aquellas cosas
que Tú me das en tu gracia infinita. Dame un corazón para dar.

Proverbios 31:16
“Considera la heredad, y la compra,
y planta viña del fruto de sus manos”.

Tomar decisiones sabias... todas sabemos bien claro, por la Palabra de Dios, que
la toma de decisiones en un hogar que agrada a Dios la tiene la cabeza del
hogar, que es el marido. El decide y tiene la última palabra en el hogar, pero eso
no quiere decir que la esposa, no debe ni puede emitir su opinión. En un
matrimonio que agrada al Señor, la buena comunicación entre la pareja será una
de las características que adornaran su relación. Es en esta buena comunicación
donde la esposa emitirá su forma de pensar y llegarán a un feliz acuerdo. Es allí
donde es necesario, muchas veces de la oración para confirmar decisiones que
puedan ser trascendentales en la vida de ese hogar.

Es aquí precisamente que vemos a la mujer virtuosa como “considera” piensa,


medita, ora, no hace conclusiones a la ligera, espera el momento oportuno,
busca consejos, pero con sabiduría puede tomar, junto a su esposo, decisiones
importantes como son la compra de una heredad. Algo valioso, en cualquier
época que hayamos vivido. Algo que marcará sus vidas, decisiones grandes e
importantes.

Asimismo, vemos también como esa mujer esta dispuesta al trabajo, no es ociosa,
ni vaga. Sabe usar sus manos para lo que sea necesario.

Si esta mujer sabe plantar viñas, con sus propias manos, puedo ver claramente
que esa mujer no le teme a lo fuerte, difícil, arriesgado, pesado, incomodo,
molesto, sucio, preciso, específico del trabajo. Ella no se detiene ante la
necesidad, ni pone excusas.

¡Señor! Ayúdame a ser esa mujer, madre y esposa capaz de tomar decisiones
sabias y maduras que vayan conforme a tu voluntad.

Pero también dame la salud y la fortaleza para no temerle al trabajo, por duro que
este pueda parecer y estar dispuesta a participar de él cuando se presente la
necesidad, sabiendo que al final seré recompensada por ti con frutos y
bendiciones que sobreabundan.

Proverbios 31:17
“Ciñe de fuerza sus lomos, y esferza sus brazos”.

Solo tienes que detenerte un rato a observar con cuidado unos obreros en la
construcción, en la primera etapa de un edificio o local cualquiera.

Aquí cobra realidad y es casi palpable como pueden esas personas ceñir de
fuerza sus lomos y brazos. Usan palas, mezclan cemento, cargan cubetas, doblan
varillas, clavan maderas, cargan y ponen bloques, apisonan el suelo, martillan,
suben, bajan, cargan, cargan, cargan... Uff! Acaba cualquier cansado solo de
verlos por un rato.

¿Cómo quiere el autor de Proverbios que vislumbremos a esa mujer virtuosa?

Recordemos que la mujer es la Administradora de su hogar. Ella es responsable de


todo cuanto en el acontezca todo lo que se mueve en un hogar, tiene que ver
directamente con la esposa y madre. Veamos por ejemplo: la limpieza, el orden,
la decoración, el lavado y planchado de la ropa, la comida (su preparación y su
adquisición) el cuidado de los hijos, ayuda en sus tareas, clases particulares,
transporte, cuido en enfermedad, atención al servicio o personas que aportan
ayuda a su hogar con alguna responsabilidad significativa... en fin en la mujer
virtuosa podemos observar aquella que con paciencia y dignidad cubre poco a
poco con todas las demandas de su casa.

Es una mujer trabajadora, que no le gusta estar ociosa, ni con los brazos cruzados
ante las situaciones y necesidades de su hogar. Es como la hormiguita que
trabaja y trabaja previendo de manera anticipada por todas las cosas que su
hogar requiere.
¡Oh! Mi Señor, permíteme ser una sierva fiel a tu llamado. Que no haga solo lo
que se me pide, sino mucho mas. Que mi cuerpo sea liviano y dispuesto para el
trabajo, sabiendo primero que no será en vano mi esfuerzo; y segundo que pueda
seguir el ejemplo de Jesús, que trabajo sin tener ni siquiera donde descansar, solo
por hacer la voluntad del que lo envió.

Proverbios 31:18

“Ve que van bien sus negocios;


su lámpara no se apaga de noche”.

