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Presentación

Costa Rica se encuentra inmersa en un proceso de crecimiento acelerado


de su población adulta mayor. Los cambios asociados a este envejecimiento
poblacional y los retos que conlleva son inéditos en la historia del país y deben
ser enfrentados en un plazo relativamente corto, con el fin de propiciar un
envejecimiento y una vejez con calidad.

Con el propósito de contribuir a la discusión y el análisis de los retos y desafíos


que plantea el envejecimiento poblacional y de aportar insumos de utilidad
para atender sus repercusiones en la sociedad costarricense, se elaboró el
Primer Informe del Estado de Situación de la Persona Adulta Mayor en Cos-
ta Rica, que permite iniciar un sistema de seguimiento a la situación de este
grupo etario. En este Informe se examinan los derechos, la salud, la seguridad
económica, la participación, el acceso a servicios y, en general, las condicio-
nes de vida de las personas de 65 años y más, con el objetivo de reconocer la
contribución de las personas adultas mayores al desarrollo del país, así como
resaltar las oportunidades asociadas al envejecimiento demográfico.

Por medio de este informe, la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Consejo


Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM) participan activamente en
el proceso de transformación social que los cambios en la población requie-
ren, suministrando información relevante y oportuna para una deliberación
responsable respecto de las políticas públicas que permitan la atención de las
necesidades y los derechos de las personas adultas mayores de Costa Rica.
Además, desean que esta investigación represente una valiosa oportunidad
para reflexionar y comprender que el hecho de envejecer afecta a todos. El
conocimiento de la situación de las personas adultas mayores debe servir para
adquirir conciencia de que, al responder a las necesidades e inquietudes de
las actuales personas adultas mayores, crearemos la cultura que permita una
vida mejor en la edad adulta mayor para la mayoría de nosotros, que cada
vez viviremos hasta una edad más avanzada.

Dra. Yamileth González García Dra. María Pérez Yglesias


Rectora Vicerrectora de Acción Social
Universidad de Costa Rica Universidad de Costa Rica

MSc. Lidieth Barrantes Murillo


Presidenta
Junta Rectora CONAPAM

I
Prólogo

Desde hace varios años, están cambiando las características de la pobla-


ción de Costa Rica y, con ello, las características de la sociedad. Otras inicia-
tivas de seguimiento de la realidad del país han señalado ya la importancia
de atender las consecuencias del cambio demográfico. Estas, que tienen múl-
tiples expresiones, ocurren a los diversos grupos poblacionales en momentos
diferentes. Se han documentado los cambios de la formación de la familia,
del número y de las características de los y las jóvenes y otros de igual impor-
tancia. Uno de los cambios más acelerados es el envejecimiento de la pobla-
ción y, para conocer sus consecuencias sociales, económicas y políticas, aún
se requiere mayor investigación.

Este informe se aboca al estudio del grupo poblacional que, en los próximos
años, experimentará el crecimiento más explosivo e inédito: las personas adul-
tas mayores. El I Informe de situación de la persona adulta mayor se origina en
la visión compartida de la Universidad de Costa Rica y del Consejo Nacional de
la Persona Adulta Mayor sobre la necesidad de conocer, de forma más exhaus-
tiva, la situación de la población adulta mayor.

El desarrollo del proyecto es resultado de un esfuerzo conjunto del Centro


Centroamericano de Población, la Escuela de Nutrición, y el Programa inte-
gral para la persona adulta mayor de la Vicerrectoría de Acción Social de
la Universidad de Costa Rica. También ha colaborado la Escuela de Historia.
Este esfuerzo llevado a cabo desde la Universidad, ha contado con el apoyo
decidido del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor, el cual ha acom-
pañado de manera constructiva, respetuosa y alentadora el proceso de ela-
boración del Informe.

Desde su formulación original, el objetivo del Informe ha sido entender el pro-


ceso de envejecimiento de la población costarricense desde una perspectiva
que, por un lado, abarque los distintos ámbitos de la situación de la perso-
na adulta mayor y, por otro, muestre que la situación actual de las personas
adultas mayores está inexorablemente vinculada a la realidad que deberán
enfrentar las futuras generaciones de adultos y adultas mayores quienes ya
forman parte de la población del país.

Poner en marcha un proceso de investigación que abarque todos aquellos


aspectos relacionados con las condiciones de vida de la población adulta
mayor fue la primera tarea que enfrentó el equipo coordinador del Informe.
Para ello, se contó con el concurso de un consejo consultivo integrado por
profesionales relacionados con la temática, a quienes, por su formación y ex-
periencia, se les invitó a formar parte, de manera voluntaria, de este grupo.
Las deliberaciones de los integrantes de este consejo, quienes aportaron su
tiempo en distintas reuniones y para revisar varios documentos, alimentaron la
toma de decisiones acerca del rumbo y el enfoque de Informe.

Además de varios invitados a título personal, por su trayectoria en el tema,


el consejo consultivo estuvo constituido por representantes de las siguientes
instituciones: Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor; Ministerio de Edu-
cación Pública –Educación de Adultos–; Centro Centroamericano de Pobla-
ción; Escuela de Nutrición, y Posgrado en Gerontología de la Universidad de
Costa Rica; Caja Costarricense de Seguro Social, Asociación Gerontológica
Costarricense, Despacho Apoyo Social del Ministerio de la Presidencia, Hos-
pital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes; Univer-
sidad Estatal a Distancia, Dirección Servicios de Salud del Ministerio de Salud y
Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos.

III
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Una primera tarea solicitada a este consejo fue identificar y priorizar los temas
del informe, el enfoque y su estructura. A partir de esta definición, el equipo coor-
dinador procedió a elaborar los términos de referencia para cada capítulo y la
búsqueda de profesionales quienes pudieran desarrollarlos de la mejor manera.

Esta búsqueda significó un proceso complejo y constituyó, en sí misma, un


hallazgo importante. Si bien existe un conjunto de profesionales que han de-
dicado esfuerzos al estudio de este grupo poblacional, también hay vacíos
importantes respecto a varios temas. Estos se producen, por un lado, porque
la investigación es reciente y no se ha avanzado aún lo suficiente; por otro,
porque la información que se produce en el país no permite profundizar cier-
tos aspectos específicos. Ejemplo de lo primero es lo poco que conocemos
de manera sistemática de lo que ocurre en el seno de las comunidades con
respecto a la población adulta mayor; ejemplo de lo segundo es la capaci-
dad limitada de documentar las ocasiones en que se lesionan los derechos
de las personas adultas mayores o de describir adecuadamente el cuadro
completo de su estado de salud.

En algunos casos se requieren mayores esfuerzos de investigación desde la


academia, en otros, de sistematización más detallada de información que ya
existe en los registros de las instituciones, y aun, en otros, el poner en práctica
y, por ende, financiar instrumentos adecuados para recopilar la información
que permita el diseño de intervenciones específicas.

De esta forma, el proceso de identificación y de consolidación de la


participación de los colaboradores de este estudio fue una muestra de
que en nuestro país el tema del envejecimiento poblacional y de todas
las temáticas relacionadas con la persona adulta mayor es aún incipien-
te. A este respecto, hay algunos esfuerzos en marcha que han permitido
el tratamiento de ciertos temas, por ejemplo, CRELES, el estudio sobre
longevidad y envejecimiento saludable que lleva a cabo el Centro Cen-
troamericano de Población de la Universidad de Costa Rica por medio
de un seguimiento sistemático de la población adulta mayor del país.

Cada tema desarrollado se puso en discusión ante el consejo consultivo y ante


grupos de expertos en las distintas temáticas con el fin de validar sus contenidos y
mejorar sus enfoques. De esta manera, entre mayo de 2007 y agosto de 2008 se
realizaron diez talleres y un número importante de consultas a distintos profesio-
nales. Al final de cada capítulo, se enumeran las personas quienes colaboraron
de distinta forma con su elaboración. Pero como esto siempre implica el riesgo de
omitir, en general manifestamos nuestro agradecimiento a todas y cada una de
las personas quienes, de una u otra manera, tuvieron que ver con el Informe.

La estructura final del Informe quedó constituida por diez capítulos distribuidos
en cuatro secciones y un capítulo adicional de indicadores para el seguimien-
to de la situación de las personas adultas mayores, que incluye un conjunto de
indicadores adoptados por distintas agencias y foros internacionales.

La primera sección sobre envejecimiento poblacional y persona adulta


mayor, contiene capítulos que informan sobre el cambio demográfico que
implica el envejecimiento, y permite la caracterización de esta población y
su ubicación geográfica. Concluye con una reflexión sobre los aportes de las
personas mayores desde la cotidianidad.

La segunda sección enfatiza los aspectos relacionados con la seguridad


económica y el apoyo social; se examina la relación de la población adulta
mayor con respecto a pobreza, ingreso, empleo y pensiones. Además, se ana-
liza la naturaleza de las redes sociales de apoyo con que cuentan las personas
adultas mayores en el país.

IV
La tercera sección incluye la descripción del estado de salud de las personas
adultas mayores y se evalúa el acceso y el uso de los servicios de salud desde
su perspectiva y la del principal prestatario público de servicios de salud.

La sección denominada “Derechos y ciudadanía plena”, desarrolla el tema


de las oportunidades de participación social de las personas adultas mayores.
Además, realiza un recorrido por la legislación vigente que pretende garanti-
zar el cumplimiento de los derechos que amparan a este grupo. Finalmente,
se hace evidente un problema creciente pero aún insuficientemente docu-
mentado, como es el maltrato, la negligencia y el abandono hacia la pobla-
ción adulta mayor.

La investigación es siempre falible y, como tal, el Informe no pretende con-


tener todas las respuestas y tiene aun un espacio importante para superarse.
Pero, quizá, lo más valioso es que contiene preguntas. Preguntas que se ori-
ginan en el conocimiento incompleto de un grupo poblacional al que el país
debe mirar con cuidado. Las interrogantes que nos hagamos hoy acerca de
la población adulta mayor son, en realidad, preguntas sobre nuestro propio
futuro y el de nuestra sociedad.

Al final de un camino que resultó más lleno de novedades y complejidades


que las que originalmente se habían vislumbrado, se tiene en este Informe un
primer peldaño sobre el cual se pueden visualizar ahora las distintas realidades
en que vive la población adulta mayor. Algunas partes son eminentemente
informativas, otras proporcionan una mirada más exhaustiva y otras reflejan
el conocimiento que nos falta. Pero más importante todavía es ofrecer un pri-
mer instrumento de deliberación sobre las acciones necesarias para mejorar
la calidad de vida de quienes pertenecen hoy a este grupo poblacional y de
quienes pertenecerán en el futuro.

Xinia Fernández Arodys Robles

V
Sinopsis del informe

El examen detallado de las condiciones de vida de las personas adultas


mayores permite enlazar la historia de los logros o los desaciertos del país
evidenciada por la situación de quienes tienen 65 años y más con las tareas
pendientes para el futuro. La situación actual y las características que se
describen en el Informe se formaron durante décadas del pasado siglo y son
el resultado de la forma en que se entretejieron las vidas de las personas y
los cambios en la sociedad. Atestiguan también las posibilidades futuras al
identificar aquellos cambios necesarios o procesos en marcha cuyo conoci-
miento identifica acciones específicas que deben tomarse.

El crecimiento mismo del número de personas adultas mayores y el explosivo


aumento que estamos presenciando, dan cuenta de algunos de los aciertos
del país. Durante las últimas cuatro décadas del siglo pasado se amplió la
cobertura de servicios de salud y se pusieron en práctica intervenciones que
condujeron a una disminución considerable de la mortalidad. Así la esperanza
de vida al nacer pasó de algo más de 65 años en la década de los sesentas
a la actual de 79.2 años en el 2007. Este proceso, y la disminución del número
de hijos por mujer que tuvo lugar paralelamente, modificaron la estructura
por edad del país. La consecuencia fue la mayor importancia de los adultos
mayores en la población total, que será todavía aún más.

El cambio en la estructura por edad entrelaza el desarrollo del país y las carac-
terísticas de la población. El crecimiento de la población en edad de trabajar
produjo una primera ventana de oportunidad en la que en las familias se hicie-
ron más pequeñas pero con un mayor número de perceptores potenciales de
ingreso. Una segunda ventana o bono demográfico tiene lugar a medida que
esas generaciones de gran tamaño empiecen a salir de la fuerza de trabajo.
Las condiciones en que esto ocurra tienen importantes implicaciones para el
desarrollo. La oportunidad de una mayor densidad de capital por trabajador
que produce el segundo bono demográfico solo se puede aprovechar si estas
generaciones han acumulado ahorros a lo largo de su vida.

Las condiciones para ello fueron diferentes en el pasado. Así lo muestra la


baja escolaridad promedio de las personas adultas mayores del país y la pro-
porción de ellos que no tuvo educación alguna porque les tocó asistir a la
escuela cuando la cobertura de la educación era mucho menor.

Ello implica que muchos tuvieron una vinculación desventajosa con el mer-
cado de trabajo y, por ende, fueron menores sus posibilidades de ahorro. Solo
un 41% de los adultos mayores tiene una pensión contributiva y esta propor-
ción es aún menor en las mujeres. Junto con la vivienda propia, el tener una
pensión contributiva es uno de los factores de protección ante la pobreza de
mayor importancia. La importancia de esta previsión para la vejez la subraya,
por un lado, la baja incidencia de la pobreza entre quienes tienen pensión
contributiva y también la alta incidencia de la pobreza entre quienes reciben
una pensión no contributiva, transferencias o del todo no tienen ingreso.

La situación actual de los adultos mayores debe ser también una llamada de
atención hacia el futuro. El análisis que explica por qué los hogares en que viven
adultos mayores tienen una incidencia más elevada de la pobreza muestra, como
se señaló antes, la importancia de que la población tenga abierta las posibilidades
de tener una vivienda propia y de mantener la solidez del sistema de pensiones.

El país ha sido también exitoso en la ampliación de su sistema de salud. Una


alta proporción de las personas adultas mayores son usuarias de los servicios

VII
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

de salud de la CCSS y manifiestan un alto grado de satisfacción. Igualmen-


te hay un elevado uso de los EBAIS. Además, cuando se comparan algunos
indicadores de salud de las personas adultas mayores de Costa Rica con los
de otros países latinoamericanos, se revela que las condiciones de salud de
los adultos mayores son en general buenas. Pero es también una llamada de
atención de cierta urgencia ya que quiere decir que estamos ante un creci-
miento acelerado de la demanda de servicios para adultos mayores.

La atención de esta demanda debe preocupar por la baja cotización al segu-


ro de salud que existe actualmente. Otros informes en el país han analizado esto
y mostrado que el aumento de la cotización al seguro de salud es parte clave
de su sostenibilidad en el futuro. Es, además, un reto complejo, dado el creci-
miento del sector informal que experimentó el país en las últimas décadas.

El fortalecimiento del seguro de salud es tanto más importante en virtud de


la complejidad de la atención de la salud de la población adulta mayor. Una
proporción importante informa padecer más de una enfermedad crónica. El
examen de biomarcadores asociados a factores de riesgo muestra que hay
un amplio margen para mejorar los servicios preventivos. Y si bien la diabetes
y la hipertensión arterial son predominantes en la morbilidad y mortalidad, la
información no muestra la verdadera complejidad de la atención de la salud
de la persona adulta mayor. El diagnóstico y los protocolos de atención del
adulto mayor debe considerar también los problemas de funcionalidad y todos
aquellos asociados a las edades más avanzadas.

El crecimiento de la población adulta mayor también implica un crecimiento


de la población mayor de 80 años. O sea, implica el crecimiento de la pobla-
ción que con mayor frecuencia requiere ayuda y apoyo en sus actividades.
Actualmente este apoyo proviene fundamentalmente de las redes informales
y en especial de la familia inmediata y casi exclusivamente de las mujeres. Este
es otro aspecto que se debe atender. Un 10% de adultos mayores declararon
necesitar de ayuda en actividades diarias pero no recibirla. En el futuro no
solo serán más los adultos mayores de edades avanzadas sino que las familias
serán más pequeñas. Hay un conjunto de cuidados y apoyos que siempre de-
ben ser provistos por la familia pero hay otros de carácter más especializado
que requieren apoyo formal. Las posibilidades actuales de contar con redes
de apoyo formales son muy limitadas.

Esta limitación se hace evidente también cuando las personas adultas mayo-
res se organizan en distintos grupos participativos o de apoyo. La mayoría de los
que funcionan son autofinanciados y, por lo tanto, en estos puede participar
una proporción reducida de la población. Una mirada a la vida de un conjunto
de personas adultas mayores muestra que la participación y el involucramiento
social son muy importantes para reafirmar sus redes y fortalecer su autonomía.

La vida de las personas adultas mayores no tiene porqué ser pasiva o carente
de participación en distintos ámbitos de la sociedad. Más aún, debe ser una
preocupación general que el conjunto de cambios individuales asociados al
envejecimiento no impliquen una perdida de oportunidades y mucho menos
de derechos. Para ello el país debe contar con un conjunto de instrumentos
de protección e instituciones que la garanticen.

Este envejecimiento con calidad es posible si las oportunidades y las acciones


del pasado conducen al bienestar en las edades más avanzadas. La mirada a
las personas adultas mayores muestra que eso no fue siempre así para un sector
importante de esta población. También revela las previsiones que deben tomar-
se para el futuro y las acciones que el país puede decidir ejecutar para ayudar
a construir un envejecimiento con bienestar. Lo que las personas hayan tejido
en el pasado es lo que les permite disfrutar un envejecimiento con bienestar.

VIII
Capítulo 1
Envejecimiento poblacional
y desarrollo

Los cambios demográficos ocurridos en Costa pequeñas. Estos beneficios son los que disfrutamos
Rica en las últimas décadas han tenido y tendrán desde hace casi dos décadas.
en el futuro cercano importantes implicaciones que
el país debe tomar en cuenta. El descenso del nú- El segundo bono o dividendo demográfico se ori-
mero de hijos que tienen las mujeres y el aumento gina en el aumento de capital por trabajador que
en la esperanza de vida modificaron de manera resulta de la acumulación en previsión de las nece-
importante la estructura por edad de la población. sidades de consumo en la vejez y la caída de los in-
Este paso de altos a bajos niveles de mortalidad y gresos laborales. Para que ello ocurra sin embargo, la
natalidad tiene repercusiones sobre el peso relati- materialización del segundo dividendo demográfico
vo de los distintos grupos de edad. Al disminuir la depende aun más que el primero de ciertas políticas.
mortalidad un mayor número de personas sobrevive Requiere, que las tasas de ahorro se mantengan por
hasta edades adultas y un mayor número de perso- lo menos constantes o, que la propensión a ahorrar
nas sobrevive hasta edades avanzadas. para la vejez se incremente ante la percepción de
mejoras en la esperanza de vida.
Este período de tiempo en que aumenta la po-
blación en edad de trabajar es lo que se ha de- La vinculación del proceso de envejecimiento con
nominado bono demográfico y tiene importantes las posibilidades de desarrollo del país se basa en consi-
implicaciones en las posibilidades de desarrollo del deraciones posibles pero requiere de políticas públicas.
país. La relación entre quienes están en edad de Estas políticas, por acertadas que sean, no bastan por
trabajar y quienes están en edades dependientes sí solas, pues su éxito depende del logro de las personas
cambia favorablemente. Así por ejemplo en 1970 durante sus años de preparación y de participación en
por cada 100 personas en edad de trabajar había el sistema productivo. En otras palabras, son políticas
otras cien en edades dependientes. Actualmente que estimulan y hacen posible la previsión a largo plazo
esta relación es de 48 dependientes por cada cien de las personas y de las familias.
personas en edad de trabajar.
Desde el punto de vista del comportamiento, ante
Este primer bono demográfico tiene su origen en la mayor esperanza de vida y el aumento del número
que mientras esté aumentando la población en de años que se viven después del retiro de la fuerza de
edad de trabajar, lo que ocurre es que hay un ma- trabajo, es de esperar que las personas tomen previ-
yor aumento de productores efectivos que de con- siones y aumenten su ahorro. Es difícil que eso ocurra,
sumidores efectivos. Este primer bono produce por sin embargo, en ausencia de un sistema de pensiones
un lado beneficios a los hogares: hay más percep- sólido o de incentivos para mantenerse en la fuerza de
tores de ingresos y las familias son en general más trabajo, particularmente en el caso de las mujeres.
Capítulo 1 Envejecimiento poblacional y desarrollo

¿Por qué está aumentando la el número de personas de 65 años y


población de personas adultas más en la población. Así, por ejemplo,
mayores? en 1950, dadas las condiciones de
mortalidad, de cada cien hombres
¿Por qué el 6 por ciento o casi 280 que cumplían 65 años, 24 sobrevivían
mil personas de la población de Costa hasta los 85, y de cada 100 mujeres,
Rica tienen 65 años y más? Y ¿por qué sobrevivían 28. Treinta años más tarde,
en el 2025 las personas de estas edades en 1980, de cada 100 hombres que
serán 600 mil y el 11,5 % de la pobla- cumplían 65 años, 35 llegaban a cum-
ción? La respuesta a estas preguntas plir 85, y 45 de cada 100 mujeres. Hoy,
equivale a explicar el proceso de enve- de cada cien hombres de 65 años, 43
jecimiento poblacional que vive el país pueden esperar vivir hasta los 85, y 56
desde hace unas décadas y que se
intensificará en el futuro (gráfico 1.1). Gráfico 1.1: Población total del país y población de 65 años y
más (1950-2050)
En primer lugar, quienes pertenecen
hoy a la población de personas adul-
500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 6000 6500

tas mayores nacieron en 1943 o antes 65 y más años

y debieron sobrevivir como mínimo 65 Total

años para pertenecer a la población


adulta mayor.
Población en miles

Al disminuir la mortalidad un mayor


número de personas sobrevive hasta
edades adultas y un mayor número
de personas sobrevive hasta edades
avanzadas. La esperanza de vida au-
mentó durante el siglo pasado desde
46,9 años en 1930 hasta 77,7 años en
2000 y, actualmente, es de 79,2 años.
Esta mayor sobrevivencia de las per-
sonas tiene que ver con el aumento
0

de la población de 65 y más años. En 1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030 2040 2050

primer lugar, más personas llegan a Año

cumplir 65 años porque aumenta la


proporción de personas que sobre- Fuente: elaboración propia con base en las proyecciones de población CCP-INEC
viven desde el nacimiento hasta los
65 años, es decir, en 1950, 53% de los Gráfico 1.2: Esperanza de vida (1930- 2007)
hombres y 56 % de las mujeres sobrevi-
vían desde el nacimiento hasta los 65
años. En 1980, 75% de los hombres y
80

85% de las mujeres llegaban al cum-


70

pleaños 65. Actualmente esa misma


Esperanza de vida
60

proporción es de 83% para los hombres


y de 90% para las mujeres. El cambio
50

se debe al cambio de la mortalidad


40

de las edades jóvenes y en particular


al cambio de la mortalidad infantil.
30

Esta se redujo desde 137 muertes de


20

menores de un año por cada mil na-


cidos vivos en 1940 hasta 68,4 en 1970,
10

a 19,9 en 1980 y actualmente es de 10


0

por cada mil nacidos vivos. 1930 1935 1940 1945 1950 1955 1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005
Año

Pero también ha aumentado la espe- Esperanza de vida hombres Esperanza de vida mujeres

ranza de vida de las personas mayores E.V. 65 años hombres E.V. 65 años mujeres

de 65 años (gráfico 1.2): una vez que


las personas cumplen 65 años, viven Fuente: elaboración propia con base en CCP http://ccp.ucr.ac.cr/observa/
más años, lo que también aumenta CRindicadores/

3
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

de cada 100 mujeres. Esto quiere decir muestra el cambio en el número de


que, así como se acelera el número de nacimientos que tuvo lugar en el país
personas de 65 y más años, aumenta desde 1955.
la proporción de personas adultas ma-
yores de edades avanzadas. Un tercer aspecto del envejecimien-
to poblacional explica por qué hay
Una segunda razón del aumento un porcentaje creciente de personas
de la población de personas adultas adultas mayores en la población total.
mayores y en particular del que ten- Por un lado, por las razones explicadas,
drá lugar en los próximos años, obe- hay un número mayor de personas de
dece a la natalidad que tuvo el país 65 y más años. Pero también porque,
en décadas pasadas. En la década como consecuencia de la reducción
de 1950, cuando nacieron una pro- del número de hijos que tienen las
porción importante de quienes cum- mujeres en promedio, el número de
plirán 65 años en los próximos veinte nacimientos anuales ha empezado a
años, hubo un aumento de la natali- disminuir desde hace más de una dé-
dad. La tasa bruta de natalidad o el cada. La tasa global de fecundidad,
número de nacimientos por cada mil o el número de hijos que en promedio
personas durante toda la década es- tienen las mujeres, disminuyó desde
tuvo por encima de los 45 por mil. Este 7,1 en 1961 hasta 3,6 en 1976. Des-
aumento de la natalidad se origina- pués de un periodo sin cambios signi-
ba en un aumento considerable del ficativos, disminuyó desde 3,5 hijos por
número promedio de hijos por mujer mujer en 1986 hasta la actual de 1.96
que llegó a alcanzar los 7,1 hijos por hijos por mujer. Esta es una tasa por
mujer a principios de la década de los debajo del nivel de reemplazo pero
sesenta. A su vez, cuando estas per- ello no quiere decir que la población
sonas que pertenecían a generacio- dejará de aumentar aunque lo hará
nes más grandes empezaron a tener cada vez menos. En otras palabras, el
hijos se produjo otra expansión del porcentaje de personas adultas ma-
número de nacimientos. Esta vez eran yores aumenta porque se suman más
menos hijos por mujer pero un número personas a quienes tienen 65 y más
mucho mayor de mujeres con hijos. años pero menos personas al total de
Esto quiere decir que quienes empe- la población (los nacimientos). Esta
zarán a cumplir 65 años, dentro de 30 disminución tiene como resultado
años pertenecerán a generaciones que las edades adultas y las personas
cada vez más grandes. El gráfico 1.3 adultas mayores aumenten su impor-
tancia relativa en la población.
Gráfico 1.3: Número de nacimientos ocurridos en el país
(1955 – 2007)

Las implicaciones de los


80000

cambios en la estructura por


edad
70000

El descenso del número de hijos


Número de nacimientos
60000

que tienen las mujeres y el aumento


en la esperanza de vida modificaron
50000

de manera importante la estructura


40000

por edad de la población. Este paso


de altos a bajos niveles de mortali-
30000

dad y natalidad tiene repercusiones


sobre el peso relativo de los distintos
20000

grupos de edad (gráfico 1.4).


10000

Durante mucho tiempo la preocu-


pación sobre la población se centró
0

55 50 45 40 35 30 25 20 15 10 5 0
en las tasas de crecimiento, con la
edad actual
idea de que constituía un aumen-
Fuente: elaboración propia con base en http://ccp.ucr.ac.cr/observa/CRindicadores/ to de la presión sobre los recursos.

4
Capítulo 1 Envejecimiento poblacional y desarrollo

La preocupación se centraba en el primer bono demográfico, el cual se


aumento de población que se pro- describe más adelante.
ducía al bajar la mortalidad cuan-
do la natalidad era todavía alta. A medida que disminuye la fecun-
didad, deja de aumentar la pobla-
No obstante, a medida que en mu- ción en edad de trabajar. El origen
chos países se ha completado el paso de eso está en que menos personas
de altas a bajas tasas de natalidad y están cumpliendo 15 años y más
mortalidad, y ha disminuido el creci- personas están cumpliendo 65 o
miento, se ha visto que, después de están saliendo de la población en
una disminución de la fecundidad, el edad de trabajar, de manera que
cambio en la estructura por edad de el número de dependientes vuelve
la población puede tener beneficios a aumentar. En esta etapa los de-
importantes para la economía. pendientes son cada vez más los de
65 y más años y menos los menores
Los cambios de la estructura por de 15. La población adulta mayor
edad se relacionan con la propor- tiene en esta etapa un crecimiento
ción de personas en grupos de edad acelerado, tal como se muestra en
que tienen distinta vinculación con el gráfico 1.5.
la economía. Se puede distinguir
tres grupos que influyen en las po- Una de las consecuencias impor-
sibilidades de desarrollo del país: la tantes del cambio de la relación
población de menores, la población del tamaño de las generaciones tie-
en edad de trabajar y la población ne que ver con las posibilidades de
de personas adultas mayores, que apoyo a la población adulta mayor.
se representan en el gráfico 1.4. Se Actualmente hay aproximadamente
pueden distinguir tres momentos: en 10 personas en edad de trabajar por
un primer período, ocurrió un incre- cada persona adulta mayor.
mento importante de la población
de menores, producto de un au- Una forma más directa de ver esto
mento de la fecundidad ocurrida en es mirar la relación entre la población
la década de 1950. En un segundo adulta mayor y la población 25 años
momento, empieza a aumentar la
población en edad de trabajar, y en Gráfico 1.4: Cambio en los distintos grupos de edad (1950- 2050)
un tercer momento empieza a au-
mentar aceleradamente la pobla-
ción de personas adultas mayores. 80 y más
6000

Esos tres momentos se pueden ver


también en términos de la relación 65 a 79
5000

de dependencia demográfica. La
medida relaciona la población en 35 a 64
edad de trabajar con la población
4000
Población en miles

en edades en que hay una alta pro-


porción de dependientes: primero
aumentó hasta llegar a una rela-
3000

ción de 100 personas dependientes


por cada 100 personas en edad de
trabajar. Eso empezó a disminuir a 15 a 34
2000

medida que empezaron a disminuir


la fecundidad y la mortalidad. Ac-
tualmente existen en la población
1000

aproximadamente 48 personas en 0 a 14
edades dependientes por cada 100
en edad de trabajar. Ese aumento
0

del número de personas en edad de 1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030 2040 2050
trabajar potencialmente tiene con- Año
secuencias importantes para la eco-
nomía, y es lo que se conoce como Fuente: elaboración propia con base en las proyecciones de población CCP-INEC

5
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Gráfico1.5: Relación de dependencia y aumento de la en el gráfico implica posibilidades de


población de personas adultas mayores recibir apoyo directo cada vez me-
nor para las futuras generaciones de
adultos mayores.
600 700 800 900 1000 1100 1200 1300 1400 1500

110
65 y más años
Relación de dependencia demográfica

100
90
Los bonos demográficos: una
oportunidad para el desarrollo

80

Relación de dependencia
Población en miles

70
El período en que aumenta la po-

60
blación en edad de trabajar es lo
que se ha denominado bono demo-

50
gráfico. El primer bono demográfico

40
200 300 400 500

se origina en que, mientras esté au-

30
mentando la población en edad de
trabajar, hay un mayor número de
20
productores efectivos que de consu-
10
100

midores efectivos. Esto, a su vez obe-


0
0

dece a lo que se denomina la eco-


nomía del ciclo vital, o sea, las etapas
1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030 2040 2050
Año
por las que atraviesan las personas y
Fuente: elaboración propia con base en las proyecciones de población CCP-INEC las diferencias de su vinculación con
la producción y el consumo. En este
Gráfico 1.6: Cambio de la relación entre la población adulta ciclo, básicamente hay tres etapas:
mayor y las generaciones más jóvenes una en que las personas crecen y,
generalmente, estudian, viven con
sus padres, y dependen económica-
mente de otros miembros del hogar.
7

Otra, en que las personas se integran


al sistema productivo del país, cu-
6

bren el consumo de los otros miem-


bros del hogar que no tienen fuentes
5

de ingreso y, en el caso ideal, toman


previsiones para la edad adulta ma-
Personas
4

yor por medio de la cotización a un


fondo de pensiones, acumulan acti-
3

vos o ahorran de alguna manera. En


una última etapa, las personas salen
2

del sistema productivo e, idealmen-


te, viven del ahorro logrado durante
1

40 a 49/65 a 74 sus años de trabajo.


50 a 59/75 a 84
0

1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030 2040 2050
El siguiente gráfico provee una esti-
Año mación de estas tres etapas para Costa
Rica. Las estimaciones muestran que el
Fuente: elaboración propia con base en las proyecciones de población CCP-INEC período en que las personas producen
un superávit entre lo que producen y
menor. Tal como se puede ver en el lo que consumen, es de aproximada-
gráfico 1.6, esta relación disminui- mente 33 años y abarca desde los 24
rá rápidamente en el futuro. Ello se hasta los 57 años (gráfico 1.7).
debe, por un lado, a que las familias
son cada vez más pequeñas y tam- El primer bono es el que se produce
bién a la diferencia en el tamaño de cuando aumenta la población en edad
las generaciones. En virtud de que el de trabajar, es decir, en las edades en
apoyo a las personas adultas mayo- que hay un superávit (gráfico 1.8). Por
res proviene sobre todo de la familia un lado, se producen beneficios para
inmediata y de las hijas (véase ca- los hogares: hay más perceptores de
pítulo 5), la relación que se muestra ingresos y las familias son, en general,

6
Capítulo 1 Envejecimiento poblacional y desarrollo

más pequeñas. Así se amplían las po- además, con un estancamiento del
sibilidades de una mayor educación gasto público en educación. Como
y una permanencia más prolongada consecuencia, el aumento de la esco-
en las edades todavía no produc- laridad promedio de la población se
tivas. Por otro lado, hay también un interrumpió. Hasta la generación de los
beneficio fiscal, ya que se amplía la nacidos alrededor de 1960, todas las
base de contribuyentes efectivos generaciones anteriores tenían en pro-
con respecto a los receptores efec- medio una escolaridad más alta que
tivos de transferencias del gobierno. sus mayores. Este aumento se produjo
Estos beneficios son los que disfruta- porque, aun cuando había bajado el
mos desde hace casi dos décadas y número promedio de hijos por mujer y
se empezarán a acabar después de continuaba bajando, las mujeres en
los próximos 15 años. El dividendo fa- edades reproductivas eran parte de
miliar ha sido y es mayor que el fiscal la generación nacida en los años de
y también será más prolongado. Los mayor fecundidad en el país y, por lo
hogares costarricenses actuales de- tanto, sumamente numerosas.
berían estar aumentando su bienes-
tar por efecto del dividendo o bono Gráfico 1.7: La economía del ciclo vital
demográfico exclusivamente. El divi-
dendo familiar se extinguirá aproxi- Economía del ciclo vital
1.2
madamente dentro de diez años, Ingreso
cuando en los hogares dejará de 1
Consumo

aumentar el número de perceptores


Unidades de ingreso

y aumentarán las personas que salen .8

de la fuerza de trabajo. El segundo


bono se asocia con el momento en .6

que empieza a aumentar la pobla- .4


ción adulta mayor, la cual comienza
a disponer de sus ahorros o a recibir .2

transferencias ante la disminución


de sus ingresos laborales para hacer
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90
frente a los gastos propios de la edad
adulta mayor. Si una alta proporción
de las personas adultas mayores ha Fuente: Rosero y Robles, 2008
tomado previsiones, en la economía
se produce un aumento del capital
por trabajador y, por ende, mejores Gráfico 1.8: Proporción de personas en edad escolar,
posibilidades de crecimiento. de 18 a 64 años y de personas adultas mayores

Buena parte del perfil por edad de la


100

Porcentaje de 7 a 17 años
economía del ciclo vital depende de
Porcentaje de 18 a 64 años
las condiciones macroeconómicas
90

Porcentaje de 65 y más
de un país, la existencia de progra-
80

mas públicos de pensiones y de salud


Porcentaje de la población total

y educación, así como de la estabili-


70

dad institucional de estos programas.


60

Aún cuando las familias se hacen más


pequeñas y tienen mayores percepto-
50

res, la ausencia de programas públicos


40

adecuados puede disminuir la poten-


cialidad de los beneficios. Un ejemplo
30

de eso se vio en el país la década de


20

1980, cuando se experimentó un au-


mento considerable de las personas
10

en edades escolares. Esas generacio-


0

nes muy grandes originaron una gran 1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030 2040 2050
presión sobre el sistema educativo, Año
que no pudo ampliar la cobertura al
ritmo necesario. Los años coincidieron, Fuente: elaboración propia con base en las proyecciones de población CCP-INEC.

7
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

El segundo dividendo tiene que ver años de preparación y de partici-


con la productividad de la fuerza pación en el sistema productivo. En
de trabajo y, por ende, con lo que otras palabras, son políticas que es-
ocurra con empresas y producto- timulan y hacen posible la previsión
res; en esto hay una posibilidad de a largo plazo de las personas y de
aprovecharlo, si bien el rezago de las familias.
la inversión en capital humano que
acumuló el país puede pesar en los
años futuros. La importancia relativa
de los más jóvenes en la fuerza de Los cambios que se pueden
trabajo está disminuyendo y lo hará esperar
aún más en el futuro, por lo que las
posibilidades de renovar rápidamen- Los cambios antes descritos ocurri-
te las características de la fuerza de rán de manera muy rápida en el país,
trabajos son muy limitadas. La vincu- tal como lo muestra el índice de enve-
lación del proceso de envejecimien- jecimiento poblacional (gráfico1.9).
to con las posibilidades de desarrollo Esta situación es inédita por cuanto
del país se basa en consideraciones hay pocas experiencias históricas ha-
posibles. Su materialización requiere cia las cuales mirar. Por un lado, en
un conjunto de políticas públicas que los países desarrollados este proceso
permita que la propensión a ahorrar, de envejecimiento ocurrió a lo largo
como mínimo, se mantenga cons- de varias décadas. Por otro lado, los
tante, o que aumente ante la per- países en desarrollo aún no llegan a
cepción de mejoras en la esperanza igualar la importancia relativa de la
de vida. Algunas de estas políticas población de personas adultas ma-
tienen que ver con la solidez de los yores de los países desarrollados.
sistemas de pensiones, los mercados
de capitales que posibiliten los aho- Algunas consecuencias son eviden-
rros, y la existencia de programas de tes. Una es el aumento de las perso-
vivienda o de mercados de bienes nas de mayor edad en la población
raíces que no discriminen a los pe- adulta mayor. Las personas de 80 y
queños ahorrantes. Estas políticas, más años tienen mayores necesida-
por acertadas que sean, no bastan des de atención de salud y tienden a
por sí solas, pues su éxito depende usar más los servicios de salud. Igual-
del logro que en realidad puedan mente, estas personas ya han dejado
obtener las personas durante sus de trabajar y, por lo tanto, dependen
de sus ahorros (pensiones contributi-
Gráfico 1.9: Velocidad del envejecimiento poblacional vas u otra forma), del apoyo de la
familia o de las transferencias del
gobierno. Hasta ahora, en el caso
Número de personas de 65 y más por cada 100 menores de 15
de Costa Rica, estas últimas han sido
120

generosas, y los recientes aumentos


110

en el régimen de pensiones no con-


100

tributivas tuvieron un impacto impor-


tante sobre la condición de los hoga-
90
Indice de envejecimiento

res con personas adultas mayores. En


80

virtud del aumento de la población


70

de personas adultas mayores, en los


60

próximos años no se puede pensar


50

en soluciones similares o, por lo me-


nos, no en gran escala.
40
30

Otra consecuencia conocida es la


20

disminución del número de personas


10

que entra a la fuerza de trabajo. La


0

productividad de estas personas re-


1950 1960 1970 1980 1990 2000 2010 2020 2030 2040 2050

Año sulta clave para el crecimiento futu-


ro y es una forma de mitigar los po-
Fuente: elaboración propia con base en las proyecciones de población CCP-INEC. sibles impactos del envejecimiento

8
Capítulo 1 Envejecimiento poblacional y desarrollo

poblacional y de una gran cantidad del hogar, ya sea de menores o


de personas en proceso de salida de personas adultas mayores.
la fuerza de trabajo. El capital por
trabajador aumentará, por un lado, No obstante lo señalado, no hay,
por el solo efecto de un menor ritmo en realidad, razón para pensar que
de crecimiento de la población en el envejecimiento poblacional se
edad de trabajar. Otro incremento, trata únicamente de consecuencias
tal como se señaló, proviene del uso negativas para el futuro desarrollo
de los ahorros por parte de la pobla- del país. Todo depende tanto de
ción adulta mayor. políticas como de comportamiento
de las personas. En lo que respecta
Este último cambio en la fuerza de a las políticas, ya se señaló la im-
trabajo también produce una dis- portancia de una política fiscal que
minución de la cantidad de pobla- permita a las personas el ahorro.
ción que paga impuestos, cotiza al Desde el punto de vista del com-
seguro social y un sistema de pen- portamiento, ante la mayor espe-
siones. En otras palabras, los ingre- ranza de vida y el aumento del nú-
sos del gobierno pueden reducirse mero de años que se viven después
en momentos en que se requiere del retiro de la fuerza de trabajo, es
una ampliación de servicios. Una de esperar que las personas tomen
forma de prevenir este cambio, por previsiones y aumenten su ahorro. Es
un lado, es mejorar las característi- difícil que eso ocurra, sin embargo,
cas de la fuerza de trabajo, de tal en ausencia de un sistema de pen-
manera que una gran proporción siones sólido o de incentivos para
tenga acceso a empleos formales mantenerse en la fuerza de trabajo,
y bien remunerados. Adicional- particularmente en el caso de las
mente, también se puede ampliar mujeres. Igualmente, la ausencia de
la entrada a la fuerza de trabajo. crecimiento de los empleos formales
Es posible lograrlo por medio de un atenta contra cualquier cambio de
aumento de la participación de las comportamiento que genere más
mujeres. Para ello, sin embargo, se ahorro. En general, el país todavía
requiere solucionar las causas por tiene amplias oportunidades de be-
las cuales las mujeres no entran a neficiarse del cambio demográfico
la fuerza de trabajo. Una, por ejem- si las políticas toman en cuenta los
plo, es la ausencia de redes forma- cambios producidos por el enveje-
les y el cuidado de otros miembros cimiento poblacional.

9
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Este capítulo se basa en partes de los siguientes estudios:

• Rosero Bixby, Luis y Robles, Arodys. (2008). Los dividendos demográficos y la


economía del ciclo vital en Costa Rica. Papeles de Población 14(55): 9-34.

• Robles, Arodys. (2008). Cambio demográfico, inversión social y diferencias


generacionales en Costa Rica. En. Notas de Población N. 82. Pp.69-94 2007

La información utilizada proviene de

• Centro Centroamericano de Población, Instituto Nacional de Estadística y


Censos, Estimaciones y Proyecciones de Población por sexo y edad (cifras
actualizadas) 1950-2050. San José, C.R.: Instituto Nacional de Estadística y
Censos. 2008

• Centro Centroamericano de Población. Indicadores Demográficos. En


http://www.ccp.ucr.ac.cr/observa/CRindicadores/index.htm

Se agradecen los comentarios de

• Gilbert Brenes.

Se agradece la colaboración de

• Bertha Mora Jiménez en la preparación de información.

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Arodys Robles.

10
Capítulo 2
¿Quiénes son y dónde están
las personas adultas mayores?

El número absoluto y la proporción de personas de 65 cuando las posibilidades de asistir a la escuela eran
años y más se han incrementado en las últimas déca- diferentes y mucho más limitadas. Por esta razón la
das y continuarán haciéndolo en los próximos años. De escolaridad de las personas adultas mayores es me-
acuerdo con las proyecciones de población vigentes, nor a la del resto de la población.
a mitad del 2008 hay aproximadamente 278 mil adultos
mayores en el país y constituyen el 6 % de la población. Otra diferencia importante de los adultos ma-
yores con respecto a la población más joven es
El número de adultos mayores es diferente en la po- la actividad que realizan, la participación en la
blación de hombres y de mujeres. Entre los hombres fuerza de trabajo disminuye rápidamente con la
a mitad del 2008 hay 129 mil personas de 65 y más edad, mientras a los 65 años el 58% de los hom-
años que representan un 5.7% de la población mas- bres y 16% de las mujeres se encuentran activos, a
culina. Estas mismas cifras para las mujeres son 148 mil los 75 años lo están solo 23% de los hombres y 3%
y 6.7 % de la población femenina. También existe una de las mujeres.
variación importante según la edad de las personas
adultas mayores. Uno de cada tres adultos mayores En unos 230 mil hogares o un 19 por ciento de los
se encuentra entre las edades 65 a 69 años mientras hogares del país vive una persona adulta mayor. La
que uno de cada cinco tiene 80 años y más. composición de estos hogares es diferente a la de
los hogares donde no viven adultos mayores ya que
Una diferencia importante entre hombres y muje- están empezando a perder miembros o, bien, solo
res de 65 años y más es el estado conyugal. Dado vive la pareja. Esta es la situación de casi dos ter-
que las mujeres tienen una esperanza de vida que cios de los hogares donde viven adultos mayores,
es cinco años mayor que la de los hombres, la con- en comparación con solo 22% de los hogares sin
dición de viudez es más frecuente. Una de cada adultos mayores.
cinco mujeres entre las edades de 65 a 69 es viuda,
mientras en los hombres solo uno de cada veinte se Una característica del proceso de envejecimiento
encuentra en esa condición. poblacional es que las generaciones se han hecho
cada vez más grandes, pero el número de hijos que
Geográficamente los adultos mayores se concentran tienen las mujeres ha descendido y, por ende, las
en el área metropolitana y en pocos cantones. Aproxi- familias son más pequeñas. Las mujeres de 65 años y
madamente dos tercios de la población de 65 años y más en el 2000 tenían aproximadamente dos hijos más
más vive en la región central y la mitad vive en la zona que las mujeres menores de 45 pero mayores de 35.
urbana de esta región. También existe concentración
en unos pocos cantones. La mitad de los adultos ma- De acuerdo con las proyecciones de población
yores del país reside en tan solo quince cantones. vigentes en el país, aumentará el número de perso-
nas que cada año cumplan 65 años. En consecuen-
Las personas adultas mayores tuvieron oportuni- cia, en el 2025 habrá aproximadamente 600 mil per-
dad de educarse hace muchos años; la gran ma- sonas adultas mayores y en el 2050 serán algo más
yoría estuvo en edades escolares antes de 1950 de un millón 200 mil.
Capítulo 2 ¿Quiénes son y dónde están las personas adultas mayores?

¿A qué edad se es persona más jóvenes que con los mayores.


adulta mayor? Por ejemplo, la tasa de participa-
ción económica de acuerdo con la
No obstante la multiplicación re- última encuesta de hogares es de
ciente de estudios sobre el envejeci- 87, 73 y 47% para los hombres de
miento y las personas adultas mayo- edad 55 a 59, de 60 a 64 y de 65
res, no existe consenso sobre la edad a 69 años respectivamente (INEC,
a la cual se es parte de este grupo 2007). En lo que respecta a los pro-
etario. Naciones Unidas considera blemas de funcionalidad, de acuer-
que a los 60 años mientras que en los do con una encuesta reciente, un
países desarrollados la diferencia se 30, 35 y 40 por ciento manifestó
marca a los 65 años de edad. No hay problemas de funcionalidad a las
evidentemente una edad inequívo- edades 60 a 64, 65 a 69 y 70 a 74
ca a partir de la cual se deba con- años respectivamente (CCP, 2008).
siderar a una persona adulta mayor, Por otro lado, la esperanza de vida
por lo que considerar persona adulta ha aumentado desde los 65,7 años
mayor a quienes tienen 60 años y en 1970 hasta 79,2 años en el 2007.
más o a quienes tienen 65 años y más La esperanza de vida a los 65 años
depende de condiciones específicas pasó de 15,1 a 19,1 en el mismo pe-
del país. ríodo. De tal manera que, dadas las
condiciones actuales del país, los
Al envejecer, las personas deben 65 años de edad parece una edad
enfrentar cambios como el retiro de adecuada para distinguir a las per-
la fuerza laboral, el cambio de roles sonas adultas mayores del resto de
en la familia o la sociedad, los ma- la población.
yores riesgos de enfermedades cró-
nicas y la pérdida de funcionalidad,
entre otros. Estos ocurren a distintas
edades de acuerdo con las caracte- ¿Cuántas personas adultas
rísticas individuales de las personas y mayores hay en el país?
tienen distinta connotación según las
condiciones sociales y económicas De acuerdo con las proyecciones
en que se encuentren. También difie- de población vigentes, a mitad del
ren entre distintas generaciones tan- 2008 hay aproximadamente 278 mil
to en las edades a las que ocurren personas adultas mayores en el país
como en la significación para la vida y constituyen el 6 % de la población.
de las personas. Estas diferencias son El número absoluto y la proporción
las que hacen difícil señalar de forma de personas de 65 años y más se
inequívoca la edad a la cual empie- han incrementado en las últimas dé-
za el envejecimiento y la razón por la cadas y continuarán haciéndolo en
cual las edades difieren según el gra- los próximos años. Las mismas cifras
do de desarrollo de los países. en el año 1970 eran de 66 mil perso-
nas adultas mayores y alrededor de
En Costa Rica, la legislación seña- un 3,8 por ciento de la población. La
la los 65 años como la edad a partir cantidad de adultos mayores es dis-
de la cual una persona se considera tinta a la cantidad de adultas ma-
adulta mayor y la edad de la jubila- yores. A mitad del 2008 hay 128.460
ción en el sistema que comprende hombres de 65 y más años, que re-
la mayor cantidad de personas es presentan un 5.6% de la población
de 65 años. Además de lo legal, masculina. Estas mismas cifras para
hay distintas medidas que pueden las mujeres son 147.517 y 6.6 % de la
tomarse en cuenta para trazar esta población femenina. Como cabría
línea divisoria entre las edades. Al- esperar, además, también existe
gunas de las más usadas son la es- una variación importante según la
peranza de vida, la edad promedio edad de las personas adultas ma-
de jubilación y los cambios de las yores. Uno de cada tres personas
posibilidades de vida autónoma. adultas mayores tiene entre 65 y 69
Antes de esa edad, las personas tienen años, mientras que uno de cada
más características en común con los cinco tiene 80 años y más.

13
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Las personas adultas mayores: de edad avanzada, ocurre porque


el grupo de edad de mayor la esperanza de vida en el país ha
crecimiento en el futuro aumentado en las últimas décadas.
Mientras que en 1970 una persona
En los próximos años la población que cumplía 65 años podía esperar vi-
de personas adultas mayores estará vir en promedio algo más de 15 años,
entre las poblaciones de mayor cre- actualmente, de acuerdo con las es-
cimiento. Especialmente a partir del timaciones para 2007, puede esperar
2015, la tasa de crecimiento de la vivir en promedio casi 19 años más
población de 65 años y más será muy después de los 65.
elevada, por encima de 4%. Ello equi-
vale a que la población se duplique Otra forma de expresar esta mayor
aproximadamente cada 15 años. longevidad es que en 1970, de cada
cien personas que cumplían 65 años,
Este aumento se debe a que en los 49 llegarían a cumplir 80 años. Ac-
próximos años, y, en especial a partir tualmente 68 personas de 100 que
del 2015, empezarán a cumplir 65 años cumplan 65 años pueden esperar
las generaciones nacidas en la déca- llegar a los 80.
da de 1950, cuando el número de hijos
por mujer aumentó considerablemen- En virtud de los aumentos en la es-
te. Así, por ejemplo, mientras en 2008 peranza de vida ya alcanzados, no se
hay algo más de 92 mil personas de puede esperar que ocurran cambios
edades entre 65 y 69 años, se estima de la magnitud de los que se dieron
que en 2025 habrá casi 225 mil. en el pasado. Aún así, la disminución
en la mortalidad de las personas adul-
De la misma manera como irán au- tas mayores sigue pesando sobre el
mentando el número de personas que aumento de la esperanza de vida. Por
entren a la edad adulta mayor, aumen- otro lado, investigaciones específicas
tarán los de edades más avanzadas. El (Rosero, L., 2005) han mostrado que
número de personas de 80 y más años la esperanza de vida de la población
se duplicará entre 2008 y 2025 en la costarricense de 80 años es excepcio-
población total. Si bien actualmente nalmente alta en el caso de los hom-
son solo el 1,4% de la población total bres y alta en el caso de las mujeres.
del país y en 2025 serán aproximada- Esta esperanza de vida a los 80 años
mente 2,3%, alrededor de 1 de cada es superior a la de países desarrollados
cinco personas adultas mayores tiene en el caso de los hombres y similar a la
más de 80 años. Esta población entre de muchos países desarrollados en el
este grupo etario es la que requiere caso de las mujeres.
mayor atención de servicios formales y
redes de apoyo informales (véanse los
capítulos 5 y 7), por lo que su aumento
numérico tiene consecuencias impor- Alta concentración
tantes para el resto de la sociedad. Se geográfica de la población
trata de las personas que actualmente de personas adultas mayores
tienen entre 63 y 78 años y de los cuales
ya se conocen algunas características, La distribución de la población adul-
por ejemplo, cuántos tienen pensión o ta mayor en el país se puede ver de
derecho a pensión. Se sabe que una dos formas. Por un lado, la población
alta proporción no tiene pensión y no total de personas adultas mayores se
ha cotizado a un sistema de pensiones concentra en unos pocos cantones
(véase capítulo 4). de la región Central. Por otro lado,
existen cantones donde la importan-
cia relativa de las personas adultas
mayores es más alta que en otros.
Una población cada vez más
longeva Con respecto a la primera, hay más
personas adultas mayores en los can-
El aumento de las personas de 65 tones de San José, Alajuela, Desam-
años y más y, en general, de personas parados, y Cartago, de acuerdo con

14
Capítulo 2 ¿Quiénes son y dónde están las personas adultas mayores?

el Censo de 2000, y según la distribu- las áreas rurales de las regiones (con
ción de la población total de adultos excepción de las regiones Chorote-
mayores en el país. Allí, se concentra ga y Central), particularmente en la
el 25% de la población del país y en región Huetar Atlántica.
tan solo 15 de los 81 cantones se con-
centra la mitad de la población de Si bien ese es un indicador útil para
personas adultas mayores. Se trata observar cómo está cambiando la
en su mayoría de los cantones prin- relación entre los distintos grupos de
cipales de las provincias (excepto de edad en la población, su interpre-
Guanacaste) y de cantones de la tación no es igual a la que se hace
región Central. con respecto a un país. En el caso
de distintas regiones geográficas, el
Las personas adultas mayores tie- índice puede aumentar debido a la
nen más peso en la población de los migración de personas más jóvenes
cantones fuera de la Región Central. para educarse o al entrar a la fuerza
Varios cantones de Guanacaste, en de trabajo. Por otro lado, se puede
particular, tienen una proporción de generar un índice de envejecimiento
personas adultas mayores por enci- menor debido al traslado de las per-
ma del promedio del país. sonas de edades avanzadas . Este
es probablemente el caso de las di-
Si se examina por región, la con- ferencias que se observan entre las
centración geográfica es aún más áreas urbanas y rurales. No obstan-
evidente (cuadro 2.1). Más de dos te, aún teniendo esto en cuenta, las
tercios de la población adulta mayor estimaciones muestran que hay un
vive en la región Central y aproxima- proceso mucho más acelerado de
damente la mitad de ésta vive en el cambio en la estructura por edad
área urbana de esta región. La po- de la población en las áreas urba-
blación de personas adultas mayo- nas que en las rurales.
res es eminentemente rural en todas
las demás regiones, con excepción Cuadro 2.1: Distribución de la población adulta mayor por región
del Pacífico Central. Esto es parti-
cularmente cierto en las regiones Porcentaje del Porcentaje de Porcentaje de
Chorotega, Brunca y Huetar Norte, total de personas personas adul- personas adultas
donde más de dos tercios de la po- Región adultas mayores tas mayores en mayores de la re-
del país que vive la población de gión que viven en
blación de adultos mayores están en la región la región la zona urbana
en las zonas rurales.
Central 68,1 7,1 76,5
Chorotega 8,3 7,4 37,0
Pacífico central 4,9 6,3 61,9
Distribución geográfica del Brunca 6,7 6,0 28,4
envejecimiento poblacional Huetar atlántica 7,0 4,6 43,2
Huetar norte 5,0 6,1 23,0
El envejecimiento poblacional de-
pende no solo de la creciente impor- Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos
tancia numérica y relativa de la po- múltiples del INEC, 2007
blación de personas adultas mayores
sino también de la relación con otros Cuadro 2.2: Índice de envejecimiento por región según zona (2007)
grupos de edad. El envejecimiento
Zona
poblacional ha avanzado de distin-
Urbana Rural Total
tos modos en las diversas regiones
del país. Si se examina el índice de Central 32,7 22,2 29,4
envejecimiento por región y zona de Chorotega 27,1 24,2 25,2
residencia (cuadro 2.2), se puede ver Pacífico Central 28,0 17,0 22,4
que hay una diferencia notoria entre Brunca 24,0 18,7 19,9
el área urbana de la Región Central
Huetar Atlántica 19,5 11,8 14,2
y el resto del país. En esa región, exis-
Huetar Norte 28,4 17,0 18,7
ten 33 personas adultas mayores por
cada 100 menores de 15 años. Por otro Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos
lado, la población envejece menos en múltiples del INEC, 2007

15
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Lo anterior no quiere decir, sin em- hogares con adultos mayores son ho-
bargo, que no esté aumentando el gares no familiares, o sea, compues-
número de personas adultas mayores tos por solo una persona o por perso-
también en la población rural. De he- nas que no son parientes. En el resto
cho, la proporción de personas de 80 de los hogares solo algo menos del
años y más entre la población adulta 10% es no familiar. Hay una diferencia
mayor, muestra que, con excepción también porque la mayoría de los ho-
de la región Central y de la Huetar gares en que viven personas adultas
Atlántica, esta proporción es mayor mayores están empezando a perder
en las áreas rurales que en las urbanas miembros o, bien, solo vive la pareja,
(cuadro 2.3). ya que los hijos u otros parientes han
dejado el hogar, generalmente para
formar otro propio. Esta es la situación
de casi dos tercios de los hogares
Arreglos residenciales donde viven personas adultas mayo-
res, en comparación con solo 22% de
En unos 230 mil hogares o un 19% de los hogares sin personas de este grupo
los hogares del país vive una perso- etario(Trejos, 2008).
na adulta mayor. La composición de
estos hogares es diferente a la de los Del total de personas adultas mayo-
hogares donde no viven adultos ma- res, aproximadamente un 12% vive en
yores. En primer lugar, un 26% de los un hogar unipersonal. Esta proporción
es mayor entre las mujeres (14%). Del
Cuadro 2.3: Porcentaje de mayores de 80 años entre la población total de personas adultas mayores
adulta mayor por región, según zona de residencia que viven en hogares unipersonales
un 42% son mujeres del área urbana.
Región de Zona
plan i f icación Urbana Rural Total
Central 23,7 23,3 23,6
Chorotega 20,8 22,1 21,6
La viudez y las diferencias de
Pacífico Central 20,2 29,3 23,7
género
Brunca 20,0 28,4 26,0 Una diferencia importante entre hom-
Huetar Atlántica 22,4 19,7 20,9 bres y mujeres de 65 años y más es el
Huetar Norte 24,5 26,2 25,8 estado conyugal. Dado que las mujeres
Total 23,2 24,0 23,5 tienen una esperanza de vida que es
cinco años mayor que la de los hombres,
Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos la condición de viudez es más frecuen-
múltiples del INEC, 2007 te. Una de cada cinco mujeres entre las
edades de 65 a 69 es viuda, mientras en
Gráfico 2.1: Porcentaje de viudez por sexo según grupos de edad (2007) los hombres, solo uno de cada veinte se
encuentra en esa condición. Después
de los 80 años, aproximadamente dos
60
tercios de las mujeres son viudas. Entre
los hombres, solo un tercio está viudo
50 después de los 80 años (gráfico 2.1).

40 Mientras a los 65 años menos de la mitad


de las mujeres está casada o unida, más
30 de tres cuartas partes de los hombres lo
están. A los 80 años, más de la mitad de
20
los hombres se encuentra viviendo con su
cónyuge pero solo una quinta parte de
10
Hombres las mujeres se encuentra en la misma con-
0
Mujeres dición. En general, para los hombres de
35-40 40-44 45-49 50-54 55-59 60-64 65-69 70-74 75-79 80 y + todas las edades predomina la condición
Grupos de edad de casados o unidos. Para las mujeres esto
ocurre hasta los 75 años y después predo-
Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos
múltiples del INEC, 2007 mina la condición de viudas (cuadro 2.4).

16
Capítulo 2 ¿Quiénes son y dónde están las personas adultas mayores?

Cuadro 2.4: Estado civil de las personas adultas mayores por sexo según grupos de edad

Divorciado o
Casado o unido Viudo Soltero
Edad separado
Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres
65 a 69 76,9 47,1 10,8 18,0 5,1 21,4 7,2 13,5
70 a 74 70,8 46,7 9,6 10,3 13,9 28,8 5,6 14,1
75 a 79 69,9 35,3 9,1 6,6 15,2 45,7 5,8 12,5
80 a 84 58,4 22,9 9,3 5,6 24,4 63,6 7,9 7,8
85 y más 46,5 11,4 6,9 6,2 37,4 63,1 9,2 19,3
Total 68,9 37,0 9,6 10,9 14,8 38,7 6,7 13,4

Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos múltiples del INEC, 2007

Gráfico 2.2: Años promedio de escolaridad de la población mayor de 35


años por grupos de edad

10

Años de escolaridad
7

0
85-89 80-84 75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39
Grupos de edad

Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos múltiples del INEC, 2007

Menos oportunidades de Gráfico 2.3: Nivel de educación de


educación en el pasado las personas adultas mayores y las
personas de 35 a 64 años
Las personas adultas mayores tu-
vieron la oportunidad de educarse 100%
Superior o
hace muchos años; la gran mayoría 90%
más

estuvo en edades escolares antes


de 1950 cuando las posibilidades de 80% Secundaria
Completa
asistir a la escuela eran diferentes y 70%
mucho más limitadas. Por esta razón, Secundaria
60%
la escolaridad de las personas adul- Incompleta
tas mayores es menor a la del resto 50%

de la población. El promedio de 40%


Primaria
Completa
los años de escolaridad de los ma-
yores de 65 años es 4,8. Ello quiere 30%
Primaria
decir que muy pocos completaron 20% Incompleta
la educación primaria. El gráfico 2.2
da indicios además de que las po- 10%
Sin
sibilidades de educación mejoraron 0% escolaridad

sustancialmente en el país después 65 años y más 35 a 64 años

de que la mayoría de quienes hoy Fuente: elaboración propia con base en la en-
tienen 65 y más años ya no estaban cuesta de hogares de propósitos múltiples del
en edades escolares. INEC, 2007

17
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

La comparación de las personas personas ocupadas en actividades


adultas mayores con las personas de de autoconsumo o en actividades
35 a 64 años muestra que, para quie- no remuneradas, los que dejaron
nes se educaron antes de la década de buscar trabajo, los que están
de 1950, cursar algunos años de pri- dispuestos y quisieran trabajar, y los
maria era el logro educativo más ac- que están inactivos y no quieren o
cesible. Muy pocas personas adultas no pueden trabajar. La gran mayo-
mayores tienen una educación más ría de personas adultas mayores que
allá de la primaria. De hecho, un 16% no está en la fuerza de trabajo per-
de los hombres y un 20% de las mujeres tenece a esta última categoría.
no asistió a la escuela (gráfico 2.3).
Esta distribución cambia a medida
Cuando se examina la distribución de que avanza la edad. Entre los hom-
quienes no tienen educación, los logros bres de 65 a 74 años del área urbana,
parecen restringidos al área urbana de un 8% está inactivo pero ocupado en
la región Central (cuadro 2.5). Esto pue- alguna actividad o desearía trabajar.
de ser producto de dos procesos que Entre los de 75 y más no disminuyen los
ocurrieron años atrás. Por un lado, las que se encuentran dedicados a algu-
posibilidades de educación eran sustan- na actividad pero si quienes quisieran
cialmente mayores en las áreas urbanas trabajar y en consecuencia aumenta
que en las áreas rurales. Por otro lado, la proporción de inactivos no disponi-
es probable que quienes tuvieron mejor bles. Lo mismo ocurre con las mujeres
educación se trasladaran a las áreas del área urbana (cuadro 2.6).
urbanas en el momento de entrar a la
fuerza de trabajo. En el área rural llama la atención
que, tanto los hombres como las
Fuera de la región central, la dife- mujeres, una alta proporción de los
rencia entre área urbana y área rural inactivos está realizando alguna
no es tan grande, probablemente actividad. En este grupo de perso-
por las mismas razones señaladas an- nas adultas mayores del área rural,
tes. En las áreas rurales llama la aten- un 42% de los hombres son pensio-
ción el alto porcentaje de personas nados por alguno de los regímenes
adultos mayores sin educación en las existentes y una proporción pareci-
regiones Brunca y Huetar Norte. da no tiene rentas ni pensión. Entre
las mujeres más de dos tercios de-
claran estar ocupadas en oficios do-
mésticos. En los dos últimos grupos
¿Qué hacen las personas que no tienen pensión la incidencia
adultas mayores que no de la pobreza es muy elevada, lo
trabajan? cual puede ser la razón de que, a
pesar de no estar formalmente en
Entre quienes declaran no estar la fuerza de trabajo, deban mante-
trabajando o buscando trabajo hay nerse ocupados en actividades de
autoconsumo o no remuneradas.
Cuadro 2.5: Adultos mayores sin educación según región
de planificación y zona (2007)

Región Urbana Rural ¿Con cuál ingreso cuentan?


