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Fecha inicio: ABRIL/2009

Tema : REPARACIÓN DE TEJIDOS (PROCESO DE


CITRATIZACIÓN Y COMPLICACIÓN DE LA
EXODONCIA. ALVEOLITIS).
Profesor Guía: DR. EDUARDO ROZAS P.
Contenidos:
Dani pino 1- Definición.
2- Proceso fisiológico de la cicatrización.
2.1.- Concepto general de reparación, regeneración y
proceso de cicatrización.
2.2.- Reparación de heridas
2.2.1.- Etiopatogenia del daño tisular

Engel 2.2.2.- Etapas de la curación de las heridas.


- Epitelización
- Etapa inflamatoria.
- Etapa fibroplástica
- Etapa de remodelación

2.3.- Proceso de cicatrización alveolar post exodoncia


Cote explica la introducion y las caracteristicas por que las hace particular
Nathy herrera explica las etapas de este proceso

Camila Barra 3.- Significado quirúrgico de los conceptos de cicatrización


3.1.- Factores que modifican la reparación.
3.2.- Cicatrización por 1era. y 2da. intención.
Pablo Rebolledo 4.- Reparación nerviosa. Y ademas recomendaciones
para lograr una buena cicatrizacion

ALVEOLITIS
Felipe 5.- Etiopatogenia.
5.1.- Causas locales.
5.2.- Causas generales

Roro 6.- Sintomatología


7.- Cuadros clínicos.
7.1.- Alveolitis exudativa o granulomatosa.
7.2.- Alveolitis seca o dry socket

Kathy Arauco 8.- Indice de Frecuencia.


9.- Tratamiento preventivo.
10.- Tratamiento curativo.

Claudia Catalan 11.- Diagnóstico diferencial.


11.1.- Periostitis.
11.2.- Odontalgias.

Daniela pino
1. Definición de cicatrización y reparación ó regeneración:
Tras una agresión externa, la reparación de los tejidos se lleva a cabo por dos
procesos diferentes e interrelacionados, cuyo balance determinará la respuesta
final del organismo. La cicatrización propiamente dicha que es el proceso por el
cual se genera un nuevo tejido sin las funciones del tejido original, es decir,
corresponde la formación de una cicatriz; y la regeneración (o reparación) que
es el proceso que implica la creación de tejido nuevo idéntico al primario,
conservando la función. Este último es el mecanismo de más peso en la
curación de las heridas de la piel. Los objetivos de la cicatrización y
regeneración son básicamente:
- Restaurar la integridad de los tejidos
- Prevenir la infección
- Restaurar la función del tejido, en el caso exclusivo de la regeneración.

2.Proceso fisiológico de la cicatrización:


Desde el punto de vista molecular, todo el proceso de reparación está regulado
por una serie de mediadores que en conjunto reciben el nombre de citoquinas.
Las citoquinas son proteínas que median la función de células mediante la
unión a receptores de membrana específicos en las células efectoras. Dentro
de este conjunto de proteínas se encuentran: el PDGF (factor de crecimiento
derivado de las plaquetas), TGF (factor de crecimiento de transformación alfa o
beta), EGF (factor de crecimiento epidérmico), FGF (factor de crecimiento de
fibroblastos a y b), TNF (factor de necrosis tumoral), IL-1 (interleuquina 1), IGF
(factor de crecimiento semejante a la insulina). Estas citoquinas reciben el
nombre de su célula original o de la función inicial que se le describió, pero
estos nombres son erróneos, puesto que se asume que tienen una única
función y un único origen. Hoy día sabemos que tienen varias funciones y
distintos tipos celulares pueden sintetizar la misma citoquina.

Herida:
Es el área donde queda interrumpida la continuidad anatómica celular
entendiéndose por una solución de continuidad de las cubiertas externas del
cuerpo, de revestimiento mucoso o de la superficie de los órganos.
Una lesión tisular es el común denominador de toda herida quirúrgica, afecta al
organismo en diversas formas, incluyendo pérdida local de sangre y líquido,
dolor con estímulos neurales eferentes hacia el cerebro y órganos endocrinos y
liberación de productos celulares hacia la circulación. Una herida inicia la
catabolia y una herida abierta constantemente inhibe la anabolia

2.2.1 Etiopatogenia del daño tisular:


El daño tisular puede ser debido a diferentes causas; éstas se pueden clasificar
de distintas formas. A modo general se tienen:
1. Agentes físicos:
1. Agentes mecánicos: traumatismo, golpes, perforación, escisión o
corte, tanto quirúrgico como traumático; la diferencia entre ambos
es que la incisión o corte del cirujano, debido a su precisión,
causa el menor daño tisular posible.
2. Cambios térmicos: hipotermia, hipertermia.
3. Cambios de presión atmosférica: por ejemplo, cuando los buzos
suben muy rápidamente hacia la superficie del agua; se forman
émbolos a partir de los gases corporales.
4. Eléctricos: por ejemplo, la fibrilación del miocardio producto de
corriente alterna
5. Radiaciones: por ejemplo, neoplasias malignas producto de
radiación UV.
2. Agentes químicos: Por ejemplo, soluciones antimicrobianas, materiales
de uso común en odontología, fármacos, alcohol, desinfectantes. Se
pueden producir quemaduras, ulceraciones, erosiones, etc.
3. Agentes microbianos (biológicos): infecciones producidas por
bacterias, virus, hongos, etc. (que pueden ocasionar cicatrices muy
importantes por destrucción de las áreas afectadas, como en
osteomielitis, lepra, etc.).
4. Isquemia o infarto tisular: Tanto la isquemia que persiste como el
infarto ocasionan una destrucción o pérdida de tejido normal que es
reemplazado por tejido cicatricial con la consiguiente pérdida funcional. A
este tipo de patología se corresponde el cada vez más frecuente infarto
de miocardio.
5. Factores inmunitarios: Por ejemplo, enfermedades autoinmunes,
reacciones de hipersensibilidad.

Engel Salazar
2.2.2 Etapas de curación de las heridas:
El proceso de curación de las heridas se puede dividir, de forma didáctica, en
tres fases.
 Fase temprana / Inflamatoria
 Fase intermedia / de formación de tejidos
 Fase tardía / de remodelación

 Fase temprana / Inflamatoria: hemostasia e inflamación, incluye la


formación de un coágulo de fibrina, 0-3 días, esencial para una
cicatrización eficiente (inflamación insuficiente o excesiva lleva a retardo
en la cicatrización), protege contra la infección, prepara a la herida para
la fase de formación de tejidos.
□ Agregación plaquetaria y formación del coágulo:
o Objetivos:

 Hemostasia
 Proveer una matriz provisoria para migración de
células
 Es un reservorio de citoquinas y factores de
crecimiento
o Formación del coágulo

 Daño de la pared vascular estimula la agregación de


plaquetas (tapón plaquetario)
 Contacto del plasma con colágeno y plaquetas
estimula la cascada de la coagulación
 Plaquetas adheridas secretan sustancias
vasoactivas (vasoconstricción - hemostasia)
 Plaquetas secretan factores de crecimiento y de
quimiotaxis
o Vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular:

 Una vez lograda la hemostasia


 Permite llegada de oxígeno a la herida
 Favorece el reclutamiento de células inflamatorias
□ Reclutamiento de células inflamatorias: expresión de
o Citoquinas pro inflamatorias

o Mediadores quimiotácticos

o Moléculas de adhesión
 Fase intermedia / de formación de tejidos: reepitelización, fibroplasia y
angiogénesis, contracción de la herida (1-7 días).
o Reepitelización

 Comienza a horas de provocada la herida


 Migración de células epiteliales a la matriz provisional
 Proliferación de células epiteliales
o Formación de tejido de granulación

 Fibroplasia: producción de una nueva matriz extracelular


por fibroblastos.
 Angiogénesis: formación de nuevos vasos sanguíneos
para proveer oxígeno y nutrientes al nuevo tejido.
o Contracción de la herida

 Día 7, fibroblastos se diferencian a miofibroblastos e


inducen contracción de matriz extracelular.

 Fase tardía / de remodelación: síntesis de colágeno, estratificación


epitelial, remodelación de la herida (variable, puede durar muchos
meses).
o Estratificación del epitelio

o Maduración de la matriz extracelular

o Aumento del depósito de colágeno: aumenta la resistencia de la


herida
o Inhibición del depósito de colágeno: evitar sobreproducción

o Heridas sólo alcanzan un 20% de su resistencia final durante las


primeras 3 semanas de cicatrización; por eso deben ser
protegidas.
o Cicatriz sólo alcanza el 70% de la resistencia original del tejido.

2.3. Proceso de cicatrización alveolar post Exodoncia


Jose miguel acuña
López(2) señala que la extracción dentaria reúne una serie de eventos que la
convierten en una herida única en nuestra economía. En primer lugar, es una
fractura abierta, es decir, hay ruptura del recubrimiento superficial que deja
expuesto al hueso. En segundo lugar, puede ser considerada como una herida
infectada, pues se abre a una cavidad séptica donde conviven, aunque en
forma saprofita, una serie microorganismos que pueden romper su equilibrio
biológico, ante el hecho traumático de una extracción. En tercer lugar
corresponde a una fractura con pérdida de sustancia, ya que la extracción
dentaria interrumpe definitivamente la continuidad ósea. Además, el periodonto
en su totalidad va a ser dañado irreversiblemente; por tanto, aunque los
fenómenos de reparación ósea alveolar serán semejantes a los de la
cicatrización de cualquier hueso, intervienen una serie de eventos que la
determinan.