Hoy en día se oye hablar mucho de la mujer “de negocios”, “ejecutiva”. Aquella
mujer que ha estudiado y se ha preparado con una carrera para competir con el
hombre en el mundo. La mujer capaz de estar a la par en cualquier puesto que
la sociedad le presente, por pesado o duro que sea. Se enorgullece de estar en
la misma posición y ganar lo mismo o aún más que su compañero.

¿Es esta la mujer de negocios que nos presenta el libro de Proverbios? Claro que
no. La mujer que nos presenta el libro de Proverbios, es aquella que atiende los
negocios de su casa, la que está al tanto de cada cosa que se mueve y ocurre
en ella. No es la que otorga a otra persona su responsabilidad y es como “visita o
turista” en su propio hogar, (pues no sabe lo que allí acontece) por estar
atendiendo otros negocios fuera del suyo.

Es aquella que sabe administrar su hogar correctamente y de manera


eficiente. Sabe evaluar cuando estos van bien, y sino puede contribuir para
mejorarlos. Sabe compartir con su esposo sus opiniones, está interesada e instruida
en todo lo relativo a su hogar. Su marido y ella son el presidente y vicepresidente
de la hermosa compañía que el Señor les ha otorgado a bien administrar: Su
hogar.

Ella esta en la total capacidad de ver que van bien sus negocios. Y mas aún, “su
lámpara no se apaga de noche”; ella está atenta continuamente sin descanso, a
todo lo que ocurre a su alrededor.

¿Podría “una mujer de negocios” manejar bien, los propios negocios de su hogar,
si tiene que atender todo el día a otros negocios, con inclusive otro jefe? Creo
que no.
¡Oh Señor! necesito tu ayuda para ver con claridad cuales negocios debo
atender, cual debe ser mi prioridad. Por cuál Compañía tendré que darte cuentas
cuando me encuentre contigo cara a cara.

Proverbios 31:19

“Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca”

Primero que nada, ¿qué es el huso? Un instrumento de madera o metal con forma
cilíndrica y alargada, que sirve para devanar o enrollar la hebra que se hila en la
rueca. Y ¿qué es la rueca? Es el utensilio que se usaba para hilar.

No pudiéramos entender este versículo, si no supiéramos el significado de estos


dos términos que aunque ya en desuso para nuestro mundo moerno, no deja de
ser menos ilustrativo e interesante, para comprender las hermosas cualidades que
adornaban a la mujer virtuosa, a la que todas anhelamos parecernos cada vez
más.

La imagen de la mujer virtuosa, manejando con destreza el huso y la rueca, si la


traspasamos a la mujer moderna, teniendo en cuanta lo que podía producir ese
instrumento, tendríamos que visualizar la mujer de hoy, sentada frente a una
máquina de coser. Lamentablemente hoy día, son muy escasas las mujeres que
saben aprovechar la bendición, en todo sentido, que es saber coser y las
múltiples ventajas, que este conocimiento trae a su hogar. Mencionaremos solo
algunas, para tener claro lo que decimos.
La mujer que saber coser, primero que todo:
1. Sabe ahorrarle a su marido
2. Puede vestirse a su gusto
3. Puede vestir sus hijos
4. Puede adornar su hogar
5. Puede alterar y corregir ropa
6. Puede crear y reproducir cosas nuevas, a su gusto
7. Sabe aprovechar bien su tiempo
8. Sabe no estar ociosa
9. Puede ayudar a otros
10. Puede regalar cosas hechas por sus manos.

Pudiéramos seguir con mas ventajas en esta lista, que animaría a cualquier mujer,
a interesarse en el tema de la costura. Saber coser no es solamente confeccionar
ropa, existe un sinnúmero de cosas que se cosen. Sino mira a tu alrededor
detalladamente.
Señor abre mis ojos para ver bien, cuántas cosas todavía puedo aprender, para
ser esa mujer virtuosa que quieres que sea. Que use mis manos con habilidad
para cada día sacarles mas provecho.

