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E N S AY O S E I N V E S T I G A C I O N E S

LA LECTURA COMO VÍNCULO


CREADOR DE CIUDADANÍA

LUIS R. CABRAL*
P A T R I C I A E . R O D R Í G U E Z **

Se entiende aquí la lectura como una actividad social que consiste en la


confluencia dinámica de factores biológicos y culturales mediados por
la comprensión. En ese sentido, la capacidad de leer es tanto una
metodología de aprendizaje como una herramienta para la comprensión
del contexto social. Este artículo pretende presentar algunas ideas acerca
de lo que implica saber leer y las capacidades que esta actividad otorga
a los sujetos. Esto se entrecruzará con un análisis acerca de la influencia
de las representaciones de los docentes y de las actitudes de las familias
en el proceso de aprendizaje de la lectura. Finalmente, se analizarán
algunos aspectos de la esfera política para reflexionar acerca de qué
espacios pedagógicos hoy son sensibles y provechosos para una
reformulación de la lectura como potencial vínculo creador de ciudadanía.

The act of reading is herein understood as a social activity that involves


the dynamic confluence of biological and cultural factors mediated by
comprehension. In this sense, the ability to read is both a methodology of
learning and a tool for understanding the social context. This article
intends to present some ideas about what knowing to read implies and the
capacities that this activity gives the subjects. This interweaves with an
analysis on the influence of the representations of teachers and the
attitudes of the families in the learning process of reading. Finally,
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some aspects of the politic field will be analyzed to reflect on which


MARZO

pedagogical spaces are sensitive and worthwhile to a reformulation


of reading as a potential creator link of civic responsibility.
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Introducción
El entrecruzamiento entre la lectura como acti-
vidad intelectual, la escuela como agente socia-
lizador moderno, y la familia como espacio
facilitador o inhibidor de potencialidades tienen
como punto de encuentro al sujeto social y polí-
tico, al lector, al alumno, al niño o adolescente.
Empezar a desandar conceptos y reflexiones
acerca de este entrecruzamiento y sus potencia-
lidades es una tarea necesaria para conocer las
posibilidades actuales de reconstrucción de la
ciudadanía.

Según Rosa María Torres (2006), se ha pro-


ducido una reubicación de la sociedad civil
junto a la paulatina desaparición del Estado de
bienestar, a partir del crecimiento de las organi-
zaciones no gubernamentales (ONGs) y las
organizaciones de la sociedad Civil (OSC). En
efecto, ha aumentado la importancia y necesi-
dad de participación ciudadana en el quehacer
local, nacional e internacional. Esta nueva con-
dición –y relación entre Estado y ciudadanía–
conduce a reconsiderar la sustentabilidad nece- ¿Qué implica saber leer?
saria del rol de ciudadano como un sujeto polí-
tico activo. La pregunta que encabeza nuestro subtítulo
puede responderse desde varios puntos de vista.
La necesidad de fortalecer la organización y
la participación social otorga al campo educati- Desde la biología, variadas investigaciones
vo responsabilidades académicas y políticas afirman la existencia del vínculo entre plastici-
que lo obligan a trabajar junto a otros agentes dad neuronal, aprendizaje e influjo del medio
de socialización. De este modo, la escuela y la ambiente. Loubon y Franco (2010) en su traba-
familia constituyen espacios influyentes e ine- jo “Neurofisiología del aprendizaje y la memo-
ludibles para la resignificación activa de estas ria. Plasticidad neuronal”, reconocen que el
tareas. aprendizaje puede considerarse como un cam-
bio en el sistema nervioso que resulta de la
Volviendo a las reflexiones de Torres, experiencia y que origina cambios duraderos en
la conducta de los organismos. El cerebro es
La educación no se limita a la educación esco- inundado de información sensitiva procedente
lar, ni los aprendizajes necesarios –para la vida, de nuestros sentidos.
para el trabajo, para la participación, para la ciu-
dadanía plena– pueden limitarse a un período Según Hernández-Muela, Mulas y Mattos:
determinado de la vida de una persona. El (2004)
aprendizaje se inicia con el nacimiento y se
extiende a lo largo de toda la vida, arranca en el La especialización estructural y funcional es una
hogar, antecede y excede a la institución esco- característica destacada de la organización corti-
lar, abarcando un amplio conjunto de institucio- cal. Los sistemas sensitivos y motores poseen
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nes, modalidades, relaciones y prácticas. La células especializadas y distinguibles desde un


