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José Manuel Piña Gutiérrez

Rector
Primera edición, 2016
D. R. © Universidad Juárez Autónoma de Tabasco Av. Universidad s/n,
Zona de la Cultura Colonia Magisterial, C.P. 86040 Villahermosa, Centro, Tabasco.

Para su publicación esta obra ha sido dictaminada por el sistema académico


de pares ciegos. Los juicios expresados son responsabilidad de los autores.

Queda prohibida la reproducción parcial o total del contenido de la presente obra


sin contar previamente con la autorización expresa y por escrito del titular,
en términos de la Ley Federal del Derecho de Autor.

Diseño de portada: Fredys Pérez Ruiz


Diseño electrónico: Obed Pérez Saucedo
ISBN para edición digital: 978-607-606-318-7
Hecho en Villahermosa, Tabasco, México.
Las bondades de la lectura con el apoyo de las TAC’S, como
estrategia
Doris Laury Beatriz Dzib Moo
Juana May Landero

El desarrollo de la competencia lectora en la licenciatura en


idiomas: reflexiones desde el aula
Javier Toledo García
Gabriela Hidalgo Quinto

Fomento de la lectura a distancia (plataforma Facebook) para


los estudiantes de la División Académica Multidisciplinaria de
los Ríos-UJAT
Azucena Flores Pérez
Luis Ángel Quiñones Gálvez

Lectura, jóvenes universitarios y ciberactivismo


Flor de Líz Pérez Morales
Angélica María Fabila Echauri

La experiencia de leer y formar lectores en la Licenciatura en


Comunicación
Martha Libny Xicoténcatl Valencia
Hugo Angulo Fuentes

Leyendo a consciencia
Verónika de la Cruz Villegas
Edna María Gómez López

Aprender a leer en la universidad. Una reflexión acerca de la


responsabilidad social de leer en universitarios
Olga Beatriz Sánchez Rosado
María del Carmen Navarrete Torres

El uso de preguntas facilita la comprensión lectora y mejora el


aprendizaje académico de los universitarios
Juana May Landero
Doris Laury Beatriz Dzib Moo

La experiencia de leer y formar lectores en la universidad


Ana Bertha Vidal Fócil
Luis Manuel Hernández Govea

Lectura científica, un reto más para el progreso intelectual del


universitario
Cynthia Cristell Carrasco Hernández
Diana Laura Cruz Félix

La experiencia de formar lectores desde la docencia


universitaria
José Concepción Aquino Arias
Verónika de la Cruz Villegas

Leyendo y aprendiendo
Karla Patricia de los Santos Herrera

Leer para aprender y formarse profesionalmente


Beatriz Pérez Sánchez
Cecilia García Muñoz Aparicio

El placer de leer desde el contexto de la universidad.


Formando lectores
Ana Beatriz López Romero
Ariel Gutiérrez Valencia
Las bondades de la lectura con el apoyo de las TAC’S, como estrategia

Doris Laury Beatriz Dzib Moo

Juana May Landero

Como es bien sabido las Tecnologías del Aprendizaje y del Cocimiento


(TAC’s), son oportunidades que sirven para incentivar a los estudiantes en la
lectura en un contexto digital y a su vez propician el desarrollo del gusto por
la lectura. Porque a estas alturas y en pleno siglo XXI los docentes debemos
estar convencidos de que los estudiantes universitarios pueden aprovechar las
TAC´s como estrategia de una nueva forma de leer, ya que estas se pueden
realizar a través de una tablet, teléfono inteligente, en un monitor, lo
importante es contar con el acceso a los libros digitales coexistiendo
felizmente en el aula. Lo anterior es con el fin de obtener el máximo
aprovechamiento en la utilización de lectores electrónicos en las aulas.

En la actualidad se debe tomar en cuenta que vivimos en una sociedad de


la información, en la cual su influencia ha alcanzado a la educación. De la
misma manera la sociedad de la información se caracteriza por ser un estadio
de desarrollo social en el que se obtiene, comparte y procesa cualquier tipo de
información dando la oportunidad de reflexionar mediante el proceso que se
sigue de la teoría e investigación a la práctica en el aula en cuanto a la
inclusión de las TAC’s y cómo su buen uso favorece el aprender a aprender.
Reconociendo que la globalización, las tecnologías de la Información y la
Comunicación (TIC’s), las Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento
(TAC’s), socializan una serie de cambios políticos, sociales, económicos,
trasformando de manera rápida y constante nuestro entorno de vida. Las
tecnologías se van innovando en cada momento y en ocasiones por diversas
razones, el ser humano se le dificulta adaptarse a los cambios que se les
presentan. Paralelamente a estos cambios de igual manera la educación se va
modificando, los paradigmas educativos se transforman debido a las nuevas
necesidades que van surgiendo en cada entorno de vida; por ello la educación
pasó de ser conductista, cognitiva y humanista a una educación
constructivista y sociocultural, en la cual se propicia la autogestión, es decir
que los estudiantes siendo nativos digitales tienen mayor oportunidad de
aprender por sí mismos interactuando con otros, teniendo en sus manos su
propio ritmo de aprendizaje, con el único propósito de transformar la
información en un nuevo conocimiento que pueda transferirse a la vida
cotidiana, (Morín, 1999).

Por lo anterior las TAC’s se pueden aprovechar actualmente para motivar


al estudiante tanto para el aprendizaje y cómo este lo transforma en un nuevo
conocimiento. Un ejemplo de cómo incluir a las TAC’s como estrategia para
favorecer la lectura de nuestros estudiantes en el salón de clase, sería de la
siguiente manera. Se puede dar inicio como estrategia que los estudiantes de
entrada, en cada una de sus clases lean de 5 a 10 minutos el tema del
programa a tratar ese día, apoyándose en citas, obteniendo con esto una
lectura eficaz. Primero es necesario reflexionar sobre la importancia de leer y
cómo la lectura va a favorecer el aprendizaje del estudiante. Lo anterior
ayuda a centrar la atención a lo largo de una lectura, en aquellos aspectos que
son relevantes para los estudiantes. Tomando en cuenta que se tiene una
bibliografía, un programa de temas, un lapso de tiempo. Sin embargo, cada
estudiante tiene su ritmo de lectura y es recomendable ir cubriendo los temas,
paso a paso y aunque se pueden adelantar todo lo que quieran en las lecturas,
no se pueden atrasar. La forma de leer se sujeta a un "control de lecturas" que
se haría de la siguiente forma:

a) La lectura debe de ser individual, pero bien puede discutirse en "grupos


de lectura". Incluso pueden reunirse para que discutan y lean en voz alta o de
alguna forma colectiva cada tema.

b) La lectura debe de producir preguntas. Cuando digo que la dinámica


depende de su “presentación individual”, esto no se refiere a un examen oral,
sino a que cada estudiante formule sus preguntas, intente contestarlas y abra
una discusión.

Las preguntas pueden surgir de sus comentarios personales al texto, y de


las discusiones que se tengan previamente a cada sesión.

c) Durante el módulo (curso), estas lecturas servirán para enriquecer sus


opiniones y participaciones en el salón para fundamentar sus aportaciones
escritas.

d) Al final del curso, de acuerdo a sus aportaciones, reportes generales,


finales, se podrán llegar a conclusiones.

Además al leer se inicia un diálogo con el autor. Es decir, el autor se


convierte a través de su texto en una persona que nos habla y lo
interrumpimos con nuestros comentarios o preguntas. Lo que se va formando
con este simple método es una serie de comentarios, material personal, que
no existirían sin la lectura, (Díaz, 2009).

Las bondades del uso de las TAC’s en la educación

1.- Las TAC´s ayudan al estudiante para aprender a aprender con la ayuda de
la tecnología, facilitando nuevos escenarios formativos y cognitivos en el
aula.

2.- El realizar constantes innovaciones le permite tanto al docente como al


estudiante, transportarse fácilmente de las TIC´s a las TAC’s, coadyuvando a
su desarrollo integral.

3.- Utilizando las TAC’s, las imágenes pueden ser fácilmente empleadas en
la enseñanza y la mejora de la memoria retentiva de los estudiantes.

4.- Los profesores pueden explicar fácilmente las instrucciones complejas y


asegurar la comprensión de los estudiantes.

5.- Los docente pueden crear clases interactivas, volviéndolas más amenas
disminuyendo el abandono escolar.

Como se puede apreciar con lo antes mencionado, se demuestra la


importancia de utilizar a las TAC’s en nuestro contexto educativo y con su
buen uso, la formación de nuestros estudiantes se encuentra a su alcance
pudiendo compartir y respetar puntos de vista, adquiriendo un sentido de
pertenencia, de igual manera se puede crear un ambiente agradable y de
confianza, el cual es propicio para realizar retroalimentaciones de diversos
temas y con esto adquirir y generar nuevos conocimientos.

Algunos beneficios del uso de libros digitales:

• Los estudiantes que leen más despacio o que son más reacios a leer a
menudo responden mejor a los lectores electrónicos, ya que tienen aspectos
interactivos.

• Los estudiantes no tienden a asociarlos con su historia de fracaso con la


lectura ya que para ellos es algo nuevo y de alguna manera “diferente”.

• Los estudiantes pueden elegir el tipo de fuente, el tamaño de la fuente y la


orientación de página para que puedan hacer la combinación que más fácil le
sea para leer.

• Si no entienden el significado de una palabra pueden hacer clic en ella para


encontrar una definición.

Las TAC’s como estrategia generan en los estudiantes el hábito de la


lectura y es de gran ayuda a la difusión del conocimiento, siempre y cuando
se utilice de manera adecuada. A través de las TAC’s se puede dotar a los
actores del sector educativo de las herramientas, habilidades y el potencial de
producir un impacto significativo en el proceso educativo. Por lo que, el
manejo de las TAC’s en el contexto actual es crucial para favorecer el
desempeño de los estudiantes del país. Es necesario que todos los docentes
conozcamos hacia donde van las necesidades de la educación de hoy y cómo
las TAC’s ayudan en este contexto, (Guerrero Serón, 2010).

Bibliografía

Díaz, F., Hernández G. & Antonio M. Aprender y Enseñar con


TIC en Educación Superior: contribuciones del socio
constructivismo. Editorial Facultad de psicología de la UNAM.
México D.F., 2009.
Guerrero Serón, A. Enseñanza y Sociedad. El conocimiento
sociológico de la educación. Editorial Siglo XXI. España 2010.
Morín, E. Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.
Editorial. UNESCO, Francia.1999.
Rodríguez, E. Metodología de la investigación. Editorial
Impresora mercantil. Villahermosa Tabasco. 2005
Sandín Esteban, M. P. Investigación Cualitativa en Educación.
Fundamentos y tradiciones. Editorial. McGraw-Hill. España
2003.
Suárez, Reinaldo La educación: teorías educativas. Estrategias de
enseñanza-aprendizaje. México Editorial Trillas. 2002.
Trejo, M. La nueva alfombra mágica; usos y mitos de Internet, la
red de redes. Editorial Diana México1996.
Dra. Doris Laury Beatriz Dzib Moo
Profesor Investigador de la DAEA. Doctora en Educación por el Centro
Internacional de Posgrado A.C., Maestría en Educación en el Área de
Docencia e Investigación. Licenciada en Economía, pertenece al Sistema
Estatal de Investigadores, ponente en Congresos Internacionales y
Nacionales, entre otros.
Mtra. Juana May Landero
Profesor Investigador de la DAEA. Licenciada en Ciencias de la
Educación, Especialidad en Docencia, Maestría por la Universidad Juárez
Autónoma de Tabasco, con reconocimiento al perfil deseable Prodep.
El desarrollo de la competencia lectora en la licenciatura en idiomas:
reflexiones desde el aula
Javier Toledo García

Gabriela Hidalgo Quinto

El aprendizaje de una lengua extranjero conlleva el desarrollo de


competencias lingüísticas, culturales y comunicativas considerados como
elementos esenciales en la formación educativa del ser humano. El éxito en el
aprendizaje de una segunda lengua se puede facilitar mediante la activación
previa de las competencias de los estudiantes, a través del uso de estrategias
de aprendizaje eficaces y promoviendo la reflexión de los alumnos respecto a
su uso en el contexto personal y / o académico.

El Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas, proporciona


una base común para la elaboración de programas de lenguas, orientaciones
curriculares, exámenes, etc., en toda Europa, describe de forma integradora lo
que tienen que aprender a hacer los estudiantes de lenguas con el fin de
utilizar una lengua para comunicarse, así como los conocimientos y destrezas
que tienen que desarrollar para poder actuar de manera eficaz. También
comprende el contexto cultural donde se sitúa la lengua. Dicho Marco de
Referencia define, asimismo, niveles de dominio de la lengua que permiten
comprobar el progreso de los alumnos en cada fase del aprendizaje y a lo
largo de su vida.

En otras palabras, el Marco Común Europeo de Referencia para las


Lenguas establece las directrices para el aprendizaje de una lengua y la
valoración de las competencias que desarrolla un hablante. Estos rubros son
esenciales en el terreno de la enseñanza y aprendizaje de lenguas y han
contribuido al establecimiento de políticas lingüísticas y estándares de
evaluación y certificación a nivel nacional e internacional.

Inmerso en los elementos de evaluación considerados por dicho Marco, se


encuentra la competencia lectora a través de una serie de actividades donde el
alumno como lector recibe y procesa como información de entrada textos
escritos producidos por uno o más autores. Algunos ejemplos de actividades
de lectura son: leer para obtener información, leer para seguir instrucciones,
leer por placer, leer para captar la idea general, leer para conseguir
información específica, leer para captar implicaciones, etc.

En lo referente a la lectura en una lengua materna y lengua extranjera, “el


propósito fundamental es que el alumno la utilice como instrumento de
comunicación, que tenga posibilidades de adquirir conocimientos a través de
ella, que reconozca valores de su propia cultura y se dé cuenta de los vínculos
de ésta con otras culturas o áreas del conocimiento, desarrollando una
competencia comunicativa en el idioma estudiado” (Cornaire: 1999).

La lectura en una lengua extranjera se ha transformado en un elemento


necesario en los distintos niveles educativos, sean estos de licenciatura o
posgrado y es considerada un espacio de reflexión y critica.

“Sentir las palabras es no sólo entender su significado, sino apreciar las


palabras mismas. La sensualidad de la lectura se parece a una persona
misteriosamente atractiva que se ha echado ante ti, extendida, que te deja
palpar y observar, que te deja mirar y hasta acariciar, y que no habla para que
te puedas concentrar, pero fija sobre ti una mirada que cuenta miles de
cosas…”. Anónimo.

Siempre me ha llamado la atención el aprendizaje de una segunda lengua,


era tal la pasión por esta actividad que decidí inscribirme, en un primer
momento, en el antiguo Centro de Enseñanza de Idiomas y posteriormente en
la Licenciatura en Idiomas de la División Académica de Educación y Artes.
En la Licenciatura en Idiomas era obligatorio en uso y manejo del idioma
inglés y más del 60 % de las asignaturas eran impartidas en este idioma. De
igual manera, se debía elegir una lengua optativa sea esta francés o italiano,
sin olvidar una serie de asignaturas relacionadas con la lengua materna, el
idioma español.

En todas las lenguas antes citadas se desarrollaron actividades que se


relacionaban directamente con las cuatro habilidades y/o competencias
lingüísticas: hablar, escribir, escuchar y leer. Precisamente esta última
habilidad (leer), la considero muy especial debido a que la lectura puede
convertirse en un pasaje gratuito con destino a nuevos mundos. Permite
alejarnos de la realidad o acercarnos a ella. Una buena lectura es capaz de
hacer viajar al lector, de aprender, soñar, conocer personajes y más. Es una
ventana hacia nuevos horizontes literarios, culturales y de civilización.
Permite adentrarnos en el pensamiento del escritor, de ubicarnos en el espacio
y tiempo y de generar imágenes en nuestro pensamiento.

Siempre tengo presente a dos profesores, que desde mi particular punto de


vista, marcaron aún más el gusto por la lectura (me hicieron leer como nunca
antes) uno en español y el otro en francés y que sería una falta muy grave de
mi parte si no les diera el lugar que se merecen, estos docentes son el Mtro.
Gilberto Ledesma Rivero y el Mtro. Víctor Manuel Hernández Pelayo (que
en paz descanse).

Como olvidar el libro sagrado de los mayas Popol Vuh que sin lugar a
dudas es el más importante de los textos mayas, que relata el origen del
mundo, de la civilización, de los diversos fenómenos que ocurren en la
naturaleza y que leído por el Mtro. Ledesma nos transportaba en aquella
época y desarrollaba en cada uno de nosotros una serie de imágenes que nos
permitían vivir literalmente la lectura.

L’etranger, La peste, Les lettres de mon moulin, Boule de siuf, La dame


aux Camélias, Le petit prince, etc., son sólo algunos ejemplos de obras
literarias francesas que leímos en varias asignaturas impartidas por el
inigualable Mtro. Víctor Manuel Pelayo, que aunado a los movimientos
literarios en los cuales se desarrollaron, permitieron ampliar nuestros
conocimientos de cultura y civilización del idioma francés. No hay que
olvidar que la literatura francesa ha inspirado a muchos autores a través del
mundo, ha brindado a millones de personas el gusto de leer y en
consecuencia el gusto por aprender el idioma.

Quién iba imaginar que al concluir con mis estudios universitarios tuviese
la dicha y la oportunidad de incorporarme como docente de la licenciatura en
idiomas, impartiendo asignaturas relacionadas con el inglés y posteriormente
con el francés, uno de mis metas se había cumplido.

El ser docente implica saberes disciplinarios, pedagógicos y


metodológicos, disposición, compromiso, creatividad y pasión. Es estar
comprometido con su rol y deben ser un modelo para convertir las
instituciones educativas en lugares de auténticos aprendizajes, formación,
trabajo, participación y construcción de nuevos conocimientos.

Considerando lo anterior, me toca desarrollar, las habilidades aprendidas a


lo largo de mi formación profesional, en mis estudiantes pero con el toque
especial que caracteriza a cada uno de los docentes que laboramos en esta
loable institución educativa. Asignaturas como redacción en francés, cultura
y civilización francesa y francófona, literatura francesa, cultura y literatura de
los pueblos de los pueblos de habla inglesa, literatura en México en el siglo
XX, entre otras, requieren que los estudiantes desarrollen estrategias de
lectura que les permitan y/o faciliten en uso y manejo de la información.
No debemos olvidar que la función primordial del docente en el desarrollo
de la lectura consiste en guiar, orientar y coordinar las actividades de
aprendizaje dirigidas a los estudiantes. Tomando en consideración el marco
de referencia cognitivo y social, el profesor puede hacer sugerencias
pertinentes para consolidar la experiencia de la lectura hacia una construcción
y apropiación óptimas del conocimiento, una reflexión de estrategias y
técnicas de lectura en la propia lengua materna (Cansino, 2010).

Finalmente indicaré que me encuentro estudiando un doctorado y que


dentro de las exigencias del mismo se visualiza realizar lecturas en otros
idiomas. Lo anterior permitirá la realización de investigaciones y accesar a
información de diferentes campos del conocimiento. Habrá que señalar que la
mayoría de las investigaciones que se efectúan en el mundo se encuentran en
idiomas distintos al español y en consecuencia el aprendizaje y la lectura de
una segunda lengua son elementos esenciales para el desarrollo de proyectos
de investigación.

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera;
olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.
Proverbio Hindú

Bibliografía
Cornaire, C. Le ponit sur la lecture. CLE International. Paris,
1999.

Cansino, Y. La expericencia de la lectura en lengua extranjera.


Recuperado de
http://relinguistica.azc.uam.mx/no007/no07_art06.htm#. 2010.
Common European Framework of Reference for Languages:
Learning, Teaching, Assessment. Strasbourg: Council of Europe,
2001.

Javier Toledo García

Maestro en Docencia por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.


Profesor de Tiempo Completo en la Licenciatura en Idiomas.
Gabriela Hidalgo Quinto

Doctora en Estudios Organizacionales por la Universidad Autónoma


Metropolitana. Unidad Iztapalapa. Profesor de Medio Tiempo en la
Licenciatura en Comunicación, en el Campo Disciplinar de Comunicación
Organizacional.
Fomento de la lectura a distancia (plataforma Facebook) para los
estudiantes de la División Académica Multidisciplinaria de los Ríos-
UJAT
Azucena Flores Pérez

Luis Ángel Quiñones Gálvez

La lectura es una actividad que propicia una auténtica liberación mental y


cultural, y tiende a igualar la vida de los ciudadanos. Sin embargo, en nuestro
país las cifras son alarmantes: en promedio, se leen 2.9 libros por persona al
año; en la última década y media cerró el 30 por ciento de las librerías y 1 de
cada 10 habitantes mayores de 15 años no sabe leer ni escribir.