La exodoncia activa la misma secuencia de inflamación, de epitelización,


fibroplasia y de remodelación vista como prototipo en la piel, o en las heridas
de la mucosa bucal. Como previamente se señaló, la cicatrización ocurre por
segunda intención (hay pérdida de sustancia), y debe pasar un largo periodo de
tiempo antes de que la herida se cure.

Cuando un diente es removido queda, un alvéolo remanente, consistente de


cortical ósea (lámina dura) con un ligamento periodontal rasgado que va a
actuar con una potencialidad formadora de hueso similar al periostio y con
restos de epitelio oral (encía) ubicada hacia la cresta. El alvéolo se llena con
sangre producto de la extravasación hemática como consecuencia de la
ruptura de los vasos sanguíneos que nutren al diente, la cual se coagula para
sellar el alvéolo del medio ambiente bucal.

La etapa de inflamación ocurre durante la primera semana de curación. Los


leucocitos entran en el alvéolo para remover bacterias del área de la lesión y
comenzar a eliminar restos tales como fragmentos de hueso, que se ubiquen
dentro del alvéolo. También comienza durante la primera semana un aumento
de los fibroblastos y capilares. El tejido de granulación de aspecto blanquecino,
se va transformando en tejido fibroso conforme disminuye la inflamación. Luego
surgen focos de osificación por acción de los osteoblastos y al mismo tiempo
se pone en acción la reparación del epitelio mucoso proliferando y cubriendo
todo el defecto, apoyándose en la matriz conectiva y osteoide. El epitelio migra
sobre el tejido de granulación (capilares y fibroblastos) hasta hacer contacto
con el otro borde de epitelio. Finalmente, durante la primera semana los
osteoclastos se acumulan a lo largo de la cresta de hueso.

Dos semanas después de la exodoncia, la cicatrización se caracteriza por una


gran cantidad de tejido de granulación que llena el alvéolo. La deposición de
osteoide comienza a lo largo del hueso alveolar. El proceso que comenzó
durante la segunda semana se continúa durante la tercera y cuarta semana,
tiempo en el cual culmina la epitelización del alvéolo. La cortical de hueso
continúa reabsorbiéndose en las crestas y paredes del alvéolo y un nuevo
trabeculado óseo se forma a lo largo del alvéolo. No es hasta el 4.o ó 6.o mes
después de la extracción, que la cortical de hueso cubre todo el alvéolo. Esto
se reconoce por una disminución en la densidad radiográfica de la lámina dura.
Como el hueso llena el alvéolo, el epitelio migra a través de la cresta. La única
evidencia visible en el alvéolo después de un año es una pequeña cicatriz en el
borde alveolar. El hueso alveolar ha sido remodelado y cubierto por periostio y
mucosa quedando solo unos relieves en la cresta alveolar ósea perceptibles si
esta es descubierta.
. Complicaciones en la cicatrización de las heridas
Como se discutió anteriormente el proceso de cicatrización puede verse
afectado por una serie de factores locales y generales que a su vez pueden
generar complicaciones. A continuación se señalan las más comunes:

 Infección: incorporación de gérmenes que penetran en los tejidos y se


multiplican generando daños.

 Dehiscencia: separación de los bordes de una herida, producto de la


ruptura de los puntos de sutura debido a una mala técnica o por la
generación de grandes tensiones sobre la herida.
 Hemorragia: extravasación de sangre debido a un trauma o perdida de
las suturas.

Natalia Herrera (ETAPAS)

Cicatrización de tejidos en el contexto de la cirugía bucal


A continuación se estudia la cicatrización de ciertos tejidos que están
íntimamente relacionados con las heridas que se pueden generar en las
maniobras quirúrgicas propias de la cirugía bucal.

Regeneración del hueso


Antes de comenzar a señalar los procesos que se ponen en marcha para la
reparación ósea, es pertinente señalar los aportes hechos por Hunter en 1837,
los cuales siguen siendo válidos y únicamente superados por el conocimiento
más profundo que se tiene de los mecanismos bioquímicos y biomoléculares
de la osificación. Hunter(2) indicaba que: "El espacio comprendido entre las
superficies fracturadas del hueso se rellena con sangre extravasada
procedente de los vasos seccionados, esta sangre se coagula y al cabo de un
tiempo se vasculariza y, al igual que en la unión de las partes blandas, se
constituye un callo. Entonces se forma una sustancia celular en cuyo interior
las arterias depositan sustancias calcáreas. Primero se convierte en cartílago y
luego en hueso".

Peterson, Hupp, Ellis y Tucker(1) sostienen que los eventos que ocurren en la
cicatrización normal de los tejidos blandos (inflamación, fibroplasia, y
remodelación) también tienen lugar en la reparación del hueso.

Las células osteogénicas (osteoblastos) importantes en la regeneración del


hueso surgen de tres fuentes a saber: periostio, endostio, y células
pluripotenciales circulantes. Los osteoclastos por su parte derivan de los
precursores celulares monocitos, tienen la función de reabsorber hueso
necrótico además, de participar en la remodelación, los osteoblastos también
depositan osteoide con lo que se inicia la calcificación.

Según López(2), el proceso de reparación ósea puede ser dividido en cinco


estadios, los cuales se describen a continuación:

Formación del hematoma


Al producirse una fractura (solución de continuidad en tejido óseo, que tiene su
origen no sólo en los traumatismos sino también en los cortes realizados por el
cirujano bucal en sus intervenciones quirúrgicas), el primer evento que ocurre
es una intensa hemorragia como resultado de la ruptura de los numerosos
vasos sanguíneos que discurren en su interior. Esta sangre extravasada
difunde por los espacios trabeculares y periostales generando un aumento de
la tensión en toda la zona, con la elevación del periostio que es estimulado en
su capacidad formadora. Cuando la sangre se coagula, el hematoma va a estar
formado por los componentes hemáticos y por un exudado de
polimorfonucleares, linfocitos e histiocitos. Este proceso dura unos 7 días.

Formación del tejido de granulación


Aparece una vez que comienza a disminuir los signos de inflamación de la fase
anterior, y se caracteriza por la presencia de abundantes capilares y una alta
actividad fibroblástica. En él se van a englobar los pequeños fragmentos óseos
que se han desprendido de los bordes del hueso en el momento del
traumatismo. Además, se pone en marcha un mecanismo de autoclasia, que
implica no solamente la desaparición de estos fragmentos sino también una
cierta reabsorción de los bordes de la fractura. El tejido de granulación actúa
como una matriz para poner en contacto los bordes de la fractura debajo del
periostio. En los últimos períodos de la fase fibroblástica el tejido conectivo se
transforma en fibroso y una gran cantidad de colágeno debe ser depositado en
la brecha de la fractura. Los fibroblastos y los osteoblastos actúan produciendo
una matriz de tejido fibroso1 que se extiende circunferencialmente a la herida
mas allá de los bordes de la misma, formando lo que se conoce con el nombre
de callo. Bajo condiciones normales el tejido fibroso, incluyendo el callo se
osifica.

Formación del callo


Esta etapa transcurre entre el décimo y decimocuarto día posterior a la herida.
A continuación se hace referencia a las dos vías que puede seguir la formación
ósea.

A. El tejido fibroso conectivo es el inductor de la formación de un tejido


cartilaginoso que al ir sufriendo un aumento en su vascularización y por acción
de las células osteoblásticas va remplazándose por hueso.

B. El tejido fibroso conectivo puede pasar a la formación de hueso directamente


sin la fase de cartílago por la aparición de la sustancia osteoide producida por
los osteoblastos que se va calcificando lentamente (este es el proceso que
suele seguir la mandíbula).

El callo óseo se va a componer de osteoblastos, sustancia intersticial


fasciculada, hueso plexiforme y corpúsculos óseos.

Unión ósea
Este proceso transcurre entre la cuarta y la sexta semana. Depende del callo
óseo, el cual actúa como un núcleo que se va remodelando y reabsorbiendo
poco a poco por la acción osteoblástica formando hueso maduro que
reemplaza al callo primario y restableciendo la arquitectura primitiva del hueso.
Durante la etapa de remodelación, el hueso que se ha formado
desordenadamente es reabsorbido por los osteoclastos, y los osteoblastos
depositan nuevo hueso para resistir pequeñas tensiones en el área de la
fractura.

Reorientación
Tiene lugar durante un año aproximadamente, en la cual se va a llevar a cabo
la reorientación de las trabéculas óseas de acuerdo con los requerimientos
funcionales.

En conclusión, las diferentes fases de la reparación ósea están marcadas por


la activa acción de los osteoblastos y osteoclastos que participan en la
reconstrucción y remodelación del daño en el tejido óseo.

Peterson, Hupp, Ellis y Tucker(1) indican que para lograr una adecuada
reparación del hueso son necesarios dos factores: la vascularización y la
inmovilidad. El tejido fibroso que se forma en la región de la fractura requiere
de un alto grado de vascularización (permite una adecuada oxigenación) para
la eventual osificación. Si el suministro de oxígeno es adecuado el cartílago
formado es sustituido por hueso. Por el contrario si el oxígeno es insuficiente el
tejido fibroso no se osifica.

Camila Barra

3.- Significado quirúrgico de los conceptos de cicatrización


3.1.- Factores que modifican la reparación.
FACTORES QUE MODIFICAN LA CICATRIZACIÓN
Factores generales:
• Nutrición
• Hipovitaminosis
• Anemia :disminución prolongada de la tensión tisular de oxígeno, influye
negativamente en la curación de las heridas.
• Edad
• Alteraciones endocrinas: obesidad, diabetes y los trastornos vasculares
• Fármacos: ACTH y cortisona
Factores locales.
• Aporte sanguíneo. Cuanto mejor sea la vascularizaciòn de la zona
herida, mejor cicatrizará. En la cara las heridas curan más rápido que en
las extremidades inferiores. La hemostasia exagerada en la cura de una
herida, puede producir un compromiso en el aporte sanguíneo, como
ocurre si la sutura es excesivamente
• Inervaciòn. Se ha demostrado que la piel denervada cicatriza igual que
la piel inervada
• Infección. Las heridas infectadas no cicatrizan. la infección es la regla y
la causa más importante de cicatrices retardadas y defectuosas.
Agentes corrosivos. uso indiscriminado de ciertos antisépticos que pueden dañar
los tejidos, retrasa lógicamente la cicatrización.