educación, la comunidad educativa y la política punto de vista funcional, y ello permite una
educativa son mucho más amplias, respectiva- mayor velocidad de procesamiento de informa-
mente, que la educación escolar, la comunidad ción y adecuación de respuestas. (Hernández-
escolar y la política escolar. (Torres, 2006: 3) Muela, Mulas y Mattos, 2004: 59)
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Sin duda, esta última cita implica reconocer confluencia dinámica de factores biológicos y
la ineludible influencia del medio ambiente culturales mediados por la comprensión, y que
sobre el desarrollo cerebral en general y neuro- se reconoce como un capital simbólico social-
nal en particular. François Ansermet y Pierre mente valorado.
Magistretti afirman por su parte “que la lectura
o el recuerdo, […] asociado a la percepción o a
las huellas que ella ha dejado en la red sinápti- ¿Por qué leer es un acto político?
ca sería un elemento determinante en la expe-
riencia emocional subjetiva” (2006: 17). La escuela constituye una de las instituciones
centrales que ayudan a comprender el mundo
Así, concebimos aquí la lectura como una cultural y político, y la lectura es un medio
actividad neuronal no innata que requiere de un importante para lograr esta comprensión.
trabajo conjunto de retina y cerebro. En la Entendemos la escuela según lo hace Stephen
actualidad, Stanilas Dehaene afirma que la lec- Ball (2002), como aquella que permite que el
tura es una capacidad que ha precisado de un estudiante desarrolle sus aptitudes individuales
“reciclaje neuronal” a lo largo de los siglos, y al extremo, le otorgue una pluralidad de herra-
que nuestro cerebro y nuestro sistema visual se mientas técnicas y morales para usar en el
adaptan para reconocer la escritura, lo cual con- mundo real tratando los problemas del contex-
firma la intencionalidad de la acción (en Martí- to en las distintas disciplinas y, al mismo tiem-
nez, 2009). po, la reconocemos como uno de los espacios
esenciales donde aprendemos y reforzamos la
Desde otra perspectiva, Jean Hébrard lectura. La escuela es uno de los agentes de
(2000: 2) coincide en la afirmación de que la socialización que permitiría la toma de con-
lectura es un acto cultural propio del ser huma- ciencia acerca de las necesidades reales que
no: “…el acto de lectura es un acto complicado circundan a las personas, el conocimiento de
no natural”. Esto ratifica el carácter autónomo e las características de su contexto, y la adquisi-
intencional que implica la lectura y la escritura. ción de conocimiento y métodos para potenciar
Ubicar la lectura como prioritaria de la esfera las posibilidades de “hacer” que tienen esas
humana implica comprender que esta posee un mismas personas. Es decir, la escuela no se
carácter ulterior, una finalidad que va más allá concibe aquí como una mera máquina repro-
de la realización del acto por el acto mismo. La ductora de desigualdades sociales. La visión de
lectura se lleva adelante para entender la reali- la escuela se corresponde aquí con la de un
dad que nos rodea, desentramar su historia y espacio político donde se generan relaciones de
prepararnos de modo más completo para lo que poder entre sus distintos actores; donde se con-
vendrá. Es decir que quienes no posean el capi- jugan estrategias de oposición frente a las desi-
tal cultural de la lectura no tendrán todas las gualdades sociales, donde se atemperan el
herramientas para aprenderse y comprenderse a hambre y la ignorancia. Creemos que debemos
sí mismos como sujetos sociales y políticos, es reposicionar la escuela dentro de un lenguaje
decir como ciudadanos. de posibilidad y de esperanza, entendiéndola
como esfera pública democrática comprometi-
La tercera arista de esta temática consiste da con formas de políticas culturales orientadas
en la comprensión como un elemento biológi- a darles facultades a los estudiantes y a mejorar
co-neuronal favorecido o demorado por lo con- las posibilidades humanas (Giroux, 1998). La
textual-situacional. La comprensión implica lectura es una de las herramientas que los agen-
ineludiblemente poner en marcha capacidades tes de socialización desarrollan con los estu-
aprendidas en tensión constante con influen- diantes para aportarles de este modo capacida-
cias exteriores al individuo. Aquí, el contexto des como descifradores de su propia realidad,
en el que está inserto el sujeto que lee supone para hacerlos conscientes, en ese mismo hacer,
un rol importante para catalizar o retrasar la de sus necesidades reales y sus posibilidades
comprensión. de satisfacción. Al tiempo que enseña a leer el
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mundo, la escuela potencia la capacidad de