El fomento a la lectura es una de las actividades que aporta nuestra


biblioteca a los estudiantes en su formación profesional, cabe hacer mención
que existe una programación de actividades para la formación de nuestros
usuarios (estudiantes y profesores), entre ellos círculos de lectura; los
integrantes leen el mismo libro en un tiempo determinado y se reúnen de
acuerdo a su tiempo y disponibilidad para comentar sobre él. En él hay un
moderador que propone los temas para iniciar la discusión. Esta actividad
actualmente disminuyó el índice de participación.

Por lo anterior se propone ofrecer círculos y cursos de fomento a la lectura


en línea para los estudiantes de la División Académica Multidisciplinaria de
los Ríos (DAMR), por medio del uso de una plataforma gratuita en línea,
donde los estudiantes podrán realizar las lecturas y actividades
complementarias para la formación del hábito por la lectura, el tiempo y
espacio que ellos deseen.

El sistema bibliotecario de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en


particular tiene dentro de sus actividades el fomento por la lectura: la
formación integral del estudiante. Está compuesto por 1 Dirección y 11
Bibliotecas, en cada una se trabaja el proceso certificado de Desarrollo de
Habilidades Informativas (DHI), que tiene como propósito “Contribuir con la
formación integral de los usuarios proporcionando las herramientas básicas
para desarrollar habilidades informativas,… fomentando el hábito de la
lectura a través de círculos y maratones de lectura”.

El presente proyecto se lleva a cabo en la División Académica


Multidisciplinaria de los Ríos (DAMR), la cual cuenta con una población
académica de 950 alumos y 98 docentes, ubicada en el municipio de
Tenosique, Tabasco, en la carretera Km. 1.

La población estudiantil que se encuentra en esta División tiene una edad


promedio de entre 18 y 25 años, cabe hacer mención que la mayoría los
estudiantes son foráneos. Las principales actividades economicas del
municipio son la ganadería, la pesca y la agricultura.

El sistema bibliotecario de la UJAT, en particular tienen el compromiso de


fomentar la lectura, a través de los círculos, que consisten en realizar lecturas
semanales (de acuerdo a la programación de cada biblioteca), y organizar
actividades en las cuales se evalúe el aprendizaje de los participantes, se
implementan actividades como ejercicios prácticos, dinámicas grupales, entre
otras. Las lecturas implementadas son de literatura o de carácter científico.

En la sociedad de la información, la educación y la formación se


convierten además en una prioridad estratégica para las políticas de
desarrollo, con todo lo que ello comporta. (Roberto, Carneiro. 2009).

Este proyecto busca implementar en los estudiantes la formación de lectura


a distancia, con una propuesta de educación mixta (b-learning), donde el
facilitador (docente o alumno) pueda apoyarse del uso de las TIC para el
proceso de enseñanza – aprendizaje.

Retomando a Simonson (2006), menciona que el diseño instruccional de un


curso debe ser visto como todo un sistema y una relación entre sus
componentes: instructor, estudiante, materiales y tecnología. El diseño de un
curso a distancia difiere del diseño de un curso presencial. Un curso a
distancia debe contemplar otros factores que no se consideran en el diseño de
un curso presencial. Para realizar un buen diseño de un curso en un ambiente
a distancia, no basta con tomar en cuenta únicamente el contenido del curso,
el cual debe estar basado en los objetivos y metas, sino también se deben
considerar las características del estudiante, las características y habilidades
del instructor, los materiales instruccionales, así como una buena selección y
uso de los medios.

El propósito de implementar el facebook, en los círculos de lectura,


permitirá a los participantes realizar sus lecturas en tiempos libres y podrán
hacerlo desde su casa o el lugar donde se encuentren y tengan disposición,
con lo anterior el estudiante generará su propio aprendizaje. Fortaleciendo las
siguientes habilidades:

Lectura
Redacción
Hábito de la lectura

Higueras, (2002) describe el aprendizaje como una serie de etapas cíclicas


que conducen a mejorar la comprensión de un material. En este modelo, el
alumno comienza con una fase de conceptualización que corresponde a una
exposición del material. Le sigue una fase de construcción de conocimiento a
partir de los elementos de la fase anterior y por último se desarrolla una fase
de diálogo en la que se asientan los conocimientos adquiridos.
En México existen 53.9 millones de personas que tienen acceso a internet
y, de ellos, 9 de cada 10 están registradas en alguna red social, siendo la más
elegida facebook, seguido de twitter e instagram.

Ello supera a otras actividades más relacionadas al trabajo, como la


búsqueda de información o los correos electrónicos.

Es por esto que la biblioteca de la DAMR, realiza el proyecto de círculos


de lectura a distancia, a través del facebook, donde los participantes se
registran para llevar a cabo la lectura que se proporciona en la semana, estas
lecturas son seleccionadas de acuerdo a los comentarios de los estudiantes
que participan, así mismo se llevan a cabo actividades para realizar la
retroalimentación de la misma.

La actividad inicia con el registro de participantes en la cuenta de facebook


de la biblioteca, se establece un periodo de registro, el cual se lleva a cabo
dos veces al año (enero y agosto). El círculo de lectura da inicio los lunes de
cada semana; se comparte el link donde los estudiantes puedan acceder a la
lectura de la semana, posteriormente el día miércoles se da a conocer la
actividad para retroalimentar la lectura, la cual consiste en: resúmenes,
ensayos, síntesis, mapas conceptuales, dibujos y debates. El tiempo límite de
entrega es el viernes de la misma semana.

Los resultados obtenidos al implementar los círculos de lectura a distancia,


son el aumento de participantes, la motivación que reciben los mismos al
realizar las actividades implementadas, así como el fomento de la lectura
entre los estudiantes de la División Académica Multidisciplinaria de los Ríos.

El hábito por la lectura es una herramienta para los estudiantes en su


formación profesional y además significativa a lo largo de toda su vida,
repercutiendo en el aprendizaje de todas las áreas y en el desarrollo de las
capacidades de comprensión lectora, lo que implicará que sean competentes,
reflexivos, críticos, que sepan analizar cualquier tipo de textos.

Es importante cada día implementar estrategias para el fomento a la lectura


y escritura, los resultados no se ven de un día a otro, se requiere de personal
capacitado y que tenga el gusto por la formación, en este caso, de los
estudiantes, los beneficios además de desarrollar destrezas básicas de
búsqueda de información y uso de fuentes de información con sentido crítico,
es el fomento al acervo personal, que nos ayuda a ser más competitivos en el
mundo laboral.

Bibliografía

Carneiro, Roberto, Juan Carlos Toscano y Tamara Díaz (2009).


Los desafíos de las TIC para el cambio educativo, Madrid,
Organización de Estados Iberoamericanos/Fundación Santillana.
Higueras, M. (2002). Criterios Para la elaboración y selección de
actividades comunicativas con Internet, en Miquel, L. & Sans, N.
(coord.) Didáctica del español como lengua extranjera, ed.
Actilibre, col. “Cuadernos del tiempo libre, colección
Expolingua”, 109-121.
Simonson, M., (2006). Teaching and learning at a distance:
Foundations of distance education (3ª. Ed.). Upper Saddle River,
NJ, EE.UU. Pearson Prentice Hall.

Luis Ángel Quiñones Gálvez

Licenciado en ciencias de la Educación (2002-2006) egresado de la


Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Maestro en Tecnología
Educativa (2012-2014) egresado de la Universidad Da Vinci. Labora
como profesor/investigador de base en la División Académica
Multidisciplinaria de los Ríos de la Universidad Juárez Autónoma de
Tabasco. Director de tesis, organizador de Eventos Científicos Nacionales
e Internacionales. Participación de eventos internacionales. Actualmente
se desempeña como jefe de biblioteca.

Azucena Flores Pérez

Licenciada en Informática Administrativa (2007-2010) egresada de la


Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Maestra en Tecnología
Educativa (2013-2015) egresada de la Universidad Da Vinci. Labora
como Subjefe de la biblioteca División Academia Multidisciplinaria de los
Ríos.
Lectura, jóvenes universitarios y ciberactivismo
Flor de Líz Pérez Morales

Angélica María Fabila Echauri

Las universidades y las redes sociales constituyen hoy en día espacios afines
de empoderamiento de las comunidades juveniles. El desplazamiento
expresivo de estas denominadas ciberculturas y cibercomunidades despliega
afanosamente un atractivo del análisis de la vida humana y sus acciones, no
solo por lo que son, sino porque se instituyen como superficies sociales
potencializadoras de movilización social y participación política. Tales
acciones dibujan colateralmente componentes transversales que dan cuenta de
los actores y sus prácticas en la red, justo donde la lectura, como una práctica
social, incide y forma parte de esos actuares juveniles.

¿Tienen los jóvenes ciberactivistas una formación lectora? ¿Qué leen?


Estas inquietudes abren miradas que llevan la tarea de aportar algo más a lo
incipiente y paradójico de las reflexiones de los jóvenes en Tabasco. Las
experiencias políticas de los universitarios tabasqueños, el uso de las redes
sociales y la interacción con ellas en el año 2012, es un escenario social de
análisis que explora en la construcción y reconstrucción de las identidades
juveniles y en la expresión de sus prácticas lectoras, como acciones
subyacentes que también reconfiguran las prácticas políticas.

El saber práctico de sentido común —como le llama Moscovici,


permite a los actores sociales adquirir conocimientos e integrarlos en
un marco asimilable y comprensible para ellos, en coherencia con su
funcionamiento cognitivo y con los valores a los que se adhieren. Por
otro lado facilita —incluso es la condición necesaria de— la
comunicación social. Define el marco de referencia común que
permite el intercambio social, la transmisión y la difusión de ese saber
«ingenuo». Manifiesta así ese esfuerzo permanente del hombre por
entender y comunicar (Abric 2002, 7).
Hay en la lectura, una constitución latente que acerca al sujeto a la acción
social. De ahí que el acto de leer sea cercano y cómplice de una práctica
política-comunicativa. Es decir, estamos ante un complejo tejido cognitivo,
donde la lectura nutre sustancialmente la condición ideológica política que
activa la crítica social.

Sí, en el periodo del 2012 leía muchas noticias, creo que era lo que
más consumía como estaba en el 132 y como estaba igual en mi
postura de apoyar a la izquierda yo creo que me sentía con la
obligación de no estar mal informada o no estar informada de todo,
entonces yo leía muchas noticias y de literatura igual. La verdad no
recuerdo que leí en ese entonces, leí muchos manuales para, recuerdo
1
que leí un manual , es un libro que supuestamente usaron para la
primavera árabe, y recuerdo que habían dicho que era un manual
para derrocar dictaduras entonces yo lo leí, y creo que me informaba
muchísimo. (Informante 3, 2015).
Las dinámicas que presentan las redes sociales son puente de mediación entre
el joven actual, la información y el mundo que configura. Su naturaleza
social, como superficie-espejo es un terreno fructífero para la acción política,
y un espacio provocador para eludir la tradición institucional; ambas cosas
advierten sobre el uso de las redes sociales como espacios de poder y
contrapoder juvenil. Sin embargo, no es el solo medio, sino también el
contenido de la información lo que conforma también un acto de acción
política; es decir, el sustrato lector hace un anclaje que lleva a detonar los
movilizadores activos. Las tensiones en el comportamiento de un colectivo
juvenil son los nudos donde la ideología, los ambientes y los motivos se
anudan y confrontan a los jóvenes universitarios en eso que Rancière (1996)
establece como el desacuerdo, y los colocan en la discrepancia política,
divergencia que abre la puerta al acto político. De la universidad los
estudiantes perciben el poder, frente a este último las matrices ideológicas se
alertan y activan para responder como contrapoder. Las huellas lectoras
reaparecen en otras formas para alegar la representación de dominio que
avistan.

En un primer momento, el actor joven ha sido considerado como


manifestándose a través de las conductas sociales, personales y
colectivas. Éstas reflejan asignaciones de rol y de estatuto, y
dependen de los procesos de socialización. Dichas conductas se
definen por su conformidad o su desviación con respecto al sistema de
normas dominantes, en función del cual ha sido fijado su sentido. Esta
interpretación coloca en posición subordinada al actor, ya que
desempeña roles que le son impuestos por un lugar social, sin
autonomía frente a una sociedad regida por los imperativos del poder
y del lucro. La evolución posterior del tratamiento de la noción de
actor ha puesto en claro la posibilidad de elecciones racionales y la
capacidad de oposición a las coacciones del sistema, acercándola de
este modo a la noción de agente (Jodelet 2008, 43).
La universidad de manera colateral incorpora saberes que les permiten
interactuar entre ellos mismos. Es la universidad un marco de referencia vital
en sus estudiantes, pues justo ahí se da la espacialidad que los provee de
saberes y permite los anclajes; es la propia universidad y son las otras
instituciones y entornos sociales (familia, medios de comunicación, amigos,
entre otras matrices de formación ideológica), los que posibilitan un conjunto
de sistemas percibidos; vías que los dotan de marcos de conocimientos
profesionales y personales, pero también se instituyen como reguladores de
sus normas y conductas, provocación de sus propias resistencias y
antagonismos. Desde ahí se explora y reproduce el mundo imaginado o
representado por ellos.

[…] vas leyendo, vas descubriendo, te vas dando cuenta, te vas


informando por otros medios que no son nada más los que están al
alcance, medios impresos que generalmente tienen alguna
preferencia o están de parte del gobierno, favoritismos; entonces esto
te lleva a conocer otra perspectiva en ir a más allá y no quedarte con
lo que tienes aquí a la mano (Informante 1, 2015).
El acompañamiento se da desde una formación académicamente activa desde
la universidad. La tarea lectora hace los engranes necesarios para provocar la
reflexión, que en muchos casos se concreta en el acto crítico del pensamiento.
La lectura es un elemento significativo que los perfila sobre un carácter
activo.

[…] leo de todos a veces me gusta irme y complicarme la vida con


teóricos pero también sí, me encantan las novelas, ahorita por
ejemplo, siempre me ha gustado mucho José Agustín, pero ahora
estoy tratando de leerlo más […]empecé leyendo en las redes, haz de
cuenta en los enlaces empezaron a salir cuentas de medios
alternativos, porque se crearon al momento, ese año, muchos y era
una nueva forma de estar informados inmediatamente, sin embargo
ya desde antes quizás por la carrera, siempre hemos estado en
contacto por medios nacionales, ya sea electrónicos que es la forma
más fácil porque no llegan los medios nacionales o bueno es más
difícil de conseguir donde están, entonces el internet te da ventaja por
ese medio, eran medios como La jornada, Animal político, bueno era
estar pendiente de todos los medios estaba El universal o sea no
quiere decir buscar a un cierto tipo de medios si no estar al tanto de
que decía uno y otro para poder contrastar, los locales están aquí a
la vuelta pero los nacionales en ese entonces se me dificultaba ir a
buscarlos. (Informante 1, 2015).
Paradójicamente si la universidad les representa un sistema opositor, es
también claro que pueden entrar en el papel de negociación constante con
ella, sobre todo cuando se trata del conocimiento. Estos jóvenes
ciberactivistas, dotados por una serie de características, saben de la
importancia de la formación lectora y de la educación institucionalizada pues
en ella hay aprendizajes para el actuar político.

Creo, sabía que las cosas estaban mal porque de entrada sé cómo
soy, muy fantasioso, soñador, positivo, que cree en un mundo mejor,
entonces, mi primer acercamiento con una realidad de un mundo
mejor fue el cine y la televisión, sabía que en algún lugar, por lo que
había visto en la tele, las cosas eran diferentes que aquí; […] este fue
mi primer acercamiento con esta realidad de un mundo mejor. […]
(Informante 2, 2015).
Hay también una matriz que les otorga el poder y la cognición para actuar
socialmente, ese núcleo en mucho lo llenan los medios de comunicación,
puente de saberes y acción sobre los que se puede intervenir. En la idea de
dominio informativo tensan la relación con los medios tradicionales y se
avocan sobre los medios alternativos, fuente que los alimenta y los conduce a
la socialización de la información actualizada, significada desde la relación
con los entornos vividos.

Proceso, era el sitio que yo más visitaba y Sin Embargo. En ese


tiempo estaba Reporte Índigo, El Universal, entonces eran mis
fuentes, pero todo basándome en lo que me hacía llegar Ruy Salgado,
en este caso, en el caso del Santuario él era mi líder. (Informante 5
2015)
Los diversos medios comunicativos proporcionarán también un marco de
categorización e interpretación de las nuevas informaciones que llegan al
sujeto, volviéndose así «contenido activo sirviendo para conducir la conducta
y dar un sentido a los hechos»” (Abric 2001, 9). A lo largo de sus
experiencias comunicativas las redes sociales fortalecen las ligaduras
simbólicas, hasta constituirlas en una matriz de acción particular. Este es el
atributo esencial de la condición de un ser-actor-joven.

[…] “no votes por Peña Nieto” o así, y creo que eso fue, fueron estos
materiales, creo que el vídeo (Rompiendo el cerco), especialmente
los vídeos que veía en YouTube, eso es lo que más me deja […] la
cuestión visual y audiovisual es lo que más me despierta a la acción
(Informante 6, 2015).
Desde ahí se despliegan las subjetividades de estos actores juveniles; desde
ahí se elabora un imaginario de ser-actor; es decir, de un ser que se ve a sí
mismo en su historia y sociedad y al mismo tiempo él es el pensamiento de su
historia y la sociedad que puede confrontar y cambiar.

En ese tiempo leía momentáneamente creo que leía periódicos y así,


pero ahora que tengo más tiempo libre, he leído novelas, me gustan
novelas muy irónicas, casi la poesía no es muy mi fuerte, me gustaba
la poesía, me acuerdo en el 2013, me regalaron un libro de Charles
Bukowski y sí me gusta. Ahorita leo mucho en inglés, […] creo que
me gusta más cómo escriben la información de las cosas que están
pasando en México. (Informante 6, 2015)
Las universidades juegan un papel que ahora mismo se pueden entender
como espacios de construcción y acción de los sujetos sociales, campos
donde las reglas se transforman y abren aristas a contrapunto. Las
universidades tienden simbólicamente un abrelatas que da pie a lo intenso de
la acción social de los jóvenes en los diversos escenarios públicos. Ellas
albergan sujetos sensibles a las búsquedas de transformaciones democráticas
y rebeldes a lo impositivo del poder. La identidad juvenil finca su confianza
de transformación social en un sujeto-actor, plenamente identificado como
universitario y en el conocimiento que porta; prisma de una condición de ser
y actuar; esto es, el pensamiento social es visible y posible solo en la acción
social, que toma su fuerza en la lectura. En ella se despliega un referente
clave para el colectivo juvenil, que representa a su institución, no solo en el
papel de universidad como espacio social sino en su rol y función educativa
como activadora de ese cambio (que también son ellos), a través de los
saberes que posibilita.

Bibliografía

Abric, Jean-Claude. (2001) Prácticas sociales y representaciones.


México: Ed. Coyoacán.
Jodelet, Denise. (2008) “El movimiento de retorno al sujeto y el
enfoque de las representaciones sociales”, en Cultura y
representaciones sociales. Año 3, núm. 5, septiembre.
Rancière, Jacques. (1996) El desacuerdo, política y filosofía.
Buenos Aires: Ediciones Nueva visión
Entrevistas

Informante 1. Entrevista personal. 5 marzo 2015. UJAT.


Villahermosa, Tabasco. México.
Informante 2. Entrevista personal. 11 marzo 2015. UJAT.
Villahermosa, Tabasco. México.
Informante 3. Entrevista personal. 28 marzo 2015. UJAT.
Villahermosa, Tabasco. México.
Informante 5. Entrevista personal. 17 marzo 2015. UJAT.
Villahermosa, Tabasco. México.
Informante 6. Entrevista personal. 28 marzo 2015. UJAT.
Villahermosa, Tabasco. México.
Flor de Liz Pérez Morales

Profesora investigadora de tiempo completo en la licenciatura en


Comunicación de la División Académica de Educación y Artes en la UJAT,
licenciada en Ciencias de la Comunicación egresada de la UAM Xochimilco,
maestra en Docencia, miembro del Padrón Estatal de Investigadores.
Coordinadora del Campo Disciplinar de Divulgación y miembro de la
Comisión Divisional de Planes y Programas.