Proverbios 31:20
“Alarga su mano al pobre y extiende sus manos al menesteroso”
Existen muchas personas en este mundo que son reconocidas por sus “buenas
obras”. Hacen grandes donaciones a instituciones necesitadas. Salen en las
últimas noticias como personas buenas y nobles que pueden ser compasivos ante
las necesidades de este mundo. Las preguntas que se presentan aquí sería las
siguientes: ¿Lo hacen para su propia gloria? ¿Para ganarse alguna recompensa;
como por ejemplo, la entrada al cielo? ¿Lo hacen para ser vistos de los hombres y
tener mejores posiciones ante ellos?

La Biblia en la epístola a los Efesios en el capítulo 2, versículo 10, nos dice: “Porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”

Toda persona que ha recibido a Cristo como su Señor y Salvador tiene la


responsabilidad y el deber de hacer buenas obras a su prójimo así como nos
enseñó nuestro maestro Jesucristo, por amor a El.

La diferencia con una persona que no ha confiado en Cristo como su Salvador


personal estriba en el fin o propósito de hacer sus “buenas obras”.

En el versículo que estudiamos hoy, podemos ver la conducta que muestra la


mujer virtuosa. Una mujer llena de misericordia y bondad para con su prójimo
necesitado, una mujer capaz de extender sus manos; esto implica no solo que
tiene el don de dar para las necesidades materiales, sino que puede ayudar,
asistir, visualizar dónde está la necesidad para poder suplirla. Está atenta para
servir a aquellos que no tienen recurso para resolver sus problemas.

¡Oh Señor! Cuánto necesitamos de tu ayuda, para poder ser imitadores tuyos;
para poder dar sin esperar, para ayudar al necesitado, sin que tenga que
pedirnos porque seamos ciegos a sus necesidades básicas.
Ayúdanos a estar atentos y percibir las necesidades de nuestro prójimo de:
Consuelo
Compañía
Cariño
Conocimiento de la Palabra de Dios
Y cualquier beneficio material que podamos ofrecerle.
¡Que la bondad adorne nuestro corazón!

Proverbios 31:21

“No tiene temor de la nieve por su familia,


porque toda su familia está vestida de ropas dobles.”
En nuestro país gozamos de un clima caliente durante todo el año, a veces más o
menos fresco; pero nunca hemos podido apreciar realmente de las cuatro
estaciones que ocurren en el año en otros países.

Los que hemos visto estos cambios en la naturaleza, ya sea en fotografías,


películas o personalmente (si hemos podido salir de viaje fuera del país) hemos
podido deleitarnos de manera extraordinaria cómo nuestro Gran Dios
Creador ha jugado con su creación de una forma tan perfectamente Bella.
Cada estación tiene todas sus cualidades que la distinguen perfectamente una
de otra. Cada una igual de Bella, aún sus gigantescos contrastes que las
diferencian.

Podríamos rápidamente identificar cada una de las estaciones con una palabra
clave y esto solo abriría un sinnúmero de paisajes en nuestra limitada imaginación.
Pensemos un poco:
Primavera = Flores
Verano = Sol
Otoño = Hojas
Invierno = Nieve

Precisamente si pensamos en la nieve; inmediatamente viene a nuestra mente,


frío, hielo, abrigos, chimenea, más frío, mucho frío, mucha ropa (guantes,
bufanda, gorros, orejeras, botas, lentes oscuros), todo el cuerpo cubierto de ropas
dobles. Muchas veces no entendemos esto pues no hemos experimentado el
estar en lugares en condiciones como las que explico. Pero si dejamos volar
nuestra imaginación y recordamos aquellos momentos donde hemos pasado
mucho frío y no hemos estado con la ropa adecuada, llegaríamos a vislumbrar
con más claridad lo que este versículo nos trata de explicar.

La mujer virtuosa no tiene temor al frío que pueda venir, pues sabe que toda su
familia está preparada para soportarlo, de la forma adecuada. No teme a los
acontecimientos que vendrán tarde o temprano a su vida y a la de los suyos. ¡Ella
está preparada!

Señor, que bella actitud de seguridad y confianza muestra esta mujer ante las
situaciones que sabemos han de venir a nuestra vida.
¡Ayúdanos a estar también preparadas!

Proverbios 31:22

“Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido”.

En una ocasión que llevaba personas turistas de visita, a conocer un taller de


artesanía. Fue algo realmente asombroso y cautivador ver cómo tanto hombres
como mujeres jugaban con hilos de todos tipos y colores al hacer los tapices, que
siguiendo un previo diseño iban formando increíbles y diferentes motivos que iban
quedando plasmados en enormes alfombras o tapices. Había una gran variedad,
desde objetos, letreros, paisajes de la naturaleza, del mar, del cielo, con personas,
caras o simplemente combinaciones de colores bien combinados. Fue una
experiencia que no olvidaré.

