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REVISTA DE MÚSICA

Año I I I - n." 25 - Jupio 1988 - 400 pías

OI.DWuW
entrevistas

RICCARDO CHAILLY|
BERNARD HAITINK
I TON KOOPMAN

RICCARDO CHAILLY
MUUER EN ESENCIA

EAU DE TOILETTE -PERFUME -WORIZADOR-OABQN DE TOCADOR CREACIÓN DE C l O r f e ¿n^fafe


Edita
SCHERZO EDITORIAL, S.A.
C/ Marques de Mondéjar. I 1 - 4 . ' C
28028-Madrid. Telíf. (91) 24* 76 21

Presidente
Gerardo Queipo de Llano

Director
Antonio Moral

Director Adjunto
Arturo Reverter

Redactor Jefe
Enrique Martínez Miura

Consejo de Dirección
Javier Alfaya, Domingo del Campo Castel,
Manuel García Franco, Agustín Muñoz Jimé-
nez. Enrique Pérez Adrián.
Año IV n.° 25 - JUNIO 1988 - 400 ptas.
Secciones
Redacción en Barcelona: César Calme». Actua-
lidad: Arturo Reverter y Enrique Martínez Miu-
ra. Discos: Enrique Pérez Adrián. Alta
Fidelidad: Alfredo Oroico. Danza: Roger Sa-
las. Libros: Xoan Manuel Carrtiro. Jazz: Ebbe
Traberg. Música conlemporinea: José Iges.

Colaboran en este número:


Javier Alfaya, Robería Andrade Malde, Benig-
no ASÍ™O Nistal, José Carlos Cabello Arroyo,
Cesar Calmell, Carmelo, Sansón Carrasco.
Xoan Manuel Carreira. Xavier Daufí. Pedro
Elias, Femando Fraga. Tomis Garrido, Floren-
lino Gracia Utrillas. Luis G. Iberni, José Amo-
nio Lacárcel, Santiago Martin Bermúdez,
Joaquín Martin de Sagarmínaga, Enrique Mar-
línez Miura. Blas Matamoro, Ángel Fernando
Mayo, Giampaolo Melé, Wolfgang Amadeus
Mo/ari, Alfredo Orozco, Rafael Ortega Basa-
goin, Enrique Pérez Adrián. José Luis Pérez de
Aneaga. Víctor Pliego de Andrés. Francisco Ka-
mos, Arturo Reverter, Jordi Ribeía Bergos, Ro-
ger Salas, Los Sobrinos del Capitán Grant, José
Amonio Tapia Granados.
SUMARIO
Diseño de ¡•orlada
Salvador A laico OPINIÓN '. 4
ACTUALIDAD g
Foto de portada: CRÓNICA:
Decca/Swinkels.
— Munich recuerda a Kna, Ángel F. Mayo 23
Publicidad, Redacción ANIVERSARIO:
y Administración — Mamá cumple cien años, Blas Matamoro 26
Scherzo Editorial, S.A.
Marqués de Mondéjar, 11 - 4." C ENTREVISTA:
28028-Madrid — Ton Koopman, un barroco muy personal, José Carlos Cabello 29
Teléf. (91) 246 76 22 HISTORIAS DE LA MÚSICA, Daniel Jordán 34
DISCOS 35
Imprime: ESTUDIO DISCOGRAFICO:
MOVIEGRAF. S.A. — Berlioz/Davis, una unión inseparable, Ángel F. Mayo 50
CV Esligia, 3 y S
28037 Madrid — Emil Gilels/Sviatoslav Richter, dos rusos para la historia, Enrique Pérez
Tfno.: 204 95 03 Adrián 52
Fotocomposición
LIBROS 54
Lumimar, S.A. LA GUIA DE SCHERZO 57
Albasanz. 48-50 DOSIER: CIEN AÑOS DEL CONCERTGEBOUW DE AMSTERDAM 59
28037-Madtid. Telef. 204 30 01 — La Orquesta y sus directores, Arturo Reverter 60
— Riccardo Chailly, la irresistible ascensión, Arturo Reverter 64
Depósito legal
M-4I822-I9B5
— El centenario del Coneertgebouw, José Luis Pérez de Arteaga 72
ISSN-0213-4802 — Bernard Haitink, La pasión tranquila, José Luis Pérez de Aneaga 74
ESTUDIO
SCHERZO es una publicación de carácter plural — La música contemporánea holandesa, Enrique Martínez Miura 83
y no pertenece ni está adscrita a ningún orga-
nismo público ni privado. La dirección respeta MÚSICA CONTEMPORÁNEA 88
la libertad de expresión de sus colaboradores. EDUCACIÓN MUSICAL 90
Los lexlos firmados son de la exclusiva respon- ALTA FIDELIDAD 92
sabilidad de los fir maníes, no siendo por lanío DANZA 95
opinión oficial de la revista. JAZZ 98