Angélica María Fabila Echauri

Profesora investigadora de tiempo completo en la licenciatura en


Comunicación de la División Académica de Educación y Artes en la UJAT,
licenciada en Ciencias de la Comunicación egresada de la UAM Xochimilco,
doctora en Comunicación educativa, miembro del Padrón Estatal de
Investigadores. Coordinadora del Campo Disciplinar de Comunicación
Emergente y miembro de la Comisión Divisional de Planes y Programas.
La experiencia de leer y formar lectores en la Licenciatura en
Comunicación

Martha Libny Xicoténcatl Valencia


Hugo Angulo Fuentes

“Interpretar conlleva el implícito de la implicación


personal en la reformulación que se interioriza de
lo comprendido” (Mendoza Fillola, 2001, pág. 73)

En la clase de Imagen e Identidad, de la Licenciatura en Comunicación, del


Ciclo Largo Febrero – Junio de 2016, en la División Académica de
Educación y Artes, discutíamos el concepto de identidad desde los aportes
teóricos de Gilberto Giménez y Adela Cortina, investigadores hispanos
contemporáneos, en el sentido de que éstas, la imagen e identidad nunca son
estáticas en el sujeto ni en los grupos, sino que siempre se hallan en constante
apropiación y transformación. De pronto para buscar un ejemplo cercano a
todos, pedí a mi grupo de 22 alumnos, que describieran algunos cambios
notables que hayan identificado entre los docentes de quienes recibieron al
menos 2 clases a lo largo de 8 semestres, y con lo cual reconocen que la
imagen e identidad de sus profesores se transformó.
El cuestionamiento despertó con prontitud la motivación de varios
estudiantes que alzaron su mano para describir la cualidad de dicho cambio
en algunos de sus profesores, encontrando las siguientes coincidencias
generales en el orden que exponemos aquí en forma textual: 1) “en el curso
inicial no nos dejaban leer y en el último sí”, 2) “en la primera materia
repartieron temas y nosotros expusimos en equipos todo el curso, sin recibir
comentarios del profesor” y 3) “prácticamente no había clases sino mucha
asistencia a eventos y pasamos sin aprender nada”.
A continuación desplegamos algunas reflexiones derivadas de los
hallazgos anteriores: Llama la atención que el primer cambio reconocido y
mencionado por el grupo se relaciona con la lectura, cuando comúnmente
suele haber resistencia de parte de los alumnos y sobretodo porque una queja
constante de parte de los maestros hacia sus alumnos estriba en que no leen.
En este punto, la ausencia del ejercicio lector parece determinar la imagen de
un profesor como alguien incompleto en su función y por tanto, lo ubica
como mal docente.
Entre las tres coincidencias arriba citadas, ventiladas por los estudiantes, la
mayoría refleja desazón e incomodidad ante la ausencia de trabajo y esfuerzo;
además las dos respuestas iniciales denotan implícitamente el tema de la
lectura, pues el cambio que notaron en quienes fueron sus profesores nos
conecta con una noción favorable o positiva, ligada a la lectura teórico-
científica, compatible con el rigor formativo que exige el estudio de la
Licenciatura en Comunicación. Pertinente es resaltar además, que entre los
cambios referidos a la lectura, los alumnos no muestran actitud negativa hacia
el esfuerzo de leer, en cambio sí demuestran inconformidad hacia la falta del
trabajo docente que incide alrededor de la lectura, primero porque no les
encargaron leer textos previamente seleccionados en función del objetivo de
la asignatura; y segundo porque la lectura obligada que deben realizar para
investigar y preparar sus exposiciones, no recibe la retroalimentación de parte
del maestro, por lo que se mantiene la incertidumbre de haber obtenido
aprendizajes.
Resulta interesante formular las siguientes preguntas acerca del hallazgo
áulico en cuestión, obtenido durante el presente ciclo. ¿La imagen e identidad
de los profesores que agradan depende del esfuerzo y trabajo con que ellos
ejercen la docencia? ¿Un profesor con buena imagen e identidad es el que
exige lecturas durante el curso? ¿La clave de la fama está en trabajar más o
en establecer lecturas obligatorias para la materia? ¿La sensación de haber
aprendido un curso está determinada en igual proporción por la imagen de
profesor esforzado o porque el curso implicó mucha lectura? Responder a las
preguntas planteadas, sin duda, nos obliga a admitir la presencia de la
subjetividad múltiple entre quienes hoy escuchan esta ponencia o mañana
leen este texto.
Sin embargo, algo innegable en esta reflexión, recae en la presencia de la
lectura teórica y científica como un indicador clave para la imagen positiva
de un profesor o el imaginario de un curso que provocó aprovechamiento, o
del ejercicio de la lectura como un dispositivo de cambio favorable en la
enseñanza de la Licenciatura en Comunicación.
… con ella establece la relación de un texto o de un sistema de
pensamiento con expresiones previas en la misma rama de actividad
cultural… con ella afirma la relación del contenido del objeto
intelectual con lo que aparece en otras ramas o aspectos de una
cultura al mismo tiempo. (Chartier, 2005, pág 22).
A continuación nos permitiremos conectar la experiencia anterior con los
comentarios coincidentes de dos alumnas que identificaremos aquí como
Jovencita 1 (J1) y Jovencita 2 (J2), estudiantes de la materia Enfoques
Teóricos Contemporáneos, en el Ciclo Largo (Febrero-Junio del 2016).
Su curso en cuestión traza como objetivo general revisar las aportaciones
teóricas de los autores, que en general han roto y redefinido los paradigmas
actuales de la comunicación como ciencia; en este sentido la materia exige de
ellas la lectura de 12 autores diferentes, se traduce esto a 12 textos para 16
semanas de clases que dura el ciclo, significa que el 75% del curso están
obligadas a leer el pensamiento complejo, filosófico, sociológico, político,
cultural, lingüístico y comunicacional de Lévi-Strauss, Foucault,
Wittgenstein, Ricoeur, Baudrillard, Bourdieu, Geertz, Canclini, y Giddens,
entre varios más. 12 textos de diferentes autores, uno para cada semana, sin
embargo en total, 24 autores constituyen el curso.
Entonces, J1 y J2, revelaron textualmente lo siguiente al término del primer
parcial: “en esta sexta lectura, seguimos leyendo textos muy difíciles, durante
la semana avanzamos con la lectura a cómo se puede en ratitos, a veces he
tenido que leer 5 ó hasta 6 veces el mismo párrafo porque no entiendo nada”,
“nos está ayudando lo que pidió usted, que investiguemos la biografía de los
autores antes del leer el texto para relacionar parte de la historia del autor con
el contenido de la lectura que nos toca; también ayuda que nos pide que
pensemos en cómo se relaciona el texto y la biografía, con lo que aporta a la
ciencia de la comunicación”, “hemos visto que sí ayuda relacionar esos
requisitos que nos pide, y podemos confirmar cosas que pensábamos de la
lectura con lo que usted explica aquí en el salón”. Ellas J1 y J2 dicen: “ya
hasta nos está gustando leer” y luego comparten una risita que muestra
satisfacción, que refleja avance y mejor aún, ciertos indicios de aprendizaje o
aprovechamiento. Los criterios de evaluación de la asignatura en cuestión,
fueron establecidos de modo que la única manera de aprobar el curso es
participando en clase a partir de la lectura semanal que forma parte de la
Antología de la materia; significa que el alumno debe presentarse a clase con
la lectura realizada, implica además que la única participación que le cuenta
para la calificación es la que demuestra apego al contenido de la lectura,
exige la asistencia obligada a la clase, pues la participación oral demanda la
presencialidad.
Podemos inferir en los casos de J1 y J2, que ellas tomaron la decisión de
permanecer en el curso en busca de aprobación y en el mejor de los casos de
aprendizaje; ambas junto con todo el grupo supieron desde el primer día de
clases, que ninguna de las lecturas del curso sería fácil, pues todos los autores
figuran por su nivel intelectual y por el grado de complejidad de su
pensamiento. Ambas recibieron desde el inicio, la recomendación de no
detenerse en las lecturas; es decir fueron orientadas a terminar la totalidad del
texto con el fin de obtener un panorama general de cada material; el grupo
recibió por igual la recomendación de realizar una segunda lectura en el
mismo texto, dándose la oportunidad de regresar y repetir párrafos o páginas
enteras y aprovechar este momento para escribir anotaciones en los espacios
disponibles de sus páginas fotocopiadas.
Un comentario similar ocurrió con otra alumna de estudios de posgrado a
quien nos referiremos como A1; en una charla informal que surgió durante el
descanso de un trabajo con sus compañeros de generación, expresó ocurrente
lo siguiente: “siento que los Doctores profesores ya nos están dejando
lecturas más fáciles, a estos últimos textos les he entendido más, son más
fáciles”. Sin embargo, una de sus compañeras (que llamaremos A2), con
gozo en su rostro y risa solidaria, aclaró: “¡No amiga! Todos los autores que
nos están dejando leer en el doctorado, son complejos, pertenecen todos al
pensamiento filosófico contemporáneo para entender la cultura y
comunicación de nuestro tiempo… ¡Más bien!” Añadió, “ya estás más
entrenada para leer esta clase de textos, ya tienes mayor nivel”. Después
siguió la risa convencida de todos, quienes participábamos de aquella
reunión. Nuevamente el factor trabajo o esfuerzo, y lectura, aparecen en esta
experiencia universitaria de posgrado. No obstante la dificultad de los textos,
más el reto motivador por comprender la profundidad de aquellas mentes
privilegiadas, más la discusión grupal de dichas lecturas, y la reafirmación
aclaratoria por parte del profesor, generan una posición diferente de los
lectores ante el texto mismo, pues vale reiterar que la obligatoriedad de la
lectura de materiales complejos, no debe ser valorada negativamente en sí
misma, sino que la lectura teórica adquiere relevancia precisamente porque se
prescribe y porque se reafirma y retroalimenta con el esfuerzo laboral del
docente. En otras palabras, existen licenciaturas, programas académicos de
posgrado y cursos específicos que no se pueden entender ni valorar sin la
presencia de la lectura difícil, exigente de interpretación.
El concepto: “formación” se entiende mejor cuando existe la práctica de
esfuerzo y no necesariamente cuando se habla de una plena satisfacción como
la que abunda en la cultura de la calidad, significa que hay maestros, cursos y
textos que incomodan pero que resultan necesarios para la formación integral;
significa que no sólo nos forjamos y aprendemos de lo que acomoda, gusta y
causa placer, sino también de aquellos factores que nos sacan de nuestra zona
de confort o de nuestras “casillas”. Respecto al tema de lectura, analicemos el
esfuerzo implícito que debe aplicar un sujeto frente al contenido de un
material:
Texto quiere decir Tejido, pero si se ha tomado este tejido como un
producto, un velo detrás del cual se encuentra más o menos oculto el
sentido (la verdad), nosotros acentuamos ahora la idea generativa de
que el texto se hace, se trabaja a través de un entrelazado perpetuo;
perdido en ese tejido –esa textura, el sujeto se deshace en él como una
araña que se disuelve en las segregaciones constructivas de su tela.
(Barthes, 2011, pág. 84)
El Doctor José Alberto Sánchez Martínez, adscrito al Sistema Nacional de
Investigadores, estudioso de la comunicación en concordancia con las artes y
la cibercultura, profesor investigador de tiempo completo en la UAM
Xochimilco; me dijo en un diálogo de asesoría de tesis, lo siguiente: “cuando
estudié la Licenciatura, siempre me impuse y obligué a leer los textos más
difíciles, siempre opté por cursar con los profesores con mayor fama de
exigencia, y desde muy joven me metía a las pláticas de los expertos”. El
testimonio anterior, una vez más confirma que es necesario el trabajo de
lectura con autores de textos complejos; nos remite inequívocamente al
proceso por el que atraviesa el estudiante con una orientación de egreso hacia
la investigación como estilo de vida; los ejemplos citados en este trabajo nos
permiten comprender que la interpretación lectora se perfecciona
paulatinamente, avanzando de texto en texto, sin desesperarse, sin excluir la
lectura, sin retirarse de la asignatura y menos aún abandonando la carrera o
programa académico.
Si el estudiante pretende desarrollar mayor nivel de pensamiento crítico,
creativo y visionario; si el alumno está dispuesto a desarrollarse
intelectualmente en el ámbito de la docencia, la investigación y el liderazgo
de opinión; si el educando aspira a pensar en lo que otros no piensan, si se
inclina por mirar lo que otros no miran y si quiere razonar por arriba del
promedio para entender lo que otros no entienden de la realidad; sin duda el
camino a seguir es trabajando las lecturas, entrar a ellas a como la frase
popular dice: “entrándole al toro por los cuernos”; después de todo, muchos
entendemos que “si las cosas fueran fáciles, cualquiera las haría”.
Por todo lo anterior establecemos las siguientes miradas en esta
experiencia de leer y formar lectores universitarios:
La importancia de la lectura difícil y obligatoria en los estudiantes de
licenciatura.
El esfuerzo docente en el diseño de una antología de lecturas para el
desarrollo del curso, y la retroalimentación e intervención explicativa
durante la socialización de los contenidos.
La formación lectora continua de los docentes, porque a propósito del
aprendizaje nadie da lo que no tiene, y cuatro.
La cautividad del lector con la obra a partir de sus referentes.
Los referentes pueden ser distintos, he aquí algunos ejemplos: a) otros
autores citados por el escritor, b) las notas al pie de página, c) la consulta de
textos afines, d) el intercambio de interpretaciones “novatas” y
“experimentadas” (Peredo Merlo, 2012, pp. 31-34), e) la aplicación de “la
teoría de la interpretación, que va de la asignación del sentido léxico a la
construcción de las grandes unidades textuales” (Rastier, 2014, p. 378) y
otras.
Con todo lo anterior es posible la construcción de la “memoria colectiva,
identificada con las representaciones compartidas” (Chartier, 2005, pág. 71).
Basta pensar para concluir, que la memoria colectiva se traduce a todo el
pensamiento que ha logrado quedar impreso, registrado y divulgado a través
de textos, obras, libros, revistas y artículos; se trata de medios de lectura, que
en suma permiten el proceso de consolidación de la ciencia y la especificidad
de las disciplinas, pues representan columnas vertebrales en materia de
epistemología y gnoseología de la comunicación. Por tanto en un proceso
formativo dentro de la universidad, la lectura para la enseñanza y el
aprendizaje constituyen herramientas invaluables que no se deben ignorar,
postergar ni sustituir.

Bibliografía
Barthes, Roland. El placer del texto y lección inaugural, de la
cátedra de semiología literaria del College de France. Siglo XXI.
México. 2014.
Chartier, Roger. El presente del pasado. Escritura de la historia,
historia de lo escrito. Universidad Iberoamericana. México. 2005.
Chartier, Roger. Aprender a leer, leer para aprender. En J. A.
Millán, La Lectura en España, informe 2008. Leer para aprender
(págs. 23-39). Federación de Gremios y Editores de España.
Obtenido de La lectura en España:
http://www.lalectura.es/2008/chartier.pdf. Madrid, España. 2008.
Mendoza Fillola, Antonio. El intertexto lector. La Mancha,
España. Cuenca. 2001.
Peredo Merlo, María Alicia. Habilidades complejas de lectura en
el posgrado ¿Formación o disonancia?: Editorial Universitaria,
Red Universitaria de Guadalajara, El Colegio de Jalisco.
Guadalajara Jalisco. 2012.
Martha Libny Xicoténcatl Valencia

Doctorante en Estudios Transdisciplinarios en Cultura y Comunicación,


Maestra en gestión de la Calidad y Licenciado en Ciencias de la
Comunicación, con 16 años de experiencia docente. Coordinadora junto con
Hugo Angulo Fuentes, del primer libro colectivo de la Licenciatura en
Comunicación Periodismo por Docena, miradas desde el Campo Disciplinar
de Divulgación Científica.

Hugo Angulo Fuentes

Doctorante en Estudios Transdisciplinarios en Cultura y Comunicación,


Maestro en Educación con Especialidad en Comunicación y Licenciado en
Ciencias de la Comunicación, con 25 años de experiencia académica, ejerció
el periodismo institucional y social de 1990 a 1998, y consultor en
comunicación y capacitación desde 2012, Coordinador junto con Martha
Libny Xicoténcatl Valencia, del primer libro colectivo de la Licenciatura en
Comunicación Periodismo por Docena, miradas desde el Campo Disciplinar
de Divulgación Científica. Impulsor del Encuentro Estudiantil de Debate en
la UJAT.
Leyendo a consciencia
Verónika de la Cruz Villegas

Edna María Gómez López

La lectura parte fundamental en los procesos de enseñar y aprender, es


indispensable para la transformación de los saberes en la vida académica y
por lo tanto en el desarrollo personal del ser social. En el campo educativo, la
lectura incide de manera significativa en cada etapa del desarrollo académico
del estudiante para la adquisición de conocimiento. A través de la dinámica
lectora el estudiante universitario estará en condiciones no sólo de
perfeccionar esta práctica tan esencial para el ser humano si no que además
estará en condiciones de obtener conocimientos de forma consciente, crítica y
reflexiva. En este sentido la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco busca
contribuir a la formación sólida e integral de profesionales con la capacidad
de adquirir, generar, difundir y aplicar el conocimiento científico, tecnológico
y humanístico, objetivo que podrá ser alcanzado en la medida que el
estudiante universitario haga de la lectura parte de su ser universitario.

Aunado a ello, de acuerdo a lo establecido en el artículo tercero


constitucional, uno de los fines de la educación es el desarrollo armónico de
todas las facultades del ser humano. Dentro de este desarrollo integral se
encuentra la formación intelectual la cual va acrecentar e incentivar los
conocimientos, a través de la información contenida en libros ya sea impresos
o digitales, clasificados en una gran categoría, enriqueciendo con ello la
formación académica y emocional de quién participa en la decodificación de
la escritura, actividad que de realizarse constantemente se volvería un hábito,
una participación activa, que permitirá al lector desarrollar la capacidad de
observación, atención y concentración. Al respecto Bloom (2000), refiere que
no hay una sola manera de leer bien, aunque hay una razón primordial por la
cual debemos leer, en ese sentido se pronuncia por los beneficios que brinda
la lectura:

placer estético
formación de la personalidad del lector
una vuelta a la subjetividad de los sentimientos acendrados y los
pensamientos profundos

En ese afán de contribuir al enriquecimiento lector en las personas, se


realizan programas, campañas, para la difusión y realización de esta actividad
lectora. Del Ángel (2007) menciona que se realizan una serie acciones
sistemáticas y continuas encaminadas a motivar, despertar o fortalecer el
gusto e interés de la lectura y su utilización activa. Por ello se han establecido
instituciones tales como el Consejo Nacional de Fomento para el libro y la
lectura, se publican leyes con el objetivo de crear y acrecentar el gusto por la
cultura escrita en libros.

En se sentido el Consejo antes mencionado, crea en el año 2008 el


Programa de Fomento para el libro y la lectura, año en el que se reforma la
Ley respectiva en esta materia, reconociendo la actividad lectora como
instrumento para disminuir las desigualdades sociales al contribuir en la
formación de conocimiento. Aunado a ello, el punto uno de la plataforma de
apoyo del Programa: México lee más y mejor, refiere que en esta tarea
estamos involucrados todos, desde nuestras responsabilidades, capacidades y
deseos, incluyendo:

El sector educativo a través de todas las escuelas del país públicas y


privadas en todos los niveles, los centros de formación de maestros y
sus bibliotecas escolares, y de aula.
En este contexto cabe preguntarse ¿de qué manera contribuye la Universidad
Juárez Autónoma de Tabasco en la formación de jóvenes lectores?

Par dar cumplimiento a lo contemplado en su misión académica, que


enfatiza en la formación de la personalidad, se procura incentivar al
universitario a potencializar su capacidad lectora.

Al respecto López (2006) señala:

La universidad debe apostar por el oficio de enseñar a pensar, pensar


el texto como instrumento del conocimiento, desarrollar el
pensamiento complejo, rescatar o incentivar en el universitario la
curiosidad por el texto, el asombro por lo desconocido, desarrollar el
pensamiento lógico formal, estimulando la búsqueda del sentido y el
descubrimiento, manifestación de la inteligencia.