Central 8,8 21,4
Chorotega 17,3 32,0 Tal como se describe más adelan-
te en el capítulo sobre seguridad
Pacifico Central 21,0 31,1
económica, el ingreso de las perso-
Brunca 27,0 36,8
nas adultas mayores proviene de un
Huetar Atlántica 23,8 31,5 ingreso no autónomo, por ejemplo,
Huetar Norte 31,4 42,6 pensiones no contributivas u otro tipo
Total 11,4 28,9 de transferencia (22,5%), pensiones
contributivas (41,5%), ingresos labora-
Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de pro- les (11,2%) y otros ingresos autónomos
pósitos múltiples del INEC, 2007 (2,7%). Un 22,1% no recibe ingreso.

18
Capítulo 2 ¿Quiénes son y dónde están las personas adultas mayores?

Al igual que ocurre con otras ca- la zona de residencia, esta última re-
racterísticas de este grupo etario, la sulta más alta entre los hombres me-
mayor diferencia se encuentra entre nores de 75 años (cuadro 2.8). Los no
el ingreso promedio de los hombres asegurados se componen de un gru-
que viven en el área urbana de la po de altos ingresos y otro de ingresos
región Central y los que habitan en muy bajo o falta de ellos. Es probable
otras regiones. En todas, los ingresos que algunos no tengan seguro por
del área urbana son mayores y más poder costear la atención de salud
altos los de los hombres que de las en forma privada y otros porque la
mujeres (cuadro 2.7). falta de ingreso les impide el acceso.

En algunas regiones, es mayor la di- La ausencia de seguro disminuye


ferencia que existe entre los hombres marcadamente con la edad, par-
y las mujeres que entre quienes viven ticularmente en el área urbana. En
en el área urbana y quienes viven en todas las edades el porcentaje de
el área rural. Esto ocurre en las áreas personas adultas mayores sin seguro
donde los ingresos de las mujeres son es más alto en el área rural. Es pro-
particularmente bajos. Si se toma en bable que a medida que avanza la
cuenta que en el cuadro solo se in-
cluyen aquellos que efectivamente
Cuadro 2.6: Condición de inactividad entre las personas adultas
reciben algún ingreso, se muestra
mayores por edad, según sexo y zona de residencia (2007)
una desventaja de las mujeres adul-
tas mayores que se encuentran tra-
Zona
bajando, tal como se describe más
Edad y condición de
adelante (véase capítulo 5). inactividad
Urbana Rural

65 a 74 años Hombres Mujeres Hombres Mujeres


Inactivo ocupado 3,2 3,9 24,2 18,6
Seguro de salud de las Inactivo desalentado 2,8 1,6 0,9 2,0
personas adultas mayores Con deseos de trabajar 5,3 5,1 2,4 0,0
Inactivo no disponible 88,7 89,5 72,5 79,5
Al igual que ocurre con el resto de la Inactivos 100,0 100,0 100,0 100,0
población del país, una alta proporción
75 y más años
de personas adultas mayores cuenta
con seguro de salud. El acceso a servi- Inactivo ocupado 4,6 2,8 16,8 13,9
cios resulta importante para la preven- Inactivo desalentado 1,3 0,0 0,0 0,5
ción de enfermedades crónicas y, en Con deseos de trabajar 1,5 0,3 0,5 0,3
general, para la atención de la salud Inactivo no disponible 92,7 96,9 82,7 85,2
de las personas adultas mayores. Tal Inactivos 100,0 100,0 100,0 100,0
como se muestra en el capítulo sobre
acceso a servicios de salud, hay una Fuente: elaboración propia con base en la Encuesta de hogares de propósitos
alta utilización de estos servicios por múltiples del INEC, 2007
parte de la población adulta mayor.
Sin embargo, las investigaciones que Cuadro 2.7: Ingreso promedio de los adultos mayores según región
utilizaron la encuesta CRELES del Cen- de planificación y sexo (2007) (en miles de colones)
tro Centroamericano de Población,
Urbano Rural
han mostrado que la posibilidad de Región
adquirir bienes y servicios de salud en Hombre Mujer Hombre Mujer
instituciones públicas como la CCSS, Central 242,9 135,9 124,0 68,9
disminuye el gasto de bolsillo de los Chorotega 131,2 107,3 94,8 50,6
hogares con adultos mayores. Esto mi- Pacífico Central 157,1 84,9 132,3 97,7
tiga de manera importante las posibles Brunca 193,8 60,8 102,4 56,0
consecuencias de los problemas de
Huetar Atlántica 122,2 85,8 99,6 70,7
salud de las personas adultas mayores
sobre el bienestar socioeconómico de Huetar Norte 146,2 114,5 114,9 84,7
los hogares (véase el capítulo 7). Total 221,1 126,9 112,2 69,1

Cuando se examina la ausencia Fuente: elaboración propia con base en la Encuesta de hogares de propósitos
de seguro según la edad, el sexo y múltiples del INEC, 2007

19
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

edad y las personas requieran con la edad. Dado que ocurre después
mayor frecuencia de servicios de sa- de los 75 años y en especial después
lud adquieran alguna condición de de los 80, probablemente se asocie
aseguramiento en forma propia o con una mayor frecuencia de uso
por medio de parientes. de los servicios de salud que gene-
ra el aseguramiento por este medio
Muchas de las personas adultas ma- o la residencia con algún familiar. Y
yores, en especial las mujeres, tienen tercero, en el área rural este tipo de
derecho al seguro de salud por medio seguro disminuye con la edad.
de un familiar. En todas las edades,
tanto en el área urbana como rural,
un tercio o más de las mujeres tiene
seguro por medio de un familiar. Esta Generaciones más grandes y
condición es significativamente menor familias más pequeñas
entre los hombres (cuadro 2.9).
Una característica del proceso de
En general, se pueden ver tres envejecimiento poblacional es que
casos distintos al examinar la distri- las generaciones se han hecho cada
bución por edad de quienes tienen vez más grandes, pero el número de
acceso al seguro de salud por me- hijos que tienen las mujeres ha dismi-
dio de un familiar. Uno, entre las mu- nuido y, por ende, las familias son más
jeres tanto del área urbana como pequeñas.
del área rural, el aseguramiento por
medio de un familiar disminuye con El Censo del 2000 permite comparar el
la edad. Es probable que se asocie número de hijos vivos que declararon las
con la viudez de las mujeres descrita mujeres y el número de mujeres. Tal como
antes. Segundo, entre los hombres se muestra (gráfico 2.4), existen dos ten-
del área urbana el porcentaje ase- dencias contrarias: aumentará el núme-
gurado por un familiar aumenta con ro de mujeres que en los próximos años
cumpla 65 años, y disminuirá el número
Cuadro 2.8: Porcentaje de personas adultas mayores no ase- promedio de hijos e hijasde esas mujeres.
guradas por edad según sexo y zona de residencia (2007)
Las mujeres de 65 años y más en el
Urbano Rural 2000 tenían aproximadamente dos hi-
Edad
Hombre Mujer Hombre Mujer jos más que las mujeres menores de 45
65 a 69 9,1 3,0 11,9 8,8 pero mayores de 35. Dado que la fe-
cundidad disminuyó primero en el área
70 a 74 5,7 2,9 8,5 5,3
urbana que en la rural, actualmente las
75 a 79 3,3 2,3 5,7 8,0
adultas mayores del área rural tienen
80 o más 2,4 5,7 4,9 4,2 más hijos. Esta diferencia disminuirá en
Total de 65 y más 5,5 3,6 8,2 6,8 los próximos años, lo cual quiere decir
que disminuirá la base de las posibles
Fuente: elaboración propia con base en la encuesta de hogares de propósitos redes de apoyo de las personas adultas
múltiples del INEC, 2007 mayores. Dada la relevancia de la fa-
milia inmediata para las redes de apo-
Cuadro 2.9: Porcentaje de personas adultas mayores yo social, la disminución del tamaño de
asegurados por medio de un familiar por edad, según sexo las familias de las personas adultas ma-
y zona de residencia (2007) yores es una consecuencia importante
del envejecimiento poblacional.
Urbana Rural
Edad
Hombre Mujer Hombre Mujer
65 a 69 7,0 46,3 13,4 44,2
70 a 74 6,5 36,2 9,6 38,4
¿Cuántas serán y cómo serán
75 a 79 10,3 37,6 8,0 35,0
en el futuro las personas
80 o más 15,0 27,6 5,2 21,8
adultas mayores?
Total de 65 y más 9,2 37,4 9,5 35,7 Todas las personas que cumplan 65
años en los próximos 65 años ya for-
Fuente: elaboración propia con base en la Encuesta de hogares de propósitos man parte de la población del país.
múltiples del INEC, 2007

20
Capítulo 2 ¿Quiénes son y dónde están las personas adultas mayores?

Evidentemente, las características so- características exactas de la población


ciodemográficas de muchas de ellas adulta mayor en el futuro, sí se puede
cambiarán en los próximos años, pero saber cuál será su magnitud. Como se
una parte de la población menor de señaló antes, en el 2025 habrá aproxi-
65 años ya ha vivido un conjunto de madamente 600 mil personas adultas
experiencias que marcarán las con- mayores y en el 2050 serán algo más
diciones en que vivirán cuando sean de un millón 200 mil.
personas adultas mayores. Algunas de
estas son la educación, la inserción en Una de las características predeci-
la fuerza de trabajo, la tenencia o no bles es que cambiará la escolaridad
de vivienda propia y otras que, si bien promedio. Actualmente los años de
aún pueden modificarse, no lo hacen escolaridad promedio de las perso-
de manera generalizada. Por otro nas adultas mayores es 4.9 años para
lado, de acuerdo con las condiciones los hombres y 4.4 para las mujeres. La
de mortalidad del país, aproximada- escolaridad promedio de la pobla-
mente un 92 % de las mujeres y un 88% ción de 40 a 64 años es de 8.3 años
de los hombres que en el 2007 tenían los hombres y 8.1 años las mujeres.
45 años llegarán a cumplir 65. En otras Hay otras que pueden cambiar tal
palabras, se puede decir que una como la proporción de los que no
buena parte de las características cuentan con seguro de salud. Esta es
que hoy predominan en la población actualmente un 16% entre la pobla-
de 45 a 64 años, determinarán las de ción de 40 a 64 años. Hay otras que
quienes se convertirán en personas cambiaran más lentamente tal como
adultas mayores en los próximos 20 la vinculación de las mujeres con el
años. En primer lugar, de acuerdo con mercado laboral. Actualmente, solo
las proyecciones de población vigen- una de cada tres mujeres de 40 a 64
tes en el país, aumentará el número años es ocupada plena y un 54% se
de personas que cada año cumplan encuentra inactiva. En general, la for-
65 años. En el 2008 fueron alrededor ma como cambien las condiciones y
de 20 mil, en el 2015 algo más de 30 oportunidades de estas personas es
mil y en el 2025 serán aproximada- lo que irá en el futuro cercano dan-
mente 50 mil. En otras palabras, si bien do las características de las personas
puede ser que no podamos prever las adultas mayores.

Gráfico 2.4: Promedio de hijos vivos por mujer y número de mujeres por edad (2000)

7 160

6 140
Número de mujeres (en miles)

120
5
Hijos vivos por mujer

100
4
80
3
60

2
40

1 20

0 0
75-79 70-74 65-69 60-64 55-59 50-54 45-49 40-44 35-39

Edad

Fuente: elaboración propia con base en el censo de población 2000.

21
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Los siguientes estudios fueron preparados para este capítulo:

• Arodys Robles, Melissa Rodríguez. (2008). ¿Quiénes son y dónde están los
adultos mayores?. Borrador preparado para el I Informe estado de situa-
ción de la persona adulta mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

• Trejos Solórzano, Juan Diego. (2008). La pobreza entre los adultos mayores.
Documento preparado para el I Informe estado de situación de la persona
adulta mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

En el taller sobre este tema participaron:

• Claudia Corrales (Casa Presidencial), Adrián Díaz Aguirre (EDJA-MEP), Zai-


da Esquivel (AGECO), Xinia Fernández Rojas (UCR), Giselle García (UPA-
UCR), Vilma García (CCSS), Wei Wei Lu Chen (CONAPAM), Guido Miranda
Gutiérrez (UNED), Cleidy Monge (Ministerio de Salud), Edgar Muñoz Salazar
(CONAPAM), Arodys Robles (UCR), Melissa Rodríguez (CCP-UCR), Rodolfo
Rojas Ramírez (CONAPAM), Luis Rosero Bixby (CCP-UCR), Adriana Sancho
(PIAM-UCR), y Patricia Sedó (UCR)

• Se agradece la colaboración de Evelyn Molina y de Andrea Calderón en


la preparación de información.

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Arodys Robles.

22
Capítulo 3
Aportes desde la
cotidianidad

Las personas adultas mayores brindan a la sociedad concluir proyectos personales y comunales. Se evi-
contribuciones variadas y trascendentales para el de- dencian fortalezas como la seguridad y la confianza
sarrollo de los grupos con los cuales interaccionan. en sus propias habilidades, la iniciativa, la capacidad
Estos aportes son generalmente intercambios entre para el trabajo y la vida activa, la generatividad y la
personas que implican ayuda, afecto y afirmación. integridad en la vejez.

Las diversas contribuciones pueden generar un círcu- Las personas adultas mayores consultadas en este
lo virtuoso de aporte, reconocimiento social y ocupa- estudio reconocen la conveniencia de establecer
ción productiva del tiempo libre, así como relaciones redes de apoyo para que sus aportes a la familia y
intergeneracionales positivas y apertura de nuevos la comunidad formen parte de un proceso conjunto
espacios para la realización de proyectos de vida que que reconozca sus talentos personales e involucre
permitan una mayor satisfacción y bienestar personal. activamente a quienes están a su alrededor.
Con este panorama se puede contribuir a sobrellevar
los cambios drásticos que se presentan en la vejez, so- Al analizar la situación de las personas adultas
bre todo los relacionados con el sentido de identidad, mayores no solo se debe pensar en carencias y
autonomía y pertenencia, donde se ven interpelados necesidades, pues en ciertas dimensiones de la
aspectos como la autoimagen, los roles sociales, la cotidianidad sus contribuciones son necesarias
disminución de la iniciativa y el comienzo de nuevos e imprescindibles.
proyectos de vida (Laforest, 1991).
Lo anterior avala la trascendencia y el compro-
En este capítulo se muestra un conjunto de historias miso de la sociedad de promover espacios para el
de vida de personas adultas mayores en las cuales desarrollo de esas fortalezas de vida que hacen que
sobresale una gran capacidad para minimizar los las personas adultas mayores, aunque a lo largo de
efectos negativos de las situaciones difíciles para su vida se enfrentaron a limitaciones económicas,
maximizar los positivos. Se logra percibir un proceso educativas, familiares o de otra índole, encuentren
de envejecimiento colmado de actividad a nivel en sus aportes cotidianos una forma de autorreali-
laboral, creativo y con iniciativas para desarrollar y zación y de satisfacción personal.
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

Reconocer los aportes de las arte y la cultura en general. Otras es-


personas adultas mayores tán más relacionadas con la familia,
contribuye a superar las visiones hijos, hijas, parejas y amistades. Pero,
estereotipadas sin duda, muchas de estas personas
ocupan su tiempo en labores no
A lo largo de su ciclo de vida las per- remuneradas que contribuyen a la
sonas desarrollan ciertas fortalezas economía y a la sociedad.
vitales que les permiten resolver las
crisis de una manera positiva (Erikson, Reflexionar sobre la cotidianidad
2000), pudiendo llegar a la etapa de de las personas adultas mayores y
la vejez y disfrutarla de manera ple- su participación activa en la cons-
na. Se dice que cuando las personas trucción de la sociedad nos acerca
resuelven de manera positiva sus crisis a la posibilidad de cambiar la óp-
y cuentan con esas fortalezas vitales, tica de análisis de su situación en
logran superar las fuerzas negativas Costa Rica. Es un acercamiento de-
que les impiden desarrollarse de ma- nominado por Núñez (2002) como
nera integral y aprovechan de forma “inmediatez al mundo cotidiano”,
óptima las oportunidades que se pre- que implica preguntarse por la pro-
sentan día con día, dando ejemplo pia existencia, la existencia de otros
con su actitud a quienes les rodean y y las relaciones que se establecen
a las jóvenes generaciones. en la interacción diaria.

Esas fortalezas vitales están relacio- Así, lejos de pensar en las demandas
nadas con la autoestima personal, la sociales y económicas que tradicio-
cual necesariamente está determi- nalmente se asocian a la población
nada por la seguridad y la confianza adulta mayor, realizamos una lectura
en cada quien y en los demás, lo que distinta de sus aportes cotidianos a la
a su vez contribuye a la autonomía y familia y la comunidad. Se trata, en-
la capacidad para decidir sobre su tonces, de tomar como ejemplo las
propio destino. historias de vida de algunas personas
adultas mayores como fuente de re-
La iniciativa y la industriosidad, flexión y de autorreflexión.
asociadas a la curiosidad, el deseo
de innovar, de proyectarse con su El trabajo, la familia, la educa-
trabajo y de crear con sus propias ción, el descubrimiento de los pro-
manos, así como la fidelidad y la ge- pios talentos, la alimentación, las
neratividad, relacionadas con la ca- maternidades y paternidades, la
pacidad de las personas de crear y recreación, la reflexión, el rescate
mantener relaciones interpersonales de la historia familiar y comunitaria,
y afectivas provechosas, son algunas la expresión artística, el cuidado de
de las fortalezas identificadas en las la salud, la formación en valores,
personas adultas mayores que serán son algunas de las situaciones coti-
profundizadas en este capítulo. dianas en las que la mayoría de las
personas adultas mayores juegan
Al analizar la situación actual de la un papel protagónico.
población adulta mayor en nuestro
país, resulta obligatorio hacer una re- Se pretende dar visibilidad a todas
flexión general acerca de los aportes aquellas actividades a cargo de las
de las personas adultas mayores, des- personas adultas mayores que no ne-
de su cotidianidad, pues para otras cesariamente se traducen en térmi-
generaciones e incluso para este gru- nos económicos y que contribuyen
po etario se vive sin detenerse a pen- en forma notoria en las dinámicas
sar en que están construyendo historia diarias de quienes les rodean: fami-
mediante sus valiosos aportes. liares, amistades y demás personas
de las comunidades donde viven.
Como las personas adultas mayores De esta manera, el capítulo se cen-
son tan diversas, sus aportes también lo tra en una dimensión más simbólica
son. Algunas se enfocan más en el ám- de las relaciones establecidas por
bito público del trabajo comunitario, el las personas adultas mayores.

25
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Recuadro 3.1: Las personas adultas mayores participantes y


la metodología empleada

Se contó con la participación de 30 personas De las 30 personas entrevistadas, 19 aún desem-


con un rango de edad entre los 60 y los 93 peñan alguna actividad remunerada como la
años, representantes de comunidades de to- agricultura, la costura, la confección de dulces
das las provincias del país, ubicadas en zonas y cajetas, la venta de comidas, la música, el cui-
urbanas y rurales, como San Ramón, Zarcero, dado de la niñez. Este detalle representa un 63%
Alfaro Ruiz, San Carlos, Paraíso, Turrialba, San- de las personas adultas mayores participantes.
ta Cruz, Guaitil, Fátima, Santa Bárbara, Cedar
Crik, Guácimo, Puntarenas, Jicaral, Lomas de Algunas de estas personas realizan activida-
Ocloro, Barrio Luján, Los Guido, Barrio México, des poco comunes, cuyo trabajo ejecutan de
Sabanilla, Puriscal y Ciudad Colón. manera altruista y sin fines de lucro. Estas cuali-
dades las han hecho merecedoras de recono-
La selección de las personas informantes se hizo a cimientos en los ámbitos comunitario, provincial
conveniencia del estudio. Se tomó como base la y nacional. Entre estas actividades se destacan
información proporcionada por algunas personas la producción de la cerámica chorotega tradi-
líderes de centros universitarios, municipalidades, cional, la enseñanza y el desarrollo de la música,
Iglesia católica y miembros de las comunidades, la medicina tradicional, la pintura con tierra y
quienes hicieron las referencias pertinentes con arena y la restauración de imágenes religiosas.
base en su conocimiento de la zona.
El estudio que se tomó como base para este capí-
Entre las características personales para re- tulo es de tipo transversal con enfoque cualitativo.
comendar a las personas adultas mayores se A cada una de las 30 personas (15 hombres y 15
destacan el trabajo, la proyección social, el mujeres) se les realizó una entrevista en profundi-
liderazgo comunitario, alguna cualidad artís- dad de manera individual. La información se siste-
tica, miembros cabeza de familias conocidas matizó y el análisis fue descriptivo, tomando como
del lugar, entre otros. De acuerdo con las per- fundamento teórico los elementos gerontológicos
sonas referentes, estas características perso- sobre cómo enfrentan las personas el proceso de
nales son fortalezas que hacen que la persona envejecimiento según Laforest (1991) y la Teoría de
adulta mayor se destaque en el grupo. Continuidad en la Vida de Erikson (2000).

Los aportes de las personas mandados de la casa”, como se dice


adultas mayores son diversos popularmente, el cuidado regular de
y pueden distinguirse en nietos, nietas o bisnietos y bisnietas, el
los espacios familiares y resguardo de los bienes de la familia
comunitarios cuando esta no se encuentra presen-
te en la casa, el cuidado de las mas-
Los tipos y las formas de contri- cotas y la enseñanza de un oficio a
bución que brindan las personas sus descendientes.
adultas mayores son muy diversas y
posibilitan identificar algunas dife- Los trabajos no remunerados en el
rencias según género, escolaridad ámbito comunitario
y condición socioeconómica.
Son labores relacionadas con la par-
Hemos identificado cuatro con- ticipación en el sector político y social
juntos de aportes de las personas en favor del bienestar comunitario; la
entrevistadas: pertenencia a grupos organizados; el
trabajo de voluntariado en la comuni-
Los trabajos no remunerados en el dad o instituciones de bienestar social
ámbito familiar con funciones específicas y responsabi-
lidades; el cuido de personas enfermas;
Incluyen actividades como el man- la realización de talleres para la capa-
tenimiento y el embellecimiento de la citación de generaciones más jóvenes
casa, los oficios domésticos (prepara- en artes manuales, dramáticas y musi-
ción de alimentos, limpieza de la casa cales. Igualmente el liderazgo y la crea-
y lavado de la ropa), la realización de ción de actividades de superación, de
trámites fuera del hogar o “hacer los capacitación, y de emprendimiento en

26
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

beneficio de grupos del lugar, además ejecutados durante sus vidas y, por
de la consejería y la participación en lo tanto, no son reconocidos ni valo-
procesos de resolución de conflictos en rados como aportes, sino como obli-
espacios comunitarios. gaciones. Esta situación se ha visto
reflejada en otros estudios con pobla-
Las labores remuneradas ción femenina mayor en el entorno
nacional y latinoamericano (Bonilla y
Son actividades que generan ingresos Méndez, 1999; Hooyman y Gonyea
mediante la producción agrícola, la 1999; Guzmán y otros, 2003).
confección de ropa, la venta de comi-
das y dulces tradicionales; las activida- Sobre este punto una de las en-
des comerciales en venta de bienes y trevistadas mencionó lo siguiente:
servicios; el cuidado de la niñez; la venta “desde que tenía diez años hago
de obras de arte, bisutería y artesanías; el oficio en mi casa, me casé y se-
la dirección de grupos musicales y ense- guí con la cruz… yo eso no lo miro
ñanza privada de la música; la oferta de como un aporte, sino como algo
tratamientos de la medicina tradicional que de por sí debo hacer, es una
y algunos proyectos productivos. obligación” (doña Nelly, 2007).

Puede constatarse que por el tipo de En algunos casos, las actividades


actividades y los ingresos que generan domésticas generan ingresos eco-
las personas adultas mayores se ubican nómicos a las mujeres mayores con
en el sector informal del mercado de baja escolaridad, los cuales son
trabajo, situación que vulnerabiliza el invertidos en el mantenimiento de
respeto de sus derechos. la familia, constituyéndose en un
aporte imprescindible.
Los aportes en el ámbito cultural y
artístico En cuanto a los hombres, estos
asumen tareas relacionadas con la
Las personas adultas mayores son atención de la casa, como el man-
depositarias del saber popular sobre tenimiento o embellecimiento de la
medicina tradicional, comidas re- infraestructura que se asocian con
gionales, música autóctona y arte- oficios de carpintería, albañilería,
sanía, y desempeñan papeles como electricidad, pintura y jardinería.
capacitadoras y transmisoras de Pocos mencionaron contribuir en
esas herencias ancestrales. actividades domésticas como la
preparación de la alimentación o
Las contribuciones descritas anterior- la limpieza de la casa, dado que
mente reflejan una gran riqueza en tér- sus cónyuges, hijas o nueras atien-
minos de variedad, aporte y proyección den estas necesidades.
social. Conviene indicar que “la dimen-
sión del aporte” es una construcción a Otro tipo de contribuciones dadas
partir de los resultados de las entrevistas por los hombres son la realización de
en profundidad; y que una misma per- trámites fuera de la casa, tales como
sona puede brindarlos en una o varias “mandados”. Además, acompañan
de las dimensiones mencionadas. a las esposas e hijas cuando salen
de la casa. De manera muy ocasio-
nal asumen el papel de cuidadores
de nietos y nietas o de recoger a las
Las contribuciones de las niñas y los niños cuando concluye su
personas adultas mayores jornada escolar.
trascienden el ámbito familiar y
constituyen pilares para la vida Entre las contribuciones extraordina-
en comunidad rias que aportan las personas adultas
mayores que pueden traspasar las
Las mujeres se han destacado en fronteras del núcleo familiar, se desta-
el ámbito doméstico durante siglos. can la realización de actividades en
Las actividades que realizan se sue- instituciones como hospitales, el tra-
len asumir como trabajos ordinarios bajo voluntario para cuidar personas

27
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

enfermas, la enseñanza a las gene- disfrutar a plenitud la vejez (Bonilla


raciones más jóvenes sobre los oficios y Mata, 1998).
y habilidades artísticas que ejecutan
con destreza y la activa participación Para los hombres pertenecientes
en la organización comunitaria. a este grupo etario, la incursión en
otras esferas diferentes al mundo do-
En este grupo generacional, re- méstico es una situación más común.
salta la variable de participación Mencionaron que desde su juventud
social y proyección comunitaria, se desenvolvieron en forma activa
que tiene una especial referen- en el ámbito del trabajo remunera-
cia en las mujeres. Siete décadas do, la participación política y social,
atrás, o más, las condiciones so- la agricultura, el trabajo emprende-
ciales las limitaban a incorporar- dor para construir casas, carreteras
se, de manera activa, en otros e inclusive pueblos.
escenarios que no fueran el do-
méstico o religioso. Se identificó un gran espíritu aventu-
rero en edades tempranas, en la bús-
A pesar de lo anterior, de las 15 queda de mejores condiciones de
mujeres entrevistadas, al menos vida y trabajo. Para un participante,
seis de ellas se identificaron con esta situación de cambio constante
una situación de lucha y valida- y de gran dedicación al trabajo dis-
ción de sus derechos desde la minuyó su capacidad de establecer
adolescencia. Estas mujeres en- relaciones filiales y afectivas sólidas.
trevistadas pudieron abrirse es-
pacio en condiciones adversas La mayoría de los participantes re-
para desarrollarse en ciertos tra- fieren una baja escolaridad y acla-
bajos y, en algunos casos, optar ran que en tiempos pasados se dedi-
por una mayor escolaridad o un caron, con mayor empeño, a cultivar
trabajo remunerado. la tierra y a otros menesteres asocia-
dos con la agricultura. Es oportuno
Desde espacios como la cocina y mencionar que para la mayoría de
el taller de artesanía, algunas de es- los hombres entrevistados, existe una
tas mujeres han validado sus cono- tendencia a valorar el trabajo físico y
cimientos y habilidades heredadas el aporte económico.
de sus ancestros para dar el salto
cualitativo de pasar de un desarrollo Tanto en hombres como en muje-
limitado en el ámbito familiar, a un res, se encontraron contribuciones
escenario comunitario, nacional e relacionadas con el cuidado de la
incluso internacional. casa durante el tiempo que otros
miembros de la familia salen a traba-
Las personas adultas mayores jar, estudiar o pasear. Además, asu-
que lograron superar barreras e ini- men el cuido de mascotas, plantas
ciaron sus proyectos, algunas des- ornamentales y hasta huertos para el
de la juventud y otras después de consumo familiar.
los 60 años de vida, han sido obje-
to de merecidos reconocimientos Es loable la tarea relacionada con
Nelly mantiene el hogar por su dedicación, superación, la enseñanza religiosa, los valores,
con su pensión del espíritu luchador y solidario. Esta la historia familiar y comunitaria im-
Régimen no contributivo condición les ha motivado a se- partida a las jóvenes generaciones.
de la Caja Costarricense guir adelante en sus afanes, y en En dos casos se indicó que los apor-
de Seguro Social. Dedica la vejez están disfrutando plena- tes dados por las personas adultas
parte de su tiempo a la mente de sus luchas y recogiendo mayores son imperceptibles por la
búsqueda de ayudas los frutos de su esfuerzo. familia, dado que desde siempre
materiales para sus su trabajo no ha sido considerado
familiares y, cuando no Estos rasgos positivos los conser- como un “aporte”, y existe la creen-
tiene que cuidar a los niños van en su etapa de ancianidad cia que es su obligación hacerlo.
y las niñas de la casa, y les per miten emprender nuevos
debe limpiar y planchar en planes y soñar con otras me- Esta es la situación que vive Nelly,
casas vecinas. tas, actitudes fundamentales para quien se autodenomina “una hormiga

28
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

Recuadro 3.2: Las luchas de las adultas mayores

Doña Lelia Gamboa, entrevistada, comenta forma han logrado incursionar en la cocina
que luchó para optar por la educación secun- tradicional, utilizando cocinas solares y elabo-
daria y universitaria en un momento histórico rando cerámica chorotega. Fue después de
que no privilegiaba la participación de las cumplir 50 años de edad que Bertilia y Dora
mujeres en este ámbito. Cuenta que fue muy han dedicado su esfuerzo en la constitución
duro para ella realizar los estudios secundarios, de una cooperativa orientada a una activi-
pues eran los hombres los más privilegiados al dad poco tradicional, en la que se reconoce
asistir al Colegio San Luis Gonzaga. Ella obtuvo la importancia de la conservación de la na-
una beca de la Municipalidad de Paraíso de turaleza y el aprovechamiento de la energía
Cartago para estudiar. solar, promoviendo un cambio en la perspec-
tiva de la vida y la forma en que las personas
A partir de ese momento se sintió comprometi- aprovechan la energía de la naturaleza para
da a retribuir a la sociedad la oportunidad que la atención de sus necesidades cotidianas.
le había brindado y desde muy joven se dedicó
la educación primaria. Ha dado una gran lucha Por otro lado, Edita Marín, después de los 65
a favor del progreso de los pueblos de las zonas años de edad, inició sus estudios secundarios
rurales. Con dedicación y vocación de servicio y cumplió su sueño de incursionar en el teatro.
ha trabajado para obtener mejores oportunida- Esa fuerza interna, que mantuvo por muchos
des para las mujeres y la niñez. años, la motivó con un proyecto de vida que
la hizo retomar los estudios después de su ju-
Margarita Marchena, Dora Jaén, Bertilia Ro- bilación, crear un grupo de teatro, escribir
mero y Hortensia Romero han trabajado muy cuento y poesía, participar en certámenes
duro en espacios políticos comunitarios para nacionales e internacionales y convertirse en
crear tres cooperativas de mujeres. De esta una “Abuela cuentacuentos”.

zompopa”, puesto que su vida ha sido Es así que se destacan aspectos


de trabajo y sufrimiento. Con 85 años de fundamentales como la vocación
edad su vida transcurre sin novedad, sin de servicio, el espíritu luchador, el
sueños, con la esperanza de que algún deseo de instruirse, explorar co-
día sus hijos hombres se acuerden de sas novedosas y la apertura para
ella y le ayuden económicamente. aprender de los demás. Muchas de
las personas entrevistadas sienten
En Los Guido de Desamparados, Nelly la necesidad de emprender nuevos
mantiene el hogar con su humilde pen- proyectos, lo que necesariamente
sión del régimen no contributivo de la las conduce a compartir y aportar
Caja Costarricense de Seguro Social, nuevas ideas: “Desde siempre qui-
dedica parte de su tiempo a la búsque- se hacer lo que actualmente estoy
da de ayudas materiales para sus fami- haciendo. Me imaginé que con
liares y, cuando no tiene que cuidar a la tierra podía hacer lindas crea-
los niños y las niñas de la casa, debe ciones. Admiro la naturaleza y los
limpiar y planchar en casas vecinas. colores que en la tierra se encuen-
tran. Las vetas de tierra roja, verde,
blanca, azulada se combinan y he
logrado crear una técnica que sólo
La actividad permanente, la yo la hago y mis obras ya son reco-
resiliencia y el establecimiento nocidas” (doña Dubi, 2007).
de redes de apoyo son
esenciales para la realización El liderazgo evidenciado refleja
de los proyectos personales y una historia de vida caracterizada
comunitarios por trabajo y solidaridad con un en-
foque de respeto a los derechos y
Son varios los elementos que dan de lucha por la dignidad y el pro-
sustento a la motivación de las greso. A pesar de las limitaciones
personas para continuar brindan- materiales y las condiciones de
do aportes, sean estos de índole salud y familiares, estas personas
económica, afectiva o cognitiva. reconocen que la vida continúa

29
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

y cada día se aprenden cosas in- me hace sentir bien, me olvido de


teresantes. Lo anterior demuestra las enfermedades, me mantengo
una apertura a reflexionar y crecer sana” (doña Margarita, 2007).
como personas en medio de con-
diciones adversas. De igual manera La proyección que tienen estas
se evidencia la necesidad de pro- personas en los diferentes escena-
poner proyectos colectivos para rios sociales les ha permitido autorre-
progresar en beneficio de las co- conocer sus habilidades y fortalezas.
lectividades. En este sentido, la per- De la misma forma, la familia ha no-
sona siente una fuerza interna que tado en ellas cualidades dignas de
la mueve a colaborar y a trabajar imitar y contribuciones valiosas para
por, con y para otras: “Yo siento que el desarrollo del grupo como sistema
mi trabajo y el deseo de colaborar familiar. Los aportes que puede dar
en la Cooperativa me nace desde la persona adulta mayor constituyen
muy adentro. Es una fuerza que me un ejemplo de desprendimiento; por
impulsa a trabajar y a sacar fuerzas lo tanto, no se busca retribución al-
de donde no las hay. Estar activa guna: “Yo no quiero irme a la tumba

Recuadro 3.3: Las abuelas y sus aportes a la familia de hoy

Los significados del papel social de las abuelas posición de esta de darse a la familia en una
y los aportes que, en forma directa o indirecta, dimensión de cuidado y educación.
brindan en el seno familiar fue el objetivo de
un estudio de tipo cualitativo a cargo de la Los vínculos establecidos tienden a fortalecerse,
Escuela de Nutrición de la UCR en el 2004. como manifestación del apoyo solidario de las
abuelas en crisis familiares, por lo que la conse-
En el estudio participaron 75 abuelas de los jería familiar se asume de manera activa por las
cantones de La Unión y Montes de Oca, quie- mujeres mayores, lo mismo que su contribución
nes tenían edades entre los 50 y los 85 años. a la economía familiar ya sea aportando dinero,
Ellas pertenecían a familias con más de cinco contribuyendo a cuidar los nietos mientras otros
miembros y de uno a cinco nietos en edades miembros salen de la casa a trabajar, ayudando
comprendidas entre los 3 y 42 años. La escola- en las tareas domésticas, educando en valores y
ridad de estas mujeres era baja y más del 85% religión o acompañando a sus nietos y nietas a la
señaló que se dedican a labores domésticas. escuela, citas médicas y juegos.

La experiencia personal y el rol desempeña- En este sentido, la edad es determinante pues


do por sus propias abuelas, madres y suegras cuanto más joven sea la abuela, más funciones
favorecieron la construcción de un significado de cuidado y apoyo económico e instrumental se
diferenciado del papel de la abuela y de la ex- esperan que pueda ofrecer a la familia. Esta situa-
pectativa de la familia sobre su función social. ción se revierte conforme la abuela envejece y se
Al respecto, se destaca el esperado apoyo en recurre a ella más para consejería y compañía.
finanzas del hogar, en las tareas domésticas,
la crianza de los miembros más pequeños de Los aportes evidenciados en el grupo de estudio
la familia, el cuidado de la alimentación y la están permeados indudablemente no solo por
“Yo siento que mi consejería. Se muestran mayores responsabili- su misión de abuelas, sino también en sus pa-
trabajo y el deseo dades para las más jóvenes y sin trabajo fuera peles sociales como mujeres. En las relaciones
de colaborar en la de la casa. intergeneracionales se presentan también con-
Cooperativa me nace traposiciones respecto a los patrones de crianza
desde muy adentro. Aquellas que disfrutaban su papel como abue- y las formas de resolución de los conflictos fami-
Es una fuerza que me las señalaron aspectos como la compañía, el liares. Además, se evidenció insatisfacción en las
impulsa a trabajar y sentirse útiles sirviendo a los más allegados, la mujeres mayores, cuando, por su condición de
a sacar fuerzas de ternura, el juego y la seguridad. La llegada abuelas, se les obliga a contribuir en la familia,
donde no las hay. Estar de los nietos para muchas de ellas significó lo cual las priva de su libertad para decidir si de-
activa me hace sentir la oportunidad para revivir la experiencia de sean o no compartir su dinero y su trabajo en un
bien, me olvido de las crianza y educación, pero sin la responsabili- contexto en el que sus aportes no son valorados
enfermedades, me dad directa de crianza. La expectativa fami- y, por el contrario, se truncan sueños y proyectos
mantengo sana” (doña liar respecto a la abuela se identifica con la de vida por dedicarse a otros.
Margarita, 2007).

30
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

y llevarme lo poco que yo sé, porque Sin embargo, cuando las personas
yo he tenido la facilidad de descubrir adultas mayores sienten que, a pesar
muchas cosas, y para que esto siga de sus valiosos aportes, carecen de la
en las generaciones. Eso fue lo que libertad para decidir sobre su propio
me llevó a hacer la cooperativa, y a destino y el establecimiento de nue-
enseñarle a todo el pueblo” (doña vas metas, les sobreviene la pérdida
Hortensia, 2007). del interés por innovar, el aislamiento
y la frustración paralizante, situación
Lo anterior concuerda con la teo- evidenciada en dos personas entrevis-
ría que trata de dar una explicación tadas, pero que podrían ser las circuns-
al sentido de vida en los seres huma- tancias de otras adultas mayores.
nos. De acuerdo con Frankl (1994),
el sentido de vida es la intencionali- Cuando la persona no tiene opción
dad que las personas tienen que las para decidir si brinda algún tipo de
hace mirar de una manera positiva contribución y se ve en la obligación
hacia el futuro, cuyo impulso vital de hacerlo, los sentimientos manifes-
las mueve hacia la consecución de tados son de tristeza y de frustración:
nuevos propósitos. “Si no trabajo, mi familia se muere de
hambre (…) Si no cuido a mis nietos,
De acuerdo con Bonilla y Méndez no entra dinero a la casa (…) Tengo
(2001), la búsqueda del sentido de la que colaborar en algo y no ser una
vida tiene fundamentos emocionales carga para la familia (…) La pensión
y motivacionales que se expresan en es mía, pero debo dársela a ellas
espiritualidad, y ésta nutre la expe- para que compren lo necesario para
riencia de conexión e integración, de la casa” (doña Nelly, 2007).
unidad y trascendencia de lo cotidia-
no y ordinario a lo extraordinario. Los rasgos identificados como al-
truistas, líderes, vocación de servi-
La mayoría menciona una energía cio y desprendimiento también han
vital que les sale desde lo más aden- sido citados en otros estudios nacio-
tro de sus entrañas, que las mueve nales con población mayor; tal es el
a seguir adelante y a emprender caso de Bonilla y Méndez (2001) y
nuevas cosas. Mediante el trabajo Bonilla y Rapso (1997).
y las contribuciones que se brindan,
logran una ocupación productiva Para continuar con propósitos
del tiempo libre: “Yo me siento due- de vida, las personas conforme
ña y señora de mis cuentos, pero la envejecen deben redescubrir sus
poesía es mi fuerte. Actuar frente al esperanzas y fortalezas, buscar
público también se me hace fácil nuevas aspiraciones y continuar
porque estuve en clases de teatro soñando sin dejar que la fuer-
por varios años” (doña Edita, 2007). za interna se extinga. Asimismo,
deben tener la convicción y el
Con una mirada sobre lo que se de- apoyo necesario para identifi-
sea hacer, estas personas pudieron car que, lejos de hacer una so-
superar las barreras físicas e intangi- brevaloración del apoyo basado
bles y avanzar con pasos firmes en en recursos económicos o fuerza
propósitos individuales y colectivos. física, cuando éstos se ven dismi-
Superaron la visión de que la eco- nuidos, cobran fuerza los apoyos
nomía es la determinante de la fe- que las personas adultas mayores
licidad, y que las contribuciones se pueden ofrecer en las dimensio-
centralizan únicamente en la fuerza nes cognitiva y afectiva.
física, que va disminuyendo, confor- “...yo he tenido la facilidad
me aumenta la edad. Al respecto, se Lo anterior implica necesaria- de descubrir muchas
podría decir que estas personas lo- mente un replanteamiento cons- cosas, y para que esto
graron descubrir lo que Frankl (1994) tante de los intereses y motivacio- siga en las generaciones.
denomina como la capacidad para nes, ya que éstos pueden cambiar Eso fue lo que me llevó a
descubrir lo esencial, sus propios inte- conforme avanzan los años. Ese hacer la cooperativa, y a
reses y valores, con un resultado posi- cambio también conlleva la trans- enseñarle a todo el pueblo”
tivo de sentimiento de bienestar. formación en los tipos y las formas (doña Hortensia, 2007).

31
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

en que las personas adultas mayo- • Una historia de vida que refleja
res brindan sus colaboraciones en el desarrollo personal con es-
el mundo cotidiano. fuerzo y aprovechamiento de
las oportunidades en el momen-
Iniciativa, industriosidad, to oportuno para cumplir con
generatividad e integridad: propósitos claramente definidos.
las fortalezas de las personas
adultas mayores • La capacidad para minimizar los
efectos negativos de las situa-
En el marco de análisis de las con- ciones difíciles y para maximizar
tribuciones que las personas adultas los positivos (resiliencia).
mayores hacen a la sociedad, vale la
pena destacar las fortalezas identifi- • La capacidad para reconocer
cadas en muchas de las personas par- los propios talentos y la motiva-
ticipantes que, independientemente ción para plantearse metas en
de las contribuciones aportadas y la su mundo cotidiano.
condición de reciprocidad al brindar
y recibir apoyo en su familia o comu- • La creatividad, iniciativa y auto-
nidad, han podido llegar a una edad nomía para el desarrollo de pro-
avanzada con una buena calidad de yectos personales y comunales.
vida, un gran sentido de identidad,
pertenencia y proyección social. • La solidaridad y un gran sentido
de compromiso social.
Tomando como referencia las for-
talezas vitales propuestas por Erikson • El reconocer la necesidad de
(2000), definitivamente en las perso- buscar a los otros y de trabajar
nas adultas mayores participantes por el bienestar común.
en el estudio se identifican varios
elementos que han determinado en • La búsqueda permanente de ac-
gran medida la manifestación de as- tividades para evitar el estanca-
pectos tan básicos como la confian- miento existencial.
za y seguridad en sí mismas, la inicia-
tiva, la industriosidad o capacidad • La búsqueda permanente de en-
para el trabajo y mantener una vida riquecer su espiritualidad.
activa, la fidelidad, la generatividad
y la integridad en la vejez. Dicha afirmación se complemen-
ta con ciertas características fa-
Estas fortalezas vitales se reflejan en miliares, comunitarias e históricas
las diversas formas mediante las cuales que contribuyen a que las personas
se manifiestan y aportan las personas adultas mayores se desenvuelvan.
adultas mayores en la cotidianidad. Son ejemplos, el respeto a la auto-
Desde aportes como el tiempo para nomía, la creación de espacios para
escuchar y dar un consejo, hasta la el desarrollo de nuevas actividades,
dedicación y el trabajo que demanda el ejercicio de tareas en que se brin-
la organización comunitaria y la inte- dan significativos aportes, el estable-
gración de una cooperativa en bene- cimiento de vínculos socioafectivos
ficio de un grupo vulnerabilizado. y de acompañamiento, la promo-
ción de estilos de vida saludables y
No resulta azarosa esta condición po- de preparación para el disfrute de
sitiva de disponer de ciertas fortalezas una vejez con calidad de vida, todo
que conducen a las personas adultas lo cual contribuye a la valoración
mayores a disfrutar del bienestar, deri- integral de los aportes que emanan
vado en gran parte de su satisfacción de esta población.
al brindar contribuciones en variadas
dimensiones del quehacer humano. Podría decirse que en estas historias
“Yo me siento dueña y Al respecto se pudo identificar algunas de vida sobresalen al menos tres ele-
señora de mis cuentos, situaciones que podrían haber influido mentos en común:
pero la poesía es mi directa o indirectamente en este es-
fuerte” (doña Edita, 2007). tado, entre ellas:

32
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

• el trabajo y la actividad perma- país, pues hay que reconocer que para
nente a lo largo del ciclo de vida, un amplio sector de este grupo etario
las condiciones laborales, familiares y
• la resiliencia comunitarias no han contribuido a un
proceso de envejecimiento saludable
• el establecimiento de redes de o activo, sino que han acelerado el de-
apoyo para la realización de los terioro de su salud física y emocional.
proyectos personales y comunitarios.
De esta manera, aquellas personas
Para las personas participantes, el que se “…sienten desamparadas, sin
trabajo es visualizado como uno de afecto, a quienes el medio les ha obsta-
los aspectos fundamentales para culizado el desempeño de sus destrezas
lograr una vejez exitosa y activa. De y energías, el logro de metas, de una
esta manera, el trabajo además de ocupación estable, o que enfrentan
haberles propiciado sobrevivir, favo- crisis inesperadas como la muerte de
reció el desarrollo y el reconocimiento familiares o la destrucción de su casa
de sus talentos y capacidades. por eventos naturales, muestran fatiga,
ansiedad, depresión y terminan por en-
Esta concepción de trabajo como fermarse…” (Bonilla y Mata, 1998: 93).
actividad productiva, en términos eco-
nómicos y como un medio de realiza- Obsérvese que no siempre se limi-
ción, le permite a la persona crear, tal y tan sus posibilidades de aportar a las
como lo afirman Bonilla y Mata (1998), familias, pero sí se dificulta el disfrute
nos brinda la posibilidad de promover de las labores cotidianas y el estable-
estilos de vida activos que orienten a la cimiento de vínculos con otras perso-
población en general a comprender el nas de la comunidad. Es conocido,
envejecimiento como un proceso que por ejemplo, que muchas mujeres
no se inicia a los 60 ó 65 años de edad, mayores, a pesar de sentir cansan-
sino que forma parte del ciclo vital de cio o estar deprimidas, continúan
todas las personas. haciéndose cargo de las labores del
hogar, el cuido de los nietos y las nie-
Las personas entrevistadas han llega- tas, así como de otros miembros de
do activas al momento vital específico la familia. En este sentido, la situación
de la vejez desarrollando actividades de las mujeres debe analizarse con
relacionadas con el trabajo, el ejerci- especial atención, sobre todo en el
cio físico, la participación en grupos momento actual, pues recae sobre
o asociaciones comunales; algunos ellas el cuido de tres generaciones:
otros en una relación permanente con a sus padres octogenarios y nonage-
la música, la pintura o la escritura. narios, a sus hijos e hijas que cada día
salen a mayor edad del hogar, y a sus
Estas actividades de “preparación” nietos y nietas.
son columnas medulares para que
las personas adultas mayores lleguen En cuanto a la resiliencia, entendida
a fijarse objetivos a mediano y largo como la capacidad que tienen las
plazo, y a tener motivaciones y sueños personas para minimizar los efectos
por los cuales continuar luchando, a negativos de las situaciones difíci-
pesar de las dificultades que puedan les que enfrentan cotidianamente y
presentarse. Este sentido de vida es para maximizar los aspectos positivos,
trascendental para que tengan la po- las personas mayores entrevistadas
sibilidad de definir lo que es relevante comentaron haber atravesado situa-
para sus vidas; es más, “las personas ciones muy difíciles por lo que tuvieron
con claridad de sentido pueden eva- que tomar decisiones cruciales para
luar más objetivamente los resultados continuar con las metas planteadas.
de sus vidas” (Bonilla y Rapso, 1997).
En ocasiones la pérdida de seres “La pensión es mía, pero
Es oportuno mencionar que las con- queridos, las enfermedades, las difi- debo dársela a ellas
diciones de vida de las personas en- cultades económicas de la familiares, para que compren lo
trevistadas no pueden generalizarse al o los mitos y estereotipos sobre la ve- necesario para la casa”
resto de población adulta mayor del jez y los “viejos”, son elementos que (doña Nelly, 2007).

33
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

han afectado a las personas adultas comunidad donde vive desde hace más de
mayores participantes; sin embargo, cincuenta años, y por la cual siente un cariño
mediante la determinación, la espiri- especial y es muy respetada. Refiere que uno
tualidad, el apoyo y el optimismo, han de los talentos que más disfruta en la actuali-
podido enfrentarse a las situaciones dad es su realización artística como poetisa y
más difíciles para superarlas y reflexio- cuentacuentos. Cuando estaba en la escuela,
nar sobre las lecciones aprendidas. aprovechaba los momentos de soledad para
escribir poesía y desde muy niña lograba plas-
Esta capacidad también debe ser mar sus sentimientos más profundos en líneas
fomentada en las personas desde de escritura, las cuales conserva como un te-
edades tempranas del ciclo de vida, soro. Hay que dejar que el pájaro prisionero en
pues conforme se avanza en la edad nuestro cuerpo pueda volar libremente, dice,
es más notoria y valiosa la capaci- al recordar que fue a sus nueve años cuando
dad que se tenga para mantener la escribió el primer poema.
integridad ante las adversidades y
problemas enfrentados y la flexibili- Su vida laboral transcurrió en el Registro Nacional.
dad para continuar construyendo a A sus cuatro décadas de vida logró terminar los
partir de las vivencias. estudios secundarios y, una vez jubilada, decidió
estudiar teatro en la Compañía Nacional de Tea-
Como lo mencionan Bonilla y Mata tro, una pasión descubierta desde etapas muy
“las personas necesitan ser autóno- tempranas de su vida. Sus conocimientos teatrales
mas para experimentar alegría y sa- los ha enriquecido con estudios literarios en la Uni-
tisfacción con su propia vida; pero versidad de Costa Rica y la Universidad Nacional.
llevar esto a la acción requiere gran
habilidad para enfrentarse a las difi- En la actualidad es escritora y ha dirigido nu-
cultades del vivir como si fueran re- merosas obras teatrales, muchas de ellas con
tos, no como amenazas. Es tratar de influencia bíblica. Más recientemente, a los 69
resolver obstáculos lo que hará sentir años de edad, descubrió su habilidad como
gozo, capacidad, equilibrio, confian- cuentacuentos con especialidad en pobla-
za, orgullo interior y plenitud” (Bonilla ción adulta, talento que comparte en un gru-
y Mata, 1998:95). po denominado –Había una vez- integrado
por ella y otras dos personas, quienes escriben
Las personas adultas mayores en- y declaman cuentos a grandes y chicos por
trevistadas para alcanzar muchas de todo el territorio nacional.
las metas que se han propuesto a lo
largo de sus vidas han establecido re- En primera instancia, se inspiró en las leyendas
des de apoyo que reflejan la perma- populares de su pueblo natal, entre las que
nente necesidad de mantenerse en se destacan El salvaje, La llorona, Los quejidos
actividad para lograr un trabajo en de los difuntos, La Segua y otros, e integrando
conjunto solidario, con compromiso además sus propias vivencias y las historias de
social por el bienestar común. otras personas, con una gran facilidad para
crear leyendas encantadoras.

A pesar de que no ha logrado publicar nin-


Había una vez…La historia guna obra poética o teatral, Edita Marín ha
de Edita Marín, una abuela sido merecedora de varios reconocimientos
cuentacuentos por su trabajo, entre ellos el premio como
escritora centroamericana, el tercer lugar en
La historia de Edita Marín Rodríguez se inicia poesía en el V Congreso Literario organizado
hace más de setenta años en su tierra natal, Pal- por la Asociación Gerontológica Costarri-
michal de Acosta. Sus diferentes facetas como cense en 1996 y otros. Su primer cuento, “El
mujer, abuela, líder comunitaria, actriz de teatro, reloj de lentera de mi abuelo Simón”, la hizo
poetisa y cuentista son enriquecidas con la sen- merecedora de un premio nacional en este
cillez, el positivismo y una energía extraordinaria género literario.
que hacen que disfrute calidad de vida, la cual
reconoce como una bendición de Dios. Además, resalta su liderazgo comunitario y
mediación como jueza de paz y orientadora
Muy joven se casó, razón por la cual dejó su familiar en su comunidad de Lomas de Oclo-
pueblo natal para residir en Lomas de Ocloro, ro. Numerosos vecinos visitan su casa en la

34
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

búsqueda de un consejo o una conciliación.


Forma parte de una red comunal de la Parro-
quia de la Santa Cruz, Barrio La Cruz, donde
se promueve la organización comunitaria y
la integración familiar, con la intención de re-
ducir el daño ocasionado por las drogas y el
sufrimiento social.

La propuesta de trabajo se basa en fomentar


y/o reforzar en las familias la costumbre de
que, al menos una vez a la semana, se reúnan
todos sus miembros para compartir en familia
una comida. De esta forma se promueve la
creación de espacios para la comunicación,
el diálogo y la posibilidad de compartir pro-
blemas, sueños y esperanzas. El objetivo es
que esta práctica de degustar una comida,
tan común en antaño cuando las familias se
reunían en la mesa para compartir los alimen-
tos y dejado en la actualidad por diversas ra-
zones, se vuelva a convertir en un hábito que Yo nací con la poesía…
pueda disfrutarse colectivamente y se vuelva de las personas adultas, y que ga-
imprescindible en el seno familiar. ranticen la protección, la atención
integral, la educación, la actividad
Su interés por la comunidad y la búsqueda y la vida digna para este grupo de
de resolución de sus problemas hizo que fue- la población, la vejez podría enten-
ra seleccionada entre las primeras 25 líderes derse como un momento de plena
comunitarias en el ámbito nacional, motivo creatividad y participación.
por el cual realizó un viaje a la Universidad de
Oregon, Estados Unidos. No obstante, el imaginario social
predominante sobre la vejez en las
A continuación se presenta uno de sus poemas, sociedades occidentales, se relacio-
seleccionado por ella como muestra de su pa- na con el deterioro, la enfermedad,
sión en la escritura. la dependencia, la carga y la rup-
tura de vínculos sociales. Esta cons-
Desubicada trucción social de la vejez la concibe
Después de verlo a él como una etapa eminentemente de
salí sudando y muy desorientada pérdidas de la autonomía, de las ca-
No había norte ni sur, este ni oeste. pacidades físicas y cognitivas, de las
Entre la tierra y el cielo suspendida habilidades, de la salud, de la belle-
el misterioso espacio en que existe todo za, del poder y de la vida misma.
sin que exista nada. En que todo lo lleva
la persona amada y todo lo demás En una sociedad como la cos-
es simplemente nada. Es la azul dimensión tarricense, en la cual predomina
mágica y pura de estar enamorada. el culto a la juventud, la producti-
vidad, el dinero, la tecnología, la
Edita Marín Rodríguez belleza física y la competitividad se
15 de diciembre, 2006 producen y reproducen mitos y es-
tereotipos sobre el envejecimiento
(y sobre quienes envejecen), que
influyen en la dinámica social y el
Se requiere de información, lugar que se otorga a la persona
sensibilización y estrategias adulta mayor, un lugar de espera,
concretas para derribar los mitos de incertidumbre y de exclusión.
existentes alrededor de la vejez Todo esto en una dinámica dia-
léctica, pues aunque estas ideas
Si el envejecimiento se produce en estereotipadas no siempre tienen
el marco de acciones específicas que su base sobre situaciones reales,
promuevan el respeto a los derechos se reproducen para mantener, a

35
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

lo largo del tiempo, algunas acti- Resulta claro que la situación no


tudes o formas de pensar sobre las queda en lo personal, sino que las
personas adultas mayores que ellas condiciones del medio que rodea a
mismas llegan a creer e interiorizar. las personas pueden facilitar u obsta-
culizar el proceso de preparación para
Ideas erróneas como que todas las disfrutar de una vejez con calidad.
personas mayores son iguales, que
los hombres y mujeres envejecen En este sentido vale la pena pregun-
de la misma forma, que son frágiles, tarse de qué manera las políticas, los
y que no tienen nada para aportar, programas y los proyectos dirigidos
están profundamente arraigadas en a la población adulta mayor están
el imaginario que se crea de las per- considerando o considerarían el de-
sonas adultas mayores. sarrollo de mejores condiciones para
que la experiencia de envejecer sea
Sin embargo, se debe reconocer la positiva y satisfactoria.
diversidad de condiciones y situaciones
que median en la forma en que enve- Se requiere romper con los mitos
jecemos todas las personas, tales como que dibujan el proceso de enveje-
el género, la escolaridad, la condición cimiento como uno de decadencia
socioeconómica, la zona geográfica, y de pérdidas. Debe fomentarse la
la situación particular de salud y el estilo capacidad de transformar esta visión
de vida, los cuales son factores acumu- distorsionada de limitación, ensalce
lativos que influyen en cómo se llega a de la juventud y sobrevaloración de
este momento del ciclo de vida. la fuerza y belleza física, a otro con
cara más humana para que se reco-
Estas consideraciones son necesa- nozca que todos somos necesarios
rias si se quiere propiciar el mejora- en la sociedad y que las contribucio-
miento de las condiciones de vida nes -materiales o no- son valiosas.
de las personas adultas mayores,
pues el respeto, el reconocimiento Cuando la fuerza física, la capa-
de sus necesidades específicas y sus cidad para trabajar y los aportes
aportes fundamentales son piezas en la dimensión económica decli-
claves para construir un entorno más nan, la sociedad debe estar clara
hospitalario, solidario y armonioso. y comprometida para crear los es-
pacios y las oportunidades reque-
Los hallazgos demuestran que existen ridas, de tal forma que sus contri-
rasgos personales y condiciones familia- buciones cotidianas, basadas en la
res y sociales que hacen que las perso- sabiduría que dan los años, sean los
nas adultas mayores se desenvuelvan pilares para el acercamiento inter-
satisfactoriamente y se les reconozca generacional y el mantenimiento
su trabajo y sus contribuciones. A su vez, de un espíritu soñador, reconocido
sus luchas cotidianas puedan ser el me- y anhelado por quienes rodean a
dio para sentirse útiles y una forma de las personas adultas mayores.
cumplir con sus aspiraciones.

Obviamente, en estas personas


está presente una historia de vida Dulce trabajo: Don Evelio y la
que ha contribuido de manera signi- tradición de los trapiches
ficativa a lograr esa integración en la
vejez. Implica que la sociedad, como Transformar el caldo de caña de azúcar en atados
tal, está comprometida a facilitar las de dulce, sobados y chicharrón o punto (miel chiclo-
condiciones para que, desde etapas sa), es la tarea que Evelio Arias Vargas realiza todos
tempranas de la vida, las personas los días miércoles y jueves en su tradicional trapiche,
desarrollen ciertas fortalezas que les en su pueblo natal, La Paz de San Ramón.
permitan tener una actitud más po-
sitiva ante la vida, identificar y apro- Sus papás llegaron a esas tierras en el siglo
vechar las oportunidades y sentir la pasado, y allí nacieron él y sus cinco herma-
fuerza interna que las movilice a tra- nos. Toda la familia se dedica a la producción
zarse nuevas metas. de dulce en trapiches de la zona.

36
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

En sus conversaciones amenas describe vi-


vencias de su infancia, juventud y adultez
mayor. Refiere que desde muy pequeño tuvo
que trabajar, sin tener la posibilidad de asistir
a la escuela y recuerda que su Primera Co-
munión la hizo con Monseñor Solís.

Muy joven se casó y con orgullo enseña su fin-


ca y la casa, un tesoro de su familia y ambos
considerados como regalos de Dios. A sus 19
años de edad tuvo la oportunidad de calzar
el primer par de zapatos, con motivo de asistir
a una fiesta en Santa Cecilia de San Ramón.

De su papá aprendió las labores del trapiche


y desde que tenía seis años de edad se dedi-
ca a este oficio; sin embargo no fue sino hasta
hace 16 años cuando logró instalar su propio
trapiche y crear una microempresa familiar. nacionales y extranjeros, personas que fre- El trabajo es para disfrutarlo
cuentemente llegan a su trapiche a degustar y compartirlo.
Menciona que antiguamente en la zona ha- de un rico sobado, un pedacito de dulce o un Foto: Mario Meneses,
bía más de 50 trapiches, pero en la actuali- chicharrón de dulce. NIDES-FM, 2007.
dad funcionan únicamente tres, siendo su
trapiche uno de los más visitados. Sus anécdotas cautivan a quienes tienen la
oportunidad de llegar al trapiche. El dulce
Evelio es un autodidacta por vocación e indi- aroma los atrae… dice Evelio. Además, los
ca que aprendió a leer y escribir por su propio visitantes tienen la oportunidad de tomarse
interés y necesidad. Le encanta compartir con un delicioso cafecito y un tamal asado en la
otros los conocimientos que ha adquirido du- soda administrada por la familia.
rante todos estos años sobre su dulce trabajo,
donde las abejas son las fieles compañeras de Su trabajo, disposición para compartir con las
la tarea. Al respecto menciona: “A mí me ale- personas y anuencia para recibir a quien quie-
gra que me visiten y las personas conozcan un ra aprender un poco más sobre la actividad
poquito sobre mi oficio de toda una vida (…) del trapiche, ha hecho que sea ampliamente
el trabajo hay que disfrutarlo y compartirlo”. reconocido tanto en su comunidad como en
el resto de San Ramón y más allá.
Su oficio lo enseñó con cariño y esmero a sus
hijos, quienes en la actualidad están al fren-
te de la microempresa. Todas las semanas
muelen 16 toneladas de caña de azúcar,
de las cuales obtienen cerca de 120 atados
de dulce; es decir unas 240 tapas. El dulce
lo venden por encargo y además elaboran
sobados, una especie de melcocha de dulce
que contiene queso molido y maní.

A sus 82 años, Evelio es un microempresario


orgulloso de sus raíces, de su dulce trabajo
y del legado que ha dado a su numerosa
familia integrada por su esposa, 11 hijos y 49
nietos, nietas, bisnietos y bisnietas.

Su delicada salud le impide en la actualidad


trabajar en el trapiche como él quisiera, por
lo que sus hijos han asumido con mayor res-
ponsabilidad el cuidado del cañal y la elabo-
ración del dulce; sin embargo, siempre está
pendiente del trabajo, ayuda a empacar el
producto y se dedica a atender la clientela,

37
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Personas adultas mayores participantes

• Antonio Peñaranda: Hogar para personas adultas mayores San Buena-


ventura de Turrialba, Cartago. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Antonio Sandoval. Centro Diurno de Puntarenas. Comunicación personal.


Setiembre, 2007.

• Benjamín Blanco: Hogar para personas adultas mayores San Buenaventura


de Turrialba, Cartago. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Dora Jaén. Cooperativa Sol Verde. Santa Bárbara de Santa Cruz, Guana-
caste. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Dubi Carranza: Guácimo, Limón. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Bertila Romero. Cooperativa Sol Verde. Santa Bárbara de Santa Cruz, Gua-
nacaste. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Edita Marín: Lomas de Ocloro, San José. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Emilce Masís: Puriscal, San José. Comunicación personal. Julio, 2007.