Si nunca has visto algo así, puedes detenerte un rato frente a un tapiz y observarlo
cuidadosamente. Verás que asombroso trabajo se ha realizado. Un trabajo que
requiere dominio y sobre todo paciencia, gran paciencia. El verso de hoy,
muestra que la mujer virtuosa hace tapices. Hoy día podríamos compararlo con
un trabajo manual que requiera de mucho tiempo y paciencia. Vivimos en un
mundo muy rápido, donde 24 horas al día nos resultan pocas para tantas
actividades. Las manualidades y sobre todo las que requieren de tiempo,
perfección y paciencia se están extinguiendo, son parte de la historia de algunas
de nuestras abuelas. ¡Es realmente penoso!

Pero otra cosa, también dice que ella se viste de lino fino y púrpura. Conocemos
bien que el lino es de por sí un material fino, de alta calidad y alto precio. Y
aunque no todas tengamos la facilidad de adquirirlo podemos reconocer que
denota buen gusto y elegancia a todo aquel que pueda usarlo como parte de su
ajuar. Así era de la nobleza real, el uso del color púrpura (o mejor conocido por
morado). Que se nos deja ver claramente, que la mujer virtuosa conocía
perfectamente y sabía lucir dentro de sus posiblidades como todo una dama
elegante y bien vestida, de acuerdo a la ocasión.

Hoy día vemos claro cómo se ha distorsionado un poco lo que es el uso de ropa
adecuada para las diferentes ocasiones a que asistimos. Vemos personas vestidas
de manera “estrafalaria o sport” en invitaciones “formales” y personas en la playa
con ropa de brillo y pedrería. Cuán difícil se le hace a los jóvenes saber usar lo
adecuado cuando ellos mismos dicen: “ahora todo se usa y está bien”.

Señor, ayúdame a ser ejemplo para los demás y poder glorificarte siempre,
aún con mi forma de vestir, que pueda representarte dignamente doquiera que
esté, que pueda reflejar a otros lo que tu reflejas para mi.

Proverbios 31:23

“Su marido es conocido en las puertas,


cuando se sienta con los ancianos de la tierra.”

Es de mucha satisfacción para el hombre el ser conocido por los demás. Todo
hombre y mujer disfruta de la fama, la anhela, hace lo que sea por destacarse y
ser famoso, ser conocido por otros. Un simple ejemplo de esto son los artistas.
Gustan, disfrutan y luchan por mantenerse famosos aunque sea siendo insensatos,
pues hacen cualquier cosa por quedarse en el tope de la fama y la popularidad.

Definitivamente no es solo importante ser famoso y popular, pues aún aquel que
hace lo mal hecho puede mantenerse en la fama, y es más, llegar a ser más
popular que otros. Lo importante en este caso es ser conocido por su buen
testimonio. ¡Eso es lo difícil!

En este proverbio, podemos observar un marido bien cuidado, bien atendido; al


punto tal que es bien conocido por los que están a su lado, y no cualquiera sino
que es conocido por los “ancianos”, aquellos hombres sabios, de experiencia,
conocedores de respeto, de honra, íntegros.

Ellos son los que reconocen al marido de la mujer virtuosa. ¿No te gustaría que la
buena fama de tu marido se debiera gran parte a tu buena labor realizada en el
hogar, cumpliendo con tu rol adecuadamente como esa esposa completa que
Dios nos demanda a ser?

Que agradable es al oído esas palabras que el mundo usa para alabar a la mujer
que ha sabido exaltar con su labor a su esposo: “Detrás de cada gran hombre,
hay una gran mujer.”

Ella ha sabido aportar para ese reconocimiento.

Señor: Instrúyeme para realizar mi rol de esposa como debe ser, y así lograr darle
la honra debida a mis esposo, para que pueda ser exaltado ante otros con un
testimonio intachable. Pero más que todo; que podamos humillarnos ante ti, para
que esa exaltación solamente sea para Alabanza y Gloria de Tu nombre por los
siglos de los siglos.

Proverbios 31:24

“Hace telas, y vende, y da cintas al mercader.”

