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Historia del idealismo.

El realismo metafísico propone que el


mundo existe, que todas las cosas y el
hombre mismo existen, son inteligentes
y además de existir, tienen Ser.

La relación que el hombre puede


establecer con el mundo y con las
cosas inteligentes es de conocimiento;
y para conocerlas tenemos conceptos
de sus esencias que nos permiten
formular juicios. Un realista es alguien
que cuenta con una gran cantidad de conceptos y que cree que es más sabio
cuantos más conceptos reúna.

El conocimiento para el realista es el reflejo en la mente de la realidad misma, o


sea que entre el pensamiento y el objeto del pensamiento hay una perfecta
identidad.

Parménides es el primero en formular conceptos para reflejar la realidad, Platón


mejora ese sistema y Aristóteles lo perfecciona.

La hipótesis para estos filósofos es la misma, las cosas son inteligibles y el


pensamiento coincide con ellas.

El hombre natural y espontáneo es aristotélico y esta concepción se irá arraigando


cada vez más hasta convertirse en una creencia.

A partir del siglo XV, a raíz de los hechos históricos que se producen, como la
pérdida de la unidad religiosa, las guerras santas y el surgimiento del
protestantismo; y de los adelantos científicos, como el descubrimiento de que la
tierra es redonda y ya no es más el centro del universo; se hace absolutamente
imprescindible el replanteo de los principios fundamentales de la filosofía.

Surge la filosofía de Descartes, que tiene que dejar atrás un pasado filosófico
ilustre, pero que ha fracasado.

Esta condición de los nuevos filósofos les exige prudencia, y esta nueva actitud
prudente que el lugar y el momento histórico imponen, es lo que caracteriza al
pensamiento moderno.

La cautela es la que obliga a los filósofos modernos a utilizar un método para


evitar los errores y esta necesidad los aleja de la metafísica y los lleva a elaborar
una teoría del conocimiento, para lograr resolver el problema de si el hombre es
capaz o no de conocer la verdad.
El problema que se plantea Descartes es cómo descubrir la verdad, porque las
verdades que se conocían hasta ese momento ya no tienen más validez.

El pensamiento moderno se va a centrar en despejar toda duda antes de cualquier


afirmación; por eso Descartes busca una primera verdad de la que no se pueda
dudar, transformando la duda en un método para descubrir lo verdadero y cierto.

Descartes no trata de acumular conocimientos sino de obtener por lo menos uno


que sea indudable.

Necesita llegar al conocimiento en forma inmediata, no por medio del concepto


como intermediario entre el objeto y el pensamiento.

Descartes encuentra que el único conocimiento mediato e indudable es el


pensamiento mismo, porque no puede dudar de que está pensando, o sea del
fenómeno de la conciencia.

Es indudable que existo yo y mis pensamientos, dice Descartes, pero es dudoso


que existan las cosas más allá de mis pensamientos.

Por lo tanto, las cosas y el mundo deberán salir del yo, o sea pensar las cosas
como derivadas del yo. Para este problema del idealismo se han propuesto varias
soluciones, que se pueden resumir en dos grandes grupos: las soluciones
psicológicas que proponen los ingleses, como Hume, que consisten en descubrir
las leyes internas del alma humana, por introspección; y las soluciones lógicas,
como la de Kant, que intentan fundamentar la objetividad de la realidad en base a
las leyes del pensar racional.

Que es el idealismo.

El idealismo es la tendencia de idealizar la realidad y por otro lado, es la


posición filosófica que afirma que el mundo exterior es una idea procedente
de la mente del hombre o de un ser sobrenatural. En otras palabras se refiere a
todas las teorías que afirman que el mundo externo no existe
independientemente de la mente humana.

Con respecto a la etimología del vocablo, cuando hablamos de idealismo hacemos


mención a la propensión a presentar a las cosas como perfectas o mejores de
los que son en realidad. Responde a un proceso psíquico que tiende a investigar
a algo o a alguien, de cualidades que en cierto modo no posee.

En el idealismo, se considera el Yo como autentico factor constituyente de la


realidad, y se exaltan los valores de lo irracional, del sentimiento y de la tradición.
Esta teoría idealista es lo contrario a la teoría materialista. Pues la naturaleza
material no es sino un No-Yo “puesto” por el Yo como consecuencia de su
dinamismo interno.
Toda la estructura real se deriva del juego dialectico entre el Yo y sus
manifestaciones, juego regido por la moral del deber, pues, en último extremo, los
fenómenos son sino “materiales sensibilizados del deber”.

En su forma más radical y, muchas veces rechazada, el idealismo es


equivalente al solipsismo; la cual es la creencia metafísica de que lo único de
lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la
realidad que aparentemente le rodea es incognoscible y puede no ser más que
parte de los estados mentales del propio yo.