• Evelio Arias: San Ramón, Alajuela. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Gladys Medina. Barrio Luján. San José. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Hortensia Briceño: Guaitil de Santa Cruz, frente a la plaza de deportes de


la comunidad. Guanacaste. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Jimmy Pizarro: Mercado Central de Puntarenas. Comunicación personal.


Setiembre, 2007.

• José María Solís: Sabanilla, San José. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Lelia Gamboa: Paraíso, Cartago. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Lilly Moreira: Puntarenas. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Margarita Marchena:  Cooperativa Coopetortilla: Cocina Típica. Santa


Cruz, Guanacaste. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Miguel Umaña: Puriscal, San José. Comunicación personal. Julio, 2007.

• Norman Henry: Guácimo, Limón. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Olga Hernández: San José. Comunicación personal. Octubre, 2007.

• Renán De Lemos: Barrio Luján. San José. Comunicación personal. Agosto, 2007.

• Virginia Arias: Ciudad Colón, San José. Comunicación personal. Setiembre, 2007.

• Juan Cerdas: Cedar Crick, Limón. Agosto, 2007.

• Ramona Nuñez: Cedar Crick, Limón. Agosto, 2007.

• Nelly: Los Guido, San José. Diciembre, 2007.

Fuente: Sedó y Masís, 2007. Aportes de las personas adultas mayores desde la cotidianidad.

38
Capítulo 3 Aportes desde la cotidianidad

Los siguientes estudios fueron preparados para este capítulo:

• Sedó, Patricia y Masís Fernández, Karen. (2008). Aportes de las personas


adultas mayores desde su cotidianidad. Documento preparado para el
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica,
UCR/ CONAPAM.

En el taller sobre este tema participaron:

• Claudia Corrales (Casa Presidencial), Adrián Díaz Aguirre (EDJA-MEP), Zai-


da Esquivel (AGECO), Xinia Fernández Rojas (UCR), Giselle García (UPA-
UCR), Vilma García (CCSS), Wei Wei Lu Chen (CONAPAM), Guido Miranda
Gutiérrez (UNED), Cleidy Monge (Ministerio de Salud), Edgar Muñoz Salazar
(CONAPAM), Arodys Robles (UCR), Melissa Rodríguez (CCP-UCR), Rodolfo
Rojas Ramírez (CONAPAM), Luis Rosero Bixby (CCP-UCR), Adriana Sancho
(PIAM-UCR), y Patricia Sedó (UCR).

El recuadro 3.3: Las abuelas y sus aportes a la familia de hoy, fue preparado por

• Patricia Sedó Masís (UCR).

Se agradecen los comentarios de

• Erick Hess Araya (MIVAH), Mabell Granados, Cleidy Monge, Fernando Mo-
rales y Marisol Rapso.

Se agradece la colaboración de

• Universidad de Costa Rica (Escuela de Nutrición, Recinto Universitario de Pa-


raíso, Recinto Universitario de Santa Cruz, Sede de Occidente, NIDES-Facultad
de Medicina, Programa Integral de la Persona Adulta Mayor y la Sección de
Transportes), Hogar para personas adultas mayores San Buenaventura de Tu-
rrialba, Centro Diurno de Puntarenas y Parroquia de Barrio La Cruz.

• Las personas adultas mayores participantes en este trabajo, por su con-


fianza y hospitalidad, así como por el optimismo, la esperanza y las ganas
de seguir adelante que dejaron ver en sus historias de vida.

• Laura Solano Areas, en el proceso de ordenamiento de la información y


apoyo en digitalización.

• María Traña Zeledón en la preparación de documentos preliminares.

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Karen Masís Fernández y Arodys Robles.

39
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica
Capítulo 4
Seguridad económica

Los hogares con personas adultas mayores registran • No cuentan con algún tipo de ingreso.
un mayor índice de pobreza, independientemente • Reciben alguna transferencia por parte de ter-
de si esta se mide como insuficiencia de ingresos1 o ceras personas.
como insuficiencia de consumos sociales2. Este últi- • Poseen ingresos propios provenientes de pensio-
mo método muestra que la acumulación de activos nes contributivas o de riqueza propia.
–principalmente, por medio de la tenencia de vivien-
da propia– permite enfrentar la vejez con un menor De estos, los primeros dos –que afectan principal-
riesgo de caer en condiciones de pobreza. mente a mujeres y a residentes de zonas rurales– man-
tienen las mismas tasas de pobreza, mientras el tercer
Aunque la pobreza afecta en mayor medida a los grupo es el único con bajo riesgo de pobreza, lo que
hogares con personas adultas mayores, sobrepasar los pone en evidencia la necesidad de las personas de
64 años no supone pobreza. Los datos refutan la creen- anticipar el retiro en la vejez con algún grado de es-
cia de que las personas adultas mayores constituyen tabilidad económica y para el país la importancia de
una carga económica; por el contrario, esta población contar con un sistema sostenible de pensiones.
contribuye con el hogar, al ser perceptora de ingresos.
En muchos casos, una parte sustancial –y a veces la to- Durante la última década, el sistema de pen-
talidad- del ingreso del hogar, proviene de los ingresos siones costarricense sufrió dos reformas notorias:
que aporta este grupo etario. una estructural, orientada a convertir el sistema
de reparto en uno multipilar y otra paramétrica,
Las carencias económicas en los hogares son pro- dirigida a extender la sostenibilidad del sistema
ducto de la composición del hogar. La pobreza es por veinte años más.
generalmente mayor en familias con una mayor
presencia de niñas y niños, con una menor cantidad A pesar de ello, aún persisten algunos factores
de integrantes en edad plenamente activa, con un de riesgo que merecen ser atendidos, como la fal-
menor número de perceptores de ingreso o quienes ta de cobertura, el aumento en la tasa de depen-
reciben menos ingreso y cuando estos últimos tienen dencia o ciertas ineficiencias asociadas con el sis-
bajo nivel educativo. Por la forma en que evoluciona tema financiero costarricense. La mayor parte de
el ciclo vital de los hogares, una parte considerable la población adulta mayor no recibe una pensión
de las personas adultas mayores viven en hogares contributiva, lo que les coloca en situación de
que reúnen una o más de estas características. desventaja con respecto al riesgo de pobreza.

La mayoría de las personas adultas mayores se en- Esta desprotección en la vejez aumenta cuan-
cuentran inactivas y quienes se mantienen laboral- do la persona adulta mayor es la responsable de
mente activas están también ocupadas. El mercado proveer el ingreso para su hogar, carece de in-
laboral para estas personas se halla fragmentado en greso propio, se es mujer que trabaja en oficios
dos grupos, los cuales enfrentan riesgos diferentes domésticos, se es residente de zonas rurales o no
ante la pobreza; tal es el caso de quienes se cuenta con una red de apoyo. El régimen no
contributivo de pensiones atiende a una parte
• Trabajan formalmente y mantienen ingresos considerable de esta población vulnerable y es
provenientes de una pensión contributiva. un instrumento efectivo para combatir la pobreza
• No han tenido acceso al seguro de pensión dentro de la población adulta mayor.
y se ven forzados a trabajar en actividades
informales o agrícolas. En el futuro, persistirá esta falta de cobertura del
seguro de pensión, debido a que, actualmente,
La población adulta mayor inactiva se divide en solo algo más de la mitad de la población económi-
tres grupos formados por personas que camente activa es cotizante.
Capítulo 4 Seguridad económica

Los hogares con personas En lo que se refiere a la formación de


adultas mayores son más los hogares, la incidencia de la pobre-
vulnerables a la pobreza za se asocia con el ciclo de vida del
hogar, de forma que este es más vul-
El grado de pobreza de las personas nerable a sufrir situaciones de privación
se determina en los hogares. El hogar cuando se cuenta con niños, niñas o
se clasifica como pobre o no pobre personas adultas mayores. Los hogares
según la relación entre el ingreso total pasan por distintas etapas en las que
percibido por sus miembros y el núme- varían las características de las perso-
ro de estos. Se considera pobre a quien nas que los componen. Estas etapas
reside en hogar pobre. Este enfoque, sin van desde la constitución de un núcleo
embargo, no considera la distribución inicial (pareja con o sin descendientes)
de los recursos dentro del hogar ya que hasta la disolución de este núcleo o su
esta información no se encuentra dis- dispersión en nuevos núcleos y arreglos
ponible en las encuestas de hogares. residenciales (Barquero y Trejos, 2004).
Por esta razón, las condiciones de po-
breza de las personas adultas mayores En esta dirección, los mismos autores
dependen de las características de los han presentado evidencia de cómo
hogares a los que pertenecen. el número de casos de pobreza se ex-
pande conforme los hogares avanzan
en su ciclo de vida hasta la etapa de
Los hogares donde viven las personas consolidación, en el que el hogar solo
adultas mayores tienen mayor riesgo cuenta con el jefe o la jefa de hogar
de contar con ingresos insuficientes con o sin cónyuge y menores de 18
años. En las etapas siguientes, en que
La incidencia de la pobreza es hay más personas adultas y percepto-
mayor en los hogares donde residen ras potenciales de ingreso, la pobreza
adultos mayores. Mientras en el país disminuye y vuelve a aumentar en la
16,7% de los hogares se encuentran etapa que se conoce como nido vacío
en situación de pobreza, un 21,4% de en que solo vive la pareja (Barquero y
los hogares donde residen personas Trejos, 2004).
adultas mayores enfrenta esa situa-
ción. En términos de personas, un 19% Los hogares con personas adultas
de los habitantes del país se hallan en mayores se concentran en las etapas
situación de pobreza y un 23% de a de desmembramiento 41,6%, nido
las personas adultas mayores. vacío 21,0% y hogares unipersonales
16,1%; es decir, en los hogares donde
En América Latina, esta situación de el número de perceptores de ingresos
desventaja relativa de la población y su grado de vinculación con el mer-
adulta mayor no parece ser la norma. cado de trabajo empieza a disminuir
Del Popolo (2000) muestra que, con o ha disminuido significativamente.
excepción de Costa Rica y República
Dominicana, en el ámbito urbano, y Gráfico 4.1: Incidencia de la pobreza por grupos de edad (2007)
solo Costa Rica en las zonas rurales, la
pobreza en las personas adultas ma-
yores es igual o menor a la que sufre la
población de 10 a 59 años.

Esta extensión de la pobreza que


afecta a la población adulta mayor
costarricense parece sorprendente
en un país que cuenta con una
cobertura de la seguridad social
bastante amplia y de larga data.
Dicha consideración podría expli-
carse por una sobreestimación de
la pobreza en las personas adultas
mayores3 o por la formación de los Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
hogares en el país. (EHPM) del INEC.

43
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Como resultado de lo anterior, las Uno de cada tres hogares no satis-


personas en edad de trabajar tienden face sus necesidades básicas, inde-
a vivir en hogares con mayor número pendientemente de si cuenta con
de perceptores de ingreso y, por lo personas adultas mayores o no
tanto, tienen una menor incidencia de
pobreza (gráfico 4.1) que aquellos en Si, en lugar de medir la pobreza se-
edades en que hay poca o ninguna gún cuántos hogares no alcanzan un
participación en la fuerza de trabajo. nivel de ingreso mínimo, se mide según
cuántos de ellos no satisfacen sus nece-
En cuanto a la posible sobrestimación sidades básicas, tales como acceso a
de la pobreza entre la población adul- vivienda, salud, educación, y servicios
tas mayor, si la medición de la pobreza básicos, ocurre que
se hace estimando el ingreso disponi-
ble e incorporando el alquiler imputa- 1- Se duplica la cantidad de hoga-
do por habitar casa propia como par- res costarricenses que sufre de po-
te del ingreso familiar, la pobreza entre breza, lo cual afecta a un tercio
las personas adultas mayores es menos de las familias (Cuadro 4.1).
pronunciada (disminuye a 18,5). Si esta
misma estimación se hace sin imputar 2- Las diferencias entre los hogares
el alquiler por habitar casa propia, la con personas adultas mayores y
población adulta mayor sigue tenien- sin ellas dejan de ser significativas.
do una incidencia de la pobreza su-
perior a la población de 18 a 64 años En efecto, el 35,1% de los hogares con
(31,7% y 25,4%, respectivamente). miembros de esta población etaria son
pobres, frente al 33,5% de aquellos sin
Si, adicionalmente, el apoyo de la fami- personas adultas mayores.
lia fuera del hogar se da principalmente
por transferencias en especie, no medi- Asimismo, debe notarse que, consi-
das en las encuestas de hogares, la ex- deradas individualmente, las personas
tensión de la pobreza, para esa pobla- adultas mayores no son más pobres
ción, podría estar sobredimensionada4. que los hogares en donde residen5.
Mientras que el 35% de los hogares con
Cuadro 4.1: Incidencia de la pobreza según aproximaciones personas adultas mayores son pobres,
alternativas (2007) el 32% de esta población aparece
como pobre por necesidades básicas
Hogares según personas
Personas adultas mayores insatisfechas (NBI). Esto significa que
Método adultas mayores los hogares que cuentan con más de
Total Sin AM Con AM Total Hombre Mujer una persona adulta mayor tienden a
Ingresos insuficientes (LP) 1 ser menos pobres.
Pobres 16,7 15,6 21,4 23,2 22,7 23,7
Pobres no
En esta aproximación, mientras la
13,4 12,7 16,6 18,3 17,9 18,5 edad de este grupo etario no pa-
extremos
Pobres rece diferenciar el riesgo a sufrir pri-
3,3 2,9 4,8 5,0 4,8 5,1 vación, las mujeres sí muestran estar
extremos
Necesidades básicas insatisfechas (NBI) en una situación de relativa ventaja
con respecto a los hombres. Esta
Con NBI 33,8 33,5 35,1 31,5 33,9 29,5
apreciación sugiere que, en mayor
Leve (una
NBI)
24,6 24,3 25,9 24,1 25,4 23,0 medida, tienden a corresponder a
personas adultas mayores adicio-
Grave (dos o
más NBI)
9,2 9,2 9,2 7,4 8,5 6,5 nales en los hogares o a pertenecer
a hogares con menos riesgo a sufrir
Método integrado (MIP) 1
pobreza por NBI (abuelas, abuelos
Con carencias 36,4 36,6 35,8 36,2 37,3 35,3 tías, tíos, hermanas, hermanos).
Coyunturales 8,4 6,9 14,8 17,0 16,2 17,8
Inerciales 19,7 21,0 14,4 13,0 14,6 11,6 Por último, si se considera el método
Crónicos 8,3 8,7 6,6 6,2 6,5 5,9 integrado6 (MIP) un porcentaje ma-
yor de hogares con adultos mayores
1/ Excluye hogares sin ingresos o ingresos ignorados (7% del total). tiene carencias de orden coyuntural,
Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples es decir, tienen necesidades básicas
del INEC.

44
Capítulo 4 Seguridad económica

satisfechas pero su ingreso per cápita determina directamente mucho del


se encuentra por debajo de la línea bienestar material con que pueden
de pobreza. contar los hogares y permite apoyar
la creación de otras capacidades,
La afirmación anterior sugiere que generadoras también de ingreso.
los hogares sin adultos mayores, al
ser más jóvenes, tienden a poseer En virtud de que la compra de resi-
mayores carencias de vivienda dencia supone una inversión a largo
(NBI) que de ingreso, en tanto que plazo, es de esperar que quienes más
en los hogares con personas adul- se benefician de casa propia sean las
tas mayores predominan las caren- personas mayores. En efecto, los ho-
cias de ingreso. gares con adultos mayores tienden
a vivir en mayor proporción donde
la vivienda es de algún miembro del
La vivienda es un activo valioso para hogar (86% de los hogares) y en la
enfrentar el riesgo de pobreza mayoría de los casos (81% de los ho-
gares), se encuentra libre de gravá-
La riqueza que una persona logre menes (cuadro 4.2). Estos resultados
acumular a lo largo de su vida cons- también sugieren que, generalmen-
tituye un componente significativo te, sean personas adultas mayores
de las fuentes de ingreso con las que propietarias de las viviendas; en el
contará en su edad de retiro. Uno de 79% de esos hogares, una persona
los mayores activos de esta riqueza adulta mayor es cabeza de familia.
suele ser la vivienda, la cual genera
un flujo constante de servicios habi- Por el contrario, entre los hogares
tacionales a lo largo de la vida; es sin personas adultas mayores, la te-
decir, vivir en casa propia equivale a nencia de vivienda propia es menor
recibir una renta fija por el monto de (70% de los casos) y el alquiler es más
alquiler de esa propiedad. frecuente (21%) pues son, en general,
hogares más jóvenes.
Como consecuencia de lo anterior,
la tenencia de vivienda es un activo La mayor tenencia de casa propia
que ayuda a reducir la vulnerabili- entre los hogares con personas adultas
dad a la pobreza pues, en sí misma, mayores explica por qué al incorporar

Cuadro 4.2: Acceso a la satisfacción de las necesidades de albergue (2007)


Hogares según personas adultas mayores Personas adultas mayores
Método
Total Sin AM Con AM Total Hombre Mujer De 65 a 74 De 75 y más
Tenencia de la vivienda
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Propia 72,7 69,6 85,8 86,7 87,0 86,4 87,4 85,8
Totalmente pagada 63,6 59,4 81,5 82,5 82,3 82,7 82,7 82,2
Pagando a plazos 9,1 10,2 4,3 4,2 4,7 3,8 4,6 3,6
Alquilada 17,7 20,5 5,7 4,9 5,1 4,8 5,3 4,4
En precario 1,5 1,7 0,5 0,5 0,5 0,5 0,4 0,6
Otra (cedida, prestada) 8,1 8,1 8,0 7,9 7,4 8,3 6,9 9,1
Carencias en albergue adecuado
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Sin carencias 84,5 84,4 84,5 84,7 82,9 86,2 84,8 84,5
Con carencias 15,5 15,6 15,5 15,3 17,1 13,8 15,2 15,5
Método integrado ajustado (MIPa) excluyendo falta de acceso al conocimiento entre los menores
Con carencias 28,0 26,8 32,8 34,1 35,0 33,3 34,4 33,7
Coyunturales 12,1 11,0 16,8 18,4 17,7 19,0 18,8 18,0
Inerciales 11,2 11,2 11,4 10,9 12,3 9,6 10,9 10,8
Crónicos 4,7 4,7 4,6 4,8 5,0 4,7 4,7 5,0

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

45
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

como parte del ingreso familiar el alqui- a la de la población total7, lo cual in-
ler imputado por habitar casa propia, dica que se determina por las mismas
la pobreza se reduce entre los miem- causas estructurales (gráfico 4.2). Si
bros de esta población etaria. Queda bien la diferencia entre ambas magni-
por debajo de la media poblacional. tudes se mantiene en torno a los cinco
Igualmente, al estimar la pobreza por puntos porcentuales, hay variaciones
otros métodos que toman en cuenta que merecen resaltarse. Estas, como
la vivienda, las carencias de los hoga- se explica más adelante, se asocian
res con adultos mayores no resultan di- con la vinculación presente y pasada
ferentes a las de los demás hogares. con el mercado laboral de los hogares
donde viven los adultos mayores.
Lo anterior no significa, sin embargo, que
la población adulta mayor cuente con el • La población adulta mayor sufrió
manejo o la administración de ese bien, con más fuerza que el resto el au-
pues una parte de los adultos mayores mento de la pobreza generado
pierde autonomía en edades avanzadas. por el ajuste ortodoxo de 1991.
En esas circunstancias es posible que
algunos familiares asuman la administra- • Esta población se benefició menos
ción de los recursos. En ciertos casos ello con la reducción de la pobreza
puede incluso generar situaciones de vivida en 1993.
abuso patrimonial (véase capítulo 10).
• Una de las menores diferencias
Por otro lado, el que la vivienda sea se encuentra en el 2007, cuando
propiedad de alguno de los miem- las pensiones no contributivas se
bros del hogar no siempre equivale a incrementaron en forma conside-
contar con albergue adecuado. En rable y, por ende, se da una polí-
un 15% de los hogares, independien- tica de protección que beneficia,
temente de si en ellos viven personas sobre todo, a este grupo.
adultas mayores o no, la vivienda tiene
carencias asociadas al estado de la vi- • Aunque la pobreza entre la po-
vienda, al hacinamiento o a la falta de blación adulta mayor se mantu-
servicios básicos. vo entre 1994 y el 2006 en torno al
29%, los reajustes de las pensiones
no contributivas la redujeron al
23% en el 2007 (seis puntos por-
La pobreza en las personas centuales). Esta disminución sig-
adultas mayores no obedece a nifica que, en el 2007, el flagelo
causas diferentes de la pobreza en esta población
etaria alcanzó su menor valor en
La pobreza entre las personas adultas los últimos 20 años. Si este resul-
mayores evoluciona en forma paralela tado es fruto del reajuste de las

Gráfico 4.2: Evolución de la incidencia de la pobreza de la población


total y las personas adultas mayores (en porcentaje). (1987–2007)

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

46
Capítulo 4 Seguridad económica

pensiones no contributivas, ello Cuadro 4.3: Presencia de menores de edad en los hogares,
puede modificar un poco el per- según haya personas adultas mayores o no (2007)
fil de la población adulta mayor
pobre pues los dependientes de Hogares con
Hogares sin persona
Hogares totales persona
ingresos no autónomos estarían adulta mayor
adulta mayor
Indicador
menos expuestos a la pobreza.
No No No
Pobres Pobres Pobres
pobres pobres pobres
Menores de 12 años
La incidencia de la pobreza aumen-
Menores por
ta por la presencia de menores en 1,3 0,7 1,6 0,8 0,4 0,2
hogar
el hogar
Tasa
dependencia 30,6 18,4 35,0 20,7 12,4 6,1
Una alta proporción de personas menores
adultas mayores vive en hogares sin ni- % de hogares
ños. Únicamente el 16% de los hogares 35,5 55,8 22,7 49,2 75,7 86,3
sin niños/as
con personas adultas mayores cuen-
ta con menores de 12 años. Al igual 1/ Excluye hogares con ingreso ignorado (7% del total y 8% en hogares con
que ocurre con todos los hogares, en personas adultas mayores).
los hogares con personas adultas ma- Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
yores pobres la presencia de niños es del INEC.
mayor que en los hogares con adultos
mayores que no lo son (cuadro 4.3). laboral, miembros de este grupo eta-
rio suelen ser personas con ingresos
Al poseer menos recursos, la pobla- y, por tanto, más bien contribuyen a la
ción pobre se ve obligada a mantener situación económica de sus familias.
familias extendidas o compuestas, de
forma que se suman miembros al ho-
gar sin que, necesariamente, aumen- Las personas adultas mayores no vi-
ten quienes aportan ingresos, con lo ven en hogares con menos percep-
que se refuerza el círculo de la pobre- tores de ingreso
za. Dado que una gran proporción de
personas adultas mayores perciben Los hogares con personas adultas
algún tipo de ingreso, es sobre todo la mayores cuentan con una cantidad
presencia de menores lo que aumenta ligeramente superior de perceptores
la vulnerabilidad de los hogares frente de ingresos (laborales y no laborales),
a la pobreza. Independientemente de en relación con aquellos sin miembros
si viven personas adultas mayores o de este grupo etario (cuadro 4.4).
no, el número promedio de menores Tanto el promedio de perceptores por
por hogar es dos veces mayor en los hogar como la distribución según el
hogares pobres que en los no pobres. número de perceptores en el hogar
son muy similares en los hogares con
y sin personas adultas mayores. La
La pobreza depende de la cantidad única diferencia es que un 20% de los
y del perfil de quienes aportan ingre- hogares pobres con personas adul-
sos en el hogar tas mayores tienen tres o más perso-
nas con ingreso. Esta proporción es
La incidencia de la pobreza depen- únicamente 8% entre los hogares sin
de de cuántas personas en el hogar adultos mayores.
aportan algún tipo de ingreso, así
como de las capacidades y las faci- Aun así, cuando se comparan los
lidades con que estas puedan inser- hogares con el mismo número de per-
tarse en el mercado laboral durante ceptores, la pobreza es mayor en los
su vida productiva y la dependen- hogares donde viven personas adultas
cia que se genera, principalmente, mayores. Ello muestra que la mayor
hacia la cabeza de familia. vulnerabilidad de los hogares con adul-
tos mayores no se debe a que estos
Aunque los hogares con personas no perciban ingresos sino a la fuente y
adultas mayores muestran menores al monto de los ingresos que reciben
tasas de participación y actividad quienes viven en estos hogares.

47
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 4.4: Perceptores y perceptoras de ingreso en los hogares, según presencia de


personas adultas mayores o no (2007)

Hogares sin personas adultas Hogares con personas adultas


Hogares totales
mayores mayores
Indicador
Distribución relativa Incidencia Distribución relativa Incidencia Distribución relativa Incidencia
Total Pobres Pobreza Total Pobres Pobreza Total Pobres Pobreza

Número de
100,0 100,0 16,7 100,0 100,0 15,6 100,0 100,0 21,4
perceptores/as
Uno 40,7 64,9 27,2 41,0 66,0 25,6 39,3 61,2 34,2
Dos 36,3 24,4 11,1 37,4 25,0 10,3 32,1 22,7 14,9
Tres 14,7 7,6 8,5 14,1 6,6 7,3 17,2 10,5 12,7
Cuatro o más 8,2 3,1 6,3 7,5 2,4 4,9 11,3 5,6 10,5
No No No
Pobres Pobres Pobres
pobres pobres pobres
Promedio
2,0 1,5 2,0 1,5 2,2 1,6
perceptores/as
Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

Las diferencias en el número de Las personas adultas mayores apor-


dependientes por perceptor de in- tan al ingreso del hogar
greso son menores en los hogares
con personas adultas mayores, ya La pobreza se concentra en los ex-
sea porque se tienen familias pe- tremos del aporte económico que la
queñas (alrededor de tres perso- población adulta mayor hace en su
nas) en las que el principal ingreso hogar: cuando las personas adultas
proviene de la persona adulta ma- mayores son el único sostén familiar, la
yor y es suficiente para el sostén del pobreza es de 34%. Cuando las perso-
hogar, o porque su ingreso consti- nas adultas mayores no cuentan con
tuye un aporte adicional al ingre- algún tipo de ingreso y dependen de
so principal, en el caso de familias otras personas para subsistir, la pobre-
más extendidas. za es igualmente elevada. Un 27% de
las personas adultas mayores se en-
Así, en dichos hogares, se reproduce cuentran en la primera situación y un
el perfil general según el cual el riesgo 22% en la segunda. Cuando el ingreso
de pobreza se reduce conforme au- se suma a los demás ingresos del hogar,
mentan los perceptores. La pobreza la incidencia de la pobreza disminuye
disminuye a menos de la mitad cuan- significativamente (gráfico 4.3).
do se cuenta con una segunda per-
sona generadora de ingresos (pasa La incidencia de la pobreza tam-
de 27% a 11%) y sigue reduciéndose bién aumenta conforme se incremen-
cuando hay aportes adicionales. tan las personas adultas mayores en
el hogar. Para el 55% de las personas
En la mayoría de hogares pobres adultas mayores, que son la única
(61% de los hogares pobres con per- persona adulta mayor del hogar, el
sonas adultas mayores y 66% en ho- riesgo de pobreza es de 18%. Para el
gares pobres sin estas), la responsabi- 43% que vive con otra persona adul-
lidad de proveer para todo el hogar ta mayor, el riesgo aumenta a 30%.
recae sobre una sola persona. En
este sentido, en la medida en que el De acuerdo con lo anterior, en dos
sostén del hogar recaiga sobre una de cada tres casos en que solo hay
persona a lo largo de la vida, es de una persona adulta mayor en el ho-
esperar que, en su etapa de retiro gar, esta es perceptora de ingresos,
–en que tienden a reducirse los ingre- pero, si se suman más personas adul-
sos– se observe una relación crecien- tas mayores, no necesariamente se
te entre la dependencia del hogar suman más perceptores o percep-
sobre su ingreso individual y el riesgo toras pues tienden a ser dependien-
de sufrir pobreza. tes de la primera o a contar con un

48
Capítulo 4 Seguridad económica

aporte limitado, lo cual aumenta en Gráfico 4.3: Aporte de las personas adultas mayores al ingreso
forma notoria el riesgo a sufrir priva- familiar y grado de pobreza (2007)
ciones. De hecho, dos de cada tres
personas adultas mayores que no
aportan ingreso viven con otra per-
sona adulta mayor.

Condiciones en que las personas


adultas mayores son más vulnerables
a la pobreza

En virtud de lo que se ha descrito sobre


los hogares donde viven personas adul-
tas mayores, el número de perceptores
y los aportes de los adultos mayores al
ingreso del hogar, se pueden señalar
algunas condiciones bajo las cuales el
riesgo de pobreza aumenta.
Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
• El mayor riesgo de pobreza (46%) del INEC.
corresponde a las personas adultas
mayores que no reciben un ingre- Mayor dependencia del ingreso de
so propio y, además, pertenecen los ocupados en los hogares con
a hogares que cuentan con solo personas adultas mayores
una persona que genera ingresos.
Esta es la situación de la mitad de No hay diferencias entre los hoga-
las personas adultas mayores que res pobres y no pobres con respecto
no reciben ingreso. a la cantidad de personas en edad
de trabajar (2,9) con que cuentan. La
• Cuando la persona adulta mayor diferencia está en la productividad y
es la única perceptora en el hogar, participación en el mercado laboral,
el riesgo de pobreza es mayor. lo que afecta, principalmente, a las
mujeres y a los hogares con personas
• Entre las personas adultas mayo- adultas mayores.
res que únicamente cuentan con
transferencias o ingresos no autó- La participación en el mercado la-
nomos (como pensiones no contri- boral es más baja en los hogares con
butivas), el riesgo de pobreza solo adultos mayores (cuadro 4.5). Solo cer-
se reduce claramente cuando en ca de una cuarta parte (24%) de los
el hogar existe una segunda per- miembros en edad de trabajar de los
sona que reporte ingresos. hogares pobres con personas adultas
mayores participa en el mercado de
• Quienes solo cuentan con ingresos trabajo, contra el 43% de los hogares
no autónomos muestran la mayor no pobres con miembros de este gru-
incidencia de pobreza (54%) en po etario. En cambio, en los hogares
el caso en que la persona adulta sin adultos mayores, en los que son po-
mayor sea la única con ingreso. bres un 43,5% de las personas en edad
de trabajar están en el mercado de
• Los hogares formados exclusiva- trabajo y en los que no lo son, un 64%.
mente por miembros de la po-
blación adulta mayor (a los que La tasa de participación de las mu-
pertenecen una de cada tres per- jeres en todos los hogares es la mitad
sonas adultas mayores) poseen un o menos de la tasa de los hombres.
riesgo de pobreza del 26%, superior Esta es particularmente baja en los
al de los hogares mixtos (21%); este hogares pobres con personas adul-
riesgo sube al 45% si una o más de tas mayores. En estos hogares solo
las personas adultas mayores no un 16% de las mujeres participan en
cuenta del todo con ingresos. la fuerza de trabajo mientras que en

49
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 4.5: Características de empleo y actividad económica de los hogares, según presencia de
personas adultas mayores o no (2007)

Hogares sin persona Hogares con persona


Hogares totales
Indicador adulta mayor adulta mayor
Pobres No pobres Pobres No pobres Pobres No pobres
Población en edad activa
Personas por hogar 2,9 2,9 2,9 2,9 2,9 2,9
Fuerza de trabajo 1,1 1,8 1,3 1,9 0,7 1,3
De 12 a 64 años 1,1 1,7 1,3 1,9 0,5 1,0
Ocupados/as 1,0 1,7 1,1 1,8 0,6 1,2
De 12 a 64 años 0,9 1,7 1,1 1,8 0,4 1,0
Perceptores/as de ingreso 1,5 2,0 1,5 2,0 1,6 2,2
Tasa neta de participación 38,9 60,2 43,5 63,8 24,4 43,4
Hombres 57,4 75,8 64,6 79,4 34,9 58,6
Mujeres 23,8 44,9 26,4 48,3 15,9 29,5
Tasa de desempleo abierto 12,7 3,6 12,5 3,5 13,9 3,7
Hombres 9,7 2,3 8,6 2,3 16,2 2,5
Mujeres 18,6 5,6 20,3 5,6 9,7 5,9
Dependientes por
Ocupado/a 3,2 1,1 3,0 1,0 4,4 1,5
Perceptor/a 1,8 0,8 2,1 0,9 1,1 0,4

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples


del INEC.
los hogares no pobres con personas desempleo, estos grupos muestran
adultas mayores lo hace casi un 30% mayores tasas de dependencia:
de las mujeres. Ambas cifras son infe- cada persona ocupada en un hogar
riores a la participación de las muje- pobre con personas adultas mayo-
res en hogares sin adultos mayores, res debe generar ingresos para 4,4
un 26,4% en los hogares pobres y 48% personas dependientes (3,0 entre los
en los no pobres. hogares pobres sin población adulta
mayor), mientras que, en los hogares
En todos los hogares, la tasa de no pobres con personas adultas ma-
desempleo entre las personas que yores, cada persona ocupada debe
pertenecen a hogares pobre es casi generar ingreso para 1,5 dependien-
cuatro veces mas elevada que en los tes (1,0 entre los hogares sin personas
hogares no pobres, al margen de la adultas mayores).
presencia o no de adultos mayores
(cuadro 4.5). Cuando se comparan En los hogares sin personas adultas
solo los hogares pobres, en los hoga- mayores existe, como media, una per-
res con adultos mayores la tasa de sona ocupada por hogar pobre y
desempleo de los hombres es más casi dos por hogar no pobre, mientras
elevada que la de las mujeres en los que entre los hogares con personas
hogares sin adultos mayores. Estos adultas mayores dificilmente hay una
datos sugieren, por un lado, la posi- persona ocupada por hogar entre los
ble existencia de una práctica de pobres y solo una persona ocupada
discriminación por edad y sexo en la en los hogares no pobres.
contratación laboral lo cual obliga
a algunos miembros (especialmen-
te mujeres) a retirarse del mercado, El riesgo de pobreza depende de
y por otro, la necesidad de algunos la condición de actividad de sus
adultos mayores de mantenerse en integrantes
la fuerza de trabajo, por ausencia de
otros recursos. La incidencia de la pobreza en to-
dos los hogares es mayor cuando el
Como consecuencia de una me- jefe o la jefa del hogar se encuentra
nor participación laboral y un mayor desempleado o cuando algunos de

50
Capítulo 4 Seguridad económica

sus miembros se encuentran desem- en hogares con personas adultas ma-


pleados. Es mucho menor cuando el yores. Pero el que la incidencia de la
jefe u otros miembros del hogar se pobreza entre los inactivos sea similar
encuentran ocupados y algo ma- en hogares con y sin personas adul-
yor cuando se encuentran inactivos tas mayores, pone en evidencia los
(cuadro 4.6). menores ingresos y la mayor depen-
dencia en estos hogares de quienes
En los hogares pobres el porcentaje perciben algún ingreso.
de jefes y de personas ocupadas es
sustancialmente menor que en el to-
tal de hogares, en hogares con o sin Las personas adultas mayores con
personas adultas mayores. Pero en los más educación poseen menor
hogares con adultos mayores el por- riesgo de pobreza
centaje de jefes y personas ocupadas
es mucho menor especialmente entre Como las personas adultas mayores
los hogares pobres. Adicionalmente, de hoy pasaron por el sistema educa-
estos hogares tienen una mayor pre- tivo, en especial durante las décadas
sencia de personas inactivas. de los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado, cuando la cobertura ho-
Esta diferencia de cómo se distribu- rizontal y vertical del sistema educati-
yen los jefes y las personas en térmi- vo era limitada y las mujeres tenían,
nos de ocupados, desempleados e además, un menor acceso, es de
inactivos en los hogares con personas esperar que tengan una escolaridad
adultas mayores, es otra de las ca- promedio menor que la población to-
racterísticas que explica parcialmen- tal (véase el capítulo 2).
te la mayor incidencia de la pobreza
en hogares con adultos mayores. A pesar de lo indicado, la mayor
parte de esta población pasó por el
En hogares con personas adultas mercado de trabajo, en un período
mayores solo el 38% de sus miembros en el que el nivel educativo era me-
está ocupado (cuadro 4.6: 58% en nos determinante de sus posibilidades
los hogares sin personas adultas ma- de inserción y de obtener ingresos
yores) y este porcentaje es apenas, adecuados. Por ello, se podría espe-
del 21% entre los hogares pobres con rar entre las personas adultas mayores
población adulta mayor. una menor relación entre el nivel edu-
cativo y el riesgo a sufrir pobreza, par-
Esta diferencia en el número de ocu- ticularmente en los grupos con menor
pados y de inactivos es de esperar en educación. No obstante, esa relación
virtud de la mayor edad de las personas no es así; la incidencia de la pobreza

Cuadro 4.6: Condición de actividad de jefes/as y miembros de los hogares, según presencia de personas
adultas mayores o no y condición de pobreza (2007)

Hogares sin personas adultas Hogares con personas adultos


Hogares totales
Condición de mayores mayores
actividad Distribución Incidencia Distribución Incidencia Distribución Incidencia
relativa Pobreza relativa Pobreza relativa Pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres
Jefes/as del hogar 100,0 100,0 16,7 100,0 100,0 15,6 100,0 100,0 21,4
Ocupados/as 77,2 65,3 14,1 87,2 77,8 13,9 35,1 26,0 15,9
Desempleados/as 1,3 3,6 51,9 1,6 4,4 51,5 0,3 0,9 59,4
Inactivos/as 21,5 31,1 24,7 11,2 17,8 25,4 64,5 73,1 24,2
Integrantes del hogar 100,0 100,0 16,7 100,0 100,0 15,5 100,0 100,0 21,7
Ocupados/as 54,4 33,9 10,5 58,1 38,1 10,2 38,4 21,0 12,3
Desempleados/as 2,6 4,9 31,6 2,8 5,4 30,7 2,0 3,4 36,9
Inactivos/as 43,0 61,1 23,5 39,1 56,5 22,2 59,6 75,6 27,1

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

51
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

es claramente mayor entre quienes Los hogares con jefes adultos


tienen menor educación, sin importar mayores tienen mayor riesgo de
el origen de su ingreso (cuadro 4.7). pobreza

La mayor incidencia de la po- En virtud de la vinculación con el


breza se encuentra entre quienes mercado de trabajo y la fuente de
tienen baja educación y, además, ingreso de las personas adultas ma-
carecen de un ingreso autónomo. yores, cuando en el hogar el jefe
La menor se orienta hacia aquellos tiene 65 años o más, el riesgo de po-
con un ingreso autónomo. De es- breza aumenta. En los hogares con
tos últimos, más de la mitad cursó adultos mayores, el 80% de los jefes
primaria completa o más. Para los tiene 65 años o más. Entre estos mis-
de ingreso no autónomo, esta pro- mos hogares, en condición de po-
porción es de apenas, 2.4% y entre breza, este porcentaje es de 85%.
quienes no cuentan con ingreso
propio, de 10%. La incidencia de la pobreza en-
tre estos hogares en que el jefe es
Se puede suponer que la educa- una persona adulta mayor es de
ción de las personas se encuentra 23%. En cambio, en aquellos ho-
asociada a su inserción laboral pa- gares con jefes menores a los 65
sada; entonces las diferencias en la años, la presencia o no de adultos
incidencia de la pobreza, según la mayores no modifica los riesgos de
educación alcanzada, estarían mos- ser pobres. Así, por ejemplo, en los
trando que la pobreza es mayor en hogares en que el jefe o la jefa tie-
quienes en el pasado tuvieron una ne entre 50 y 64 años, la incidencia
inserción laboral en empleos de baja de la pobreza es de alrededor de
productividad o sin seguridad social. 12-13%, vivan o no adultos mayo-
res en el hogar.
Dadas las escasas vinculaciones
de esta población con el merca- Esta diferencia, sin embargo, no
do de trabajo, llama la atención la se relaciona exclusivamente con
necesidad de que las políticas que la edad ya que, entre las personas
apuntalan las posibilidades de con- adultas mayores, cuando se cuenta
sumo sean de naturaleza diferente a con un ingreso autónomo, la pobre-
aquellas dirigidas a la población en za disminuye significativamente. Tal
edad plenamente activa. como se muestra en el gráfico 4.4,

Cuadro 4.7: Nivel de educación de las personas adultas mayores, según tipo de ingreso (2007)

Personas adultas mayores Personas adultas mayo- Solo con ingreso Personas adultas mayores
totales res sin ingresos no autónomo con ingreso autónomo
Indicador
Distribución Incidencia Distribución Incidencia Distribución Incidencia Distribución Incidencia
relativa pobreza relativa pobreza relativa pobreza relativa pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres Total Pobres
Educación 100,0 100,0 23,2 100,0 100,0 31,5 100,0 100,0 34,7 100,0 100,0 15,3
Sin educación 17,7 26,2 34,3 16,8 22,8 42,0 34,6 34,0 34,8 11,6 21,8 29,1
Primaria
42,1 51,3 27,8 48,9 56,4 35,2 50,6 54,2 36,1 36,1 44,5 18,8
incompleta
Primaria
22,0 17,5 18,7 23,7 16,3 22,1 12,4 9,7 28,5 25,1 25,8 15,6
completa
Media
6,4 2,0 7,5 4,8 1,2 8,8 1,5 2,1 52,4 8,9 2,6 4,4
Incompleta
Media
5,0 2,4 10,7 3,6 3,3 28,1 0,5 0,0 0,0 7,4 3,8 7,6
completa
Superior 6,8 0,6 2,2 2,1 0,0 0,0 0,3 0,0 0,0 11,0 1,5 2,3
Promedio años
4,8 3,0 4,1 3,1 2,2 2,0 6,0 3,8
educación

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

52
Capítulo 4 Seguridad económica

Gráfico 4.4: Incidencia de la pobreza de los jefes y personas adultas mayores


según fuente de ingreso

Con ingreso autónomo Total


Jefes

Solo con ingreso


no autónomo

Personas adultas
mayores sin ingresos

0 5 10 15 20 25 30 35 40 40

Porcentaje de pobres

Fuente: Trejos, 2008.

cuando la cabeza del hogar es una una de cada cinco personas adultas
persona adulta mayor sin ingreso, mayores se mantiene trabajando. En
un 36% son pobres. Cuando tienen las zonas urbanas esta cifra es del 15%.
un ingreso no autónomo, un 39% son
pobres, y un 16% cuando se cuenta
con un ingreso autónomo. El pasado laboral determina la condi-
ción económica en la edad de retiro

Como la edad de retiro laboral es


¿Cuál es la vinculación de las a los 65 años, es de esperar que la
personas adultas mayores con población adulta mayor mantenga
respecto al mercado laboral? una vinculación menor con el mer-
cado de trabajo; de hecho, el 83%
Únicamente el 17% de la población se encuentra inactiva. A pesar de lo
adulta mayor labora activamente generalizado de la condición de
(cuadro 4.8). Son los hombres quie- inactividad solo el 37% del total de
nes se mantienen en el mercado personas adultas mayores se encuen-
laboral: el 29% continúa trabajando tra pensionada. Los inactivos que no
después de alcanzar los 65 años; poseen la condición de pensionados
especialmente aquellos entre 65 y corresponden al 46% del total de las
74 años permanecen laboralmen- personas adultas mayores. En este úl-
te activos; la cifra disminuye al 18% timo grupo la incidencia de la pobre-
después de los 75 años. El 6% de las za es tres veces más alta que entre
mujeres adultas mayores que perte- los pensionados.
nece a la fuerza de trabajo corres-
ponde a quienes se dedican a los Esto último, sin embargo, es cierto
servicios domésticos y son un grupo para los hombres pero no para las
que merece especial atención, pues mujeres. El reducido porcentaje de
la razón de su permanencia en la mujeres adultas mayores que se
fuerza laboral obedece a la falta de mantienen en la fuerza de trabajo
acceso a una pensión contributiva. tienen una alta incidencia de la po-
breza (26%) de lo cual se infiere que
Respecto a la distribución geográfi- aquellas que se mantienen trabajan-
ca, se observa una mayor inactividad do lo hacen en condiciones desfavo-
laboral en las zonas urbanas, asocia- rables y, probablemente, dominadas
da a un mayor acceso al disfrute de por la necesidad, más que por la
pensión, mientras, en las zonas rurales, libre decisión de trabajar.

53
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 4.8: Condición de actividad de las personas adultas mayores según sexo, zona de residencia y
grado de pobreza (2007)

Concentración
Ambos sexos Hombres Mujeres
Zona, grupo mujeres
de edad y
Distribución Distribución Distribución Personas adultas
condición de Incidencia Incidencia Incidencia
relativa relativa relativa mayores
actividad pobreza pobreza pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres Totales Pobres
Total país 100,0 100,0 23,2 100,0 100,0 22,7 100,0 100,0 23,7 54,5 55,6
Fuerza de
16,6 13,0 18,4 29,4 20,6 16,4 5,9 6,9 26,4 19,5 29,6
trabajo
Inactivos/as 83,4 87,0 24,2 70,6 79,4 25,2 94,1 93,1 23,5 61,5 59,5
Pensionados/as 36,9 22,1 13,8 45,1 37,9 18,6 30,0 9,6 7,6 44,4 24,0
Otros 46,5 64,9 32,5 25,5 41,5 37,4 64,0 83,5 30,9 75,1 71,6
Zona urbana 100,0 100,0 22,8 100,0 100,0 21,6 100,0 100,0 23,7 57,7 60,2
Fuerza de
15,0 13,7 21,4 26,5 19,6 16,8 6,6 9,8 33,7 25,5 42,9
trabajo
Inactivos/as 85,0 86,3 23,1 73,5 80,4 23,2 93,4 90,2 23,0 63,4 63,0
Pensionados/as 44,2 26,6 13,6 55,4 48,7 18,6 35,9 11,9 7,9 46,9 27,0
Otros 40,8 59,8 33,4 18,1 31,6 37,9 57,5 78,3 32,4 81,2 78,9
Zona rural 100,0 100,0 24,0 100,0 100,0 24,3 100,0 100,0 23,6 48,8 47,8
Fuerza de
19,5 11,8 14,5 33,8 21,8 15,9 4,5 0,8 4,1 11,2 3,4
trabajo
Inactivos/as 80,5 88,2 26,3 66,2 78,2 28,6 95,5 99,2 24,6 57,9 53,7
Pensionados/as 23,8 14,7 14,5 29,8 23,9 18,8 17,5 4,5 6,3 35,9 14,8
Otros 56,7 73,5 31,3 36,5 54,3 37,0 78,0 94,6 28,6 67,1 61,5

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

Del total de personas adultas mayores Al respecto, prevalecen dos obser-


que no cuenta con ingresos el 87% son vaciones: en primer lugar, lo expuesto
mujeres. Entre quienes dependen de es indicio de que las transferencias
transferencias el 65% son mujeres. De estatales, que tienden a concentrarse
estas mujeres sin ingresos o con ingresos en la ayuda a mujeres, residentes de
no autónomos la incidencia de la po- zonas rurales, y a personas adultas de
breza es de 31%. Para aquellas que po- edades avanzadas (de 75 y más años),
seen ingresos autónomos la incidencia han resultado ser un instrumento efec-
de la pobreza es solo de 12%. tivo para evitar que la vulnerabilidad
de estos grupos aumente. En segun-
Entre las mujeres con ingresos au- do lugar, se debe prestar atención al
tónomos, las que dependen del problema de acceso de las amas de
ingreso laboral muestran riesgos de casa a la seguridad social, con el fin
pobreza cercanos a los grupos sin in- de diseñar algún mecanismo capaz
greso o con ingreso no autónomo y, de incorporarlas al sistema.
aunque son un grupo pequeño, esto
sugiere inserciones más precarias al La precariedad de la inserción labo-
mercado de trabajo. ral se observa también en las personas
de 75 o más años que, si bien en con-
En su conjunto, las mujeres adultas junto no muestran mayor diferencia
mayores ocupadas enfrentan un en cuanto al riesgo de pobreza (23%)
riesgo de pobreza más alto (26%) respecto a las de 64 a 74 años. Es ma-
que los hombres (16%)(cuadro 4.8). yor entre quienes se mantienen en el
Por el contrario, el grupo femenino mercado de trabajo (21% contra 18%
más amplio es el de mujeres pensio- para las edades entre 65 y 74 años).
nadas (31% de las mujeres adultas
mayores), quienes disfrutan de una En términos de la zona de residencia,
menor vulnerabilidad ante la pobre- persiste un sesgo urbano y metropolita-
za (solo el 9% son pobres), incluso no que se acentúa en el caso de las
por debajo de la de los hombres. personas adultas mayores con ingresos

54
Capítulo 4 Seguridad económica

autónomos, donde el 71% reside en las algún tipo de transferencias (ingreso


zonas urbanas y el 58% en las zonas ur- no autónomo) y el restante 22% care-
banas de la Región Central. Para estas ce por completo de ingresos.
la incidencia de la pobreza es 16% y
14%, respectivamente (cuadro 4.9). Las personas adultas mayores acti-
vas representan un 28% de quienes
Por el contrario, las personas adultas cuentan con ingresos autónomos
mayores que dependen de transfe- (cuadro 4.10). La probabilidad de ser
rencias, muestran una concentración pobre para esta población activa es
en las zonas rurales (52%), la cual se del 18%, por debajo de la media para
acompaña con menores riesgos de la población adulta mayor (23%) pero
pobreza en esos ámbitos (29% contra por encima de quienes se benefician
35% entre el total de quienes reciben de una pensión contributiva (14%).
transferencias), lo que sugiere una
mayor cobertura e impacto de estas Las personas pensionadas presen-
transferencias en esos dominios. tan la menor incidencia de pobreza,
independientemente de la fuente de
ingresos. Este segmento representa
La falta de ingresos propios afecta a más de un tercio (37%) del total de
casi la mitad de las personas adultas la población adulta mayor y un poco
mayores más de dos tercios (68%) de quienes
cuentan con ingresos autónomos.
Según las fuentes de ingreso, el
55% de las personas adultas mayores De todas las personas adultas mayo-
cuenta con un ingreso propio o au- res con ingresos autónomos, las perso-
tónomo, mientras que el 23% recibe nas ocupadas o pensionadas suman

Cuadro 4.9: Residencia de las personas adultas mayores, según fuente de ingresos y grado de pobreza (2007)

Personas adultas mayores Personas adultas mayores Solo con ingreso no


Con ingreso autónomo
totales sin ingresos autónomo
Indicador Distribución Distribución Distribución Distribución
relativa Incidencia relativa Incidencia relativa Incidencia relativa Incidencia
pobreza pobreza pobreza pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres Total Pobres
Zona de
100,0 100,0 23,2 100,0 100,0 31,5 100,0 100,0 34,7 100,0 100,0 15,3
residencia
Zona urbana 64,3 62,9 22,8 62,6 56,8 28,0 47,7 56,3 41,8 71,4 73,9 15,9
Región Central
52,1 46,5 21,1 53,3 46,3 26,9 33,9 39,4 41,7 58,3 53,2 14,1
urbana
Resto país
12,2 16,4 29,8 9,3 10,5 34,1 13,8 17,0 41,8 13,0 20,7 23,4
urbano
Zona rural 35,7 37,1 24,0 37,4 43,2 37,8 52,3 43,7 28,5 28,6 26,1 13,8
Región Central
16,0 13,3 20,0 16,7 15,2 31,9 19,0 13,9 25,2 14,4 11,2 12,1
rural
Resto país rural 19,7 23,8 27,0 20,6 28,0 42,0 33,3 29,8 30,3 14,2 14,9 15,4
Región de
100,0 100,0 23,2 100,0 100,0 31,5 100,0 100,0 34,7 100,0 100,0 15,3
residencia
Región Central 68,1 59,8 20,8 70,0 61,4 28,0 52,9 53,3 35,6 72,8 64,4 13,7
Regiones
31,9 40,2 28,1 30,0 38,6 39,5 47,1 46,7 33,7 27,2 35,6 19,2
periféricas
Chorotega 8,3 14,2 39,1 9,6 17,8 57,8 12,5 14,4 40,1 6,2 10,9 26,7
Pacífico
4,9 5,9 26,4 3,5 3,5 30,5 6,4 6,1 32,3 5,1 7,7 22,3
Central
Brunca 6,7 8,8 29,2 6,3 8,9 43,4 12,1 11,5 32,5 4,8 6,2 18,8
Huetar
7,0 6,2 19,4 4,9 2,7 16,9 9,3 8,0 28,7 7,2 7,5 15,3
Atlántica
Huetar Norte 5,0 5,1 22,8 5,6 5,6 30,2 6,8 6,6 32,6 4,0 3,3 11,9

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

55
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 4.10: Condición de actividad de las personas adultas mayores, según fuente de ingresos y
grado de pobreza (2007)

Personas adultas Personas adultas Solo con ingreso no


Con ingreso autónomo
mayores totales mayores sin ingresos autónomo
Indicador Distribución Distribución Distribución Distribución
relativa Incidencia relativa Incidencia relativa Incidencia relativa Incidencia
pobreza pobreza pobreza pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres Total Pobres
Condición
100,0 100,0 23,2 100,0 100,0 31,5 100,0 100,0 34,7 100,0 100,0 15,3
de actividad
Activos 16,6 13,0 18,4 1,6 1,6 33,3 1,0 0,5 18,3 27,8 33,9 18,1
Inactivos 83,4 87,0 24,2 98,4 98,4 31,5 99,0 99,5 34,8 72,2 66,1 14,1
Pensionado
36,9 22,1 13,8 3,2 1,0 17,1 0,0 0,0 67,5 60,1 13,8
o jubilado
Oficios
23,7 29,9 29,1 68,1 69,1 30,3 31,6 25,6 27,5 1,3 1,5 17,1
domésticos
Discapacitado 6,0 10,3 43,1 15,0 15,2 34,8 10,6 16,6 55,6 0,3 0,4 20,0
Otro
16,7 24,7 33,9 12,1 13,1 37,1 56,8 57,3 35,2 3,1 4,1 19,6
inactivo

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

el 95%. El 5% restante corresponde a contributiva y ello las vuelve más vulnera-


personas inactivas y sin pensión que, bles a sufrir cuadros de pobreza.
probablemente, cuentan con algún
tipo de renta, tales como la tenencia de Estas limitaciones pueden reducirse
ahorros, propiedades u otros activos. al recibir transferencias, ya sea por
parte del Estado o de otros familiares.
Entre las personas inactivas sin ingre- Se trata del grupo mayoritario entre
sos, el 68% son amas de casa (cuadro las personas adultas mayores con in-
4.10). A su vez, 32% de las personas in- gresos no autónomos y cuya inciden-
activas cuentan con transferencias o in- cia de la pobreza es del 35%.
gresos no autónomos. En ambos casos,
muestran riesgos de pobreza cercanos
al 29%, por encima del 23% que, como Es probable que quienes trabajan
promedio, caracteriza a la totalidad de en actividades de menor productivi-
la población adulta mayor. dad deban continuar trabajando en
la vejez
Solo el 6% del total de personas adul-
tas mayores manifiesta inactividad por En líneas generales, las personas
sufrir de alguna discapacidad perma- que continúan trabajando después
nente, pero ello se asocia con los ma- de los 64 años pertenecen a dos per-
yores riesgos de pobreza (el 43% son files opuestos: por un lado, aquellas
pobres), lo que sugiere que, en muchos que ejercen actividades formales, son
casos, no se contó con la cobertura ne- asalariadas, cuentan con pensión o
cesaria de la seguridad social. Este gru- han decidido postergar su retiro. Por
po representa el 15% de las personas otro lado, aquellas que ejercen activi-
adultas mayores sin ingresos (el 35% dades informales, agrícolas o servicios
son pobres) y el 11% de las personas domésticos y laboran por necesidad.
adultas mayores que cuentan con Dadas las diferencias entre ambos perfi-
transferencias (56%) son pobres. les, es lógico que el primero sea menos
vulnerable a sufrir cuadros de privación.
El resto de la población adulta mayor
(17% del total) se encuentra inactiva por Estos perfiles, que se describen a
distintas causas que, probablemente, no continuación, pertenecen a las perso-
se explican exclusivamente por la edad. nas adultas mayores ocupadas y con
Si este es el caso, correspondería a perso- ingresos autónomos, lo cual represen-
nas que no tienen posibilidades ni oportu- ta el 28% de esta población etaria con
nidades de trabajar pero que no cuentan ingresos autónomos y el 15% de toda
con la cobertura de la seguridad social la población adulta mayor.

56
Capítulo 4 Seguridad económica

• La mayoría de trabajadores inde- de Seguro Social (CCSS) refleja el tipo


pendientes trabajan por cuenta de vinculación, pasada o presente,
propia (cuadro 4.11). La proporción con el mercado de trabajo y la ac-
de personas trabajadoras indepen- ción de las políticas de protección so-
dientes es inversa a la que se obser- cial. Estas últimas han sido exitosas en
va en el conjunto de la población cuanto a la universalización del servi-
trabajadora del país. El 70% de las cio; en el caso particular de las perso-
personas adultas mayores ocupa- nas adultas mayores, únicamente el
das laboran en forma independien- 6% se encuentra desprotegido por el
te y el 54% lo hace por su cuenta8. sistema (cuadro 4.12).
Este último grupo muestra un mayor
riesgo de pobreza (23%). No obstante, el éxito en cuanto
al tipo de aseguramiento es menos
• El trabajo asalariado reduce el ries- alentador, pues la mayoría de la po-
go de ser pobre. Las personas adul- blación con más de 65 años no es
tas mayores asalariadas represen- asegurada cotizante, lo cual supone
tan el 28% de las ocupadas y tienen un riesgo al sistema puesto que, para
el menor riesgo de pobreza (16%). el segmento poblacional en cues-
tión, únicamente la mitad de quienes
• Las trabajadoras domésticas son se benefician del sistema de salud
las más vulnerables a la pobre- contribuyen a sostenerlo.
za. La incidencia de pobreza en
este grupo alcanza el 38%, lo que Casi la mitad de las personas adultas
explica por qué las mujeres adul- mayores (47,6%) son aseguradas coti-
tas mayores ocupadas tienden zantes, ya sea como trabajadoras ac-
a mostrar un riesgo a la pobreza tivas (7,2%) o como pensionadas con-
mayor que el de los hombres. tributivas (40,4%). En vista de que este
grupo representa a quienes participan
Con ello se plantean dos problemas: formalmente en el mercado laboral,
(i) las limitadas opciones laborales se entiende que se hallen en mejores
para las mujeres que hace que estas condiciones que quienes trabajan
permanezcan inactivas o se concen- informalmente, por lo que muestran
tren en actividades de baja remune- los menores riesgos de pobreza (14%).
ración -como los oficios domésticos- y Mientras que las personas aseguradas
(ii) la evasión de la seguridad social
relacionada con las servidoras domés- Cuadro 4.11: Características de las personas adultas mayores
ticas, debido a las dificultades de ins- con ingreso autónomo y ocupadas (2007)
pección por parte de las autoridades.
Distribución relativa Incidencia
Indicador
• Trabajar en sectores de baja pro- Total Pobres Pobreza
ductividad aumenta el riesgo de Personas adultas mayores con ingreso autónomo y ocupadas
pobreza. Una cuarta parte de la
Categoría ocupacional 100,0 100,0 17,9
población adulta mayor se man-
tiene trabajando en actividades Independientes 70,1 72,5 18,6
agrícolas tradicionales y un 45% Cuenta propia 53,8 68,9 22,7
en el sector informal no agrícola, Asalariados/as 28,4 25,2 15,9
ambos con riesgos de pobreza Servicio doméstico 5,3 11,5 37,9
cercanos al 22%, en oposición al Familiar no remunerado 1,5 2,3 26,8
riesgo de pobreza del 8% para el
Grado de voluntad 100,0 100,0 17,9
restante 30% de la población que
trabaja formalmente. Voluntario 56,1 33,8 11,0
No voluntario 43,9 66,2 26,5
Segmento de mercado 100,0 100,0 17,9
La población asegurada cotizante al Agricultura tradicional 25,0 31,8 22,6
seguro de salud enfrenta un menor Sector informal no agrícola 45,4 55,2 21,8
riesgo de pobreza
Actividades formales 29,6 13,0 8,0

La forma en que se accede al segu- Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
ro de salud de la Caja Costarricense del INEC.

57
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

cotizantes directas representan menos media nacional entre las personas


de la mitad de la población adulta ma- adultas mayores (23%).
yor que se reporta activa, las personas
aseguradas y pensionadas superan al Los asegurados y las aseguradas
número de quienes se clasifican como por cuenta del Estado, ya sea direc-
inactivas por pensión o jubilación. tamente o mediante el régimen de
pensiones no contributivas por monto
Esto último se debe a que cerca de básico, representan el 23% de la po-
un décimo de las personas pensio- blación adulta mayor. Algo más de
nadas se mantienen trabajando. En la mitad de quienes son asegurados
todo caso, se demuestra que existe directos por el Estado son pobres, lo
un porcentaje de personas activas que refleja un buen enfoque de ese
que no son aseguradas directas y programa de protección social. Cer-
ambos grupos se concentran- y son ca de un tercio de las personas que
la mayoría- de las personas adultas reciben pensiones no contributivas se
mayores con ingresos autónomos. mantienen bajo los umbrales de la
pobreza, pese a que los montos de
Cerca de una cuarta parte de las las pensiones no contributivas se in-
personas adultas mayores son asegu- crementaron más del doble entre el
radas familiares (24,3%), cifra muy simi- 2006 y el 20079.
lar a la de las personas inactivas dedi-
cadas a oficios domésticos (23,7% de El 75% de las personas adultas mayo-
las personas adultas mayores activas), res con ingresos no autónomos corres-
lo que sugiere que este grupo corres- ponde a pensionadas del régimen no
ponde a las amas de casa. contributivo, de forma que el progra-
ma constituye su principal fuente de
De ser así, las mujeres amas de casa transferencias y, eventualmente, lo-
constituirían el grupo mayoritario gra -como máximo- que dos de cada
dentro de la población adulta mayor tres personas beneficiarias supere los
inactiva y tendrían acceso a la segu- umbrales de pobreza10 (Trejos, 2008).
ridad social solo en forma indirecta. Las personas adultas mayores asegu-
Este grupo (los asegurados familiares) radas por el régimen no contributivo
posee una incidencia de la pobreza tienen un riesgo de pobreza similar
cercana al 28% y por encima de la (32%) a quienes no tienen seguro.

Cuadro 4.12: Acceso al seguro de salud de las personas adultas mayores, según fuente de ingresos y
grado de pobreza (2007)

Personas adultas mayores Personas adultas mayores Solo con ingreso no


Con ingreso autónomo
totales sin ingresos autónomo
Indicador Distribución Distribución Distribución Distribución
relativa Incidencia relativa Incidencia relativa Incidencia relativa Incidencia
pobreza pobreza pobreza pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres Total Pobres
Acceso al
seguro de 100,0 100,0 23,2 100,0 100,0 31,5 100,0 100,0 34,7 100,0 100,0 15,3
salud
Asegurado
7,2 4,2 14,0 4,4 2,1 17,7 4,1 4,8 39,2 9,3 5,6 8,9
cotizante
Asegurado
40,4 24,2 14,0 3,1 1,0 17,1 0,0 0,0 73,2 65,8 13,9
pensionado
Asegurado
24,3 28,7 27,7 72,4 67,5 28,3 15,6 12,9 28,9 6,7 11,3 24,4
familiar
Asegurado
cuenta del 4,1 8,4 51,2 10,5 16,4 52,8 2,9 4,4 54,7 1,8 5,6 45,6
Estado
Asegurado
18,4 26,9 32,4 0,0 0,0 74,9 73,2 33,9 4,2 6,4 22,0
por RNC
No asegurado 5,5 7,5 31,9 9,6 13,0 43,6 2,5 4,7 62,4 4,8 5,5 16,6

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples del INEC.