De esta manera, entendemos el acto de leer cambiarlo.
como una actividad social que consiste en la
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¿Cómo influye la familia en los ● las competencias de escritura del grupo fami-
procesos de lectura de los niños? liar;
● las competencias discursivas sobre lo históri-
La respuesta a esta pregunta es por lo menos
co y lo social, etc., es decir, cuestiones que
compleja. Esta característica alude a configura-
pueden motivar la lectura en los niños.
ciones sociales en las que confluyen diversas
variables. Las familias son diversas en cuanto a
actitudes y potenciales incidencias en la lectura
La configuración familiar de un niño lector
de los niños, no solo por su nivel socioeconó-
competente no depende solo del influjo escolar,
mico y educativo sino también por:
sino también del espacio que se dé a la lectura
● el espacio físico y temporal que se le da a la en el hogar. Este espacio de lectura, parte de la
lectura en el seno familiar; cotidianidad de la familia, incide en el niño
cuando recibe un libro como regalo de cumple-
● las características de lo que se lee;
años, en su participación activa cuando los
● las cuestiones ideológicas que cruzan las adultos leen o en la sola contemplación de las
representaciones familiares sobre lo político lecturas de los otros. Por otro lado, el influjo
social, el alcance físico real o disponibilidad familiar es fundamento central de la compren-
real de ciertas lecturas por parte de ese grupo sión de la realidad social, sobre todo en los pri-
familiar; meros años.
● las representaciones, opiniones y valoracio-
nes del grupo familiar sobre el acto de lectu- ¿Cuál es el vínculo entre la lectura y la
ra; construcción del ciudadano?
● la impronta que ciertos actores del grupo
familiar tienen sobre los niños, y cómo es La lectura es un objeto de saber a la vez que un
invertida en favor de la lectura o no; medio para comprender el contexto social que