3.2.- Cicatrización por 1era. y 2da. intención

 Tipos de cicatrización, según la unión de los bordes


Los cirujanos usan los términos cicatrización por primera intención y
cicatrización por segunda intención para describir dos procesos básicos
en la cicatrización de las heridas.

Cicatrización por primera intención


Los márgenes de la herida están en contacto(2,9), es decir, tiene los
planos cerrados, estando suturada o no, por lo tanto los bordes de la
herida en la cual no ha ocurrido pérdida de tejido son colocados en la
posición anatómica exacta en que se encontraban antes de la lesión. La
herida se repara con una mínima formación de cicatriz. Estrictamente
hablando la cicatrización por primera intención es únicamente una teoría
ideal(1), imposible de alcanzar clínicamente; no obstante, el término es
generalmente usado para señalar que los bordes de una herida son
reaproximados. Este proceso de cicatrización requiere de una menor
epitelización, depósito de colágeno, contracción y remodelación. Por lo
tanto, la cicatrización ocurre mucho más rápido, con un bajo riesgo de
infección y con una menor formación de cicatriz que en las heridas que
lo hacen por segunda intención. Ejemplos de este tipo de reparación
son: reducción adecuada de fracturas de hueso, reposición de
laceraciones, colgajos y reanastómosis anatómica de los nervios.

Cicatrización por segunda intención


Según López(2), la cicatrización por segunda intención ocurre cuando
los bordes de la herida no han sido afrontados, o bien cuando se ha
producido después de la sutura una dehiscencia de la misma dejando
que se produzca un cierre espontáneo. Aparece en este caso un tejido
de granulación(4) que no es más que la proliferación conjuntiva y
vascular. En este proceso la epitelización se efectúa de una manera más
lenta a través de dos vías: centrípeto es decir, de los bordes de la herida
hacia el centro partiendo de los islotes epiteliales, y centrífugo de los
islotes hacia la periferia.

En contraste, la cicatrización por segunda intención significa que existe


pérdida de tejido por lo que hay una brecha entre los bordes de la
herida, esta cicatrización se da regularmente en tejidos poco flexibles,
cuyos bordes no se pueden aproximar, en este caso se requiere de la
migración de gran cantidad de epitelio, deposición de colágeno,
contracción y remodelación. Su evolución es muy lenta y genera una
cicatriz de mayor tamaño que en el caso de la cicatrización por primera
intención existiendo un mayor riesgo de infección en la herida. Ejemplos
de este tipo de cicatrización son la del alvéolo dentario posterior a una
exodoncia, fracturas pobremente reducidas y lesiones muy aparatosas
con pérdida de tejido.

Algunos cirujanos utilizan el término de cicatrización por tercera


intención o cierre primario diferido, para referirse a la cicatrización que
ocurre cuando se cierra una herida después de un período de
cicatrización por segunda intención. El cierre se hace cuando se esta
seguro de que se ha superado el riesgo de infección.

En síntesis, independientemente de la aproximación o no de los bordes,


el proceso de reparación es igual, se puede resumir como la formación y
maduración del tejido de granulación con migración de los bordes
epiteliales, la diferencia radica en que por primera intención se acelera el
proceso en cuanto al tiempo de curación, al ser menor el espacio entre
los márgenes de la herida.

Pablo Rebolledo
4 - Reparación del nervio
En cuanto a la reparación del nervio, Peterson, Hupp, Ellis y Tucker(1)
indican que la lesión de los nervios periféricos representa una situación
especial en relación con el proceso de curación. De la misma manera,
los tejidos alrededor del nervio lesionado pasan por el proceso de
inflamación, proliferación fibroblástica y remodelación; no obstante, el
nervio por si mismo sufre otros cambios. Posterior a la sección del axón,
se produce una degeneración anterógrada3 (degeneración walleriana) y
una degeneración retrograda del muñón del axón a la colateral más
cercana (sostenimiento lateral). Una serie de cambios se presentan en el
cuerpo celular que incluye una disminución en la sustancia de Nissl. El
nervio comienza a crecer de nuevo y proyecta múltiples ramas pequeñas
a lo largo de la vía que previamente tenia el axón (brotes regenerativos).
En ocasiones los axones crecen hacia sus blancos originales; no
obstante, la regeneración nerviosa en general es limitada, porque los
axones con frecuencia se enredan en el área de daño tisular en la que
perdieron su continuidad. Si la vaina endoneural no ha sido lesionada
(axonotmesis), se produce una regeneración walleriana de los axones
distales a la lesión que comienza a los dos días y se regenera el axón
debajo de la vaina del nervio, a razón de 1 mm a 1.5 mm por día. Si no
existe obstrucción la función del nervio reaparece en un periodo de
tiempo que depende de la distancia entre el cuerpo celular y el órgano
inervado. Los nervios lesionados cerca de la periferia, es decir, a dos
centímetros del órgano blanco no requieren aproximación, ya que los
axones pueden encontrar los órganos apropiados por un proceso de
enramado.

Si la vaina nerviosa se daña, puntualiza Raspall(13), ocurre una


neurotmesis, es decir, la separación física de todo el tronco nervioso. En
esta situación, la degeneración ocurre de la misma manera que en la
axonotmesis. No obstante, mientras se repara el axón un tejido fibroso
alrededor del nervio lesionado tiende a obstruir la porción terminal del
nervio, evitando que el axón llegue hasta el órgano objetivo. Cuando la
regeneración del axón experimenta una obstrucción, puede comenzar un
proceso a través de otras vías con el objetivo de alcanzar el órgano,
creando un nuevo nervio como el anterior. Si el axón no logra eludir el
bloqueo puede simplemente formarse fortuitamente un botón de tejido
nervioso que recibe el nombre de neuroma(14), el cual puede producir
disestesia (sensación desagradable) en el caso de la lesión de un nervio
sensitivo.

Cuando ocurre una compresión o manipulación del nervio con un


mantenimiento de la continuidad de este y de su vaina se genera, según
Bell(15), una neuropraxia, con el déficit inmediato de la conducción
nerviosa, produciéndose la recuperación en días o semanas.

Recomendaciones para lograr una buena cicatrización


Es importante que los cirujanos bucales apliquen los principios propios de una
buena cirugía, establescan un correcto diagnóstico, realicen un buen plan de
tratamiento y llenen a cabo una cirugía lo menos traumática posible. En este
particular es importante señalar que el diseño del colgajo(6) debe hacerse
tomando en cuenta la necesidad de mantener la vascularidad del tejido,
efectuando incisiones en una sola intención y evitando las incisiones
accesorias que pueden interferir posteriormente con la cicatrización, el
desprendimiento de los colgajos debe efectuarse cuidadosamente para no
desgarrar los tejidos. Además, se debe realizar un procedimiento quirúrgico en
un área lo más aséptica posible, poniendo en practica los conocimientos y
destrezas manuales propias de la técnica empleada, y suministrando las
recomendaciones posoperatorias ajustadas a cada caso en particular, como
reposo e inmovilidad del área. Todo lo anterior son elementos que coadyuvan al
éxito del tratamiento y la eficaz reparación del tejido.

Conclusiones
El éxito de la cicatrización esta determinada por la presencia de un entorno
favorable a nivel local y general, que permita al organismo restablecer las
condiciones previas al tejido lesionado. A pesar de que la respuesta de un
tejido ante la agresión inducida o traumática es repararse a través de un
proceso de inflamación, proliferación fibroblástica y remodelación, en la cavidad
bucal convergen una serie de aspectos que caracterizan esta reparación y que
son de gran interés en el ámbito de la cirugía bucal, tal es el caso de los
alvéolos dentarios posterior a una exodoncia y de los nervios lesionados. Por
último, el cirujano bucal juega un papel fundamental en crear las condiciones
necesarias para lograr una cicatrización satisfactoria y con el mínimo de
complicaciones

ALVEOLITIS

Felipe Moraga

5 etiopatiogenia

Definicion: La alveolitis es la complicación más frecuente de la extracción


dentaria. La alveolitis u osteítis alveolar es una infección reversible y localizada
de forma superficial; es de aparición tardía (de 2 a 4 días después de la
extracciónSe describen algunos factores de riesgo que aumentan su incidencia,
aunque se habla de un origen multifactorial. La clínica y los síntomas subjetivos
nos permiten su diagnóstico y clasificación.