No obstante, de una forma habitual, el idealista reconoce por completo el


mundo externo o natural, y evita afirmar que éste puede reducirse al mero
hecho de pensar. Existen dos variedades principales del idealismo: el objetivo y
el subjetivo. El idealismo objetivo sostiene que las ideas existen por sí mismas y
que sólo podemos aprenderlas o descubrirlas. Teorías que figuran en esta
variedad se encuentran la de Platón, Leibniz, Hegel, Bolzano, Dilthey y Frege.

Idealismo en la actualidad.

Fue Leibniz quien empleó el término idealista al referirse a Platón y a otros


autores para quienes la realidad es la forma o la idea. Estos autores idealistas o
formalistas sostienen doctrinas diferentes de las ya propuestas por otros autores,
como, por ejemplo, Epicuro , calificado de materialista. La filosofía idealista de la
época moderna se funda igualmente en las ideas, aunque el significado moderno
de la idea no siempre es igual al del platonismo, pero no podemos separarlo de su
sentido antiguo. Algunos autores consideran que es un error atribuir a Platón la
paternidad del idealismo, ya que aunque en Platón hay una teoría de las ideas, es
un idealismo exageradamente realista. El idealismo como doctrina se contrapone
al realismo y reduce lo que podemos percibir por medio de los sentidos y que es
accesible al mero pensamiento, ya que para esta corriente lo que aún no puede
verse, puede ser comprendido. "El idealismo pretende reducir el mundo a una
actividad del espíritu... pretende identificar lo real con lo racional, el objeto con el
sujeto o conciencia".

Representantes

Platón

Nació en Atenas en 429 a.C., de familia noble, perteneciente a la más alta


aristocracia. Su nombre propio era Aristocles. Recibió una excelente educación,
como correspondía a su alta categoría social. También estudió matemáticas y
música, cultivó igualmente la poesía. Recibió sus primeras lecciones de Cratilo y
luego de Sócrates. Su método filosófico es la dialéctica. Murió al cumplir 82 años,
en el 347 a.C., siendo enterrado en el jardín de la Academia.
René Descartes

Es obvio que el objetivo fundamental de Descartes fue el logro de la verdad


filosófica mediante el uso de la razón . Se interesó por la elaboración de un
método, ya que para él no basta con tener talento, sino que hay que aprender a
emplearlo bien.

Descartes, en su filosofía, siempre trató de excluir las impresiones y el


conocimiento por sentidos, ya que, según él, para llegar a una verdad es
indispensable alejarse totalmente de los sentidos y recluirse únicamente en su
interioridad intelectual para así, por medio de la razón, llegar a una verdad y
preservarse de error. Al buscar la verdad se queda únicamente con la razón, ya
que esta funciona desligada de todo el mundo de la experiencia, partiendo de
manera rigurosa de ideas claras y distintas. Parte de la idea para llegar a la
realidad. .

Nicolás Malebranche

Es cartesiano en el orden expositivo del sistema. Para él tampoco las ideas


proceden de los objetos, ni son producidas por el sujeto. Un espíritu finito jamás
puede ser sujeto de ideas infinitas: "todas nuestras ideas claras están en Dios, en
cuanto su realidad inteligible". El único que goza de una perfección no inferior a la
inmutabilidad, necesidad, eternidad e infinitud de las ideas es Dios. Para él, Dios
es quien hace que la persona conozca las cosas inaccesibles.

Godofredo Guillermo Leibniz

Define la sustancia como todo centro de fuerza, de energía y de actividad. Para él


las sustancias son infinitas y conforman la estructura metafísica de los seres, las
cuales él llama " Mónadas ": "La mónada no tiene partes, no posee extensión,
figura ni divisibilidad. Una cosa no posee figura a menos que sea extensa, ni
puede ser divisible a menos que posea extensión. Pero una cosa simple no puede
ser extensa, puesto que simplicidad y extensión son incompatibles". Las mónadas
son los principios constitutivos de las cosas. "La monadología permite resolver
para Leibniz los problemas de las ideas innatas, que fueron determinantes para la
especulación filosófica de siglo". De hecho, acepta el empirismo el cual sostiene
que nada hay en el entendimiento que no haya pasado por los sentidos, y esto
rige para todo, menos para el mismo intelecto.

Emmanuel Kant

Pensamiento

Dice que "nuestro conocimiento deriva en el espíritu de dos fuentes


fundamentales: la primera es la receptividad de las impresiones; la segunda, la
facultad de reconocer un objeto por medio de estas representaciones".
El pensamiento, entonces, resulta de la conjunción de ambas facultades. Intuición
y concepto conforman todos los elementos de nuestro conocimiento. La idea
kantiana es la posibilidad de la existencia que determina el uso del entendimiento
en el conjunto de la experiencia completa.