Quién de ustedes ha visitado alguna vez a un mercado público, ese lugar tan
peculiar donde no cesa el movimiento está repleto de tiendas, tienditas, rincones
abarrotadas de toda clase de cosas, cositas, chucherías, manualidades,
artesanía, comida típica, dulces, bebidas, en fin todo cuanto se nos pueda ocurrir
o ni siquiera hemos imaginado.

Esto aparte de gente por todos lados ofreciéndote su mercancía al mejor precio y
gente de todo tipo, clase, país o edad comprando, visitando, retratando, viendo
o simplemente molestando en el medio. Es un lugar, definitivamente especial.
Cuando pienso en este versículo para la mujer virtuosa, mi mente se traslada a un
lugar, así como he descrito anteriormente. Será porque muestra muchas
actividades que ella realiza juntas.

Dice que hace telas, que las vende y también da cintas al mercader, eso es a
alguien que le vende a otros su trabajo.

La mujer virtuosa definitivamente es productiva y administradora de sus bienes y


talentos para lograr el mayor beneficio para su hogar y los suyos.
Pienso en aquel siervo que su Señor le dio varios talentos y diligente los puso a
trabajar y pudo producir más, por tanto; logró recibir unos de los mayores halagos
que la Biblia muestra a los siervos fieles: “Ven buen siervo fiel, en lo poco has sido
fiel, en lo mucho te pondré, entra al gozo de tu Señor.”

La mujer virtuosa debe ser diligente más allá de sus fuerzas, debe desear de todo
corazón recibir este halago de Su Señor, esta debe ser su meta a lograr, no sólo
para satisfacer a su marido y a sus hijos, sino y más que todo para complacer a Su
Señor, el Rey de Reyes, el Dios Todopoderoso. Recordando siempre el versículo
que dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón como para el Señor y no
para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la
herencia, porque a Cristo el Señor servís.” Col.3:23-24

Señor: que estas palabras gobiernen mis pensamientos en todo tiempo para no
desviarme en recordar A quién sirvo, Por qué le sirvo y Para qué sirvo.

Proverbios 31:25

“Fuerza y honor son sus vestiduras; y se ríe de lo por venir.”

Existen términos a veces algo confusos para entender; pero así mismo hay otras
facetas para su interpretación. En este caso pienso en dos comparaciones que
podemos observar y distinguir claramente su diferencia. No es lo mismo la “fuerza
física” que pueda tener una mujer ejercitada, bien fornida y musculosa, a la
“fuerza interior” que le permita recibir cualquier golpe o carga que la vida pueda
darle
Así como tampoco, es lo mismo tener una buena, hermosa y elegante apariencia
externa; a tener una belleza especial, un reconocimiento de un interior sin
mancha, puro, intachable, que traiga honor y honra a su vida. ¡Qué dos
tremendas cualidades visten y adornan a la mujer virtuosa!, una mujer de
fortaleza y de honra. Dice que estas cualidades las visten: o sea que la cubren,
que la envuelven, que las deja ver a todos, que la distinguen, que la adornan,
que las usa todo el tiempo, que la resaltan, que la embellecen, etc.

Pero no solamente habla de estas dos hermosas cualidades que todos debemos
de imitar, sino concluye el versículo que es capaz de “reírse de lo por venir”. Aquí
reúne sabiamente por lo menos dos cualidades más, que rápidamente podemos
destacar: la primera es una mujer que conoce el gozo que da el Señor, sabe reír,
gozarse, ver la alegría de la vida, buscarle el sentido y el humor a las cosas, no es
amargada, triste, iracunda, pesada, malhumorada. Y la segunda parte
claramente habla de la actitud de confianza que tiene hacia lo que pueda venir,
su futuro. Confía, tiene fe en Dios, sabe que será lo mejor, será lo que le conviene,
que estará dentro de los planes de Dios, que será lo mejor para ella y los suyos,
que tiene un propósito en los planes de Su Creador, que aunque no lo entienda
do acepta de buena gana, con agradecimiento, con la correcta actitud, sin
dolor ni desesperación.
Señor ¡Oh Ayúdame! Permite que cambie mi vestuario por un nuevo “ajuar”
donde incluya la fortaleza, la honra, el gozo y la confianza como prendas
importantes para usar. Que pueda lucirlas para deslumbrar a otros, que puedan
envolverme por completo y estar así bien preparada para recibir cualquier
adversidad, situación, conflicto, carga, dificultad que pueda presentarse en mi
vida, sin temor.