58
Capítulo 4 Seguridad económica

Entre los no asegurados, quienes ca- son su principal fuente de ingreso; para
recen de ingresos, o a lo sumo reciben el 22,5% lo son las transferencias y para
ayudas de familiares, son más vulne- el 11,2%, el ingreso laboral. A la vez, un
rables: mientras que las personas que 22% de las personas adultas mayores
cuentan con ingresos autónomos po- carecen de ingreso.
seen un riesgo de pobreza menor.
El sistema de pensiones, además,
presenta un fuerte sesgo a favor de
El acceso a una pensión contributiva una mejor cobertura de la población
reduce la incidencia de pobreza masculina: mientras más de la mitad
(55%) de los hombres mayores de 65
Entre las personas adultas mayores años gozan de pensión, solo el 31%
que cuentan con un ingreso autó- de las mujeres adultas mayores disfru-
nomo, un 89% se benefician de una tan de una pensión contributiva.
pensión contributiva. Se trata de
quienes tuvieron acceso a un siste- También, es levemente más amplia
ma previsional. Para ellas el riesgo de la cobertura del sistema de pensio-
sufrir condiciones de pobreza es de nes entre la población con 75 o más
14%, o sea, por debajo del promedio años: el 44% de este grupo etario es
(cuadro 4.13). beneficiario de una pensión, contra
el 40% para las personas en edades
Las pensiones mayoritariamente entre 65 y 74 años.
provienen del régimen de la Caja
Costarricense de Seguro Social (83%),
pero cuando se recibe una pensión Una de cada cinco personas pensio-
proveniente de los regímenes con nadas es menor de sesenta años
cargo al presupuesto nacional, la vul-
nerabilidad ante la pobreza es me- Para una sociedad es recomenda-
nor. Apenas el 3% de los exemplea- ble mantener laboralmente activa
dos públicos se ubica por debajo de a su población en edad productiva
los umbrales de privación material. pues se aprovecha el recurso huma-
Cuando, además de una pensión no con que se cuenta y se ofrece
contributiva hay una segunda fuente mayor sostenibilidad a su sistema de
de ingresos por mantenerse trabajan- pensiones.
do, el riesgo de pobreza es menor.
En términos individuales, para una
Para aquellas personas que care- persona es beneficioso estar asocia-
cen de ingreso propio, la mayor trans- da a un sistema previsional desde
ferencia estatal es la pensión del ré- temprano y laborar hasta alcanzar al
gimen no contributivo; sin embargo, menos, sus 65 años. Esta condición le
como se verá más adelante, si bien propicia acumular un mayor ahorro
esta ayuda constituye un instrumento individual, así como contribuir con
valioso para sacar a las personas de más aportes al sistema de pensiones
la pobreza, quienes la reciben man-
tienen una incidencia de la pobreza Cuadro 4.13: Características de las personas adultas mayores
similar a quienes no cuentan con nin- con ingreso autónomo y pensión contributiva (2007)
gún tipo de ingreso.
Distribución relativa Incidencia
Indicador
Total Pobres Pobreza

Pensionados contributivos
¿Por qué es conveniente contar
Condición de actividad 100,0 100,0 13,7
con una pensión para la edad
de retiro? Ocupados 10,9 8,9 10,8
Pensionados 89,1 91,1 13,8
¿De dónde proviene el ingreso prima- Sistema contributivo 100,0 100,0 13,7
rio de las personas adultas mayores? RIVM-CCSS 83,1 96,0 16,0
Regímenes especiales 16,9 4,0 3,1
Para el 41,5% de las personas adultas
mayores las pensiones contributivas Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
del INEC.

59
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

y, por tanto, asegurarse una mejor A partir de los 45 años, las personas
pensión durante su vejez. Es de espe- comienzan un proceso de retiro del
rar, por consiguiente, que el sistema mercado laboral por pensión; aunque
de pensiones no sea permisivo ni esti- bajo (0,7%), el porcentaje de hombres
mule el retiro anterior a los 65 años. retirados con edades entre 45 y 49 años
es más del doble del de los hombres
Este no es el caso del régimen de con edades inferiores a 45 años, mien-
Invalidez, Vejez y Muerte; en él, el 20% tras que el de las mujeres se cuadrupli-
de las personas pensionadas son me- ca (pasa de 0,4 a 1,6%) (gráfico 4.5).
nores de 60 años. En el 2007, algo más
de 12.000 personas con edades entre Además, hay una mayor tendencia
50 y 54 años, y más de 16.000 personas en las mujeres por acudir al retiro anti-
entre 55 y 59 años ya se encontraban cipado: el porcentaje de mujeres pen-
pensionadas. Es decir, el 4,9% de la sionadas es de 5,8% entre los 50 y 54
población entre 50 y 54 años y el 9,6% años, de 11,3% entre los 55 y 59 años
de la población entre 55 y 59 años se y de 21,7% entre los 60 y los 64 años,
habían retirado del mercado laboral. mientras que el porcentaje de hom-
Aunque este porcentaje (14,5%) de bres retirados a estas edades es de
personas pensionadas es alto, es me- 3,9%, 7,6% y 16,5%, respectivamente.
nor al 17% de la población entre 50 y
59 años que ya estaba pensionada Aunque las mujeres tienden a pen-
en el 2001 (22.167 personas). sionarse antes, los hombres logran
–como ya se ha dicho– una mayor
Dicha disminución muestra que, con cobertura pues, a partir de los 60
las reformas implementadas, se han años se acelera el ritmo al que estos
dado esfuerzos por disminuir las pen- se pensionan, de forma que para
siones en plena edad productiva, los cuando alcanzan la edad oficial de
cuales han sido más efectivos sobre la retiro (los 65 años), el 40% de los hom-
población entre 55 y 59 años. El por- bres logra obtener una pensión, con-
centaje de personas pensionadas en tra apenas el 25% de las mujeres.
este grupo de edad se redujo de 12%
a 9,6% entre el 2001 y el 2007, mientras
que en ese período el porcentaje de
personas pensionadas entre 40 y 54 ¿Cómo funcionan las pensiones?
años se mantuvo alrededor del 5%.
Más que un plan de ahorro, las pen-
Gráfico 4.5: Porcentaje de personas pensionadas en la pobla- siones son un sistema complejo de
ción mayor de 35 años por sexo (2007) la seguridad social y la construcción
de riqueza de un país
50

45 Las pensiones son un componen-


te de la seguridad social que les
40
ofrece a las personas trabajadoras
35 un ingreso durante su vejez o ante
incapacidades laborales e, inclu-
30
so, algún nivel de aseguramiento a
25 sus allegadas. Así, una pensión es
Hombres
20 Mujeres
un flujo de ingresos que se le otor-
ga a una persona, usualmente, tras
15
cumplir con ciertas condiciones de
10 elegibilidad y como una compen-
5 sación diferida por el trabajo rea-
lizado durante su vida productiva
0
(Jiménez y Cuadros, 2003:118).
35 40 45 50 55 60 65 70 75 80
y más
Edad También se puede recibir una pen-
sión por motivos no ocupacionales,
Fuente: Elaboración propia con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos tales como la asistencia a personas en
Múltiples del INEC. condiciones de pobreza, a personas

60
Capítulo 4 Seguridad económica

con discapacidad o dependientes de ingreso y a la población vulnerable


quienes sí tienen acceso a las pensio- o en condiciones de pobreza, por lo
nes contributivas. Estas prestaciones que son uno de los componentes más
son fruto de un plan de ahorro durante relevantes de la política social orien-
la etapa laboral y pueden entregarse tada a la población adulta mayor.
(i) como una mensualidad o anuali-
dad garantizada a partir del momen- Asimismo, los sistemas de pensio-
to de la jubilación o (ii) como un úni- nes son una fuente considerable de
co desembolso al jubilarse por el total financiamiento de la inversión, en
de ahorros acumulados a lo largo de tanto constituyen una parte signi-
la vida productiva. ficativa del ahorro nacional, indis-
pensable para la generación de
Las pensiones, al ser, en muchos ca- riqueza en el largo plazo. Por ello,
sos, la única fuente de ingresos para contar con un sistema de pensiones
las personas en etapas no producti- sano y amplio beneficia a la socie-
vas, impactan la redistribución del dad en su conjunto.

Recuadro 4.1: ¿Qué se requiere de un fondo de pensiones?


El objetivo básico de un fondo de pensiones consiste en poder devolverles, durante la
etapa de jubilación, el valor de los ahorros acumulados a quienes cotizaron para el fondo
durante su vida productiva, de forma tal que reciban un ingreso en la vejez que les per-
mita mantener un nivel de consumo y bienestar similar al de su etapa laboral. Para esto se
requiere que los fondos de pensiones cumplan con las siguientes características (CEPAL,
2006: 119 y ss.):

• Cobertura amplia: los fondos de pensiones deberían poder incorporar a la totalidad


de la población ocupada. Sin embargo, en la práctica, las actividades informales, las
dificultades para cotizar, las necesidades de consumo a corto plazo o las expectativas
de un mayor rendimiento en otras formas de inversión impiden alcanzar este objetivo
(Jiménez y Cuadros, 2003:125-126).

• Sostenibilidad de largo plazo: debe preverse que los aportes de las diferentes generacio-
nes al fondo sean suficientes para financiar su jubilación en el futuro. Esta sostenibilidad se
ve amenazada si la población se envejece sin haber logrado incrementar su riqueza, o si
predominan las actividades agrícolas e informales en la economía (Jiménez y Cuadros,
2003:120, 131).

• Homologación y portabilidad de los sistemas de pensiones: es preferible contar con un


único régimen de pensiones que imponga iguales reglas de participación a todas las
personas. En caso de existir diversos regímenes, es deseable que estos se unifiquen y que
se facilite la portabilidad de las cuentas individuales, de forma tal que resulte sencillo
trasladar los ahorros de un fondo a otro si la persona así lo desea, o si cambia de activi-
dad productiva.

• Equidad horizontal y vertical: los sistemas de pensiones deben reflejar los esfuerzos de
ahorro individual, de manera que los beneficios recibidos correspondan con el valor
de los aportes. En la medida en que los sistemas de pensiones reflejan un consenso
sobre el tipo de sociedad que se desea, estos pueden alterar –en forma progresiva o
regresiva– la redistribución del ingreso mediante mayores transferencias a los grupos
de menores ingresos.

• Separación de los componentes contributivo y no contributivo: las pensiones contribu-


tivas deben ser compatibles con las no contributivas, de forma tal que no compitan
entre sí y el acceso a las primeras no le impidan a alguien, en condición de pobreza,
recibir una transferencia del régimen no contributivo (CEPAL, 2006:143).

• Impedir la evasión.

• Reglas claras de inversión y supervisión: debe ofrecerse información, educación, pro-


tección y supervisión adecuadas sobre la rentabilidad de los fondos, de manera que
pueda garantizarse un monto apropiado de pensión en el futuro.

• Eficiencia en la administración: las administradoras u operadoras de pensiones deben


ser eficientes en la administración de los fondos a su cargo, de forma tal que los costos
operativos no consuman una fracción significativa de los aportes y se pueda garanti-
zar un flujo de ingresos en el futuro para los y las contribuyentes.

61
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Recuadro 4.2: Modelos de sistemas de pensiones de reparto y capitalización individual

Reparto Capitalización

Definición Los fondos aportados en cada período se utili-


zan en su totalidad para financiar las pensiones Los aportes se depositan en cuentas individuales que
de las personas pensionadas. En caso de que los generan un rendimiento financiero, son portables entre
aportes recolectados superen el monto de las ocupaciones o sectores y son administradas por opera-
pensiones pagadas, el sistema se denomina de doras privadas. El monto de la pensión futura se calcula
reparto con capitalización parcial, pues ade- a partir del saldo en la cuenta individual y la esperan-
más de la redistribución intergeneracional, se za de vida al momento de la jubilación, por lo que los
crea un fondo de reservas que genera intereses beneficios se hallan directamente relacionados con el
y se utilizaría para financiar el pago de pensio- valor de las contribuciones.
nes futuras.

Beneficios
• Se comparten los riesgos intergenera- • Mayor sostenibilidad en el largo plazo.
cionalmente.
• Promueve la cotización permanente.
• Es un sistema solidario que les facilita el
acceso a una pensión a grupos vulnera- • Limita la evasión y la subdeclaración.
bles y en condiciones de pobreza.
• Al estar en relación directa con los beneficios, las con-
• Menores costos administrativos. tribuciones son percibidas como un ahorro propio.

Debilidades
• Quienes no alcanzan la densidad (mínimo • Se transfieren los riesgos financieros a las personas
de cuotas) para pensionarse o llegan a la trabajadoras.
máxima tasa de reemplazo tienen incenti-
vos para subdeclarar. • Pérdida de algún grado de solidaridad, compensa-
ble con pensiones mínimas o subsidios.
• No pondera el momento de los aportes,
por lo que hay incentivos para subdecla- • Puede generar brechas en detrimento de las muje-
rar el monto de pensión al inicio de la vida res, quienes tendrían menores aportes a raíz de la
laboral y sobrerreportar los ingresos en los discriminación salarial, una mayor tasa de desem-
momentos previos a la jubilación. pleo y una mayor esperanza de vida.

• El reparto depende del ciclo económico. • Los beneficios dependen de la variabilidad financiera.

• La disociación entre los aportes y los bene- • Podría perder atractivo como inversión frente a otros
ficios hace que se perciba como impuesto proyectos.
y no como un ahorro para el futuro (Jimé-
nez y Cuadros, 2003:120). • Podría haber altos costos por comisiones. En Amé-
rica Latina, estos costos, en promedio, consumen
• No es sostenible en procesos de envejeci- hasta el 25% del aporte total o el 33% del aporte
miento poblacional. capitalizable. (Uthoff, 2002:51).

De un sistema de reparto a uno a quienes actualmente están traba-


multipilar: la sostenibilidad de las jando. Los principales logros de estas
pensiones exige constante revisión reformas se resumen a continuación:

En menos de una década, el sistema • Reforma del 2000: la ley 7983 de


de pensiones costarricense ha sufrido Protección al Trabajador reforma
dos reformas: la primera de ellas, en el estructuralmente al Régimen de
año 2000, fue de carácter estructural y Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de
convirtió el antiguo sistema de reparto la Caja Costarricense de Seguro
en un sistema mixto que incluía com- Social al convertir el sistema de
ponentes de capitalización individual, reparto en un sistema de tres pila-
mientras la segunda, ocurrida en el res, con el objetivo de asegurarle,
2005, consistió en una reforma paramé- en el futuro, a la población pen-
trica11 que solventaba los problemas de sionada un ingreso equivalente,
sostenibilidad en el corto plazo. por lo menos, al 70% de su salario
de referencia.
Dicho cambio implica que será nece-
sario aplicar otras reformas en el futuro • Esta ley considera la universalización
para asegurarles el pago de pensión de las pensiones para las personas

62
Capítulo 4 Seguridad económica

adultas mayores en condición de para combatir y reducir la eva-


pobreza, la ampliación de la co- sión, la morosidad y la subdecla-
bertura del régimen de IVM y la de- ración; creó nueva regulación
finición del marco regulatorio y de para permitirle a la CCSS diver-
supervisión para los regímenes de sificar su cartera de inversión; se
pensiones complementarias, tanto fijó un plazo de cinco años para
públicos y privados, como obligato- incorporar al régimen de IVM a
rios y voluntarios (art. 1). la totalidad de la población que
trabaja en forma independiente
• La Superintendencia de Pensiones y se dotó de ingresos complemen-
(SUPEN) se creó como ente regu- tarios a la CCSS para financiar la
lador del mercado específico; se ampliación de la cobertura del
creó un sistema centralizado de régimen de IVM.
recaudación (SICERE) que facilita
la recolección y la portabilidad • Reforma del 2005: la Reforma al
entre regímenes; se fortaleció el Reglamento del Seguro Invalidez,
régimen de IVM y se buscó ampliar Vejez y Muerte de la Caja Costa-
la cobertura y la sostenibilidad del rricense de Seguro Social (CCSS,
sistema en general. 2005) prolonga la sostenibilidad
del sistema de pensiones en,
• Adicionalmente, la Ley de Protec- aproximadamente, veinte años12,
ción al Trabajador introdujo cuatro al implementar las siguientes re-
reformas no paramétricas (Mar- formas paramétricas (Rodríguez,
tínez, 2005:27); creó mecanismos 2005a:3 y ss.):

Cuadro 4.14: Evolución del sistema de pensiones en Costa Rica

1941: Creación de la Caja Costarricense de Seguro Social.

1943: Reforma a la Ley de creación de la Caja Costarricense de Seguro Social.

1947: Creación del régimen de invalidez, vejez y muerte.

1954: Extensión del aseguramiento a la esposa del trabajador asalariado.

1961: Promulgación de la universalización del seguro social en un plazo de diez años.

1965: Extensión del aseguramiento al grupo familiar de la persona asalariada.

1970: Eliminación de los topes salariales en el monto de la cotización.

Obligatoriedad del seguro de pensiones de invalidez, vejez y muerte para todas las
1971: trabajadoras asalariadas, reducción de la cuota aportada por el Estado e incremen-
to –en igual monto– de la cuota patronal.

Creación del régimen de pensiones no contributivas para las personas en condicio-


1974:
nes de pobreza, financiado mediante el Fondo de Asignaciones Familiares.

1975: Creación del seguro voluntario de pensiones para quienes trabajan por cuenta propia.

1980: Ampliación de la cobertura contributiva al 68% de la población ocupada.

Aumento de la edad de retiro de 55 a 60 años para las mujeres y de 57 a 62 años


1991:
para los hombres.

1992: Unificación de los regímenes especiales con cargo al Presupuesto Nacional.

1995: Reforma al régimen de pensiones del Magisterio Nacional.

Reforma estructural que convierte al sistema de pensiones de reparto en un sistema


2000:
multipilar.

2005: Reforma paramétrica

Fuentes: Martínez, 2008:9 y ss. y López, 2004: 147 y ss.

63
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

• Requisitos y salario de referencia: • Este beneficio se define como un


el derecho a pensión por vejez porcentaje de la pensión mínima
mantiene la edad de retiro a los y aumenta conforme aumentan
65 años de edad, pero se incre- los años de cotización, desde 75%
menta en años de trabajo (de para 180 cuotas hasta 99,79% para
240 a 300 cuotas) los requisitos de 299 cuotas (CCSS: 2005, art. 24).
cotización (CCSS: 2005, art.5).
• Modificación de la tasa de coti-
• Asimismo, se modifica el cálculo zación: Se introduce, a partir del
del salario de referencia, al pasar 2010, incrementos quinquenales
de los 48 mejores salarios nomi- del 0,5% del salario, de forma tal
nales de los últimos 60, al prome- que el aporte a la pensión pase
dio de los últimos 240 salarios en del 7,5% al 10,5% del salario en
términos reales, según el índice 2035 (CCSS: 2005, art. 33).
de precios al consumidor (CCSS:
2005, art. 23). Se permite el retiro
anticipado cuando: (i) se tienen
300 cuotas y se ha llegado a los 60 ¿En qué consiste el régimen base
años, en el caso de las mujeres, o obligatorio?
los 62 en los hombres; o (ii) cuan-
do, teniendo 300 cuotas y menor El régimen base obligatorio es el
edad, se acepte una reducción primer pilar del sistema, de gestión
en el monto de la pensión (CCSS, pública y carácter obligatorio, tanto
2005, art. 5). para la población asalariada como
independiente de donde proviene la
• Modificación de beneficios: se principal fuente de ingreso por con-
reduce la tasa de reemplazo y se cepto de pensión que reciben las
establece en función inversa al personas jubiladas.
salario, desde 43% para los mayo-
res salarios y 52,5% para los meno- Se define como un sistema de repar-
res. A partir de las 240 cuotas, se to con capitalización parcial basado
reconoce una cuantía adicional en primas escalonadas, de contribu-
del 0,0833% sobre el salario pro- ciones indefinidas13 y beneficio defi-
medio de referencia por cada nido14 que ofrece un nivel básico de
mes cotizado en exceso (CCSS, protección y considera una función
2005, art. 24). Y, por postergación progresiva en la redistribución del in-
de la jubilación (a partir de 300 greso, pues sus tasas de reemplazo15
cuotas y 65 años), se reconoce son regresivas, es decir, a mayores in-
una cuantía de 0,1333% sobre el gresos y aportes, menor es el monto de
salario de referencia por cada la pensión relativo al salario base que
mes adicional, siempre y cuan- se recibe, lo cual genera transferencias
do el monto total recibido por desde los grupos de mayores ingresos
concepto de pensión no supere hacia los de menores ingresos (López,
el 125% del salario de referencia 2004:146). Actualmente, en promedio,
(CCSS, 2005, art. 25). esta tasa de reemplazo ronda la mitad
del salario base.
• Asimismo, se establece que el
monto de la pensión no puede ser Este régimen está integrado, princi-
inferior al 50% del ingreso o salario palmente, por el Seguro de Invalidez,
mínimo de contribución, mientras Vejez y Muerte, el cual cubre al 89% de
que queda a discreción de la la población asegurada, al 62% de la
Junta Directiva de la CCSS esta- pensionada y al 54% de la población
blecer el monto máximo de pen- económicamente activa (CCSS y
sión (CCSS: 2005, art. 29). También SUPEN16. El resto de las personas ase-
se introdujo un beneficio reducido guradas (11%) están cubiertas por los
de vejez para quienes alcanzan regímenes especiales con cargo al
la edad de retiro con más de 15 Presupuesto Nacional17, el Fondo de
años (180 cuotas) pero menos de Capitalización Colectiva del Magiste-
25 (300 cuotas) laborados. rio Nacional, el Fondo de Pensiones del

64
Capítulo 4 Seguridad económica

Poder Judicial y el Fondo de Pensiones una tasa relativamente estable y cer-


del Benemérito Cuerpo de Bomberos. cana al 6% pero la afiliación crece,
A estos debe agregárseles el régimen en promedio, al 8,4% anual, lo que
no contributivo, el cual cubre al 32% supone una constante reducción de
de las personas pensionadas. los activos disponibles per cápita en
el principal régimen del sistema.
Además de los regímenes básicos,
existen seis regímenes colectivos es- La anterior es una de las señales que
peciales de pensiones, creados en evidencian la necesidad de aplicar
su momento en beneficio de algunos futuras reformas orientadas tanto a
grupos de interés. Estos son: el Fondo darle sostenibilidad al régimen de IVM
de Garantías y Jubilaciones del Banco como a reducir las asimetrías entre los
de Costa Rica, el Fondo de Garantías diferentes regímenes aún vigentes.
y Jubilaciones del Banco Nacional de
Costa Rica, el Fondo de Retiro de la Los regímenes colectivos benefi-
CCSS, el Fondo de Garantías y Jubi- cian a alrededor de 240.000 personas
laciones del Banco Central de Costa (SUPEN), siendo el régimen de IVM el
Rica, el Fondo de Garantías y Jubila- de mayor importancia: el 62% de las
ciones de la Refinadora Costarricense pensiones corresponde al régimen
de Petróleo (RECOPE) y el Fondo de de IVM. Por ser el régimen de IVM el
Garantías y Jubilaciones del Instituto principal fondo básico, las pensiones
Costarricense de Electricidad. que reciben las personas afiliadas a
él son inferiores a las de los fondos
En total, hay alrededor de 62.500 per- privilegiados, con excepción –obvia-
sonas afiliadas a estos fondos especia- mente–, del régimen no contributivo,
les que, en el 2007, mantenían activos que es asistencial.
por 291.506 millones de colones.
Mientras la pensión promedio del ré-
La existencia de estos regímenes gimen de IVM fue de 127.662 colones
especiales –tanto básicos como co- mensuales en el 2007, el promedio de
lectivos– explica por qué las perso- las pensiones mensuales otorgadas
nas adultas mayores quienes habían
trabajado para el Estado mostraban
una incidencia de pobreza mucho Recuadro 4.3: Regímenes con
más baja que el resto; debido a los cargo al Presupuesto Nacional
privilegios y el tamaño reducido de bajo el programa 743
cada grupo, estos regímenes cuen-
1. Beneméritos.
tan con más recursos para repartir
entre sus miembros. 2. Premio Magón Ley 7302.
3. Correos, telégrafos y radios, nacionales.
En el 2007, los regímenes básicos 4. Derecho, Guardia Civil.
de pensiones totalizaban activos ne- 5. Derecho, Música.
tos por casi 1,6 billones de colones y
6. Gracia.
contaban con 1.048.880 personas
7. Expresidentes de la República.
afiliadas (SUPEN), pero se presentan
fuertes asimetrías entre los fondos y los 8. Hacienda y Poder Legislativo.
beneficios que estos pueden ofrecer. 9. Magisterio Nacional y profesores, según
Por ejemplo, en promedio, el fondo Ley 2248. del 5 de agosto, 1958.
de IVM cuenta con algo más de un 10. Magisterio Nacional y profesores, según
millón de colones en activos netos por Ley 7268 del 14 de setiembre, 1991.
cada persona afiliada a su régimen; 11. Magisterio Nacional y profesores, según
mientras los activos per cápita del Ley 7531 del 10 de julio, 1995.
Magisterio ascienden a 6,6 millones 12. Obras públicas.
de colones, los del Poder Judicial a 13. Registro Público.
23,1 millones y los del Cuerpo de Bom- 14. Víctimas de guerra.
beros a 58,5 millones de colones.
15. Empleados del Ferrocarril Eléctrico al
Pacífico.
Resulta preocupante que los activos 16. Régimen general de pensiones.
netos del régimen de IVM crecen a

65
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

por los otros regímenes fue de 180.633 en el 2003, 2,5% en el 2004, 4,1% en
colones. En cuanto al régimen no el 2005, 10,3% en el 2006 y -0,7%
contributivo, este ofrecía una pensión en el 2007.
de 52.446 colones al mes.
Hacia finales del año 2007, había
1.608.595 personas afiliadas a algún
fondo obligatorio en las operadoras de
¿En qué consiste el régimen de pensiones, las cuales totalizaban activos
pensiones complementarias por 718.090,5 millones de colones. Desde
obligatorias? la implementación de la Ley de Protec-
ción al Trabajador, en promedio, se han
Las pensiones complementarias acumulado 446.408 colones de activos
obligatorias nacen como un ahorro por cada cotizante en el segundo pilar.
individual que permite compensar
las reducciones previstas en las ta- Tanto los fondos obligatorios como los
sas de reemplazo del sistema de re- voluntarios sufren de limitaciones para
parto, producto del envejecimiento diversificar su portafolio debido a la pe-
demográfico. Al pensionarse, las queñez y poca profundidad del mer-
personas pueden esperar recibir cado bursátil costarricense18, por lo que
de este pilar alrededor del 20% de se hallan altamente concentrados en
su salario de referencia, lo que se emisiones del sector público. En el 2007,
suma al 50% que les ofrece el primero el 65,2% del portafolio del régimen obli-
(Martínez, 2005:6). gatorio de pensiones complementarias
se invirtió en el sector público, contra
Este pilar se financia con un aporte el 16,1% en el sector privado, 13,4% en
patronal del 3% sobre el salario (Ley emisores extranjeros y 5,4% en títulos de
7983, 2000, art. 3), el cual se destina a participación de fondos de inversión.
un fondo de capitalización laboral y
un fondo de pensión complementa- Aparte de una alta concentración en
ria. Estos son fondos de capitalización la composición de los portafolios, otro
individual, de contribución definida y aspecto que genera discusión versa so-
de beneficios indefinidos, por lo que bre la necesidad de cambiar la actual
las prestaciones futuras que ofrezcan estructura de comisiones –en la que se
dependerán directamente de la paga un 8% sobre la rentabilidad no-
magnitud de los aportes, el tiempo minal y un 4% sobre el aporte– hacia
en el que se cotizó y la rentabilidad una estructura de comisiones sobre
de las inversiones realizadas. saldos que sea al menos tan competiti-
va como el promedio latinoamericano
La gestión de este pilar es privada, (SUPEN, 2007).
y se ejecuta mediante las operado-
ras de pensiones complementarias,
las cuales cobran una comisión por
la administración de los fondos; es- ¿En qué consiste el régimen de
tán sujetas a la regulación financie- pensiones complementarias
ra, especialmente a la Superinten- voluntarias?
dencia de Pensiones y deben contar
con un capital mínimo de doscientos Las pensiones voluntarias ofrecen la
cincuenta millones de colones (Ley posibilidad de incrementar el monto
7983, 2000, art. 37). de la pensión final mediante un plan
de ahorro adicional, en el que las per-
Además, en tanto este es de capi- sonas definen el monto de sus aportes
talización individual, el monto futu- individuales durante el período de ca-
ro de las prestaciones depende no pitalización. Al igual que el segundo
solo de los aportes acumulados en pilar, el tercero es de capitalización in-
cada cuenta sino, también, de la dividual, contribución definida, benefi-
rentabilidad que rinda el fondo. Al cios indefinidos y gestión privada, pero
respecto, cabe mencionar que la difiere de este en que es un régimen
rentabilidad real anual del régimen voluntario y permite mantener contra-
ha sido altamente variable: de 9,8% tos expresados en divisas.

66
Capítulo 4 Seguridad económica

Actualmente, estos fondos los ad- • El mal desempeño en la adminis-


ministran las mismas operadoras del tración de los fondos entre el 2003
régimen obligatorio complementa- y el 2004, junto con la movilidad
rio, excepto por la operadora de la que estos ofrecen (debido a su
CCSS, quien no participa de este pi- carácter voluntario), contrajo los
lar. Debido a su carácter voluntario, activos de los fondos voluntarios
a la escasa capacidad de ahorro en colones en un 35% y en un 74%
de algunos sectores y a que debe los de dólares, lo cual nuevamen-
competir con otros instrumentos de te plantea la interrogante de si el
inversión financiera, es lógico que mercado financiero costarricense
este sea el pilar de menor peso en es aún demasiado limitado para
el sistema, por lo que se han diseña- administrar apropiadamente este
do incentivos fiscales para estimular tipo de instrumentos.
la participación en ellos.

Al 2007, los activos en los fondos La cobertura del régimen contributi-


voluntarios de pensiones ascendían a vo de pensiones es insuficiente
132.423,3 millones de colones y a 132,4
millones de dólares en los fondos deno- El régimen contributivo de pensiones
minados en las respectivas monedas. debería tener una cobertura del 100%
Además, en estos participaban 153.472 de la población económicamente
y 13.633 personas, respectivamente. activa (PEA), porque le da mayor
Sobre este tercer pilar, conviene resal- sostenibilidad y porque las personas
tar las siguientes observaciones: merecen contar, en su edad de reti-
ro, con una fuente de ingresos que les
• Apenas el 10% de las personas permita vivir en condiciones similares
afiliadas al segundo pilar parti- a las que están acostumbradas.
cipan de los fondos voluntarios
de pensiones, lo cual puede de- La cobertura sobre la PEA corres-
berse a dos motivos: la escasa ponde a un total de 1.085.720 per-
capacidad de ahorro por parte sonas. De estas, 900.592 son asala-
considerable de la población o riadas, 153.701 trabajan por cuenta
una baja competitividad de los propia y 31.427 se hallan aseguradas
fondos voluntarios frente a otros por convenios especiales. En total,
instrumentos financieros. apenas equivale al 53,6% de la PEA,
aunque se han mostrado avances
• Los activos per cápita en estos en el aumento de la cobertura du-
fondos ascendían a 1.027.126 rante los últimos años: tras la reforma
colones y 9.713 dólares (cerca de del 2000, empieza a revertirse la ten-
4,8 millones de colones). De esa dencia de reducción de la cobertu-
forma, los activos per cápita del ra que venía presentándose desde
fondo voluntario en colones igua- hacía una década y, tras la segun-
lan al del régimen complemen- da reforma, se acelera su ritmo de
tario obligatorio, mientras que crecimiento (gráfico 4.6).
los activos per cápita del fondo
voluntario en dólares lo cuadri- Entre 1993 y 2002, la cobertura cayó
plican. Esto refuerza la noción de –con algunos altibajos– del 48% al
que las personas con mayor ca- 44,2% y, a partir del 2002, empezó a
pacidad de ahorro participan del crecer en forma sostenida, de forma
tercer pilar y, especialmente, de tal que, en el 2006, se logró recuperar
los fondos en dólares. y sobrepasar el nivel de 1993 y, al año
siguiente, en el 2007, se registró la ma-
• Entre 2003 y 2007, la rentabilidad yor cobertura del sistema (53,6%).
promedio del régimen fue de
5,2% para los fondos en colones Nótese que, mientras en el período
y de 6,4% para los fondos en dó- comprendido entre 1993 y 2002, la
lares, con pérdidas reportadas en cobertura decreció a una tasa pro-
diferentes operadoras durante el medio de 0,8% y creció levemente –a
2004 y el 2007. una tasa del 1,1%- en el 2003 y 2004,

67
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

después de la última reforma, entre el Entre 1993 y 2007, la cobertura so-


2005 y 2007, esta creció anualmente bre el primer grupo aumentó del 4%
a ritmos del 3,6%, 6% y 8,2%, mayores al 37,8%, mientras la del segundo
al crecimiento de los años previos. grupo disminuyó de 64,9% a 60,9%,
cuando lo esperable hubiese sido que
El aumento en la cobertura sugiere ambas aumentasen (gráfico 4.6). No
que, efectivamente, la reforma del solo se deterioró la cobertura sobre
2005 estuvo acompañada de esfuerzos la población asalariada, sino que la
para reducir la evasión y para promo- cobertura sobre la no asalariada está
ver el aseguramiento, lo que supone muy lejos del 100%, por lo que persis-
una mayor eficiencia en la gestión y en ten aún dificultades estructurales para
la supervisión. A su vez, esta mayor co- extender el sistema a una cuantiosa
bertura –y no incrementos en los apor- porción de la población.
tes o salarios a partir de los cuales se co-
tiza– es la que explica los incrementos Específicamente, este comporta-
en la masa cotizante19 que, en el 2007, miento muestra un incremento en la
ascendía a los 280.539 millones de colo- informalidad de la economía, que,
nes reales, lo que podría indicar que los a su vez, representa una amenaza a
aportes que se hacen individualmente la sostenibilidad del sistema, porque
–y que afectan los desembolsos futuros supone una mayor volatilidad a los
del segundo y tercer pilares– no están ciclos económicos y, por tanto, una
creciendo tanto como se desearía. mayor inconstancia en la cotización,
así como mayores condiciones para
evadir las regulaciones.
Problemas estructurales del merca-
do laboral limitan el crecimiento del
régimen contributivo de pensiones El aseguramiento a toda la pobla-
ción activa se dificulta por el creci-
El aumento en la cobertura sobre miento del empleo informal
la PEA se logró a partir de un mayor
aseguramiento a la población no Las dificultades para expandir el
asalariada, paralelo al deterioro del seguro de pensión hace improba-
aseguramiento sobre la población ble lograr la cobertura universal en
asalariada, lo cual es un indicador el corto y en el mediano plazos. Esto
de deterioro del mercado laboral último implica que habrá una parte
y de dificultades estructurales en el significativa de personas trabajando
régimen de pensiones. que seguirán quedando excluidas

Gráfico 4.6: Cobertura del seguro de pensiones (como porcentaje) y masa


cotizante (en millones de CRC reales del 2007) (1993-2007)

Masa cotizante Cobertura sobre la PEA


Cobertura sobre la PEA asalariada Cobertura sobre la PEA no asalariada
CR
80% 300 000

70%
250 000
60%
200 000
50%

40% 150 000

30%
100 000
20%
50 000
10%

0% 0
1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.

68
Capítulo 4 Seguridad económica

del sistema y, por tanto, enfrentarán rápido la capacidad de incrementar


mayores riesgos de pobreza durante la cobertura de aseguramiento, lo
la vejez, así como mayores niveles de que hace todavía menos factible
dependencia por falta de ingresos. extender el seguro de pensiones a
toda la población.
Entre el 2002 y el 2005, la afiliación
creció, en promedio, a un ritmo del
4,5% anual y en el 2006 y el 2007 lo hizo
al 8,6% y 10,7%, respectivamente, ci- ¿Quiénes se aseguran y cotizan
fras superiores al 2,8% de crecimiento para el seguro de pensiones?
que experimenta la población eco-
nómicamente activa, lo cual expli- Las siguientes son las característi-
ca, evidentemente, los aumentos en cas más relevantes de la población
la cobertura. Así, el aseguramiento asegurada:
directo pasó de 499.890 personas en
1990, a 771.979 una década después, • Distribución por género: en su
y a 903.266 en el 2005, hasta superar gran mayoría (68,8%), las perso-
el millón de personas en el 2007. Si nas aseguradas son hombres; se
la afiliación continuara creciendo obtiene así un total de 338.280
a una tasa del 6,2% -equivalente al mujeres y 747.440 hombres.
promedio entre 2002 y 2007-, enton-
ces podría tomar 19 años completar • Grupos de edad y sexo: el grupo
la cobertura sobre la población eco- de edad más numeroso con ase-
nómicamente activa. guramiento directo es muy joven,
tiene entre 25 y 29 años y corres-
Como producto de las tasas disímiles ponde a 64.533 mujeres y 122.399
en el crecimiento de la afiliación en- hombres. A este le sigue el grupo
tre la población asalariada y no asa- con edades entre 20 y 24 años, en
lariada, se ha dado un cambio en la el que se encuentran 59.864 mu-
estructura del aseguramiento. Mien- jeres y 111.113 hombres. Estos dos
tras en 1990 casi la totalidad (98,2%) grupos abarcan una tercera parte
de las personas afiliadas al seguro del total de personas aseguradas.
de pensiones eran asalariadas, en el El 60% de la población asegurada
2007 el peso relativo de este grupo se encuentra entre los 20 y los 39
era del 82,9% y el restante 17,1% se años de edad. Además, el 3,5% es
dividía entre las personas aseguradas menor de 20 años y el 0,7% supera
por cuenta propia (14,2%) y por con- la edad de jubilación (gráfico 4.7).
venios especiales (2,9%).
• Sector institucional: el 67,1% de
Entre el 2000 y el 2007, la afiliación las personas aseguradas labora
en la población asalariada creció, en en la empresa privada, seguidas
promedio, a un ritmo del 4% anual y del 10,7% que labora en institu-
pasó de 668.164 a 900.592 personas, ciones autónomas, el 4,4% en
mientras la afiliación en la segunda el Gobierno Central y el 0,8% lo
creció, en promedio, al 8,6% anual, hace en servicios domésticos.
desde 103.815 a 185.128 personas, lo Todos estos sectores correspon-
que se caracteriza, además, por una den a la población asalariada y
mayor volatilidad que la lleva a tener han visto disminuir su participa-
picos de crecimiento altos (superiores ción desde 1999. Por su parte, la
al 20% en el 2006 y en el 2007) y bajos población no asalariada incluye
(reducción del 15,4% en el 2001). al 14,2% de cuenta propia y al
2,9% asegurada por convenios
Por último, debe considerarse que, especiales (gráfico 4.8).
dados los costos crecientes para
lograr mayores niveles de asegura- • Ubicación: el 53,3% de la pobla-
miento, especialmente en el sector ción asegurada se encuentra
informal de la economía, un menor en San José y el 82,6%, en las
crecimiento en la afiliación en el provincias centrales (gráfico 4.9).
sector formal desacelerará aún más

69
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

• Rama de actividad: el 12,3% de la El primero de estos se origina


población asegurada se dedica a cuando la capacidad o disponibi-
actividades primarias (agricultura, lidad de ahorro individual son es-
ganadería, caza, silvicultura, pes- casas y, por tanto, los aportes son
ca y minería); el 19,7% se dedica a bajos, cuando se interrumpe por
actividades secundarias (industria, varios períodos la cotización al sis-
construcción y servicios públicos de tema o cuando se ha cotizado por
infraestructura), mientras que la gran poco tiempo y cerca de la edad
mayoría, 53,8%, realiza actividades de retiro, de forma tal que no se
del sector servicio, y el restante 14,2% consolida un ahorro significativo.
ejerce actividades independientes.
Ramas productivas y rentables El segundo caso ocurre por una
como actividades turísticas (4%) o mala administración del fondo de
la intermediación financiera (3,5%), pensiones, de forma tal que lo des-
emplean a un porcentaje bajo de la capitalice o, al menos, le impida
población asegurada (gráfico 4.10). crecer, escasez de instrumentos
financieros que limiten las posibi-
lidades de inversión o un cobro
Riesgos de sostenibilidad del sistema excesivo de comisiones por parte
de pensiones de la operadora. Estos últimos ries-
gos pueden disminuirse mediante
Los riesgos de sostenibilidad a que se una adecuada regulación, así
enfrenta un sistema multipilar pueden como el fomento de una cultura
provenir tanto del sistema de reparto financiera que promueva la pro-
como del de capitalización individual. fundización y competencia de los
sistemas financieros.
Por un lado, el sistema de reparto
corre riesgo de volverse insostenible si: Cualquiera de estas circunstancias
(i) continúa el aumento del peso de la implicaría mayores costos para sos-
población adulta mayor respecto a la tener el sistema de pensiones. Ac-
población cotizante, la cual se espe- tualmente, los ingresos del seguro de
ra que aumente, del actual 10,5% de pensiones se financian en un 58,3%
la población en edad de trabajar, al con cuotas patronales, 38,3% con
36,8% en el 2050, (ii) el mercado laboral cuotas laborales y 3,4% con cuotas
continúa segmentándose mediante del Estado y equivalen a cerca del
un mayor crecimiento del empleo in- 13,5% de la masa salarial o el 3,4%
formal (4,1%) relativo al empleo formal del PIB.
(3,8%) y, por tanto, excluyendo del ase-
guramiento directo a una parte consi- Los gastos representan el 7,2% de
derable de la población trabajadora, la masa salarial y 1,8% del PIB. Por
(iii) no se logra revertir la eliminación de tanto, actualmente se cuenta con
portillos que eventualmente permiten un superávit en el seguro de pen-
las jubilaciones tempranas disfraza- siones de aproximadamente 1,6%
das de invalidez, o (iv) no se eliminan del PIB. En términos de los salarios,
la evasión y la subdeclaración entre se estima que el costo de las pen-
cotizantes, las cuales se estimaban en siones es del 7,4% (Martínez, 2005:
un tercio de los ingresos de la CCSS 30). Sin embargo, este irá creciendo
por concepto de cuotas antes de im- conforme aumente la población
plementar la primera reforma (Foro de adulta mayor o, inversamente, con-
Concertación Nacional, 1998). forme disminuyan las personas en
edad de trabajar por cada persona
El riesgo en la capitalización indi- adulta mayor.
vidual consiste en que, al momento
de jubilarse, la cuenta individual ni Así, mientras en 1970 había 10,5 per-
siquiera genere un monto mínimo de sonas en edad de trabajar por cada
pensión. Tal situación ocurriría por dos pensionada, hoy hay 9,5, cifra que
motivos: o el saldo en la cuenta (la disminuirá a 6,9 en 2020, 4,5 en 2030,
base) es reducida o lo es la rentabili- 3,5 en 2040, y 2,7 en 2050 (gráfico
dad (los intereses). 4.12). Se estima que esta evolución

70
Capítulo 4 Seguridad económica

Gráfico 4.7: Personas aseguradas directas activas por grupos


de edad, según sexo (2007)

Mujer Hombre
12 a 14 13 77
12 a 14 11340 26357
20 a 24 59864 111113
25 a 29 64533 122399
30 a 34 48590 105760
35 a 39 41382 96410
40 a 44 38800 91183
45 a 49 32395 75400
50 a 54 22060 55870
55 a 59 12381 36491
60 a 64 5450 20086
65 a 69 1070 4560
70 a 74 238 1281
75 a 79 95 294
80 y más 69 159
0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 180000 200000

Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.

Gráfico 4.8: Personas aseguradas directas por


sector institucional (1999-2007)
Empresa privada Servicio doméstico Instituciones autónomas
Gobierno central Cuenta propia Convenios especiales

1 200 000

1 000 000

800 000

600 000

400 000

200 000

0
1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007

Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.

Gráfico 4.9: Personas aseguradas directas por


sector institucional según provincia (2007)

Empresa privada Servicio doméstico Instituciones autónomas


Gobierno central Cuenta propia Convenios especiales

700 000

600 000

500 000

400 000

300 000

200 000

100 000

0
San José Alajuela Cartago Heredia Guanacaste Puntarenas Limón

Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.

71
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Gráfico 4.10: Personas aseguradas directas por rama


de actividad (1989-2007)

Actividades primarias Actividades secundarias


Actividades terciarias Actividades ignoradas (cuenta propia)

1 200 000

1 000 000

800 000

600 000

400 000

200 000

0
1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007

Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.

Gráfico 4.11: Personas aseguradas directas por rama de actividad, según


escala de salario mensual (2007)

Actividades primarias Actividades secundarias


Actividades terciarias Actividades ignorada (cuenta propia)
Salario mensual
Menos de 60 000
60 000 - 70 000
70 001 - 80 000
80 001 - 90 000
90 001 - 100 000
100 001 - 110 000
110 001 - 120 000
120 001 - 130 000
130 001 - 140 000
140 001 - 160 000
160 001 - 180 000
180 001 - 200 000
200 001 - 225 000
225 001 - 250 000
250 001 - 275 000
275 001 - 300 000
300 001 - 350 000
350 001 - 400 000
400 001 - 500 000
500 001 - 750 000
750 001 - 1 000 000
Más de 1 000 000

0 20000 40000 60000 80000 100000 120000

Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.

demográfica elevará el costo de las habrá de recurrirse a los intereses


pensiones sobre los salarios al 8,8% de las reservas para cubrir el pago
en el 2020, 11% en el 2030, 13,7% en de las pensiones; se recurrirá al fon-
el 2040 y 15,6% en el 2045. do en el 2046 y este terminará por
agotarse en el 2054 (Martínez,2005:
Esta presión, por más recursos 29).Por ello, resulta ineludible abrir,
plantea nuevos momentos críticos nuevamente, un espacio de diá-
para la sostenibilidad del régimen logo para acordar una solución a
de IVM: se estima que en el 2041 este problema de sostenibilidad.

72
Capítulo 4 Seguridad económica

¿Quiénes gozan actualmente de Gráfico 4.12: Personas en edad de trabajar (de 20 a 64 años)
pensiones contributivas? por cada persona adulta mayor (1970-2050)

Se otorga similar número de pensio-


nes por invalidez, como por vejez o 12

por muerte
10

El régimen contributivo tiene la parti-


cularidad de que las personas se pen- 8

sionan en similar proporción por cada


uno de los diferentes riesgos. En con- 6

secuencia, si bien el sistema está


orientado hacia las personas adultas 4

mayores, no todas sus beneficiarias tie-


nen edades por encima de los 65 años. 2

En el 2007, 145.308 personas re- 0


1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 2025 2030 2035 2040 2045 2050
cibían una pensión por el régimen
de IVM (gráfico 4.13). De estas, el 35%
era beneficiaria de una pensión por Fuente: Elaboración propia a partir de las proyecciones de población de INEC
muerte, 34,6% por vejez y 30,3% por y Centro Centroamericano de Población.
invalidez. Este orden relativo en la
distribución de las pensiones por ries- Gráfico 4.13: Personas pensionadas y monto promedio pagado
go se mantiene desde 1999 ya que, por pensión, según riesgo (en CRC reales del 2007) (1992-2007)
en los años anteriores (1992-1998),
la mayoría de pensiones se otorga-
ba por vejez. Además, hasta 1995,
la segunda razón para otorgar una personas CRC

pensión era la invalidez. 160 000 160 000

140 000 140 000


De esta forma, el peso promedio
de las pensiones otorgadas por ve- 120 000 120 000

jez, invalidez y muerte entre 1992 y 100 000 100 000


1995 era de 34,8%, 33,2% y 31,9%,
respectivamente. Y, entre 1996 y 80 000 80 000

1998, la relación entre vejez, inva- 60 000 60 000


lidez y muerte era de 34,3%, 32,4%
y 33,2%, respectivamente. Llama la 40 000 40 000

atención la alta ponderación de las


20 000 20 000
pensiones por invalidez.
0 0
1992 1993 1994 1995 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007
El 39% de las pensiones por invalidez
se les otorga a personas en edad de
trabajar. Como las reformas imple- Fuente: CCSS, Dirección Actuarial.
mentadas intentaban atacar este
problema, es comprensible que las y el valor medio de estas –en colones
pensiones por invalidez hayan ido constantes del 2007– se incrementó
perdiendo terreno, aunque todavía en algo más de un tercio, pasando
mantienen un peso significativo. de 78.840 colones reales en 1992 a
105.785 colones reales en 2007.
El número de pensiones otorgadas
por el sistema aumenta conforme la El gasto total durante ese período se
población costarricense se envejece incrementó desde 5.870,13 millones a
y más personas alcanzan la edad de 15.371,35 millones de colones del 2007.
retiro, lo que implica mayores gastos Asimismo –y como es de esperarse–,
para poder ofrecerle a la población las personas jubiladas reciben los ma-
pensionada un ingreso adecuado. yores beneficios, con una pensión
Entre 1992 y 2007 las pensiones otor- mensual que, en el 2007, alcanzó un
gadas prácticamente se duplicaron valor promedio de 153.283 colones.

73
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

A estas les siguen las pensiones No obstante, durante quince años, la


por invalidez, con valor de 102.930 relación entre personas pensionadas y
colones y, por último, las pensiones aseguradas ha permanecido relativa-
por muerte con un valor medio de mente constante alrededor del 14,6%.
61.424 colones. El monto promedio Es decir, por cada persona pensiona-
de pensión muestra cómo ser coti- da, hay siete cotizando para el siste-
zante directo durante la edad pro- ma. Esto podría interpretarse como
ductiva retribuye mejores beneficios algo positivo, excepto porque la apa-
en la vejez que las otras formas de rente estabilidad no está vinculada a
aseguramiento. las relaciones intergeneracionales sino
a las dificultades del sistema de pen-
siones para cubrir a la totalidad de la
La reasignación de ingreso por pen- población adulta mayor.
siones beneficia más a los hombres
En el 2007, las personas pensiona-
La diferencia de los montos recibidos das representaron el 54,5% de la po-
por pensión, según el riesgo, genera blación con 65 años o más20. Es decir,
una reasignación de ingresos entre la casi la mitad de las personas adultas
población pensionada que favorece mayores se encuentra actualmente
a los hombres: el 64% de las mujeres excluida del sistema de pensiones, lo
pensionadas están cubiertas por el cual es preocupante pues las pensio-
seguro por muerte, el 19,4% por el de nes, al ser una de las fuentes primor-
invalidez y apenas el 16,6% por el se- diales de ingreso para este grupo de
guro de jubilación, contrariamente a edad, reducen significativamente su
los hombres, que se benefician en pri- riesgo de pobreza.
mer lugar del seguro por vejez (50%),
luego por el de invalidez (39,6%) y solo
en una pequeña proporción (10,4%)
por el de muerte. ¿En qué consiste el régimen de
pensiones no contributivo?
Consecuentemente, las 66.910 muje-
res pensionadas reciben un ingreso pro- El régimen de pensiones no contri-
medio por este rubro de 85.972 colones, butivo disminuye la pobreza entre la
mientras los 78.398 hombres reciben población adulta mayor
una pensión de 122.694 colones. Esta
diferencia obedece a la alta tasa de El régimen de pensiones no contri-
dependencia entre las mujeres que, en butivo –considerado como el cuarto
su mayoría, no alcanzan a jubilarse sino pilar o pilar cero– consiste en un fondo
que dependen de la herencia de su de ayuda focalizada para satisfacer
pareja o de transferencias de otras per- las necesidades básicas de la pobla-
sonas, así como al menor ingreso que ción en condiciones de pobreza y
reciben aquellas mujeres que sí cuen- que no cumpla con los requisitos del
tan con seguro por vejez, de 141.176 régimen contributivo, con especial
colones, relativo al de los hombres, que énfasis en el auxilio de la población
asciende a 156.706 colones. adulta mayor (CCSS, 2007, art. 1). Las
ayudas ofrecidas por el régimen no
contributivo consisten en una pensión
Solo algo más de la mitad de la po- mensual para satisfacer las necesida-
blación adulta mayor recibe pensión des básicas –incluido el pago del dé-
cimotercer mes–, acceso al seguro de
Para incrementar el número y el salud y capacitaciones adecuadas a
monto de las pensiones en la pobla- los diferentes grupos de atención.
ción adulta mayor, es necesario que
el fondo sea lo suficientemente ro- Este régimen es administrado por
busto para generar los intereses que la CCSS y financiado, principalmen-
financien estas pensiones, o que la te, por el Fondo de Desarrollo Social
cantidad de cotizantes sea lo suficien- y Asignaciones Familiares (Ley 7983,
temente amplia como para mante- 2000, art. 1, 77 y 86). En el 2006, este
ner a la población dependiente. fondo reportó activos por 82.149

74
Capítulo 4 Seguridad económica

millones de colones constantes del El régimen no contributivo mejora las


2007, ingresos por 76.469,1 millones y condiciones económicas de la po-
gastos por 48.602,2 millones, lo que blación adulta mayor
generó un superávit de 27.866,8 mi-
llones de colones reales. La pensión del régimen no contribu-
tivo por monto básico es la principal
Así, el régimen no contributivo cuenta transferencia estatal hacia la pobla-
con más de treinta años y se ha con- ción adulta mayor sin ingresos autó-
solidado, aunque no se halla libre de nomos y en situación de pobreza.
críticas, pues, tal y como lo señalan Este régimen beneficia a alrededor
Durán-Valverde (2002;18) y Martínez de 100.000 personas, de las cuales la
(2005:11), en ocasiones, y aduciendo mayoría son personas adultas mayo-
razones presupuestarias, el Ministerio de res (55%) –especialmente de edad
Hacienda no ha girado la totalidad de avanzada– y mujeres de todas las
los recursos que le corresponden (Du- edades (57%).
rán-Valverde, 2002:18), lo que, aunado
a problemas administrativos, limita la Esta ayuda favorece al 18% de la
cobertura de este. población adulta mayor y al 75% de
las personas adultas mayores con
Para beneficiarse de este fondo, ingresos no autónomos, aunque tam-
debe cumplirse con los siguientes re- bién se reportan casos de personas
quisitos: (i) el ingreso per cápita del con ingresos autónomos beneficia-
grupo familiar no debe ser mayor das por este régimen. El programa
a 1,5 veces el costo de la canasta se focaliza hacia la ayuda a perso-
básica de alimentos nacional fijada nas en riesgo de pobreza y, en este
por el Instituto Nacional de Estadísti- sentido, se considera exitoso: cerca
ca y Censo (INEC), (ii) como máximo de un tercio de las personas adultas
puede tenerse una única propiedad mayores beneficiadas por este régi-
y esta no debe superar los 400 m2 en men padecen cuadros de privación
zona urbana ó 1.000 m2 en área rural y (Trejos, 2008 y Trejos y Sáenz, 2006).
(iii) no debe poseerse otros bienes que
sean o puedan ser fuentes generado- A pesar de la situación señalada,
ras de ingreso (CCSS, 2007, art. 2). es claro que existe todavía un contin-
gente de personas pobres mayores
Durante la actual Administración, de 65 años quienes no cuentan con
se estableció un compromiso por in- ingreso alguno: de las 71.000 personas
crementar el monto de la pensión no adultas mayores sin ingresos, cerca
contributiva, primero de 17.500 colones de 20.000 son pobres y se desconoce
a 35.000 y, a partir del 1.º de junio de la situación para algo más de 10.000.
2007, a 50.000 colones, lo que significó Igualmente, hay cerca de 6.000 per-
un incremento del 43% con respecto al sonas adultas mayores pobres que
monto anterior (CCSS, 2007, art. 32). reciben solo transferencias distintas al
régimen no contributivo.
Aunque el uso de incrementos en el
monto mínimo de la pensión no contri- Las personas adultas mayores, quie-
butiva como instrumento de combate nes reciben pensiones del régimen
a la pobreza tiene límites pues, para evi- no contributivo, incrementan su par-
tar incompatibilidades entre regímenes, ticipación dentro del régimen con-
las ayudas focalizadas no deben rivali- forme aumenta su edad, de modo
zar con el monto mínimo de pensión del que se observa una concentración
régimen contributivo (actualmente de evidente entre quienes tienen 80 o
82.500 colones) de forma que se desin- más años, lo que, de paso, puede
centive la cotización, la política ha sido ayudar a explicar su menor riesgo de
exitosa: el aumento de la cuantía bási- pobreza, que es de 28%, inferior a la
ca del régimen no contributivo a 50.000 media de 32%.
colones mensuales tiene como efecto
directo una reducción del porcentaje Esta transferencia también es más
de personas pobres en el nivel nacional frecuente entre las mujeres mayo-
del 20,9% al 19,7% (Trejos, 2008). res de edad, quienes reciben el 58%

75
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

de los beneficios y, aunque la ma- debe orientarse a los hogares con


yoría de las personas beneficiarias personas adultas mayores y, espe-
es jefa de hogar (61%), se observa cialmente, a aquellos jefeados por
una sobrerrepresentación (de 30%) una persona adulta mayor.
a favor de quienes son allegadas a
los hogares (madre, padre, suegra, • Las políticas específicas de pro-
suegro u otros miembros). tección social (transferencias con-
centradas en mujeres, residentes
El 88% de las pensiones no contribu- de zonas rurales y personas adul-
tivas a personas adultas mayores se tas mayores en edad avanzada)
les otorgan a quienes no han logrado impactan significativa y positiva-
completar la primaria, con especial mente la situación material de las
énfasis en quienes no cuentan con personas adultas mayores.
educación alguna (41%). La concen-
tración de este beneficio en zonas ru- • El riesgo de privación disminuye
rales y regiones periféricas es mayor cuando hay varios perceptores y
que su grupo de referencia y esta es, perceptoras de ingreso y el peso
además, mayor entre los hombres. del ingreso de las personas adul-
tas mayores dentro del hogar os-
La participación laboral y los ingresos cila entre 25% y 75%.
autónomos de quienes se benefician
del régimen no contributivo es limitada • Es necesario implementar políti-
(menos del 10% de las personas adul- cas laborales que combatan las
tas mayores beneficiadas pertenece inequidades en detrimento de las
a la fuerza laboral) y más frecuente mujeres, tanto en el acceso a la
entre los hombres, pero aquellas perso- cobertura como en el monto de
nas que logran trabajar o recibir otros las pensiones recibidas; las perso-
ingresos, además de la ayuda estatal, nas adultas mayores sin ingresos
reducen su riesgo de pobreza significa- son, principalmente, mujeres de-
tivamente. Por ejemplo, las personas dicadas a la atención de su casa,
que reciben esta asistencia y pasan a con una relación que las hace de-
estar laboralmente activas disminuyen pendientes del acceso al seguro
su vulnerabilidad a la mitad (del 34% al de salud por medio familiar y del
17%) y quienes logran obtener un ingre- número de perceptores del hogar.
so autónomo pasan del 34% al 22%.
• Las mujeres adultas mayores ocu-
Más de la mitad de las personas adul- padas en el sector informal, es-
tas mayores con pensión no contribu- pecialmente en los servicios do-
tiva aporta menos del 50% del ingreso mésticos, también muestran una
familiar, pero el riesgo de pobreza del vulnerabilidad más alta.
hogar crece al aumentar la dependen-
cia de esa transferencia (cuadro 4.15). • En la contratación laboral, ade-
más, existe una práctica de discri-
minación por edad que afecta a
los hogares con personas adultas
Debates pendientes e mayores.
implicaciones de política
• Las personas adultas mayores que
• La evolución de la pobreza en la po- dependen de transferencias tienen
blación adulta mayor, por encima y menor nivel educativo, una residen-
en forma paralela a la de la pobla- cia más rural y periférica y concen-
ción en su conjunto, sugiere el uso tran a personas adultas mayores
de instrumentos diferentes en cuan- con discapacidad permanente,
to al combate de la pobreza en dos por lo que requieren de apoyo.
poblaciones distintas: la ampliación
de la cobertura de los programas • Las regiones Chorotega y Brunca
que atienden a la población adulta muestran mayor riesgo de pobre-
mayor pobre -como lo es, por ejem- za entre los hogares con personas
plo, el régimen no contributivo-. Esta adultos mayores.

76
Capítulo 4 Seguridad económica

Cuadro 4.15: Perfil de las personas adultas mayores con pensión no contributiva, según grado
de pobreza y sexo (2007)

Personas adultas mayores con


Hombres Mujeres
RNC
Indicador Distribución Incidencia Distribución Incidencia Distribución Incidencia
relativa pobreza relativa pobreza relativa pobreza
Total Pobres Total Pobres Total Pobres
Edad 100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
De 65 a 69 18,6 17,7 31,7 19,2 17,6 32,0 18,2 17,8 31,6
De 70 a 74 22,4 25,3 37,2 20,8 28,2 44,9 23,6 23,0 31,8
De 75 a 79 24,5 26,4 34,9 28,6 36,0 43,3 21,5 18,6 26,7
De 80 y más 34,5 30,5 28,0 31,5 18,3 19,8 36,7 40,5 32,9
Relación con el
100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
jefe/a
Jefe/a del hogar 60,7 65,8 35,2 70,0 79,7 38,6 53,9 54,6 31,9
Esposa o compa-
9,8 6,6 22,1 2,4 1,9 37,7 15,2 10,5 20,8
ñera
Padre, madre o
21,1 19,3 29,0 16,7 5,7 11,7 24,2 30,3 37,3
suegro
Otros miembros 8,5 8,2 32,9 10,9 12,8 38,9 6,7 4,6 24,4
Educación 100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
Sin educación 41,0 38,5 30,9 36,8 39,6 37,3 44,1 37,6 27,0
Primaria
47,7 52,2 34,3 54,5 54,7 33,4 42,7 50,2 35,0
incompleta
Primaria completa
11,3 9,3 29,0 8,7 5,7 24,7 13,2 12,2 31,0
o más

Zona de residencia 100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1

Zona urbana 41,9 53,0 41,9 28,8 34,2 41,0 51,5 68,3 42,3

Zona rural 58,1 47,0 25,8 71,2 65,8 31,4 48,5 31,7 19,8

Región de
100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
residencia
Región Central 49,3 52,7 35,3 39,5 38,7 34,0 56,4 64,0 36,0
Regiones
50,7 47,3 29,7 60,5 61,3 34,2 43,6 36,0 25,0
periféricas

Condición de
100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
actividad
Activos/as 8,3 4,5 17,2 16,6 7,8 15,7 2,2 1,9 25,8

Inactivos/as 91,7 95,5 33,8 83,4 92,2 37,9 97,8 98,1 31,2

Fuente de ingreso 100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
Solo ingreso no
87,6 91,4 33,9 77,9 85,9 37,9 94,7 95,8 31,5
autónomo

Con ingreso
12,4 8,6 22,0 22,1 14,1 21,2 5,3 4,2 24,4
autónomo
Aporte al ingreso
100,0 100,0 32,4 100,0 100,0 34,1 100,0 100,0 31,1
familiar

De 1% hasta 25% 36,8 14,8 13,0 30,0 10,7 12,2 41,9 18,2 13,5

De 25,1 hasta 50% 25,4 26,7 34,0 26,7 19,7 25,2 24,4 32,4 41,2

De 50,1a menos
4,4 6,6 48,0 5,9 9,3 54,0 3,4 4,4 40,4
100%
Del 100% 33,3 51,9 50,4 37,5 60,3 55,0 30,3 45,1 46,3

Fuente: Trejos, 2008 con base en la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples.

77
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

• Las políticas orientadas a facili- • Aún se requieren reformas que


tar la obtención de una vivien- fortalezcan el actual régimen de
da propia, o a mantenerla en pensiones, debido a que el au-
buenas condiciones, podrían mento en la tasa de dependen-
contribuir a disminuir la inciden- cia, que incrementará los costos
cia de pobreza en los hogares sobre los salarios, ejerciendo ma-
donde residen adultos mayores, yores presiones sobre el sector
puesto que aumenta la proba- productivo –que de por sí ya paga
bilidad de poder solventar las cargas laborales del 26% sobre las
necesidades básicas de alber- planillas– podría hacer entrar en
gue del hogar. crisis al sistema hacia el año 2040.

• Si bien las personas adultas • La regulación del sistema de pen-


mayores que se encuentran siones debe analizar las conse-
laboralmente activas logran cuencias para la rentabilidad y la
disminuir significativamente su administración de los fondos de
incidencia de pobreza respec- pensiones de la conveniencia o no
to a la media de la población de la alta concentración de los por-
adulta mayor, mantenerse tra- tafolios de inversión en papeles del
bajando después de los 65 años Estado o la poca competencia en
no reduce tanto la probabilidad el sistema financiero nacional que
de ser pobre como contar con conduzca a las entidades financie-
una pensión contributiva en la ras a trasladarles todas las respon-
edad de retiro. sabilidades y las consecuencias de
la administración de los fondos de
• En virtud de que las pensiones pensiones a sus clientes.
son una fuente determinante
de ingreso en la edad de retiro • Es recomendable fomentar una
y reducen significativamente el mayor cultura financiera que mo-
riesgo de ser pobre, ello hace tive a la población a tomar deci-
esencial aumentar la cobertura siones razonadas sobre sus ahorros
sobre la población económica- individuales de pensión o aprender
mente activa. Para ello hay que a prever planes de ahorro para
enfrentar dificultades estructu- enfrentar su vejez, pues preocupa
rales como el crecimiento de la limitada capacidad de ahorro
las actividades informales de la por parte de un gran sector de la
economía, ineficiencias admi- población, que restringe el acce-
nistrativas y de supervisión que so efectivo al tercer pilar al 10% de
toleran aún la evasión. la población cotizante.