Scherzo 3
OPINIÓN

La fiebre del compacto


stamos asistiendo, entre asombrados, perplejos por tanto, no se le saque verdadero partido
E e interesados, a una loca carrera discográfica. musical al sistema. Los expertos apuntan que para
La novedad, respecto a épocas pasadas, radica ello, para que el compacto adquiera su
—y esto complica aún más la situación— en el maravillosa dimensión —utilicemos el adjetivo—,
soporte. El que ahora se lleva es el compacto, que los lectores láser no podrían costar menos de
ha sustituido, en ciertos aspectos ventajosamente, trescientas o cuatrocientas mil pesetas. Y a ello
al tradicional y actualmente modesto disco negro habría de sumarse una mayor depuración y
o de vinilo. La cosa empezó hace algunos años refinamiento en la grabación y fabricación de
con la sustitución del sistema de grabación discos.
analógica por el digital. Su majestad el ordenador Como tantas veces, nos encontramos ante una
empezó a adueñarse de todo el proceso; los situación en la que, en último término, el
números —los dígitos— pasaron a ocupar el lugar perdedor es el arte. La disyuntiva que
de honor. Los viejos aparatos quedaron frecuentemente se establece entre él y el interés
arrumbados ante la comodidad, limpieza y gratos económico se resuelve, como siempre sucede, en
efectos sonoros obtenidos con las modernas perjuicio de aquél. Lo que importa es vender y las
técnicas, rodeadas de una higiene, de un aseo y, grandes firmas, ahora en compacto, se lanzan a la
también, de una asepsia especialmente atractivos, competencia desde los títulos y repertorio de
cómodos y, en proporción, económicos. En siempre. Pasan al moderno soporte las
seguida, el rayo láser hizo su aparición, grabaciones de los ídolos, refritos edulcorados
otorgando todavía más pulcritud al sistema y a recogidos de la era analógica. La obsesión de
sus resultados. Y mucha mayor manejabilidad compactibilizar a toda costa —ante la voraz
cara al usuario. Cualquier consumidor medio es recepción del público de las cadenas a diez mil
lógico que prefiera la comodidad del pequeño duros— pone en peligro no ya la calidad de la
disco, ligero, sin ruidos parásitos, y las reducidas selección, sino la de la propia grabación. Porque
dimensiones del ingenio que ha sustituido al hay, y los casos son numerosos, registros de los
histórico lócala, de en ocasiones complicada de antes, claros, tímbricamente diferenciados, con
instalación, ubicación y equilibrio, esa es la perspectiva y presencia sonoras, que, al pasar a
verdad. ¡Qué difícil eso de calcular el antiskating compacto pierden gran parte de esas virtudes en
y de calibrar los gramos precisos para el apoyo beneficio, eso sí, de una eliminación de ruidos y,
adecuado de la aguja elíptica sobre la sobada no siempre, un ensanchamiento del espectro
superficie del carrasposo disco de vinilo! dinámico. Otra cosa es la recuperación de joyas
Nunca se sabrá —lo que es aplicable a cualquier del pasado, incluso de la era acústica,
asunto pn el que intervengan las oscilantes leyes interpretaciones legendarias que aparecen
de la oferta y de la demanda— si el veloz indudablemente mejoradas con las nuevas
crecimiento de toda la industria alrededor del técnicas. Y es frecuente que todo el boato y
compacto es producto del afán comercial, de ceremonial que rodea a la cultura del compacto se
lucro, sin duda lícito, de las poderosas diluya en cuanto los oídos finos y conocedores
multinacionales o del interés de los aficionados, comprueban que recientísimas tomas aparecen
convencidos de las grandes ventajas del invento. como empequeñecidas, encerradas, fallas de
Es lo del huevo y la gallina. El caso es que lo del dimensión y especialidad.
compacto está invadiendo, ha invadido el Todo ello debería —nos debería— hacer pensar a
mercado; casi todo lo que se graba se aloja en unos y a otros en que no es oro todo lo que
este soporte y cada vez son más las incisiones que reluce y que un poco más de cautela no vendría
se pasan a él recuperadas de los archivos mal. La serenidad, el raciocinio —cualidades hoy
analógicos. La masificación consecuente, la habitualmente proscritas— han de ser empleadas
necesidad de poner al alcance del aficionado para que la música —curiosa protagonista y
medio —de escaso poder adquisitivo— las perdedora ai tiempo— no se vaya a donde todos
modernas técnicas de reproducción han hecho que sabemos.
la calidad de fabricación no sea muy alta y que,