Proverbios 31:26

“Abre su boca con sabiduría y


la ley de clemencia está en su lengua.”

Cuantas veces se ha oído decir que el hombre habla mil palabras al día, pero
que la mujer habla tres mil. Es lamentable, pero las mujeres tenemos fama de
“hablar demasiado”. Esto es peligroso pues la Biblia nos recuerda: que en las
muchas palabras no falta pecado. Y que aún el necio cuando calla, es contado
por sabio.

Debemos cuidarnos de que cuando abrimos nuestra boca sea con “sabiduría”;
que podamos ser reconocidas como mujeres que hay que escucharlas porque
todo lo que decimos está bien pensado. Para tener sabiduría, tenemos que
centrarnos en el temor y el conocimiento del Altísimo, pedírselo a Dios y confiar en
El, que El nos lo dará y abundantemente.

Pero sí debemos poner nuestra parte en acción y es conocer más y más de Su


Palabra. Es ahí donde está la máxima sabiduría. Que nuestras Palabras sean
sazonadas con sal, como las de nuestro maestro. Que igualmente sean
adornadas en clemencia con misericordia, con benignidad con compasión. Que
puedan llegar a los profundo del corazón del oyente y transformarlo.

Que seamos reconocidas más bien por mujeres calladas y discretas que sabemos
escuchar; pero que cuando hablemos, sean los demás calladas para
escucharnos con atención. Que seamos prontas para oír y tarde para hablar, que
recordemos que por cada palabra ociosa o sin sentido daremos cuenta a Dios,
Nuestro Creador. Que nuestro hablar debe ser para la edificación del oyente,
quien quiera que sea, sin acepción.

¡Cuántas veces hemos alterado el orden! Y hablamos sin pensar lo que decimos,
para luego arrepentirnos de todo cuanto hemos dicho. Si tan solo pensaremos
dos veces lo que vamos o queremos decir, muchas veces no hiciera falta decirlo
o corrigiéramos algo; por supuesto esto incluye el tono, los gestos, expresiones,
etc.

¡Oh mi Señor y mi Maestro! Enséñame a hablar como tu. Que tus palabras sean
mis palabras.
Proverbios 31:27

“Considera los caminos de su casa,


y no come pan de balde.”

¡Cuánto admiro aquellas personas que son organizadas y previsoras! que pueden
con tiempo preparar un programa y tener cada detalle cubierto. Estas personas
son las que hacen posibles grandes espectáculos, programas, conferencias,
bodas, cumpleaños, cenas formales, actividades diversas, en fin todo lo que
conlleve previa organización y planificación. Así vislumbra la mujer virtuosa,
aquella mujer organizada, cada cosa tiene su lugar y hay un lugar para cada
cosa. Esto la llena de seguridad y confianza en sí misma, la cual puede transmitir a
otros.

Para ser una mujer así, debemos estar claro que solo podemos ignorarlo si
“caminamos con Dios.” La Biblia contempla personas que se destacaron por
“caminar con Dios.” Tenemos en Génesis 5:24 a Enoc y en el Capítulo 6:9 a Noé,
ambos, dice la Palabra que caminaron con Dios. Fueron hombres que se
entregaron por completo a Su Señor, que depositaron toda su confianza en el
Dios Protector, Proveedor, Consolador, capaz de dirigir cada paso de su vida bajo
sus alas y con su propósito.

Qué descansadas podemos sentirnos cuando reposamos bajo la Sombra


del Altísimo; cuando Su mano Todopoderosa nos rodea y protege. ¿A quién
temeremos? Si Dios es por nosotros… ¿Quién contra nosotros? Que verdad tan
grande nos muestran estas palabras de las Escrituras.

La mujer virtuosa puede programas, organizar con anterioridad los caminos de su


casa. Claro está poniendo al Señor en primer lugar y confiando en que se hará Su
Voluntad.

También dice que no como el pan de balde. No recibe nada que ella no se
merezca ni haya trabajado para ganarlo. Es una mujer luchadora,
emprendedora, inteligente, sabia, que busca realizar metas futuras, es diligente.