A parte de que la alveolítis puede ser atribuída a un incremento


en la actividad fibrinolítica, también se puede atribuir a una
serie de factores que actúan en conjunto retrasando la
cicatrización, los cuales se enlistan a continuación: Aunque no
existe actualmente un conocimiento concreto de cuál es la
etiología del proceso, se considera como una afección
multifactorial. Definirla es difícil, pero se consideran algunos
factores que aumentan su frecuencia como: aporte vascular
disminuido del hueso, pacientes, con hueso esclerótico, traumas
excesivos de los bordes del alvéolo, de la encía y aplastamiento
óseo, extracción de dientes con procesos periodontales o
periapicales agudos, mala higiene bucal, permanencia de cuerpos
extraños en el alvéolo, restos radiculares, de quistes y
granulomas. El uso de anestésicos locales y vasoconstrictores
compromete la irrigación del alvéolo de extracción. La isquemia
ha sido referida como una de las causas fundamentales de
alveolitis, aunque se han reportado casos en pacientes a los que
se les ha realizado exodoncia bajo anestesia general. El tabaco
también influye en su aparición, al producir la nicotina,
vasoconstricción de los vasos periféricos6 y después de la
exodoncia se suma el efecto mecánico debido a la succión
durante la aspiración del humo, que puede determinar un
desplazamiento del coágulo
Los anticonceptivos orales son otra posible causa de aparición de las
alveolitis, ya que estas hormonas predisponen a la trombosis intravascular,
también durante la menstruación, debido a que durante este período existe un
pico hormonal.
Un último factor sospechado recientemente es la posible disminución de la
capacidad defensiva y regenerativa, por una causa endógena. Se puede hablar
en tal caso de un déficit inmunitario o más genéricamente de la llamada
disreactividad hística

Tenemos entonces:

Factores generales:
à Enfermedades sistémicas.
à Tabaco
à Déficit inmunitario
à Hábitos de higiene
à Uso de anticonceptivos (por incremento
de actividad fibrinolitica)
à Edad ( mayor incidencia entre 40 y 45 años)

Factores locales:
à Traumas en la extracción
à Infección periapical
à Uso excesivo de anestesia con vasoconstrictor
à Aporte vascular disminuido del hueso
à Gingivitis y pericoronitis preexistentes (bacteria presentes)
à Restos radiculares tras exodoncia.

 Irrigación sanguínea: la cual se considera menor en el hueso


denso alveolar posterior en la mandíbula.
 Edad: encontrándose el pico de incidencia en el grupo de las
personas entre los 40 y 45 años de edad.
 El uso de anticonceptivos orales en las mujeres, ya que se
considera que los anticonceptivos orales producen un incremento
en la actividad fibrinolítica.
 Bacterias presentes en el sitio de la extracción.
 Tabaquismo.
 Pericoronitis preexistente.
 Vasoconstrictor presente en el anestésico local.
 Trauma ocasionado por extracciones quirúrgicas como
aquellas que incluyen levantamiento del colgajo, seccionamiento
del diente y remosión de hueso, a lo cual también se suma el
nivel de experiencia del cirujano dentista en exodoncia.
Roro
6. Sintomatologia

El cuadro tiene su aparición típica en el segundo o tercer día tras la extracción


y suele durar, ya sea con o sin tratamiento, unos diez o quince días.

Signos:

El signo más evidente es la desintegración parcial o total del coágulo


sanguíneo intraalveolar, exposición ósea, bordes gingivales separados,
acompañado o no de halitosis.

Síntomas:

Se presenta con dolor postoperatorio en y alrededor del alveolo


dentario que se vuelve cada vez más intenso, que aumenta con la
succión o la masticación y que persiste durante varios días. No es
rara la irradiación del dolor al oído y a la sien homolateral. También
se han descrito, aunque de forma infrecuente, la aparición de
adenopatías
7.Cuadros clinicos

Tipos de alveolitis

Existen dos tipos de alveolitis:

1-. Húmeda

2-. Seca

En la variedad húmeda nos encontramos con un coágulo patológico,


putrefacto, donde los mecanismos corporales de la coagulación sanguínea no
han actuado de la manera correcta, se caracteriza clínicamente, por que el
paciente viene a la consulta con dolor de tipo moderado, aliento fétido,
sensación de pulsación en la zona.

En la variedad seca, el coágulo que debiera existir en la zona, y que es el


precursor de la formación del tejido de granulación ha desaparecido, por tal
motivo nos encontramos con el alveolo expuesto al medio bucal, alveolo seco,
con el hueso expuesto. El paciente refiere dolor intenso, no presenta fetidez,
pero si puede presentar cierto trismus.

Kathy Arauco
8 indice de frecuencia
En relación a la frecuencia de aparición de la alveolitis es posible hallar
una amplia gama de valores, que van desde el 1 % hasta el 70 % de las
exodoncias. En general es más aceptado que la mayor incidencia de alveolitis
acontece tras la extracción de terceros molares retenidos, en los que la
aparición de esta complicación se tasa en un 20-30 % de las extracciones,
aproximadamente en diez veces más que el resto de exodoncias.
El promedio de alveolitis más aceptado en el conjunto de todas las
exodoncias es de 3- 4%, según fuentes de diversos autores.
La gran distancia que existe entre unos y otros valores se debe a
diversos factores, que se pueden resumir como diferencias en los criterios
diagnósticos, en los métodos de evaluación, en mezclas de datos de
exodoncias simples con aquellas de piezas retenidas, y a la variabilidad tanto
del tratamiento quirúrgico como del postquirúrgico.
Aunque el origen de la patología siga siendo en gran parte un misterio, sí
se tiene claro que existen diversos factores de riesgo que juegan un rol
importante, lo que se ve reflejado en los distintos valores de frecuencia ante la
presencia de estos factores.
Entre esos factores se puede considerar que existe un aumento en la
frecuencia de alveolitis cuando la extracción resultó muy traumática, aunque no
es una correlación del ciento por ciento exacta.
Otro factor asociado al aumento de en la frecuencia del cuadro es la
presencia elevada de estrógenos (causan disolución prematura del coágulo por
fibrinolisis), lo que predispondría a las mujeres y sobre todo si consumen
anticonceptivos orales a la alveolitis seca. Este último factor ha arrojado
resultados que indican que la frecuencia de la alveolitis es 5 veces mayor en
mujeres que en hombres, aumentando aún más en mujeres que ingieren
anticonceptivos orales.
El tabaquismo también tiende a aumentar la frecuencia de alveolitis.
Aunque algunos estudios hablan de que quintuplica su frecuencia, lo concreto
es que si puede aumentarlo en mayor medida si se fuma inmediatamente
postcirugía, ya que incorpora contaminantes a la herida y/ o a causa de la
succión sobre el coágulo en formación.
Se ha demostrado que aunque levemente, el uso de técnicas
anestésicas muy cercanas al alveolo (diseminación de bacterias en el espacio
periodontal en la técnica intraligamentosa, por ejemplo) o que disminuyan la
irrigación de éste (vasoconstrictor, bajas temperaturas del anestésico, etc.)
también aumentan la frecuencia de alveolitis. Estos factores son, sin embargo,
motivo de controversia y no pueden ser señalados con claridad como
causantes del aumento en la frecuencia de alveolitis.
Por último, pacientes de edad más avanzada o que presentan
inmunosupresión o diabetes han presentado un aumento en la
frecuencia de alveolitis seca, lo que se debería a la dificultad para
lograr una cicatrización correcta de frecuencia
9 Tratamiento preventivo
En concordancia con las dos teorías patogénicas de la alveolitis seca
más avaladas y que contarían con mayor credibilidad (la teoría fibrinolítica de
Birn y la teoría bacteriana), para la prevención de estos cuadros se han
estudiado agentes fibrinolíticos, lavados, antisépticos y antibióticos. Todos
estos elementos cumplirían un rol profiláctico, que aunque no coincide con el
concepto original del término, puesto que la aplicación de estas medidas es
posterior a la cirugía y no previa a ella (el uso de este término es muy amplio
en la literatura), puesto que contribuyen a prevenir de diversas formas la
aparición del cuadro de alveolitis.
Entre los antifibrinolíticos se destaca el uso del PEPH (éster propílico del
ácido p-hidroxibenzoico, que a pesar de los grandes efectos secundarios que
puede presentar, ha mostrado ser muy eficiente en la reducción de los cuadros
de alveolitis.
Otros tratamientos profilácticos han dado diversos resultados. Entre ellos
los lavados con solución salina (con 25mL, 175mL y 350mL) mostraron una
reducción interesante de los casos con alveolitis en los grupos experimentales
respecto al control en la medida que se aumentaba la irrigación. Los apósitos
calmantes con eugenol también han demostrado efectividad, aunque retrasan
la cicatrización y tienen un efecto irritante local. El uso de ácido poliláctico está
en entredicho, puesto que aunque es avaluado por algunos estudios, otros han
demostrado que en vez de reducir los casos de alveolitis, éstos aumentaron al
utilizar esta sustancia. Los lavados de suero sí han probado su eficacia y
debieran ser incorporados al protocolo de extracción, sobre todo en piezas
retenidas.
Entre los antisépticos, el que ha demostrado mayor eficacia es la
clorhexidina, que en forma de colutorio de digluconato de clorhexidina al 0,12%
ha tenido buenos resultados. El aumentar su concentración (0,2%) no ha
presentado ventajas, sino más bien por el contrario un aumento de los efectos
secundarios a su utilización. Existen, sin embargo, autores que consideran que
el poder antiséptico de la clorhexidina es insuficiente como para reducir
efectivamente el recuento bacteriano salival, de modo de impedir que causen la
alveolitis.
Por último, el uso de antibióticos como elementos profilácticos también
ha tenido resultados dispares. Mientras los antibióticos sistémicos (por ejemplo
metronidazol 1 gr oral preoperatorio) no mostraron ser tan eficaces (salvo
tetraciclinas) si se consideran los efectos adversos a su uso, la aplicación en
forma tópica (esponjitas o colocación intraalveolar) si ha demostrado una
eficiencia mayor en la reducción de los casos de alveolitis. La controversia al
respecto está planteada y la diversidad de opiniones al respecto hace difícil una
evaluación objetiva de su acertado uso. De entre los antibióticos más utilizados
encontramos los penicilínicos, la clindamicina, la lincomicina, el metronidazol y
las tetraciclinas.