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nos rodea. Este trabajo hermenéutico se com- circundante y le permite su apropiación, a la vez
plementa con una tarea de crítica y reconstruc- que potencia y recrea sus facultades como ciu-
ción del propio yo: la visión de uno mismo dadano. Así, la ciudadanía comienza a hacerse
–conciencia de sí– como parte del contexto realidad a partir del “vínculo-creador” que es la
político, vinculado profundamente a él. Un lectura.
contexto caracterizado por la “reformulación
del concepto de ciudadanía” por efecto de la
fragmentación cultural, el retroceso del mode-
¿Qué hacer? (reformas educativas,
lo de Estado de bienestar, la transformación de
escolaridad e iletrismo)
los trayectos laborales y el avance de las tec- En realidad, la pregunta que encabeza el tramo
nologías de la información y la comunicación final de este trabajo genera más interrogantes
sobre la vida cotidiana y las relaciones perso- que certezas prescriptivas.
nales (Denkberg y Pinkasz, 2007). La crisis en
la que se encuentra inmerso el concepto de ciu- A partir del recorrido realizado nos permiti-
dadanía, degradado por las políticas excluyen- mos asomarnos a la realidad de la lectura en la
tes de la década del noventa, tiene su contra- problemática social actual. En las palabras de
partida en “el reciente surgimiento más público Emilia Ferreiro, “Internet, e-mail, páginas web,
de la sociedad civil, cubriendo como por refle- hipertexto… están introduciendo cambios pro-
jo las falencias e inacciones del Estado” fundos y acelerados en la manera de
donde “el ciudadano se reconstruye comunicarnos y de recibir informa-
en la reciprocidad, en el recono- ción” (2001: 5). Estas nuevas
cimiento mutuo”, para lo cual herramientas exigen nuevos
es necesario utilizar las modos de lectura, nuevas
herramientas culturales con competencias, nuevos sabe-
las que nos hemos nutrido, res y, por consiguiente,
por ejemplo, por medio de docentes capacitados: “Sin
la lectura, las experien- docentes de calidad no es
cias vividas, etc. (Finoc- posible una educación
chio y Gojman, 2007). Es escolar de calidad. La ver-
por esto que se hace nece- dadera reforma educativa
sario reforzar y mejorar […] se juega en el terreno
herramientas de aprendizaje docente” (Torres, 2006: 2).
como la lectura, que puede esti- Esta afirmación pone de mani-
mular y aportar a una participación fiesto los bajos niveles de desem-
eficaz de la sociedad en la vida colec- peño docente, según la autora, y la
tiva. insuficiente formación para las exigencias de
las nuevas reformas educativas, lo cual demues-
La lectura generada en la escuela conlleva tra de algún modo el fracaso de estas para res-
la propiedad de darse en un “espacio que ‘pro- ponder a las nuevas demandas socioculturales.
duce’, el espacio de la escuela transmite gran Varias son las fallas que se reconocen por parte
parte del pensamiento moderno” (Finocchio, de la escuela en el texto de Rosa María Torres,
Pinkasz y Zelmanovich, 2007). La idea de ciu- por ejemplo, que lo docentes se ven a sí mismos
dadanía que se reproduce en las aulas también como meros diseminadores de información, o
es filtrada por el tamiz de lo escolar. Estas refle- que la utilización de las TIC resulta ineficaz,
xiones nos permiten comprender dos cuestio- como si se asumiera que su inclusión en las
nes: por un lado, la ineludible ligazón entre lec- aulas basta para producir aprendizaje.
tura y ciudadanía y, por otro lado, el reconoci- En la óptica de Emilia Ferreiro,
miento de que esta ligazón está marcada e
influida aún por un agente socializador en el […] los países pobres no han superado el anal-
que prima el mandato de la modernidad. fabetismo, los ricos han descubierto el iletrismo.
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La escolaridad básica universal no asegura ni la