4 Scherzo
OPINIÓN

EL DISPARATE MUSICAL

Terminología musical: Exótica


y... erótica
E n mi último disparate les decia ción de sus recitales. Una lástima que
que los impresentables habíanse Luisito Ponecajas no haya sido tan sin-
reunido en Cuenca, durante la cero e imaginativo.
Semana Santa, sin que ello afectara a Así las cosas, mucho me temo que
los conciertos, ya que éstos se habían nombrecitos como La Grande Ecurie et
celebrado... una semana antes. No obs- la Chambre du Roy resulten totalmen-
tante, había en mi breve nota una cier- te fallos de ingenio, por lo menos si no
ta falta de matiz. En efecto: los le añadimos una coletilla digamos co-
impresentables habían acudido a la mo... yde las J.O.N.S. Me permito su-
convocatoria de «una noche sin con- gerirles, mis queridos lectores, que se
trol» en Cuenca, y los prolegómenos se vayan haciendo a la idea de que cual-
UNA BROMA MUSICAL parecieron mucho, según informa la quier día nos pueden venir, no la Sin-
prensa, a los del año pasado. La dife- fónica de Chicago con Solti, sino
rencia estuvo en que hubo calor. En- Húngaros rapsódicos; no la Filarmóni-
Esiaba preparando mi vestuario de tiéndanme: la policía se lio a ca de Berlín, sino Karajan 's Sacher. In-
morí al para asistir debidamente guapo a mamporros y más de uno salió calien- cluso nos podría salir, ¿por qué no?,
las representaciones de La Flauta mági- te, hecho en el que quien esto firma en- un más que aparente Mutis por el fo-
ca y Las Bodas de Fígaro, cuando en la cuentra especial regocijo y amplio ro. En un plano más anatómico podría-
televisión programan un concierto ex- disfrute. mos disponer de conjuntos como //
(raordinario conmemorativo de los 750 mediastino, que darían el golpe, se lo
años de la fundación de la noble ciudad El caso es que tan afortunado repar- digo yo. Si caminamos hacia la eróti-
de Berlín. Von Karajan, mi paisano que to del conocido jarabe de palo, o me- ca, podemos imaginarnos fácilmente la
pretende emular mis éxitos y fama, diri- jor, de porra, me da pie para profundas Falopio' Academy. Al fin y al cabo
ge la Orquesta Filarmónica. Se anuncia y sesudas deliberaciones sobre un pro- creo que el bueno de Falopio tuvo al-
nada menos que mi «Júpiter». De prisa, blema que, mucho me temo, puede lle- go que ver con unas trompas.
me quito el gorro de dormir y me coloco gar a invadirnos cualquier día de estos:
el chándal con la inscripción / lave Mo- la terminología de los grupos musica- En fin, denominaciones aparte, este
zart, me siento delante de la pantalla y les. Y es que, miren por donde, en las santo país sigue dando una de cal y siete
una presentadora de programas musica- mismas fechas y en otra ciudad (creo de arena. En la de cal, el otro dia leí
les, sutil y cursi como ella sola, dice que recordar que Pamplona), acabaron la carta de un furibundo lector de cier-
vamos a escuchar la Sinfonía n." 41, «Jú- también con buenas dosis de caricias a to diario, que prefería quedarse sordo
piter» de W. A. Mozart. raíz de la actuación de un grupo deno- a aguantar a Luisito Ponecajas (tam-
minado, perdón por la ordinariez, La poco es eso, digo yo). Entre las de are-
Aparece Karajan en el escenario. Ca- Polla Records. Otros grupos han adop- na podemos incluir perlas como Don
mina con más dificultad que Salieri cuan- tado nombres también ligados a la eró- Fatale del Don Cario verdiano, Misa
do acudió a mi entierro. Sube ai podio, tica musical, caso de (otra vez perdón, menor de Mozart o la obertura del
se apoya en la baranda ad hoc, atúsase pero ¡qué le vamos a hacer!) Semen-up Tannháuser. Entre una serie de óperas
el tupé, no por blanco y nevado menos o Polvo cósmico.
atildado, se inclina hacia adelante, mira de Mozart interpretadas en determina-
a los primeros violines y ataca, con el en- da ciudad, se citaba en último lugar «...
Por el contrario, algunos más han to- y Domeneo». También me he entera-
sueño que le es propio, con sus austría- mado el camino del exotismo; les pro- do de que se vendieron 1.811 baterías
cos ojos completamente cerrados, los porciono gustoso algunas muestras del en España durante 1978. Creo que un
primeros compases de la obra. Escucho elevado programa que acaba de ofre- 90% de la producción fue requerido
con suma atención. La primera nota y cernos el excelso ayuntamiento de la por Luisito.
zas, el encargado del grafismo electróni- CEE (o sea, la capital cultural de Euro-
co (mein gott) rotula la pantalla: Mozart: pa; ya saben cuál es, así que ¡para qué Nota final: Ya tenemos rockódromo.
Sinfonía n. ° 41. La segunda nota, el pri- se lo voy a contar yo!): Creo que el Auditorio Nacional se lla-
mer compás entero no se corresponden MCMLXXXVI, Para Negra, Paga el mará finalmente Conciertódromo, y el
con la «Júpiter». Por un instante pensé Ultimo, Loquillo y los Trogloditas. 21 Real pasará a conocerse como Operú-
que podría habei olvidado mi obra, una Japonesas y Camarón con Tomatito dromo. Evítenme el bochorno de tener
de mis preferidas. Pero debo confesar que (toma nísperos Mariana, que son para que decirles cómo se llamarán los ex-
simplemente estoy muerto, no idiota. la marrana); eso sin contar a la célebre cusados. No quiero tener que pedirles
Aquello era mi Divertimento K. 334. Es- Martirio, que por lo menos no engaña perdón más veces.
peré unos segundos, que luego fueron mi- en lo referente a lo que supone la audi-
nutos. Terminó la obra, los berlineses Rafael Ortega
aplaudieron con entusiasmo una versión
más dulce y sentida de lo deseable. Ka- ' | w i m mtervnitth»i
rajan saludaba conmovido; el encargado
de los rótulos volvió a certificar: Mozart: ¿ KSCUQIÜ de(Dama • <NM rihaw hoy miwiti
Sinfonía n. " 41. Yo no sabía qué hacer. •llámenos.'
Ni Constanza lo hubiera hecho peor. Ter-
minó la emisión y nadie dijo nada. Sic
transit gloria hispania televisionis.
SOTO MESA 2478583/2482927