¡Oh Señor! Cuánto podemos aprender de ti. Tú también tenías metas y propósitos
cuando viniste a este mundo. Y toda tu vida giraba en torno a este Plan Divino del
Padre para contigo. Tu meta fue cumplirlo y hacerlo bien para agradar al Padre.
Eso debe ser nuestro anhelo: “Hacerlo Bien para agradar al Padre”.

Proverbios 31:28

“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;


y su marido también la alaba”.

“Alabar” es sinónimo de: adorar, engrandecer, exaltar, glorificar, agradecer,


honrar, magnificar.
Sabemos que solo a Dios vamos a alabar, pues es el único digno de toda
Alabanza por los siglos de los siglos. Pero que interesante que esta mujer y madre
virtuosa de Proverbios 31, dice que sus hijos se levantan y la llaman feliz,
Bienaventurada; y que su marido también, al igual que sus hijos la alaba.

Ella es merecedora de ser reconocida por sus hermosas cualidades ante sus seres
queridos más cercanos: su marido e hijos. Con los cuales no hay ni hipocresía, ni
falsedad, ni apariencia; ellos la conocen tal cual es en realidad. El mundo puede
vernos de una manera, pero nuestros hijos y esposo nos ve tal cual somos en
realidad. Por lo tanto es de gran valor meditar en este proverbio. Son sus hijos y su
esposo los que la alaban, los que la engrandecen. La honran, la exaltan.

Proverbios 27:2 dice “Alábete el extraño, y no tu propia boca.”

Es correcto que debes ser alabada por otro y nunca por ti misma. Pero…no
siempre tienes que ser alabada, no es obligatorio, ni forzado; es y será una
realidad si lo mereces, si eres digna de ser alabada.

¡Cuánta satisfacción ha de tener una madre! Si puede ser reconocida y


admirada por su esposo e hijos al punto que se lo digan a tiempo y fuera de
tiempo. Que se lo manifiesten desde muy temprano del día, cuando se levantan,
cuando el día recién comienza.

Nuestro deseo es poder ser mujeres virtuosas dignas de alabar; pero también
debemos estar dispuestas a alabar a los que merecen. Primero a nuestro Dios,
quien merece toda nuestra alabanza, Y después seamos perceptivos con los que
nos rodean para reconocerles sus bellas cualidades y podérselas comunicar
directamente-

Dice un refrán popular: Si no tienes algo hermoso que decir, mejor no digas nada.
Busquemos siempre algo hermoso que decir.

Señor, ayúdanos a ver.

Proverbios 31:29
“Muchas mujeres hicieron el bien; más tu sobrepasas a todas.”

Verdaderamente conocemos por las Escrituras a muchas mujeres que hicieron el


bien.
En Josué 2:1 tenemos a Rahab la ramera que escondió a dos espías en su casa,
enviados por Josué a Jericó a reconocer la tierra.
En Jueces 4 y 5 tenemos el caso de Débora, una mujer que profetizaba y
gobernaba y hacía juicio a los hijos de Israel.
En 1Reyes 17:9 tenemos a la Viuda de Sarepta que dio de comer al profeta Elías y
le alojó en su casa conforme Jehová había establecido.
En Rut 2:16-27, tenemos a esta joven que dejó todo por seguir a su suegra Noemí,
aún fuera de su tierra. Dispuesta a cuidarla y acompañarla hasta la muerte
En Ester 8:3, tenemos a la Reina Ester que intervino a favor de los judíos ante el Rey
y su decreto contra ellos.

Estas son solo unas pocas mujeres del Antiguo Testamento, que imaginamos
conocía bien el escritor de Proverbios. Así mismo, la Biblia continúa mencionando
a mujeres que se destacaron por hacer el bien, como son: María Magdalena,
Dorcas, Febe, Priscila, etc.

En el mundo también conocemos mujeres de la historia que han hecho el bien, se


han reconocido por una buena acción hacia los que le rodean. Mujeres que han
dado toda su vida a favor de otros. Que fueron y serán reconocidas y recordadas
por hacer el bien.

¡Qué privilegio sería el poder ser recordada, por haber hecho el bien! Que
cuando este cuerpo quede vacío y mi alma parta a la presencia de mi Dios,
pueda ser recordada por hacer el bien. Pero en este proverbio existe aún un nivel
más alto de hacer el bien, cuando dice “tú sobrepasas a todas”.