10 TRATAMIENTO CURATIVO
Actualmente no existe un tratamiento etiológico, por lo tanto el objetivo
principal de éste es el control del dolor durante el periodo de curación del
cuadro, y ello se logra fundamentalmente mediante medidas paliativas.
Aún cuando el cuadro remite tras diez o quince días de evolución, con o sin
medicación, se propugna realizar tratamiento sintomático analgésico,
acompañado de tratamiento antiinflamatorio y antibiótico.

La terapia debera estar encaminada a:

-Eliminar la sintomatologia dolorosa

-Promover la curacion de la herida alveolar

PROCEDIMIENTO

Hay un mito que dice que a las alveolitis hay que hacerlas sangrar, para
recomenzar con el proceso de granulación, formar un nuevo coágulo , y
posterior cicatrización de la zona. Este es un concepto erróneo, pues implicaría
un curetaje de la zona, que a la postre llevaría a una reagudización del
proceso, y a una diseminación del cuadro infeccioso, que puede llegar a
terminar en una osteomielitis. El tratamiento correcto es mas sencillo y es el
mismo tanto para una variedad húmeda o seca.

Tras la anestesia de la zona, que permite un momentáneo alivio, debemos


retirar cualquier sutura que evite una correcta exposición del sitio de extracción.
Se debe irrigar el alveolo con una solución salina, de tipo antiséptica o con
solución anestésica a temperatura corporal (o al menos no fría) seguido de un
aspirado cuidadoso del material que desborde el alveolo. Algunos autores
aconsejan la colocación de pastas antisépticas intraalveolares medicamentosas
que, según su principio activo, se pueden clasificar en apósitos
antimicrobianos, apósitos calmantes o apósitos con anestésicos locales.
Estudios publicados comparan la ventaja del tratamiento con apósitos a base,
de eugenol, de yodoformo, de lidocaína y el enjuague con clorhexidina al
0,12 %, encontrando que el primero de ellos produce una mayor reducción del
tiempo de curación.
El apósito consta de un pequeño trozo de gasa estéril, que sirve de soporte
para los otros componentes y le da cuerpo al apósito .El yodoformo y la
clorhexidina actúan como antimicrobianos de acción local y el eugenol actúa
como paliativo de la sensación dolorosa.
Se deben prescribir analgésicos potentes e informar al paciente sobre su
patología.

El uso de estas pastas disminuiría el malestar del paciente durante la


recuperación de la alveolitis, aunque generalmente estas afirmaciones están
basadas en las experiencias de los autores. Aunque no existen evidencias
claras a favor de la colocación de estas pastas en la literatura, pueden ser de
ayuda al resto de normas en el tratamiento de la alveolitis, debido a que
aumentan la concentración de fármaco de forma local, disminuyendo sus
efectos secundarios y evitando la entrada de restos de comida al alveolo. El
número de complicaciones secundarias a la colocación de apósitos en el
tratamiento de una alveolitis seca establecida es desconocido, aunque sí se
han descrito algunas complicaciones locales tras la colocación de estos
apósitos (neuritis, reacciones de células gigantes a cuerpo extraño).

No obstante, se debe reiterar que no hay más tratamiento que el sintomático


mientras el organismo se reestablece de la alveolitis, puesto que el tratamiento
etiológico no existe en la actualidad. Por ello, la mejor opción de que
disponemos es la prevención, motivo por el cual se han hecho importantes
esfuerzos en conseguir métodos y protocolos efectivos y eficaces en este
aspecto

Existe además la tendencia a investigar métodos de origen oriental como la acupuntura


para tratar el dolor posextracción dental por sus efectos terapéuticos, de gran
importancia en el control del dolor. Se reportan estudios que demuestran su eficacia.

El ozono posee numerosas propiedades que lo hacen muy útil en el campo de la


medicina. Como vehículos adecuados para la terapéutica con ozono en estomatología
se han utilizado los aceites de origen vegetal, el más usado es el aceite de oliva y en
nuestro país el aceite de girasol (oleozón), que además de sus ventajas económicas ha
pasado satisfactoriamente las pruebas preclínicas de irritabilidad dérmica, ensayos de
mutagenicidad y teratogenicidad, y se ha demostrado su efectividad en el tratamiento
de las alveolitis.

Recordemos finalmente algunos de los métodos físicos que de forma experimental se


utilizan en el tratamiento de las alveolitis: electroterapia, rayos ultravioleta,
ultrasonido y oxígeno hiperbárico.

Otros de estos métodos físicos que promueven o aceleran el proceso de curación


alveolar son los soft láser, y nuestro país cuenta con el equipo Lasermed 101 MD,
láser de helio neón, de fabricación cubana, que se utiliza para tratar afecciones en
odontología y medicina por sus propiedades, entre las que se destacan: acción
analgésica, antiinflamatoria, antibacteriana y estimulante del metabolismo y
reparación hística.

Y luego vine el paper lo pondre en azul por que no se si lo señalaran

Láser terapéutico en el tratamiento de las alveolitis


Resumen:

Con los objetivos de evaluar la eficacia del Láser Terapéutico de Arseniuro de Galio
Aluminio en las alveolitis comparada con la aplicación de alvogil, determinar la
evolución de la intensidad del dolor según visitas, establecer la relación entre la
eliminación del dolor y antecedentes de infección, trauma quirúrgico durante la
extracción, tipo de alveolitis, diente extraído y tiempo postextracción así como
determinar la presencia de reacciones adversas en el grupo estudio, se realizó un ensayo
clínico fase II tardía , abierto y aleatorizado en la Clínica Estomatológica Provincial
Docente de Camagüey en el período comprendido entre marzo del 2004 y marzo del
2005, con una muestra de 74 pacientes que se dividió en dos grupos: estudio y control,
siguiendo los criterios de la FDA.
El tratamiento fue ambulatorio, se aplicó Láser terapia con el equipo LASERMED
670DL de fabricación cubana con parámetros analgésicos y antinflamatorios (25 mw, 30
seg) en el interior del alvéolo afectado y en el fondo del surco vestibular o se colocó
alvogil en el grupo control.

Se concluyó que las alveolitis ocurren con más frecuencia en mujeres mayores de 35
años y que el dolor disminuye significativamente en cada visita después de la aplicación
del láser que resultó ser un tratamiento eficaz de elección cuando se presentan alveolitis
independientemente de los antecedentes (infección o trauma), tipo (seca ó húmeda),
diente extraído o tiempo postextracción resultando ser además una técnica inocua para
el tratamiento de esta urgencia estomatológica.

Introducción

La alveolitis o alveolalgia es una complicación local que puede suceder a la extracción


de cualquier diente (1,2) y es la causa más común de dolor en el postoperatorio tardío.
Es un estado de infección localizado de forma superficial que es completamente
reversible (3) y suele acompañarse de tumefacción de la mucosa oral perialveolar, el
alvéolo estar deshabitado o contener restos de coágulo necrótico. (4)

Se caracteriza por su aparición tardía (2-4 días después de dicho procedimiento)(5),


fuerte dolor frecuentemente irradiado, difícil de aliviar hasta con el uso de analgésicos
potentes. (6)

Esta complicación ocurre aunque se trabaje con la técnica más perfecta, una asepsia
excelente y cualquiera que sea la capacidad y el buen juicio del cirujano. (7)

Los estudios sobre la incidencia muestran que ocurren entre el 1 y el 4 % de todas las
extracciones. (3,7,8)

Se localiza con mayor frecuencia en el maxilar inferior y los alvéolos más atacados son
los de molares y premolares (3), pudiendo aparecer en un rango del 20 al 30 % después
de la exodoncia de terceros molares mandibulares impactados (8,9). Es más frecuente en
el sexo femenino (3) y en relación con la edad son rarísimas las apariciones durante la
infancia. La mayoría de los casos se observan entre la tercera y cuarta décadas de la
vida, aunque existe una mayor posibilidad de desarrollarse en ancianos. (6)

El diagnóstico se realiza mediante el interrogatorio y el examen clínico y se confirma al


pasar una cureta dentro del alvéolo seco y encontrar hueso desnudo con gran
sensibilidad ó coágulo necrótico que al ser irrigado y desplazado muestra paredes
desnudas e hipersensibles. (3)

La etiología no es del todo conocida (3,8) y autores como Gay Escoda y García Murcia
hablan de un origen multifactorial (1,10). Definirla es difícil pero se consideran algunos
factores que aumentan su frecuencia como: aporte vascular disminuido del hueso,
pacientes con hueso esclerótico ,traumas excesivos de los bordes del alvéolo , de la
encía y aplastamiento óseo, extracción de dientes con procesos periodontales o
periapicales agudos, mala higiene bucal, permanencia de cuerpos extraños en el alvéolo,
restos radiculares, de quistes y granulomas. (3,7)
El uso de anestésicos locales y vasoconstrictores compromete la irrigación del alvéolo
de extracción. La isquemia ha sido referida como una de las causas fundamentales de
alveolitis, aunque se han reportado casos en pacientes a los que se les ha realizado
exodoncia bajo anestesia general. (6)

El tabaco también influye en su aparición, al producir la nicotina, vasoconstricción de


los vasos periféricos (11,12) y después de la exodoncia se suma el efecto mecánico
debido a la succión durante la aspiración del humo, que puede determinar un
desplazamiento del coágulo. (6)

Los anticonceptivos orales son otra posible causa de aparición de las alveolitis ya que
estas hormonas predisponen a la trombosis intravascular, también durante la
menstruación, debido a que durante este período existe un pico hormonal. (6,12)

Un último factor sospechado recientemente es la posible disminución de la capacidad


defensiva y regenerativa, debida a una causa endógena. Se puede hablar en tal caso de
un déficit inmunitario o más genéricamente de la llamada disreactividad hística. (6,10)

Son considerados como factores coadyuvantes de esta complicación disturbios


sistémicos como la diabetes, sífilis, tuberculosis, avitaminosis y otras enfermedades
debilitantes. (13)

La clasificación de las alveolitis difiere según los autores, agrupándose generalmente


en:

Alveolitis seca: Alvéolo abierto, sin coágulo y con paredes óseas totalmente desnudas.