fien
W.AM. 13 años de expcnrnaa nos avala ti

Scher/o 5
OPINIÓN

BACHILLERÍAS ÁNGULOS

De veritate o hay duda. Está de moda. La


Modasen una ópera es un espectáculo que
Los eruditos de las artes plásticas nos
tienen acostumbrados a montar cada
cierto tiempo un relativo escándalo a
N música, quiero decir. Hace
una década, no más, ninguno
de ellos se hubiera aventurado por los
roza lo patético o incluso lo tragicó-
mico. Se esfuerzan porque les guste
y eso es de admirar. Realmente pa-
propósito de la autenticidad o falsedad pasillos del Teatro Real o del de la sar de Vivaldi a Alban Berg o de Al-
de lal o cual obra. Parece que ahora le Zarzuela, del Liceu o del Palau de la binoni a Mahler no es ninguna
ha tocado el turno al trono Ludovisi, Música Catalana. Hay una triste tra- broma. Sobre todo si tienen que gus-
pero no ha mucho se organizó aquella dición en nuestro país de despego ha- tarles. Porque una cosa era llevar en
burla mayúscula con obras de Modi- cia la música, considerada poco el coche una cinta con el célebre Ada-
gliani. Ningún museo está seguro de la menos que práctica nefanda. Pero gio o un fragmento de Las estacio-
autenticidad de sus Renoir, Klee, Ma-
tisse, etc. y, en el extremo del superrea- desde hace unos años la música se ha nes y muy otra soportar a pie firme
lismo Dalí se falsifica a sí mismo. puesto de moda y, si los vientos no una Novena de Mahler. Lo que hay
Recuérdese también la polémica sobre soplan desde otro costado, va cami- que hacer para estar á la page.
la restauración de los Velázquez del no de convertirse en reina de las ar- Los optimistas dirán que el sínto-
Prado o de los frescos de la Capilla tes entre nuestras minorías ¡lustradas. ma es bueno, que quiere decir que
Sixtina, Han llegado a pagar hasta cuarenta nuestra sociedad, siempre tan roma
Un amigo mío —músico, por y cinco mil pesetas para ver —escu- en cuestiones musicales, se va refi-
cierto— se ganaba unas perras cuando char es otra cosa— a Lenny Bems- nando. Ojalá fuera cierto. Pero uno
era estudiante organizando excursiones tein y los filarmónicos de Viena. Lu- que es gallego y por lo tanto pesimis-
con paella y visita a yacimientos ar- chan denodadamente por conseguir ta y un tanto escéptico no comparte
queológicos ibéricos. Cada turista des- unas entradas para cualquier ópera- ese benévolo idealismo. Más bien
cubría su trozo de botijo previamente están todavía en una época en la que cree que el fenómeno es temporal,
quemado y enterrado por mi amigo, el no disciernen y meten en el mismo sa- que va a durar unos cuantos años co-
cual ahora se muere de la risa cada vez co CavaUeria Rusticana y Lu/u, sus mo duró, cuando esos chicos eran
que visita un musco y ve sus piezas en bostezos aparte. Hablan de la Tetra- progres, la moda de hacer como que
las vitrinas. Ni la erudición ni el logía con la misma solemne prosopo- se leía a Marcuse o Gramsci. Lo nor-
carbono-14 parecen ser obstáculo pa- peya con que antes hablaban de
ra las falsificaciones. mal es que un día uno de ellos sufra
Ingmar Bergman o Werner Herzog. un colapso en pleno Oro del Rhin o
En Salamanca me enseñaron que la Son buena gente, han oído campanas redescubra su irrefrenable afición al
verdad es «adaequatio rei et intellec- y se apresuran a ponerse los prime- pasadoble torero escuchando una
tus», o sea, la equivalencia entre lo pen- ros en su nueva afición. Algunos has- grabación de Moses und A ron.
sado y lo real. Después de Wittgenstein, ta van a Salzburgo — Bayreuth es
McLuhan y Waldo de los Ríos, tuve se- Y entonces, ¡adiós! Ya verán a
rias dudas. Con Luis Cobos he tocado más duro de pelar— y los más cul- dónde se nos van todos estos altos
fondo. tos suspiran por llegar alguna vez en cargos de la administración, todos es-
En estos tiempos que corren la pre- su Jaguar o en su Alfa Romeo a tos especuladores de Bolsa o estos
gunta es (ruego a V. I. disponga en este Glyndebourne y extender sobre el im- banqueros de nuevo cuño cuando
momento de lodos sus conocimientos poluto césped británico una mesilla se den cuenta de que viven alienados
de lógica formal): si el Ave María de plegable y cubrirla de sandwichs, de —un viejo concepto, lo siento— y se
Victoria no es de Victoria, si el Adagio pies y de diversos horrores de la co- reconcilien con la idea de que lo que
de Albinoni no es de Albinoni, si el Ré- cina británica. a ellos le gusta es Lola de España.
quiem de Mozart no es de Mozart, s¡ En el fondo hay algo heroico en ese Con acompañamiento, eso sí, de Luis
la Atlántida de Falla no es de Falla, si descubrimiento por parte de las nue- Cobos.
cierta Suite de Weíss es de Ponce. ha- vas clases dirigentes del universo de
bida cuenta de que las versiones de las
Cantigas de Alfonso el Sabio se basan la música. Verlos en un concierto o Javier Alfaya
en una transcripción equivocada y las
canciones de los trovadores y la músi- VERANO MUSICAL DE ZUMAIA
ca mozárabe encierran más enigmas
que la cuadratura del círculo, conside- (Guipúzcoa)
rando que ni Beethoven soñó los gran- Festival Internacional.
diosos pianofortes de nuestro tiempo ni Cursos de interpretación
la técnica de los mayores virtuosos es y conciertos ALBURQUERQUK, 14
comparable a las posibilidades que Duración: 1 al 11 de agosto de 1988 Junio Metro Bílban
ofrece el montaje electrónico-digital.
item más, considerando el asombro de El piano de Chopin
muchos compositores al comprobar el RAMÓN COLL, piano
resultado de sus bosquejos tras pasar Música de cámara El mejor
por delays, samplers, armonizers y de-
más artilugios de la moderna técnica,
KOENRAAD ELLEGIERS, violín
REINER SCHMIDT, viola
Jazz en Vivo
y teniendo en mente otrosí las versio- cada
nes que muchos intérpretes hacen casi YOUNG-CHANG CHO, violoncillo
a primera vista para vergüenza suya y Técnica vocal noche
displacer nuestro, me atrevo a pregun- MASSIMO SARDI
tar, como Pilatos: ¿qué es la verdad? Pedagogía musical con 2 PASES
LUCHY MANCISIDOR diarios
Información:
Centro de Actividad Musical C.A.M.
11,30 y 1 3 h.
Sansón Carrasco Ercilla. 20 - 48009 Bilbao • Tei. 423 11 68