Juan Teófilo Fichte

Nació en Rammennau en 1762, y murió en Berlín en 1814. De padres proletarios.


Estudió en la Universidad de Jena, de la que llegó a ser profesor, teniendo por
colegas a Schelling y Hegel. Acusado de ateísmo, fue destituido de su cátedra;
marchó a Berlín donde se dedicó a la enseñanza privada y cultivó relaciones con
los románticos, allí mismo muere de tifus, contagiado por su esposa.

Federico Guillermo José Schelling

Nació en Leonberg en 1775 y murió en Bad-Ragaz en 1854. Es una de las figuras


de primer fila del idealismo alemán. Estudió con Hegel y Hölderling en el
Seminario Protestante de Tubinga.

Jorge Guillermo Federico Hegel

Nació en Stuttgart en 1770, de familia protestante y acomodada. Sus primeros


estudios los hizo en el Gimnasio de su ciudad natal. Después estudió filosofía y
telogía en Tubinga. De 1783 a 1800 fue profesor privado (privatdozent), primero
en Berna, con una familia aristocrática, y más tarde en Francfort del Main.
También fue redactor de un periódico de Bamberg, y más tarde rector del
Gimnasio de Nuremberg. En 1816 fue nombrado profesor de Heidelberg, y en
1818 llamado por la Universidad de Berlín, donde muere en 1831.

Clases de idealismo

1. Idealismo Absoluto

Lo que la teoría de la ciencia pretende hacer es desarrollar el sistema de las


formas necesarias de representar y conocer, queriendo ser así, una filosofía
primera u ontología fundamental. A eso era lo que en definitiva quería llegar Kant,
con su deducción trascendental de los conceptos puros del entendimiento.

En cierta forma Fichte se ubica en ese punto del pensamiento de Kant, que de
hecho quiere completar, "ya que a su juicio Kant se ha quedado a medio camino".
Según Kant, Fichte, ha tomado las categorías de la experiencia, y que de ninguna
manera podrá demostrar que dichas categorías forman "el sistema de las formas
necesarias del obrar" y que son únicamente manera de inteligencia pura. Lo que
expresa Fichte es algo exacto.
En Fichte el espíritu lo es todo. Nos encontramos así con la premisa fundamental
del idealismo absoluto, una definida filosofía del espíritu: "Lo absoluto es la idea
universal y única que, juzgando y discerniendo, se especifica en el sistema de las
ideas particulares". Idealismo Absoluto es pensar, ser y verdad, todo es parecido
con el espíritu. En Hegel este idealismo es expuesto diciendo que todo proviene
de la Idea y de su devenir.

2. Idealismo Subjetivo

El punto de partida lo constituye el Idealismo de Kant; pero es el Kant de la Razón


Práctica el que se revela a Fichte como el verdadero Kant. No le interesa a Fichte
el ser y el cosmos, ya que Kant vio en el hombre el valor absoluto. El hombre lo es
todo. El YO de Fichte es la fuente originaria de todo ser cósmico. El Idealismo de
Kant era un idealismo crítico, para Fichte era trazar unas fronteras para el YO
cognoscitivo y volitivo donde no hay límites; por esto llamamos subjetivo a este
idealismo que reduce al sujeto todas y cada una de las cosas, que lo es todo.

Kant vio en el hombre un valor absoluto, pero para él habría algo más que el
hombre, ahora el hombre lo es todo. "El Yo de Fichte es la fuente originaria de
todo el ser cósmico".

3. Idealismo Objetivo

Schelling descubre tras el ser, el espíritu, como auténtico ser y fuente del devenir.
Pero siendo este espíritu independiente de nuestro "Yo". Es de esta forma que
llegamos al idealismo objetivo, expuesto principalmente por Schelling.

Schelling partió del yo infinito de Fichte y de la sustancia Spinociana para


armonizarlos con su yo Absoluto, dando origen al principio de infinitud objetiva. La
proposición de la cual parte toda ciencia es: "Yo soy yo". No hay sujeto sin objeto
ni objeto sin sujeto y su enlace es la representación, pues el yo absoluto debe ser
pensado. El papel principal de la filosofía es resolver el problema de la existencia
del mundo, y este sólo se resuelve teniendo en cuenta la identidad entre sujeto y
objeto cuya distinción debe trascender el absoluto.

4. Idealismo Trascendental

En el apriorismo de la forma vio Kant el carácter revolucionario de su filosofía.