78
Capítulo 4 Seguridad económica

Notas

1. Se considera pobres a aquellas personas cuyos ingresos corrientes no cu-


bren el costo mínimo de la canasta de bienes y servicios necesarios para
alcanzar los umbrales de satisfacción.

2. Esta metodología, también conocida como necesidades básicas insatis-


fechas (NBI), considera pobres a quienes no son capaces de satisfacer el
consumo efectivo de ciertas necesidades sociales.

3. Las encuestas no contabilizan los ingresos en especie ni el alquiler imputa-


do.

4. De acuerdo con el estudio CRELES del Centro Centroamericano de Pobla-


ción, un 30% de las mujeres y un 16% de los hombres recibieron transferen-
cias en dinero en los últimos doce meses (véase el capítulo sobre Redes de
apoyo).

5. Siguiendo tanto el método de NBI como el MIP.

6. Mide la pobreza considerando tanto el ingreso como las necesidades de


consumo, vinculadas particularmente a las necesidades de vivienda.

7. Estrictamente, en la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples se obtiene


una medición de la pobreza por hogar. Esto permite observar el compor-
tamiento de los hogares con personas adultas mayores, de forma tal que
la comparación observada refiere a los hogares con personas adultas ma-
yores contra el total de hogares y no a las personas adultas mayores en
forma exclusiva.

8. Este no corresponde a la totalidad de personas pensionadas pues algu-


nos se mantienen trabajando y se clasifican como parte de la fuerza de
trabajo. Más adelante se especificará quiénes cuentan con ingresos por
concepto de pensiones contributivas.

9. La EHPM diferencia en dos a las personas que laboran en forma indepen-


diente: quiénes son patrones (independientes) y quiénes no lo son (cuenta
propia).

10. Si bien las pensiones no contributivas aumentaron más del 100% entre el
2006 y el 2007, este aumento no se refleja totalmente en la EHPM del 2007,
aunque sí ya evidencia un impacto significativo que puede explicar la alta
proporción de personas pensionadas no pobres (Trejos, 2008).

11. Las reformas paramétricas no son reformas estructurales y, por tanto, no


interrumpen el contrato intergeneracional, sino que modifican los paráme-
tros del diseño del sistema de pensiones, con el fin de equilibrar el valor de
los aportes recibidos con las pensiones pagadas, mediante variaciones en
la recaudación, los beneficios, la edad de jubilación, la tasa de reemplazo
o la densidad de cotización.

12. Aún después de la reforma introducida por la Ley de Protección al Trabajador,


el análisis actuarial del régimen de IVM señalaba que el sistema empezaría a
deteriorarse en el 2011, hasta agotarse en el 2028 (Rodríguez, 2005a:1); con la
reforma del 2005, el sistema empezará a deteriorarse a partir del 2040.

13. Las cuotas que se pagan se calculan como un porcentaje sobre la base
del salario actual. Si el salario de la persona varía, también lo hace el mon-
to de sus contribuciones al sistema.

79
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

14. Los desembolsos que la persona recibe en cada período a partir de su


jubilación corresponden a un monto predeterminado (que solo varía por
ajustes inflacionarios).

15. La tasa de reemplazo es el porcentaje del salario base que se cubre con
la pensión. Por ejemplo, una tasa de reemplazo del 60% sobre un salario
mensual de 100.000 colones implica que se recibirá una pensión de 60.000
colones mensuales.

16. En los apartados sucesivos de este capítulo, las fuentes primarias de infor-
mación son los registros de la Dirección Actuarial de la Caja Costarricense
del Seguro Social y de la Superintendencia de Pensiones. En los apartados
anteriores, la fuente primaria correspondía a las Encuestas de Hogares de
Propósito Múltiples del INEC.

17. Los regímenes especiales fueron unificados o cerrados por la Ley Marco
(Ley 7302 del 8 de julio 1992) y son administrados por el Ministerio de Ha-
cienda y la Dirección Nacional de Pensiones del Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social.

18. La Bolsa Nacional de Valores apenas cuenta con 32 entidades inscritas y


tiene un volumen diario de negociación de 183,6 millones de dólares.

19. Masa cotizante es la suma de los salarios e ingresos reportados por las tra-
bajadoras asalariadas e independientes para un período (generalmente
un mes) determinado.

20. Nótese que este nivel de cobertura difiere del estimado (40%) según la
Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples. Esta premisa sugiere que al-
gunas personas podrían no estar declarando su ingreso durante las entre-
vistas de la encuesta.

80
Capítulo 4 Seguridad económica

Los siguientes estudios fueron preparados para este capítulo:

• Blanco, Laura (2008). Los sistemas de pensiones y la cobertura de la po-


blación adulta mayor. Documento preparado para el I Informe estado de
situación de la persona adulta mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

• Trejos Solórzano, Juan Diego. (2008). La pobreza entre los adultos mayores.
Documento preparado para el I Informe estado de situación de la persona
adulta mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

• Carrillo, Ubaldo y Picado, Gustavo. (2008). Protección social de los adultos


mayores desde la perspectiva del Sistema Nacional de Pensiones. Geren-
cia de División Pensiones, Caja Costarricense del Seguro Social. Documen-
to preparado para el I Informe estado de situación de la persona adulta
mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

En los talleres sobre este tema participaron:

• En un primer taller sobre este tema se discutió el documento “Pobreza


y mercado de trabajo del adulto mayor en Costa Rica”, preparado por
María Inés Sáenz.

• Vera Chaves Alpízar (ASPHAL), Andrea Collado (CCP-UCR),Adrián Díaz A.


(MEP), Giselle García (UCR), Vilma García (CCSS), Erick Hess Araya (MIVAH),
Isela Loría (MIVAH),Jeannette Martínez Muñoz (CCSS), Karen Masís Fernán-
dez (UCR), Ericka Méndez Chacón (UCR), Guido Miranda (UNED), Cleidy
Monge (Ministerio Salud, Isabel Quesada C. (Despacho Apoyo Social), Ma-
risol Rapso (UCR), Emiliana Rivera (CONAPAM), Rodolfo Rojas (CONAPAM),
Pablo Sauma (UCR) y María Inés Sáenz.

Se agradece la colaboración de

• Juliana Martínez Franzoni, por haber facilitado información para la prepa-


ración de este capítulo

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Laura Blanco y Arodys Robles.

81
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica
Capítulo 5
Redes de apoyo social

El hecho de contar con redes de apoyo social pueden cumplir con todas las necesidades de
tiene un impacto significativo en la calidad de apoyo requeridas por esta población.
vida de la persona adulta mayor. Existe evidencia
de que las relaciones y las transferencias que se El componente esencial de la red de apoyo de
establecen en las redes cumplen un papel pro- las personas adultas mayores proviene de la corresi-
tector ante el deterioro de la salud. También con- dencia con el cónyuge o con otros miembros de la
tribuyen a generar un sentimiento de satisfacción familia inmediata. Entre las personas adultas mayores
puesto que logran un mayor sentido de control y aproximadamente un 12% vive solo, un 19% en pare-
de competencia personal. ja, y un 69% en un hogar multigeneracional. Quienes
tienen hijos fuera del hogar presentan una alta fre-
Una parte esencial de las redes son los intercam- cuencia de contactos con ellos. Igualmente, quienes
bios entre las personas. Estos pueden ser materia- reciben ayuda económica la perciben sobre todo
les, de servicios, emocionales u otros y alcanzan de los hijos que viven fuera del hogar.
satisfacer sus necesidades de las personas. En
general se distingue entre dos tipos de redes: in- Las necesidades de apoyo de una parte de la
formales y formales. Las redes informales se basan población adulta mayor no están, completamen-
predominantemente en las relaciones familiares y te satisfechas. Aproximadamente un 10% dice
las amistades y reúnen un componente afectivo necesitar ayuda con algunas de las actividades
esemcial. Las redes formales en cambio, se han diarias pero no la recibe.
establecido con el propósito específico de dar
apoyo a las personas adultas mayores. En estas El cuidado que reciben las personas adultas ma-
sus miembros cumplen roles concretos y algunas yores proviene casi en su totalidad de la familia
veces requieren contar con la preparación ade- inmediata y en particular de las hijas corresidentes.
cuada. Las redes formales pueden ser parte de Las mujeres son las que más brindan cuidados a este
un centro de salud, comunitarias, de una iglesia, o grupo etario, ya sea que residan o no en el hogar.
ser parte de programas gubernamentales.
La población adulta mayor cumple un papel
Una encuesta reciente sobre las personas adultas primordial dentro de la familia y no son solo recep-
mayores en el país permite describir las redes infor- tores pasivos de ayuda. Aproximadamente uno
males. Persiste una falta casi total de información de cada doce adultos mayores declaró cuidar a
sobre las redes formales. Son pocas y, en general, otro adulto mayor, y la misma cantidad manifestó
se carece de información en la cobertura de la cuidar niños en el hogar. Muchas personas adultas
oferta de programas gubernamentales o comuni- mayores brindan ayuda económica a otros miem-
tarios y privados. Además, las familias no siempre bros de su familia.
Capítulo 5 Redes de apoyo social

Las redes de apoyo social No obstante estos resultados, la


constituyen un elemento de convivencia con personas fuera de
protección la pareja no mostró claros efectos
sobre la salud. Pareciera que cuan-
Las redes sociales de apoyo, como do la corresidencia se origina en la
formas de relación y como sistema necesidad de cuidados, los efectos
de transferencias, pueden proveer sobre la salud no surten los resultados
varios beneficios y retribuciones para deseados. Además de la posibilidad
las personas adultas mayores. El va- de los efectos positivos sobre la salud,
lor y la importancia de la red social también se ha documentado que la
para este grupo etario se puede con- integración con la familia y la comu-
siderar un campo de intercambio nidad, así como las relaciones socia-
de relaciones, servicios y productos, les activas, pueden conducir a un
a partir del cual se puede derivar sentimiento de satisfacción por cum-
seguridad primaria (satisfacción de plir papeles sociales relevantes y a un
las necesidades básicas), amparo y mayor sentido de control y compe-
oportunidad para crecer como per- tencia personal (Krause, et. al., 2004
sona (Méndez y Cruz, 2008). citado por Puga, et. al., 2007).

Mediante transferencias, las redes


de apoyo contribuyen a la calidad
de vida de la población adulta ma- El apoyo puede estructurarse de
yor, no solo porque proveen apoyos distintas formas
materiales e instrumentales que mejo-
ran las condiciones de vida, sino tam- Se impone una amplia discusión
bién por el impacto significativo en el sobre la forma de conceptualizar las
ámbito emocional. Las percepciones redes de apoyo y definirlas operacio-
desarrolladas por las personas adultas nalmente. Las redes se pueden definir
mayores que participan en las redes, a partir de aspectos individuales o co-
respecto al desempeño de roles so- munitarios. En todas, sin embargo, está
ciales significativos, constituyen un presente la idea de los intercambios,
elemento clave en su calidad de vida que se perciben como interconexio-
(CELADE, 2003). nes de las personas. Estos pueden ser
de orden material, servicios, emocio-
Diversos estudios han mostrado cómo nales u otros, de acuerdo con las ne-
la integración social y las relaciones so- cesidades de las personas. En general,
ciales pueden lograr un efecto positivo ninguno funciona de manera aislada.
sobre la salud (Puga, et al., 2007). La red
social puede ser un factor de protección Una primera distinción básica se
frente a la pérdida de funcionalidad y el evidencia entre apoyos informales y
inicio de la discapacidad básica. Cuan- formales:
do se convive con la pareja hay una
menor probabilidad de padecer de • la red o el grupo primario: es infor-
depresión, de acuerdo con un análisis mal, se basa en las relaciones per-
de personas adultas mayores costarri- sonales, familiares y comunitarias
censes. Igualmente, la frecuencia de no estructuradas como programas
contactos con los hijos fuera del hogar de apoyo. La familia se considera
presenta asociaciones positivas con los una de las formas más comunes
indicadores de salud examinados. de apoyo a las personas adultas
mayores, se centra en el afecto
La probabilidad de una autopercep- y estimula la socialización al satis-
ción negativa de la salud disminuye facer las necesidades básicas de
a la mitad en los que tienen quienes comunicación e intimidad. Las re-
mantienen contacto mensual con des de amistades y vecinos son un
sus hijos, si se compara con quienes apoyo valioso para las personas
carecen de relaciones familiares. Los adultas mayores; se construyen
aspectos emocionales mostraron una por afinidad, intereses comunes
clara asociación con los indicadores y actividades compartidas. Los
de una red familiar sólida. apoyos que brindan las amistades

85
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

son más públicos pero más perso- redes disminuyen en número, su cali-
nales, lo cual es esencial para el dad es mucho más significativa.
cuidado fuera del hogar (Méndez
y Cruz, 2008). Las organizaciones comunales son
determinantes como medio de con-
• el grupo secundario: es formal. tención y pilares de apoyo; en la rea-
Sus miembros desarrollan roles lidad éstas procuran alternativas de
concretos, basados en una or- ayuda, lo cual sugiere que el mayor tra-
ganización formal y estructurada bajo debería estar dirigido a la orienta-
que considera objetivos específi- ción y el reforzamiento de estos grupos
cos en ciertas áreas determina- para que puedan resolver localmente
das. Se puede integrar con orga- las situaciones que se presentan.
nizaciones no gubernamentales,
instituciones públicas y privadas La formación de las diversas per-
que brindan servicios y organi- sonas integrantes de la comunidad,
zaciones políticas y económicas para que asuman en forma responsa-
que determinan los derechos ble y solidaria las necesidades que en-
básicos disponibles a las personas frentan sus miembros, les confiere sen-
adultas mayores (Sánchez, 2000). tido de autonomía y determinación
para resolver las necesidades con sus
Además de las centradas en la propios recursos y posibilidades.
persona y la familia, existen las redes
comunitarias, que brindan solución a Los apoyos sociales son las transac-
demandas sociales específicas y se ciones interpersonales que implican
focalizan en la experiencia colectiva. afecto, ayuda y afirmación; constitu-
Pueden surgir alrededor de una institu- yen un flujo de intercambio de recur-
ción, un centro de salud, una iglesia o sos, acciones e información (Khan y
una escuela. Mediante diagnósticos, Antomucci, 1980, citados por CELADE;
las comunidades están en condicio- 2003). Ante el declive funcional, cum-
nes de determinar sus propias nece- plen un papel protector, previenen la
sidades. Esto hace que las personas enfermedad y mantienen un estado
adultas mayores se conviertan en pro- adecuado de salud y de bienestar
tagonistas de su propia vida, con ca- personal. En síntesis, contribuyen a su-
pacidad de transformación histórica perar mejor las crisis que se presentan.
y ubicados en su contexto geográfico
(Dabas, citada por CELADE, 2003). Los tipos de apoyo o transacciones,
de acuerdo con Sánchez (2000) y
Investigaciones gerontológicas re- CELADE (2003), son cuatro:
cientes han demostrado que el formar
parte de una red no garantiza que el 1. apoyos materiales: recursos mo-
apoyo sea constante, porque puede netarios (dinero en efectivo, como
variar con el tiempo y el curso de la vida aporte constante o no, remesas,
de las personas. Conviene determinar regalos, otros) no monetarios (co-
si el apoyo será continuo en la etapa mida, ropa, pago de servicios).
de la vejez en casos de enfermedad
o de escasez económica. Además, es 2. apoyos instrumentales: transporte,
fundamental la percepción de las per- ayuda en labores del hogar, cui-
sonas adultas mayores con respecto dado y acompañamiento.
a lo que dan y reciben en las redes y
la trascendencia de estas para la cali- 3. apoyos emocionales: cariño, con-
dad de vida (CELADE, 2003). fianza, empatía, sentimientos aso-
ciados a la familia y la preocupación
Durante la vejez las necesidades de por el otro. Pueden presentarse
apoyo aumentan y, en forma conco- mediante visitas periódicas, trans-
mitante, las redes familiares y de ami- misión física de afecto
gos disminuyen. Sin embargo, el valor
de los grupos de apoyo es sumamente 4. apoyos cognitivos: intercambio
reconfortante para la población adul- de experiencias, transmisión de in-
ta mayor, por lo que, aún cuando las formación (significado) consejos.

86
Capítulo 5 Redes de apoyo social

Los arreglos residenciales están frecuencia de contactos con los hijos


vinculados a las posibilidades de y las hijas que viven fuera del hogar.
apoyo
Cuadro 5.1: Características de la población adulta mayor
Los arreglos residenciales son el as- según tipo de arreglo residencial
pecto medular en la estructuración de
Tipo de hogar
redes de apoyo. Un análisis en varias Característica
ciudades en América Latina indica Solo Pareja Multigeneracional
cómo la convivencia con el cónyuge Total 11,9 19,3 68,8

y la corresidencia con otras personas Porcentaje de hombres 46,5 64,3 41,7


en el hogar evidenció una alta aso- Edad promedio 75,7 72,6 74,0
ciación de las posibilidades de recibir Índice de riqueza      
ayuda con actividades diarias o de Alto 5,4 21,8 21,2
recibir algún tipo de ayuda monetaria Medio 58,8 67,0 67,5
(Naciones Unidas, 2005). Bajo 35,8 11,3 11,3
Vive en GAM 51,7 47,7 56,1
La “activación” de las redes sociales Primaria completa o más 39,4 47,8 44,8
de acuerdo con las necesidades de Trabaja 19,5 28,7 19,4
la población adulta mayor es un me- Casa propia 70,9 88,0 84,9
canismo común en este grupo etario. Tiene pensión 71,3 57,5 63,2
Un análisis comparativo entre siete ciu- Recibe ayuda de instituciones 38,0 38,3 36,9
dades latinoamericanas muestra que Recibe ayuda de instituciones* 5,1 4,1 4,7
los principales motivos que originan un Ayuda a adultos mayores 5,6 8,0 8,8
cambio de los arreglos residenciales
Cuida niños 4,5 5,9 10,0
son parte de la dinámica demográ-
Asiste a actividades de la iglesia 21,9 25,8 22,6
fica: la partida de los hijos del hogar
Tiene hijos vivos actualmente 79,1 93,5 93,5
debido al matrimonio u otro tipo de
Tiene nietos 97,8 97,9 95,7
unión (el fenómeno del nido vacío) y
la transición a la viudez. Sin embargo, Ve hijos fuera diariamente 61,7 70,0 66,5
alrededor de un 15% a un 20% de las Ve hijos fuera semanalmente 61,0 64,6 62,2
mujeres de 75 años o más menciona Correside con cónyuge     51,2
el motivo de la necesidad de apoyo Correside con hijos     79,2
(pero no lo mencionan casi los hom- Mala salud 46,2 47,2 48,7
bres de la misma edad). Es posible que Tres o más enfermedades
37,7 42,5 43,9
en Costa Rica también exista este pa- crónicas
Sufre de depresión 5,4 5,2 6,7
trón (Pérez-Amador y Brenes, 2006).
Necesita ayuda con actividades 44,7 39,7 48,7

En Costa Rica, de acuerdo con el Le ayudan con actividades 30,4 29,1 40,2
estudio Costa Rica: estudio sobre Cantidad de personas que
1,7 1,2 1,4
ayudan
longevidad y envejecimiento saluda-
Red familiar promedio 1,3 3,7 4,1
ble (recuadro 5.1) un alto porcenta-
* No incluye el programa Ciudadano de Oro
je (más de dos tercios) de personas
adultas mayores convive con otras Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevi-
personas; aproximadamente una de dad y envejecimiento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.
cada cinco vive con el cónyuge y
algo más del 10% viven solos (cuadro
5.1). Estos últimos tienen una condición
socioeconómica más baja y una red
familiar reducida. Además de tener En los hogares multigeneracionales,
menos hijas e hijos vivos, es menor la una de cada diez personas adultas
frecuencia de las visitas; manifiestan mayores cuida niños o a otras personas
una mayor necesidad de ayuda no de similar condición. La frecuencia con
cubierta. En cambio, quienes viven en que se cumple este papel de cuidador
pareja reúnen las mejores condiciones disminuye en los otros hogares pero
socioeconómicas y uno de cada cua- aún una cantidad considerable (casi
tro todavía trabaja. Las personas que uno de cada quince) cuida niños o a
viven en hogares multigeneracionales personas de su mismo grupo etario.
poseen una red más amplia tanto por Lo anterior señala que, si bien los
el número de miembros como por la arreglos residenciales y el contacto

87
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Recuadro 5.1: CRELES: “Costa Rica: estudio de longevidad y envejecimiento


saludable”.

CRELES es un estudio que lleva a cabo el Centro Centroamericano de Población de la Universi-


dad de Costa Rica, con la colaboración del INISA y otros organismos públicos como la CCSS y
CONAPAM. Es un estudio de tipo longitudinal. Se basa en una muestra nacional, probabilística y
representativa de las personas adultas mayores de Costa Rica. El criterio de inclusión es ser resi-
dente en Costa Rica, nacido antes de 1946, sin importar la nacionalidad; es decir, se trata de una
muestra de las personas que tienen 60 años o más y viven en Costas Rica.

Selección de la muestra:

Para seleccionar la muestra, en una primera etapa se escogieron aleatoriamente 9.600 perso-
nas de la base de datos del Censo de Población del año 2000. Esta elección se hizo a partir de
una estratificación por grupos quinquenales de edad para asegurar un número suficientemente
considerable de personas en edades avanzadas en la muestra. Esta muestra de 9.600 individuos
funciona como una “muestra maestra”. Para el seguimiento de tipo longitudinal, incluyendo la
encuesta que se utiliza como fuente de información en el presente informe, se seleccionó al azar
una submuestra de 60 “Áreas de Salud” (de un total de 102 en todo el país) conglomeradas en
subregiones. La muestra cubre el 59% del territorio nacional.

De esta submuestra para el estudio longitudinal se logró localizar y entrevistar a 2.827 personas.
Las tasas de no respuesta se refieren a personas que habían fallecido (19%), no localizadas (18%),
que cambiaron de residencia (2%), entrevistas pendientes (2%) y rechazo de la entrevista(2%). Las
fracciones de muestreo fueron calculadas no sólo por grupos de edad, sino también por residen-
cia urbana y condición social para corregir por no respuesta diferencial.

Trabajo de campo:

El estudio comprende, al menos, dos rondas de visitas separadas por dos años. El trabajo de
campo para recolectar la información de la primera ronda se efectuó de noviembre 2004 a sep-
tiembre 2006. Para ello se utilizaron computadores de mano (PDA) con software desarrollado en
el CCP específicamente para este estudio.

Todos los datos y las muestras fueron recolectados en los hogares de los participantes, gene-
ralmente en dos visitas. En la primera visita, los participantes otorgaron su consentimiento a lo
informado mediante su firma, y contestaron a un cuestionario que dura alrededor de 90 minutos.
Al inicio de la entrevista se incluyó una evaluación cognitiva que, junto con el criterio del entrevis-
tador, lleva a establecer la necesidad o no de un informante que ayude a la persona a responder
a las preguntas. El 25% de las entrevistas se efectuaron con la ayuda de un informante.

La entrevista incluyó dos mediciones de presión arterial, así como un conjunto de preguntas sobre
consumo de alimentos. La segunda visita al hogar se realizó temprano al día siguiente, para tomar
muestras de sangre en ayunas y orina recolectada en la noche. A la vez, un equipo integrado por
dos flebotomistas y un quinto entrevistador tomaron las medidas antropométricas y efectuaron
pruebas de funcionalidad física, fuerza de la mano y máximo del flujo respiratorio.

Temática abordada:

El cuestionario de CRELES fue construido a partir de comparaciones con otros estudios de enveje-
cimiento en países industrializados y en desarrollo. La información recolectada comprende:

• Una evaluación cognitiva para definir si el adulto mayor podía ser entrevistado o si se requería
un informante proxy.

• Información sobre características sociodemográficas del entrevistado y sobre los miembros


del hogar, hijos que no residen con la persona adulta mayor, la historia de pensiones y de
condición de aseguramiento.

88
Capítulo 5 Redes de apoyo social

• Un módulo extenso sobre enfermedades crónicas basado en información autorreportada

• Un módulo sobre estilos de vida, focalizado principalmente en hábitos alimenticios, fumado e


ingesta alcohólica.

• Un módulo con información autorreportada sobre condiciones en la niñez.

• Una batería de preguntas para determinar limitaciones funcionales, basadas en actividades


del diario vivir y en actividades instrumentales del diario vivir.

• Un registro de medicamentos que el adulto mayor poseía en el momento de la entrevista.

• Un módulo de utilización de servicios de salud, principalmente sobre consultas externas, hos-


pitalizaciones y exámenes de laboratorio, y que incluía montos estimados de gasto en salud.

• Un módulo sobre redes de apoyo familiar y social, que se complementa con preguntas en los
módulos sobre miembros del hogar e hijos no corresidentes.

• Un módulo sobre empleo e ingresos de la persona entrevistada y su cónyuge.

• Un módulo con características de la vivienda en la que residen los entrevistados.

• Un cuestionario especial sobre trazadores de alimentos, que se emplea para estimar el consumo
de nutrientes de los entrevistados.

• Una serie de mediciones antropométricas que incluyen peso corporal, estatura, altura de la
rodilla, circunferencia abdominal, circunferencia de la cadera, circunferencia de la pantorrilla,
circunferencia del brazo, pliegue cutáneo tricipital, y pliegue cutáneo subescapular.

• Un conjunto de exámenes físicos efectuados a los adultos mayores participantes en el


estudio: presión arterial, medidas antropométricas, pruebas de flexibilidad y movilidad,
fuerza de la mano y pico de flujo respiratorio.

• Una serie de biomarcadores derivados de las muestras de sangre y orina: glucosa sérica,
colesterol total, HDL-colesterol, triglicéridos, creatinina en suero y creatinina urinaria, hemoglobina
glicosilada, catecolamina y proteína C-reactiva.

familiar pueden originarse en las ne- El apoyo que reciben las


cesidades de la población adulta ma- personas adultas mayores de las
yor, también existen transferencias de redes informales
miembros de este grupo poblacio-
nal hacia la familia; en este caso, A medida que avanza la edad, la
en forma de cuidados brindados. persona adulta mayor requiere asis-
No sabemos, sin embargo, cuánta tencia que compense las limitacio-
de esta tarea es siempre voluntaria nes crónicas propias del envejeci-
y valorada por las otras personas miento y la posible disminución de los
que integran la familia. ingresos. Se trata de un conjunto de
ayudas que no exigen preparación
técnica específica pero sí cercanía
La persona adulta mayor es sobera- con el adulto mayor.
na de sus tiempos y debe distribuirlos
de tal manera que le confieran sentido Dada la naturaleza de la asistencia,
y calidad de vida. Las recomendacio- no existe una división natural del traba-
nes señalan que sus tiempos deberían jo sobre quién debe prestar esta ayuda
estar estratégicamente distribuidos, (Soldo y Freedman, 1994). En ausencia
de forma que dispongan de espacios de programas públicos (estatales o
para el ocio, la participación social, la comunitarios) y sin posibilidades de
creación (Méndez y Cruz, 2008). adquirir algún servicio en el mercado,

89
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

la asistencia y el cuidado tienden a Fortaleza de la red de las


recaer sobre todo en hijos e hijas, y parti- personas adultas mayores
cularmente en estas últimas, ya sea que
vivan dentro del hogar o fuera de este. Para medir el grado de fortaleza de
la red informal de la población adulta
Entre los hombres, uno de cada cuatro mayor, se toman en cuenta aspectos
vive con el cónyuge frente a solo una de como: hogar solitario, convivencia con
cada ocho mujeres (cuadro 5.2). Esto se pareja, convivencia con hijos, contac-
debe a la mayor sobrevivencia de las to personal con hijos semanalmente
mujeres: estas enviudan en edades re- o con mayor frecuencia y, por último,
lativamente tempranas, en compara- contacto con hijos mensualmente. El
ción con los hombres. conteo de la frecuencia de cada una
de estas situaciones para la persona
Los arreglos residenciales en distintos adulta mayor genera un índice que
grupos de edad reflejan cambios en describe las condiciones de apoyo de
el ciclo de vida. Por un lado, cuando la persona. No se trata de una medi-
las parejas se desintegran, las personas da de transferencias específicas sino
adultas mayores viven solas o en hogares de las posibilidades de que eventual-
multigeneracionales; ocurre con mayor mente ocurran. El índice de fortaleza,
frecuencia a las mujeres y a quienes vi- estimado a partir de la información de
ven en el Área Metropolitana. CRELES, tiene valores entre 3.5 y 4 para
casi todos los casos (cuadro 5.4).
El desmembramiento del hogar, unido
a los problemas de autonomía que pue- Una comparación de la evolución
den aquejar a la población adulta ma- de las estructuras familiares entre Es-
yor, inciden para que, después de los 80 paña, Inglaterra y Costa Rica (Puga,
años, menos personas adultas mayores D. et al. 2007) mostró las siguientes
vivan en pareja, aunque aumenta el estructuras de redes familiares:
número de las que viven solas.
• redes de alta corresidencia (3.9 /5)
Una de las características de la red de
apoyo informal es que, junto a la ayu- • baja corresidencia y fuertes redes
da, existe un apoyo afectivo. Por esta exteriores al hogar (3.3 /5)
razón, el contacto frecuente con los hi-
jos o hijas es un componente de la red • baja corresidencia y redes exterio-
informal. De acuerdo con la informa- res al hogar moderadas (2.7 /5)
ción de la encuesta de CRELES, un 90%
de las personas adultas mayores tiene En el caso de Costa Rica, el compo-
hijos o hijas fuera del hogar (cuadro nente esencial de la red es la corresi-
5.3). De estos, dos tercios son visitados dencia. Solo una cuarta parte de las
diariamente por un hijo o una hija. Una personas adultas mayores tiene un
cuarta parte de quienes tienen des- puntaje inferior a cuatro. La mayoría
cendientes fuera del hogar solo recibe de personas de este grupo etario tie-
visitas mensuales de parte de estos. nen cuatro o más condiciones que

Cuadro 5.2: Configuración del hogar de la población de 65 años y más, según sexo, edad y
área de residencia

Sexo Edad en años Área de residencia


Configuración del hogar Total Resto del
Hombre Mujer 65-69 70-79 80 + GAM
país

Hogares autónomos – vive solo 11,9 11,9 12,0 8,8 11,6 17,7 11,4 12,5

Hogares autónomos – vive con


19,3 26,5 12,9 21,0 21,6 11,5 17,1 21,9
cónyuge

Hogares multigeneracionales 68,8 61,6 75,1 70,2 66,7 70,8 71,5 65,6

Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevidad y envejecimiento saludable. Centro Centroameri-
cano de Población-UCR.

90
Capítulo 5 Redes de apoyo social

Cuadro 5.3: Frecuencia de visita de los hijos e hijas fuera del hogar a la población de 65 años y más,
según sexo, edad y área de residencia

Sexo Edad (en años) Área de residencia


Visitas de los hijos e hijas
Total Resto del
fuera del hogar Hombres Mujeres 65-69 70-79 80+ GAM
país
% con hijos fuera 88,4 90,0 87,0 88,7 88,7 87,4 86,0 91,2
% visitados por un hijo/a
66,7 64,0 69,2 63,2 70,0 65,3 65,6 67,9
diariamente
% visitados semanalmente 62,5 63,4 61,8 60,5 63,8 63,2 65,1 59,7
% visitados quincenalmente 26,8 24,2 29,0 22,0 29,2 29,3 25,2 28,5
% visitados mensualmente 26,2 26,5 26,0 21,4 27,3 31,9 21,0 32,0

Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevidad y envejecimiento
saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.

aseguran la existencia de una red. Cuadro 5.4: Índice de fortaleza de la red de apoyo a la pobla-
Esto ocurre con mayor frecuencia en ción de 65 años y más, según sexo, edad y área de residencia
los hombres que en las mujeres puesto
que hay más hombres que viven en Índice Sexo Edad (en años)
Área de
pareja. A mayor edad es menor la for- de forta- residencia
leza de Total
taleza de la red; por un lado, a causa Resto
la red de Hombres Mujeres 65-69 70-79 80+ GAM del
de la pérdida del cónyuge y, por otro, apoyo país
a la probable disminución de corresi-
0 3,7 4,3 3,2 2,6 3,8 5,3 4,1 3,3
dentes en el hogar.
1 5,3 4,0 6,5 4,1 6,0 5,8 6,5 3,9
A pesar de los altos niveles de corre- 2 10,7 10,4 10,9 8,7 10,6 14,1 9,3 12,2
sidencia, alrededor de una de cada 3 5,8 3,6 7,7 6,0 4,8 7,4 4,9 6,7
diez personas adultas mayores tiene 4 44,0 38,1 49,1 38,6 44,5 51,4 42,6 45,6
un puntaje de fortaleza de la red de 0
5 30,6 39,7 22,6 40,0 30,2 16,1 32,6 28,3
ó 1 (cuadro 5.4). Es decir, uno de cada
Índice
diez individuos tiene muy pocas o nin- promedio
3,73 3,86 3,61 3,94 3,71 3,42 3,73 3,72
guna posibilidad de contar con una
red de apoyo informal, lo cual ocurre Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevi-
con mayor frecuencia entre las perso- dad y envejecimiento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.
nas adultas de mayor edad y quienes
viven en el Área Metropolitana. Es pro-
bable que algunas de estas personas Cuadro 5.5: Apoyo a las personas adultas mayores en
residan en hogares u otras instituciones. actividades instrumentales del diario vivir
No obstante, estos casos son escasos;
Sexo y apoyo en acti- Edad (en años)
aún así, se trata de personas con po- vidades Total
cas posibilidades de contar con apo- instrumentales 65 -69 70-79 80+
yo de la red informal compuesta por Hombres
los familiares inmediatos.
Necesita ayuda (%) 33,3 36,4 64,1 40,7

Las necesidades de apoyo Recibe ayuda (%) 23,5 26,3 58,4 31,5
no están completamente Mujeres
satisfechas Necesita ayuda (%) 33,3 52,6 75,5 51,3
Recibe ayuda (%) 21,8 41,4 71,7 41,6
Casi una de cada diez personas adul-
tas mayores no satisface sus necesidades Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longe-
de apoyo; los grupos etarios más jóvenes vidad y envejecimiento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.
y los más avanzados carecen de ayuda
(cuadro 5.5). En el caso de los más jó-
venes es probable que dicha carencia En lo referente al tipo de ayuda que
corresponda al inicio de la pérdida de recibe la persona adulta mayor, no
funcionalidad y su progresivo aumento, hay correspondencia entre la nece-
problemas que, por lo general, suceden sidad de ayuda y la medida en que
a medida que aumenta la edad. esta se satisface (cuadro 5.6).

91
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 5.6: Necesidades y ayuda recibida en actividades del diario vivir y actividades instrumentales

Mujeres Hombres
Actividad vida diaria o
instrumental (AVD) Porcentaje que Porcentaje que Porcentaje que Porcentaje que
necesita ayuda recibe ayuda* necesita ayuda recibe ayuda*
Acostarse-levantarse
11,7 50,2 8,7 44,5
de cama
Usar servicio sanitario 8,2 61,6 5,2 48,5
Bañarse 11,5 72,9 7,6 68,8
Alimentarse 4,4 83,2 3,7 74,6
Cortarse las uñas de
43,4 78,0 33,1 67,9
los pies
Tomar medicamentos 18,3 92,6 15,4 96,2
Manejar su propio
16,3 92,8 11,4 94,6
dinero
Preparar comida
15,5 96,3 17,8 99,7
caliente
Hacer compras 29,1 98,6 17,0 97,8

Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevidad y envejecimiento saludable. Centro
Centroamericano de Población-UCR.

Prácticamente todas las perso- Igualmente, las actividades instrumen-


nas adultas mayores reciben ayuda tales y la posibilidad de realizarlas marcan
cuando se trata de asuntos más im- la autonomía, que se convierte en un
personales, como tomar medica- buen indicador de autoestima: cuando
mentos, hacer compras, preparar alguien puede manejar dinero, hacer sus
comida o manejar dinero. En cam- compras, etc., estas ventajas le confieren
bio, una menor proporción necesita un notable grado de independencia.
colaboración cuando se trata de El resultado es similar al anterior (menor
actividades de índole más personal, en hombres que en mujeres), aspecto
en que la ayuda debe ser directa. De inverso en la funcionalidad instrumental,
todas maneras, la asistencia recibida la cual se relaciona con algunas tareas
disminuye en forma considerable; como hacer compras, cocinar, etc.
cuando esta falta, la mayor depen-
dencia puede indicar un deterioro de En cuanto a las dificultades de movili-
la calidad de vida. Igualmente, pue- dad, información de la misma encuesta
de deberse a que algunos adultos muestra que las mujeres tienen mayo-
mayores con limitaciones funcionales res impedimentos para subir escaleras,
requieren de ayuda especializada caminar y empujar objetos. Estas difi-
que no se encuentra disponible en cultades aumentan para ambos sexos
el hogar o por medio de la contra- conforme se incrementa la edad.
tación de servicios.

Las dificultades para desarrollar ac-


tividades de la vida diaria muestran, El cuidado proviene de la familia
en el cuadro anterior, un alto nivel de inmediata
dependencia; para su ejecución la
persona adulta mayor debe contar Dos tercios de las personas adul-
con asistencia continua. Esta se re- tas mayores son cuidadas por una
quiere porque disminuyen las habili- persona que reside en el hogar. En
dades esenciales para las funciones el caso de los hombres, la principal
de autocuidado -comer sola, bañar- cuidadora es la cónyuge, y las hi-
se, usar el servicio sanitario, vestirse, jas corresidentes, en el caso de las
arreglo personal, entre otros. mujeres. A medida que aumenta la
edad, el cuidado proviene más de
Una persona adulta mayor que no los hijos y las hijas y menos del cón-
puede alimentarse, bañarse, tomar yuge. Entre quienes tienen 65 a 69
sus medicamentos ni ir al baño es años, un tercio recibe ayuda de sus
“dependiente” de otras. descendientes y entre quienes tienen

92
Capítulo 5 Redes de apoyo social

80 y más años, más de la mitad re- Entre las cuidadoras residentes pre-
cibe ayuda de algún hijo o hija. dominan las mujeres solteras que, en
su mayoría, han vivido siempre en el
Solo uno de cada diez hombres hogar. En el caso de personas que
recibe cuidados de una persona no viven en el hogar, pero no son pa-
residente y no pariente; lo mismo rientes de la persona adulta mayor,
sucede con una de cada cinco mu- o las hijas no residentes, se trata, en
jeres. Esa diferencia probablemen- su mayoría, de personas en unión
te se asocia con la mayor viudez y (unidas o casadas) (cuadro 5.8).
la sobrevivencia de las mujeres, así
como al hecho de que, a medida En el caso de las personas cuida-
que avanza la edad, los cuidados se doras que residen en el hogar pero
vuelven más complejos. no son hijas de la persona adulta
mayor, estas siempre pertenecen al
grupo familiar. En su mayoría, son
nueras (16%), nietas (33%), y herma-
El cuidado recae sobre las hijas nas (18%). Una de cada diez per-
residentes en el hogar sonas adultas mayores tiene como
cuidadora principal a una emplea-
Las mujeres participan más en el cui- da doméstica y la misma proporción
dado de la población adulta mayor existe para alguna otra persona no
(recuadro 5.2), y casi todas las cuida- familiar. Cuando concierne a no re-
doras son menores de 50 años, a pe- sidentes, esto obedece, en su gran
sar de que hay un grupo considerable mayoría a personas que viven en el
de mayores de 60 años (cuadro 5.7). mismo barrio (recuadro 5.2).

En el caso de las personas residen-


tes en el hogar, algunas cuidadoras
son las cónyuges, aunque existe una Las personas adultas mayores
gran cantidad de personas mayores reciben y dan ayuda económica
de 60 años que cuidan de sus padres,
sea que estas vivan en el hogar o no. Casi una cuarta parte de la po-
Esta situación ocurre con mayor fre- blación adulta mayor recibe algún
cuencia a medida que aumenta la tipo de ayuda económica, que pro-
longevidad de los adultos mayores, viene sobre todo de hijos o hijas que
como ha estado ocurriendo. viven fuera del hogar (cuadro 5.9).

Cuadro 5.7: Personas cuidadoras que brindan apoyo a las personas adultas
mayores en actividades de la vida diaria, según sexo, edad y procedencia

Principal Sexo Edad (en años) Área de residencia


Total
cuidador/a
Hombres Mujeres 65 - 69 70 - 79 80 + GAM Resto del país
Cónyuge 23,97 44,44 10,31 41,32 25,82 12,2 23,6 24,39
Hijo o hija
31,32 20,61 38,46 16,77 30,27 40,62 29,46 33,48
residente
Hijo o
hija no 16,73 15,57 17,51 16,52 16,87 16,69 16,54 16,96
residente
Otras
personas
11,24 9,27 12,56 10,64 8,9 14,22 10,3 12,33
residentes
hogar
Otras
personas
16,74 10,11 21,16 14,74 18,14 16,27 20,1 12,84
no residen-
tes hogar

Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevidad y envejeci-
miento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.

93
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Recuadro 5.2: Las cuidadoras y el cuido de las personas adultas mayores

Cuando se trata de la atención y el cuidado de las personas mayores dependientes, una de las
preocupaciones más frecuentes de la Gerontología se refiere al “apoyo informal”. La preocupación
alude a la necesidad de que el apoyo informal, principalmente el familiar y el de otras personas alle-
gadas, se vincule estratégicamente con otros modelos o formas de atención. Para ello es necesario
conocer y atender, mediante programas educativos y de autocuidado, a este grupo de personas
que asumen el cuido de personas adultas mayores que lo requieren. De igual importancia es que la
sociedad y el estado establezcan estrategias adecuadas para lograr la creación o el fortalecimiento
de programas como la atención a domicilio, viviendas adaptadas, asociaciones u organizaciones
con iniciativa social que refuercen la tarea agotadora de brindar cuidados, además de las prestacio-
nes sociales y de salud necesarias que deben llegar a todos y a todas de manera uniforme.

Las personas cuidadoras

Un conjunto de cambios sociales, como la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y la


disminución del número de hijos, dificultan la continuidad de la prestación de cuidados a perso-
nas adultas mayores por parte de sus familiares y allegados.

Investigaciones en diversos países muestran que el apoyo informal continúa siendo la fortaleza para quienes
necesitan cuidados, además de ser un gran ahorro para el Estado. Pero también se ha mostrado que

“…un gran número de mujeres, que son el 90% cuidadoras, toman sobre sí a su exclusivo cargo
el cuidado de las personas adultas mayores. Muchas de ellas acaban por sufrir graves proble-
mas de salud y reducciones de sus capacidades psicofísicas. Cuando las personas mayores son
dependientes, la angustia de las cuidadoras se acentúa. Suelen describir a sus parientes como
personas irritables, de mal carácter, rezongonas, insatisfechos y a menudo críticas y con mal trato
hacia la persona que les cuida. Casi todas las mujeres encuestadas indicaron que no esperan o
no aceptarían para sí las mismas ayudas por parte de sus hijas.” (Lehr y Wilbers, 1989).

En el caso específico de Costa Rica, un estudio en el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl
Blanco Cervantes (Jiménez, 1998), preguntó a 328 personas adultas mayores con quién asistía a la consulta
médica; un 76,5% dijo llegar acompañada por familiares, de los cuales un 57% eran hijas. Asimismo, se entrevis-
tó a 228 personas que se autodenominaron cuidadoras principales de las y los adultos mayores. La tabla 5.1
muestra algunas de las características de las personas entrevistadas y de su relación con el adulto mayor.

Tabla 5.1: Características de las personas cuidadoras

Número de horas dedicado al cuido de la persona adulta mayor


menos de 1 hora 5,3
1 a 4 horas diarias 20,6
5 a 8 horas diarias 19,0
9 a 13 horas diarias 23,2
14 a 18 horas diarias 1,7
24 horas 30,2
Autorreporte de estado físico de las personas cuidadoras
Muy bueno 13,5
Bueno 48,6
Regular 32,4
Malo 3,6
Sin datos 1,9
Problemas de las personas cuidadoras
Psiquiátricos 13,5
De vivienda 7,0
Económicos 17,5
Conflictos familiares 12,2

94
Capítulo 5 Redes de apoyo social

Otras personas dependen de cuidadora


Ninguna 42,9
Una 22,3
Dos o más 32,9
Sin datos 1,9
Pierde la calma con facilidad
Siempre 3,0
Casi siempre 12,7
Casi nunca 46,1
Nunca 35,9

Fuente: Jiménez. 1998. Protocolo de valoración de riesgo de abuso en cuidadores principales.


Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes. Entrevista a 228 cuida-
dores principales en la consulta externa.

La sobrecarga en las personas cuidadoras puede generar ansiedad y tensión, no sólo por el cansancio,
sino porque pueden subsistir deseos personales que han sido suprimidos. Según estudios, las personas
cuidadoras con mayor riesgo de presentar sobrecarga de funciones son las hijas e hijos con una edad
promedio de 45 años, debido a los múltiples roles que deben desempeñar en esta etapa de sus vidas,
lo que puede generar conflictos familiares y crisis. En el estudio hay evidencia de tensión que se puede
asociar con agresión. Las personas cuidadoras reconocen que pierden la calma con facilidad.

Las consecuencias de prestar asistencia continuada a familiares mayores dependientes pueden


ser de muy diversa índole: se puede afectar la salud física, la salud emocional, así como las interac-
ciones sociales, las relaciones familiares, la actividad laboral, entre otras. La calidad de vida de las
personas mayores dependientes estriba principalmente en la calidad de las relaciones que se esta-
blezcan entre la persona cuidadora y la persona adulta mayor. Lo anterior amerita estrategias de in-
tervención que apunten a la creación y consolidación de procedimientos de apoyo y educación,
técnicas conductuales, grupos de autoayuda y cuidados de alivio, asesoramiento familiar, servicios
comunitarios, y grupos de apoyo y otras iniciativas que mezclan el apoyo formal y el informal.

Cuadro 5.8: Características de las personas cuidadoras de las personas adultas


mayores que brindan apoyo en AVD y AIVD, según edad y parentesco

Otras personas resi- Hijo/a no


Característica Hijo/a residente
dentes del hogar residente

% mujeres 79,14 88,31 92,58


Edad
<29 4,35 33,76 5,13
30-39 21,78 18,42 22,8
40-49 36,56 12,42 41,45
50-59 26,12 11,52 20,0
60-69 9,62 10,43 4,92
70+ 1,58 13,45 5,71
Estado conyugal
Unido 5,77 13,63 11,69
Casado 18,86 30,77 73,42
Separado/
16,5 9,16 6,3
divorciado
Viudo 5,07 6,83 3,26
Soltero 53,79 39,61 5,34
Siempre ha vivido en el hogar 69,35 -- --
Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevidad y envejeci-
miento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.

95
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Recuadro 5.3: La red se fortalece en Costa Rica son una notable fuente
con la cercanía de hermanos y de transferencias monetarias hacia la
hermanas población adulta mayor costarricense.
Si se compara con otros países norte-
Con información del proyecto CRELES y del Tri- americanos y asiáticos, el peso del sec-
bunal Supremo de Elecciones, se determinaron tor público en las transferencias a inter-
diversos indicadores sobre la distancia entre las vivos es mucho mayor en Costa Rica
personas adultas mayores y sus hermanos y her- que en países de Norteamérica, Asia y
manas (incluidos medios hermanos y hermanas- Europa (Rosero-Bixby y Robles, 2006).
tros) (Brenes-Camacho, 2008a). Sólo 5% de la
población adulta mayor vive con hermanos o Para comprender la dinámica de las
hermanas en el mismo hogar, pero casi la mitad transferencias monetarias hacia este
(45%) lo hacen en el mismo distrito electoral. El grupo etario es necesario conocer la
hecho de contar con un hermano o hermana interrelación entre la disponibilidad de re-
viviendo en la misma área geográfica está aso- des sociales y las instituciones de bienestar
ciado con tener personas con las cuales poder social. De acuerdo con Brenes (2008), el
salir y conversar, así como con recibir cariño y número de hijos en Costa Rica que co-
apoyo, aunque no necesariamente con recibir rresiden con la población adulta mayor
consejos o ayuda directa, cuando se está con se asocia con una mayor probabilidad
problemas de salud. Tener hermanos o her- de recibir una transferencia monetaria
manas geográficamente cerca está también que el número de hijos e hijos que vi-
relacionado con menor depresión y una mejor ven fuera del hogar. Sin embargo, esta
autopercepción de la salud. relación con los hijos corresidentes se
reduce cuando los varones adultos ma-
Estos hallazgos coinciden con el criterio de yores reciben pensiones del régimen no
Burhold & Wenger, 1998 de que las relacio- contributivo (Brenes-Camacho, 2008b).
nes entre hermanos y hermanas adultas Estas relaciones sugieren que:
se pueden clasificar más frecuentemente
como relaciones “relajadas” (“loose-knit • los hijos corresidentes son una signifi-
relations”) que las relaciones entre padres cativa fuente de apoyo económico.
e hijos. El hallazgo también coincide con la
“idea fuerza” de que las redes informales • la recepción de ayuda económi-
son determinantes entre personas adultas ca por parte de los hijos corresiden-
mayores, y que estas redes informales se be- tes es menos probable cuando la
nefician de la disponibilidad de familiares. población adulta mayor percibe
Como la población adulta mayor actual otras fuentes de ingresos.
nació en una época de alta fecundidad,
es muy probable que tengan, al menos, un En otras palabras, más que por una nor-
hermano o una hermana y, aparte, es alta ma cultural las transferencias se pueden
la probabilidad de que un hermano o una explicar parcialmente por la necesidad
hermana vivan cerca (Brenes, 2008a). económica de la persona adulta mayor.
Los datos apoyan nuevamente la hipó-
tesis de la trascendencia de las redes
La ayuda la reciben en mayor propor- informales, que surgen de las mismas cir-
ción las mujeres: una de cada cinco, de cunstancias de los tipos de hogares en los
parte de algún hijo o alguna hija que re- que vive la persona adulta mayor costa-
side fuera del hogar. Quienes tienen 70 rricense (Brenes-Camacho, 2008b)).
años y más reciben ayuda económica
con más frecuencia; lo cual es proba- Muchas personas adultas mayores
ble que se asocie con la salida definiti- -cerca de un 15%- también colaboran
va de la fuerza de trabajo, puesto que económicamente. Esta ayuda la desti-
después, en edades más avanzadas, nan sobre todo a los hijos residentes fuera
no parece aumentar sustancialmente del hogar pero también a otras personas
la proporción de quienes la reciben. no residentes en este. La contribución
económica depende de la cuantía del
Como se documentó en el capítulo ingreso, ya sea este autónomo o no.
anterior, mediante los sistemas de pen-
siones de los regímenes contributivo y Si a lo anterior se suma el hecho de
no contributivo las instituciones estatales que un 78% de la población adulta

96
Capítulo 5 Redes de apoyo social

mayor recibe algún tipo de ingreso que No obstante lo anterior, las redes no ase-
se adiciona a los ingresos del hogar, se guran el apoyo emocional, instrumental
obtiene un cuantioso nivel de transfe- o de otra índole. Para eso es preciso que
rencias intergeneracionales desde este tengan calidad, frecuencia, efectividad
sector hacia otros miembros de la fami- y disponibilidad. No existe certeza algu-
lia o, incluso, hacia otras personas que na de que quienes conviven o mantie-
no forman parte de la familia. nen contactos frecuentes con su familia
están recibiendo la ayuda esperada,
por lo que, a pesar de la convivencia en
hogares multigeneracionales, es posible
La existencia de redes puede que se requieran apoyos estructurados
mitigar la falta de recursos de una manera más profunda.

Se sabe muy poco sobre la existen- Es trascendental el reforzamiento de las


cia de redes de apoyo formal. En el organizaciones y las redes que las integran,
capítulo sobre oportunidades de par- así como el cumplimiento de las funciones
ticipación, se documenta la existen- que las leyes confieren a los municipios. De
cia de distintos grupos organizados igual importancia se considera la informa-
de personas adultas mayores, pero ción relacionada con los recursos locales
aún con un alcance limitado. Se tra- para la atención de este grupo etario.
ta de grupos cuyos participantes, en
general, reciben apoyo en virtud de
la solidaridad, pero no son grupos ni
organizaciones cuya finalidad y ca- La persona adulta mayor debería
pacidades técnicas estén en función asumir un papel activo en las
de solventar las necesidades de las redes de apoyo
personas conforme avanza la edad.
Una particularidad de las redes consiste
Las redes sociales de apoyo, como en que la persona adulta mayor, además
formas de relación y como sistema de de ejercer sus derechos, logre mantener
transferencias, pueden proveer a las su autonomía e independencia y evite la
personas adultas mayores varios be- desvinculación paulatina de la dinámica
neficios y retribuciones, como los que social en el plano familiar, comunitario y
ya se han documentado. Además, en el ámbito de la sociedad, en general.
es sabido que los procesos de trans-
formación de las prácticas gerontoló- Cuadro 5.9: Apoyo económico que reciben y que dan las personas
gicas requieren tiempo, practicas jus- adultas mayores,según edad, sexo y área de residencia
tas, moralmente válidas y sustentadas
bajo los principios de cooperación y Sexo Edad (en años)
solidaridad (Méndez y Cruz, 2008). Total 80 y
Hombres Mujeres 65 a 69 70 a 79
más
Es necesario prestar especial aten- Reciben
ción al sector de la población adulta ayuda 24,4 18,44 29,62 20,93 25,93 26,73
económica
mayor que carece de pensión, que
está excluida del mercado laboral, Alguien del
5,18 3,49 6,67 6,57 5,35 2,54
hogar
afectada por alguna limitación física
o mental y cuya subsistencia depen- Hijos fuera
16,18 12,55 19,37 12,27 18,11 18,39
del hogar
de especialmente de la familia. En
este caso, las redes de apoyo institu- Otra
3,03 2,4 3,59 2,09 2,47 5,79
persona
cional, comunal y familiar cobran un
valor significativo en la medida en Dan ayuda
15,96 17,57 14,54 18,2 17,03 9,97
económica
que, al unir esfuerzos, pueden ofrecer
Alguien del
el apoyo y la ayuda idónea para que 1,13 1,81 0,54 1,02 1,4 0,75
hogar
la persona adulta mayor conserve su
Hijos fuera
dignidad y calidad de vida. El inter- del hogar
5,07 6,56 3,77 7,06 4,77 2,49
cambio de apoyos es vital en virtud
Otra
de que propicia la solución de los persona
9,75 9,2 10,23 10,12 10,87 6,73
problemas del diario vivir y facilita el
desarrollo personal y colectivo. Fuente: Elaboración propia: base de datos de Costa Rica: estudio sobre longevidad
y envejecimiento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.

97
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Si bien es cierto las funciones de las re- En cuanto a los papeles que cum-
des sociales variarán según sus objetivos, plen las personas adultas mayores y
existe un conjunto de premisas según que han sido documentados, pueden
las cuales los adultos mayores deberían mencionarse (Méndez y Cruz, 2008) los
participar en esas redes. Algunas de siguientes escenarios:
esas premisas se refieren al papel prota-
gónico, activo y consciente de su propio • El hogar. Se destaca el apoyo co-
proceso de desarrollo, que debería asu- tidiano en actividades domésticas
mir este grupo etario en las redes. familiares, así como en las labores de
cuidadores de nietos y bisnietos. Sin
Igualmente, quienes dirigen o son res- embargo, éstas deben ser funciones
ponsables de la aplicación de los pla- voluntarias, sin que se conviertan en
nes y los programas, deben regirse por una obligación más allá de sus pro-
principios gerontológicos y ser conse- pias capacidades o recursos.
cuentes en las prácticas. De lo contrario,
algunas de estas redes podrían generar • El ámbito de su comunidad y de los
situaciones adversas a quienes reciben grupos sociales constituidos (forma-
el apoyo. Para ello se requiere la partici- les o informales). Tal es el caso de
pación activa y creativa de las personas asociaciones o redes vecinales, o de
adultas mayores en la propuesta de al- amistades, que cumplen papeles de
ternativas para enfrentar las situaciones apoyo y asistencia a otras personas
y condiciones de su hogar, residencia, o o instituciones. Reviste gran valor la
barrio. De igual validez es la promoción promoción de estilos de vida saluda-
de espacios de encuentros intergenera- bles y la participación en grupos de
cionales, en los que medien el respeto iguales e intergeneracionales.
mutuo, la aceptación y el conocimiento
real de la vejez como etapa de la vida • Áreas de desarrollo personal que pro-
(Méndez y Cruz, 2008). mueven la calidad de vida. Se apo-
ya en actividades que fomenten la
Las personas adultas mayores cumplen expresión del afecto y las relaciones
papeles en momentos significativos. Son humanas, el uso creativo del tiempo
y pueden ser participantes activas en la libre y el ocio, la recreación, la salud,
propuesta, el desarrollo, la organización y la asistencia a personas o grupos ne-
la evaluación de las redes sociales. Quie- cesitados y el fomento de los valores
nes requieren algún tipo de apoyo, y aun espirituales y religiosos. En el área de
cuando estén recibiendo servicios, deben la promoción de la calidad de vida,
opinar, disentir y expresar sus sentimientos todas las actividades en que se vin-
e ideas. Se sabe que, eventualmente, al- culen favorecerán la autoestima
gunas de estas personas pasarán de un y la participación social activa, de
estado de independencia a uno de de- acuerdo con sus posibilidades.
pendencia, en su condición física, eco-
nómica, mental u otra. Sin embargo, eso • Áreas de desarrollo personal-social
no significa que la dependencia arrastre que promueven el fomento de ac-
hacia una dependencia emocional o tividades económicas y laborales.
psicológica (Méndez, 1998). Por lo general, a causa de la dismi-
nución de los recursos económicos
Dichas consideraciones suponen que de las personas adultas mayores,
los adultos mayores se distinguen como esta área reviste mucho valor, pues
personas receptoras de servicios pero las necesidades de subsistencia,
no por ello deben ser ajenas o pasivas personal y familiar, deben resolverse
respecto a los procesos de vinculación adecuadamente. La respuesta a
social. Dentro del sistema de redes ellas estas necesidades se puede aten-
son, a la vez, proveedoras y receptoras der y solventar tanto mediante las
y “no se trataría, por tanto, solo de re- formales como las informales, que
des construidas para ellas en función mitiguen, sobre todo, las necesi-
de la visión de otras personas, sino más dades extremas. La experiencia la-
bien, que sean actoras primarias en la boral, la incursión en nuevas áreas
constitución y el planteamiento de es- ocupacionales o laborales, gene-
trategias que les conciernen”, afirma ran grandes oportunidades para la
Montes de Oca (2005). población adulta mayor.

98
Capítulo 5 Redes de apoyo social

Los siguientes estudios fueron preparados para este capítulo:

• Murillo González, Ana Cecilia y Gutiérrez, Ilse. (2008). Situación de las Redes
Sociales de las Personas Adultas Mayores en Costa Rica. Documento pre-
parado para el I Informe estado de situación de la persona adulta mayor
en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

• Méndez. Elsa y Cruz Conejo, Luis Diego. (2008). Redes sociales de apoyo y
persona adulta mayor: Costa Rica. Documento preparado para el I Infor-
me estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica, UCR/
CONAPAM.

En los talleres sobre este tema participaron:

• Luis Diego Cruz (AGECO), Adrián Díaz (MEP), Zaida Esquivel (AGECO), Xi-
nia Fernández Rojas (UCR), Flora Jiménez (ITCR), Giselle García (UCR), Ilse
Gutiérrez (UNED), Erick Hess Araya (MIVAH), Wei Wei Lu Chen (CONAPAM),
Ericka Méndez Chacón(CCP-UCR), Elsa Méndez (AGECO), Andrea Milla
(MIVAH), Cleidy Monge (Ministerio de Salud), Ana Cecilia Murillo (CONA-
RE), Carlos Murillo (MEP), Marisol Rapso (UCR), Arodys Robles (CCP-UCR),
Rodolfo Rojas (CONAPAM) y María José Víquez (UCR).

El recuadro 5.1: CRELES: “Costa Rica: estudio de longevidad y envejecimiento


saludable”, fue preparado por

• Luis Rosero Bixby

• Gilbert Brenes

El recuadro 5.2: Las cuidadoras y el cuido de las personas adultas mayores, fue
preparado por

• Sandra Jiménez

Se agradecen los comentarios de

• Marielos Alvarado, Gilbert Brenes, Erick Hess Araya, Jorge Hidalgo, Marisol
Rapso, Patricia Sedó, Isabel Vega Robles.

Se agradece la colaboración de

• Ericka Méndez Chacón, en el proceso de elaboración de cuadros y análi-


sis estadísticos de datos de redes del proyecto CRELES.

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Arodys Robles y Karen Masís Fernández.

99
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica
Capítulo 6
Estado de salud

Cerca de la mitad de las personas adultas mayores en y la depresión también tienen efectos sobre el
Costa Rica reporta una percepción de su salud como funcionamiento físico.
regular o mala; ello es más frecuente en las mujeres y
en quienes viven fuera de la Gran Área Metropolitana • En lo que se refiere a las disfunciones sensoriales,
(GAM).Sin embargo, a pesar de que las condiciones de tres de cada diez personas adultas mayores manifies-
salud se presentan más desventajosas para las mujeres, tan haber sido diagnosticadas con cataratas, pero de
son los hombres quienes tienen mayores tasas de mortali- ellos sólo la mitad han sido operadas.
dad. Adicionalmente, las personas mayores residentes de
las regiones Huetar Atlántica, Chorotega y Pacifico Cen- • Alrededor de una sexta parte de las personas adul-
tral, presentan indicadores generales más desfavorables. tas mayores costarricenses padece algún grado de
depresión. El porcentaje de las personas con depresión
Entre las enfermedades crónicas que reportaron severa o en riesgo de depresión se mantiene más o me-
padecer las personas adultas mayores, las más fre- nos constante con la edad.
cuentes son la hipertensión, diabetes, enfermedades
pulmonares, osteoporosis y artritis. De ellas, la hiper- En Costa Rica, alrededor del 24,3% de las personas
tensión arterial y la diabetes son los principales facto- adultas mayores presentan bajo peso según los criterios
res de riesgo para la enfermedad cardiovascular, la de corte para el índice de masa corporal (IMC) de la Ofi-
cual es, en este grupo, y en la población en general, cina Panamericana de la Salud. Los hombres muestran
la principal causa de muerte. A pesar de ello, alrede- un mayor porcentaje de peso normal, mientras que el
dor de una sexta parte de las personas hipertensas y porcentaje de mujeres en riesgo de complicaciones me-
diabéticas no utiliza medicamentos para controlar su tabólicas, según la circunferencia de la cintura, es cerca
enfermedad. Esta población podría tener un riesgo del triple que el de los hombres. La proporción de adultos
más elevado de padecer otras enfermedades aso- mayores con desnutrición aumenta con la edad, lo cual
ciadas si no controlan su padecimiento con formas habla de la aparición de síndromes geriátricos de alta
alternativas como dieta y ejercicio. complejidad que requieren atención especializada.