6 Scherzo
HLMl

CURSO DE INTERPRETACIÓN PIANÍSTICA


CONCURSO INTERNACIONAL DE PIANO
DE SANTANDER
Presidenta Fundadora Paloma O'Shea

FUNDACIÓN ISAAC ALBENIZ


Director:
Federico Sopeña

Profesores:
Lev Vlasenco, URSS.
Joaquín Soriano, España

Santander, 22 agosto - 2 septiembre 1988


Fecha límite de inscripción: 15 julio 1988. Edad máxima 30 años

Patrocinado por: NIXDORF


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INFORMACIÓN:

Secretaría de alumnos de la Concurso Internacional de Piano


Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander
Isaac Peral, s/n Hernán Corles, núm. 3
28040 Madrid (España) 39003 Santander (España)
Tels. (91) 410 49 01 / 449 50 00 Tels. (942) 21 48 01 / 31 12 66
Télex 35833 BADER E
ACTUALIDAD

El feliz (?) retorno de La Gioconda


Burdo na: üran Teairo del [ icco. 5 de mayo de no de voces oscuras y graves, solución
habitual en él; su Cielo e Mar del Acto
II fue lo que debe ser, un Maestoso a
piacere debidamente ligado. El caso de
1988. Ponchielli: La Gioconda. Grace Bumbry.
Matteo Manuguerra como Barnaba es
Fiorenza CossOíío. Viorica CorEez. trinan no contraria a la adoptada por Ponchie- distinto. Empezó frío y reservón; su O
Mauro. Maneo Manuguena. [\o Vinco. Alfredo lli, que pide una soprano dramática, monumento! habría sido de alto nivel
Htilbron, Vicenc tsieve. Jesús Castillón, Siefa- con claroscuro, para la protagonista. si no fuera porque, en ciertas ocasio-
no Palatchi. Dirección musical: Uwc Mund. Di- Por si ello fuera poco, la Bumbry ha
rección escénica: Rocco Pugliese. Escenografía: nes, en una libre y peligrosa búsqueda
Ferruccio Viilagrossi, Vestuario: Pier Luciano Ca- hecho gala de una frialdad —casi diria- de la expresividad, remedara lamenta-
valloui. Coreografía: fiuillermina Coll. mos frigidez— que no está de acuerdo blemente su voz, creando además un
con su personaje, que por su carácter Barnaba excesivamente retorcido y ges-
a Gioconda de Ponchielli ha re-
L tornado al escenario del Liceo, y
aunque el reparto previslo y la
dirección musical eran de indudable
celoso y apasionado (y también abne-
gado) anuncia ya el Verismo. Los agu-
dos, además, se proyectan al borde del
estrangul amiento o le salen metálicos.
ticulante: Barnaba es un malvado lu-
brico pero no es el Tonio de / Pagliacci.
Por fortuna su barcarola del Acto II le
permitió rehabilitarse, haciendo un uso
airaclivo, la realidad nos ha demostra- Su gran aria del Acto IV Suicidio! fue admirable del piano y del pianissimo y
do que no es oro todo lo que reluce. dicha bajo aquellos parámetros, y las resultando extremadamente brillante en
La culpa no ha sido, pues, en esta ornamentaciones del dúo subsiguiente el agudo. A partir de ahí todo fue so-
ocasión, de la puesta en escena, digna con Bamaba resultaron al borde del gri- bre ruedas. No podemos decir lo mis-
pero no extraordinaria ni mucho me- to; en resumen, una cantante a la que mo del Alvise de Ivo Vinco, cuya voz
nos. Para ello se ha contado con una admiramos pero que no está ni en su registra una decadencia irreversible.
producción de la casa estrenada en 1984 papel ni en su mejor momento. Con todo, en su ejecución del aria La
a cargo de los infalibles Tomasi (regía). Fiorenza Cossotto nos ofreció una lurbini e/arnelichi hallamos vestigios