Hasta ahora se admitió que todo nuestro conocimiento tenía que regirse por los
objetos; Kant invierte los términos estableciendo que los objetos se han de regir
por nuestro conocimiento. Esto es lo que en Kant se conoce como su giro
copernicano.

Además de fundar la matemática como ciencia, la Estética trascendental tiene otra


consecuencia importantísima para Kant: «hemos probado suficientemente que
todo lo que es intuido en el espacio o en el tiempo, esto es, todos los objetos de
una experiencia posible para nosotros, no es otra cosa que fenómenos, es decir,
simples representaciones que (...) no tienen fuera de nuestro pensamiento
existencia fundada en sí» (Cfr. Crítica del Juicio).

Lo que quiere decir Kant es lo siguiente: sólo podemos conocer las cosas en la
medida en que están sometidas a las formas de nuestra sensibilidad, y puesto que
el espacio y el tiempo no son propiedades reales de las cosas sino algo puesto por
el sujeto, es evidente que no podemos conocer jamás las cosas tal como son en sí
mismas, sino sólo las cosas tal como nos aparecen. A lo que aparece al sujeto,
Kant la llama "fenómeno", y a la cosa en sí, "noúmeno". Usando esta terminología,
podemos resumir lo que venimos diciendo: no podemos conocer el noúmeno, sino
sólo los fenómenos. Las cosas en sí, precisamente porque son en sí y no en
nosotros, son incognoscibles.

A esta doctrina, según la cual conocemos todos los fenómenos como simples
representaciones y no como cosas en sí mismas, Kant le da el nombre de
"idealismo trascendental".

Actualidad del pensamiento

Hoy el idealismo está muy desvirtuado, porque con el avance de las ciencias y de
la técnica en general, gana mucho más terreno lo que pueda demostrarse, lo
tangible y matemático, incluso se utiliza el término idealista de manera peyorativa,
dándole una connotación de lo que es ilógico, e imposible de realizarse.

El idealismo como un método científico es muy cuestionado en la actualidad,


porque éste admite que lo que no puede verse puede ser comprendido; pero para
el hombre de hoy lo que rige es "ver para creer", "ver para entender".

La idea sigue siendo una parte muy importante dentro de todas las ciencias, que
es aceptada y colocada como importante, incluso fundamental, el problema radica
en cómo pasar esas ideas a sustancias tangibles, cómo objetivarlas sin pasar al
materialismo.

El idealismo contempla que el materialismo reduce el conocimiento, negando la


parte espiritual, intangible; para el materialismo el idealismo es un conocimiento
etéreo, abstracto, difícil o imposible de objetivar.

Siguen existiendo disciplinas filosóficas, científicas, sociales y religiosas que


fundan su conocimiento en el idealismo, el mundo teórico de estadísticas,
consultas y especulaciones, éstas disciplinas son cada vez menos válidas y más
cuestionadas e ignoradas.

Podría decirse que el idealismo es sólo un referente, una meta proyectativa, pero
no un medio concreto de conocimiento y verdad. Hacia el idealismo apunta el
hombre de hoy, pero sabiendo la imposibilidad de llegar hasta éste, cifra su verdad
en el realismo u otros métodos empiristas o materialistas.

Ciertamente nuestro mundo no es idealista, si bien no se desconoce en absoluto,


hay que admitir que no es la vía de conocimiento que satisface las expectativas y
búsquedas del hombre actual.

Historia del materialismo.

Doctrinas materialistas del Antiguo Oriente

Los primeros vestigios que se tienen de


la doctrina materialista se remontan a
fines del tercer y principios del segundo
milenio a. de n. e. en las culturas egipcia
y babilónica, donde se formaron las
primeras concepciones materialistas
espontáneas. También y un poco más
tarde pero con mayor integridad se la
encuentra en la filosofía de la India y
China Antigua.

En monumentos de la cultura egipcia antigua se menciona por ejemplo «el agua


fría creadora de todos los seres y de la que proceden todas las cosas, así como el
aire que llena el espacio y se halla en todas partes», lo cual muestra que ya en
ese entonces se planteaba en forma embrionaria la cuestión del origen material de
los fenómenos naturales. O puede que hayan interpretado estos elementos desde
un punto de vista netamente simbólico.

En la cultura babilónica, por ejemplo, nos encontramos con el astrónomo Seleuco


(siglo II a. de n. e.) quien ya en ese entonces formuló conjeturas acerca de la
estructura heliocéntrica del mundo.