¡Oh Señor! ayúdame a recordar que solo debe haber una forma para hacer las
cosas y es hacerlas Bien, que podamos ser reconocidas por ello ante los que nos
rodean y nos observan; pero más que todo por ti.

Proverbios 31:30

“Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;


la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada ".

Cuántas veces nos hemos detenido a ver la elección de Miss Universo, la


representación de toda la hermosura y perfección de la mujer en el mundo.
Jóvenes realmente bellas, con figuras y cuerpos esculturales, cabellos sedosos,
caras radiantes, sonrisas atractivas, ojos que hablan, en fin toda una perfección
personificada.

Pero es ¿realmente la belleza externa la más importante a los ojos de Dios?

Recordemos lo que dice la Palabra de Dios en 1Samuel 16:7: “Y Jehová respondió


a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo
desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo
que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”

¡Qué claridad en las Palabras de Jehová, nuestro Dios! El es nuestro Creador, nos
ha hecho tal cual somos, sin nada más y nada menos. Hemos sido formados a Su
Imagen, ¡qué mayor privilegio! Son estas cualidades las que nuestro Dios ve:
somos capaces de pensar, actuar, amar, sentir, decidir, llorar, consolar, entender,
etc. Aquellas cualidades que son capaces de embellecer nuestro interior, lo que
somos como persona, internamente.

Nuestra belleza como mujeres virtuosas no debe tener su prioridad en la


apariencia externa. Debemos cultivar nuestro “temor a Dios”. Cuando decimos
temor a Dios, nos referimos a ese respeto, obediencia incondicional, seguridad de
que Dios hará lo que prometió, donde no cabe la duda ni la incertidumbre.

Busquemos ser alabadas porque reflejamos a Cristo en nuestras vidas, y no por la


Vanidad de este mundo, que nada ofrece.

La Belleza externa es y será pasajera, tendrá corta duración comparada con la


belleza interna, la de un corazón afable y apacible, que es de gran estima ante
los ojos de nuestro Dios, según 1Pedro 3:4. Esta belleza será eterna.

Señor, dame convicción para poder embellecer aquellas cualidades internas que
van completando esa belleza especial que necesito tener ante tus ojos.

Proverbios 31:31

“Dadle del fruto de sus manos y alábenla en las puertas sus hechos.”

Nada cae mejor cuando leo este último proverbio de la mujer virtuosa que lo que
dice Gálatas 6:7b “Todo lo que el hombre sembrare, esto también segará”y
2Corintios 9:6 cuando dice: “Pero esto digo: El que siembra escasamente,
también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente
también segará.”

Dice el proverbio que la mujer virtuosa ha sembrado correctamente, por lo tanto


cosechará y recibirá del fruto de su trabajo. Que todo su esfuerzo no ha sido en
vano. Que ha sabido trabajar y recibir su salario con creces. Ella recibirá
recompensa por su obra, y no solo recibirá devuelta por lo que ha realizado sino
que recibirá méritos, honores, medallas, premios, trofeos, reconocimientos,
galardones, coronas, pues será alabada por sus hechos a la luz de todo el
mundo. Los que la rodean y conocen hablarán de ella; de sus éxitos, de sus
logros. Será reconocida, dejará huellas para ser recordada, tendrá quienes
deseen imitar y seguir sus pasos.

Si hay algo lo cual he pensado que quisiera poder dejar de herencia a todo el
que me conoció es esto que posee la mujer virtuosa; el poder ser recordada,
reconocida y alabada por sus hechos, por su vida, porque caminó conforme y al
lado de Su Maestro, porque fue obediente, sumisa, leal, una fiel sierva de Su Amo,
porque fue una esclava incondicional de Su Señor, porque supo humillarse ante
Su Rey. En fin porque amó por sobre todas las cosas a Su Salvador. Porque su
único deseo era estar cara a cara y en presencia de aquel que sin ella merecerlo,
fue capaz de rescatarla del pozo profundo del pecado y sacarla a la luz y gozo
de la salvación.

Gracias Señor, gracias por todo lo que no merecía y me ha dado, por lo que
tengo y por lo que no tengo; por lo que soy y por lo que no soy; por lo que fui y
por lo que pude haber sido. Gracias. Déjame sembrar para cosechar, pero
ayúdame a cosechar lo que quiero. Por tanto ayúdame a sembrar.