Es transformar la cultura escrita del estudiante, esa lectura que de acuerdo a


estudios la mayoría de la matricula estudiantil realiza y es “estudiar para
pasar”. Al respecto la catedrática antes mencionada sugiere una serie de
actividades para potencializar esta dinámica, como son:

Lectura de vistazo rápido, a partir del título, de los subtítulos, los


gráficos, dibujos y de otras claves del texto.
Conversar el texto, es decir a medida que leen expresar en voz alta
o por escrito los comentarios que se les ocurra en relación con lo
que van leyendo, al finalizar responder:
lo que sé,
lo que quiero saber,
lo que aprendí,
lo que aún me falta.
Por ello resulta primordial incentivar al universitario a convertirse en usuario
pleno de la cultura escrita, alguien que desarrolle las habilidades
comunicativas: hablar, escuchar, leer y escribir, estando familiarizados con
los diversos textos, ya sea en forma impresa o electrónica. El reto es lograr
que los estudiantes adquieran el placer de la lectura, fomentar la habilidad
lectora, Pérez (2009) refiere que la lectura no solo proporciona información
(instrucción) sino que forma (educa) creando hábitos de reflexión, análisis,
esfuerzo, concentración… y recrea, hace gozar, entretiene y distrae.

En atención a ello en los espacios institucionales de la Universidad Juárez


Autónoma de Tabasco se desarrollan diversas actividades de fomento a la
lectura y el encuentro con los libros, por mencionar:

Feria Universitaria del libro


Club de lectores en las bibliotecas de la Divisiones Académicas
Coloquio de lectores
Actividades de lectura implementada por maestros y alumnos.

Con ello se busca incentivar el hábito de la lectura. Debemos apostar por


formar un lector activo, que sabe el qué y el por qué de leer, procurar una
alfabetización lectora, universitarios letrados, que gusten de leer por placer,
en soledad, por entusiasmo, una lectura distinta a “leer para pasar”, que
tomen conciencia, que vivan el contenido en los textos, como refiere Bloom
“para leer sentimientos humanos en lenguaje humano hay que ser capaz de
leer humanamente, con toda el alma”.

Al respecto, quienes escribimos hemos realizado con alumnos de la


División Académica de Educación y Artes del 2014 a la fecha el “mano a
mano con la lectura” actividad donde participan estudiantes leyendo braille,
lectura visual, exteriorizándola en español, lengua indígena, y en lengua de
señas mexicana, eligiendo el universitario el texto a compartir, seleccionando
dentro de los diversos modelos literarios:

Cuentos
Narraciones
Poesía
Adivinanzas
Refranes

Estas dinámicas lectoras se han realizado más allá del recinto académico,
dando origen a interacciones o intercambios, como refiere Gutiérrez (2009) al
señalar que se reconoce a la lectura como un hecho social, y en ese sentido
estudiantes de esta institución académica han desplegado las prácticas de
socialización lectora con jóvenes del Centro Tutelar para Menores en
Conflicto con la Ley Penal, desarrollando la sesión a la que denominaron
“leer libera”. Compartiendo también en el pabellón de familiares de menores
internados en el hospital del niño la palabra escrita a través de la dinámica
Cuenta cuentos.

Actividades que retomando lo mencionado por Alcántara (2010) cumplen


con la función de los textos literarios al:

Promover en el alumno lector, emociones.


Entretener y divertir
Transmitir valores culturales, sociales y morales

Dinámicas lectoras que contribuyen en formar y transformar al estudiante


integralmente, como menciona Martínez (2003) en su ensayo al retomar el
pensamiento que en 1824 pronunciará el Doctor, filósofo y liberal José María
Luis Mora “La cultura del espíritu suaviza el carácter, reforma las
costumbres. La razón ilustrada es la que sirve de freno a las pasiones y hace
amar la virtud”, por ello el título del trabajo que se presenta “Leyendo a
Consciencia”.

Para finalizar y retomando una frase de Sir Francis Bacon “No leáis para
contradecir o impugnar, ni para creer o dar por sentado, ni para hallar tema de
conversación o discurso, sino para sopesar y reflexionar, para fortalecer el sí
mismo”, hacemos énfasis en la importancia de la generación de espacios para
el desarrollo de la lectura libre, profunda, y transformadora que nos permita
leer para pensar, pensar para aprender, y aprender para contribuir a la
formación de una sociedad fundamentada en el conocimiento.

Bibliografía
Bloom, Harold. Como leer y porque. Ed. Anagrama. España.
2000. (pp. 5-7), recuperado del blog
http://tyal1.blogspot.mx/2008/11/harold-bloom-y-fowler-canon-
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Del Ángel, Minerva y Rodríguez, Adolfo. La promoción de la


lectura en México. 2007. Infodiversidad V. no. 11 (p3),
recuperado de base de datos redalyc.org
http://www.redalyc.org/pdf/277/27701101.pdf Marzo 12 de 2016.

Gutiérrez, Ariel. El estudio de las prácticas y las representaciones


sociales de la lectura: Génesis y El estado del Arte. Anales de
Documentación, no.12, Universidad de Murcia. España. (2007),
recuperado de la base de datos redalyc.org
http://www.redalyc.org/pdf/635/Resumenes/Resumen_63511932003_1.pdf
Marzo 14 de 2016

Alcántara, Ma. Dolores. Importancia de los textos literarios en la


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(p.2), recuperado de la base de datos:
http://www.csicsif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_30/MA
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López, Gladys. La lectura, estrategias de comprensión de textos.


(2006). Recuperado
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Marzo 12 de 2016

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Martínez, José. Pensamientos sueltos sobre la educación pública,


(2003). Recuperado de
http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/pedagogia/laicismo/3.html
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la Lectura. 2008, [en línea]. Disponible en:
http://www.cultura.gob.cl/artes/libro-y-lectura/ Marzo 12 de 2016.

CONACULTA. Consejo Nacional de Fomento para la el Libro y


la Lectura. [en línea]. Programa de Fomento para el Libro y la
Lectura: México Lee. 2008, disponible en:
http://www.sep.gob.mx/work/models/sep1/Resource/103893/1/MexLee.pdf
Marzo 12 de 2016.

CONACULTA. Plataforma de apoyo del programa México lee


más y mejor. 2008, [en línea]. Disponible en:
http://sic.conaculta.gob.mx/documentos/1219.pdf Marzo 12 de
2016.

Ley de Fomento para La Lectura y el Libro, Ultima reforma


publicada en el DOF 17-12-2015 [en línea], disponible en
http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lfll.htm Marzo 14
de 2016.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Última


Reforma publicada en DOF 29- 01 - 2016, [en línea], disponible
en http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/cn16.pdf
Marzo 14 de 2016.

Veronika De La Cruz Villegas

Es Doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad Autónoma del


Estado de Hidalgo (UAEH), profesora-investigadora de Tiempo Completo de
la Licenciatura en Idiomas de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Sus líneas de investigación son la enseñanza de vocabulario de una segunda
lengua a través de aplicaciones multimedia y la inclusión educativa en el aula
de lenguas extranjeras.

Edna María Gómez López

Licenciada en Derecho, y Maestra en Derecho Constitucional Amparo y


Derechos Humanos, por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Cuenta
con Diplomado en Desarrollo Humano y Desarrollo Humano Avanzado, por
el Centro de Superación Humana. Profesora Investigadora de Tiempo
Completo de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en la División
Académica de Educación y Artes.
Aprender a leer en la universidad. Una reflexión acerca de la
responsabilidad social de leer en universitarios

Olga Beatriz Sánchez Rosado


María del Carmen Navarrete Torres

La transmisión de conocimientos ha sido, sin duda, una de las estrategias más


importantes para el desarrollo de la humanidad. Enriquecernos con
conocimientos de quienes nos antecedieron ha resultado una buena estrategia
para el desarrollo de los pueblos y las sociedades. Es así que desde que el
hombre aprendió a comunicarse a través de los símbolos plasmados en
arcilla, cuero, papiro o cualquier otro material, hasta hoy en día con los
escritos y libros impresos en papel y posteriormente difundidos a través de
las más modernas aplicaciones tecnológicas, la lectura se ha convertido en un
excelente hábito para conocer, aprender y ampliar nuestros saberes.

De allí la importancia que para los estudiantes, sobre todo de nivel


superior, tiene la lectura. El estudiante universitario tiene el deber de leer no
sólo textos complementarios a las asignaturas de la especialidad en la que se
ha matriculado, sino a también a leer libros de carácter recreativo o leer por
curiosidad para conocer más acerca de diversos temas.

En concordancia con lo anterior, sabemos que el ser humano posee una


vocación de curiosidad, de saber y de ampliar sus conocimientos, de hecho se
puede decir que ésta forma de desempeñarse ha llevado a varias personas a
realizar importantes hallazgos y descubrimientos que han terminado por
convertirse en ciencia, y que han transformado la sociedad y la historia.

De esta reflexión se desprende un poderoso argumento para practicar la


lectura y dejarnos envolver con la magia y el poder que podemos ejercer
sobre las letras cuando leemos, sin embargo y de acuerdo con datos vertidos
por investigaciones realizadas por el Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes, CONACULTA (2015), acerca de los hábitos de lectura y escritura, los
mexicanos sólo leemos un promedio de 5.3 libros al año y nos ubicamos en
segundo lugar en América Latina en hábitos lectores después de Chile, donde
se reporta la lectura de 5.4 libros al año. Aunque se ha incrementado nuestro
nivel de lectura, ya que en 2006 el promedio de nuestra lectura era de 2.94
libros al año, aún nos encontramos muy lejanos a Finlandia donde se leen 47
libros al año per cápita.

En el mismo estudio de CONACULTA (2015) encontramos que el


significativo aumento de libros leídos al año por los mexicanos es, en gran
parte, debido a la actual diversificación y formatos de lectura y a que la gran
mayoría lo hace por entretenimiento. Por otra parte se indica que el estímulo
de padres y maestros en la infancia es un factor importante en la formación de
lectores y que las plataformas y formatos digitales cada vez tienen más
preferencias como medio para leer.

En consideración con lo anterior podríamos pensar que la lectura en


México “va a la alza”, no obstante cuando volteamos a las aulas
universitarias el panorama aún deja mucho que desear, porque según la citada
encuesta de CONACULTA (2015), donde se refiere en términos generales
que los universitarios son los que más leen, muchos de los profesores se
quejan de que sus alumnos no leen o no lo hacen lo suficiente. En términos
generales, numerosos estudiantes de educación superior carecen de hábitos de
lectura, lo cual repercute en el bajo rendimiento académico, en la poca
comprensión de los textos y en el pobre conocimiento de su universo del
saber.

De acuerdo con Chau (2007), el escaso hábito de lectura de los


universitarios se debe a la poca motivación de los estudiantes, ya que cuando
éstos asisten a las bibliotecas lo hacen para consultar libros de texto
específicos de sus asignaturas, por lo que se puede deducir que los alumnos
universitarios consideran la lectura, más un instrumento de trabajo y no una
fuente de placer.

En términos generales la falta de motivación de los universitarios por la


lectura se debe a una serie de variables entre las que destacan: la situación
económica, la falta de costumbre, la mala alimentación que provoca falta de
energía, la carencia de agentes motivadores y el exceso de distractores (redes
sociales, juegos en línea, etc). Guzmán (2013) señala que el índice de
reprobación de los alumnos es proporcional al tiempo que pasa el alumno en
la universidad y se encuentra ligado a la pereza de los alumnos y al exceso de
clases teóricas, así como a las bajas expectativas del alumno debido a la
monotonía de las cátedras. No obstante de acuerdo con CONACULTA
(2015), los profesores son los más grandes motivadores para los estudiantes
en cuanto al gusto por la lectura.

En este escenario, donde convergen por un lado falta de interés por la


lectura en algunos de los estudiantes y por otro la falta de claridad en la
didáctica por parte de algunos profesores, se puede aludir como recurso a la
Responsabilidad Social de unos y otros en la universidad. De esta manera
tenemos en primer término que como señala la Real Academia Española, la
responsabilidad es el “cargo u obligación moral que resulta para alguien del
posible yerro en cosa o asunto determinado” (RAE, 2016), por lo que una
persona responsable es aquella que pone cuidado y atención en lo que hace o
decide para evitar cometer errores. (RAE, 2016).

Con ésta base también podemos señalar que la Responsabilidad Social


(RS), de acuerdo con Argandoña (2012), no es una realidad física, sino una
construcción social, que cada uno ve desde la óptica de sus conocimientos,
capacidades e intereses. Por su parte Vallaeys (s.f.) define a la RS con recelo,
como una dimensión ética que toda organización o institución debería tener
como visión y con el compromiso de promoverla en su actividad diaria.

En cuanto a la Responsabilidad Social Universitaria, el mismo Vallaeys


(s.f.), indica que para precisar orientaciones estratégicas generales de
responsabilización social universitaria, es provechoso enfocar 4 líneas de
acción institucional: la gestión interna de la Universidad, la docencia, la
investigación y la proyección social.

En lo referente a la gestión interna Vallaeys (s.f.), explica que la meta sería


hacer de la Universidad una comunidad socialmente ejemplar, para
beneficiarse de una doble fuente de aprendizaje: “el estudiante aprende en la
Universidad su carrera, pero también aprende de la Universidad los hábitos y
valores ciudadanos” (Vallaeys, s.f.). En lo concerniente a la docencia, ésta
deberá de nutrirse a fin de obtener habilidades que le permitan enfocar
estrategias para que los alumnos realicen cosas socialmente útiles y se formen
como ciudadanos informados, responsables de su función en la sociedad. Por
otra parte la investigación, podrá constituirse a través de equipos de
investigadores y docentes que se avoquen al trabajo, desde sus respectivas
especialidades, sobre una misma problemática, creando una sinergia de
saberes, y finalmente, la proyección social que se lograría implementando y
administrando proyectos de desarrollo que puedan ser fuente de investigación
aplicada y recursos didácticos para la comunidad universitaria.

De esta manera podemos entender que la responsabilidad social


universitaria, va más allá de la estructura misma y entra en el terreno del
complejo desarrollo de la persona, de tal manera que podemos aludir a una
premisa simple: la universidad será socialmente responsable en la medida que
su población cumpla con sus deberes, basados en los valores más sencillos
como la honestidad, la verdad y la transparencia, entre otros.

Para cumplir con los aspectos que exige la responsabilidad social en la


universidad, el trabajo debe enfocarse al desarrollo de la persona y aunque
podemos aludir a una serie de estrategias didácticas para conseguir el
objetivo planteado y aplicarlas en el aula, en ésta reflexión sólo
recomendaremos una: la lectura. La buena lectura, la que se hace con
conciencia, con placer y con responsabilidad, entendiendo lo que se lee y
además disfrutándolo. La lectura de la que hablamos está además,
impregnada de conocimientos, de reflexiones y por lo tanto puede generar
que quien lee, casi sin darse cuenta, obtenga habilidades como razonamiento
lógico y creatividad, entre otras cosas. Es así que podemos inferir que leer
equivale a pensar, así como saber leer bien significa tener la capacidad de
identificar las ideas básicas de un texto, captar los detalles más relevantes,
brindar un juicio crítico sobre lo que se está leyendo y sobre todo retener
conocimientos.

En definitiva leer implica razonar, crear, soñar y convertirnos en seres cada


vez más tolerantes y respetuosos de las diferencias que nos distinguen de los
demás, consiste en aprender a observarnos desde un nuevo punto de vista
mucho más objetivo y alejándonos de prejuicios e ideas contradictorias a la
realidad. Martínez y Hernández (2013), señalan que es importante recobrar,
por parte de las universidades, la esencia de la enseñanza humanística,
aquello que explica el significado de la vida, para que paralelamente con la
ciencia se forme la personalidad del universitario.

Aprender a leer y leer bien es primordial para cumplir con la


responsabilidad social que nos ha sido encomendada a los universitarios,
llámense estudiantes o profesores. Este deber es mayor para los profesores,
ya que es un deber moral y por lo tanto una responsabilidad enseñar a leer, o
en éste caso motivar a los jóvenes universitarios con el ejemplo, con
recomendaciones y con comentarios acerca de las lecturas que se hayan
realizado a lo largo de la vida profesional. Aprender a leer en la universidad,
queda entendido que no es conocer las primeras letras, sino extraer de ellas el
conocimiento avanzado al cual se tiene derecho y que hasta ahora muchos
universitarios, aún se niegan a ello.

La final recomendación es para que los profesores manejen dentro de su


currículum oculto el gusto por la lectura y no el miedo a pensar que lo que se
lee no se entiende o es aburrido, con el objetivo de que los estudiantes se
motiven y apliquen sus conocimientos en nuestra sociedad como
profesionistas socialmente responsables, íntegros y sobre todo humanos
porque de acuerdo con Martínez y Hernández (2013), citando a Ortega y
Gasset, “la universidad sólo justifica su existencia si tiene un plan de cultura
que tienda a la universalidad, porque antes de ser abogado, médico,
ingeniero, el universitario debe ser un humanista, con un pensamiento que lo
ubique como un ciudadano culto, del mundo”.
Y una reflexión final: ¡¿Qué sería de nosotros si no hubieran leído Galileo,
Copérnico, Newton, Graham Bell, Pasteur y Einstein entre otros?!
Bibliografía
Argandoña, Antonio. Otra definición de responsabilidad social.
Revista Cátedra “la Caixa” de Responsabilidad Social de la
Empresa y Gobierno Corporativo. Editada por IESE Business
School, Universidad de Navarra. Navarra, España. 2012.
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2018. Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y
Sociales del Instituto Politécnico Nacional. México, 2015.
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universitarios. Portal de Gestiópolis. 2007. Recuperado de:
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Diccionario de la Real Academia Española. Portal de la RAE.
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Domínguez, David, Pérez, María Natalia. Internet y el hábito de la
lectura en los universitarios. Revista Innovación Educativa, vol. 9,
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Guzmán, César. Reprobación y Desinterés en Alumnos de
Ingeniería Mecatrónica.
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mayo-agosto, 2013, pp. 33-46
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Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/709/70928419003.pdf
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Lara, Ivonne. Resultados de la Encuesta Nacional de Lectura en
México 2015. Portal Hipertextual. México. el 10 de noviembre de
2015. Recuperado de: http://hipertextual.com/2015/11/libros-
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Martínez-Pichardo, P. y Hernández-Oliva, A. Responsabilidad
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Universitaria? Pontificia Universidad Católica del Perú.
Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en
América Latina (AUSJAL). Perú. Recuperado de:
http://www.ausjal.org/tl_files/ausjal/images/contenido/Documentos/Publicacion
%20Francois%20Vallaeys.pdf (Consultado el 5 de marzo de 2016)

Olga Beatriz Sánchez Rosado.


Doctora en Psicoterapia Gestalt Relacional, Licenciada en Ciencias de la
Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Maestra en Mercadotecnia por la Universidad del Valle de México y Maestra
en Psicoterapia Guestalt por el Centro de Estudios e Investigación
Guestálticos. Profesor investigador en la División Académica de Ciencias
Económico Administrativas de la UJAT desde 1991. Certificada por la
Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría y
Administración (ANFECA). Pertenece al Sistema Estatal de Investigadores
del Estado de Tabasco (SEI), es Perfil PRODEP (Programa para el Desarrollo
Profesional Docente). Entre sus diversas publicaciones destaca: El capítulo
“La relación educativa en contextos universitarios: una aproximación desde
la teoría de la Gestalt” en el libro: Emociones, cultura y educación. Un
enfoque disciplinar. Editado por la Universidad de Sevilla en España (2009).

María del Carmen Navarrete Torres.


Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Información, por la Universidad
Iberoamericana Ciudad de México, Maestra en Administración por la
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, profesora investigadora de tiempo
completo de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco; certificada por la
Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría y
Administración (ANFECA); pertenece al Sistema Estatal de Investigadores
del Estado de Tabasco (SEI), es perfil PRODEP (Programa para el Desarrollo
Profesional Docente) en México. Acreditada del Sistema Nacional de
Consultores PyME por la Secretaría de Economía.
El uso de preguntas facilita la comprensión lectora y mejora
el aprendizaje académico de los universitarios
Juana May Landero

Doris Laury Beatriz Dzib Moo

“La comprensión de las ideas ayuda a ordenar el caos


en el que el mundo se encuentra hoy”.
Juana May Landero

La lectura es una actividad inherente a la naturaleza del ser humano, y tan


solo en algunos momentos se vincula al hecho de tener un libro o un texto
impreso o digital frente a nosotros. La lectura es algo que sucede, que nos
contiene y nos acerca al pasado, al presente y al futuro del mundo real o
imaginario de “este mundo que vivimos con lenguajes que nos increpan, nos
desafían y nos exigen su lectura”, (Castro Rodolfo, 2003); un mundo en el
que vivimos y que no solo debemos conocer, sino comprender y transformar.