En la India Antigua aparece a mediados del I milenio a. C. en la doctrina Lokaiata


(o escuela de los chārvākas) que sostenían que el mundo era material, compuesto
de cuatro elementos primigenios: la tierra, el agua, el fuego y el aire. De estos
elementos se formaban también los seres vivos, incluido el ser humano, los cuales
luego de morir se descomponían nuevamente en estos elementos. Los chārvākas
además, sometieron a crítica las doctrinas religiosas imperantes en esa época
sobre la existencia de Dios, el alma y el mundo del más allá, demostrando que al
morir el cuerpo, desaparecía la conciencia, por lo que consideraban absurda la
doctrina de la transmigración de las almas.

El materialismo de los chárvakas se hallaba íntimamente relacionado con su


ateísmo. Posteriormente en la corriente Sāṃkhya (cerca del año 600 a. C.) se
sostenía que el carácter material del mundo se desarrollaba a partir de una
substancia primigenia (prakriti); pero el logro más importante de esta corriente fue
el postulado de que el movimiento, el espacio y el tiempo son propiedades
inseparables de la materia.

A medida que se desarrollaba la filosofía hindú antigua, la concepción de la


materia compuesta por los cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra) fue
sustituida por representaciones más desarrolladas basadas en la estructura
atomista del mundo. En las escuelas filosóficas Nyāya y Vaiśeṣika surgen las
ideas de que el mundo se compone de pequeñas partículas de diversa cualidad
que se hallan en el éter, en el espacio y en el tiempo. Estas partículas serían
eternas, increables e indestructibles, al tiempo que los objetos compuestos de
ellas serían mutables, inestables y transitorios. Estas ideas materialistas ejercieron
un fuerte influjo sobre escuelas y doctrinas religiosas de la época, como por
ejemplo en la escuela religiosa Mīmāṃsā, la cual reconocía la realidad del mundo,
cuyo ser no depende de ningún creador, existe eternamente y se compone de
partículas regidas por la ley autónoma del karma. En la China Antigua
encontramos la doctrina materialista en la teoría del conocimiento de Mozi (479-
381 a. C.) en oposición a Confucio. Aportes importantes también las dio el
Taoísmo, cuyo creador Lao-Tse (siglos VI a. C. a IV a. C.) sostenía que el mundo,
que es eterno, se halla en movimiento y mutación continuos. El movimiento, según
los taoístas, es regido por el Tao (ley natural), que si bien es un concepto
abstracto y metafísico, es al mismo tiempo anti-espiritista ya que al Tao se lo
considera inmaterial pero natural, y no de origen divino o sobrenatural, por lo que
la cosmovisión taoísta resulta en una dialéctica materialista-metafísica, dualmente
naturalista y no espiritista.

Materialismo de la Grecia Antigua

Desde el siglo VI a. C. la filosofía se desarrolla con mayor ímpetu en la Grecia


Antigua y post moderna. Allí la corriente materialista surge en controversia con la
religión principalmente en los filósofos representantes de la llamada escuela de
Mileto; Tales de Mileto (ca. 624-547 a. C.), Anaximandro (ca. 610-546 a. C.) y
Anaxímenes (ca. 585-525 a. C.). Según la doctrina de Tales, el agua es el
principio de todas las cosas; todo procede del agua y todo se convierte en agua.

Anaximandro tomó como sustancia primaria de todo lo existente el apeiron,


principio indeterminado que engendra las cosas y los fenómenos mediante el
movimiento y la segregación de contrarios tales como «lo húmedo y lo seco», «lo
frío y lo cálido» «lo dulce y lo salado». Según esta doctrina todo se encuentra en
constante rotación, una cosa surge del apeiron y otra desaparece y se decompone
transformándose en apeiron, lo cual siguiendo un curso materialista hace uno de
los primeros intentos de representar el mundo dialécticamente, en movimiento.

Materialismo en la Edad Media

En la Edad Media domina la religión en todas las esferas de la vida espiritual de la


sociedad. La filosofía se convierte en ese periodo en sirvienta de la teología,
justificando y argumentando los dogmas religiosos y demostrando su veracidad e
inmutabilidad. En dicho periodo se presta especial atención al problema de la
correlación de las ideas generales y de las cosas del mundo sensible y la pugna
entre el materialismo y el idealismo se centra en resolver la cuestión de la
correlación de lo singular y lo general, de las ideas generales y las cosas
particulares.

En ese sentido, los materialistas afirman que lo universal no puede existir en la


realidad y tanto menos antes de lo singular. En la realidad existen solo las cosas
singulares y lo general es solo denominación que no refleja nada y por eso no
existe en la realidad. A esta corriente materialista se le denominó nominalismo.

Al mismo tiempo en los siglos III y IV en China perdió rápidamente el papel la


ideología confuciana, propagándose el misticismo religioso de la secta taoísta y
penetró cada vez más el budismo en la India.