A medida que avanza la edad, las personas adul- La construcción de protocolos de abordaje nutri-
tas mayores sufren una serie de cambios asociados cional diferenciados para este grupo de población
a la funcionalidad, la discapacidad y la dependen- debería tener como prioridad de intervención, el
cia de cuidados de otras personas. Una encuesta bajo peso más que la intervención del sobrepeso.
reciente (CRELES) permite describirlos; algunos de
los más notables son: El perfil de salud de la población adulta mayor ca-
racterizado sobre todo por enfermedades crónicas de
• Las dificultades de movilidad, funcionalidad larga evolución tal como la hipertensión y diabetes,
básica e instrumental son más frecuentes en las implica la necesidad de la detección temprana y de
mujeres y se incrementan con la edad, lo que las acciones preventivas que permitan que las personas
hace más vulnerables. Las enfermedades cardio- lleguen a su vida adulta mayor preservando su funcio-
vasculares, la diabetes, los trastornos cognitivos nalidad, su capacidad cognitiva y su autonomía.
Capítulo 6 Estado de salud

Autorreporte de la salud mayores de 65 a 69 años que reporta


salud “regular” o “mala” es de 44% y,
Una forma común de estimar la sa- entre quienes tienen 70 años y más, el
lud en la población adulta es pregun- reporte de “mala” salud se da en el
tándole su opinión personal de cómo 50% de los casos. Un dato importante
valoran su salud. Esta información ha es que de las personas que viven en
demostrado ser un buen predictor de el Gran Área Metropolitana (GAM),
la mortalidad y de la salud en gene- solo un 41% reporta salud “regular” o
ral, tanto a nivel poblacional como “mala”, comparado con un 56% de
individual (Idler & Benyamini, 1997). quienes viven fuera de ella.
Esta medida representa la medición
subjetiva del estado de salud, la cual
es una representación general de las El porcentaje de mujeres que auto-
condiciones y de la calidad de vida reportaron salud regular o mala fue
de las personas. La salud autorrepor- mayor que el de hombres
tada no sustituye los diagnósticos
médicos, pero sí ofrece una aproxi- En todas las ciudades estudiadas,
mación cercana a las condiciones como parte del Proyecto SABE: Salud,
generales de vida de las personas. Bienestar y Envejecimiento 2000-2001
(Wong et al 2006), la proporción de per-
Para evaluar la prevalencia de en- sonas que reportó gozar de una salud
fermedades crónicas se utilizó el au- “excelente” fue baja (6% o menos). En
torreporte de salud, es decir, las res- estas ciudades, al igual que en Costa
puestas obtenidas al preguntarle a la Rica, el porcentaje de mujeres que re-
persona adulta mayor si alguna vez portaron salud “regular” o “mala” fue Al agregar en un solo
un médico le había dicho que pade- mayor que el de hombres. Como se grupo las respuestas
cía ciertas enfermedades. Aspectos observa en el cuadro 6.1, México D.F. “regular” y “mala”, el 47%
relacionados con funcionalidad físi- fue la ciudad con mayor proporción de de las personas mayores
ca, sintomatología, problemas senso- personas con salud “regular” o “mala” de 65 años en Costa Rica
riales, salud y reproductiva, así como (66% en hombres y 71% en mujeres). se ubica en esta categoría.
cuidados preventivos, también se re- Buenos Aires, Argentina, fue la ciudad
fieren a autorreportes (ver anexo 2). con menor proporción de individuos
con salud “regular” o “mala” (28% de
hombres y 38% de mujeres). Los hom- Un dato importante es
Cerca de la mitad de las personas bres costarricenses reportan porcenta- que de las personas que
adultas mayores en Costa Rica reporta jes de salud “regular” o “mala” en ma- viven en el Gran Área
una percepción de la salud regular yor proporción que los de Bridgetown, Metropolitana (GAM),
o mala Montevideo y Buenos Aires. Las mujeres solo un 41% reporta
costarricenses, por su parte, reportan salud “regular” o “mala”,
La evaluación de la autopercep- porcentajes de salud “regular” o “mala” comparado con un 56%
ción de salud mostró que las respues- superiores a los encontrados en La Ha- reportado de quienes
tas más comunes que emitieron las bana, Montevideo y Buenos Aires. viven fuera de ella.
personas adultas mayores de Costa
Rica fueron “salud regular” (39%) y
“buena” (32%). Las respuestas extre- Cuadro 6.1: Porcentaje de personas que autorreportan salud “regular” o
mas de “excelente” o “mala” fueron “mala” en Costa Rica y siete ciudades participantes del proyecto SABE
elegidas por el 8% cada una. Al agre-
gar en un solo grupo las respuestas País / Ciudad Hombres Mujeres
“regular” y “mala”, el 47% de las per- Costa Rica 46 50
sonas mayores de 65 años en Costa México DF 66 71
Rica se ubica en esta categoría. Santiago 54 65
La Habana 54 38
Este porcentaje es diferencial por
sexo, siendo las mujeres adultas ma- Sao Paulo 50 54
yores quienes reportan peores condi- Bridgetown 38 51
ciones de salud (50%) que los hombres Montevideo 30 44
(46%). También existen diferencias por
Buenos Aires 28 38
grupo de edad y por zona de residen-
cia. El porcentaje de personas adultas Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES y de Wong et al., 2006.

103
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Es posible que la autoevaluación de la mellitus, enfermedad pulmonar, ar-


salud difiera en razón de cuán saluda- tritis y osteoporosis. Las tres primeras
bles sean las poblaciones entre países, condiciones son consideradas como
de manera que, en poblaciones más factores de riesgo de la enfermedad
saludables, una buena percepción de cardiovascular, principal causa de
la salud puede depender de la salud muerte en Costa Rica.
emocional, de enfermedades crónicas
o de funcionalidad física, mientras que La prevalencia de las enfermedades
en poblaciones con peor salud puede crónicas varía por grupo de edad y
depender más bien de la incidencia de por sexo (gráficos 6.1 y 6.2). El porcen-
enfermedades infecciosas (Wong et al., taje de hombres que indica padecer
2006). Esto hace que, a pesar de que enfermedades crónicas (gráfico 6.1)
se formuló la misma pregunta en Costa es menor que el de las mujeres (gráfico
Rica y en cada una de las siete ciuda- 6.2). De esta forma, tanto para hom-
des, las respuestas obtenidas no sean bres como para mujeres, la hiperten-
plenamente comparables. Sin embar- sión arterial y el colesterol alto son las
go, es útil como una guía para valorar patologías más frecuentes. Los hom-
el estado de salud general de las per- bres presentan una prevalencia de
sonas adultas mayores costarricenses hipertensión y de colesterol más baja
respecto a las de otras poblaciones. (41% y 32%, respectivamente) que las
mujeres (55% y 46%, respectivamente).

De las personas adultas mayores


Morbilidad autorreportada que reportaron ser hipertensas, un
71,2% tiene menos de 20 años de pa-
Las condiciones crónicas autorre- decer la enfermedad, un 25%, entre
portadas más frecuentes son la hi- 20 y 39 años de sufrir hipertensión y
pertensión, la hipercolesterolemia, el resto tiene más de 40 años con el
la diabetes mellitus, la enfermedad padecimiento. Al comparar por sexo,
pulmonar, la artritis y la osteoporosis un 35,58% de mujeres tiene más de 20
años de tener el diagnóstico de hiper-
En el cuadro 6.2, se muestran los por- tensión comparado con un 20,3% de
centajes de personas que autorreportan los hombres. Esto puede deberse, en-
(considerando que un médico o personal tre otras razones, a que a las mujeres
de salud le haya informado que lo pa- se les diagnostica más tempranamen-
dece) cada una de las enfermedades te la enfermedad porque acuden fre-
o condiciones crónicas estudiadas por cuentemente a los servicios de salud,
CRELES. Las seis condiciones crónicas con según se presenta en el capítulo 7.
una prevalencia mayor al 10% son: hiper-
tensión, hipercolesterolemia, diabetes Para las personas adultas mayores
que reportaron padecer diabetes,
Cuadro 6.2: Porcentaje de personas se observa que un 60% de la pobla-
adultas mayores que autorreportan ción adulta mayor registra menos de
enfermedades crónicas (2006) 10 años de padecer la enfermedad
y, al comparar por sexo, los hombres
Enfermedad Todos tienen menos tiempo de sufrir la enfer-
Hipertensión 50,4 medad. Un 65,2% de los hombres y un
Hipercolesterolemia 37,1 56,3% de las mujeres tienen 10 años o
menos de tener diabetes mellitus. Un
Diabetes 20,6
72,1% de las personas que tienen dia-
Enfermedad pulmonar 16,6
betes mellitus, también tiene hiperten-
Artritis 15,9 sión arterial, lo cual aumenta el riesgo
Osteoporosis 10,2 de complicaciones de este grupo.
Infarto 4,9
Cáncer 6,6 Entre los hombres, la hipertensión y las
enfermedades de pulmón prevalecen
Derrame 4,8
con tendencia ligeramente creciente
Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de conforme aumenta la edad. Otras en-
datos de CRELES. fermedades como la osteoporosis y la

104
Capítulo 6 Estado de salud

artritis, los infartos, el cáncer y los derra- disminuye a la mitad en el grupo de edad
mes son más frecuentes en los grupos de 80 años y más. El porcentaje de hom-
de edades mayores. El cáncer es otra bres con colesterol alto también dismi-
enfermedad cuyo porcentaje de per- nuye con la edad. Este patrón también
sonas que la padecen aumenta con- se observa entre las mujeres. Este último
siderablemente con la edad, pasa de fenómeno podría explicarse debido a la
una frecuencia del 3% en los grupos de mortalidad provocada directa o indirec-
edades jóvenes a un 11% en los grupos tamente por la misma diabetes o la hiper-
de edades más avanzadas. colesterolemia, la cual provoca que, en-
tre las personas de 80 años o más, haya
En las mujeres, las enfermedades pul- un menor porcentaje de diabéticos. Esto
monares, la osteoporosis y la artritis pre- también podría explicarse por diferencias
sentan porcentajes más elevados que en estilos de vida o en funcionamiento
en los hombres y, además, se mantie- metabólico.
nen constantes en los distintos grupos de
edad (20% y 31%, respectivamente). Una indicación que refuerza esta úl-
tima hipótesis es que entre los adultos
Una tendencia contraria sucede con mayores costarricenses del proyecto
la diabetes y con el colesterol elevado. CRELES, la prevalencia de obesidad,
Veinte de cada cien hombres de 70 a 79 niveles altos de triglicéridos (mayores
años son diabéticos, pero este porcentaje a 150 mg/dl) y alto consumo calórico

Gráfico 6.1: Porcentaje de personas adultas mayores que reporta tener enfer-
medades crónicas por grupo de edad. Población masculina (2006)

50
45
Hipertensión
40
Colesterol
35
Diabetes
30
Enf. pulmón
25
Osteop/artritis
20
Infarto
15
Cáncer
10
Derrame
5
0
65-69 70-79 80+

Grupo de edad

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES.

Gráfico 6.2: Porcentaje de personas adultas mayores que reporta tener enfer-
medades crónicas por grupo de edad. Población femenina (2006)

70

60 Hipertensión
Colesterol
50
Diabetes
40 Enf. pulmón
30 Osteop/artritis
Infarto
20
Cáncer
10 Derrame

0
65-69 70-79 80+

Grupo de edad

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES.

105
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

disminuye con la edad (Fernández y expuesta anteriormente. Costa Rica


Méndez, 2007). es, entre los países latinoamericanos
avanzados en la transición epidemio-
En cuanto a la prevalencia de enferme- lógica, el que registra mayores tasas
dades crónicas por zona de residencia, de mortalidad debido a neoplasmas.
el aspecto a resaltar es que el porcentaje
de hipertensos en la GAM es mayor (52%)
que en el resto del país (45%). Este dato La patología y la sintomatología pros-
coincide con las mayores tasas de mor- tática son relevantes para los hombres
talidad por enfermedades cardiovascu-
lares observadas en la Región Central, en En Costa Rica es posible estimar la
donde se encuentra la GAM. incidencia del cáncer, gracias al Re-
gistro Nacional de Tumores. La inci-
Si se compara con otras poblaciones dencia de cáncer de próstata en los
(cuadro 6.3), Costa Rica se distingue adultos mayores es alta (gráfico 6. 3).
por un menor porcentaje de personas En el grupo de 65-69 años es de 355
adultas mayores con artritis (16%). La hi- por cien mil personas en esa edad y se
pertensión arterial es similar entre Costa incrementa considerablemente entre
Rica (50%) y la mayoría de ciudades de quienes tienen 80 y más años (863 por
los otros países, en las que la prevalen- cada 100.000 hombres de 80 y más).
cia está en un rango de 44% a 54%.

Las ciudades con mayores preva- En las mujeres el cáncer que más
lencias de diabetes mellitus son Brid- afecta su sistema reproductor es el
getown y México D.F. (22%). En Costa de mama y el de cérvix
Rica prevalece la diabetes en forma
similar a la de estas dos ciudades Las tasas de mortalidad e inciden-
(21%), mientras que Santiago y Bue- cia de cáncer de mama se han in-
nos Aires son las ciudades con más crementado en las últimas dos déca-
baja prevalencia (13%). La frecuencia das entre las mujeres de varios países
relativa de enfermedades pulmona- de Latinoamérica y el Caribe (Reyes-
res crónicas (17%) y de cáncer (6%), Ortiz et al., 2006). El cáncer cervical
en Costa Rica, se encuentra entre las es el segundo cáncer más común en
más altas; esta última prevalencia es las mujeres alrededor del mundo.
similar a las observadas en Montevi-
deo y Buenos Aires. La alta frecuencia La principal causa de cáncer de cérvix
de personas adultas mayores costarri- es la infección con tipos altamente ries-
censes con cáncer también coincide gosos del virus del papiloma humano.
con la información sobre mortalidad Reviste implicaciones para los sistemas

Cuadro 6.3: Frecuencia relativa de enfermedades crónicas seleccionadas, en


personas adultas mayores de Costa Rica, población de México-americanos y
siete ciudades participantes del proyecto SABE

Hipertensión Diabetes Enf. pulmonar


Población Artritis Cáncer
arterial mellitus crónica
Costa Rica 15,9 50,5 20,7 6,6 16,7
Buenos Aires 52,5 49,0 12,5 4,9 8,5
Bridgetown 47,1 47,9 22,2 3,5 4,2
Sao Paulo 32,2 53,8 17,7 3,7 12,6
Santiago 29,5 52,3 13,3 4,5 12,7
La Habana 56,0 44,1 15,2 3,5 12,6
México D.F. 23,8 43,1 21,9 2,0 9,7
México-Americanos 39,9 ----- 27,8 5,6 2,5
Montevideo 48,3 44,9 13,0 6,0 9,2

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES, de Al Snih et al., 2006, Patel et al.,
2006, y de Menéndez et al., 2005.

106
Capítulo 6 Estado de salud

Gráfico 6.3: Tasas de incidencia de cáncer en el sistema reproductivo, según


edad. (1999-2003) (Tasas por 100.000 habitantes)

Próstata

80+
Mama 70-79
65-69

Cérvix

0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1000

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES.

de salud en cuanto a la prevención por tiene polifarmacia (5 a 17 medica-


medio de vacunas (todavía en fases mentos), en especial las mujeres que
incipientes en los países en desarrollo), predominan como usuarias en todas
así como en la prevención secundaria a las edades y en todas las agrupaciones
través del tamizaje. Este tipo de cáncer de medicamentos.
afecta desproporcionadamente a las
regiones más pobres, en donde, usual-
mente, el tamizaje por medio del papa- No toda la población adulta mayor
nicolau ocurre con menor frecuencia. que reporta padecer hipertensión
arterial recibe tratamiento
La incidencia de cáncer de mama en-
tre las mujeres de 65 a 69 años es de 158 Al revisar el botiquín de las perso-
casos por 100.000 mujeres, mientras que nas adultas mayores de CRELES, se
en el grupo de 80 y más años es de 193. encuentra que un 44% toma me-
En esta población, el cáncer de cérvix dicamentos para el control de la
(invasor e in situ) muestra incidencias más hipertensión. El consumo es mayor
bajas que el de mama (gráfico 6.3). entre las mujeres (49%) respecto a
los hombres (37%). A pesar de que
un 50% de la población adulta ma-
yor sabe que es hipertensa, un 18% El 60% de las personas
Consumo de medicamentos de ella no tiene antihipertensivos adultas mayores utiliza
en su botiquín. Este grupo de per- de 1 a 4 medicamentos;
La polifarmacia es alta principalmente sonas adultas mayores podría pre- el 40% tiene polifarmacia
en las mujeres sentar un riesgo más elevado de (5 a 17 medicamentos),
complicaciones asociadas a la hi- en especial las mujeres
De las personas adultas mayores de pertensión si no estuvieran contro- que predominan como
CRELES, un 79% de la población refirió lando la enfermedad con formas usuarias en todas las
consumir medicamentos, la mayoría alternativas como, por ejemplo, edades y en todas
mujeres (58%) residentes de la GAM. dieta y ejercicio. Por otra parte, se las agrupaciones de
Dichos medicamentos proceden, en identificó un 9% que no conoce su medicamentos.
especial, de la Caja Costarricense del condición de hipertenso, pero sí
Seguro Social (87%), y de ellos desta- cuenta con medicamentos antihi-
can los grupos terapéuticos: antihiper- pertensivos en su botiquín, lo cual
tensivos (18%), antitrombolíticos (11%), informa de deficiencias en la edu- A pesar de que un
diuréticos (8%), hipoglicemiantes (7%), cación en salud. 50% de la población
hipolipemiantes (6%), que concorda- adulta mayor sabe
ron con el autorreporte de hiperten- Respecto a la diabetes, un 18% que es hipertensa, un
sión, colesterol elevado y diabetes. El de todas las personas adultas re- 18% de ella no tiene
60% de las personas adultas mayores porta medicamentos vía oral o antihipertensivos en su
utiliza de 1 a 4 medicamentos, el 40% subcutánea para el control de botiquín.

107
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

esta enfermedad. Este reporte es CoA reductasa): un 16% tiene este


mayor entre las mujeres (21%) que tipo de medicamento en sus boti-
entre los hombres (15%). quines, aunque entre aquellos con
diagnóstico de hipercolesterolemia
En cuanto a la medicación para esta proporción es de un 35%. No
reducir los niveles lipídicos, el medi- obstante, un 5% de las personas
camento frecuentemente encon- que no reporta este tipo de diag-
trado en los botiquines del grupo nóstico está consumiendo este me-
de adultos mayores costarricenses dicamento. Entre las personas con
es la estatina (inhibidor de la HMG- este diagnóstico, las mujeres y los

Recuadro 6.1: Carga de enfermedad (AVISA) del grupo mayor de 65 años

Tabla 6.1: Años saludables de vida perdidos por discapacidad (AVISA) y tasa
por mil habitantes según evento para personas adultas mayores de 65 años

Tasa x 1000
Evento/ Enfermedad AVISA
habitantes
Infarto agudo del miocardio 8314,7 33,5
Diabetes mellitus 4606,9 18,5
Artritis reumatoide 1483,9 6,0
Asma 1090,7 4,4
Trastornos depresivos mayores 500,2 3,8
Vehículo motor 679,6 2,7
Dependencia al alcohol 361,2 1,5
VIH 272,5 1,1
Sida 96,9 0,4
Lesiones (fracturas de caderas, clavícula, cúbito,
102,3 0,4
huesos cara, mano, lesión medular)
Total AVISA y tasa nacional por mil habitantes 17508,9 70,3

Fuente: Ministerio de Salud de Costa Rica. Documento borrador de la Estimación de la Carga de


Enfermedad en Costa Rica 2005.

En el 2006, el Ministerio de Salud anunció que las tres principales causas de mortalidad general
fueron: enfermedad del aparato circulatorio, tumores y causas externas. No obstante, al no co-
nocer cuál es la carga de enfermedad ocasionada por estos eventos o enfermedades, se solicitó
al Banco Interamericano de Desarrollo financiar un proyecto para realizar esa investigación. El
objetivo del estudio fue estimar los años de vida saludables perdidos por discapacidad en el año
2005, tomando en cuenta todos los cantones, el sexo y los grupos de edad por quinquenio. Se
calculó, entonces, el indicador AVISA, que es la suma de dos indicadores: los años de vida vividos
con discapacidad (AVD) y los años de vida perdidos por muerte prematura (AVP). El cálculo se
realizó a 64 eventos clasificados en 3 grupos. En el grupo 1 se ubicaron las enfermedades infec-
ciosas de reproducción, perinatales y deficiencias nutricionales; en el grupo 2, las enfermedades
no trasmisibles y, en el grupo 3, las lesiones. El total de AVISA para el país fue 358.509 años. Los
eventos o enfermedades que ocuparon el 65% de la estimación fueron: VIH/SIDA, trastornos de-
presivos mayores, infarto agudo del miocardio, artritis reumatoide, accidentes de vehículo motor,
trastornos depresivos mayores, diabetes mellitus, asma bronquial y lesiones como las fracturas de
caderas, clavícula, cúbito, huesos cara, mano, y lesión medular. En este grupo de eventos, los
mayores de 65 años ocuparon un total de 17.508,9 años.

La carga de enfermedad calculada para este grupo representa el 3,7% del total calculado para el
país. Dicho dato representa las características de esta metodología, en donde los grupos de menor
edad siempre tendrán mayores contribuciones a la carga de enfermedad por diferentes causas. No
obstante, es notoria la contribución del infarto agudo del miocardio y la diabetes mellitus a los años de
vida saludables perdidos por discapacidad de las personas adultas mayores, lo cual es congruente
con la morbilidad y la mortalidad en este grupo.

108
Capítulo 6 Estado de salud

habitantes de la GAM tienen mayor atención, como para la prevención


probabilidad de contar con estati- de problemas de salud debidos a
nas en su botiquín. Este diferencial la responsabilidad de atender in-
por región podría indicar limitado dividuos con afecciones de la fun-
acceso a este tipo de medicamen- cionalidad física y cognitiva. La re-
to entre la población adulta mayor lación entre disfuncionalidad física,
que vive en las regiones periféricas. deterioro cognitivo y maltrato son
discutidos en los capítulos 5 y 10 de
este Informe.

Funcionalidad física y
cognitiva Las dificultades para la movilidad,
funcionalidad básica e instrumental
El deterioro cognitivo tiene espe- son más frecuentes en las mujeres y
cial importancia dado su efecto so- se incrementan con la edad
bre las actividades de la vida diaria
y la autonomía de la persona adulta La funcionalidad se define como
mayor. Según progresa el deterioro, la capacidad de la persona para
la persona adulta mayor tiende a realizar sus actividades básicas y
perder su autonomía hasta para las las actividades instrumentales de
actividades básicas como bañarse, la vida diaria. Así, la discapacidad
alimentarse y vestirse. Al reducirse su será la inhabilidad o habilidad par-
independencia, requerirá del apo- cial de realizar tales actividades, lo
yo de cuidadores quienes podrían que afecta su autonomía y la de-
pertenecer, en su mayoría, al núcleo fine como una persona en nece-
familiar o de amigos inmediatos, y sidad de cuidado, lo cual podría
deberían ser considerados en los ponerla en riesgo de perder su ca-
programas de atención tanto en lo pacidad para participar en la vida
referente a capacitación para la familiar y social.

Cuadro 6.4: Frecuencia relativa de personas adultas mayores con dificultad en aspectos de
movilidad, funcionalidad básica e instrumental (2006)

Sexo Edad (en años)


Indicador Total
Hombres Mujeres 65 a 69 70 a 79 80 y más
Acciones de movilidad
Subir escaleras 56,7 47,0 65,1 46,3 55,2 76,8
Caminar 41,6 34,2 48,1 28,3 40,0 66,8
Empujar objetos 39,7 30,8 47,5 30,7 38,4 57,0
Levantar brazos 11,5 8,9 13,8 5,3 11,3 22,1
Funcionalidad básica
Acostarse/levantarse de la cama 10,2 8,7 11,6 5,9 8,9 20,3
Bañarse 9,7 7,6 11,4 2,7 7,9 24,8
Cruzar cuarto caminando 7,7 6,6 8,7 2,6 6,3 19,1
Usar el inodoro 6,7 5,2 8,1 1,9 5,0 18,3
Comer 4,1 3,7 4,5 1,3 2,6 11,8
Dificultad en al menos una actividad
64,3 54,6 72,8 55,8 62,0 83,1
de movilidad o funcionalidad básica
Funcionalidad instrumental
Hacer compras 23,3 17,0 28,9 9,2 20,2 53,3
Tomar medicinas 16,8 15,4 18,1 6,2 14,5 39,4
Cocinar 16,5 17,8 15,3 5,2 13,5 41,4
Manejar dinero 13,9 11,4 16,1 4,8 11,2 34,6
Dificultad en al menos una actividad
27,1 23,1 32,1 12,1 25,1 60,4
de funcionalidad instrumental
Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES.

109
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Gráfico 6.4: Porcentaje de personas adultas mayores con problemas senso-


riales por grupo de edad (2006)

Dentadura
incompleta

Oye mal 80+


70-79
65-69
Cataratas

Usa
anteojos

0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES.

El estudio de la funcionalidad física La salud ocular es deficiente en la


de las personas adultas mayores es población adulta mayor
vital debido a que el deterioro funcio-
nal es un indicador pronóstico de dis- Los defectos visuales son causa con-
capacidad y de dependencia de ser- siderable de limitación funcional en
vicios de salud, así como de cuidados las personas adultas mayores, espe-
de largo plazo (Albala et al., 2007). cialmente en países en desarrollo en
donde los recursos para prevención
Las actividades del diario vivir se han y tratamiento son escasos (Albala et
clasificado en tres categorías: tareas al., 2007). En Costa Rica, un 74% de
básicas para el cuidado personal o la población adulta mayor utiliza an-
actividades básicas de la vida diaria, teojos, ya sea para ver de lejos (2%),
actividades instrumentales de la vida de cerca (32%) o ambos (37%). El uso
diaria y movilidad (Katz & Akpom, 1976; de anteojos es ligeramente menor
Rosow & Breslau, 1966). En las personas entre los hombres (67%) respecto a
adultas mayores de CRELES, las difi- las mujeres (77%). Las mujeres utilizan,
cultades de movilidad, funcionalidad en mayor porcentaje, los lentes para
física e instrumental son más frecuen- ver de cerca y de lejos (44%) que los
tes en las mujeres y se incrementan hombres (30%).
con la edad (cuadro 6.4). La acción
de movilidad en la que la población El gráfico 6.4 muestra que el uso de
adulta mayor muestra más dificultad es anteojos disminuye con la edad. Esto
subir escaleras (57%), y en la que me- no quiere decir, necesariamente, que
nos dificultad presenta, es en levantar las personas adultas de 80 y más años
los brazos (12%). Entre 4% y 10% de las estén en condiciones visuales mejores
personas tienen dificultad para realizar que los jóvenes, ni que la visión mejore
actividades básicas y entre un 14% y con la edad. Esto puede estar relacio-
un 23% tiene dificultades instrumentales nado con un inadecuado comporta-
del diario vivir. No hay diferencias signi- miento preventivo conforme aumenta
En Costa Rica, un 74% ficativas en cuanto a la proporción de la edad, pues –como se verá en el
de la población adulta personas con limitaciones funcionales apartado sobre servicios preventivos–
mayor utiliza anteojos, entre quienes viven en la GAM y aque- el tener un examen de la vista durante
ya sea para ver de lejos llos que viven fuera de ella. el último año es menos frecuente entre
(2%), de cerca (32%) o los más viejos. ¿Hasta dónde la baja
ambos (37%). El uso de Las áreas en las que se muestra frecuencia de exámenes de la vista
anteojos es ligeramente mayor dificultad deberían ser consi- puede estar relacionada con limita-
menor entre los hombres deradas para todo lo concerniente a ciones inherentes al sistema preventivo
(67%) respecto a las diseño urbano y arquitectónico. de salud? Esta interrogante se discutirá
mujeres (77%)

110
Capítulo 6 Estado de salud

en el capítulo 7 sobre salud y acceso a entrevistador al clasificarlos como que


servicios de salud. “escuchaban inmediatamente”. En
el gráfico 6.4 se muestra el porcen-
La presencia de cataratas aumen- taje de la población adulta mayor
ta con la edad, pasando de un 25% a quien se le percibió (por parte del
en las edades jóvenes (65-69) a un entrevistador) con problemas de
52% en los adultos de 80 y más años audición, los cuales aumentan con
(gráfico 6.4). Tres de cada diez per- la edad.
sonas adultas mayores manifiesta
que un especialista le ha detecta-
do cataratas y de ellas solo un 50% El deterioro cognitivo severo es diferente
ha sido operado. A su vez, de esta por sexo y por área de residencia
mitad que no ha sido operada, una
tercera parte no usa anteojos. Este El deterioro cognitivo se refiere a un de-
grupo podría estar en un mayor ries- caimiento progresivo de la capacidad
go de discapacidad o limitación mental en el que la memoria, la reflexión,
funcional debido a su reducida ca- el juicio, la concentración, el seguimien-
pacidad visual y falta de anteojos. to de instrucciones y la capacidad de
Otro problema relacionado con la aprendizaje disminuyen (Sánchez-Ayén-
vista es el glaucoma, no obstante, dez et al., 2003). Este deterioro progresivo
este es reportado solo por un 2% de puede, además, afectar rasgos de la
las personas adultas mayores. personalidad de la persona adulta ma-
yor. Por lo tanto, es de gran relevancia
La calidad de la audición se eva- conocer cómo se encuentra esta pobla-
luó con una escala entre 1 (“mal”) ción en este aspecto de su salud.
y 7 (“excelente”) donde la persona
seleccionó el número que mejor re- La prueba Mini-mental modifica-
presentaba la audición y, también, da (ver anexo 2) se hizo en CRELES
a partir de la percepción del entre- al principio de la entrevista para de-
vistador. La escogencia de números terminar si la persona entrevistada
bajos (1-3) por parte del entrevista- necesitaba la ayuda de otra per-
do coincidió con la percepción de sona (conocido como un “proxy”)
dificultad de audición por parte del para responder a las preguntas. Un
entrevistador. De manera análoga, grupo de personas (6% de la mues-
la elección de números altos (6-7) tra ponderada) ni siquiera pudo ha-
por parte del adulto mayor, tam- cer el Mini-mental y el entrevistador
bién coincidió con la percepción del lo catalogó directamente como re-

Cuadro 6.5: Grado de depresión y deterioro cognitivo según sexo,edad


y área de residencia (2006)

Sexo Edad (en años) Área de residencia


Indicador Total Resto del
Hombres Mujeres 65-69 70-79 80+ GAM
país
Estado anímico
Según Escala
Yesavage
Normal(0-5) 82,7 85,7 79,9 81,6 84,3 80,4 86,3 78,1
Riesgo de depre-
11,1 9,1 12,9 11,5 9,8 14,0 8,7 14,1
sión(6-9) El 18% de las personas
Deprimido(10+) 6,3 5,2 7,2 6,9 5,9 5,6 5,0 7,8 adultas mayores de
Deterioro cognitivo Costa Rica acusa un
deterioro cognitivo severo
Según Mini-
mental Folstein (cuadro 6.6) cuando se
consideraba un puntaje
Sin deterioro(14-15) 27,9 26,0 29,6 26,8 13,0 27,9 32,7 22 ,3
de 0 a 9. La proporción es
Moderado(10-13) 53,8 57,3 50,7 57,8 43,1 53,8 50,8 57,3
ligeramente mayor entre
Severo(0-9) 18,3 16,8 19,7 15,4 43,9 18,3 16,5 20,5 las mujeres que viven fuera
Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES. de la GAM.

111
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

quiriendo ayuda por falta de habili- mantiene más o menos cons-


dad cognitiva. Un 18% de las perso- tante a partir de los 65 años (al-
nas adultas mayores de Costa Rica rededor del 6%). La proporción
acusa un deterioro cognitivo severo de adultos mayores en riesgo de
(cuadro 6.5) cuando se conside- depresión varía entre un 10% y un
raba un puntaje de 0 a 9. La pro- 14% según la edad (cuadro 6.5).
porción es ligeramente mayor en- Las personas adultas mayores que
tre las mujeres quienes viven fuera viven fuera del área metropolita-
de la GAM. Los porcentajes de las na presentan más depresión que
personas adultas mayores variarán quienes viven en la GAM.
en las diferentes categorías confor-
me cambie la interpretación del
puntaje de la prueba.
Mediciones objetivas del
estado de salud de la persona
La depresión afecta a hombres y adulta mayor
mujeres
Las principales mediciones objeti-
En Costa Rica, de acuerdo con vas del estado de salud se realizan
la escala de Yesavage (ver anexo por medio de exámenes físicos,
2), el 17% de las personas adultas análisis de laboratorio y de medicio-
mayores incluidas en el proyecto nes antropométricas. Mediante el
CRELES está deprimido o en riesgo proyecto CRELES, a cada persona
de estarlo (cuadro 6.5). El 11% se adulta mayor se le tomó la presión
encuentra en riesgo de depresión arterial en dos ocasiones, se le pesó,
y el 6% ya tiene depresión. Un 20% se midió su estatura y la circunferen-
de las mujeres y un 14% de los cia de su cintura y cadera. Además,
hombres padecen de depresión se tomó una muestra de sangre en
o están en riesgo de padecerla. ayunas al día siguiente de que se
El porcentaje con depresión se le aplicó la entrevista. Con base en
Cuadro 6.6: Porcentaje de personas adultas mayores en riesgo de problemas de salud según
biomarcadores, por sexo, edad y zona de residencia (2006)

Porcentaje de la población en riesgo


Categoría de biomarca-
Sexo Edad Residencia
dores Total
Hombres Mujeres 65 -79 80+ No GAM GAM
Función cardiovascular
Presión diastólica alta (≥90
38 36 39 40 32 38 38
mmHg)
Presión sistólica alta (≥140
65 65 66 65 67 65 66
mmHg)
Actividad metabólica
Hemoglobina glicosilada
11 9 14 12 9 12 11
alta (≥6.5%)
Glucosa en ayunas alta
16 15 17 17 12 13 18
(≥126 mg/dL)
Triglicéridos altos (≥150
43 40 46 44 40 41 45
mg/dL)
Colesterol HDL bajo (≤40
58 51 63 58 55 56 59
ó 50 mg/dL*)
Colesterol total alto (>250
21 14 26 21 19 19 23
mg/dL)
Razón col. total/HDL
25 29 23 26 24 23 28
(≥5.92)
Razón cintura/cadera
24 27 22 25 24 25 24
(≥1.0)

* ≤40 mg/dL para hombres y ≤50mg/dL para mujeres


Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de CRELES

112
Capítulo 6 Estado de salud

estas medidas, se obtuvieron una se- biológica esté dentro de los ran-
rie de biomarcadores de su estado gos de normalidad,
de salud, los cuales se presentan en
el cuadro 6.6. Estas medidas comple- • desconocimiento de la presen-
mentan los reportes que esta pobla- cia de la enfermedad a pesar de
ción hizo sobre su salud, y se conside- que el biomarcador esté fuera
ran medidas más objetivas. del rango de normalidad; o

Se observa que un alto porcentaje • no hubo un adecuado ayuno antes


(65%) de adultos mayores presenta de la toma de la muestra por lo que
valores de presión sistólica promedio los resultados podrían estar alterados.
superiores a 140 mm Hg, siendo una
condición constante por sexo, edad
y zona de residencia. La proporción El síndrome metabólico es, aproxima-
de personas con niveles de triglicé- damente, el doble más frecuente en-
ridos superiores al punto de corte es tre las mujeres que entre los hombres
de 43%. El control metabólico medi-
do por la hemoglobina glicosilada Otro indicador del estado de sa-
muestra que el 11% tiene valores su- lud de los adultos mayores que se
periores a lo esperado, siendo este estimó a partir de los biomarcadores
control menor en las mujeres. El por- es el porcentaje de personas con el
centaje de población adulta mayor llamado síndrome metabólico, una
con niveles de HDL considerados combinación de cinco condiciones
bajos es superior al 50%. de salud que identifica individuos con
alto riesgo de enfermedad cardiovas-
Los datos de biomarcadores para cular. Debido a la alta prevalencia de
las mujeres adultas mayores muestran enfermedad cardiovascular, la identi-
en general mayores porcentajes fuera ficación de personas con este síndro-
de los rangos de normalidad. La po- me ha cobrado mayor importancia en
blación adulta mayor del sexo mas- los últimos años. Según la Federación
culino muestra, en general, menores Internacional de Diabetes (IDF, 2006),
porcentajes de biomarcadores fuera el síndrome metabólico se manifiesta
de los rangos de normalidad. si la persona presenta obesidad ab-
dominal (cintura >94 cm. hombres y
Las personas de mayor edad pre- 80 cm. mujeres) y al menos dos de las
sentan menor riesgo en los indica- siguientes cuatro condiciones: hiper-
dores relacionados con la actividad tensión, diabetes, triglicéridos altos (≥
metabólica. Estas diferencias varían 150 mg/dl), o colesterol HDL bajo (≤
entre un punto porcentual para la ra- 40 mg/dl en hombres o ≤ 50 mg/dl en
zón cintura/cadera hasta ocho en el mujeres). En Costa Rica, casi la mitad
porcentaje de personas con presión (47%) de las personas adultas mayores
diastólica alta. No se encuentran dife- padece síndrome metabólico según
rencias marcadas entre el GAM y el esta definición. El síndrome metabóli-
resto del país, con excepción del por- co es aproximadamente el doble más
centaje en riesgo medido por la razón frecuente entre las mujeres que entre
colesterol total / HDL. los hombres.

Las diferencias observadas entre el


porcentaje de personas que autorre-
portan la presencia de enfermeda- Salud bucodental
des crónicas diagnosticadas por un
profesional en Medicina (hipertensión, La mayoría de los trastornos bu-
diabetes y colesterol alto) y el porcen- codentales en las personas adultas
taje con valores fuera de rango, de mayores no son resultado del enveje-
acuerdo con los biomarcadores, po- cimiento, sino el producto de escasa
drían deberse a varios factores: higiene oral durante la vida y la falta
de acceso a servicios dentales oportu-
• un control adecuado de la enfer- nos en la edad adulta. Los problemas
medad que hace que la medida de la salud oral han sido relacionados

113
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 6.7: Condición de edentulismo de las personas adultas de la problemática bucodental de


mayores residentes en el área metropolitana este grupo (cuadro 6.7).

Edentulismo
Año Lugar N Fem Masc
total (%)
1998 Coronado 405 49 60 40 Estado nutricional y factores
1999 Curridabat 310 50 56 39 de riesgo para la salud
2000 Montes de Oca 239 32 32 30
2001 Desamparados 228 50 61 39
Alrededor del 24,3% de las personas
2002 Guadalupe 132 45 47 32 adultas mayores presenta bajo peso
2003 Goicoechea 161 45 47 39 y éste aumenta con la edad
2004 Moravia 91 46 53 35
Fuente: Murillo, 1998. Aguilar et al., 1999. Esquivel et al 2000. Aguero, et al., El estado nutricional de las personas
2002. Beita et., al 2003. Arias et al., 2004. adultas mayores está determinado
por múltiples factores como dieta,
con la malnutrición y la modificación factores socioeconómicos, funcio-
de la cantidad y la calidad de los ali- nales, mentales y fisiológicos (Ministe-
mentos consumidos. rio de Salud, 2004; Genua, 2001). La
nutrición adecuada es fundamental
para mantener un buen estado fun-
El edentulismo total es superior al 45% cional y algunas mediciones permi-
y varía según el lugar de residencia ten evaluar nutricionalmente a una
de la persona adulta mayor; este persona. Lo más simple es el peso
porcentaje es mayor en las mujeres adecuado en relación con la estatu-
ra y una forma de expresarlo es por
Los servicios odontológicos están medio del Índice de Masa Corporal
considerados en el artículo 17 de la (IMC). Otra medida es la circunfe-
Ley 7935, y se incluyen como parte rencia de la cintura que mide riesgos
de los criterios de calidad de la aten- de complicaciones metabólicas y es
ción integral que ofrece la CCSS. No diferencial por sexo.
obstante, a pesar de ofrecer estos
servicios a la población general, no Adicionalmente, conviene retomar
existe un programa particular dirigi- que la nutrición adecuada es fun-
do al grupo de personas adultas ma- damental para mantener un buen
yores, ni es considerado como parte estado funcional. En Costa Rica, al-
de los compromisos de gestión de rededor del 24,3% (cuadro 6.8) de la
dicha institución. población adulta mayor indica bajo
peso según los criterios de corte para
De esta manera, la información el índice de masa corporal de la Ofi-
acerca de la situación de la salud cina Panamericana de la Salud. Los
bucodental a nivel nacional es es- hombres evidencian un mayor por-
casa, y en su lugar, representa es- centaje de peso normal, mientras que
fuerzos aislados por caracterizar y el porcentaje de mujeres en riesgo de
por atender a esta población. Los complicaciones metabólicas según la
datos que se presentan se refieren circunferencia de la cintura es cerca
al Programa Marco de Investiga- del triple que en los hombres.
ción de la Facultad de Odontología
de la Universidad de Costa Rica, el La proporción de personas adultas
que, desde 1998, colecta informa- mayores con desnutrición aumenta
ción sobre este grupo. De esos da- con la edad, lo cual habla de la apa-
tos, podemos observar que el eden- rición de síndromes geriátricos de alta
tulismo total es superior al 45% y varía complejidad que requieren atención
según el lugar de residencia de la especializada. El sobrepeso y la obe-
persona adulta mayor. Son, en este sidad son mayores en las mujeres.
caso, más afectadas las mujeres Fuera de la GAM, el porcentaje de
que los hombres. Por lo tanto, urge personas con un bajo peso es mucho
generar información que oriente mayor mientras que el sobrepeso es
programas preventivos y resolutivos mayor en la misma localidad.

114
Capítulo 6 Estado de salud

El porcentaje de mujeres en riesgo de Dietas bajas en energía son consu-


complicaciones metabólicas, según midas principalmente por mujeres o
la circunferencia de la cintura, es cer- por los mayores de 80 años
ca del doble que en los hombres
El consumo de alimentos se registró
Estos datos podrían estar asociados utilizando un cuestionario abrevia-
al hecho de que solamente un 28% se do validado por el proyecto CRELES
declaró activo y de este la mayoría (anexo 2). A partir de este se estimó,
son hombres. Conforme se incrementa entre otras cosas, el consumo de
la edad, las personas adultas mayores energía, el cual muestra que un 18%
tienden a reducir sus niveles de acti- de los adultos mayores consume me-
vidad física, de modo que entre esta nos de 1500 kilocalorías al día; en su
población suele haber un porcentaje mayoría son mujeres o mayores de
considerable de sedentarismo. Se ha 80 años. Además un 12% consume
demostrado que adquirir un hábito de más de 3000 kilocalorías diarias, y
vida de tipo sedentario está asociado un 14% más de 40 gramos diarios de
significativamente con un peor estado grasa. Estos niveles altos de consumo
de salud autorreportada (Reig, et al., suceden más frecuentemente entre
1996). La falta de actividad también hombres y entre las personas adultas Un 18% de los adultos
se asocia con la discapacidad, y las mayores más jóvenes. mayores consume menos
personas de mayor edad enfrentan de 1500 kilocalorías al día;
mayor probabilidad de sufrir de limita- La adecuación de la ingesta se en su mayoría son mujeres
ciones funcionales. presenta en el cuadro 6.9. La ingesta o mayores de 80 años.

Cuadro 6.8: Factores de riesgo de la salud de la persona adulta mayor (2006)

Sexo Edad (en años) Área de residencia


Indicador Total Resto del
Hombres Mujeres 65 a 69 70 a 79 80 y más GAM
país
Estado nutricional
(IMC= Kg./m2)
Bajo peso (<23) 24,2 26,4 22,4 16,9 22,6 40,2 20,7 28,2
Peso normal (23-28) 43,2 47,3 39,6 46,7 41,9 40,0 44,1 42,2
Sobrepeso y/o obesidad
32,6 26,3 38,0 36,4 35,5 19,9 35,2 29,7
(≥29)
Circunferencia de cintura
44,8 21,5 65,1 45,3 48,0 36,7 35,2 29,7
en riesgo
(>88cm en mujeres y
>102cm en hombres)
Tabaquismo
Fumador activo 8,8 14,6 3,8 11,8 8,1 5,6 7,2 10,7
Antes fumaba 33,2 50,6 17,9 29,6 34,0 37,3 33,1 33,3
Nunca ha fumado 58,0 34,8 78,3 58,5 57,9 57,2 59,6 56,0
Uso de bebidas alcohólicas
Tomador diario 2,1 4,0 0,4 2,4 1,8 2,4 3,0 1,1
Tomador ocasional 28,7 38,0 20,6 33,6 29,0 20,2 30,2 27,0
Antes tomaba 32,2 50,1 16,6 29,3 32,8 35,9 29,7 35,2
Nunca ha tomado 37,0 7,9 62,5 34,8 36,5 41,5 37,2 36,7
Actividad física
Activos 27,8 35,1 21,3 35,9 28,3 13,3 28,1 27,4
Consumen <1500 kcal
19,9 12,8 22,0 17,5 16,0 21,8 18,7 16,6
diarias
Consumen>3000 kcal
11,5 15,2 8,2 13,5 11,7 7,8 11,2 11,9
diarias
Consumen>40g grasa
14,4 17,4 11,7 15,7 14,4 12,2 13,8 15,1
diarios
Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 con base en datos de CRELES

115
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

estimada se calculó con base en los En relación con el consumo de be-


reportes de consumo de alimentos bidas alcohólicas, un porcentaje alto,
por parte de la persona adulta mayor. en especial hombres y residentes en
La ingesta recomendada se refiere al la GAM son tomadores diarios u oca-
contenido que, para cada uno de los sionales (2% y 29%, respectivamente).
nutrientes se recomienda que aporte la Las mujeres son quienes, en su mayoría
dieta de este grupo etario. El porcenta- (62%), manifiestan que nunca han to-
je de adecuación es un estimado de la mado bebidas alcohólicas.
proporción de cada nutriente que las
personas adultas están ingiriendo en su
dieta. Como se observa en el cuadro
6.9, el consumo proteico es inferior a Características de la
lo recomendado. También se aprecia mortalidad de las personas
una ingesta de carbohidratos y de gra- adultas mayores
sa, principalmente saturada, monoin-
saturada y trans, mayor que la ingesta Si se toma en consideración el perfil de
recomendada, lo cual puede informar salud autorreportada y medida objeti-
de consumo de alimentos de bajo cos- vamente, se podrán, entonces, explicar
to y suave textura. las principales características de la mor-
talidad de este grupo. Estas no difieren
en forma sustancial de las características
Los fumadores activos y los bebedo- de la mortalidad general para el país,
res diarios se reducen con la edad pero evidencian diferencias por sexo y
por región que deben ser consideradas
En Costa Rica, de todas las personas para la identificación de políticas, planes
de 65 años y más, el 9% es fumadora y programas en salud requeridos para la
activa (cuadro 6.8) Un mayor por- prevención de las principales causas de
centaje de hombres (15%) respecto morbilidad y muerte.
a las mujeres (4%) se encuentra en
esa categoría. Dicho comportamien-
to se reduce sustancialmente en las La tasa de mortalidad en las personas
personas de 80 años y más. adultas mayores ha experimentado
una considerable disminución durante
las últimas siete décadas

Cuadro 6.9: Adecuación de la alimentación de las personas De manera análoga al fenómeno


adultas mayores (2006) observado en la esperanza de vida,
la mortalidad en la población mas-
Nutriente
Ingesta esti- Ingesta reco- % Adecua- culina ofrece niveles más altos que
mada mendada ción para la femenina: 56 vs. 48 muertes
Proteína (%) 13,1 15 87,3 por mil habitantes para el año 2006
Carbohidratos(%) 57,0 55 104 (Méndez y Santamaría, 2008).
Grasa (%) 30,9 30 103
Saturada (%) 11,4 10 114
Como es de esperar, las tasas de mor-
talidad de las personas adultas mayo-
Monoinsaturada (%) 10,2 10 102
res alcanzan los valores más altos en las
Poliinsaturada (%) 7,6 10 76 edades más avanzadas. En general, la
Trans (%) 1,2 1 120 mortalidad es mayor en la población
Colesterol dietario masculina y aumenta con la edad. La
246,2 300 82
(mg/d) región que presenta menor mortalidad
Fibra dietaria (g/d) 22,6 25 90 total es la Huetar Norte (34 muertes
Calcio (mg/d) 782,8 1200 65,2 por cada mil personas), seguida por
Hierro (mg/d) 16 8 200
la Brunca (38 muertes por mil). La tasa
de mortalidad total es mayor en las
Razon n-3/n-6 1:8 1:5
regiones Chorotega, Pacífico Central,
Índice glicémico 75,9 56-69(Med) Huetar Atlántica y Central. En estas
Carga glicémica 227,2 <120 cuatro últimas regiones, la mortalidad
Fuente: Fernández-Rojas & Méndez-Chacón, 2007. es muy similar y va de 40 a 42 muertes
Nota: Se refiere a personas de 60 años y más. por cada mil habitantes. En todas las

116
Capítulo 6 Estado de salud

regiones de salud la mortalidad au- muertes por causas externas ocupan el


menta con la edad (gráfico 6.5). cuarto lugar en importancia, pero son las
que presentan la brecha más pronuncia-
da entre la población masculina y feme-
Las enfermedades cardiovasculares re- nina: la tasa de mortalidad entre los hom-
presentan la principal causa de muerte bres es el doble que entre las mujeres.

Las enfermedades cardiovasculares, La principal causa de muerte por cau-


tal y como se observa en el gráfico 6.6, sas externas son los accidentes que no
representan la principal causa de muer- son de tránsito, seguida por los acciden-
te entre la población adulta de 60 años tes de tránsito, el homicidio y, en última
o más, y es mayor en los hombres. Esta instancia, el suicidio. La proporción de
diferencia es principalmente notoria en muertes por causas externas debido a
la mortalidad por causas violentas. Las accidentes que no son de tránsito es

Gráfico 6.5: Tasas de mortalidad por región y edad (2001-2005)


(Tasas por mil habitantes)

Central

Chorotega

Pacífico Central 65-69


70-74
Brunca 75-+

Huetar Atlántica

Huetar Norte

0.0 20.0 40.0 60.0 80.0


Tasa por 100 habitantes

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de estadísticas vitales y de población. INEC-CCP.

Gráfico 6.6: Tasas de mortalidad por causa y sexo (2001-2005)


(Tasas por mil habitantes)

Enf. cardiovasc.

Cáncer

Enf. respiratoria
crónica
Masculino
Enf. infecciosas
Femenino
Externas

Diabetes

Otras

0.0 5.0 10.0 15.0 20.0

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 partir de datos de estadísticas vitales y de población. INEC-CCP.

117
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

mucho mayor en la población femenina cardiovasculares, cáncer y enferme-


que en la masculina (84% vs. 49%). Los dades infecciosas. La mortalidad por
hombres tienen una mayor proporción males cardiovasculares también fue
de muertes en las restantes tres causas igualmente alta en la Región Huetar At-
de muerte violenta en comparación con lántica. Defunciones por enfermedades
las mujeres. Así, por ejemplo, mientras respiratorias crónicas y por causas exter-
que un 10% de las muertes violentas entre nas (accidentes, homicidios, suicidios)
los hombres mayores obedece a suicidio, son más comunes en las regiones Huetar
solo 1% de las muertes violentas entre las Atlántica y Chorotega. Estas dos regio-
mujeres se origina por esta causa. nes, junto con el Pacífico Central, son
también de más altas tasas de muerte
La segunda brecha más notable ocurre por diabetes. La región Huetar Norte se
en la mortalidad debido al cáncer, en la mantiene con los niveles más bajos de
que las mujeres presentan una tasa que mortalidad en personas adultas mayo-
es dos terceras partes de la que ocurre res independientemente de la causa de
en la población masculina. Esta brecha muerte. Únicamente, la Región Brunca
es ligeramente menos pronunciada para tiene una tasa de defunción menor en
las enfermedades respiratorias (la tasa de las muertes por diabetes mellitus.
mortalidad en la población masculina
es 19% mayor que en la femenina) y las El análisis de la situación de salud, ya
cardiovasculares (la tasa de mortalidad sea por medio de la información auto-
en la población masculina es 15% más rreportada por la persona adulta mayor,
elevada que en la femenina). o por las mediciones objetivas, muestra
una asociación evidente entre la mor-
De manera interesante, la tendencia bilidad por hipertensión y por diabetes y
de la brecha en mortalidad por sexo se las causas principales de mortalidad. Al
revierte cuando la diabetes es la cau- ser este un informe del estado de salud
sa de muerte. Menos mujeres mueren de la población mayor de 65 años visto
por esta causa en la población adulta desde una perspectiva poblacional, y a
mayor costarricense. La tasa de mor- la complejidad del diagnóstico médico
talidad por diabetes es un 43% menor en este grupo no detalla la patología de
entre las mujeres. la población adulta mayor “geriátrica”
(Ver Recuadro 7.1). Esta se podría definir
como portadora de múltiples problemas
Las causas de muerte de las personas de salud o síndromes geriátricos, que, si
adultas mayores varían por región bien pudieron tener como base los pro-
blemas generales descritos para este
La trascendencia de ciertas causas grupo etario, en su descripción general
de muerte sobre otras varía según re- aparecen nuevas entidades como la fra-
gión (cuadro 6.10). Para el período gilidad u otros conceptos que requerirán
2001-2005, la Región Central fue la líder un análisis más detallado para su descrip-
en mortalidad debido a enfermedades ción en futuros informes.

Cuadro 6.10: Tasas específicas de mortalidad (por mil habitantes) por causa de muerte, según región
de residencia. Población de 65 años y más (2001-2005)

Región
Pacífico Huetar Huetar
Causa de muerte  Central Chorotega Brunca Total
Central Atlántica Norte
Cardiovascular 2,1 1,9 2,2 1,4 1,9 1,1 2,0
Cáncer 10,0 8,1 9,6 8,8 8,7 8,0 9,6
Respiratoria crónica 3,5 4,9 4,4 4,7 4,9 3,4 3,8
Diabetes 2,1 2,4 2,5 1,7 2,6 2,0 2,1
Infecciosas 1,5 1,3 1,5 1,0 1,3 0,8 1,4
Externas 1,7 2,3 1,8 1,9 2,3 1,8 1,8
Otras 5,9 5,5 5,8 4,7 5,2 4,1 5,6
Total 41,2 40,1 41,8 38,1 42 33,7 40,6

Fuente: Méndez y Santamaría, 2008 a partir de datos de estadísticas vitales y de población. INEC-CCP.

118
Capítulo 6 Estado de salud

Anexos

Anexo 1: Fuentes de información utilizadas

Se presenta una descripción del estado general de salud de la pobla-


ción adulta mayor de Costa Rica, y su distribución por edad, sexo y ubi-
cación geográfica. Se incluye información referente al estado de salud
física y emocional, así como estilos de vida y riesgos para la salud. En la
medida de lo posible, se compara la situación de salud de las personas
adultas mayores costarricenses con otras poblaciones de Latinoamérica.
Los datos para el análisis provienen, principalmente, del Estudio CRELES:
Costa Rica: estudio de longevidad y envejecimiento saludable, un nove-
doso estudio a cargo del Centro Centroamericano de Población de la
Universidad de Costa Rica.

La información proveniente de CRELES es representativa de la población


adulta mayor costarricense y es única en su género; no solo ofrece informa-
ción autorreportada sino, también, mediciones antropométricas, pruebas
de laboratorio y revisión del botiquín de las personas adultas mayores. Ade-
más, se consultaron datos del Registro Nacional de Tumores del Ministerio
de Salud, las proyecciones de población y estadísticas vitales del Instituto
Nacional de Estadística y Censos, así como indicadores demográficos pu-
blicados en la página web del Centro Centroamericano de Población de
la Universidad de Costa Rica.

En lo posible, este capítulo presentará comparaciones de Costa Rica


con las siete ciudades mencionadas: México DF, Santiago, La Habana,
Sao Paulo, Bridgetown Montevideo y Buenos Aires. La información de
CRELES es representativa del grupo de adultos mayores de Costa Rica.
Es preciso recalcar que se están comparando los datos de nuestro país
con los de estas siete ciudades que no necesariamente son representati-
vas del país al que pertenecen. Se utilizan estas poblaciones por razones
de disponibilidad de información sobre adultos mayores, más que por la
similitud que pueda existir entre Costa Rica y dichas ciudades. Un dato re-
levante es que los cuestionarios utilizados en el estudio SABE se diseñaron
de manera tal que la información fuera lo más comparable posible entre
las ciudades. Los cuestionarios utilizados en el proyecto CRELES tienen mu-
chos elementos en común con los de SABE.

Anexo 2: Aspectos metodológicos del proyecto CRELES

Para evaluar la prevalencia de enfermedades crónicas se utilizó el autorre-


porte de salud, es decir, las respuestas obtenidas al preguntarle a la persona
adulta mayor si alguna vez un médico le había dicho que padecía ciertas
enfermedades. Aspectos relacionados con funcionalidad física, sintomato-
logía, problemas sensoriales, salud sexual y reproductiva, así como cuidados
preventivos, también se refieren a autorreportes.

Los datos de CRELES fueron recogidos por medio de una visita domiciliar
en la que, al principio de la entrevista, se aplicó una versión modificada
de la prueba Mini-Mental Folstein, en su adaptación para América Latina
(Folstein & Folstein, 1975, Quiroga, Albala & Klaasen, 2004) para deter-
minar si la persona entrevistada necesitaba ayuda de otra persona (co-
nocido como un “proxy”) para responder a las preguntas. Un 16% de las
personas (de la muestra ponderada) necesitó asistencia para responder
a las preguntas por falta de habilidad cognitiva. Esto quiere decir que el
autorreporte de aspectos de salud, en ese 16% de personas, no procede
directamente de su criterio sino del emitido por alguien que le colaboró

119
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

en sus respuestas. Para medir el estado anímico se utilizó la escala de de-


presión geriátrica (Sheikh & Yesavage, 1986).

Como parte del proyecto CRELES, se midió y se pesó a cada persona adulta
mayor. Esta información se utilizó para calcular el índice de masa corporal
(IMC) de esta población, y calcular la razón entre el peso en kilogramos y
la talla en centímetros al cuadrado. El consumo de calorías fue calculado a
partir del registro de alimentos mediante una versión abreviada del cuestiona-
rio de frecuencia de alimentos. Este instrumento fue desarrollado y validado
específicamente para valorar la ingesta de nutrientes en la población adulta
de Costa Rica (Kabagambe et al., 2000). El consumo de medicamentos se
midió registrando las medicinas que la persona adulta mayor estaba tomando
a partir de la revisión de su botiquín.

Para el cálculo de tasas de incidencia de cánceres del sistema reproduc-


tivo, se utilizaron datos del Registro Nacional de Tumores y las Proyecciones
Nacionales de Población, ambos disponibles en el sitio http://ccp.ucr.ac.cr del
Centro Centroamericano de Población.

120
Capítulo 6 Estado de salud

Los siguientes estudios fueron preparados para este capítulo:

• Méndez, Ericka y Santamaría, Carolina. (2008). Situación de salud del adul-


to mayor en Costa Rica. Documento preparado para el I Informe estado
de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

En los talleres sobre este tema participaron:

• Patricia Allen Flores (INCIENSA), Mayra Cartín B.(UCR), Olga Chaves Pé-
rez (CCSS), Andrea Collado (UCR), Adrián Díaz (MEP), Roberto del Águila
V.(OPS-OMS), Zaida Esquivel, Xinia Fernández (UCR), Giselle García (UCR),
Erick Hess (MIVAH) Miriam León Solís (CCSS), Wei Wei Lu Chen (CONAPAM),
Karen Masís Fernández (UCR), Andrea Milla (MIVAH), Guido Miranda Gutié-
rrez (UNED), Cleidy Monge (Ministerio de Salud), Marisol Rapso (PIAM-UCR),
Arodys Robles (UCR), Melissa Rodríguez, Rodolfo Rojas (CONAPAM), Luis
Bernardo Sáenz y Carolina Santamaría.

El recuadro 6.1: Carga de enfermedad (AVISA) del grupo mayor de 65 años,


fue preparado por

• Azálea Espinoza

Se agradecen los comentarios de

• Alberto Cubero, Vilma García, Fernando Morales, Patricia Allen, Luis


Bernardo Sáenz.

Se agradece la colaboración de

• Olga Marta Murillo, por haber facilitado información sobre salud bucodental.

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Xinia Fernández y Gilbert Brenes.

121
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica
Capítulo 7
Uso y acceso
a los servicios de salud

En Costa Rica, las personas de 65 años y más son de Atención Integral en Salud (EBAIS), e informaron
quienes más utilizan, los servicios de salud públicos estar satisfechos por los servicios recibidos. La po-
o privados. Los servicios del primer nivel son los más blación adulta mayor no solo consulta por alguna
utilizados, en especial por las mujeres. morbilidad sino, también, por control de sus padeci-
mientos crónicos, cuyos primeros lugares los ocupan
Los registros de la Caja Costarricense del Seguro la hipertensión (HTA) y la diabetes mellitus (DM).
Social (CCSS) reportan una cobertura global, para
el año 2006, del 90% para esta población, la cual En cuanto al grado de control de las patologías
era de 87,3% en el año 2004. Un 10% de esta po- crónicas, los adultos mayores tienen mejor control
blación no hace uso de los servicios públicos o pri- de diabetes mellitus que el resto de la población.
vados. Se trata en su mayoría de hombres con una No ocurre así con la hipertensión arterial
buena percepción de su salud.
Hay un alto acceso a servicios preventivos rela-
Alrededor de un 31% de la población adulta ma- cionados con enfermedades cardiovasculares e
yor que consulta en la CCSS, no fue incluida en el infecciosas, no así en los relacionados con cáncer
Programa de atención integral de acuerdo con de próstata, mama y cérvix.
la diferencia entre la cobertura de este programa
(61,5%) y la evaluación del Compromiso de gestión La evaluación del acceso a servicios de salud de-
2006 (90%). A pesar de ser parte de la oferta básica bería prestar atención a que las personas adultas
de atención, la evaluación no incluye la valoración mayores de mayor edad, requieren atención espe-
de los servicios odontológicos lo que hace de esta cializada para atender la complejidad de múltiples
área una de las de mayor rezago. patologías concomitantes y el deterioro funcional
o cognitivo. Si coexisten con problemas sociales y
La CCSS aporta el 90% del costo de atención en el familiares, la atención temprana especializada en
primer nivel, el 95% de los costos de hospitalización, y geriatría y gerontología podría reducir las complica-
el 92% de los costos de los exámenes de laboratorio o ciones que ello conlleva.
exámenes radiológicos. No obstante, existe una ma-
yor probabilidad de gasto de bolsillo para aquellos La atención domiciliaria no se considera en los
que padecen hipercolesterolemia y osteoporosis, en- criterios de evaluación de la CCSS, Se ha mostrado
tre otras. Los menores gastos de bolsillo los presentan que la autonomía y la calidad de vida se preservan
quienes padecen hipertensión o diabetes. cuando la persona adulta mayor permanece en
su hogar y en su comunidad. La atención en salud
Alrededor del 70% de las personas adultas mayores que se ofrece a la población adulta mayor, debería
utilizaron, en su última consulta, los Equipos Básicos considerar todas las múltiples opciones posibles.
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

Uso y acceso a los servicios Cuadro 7.1: Tiempo transcurrido desde la consulta más reciente
desde la perspectiva de la de la persona adulta mayor por zona de residencia (porcentajes)
persona adulta mayor
Tiempo transcurrido desde Zona de residencia
Con el fin de determinar las dife- la consulta más reciente Rural Urbano Total
rencias entre las percepciones de Número de casos 747 1245 1992
las personas adultas mayores y la del
Menos de un mes 32,4 33,3 32,9
principal prestatario público de servi-
De 1 a 3 meses 39,3 43,7 42,1
cios de salud, se presenta la informa-
ción en forma separada de manera De 4 a 6 meses 12,9 10,9 11,6
que permita identificar las principales De 7 a 11 meses 3,1 4,2 3,8
áreas que deben ser atendidas des- De 1 año a menos de 2 5,0 3,4 4,0
de ambos puntos de vista. De 2 a 4 años 3,8 2,6 3,0
Hace 5 o más años 2,9 1,7 2,1
Según la Encuesta de ingresos y gas-
tos (ENIG) de 2004, un 87,9% de la po- NS/NR 0,7 0,3 0,4
blación adulta mayor hizo uso de los Total 100 100 100
servicios de salud en los últimos 12 me-
ses, comparado con un 90,4% registra- Fuente: Base de datos de Costa Rica. Estudio sobre longevidad y envejeci-
do en el proyecto CRELES y un 90,5% miento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.
registrado en la Encuesta Nacional
de Salud de 2006. Según el proyecto Se debe recalcar que en este gru-
CRELES, se tiene que consultan más po, un 37,6% fue visitado por algún
las mujeres que los hombres, ya que miembro del EBAIS. Asimismo, un
se registró que de las personas adultas 2,13% de la población adulta mayor
mayores que consultaron en los últi- señaló que tiene cinco o más años
mos tres meses, un 56% corresponde a de no utilizar los servicios de salud;
mujeres y un 44% a hombres. la mayor parte de esta población
son hombres (68%), residentes fuera
Respecto al lugar de la consulta, el del área metropolitana (53,75) y un
proyecto CRELES señala que el 80,9% 18,9% son personas mayores de 80
de la población adulta mayor acce- años. El 60% de este grupo refiere no
de a los servicios de salud ofrecidos haber sido visitado en el último año
por la CCSS y el resto utiliza los servi- por personal del EBAIS.
cios privados (12,9%) y otros (6,2%).
La gran mayoría señaló que la perso-
Además, en los tres meses previos na que lo atendió la última vez fue un
al levantamiento de la encuesta, un médico, un 97%, comparado con un
25,5% de las personas adultas ma- 3% de quienes fueron atendidos por
yores no realizó ninguna consulta otro miembro del centro de salud.
en los servicios de salud; un 46,3%
refirió haber consultado una vez, Además, al 78% de las personas adul-
un 14,1 % lo hizo dos veces, un 7,7% tas mayores durante la consulta en los
consultó en tres ocasiones y el resto últimos tres meses se les pidió que se
consultó cuatro veces o más. hicieran alguna radiografía, exáme-
nes de laboratorio o diagnóstico, de
En cuanto al tiempo transcurrido los cuales el 92% no tuvo gasto en
desde la consulta más reciente, un dinero pues se los realizó en la CCSS.
33% de la población adulta mayor
señaló que hace menos de un mes; Respecto al lugar de la última
un 57,5% entre uno y once meses, y atención o consulta, los resultados
un 9,16% tuvo su consulta más recien- del CRELES señalan que la mayor
te hace más de un año. En este gru- cantidad de consultas se realiza en
po, más del 60% refirió que su estado el EBAIS (33%), seguido de los hos-
de salud es “bueno”, “muy bueno” pitales (25,4%) y clínicas (22,4%) de
o “excelente”, mientras que solo un la CCSS. En lo privado, un 9,6% se-
5,4% dice que su salud es “mala”. Asi- ñaló el consultorio privado y menos
mismo, un 19,4% refirió ser hipertenso de un 1% indicó el hospital privado
y un 4,3% ser diabético (cuadro 7.1). (cuadro 7.2).