Pero ¿qué debemos entender por leer? Dos de las primera acepciones de la
RAE señalan que leer es: 1. “Pasar la vista por lo escrito o impreso
comprendiendo la significación de los caracteres empleados”. 2.
“Comprender el sentido de cualquier tipo de representación gráfica”. El
primero, hace referencia a su significación literal, a la acción simple de
decodificar signos gráficos, con el propósito de obtener información. La
segunda, implica un proceso de comprensión y de una u otra forma, de
comunicación en base a significados, percepciones y representaciones
sociales de lo que se lee. Es decir, un proceso que incluye una serie de
acciones que inician con un conjunto de análisis visuales, fonéticos,
sintácticos, semánticos y pragmáticos que conducen al entendimiento.
“Cuando leemos para informarnos obtenemos hechos. Cuando leemos para
entender, no solo aprendemos hechos sino también su significado”, (Adler,
2011). Leer en su sentido más amplio, supone la asimilación de varios
sistemas de símbolos: el de la grafía que representa sonidos, el de la palabra
que se traduce en significados y el de los contenidos para la comprensión e
interpretación de lo que quiso decir el autor. En suma, leer es aprender sólo
en sentido de obtener saber y no destreza. Leer para ser capaz de recordar
algo y ser capaz de explicarlo. Es pasar de qué es lo que dice el autor a saber
qué quiso decir, por qué, para qué y para quien lo dice.

La comprensión de las ideas mediante la lectura, generalmente la


realizamos con intenciones específicas; forma parte de una secuencia de
acciones de diversa índole. En lo académico es una actividad que supone: la
atención, la memoria, el pensamiento y la afectividad. Así todas las
actividades académicas y particularmente, las centradas en el aprendizaje de
contenidos curriculares, tienen que valerse de la lectura en algún momento de
su conducción. Los textos impresos o digitales como medios de instrucción
son imprescindibles en el trabajo áulico, y por ende, la lectura se convierte en
una de las actividades didácticas de relevancia y en estrategia para promover
el aprendizaje escolar. Pero para que la lectura cumpla su función, el lector
debe poseer un cierto grado en sus habilidades lingüísticas y de comprensión
del contenido que lee.

¿Qué es la comprensión de la lectura y cuál es la relación de ese concepto


con otros que se le asocian, como lo es el aprendizaje del contenido del texto
escrito? La comprensión, es un proceso mental por el cual entendemos el
significado de la información que recibimos. El Diccionario de la RAE,
define este término como la “Facultad, capacidad o perspicacia para
entender y penetrar las cosas”. Es también, pensar, relacionar, abstraer,
reinterpretar y explicar el contenido de lo que se lee. Aunque puede dar la
impresión de que es algo simple, es sin lugar a dudas un proceso complejo;
además de ser parte significativa de la actividad de aprender y en la que
también hay que usar los propios sentidos, la imaginación y la capacidad de
recreación del pensamiento en general y del lenguaje en particular. La
complejidad del proceso de comprensión de un hecho en cualquier espacio o
circunstancia, parece ser tan grande como la del pensamiento en general.

La lectura es la actividad más desarrollada en el proceso de enseñanza-


aprendizaje, por lo que es inseparable de la educación. Investigaciones sobre
el fracaso escolar señalan la deficiencia en la lectura como el factor que más
incide en dicho fracaso educativo.

La lectura como portadora de conocimientos, ayuda a comprender las ideas


de los demás, a refutarlas y a contrastarlas, a reinterpretarlas y reescribirlas.
También, nos sirve para conocer las culturas y las visiones del mundo que
tienen otros pueblos; es la mejor forma de remontarnos al pasado y de
reconstruir, en lo posible, la historia del hombre y de la sociedad, así como de
acercarnos a las obras de autores que han dejado testimonios valiosos para la
humanidad y que han aportado al desarrollo cultural y científico presente.
Además de su papel en el proceso educativo formal, la lectura proporciona
entretenimiento y es fuente de placer; es una de las mejores maneras de
utilizar productiva y creativamente el tiempo libre.

En nuestro contexto educativo, se observa que la mayoría de los


estudiantes llegan a la universidad con un corpus lingüístico pobre. Su
vocabulario es limitado, su actitud frente a la lectura de los materiales
académicos es de indiferencia y sus mayores logros se quedan en la lectura
literal de los materiales impresos y digitales de las asignaturas que cursan,
con muy bajo nivel de comprensión e interpretación. Esto significa que los
estudiantes universitarios leen poco, diríamos que leen menos que en otros
espacios socioculturales. El estudiante se enfrenta a una sociedad de adultos
que no lee; los docentes apenas leen y no comparten lo que leen, su actitud e
indiferencia que en ellas expresan, acabarán menoscabando la calidad de su
enseñanza y debilitando o limitando cualquier pretensión individual o
colectiva de la formación lectora que se espera del alumnado universitario,
(Ramírez, 2015) ¿Cómo pedirles a ellos que lean si no van a encontrar
modelos de identificación que lo hagan y además valoricen esta conducta?

Si queremos mejorar el aprendizaje académico de los universitarios,


debemos propiciar condiciones metodológicas y didácticas que favorezcan la
comprensión de los materiales escritos o digitales de los contenidos
curriculares. Los docentes debemos proponer actividades, que promuevan el
desarrollo de habilidades para la comprensión, considerando que, primero
debe delimitar el campo conceptual y el material en el cual habrá de
circunscribir la comprensión lectora; segundo, identificar las habilidades
específicas, necesarias para comprender. Tercero, precisar una metodología
adecuada para entrenar esas habilidades y disponer de técnicas y
procedimientos apropiados para evaluar la efectividad del proceso.

Cómo ya se dijo, leer no es sólo descifrar letras y unir palabras; saber


leer es saber entender lo que se lee, es comprender e interpretar lo que el
autor quiere decir y ello supone el desarrollo de una metodología que incluya:
“la atención, la codificación, la percepción, la realización de inferencias y el
análisis del contexto desde donde se produjo el escrito”, (Solá, 2012).
Aunque no hay que olvidar que los efectos de cualquier experiencia
relacionada con la comprensión lectora también dependen del desarrollo
cognitivo del sujeto, del capital cultural que el lector tenga del autor y del
conocimiento de las circunstancias donde el escrito fue producido. El grado
de comprensión de los textos se ve facilitado, muchas veces, por el interés del
lector por el texto, también cuando el lector observa que la lectura se vincula
con el patrimonio de sus conocimientos y cumple con alguna función
provechosa para él, (Cassany, 1998).

Por ello en este trabajo se propone el uso de preguntas como estrategia


para la comprensión lectora y la mejora del aprendizaje académico. Preguntas
que no sólo debe formular el docente, sino también el estudiante. Preguntas
que signifiquen el desarrollo de las operaciones cognoscitivas para: 1.
Organizar (dar un nuevo orden a la manera de cómo está presentada la
información en el texto: Ej. organización cronológica de los eventos incluidos
en el texto, orden topográfico, o de mayor a menor, o de lo general a lo
particular de las ideas, conceptos contenidos en el texto); 2. De Focalización
(sirven para precisar el contenido del texto, ubicar o formular interpretaciones
parciales a medida que se va leyendo; leer con la intención de darle respuesta
a una serie de preguntas); 3. De Elaboración (redacción de nuevos elementos
relacionados con los que se incluyen en el texto para hacerlo más
significativo, dando ejemplos o parafraseando); 4. De Integración (estas
buscan unir partes de la información disponibles en un todo coherente) y 5.
De Verificación (cotejar la coherencia de las interpretaciones, contrastar,
diferenciar, entre otras).

Usar preguntas con diversos objetivos, estructuras sintácticas y


modalidades. Preguntas para responder un SÍ o un No; otras para identificar
datos precisos, de carácter factual. Preguntas abiertas que impliquen:
descripción, opinión, relación, contrastación e inferencias. También, se
pueden hacer de forma oral o escrita, a manera de guías o en fichas
individuales. Ello depende de las habilidades didácticas del profesor, de los
contenidos que se pretenden cubrir con dicho material y de los objetivos de
aprendizaje. Preguntas sobre la estructura del texto y preguntas para el
análisis de su contenido agrupadas en las siguientes fases:

Fase I: Identificando el texto: Fuente y estructura


.1 ¿Quién es el autor? ¿Cuáles son los datos de la fuente del texto? (La
referencia)
.2 ¿Cuál es el título de la lectura? ¿Cuáles son las palabras claves del
título, qué ideas les sugieren esas palabras y cómo se relacionan
conceptualmente?
.3 ¿Cuál es la estructura y la extensión del texto? (Organización de títulos
y subtítulos, número de páginas).
.4 ¿Sobre qué ideas crees que leerás en el texto? Opinión a priori.

Fase II. Lectura para la comprensión literal (Informe de lectura escrito)


.1 ¿Cuáles son los términos claves de las partes del texto?
.2 ¿Cuáles son las ideas principales de cada subtema?
.3 ¿Quiénes son los autores citados por el autor del texto
.4 ¿Cuáles son las referencias que utiliza el autor para fundamentar sus
ideas?

Fase III. Lectura para la comprensión.


3.1 ¿Cuál es el problema que plantea el autor?
3.2 ¿Cuáles son los conceptos y teorías que fundamentan sus
explicaciones?
3.3 ¿Qué quiso decir el autor con tal “término, frase o enunciado”?
3.4 ¿Por qué crees que el autor afirma tal “cosa” en tal línea o párrafo?
3.5 ¿Qué relación tiene la categoría A con la B?
3.6 ¿Qué se puede inferir de la frase o enunciado X?

Si la técnica de las preguntas es la más utilizada por los docentes, cuando de


leer un texto se trata, es importante entonces formularlas en forma correcta y
efectiva. Sobre todo si entendemos a la lectura como un proceso de
pensamiento, donde las preguntas deben provocar, estimular y propiciar la
comprensión de lo literal a lo interpretativo. Preguntas que provoquen el
diálogo entre el lector y el autor, preguntas donde el estudiante sea capaz de
pensar, reflexionar y cuestionarse sobre lo leído; que sea capaz de estar de
acuerdo o de discrepar con lo que dice el autor, con la opinión de sus pares,
del profesor, y sobre todo que lo pueda expresar.

Bibliografía
Adler, J. Mortimer. Cómo leer un libro. (Tr. How to read a book).
IPN. México. 2011
Cassany, Daniel. Tras las Líneas. Sobre la lectura
contemporánea. Anagrama. Barcelona, España. 2006.
Castro, Rodolfo. Las otras lecturas, 1ª. Ed. SEP-PAIDÓS,
México. 2003
Ramírez, Leyva Elsa M. La biblioteca Universitaria, un espacio
de formación de lectores. En Tendencia de la Lectura en la
universidad. 1ª. Ed. Col. Lectura: Pasado, Presente y Futuro.
Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas y de la Información.
UNAM. México. 2015.
Real Academia Española. Diccionario de la Real Academia de la
Lengua Española (DRAE). 23ª. Edición. México. 2014
Solá, David. Haciendo fácil lo difícil. Cómo aprender a estudiar.
APP Editorial Tras Las Líneas. Sobre la lectura contemporánea.
México. 2012.

Juana May Landero

Profesora-Investigadora de la Licenciatura en Idiomas de la UJAT en el Área


de Investigación en lenguas. Licenciada en Ciencias de la Educación,
Especialidad en Docencia, Maestría en Educación por la Universidad Juárez
Autónoma de Tabasco, con reconocimiento al perfil deseable PRODEP.

Doris Laury Beatriz Dzib Moo

Profesora-Investigadora de la DAEA, Doctora en Educación por el Centro


Internacional de Posgrado A.C., Maestría en Educación en el Área de
Docencia e Investigación, Licenciada en Economía, pertenece al Sistema
Estatal de Investigadores, Ponente en Congresos Internacionales y Nacionales
entre otros.
La experiencia de leer y formar lectores en la universidad
Ana Bertha Vidal Fócil
Luis Manuel Hernández Govea

La formación de los universitarios, invoca muchas aristas, una de ellas es sin


duda alguna el espacio entre el estudiante y su yo interior. Sin embargo, los
ambientes donde se desarrollan los universitarios no todos son propicios para
este “generoso encuentro”; existen en la actualidad espacios exclusivamente
para lectores. Allí, encuentran la paz, para conectarse consigo mismo y
experimentar ese encuentro con temas muchas veces reales o fantásticos.

La lectura no debe ser obligada ni exigida; debe ser motivada, conducida


en algunas ocasiones y sobre todo disfrutada. Debe fluir naturalmente, el
deseo de leer y la disposición de quien enseña. Por lo general, los alumnos en
las aulas tienen de cinco a ocho profesores, durante seis meses (equivalente a
un periodo semestral); imaginemos por un momento la actitud de un profesor.

El profesor es obvio que fue formado para el perfil que posee; pero si ese
profesor durante su educación solo se preocupó en leer libros de enseñanza
para lograr los grados académicos que hoy alcanzó; va a trasmitir en el aula
solamente lo que aprendió como “deber e imposición”.

Desde otra expectativa, el profesor que independientemente de sus metas


por alcanzar y ser una persona experta en materia, concomitante a esto, se
internó en el hábito de la lectura; posee un grado mayor de interacción entre
profesor y alumno.

El profesor acotado por sus logros, trasmite en el aula solo hostilidad,


enseñanza clásica, sin la posibilidad de ejemplificar escenarios reales;
mientras que el profesor que ha leído muy diferente a “solo estudiar el área de
la ciencia que quiere ejercer”, es capaz de llevar a sus alumnos por senderos
inimaginables del saber y del entendimiento. Partiendo de esta base; podemos
cuestionar la influencia de un profesor que con su experiencia lectora, puede
mover a los jóvenes que se encuentran en las tinieblas del conocimiento.

Anteriormente los jóvenes universitarios leían 5.1 libros por año (Leyva,
2011; CONACULTA, 2006). En la Primera Encuesta Nacional sobre
Consumo de Medios Digitales y Lectura (El Financiero, 2015), se menciona
que 8 de cada 10 jóvenes gusta de la lectura, principalmente lo hacen a través
de sus teléfonos inteligentes, tienen mayor capacidad de elección pero son
lectores con un sentido efímero y breve. Esta situación solo conlleva a tener
una visión vaga de persuasión.

Los jóvenes universitarios cuando ingresan por primera vez a los estudios
superiores, se sienten únicos, motivados, en un mundo diferente y con deseos
de explorar todo lo que ven a su alrededor; ese es el momento propicio, para
que el profesor lo secuestre, lo ate ante un escenario cautivador como es la
lectura. La mayoría, si no es que todos, llegan con los sentidos agudizados;
esperanzados que allí, en ese lugar está la respuesta a sus interrogantes.

Ante esa sensibilidad el profesor lector, ¡debe atacar!, sin miramientos y


pulir ese diamante en bruto, que pide y reclama ser diferente.

Qué tan importante es la experiencia de un lector, para formar más, más y


más jóvenes universitarios lectores; porque debemos recordar, que hay
muchos jóvenes con padres sin preparación, donde difícilmente no le fue
redirigido el hábito de leer. Situación, que enfrentan los profesores por
primera vez en el aula. La lectura forma un bagaje cultural, que es apreciado
por el joven, cuando se interesa en ser igual que su profesor, esto es cierto;
muchos tratan de imitar al maestro.

Dos grandes escritores que tienen experiencia con los jóvenes hoy en día,
son sin duda alguna, los hermanos Benito Taibo y Paco Taibo II (Maristain,
2012), a ellos les gusta el contacto directo y visitan Ferias Internacionales del
Libro. Es importante recalcar que “La enfermedad de leer tiene sus ventajas.
Otorga silencio, consuelo, oscuridad, compasión y dulce cansancio. Si hay
que hacer campaña, hágase de esto. Leer para estar en silencio. Leer para
aceptar la muerte, la soledad, la herida y el consuelo”. (Bértolo, 1994)

En la actualidad, los maestros debemos leer, tener la cultura suficiente a


debatir, poder sugerir libros que ayude y motive al universitario a volverse a
una vertiente hedonística. La motivación ocupa un lugar destacado en la
conducta lectora. Tal como señalan Guthrie y Wigfield: "La construcción del
significado durante la lectura es un acto motivado. Un individuo que
interactúa con un texto con el propósito de comprenderlo se comporta
intencionalmente. Durante la lectura, el individuo actúa deliberadamente y
con un propósito” (Guthrie & Wigfield, 1997).

Veamos lo que piensa una alumna del sexto semestre de la carrera de


Diseño Industrial; su nombre es Pamela Fuentes; a quien le formulé varias
preguntas para que nos aportara su experiencia como lectora universitaria;
esto fue lo que respondió sobre su afición a la lectura:
Ana Bertha Vidal Fócil: -¿Cómo empezó tu interés por la lectura?-.

Pamela Fuentes: -Mi interés a la lectura nació con el primer libro de la


escritora británica J.K. Rowling, Harry Potter. Cuando recién salió a la
venta este libro, recuerdo que, al salir de la escuela, la mayoría de los
niños y adolescentes esperaban a sus padres leyendo el libro, lo cual me
pareció un hecho muy sorprendente porque no cualquiera puede lograr
hacer que un niño lea. Este fenómeno me motivó a leer por primera vez
y por decisión propia un libro. Como resultado, tuve la oportunidad de
vivir en mi adolescencia la maravillosa experiencia de imaginar, ver y
conocer a detalle hechos, personajes y paisajes sin ayuda de
ilustraciones. Desde esa experiencia, pude darme cuenta que las letras
no eran tan aburridas, sino que detrás de esas líneas negras que uno
siempre ve en los libros, hay historias maravillosas y valiosas que están
en espera de ser descubiertas-.

Ana Bertha Vidal Fócil: -¿Qué importancia tiene para ti los libros?-.

Pamela Fuentes: -Siento que la importancia y la magia de un libro es


que te lleva a diferentes lugares, posibles o imposibles de visitar, tiene
la capacidad de hacer viajes en el tiempo, te presenta personajes
ficticios o reales, todo con la finalidad de enseñar o regalar experiencia
de vida, así como también conocimiento. Podría decir que después de
leer un libro, una persona se vuelve más viejo mentalmente, más sabio
y, madura de forma rápida porque leer es como vivir y aprender de
otras vidas. Además de hacerte madurar, un libro te hace pensar y
reflexionar, te hace cambiar la forma de ver la vida y te da herramientas
para poder tomar las mejores decisiones-.

Ana Bertha Vidal Fócil: -¿Cuál es tu libro favorito? Y ¿Por qué?-.

Pamela Fuentes: -Tengo muchos libros favoritos. El que ahorita me


viene a la cabeza porque es el que estoy leyendo actualmente es La
Cultura de Dietrich Schwanitz. Este libro se trata de la historia
universal de los seres humanos desde sus inicios, su evolución política,
social, económica y religiosa, de una manera breve y fácil de entender.
Me gusta principalmente porque descubrí historias fuera de la realidad,
que sucedieron, y que ahora forman parte de lo que somos hoy en día.
Me da una idea del por qué el hombre actual piensa de esta manera y de
qué cosas del pasado hay que evitar y retomar para nuestros problemas
actuales. Es un libro que recomiendo a toda persona que desea tener
una mayor cultura general-.

Ana Bertha Vidal Fócil: -¿Qué prefieres leer un libro electrónicamente


o físicamente?-.

Pamela Fuentes: -En lo personal, me siento más cómoda leyendo libros


de forma física porque me regalan experiencias que no encuentro en los
libros electrónicos como, por ejemplo, me gusta oler las hojas de los
libros, ver la cantidad de hojas que he leído, subrayar o hacer notas en
el libro, coleccionarlos o regalarlos a alguien especial. Incluso, para mi
tener un libro que ha sido leído por muchas personas, tiene un valor
especial. Por otra parte, los libros electrónicos no me gustan porque
después de leer mucho tiempo me duelen los ojos o me distraigo porque
me llegan notificaciones en mi Ipad. Únicamente, leo libros
electrónicamente cuando son temas que no me interesan mucho o son
artículos cortos, pero si me llegan a interesar, los imprimo y los guardo.
Sin embargo, es elección-.