Alveolitis húmeda o supurada: Inflamación con predominio alveolar marcada por la


infección del coágulo y del alvéolo, pudiéndose encontrar un alvéolo sangrante con
abundante exudado. (3,11-13)

El Dr. Emilio Dolci señala que la marcada sintomatología álgica parece ser debida a la
concomitante neuritis de las terminaciones nerviosas a lo largo de la pared del alvéolo
aunque más recientemente se ha reconocido el papel de la plasmina presente en la
herida, que transforma una mayor cantidad de quininógeno en quinina, mediador del
dolor. (6)

En general si la alveolitis no se trata, remite en 15-20 días. Sin embargo, con un


adecuado tratamiento médico quirúrgico disminuye notablemente el intervalo de
curación. (2,14)

El tratamiento debe ser paliativo buscando aliviar los síntomas subjetivos (5,6) y lograr
cierto estado de sedación (14). Algunos autores utilizan anestesia local, irrigación,
curetaje del alvéolo (15) para inducir la formación de otro coágulo, curas locales
intralveolares (2,3) de sustancias antibióticas, anestésicas, analgésicas o
antinflamatorias para el tratamiento del dolor, que se sustituyen cada dos ó tres días con
una nueva colocación de material dentro del alvéolo, pero la posibilidad de reacción a
cuerpo extraño ha hecho que tales prácticas caigan en desuso. (6)
Por otra parte algunos autores consultados contraindican el legrado del alvéolo porque
puede retardar la cicatrización y diseminar la infección (7,11,16), además, este
tratamiento no elimina los anestésicos locales, que son sustancias químicas capaces de
ocasionar numerosas reacciones como lipotimias, reacciones de intolerancia,
hemorragia y alveolitis producida por la adrenalina inyectada con los mismos. (3)

Otros tratamientos consisten en el uso de la gasa yodoformada con diversos materiales


de revestimiento incorporados, el óxido de zinc y eugenol y un gran número de
compuestos comerciales (5) como el alveosan, alveoliten, apernye y alvogil. (17)

Para la prevención de las complicaciones en la cicatrización de las heridas quirúrgicas


postextracción se han utilizado agentes fibrinolíticos, lavados, antisépticos y
antibióticos (8,18). Shafer señala que el uso de sustancias antibióticas en el alvéolo
después de la extracción dentaria puede acelerar la formación del coágulo sanguíneo,
protege al alvéolo contra la infección bacteriana y promueve su cicatrización (13), sin
embargo, la mayoría de los estudios indican que el uso rutinario de agentes introducidos
en el alvéolo tienen un valor dudoso. (11)

En la actualidad múltiples han sido los esfuerzos para encontrar terapéuticas eficaces e
inocuas para el paciente, así por ejemplo, se han realizado estudios de eficacia con
técnicas de origen oriental como la acupuntura (1,19), apifármacos como la miel
polifloral y el propóleo (20,21) con resultados alentadores, la magnetoterapia (22) y la
ozonoterapia (23).También se propone para el tratamiento local de las alveolitis el
empleo del láser (24), método sencillo indoloro y no invasivo, aceptado cada vez más
por los pacientes.

Han pasado más de cuarenta años desde que fue inventado el primer láser por Maiman
en el año 1960 (25,26) y aún el campo de estudio y de investigaciones está lejos de ser
agotado. La laserterapia es una disciplina muy amplia con resultados muy promisorios y
con una tendencia progresiva y sostenida en nuestra profesión. (27)

El nombre láser es una palabra formada por las iniciales de la frase << light
amplification by estimulated emision of radiation>> que significa amplificación de la
luz por emisión estimulada de radiación. (28-30)

Albert Einstein en 1917, a partir de su propia teoría sobre la naturaleza corpuscular de la


luz (1916) anunció el concepto de emisión estimulada (31-34) que es en esencia el
fenómeno en que se basa el láser.

La luz láser es una radiación electromagnética en el rango de energía visible (35) o


cerca de lo visible, que se produce como resultado de la emisión de la luz a partir de
incontables átomos o moléculas individuales (36). Sus características de coherencia,
brillantez, monocromaticidad y direccionabilidad la diferencian de otros tipos de luces
fabricadas por el hombre, resultando cualitativamente superior. (36-38)

Esta radiación se clasifica según su potencia o energía en tres tipos: alta, media y baja.
Estos últimos los denominados de baja potencia, son también conocidos como láseres
blandos, o terapéuticos debido a las reacciones bioquímicas, bioeléctricas y
bioenergéticas que se desarrollan a nivel celular. (39,40)
Projonchukov y Colls señalan que la propiedad fundamental de la radiación de baja
potencia, es su capacidad para provocar diferentes efectos terapéuticos de acuerdo con
la magnitud de la densidad de potencia aplicada y la magnitud de la energía absorbida
por el tejido, lo que depende por un lado de los parámetros de la radiación láser y por el
otro, de las características individuales del paciente, del tejido a irradiar y de su estado
funcional. (40)

Los efectos terapéuticos fundamentales que se han reportado, con estos tipos de láser
son: antinflamatorios, analgésicos, regenerativos (41-43) e inhibitorios del crecimiento
celular (27). Autores como Parajara y Calderón refieren que acelera la cicatrización
post-intervenciones quirúrgicas y traumatismos. (44,45)

En la literatura mundial (46-48) existen investigaciones básicas que partiendo de los


efectos primarios permiten argumentar los mecanismos de acción de la radiación láser
de baja potencia en múltiples afecciones odontoestomatológicas tales como: hiperestesia
dentinaria, pulpitis, periodontitis enfermedades de los tejidos blandos como la gingivitis
y la estomatitis herpética, estomatitis subprótesis, entre otras.

A pesar de sus múltiples ventajas sobre el tejido vivo, el láser, tecnología de avanzada,
posee un potencial investigativo no totalmente abordado. Es por ello que como
profesionales de la salud, interesados en la búsqueda de métodos y técnicas modernas
capaces de lograr una curación más rápida y la total restitución de los tejidos dañados,
con menos molestias al enfermo y ser la alveolitis una patología donde la
sintomatología álgica es la principal razón por la que acuden los pacientes a consulta
nos motivamos a realizar esta investigación.

Objetivos

General

Evaluar la eficacia del láser terapéutico en el tratamiento de las alveolitis comparada


con la aplicación de alvogil.

Específicos:

1.- Caracterizar la muestra según edad y sexo.

2.- Determinar la evolución de la intensidad del dolor según visitas de evolución.

3.- Establecer la relación entre eliminación del dolor y:

2.1 Antecedentes de infección.

2.2 Trauma quirúrgico durante la extracción

2.3 Tipo de alveolitis.

2.4 Diente extraído.

2.5 Tiempo postextracción.


4.- Determinar la presencia de reacciones adversas con el tratamiento.

Método

Se realizó un ensayo clínico, multicéntrico, fase II tardía, abierto, controlado y


aleatorizado en la Clínica Estomatológica Docente Provincial " Ismael Clark y
Mascaró" de la provincia de Camagüey (CEDP-C) desde marzo del 2004 a marzo del
2005, siguiendo las consideraciones generales de la FDA (49) para la realización de
protocolos y ensayos clínicos.

La población objeto de estudio se dividió en dos grupos equilibrados denominados


estudio y control, integrado cada uno por 37 pacientes. Se utilizó un programa
computacional de lista aleatoria con vista a evitar los sesgos en la investigación y el
método de selección fue el sistemático con arranque al azar para cada día de consulta
hasta completar la muestra.

El universo de estudio se formó por todos los pacientes de ambos sexos, de todos los
grupos étnicos que acudieron remitidos de las consultas de urgencias de las clínicas
estomatológicas de la ciudad de Camagüey al servicio de laserterapia de la CEDP-C,
conformando la muestra según los criterios siguientes:

Criterios Diagnósticos:

- Dolor postextracción dental.

 Inflamación perialveolar.
 Cavidad ósea amarillo grisáceo sin tejido de granulación ó coágulo mal formado color
gris sucio con olor necrótico.

Criterios de inclusión:

 Pacientes con diagnóstico de alveolitis.


 Mayores de 15 años.

 Consentimiento escrito del paciente a participar en la investigación.

Criterios de exclusión previo a la admisión:

 Embarazo.
 Lesiones neoplásicas.

 Fumadores.

 Pacientes que tengan iniciado otro tipo de tratamiento.

 Tratamiento con medicamentos fotosensibles.

 Pacientes epilépticos, con marcapasos, arritmias cardíaca y disfunciones tiroideas


descompensadas.

 Alérgicos al yodo.
- Alveolitis en zona de terceros molares

Criterios de salida después de la inclusión:

 Abandono voluntario del tratamiento por parte del paciente.


 Pacientes que dejen de asistir a las visitas de evolución.

 Aparición de algún aspecto que constituya criterio de exclusión.

Fracaso terapéutico:

Pacientes que una vez iniciado el tratamiento no refirieron alivio a las 24 horas o
empeoraron los síntomas a las 24 horas por lo que hubo que realizar otro tipo de terapia
y/o aparición de reacciones adversas que conlleven a suspender el tratamiento.

Técnicas y procedimientos:

La consulta de valoración se realizó en el servicio de urgencias de la CEDP-C para


examinar los pacientes remitidos con diagnóstico de alveolitis y aplicar los criterios
establecidos para el estudio.