Los pensadores materialistas de aquella época intervinieron contra ese misticismo


e idealismo.

Fan Zhen (siglo V a VI) propagaba la idea de que no existe el mundo del más allá
y que el alma del hombre es una forma de existencia del cuerpo y desaparece al
morir el hombre.

Los confucianos de los siglos VII a IX adelantaron algunas proposiciones


materialistas pero más tarde renunciar, culminando con una doctrina idealista
neoconfucionista.

Materialismo de la época del Renacimiento

Italia fue el primer país en el que comenzaron a desarrollarse las relaciones


capitalistas. Desde el punto de vista económico, la región más desarrollada era el
norte, con sus repúblicas marítimas comerciales de Venecia y Génova, y la
industrial de Florencia. En el centro de la atención de los pensadores avanzados
de la época quedó la persona humana. Los ideólogos de la burguesía ascensional
que necesitaba la libertad de desplazamiento, la libre empresa y la libertad de
comercio, soñaban con liberar al hombre del despotismo feudal.

Esta nueva dirección de la cultura fue denominada «humanismo» (del latín


humanus, ‘humano’). La vieja sentencia de «soy hombre y nada humano me es
ajeno» se convirtió en la divisa de los humanistas. La particularidad del
pensamiento filosófico del Renacimiento es su carácter antiescolástico. Debe
tenerse en cuenta que la escolástica, tanto por el lado de la Iglesia como del
Estado, fue durante toda la Edad Media la filosofía oficial y se impartió en la
mayoría de las universidades. A diferencia de la escolástica, la filosofía de los
humanistas dejó de ser sirvienta de la teología. En oposición a la escolástica y a la
teología de la Edad Media comenzó a desarrollarse en Italia la filosofía
materialista.
Dos filósofos italianos

Bernardino Telesio (1509-1588) dio un importante paso en el desarrollo de la


filosofía de Italia. Fundó una academia filosófica en la que por oposición al
aristotelismo medieval se propagaba el estudio empírico de la naturaleza. Su
principal obra se titula De la naturaleza de las cosas conforme a sus propios
principios. En lo fundamental era materialista y sostenía que existe objetivamente
la materia eterna e inmutable, homogénea, increada e indestructible. Pero, al
mismo tiempo, se inclinaba hacia la idea de que todas las fuerzas de la naturaleza
están animadas. Como fuente del movimiento de la materia, Telesio señalaba la
oposición del calor y del frío.

El gran pensador italiano Giordano Bruno (1548-1600) sacó conclusiones


profundamente materialistas y ateas de la teoría heliocéntrica de Copérnico. Nació
en Nola (cerca de Nápoles). A los quince años entró en la orden de los dominicos.
Gracias a su esfuerzo tenaz e independiente se convirtió en uno de los hombres
más cultos de su tiempo.

Por sus ideas avanzadas fue acusado de herejía y excomulgado. Viose obligado a
huir de Italia y, durante largos años, tuvo que vagar por Suiza, Francia, Inglaterra y
Alemania, difundiendo en todas partes su concepción materialista del universo.

En 1592 regresó a Italia, donde fue capturado por la Inquisición y arrojado a la


cárcel. Pese a las torturas que sufrió, no se retractó de sus convicciones, siendo
condenado a muerte. «Tenéis más miedo al pronunciar mi sentencia que yo al
escucharla», dijo Bruno dirigiéndose a sus verdugos. Finalmente, el 17 de febrero
de 1600 fue quemado vivo en la Plaza de las Flores (en Roma).

Materialismo metafísico (mecanicista). ss. XVII y XVIII

Con el surgimiento de las relaciones capitalistas de producción, se fomenta la


producción, se despliega la industria y el comercio, lo cual requiere el
conocimiento concreto de las leyes del mundo circundante y aparece la necesidad
de estudiar e indagar la naturaleza. Esto le da un impulso a la filosofía la cual se
proclama como ciencia llamada a averiguar las verdades que ayudan en la vida
práctica y orientan la creación de valores materiales, se declaran falsos los
postulados de la filosofía medieval y a su método por la inducción a errores y se
ofrecen nuevos medios de investigación y métodos para conocer la verdad.

Uno de los principales filósofos de esta corriente fue Francis Bacon (1561-1626),
quien criticó duramente la filosofía idealista, empezando por la Antigüedad y
llegando hasta el Medioevo, por haberse convertido en sirviente de la teología y
haber llegado a fundamentar sus tesis con dogmas religiosos, por su carácter
especulativo, la vacuidad y la inconsistencia de sus postulados. Bacon
consideraba la experiencia como fundamento del proceso de conocimiento si se
libraba al hombre y a su conciencia de todo tipo de prejuicios. Defendía el mundo
material infinito y eterno siendo una de sus propiedades fundamentales el
movimiento, que Bacon reducía a unas cuantas formas.