Aunado a los resultados de la entrevista anterior; los principios básicos de la


motivación para leer pueden considerarse herramientas que servirán en la
vida productiva del estudiante. En primer término debemos de trabajar los
profesores en un Plan de Lectura, con la posibilidad de que los alumnos lean
en grupos y formarlos de manera divertida para emprender dicha motivación;
aquí entra de inmediato la comprensión lectora, que el alumno aprenda a
comprender y analizar lo que está leyendo, para estimular el espíritu crítico.

Otro paso, es leer en voz alta, ayuda a modular su expresión, usar la voz
pausadamente cuando sea necesario o agudizarla cuando lo considere. Le
sigue su complemento, la escritura; toma notas de pasajes que le llaman la
atención, o que considera importantes para comprender el mundo que lo
rodea, también favorece el análisis de palabras que tengan que buscar en un
vocabulario, eso enriquece la cultura que se va creando el joven.

Los maestros universitarios debemos siempre sugerir lecturas a los


alumnos; como el titulado Los Detectives Salvajes; ganó el premio Herralde
1998; escrito por Roberto Bolaño. (Bolaño, 1998), que trata de dos detectives
salvajes que salen a buscar las huellas de Cesaréa Tinajero, la misteriosa
escritora desaparecida en México, en los años inmediatamente posteriores a
la Revolución; toda esa trama se desarrolla durante 20 años, desde 1976 hasta
1996; es una historia llena de amores, muertes, asesinatos y fugas turísticas,
manicomios y universidades desaparecidas. Otra sugerencia, que todo joven
debe leer es Plata Quemada; de Ricardo Piglia. (Piglia, 2013). Es muy
interesante porque trata de tema real y con matices de ficción, dado a un
atraco que tuvo lugar en 1965; en la provincia de Buenos Aires. En esta obra
una banda criminal en contubernio con policías y políticos corruptos,
preparan asalto a un furgón que contiene un botín millonario, tras el golpe,
abandonan a sus cómplices y huyen al norte con el dinero. Sin embargo, la
ley, los medios de comunicación y los traicionados los perseguirán hasta el
asedio último y sangriento en un edificio de Montevideo. Plata quemada es
una historia estremecedora en la que la violencia no tiene límites, una
narración coral con personajes inolvidables, un drama dominado por las
pasiones humanas más oscuras: la traición, la avaricia, la corrupción, el
miedo y la desesperación.

¿Hacia dónde vamos con más lectores universitarios? Los jóvenes hoy en
día, son observadores de los cambios que hay en los diferentes ámbitos que lo
rodean; la democracia es el factor deliberante de una oposición, que siempre
dominaba a las masas por medio de demagogia, y cambiaba la conducta del
individuo en pro de la simulación. Entre más preparados estén nuestro
jóvenes; podrán tener mayores opciones de discernir los escenarios
contrastantes con su realidad.

La madurez mental de enfrentarse a las imposiciones nocivas tendrá como


resultado, ser crítico y exponer sin temor alguno lo que desea para ser un
buen ciudadano.

Por esa razón debemos leer, ¡vale la pena! Que las nuevas generaciones
estén cada vez mejor preparadas; dotando de calidad las funciones que les
toque hacer, elevar la voz cuando considere necesario en defensa y justicia de
las masas reprimidas. Si son más los jóvenes que quieren un cambio
verdadero, sin duda alguna los resultados serán exponenciales, tanto en lo
cultural, social, económico y político.

“La lectura en como una flor, puedes contemplarla, percibir su aroma y


tocarla”
Ana Bertha Vidal Fócil.
Bibliografía
Leyva, E. (2011). Seminario, La Lectura; en el mundo de los
jovenes una actividad en riesgo. México: UNAM.
CONACULTA. (2006). Encuesta Nacional de Lectura. México,
D.F.: UNAM.
Bértolo, C. (1994). La enfermedad de leer. Barcelona: Editorial
Fontalba.
Bolaño, R. (1988). Los Detectives Salvajes. Anagrama.
El Financiero. (04 de Noviembre de 2015). El 80% de los
jóvenes en México gusta de la lectura. El financiero , pág. 1.
Guthrie, J., & Wigfield, A. (1997). Relations of children’s
motivation for reading to the amount and breadth of their
reading. Journal of Educational Psychology , 420-432.
Maristain, M. (26 de agosto de 2012). Sinemgargo. Obtenido de
Periodismo Digital en Rigor: http://www.sinembargo.mx
Peredo Merlo, M. A. (2012). Habilidades complejas de lectura en
el posgrado ¿Formación o disonancia? Guadalajara Jalisco:
Editorial Universitaria, Red Universitaria de Guadalajara, El
Colegio de Jalisco.
Piglia, R. (2013). Plata Quemada. , Argentina: Debolsillo.
Rastier, F. (2014). Semántica Interpretativa. México: Siglo XXI.

Ana Bertha Vidal Fócil


Doctora en Economía. Profesora Investigadora en la División Académica de
Ciencias Económico Administrativas de la UJAT.

Luis Manuel Hernández Govea


Doctor en Educación. Profesor Investigador en la División Académica de
Ciencias Económico Administrativas de la UJAT.
Lectura científica, un reto más para el progreso intelectual del
universitario

Cynthia Cristell Carrasco Hernández

Diana Laura Cruz Félix

En nuestra vida como estudiantes universitarios vamos adquiriendo nuevos


retos, nuevas competencias y nuevas experiencias que nos llevan a una
postura más crítica y más autónoma, para lograr esta autonomía debemos ser
capaces de enriquecernos de conocimientos. Las preguntas serían: ¿Qué
hemos hecho para adquirirlos? ¿Cuáles son las causas por las que el
estudiante universitario no lee? ¿Qué podemos hacer para solucionar esta
problemática? ¿Quiénes pueden avivar a los estudiantes a establecer el hábito
de la lectura?

Todo universitario sabe que para adquirir conocimiento real y eficaz es


necesario sumergirnos a los diferentes libros científicos que nos acercan a la
realidad y a las respuestas para resolver problemas .en la sociedad. Leer un
libro nos enriquece de estrategias y datos que modifican parte de nuestra vida
diaria, o lo que podemos conocer como aprendizaje. Hoy en día el estudiante
no sabe de los buenos libros, no sabe del hábito de la lectura y no sabe
técnicas de estudio. Se muestra un panorama triste en cuanto a las
capacidades lectoras del universitario, por ello ciertos es importante
modificar ciertos aspectos para que surja un interés por la lectura.
Las causas que intervienen en esta problemática son diversas y
preocupantes y una de ellas nos llamó mucho la atención; de acuerdo a la
Dra. Carlino (2003). Investigadora muy reconocida, menciona que el
estudiante al iniciar sus estudios superiores se enfrenta a nuevas culturas
escritas, es decir, inicia un panorama nuevo en la lectura. Esto no significa
que el estudiante carezca de habilidades para leer sino que debe de existir un
cambio de identidad como pensadores y analizadores de textos.

En cuanto a otros factores que intervienen en la comprensión de la lectura


están los distractores como el celular, que perturba nuestra mente al estar
sonando e interrumpe el seguimiento de lectura y perjudica en cierta parte, si
entiendes o no el tema. El espacio donde realizas la lectura aporta mucho a
este entendimiento, puesto que si te encuentras en un lugar aislado, puedes
llegar a comprender, reflexionar y criticar la lectura. Sin embargo, si te
encuentras en un espacio donde existe diversidad de ruidos que interponen tu
concentración, limita la comprensión del texto.
Otra de las causas importantes por la que el alumno no lee es por la falta de
códigos compartidos, señala la Dr. Carlino, que los libros científicos son
naturalmente estructurados por una serie de palabras más técnicas, las cuales
originan problemas de comprensión. Por lo tanto, es necesario que profesores
y alumnos muestren un interés mutuo en la lectura y busquen la solución más
conveniente para satisfacer una necesidad básica como lo es la educación a
través de los libros.

Existen factores que influyen en la adquisición del hábito de la lectura y


entre ellos se encuentra: El tiempo, la motivación, los recursos y la
metodología. Al igual que existen técnicas capaces de formalizar una lectura
más satisfactoria como organizar el tiempo para leer en ratos libres o eliminar
esas distracciones que perjudican el momento en que el estudiante toma la
decisión de leer un buen libro.

Hay diferentes tipos de libros que nos ayudan a la adquisición del


conocimiento, y nos pueden permitir cultivar el gusto por el hábito de la
lectura como los autores Narayan B.K. y Nayaran Preeti (2014) quienes en su
libro Cómo estudiar con éxito, nos muestran una ayuda rápida de cómo
realizar esta actividad para tener éxito mediante métodos y trucos, empleando
confianza y motivación en uno mismo, lograr la mejor concentración para
enfocar al cerebro en lo que decidas hacer, y como emplear bien tu tiempo
aprovechando los ratos libres para leer, recordándonos que la cantidad de
tiempo de estudio, es igual a la cantidad de información aprendida. Promover
estos hábitos en nosotros como estudiantes en un nivel superior es
trascendental en nuestra vida académica. Es importante elegir o seleccionar el
material bibliográfico a leer.

Los universitarios leen mayormente textos científicos originales, que les


son otorgados por los profesores que no son conscientes de esta situación, y
los proporcionan de manera fotocopiada y solo algunas páginas, lo que hace
que las lecturas se vuelvan tediosas y que no le encontremos fundamento
puesto que es información fragmentada, además estos textos están dirigidos a
sus “colegas” quienes son autores y lectores que comparten, por su
formación, gran parte del conocimiento que en estos textos se da, menciona
la Dra. Carlino, por lo que el estudiante no entiende el tipo de expresión que
se suscita en el documento, lo que ocasiona falta de comprensión lectora. Si
bien nos damos cuenta que el tipo de lectura científica esté o no dirigida a los
alumnos, carece muchas veces de información bibliográfica y son estos tipos
de información la que nos ayudan a comprender lo que el autor quiere dar a
entender, tal vez sea necesario la utilización de la bibliografía de estos
autores que pocas veces conocemos y que nos pueden ayudar a buscar más
información que resulten de utilidad para adquirir el conocimiento.
En educación la lectura debe de ser, no solo responsabilidad del estudiante,
si no compartida con el docente, porque estos median la adquisición de
habilidades lectoras que favorecen al desarrollo cognoscitivo del individuo.
La Dra. Carlino también menciona que:

Estos docentes enseñan a identificar la postura del autor y las


posiciones que se mencionan de otros autores, desarrollan la historia
o el contexto de estas posturas, alientan a reconocer cuál es la
controversia planteada, cuáles son las razones que esgrime el autor
del texto para sostener sus ideas, y finalmente ayudan a evaluar estos
argumentos a la luz de los métodos propios de cada área del saber.

Así también resulta primordial que el docente muestre una postura inclusiva
que permita que el alumno no se limite en probar los distintos métodos y
estrategias de lectura para la formación de un buen lector y que facilitarán el
desarrollo personal del estudiante y de su trayectoria. Es importante que el
alumno comience por leer textos que sean de su agrado y que pueda
comprender, recordando que es importante no solo el leer sino comprender lo
que lees para tomarle sentido a la lectura, posteriormente inculcar lecturas de
investigación para el entendimiento del contexto, teniendo claro que la
importancia del hábito de la lectura es significativa para la educación ya que
es una forma de acercarnos a la realidad de nuestra vida diaria y desarrollar
capacidades, habilidades, actitudes y aptitudes que nos brindan la satisfacción
del conocimiento adquirido.
Quizá a lo largo de nuestra vida no hemos tenido el hábito de leer, ni
nuestros padres, ni nuestros maestros, nos inculcaron esto, y al momento de
ingresar a la universidad, a veces los docentes nos saturan de lecturas, y como
se mencionó anteriormente, no son lecturas completas, por lo que es
complicado fomentarlo a corto plazo, aunque nunca es tarde para comenzar
siempre. ¿Cómo queremos conocer el mundo si no leemos? Podemos
comenzar por leer revistas científicas, cuentos, poemas, novelas, lecturas
amenas que sean interesantes para nosotros, también podemos leer libros de
bolsillos para aprovechar esos momentos libres, así cuando tengamos que leer
un libro científico, no perderemos ese ritmo de lectura en el que hemos
estado trabajando, y transformarlo a un hábito enriquecedor para nuestras
mentes, que favorecerá el desarrollo de habilidades de comprensión y la
adquisición de nuevos conocimientos.

Es por ello que los estudiantes que asisten a las bibliotecas o que cuentan
con una en casa, tienen el mayor índice de comprensión lectora, señala la
M.A. María José del Valle, debido a que alcanzan su máxima concentración
hacia un libro de texto y muestran esta habilidad, al momento de realizar una
lectura frente a la clase, mostrar respeto y habilidad en su lenguaje, etc., por
otro lado, las personas que no obtuvieron este hábito tienden a tener un bajo
desarrollo académico.
Hagamos conciencia y comencemos por los más chicos, implementándoles
este hábito de lectura en casa, en las escuelas y lugares oportunos, como parte
fundamental de la vida, en cuanto a nosotros, podemos cambiar diez minutos
de estar con el celular navegando en internet por diez minutos de lectura
científica, en la medida que realicemos esta actividad de forma habitual,
estaremos en condiciones de acrecentar conocimientos, lo que equivale a una
transformación constante, tan indispensable en la vida de cada persona, lo
que es imprescindible en cada estudiante de nivel superior.

Bibliografía
Del Valle, M.J. (2016). México. Variables que inciden en la
adquisición de hábitos de lectura de los estudiantes. Recuperado
de:
http://www.mineduc.gob.gt/digeduca/documents/investigaciones/habitos-
lectura.pdf. Marzo 11 de 2016.

Carlino P. (2003). Argentina. Leer textos científicos y académicos


en la educación superior: Obstáculos y bienvenidas a una cultura
nueva. Recuperado de:
https://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/unip/article/viewFile/122
Marzo 11 de 2016.
Padrino J. (2005). Madrid. La promoción de la lectura: Una
permanente tarea educativa Recuperado de:
http://www.revistaeducacion.mec.es/re2005/re2005_06.pdf.
Madrid 2005 Marzo 13 de 2016,
Narayan B.K y Narayan P. (2014) Como estudiar con éxito. Grupo
Editorial Tomo, S.A. de C.V. México D.F.

Cynthia Cristell Carrasco Hernández

Estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la División


Académica de Educación y Artes de la Universidad Juárez Autónoma de
Tabasco.

Diana Laura Cruz Félix


Estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la División
Académica de Educación y Artes de la Universidad Juárez Autónoma de
Tabasco.
La experiencia de formar lectores desde la docencia universitaria
José Concepción Aquino Arias

Verónika de la Cruz Villegas

Partiendo de reflexiones en el ámbito de la docencia, se ha observado que la


tarea de formar lectores en la universidad, es una actividad que merece
especial atención, sobretodo porque nos corresponde vivir y formar parte de
una sociedad compleja, caracterizada por problemas sociales tales como la
pobreza, el desempleo, la delincuencia, desintegración familiar, problemas
ecológicos, aunados a la escasa cultura lectora.

Partiendo de esta premisa, como académico de la Universidad Juárez


Autónoma de Tabasco (UJAT), adscrito a la División Académica de
Educación y Artes (DAEA) he analizado el comportamiento de los
estudiantes que cursan la materia de Lectura y Redacción en movilidad
estudiantil, es decir, alumnos provenientes de otras Divisiones Académicas
de la universidad, cursan esta asignatura en la DAEA; las causas son muchas,
pero la que tiene mayor presencia es la reprobación de la materia en una
primera o segunda ocasión y se ven casi obligados a cursarla y no reprobarla,
pero el punto de análisis es en relación a la situación que presentan los
estudiantes universitarios en cuestión de lectura.

En primer lugar, se ha identificado que, indistintamente del programa


educativo al que se encuentren inscritos, los estudiantes universitarios de
nivel licenciatura, carecen de hábitos de estudio, no saben leer correctamente,
presentan serios problemas de redacción y ortografía, acceden a lecturas
elementales en fotocopias y tan sólo en algunas ocasiones han leído a
profundidad un libro; estudian para el examen, se preparan exclusivamente
para presentar exposiciones; la redacción de resúmenes, síntesis, ensayos o
reseñas críticas son endebles y carecen de sustento teórico, aunado a que el
gusto por la lectura no es una de sus principales fortalezas y la escritura de
textos aún menos, además que los textos o mensajes ya no se escriben tal
cual, sino que se omiten algunas letras. Sin embargo, llama la atención el rol
de los profesores como promotores en la formación de lectores críticos y
reflexivos, sobretodo en el contexto universitario, donde convergen
estudiantes de diferentes lugares con un bagaje cultural propio del contexto
sociocultural del que son originarios.

Desde la perspectiva del quehacer docente, se considera que la lectura es


una posibilidad para acceder a nuevas plataformas del conocimiento, es una
puerta abierta al mundo y nos permite transitar a otros escenarios culturales,
pero la tarea del profesor universitario no debe centrarse tan solo en la
enseñanza de una disciplina o el abordaje de los contenidos de la materia, por
el contrario, se ha descuidado el hecho. Conocer de los propios alumnos qué
tipo de textos leen, qué es lo que les gusta leer, cómo leen, cómo escriben y
qué problemas confrontan al llevar a la práctica esta actividad; estos datos
deben constituirse como la materia prima para trabajar la lengua escrita al
atender y responder a sus necesidades, al producir los tipos de texto que
deben dominar para su desempeño como lecto-escritores autónomos, y que
estas lecturas contribuyan en su formación profesional. Para tal efecto, es
necesario promover la lectura desde el aula a partir de la toma de conciencia
por parte de los docentes sobre la complejidad de los textos que se asignan a
los estudiantes y de éstos para que comprendan que leer materiales
académicos exige ante todo actitud y disposición por aprender; tener claridad
que los alumnos pueden leer textos procedentes de distintos campos del saber
pero eso no garantiza que puedan ser comprendidos en su totalidad, ya que
mucha de la información utilizada en la universidad, es proveniente de libros
y revistas especializadas.
Lo anteriormente descrito, conduce a que la información pueda ser
interpretada solamente por quienes tienen desarrollado ciertos marcos
cognoscitivos; puesto que la lectura en la universidad tiene la función
principal de ampliar los conocimientos en general, actividades de este tipo
permitirían a los estudiantes universitarios expresar sus ideas e
interpretaciones recurriendo a los aportes de otras disciplinas y comunicarse
con propiedad en distintas situaciones de la vida académica, pero requieren
ser conducidos a otros niveles de comprensión y por supuesto, transmitirles el
gusto por la lectura mediante su participación en eventos académicos
relacionados con esta actividad, lecturas individuales que sean de su agrado,
para luego escribir algo sobre lo leído y, que consideren de importancia para
compartir con sus compañeros. Es menester que el estudiante sea revalorado,
es decir, visto como un sujeto importante para la sociedad, con talento y
cualidades, mismas que pueden orientarlo hacia el logro de metas
profesionales y desarrollarse de manera favorable en el contexto social. Sin
duda, realizar estas actividades permitirían al docente conocer de los alumnos
sus intereses, interpretaciones, su forma de expresión oral y escrita, entre
otros aspectos.

De acuerdo a los planteamientos de Ferreiro (2002, p. 217), “los libros se


ofrecen como una ocasión inmejorable para hablar o escribir sobre ellos, a
partir de ellos o según ellos, en una constante efervescencia de actividades
que interrelacionan la lectura, la escritura y el habla, que cuentan con un gran
número de experiencias escolares que han demostrado sobradamente sus
beneficios en el dominio progresivo de la lengua”. Esto es, leer implica un
acto de conciencia personal, vivenciar situaciones que contribuyen en la
formación profesional y disciplinar, a partir del análisis de textos académicos
y científicos; la posibilidad de tomar decisiones asertivas, reflexionar y
asumir posturas críticas respecto a un tema en particular; formar lectores
críticos en la universidad no es una tarea fácil, es allí en donde el papel del
docente adquiere mayor trascendencia al romper esquemas y modelos
pedagógicos que el estudiante viene arrastrando desde su formación inicial y
aún más, el trabajo de motivar en el estudiante el gusto por la lectura y lograr
que esta habilidad sea desarrollada a partir de la práctica cotidiana; el gran
reto es pensar e imaginar lo que queremos lograr y compartirlo con los
alumnos y colegas. Sería interesante preguntarnos, ¿Cuántas veces nos
reunimos los docentes para leer en colectivo?, ¿Cuáles son las actividades
académicas que realizamos para promover la lectura en los estudiantes
universitarios?, ¿Cómo desde el aula somos promotores del gusto por la
lectura en los estudiantes universitarios?. Recordemos que ante todo, somos
ejemplo para los estudiantes.