A los pacientes incluidos se les informó los objetivos del ensayo clínico y se solicitó su
aprobación para participar en la investigación, de acuerdo a los requerimientos éticos
del ensayo clínico, mediante un modelo de consentimiento informado (50) (Anexo 1).
Una vez obtenido dicho consentimiento se les explicó que tipo de tratamiento recibirían:
Un grupo láser ( Anexo 2) y el otro alvogil (anexo 3).

En ambos grupos se realizó la eliminación cuidadosa de restos del alvéolo ó coágulo


mal formado, sin realizar el curetaje de la cavidad alveolar, así como irrigación con
agua destilada estéril (ámpulas por 3 ml) y secado del mismo con gas estéril. (1)

En el grupo estudio se aplicó laserterapia con el equipo LASERMED 670 DL de


fabricación cubana con parámetros analgésicos y antinflamatorios (25 mw, 30
segundos) en el interior del alvéolo afectado y en el fondo del surco vestibular.

En el grupo control se colocó cura de alvogil de acuerdo al diente extraído y colocación


de gasa estéril, la cual se le indicó al paciente debía mantener mordida por 30 minutos.

En las visitas de evolución en ambos grupos se interrogó al paciente sobre la mejoría o


no del dolor recogiendo los datos en la encuesta confeccionada al efecto para cada
paciente (anexo 4). De acuerdo a esta mejoría y la observación clínica del alvéolo se
repitió el tratamiento a las 24 y 48 horas, según grupo estudio donde se aplicó solamente
láser o control aplicación de alvogil sin realizar limpieza del alvéolo.

El instrumental y materiales utilizados fueron: Equipo LASERMED 670 DL, alvogil,


curetas alveolares, jeringuillas hipodérmicas, espejo bucal y pinza para algodón,
torundas de gasa, algodón y alcohol de 70 grados.

Para la evaluación de la eficacia se utilizaron las siguientes variables:


Variables dependientes:

 Intensidad del dolor (Intensidad dolorosa con la que llega el paciente a consulta antes
de iniciar el tratamiento).
 Evaluación de la eficacia.

 Reacciones adversas.

Variables de control:

- Tipo de alveolitis presente (húmeda o seca)

- Factores predisponentes ( Trauma quirúrgico durante la extracción y antecedentes de


infección)

 Tiempo postextracción ( Tiempo transcurrido desde la realización de la extracción


hasta que el paciente es atendido en la primera visita)
 Localización de la alveolitis.

Variables independientes:

- Sexo.

- Edad.

- Tratamiento con láser.

- Tratamiento con alvogil.

Los criterios para la evaluación clínica del dolor se basaron en la escala descriptiva,
validada por criterio de expertos, aplicada en un pilotaje a pacientes portadores de
odontalgias y utilizada en trabajos de investigación de la Facultad de Estomatología del
ISCM-Camagüey. (1,20)(Anexo 5)

El tratamiento y los exámenes para la evaluación se realizaron con una periodicidad


diaria recogiendo los datos en la encuesta confeccionada al efecto (Anexo 4). En la
primera visita se evaluó la intensidad del dolor con que llegó el paciente a consulta y
luego se aplicó tratamiento. En la segunda visita se interrogó al paciente sobre la
mejoría o no del dolor y se realizó la observación clínica del alvéolo, repitiendo el
proceder a las 24 y 48 horas.

La evaluación de la eficacia se realizó cuando el paciente llegó a la cuarta visita antes de


realizar el tratamiento.

Los criterios principales para la evaluación de la eficacia fueron tipo escala:

Eficaz: Cuando hay remisión total de signos y síntomas de la enfermedad después de


haber recibido el tratamiento y se observa tejido de granulación de la periferia hacia el
centro y pequeño edema localizado en los bordes.
Parcialmente eficaz: Cuando el paciente refiere menos intensidad del dolor después del
tratamiento y clínicamente se presenta algún tejido de granulación y bordes edematosos
del alvéolo.

Ineficaz: Si al menos cumple algunas de las siguientes condiciones: signos y síntomas


inalterables, falta de observación de tejido de granulación, gran edema y tumefacción
del borde del alvéolo que puede llegar al fondo del surco vestibular.

Procesamiento Estadístico

Para la realización de nuestro trabajo se confeccionó una encuesta (Anexo 4) con las
variables objeto de estudio, las mismas se llenaron con los datos que aportaron los
pacientes en el interrogatorio y exámenes físicos, se procesaron en una computadora
PENTIUM 3, mediante el paquete de programas SPSS, y se le aplicaron las siguientes
técnicas estadísticas:

- Distribución de frecuencia

- Tabla de contingencia con la prueba de Chi Cuadrado

- Test de hipótesis de proporciones con un nivel de confiabilidad del 95 % y se aceptó la


significación estadística para una p < 0.05, como está establecido internacionalmente.

Los resultados se muestran en tablas y gráficos y el trabajo de procesamiento de la


información estuvo a cargo del Centro de Estadística y Computación aplicada a la
medicina del ISCM-Camagüey CECAM.

Resultados

Del total de la muestra, un paciente del grupo control salió voluntariamente del estudio
al no acudir a la tercera visita, el mismo no se contempló en el análisis para la
evaluación final porque su salida no tuvo relación con el resultado final de la eficacia
por no ser considerado fracaso terapéutico.

En el estudio, la muestra estuvo formada por 74 pacientes con alveolitis (Cuadro No1,
gráfico No1) seleccionados aleatoriamente y repartidos en dos grupos: Estudio y
control. La distribución del sexo en los dos grupos conformados a partir del criterio
diagnóstico de alveolitis fue uniforme, siendo esta patología más frecuente en las
mujeres mayores de 35 años.

El Cuadro No2, Gráfico No2 y No3 expresa la evolución de la intensidad del dolor
según visitas de evolución. Obsérvese que en la primera visita el 100% de los pacientes
presentaban dolor intenso o moderado en ambos grupos, no existiendo diferencias
significativas entre ellos p>0.05, sin embargo, en la segunda persiste el dolor intenso y
moderado en 11 pacientes del grupo estudio (29.7%) y 29 del grupo control (78.4%), lo
cual implica una diferencia significativa (p=4.512E-4). Comparando la categoría no
dolor en ambos grupos vemos que existen diferencias significativas (p<0.05) a partir de
la segunda visita, siendo la tercera la más significativa para los pacientes sin dolor en el
grupo estudio, quiere decir que evolucionaron mejor los pacientes con alveolitis cuando
aplicamos láser en comparación con los que recibieron alvogil.
Tanto en el grupo estudio como en el de control (Cuadro No3) en el factor
predisponente de antecedentes de infección la eliminación del dolor obtuvo porcentajes
elevados con 15 (83.3%) y 15 (71.4%) pacientes respectivamente. En el caso de la
exodoncia traumática en el grupo estudio la eliminación del dolor fue del 75% y para el
control de 14.3% existiendo diferencia significativa entre ellos (p=4.414E-4). Si
comparamos (Cuadro No4) la cantidad de pacientes con alveolitis seca que eliminaron
el dolor en el grupo estudio (76.9%) con relación al grupo control (46.4%) vemos que
hay diferencias significativas (p=0.0108) y al hacer la misma comparación entre estudio
y controles pero con los casos de alveolitis húmeda también se encontraron diferencias
significativas en los pacientes que eliminaron el dolor (p=0.024).

El Cuadro No5 expresa un comportamiento similar para los grupos estudiados en la


localización de las alveolitis. Se puede observar que los alvéolos más afectados fueron
por orden de frecuencia los de zona de primer y segundo molar (57.5%) y la de primer y
segundo premolar (31.5%). Tanto en el grupo estudio como en el control no existieron
diferencias significativas en los pacientes que eliminaron el dolor con alveolitis
ubicadas en incisivos y caninos así como primer y segundo premolar (p=0.103 y
p=0.120 respectivamente). Sin embargo si fue significativo los pacientes del grupo
estudio que eliminaron el dolor con alveolitis en zonas de primer y segundo molar
(75.5%) en relación al grupo control (36.4%) (p=5.994E-3).

La mayor cantidad de pacientes (Cuadro No6) acudieron a las 72 horas en ambos grupos
no existiendo diferencias significativas en cuanto a la eliminación del dolor entre los
controles (38.5%) y los pacientes que recibieron tratamiento con láser (p=0.1278),
tampoco se encontraron diferencias significativas para los pacientes que acudieron con
más de 72 horas de evolución (p=0.1035) pero para aquellos pacientes que acudieron
con menos de 24 y 48 horas de instalada la alveolitis al realizar la prueba de hipótesis de
proporciones entre estudios y controles se encontraron diferencias significativas
(p=8.83E-3 y p=0.04 respectivamente).

En el Cuadro No7, Gráfico No4 se presenta los resultados de la eficacia de los


tratamientos utilizados en las alveolitis para este estudio. Aparece un mayor porcentaje
(78.4%) de pacientes en los que se evaluó el tratamiento como eficaz en el grupo
estudio en relación con los que recibieron alvogil (44.5%). Solo se evaluó el 21.6% de
los casos en el grupo estudio como parcialmente eficaz y ninguno como ineficaz y en el
control fue evaluado el 47.2% como parcialmente eficaz y el 8.3% como ineficaz por lo
que hay dependencia estadística significativa entre eficacia y grupo (p=6.793E-3).

Discusión

En nuestro estudio la mayoría de los casos se observan en la cuarta década de la vida


porque estas son las edades en que como promedio se extraen mayor cantidad de
dientes. Amado Montoya y Dolci E. enmarcan la tercera y cuarta décadas de la vida
como las más frecuentes (6,12). También refieren que las féminas son las más afectadas
lo que coincide con nuestros resultados. Martín Reyes y Rivero Varona (1,20)
describieron cifras similares en trabajos de investigación.