125
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 7.2: Distribución porcentual del lugar de la última con- Respecto al tiempo de espera para
sulta de la persona adulta mayor (2005) ser atendidas, los resultados del CRE-
LES indican que un 48,8% de las per-
Lugar última consulta Porcentaje sonas son atendidas en menos de
N 1994 una hora. El promedio de espera en
EBAIS 33 la zona rural es de 1 hora y 18 minutos,
comparado con un tiempo promedio
Hospital (CCSS) 25,4
de espera de 1 hora y 8 minutos en la
Clínica (CCSS) 22,4
zona urbana (cuadro 7.3).
Consultorio privado 9,6
Clínica privada 2,9 A pesar de que los tiempos de espe-
Hospital privado 0,4 ra son relativamente cortos, alrede-
En casa del entrevistado 5,2 dor de un 20% de la población adulta
mayor debe esperar entre una hora y
Otro 0,8
dos horas para ser atendida tanto en
No sabe 0,3
la zona rural como en la urbana. Asi-
Total 100 mismo, alrededor de un 1% de esta
población que esperó más de cinco
Fuente: Base de datos de Costa Rica. Estudio sobre longevidad y envejeci- horas para ser atendida (cuadro 7.3).
miento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR. Llama la atención que los tiempos de
espera fueron autorreportados por la
El promedio de espera para ser persona adulta mayor, lo cual implica
atendido es diferente por zona la posibilidad de sobre o subestima-
ción; no obstante, es un acercamien-
Al consultarse sobre el tiempo que to a la estimación de esos tiempos
tarda una persona adulta mayor en de espera. Análisis más detallados
desplazarse de la casa a la consul- son necesarios para determinar de
ta, en general, alrededor del 93% in- una manera objetiva los tiempos de
formó que tarda una hora o menos traslado y de espera.
para llegar a un centro de salud. El
tiempo promedio de traslado fue
de 40 minutos en la zona rural y de
28 minutos en la zona urbana, dife- Utilización de servicios de
rencias que se deben, entre otras hospitalización
razones, a una mayor oferta de
atención en la zona urbana que en La mayoría de los servicios de hospi-
la zona rural. Además, en la zona ur- talización son ofrecidos por la CCSS
bana las vías de comunicación y el
transporte son más variados y expe- En los últimos 12 meses, según da-
ditos y, en la zona rural la población tos del proyecto CRELES, el 11% de
está más dispersa. las personas adultas mayores estuvo
hospitalizado, con un promedio de
Cuadro 7.3: Minutos que tarda la persona adulta mayor para 12,62 días de estancia, una mediana
recibir la consulta por zona de residencia (Porcentajes) de seis días de estancia y una varia-
ción que oscila entre uno y noventa
Minutos que tarda Zona de residencia días de estancia en el hospital. Alre-
para recibir la dedor del 95% de los internados lo
consulta Rural Urbano Total
hicieron en algún establecimiento
N 715 1191 1906 de la CCSS, un 1,7% en hospitales
Total 100 100 100 privados y el resto en alguna clínica
Menos de 60 44,2 51,8 48,8 pública o privada.
60 minutos 17,6 19,3 18,6
De 61 a 120 21,5 19,2 20,1
La ENIG 2004 registró que un 12,7%
de la población adulta mayor estuvo
De 121 a 180 9,9 6,7 8,0
internado en los últimos doce meses
De 181 a 300 5,5 2,4 3,6 previos a la encuesta, con un prome-
dio de 15,36 días de estancia en el
Fuente: Base de datos de Costa Rica. Estudio sobre longevidad y envejeci- hospital, una mediana de ocho días y
miento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR. una variación que oscila entre uno

126
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

y noventa días. El 93% de los inter- En el caso de medidas relaciona-


nados estuvo en los hospitales de la das con enfermedades infecciosas,
CCSS y el resto en un hospital privado. solo cerca de la mitad de la pobla-
ción fue vacunada contra el tétano
En relación con las causas de hos- hace menos de cinco años (51%) o
pitalización, en el proyecto CRELES, contra la gripe en los últimos doce
un 26,2% de las personas adultas meses (49%).
mayores hospitalizadas señalaron la
cirugía programada, el 63,1% fueron Para todas las pruebas mostradas
hospitalizadas debido a una emer- en el cuadro 7,4, las mujeres adultas
gencia médica y el resto para ha- mayores tienen mayores porcenta-
cerse pruebas, exámenes o por otras jes de pruebas efectuadas, excep-
causas. Además, a quienes fueron to en el porcentaje de vacunados
internadas para una cirugía se les contra el tétano. Por último, se en-
consultó sobre los meses de espera cuentra un patrón desfavorable por
para ésta, un 53,4% tuvo que esperar región de residencia pues, en la
entre cero y tres meses, un 27,6% en- mayoría de los casos, los habitantes
tre cuatro y seis meses, un 10,3% entre de fuera de la GAM acuden en me-
siete y doce meses y el resto, más de nor proporción a realizarse exáme-
un año, hasta un límite de tres años. nes preventivos con respecto de los
que habitan en la GAM.

En cuanto a servicios preventivos


Uso de servicios preventivos relacionados con cáncer de órga-
nos del aparato reproductor entre la
Los servicios preventivos son población masculina, el 28% de los
utilizados, en su mayoría, por las adultos mayores de Costa Rica ma-
mujeres nifestó que alguna vez un médico le
dijo que tenía la próstata agranda-
En Costa Rica, se recomienda el da; de ellos, solamente el 22% estaba
cuidado preventivo de la diabetes, recibiendo tratamiento al momento
la hipertensión, el colesterol y algu- de la entrevista(cuadro 7.4).
nos tipos de cáncer. Otros cuidados
preventivos incluyen la medición de Cuadro 7.4: Aspectos relacionados con salud reproductiva y
densidad ósea, los diagnósticos de cuidados preventivos según sexo. Distribución relativa (2006)
audición y vista, así como la vacuna-
ción contra la influenza y el tétano. Hombres Mujeres
Los resultados de CRELES muestran Terapia de
Próstata
que una alta proporción de las per- agrandada
27,7 reemplazo 9,89
sonas adultas mayores ha utilizado hormonal
los servicios preventivos en el último Tratamiento
22,0
año entre los que se destacan me- próstata
diciones de la presión arterial (95%), Cuidados preventivos
de los niveles del colesterol (82%) y Prueba próstata (sangre) Mamografía
pruebas de diagnóstico de diabetes <1 año 28,8 <1 año 14,7
(78%)(cuadro 7.5). 1-5 años 16,8 1-5 años 21,0
5+ años 7,6 5+ años 9,8
En tanto, solo un 6% de la población
adulta mayor se ha hecho una medi- Nunca 39,9 Nunca 54,4
ción de la densidad de los huesos en No sabe 7,0
un período de referencia que abarca Prueba próstata (rectal) Papanicolaou
los últimos cinco años. Una tercera <1 año 16,3 <1 año 28,6
parte se ha realizado exámenes de la 1-5 años 20,1 1-5 años 36,1
vista durante el último año. Los exáme-
5+ años 14,3 5+ años 17,9
nes de audición son menos comunes:
solo un 17% reporta haberse hecho Nunca 49,4 Nunca 17,4
uno durante los últimos doce meses.
Fuente: Base de datos de Costa Rica. Estudio sobre longevidad y envejeci-
miento saludable. Centro Centroamericano de Población-UCR.

127
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Menos de la mitad de los hombres se El uso de servicios preventivos está


ha realizado un tamizaje para cán- asociado con el nivel educativo y
cer de próstata mediante examen con el ingreso
sanguíneo
Según comparaciones realizadas
Entre las principales estrategias de por Brenes-Camacho y Rosero-Bixby
tamizaje para cáncer de próstata se (sin publicar) –y refiriéndose a la po-
encuentran el tacto rectal y la medi- blación de 60 años y más– los niveles
ción del antígeno prostático en san- de utilización de servicios preventivos
gre. La detección inicial de este tipo relacionados con enfermedades car-
de cáncer se hace con alguna o am- diovasculares y enfermedades infec-
bas de estas pruebas, y luego puede ciosas son considerablemente más
ser seguido con otras pruebas como altos que en otros países de América
el ultrasonido. En Costa Rica, un 40% Latina y similares al de países norte-
de la población adulta mayor mascu- americanos y europeos. Sin embargo,
lina nunca se ha realizado un tamizaje como se mencionó en la sección
para cáncer de próstata mediante anterior, la utilización de servicios
examen sanguíneo. El 7% de esta po- preventivos relacionados con ciertos
blación desconoce si alguna vez le cánceres (exámenes de próstata,
han practicado dicho examen. La mi- mamografía y papanicolau) es muy
tad de ellos tampoco se ha realizado baja. Brenes-Camacho y Rosero-Bixby
la prueba rectal (cuadro 7.4). (sin publicar) muestran en su com-
paración que la utilización de estos
En cuanto a la población femenina, servicios es menos frecuente que en
un 10% de las mayores de 65 años en países norteamericanos, europeos e,
Costa Rica han utilizado terapia de incluso, latinoamericanos.
reemplazo hormonal (TRH). El 55% de
las usuarias de este tipo de terapia En este mismo artículo, los autores
tiene entre 65 y 69 años de edad. De encuentran que existen gradientes
igual forma, el uso de TRH es mayor socioeconómicos en la utilización de
en la GAM que en el resto del país: exámenes de la próstata, mamogra-
12% vs. 7% (cuadro 7.4). fías, y exámenes de audición, según
los cuales las personas con mayor
educación o mayor ingreso utilizan
Más de la mitad de las mujeres nun- más estos servicios que las personas
ca se ha realizado una mamografía de estratos socioeconómicos más
bajos. Un gradiente socioeconómi-
El tamizaje por mamografía, como co inverso se da con la vacunación
parte de los programas de preven- contra la gripe y contra el tétano,
ción y control del cáncer de mama, puesto que es más probable que las
reduce la mortalidad por este cáncer personas con menor educación es-
(Urban et al., 1994). Sin embargo, la tén vacunadas que las personas con
edad está asociada a un menor uso mayor educación.
de mamografías (Reyes-Ortiz et al.,
2006; Sánchez-Ayéndez et al., 2001; Estos hallazgos pueden ser interpre-
Burack et al., 1998). tados argumentando que el acceso
En Costa Rica, un 40% a servicios preventivos relacionados
de la población adulta El porcentaje de mujeres de 65 años con enfermedades cardiovascula-
mayor masculina nunca y más en Costa Rica que nunca se res e infecciosas es bastante alto,
se ha realizado un ha practicado una mamografía es pero puede haber problemas de
tamizaje para cáncer considerablemente alto (54%). El por- acceso en servicios relacionados
de próstata mediante centaje que manifiesta que nunca se con la detección de cáncer de
examen sanguíneo. El ha hecho un papanicolau es mucho próstata, mama, y cérvix (ya sea por
7% de esta población menor (17%). Según la normativa vi- limitaciones económicas, como por
desconoce si alguna vez gente para Costa Rica, toda mujer inadecuado acceso a la informa-
le han practicado dicho de veinte años y más que haya inicia- ción). En cuanto a estos, al profun-
examen. La mitad de ellos do relaciones sexuales coitales, debe dizar cuáles son los tipos de limita-
tampoco se ha realizado realizarse un papanicolau cada dos ciones al acceso a dichos servicios,
la prueba rectal. años (La Gaceta, 2006). se recomienda buscar más fuentes

128
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

de información y estudiar más de- Gasto de bolsillo por servicios


talladamente este tema. Desde el de salud como un indicador de
punto de vista anecdótico, vale la acceso
pena mencionar el caso denuncia-
do a la Defensoría de los Habitantes El sistema de salud costarricense es
de una ciudadana, a quien habían un sistema mixto en el que hay pro-
programado una mamografía y se veedores de servicios de salud tanto
la pospusieron un año (Defensoría públicos como privados. No obstan-
de los Habitantes, 2007). Si bien es te, el principal proveedor es una ins-
cierto, esta evidencia anecdótica titución pública: la CCSS. Esto es aún
no puede contrastarse con eviden- más cierto entre las personas adultas
cia estadística, permite resaltar la mayores costarricenses, dado que el
relevancia del tema. promedio de consultas en servicios
públicos es considerablemente ma-
yor que el promedio de consultas en
Las personas adultas mayores no ase- el sector privado (Méndez-Chacón
guradas por la CCSS utilizan menos et al., 2006). Entre las personas más
los servicios preventivos jóvenes, la media de consultas en
ambos sectores es muy similar.
Otro hallazgo de Brenes-Cama- El porcentaje de
cho y Rosero-Bixby (sin publicar) mujeres de 65 años y
es que la población adulta mayor El gasto de bolsillo en salud está más en Costa Rica que
no asegurada por la CCSS utiliza asociado con el nivel educativo nunca se ha realizado
menos los servicios preventivos. En una mamografía es
algunos casos, como las glicemias, Como lo muestra Méndez-Chacón et considerablemente alto
los exámenes de control de lípidos al. (2006) el ingreso disponible está po- (54%). El porcentaje
y el papanicolau, el porcentaje de sitivamente asociado con el pago de que manifiesta que
personas que los utiliza entre los no dinero por servicios de salud. En otras nunca se ha hecho un
asegurados es casi la mitad del por- palabras, la utilización de servicios pri- papanicolaou es mucho
centaje entre asegurados. vados de salud está determinada por menor (17%).

Cuadro 7.5: Porcentaje de personas adultas mayores que usan servicios preventivos de salud según
sexo, edad y área de residencia (2006)

Sexo Edad (en años) Área de residencia


Prueba Total
Hombres Mujeres 60 a 69 70 a 79 80 y más GAM Resto del país
Diagnóstico enfermedades crónicas
Medición presión arterial
93,1 89,5 96,4 91,0 95,8 94,3 93,6 92,5
< 1 año
Medición colesterol
78,7 71,6 85,1 74,8 83,2 83,3 80,9 76,1
< 1 año
Prueba diagnóstico
74,7 67,1 82,2 70,7 78,2 81,4 77,2 71,9
diabetes < 1 año
Medición densidad ósea
6,8 2,1 11,1 7,6 6,5 4,4 9,2 4,2
< 5 años
Diagnóstico audición y
vista
Examen de audición <
14,5 13,4 15,6 12,5 17,1 16,7 17,8 10,9
1 año
Examen de la vista < 1
33,5 28,0 38,5 32,8 37,4 27,9 38,0 28,5
año
Vacunas enfermedades
infecciosas
Vacuna gripe/influenza
49,2 46,8 51,4 34,8 66,0 66,6 48,6 49,9
< 1 año
Vacuna contra tétano <
46,7 47,2 46,2 43,7 50,9 48,9 47,1 46,2
5 años

Fuente: Chaves, et al., 2008 a partir de datos de CRELES.

129
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

el poder de compra de la persona. Si variables, no se encuentran diferencias


existiera igualdad de acceso a bienes por estado conyugal ni por analfabetis-
y a servicios médicos entre el sector pri- mo. No hay diferencias significativas por
vado y el sector público, se esperaría región (residentes en Gran Área Metro-
que, después de controlar por ingreso politana vs. residentes en otras regiones),
disponible (capacidad de compra) salvo en otros gastos en salud. Además,
no deberían de existir diferencias en la edad está positivamente asociada
el pago de dinero por estos bienes y únicamente con gasto privado en me-
servicios según el tipo de enfermedad dicamentos, sin embargo, las personas
que se tenga. Para estudiar si exis- pensionadas tienen una menor proba-
ten diferenciales, se utiliza el artículo bilidad de realizar gasto privado en me-
de Méndez-Chacón et al. (2006). Es dicamentos. Este último hallazgo llama
necesario hacer la salvedad de que la atención, pues se esperaría que este
estos autores definieron a las personas efecto fuera encontrado también en
adultas mayores como aquellas de 60 los otros rubros, puesto que los pensio-
años o más, en lugar de personas de nados o las pensionadas no solo cuen-
65 años o más. tan con el seguro de salud de la CCSS
sino, también, presumiblemente con
más disponibilidad de tiempo.
Las mujeres adultas mayores tienen
una mayor probabilidad de pagar
por servicios de salud Las personas adultas mayores con hi-
pertensión arterial y/o diabetes tienen
Se estimó la probabilidad de que se una menor probabilidad de gasto pri-
realice algún pago en los siguientes vado en medicamentos y en consultas
rubros: medicamentos, consultas, exá-
menes de laboratorio, hospitalizaciones Los diferenciales más notorios por
y otros gastos. Como introducción, es in- analizar son los asociados al tipo de
teresante notar que el pago de dinero enfermedad. Las personas hiperten-
es más frecuente para medicamentos sas tienen una menor probabilidad
y consultas médicas (servicios relativa- de gasto privado en medicamentos
mente más baratos), que para exáme- y en consultas que las no hipertensas,
nes de laboratorio y hospitalizaciones. mientras que las diabéticas también
tienen una menor probabilidad de
A modo de ejemplo, entre las personas gasto privado en medicamentos. Esto
adultas mayores, de quienes adquirie- puede indicar que el sector público
ron medicamentos, el 27% realizó algún brinda mayor acceso o facilidad de
gasto en dinero; entre quienes realizaron adquirir bienes y servicios relaciona-
una consulta en los últimos tres meses, el dos con la hipertensión y la diabetes.
15% realizó algún gasto en dinero; entre Como se mencionó en el capítulo 6,
quienes tuvieron que realizarse pruebas esto está altamente asociado con la
de diagnóstico, el 7% realizó algún gasto prioridad que le da el sistema de sa-
en dinero y, finalmente, entre quienes lud a estas dos enfermedades.
estuvieron hospitalizados, solo el 5% in-
currió en algún gasto en dinero. Las mu- Por el contrario, quienes padecen
jeres adultas mayores tienen una mayor hipercolesterolemia tienen mayor pro-
Existen gradientes probabilidad de pagar en dinero por babilidad de realizar un gasto privado
socioeconómicos medicamentos, hospitalizaciones, con- en medicamentos, hospitalizaciones y
en la utilización de sultas, exámenes de laboratorio y otros consultas que aquellas personas que
exámenes de la gastos médicos que los hombres. no sufren dicha enfermedad. Ade-
próstata, mamografías, y más, la población adulta mayor diag-
exámenes de audición, Aparte del ingreso, la población adul- nosticada con enfermedades pulmo-
según los cuales las ta mayor con seis años o más de instruc- nares muestra mayor probabilidad de
personas con mayor ción tiene significativamente mayor pro- desembolsar dinero para consulta pri-
educación o mayor babilidad de realizar un gasto en salud vada, y quienes padecen osteoporo-
ingreso utilizan más estos que las personas con menor educación. sis tienen una mayor probabilidad de
servicios que las personas Este efecto complementa los diferen- gastar dinero de su bolsillo en medi-
de estratos socio- ciales por nivel socioeconómico que ya camentos. Aunque no sea evidencia
económicos más bajos. eran esperados. Con respecto a otras directa, esto puede indicar que hay

130
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

mejor acceso y opciones de este tipo La mayoría de la población adulta


de servicios en el sector privado que mayor está satisfecha con los servi-
en el sector público. El énfasis que la cios de hospitalización
CCSS le concede la hipercolestero-
lemia, osteoporosis y enfermedades Para quienes estuvieron internados
pulmonares es menos predominante en un hospital (público o privado),
que el que se les concede a la hiper- se les consultó sobre el grado de sa-
tensión y la diabetes mellitus. tisfacción con la atención médica, la
atención de enfermería, los exámenes
de laboratorio, los exámenes especia-
les, los servicios radiológicos y el trata-
Satisfacción de las personas miento farmacológico, entre otros.
adultas mayores de los servicios
recibidos Los porcentajes de satisfacción
en todos los rubros son superiores al
Las personas adultas mayores se en- 70%. Ninguna de las personas adultas
cuentran satisfechas de los servicios mayores internadas en los hospitales
de consulta externa de los EBAIS privados calificó su grado de satisfac-
ción como “malo”; un 54%, en todos
Las personas adultas mayores inclui- los rubros consultados lo señaló como
das en la ENSA 2006 manifestaron estar “regular” y del resto su calificación es-
satisfechas con la consulta en el último tuvo entre “bueno” y “excelente”.
mes; un 17,2% la señaló como “excelen-
te”, un 65,8% como “buena”, un 3,9% Un 80% de la población adulta ma-
como “mala” y el resto como “regular”. yor internada en los hospitales de
la CCSS calificó su satisfacción con
Al analizar los resultados por lugar de la atención médica entre “buena”
la consulta, un 71,2% de las personas y “excelente”, comparado con un
que utilizaron el consultorio privado ma- 5,4% que la calificó como “mala”.
nifestaron que su grado de satisfacción
fue “bueno”, un 16,9% “excelente” y el Respecto a la atención de enferme-
resto “regular”; ninguna persona lo se- ría, un 76,2% de las personas adultas
ñalo como “malo”. mayores internadas en los hospitales
de la CCSS calificó su grado de satis-
En Costa Rica, un 75,7% de los adul- facción entre “buena” y “excelente”
tos y las adultas mayores dice asistir al y un 18,7% lo calificó como “mala”.
EBAIS, y un 67,6% de esta población
considera que la atención en los En cuanto a los exámenes de labora-
EBAIS es “buena”; aproximadamente, torio, exámenes especiales y servicios
un 18% considera la atención “regu- radiológicos, un 96,5% de las personas
lar” y menos de un 10% la considera adultas mayores internadas en los hos-
“mala” o “muy mala”. pitales de la CCSS calificó su grado de
satisfacción entre “buena” y “excelen-
Asimismo, al consultar aspectos te”; el resto lo calificó como “mala”. La utilización de servicios
referentes al recurso humano, los privados de salud está
porcentajes de satisfacción más Por último, al tratamiento farmacoló- determinada por el
altos corresponden a la confian- gico, un 91,4% de la población adulta poder de compra de la
za y a la seguridad en el médico mayor internada en los hospitales de persona.
y en el personal de enfermería. la CCSS calificó su grado de satisfac-
Los aspectos que recibieron ma- ción entre “buena” y “excelente” y un
yores porcentajes de calificación 3,5% lo calificaron como “malo”. Respecto a la atención
“mala” o “muy mala” son: la fa- de enfermería, un 76,2%
cilidad para conseguir la cita, la de las personas adultas
información recibida sobre la en- La mayor insatisfacción es el número mayores internadas en
fermedad, el trato del personal se- de personas por cuarto los hospitales de la CCSS
cretarial y el horario de atención. calificó su grado de
Alrededor de un 7%, en todos los En los hospitales, el porcentaje más satisfacción entre “buena”
aspectos señalaron su satisfacción alto de satisfacción fue el sistema de y “excelente” y un 18,7% lo
entre “mala” y “muy mala”. visitas. Después de este destacan, calificó como “mala”.

131
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

en orden de importancia, la confian- Actualmente, el Compromiso de


za y la seguridad en el personal, los gestión de la CCSS incluye, como
cuidados de los médicos y del per- criterios mínimos de atención para
sonal de enfermería. El aspecto que el Programa del Adulto mayor, los
recibió mayor insatisfacción en este siguientes:
grupo poblacional fue el número de
personas por cuarto. Otro aspecto • Valoración de agudeza visual y
que recibió los porcentajes más altos auditiva.
de insatisfacción es el trámite para
ingresar a los hospitales. Un 7% lo • Valoración del índice de masa
calificó como “malo” o “muy malo”; corporal (IMC).
además, la calidad de las comidas,
en el que un 5% de las personas adul- • Indicación de exámenes de la-
tas mayores la calificó como “mala” boratorio.
o “muy mala”.
• Valoración de riesgo.

• Plan de seguimiento.
Uso y acceso de los servicios de
salud según el prestatario de los Considerando la oferta básica de
servicios públicos servicios, así como los criterios míni-
mos de atención en el Programa de
El artículo 17 de la Ley Integral para Adulto mayor, se caracteriza el esta-
la persona adulta mayor (Ley 7935), do actual de la oferta.
establece que le corresponde al Es-
tado, por medio de sus instituciones,
promover y desarrollar “La atención Más de la mitad de las personas
integral en salud, mediante progra- adultas mayores que usan los servi-
mas de promoción, prevención, cu- cios son mujeres
ración y rehabilitación, que incluyan
como mínimo odontología, oftalmo- La información para responder
logía, audiología, geriatría y nutri- a esta pregunta la constituyen los
ción, para fomentar entre las perso- resultados de la evaluación del
nas adultas mayores estilos de vida Compromiso de gestión reporta-
saludables y autocuidado”. dos por la Caja Costarricense del
Seguro Social para varios años, así
La atención integral se ha concreta- como algunos datos de la Encues-
do en el primer nivel de la Caja Cos- ta de causas de consulta y del
tarricense del Seguro Social mediante egreso hospitalario desarrollados
la prestación de servicios básicos inte- por el Departamento de Estadísti-
grales brindados por el Equipo Básico ca de la CCSS.
de Atención Integral de Salud y un
equipo de apoyo. En este contexto, Los registros de la evaluación del
específicamente para el Programa Compromiso de gestión muestran
de Atención integral al adulto mayor, que la proporción de personas
el modelo de atención plantea una adultas mayores que usa de los
oferta básica que consiste en servicios de salud en el primer ni-
vel de atención de la CCSS (EBAIS
• Detección y control del enfermo y clínicas) ha venido en aumento,
crónico. ya que las consultas de primera
vez para este grupo etario pasan
• Detección precoz y seguimiento de 8,9%, en el 2004, a 10% en el
a grupos de riesgo. año 2006. Los datos evidencian
que más de la mitad de la pobla-
• Atención a la enfermedad. ción adulta mayor que consulta
son mujeres (58%).
• Rehabilitación básica.
Al igual que el volumen total de con-
• Atención odontológica. sultas en el primer nivel de atención,

132
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

Cuadro 7.6: Consultas de primera vez en el año, en el primer nivel de


atención de la CCSS

Programa de Atención
Año Total Mayores de 65 años
Integral AM
2004 2.156.872 193.117 127.156
2005 2.324.854 206.761 135.952
2006 2.273.291 228.164 158.236

Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Salud. Evaluación Compromiso de gestión 2004-2006.

Cuadro 7.7: Concentración de consultas de la población adulta mayor en


servicios de la CCSS, según región y año (2004-2006)

Año
Región
2004 2005 2006
Huetar Atlántica 3,9 4,2 4,3
Central Norte 4,6 4,2 4,2
Pacífico Central 4,4 4,6 4,1
Central Sur 3,8 3,7 3,8
Chorotega 3,5 4,0 3,7
Huetar Norte 4,0 4,1 3,3
Brunca 2,3 2,7 2,6
Total 3,9 3,9 3,8

Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Salud. Evaluación Compromiso de gestión 2004-2006

la cantidad de consultas por persona ¿Cómo es la cobertura de


en las personas mayores de 65 años atención integral a la persona
ha aumentado en los últimos años. adulta mayor por parte de la
Asimismo, el promedio de consultas CCSS?
por habitante en la población adulta
mayor (concentración) en los esta- La cobertura de atención integral en
blecimientos de la CCSS varía en- el Programa del Adulto Mayor de la
tre tres y cinco consultas en el año CCSS debe mejorar
(cuadro 7.6).
En todas las áreas de salud de la
CCSS, se debe brindar atención in-
El mayor número de consultas se re- tegral a la persona adulta mayor; sin
gistra en las regiones Huetar Atlántica, embargo, no toda la población de
Central Norte y Pacífico Central este grupo etario que accede a los
servicios en las Áreas de Salud son in-
Al comparar por región, la mayor cluidos en el Programa de Atención
concentración de consultas de la integral, lo que representa oportuni-
población adulta mayor, en el año dades perdidas de atención.
2006, se dio en la región Huetar
Atlántica (4,3 consultas), seguida A pesar de esa emisión, en general, el
por la Región Central Norte (4,2 con- acceso y el uso de los servicios de salud
sultas) y la Región Pacífico Central de la CCSS por parte de la población
(4,1 consultas). Asimismo, la menor adulta mayor ha venido creciendo y
concentración de consultas se dio esto se evidencia con el aumento en
en la Región Brunca, 2,6 consultas las coberturas de atención anual. La co-
en el año. (cuadro 7.7). Además, bertura global de personas mayores de
en todas las regiones, la concentra- 65 años residentes en el país, en el año
ción de las consultas de los hombres 2004, fue de 87,3%; en el 2005, 84,3% y,
(3,8) y las mujeres (4,0) fue muy pa- en el 2006, se atendió, en el nivel institu-
recida, con una leve tendencia a cional, un 90,84% de la población adulta
ser mayor la de las mujeres. mayor del país. No obstante, al evaluar

133
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

el cumplimiento de los criterios esta- Se incluye la compra externa que re-


blecidos en el Programa de Atención presenta los servicios no administrados
integral, estos reflejan que las cober- por la CCSS, donde la cobertura con
turas totales de atención integral en cumplimiento de todos los criterios de
el Programa del Adulto mayor han calidad es también cercana al 60%.
pasado de 59,51%, en el año 2004, a
61,52% en el 2006, cifras inferiores a lo En cuanto al cumplimiento individual
esperado. Dicho de otra forma, sola- de los criterios establecidos en las nor-
mente cerca del 61% reciben aten- mas de atención para este Programa,
ción integral (gráfico 7.1). los resultados muestran cumplimientos
altos, todos superiores al 94%, excepto
en el caso del plan de seguimiento en
El menor cumplimiento de los crite- el que el cumplimiento es de 91%.
rios de atención se da en la región
Huetar Atlántica Al analizar el cumplimiento de los cri-
terios de atención, en el nivel regional
Los resultados por región muestran se tiene que la región con más proble-
que, en los años 2004 y 2005, las co- mas es la Huetar Atlántica en lo que
berturas más altas las alcanzaron las se refiere a exámenes de laboratorio y
Áreas de Salud de las regiones Pa- plan de seguimiento. Para este último
cífico Central, Chorotega, Central criterio, también en la Región Choro-
Sur y Huetar Atlántica. La cobertura tega se evidencia un cumplimiento
más baja en estos años se dio en la menor al 90% (cuadro 7.8).
Región Huetar Norte. En la evalua-
ción de 2006, las mejores coberturas
totales y con cumplimiento de crite-
rios se dieron en la Región Brunca, la ¿Cómo es la utilización de los
cual, en los años anteriores, mostró servicios de consulta externa por
menores coberturas. parte de las personas adultas
mayores, según la CCSS?
En el 2006, las regiones con mayor
brecha entre la cobertura total y la Las principales causas de consulta
cobertura con cumplimiento de cri- externa son hipertensión arterial y
terios fueron la Huetar Atlántica y las diabetes
áreas de la Región Chorotega, mien-
tras que la que tiene menor brecha es En la última Encuesta de causas
la Región Central Sur (gráfico 7.2). de consulta, a cargo del Departa-
mento de Estadística de la Salud

Gráfico 7.1: Cobertura de atención integral a la población adulta mayor


realizada por la CCSS (2004-2006)

70
61,52
59,51
60 57,54
Porcentajes

52,25
49,12
50 Población
45,13 cubierta con el
programa de
40 atención
integral con
todos los
30 criterios

Población
20 cubierta con el
programa de
atención
10 integral con
algunos
criterios
0
2004 2005 2006

Año

Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Salud. Caja Costarricense de Seguro Social. Evalua-
ción Compromiso de gestión, 2004-2006.

134
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

de la CCSS, en el año 2002, se re- En esta encuesta, se registra que


gistró que para ese año, se dieron consultan más las mujeres que los hom-
9 446 828 consultas en la CCSS, de bres. Un 58,3% del total de las consul-
las cuales un 12,39% correspondió tas de las personas adultas mayores,
a personas mayores de 65 años de en el 2002, correspondió a mujeres.
edad. Este porcentaje ha aumenta-
do en el tiempo: en 1987, la consul- En el grupo de personas mayores de
ta de personas mayores de 65 años 65 años quienes acuden a consulta en
fue de 8,86%, en 1992 fue de 9,83% los centros de atención de la CCSS, el
y, en 1997, el dato fue 11,4%. 33% tiene edades entre 65 y 69 años,

Gráfico 7.2: Cobertura de atención integral a la población


adulta mayor por región (2006)

Región
Población cubierta con el programa de
atención integral con algunos criterios
Compra externa
Población cubierta con el programa de
atención integral con todos los criterios
Central Norte

Huetar Norte

Huetar
Atlántica

Metropolitana

Central Sur

Chorotega

Pacífico Central

Brunca

0 20 40 60 80 100
Porcentaje

Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Salud. Caja Costarricense de Seguro Social. Evalua-
ción Compromiso de gestión, 2004-2006.

Cuadro 7.8: Cumplimiento de los criterios de atención integral de la norma del Programa del Adulto Mayor
de la CCSS, según región (2006)

Valoración Plan de
Región HB/HTO Glicemia Orina
Auditiva Visual IMC Riesgo seguimiento

Número 3775 3776 3718 3782 3745 3748 3739 2411


Brunca 95,9 97,9 96,3 98,5 99,5 98,5 98,5 94,7
Huetar Norte 93,4 92,7 95,8 98,6 99,3 98,9 99,3 97,5
Central Norte 94,0 94,3 94,0 95,9 94,6 95,2 96,1 91,7
Pacífico Central 95,7 96,2 97,7 98,7 98,5 97,9 97,9 98,3
Central Sur 92,9 93,4 97,1 94,3 96,8 97,5 97,9 90,3
Chorotega 95,9 96,1 96,2 92,8 97,5 97,1 96,5 87,9
Huetar Atlántica 91,2 93,1 96,9 93,9 84,4 85,4 84,3 81,4
Total 94 94,5 96 95,6 96 96,2 96,4 91,2
HB= hemoglobina, HTO= hematocrito, IMC= índice de masa corporal
Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Salud. Evaluación Compromisos de gestión, 2006.

135
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

un 28,4 %, entre 70 y 74 años, un 19,8% un 13,5% fueron egresos de personas


entre 75 y 79 años, un 11% entre 80 y 84 mayores de 65 años.
años y el resto son mayores de 85 años.
Los resultados sobre la utilización de
Entre las principales causas de con- los servicios de hospitalización, por la
sulta de la población adulta mayor población adulta mayor, se presenta
se encuentra, en primer lugar, la hi- por separado para el hospital geriá-
pertensión arterial con un 15% de las trico, los hospitales psiquiátricos y el
consultas. Le siguen, en orden de resto de los hospitales, ya que los dos
importancia, la diabetes mellitus con primeros son hospitales especializa-
un 10,5% y como tercera causa de dos y su comportamiento en cuanto
consulta se tiene el control sin hallaz- a producción y días de estancia hos-
go metabólico (10,5%). El resto son pitalaria es muy diferente al resto de
consultas por causas menos frecuen- los hospitales de la CCSS.
tes como artropatías, cataratas, dor-
solumbopatías y gastritis, entre otras.

Por separado se registraron las con- Hospital Nacional de Geriatría


sultas por agresión; en general, para el y Gerontología Raúl Blanco
año 2002 se dieron un total de 54.814 Cervantes
consultas por agresión, de las cuales
un 5,94% corresponde a personas ma- Más de la mitad de las personas
yores de 65 años y el 4,48% son muje- adultas mayores que egresan son
res. Tanto en los hombres como en las mujeres mayores de 80 años
mujeres, las consultas con agresión se
dan en mayor proporción por aban- La CCSS cuenta con un hospital ge-
dono o por negligencia. riátrico especializado que disponen
de 140 camas de hospitalización. En el
año 2006, el 5,7% de los egresos de la
La mitad de la consulta externa se CCSS correspondió a ese hospital, de
atiende en los EBAIS los que un 16% egresó del servicio de
oftalmología y el resto, de geriatría.
Según el centro de atención se
observa que, en el primer nivel, se El 56% de quienes egresaron de este
atiende el 48,4% de consultas de la hospital en el año 2006, tenía más
población adulta mayor mientras de 80 años y la mayoría era mujeres
que, en los hospitales nacionales, las (55%) y un 15,2% egresó en condición
consultas de este grupo abarcan un de fallecido.
20,6% y, en tercer lugar, se encuentran
las clínicas con 16,8%. Tanto los hospi- La estancia promedio para los egre-
tales regionales como los periféricos sos de geriatría, en ese año, fue de
presentan porcentajes de consulta 20,55 días con una desviación están-
que no alcanzan el 8% para este gru- dar de 17,55 días y una mediana de
po poblacional. De este porcentaje 16 días. Los diagnósticos de egreso son
de personas adultas mayores que son muy variados. Los diez primeros diag-
atendidos en la consulta, un 62% es nósticos agrupan el 37,5% de los casos
asegurado directo, seguido por segu- y son: bronquitis no especificada (7,8%),
ro familiar con un 31%, y solamente un trastornos del sistema urinario no espe-
18% es asegurado por el Estado. cificado (6,9%), bronconeumonía no
especificada (6,0%), accidente vascu-
lar encefálico agudo no especificado
La utilización de servicios de hospi- como hemorrágico o isquémico (4,3%),
talización difiere según el hospital enfermedad isquémica crónica del
corazón no especificada (2,6%), sín-
Los egresos hospitalarios de las per- drome de inmovilidad (2,1%), diarrea
Los egresos hospitalarios sonas mayores representan un 13,5% y gastroenteritis (1,9%), enfermedad
de las personas mayores del total nacional. En el año 2006, aterosclerótica del corazón (1,9%), insu-
representan un 13,5% del los 29 hospitales de la CCSS produ- ficiencia cerebrovascular aguda (1,9%)
total nacional. jeron 326.582 egresos, de los cuales y úlcera de decúbito (1,9%).

136
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

Un 17,2% de los egresos de ese hospi- pterigión y el resto es muy variado y


tal fue sometido a una cirugía, de las agrupa menos del 10%. Entre los pro-
cuales el 94% fue ambulatoria. Asimis- cedimientos quirúrgicos se tiene que al
mo, de quienes permanecieron en el 78,7% se les realizó una facoemulsifica-
hospital, la estancia promedio fue de ción y aspiración de catarata, al 3,7%
tres días. El 81,3% de los diagnósticos se le realizó una gastrotomía percutá-
de egreso para este grupo fue cata- nea endoscópica y al 2,3% una extrac-
rata no especificada, un 2,5% fue ción extracapsular del cristalino.

Recuadro 7.1: El registro médico preciso es indispensable para la atención


integral de la salud de la persona adulta mayor: experiencia del Hospital
Nacional de Geriatría y Gerontología, Dr. Raúl Blanco Cervantes

Los registros médicos son una herramienta útil para mostrar la complejidad de la aten-
ción que se brinda en salud a las personas adultas mayores pero, dada la forma en
que se registran actualmente, su interpretación requiere especial atención, inclusive en
centros especializados.

El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes es un centro


nacional de referencia para la atención del grupo de personas adultas mayores. En co-
ordinación con la Universidad de Costa Rica, tiene la labor de formar médicos especialis-
tas en geriatría. Dicho centro ha logrado la construcción de un tabulado del diagnóstico
principal de egreso de la población adulta mayor atendida durante el año 2007. Se basa
en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10); esta muestra el diagnóstico
principal, el cual es solamente el primer diagnóstico registrado al egreso hospitalario de la
persona adulta mayor (tabla 7.1).

Tabla 7.1: Clasificación agrupada del diagnóstico principal de egreso


hospitalario, Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (2007)

Grupo del diagnóstico principal


Frecuencia Porcentaje
de egreso
Enfermedades del sistema circulatorio 637 24
Enfermedades del sistema respiratorio 469 18
Enfermedades del ojo y sus anexos 441 17
Enfermedades del sistema genitourinario 182 7
Enfermedades del sistema digestivo 159 6
Enfermedades endocrinas, nutriciona-
109 4
les y metabólicas
Enfermedades del sistema muscular y
96 4
del tejido conjuntivo
Tumores y neoplasia 94 4
Enfermedades del sistema nervioso 91 3
Otras 378 14
Total 2656 100

Fuente: Sistema de Registros Médicos, Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

Considerando esta clasificación, las causas registradas son similares a las autorreportadas
por las personas adultas mayores como causa de consulta o morbilidad. En esta figuran, en
el primer puesto, las enfermedades del sistema circulatorio dentro de las que se incluye la
hipertensión arterial. No obstante, al considerar los otros diagnósticos, la evidencia cambia.

Cada egreso hospitalario cuenta con espacio para registrar seis diagnósticos y es usual
encontrar, al menos, cuatro para cada persona egresada. Este detalle causa una gran
cantidad de información sea imposible de documentar si se utiliza solo el diagnóstico
registrado como principal.

137
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

En la tabla 7.2 se muestran todos los diagnósticos registrados al final del internamiento de los
y las pacientes del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, independientemente de su
orden de anotación.

Tabla 7.2: Frecuencia del registro completo de diagnósticos de egreso hospi-


talario, Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (2007)

Diagnóstico Registros Porcentaje


Hipertensión arterial 693 7
Diabetes mellitus 550 5
Síndrome de inmovilización 476 5
Infección de las vías urinarias 428 4
Cataratas 394 4
Desnutrición 336 3
Cardiopatía 284 3
Neumonía 284 3
Infecciones no especificadas 234 2
Enfermedad vascular cerebral 201 2
Otras 6.513 63
Total 10.393 100

Fuente: Sistema de Registros Médicos, Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

Este método es válido siempre que una persona adulta mayor presente tanto el primero
como el sexto de los diagnósticos registrados. Aunque enfermedades de alta prevalencia
siguen ocupando los primeros lugares, se logra demostrar la aparición de nuevas entidades
de gran utilidad en la atención de esta población, entre ellas la inmovilidad, las infecciones,
la desnutrición y la enfermedad vascular cerebral. Es decir, empezamos a ver diversos diag-
nósticos específicos de pacientes considerados/as como “geriátricos/as”, o sea, personas
adultas mayores con múltiples diagnósticos activos, quienes podrían presentar, además, pro-
blemas cognitivos y sociales, entre otros.

Adicionalmente al análisis anterior, se registraran los diagnósticos agrupando los que se con-
sideran “del mismo origen”; por ejemplo, un registrador puede digitar hemiplejia (G819),
accidente vascular cerebral isquémico (I678) e infarto cerebral (I631) con códigos diferen-
tes. No obstante, esta información debería haber sido registrada como una misma entidad
conocida; en este caso, como accidente vascular cerebral.

Si se tabulan los primeros 50 diagnósticos por orden de frecuencia y se agrupan con sus “sinóni-
mos” se logra una mejor aproximación al perfil de atención de este centro de salud (Tabla 7.3).

Al comparar este último tabulado con los anteriores, se logra evidenciar la complejidad intrín-
seca del sistema de registros de diagnósticos médicos. Ante lo vasto de la terminología médi-
ca, se presentan variaciones dentro de este sistema que no guardan relación con un evento
de enfermedad en el caso de cada individuo y, por tanto, dificultan la interpretación.

Con este dato como guía, comprendemos que existen enfermedades crónicas de alta pre-
valencia como la diabetes y la hipertensión en esta población, pero su repercusión se podría
ver maximizada al utilizar los registros médicos de forma parcial, por ejemplo, haciendo uso
solamente del diagnóstico principal.

138
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

Tabla 7.3: Frecuencia del registro completo de diagnósticos de egreso hos-


pitalario, modificado según mismo origen, Hospital Nacional de Geriatría y
Gerontología (2007)

Diagnósticos Frecuencia Porcentaje

Enfermedades infecciosas 1.617 16

Enfermedad vascular cerebral 881 8

Enfermedades cardiacas 722 7

Hipertensión arterial 693 7


Trastornos de la movilidad
635 6
(Inmovilidad)
Diabetes mellitus 550 5

Demencia 513 5
Cataratas 394 4

Desnutrición 388 4

Enfermedad gastrointestinal 204 2

Tumores malignos 161 2


Anemia 157 2

Trastorno de la marcha 145 1

Hipotiroidismo 133 1
Depresión 133 1
Insuficiencia renal 96 1
Síndrome de maltrato, negli-
80 1
gencia y abandono

Enfermedad de Parkinson 71 1

Hiperplasia de la próstata 61 1
Delirio 60 1
Otros 2.699 26
Total 10.393 100

Fuente: Sistema de Registros Médicos, Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

Se evidencian, en la tabla 7.3, otras entidades que, en cuanto al sistema de salud, gas-
tos de atención y morbilidad, interaccionan de forma compleja en cada individuo y le
hacen más susceptible a la pérdida de su funcionalidad y su independencia.

La atención en salud de este grupo poblacional específico debe ser diseñada, enton-
ces, para comprender de forma integral enfermedades en múltiples niveles de aso-
ciación. Esta asociación de enfermedades es, en gran parte, responsable de la mayor
dificultad terapéutica planteada por la población adulta mayor, inclusive en el caso
de los procesos infecciosos.

Se plantea, entonces, la necesidad de comprender y de tratar tanto las enfermedades más


prevalentes, como las complicaciones crónicas e interacciones con el entorno.

139
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Hospitales psiquiátricos biliar sin colecistitis (4,7%), hernia inguinal


unilateral (4,4%), fractura pertrocanteri-
La CCSS cuenta con dos hospitales na (4,4%), tumor maligno de la próstata
psiquiátricos, de los cuales, en el año (2,7%), catarata no especificada (2,1%),
2006, egresaron 355 personas adultas diabetes mellitus no insulinodependiente
mayores, 333 en el Hospital Nacional (2,2%), gonartrosis no especificada (1,6%)
Psiquiátrico y 22 en el hospital Cha- y tumor maligno de mama (1,9%).
cón Paut. En el Hospital Nacional Psi-
quiátrico dos de las personas adultas Un 42,8% (17.667) de los egresos de
mayores que egresaron tenían más personas adultas mayores en estos hos-
de 20 años de estar en el centro; de pitales fue sometido a una cirugía, de
estas una egresó fallecida; asimismo, las cuales el 35,1% fue ambulatoria. Asi-
siete personas adultas mayores que mismo, de quienes permanecieron en
egresaron tenían más de tres años el hospital, la estancia promedio fue de
de estar en este hospital (tres egresa- diez días y el procedimiento realizado
ron fallecidas). El resto de los egresos consistió en prostactectomía transuretral
tenían, en promedio, 39 días de estar (6,7%), reducción abierta de fractura
internadas en este centro. con fijación interna (6,1%), colecistec-
tomía (4,9%), colecistectomía laparos-
En el hospital Chacón Paut, dos cópica (3,4%), reparación unilateral de
pacientes que egresaron tenían más hernia inguinal (3%) y reducción cerrada
de dos años de estar internados y el de fractura con fijación interna (2,3%). El
resto tenía, en promedio, 64 días de resto es muy variado y cada procedi-
estancia en este hospital. miento se ejecutó en menos de un 2%.

Para el servicio de cirugía ambula-


toria, el 56,2% de los diagnósticos de
Resto de los hospitales egreso fue catarata no especificada,
seguida por pterigión (4,3%) y her-
El 67,3% de los egresos hospitala- nia inguinal no especificada (2,3%).
rios de personas adultas mayores es El resto fue muy variado y cada diag-
atendido en hospitales nacionales nóstico se presenta en menos de un
o regionales. Un 12,3% egresó del 2% de los casos.
hospital San Juan de Dios, un 12,3%
del hospital México y un 11,3% del De los que no fueron sometidos a una
hospital Calderón Guardia. Los re- intervención quirúrgica, su principal diag-
gionales, hospital Max Peralta, hospi- nóstico de egreso fue bronquitis no es-
tal Monseñor Sanabria y hospital San pecificada (5,4%), trastornos del sistema
Rafael de Alajuela cada uno tuvo un urinario no especificado (3,2%), bronco-
6% de los egresos de esta población. neumonía no especificada (3,1%), en-
fermedad cardiaca hipertensiva (2,3%),
Solamente el 29,3% del grupo de enfermedad isquémica crónica del co-
personas adultas mayores que egresó razón no especificada (2,2%), enferme-
en estos hospitales son mayores de 80 dad arteriosclerótica del corazón (2,2%),
años, un 49,6% son mujeres y un 8,1% angina de pecho (2,1%); el resto de los
egresó en condición de fallecida. La diagnósticos agrupa, cada uno, menos
estancia promedio en estos hospitales del 2% de los casos.
es de ocho días, con una desviación
estándar de 11,46 días y una mediana
de cinco días. Se debe destacar que,
en el hospital San Juan de Dios, el pro- Control de las enfermedades
medio de estancia fue de 12,47 días, crónicas en la persona adulta
con una desviación estándar de 21,49 mayor atendida en la CCSS
días y una mediana de ocho días.
El 67,3% de los egresos Hipertensión arterial
hospitalarios de personas Los 10 primeros diagnósticos de egreso
adultas mayores es que agrupan el 35,3% son: hiperplasia En general, las personas hipertensas,
atendido en hospitales de la próstata (6,6%), fractura del cuello con edades mayores a 65 años, están
nacionales o regionales. de fémur (5,4%), cálculo de la vesícula menos controladas que el resto de la

140
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

población hipertensa usuaria de los en un 100%. De esta forma, el grupo


servicios de salud de la CCSS. Con- de personas hipertensas mayores de
siderando los datos de prevalencia 65 años resultó con mayor grado de
de hipertensión arterial del proyecto riesgo C que el resto de las personas hi-
CRELES, únicos de carácter nacional y pertensas; asimismo, quienes accedan
representativo, la hipertensión arterial al II nivel de atención tienen mayor ries-
se presenta como el problema de sa- go, lo cual es de esperar pues se refiere
lud más prevalente en este grupo de a este nivel de atención toda persona
población. La CCSS no ha definido la que no puede ser atendida en el primer
prevalencia actual de hipertensión en nivel debido a las complicaciones de su
la población general y, por tanto, tam- patología, por lo que requiere la atención
poco en la población adulta mayor. de un especialista (cuadro 7.9).

Según Compromiso de gestión 2006- En cuanto a los otros criterios evalua-


2007, de todas las personas con hiper- dos en el primer nivel de atención, to-
tensión que accedan a los servicios de dos superan el 90% de cumplimiento,
salud de la CCSS, al menos el 80% debe excepto la indicación del electrocar-
ser atendida con el cumplimiento de diograma (EKG), lo cual podría ser pro-
los criterios que establecen las Normas ducto de la falta de recurso material o
de atención integral, a saber, clasifi- humano por parte de las Áreas de Sa-
cación de riesgo, toma de presión ar- lud para hacerlo posible (cuadro 7.9).
terial, valoración e interpretación del
IMC, electrocardiograma y realización En el segundo nivel de atención, el
de pruebas de laboratorio. cumplimiento de los otros criterios, la in-
dicación de pruebas de laboratorio y
Entre los criterios valorados, la clasi- gabinete superan el 95% en el grupo de
ficación de riesgo permite identificar personas adultas mayores (cuadro 7.10).
otros factores presentes que le pueden
ocasionar complicaciones a su enfer- Adicional al cumplimiento de crite-
medad. Estos factores modifican, de rios señalados, se analizaron las cifras
manera independiente, el riesgo de de- de la última toma de presión arterial
sarrollo de enfermedad cardiovascular del año que se anotó en el expedien-
y su presencia o ausencia se determi- te médico. Estos datos se compara-
na durante la evaluación de rutina de ron con los estándares de normalidad
pacientes hipertensos/as. Con base en
estos factores, se categoriza la persona Cuadro 7.9: Cumplimiento de
hipertensa según el riesgo: criterios de atención a la persona
adulta mayor con hipertensión arterial
A- no tiene factores de riesgo. en el I nivel de atención de la CCSS,
según región (2006) (Porcentajes)
B- tiene al menos un factor de riesgo.
Grupo de edad
Criterio Total
C- cuando tiene daño a órgano blan- 20-64 65 y más
co o enfermedad cardiovascular. N 2.375 1.430 3.805
Clasificación
Los resultados de la evaluación eviden- de riesgo
100,0 100,0 100,0
cian que, en el primer nivel de atención,
Fondo de ojo 91,9 93,0 92,1
de los 3.805 expedientes revisados, el
37,5% corresponde a personas mayo- Electrocar-
diograma 89,6 85,3 88,7
res de 65 años. En el segundo nivel de (EKG)
atención, de los 460 expedientes re- En general, las personas
Glicemia 93,1 93,5 93,4
visados, el 49,1% se refiere a personas hipertensas, con edades
Perfil lipídico 93,2 93,6 93,5
mayores de 65 años. mayores a 65 años,
Orina 93,4 94,1 93,8 están menos controladas
Para este grupo de población, los re- Creatinina 92,8 92,6 93,0 que el resto de la
sultados de la evaluación del Compro- población hipertensa
miso de Gestión muestran que la cla- Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Sa- usuaria de los servicios
sificación de riesgo, tanto en el primer lud. Evaluación Compromisos de Gestión, 2006. de salud de la CCSS.
nivel como en el segundo, se cumplió

141
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Cuadro 7.10: Cumplimiento de crite- En el nivel regional, en el primer nivel


rios de atención a la persona adulta de atención, la Región Huetar Norte
mayor con hipertensión arterial en resultó con el mayor porcentaje de
el II nivel de atención de la CCSS, personas adultas mayores, quienes
según región (2006) (Porcentajes) tienen cifras de presión arterial norma-
les; mientras, la región Brunca obtuvo
Grupo de edad el menor porcentaje. En el segundo
Criterio Total
20-64 65 y más nivel, el comportamiento es similar,
siendo las personas adultas mayores
N 234 226 460
quienes muestran menor control de la
Clasificación
de riesgo
100 100 100 hipertensión arterial.
Orina 97,3 98,2 93,7
Control de la diabetes mellitus
Electrocar-
diograma 90,9 94,9 92,9
(EKG)
Las personas con diabetes mellitus,
mayores de 65 años, están mejor
Perfil lipídico 97,6 97,7 97
controladas que el grupo de las per-
Creatinina 96,0 96,8 96 sonas menores de 65 años. Los resul-
Glicemia en tados del proyecto CRELES muestran
97,7 97,7 97,7
ayunas que, en Costa Rica, un 20,8% de la
población adulta mayor es diabética
Fuente: Dirección de Compra de Servicios de Sa- y, además, esta enfermedad es más
lud. Evaluación Compromisos de Gestión, 2006. prevalente entre las mujeres (23,3%)
que entre los hombres (17,9%).
establecidos en las Guías instituciona-
les de la CCSS (CCSS, 2002), con el fin Para conocer el control glicémico
de valorar el grado de control de las de la persona diabética, se ha de-
personas que padecen hipertensión mostrado que la hemoglobina gli-
y que son atendidas en la CCSS. Los cosilada (HbA1c) es la mejor prueba
estándares señalan como valores disponible, ya que proporciona un
normales, para la presión arterial, los panorama promedio de la glicemia
siguientes: para los últimos dos o tres meses. Esta
prueba permite intensificar oportuna-
• Valores inferiores a 140/90 mmHg en mente el control de la diabetes melli-
pacientes sin patología de fondo. tus, así como estratificar pacientes en
categorías de riesgo para desarrollar
• Valores inferiores a 130/85 mmHg complicaciones cardiovasculares,
en pacientes con insuficiencia re- identificando los casos que requieran
nal o insuficiencia cardiaca. atención especial”(CCSS, 2006).

• Valores inferiores a 130/80 mmHg Según el proyecto CRELES, del


en pacientes diabéticos. grupo de adultos mayores con diez
años o menos de padecer la enfer-
Teniendo como base los datos de medad, un 73,6% tiene HbA1c <= 7
4.171 expedientes (97% de la muestra comparado con un 44,7% en el gru-
para I y II nivel), de los cuales 1.616 po que tiene más de diez años con
pertenecían a personas mayores de la enfermedad. Esto indica que las
65 años (39%), los resultados eviden- personas adultas mayores con me-
cian que las personas hipertensas nos tiempo de padecer diabetes
con edades mayores a 65 años, en presentan mejor control.
general, están menos controladas
que el resto de la población hiper- Al relacionar el grado de control con
tensa usuaria de los servicios de salud el uso de medicamentos, un 60% de
Las personas con de la CCSS. El 41,2% de las personas quienes utilizan medicamentos, pas-
diabetes mellitus, mayores hipertensas mayores de 65 años tiene tillas o insulina, están bajo control. Si
de 65 años, están mejor sus presiones arteriales dentro de los se observa el grado de control según
controlados que el grupo rangos normales, comparada con un el sexo de la persona adulta mayor,
de las personas menores 52,2% de quienes padecen de hiper- se logran resultados muy similares: un
de 65 años. tensión y son menores de 65 años. 61% de los hombres y un 63% de las

142
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

mujeres con diabetes mellitus tienen En el segundo nivel, se observa el


HbA1c iguales o menores a 7. Ade- mismo comportamiento: alrededor
más, la población adulta mayor con del 48% de las personas adultas ma-
diabetes mellitus que señaló también ser yores tiene niveles de hemoglobina
hipertensa, un 63% tiene HbA1c <= 7. glicosilada menor o igual a 7 compa-
rado con un 34% del grupo con eda-
Para el año 2006, en la evaluación des menores de 65 años.
del Compromiso de gestión se revisa-
ron en el primer nivel de atención, 3.156 Además, se tiene que los y las
expedientes de personas con diabetes pacientes del primer nivel presen-
mellitus, de los cuales 1.759 (55,7%) co- tan niveles de hemoglobina glico-
rresponden a personas mayores de 65 silada dentro de límites normales,
años. En el segundo nivel de atención, en mayor cantidad que las perso-
se revisaron 473 expedientes de los nas del segundo nivel, lo que es
cuales un 63% corresponde a personas esperable dada la condición más
mayores de 65 años. complicada de su patología que,
a su vez, justifica su atención en el
Los resultados de la evaluación 2006 segundo nivel.
muestran que el grupo de personas
mayores de 65 años con diabetes me- Al comparar los resultados por sexo,
llitus, está mejor controlado que el gru- se determina que el grado de con-
po de los menores de 65 años. Un 54% trol entre los hombres y las mujeres
de los expedientes que corresponde a mayores de 65 años es muy similar.
personas adultas mayores tiene niveles En el ámbito nacional, de la muestra
de hemoglobina glicosilada menor a revisada, alrededor del 39%, tanto los
7, comparado con un 45% de los ex- hombres como las mujeres, tiene sus
pedientes correspondientes al grupo hemoglobinas glicosiladas dentro de
de personas menores de 65 años. los rangos de normalidad.

143
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Anexos

Anexo 1: Definiciones relacionadas con el capítulo “Uso y acceso a los ser-


vicios de salud”

1. Cobertura total: indicador utilizado en el Compromiso de gestión para


medir el acceso de la población a los servicios de salud. Matemática-
mente, se define como el cociente entre las consultas de primera vez y
la población meta del programa. Para el Programa del Adulto mayor, su
fórmula de cálculo es:

Donde: CT = A
B

CT= Cobertura total.

A= Total de personas de 65 años y más atendidas por primera vez durante


el año.

B= Total de personas de 65 años y más de la pirámide poblacional del


área de salud.

2. Cobertura con cumplimiento de criterios: es el producto resultante de


multiplicar la cobertura total por IC.

Donde: CT = CT * IC

CT= Cobertura con cumplimiento de criterios.

CT= Cobertura total.

CT= Índice de cumplimiento de criterios. Se define como la proporción de


expedientes revisados que cumplen con todos los criterios de las Nor-
mas de atención integral.

3. Criterios de cumplimiento en el Programa de Atención a las personas con


hipertensión arterial:

• Toma de presión arterial: se evalúa que esté el registro de la presión sistóli-


ca y diastólica en cada consulta.

• Clasificación de riesgo: se refiere a la clasificación de riesgo cardiovascu-


lar el cual está determinado no solo por el nivel de la presión arterial sino,
también, por la presencia o la ausencia de daño a órgano blanco, o de
otros factores de riesgo tales como fumar, dislipidemia o diabetes mellitus,
entre otros.

• Valoración e interpretación del estado nutricional: clasificación según el ín-


dice de masa corporal.

• Electrocardiograma: indicación y valoración del ECG o la valoración de


este si ya fue solicitado por otro médico en el año.

• Indicación e interpretación de pruebas de laboratorio: examen general


de orina, creatinina plasmática, glicemia en ayunas y perfil de lípidos (co-
lesterol total, HDL-colesterol, LDL-colesterol y triglicéridos).

144
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

4. Consulta externa: es el servicio donde ocurre la atención de salud pro-


porcionada por un profesional calificado a una persona no hospitalizada
(Moya, 2000: 129).

5. Compromiso de gestión: es el instrumento legal y técnico que establece


un convenio entre “Comprador” y “Proveedor”, en el que se definen los
objetivos y las metas de salud por alcanzar con criterios de calidad y
oportunidad, y asigna los recursos financieros en función de las necesi-
dades de salud de la población para el período correspondiente (Docu-
mento Compromiso de gestión, artículo tercero).

6. Consulta de primera vez en el año: es la que hace el/la paciente por primera
vez en el año de estudio. El total de consultas de primera vez da el número de
personas o de pacientes que consultó en el año (Moya, 2000: 112).

7. Concentración de consultas: este indicador se refiere al número de ve-


ces que acuden los y las pacientes a consulta durante el año; matemáti-
camente, es el cociente entre las consultas subsecuentes y las consultas
de primera vez.

8. EBAIS (Equipo Básico de Atención Integral en Salud): se refiere al equipo


integrado por un médico, una enfermera, un técnico en farmacia, un
técnico de atención primaria (ATAP) y un asistente de registros médicos
quienes laboran en un centro de atención de primer nivel.

9. Egreso hospitalario: es el retiro de un o una paciente de los servicios de


internamiento de un hospital. Puede ser por alta o por defunción (Moya,
2000:92).

10. Equipo de apoyo: se refiere a las disciplinas que forman el Área de Salud
para una atención integral de la salud como, por ejemplo, Psicología,
Trabajo Social , Odontología, etc.

Anexo 2: Fuentes de datos

Para el desarrollo de este apartado se utilizaron las siguientes fuentes de datos:

1. Proyecto CRELES Costa Rica. Encuesta de longevidad y envejecimiento


saludable. Este es un estudio longitudinal en ejecución basado en una
muestra representativa del país de 3.000 personas mayores de 60 años y
residentes en Costa Rica en el año 2000. Los resultados utilizados son, en
su mayoría, los correspondientes a 1.999 personas mayores de 65 años
residentes en el país. CRELES contiene una batería de preguntas específi-
cas para medir el acceso y el uso de los servicios de salud por parte de la
población adulta mayor. Se pregunta sobre frecuencia de consultas en
los últimos tres meses, tiempo transcurrido desde la última consulta, lugar
de la última consulta, personal que lo atendió, tiempo que tardó para
trasladarse de la casa al centro de atención, tiempo de espera para la
atención de la consulta. Asimismo, se pregunta por las hospitalizaciones
en los últimos 12 meses, lugar de la hospitalización, días de internamiento,
razón del internamiento, tiempo de espera para la cirugía.