Al respecto, comparto la idea de Molinar Varela (2001) cuando menciona


que “el reto es promover en los alumnos el pensamiento creativo, y en los
profesores la capacidad de visualizar y crear nuevas y mejores maneras en el
proceso de enseñanza y aprendizaje de conocimientos, actitudes, valores y
habilidades”. Además, continúa diciendo que: “El saber motivar a los
alumnos es clave en el proceso de enseñanza y aprendizaje, pues un alumno
motivado estará dispuesto a realizar su mejor esfuerzo en la consecución de
los objetivos de aprendizaje y los alumnos motivados para aprender,
aprenden más. El reto del profesor es que el alumno continúe motivado para
seguir aprendiendo, aun cuando el curso escolar haya terminado, esto le
ayudaría en su crecimiento personal”.

Partiendo de experiencias reales en el aula, se ha observado que los


estudiantes cuando llegan a la universidad demuestran poco interés por
actividades relacionadas con la lectura y escritura, todo lo quieren hacer en
computadora o investigar en internet; en otras situaciones se identifican
problemas para la comprensión de textos académicos; se ha observado
además con bastante frecuencia que denotan desinterés por leer textos que les
gusten o que les permitan incursionar en otros campos del saber, a pesar de
que los medios audiovisuales e Internet les abren un mundo de posibilidades
para interactuar con diversidad de información.

Algunos estudiantes a su ingreso, hacen el intento por adaptarse a la vida


universitaria y acceden de manera casi obligatoria a realizar ejercicios de
lectura de los textos solicitados en las asignaturas, sin tener el dominio
suficiente de las habilidades necesarias para su comprensión e interpretación;
mientras tanto, utilizan paralelamente otras formas de comunicarse (las
herramientas tecnológicas y en ocasiones acceden a buscadores de
información poco confiables). De esta situación puede entenderse que los
estudiantes que ingresan a la universidad, según lo que describen Álvarez y
Salas (2006), “provienen de una cultura lectora diferente, donde las prácticas
de lectura son otras, los objetivos, las reglas y los materiales distintos: el chat,
la mensajería de texto de la telefonía celular, la página web y, por qué no,
alguno que otro libro de interés personal”.

Lo antes descrito refleja que los estudiantes universitarios están habituados


a diferentes maneras de leer y comprender escritos, los cuales no siempre
forman parte de su vida académica o de sus actividades cotidianas. En el
estudiante, es requisito indispensable para iniciar y permanecer en una carrera
universitaria, desarrollar ciertas cualidades y habilidades para leer y escribir
textos en los que se examinen las posiciones asumidas por distintos autores,
buscando desarrollar su criterio. En palabras de Colomer (2002), se trata
entonces de contribuir desde en el aula, en la formación de “lectores literarios
críticos que utilicen la lectura como forma de interpretar el mundo y como
forma de lograr mayor independencia personal respecto a los discursos
sociales”.

En lo que respecta a la tarea docente, nos corresponde fortalecer


actividades prácticas de lectura, escritura y de interpretación, en donde el
estudiante pueda compartir lo que un texto le hace pensar, sentir, creer o
imaginar, emitir e intercambiar juicios de valor, entablar discusiones que
favorezcan la formación de actitudes críticas con fundamentos teóricos; la
construcción y reconstrucción de las ideas, mediante actividades que
relacionen la habilidad oral, la comprensión y la redacción de ideas
innovadoras, como en el caso de los debates; esto permite visualizar que, en
el ámbito de la lengua escrita y, en particular, en su didáctica, leer y escribir
son habilidades complejas en las que intervienen no tan sólo el autor, el texto
y el lector, sino también el contexto sociocultural que configura su entorno;
en el aula, deben crearse escenarios pedagógicos que permitan al estudiante el
desarrollo de actividades en las que se sientan involucrados y sus ideas sean
escuchadas, mas no rechazadas o carentes de utilidad.

En palabras de Obregón (2007), brindar la oportunidad de experimentar un


texto de calidad y compartir con otras personas “…comentando lo que leen,
discutiendo ideas que surgen de los libros, cuestionándose y preguntando a
otros, compartiendo opiniones, recomendando otros libros y buscando
información en ellos”, es fomentar la lectura; leer de esta manera forma
lectores para toda la vida.

En otro sentido de ideas, Giovanni Sartori (2005), ha exteriorizado desde


su perspectiva que “Internet, la red de redes, es un prodigioso instrumento
multitarea; transmite imágenes, pero también texto escrito; abre al diálogo
entre los usuarios que se buscan entre ellos, e interactúan; y permite una
profundización prácticamente ilimitada en cualquier curiosidad (es como una
biblioteca universal, conectada por diferentes mecanismos) el problema es si
Internet producirá o no un crecimiento cultural. En teoría debería ser así, pues
el que busca conocimiento en Internet, lo encuentra. La cuestión es qué
número de personas utilizarán Internet como instrumento de
conocimiento…”.

Desde esta perspectiva, no cabe duda de la gran responsabilidad que


tenemos como profesores-investigadores respecto a enfrentar el reto de
formar lectores universitarios; debemos reconocer que en ocasiones no
tenemos la certeza de cómo formar al estudiante en el conocimiento de que la
lectura es para comprender, indagar, analizar, confrontar, cuestionar, asumir
roles y puntos de vista sobre las ideas de otros autores, pero también
corresponde disfrutar, aventurarse por caminos desconocidos y descubrir
otras realidades, es la oportunidad para enfrentarse con uno mismo a través
de las ideas de otros; es también un momento para reflexionar y comprender
que formar en la lectura y escritura, es una labor que se inicia en los primeros
años de la vida escolar del sujeto, pero no se agota en ninguna de las
consecuentes etapas, por el contrario, cada una debería cuidar y ser
responsable de seguir desarrollando esos procesos formativos. Debemos estar
conscientes que el binomio lectura-escritura no son elementos disociados,
sino que se complementan a través de su propia práctica, a través de su uso
continuo en situaciones que tengan sentido para quienes la utilizan. En
consecuencia el estudiante, desde que ingresa a las aulas, debe ser motivado a
leer y a escribir por diferentes motivos y en diferentes situaciones, siendo el
aula, una plataforma con las condiciones básicas para crear un ambiente en el
que las relaciones humanas tengan tanta importancia como el adquirir
conocimientos y, en el que la lectura y la escritura no se realicen por inercia o
tan sólo para cumplir con una indicación de los profesores, sino para que el
estudiante universitario descubra su propio potencial como lector y escritor;
es cierto que desde la escuela se pueden formar lectores críticos y no solo
lectores alfabetizados; se considera que tal distinción es muy elemental,
entonces hay que abonar al noble objetivo de convertir en lectores a todos los
alumnos, profesores, administrativos, padres de familia y a la sociedad en
general, así leer no debe ser tarea exclusiva de unos pocos.

La promoción de la lectura en la universidad es responsabilidad de todos


quienes la integran, y en particular, de los profesores quienes impartimos
contenidos de cada disciplina, ya que debemos conocer las complejidades de
los contenidos de cada asignatura; es un trabajo que nos corresponde hacer,
acompañar al estudiante en la comprensión de textos, una posibilidad para
favorecer el interés y el gusto por la lectura, sobre todo cuando se les otorga
el momento para expresar sus ideas, interpretaciones, percepciones,
sentimientos y opiniones surgidas de la lectura. No debe visualizarse a la
universidad como un sistema aislado y que sus Divisiones Académicas
fomenten la interdisciplinariedad en actividades conjuntas que tengan como
principal objetivo contribuir en la formación integral del estudiante, bajo un
esquema centrado en el aprendizaje, el constructivismo y el humanismo,
porque ante todo, se trabaja con seres humanos y la interacción debe darse en
los mismos términos, compartir para aprender.

Bibliografía

Álvarez, A. y Salas, C. (2006). Lectura y discurso: hacia una


comprensión de las dificultades. En Peña, J. y Serrano S.
(comps.). La lectura y la escritura teoría y práctica (pp. 59-73).
Mérida: Universidad de Los Andes, Publicaciones Vicerrectorado
Académico-CDCHT-CEP. (Pág. 68).
Colomer, T. (2002). El papel de la mediación en la formación de
lectores. En Lecturas sobre lecturas, 3, México: Dirección
General de Publicaciones. De Zubiría, J. (2006). Las competencias
argumentativas. La visión desde la educación. Bogotá, D. C.:
Magisterio. (Pág. 23).
Ferreiro, E. (2002). Acerca de las no previstas pero lamentables
consecuencias de pensar sólo en la lectura y olvidar la escritura
cuando se pretende formar al lector. En Lecturas sobre lecturas,
3, México: Dirección General de Publicaciones. Pág. 217.
Molinar Varela, María del Consuelo y Velázquez Sánchez, Luz
María (2007). Liderazgo en la Labor Docente, 1ª. Edición; Trillas,
ITESM, Universidad Virtual, México, 2001, 92 pp.
Obregón, M. (2007). Los círculos de literatura en la escuela. En
Lectura y vida, 28(1), págs. 48-57.
Sartori, Giovanni. (2005). Homo videns: la sociedad teledirigida.
México: Taurus. UNESCO. La Educación Superior en el siglo
XXI. Visión et acción: La formación del personal de la educación
superior, una visión permanente. París: UNESCO, 1998, 19 p.

José Concepción Aquino Arias

Lic. en Ciencias de la Educación y de la Maestría en Educación por la


Universidad Juárez Autónoma de Tabasco; es Profesor-Investigador adscrito
a la División Académica de Educación y Artes, con más de 10 años en el
ejercicio de la docencia; ha desempeñado cargos administrativos como
responsable del área de Vinculación y Educación Continua y como Jefe de
Posgrado en la DAEA. Actualmente estudia el Doctorado en Ciencias de la
Educación en la Universidad Anáhuac-Mayan, en Mérida, Yucatán; ha
impartido cursos-talleres a profesores del Colegio de Bachilleres de Tabasco
en temáticas relacionadas con la planeación argumentada y redacción de
textos científicos; ha impartido asignaturas relacionada con lectura y
redacción; destacada participación en eventos académicos locales, nacionales
y regionales.

Verónika de la Cruz Villegas

Es profesora-investigadora de la División Académica de Educación y Artes,


egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Educación, imparte clases de
inglés en la Lic. en Idiomas, estudió la maestría en docencia en la UJAT y el
Doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Autónoma del
Estado de Hidalgo; tiene más de 15 años en el ejercicio de la docencia
universitaria y ha participado en diversos eventos académicos a nivel estatal,
nacional e internacional.
Leyendo y aprendiendo
Karla Patricia de los Santos Herrera

En la actualidad, la lectura es imprescindible en todos los ámbitos, ya no solo


en lo educativo, sino en lo personal, sin embargo, existe una gran falta de
interés por parte de los estudiantes para llevar a cabo esta práctica, porque
nos resulta de cierta manera algo tedioso, por experiencia propia, puedo decir,
que comenzamos a leer un libro pero la mayoría de las veces no lo
terminamos de leer ni mucho menos se llega a la mitad del contenido del
mismo.

Lo que no nos damos cuenta, es que a través de la lectura vamos


aprendiendo y enriqueciéndonos con información de diferente temas, áreas
científicas y de distracción, por medio de textos de nuestro interés, lo que
permite ampliar nuestro lenguaje, ya que en los libros se utilizan
terminologías que nos resultan desconocidas y que por ende es necesario
consultar acervo bibliográfico para no perder el sentido de lo que se está
leyendo y así vamos fomentando nuestro vocabulario con nuevas palabras
que aprendemos gracias a la lectura.

Es sin duda, la falta de comprensión lectora, la incapacidad de encontrarle


un sentido y un significado a lo que se está leyendo, el primer motivo por el
cual no nos convertimos en verdaderos lectores. En las escuelas, nos enseñan
a leer, o quizás a repetir, pero no nos enseñan a comprender, a indagar más
allá de lo que un libro nos ofrece. Lo que la escuela nos enseña, es a respetar
los signos de puntuación, a cuidar cómo leemos, nuestro tono de voz, y no es
que sea algo menos importante, lo es, claro está, pero es igual de importante
el hecho de enseñarnos a leer con sentido, es decir, a leer y entender lo que el
autor del texto nos quiere decir.
Este proceso de comprensión ha llegado a crear un conflicto entre el
verdadero termino de comprender o de memorizar, (Garrido, 2007) y lo
explica de la siguiente manera, por ejemplo, en una escuela, al momento de
evaluar, se aplica un examen de conocimientos de los temas que se
abordaron, y se califica a través de las respuestas que los alumnos aplicaron,
pueden existir muy buenas calificaciones, pero, ¿Quién o cómo se comprueba
que el alumno solo lo memorizó por aprobar? O, en dado caso ¿Qué tan
cierto es que el alumno comprendió verdaderamente lo que escribió? Son
cuestiones que se tienen que diferenciar, memorizar es grabarse al pie de la
letra un cierto contenido, y comprender es entender, dar un significado a un
signo.

¿Qué necesitamos para convertirnos en lectores? Principalmente, adquirir


ese compromiso, pero no un compromiso que se vea como una obligación,
sino como algo que sabemos que nos va a dejar múltiples beneficios, tanto en
lo personal como en lo académico, así como también darle a la lectura la
importancia que se le da a otras actividades, como al celular, al futbol, o
algún otro pasatiempo que nos gusta, me refiero a ocupar parte de nuestro
tiempo a la lectura, no solo un par de minutos; cuando lees algo que te gusta,
sin querer te va atrapando y ya no solo lees un capitulo, sino lees mucho más
porque la historia te interesa.

Ser lector significa, haber descubierto que los libros son amigos que nos
cuentan historias mediante letras, nos acompañan en nuestra vida; los libros
abren espacios para dialogar, oportunidades de dar a conocer ideas y explorar
nuevos caminos; leer es una actividad de todos los días, una nueva manera de
aprender, sentir, pensar y crecer. (Garrido, 2007).
Nuestro país, nuestra Alma Máter necesita más y mejores lectores,
alumnos que conozcan y que gocen del placer de leer, gente que sea capaz de
informarse, educarse y divertirse, de multiplicar sus experiencias mediante
los libros, y no a través de la televisión o algún otro medio de comunicación,
como universitarios resulta imprescindible hacernos de conocimientos, de
hacernos el hábito lector, ¿pero cómo adquirirlo?

Para adquirir este hábito, o más bien para poder lograr una buena
comprensión existen diversas técnicas o consejos que pueden ayudarnos
como estudiantes, tales como practicar la lectura por lo menos quince
minutos al día, para empezar a desarrollar la lectura e ir convirtiéndola en una
actividad constante, así como también comenzar a leer documentos o libros
cortos de fácil comprensión para que no nos cueste entender lo que se
encuentre escrito. Entre algunas técnicas conocidas se encuentra el
subrayado, para lo que se necesita saber identificar las ideas principales y las
secundarias, sirve de mucho diferenciarlas al momento de subrayar utilizando
distintos colores para cada tipo, por ejemplo color rojo para las principales y
azul para las secundarias, al utilizar esta técnica es posible lograr una
estructuración de las ideas contenidas en los textos para lograr la
comprensión, y de cierta manera nos hacemos más activos en el proceso
porque centramos toda nuestra atención para poder reconocer las ideas. Otra
técnica es el resumen, que consiste en sintetizar lo más importante de un
texto, rescatando la idea principal, leyendo las opiniones del autor, lo que
permitirá generar una opinión propia acerca de lo que se está leyendo.

Cabe destacar que existen múltiples técnicas de estudio que pueden servir
de base para llegar a una comprensión lectora eficiente y de la misma manera
adquirir el hábito de la lectura, pero cada una de ellas está realizada para cada
individuo, es decir, cada persona tiene diferentes formas de aprender y por
ende es responsabilidad propia buscar la técnica que cubra todas las
necesidades y que mejor se adecue al individuo.

Por otro lado en la universidad como agrupación académica se deben


realizar actividades constantes donde se promueva la lectura no sólo en
biblioteca, sino también los docentes ocupan un rol primordial en esta
promoción, por lo que a través de círculos de estudio y/o de lectura, lecturas
espontaneas, seminarios, talleres, cursos entre otras más actividades, puede
generar el entusiasmo de practicar la lectura, sin olvidar que se tiene que
llevar a cabo un proceso de reflexión de cada texto.

Sin lugar a dudas leer constantemente enriquece nuestros conocimientos y


nuestra formación personal, porque se logra un desarrollo personal, que nos
ayudará en el ámbito académico a tener una mejor disponibilidad de
participación, se obtiene la capacidad de análisis y de síntesis, nos volvemos
alumnos críticos y reflexivos y porque vamos creando una nueva forma de
ver el mundo.

Bibliografía
Leyva, E. (2011). Seminario, La Lectura; en el mundo de los
jovenes una actividad en riesgo. México: UNAM.
CONACULTA. (2006). Encuesta Nacional de Lectura. México,
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el posgrado ¿Formación o disonancia? Guadalajara Jalisco:
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Colegio de Jalisco.
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Rastier, F. (2014). Semántica Interpretativa. México: Siglo XXI.
Sebastian, A. Tecnicas de estudio.

Karla Patricia de los Santos Herrera

Estudiante de la licenciatura en Educación.


Leer para aprender y formarse profesionalmente
Beatriz Pérez Sánchez
Cecilia García Muñoz Aparicio

En México existen 4, 749 057 personas de 15 o más años que no saben leer y
escribir (INEGI, 2015), por lo tanto son privilegiados quienes han transitado
su vida escolar desde la primaria hasta llegar al medio universitario. Leer y
escribir forman una unidad dialéctica, es decir, son formas inseparables, las
dos caras de una misma moneda.

El lenguaje oral o escrito constituye nuestro medio de comunicación; del


conocimiento y manejo del lenguaje depende el logro de una buena
comunicación, la lectura es uno de los caminos para llegar a la escritura.
Contribuye a enriquecer nuestra visión del mundo, a esclarecer nuestras
ideas, a conformar nuestro pensamiento, nos familiariza con las formas
gramaticales y léxicas propias de nuestro idioma (Maqueo, 2006).

El propósito de los libros científicos es producir conocimiento. En ellos


predomina la función referencial de la lengua, es decir, ocurre cuando la
lengua informa sobre la realidad, sobre un referente, siempre tienen un
referente en el mundo. Sus temas giran alrededor de leyes, hipótesis, teorías y
su comprobación se realiza a través de experimentos, por lo cual las
estructuras a las que recurren son la descripción y la argumentación, recurren
también a un vocabulario especializado que da claridad y sentido a la
verdadera acepción o significado al que se están refiriendo determinadas
palabras, pues es frecuente que un mismo término se use de manera distinta
en otra materia y se cree confusión al interpretar el texto, como por ejemplo,
la palabra volumen no significa lo mismo para un físico que para un
economista (Paredes, Método integrado de Ejercicios de Lectura y
Redacción, 2004). Para un físico es el espacio que ocupa un cuerpo y para el
economista es el grado de uso de la capacidad de producción.

Leer es comprender, pero la comprensión de textos científicos es más


difícil si se ignoran los conocimientos que anteceden al tema en cuestión y el
vocabulario de la materia. Por tal motivo, el propósito de las primeras
lecturas de las asignaturas de cada carrera plantea indagar esos conocimientos
a fin de establecer un marco teórico que permita cada vez convertirse en una
puerta que se abre y pasar a otro nivel de conocimiento (Paredes, 2004).

Asimilar los conocimientos de las ciencias sociales o de otra ciencias en el


nivel universitario requiere del dominio del lenguaje científico. Leer es
fundamental para acrecentar esos conocimientos, permite entre otros recursos
valiosos, incrementar poco a poco la riqueza de vocabulario, posibilitando
construir frases, oraciones y párrafos, además de tomar en cuenta y visualizar
la ortografía.

Para conocer e incrementar el uso de verbos, un estudio en una universidad


mexicana (Arriaga, 2013), demostró que los alumnos de primer ingreso a
economía sólo usaban 5 verbos en el 50% de su discurso: ser, ir, entrar, tener,
poder y, 3 sustantivos: experiencia, vida y su universidad. En una segunda
redacción, propiamente académica, se obtiene que con solo 28 y 30 vocablos
(mujeres y hombres) construyen también el 50% de su discurso.