Esto puede ser debido a que en la mujer hay cambios hormonales por la menstruación
que produce aumento de la actividad fibrinolítica, por otro lado los contraceptivos
orales predisponen a la trombosis intravascular. (6,12)
Pudo comprobarse que evolucionaron mejor con el tratamiento los pacientes del grupo
estudio en esta patología. El láser actúa en los procesos dolorosos agudos y crónicos
como antiálgico, siendo una de sus mayores aplicaciones. Este efecto se obtiene por
inhibición de la transmisión del estímulo doloroso al interferir en el mensaje eléctrico a
nivel local y el aumento de los potenciales de acción nerviosa en el área tratada (51).

También fue demostrado por Benedicenti, en el Congreso Mundial de Cirugía Máxilo


Facial de 1982, que después de una aplicación con soft láser había un aumento de β –
endorfinas a nivel del líquido cefaloraquídeo, indicando que ese péptido endógeno es el
responsable de la estimulación de los receptores morfínicos produciendo analgesia.

No debemos dejar de considerar otros mecanismos de acción que sin dudas, contribuyen
a una acción analgésica y antinflamatoria como por ejemplo: mecanismo de equilibrio
de potencial de membrana y equilibrio energético en la región lesionada(52), además,
actúa sobre las fibras gruesas táctiles buscando el aumento del umbral doloroso, con lo
que se produce un bloqueo de las fibras finas de conducción lenta. Por otro lado cuando
el dolor se acompaña de un proceso inflamatorio localizado, el estímulo de la
microcirculación venosa, arterial y linfática ayudará a la reabsorción del exudado, con
disminución del edema. (51)

La mayoría de los pacientes con antecedentes de infección eliminaron el dolor en ambos


grupos. El láser actúa sobre las células dañadas produciendo aumento de la
vascularización que repercute sobre el número de mitosis celulares y la eliminación del
edema intracelular. Además, controla la excreción de sustancias tóxicas hacia los
líquidos tisulares (necrosina, leucotoxina, histamina), aumenta la producción de
enzimas que intervienen en la defensa tisular (lisozima, interferón) y favorece el aporte
de neutrófilos hacia el tejido afectado facilitando el proceso de fagocitosis (46) todo
esto conlleva al aumento de los factores humorales de defensa y de la reacción
leucositaria general, con activación del sistema inmunitario defensivo (52) y el alvogil
es un medicamento de uso local que basa su mecanismo de acción en las propiedades de
sus componentes (Anexo 3) que le confieren una capacidad antiséptica y analgésica (1)
por lo que en este caso si se eliminó el dolor.

La eliminación de dolor en la exodoncia traumática predominó en los pacientes que se


les aplicó láser. En este caso los tejidos de la zona están mayormente dañados y el dolor
se produce debido a una estimulación de las terminaciones nerviosas por lesión de las
células tisulares. Este dolor suele ser agónico y producir sufrimientos prolongados e
insoportable como resultado de la estimulación de las fibras C más primitivas. (53)

Datos experimentales demuestran que la aplicación del láser de baja potencia favorece
la regeneración hística de los tejidos lesionados activando la cicatrización de las heridas
y el efecto analgésico se produce al actuar sobre las terminaciones nerviosas, pues
provoca la estimulación de las neuronas, lo que mejora la conductividad de los impulsos
nerviosos y la disminución de la actividad bioeléctrica al bloquearse el foco doloroso
(54), también la normalización del potencial de membrana que realiza ésta radiación a
nivel de las fibras finas tipo A (conducción rápida) y C (conducción lenta)(51) justifican
este efecto en el control del dolor dental.
En relación al alvogil Mazzonetto refiere que su fibras incorporadas al tejido de
reparación después del trauma pueden producir una respuesta a cuerpo extraño de la
células inflamatorias y perjudican la reparación alveolar. (17)

Eliminaron el dolor mayor cantidad de personas tanto con alveolitis seca como húmeda
en el grupo estudio por lo que el tipo de alveolitis no modifica la eficacia del láser en
esta enfermedad.

Predominó la localización en zonas de primer y segundo molar, quizás por ser los
molares los dientes que más se extraen, tener mayor cantidad de raíces y ser la
extracción más trabajosa, también pudo influir la estructura ósea más compactada de los
segmentos posteriores y con menos vascularización. Fue significativo la eliminación del
dolor en esta zona en el grupo estudio.

Según los estudios de Projonchukov la acción del láser de baja potencia, está dado por
su efecto integral fotogénico. Esta radiación conlleva a la disminución del edema del
tejido, liquida la microtrombosis, contribuye a la normalización de la circulación
sanguínea lineal y de volumen, aumenta el nivel de oxígeno y de los procesos de
intercambio que estimulan la regeneración celular, disminuye los fenómenos alterativos
y normaliza el metabolismo lo que hace que se elimine el síndrome doloroso. A su vez
estimula los procesos de proliferación que llevan a la liquidación de los focos de
destrucción(40), por otro lado parece que las características de la estructura ósea de esta
zona retarda la acción del alvogil.

Arnabat y Escoda (6) caracterizan la aparición de la alveolalgia del segundo al cuarto


día y en este estudio la mayoría de los sujetos acudieron a la consulta estomatológica a
las 72 horas lo que coincide con lo encontrado por la Dra Martín en trabajos de
investigación. (1)

Las diferencias significativas para el grupo estudio se encontraron en la eliminación del


dolor en las alveolitis que se presentaron a las 48 horas o antes. Ramos Cardoso refiere
que el láser produce un efecto analgésico individual, en un tiempo corto después de la
radiación. (40)

Se pudo comprobar que el láser es una técnica inocua ya que no presentaron reacciones
adversas durante el estudio lo que coincide con investigaciones publicadas durante más
de 20 años. (55)

Por último la acupuntura resultó ser una buena elección para las alveolitis ya que en la
cuarta visita ningún paciente permaneció con el cuadro clínico inicial y el tratamiento
en la mayoría de los casos fue evaluado como eficaz.

Takeda relató diferencias significativas entre los alvéolos tratados y no tratados con rayo
láser de Arsenio y Galio en alveolitis tratadas experimentalmente en ratas, por otro lado
Niccoli Filho observó después del tratamiento con láser de HeNe que la reparación
alveolar evidencia formación más precoz de tejido de granulación e inicio de
neoformación ósea, con remodelación más rápida de las crestas alveolares, concluyendo
que la radiación láser promueve la aceleración del proceso de reparación del alvéolo
infectado.(24)
Conclusiones

1. La alveolitis se presenta con más frecuencia en mujeres mayores de 35 años.


2. La intensidad del dolor disminuye significativamente en cada visita después de la
aplicación del láser.

La terapia láser resultó ser un tratamiento eficaz de elección cuando se presentan alveolitis
independientemente de los antecedentes (infección o trauma), tipo (seca ó húmeda), diente
extraído ó tiempo postextracción resultando ser además una técnica inocua para el
tratamiento de esta urgencia estomatológica

Claudia Catalan
11 diagnostico diferencial

Periostitis

La periostitis corresponde a una inflamación del periosteo, una membrana que


recubre al hueso generalmente provocada por infecciones crónicas, o agudas
o por traumas. Por exceso de actividad especialmente de alto impacto, se
tracciona esta membrana, se inflama y comienza a doler. Si la actividad física
se suspende o disminuye, esto tiende a mejorar solo. También, con una
correcta técnica de efectuar el deporte se fortalece y se hace más resistente.

Lo que se debe evitar es continuar con la actividad, pese a que duela, ya que
esto puede terminar en una fractura por estrés o fatiga del hueso. En suma,
suspender la actividad y luego reiniciarla en forma gradual.

Otra causa por la que se produce es que al haber una inflamacion severa, el
exudado se filtra por debajo del periostio, produciendo un aumento de volumen
que es duro y extendido hacia areas adyacentes a las de la lesión original.

Odontalgias

Las odontalgias son por lo general una consecuencia de otros problemas que
pueden bien afectar sólo la estructura dental como tal y sus tejidos de soporte o
extenderse desde los tejidos vecinos afectando la sensibilidad dental; se puede
mencionar entre estos procesos los que se relacionan con la caries dental la
cual clínicamente para generar tal sintomatología estará profundamente
avanzada; las lesiones periapicales o abscesos dentoalveolares; la enfermedad
periodontal; trauma oclusal; los dientes incluidos; quistes y neoplasias
maxilares. Se ha descrito un cuadro caracterizado al igual que cualquier
odontalgia por dolor dental llamado odontalgia atípica pero en este caso la
sintomatología es más alarmante.

La odontalgia se define como una condición dolorosa que afecta los dientes, su
dolor puede ser agudo o de carácter crónico, puede estar asociado o no a
estímulos térmicos, físicos y químicos; en el caso de las odontalgias atípicas es
muy dolorosa, no hay causa aparente, el dolor es continuo, quemante y ocurre
frecuentemente en un molar maxilar o en un diente contiguo a un molar. El
dolor de la odontalgia atípica ha ocasionado que se efectúen muchos
tratamientos dentales lográndose verificar que no hay ningún resultado en la
solución del dolor, el cual retorna.

Las odontalgias en general tienen por causas las ya mencionadas, pero en el


caso de la odontalgia atípica no hay una causa aparente y se puede especular
acerca de desórdenes psicológicos, trastornos vasculares y lesiones en los
nervios. El diagnóstico de las odontalgias se basa en la observación clínica y
eliminación de los posibles desórdenes, pero en el caso de la odontalgia
atípica, el diagnóstico se logrará al descartar todas las posibles causas
clínicamente observables y la lectura de exámenes adicionales como
radiografías, tomografías, etc., que revelen normalidad y que persista la
presencia del dolor.
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