Materialismo francés del siglo XVIII

El clérigo francés Pierre Gassendi (1592-1665) representó la tradición materialista


en oposición a los intentos de René Descartes (1596-1650) de proporcionar a las
ciencias naturales con cimientos dualistas. También siguieron el sacerdote
materialista y ateo Jean Meslier (1664-1729), Julien Offray de La Mettrie, el franco-
alemán barón d'Holbach (1723-1789), el enciclopedista Denis Diderot (1713-1784),
así como otros pensadores franceses de la Ilustración; también en Inglaterra John
Stewart (1747-1822), cuya insistencia en ver a la materia como dotada de una
dimensión moral tuvo un impacto importante en la poesía filosófica de William
Wordsworth (1770-1850). Arthur Schopenhauer (1788-1860) escribió que "... el
materialismo es la filosofía del sujeto que olvida tenerse en cuenta a sí mismo". 4
Afirmó que un observador sólo puede conocer objetos materiales a través del
cerebro y su particular organización. El antropólogo materialista y ateo Ludwig
Feuerbach (siglo XIX) señalaría un nuevo cambio en el materialismo en su libro
The Essence of Christianity (La esencia del Cristianismo, 1841), que proporcionó
una visión humanista de la religión como la proyección externa de la naturaleza
interior del ser humano. El materialismo de Feuerbach influiría posteriormente de
forma notable en Karl Marx.

Más recientemente, pensadores como Gilles Deleuze han intentado repensar y


fortalecer las ideas clásicas del materialismo.5 Teóricos contemporáneos como
Manuel DeLanda, trabajando en el marco de este revitalizado materialismo han
venido a ser clasificados como 'nuevos materialistas'.6

Materialismo dialéctico

Creado a mediados del siglo XIX por Karl Marx y Friederich Engels y desarrollado
posteriormente por Vladímir Ilich "Lenin" en la nueva situación histórica. Marx y
Engels, volteando la dialéctica idealista de Georg Hegel "de arriba hacia abajo",
proveyeron al materialismo con un proceso de cambio cuantitativo y cualitativo
llamado materialismo dialéctico, y con una visión materialista de la historia,
conocida como materialismo histórico. Otros filósofos rusos siguieron esta línea de
pensamiento como Visarión Belinski, Aleksandr Herzen, Nikolái Chernyshevski,
Nikolái Dobroliúbov.

Que es el materialismo.

El materialismo es la idea que postula que la materia es lo primario y que la


conciencia existe como consecuencia de un estado altamente organizado de ésta,
lo que produce un cambio cualitativo.
En cuanto a la relación del pensamiento humano y el mundo que nos rodea y la
cognoscibilidad de ese mundo, el materialismo afirma que el mundo es material y
que existe objetivamente, independientemente de la conciencia. Según esta
concepción, la conciencia y el pensamiento se desarrollan a partir de un nivel
superior de organización de la materia, en un proceso de reflejo de la realidad
objetiva.

El materialismo también sostiene que la materia no ha sido creada de la nada,


sino que existe en la eternidad y que el mundo y sus regularidades son
cognoscibles por el humano, ya que es posible demostrar la exactitud de ese
modo de concebir un proceso natural, reproduciéndolo nosotros mismos,
creándolo como resultado de sus mismas condiciones y además poniéndolo al
servicio de nuestros propios fines, dando al traste con la “cosa en sí, inasequible”.

Las afirmaciones del materialismo entran en oposición con las del idealismo. Al
afirmar que sólo hay una "clase de sustancia" (la materia) el materialismo es un
tipo de monismo ontológico.1

La oposición entre el enfoque materialista y el enfoque idealista es una de las


polémicas filosóficas más antiguas y persistentes. En el siglo XVII el término
«materialismo» se solía usar principalmente en el sentido de representaciones
físicas acerca de la materia. En ese sentido las ciencias naturales modernas
tienen un enfoque completamente materialista.