práctica cotidiana de la lectura, ni el gusto por
Creemos que la lectura es un dispositivo leer… hay países que tienen analfabetos y países
libertario que vincula al sujeto con su realidad que tienen iletrados. (Ferreiro, 2001: 3)
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A la luz de los hechos actuales, podemos reco- que aparecen en los libros escolares sobre per-
nocer nuevamente la capacidad de la lectura como sonajes que han protagonizado la historia
potencial recurso para el desarrollo de la ciudada- nacional, sin habernos formado previamente
nía, citada en nuestra hipótesis inicial. Dicha hipó- una idea acerca de sus actos o leído sus textos.
tesis, si bien es confirmada de modo efectivo, Así, para conocer el pensamiento de José Martí
también debe ser problematizada y analizada a la o las ideas de Domingo Faustino Sarmiento,
vista de las tristes experiencias actuales. somos los docentes quienes deberíamos recu-
rrir a las fuentes originales. Si es verdad que los
pueblos que no conocen su pasado no com-
Un caso de construcción social de la prenden su presente, mal podemos saber qué
lectura; los manuales escolares de cívica nos pasa cuando leemos un capítulo de dos
páginas sobre tal o cual “patriota”.
Al adentrarnos en las actitudes docentes hacia la
lectura en el aula, podemos reconocer que ellas
están atravesadas por decisiones pedagógicas Conclusiones
sobre las que no tienen injerencia, pero que aca-
ban por primar en sus prácticas: los manuales A nuestro entender, no alcanza evidentemente
escolares. Esta herramienta fundamental del con extender la alfabetización, con mejorar las
docente es a veces la única lectura en el aula, y estadísticas de repitencia, analfabetismo y
los contenidos y representaciones sociales deserción escolar a fuerza de disminuir constan-
incluidos en él influyen fuertemente en las idio- temente el nivel educativo esperado y de flexi-
sincrasias político sociales. bilizar hasta el hartazgo las expectativas de
logro para satisfacer solo las expectativas de
En palabras de Silvina Quintero y de Luciano políticas de turno.
de Privitellio, los textos de cívica son, abierta y
explícitamente, una forma particular del discurso Tampoco alcanza con saber navegar por
sobre la identidad de la comunidad nacional Internet y saber mandar mensajes por correo
(1999). Son, en consecuencia, los textos de edu- electrónico.
cación cívica elementos sensibles para la forma- No es suficiente con preguntarnos desde la
ción social y la construcción del rol político que teoría qué perfil de alumno queremos.
aspira a plasmar en los ciudadanos. En el estudio
de estos autores, se argumenta la existencia de al Todos los esfuerzos por mejorar la educa-
menos dos “argentinos”, lo que convierte la cues- ción de nuestros hijos rendirán frutos cuando
tión de las identidades nacionales construidas nos preguntemos qué docentes estamos for-
desde los libros como pasible de análisis: se per- mando, cuando nos preguntemos qué hacemos
ciben, por ejemplo, lecturas ideológicas que osci- como familia para la educación ciudadana de
lan entre interpretar movimientos políticos con nuestros hijos y qué espacios debemos crear
tiranías o con herramientas democratizadoras. La para empezar a atender las necesidades educa-
idea aquí es repensar la importancia que tienen tivas de los alumnos.
estas herramientas en el trabajo docente, en la Coincidimos una vez más con las palabras
configuración de los aprendizajes de los alumnos de Rosa M. Torres (s/f) cuando afirma que “la
y el papel que cumplen en una formación cultu- verdadera reforma educativa […] se juega en el
ral-ciudadana no signada solamente por las terreno docente”. Un espacio sensible y pro-
variantes político partidistas de turno. ductivo para reformular la lectura de los alum-
nos –si la entendemos como un vínculo con la
También es necesario reflexionar sobre el potencia para crear ciudadanía– es la forma-
rol preponderante que se les ha otorgado a los ción docente, ya que desde allí podemos resig-
manuales, lo que los coloca por sobre las obras nificar la cultura, la historia y las potencialida-
literarias o las fuentes históricas originales. En
LECTURA Y VIDA

des de los materiales de lectura.


su afán de contener todo en 300 páginas, los
manuales reproducen estereotipos que descui- Finalmente, entendemos que la escuela y la
dan la “vigilancia epistemológica” que debería familia son los pilares fundamentales que nues-
existir (Chevallard, 1998). Como docentes, no tros hijos y alumnos nos exigen hoy para poder
deberíamos aceptar las habituales calificaciones empezar a sentirse ciudadanos efectivos. 85
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Finocchio S.; D. Pinkasz y P. Zelmanovich (2007).
Este artículo fue recibido en la Redacción de LECTURA
Rasgos de la cultura escolar: el tiempo, el
Y VIDA en abril de 2009 y aceptado para su publica-
espacio, los rituales y las prácticas del oficio.
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Para comunicarse con los autores:


c_luis_rodolfo@hotmail.com,
JUNIO 2010

rodriguez_p_e@yahoo.com.ar.

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