Viilagrossi (escenografía) y Cavallotti correcta composición del personaje de de un buen gusto interpretativo que
(vestuario). Esta vez, ignoramos por Laura; su versión de la plegaria del Ac- quedó altamente demostrado, veinti-
qué motivo, Tomasi no ha venido (ni to II Slelta del marinar fue muy nota- nueve años atrás, en su grabación dis-
falta que nos hace) y en su lugar se ha ble, y su La agudo final algo breve, lo cográfica con la Callas.
presentado en el Liceo el regista Roc- que produjo una desaforada explosión
co Pugliese, quien se ha mostrado co- En el foso no todo fue realmente in-
de júbilo de sus fans de los pisos altos, teresante; particularmente desechables
rrecto excepto en el Acto 1, en el que como para dejar muy claro que ellos no
ha explicado muy mal en el movimien- resultaron los desbocamientos sonoros
admiten peros del público dirigidos a del Acto IV. Nos preguntamos si real-
to de las masas la derrota del gondole- su diva. Viorica Cortez, a pesar de su
ro Zuane y ha dejado el escenario a mente a Uwe Mund le interesa esta par-
voz algo ajada y tremolante, demostró titura: su labor ha estado por debajo
oscuras, cuando el libreto deja muy cla- en La Cieca saber cantar como una ver-
ro que la acción transcurre desde el me- de su dirección de Tilo y de Bailo in
dadera contralto, con una Voce di don- maschera.
diodía de una jornada primaveral hasta na repleta de musicalidad en el Acto I.
la hora del rezo de las vísperas. Con ello Otros detalles —éstos positivos-
En las voces masculinas hubo tam- han sido la brava actuación del Coro
ha ensombrecido ciertos detalles de vi- bién un poco de todo. El tenor Erman-
tal importancia, como el gesto de Bar- y la participación del Ballet Dart, con
no Mauro, como Enzo, a pesar de su coreografía de Guillermina Coll. ¿Es
naba consistente en echar su denuncia comportamiento escénico algo brusco
en la Boca del León, importantísimo éste un indicio para que se solucione en
y chapucero, demostró en sus esquemas parte el vacio que sufre el Liceo en ma-
para entender lo que sucederá después. interpretativos una capacidad de refi-
El núcleo básico de la escenografía de teria de ballet?
namiento y lirismo mayor de lo que es Jo. R. B
Viilagrossi, de indudable sabor venecia-
no, era un puente transformable: puen-
te veneciano en el Acto I, puente de
cubierta del bergantín de Enzoenel II.
puente suntuario en la Ca'd'Oro en el
III, antro de Gioconda en la Oiudeca
en el IV. No funcionó en el Acto 1
—donde lo que se precisa es el patio del
Palacio Ducal con la Escalera de lo;>
Gigantes— ni en el III —donde apare-
cía un puente en un interior, detalle ca-
rente de sentido—, pero, en fin, se trata
de la base de un espacio escénico acep-
table que evitaba una escenografía de-
masiado costosa por variada. En
cuanto a! vestuario, digamos que en el
de los cantantes no se ha respetado el
del estreno de la producción original;
por otra parte, la indumentaria áulica
del coro ha evidenciado de modo de-
masiado flagrante, por el abuso de do-
rados chillones, la mano de la sastrería
Arrigo de Milán.
Dado que nuestra Gioconda, Graee
Bumbry, es una mezzo y los restantes
papeles son para mezzo y contralto, nos
hemos encontrado con un trío femeni- 1UIO. UVKILIU