Desde comienzos del siglo XIX, por influencia del materialismo histórico, el término
pasa a usarse también en contexto de las ciencias sociales. En ese sentido el
materialismo se refiere a varios marcos teóricos que buscan las causas de los
procesos históricos y el cambio cultural en causas materiales. Para este
materialismo de tipo histórico las causas últimas de los fenómenos sociales están
determinadas por factores materiales y rechaza explícitamente las explicaciones
en las que intervienen factores sobrenaturales, tomando como un hecho la
irrelevancia científica de Dios, de espíritus y de una supuesta inteligencia del
mundo en el devenir histórico. De acuerdo con el materialismo, las causas últimas
deben buscarse en factores medibles o aprehendibles empíricamente. 2

Aunque históricamente el materialismo histórico se popularizó en el seno del


marxismo, donde sigue siendo un tema principal, se encuentran antecedentes
anteriores a Marx. Actualmente está presente en antropología, teoría de la historia
o sociología, haciendo que el materialismo histórico englobe a toda una serie de
elaboraciones teóricas no necesariamente marxistas. Fuera del campo del
marxismo, el materialismo de tipo histórico es la hipótesis de que los rasgos
definitorios de las sociedades humanas y la evolución histórica de las mismas ha
estado determinada por factores materiales (tecnología disponible, sistema de
producción, características geográficas y climáticas). Debido al intento de
establecer las ideas del materialismo histórico de modo independiente a la versión
marxista del mismo, se han acuñado términos nuevos como: materialismo cultural,
funcionalismo ecológico, determinismo geográfico, determinismo económico, y
otros, que pueden ser considerados como concepciones materiales de la Historia.
Diversos autores académicos como Jared Diamond o Marvin Harris han tratado en
detalle la evolución histórica de extensas áreas geográficas, y tratando de explicar
rasgos definitorios de la sociedad a partir de factores materiales, señalando que
este tipo de factores son los preponderantes cuando se trata de entender la
evolución de las sociedades y las civilizaciones.

Materialismo en la actualidad.

El materialismo es una corriente de la filosofía que surge estricta y exclusivamente


como contrapartida de otra, denominada idealismo, para responder a aquella
cuestión fundamental de la filosofía sobre qué es primero: el pensamiento o lo
material. Entonces y como se desprende ya desde el nombre que se le atribuyó, el
materialismo le da absoluta preeminencia al mundo material, siendo que siempre
lo material precederá al pensamiento.

El concepto no afecta sólo a la visión filosófica del mundo sino también a la


ciencia. Aunque en las ciencias naturales los enfoques no-materialistas quedaron
descartados hace mucho tiempo, en ciencias sociales ha existido en los últimos
siglos una polémica en torno al materialismo como enfoque de investigación. Más
recientemente Marvin Harris propuso un enfoque de investigación materialista de
las culturas y las sociedades llamado materialismo cultural. E, incluso, Paul y
Patricia Churchland han promovido un nuevo enfoque no reduccionista de
materialismo, conocido como materialismo eliminativo que sostiene que algunos
fenómenos mentales en realidad no existen y que hablar de estos conceptos,
como se hace en psicología popular es algo así como dar crédito a las
enfermedades causadas por el diablo. En España, un representante actual del
materialismo con una línea de pensamiento similar es por ejemplo Martín López
Corredoira, 7 8 9 10 al abogar por una visión del mundo en la que todo lo existente
es materia-energía física siguiendo sus correspondientes leyes naturales y
excluyendo la posibilidad de cualquier otro ente no-material (mente, libre albedrío,
persona en tanto que ser con identidad propia, sentimientos,...), o relegándolo a
mera representación mental de algo inexistente en sí.

El materialismo ha sido entendido frecuentemente como una forma enteramente


científica y racionalista de ver el mundo, particularmente por pensadores religiosos
que se le oponen y por marxistas. El materialismo como principio filosófico o
científico típicamente contrasta con el dualismo, la fenomenología, el idealismo y
el vitalismo.

La definición de «materia» en el materialismo filosófico moderno comprende a


todos los entes científicamente observables, como la energía, fuerzas y la
curvatura del espacio. Muchos autores del siglo XX, particularmente
epistemólogos y filósofos de la ciencia, prefieren la denominación de fisicalismo
porque carece tanto de las connotaciones emocionales de la palabra
«materialismo» como de las restricciones históricas asociadas a éste. Enfatiza lo
físico, sea materia o energía.

Exactificación del materialismo

Mario Bunge sostiene que el materialismo moderno debe ser "lógico y científico"
considerando como inadecuadas las definiciones más difundidas del concepto de
materia ofrecidas en el pasado. La "nueva ontología" se caracterizaría por
simultáneamente ser exacta, sistemática, científica, materialista, dinamista,
emergentista y evolucionista cuya denominación más adecuada sería la de
materialismo científico.1

Uso coloquial como sinónimo de consumismo

En el lenguaje común es usado como una etiqueta peyorativa para un estilo de


vida que busca riqueza, dinero y comodidades en lugar del desarrollo espiritual o
mental. Este término no tiene que ver con la posición de filósofos o científicos
materialistas, sino que se identifica con el término consumismo.