2. Evaluación del Compromiso de gestión del año 2006. Esta es una etapa de-
terminante del Compromiso de gestión y se aplica anualmente con el pro-
pósito de verificar el cumplimiento de las condiciones pactadas por cada
proveedor. En el primer nivel de atención, el aspecto más significativo en
la evaluación del compromiso de gestión lo constituyen las coberturas de
atención integral, las cuales permiten conocer el acceso de la población

145
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

a los centros de salud y la capacidad instalada de cada proveedor para


dar el servicio. En los hospitales, es fundamental evaluar la producción de
egresos y las consultas, así como algunos indicadores definidos para medir
la calidad de la atención brindada a los usuarios del servicio.

La evaluación del Compromiso de gestión se ejecuta mediante la visita de


un equipo evaluador a todas y cada una de las Áreas de Salud y hospitales
de la CCSS: 134 proveedores de salud. Para esto, se desarrollan entradas
de datos en los programas Excel y Access, útiles para verificar, indicador
por indicador, las metas pactadas por cada proveedor. En las Áreas de
Salud se evalúan las coberturas de atención en los diferentes Programas
de Atención integral, a saber: niño, adolescente, mujer, adulto/a y perso-
na adulta mayor. En cada programa, además, mediante un muestreo de
expedientes se evalúa el cumplimiento de los criterios de atención que
establecen las normas de atención para cada programa.

La selección de la muestra se hace con un procedimiento probabilístico


mediante la aplicación de un muestreo de conglomerados desiguales con
submuestreo y asignación proporcional. En cada Área de Salud se selec-
cionan primero dos sectores aleatoriamente y, en cada sector, la muestra
se distribuye en forma proporcional al total de consultas del Programa. La
selección de los expedientes por programa en cada sector se hace utili-
zando un muestreo sistemático.

3. Encuesta nacional en salud en Costa Rica 2006 (ENSA-2006). Esta encuesta


fue desarrollada por la Universidad de Costa Rica en el 2006, con el propó-
sito de colaborar para mejorar la información en salud generada por los
registros estadísticos y los sistemas de vigilancia epidemiológica.

La cobertura de la encuesta es nacional. El diseño muestral utilizado fue


un diseño probabilístico de áreas: bietápico con reemplazo donde la uni-
dad última de selección fue la vivienda y la unidad de observación fueron
todas las personas residentes habituales o permanentes de la vivienda se-
leccionada al momento de la entrevista.

El tamaño de la muestra fue de 2004 hogares y el nivel de confianza de


95%; el error estimado para el conjunto de la muestra fue de ± 2,19%.

La unidad de análisis es el hogar particular, entendiéndose por hogar a la


persona sola o grupo de personas, con vínculos familiares o sin ellos, que
residen habitualmente en una vivienda individual y atienden sus necesida-
des vitales sujetas a un presupuesto común.

Esta encuesta incluye una batería de preguntas acerca de la utilización


de los servicios de salud y sus características, percepción y satisfacción
con los servicios médicos, autopercepción sobre el estado de salud del
entrevistado, frecuencia de consultas en el último mes, lugar de la última
consulta, personal que lo atendió, tiempo de espera para la atención de
la consulta y razón de la consulta. También se pregunta por las hospitaliza-
ciones en los últimos 12 meses, lugar de la hospitalización, días de interna-
miento, razón del internamiento, tiempo de espera para la cirugía.

4. Encuesta nacional de ingresos y gastos 2004 (ENIG-2004). Es una encuesta


de hogares desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, a
partir de una muestra de 5 520 viviendas que albergan a 15.638 personas.
La encuesta utiliza un muestreo probabilístico que permitió la inferencia al
conjunto de hogares de Costa Rica en el año 2004. La muestra se selec-
cionó utilizando un procedimiento bietápico estratificado y replicado de
áreas. La tasa de respuesta fue del 85%.

146
Capítulo 7 Uso y acceso a los servicios de salud

Esta encuesta incluye una batería de preguntas sobre salud; interroga so-
bre uso de servicios de salud en los últimos 12 meses, lugar de la consulta,
número de consultas y, también, por las hospitalizaciones en los últimos 12
meses, lugar de la hospitalización y días de internamiento.

5. Encuesta de causas de consulta. La CCSS realiza cada cinco años una


encuesta para recoger los datos básicos de las personas que acuden a la
Consulta Externa de los servicios de salud que ofrecen sus Áreas de Salud
y los hospitales. En este documento se usan los resultados de la última en-
cuesta en el 2002 por el Departamento de Estadística de la CCSS (DES); su
propósito es conocer las características de los usuarios de los servicios de
consulta externa que son la fuente de información complementaria para
describir mejor el estado de salud de la población. En ella participan todos
los servicios de atención de salud a las personas de la CCSS.

La encuesta se llevó a cabo durante una semana tomando en cuenta


todas y cada una de las personas que demandaron el servicio durante
ese período; de manera que la programación de actividades por día de
la semana se refleja correctamente en sus resultados, y se puede conocer
su distribución por programa, sexo y edad; tanto para las áreas del primer
nivel de atención, como para los hospitales. (http://www.ccss.sa.cr/ger-
med/dis/diess/diess.htm, CCSS visitado en octubre 2006).

La recolección de los datos se llevó a cabo entre el 18 y el 24 de junio de


2002, ambos inclusive; en ella participaron todos los centros de atención
de salud de la institución, desde los servicios de Consulta Externa for-
malmente constituidos en los hospitales, hasta las consultas que dan los
médicos generales del primer nivel de atención. Se tomaron los datos de
165.450 personas que asistieron a la consulta durante ese período.

6. Egreso hospitalario. Este se refiere al registro continuo de los hospitales en


cuanto a las hospitalizaciones y sus egresos. La boleta del egreso registra
datos de la persona hospitalizada referentes a sus características persona-
les, sexo, edad, estado civil y lugar de residencia.

Además, se registran los días de estancia hospitalaria, el servicio hospitala-


rio, el diagnóstico de egreso y la condición de salida (fallecido o no).

147
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Los siguientes estudios fueron preparados para este capítulo:

• Chávez Pérez, Olga, León Solís, Miriam y Guzmán. (2008). Uso y accesibili-
dad de los servicios de salud. Dirección de Compras, Caja Costarricense
del Seguro Social. Documento preparado para el I Informe estado de si-
tuación de la persona adulta mayor en Costa Rica, UCR/ CONAPAM.

En los talleres sobre este tema participaron:

• Patricia Allen Flores (INCIENSA), Mayra Cartín B.(UCR), Olga Chaves Pé-
rez (CCSS), Andrea Collado (UCR), Adrián Díaz (MEP), Roberto del Águila
V.(OPS-OMS), Zaida Esquivel, Xinia Fernández (UCR), Giselle García (UCR),
Erick Hess (MIVAH) Miriam León Solís (CCSS), Wei Wei Lu Chen (CONAPAM),
Karen Masís Fernández (UCR), Andrea Milla (MIVAH), Guido Miranda Gutié-
rrez (UNED), Cleidy Monge (Ministerio de Salud), Marisol Rapso (PIAM-UCR),
Arodys Robles (UCR), Melissa Rodríguez, Rodolfo Rojas (CONAPAM), Luis
Bernardo Sáenz y Carolina Santamaría.

El recuadro 7.1: El registro médico preciso es indispensable para la atención inte-


gral de la salud de la persona adulta mayor: experiencia del Hospital Nacional
de Geriatría y Gerontología, Dr. Raúl Blanco Cervantes, fue preparado por

• Alberto Cubero Mata y Fernando Morales Martínez

Se agradecen los comentarios de

• Alberto Cubero Mata y Vilma García.

La edición del capítulo estuvo a cargo de

• Xinia Fernández y Gilbert Brenes.

148
Capítulo 8
Oportunidades de
participación
La participación social de las personas adultas ma- la participación relacionada con el ámbito educativo
yores genera beneficios relacionados con la oportu- (Esquivel, 2007; Méndez y Cruz, 2007; González, 2008).
nidad de compartir en espacios distintos al ámbito
familiar, con la posibilidad de contar con una red de En torno a la educación se consolidan algunas
apoyo para sobrellevar las situaciones difíciles que de las principales formas de participación de las
se viven cotidianamente y, con el fortalecimiento personas adultas mayores. Según Méndez y Cruz
de los vínculos de cooperación y solidaridad entre (2007), las áreas de interés se centran en aspectos
las personas participantes de las agrupaciones. de orden tecnológico (cursos de computación,
inglés), seguidos por contenidos vinculados con la
Las personas adultas mayores participan, sobre vejez, el envejecimiento, los cuidados de la salud y
todo, en grupos que promueven el acompañamien- el desarrollo personal, entre otros.
to, la autoestima, la recreación y la actividad física.
Estos grupos se forman para alcanzar objetivos pun- No se cuenta con procesos de sistematización ni
tuales, y al consolidarse las actividades que realizan de coordinación de las actividades de participación
se diversifican, y logran con ello mayor integración, y educación que se ejecutan. Además, se carece
permanencia del grupo y mejores niveles de satis- de una institución o ente que, a nivel nacional, inte-
facción entre sus integrantes (Esquivel, 2007). gre las acciones ejecutadas en el área educativa.
Existe una escasa oferta educativa de formación
La participación de las personas adultas mayores es técnica para que esta población cuente con más
promovida por instituciones y organizaciones como herramientas a fin de insertarse o permanecer en el
el Consejo Nacional para la Persona Adulta Mayor, la ámbito laboral, y mejorar sus condiciones de vida.
Caja Costarricense del Seguro Social, las universidades
estatales, el Ministerio de Educación Pública, la Asocia- En el tema de la validación del derecho a la partici-
ción Gerontológica Costarricense, la Iglesia Católica y pación social, las personas adultas mayores no cuentan
las asociaciones gremiales mediante programas o ac- con el apoyo institucional –estatal o privado- suficiente.
ciones específicas para este grupo poblacional. El apoyo recibido se traduce en charlas y capacitacio-
nes ofrecidas por las instituciones que los promovieron
Existe una concentración de las oportunidades de como grupos. En materia de financiamiento, noventa
participación en el Gran Área Metropolitana y quienes y dos por ciento de los grupos autofinancia su queha-
acceden a estas son, en su mayoría, mujeres menores cer. El reto es aumentar la oferta y apoyar las oportuni-
de 65 años y con algún grado de preparación aca- dades de participación sin distinción de área de resi-
démica. Esta característica se refleja, sobre todo, en dencia, género o condición socioeconómica.
Capítulo 8 Oportunidades de participación

Las personas adultas mayores adultas mayores puede incrementar la Las agrupaciones
participan, especialmente, capacidad creativa, la autogestión y la de personas adultas
en grupos que promueven el calidad de vida. mayores son redes
acompañamiento, la autoestima, de capital social
la recreación y la actividad física Debe ser una educación relevante que trascienden el
y de aplicación inmediata; esto signi- ámbito individual,
La diversidad de oportunidades, fica que aporte un beneficio a su ca- y se constituyen en
así como la disponibilidad de espa- lidad de vida; así, muchos contenidos espacios de amistad
cios para el intercambio de expe- de los programas educativos están y de confianza,
riencias y conocimientos, permite a dirigidos a fomentar estilos de vida de reciprocidad y
la persona adulta mayor un mejor saludables, a aportar conocimientos compromiso.
autoconocimiento y comprensión para el control de alguna condición
de su contexto1. en salud, a capacitaciones dirigidas
a actualizarse en el uso de tecno-
Gran cantidad de estudios de- logías, a aprender o profundizar un
muestran cómo la existencia de idioma o un arte.
lazos interpersonales, basados en
la confianza, incrementan la capa- Una clasificación de los grupos en
cidad de las personas para organi- que participan personas adultas
zarse, en miras de mejorar sus condi- mayores (cuadro 8.1), de acuer-
ciones de vida (Bertucci, 2002). Estos do con los motivos principales de
estudios indican que se trata de un integración y según los objetivos
capital social del cual echan mano centrales, mostró ocho tipos de
las personas cuando la ocasión y las agrupaciones3(Esquivel, 2007).
circunstancias se lo permiten, y que
proporciona grandes beneficios a
quienes establecen relaciones de Cuadro 8.1: Objetivos y motivaciones de los grupos estudiados
reciprocidad y cooperación con
otras personas de su entorno. Objetivos / motivaciones %
1. Autoestima, motivación personal, relaciones socioculturales 90,3
Los estudios hacen especial referen-
2. Aprendizaje-recreación 43,5
cia a la importancia del capital social
y lo positivo de su impacto para el 3. Actividad física 18,8
desarrollo de las comunidades, la ca- 4. Salud 13,0
lidad de vida y el bienestar familiar2. 5. Espiritual-religioso 5,8
6. Sistema de pensiones 5,8
Las agrupaciones de personas 7. Proyección a la comunidad / atender necesidades de PAM 2,6
adultas mayores son redes de capital
8. Razones socioeconómicas 0,6
social que trascienden el ámbito indi-
vidual, y se constituyen en espacios * Algunos grupos están clasificados en más de una categoría
de amistad y de confianza, de reci-
procidad y compromiso. Fuente: Esquivel, 2007. Participación social de las personas adultas mayores en
Costa Rica. AGECO.
Las personas adultas mayores son
especialmente sensibles a los cam- La mayoría de los grupos estudia-
bios en el entorno social y económi- dos posee objetivos y motivaciones
co, y, cuando éstos son muy drásticos, relacionados con el acompaña-
pueden deteriorar significativamente miento, la motivación para seguir
su salud física y mental, su economía adelante en momentos difíciles y
y su entorno; en este momento de la el fortalecimiento de la autoestima
vida aumentan las probabilidades de en la vejez. Estos grupos desempe-
ser afectados por el debilitamiento ñan un papel primordial para las
de las redes sociales (Guzmán, Huen- personas adultas mayores, pues les
chuan y Montes de Oca, 2003). posibilita compartir sus vivencias
con otras que se enfrentan a situa-
Por lo tanto, es fundamental su par- ciones similares, dan y reciben con-
ticipación en esferas distintas a la fa- sejos, establecen nuevas amistades
miliar. En este sentido, la educación y se solidarizan con las alegrías y las
permanente que reciben las personas tristezas de las demás.

151
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

El 64,5% de los grupos Aprender nuevas cosas de manera estos, pues según Esquivel (2007),
se reúne, al menos, entretenida representa el segundo or- tienen una edad promedio de 17,6
una vez por semana; den de prioridades. Instruirse en bailes, años de existencia, es decir, se trata
el 12,5% manifiesta manualidades, pintura, guitarra, canto, de grupos consolidados y estables.
reunirse quincenalmente, teatro, entre otras, es una forma de in- El 37,2% de los grupos tiene menos
mientras que el 9,8% lo vertir el tiempo mientras se desarrollan de 5 años de funcionamiento y
hace dos o más veces destrezas e intereses particulares. 54% entre 6 y 20 años de mante-
por semana. El 13,2% nerse activos. Cabe destacar que
efectúa las actividades Otros grupos tienen objetivos y 8,8% cuenta con más de 20 años
previstas una vez al mes. motivaciones más específicos aún: de haberse formado.
mejorar y mantener la condición fí-
sica con caminatas, natación, gim- La información obtenida señala
nasia y otros deportes; velar por la que 140 grupos (91%) tienen una or-
situación de las pensiones, cultivar ganización interna bastante similar:
la espiritualidad y la religiosidad en funcionan con una Junta Directiva.
labores de evangelización y traba- Algunas variantes a esta estructu-
jo ligado a la pastoral de la Iglesia ra organizacional son la figura del
católica; y están aquellos grupos coordinador o la coordinadora del
cuyos objetivos se encaminan a grupo; o bien, bajo la denominación
mejorar una condición específica de “junta”, “asociación” o “comité”.
de salud, vinculados en su mayoría Los grupos vinculados a las iglesias
a la CCSS. trabajan bajo la tutela de los “pro-
motores del grupo”, quienes atien-
Predominan las actividades re- den las recomendaciones de un sa-
creativas: paseos, bingos, juegos, cerdote o un pastor evangélico.
bailes, celebraciones de cumplea-
ños y otras festividades. Estas acti- La situación es distinta en agru-
vidades conducen a la interacción paciones como APSE, ASOPEBAN,
de las personas adultas mayores en ADEP, COOPASPHAL y la Asocia-
sus comunidades, y se conjugan con ción Sindical Nacional de Pensio-
algunas acciones de proyección a nados en Comunicaciones, cuya
la comunidad, como la ayuda a ho- forma de organizarse responde a
gares de personas adultas mayores y reglamentos y estatutos formales,
centros diurnos, escuelas y colegios. con asambleas de asociados y
personería jurídica vigente.
Las actividades mencionadas es-
tán, de una u otra forma, incorpora-
das a las rutinas diarias de las perso-
nas mayores. El 64,5% de los grupos se El apoyo económico para el
reúne, al menos, una vez por sema- desarrollo de las actividades de
na; el 12,5% manifiesta reunirse quin- los grupos de personas adultas
cenalmente, mientras que el 9,8% lo mayores es escaso o nulo
hace dos o más veces por semana.
El 13,2% efectúa las actividades pre- Aunque muchas de las agrupa-
vistas una vez al mes. ciones están vinculadas a institu-
Esta información nos ciones estatales u organizaciones
ofrece indicios sobre la Esta información nos ofrece indi- no gubernamentales, el apoyo
consolidación lograda por cios sobre la consolidación lograda económico es escaso, cuando no
los grupos, y nos muestra por los grupos, y nos muestra que sus nulo (cuadro 8.2). Aproximada-
que sus acciones forman acciones forman parte fundamental mente el 92% de los grupos con-
parte fundamental de la de la vida cotidiana de quienes par- sultados autofinancia sus activida-
vida cotidiana de quienes ticipan; reunirse con una frecuencia des. En los grupos que pertenecen
participan; reunirse semanal marca la rutina y contribuye al sistema de pensiones y afines, si
con una frecuencia a la construcción y la consolidación bien algunos reciben aportes es-
semanal marca la de vínculos entre las personas. peciales de su organización para
rutina y contribuye a el desarrollo de algunas activida-
la construcción y la Este protagonismo de las activida- des, también se da el autofinan-
consolidación de vínculos des de los grupos se relaciona tam- ciamiento mediante cuotas que
entre las personas. bién con los años de duración de son deducidas de oficio.

152
Capítulo 8 Oportunidades de participación

Uno de los beneficios


Cuadro 8.2: Fuentes de financia- sus semejantes; la necesidad de sobrelle- que reciben las
miento de los grupos de personas var la soledad, de fomentar y fortalecer personas, al participar
adultas mayores los lazos de amistad y de apoyo mutuo; en grupos, tiene que ver
es decir, uno de los beneficios que reci- con el gran significado
Financiam iento ben las personas de participar en grupos de vivir en compañía.
N.° %
del g rupo tiene que ver con el gran significado de
Autofinanciamiento 141 91,6
vivir en compañía.
Deducciones de oficio/
6 3,9
pensiones
Opiniones de las personas adultas
Apoyo de la Iglesia 5 3,2 mayores sobre sus motivaciones para
Apoyo institucional 1 0,6 participar en grupos
No se indica 1 0,6
• “El compartir con las personas; la amistad,
Total 154 100,0
socializar…
Fuente: Esquivel, 2007. Participación social de las
personas adultas mayores en Costa Rica. AGECO. • Mantenerse en contacto con las personas conoci-
das y amigos y amigas de antes, de la escuela…

La forma más común de autofinanciar • El poder desestresarse…


las actividades es mediante cuotas men-
suales, establecidas de acuerdo con las • Mejorar la calidad de vida, la salud, hacer
posibilidades de las personas participan- ejercicios, higiene mental; asistir menos a
tes en el grupo. También son frecuentes consulta, notarse más motivados…
las rifas y los bingos para recaudar fondos
y financiar las actividades programadas. • Sentido de colaboración y apoyo, rela-
ciones sociales…
Sin embargo, hay otro tipo de apoyo
que sí es brindado por instituciones y • La convivencia de adultos mayores…
organizaciones trascendentales para la
vida y la consolidación de los grupos: • Distribuir la riqueza, todas; las personas son
charlas, cursos y asesorías especializa- dueñas y forman parte de la riqueza…
das que proporcionan recursos a las
personas adultas mayores. Estos apoyos • Salir del hogar…
contribuyen a que el grupo mantenga
vínculos con las instituciones y construyan • Aprender, intercambiar conocimientos…
una identidad alrededor del sentido de
pertenencia a una red de apoyo, como • Luchar por pensiones, por derechos…
sucede con los grupos relacionados con
AGECO, CCSS, CONAPAM, entre otros. • Recreación…

• Sentirse importantes,y valoradas…

El acompañamiento y el • Lograr sobrellevar las depresiones. Compar-


establecimiento de vínculos tir la soledad y el duelo…
socioafectivos son reconocidos
como los principales beneficios • Estar en actividad…
de participar en grupos Aunque muchas de
• Sentirse útiles dentro de la sociedad… las agrupaciones
Cuando se consulta sobre los bene- están vinculadas a
ficios que reciben las personas adultas • Respeto… instituciones estatales
mayores de su participación en los gru- u organizaciones no
pos, las respuestas ofrecen una variedad • Liberar las tensiones… gubernamentales, el
de razones que evidencian por qué les apoyo económico es
gusta estar en los grupos y lo bien que • Sentido de pertenencia, el no sentirse en escaso, cuando no
se sienten de participar en estos. En esa soledad, compartir un sentido espiritual… nulo. Aproximadamente
variedad de respuestas, es fácil detectar el 92% de los grupos
un eje temático común que expresa el • Vivir con plenitud la vejez, a pesar de los consultados autofinancia
deseo de las personas de compartir con dolores físicos y morales…” (Esquivel, 2007.) sus actividades.

153
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

La satisfacción de las personas el contexto de crisis y transformacio-


adultas mayores que participan en nes de la sociedad costarricense.
grupos se asocia con las posibilida-
des de dar y recibir apoyo en diversas
dimensiones de la vida cotidiana. En
las comunidades se puede identificar Iniciativas gubernamentales para
con facilidad a esas personas que promover la participación
participan en las juntas de educa-
ción, de salud, en la pastoral social Consejo Nacional de la Persona
y en las asociaciones de desarrollo, Adulta Mayor (CONAPAM): “Enve-
y que con su esfuerzo y tenacidad jeciendo con calidad de vida”
han consolidado muchos proyectos
y enseñado a muchas personas. Como ente rector en materia de
envejecimiento y vejez, CONAPAM
Los niveles de satisfacción de las perso- reporta la ejecución de dos progra-
nas que participan en grupos son altos: mas específicos: “Envejeciendo con
79,2% manifiesta estar “muy satisfecho” calidad de vida” y “Construyendo la-
con el quehacer del grupo al que per- zos de solidaridad”. Ambas propues-
tenecen; quienes argumentan estar “sa- tas son inscritas en el Plan Nacional
tisfecho” o “medianamente satisfecho”; de Desarrollo 2006-2010, en el eje de
(17%) aluden la falta de recursos para Política Social, y de acuerdo con el
desarrollar las actividades planteadas y reordenamiento del Poder Ejecutivo
al poco apoyo que en este sentido reci- llevado a cabo en 2006, en el sec-
ben de las instituciones (Esquivel, 2007). tor social y lucha contra la pobreza
(véase el capítulo IV.9 Marco Jurídico).
Además del intercambio de expe-
riencias, la recreación y la solidaridad,
algunas personas adultas mayores Envejeciendo con calidad de vida
encuentran en la participación en
grupos una posibilidad de mejorar sus Este programa pretende crear
condiciones de vida, tanto en el seno una visión distinta de la vejez y el
familiar como comunitario; pueden envejecimiento. El desarrollo de
desarrollar su potencial organizacional esta iniciativa parte de la premisa
para llevar a cabo proyectos educati- de que en el contexto nacional
vos, políticos, deportivos y productivos. existe desconocimiento y falta de
comprensión por parte de y ha-
Las formas más consolidadas y tradi- cia las personas adultas mayores,
cionales de organización de este grupo acerca de sus derechos, estableci-
etario han estado ligadas al tema de dos en la normativa vigente. Con
las pensiones y a la protección de los base en este criterio el CONAPAM
derechos asociados a esta condición. se plantea, como objetivo general,
Sin embargo, como lo mencionan Ro- lograr la concientización y la sen-
mero y Wasiek (2007), resulta interesan- sibilización de la población costa-
te la actual emergencia de espacios rricense, en torno a la temática de
donde las personas se reúnen en torno la vejez, el envejecimiento y demás
al autorreconocimiento de su situación aspectos relacionados.
como adultas mayores y donde las mo-
tivaciones y objetivos han experimenta- Adicionalmente, se propone con
do cambios significativos. este programa fomentar la parti-
cipación activa de las personas
Estas “nuevas” formas de agrupa- adultas mayores en su entorno, de
ción de las personas adultas ma- tal modo que puedan desarrollar
yores apuestan más a construir vín- sus capacidades y potencialidades
culos, a mejorar las condiciones de (CONAPAM, 2007).
vida desde las dimensiones más sim-
bólicas de la vida en sociedad; es Por sus características de promoción
decir, con compañía, comprensión y sensibilización, esta oferta no defi-
y respeto a sus derechos; además, ne particularmente una población
estos cambios deben imaginarse en meta, sino que, por ser de alcance

154
Capítulo 8 Oportunidades de participación

nacional, procura lograr incidencia (EBAIS) fomentan la agrupación en-


en la mayor parte de los habitantes tre las personas mayores en sus zo-
del territorio nacional, al abarcar más nas de influencia, situación que se
allá de la población adulta mayor. aprovecha para ofrecerles charlas
y talleres relacionados con la salud.
Si bien este programa se nutre
financieramente de los fondos de- Asimismo, desde la Gerencia de
signados por la Ley 7972, su presu- División de Pensiones y Promoción
puesto general ha disminuido de de Prestaciones Sociales, se cuenta
manera sostenida entre los años con un programa de Desarrollo de la
2005 y 2007. Lo anterior sucede a Población Adulta Mayor, que se ini-
pesar de que nominalmente el ció en 1997, y que se ha desarrollado
CONAPAM reporte para esos años esencialmente en dos áreas de ac-
un presupuesto discretamente cre- ción: Preparación para la Jubilación,
ciente. La información disponible y Educación y Capacitación.
impide determinar la cantidad de
personas que han participado tan- El área de educación y capaci-
to directa como indirectamente en tación establece como objetivo
esta iniciativa. que las personas adultas mayores
desarrollen destrezas y actitudes
Para ser copartícipes de este pro- que faciliten un proceso integral
grama las instituciones señaladas de mejoramiento de su calidad de
deben cumplir con una serie de re- vida. Se ocupa de temas como el
quisitos. Esta premisa se aplica para proceso de envejecimiento, nu-
aquellas instancias que reciben trición, autocuidado en la salud,
aportes económicos, puesto que en autoestima, recreación, uso del
los casos de asistencia técnica es tiempo libre, relaciones familiares
suficiente con una solicitud por parte y proceso de duelo.
de los interesados.
Todas estas iniciativas de promoción
de la participación de las personas
Caja Costarricense del Seguro So- adultas mayores se han consolidado
cial: promoción de la salud y enveje- con el Plan de Desarrollo -2002-2006-;
cimiento activo para ello se elaboró un Manual de
Capacitadores con el fin de habilitar
La Caja Costarricense del Seguro facilitadores en el personal de salud;
Social, por medio de sus Direccio- se brindó capacitación, de manera
nes y Gerencias, desarrolla pro- que la población adulta mayor ma-
gramas con la población adulta nejara elementos comunes para la
mayor que permiten y fomentan la formación de los grupos.
participación de este grupo etario
en actividades como juegos dora- Se reconoce como una deficien-
dos, ferias artesanales y recreati- cia la escasa sistematización en la
vas, torneos de boliche, festivales institución, pues no hay una instan-
de danzas regionales, entre otras. cia interna que registre de manera
Estas actividades forman parte de exhaustiva las características y las
iniciativas como el “Programa de especificidades de estos grupos.
Desarrollo de la Población Adulta
Mayor” y el “Programa Envejeci-
miento Activo” que impulsan el Programa Ciudadano de Oro: una
mejoramiento de la calidad de propuesta para la dignificación de
vida, promueven estilos de vida las personas adultas mayores
saludables, y fomentan la crea-
ción y consolidación de una cul- A partir de julio de 1997 se inició el
tura de dignificación y respeto por programa Ciudadano de Oro, con
las personas adultas mayores. el objetivo de crear una cultura de
dignificación y respeto de las perso-
El área de salud o los Equipos Bá- nas adultas mayores. En forma com-
sicos de Atención Integral en Salud plementaria, se proponía crear una

155
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

nueva percepción para promover las entidades públicas. Este beneficio


el respeto, valorar el conocimiento se consolidó con la aprobación de la
y la experiencia de las personas, Ley 7935, para lo cual se debía contar,
mejorar la calidad de vida, y brin- además, con las condiciones idóneas
dar beneficios complementarios a de infraestructura, así como con la
toda la población mayor de 65 años sensibilización de los funcionarios y fun-
(CCSS, 2007a). cionarias correspondientes.

La oferta que plantea la CCSS por En la línea indicada, desde la puesta


medio de este programa es de alcan- en marcha del programa, la CCSS ha
ce nacional, y su organización cuenta organizado 167 talleres mediante los
con tres componentes básicos: aten- cuales ha capacitado a 4.944 servido-
ción preferencial y proyección comuni- res y servidoras públicos y privados en
taria, gestión de convenios comercia- lo que a atención de personas adultas
les, y recreación y salud. El Programa mayores se refiere (CCSS, 2007a).
Ciudadano de Oro estableció una
serie de alianzas que propician que la Los descuentos comerciales y el tu-
CCSS canalice los servicios mediante rismo social también han marchado
la Tarjeta dorada, también conocida por medio de convenios entre la CCSS
como “carné de oro”, la cual identifi- y algunas empresas privadas. Así, las
ca a las personas adultas mayores que personas adultas mayores adscritas al
participan del programa. programa tienen acceso a una serie
de descuentos en unos 5.000 estableci-
Se implementó la atención preferen- mientos comerciales. Mediante la mis-
cial y la proyección comunitaria me- ma modalidad de convenios, los par-
diante la emisión de políticas para brin- ticipantes del programa cuentan con
dar un trato preferencial de atención la posibilidad de obtener descuentos
a la población adulta mayor. Posterior- en líneas aéreas, parques nacionales,
mente, mediante el Decreto Ejecutivo museos, balnearios, hoteles, restauran-
26991-SMTSS, se ordenó que esta aten- tes, entre otros servicios ligados al sec-
ción privilegiada se ofreciera en todas tor turismo. Las personas beneficiarias

Gráfico 8.1: La expansión del programa Ciudadano de Oro


Del 2005 al 2007 la CCSS reporta un incremento de 25 000 personas beneficiadas. En el siguiente gráfico
se aprecia que el incremento también se dio en términos de presupuesto, pues se consigna no solo un
crecimiento evidente, sino un salto considerable en ese mismo período.

Programa Ciudadano de Oro: personas beneficiadas y presupuesto asignado por año 2005-2007
(millones de colones constantes)

160.000 200
185,8 180
140.000
160
120.000
140
100.000 120
80.000 100

60.000 80
55,7 60
40.000
40
20.000 30,3
20
0 0
2005 2006 2007

Nota: Presupuesto de 2007 al mes de noviembre.


Fuente: González, 2008. Programas dirigidos a las personas adultas mayores en Costa Rica.

El incremento registrado en el presupuesto del programa entre 2006 y 2007 se debe a que, en
ese último año, se giraron los recursos correspondientes a una serie de contrataciones pen-
dientes gracias a trámites de contratación administrativa (Arguedas, 2008). No obstante, el
crecimiento que ha tenido el programa Ciudadano de Oro, y a pesar de que se inspira en
los principios establecidos en la Ley Constitutiva de la CCSS, tiene sustento únicamente en un
acuerdo de Junta Directiva tomado en la sesión 7116 del 8 de abril de 1997.

156
Capítulo 8 Oportunidades de participación

también pueden acceder a un des- Entre los programas de mayor inci-


cuento gradual al utilizar servicios de dencia que desarrolla esta organi-
transporte público (autobús). zación, sobresalen el Programa de
Clubes de Personas Mayores y el Pro-
Las deficiencias del Programa Ciu- grama de Voluntariado.
dadano de Oro posiblemente radi-
can en la escasa sensibilización de El Programa de Clubes de Personas
quienes prestan servicios públicos en Mayores. Fue creado en 1986, con el fin
Costa Rica. Muchas personas adul- de que las personas mayores tengan la
tas mayores denuncian a diario los oportunidad de organizarse en clubes al-
malos tratos recibidos en los servicios rededor de intereses y metas en común.
de transporte y las instituciones públi-
cas. En este sentido, y aunque no se Por lo general, las personas de un club
cuenta con información exacta al residen en la misma comunidad, lo que
respecto, puede decirse que la limita- les posibilita compartir, planear y ejecu-
da infraestructura y el imaginario so- tar diversas actividades según sus gustos,
cial sobre la vejez en el país, inducen intereses y necesidades; utilizan los recur-
a que acciones de programas como sos existentes en sus comunidades como
Ciudadano de Oro resulten insuficien- salones comunales y sus propios domici-
tes y parcializadas, y por ello quedan lios para realizar sus reuniones y demás
los beneficios concentrados en ciertos actividades (Flores y Ramírez, 1995).
grupos y determinadas regiones, aun-
que sean de cobertura nacional. El programa pretende fomentar el
sentido de pertenencia, de logro, de
Uno de los principales aportes del protección, de contacto social, el in-
Programa Ciudadano de Oro, quizá tercambio de experiencias y el com-
el más complejo de visibilizar, es que pañerismo; además, promueve la in-
“ser ciudadano de oro” ha contribui- teracción, el mantenimiento de nexos
do a que muchas personas mayores entre las personas mayores con la fami-
se sensibilicen sobre sus propios de- lia y la comunidad; facilita el acceso a
rechos para exigirlos con menos te- diversos recursos comunales; la recrea-
mor. Solicitar atención preferencial, ción, la participación grupal, comunal
descuentos, tiquetes, asientos en los y social, motiva nuevos intereses y me-
autobuses y denunciar situaciones de tas y mejora las capacidades físicas y
incumplimiento de la ley, son procesos mentales (Corrales y Wong, 2003).
complejos que parten del reconoci-
miento de los derechos y de las herra- El programa de voluntariado de las
mientas legales para hacerlos valer. personas mayores. Se creó en 1991,
En este sentido, el “carné de oro” ha con el objetivo de propiciar espacios
brindado “soporte” también en lo para el desenvolvimiento de aquellas
simbólico; queda claro que ser “ciu- personas que ponen al servicio de los
dadano o ciudadana de oro” implica demás sus habilidades, conocimien-
una carga simbólica que permite a la tos, destrezas y potencialidades.
persona determinado accionar.
El voluntariado de personas mayo-
res brinda a varias instituciones y or-
ganizaciones la posibilidad de contar
Asociación Gerontológica con un recurso humano organizado,
Costarricense (AGECO) no remunerado y con una capaci-
tación básica que facilita el cumpli-
La Asociación Gerontológica Cos- miento de las funciones. Actualmente
tarricense es una organización no AGECO cuenta con el apoyo de 155
gubernamental (ONG), sin fines de personas voluntarias, quienes brindan
lucro, creada en 1980. Ha trabajado sus servicios en lugares como hogares
en la dignificación de las personas de personas adultas mayores, biblio-
adultas mayores, y desarrolla accio- tecas públicas, museos, clínicas.
nes y programas que incentivan su
participación social y su integración Las características que identifican
comunitaria y familiar. al programa son la posibilidad que

157
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

brinda a las personas para sensibili- En el segundo nivel se agrupan las


zarse acerca de su realidad, nece- Redes Regionales; estas se forman de
sidades, intereses y derechos, la dis- acuerdo con la ubicación geográfi-
ponibilidad de espacios para forjar ca y con los intereses y especialida-
amistades, intercambiar y compartir des de cada grupo. En la actualidad
experiencias, la valoración y visibiliza- operan 12 Redes Regionales integra-
ción del conocimiento y la experien- das por 110 Clubes, que reúnen a más
cia de las personas adultas mayores de 3500 personas adultas mayores en
en la sociedad actual, así como la la Red Nacional de Clubes.
promoción de valores, entre ellos la
solidaridad, el respeto, el compañe- En el tercer nivel, la Red Nacional
rismo y la sensibilidad social. de Clubes fomenta la motivación,
el fortalecimiento y el enriqueci-
miento de las potencialidades y
El trabajo en red de los clubes para habilidades de la población adulta
personas adultas mayores mayor y su proceso de empodera-
miento, para que puedan conocer
A partir del año 2004 se pone en y defender sus derechos. Esta labor
práctica el trabajo en red, que se ha visto fortalecida mediante el
procura organizar los grupos según intercambio de experiencias y soli-
sus características, para sumar los daridad entre grupos.
recursos y esfuerzos de los clubes
de una misma modalidad o región.
La propuesta implica, además, de-
sarrollar mecanismos de unión arti- Grupos gremiales y religiosos
culada y coherente de trabajo con
los grupos. Grupos de personas pensionadas

En el primer nivel de la red, el club se Los grupos de personas pensio-


organiza en torno a algún interés en nadas promueven la defensa de
particular, que varía de grupo en gru- sus asociados, y velan porque se
po; para unos clubes su punto de afi- cumpla con el pago correspon-
nidad es la comunidad, para otros, los diente de la pensión, según la ley
intereses y las especialidades de cada del régimen de pensión al que
persona motivan su integración. pertenezcan. Se procura velar por
la protección y la defensa de los
De esta manera, se conciben tres intereses socioeconómicos de sus
modalidades de clubes: asociados, luchar por el bienestar
y la dignificación de las personas
• Clubes comunales organizados adultas mayores, así como propor-
en diversas zonas del país. Traba- cionar asesoría legal para atender
jan con una visión autogestiona- problemas relacionados con las
ria, definen su propia estructura pensiones: reajustes, aumentos,
y normas de funcionamiento, anualidades y otros trámites.
eligen su comité coordinador y le
dan nombre a su agrupación. Además, procuran contribuir a me-
jorar su calidad de vida promovien-
• Clubes especializados. Son agru- do el desarrollo económico, social y
paciones de personas mayores cultural mediante su participación
que se reúnen con el fin de com- activa. Sin embargo, las acciones de
partir una afinidad común. los grupos de personas pensionadas
trascienden estos temas específicos
• Clubes de actividad física. Reúnen e integran dinámicas culturales, edu-
personas mayores que practican cacionales, sociales, recreativas, de
una actividad física en particular, cooperación y ayuda mutua entre
con la dirección especializada de sus miembros.
instructores ó instructoras en las
áreas de hidroquinesia, gimnasia Asimismo, promueven cursos en di-
y yoga. versas áreas con el fin de actualizar

158
Capítulo 8 Oportunidades de participación

y mejorar los conocimientos de las El grupo cuenta con un plan


personas para que brinden un me- de ahorro navideño y la única
jor servicio en su organización y en entidad que les apoya económi-
su comunidad. Con el fin de lograr camente es INFOCOOP. Muchas
una participación más activa y una de las personas asociadas con-
mejor calidad de vida para toda la tinúan trabajando, pues las pen-
agrupación, se promueven charlas, siones que reciben son bajas y
talleres sobre destrezas físicas y emo- deben asumir responsabilidades
cionales, y actividades recreativas. económicas como el pago de al-
quileres, la compra de alimentos
y demás gastos personales, de
Cooperativas de pensionados manera que se desempeñan es-
pecialmente en oficios del sector
Otra de las modalidades de aso- informal.
ciación de las personas pensiona-
das son las cooperativas, entre ellas
la Cooperativa de Pensionados Grupos organizados por la pastoral
de Hacienda y Poder Legislativo social de la Iglesia Católica
(COOPASPHAL) y la Cooperativa
Nacional de Recreación y Servicios La Pastoral Arquidiocesana del
Múltiples de Pensionados. Adulto Mayor surge a partir de la
necesidad de integrar a poblacio-
La Cooperativa de Pensionados nes que viven la exclusión social
de Hacienda y Poder Legislativo en sus múltiples manifestaciones.
(COOPASPHAL) es una coopera- Las Pastorales nacen a inicios de la
tiva de ahorro y crédito. Se creó década de 1990 en pequeñas co-
para dar solución a las necesi- munidades que motivaron a los sa-
dades de crédito y ahorro de las cerdotes a integrar agrupaciones
personas adultas mayores, pues para las personas adultas mayores
ante las instituciones bancarias de la iglesia.
no califican como “sujetos” para
préstamos, porque sus pensiones Desde entonces su trabajo es vo-
no son embargables. Ante esta luntario. Las personas coordinado-
situación se crea la cooperativa y ras visitan las parroquias y anuncian
se desenvuelve bajo el concepto la promoción de grupos que se
de una colaboración mutua y so- reúnen una vez por semana. En su
lidaria; su propósito es dar un ser- desarrollo grupal recurren al apoyo
vicio a la persona adulta mayor que puedan brindarles instituciones
que sea excluida de posibilidades como CCSS, AGECO y CONAPAM.
de financiamiento.
Todo lo que se planifica en es-
La COOPASPHAL tiene cuatro tas pastorales ocurre a la luz de la
programas para brindar asisten- doctrina social de la Iglesia; por lo
cia ante cualquier emergencia y tanto, funcionan según la progra-
un capital del cual todas las per- mación que hace la Comisión Ar-
so nas asociadas son dueñas. Este quidiocesana, es decir, los grupos
capital comprende los ahorros son ejecutores de los planes esta-
transitorio y navideño y los progra- blecidos por la sede de la Iglesia.
mas de crédito y social. Se busca incorporar conceptos de
promoción y desarrollo humano en
La Cooperativa Nacional de Re- la visión y la labor de la Iglesia.
creación y Servicios Múltiples de
Pensionados tiene como principal Estos grupos no reciben ayuda
motivación promover actividades económica de las instituciones del
físicas y recreativas. Es la única Estado, sino que coordinan con
cooperativa del país que muestra, cada Pastoral y trabajan en forma
como ejes explícitos de acción, la independiente, con escaso contac-
recreación y el esparcimiento de to con otros grupos no eclesiales.
las personas asociadas. La mayoría de las personas partici-

159
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

pantes de estos grupos son muje- diminuye según aumenta la edad,


res. No se tiene registro de cuántos pues la presencia de personas de 75
grupos funcionan en el país. años o más alcanza un 5%.

La oferta incluye, por un lado,


cursos en que las personas adultas
Las universidades estatales mayores comparten con grupos de
lideran las oportunidades iguales tales como movimiento hu-
educativas mano, gerontología, manualidades,
así como computación e inglés que
Los centros estatales de educación tienen una alta demanda. También
superior desarrollan programas dirigi- existe la modalidad en que las parti-
dos a las personas adultas mayores cipantes en el programa se integran
de manera sostenida durante las úl- con estudiantes que se matriculan
timas décadas. Estos esfuerzos com- en cursos regulares que ofrece la
prenden dos modalidades: aquellos Universidad de Costa Rica.
dirigidos específicamente a la pobla-
ción adulta mayor donde se compar-
te con grupos de iguales y, aquellos La Universidad Nacional
que favorecen la convivencia inter-
generacional (Méndez y Cruz, 2007). Comienza en el año 1996 mediante
La Universidad de Costa Rica, la Uni- la la Facultad de Estudios Generales y
versidad Nacional y la Universidad Es- la participación de personas adultas
tatal a Distancia promueven ambas mayores como oyentes en los cursos.
modalidades de interacción. Desde ese año el Centro de Estudios
Generales ofrece un curso con temáti-
cas de vejez y envejecimiento al alum-
La Universidad de Costa Rica nado que comienza diversas carreras.

En 1986 se inaugura el Programa Con la creación del Programa de


integral para la persona adulta Atención Integral de la Persona Adul-
mayor (PIAM) cuyo fundador fue el ta Mayor (PAIPAM) y por medio de
“Dr. Alfonso Trejos Willis”. Se funda- actividades de extensión docente, se
menta en los principios de educa- imparten charlas, talleres, tertulias, re-
ción permanente cuyo fin último lacionadas con la vejez y el envejeci-
es que las personas adultas ma- miento. La población que cubren son
yores adquieran conocimientos y especialmente grupos organizados
habilidades que puedan aplicar a de personas adultas mayores y sus
su vida cotidiana. Concibe, dentro familiares, pensionados, población
de su misión, el interés de mejorar de Centros Diurnos y Hogares para
la vida de la persona mayor inclu- Ancianos de la Provincia de Heredia.
yendo la promoción de un enveje- Este Programa se ha regionalizado y
cimiento exitoso e incorporando el actualmente se encuentra en las se-
enfoque de derechos humanos. des Chorotega y Brunca.

En la Sede Rodrigo Facio, para el año


2007 se matricularon 1685 personas La Universidad Estatal a Distancia
adultas mayores con una distribución
por sexo de 1404 mujeres y 281 hom- Cuenta con el Programa de Ge-
bres. El 89.8% reside en la provincia de rontología que se inició en el 2000; lo
San José. Entre las personas participan- integran las áreas de Cooperación,
tes un 33.59 % reporta tener educación Divulgación, Jubilación y Educa-
universitaria, 19.53% secundaria com- ción. Ofrece cursos de capacitación
pleta y alrededor de un 25% escolari- a cuidadores y cuidadoras familiares
dad por debajo de secundaria. e institucionales de personas adultas
mayores; además, cursos de inglés,
El 69% de las personas participantes computación y taichí. Se distinguen
en los cursos del PIAM tienen entre 50 temáticas relacionadas con el en-
y 64 años de edad, porcentaje que vejecimiento exitoso en el área de

160
Capítulo 8 Oportunidades de participación

la salud y autocuidado, sexualidad, más escasa en los cordones fronterizos


duelo y muerte y el sentido de vida, y en las zonas de territorios indígenas.
entre otros. Al igual que en otros es-
pacios, el 85% corresponde al sexo A estas opciones pueden aspirar
femenino y el 15% al masculino. personas con edades desde los 13
años. Según información recopilada,
se registra una mayor asistencia de
Comisión Nacional de Rectores las mujeres (60%) con respecto a los
(CONARE) hombres (40%) (Díaz, 2007).

En el seno de esta Comisión se Asimismo, el MEP desarrolla el Pro-


creó, en el 2005, la Comisión Interu- grama “Adultos Creando por Medio
niversitaria de la Persona Adulta Ma- de la Tecnología”, una oferta co-
yor, integrada por representantes de ordinada con la Fundación Omar
las cuatro universidades estatales de Dengo para implementar el uso y el
Costa Rica (UNA, UCR, ITEC, UNED), desarrollo de la tecnología digital.
con el objetivo de integrar el queha- Esta Fundación ofrece cursos para
cer académico de Extensión, Acción las personas adultas desde 1998. Está
Social de Investigación de las uni- dirigido a la población de 45 años en
versidades en el estudio y abordaje adelante y presenta diversas alterna-
del envejecimiento de la población, tivas en el área digital.
a fin de mejorar las condiciones de
vida y el bienestar de las personas
mayores (Jiménez, 2007). Las charlas, los talleres y las capaci-
taciones para las personas adultas
La comisión desarrolla actividades mayores son las principales activida-
de capacitación sobre temas relacio- des educativas que se desarrollan
nados con el envejecimiento y talleres en el país
de preparación para la jubilación.
Charlas, conferencias, talleres y otras
Es un reto para estas instancias modalidades que no forman parte de
educativas responder a los intereses un programa, pero que se ejecutan en
y las necesidades específicas de las el marco de otras iniciativas dirigidas
personas con baja escolaridad, de a promover la calidad de vida de las
zonas rurales o comunidades exclui- personas adultas mayores, son tam-
das, pues hasta el momento se sigue bién actividades educativas (Méndez
privilegiando a quienes poseen me- y Cruz, 2007). Estas responden a ac-
jores condiciones socioeconómicas y ciones que eventualmente podrían
educativas, en detrimento de aque- concebir programas con mayor al-
llas que no cuentan con los recursos cance. Tal es el caso de las acciones
para acceder a la oferta existente. que desarrollan las asociaciones de
pensionados, cooperativas, el Instituto
Mixto de Ayuda Social (IMAS) y con-
gregaciones religiosas, entre otras.
La oferta educativa del Ministerio
de Educación Pública Dentro de las temáticas que se-
leccionan para ofrecer charlas, de-
La cobertura de la oferta educativa sarrollar talleres y conferencias, se
del Ministerio de Educación Pública destacan talleres de preparación
es nacional, pues en las 22 Direccio- para la jubilación (Acueductos y Al-
nes Regionales Educativas del MEP se cantarillados, Instituto Costarricense
ofrecen los programas para jóvenes de Electricidad, bancos estatales),
y adultos, educación abierta, los pro- conferencias con temáticas relacio-
gramas de los Institutos Profesionales nadas con la vejez y el envejecimien-
de Educación Comunitaria (IPEC) y to y cuidado de la salud (Magisterio
los Centros Integrados de Educación Nacional, cooperativas, asociacio-
para Jóvenes y Adultos (CINDEA). Sin nes de pensionados, Federación de
embargo, dicha oferta se concentra la Cruzada Nacional Protección al
en las cabeceras de provincia, siendo Anciano –FECRUNAPA–).

161
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

El CONAPAM trabaja en foros, talleres inclinación se orienta al aprendizaje


y charlas en temas relacionados con de tecnologías computacionales, uso
el abuso y el maltrato a las personas de Internet y páginas web. Asimismo,
adultas mayores, el proceso de enve- se ofertan cursos y capacitaciones
jecimiento, la preparación para la ju- para el acceso adecuado a los me-
bilación y el uso del tiempo libre, Ade- dios de comunicación y al mundo
más, mediante convenios con varias digital, junto con sus herramientas in-
instituciones, apoya diversas iniciativas formáticas; por ejemplo: cámaras de
educativas dirigidas a esta población. vídeo y fotográficas digitales, cáma-
Al mes de septiembre de 2007, ha im- ras web, el acceso adecuado al sis-
partido charlas y capacitaciones a tema de tarjetas electrónicas en los
1.352 personas adultas mayores. trámites bancarios, acceso a nuevos
sistemas telefónicos.

Como un valor agregado de esta


Una oferta educativa diversa área las personas mayores pueden
pero no amplia mantenerse cercanas a la cresta de
la ola del desarrollo tecnológico. Estos
La oferta educativa en el país es intereses aparecen como medios vin-
variada pues responde a los diversos culantes con la participación social.
intereses de las personas adultas ma-
yores (Méndez y Cruz, 2007). Pueden En este espacio, se observa la oferta
identificarse ocho áreas temáticas de la Asociación Gerontológica Cos-
de oferta educativa: Desarrollo edu- tarricense, la Fundación Omar Dengo,
cativo formal, Científico-tecnológico, el Instituto Nacional de Aprendizaje, el
Cuidado y promoción de la salud, Ministerio de Educación Pública, con
Artes, manualidades y tecnología las ofertas de los Institutos Profesiona-
de usos prácticos, Convivencia y la les de Educación Comunitaria (IPEC) y
espiritualidad, Físico-recreativo; Ocu- los Centros Integrados de Educación
pacional y laboral, Preparación para para Jóvenes y Adultos (CINDEA). Se
la vejez y el envejecimiento. encuentran, además, los cursos y los
talleres específicos de las universida-
des ya mencionadas.
Área educativa formal

Está vinculada a la oferta del Minis- Área para el cuidado y la pro -


terio de Educación Pública, así como moción de la salud
al amplio ofrecimiento de las universi-
dades estatales, lo cual corresponde En esta se integran aquellos inte-
a las oportunidades para concluir los reses que promueven estilos de vida
estudios de primaria y secundaria. saludables para las personas adultas
mayores –en sus variados enfoques y
La oferta educativa del MEP para la aproximaciones que en torno a este
población adulta mayor está unida concepto existe–, cursos que pro-
con la oferta para jóvenes y adultos y mueven el autocuidado y fomentan
adultas jóvenes, por lo que no es posi- la responsabilidad personal en la pro-
ble separar los programas y servicios por moción y mantenimiento de la salud.
edad. Pese a ello, es de suma trascen-
dencia la oferta en sí, pues representa Algunos cursos pueden estar rela-
una posibilidad, una puerta abierta cionados con la promoción de la
para las personas adultas mayores que calidad de vida, la nutrición ade-
acceden a una meta educativa no al- cuada, el cuidado de personas de-
canzada en la etapa de juventud. pendientes, la preparación de comi-
das, la prevención y la atención de
algunas enfermedades.
Área científico-tecnológica
En esta área destacan las ofertas de
Comprende todas aquellas activi- la Caja Costarricense de Seguro Social
dades formales y no formales, cuya (CCSS), tanto del Área Promoción de las

162
Capítulo 8 Oportunidades de participación

Prestaciones Sociales (con los Programas recreativas, actividades de tipo mental,


Educativos) como del Área de Atención como ajedrez, filatelia, el teatro, la música,
Integral a las Personas. Otras entidades, el baile, el canto y otras de tipo recreativo.
como las universidades citadas y la Muchos pasatiempos se alinean dentro
oferta de la Asociación Gerontológica de esta categoría de intereses.
Costarricense, el Magisterio Nacional,
FECRUNAPA, contienen cursos y talleres
orientados a la promoción de la salud. Área ocupacional y laboral

En estas dos áreas como en la siguien-


Área de ar tes, manualidades y te, participan en la oferta educativa,
tecnología de usos prácticos de manera simultánea, instituciones
como las universidades estatales, la
Es el área relacionada con las artes, Asociación Gerontológica Costarricen-
manualidades y tecnología de uso se, el Instituto Nacional de Aprendizaje,
práctico. Resalta la amplia oferta que se el Ministerio de Educación Pública, los
relaciona con las habilidades y destrezas Institutos Profesionales de Educación
manuales lo cual posibilita a las personas Comunitaria (IPEC), la Caja Costarri-
adultas mayores mantener su mente y su cense de Seguro Social y sus clínicas, el
cuerpo activos, y cuyos productos son Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS),
concretos y comerciables. Por ello, estos Federaciones de Cooperativas y Aso-
aprendizajes pueden tener una vincula- ciaciones de pensionados, municipali-
ción con la actividad económica, pues dades y otras entidades.
es factible la venta de estos.
Otras áreas de interés identificadas se
relacionan con el ámbito ocupacional.
Área para la convivencia y la espi-
ritualidad El retiro laboral, aunado a condiciones
de pobreza, y la etapa de la vejez, pue-
En este espacio se vinculan los proce- den imponer restricciones en el poder
sos de desarrollo personal, de relación adquisitivo. Para intentar compensar-
y convivencia humanos, junto con el las, las personas mayores se ven en la
desarrollo de la visión de trascenden- necesidad de buscar alternativas ocu-
cia y espiritualidad. Aquí se encuen- pacionales y laborales. Existen cursos de
tran cursos de desarrollo personal, hidroponía, cultivo de plantas, manejo
de espiritualidad, de higiene mental, de presupuesto, cocina, hotelería, entre
de aprender a vivir en armonía, cur- otros, que posibilitan la superación en el
sos relacionados con los procesos de ámbito económico, con el reingreso al
pérdida, duelo y muerte. Otros cursos mundo ocupacional y productivo.
y talleres se vinculan con yoga y tai-
chi. Estos promueven el desarrollo del En este sector sobresale la oferta
sentido de la vida, la visión propia de del Instituto Nacional de Aprendizaje,
la realidad, la comprensión del pasa- los IPEC del Ministerio de Educación
do, el accionar presente y una visión Pública, la de las universidades esta-
de un mañana renovado. Se integran tales citadas anteriormente, Asocia-
en este apartado los esfuerzos por el ción Gerontológica Costarricense
aprendizaje para aprender a vivir. y la Fundación Omar Dengo.

Área físico-recreativa Área de la preparación para la vejez


y el envejecimiento
En esta se deben considerar los inte-
reses asociados a la atención integral En este espacio se promueve la toma
de las personas mayores pues propi- de conciencia, la aceptación con cri-
cia dotar al cuerpo y sus diversos sis- terios de realidad de esta etapa de la
temas fisiológicos (muscular, cardíaco vida, las instituciones y organizaciones
y respiratorios) de la funcionalidad, el fortalecen esta área mediante cursos
tono y la fortaleza adecuados. Incluye de preparación para la jubilación, el
una gran variedad de actividades físico- replantearse la nueva vida luego del

163
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Los datos obtenidos retiro, el aprender a reconocer y res- Las principales iniciativas se desarrollan
muestran que las ponder adecuadamente a la vejez y en las áreas urbanas, sobre todo de la
oportunidades el propio envejecimiento. Tal vez fue- provincia de San José, con ofertas que
educativas están ron estos temas los que surgieron en atienden las necesidades de esta po-
mayoritariamente primer término como respuesta de or- blación. En este sentido, hay que aclarar
concentradas en el gran den gerontológico, para apoyar a la que la escasa información al respecto
área metropolitana. población en vías de envejecimiento. limita la posibilidad de analizar las espe-
cificidades en torno a las iniciativas en
Como se puede apreciar, las ocho las comunidades alejadas a las sedes
áreas propuestas de interés están cubier- centrales y regionales de las universida-
El porcentaje de mujeres tas por la oferta de diversas instituciones des y de otras instituciones estatales.
que acceden a los del país y se puede decir que, de acuer-
programas educativos es do con la educación para la vida, está Los datos obtenidos muestran que
mucho mayor que el de respondiendo a los cuatro pilares por esa las oportunidades educativas están
hombres. comisión propuestos, bajo la premisa de mayoritariamente concentradas en
un aprender a aprender: el aprender a el gran área metropolitana. Una per-
conocer, el aprender a hacer, el apren- sona adulta mayor que desee cursos
der a vivir y el aprender a ser. de computación, y reside en San
José, puede optar por asistir a la Uni-
No existe, sin embargo, información versidad de Costa Rica, a la UNED, a
que responda a cuánto conocimien- AGECO, a la Fundación Omar Den-
to tienen las personas adultas mayores go, así como a diversas alternativas
de la existencia de esta oferta, cómo privadas; no sucede lo mismo con
está orientada y cuál esta disponible este grupo etario radicado en áreas
para ellas. De ser así, se lograría eva- rurales, grupos indígenas u otros.
luar la claridad de propósitos, el aco-
gimiento y la seguridad que brinda la Con ello se evidencia la necesidad
oferta institucional. de alcanzar a otros grupos con necesi-
dades específicas, como la población
La información sobre participación adulta mayor sin alfabetización, en
recopilada señala que el acceso a condición de pobreza, privadas de
mucha de esta oferta es predomi- libertad. En estos sectores las oportuni-
nantemente de quienes tienen con- dades educativas se pueden convertir
diciones de ingreso o formación que en una ventana que muestre opciones
les facilita involucrarse. A pesar de para mejorar la salud, los ingresos eco-
la variedad de la oferta se requiere nómicos, y para facilitar el uso creativo
mayor amplitud para que responda y recreativo del tiempo libre, así como
adecuadamente a las necesidades enlazarse con grupos de apoyo que
educativas de la población adulta les confieran bienestar y seguridad.
mayor, que le dé la seguridad y le po-
sibilite la permanencia y la participa- El porcentaje de mujeres que acce-
ción activa y productiva en la familia den a los programas educativos es
y la sociedad. mucho mayor que el de hombres. Por
ejemplo, en la Universidad de Costa
Rica el 83% de las personas que asisten
a las actividades promovidas son mu-
Sesgos en el acceso a jeres, mientras que 17% son hombres;
oportunidades educativas en la Universidad Estatal a Distancia el
porcentaje es similar; 85% mujeres y 15%
Las necesidades educativas de las hombres. Este dato se repite en la Aso-
personas mayores en el país no son las ciación Gerontológica Costarricense
mismas, en razón de las diferencias por y en otras instituciones como la Caja
género, nivel educativo, motivación y Costarricense del Seguro Social, y hay
posibilidad de aplicación de los conoci- coincidencia en la previa preparación
mientos adquiridos para la vida cotidia- académica de las participantes.
na. Se requiere de propuestas diferencia-
das cuya base sean diagnósticos previos, De acuerdo con lo afirmado, se re-
con lo cual se garantiza la oferta de alter- quiere construir alternativas educativas
nativas educativas contextualizadas. bajo enfoques de género que brinden

164
Capítulo 8 Oportunidades de participación

una respuesta acertada a las nece- así como los niveles de participación
sidades de cada grupo, en tanto se política y abstencionismo en esta po-
envejece en forma diferenciada y las blación. Por último, vale la pena men-
condiciones y oportunidades de vida cionar que el comportamiento de
de hombres y mujeres son distintas. los electores adultos mayores mues-
tra similitudes notables con el resto
La adopción de enfoques geronto- de electores, lo cual resulta obvio y
lógicos requiere la formulación de es- comprensible, puesto que los prime-
trategias de enseñanza y contenidos ros están incluidos en los segundos.
acordes con las necesidades de esta
población. Es un aspecto que deman- Entre los principales hallazgos de
da esfuerzos coordinados a fin de que este apartado se encuentran aspec-
se vinculen ambos procesos, lo cual tos relacionados con cambios en la
dé lugar a propuestas educativas que composición del padrón de la pobla-
cumplan con los requerimientos con- ción adulta mayor y la identificación
siderados en este enfoque. de patrones de comportamiento
electoral. Por ejemplo, en los últimos
Nos referimos a la relación facilita- dos procesos electorales las perso-
dor o facilitadora con la población nas adultas mayores tienden a votar
adulta mayor, al ambiente educati- más que la población electoral más
vo, a la forma de presentar los conte- joven. Además, la disminución en la
nidos, en consideración de los princi- participación política es menor en las
pios que favorecen el aprendizaje de personas ciudadanas mayores de 65
este grupo etario. años respecto de lo que sucede en
los restantes grupos de población.

Los niveles de participación electo-


Otras expresiones de la ral establecidos permiten identificar
participación social: participación tres grupos:
electoral de la población adulta
mayor en Costa Rica4 • quienes tienen una alta partici-
pación política
Aquí se describe un conjunto de as-
pectos relacionados con la participa- • aquellos de participación media
ción electoral de la población adulta
mayor costarricense en el período • personas con baja participación
1982-2006 (Alfaro, 2007). El objetivo es
analizar un conjunto de características Finalmente, en términos de partici-
del comportamiento político del grupo pación electoral según género, las
de electores con mayoría de edad en mujeres adultas mayores votan me-
el padrón, un tema que, a pesar de su nos que los hombres; sin embargo, se
importancia, ha sido poco explorado acortan las brechas.
en el país.
En el período 1982-2006 el número
Dicha población abarca un grupo de personas adultas mayores en el
de ciudadanos y ciudadanas que padrón electoral aumentó de 99.907
han tenido la oportunidad de elegir a a 246.698. En términos generales, el
sus representantes políticos en varias incremento de personas que sufraga-
oportunidades. A pesar de este factor, ron mayores de 65 años en el período
conocemos poco de aspectos como: fue de un 147%. Del total de votantes
¿en qué forma se comportan elec- en la última elección nacional (2006),
toralmente?; ¿participan más en las las mujeres representaron el 53% y los
elecciones o menos que otros grupos hombres, el 47% restante. Conforme
de población?; ¿votan más las muje- se avance en el proceso natural de
res adultas mayores que los hombres? envejecimiento de la población en el
que se encuentra inmerso el país, el
Esta sección incluye temas como peso de la población adulta mayor en
cantidad y peso de la población el padrón será cada vez más relevante
adulta mayor en el padrón electoral, para efectos de decidir una elección.

165
I Informe estado de situación de la persona adulta mayor en Costa Rica

Población adulta mayor y participa- existe un patrón de comportamiento


ción electoral electoral según el cual, conforme au-
menta la edad en las personas adultas
En el período estudiado, las y los mayores, disminuye progresivamente la
adultos mayores que se abstienen de participación política.
participar en los comicios representan,
en promedio, un 11% del total de abs- En segundo lugar, de acuerdo con los
tencionistas. En las seis elecciones cele- niveles de participación política, se iden-
bradas entre 1982 y 2002, el porcentaje tifican tres grupos. El primer grupo, consi-
de adultos mayores que no votan, con derado como de alta participación polí-
respecto al total de abstencionistas, se tica, reúne a la población adulta mayor
situó en el rango 9,5% como valor míni- con edades comprendidas entre 65 y 69
mo y 11,8% como cifra máxima. años, y entre 70 y 74 años.

En el 2002, la última elección, de la La principal característica de este gru-


cual se tienen datos de participación po etario es que posee los niveles más
electoral por edades, de un total de bajos de abstencionismo de toda la
212.624 personas adultas mayores habi- población a