De esas tres decenas de vocablos, solo figuran, 3 sustantivos y 3 verbos


como elementos nucleares del discurso en mujeres: economía, país,
problema, ser, estar, tener; y 5 verbos y dos sustantivos para hombres: ser,
estar, tener, poder, pensar, economía, país. Esto significa que es en extremo
mínimo el uso de vocablos de un léxico disponible más específico de un tema
académico económico, en relación con el léxico básico de su discurso
general, el propio de cualquier tema y circunstancia.

Se debe entonces combatir la pobreza de vocabulario y utilizar vocablos


más precisos a la hora de escribir (Escalante, 1998), el lenguaje científico
debe superar los verbos fáciles, tales como: decir, estar, hacer, poner, ser,
sentir, tener, ver, haber, dar, echar, coger, romper, y cambiarlos por otros
verbos que definan mejor la idea; para cada oración existe un término exacto.
Por ende se necesita un método para re-enseñar a aquellos que saben mal
(Escalante, 2012).

Construir un léxico-meta es adoptar un lenguaje de las ciencias, el


vocabulario por lo tanto incluirá palabras complejas, las cuales no se
definirán tan fácilmente en un diccionario, será necesario ejercitar la lectura,
adquirir habilidades para identificar a través de ella: conceptos, categorías,
principios, leyes, fórmulas. Reconocer el propósito del autor, su hipótesis y
tesis y la manera en que la desarrolla (Argudín & Luna, 2003).

Concebir la lectura como una capacidad para ser utilizada siempre en la


misma forma, no es tarea de la ciencia, puesto que el conocimiento crea su
propio lenguaje. Experimentar la diversidad de textos y lecturas es deseable,
la familiarización con las características del escrito implica tener experiencias
con textos variados, de tal forma que se vayan aprendiendo sus características
diferenciadas y que la habilidad de lectura pueda ejercitarse en todas sus
formas según la intención y el texto, no es lo mismo leer el periódico, una
novela, buscar información en una enciclopedia, o desentrañar las enseñanzas
de Carlos Marx.
Se requiere leer para aprender, leer para escribir, se aprende leyendo
atentamente a los grandes escritores, pero entonces ¿qué leer? ¿se deben leer
las obras que desde hace mucho tiempo gozan del favor del público y cuya
reputación no es equívoca? (Vivaldi, 2002).

Planes y programas de estudio de las licenciaturas y posgrados conciben un


perfil de ingreso que describe los conocimientos y valores académicos entre
otros que debe poseer antes el aspirante al programa educativo para transitar
de manera eficiente en el proceso de formación profesional universitario.

Los programas de estudios dirigen la lectura hacia contenidos cuyos


objetivos determinan parcelas del conocimiento o corrientes del pensamiento
de cada ciencia. Aprender los contenidos de los textos relacionados con las
distintas materias del currículo, requiere que los lectores emprendan
actividades tales como: hallar las ideas principales de un texto, contrastarlas
con las expectativas y los conocimientos propios, inferir los pasos
expositivos, relacionar las informaciones de varios textos e integrarlas en un
único discurso.

Los textos científicos son creados por especialistas, requieren para ser
leídos conocer el lenguaje técnico, la ciencia como el saber humano sobre los
fenómenos, es un conocimiento que forma parte de la cultura, es también una
actividad social con base en la investigación, cuyo fin es el mejoramiento de
nuestro medio y bienestar.

Por tal motivo en el perfil de egreso se señalan las características,


conocimientos y habilidades entre otros que debe adquirir el alumno durante
su formación académica, las cuales permitirán adaptarse y actuar sobre su
experiencia, actividad y práctica profesional (UJAT, 2011).

Resultado de su tránsito por la universidad, el alumno debe considerar el


conjunto de normas tanto explicitas como implícitas que adopta la propia
universidad, es decir, debe sumarse a la producción intelectual y atender
algún genero académico o de investigación tal como una tesis, tesina, artículo
y otros. Los géneros académicos deben demostrar un conocimiento de la
bibliografía sobre el tema, con un carácter sistemático, que constituye un
conjunto ordenado de ideas y conocimientos vinculados entre sí por un hilo
conductor, formando un todo armónico, delimita el objeto de estudio y con
ello la temática que abordará. Los géneros académicos, están dirigidos a un
público especializado que en principio conocerá la temática e incluso la
terminología (Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres-
Michúa, 2003).

En todo ámbito la lectura sigue siendo fundamental en el proceso de


aprendizaje, la lectura universitaria es la sustancia del desarrollo del
conocimiento. Por ende, el proceso enseñanza-aprendizaje es un compromiso
entre el educando y el educador, entre el estudiante y la universidad (Olga
Beatriz Sánchez Rosado, Carlos Alberto Paz Gómez, 2006).

Bibliografía
Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres-Michúa.
(2003). Manual de Redacción e investigación. México: Grijalbo.
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Argudín, Y., & Luna, M. (2003). Aprender a pensar leyendo bien.
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México: Editorial Porrúa.
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ciencias y humanidades para el bachillerato.
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Maqueo, A. (2006). Redacción. México: Editorial Limusa.
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Periodismo Digital en Rigor: http://www.sinembargo.mx
Olga Beatriz Sánchez Rosado, Carlos Alberto Paz Gómez. (2006).
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México: UJAT.
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Redacción. México: Editorial Limusa.
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comunicacion oral y nociones de literatura. México: Editorial
Limusa.
Peredo Merlo, M. A. (2012). Habilidades complejas de lectura en
el posgrado ¿Formación o disonancia? Guadalajara Jalisco:
Editorial Universitaria, Red Universitaria de Guadalajara, El
Colegio de Jalisco.
Piglia, R. (2013). Plata Quemada. , Argentina: Debolsillo.
Rastier, F. (2014). Semántica Interpretativa. México: Siglo XXI.
Sebastian, A. Tecnicas de estudio.
UJAT. (2011). Lineamiento para el Diseño y Reestructuración
Curricular de Planes y Programas de Licenciatura y Técnico
Superior Universitario. México: UJAT Colección Justo Sierra.
Vivaldi, G. (2002). Curso de Redacción. México: Ediciones
Paraninfo.

Beatriz Pérez Sánchez


Tabasqueña, Licenciada en Economía, Maestra en Ciencias Políticas y
Doctora en Economía por la UNAM. Es profesora investigadora desde 1998
en la División de Ciencias Económico Administrativas de la UJAT, con
reconocimiento al Mérito Académico 2002 y 2013 y miembro del Sistema
Estatal de Investigadores de Tabasco, con reconocimiento al perfil PRODEP
y certificada por la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de
Contaduría y Administración (ANFECA). Miembro del Cuerpo de
Investigación: Estudios Socioeconómicos y Financieros en el Sector
Productivo. Ha participado en diferentes congresos nacionales e
internacionales y es Subsecretaria de Prensa y Publicaciones del Colegio de
Economistas de Tabasco.
Cecilia García Muñoz Aparicio
Licenciada en Administración de Empresas con Maestría en Administración,
Doctora en Ciencias Económico Administrativas. Profesor investigador de la
División Académica de Ciencias Económico Administrativas de la
Universidad Juárez Autónoma de Tabasco desde 1998, perfil PRODEP,
académica certificada en Administración por la Asociación Nacional de
Facultades y Escuelas de Contaduría y Administración (ANFECA), miembro
del Sistema Estatal de Investigadores del Estado de Tabasco. Responsable del
Grupo de Investigación “Administración, Gestión y conocimiento en las
Organizaciones”.
El placer de leer desde el contexto de la universidad. Formando lectores
Ana Beatriz López Romero

Ariel Gutiérrez Valencia

Introducción

Hablar de lectura por placer en un país en donde los indicadores respecto al


número de lectores, libros leídos, librerías y actividades de fomento a la
lectura se mantienen a la baja en los últimos diez años resulta paradójico. Las
cifras de las encuestas y estudios nacionales publicados en la última década
ponen de manifiesto que en México se lee menos cada día, que la lectura
sigue siendo un asunto estrictamente académico y que el acceso a la lectura
está seriamente restringido para la mayoría de la población. Además se
observa una disminución muy significativa en el número de lectores de libros
y un aumento considerable en el número de personas que reconocen
abiertamente su rechazo hacia la lectura, de tal forma que los resultados
actuales revelan que más de la mitad de la población ya no lee. En cuanto al
promedio de libros leídos en el año este es de 2.94 con cifras superiores para
los jóvenes de 18 a 22 años, los mexicanos con educación universitaria y los
de niveles socioeconómicos medio alto y alto. Esta cifra se ha mantenido
2
inalterable desde el 2015.

Otro dato que se destaca en estos estudios es que las preferencias de lectura
entre quienes actualmente leen, se inclinan hacia los textos escolares,
seguidos de las novelas, los libros de historia, los de superación personal, las
biografías, los científicos y técnicos, las enciclopedias y los cuentos. Estas
cifran ponen de manifiesto la importancia instrumental de la lectura como
actividad de estudio y con propósitos escolares bien definidos.

En cuanto al tiempo dedicado a leer por gusto, 6 de cada 10 personas


encuestadas manifestó destinarle de 1 a 3 horas semanales.

Entre las razones para leer, el principal motivo por el que se lee, es para
informarse, seguido de los motivos escolares y por diversión, la dimensión de
mejoría individual, mejoría profesional y para ser cultos.

En lo que respecta al uso del tiempo libre, el primer lugar lo ocupa ver
televisión, con una proporción de 4 de cada 10 entrevistados, seguido de
descansar, reunirse con amigos y familiares, escuchar música, practicar algún
deporte e ir al cine. Leer libros recibió el 12.5% de las respuestas, leer
revistas 4.7% y leer periódicos 4.6%. Conjuntamente, estas tres actividades
de lectura representan 19.8% de las respuestas, es decir, cerca de una quinta
parte, ubicadas por debajo de escuchar música y por encima de practicar
algún deporte. Con ello se pone de manifiesto que la lectura por placer viene
decayendo, sobre todo entre los jóvenes, justo cuando más condiciones
sociales y tecnológicas tenemos para desarrollar, de manera personalizada
una práctica la lectura más intensa y placentera.

Las encuestas revelan también que es notable el incremento en el uso de


Internet por parte de la población, así como el incremento también en su
frecuencia de uso, al respecto el 26 % de los encuestados respondieron que
usan Internet para leer libros, periódicos y revistas en línea, en contraparte, el
3
resto de los encuestados enfoca su tiempo al uso de las redes sociales.

En cuanto a las prácticas de lectura de los estudiantes en particular. Las


últimas cifras dadas a conocer por la nueva evaluación PLANEA (Plan
Nacional para las Evaluaciones de los Aprendizajes) aplicada por la SEP en
el 2015 confirmó que 5 de cada 10 estudiantes adscritos al nivel de primaria
sólo pueden leer textos sencillos. En tanto, que 3 de cada 10 estudiantes que
4
terminaron la secundaria comprenden textos básicos.
Este mismo panorama se hace presente en el nivel medio superior, en
donde 6 de cada 10 estudiantes no cuentan con las competencias idóneas para
leer y comprender los textos adecuadamente. Estos estudiantes llegan a la
universidad con serias deficiencias de lectura. En cuanto a las prácticas
lectoras de los universitarios un reciente estudio de la ANUIES pone de
manifiesto que el 65% de estudiantes de primer ingreso a la universidad, en el
Valle de México, no saben leer ni escribir correctamente, “Si los estudiantes
no saben leer, si no saben escribir, no tienen la más mínima información
sobre cómo funciona su lengua, entonces, claro que escriben mal, que no
saben leer y fracasan como estudiantes en las distintas carreras en las que se
inscriben. Por eso hay tanta deserción y muchos estudiantes terminan sus
carreras y no hacen tesis, porque no pueden, no entienden cómo se arma un
5
trabajo de investigación”.

La lectura por placer

El placer es el gusto, la satisfacción o la sensación agradable que un


individuo siente respecto de la realización de alguna actividad. También, la
palabra placer es empleada para expresar diversión y entretenimiento. Por
tanto, el placer resulta ser siempre una sensación o sentimiento de tipo
positivo, porque quien lo vive o siente, manifiesta una situación de agrado y
de euforia. La expresión placer se usa frecuentemente para referir la total
satisfacción respecto de algo o que no existe impedimento u obstáculo alguno
6
para la realización de tal o cual acción.

De acuerdo a Wikipedia “El placer puede ser definido como una sensación
o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se
manifiesta cuando un individuo consciente satisface plenamente alguna
7
necesidad…”.
La lectura por placer se puede describir por lo tanto como aquella práctica
que le proporciona al lector una sensación agradable, que se puede manifestar
a través de alegría, diversión, entretenimiento, euforia, satisfacción,
identificación con lo que se lee, relajación, o imaginación, todo esto genera
impulsos a las neuronas del cerebro quienes las registran, las procesan, las
almacenan y las catalogan como experiencias que pueden ser repetidas
innumerables veces, hasta crear hábitos.

Para Antonio Acevedo Linares, el placer de leer es una aventura


maravillosa por la imaginación del lenguaje y es el mejor ejercicio del ocio
creativo. Harold Bloom en su libro Cómo leer y por qué, dice que leer bien es
uno de los mayores placeres que pueda proporcionar la soledad porque en su
experiencia ha encontrado que es el placer más curativo, leer lo devuelve a
uno a la otredad en tanto que la lectura imaginativa es el encuentro con el
otro y por eso alivia la soledad, y solo la lectura constante y profunda
aumenta y afianza por completo la personalidad, y que para leer sentimientos
8
humanos hay que ser capaz de leer humanamente.

Leer por tanto, se constituye en una actividad placentera no obligatoria que


nos lleva a lugares lejanos, a vivir múltiples experiencias que nos enriquecen
como personas, a conocer otras vidas y otros lugares, cuando leemos
aprendemos, disfrutamos, viajamos y soñamos.

La lectura por placer en el contexto universitario: un panorama en las


Universidades en el estado de Tabasco

¿Leen por placer los estudiantes universitarios del estado de Tabasco? Las
respuestas a este interrogante quedaron de manifiesto en un estudio reciente
llevado a cabo en la entidad, denominado: “Las prácticas de lectura de los
estudiantes universitarios: Un estudio comparativo entre la universidad
pública y la universidad privada en el estado de Tabasco”, este estudio
permitió elaborar un diagnóstico sobre las competencias lectoras de los
estudiantes universitarios en 2 universidades: La Universidad Juárez
Autónoma de Tabasco (UJAT) considerada la institución pública de mayor
cobertura y la Universidad Olmeca, la primera universidad privada de la
entidad.

El universo o población de estudio para esta investigación fueron los


estudiantes de nuevo ingreso en ambas universidades en modalidad
presencial, se incluyeron ambos sexos, de todas las licenciaturas y turnos. El
total de estudiantes que ingresaron en el periodo estudiado fueron: 4,500 en la
UJAT y 294 en la Universidad Olmeca.

En nuestra investigación la muestra fue elegida de manera probabilística,


usando un procedimiento aleatorio simple por medio computarizado. Esto
garantizó que todos los elementos del universo tuvieran la misma
probabilidad de ser incluidos en este estudio. El programa para la selección
aleatoria automatizada se diseñó a partir de Visual Basic para Excel. El
cuestionario diseñado para esta investigación constó de 138 reactivos, de los
cuales 53 fueron preguntas cerradas y 85 preguntas abiertas de respuesta
libre. El tiempo de respuesta del cuestionario varió de 45 a 65 minutos.

Conclusiones

Los datos proporcionados por las diversas encuestas y estudios realizados en


el país en relación a la práctica de la lectura por gusto y placer en la sociedad
mexicana, pone de manifiesto que esta sigue siendo una tarea pendiente de
realizar en todos los ámbitos y contextos: educativo, cultural y recreativo. En
los niveles federal, estatal y municipal.

Estos estudios develan también que la lectura por placer viene decayendo,
sobre todo entre los jóvenes, a pesar de que esta tipología de lectura
contribuye a desarrollar las llamadas habilidades blandas: autonomía,
autoliderazgo, coherencia, integridad, capacidad de atención y de escucha,
autorregulación, interés, curiosidad, autenticidad, responsabilidad personal y
social, capacidad de reflexión, proactividad, pasión, motivación intrínseca,
lógica divergente, humildad, aprendizaje continuo, empatía, capacidad de
síntesis y de argumentación, gestión del tiempo, confianza, etc.

En el caso particular de los estudiantes universitarios del estado de


Tabasco, la investigación descrita en este trabajo, pone de manifiesto que las
prácticas de lectura en menor o mayor medida son motivadas en su mayoría
por cuestiones escolares más que por interés cultural, recreativo o de
entretenimiento. De ahí que los textos escolares sean el género al que le
dediquen más tiempo y atención.

En lo que se refiere al índice de títulos leídos y a la cantidad de horas


dedicadas a la lectura por placer, si bien es cierto que de alguna u otra forma
todos los universitarios encuestados realizan el acto lector cotidianamente,
también se da como un hecho específico que no están leyendo lo suficiente,
ni le están dedicando las horas necesarias para coadyuvar al logro de los
estándares de aprendizaje y de su desarrollo personal integral.

Queda también de manifiesto que en los reservorios de los jóvenes lectores


tabasqueños existe un reconocimiento pleno hacia la lectura como un
elemento valioso, que les brinda información, conocimientos, sabiduría,
entretenimiento y cultura.

Al explorar el mundo subjetivo del lector universitario tabasqueño, se


percibe la necesidad de implementar acciones en pro de la lectura que
permitan encaminar sus gustos y preferencias y contribuyan al acercamiento
pleno por y para la lectura, esfuerzos desde el contexto universitario donde se
destinen programas, tiempos, espacios, acervos, oportunidades, lugares donde
el deseo de leer pueda abrirse caminos, en virtud de que para un amplio
sector de ellos, el inicio, el encuentro con la experiencia de la lectura se dio
“sin que fuera necesario ver leer a alguien”, generándose un vacío en su yo
lector.

Bibliografía

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Bogotá, Colombia.2013
Argüelles, Juan Domingo. Estás leyendo… ¿y no lees? Un libro
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2002. 62 p.
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octubre de 2015]. —Disponible en Internet en
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Wikipedia. El Placer. —[Consultada el 20 de octubre de 2015]. —
Disponible en Internet en: https://es.wikipedia.org/wiki/Placer

Ana Beatriz López Romero


Licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad Juárez Autónoma
de Tabasco. Actualmente labora como Bibliotecaria en la Universidad
Olmeca.

Ariel Gutiérrez Valencia


Doctor en Bibliotecología y Estudios de la Información por la Universidad
Nacional Autónoma de México. Miembro del Sistema Nacional de
Investigadores, nivel 1. Es miembro del Sistema Estatal de investigadores de
Tabasco. La UNAM lo ha designado como miembro del comité tutorial del
Programa de Maestría y Doctorado en Bibliotecología y Estudios de la
Información. Ha participado como ponente en diversos congresos y
simposios nacionales e internacionales. Trabaja cotidianamente las líneas de
investigación: Lectura en formato impreso y electrónico en la universidad y
NTIC en la educación universitaria.
Notas
[←1]
La obra editorial, de Stéphane Hessel, ¡Indignaos!
[←2]
CONACULTA. Encuesta Nacional de Lectura.—[Consultada el 20 de
octubre de 2015].—Disponible en Internet en
http://sic.conaculta.gob.mx/encuesta/enl_pdfs.zip
[←3]
Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura, A.C. Encuesta
Nacional de Lectura 2012—[Consultada el 20 de octubre de 2015].
—Disponible en Internet en
http://www.lector.mx/images/noticias/1.%20ENL%202012%20LR.pdf
[←4]
INEE. PLANEA, presentación de resultados nacionales 2015. —
[Consultada el 20 de octubre de 2015]. Disponible en Internet en:
http://www.inee.edu.mx/
[←5]
Rosa Obdulia González Robles (Coord). (2014) Habilidades
lingüísticas de los estudiantes de primer ingreso a las instituciones
de educación superior. México: ANUIES. Disponible en Internet en:
http://publicaciones.anuies.mx/pdfs/libros/Libro197.pdf
[←6]
Definición A, B, C. —[Consultada el 20 de octubre de 2015].—
Disponible en Internet en:
http://www.definicionabc.com/general/placer.php
[←7]
Wikipedia. El Placer. —[Consultada el 20 de octubre de 2015].—
Disponible en Internet en: https://es.wikipedia.org/wiki/Placer
[←8]
Acevedo Linares, Antonio. El placer de leer. —[Consultada el 20 de
octubre de 2015].—Disponible en Internet en
http://www.las2orillas.co/el-placer-de-leer/