8 Schcr/o
ACTUALIDAD

participado ya en el Festival citado, el


Torroella de Montgrí: Creatividad V Curso Internacional de Interpreta-
ción Musical (del 20 de junio al 31 de
agosto), dirigido por Radu Aldulescu,
contará con el magisterio de María
Curcio y Bruno Canino (piano); Ma-
riana Sirbu, Mihail Dancila y Julián Ja-
cobson (música de cámara), Franco
Petracchi (contrabajo), Ruggiero Ric-
ci y Goncal Cornelias (violín), Enrique
Santiago (viola) y el propio Aldulescu
(cello). En fin, el / / / Curso Internacio-
nal de Música de Cámara con la Came-
rata Lysy (del 2 al 21 de julio) dirigido
por el violinista Alberto Lysy, contará
con profesores como el propio Lysy,
Michael Malgreen, Johannes Eskar,
José Bondar, Xavier Turull, etc. A lo
largo del curso se realizarán pruebas de
selección para el ingreso en la Acade-
mia Internacional Yehudi Menuhin de
Gstaad.
Entre los patrocinadores de esta im-
portante aventura dedicada a la Músi-
ca figuran, amén de la Fundació Caixa
de Pensions, el Ayuntamiento de To-
rroella, la Diputación de Gerona, el Mi-
nisterio de Cultura y el Departamento
de Cultura de la Generalidad catalana.
lehudt Mvnuhtn

En este verano que se aproxima, la de su nacimiento. La Escolanía de Jordi Ribera Bergós


villa ampurdanesa de Torroella de Montserrat, junto a la Coral y Orquesta
Montgri se convertirá una vez más en Antics Escolans de Montserrat interpre-
un importante foco dedicado a la Mú- tará por vez primera en concierto la mi-
sica y a la pedagogía musical con la ce-
lebración de su VII Festival Interna-
cional de Música, del V Curso Interna-
sa de Viola Alma Redemptoris Mater.
En la primera parte se interpretarán
obras de polifonía religiosa de autores
Medio siglo
cional de Interpretación Musical y del
/// Curso Internacional de Música de
de la Escuela Montserratina. Correrá
a cargo de la Escolanía, en la que par- de la ópera
Cámara con la Camerata Lysy. ticipará, como una voz más y de modo
En el VIH Festival Internacional de
Música (4 de junio-26 de agosto), or-
desinteresado, la ilustre soprano Victo-
ria de los Angeles, quien podrá ver sa-
de Pittsburgh
ganizado, como iodo lo demás, por Ju- tisfecho de ese modo un viejo sueño:
cantar en la Escolanía de Montserrat. Es un hecho bien conocido que la
ventudes Musicales de Torroella, Otros solistas que tomarán parte en este ópera se ha extendido por toda la geo-
tomará parte como patrocinadora ac- Festival son el contrabajista Franco Pe- grafía estadounidense como si de una
tiva la Fundado Caixa de Catalunya, tracchi, el Trio C orne 11 as-Santiago- erupción de sarampión se tratase. Las
cuya Obra Social había ya colaborado Aldulescu, el Trío Bolling, el flautista principales ciudades, con Nueva York
anteriormente con el mismo. El con- Jean-Pierre Rampa!, el violoncelista Yo a la cabeza, han venido captando las
cierto de presentación —he aquí la Yo Ma, el violinista Pinchas Zuker- novedades europeas desde hace ya más
novedad— no se efectuará en Torroe- man, etc. Entre las formaciones orques- de una centuria. Incluso localidades
lla, sino en el Palau de Barcelona el día tales y corales debemos recordar a la que entre nosotros no cuentan con fa-
4 de junio, y en él lomarán parte Sir Orquesta de Cámara Franz Liszt de Bu- ma tienen ya a sus espaldas una tradi-
Yehudi Memihin con la Camerata Lysy dapest, el Coro del King's College de ción que las acredita como operófilas.
de Gstaad. En el programa, obras de Cambridge, la Orquesta Filarmónica y Es el caso de la ciudad de Pittsburgh,
Vivaldi, Bach, Mozart, Puccini, Bartók Coro de Jóvenes de la Comunidad Pennsylvania, cuya Opera cumple en la
y Paganini. El Festival propiamente di- Europea (que interpretarán el Réquiem temporada 1988/89 50 años de vida. La
cho constará de la nada desdeñable ci- de Mozart), la Orquesta Sinfónica de compañía ha inaugurado este año su
fra de veinte conciertos, diez dedicados Gottwaldow, etc. Los programas son nueva sede del Benedum Cerner for the
a la música de cámara (del dúo a la or- en general bastante creativos. Habrá Performing Arts y se prepara a acome-
questa), tres a la música religiosa (to- también conciertos a cargo de vencedo- ter la temporada de la conmemoración
tal o parcialmente), cuatro al recital res de grandes concursos internaciona- con los montajes de Aída, Bohéme, Sa-
(jazz incluido) y uno a la música sinfó- les, como por ejemplo el de la soprano lome, Cuentos de Hoffmann y La viu-
nica. Es difícil y algo aborrecible deci- soviética Maya Tomadze, ganadora del da alegre. El director general de la
dir avant-la-lettre cuáles son los Viñas del 86, que hace poco interpretó Opera, Tito Capobianco, se enorgullece
mejores o más interesantes. En todo ca- en el Liceo una admirable Sour Angé- del crecimiento de su teatro y de las
so, creemos que es nuestro deber des- lica en un Tríptico pucciniano a base magnificas expectativas que lo aguar-
tacar la integral de las Sonatas para de galardonados del Concurso Viñas en dan. Será interesante recordar que tos
violín y piano de Brahms con Menuhin distintos años. españoles Theo Alcántara, director mu-
y un concierto dedicado a un hijo ilus- sical de la Opera de Pittsburgh, y Ho-
tre de Torroella: Anselm Viola, com- racio Aragón, como director de escena
positor que fuera maestro de la Capilla No menos importante es la oferta pe- invitado en numerosas ocasiones, han
de Música y de la Escolanía de Mont- dagógica, encaminada a los estudian- contribuido de forma importante a la
serrat, y del que se cumplen 250 año». tes de Música de avanzado nivel y con obtención del momento actual.
maestros que en varios casos habrán

Scherzo 9
ACTUALIDAD

Los gustos reunidos


£1 problema de la ópera en concierto
Burrioai. Palau de la Música Catalana: 15 de abril de 1988. Tie/land de Eugen D'Albert. Viaor Braun
|Sebastiano). Harald Stamm (Tomás), Eike Whilm Schulte ¡Moruccio). Añila Gretn (Mana), Melissa
Bajo este nombre conoció la Euro- Evans (Pepa}, Joy Ratliff (Antonia), Anna di Mauro (Rosalía). Lydia Ganas (Nun), Wolfgang Schmidt
(Pedro), ioan Cabero (Nando); Cora] Carmina (dir.: Manuel Valdivieso); Orquestra Cimai de Barce-
pa barroca la mezcla de estilos, italia- lona; Franí-Paul Deeker. director.
no y francés, que se pensaba daría lugar
a la perfección en música. Este será
también el tema en torno al cual giren
los once conciertos del X Curso de Mú-
sica Barroca y Rococó, que este año re-
tornará felizmente a su habitual sede
del Real Coliseo de Carlos III de San
Lorenzo de El Escorial. Las sesiones se-
rán entre el 16 y el 27 de agosto.
Diversos puntos se destacan como los
más interesantes dentro de la progra-
mación del Curso. Es, por supuesto,
uno de ellos la posibilidad de la audi-
ción integral de los Cuartetos de París
de Telemann en la interpretación de
unos músicos que son ya toda una ins-
titución del festival escurialense: Hazel-
zet, Stuurop, Ogg, Móller y Pols. La
venida de dos grandes solistas instru-
mentales dará nervio al aconiecimien-
to, un tanto huérfano de nombres
rotundos en sus dos últimas ediciones.
Nos referimos a Kenneth Gilbert y Jor-
di Savall. Gilbert, que se presenta por Una vez más tuvo lugar un concier- que destacar su voz, vigorosa y poten-
primera vez en el Curso, ofrecerá un to de la OCB con la sala prácticamen- te, capaz de llenar por sí sola todo el
programa de su especialidad, con obras
de Louis y Francois Couperin y J.S. te vacía. Es sorprendente este hecho si espacio del auditorio. Asimismo inte-
Bach. Savall, acompañado esta vez por pensamos en la obra que se presentó: resante fue el trabajo de Wolfgang
el clavecinisia Rinaldo AJessandrini, to- Tie/land del compositor escocés/ale- Schmidl, tenor, en su interpretación de
cará igualmente piezas de música fran- mán Eugen D'Alben, basada en la pie- Pedro (Manelic en la versión de Gui-
cesa para viola —de Marais y J.B. za teatral de Ángel Guimerá Terra merá). Sorprendieron sus agudos, que
Forqueray— a las que el artista cala- baixa (Tierra baja), una de las más im- ejecutó brillantemente y con una per-
lán ha venido dando un sello propio en portantes obras de la literatura catala- fecta afinación; sin embargo, parecía
sus interpretaciones. El magnífico flau- na. Si pensamos en que la ópera se ha que en algunos momentos forzaba de-
tista Konrad Hünteler, junto a Rainer representado en Barcelona muy pocas masiado su aparato vocal.
Zipperling (viola) y Stephen Stubbs
(laúd), que tan buena impresión deja- veces, en 1910, 1956 y 1972, nos dare- De entre los intérpretes femeninos
ra el pasado año, y el siempre muy mu- mos cuenta del poco interés que el pú- destacó la soprano Lidya Gattás, que
sical José Miguel Moreno, que brindará blico tiene por la música que no es del posee una muy bella y bien timbrada
un recital con instrumentos históricos repertorio habitual. Tal vez el proble- voz, que domina correctamente gracias
de cuerdas pulsadas, se cuentan asimis- ma radique en que se ofreció una ver- a su técnica, perfectamente asimilada.
mo entre las bazas positivas de la con- sión de concierto; y, ya se sabe, una Más irregular fue la intervención de la
vocatoria. En principio lo más flojo del ópera debe representarse, si no, pierde soprano Anna Green, que se reservó
Curso parece que va a darse en los con- gran parte de su atractivo. Nos pregun- mucho durante el primer acto y dio,
ciertos de apertura y cierre (Ensemble tamos qué hubiera sucedido si Tiefland quizá, un poco más en el segundo y úl-
Baroque de Limoges —Telemann, Vi-
valdi, Bach—; María José Sánchez, se hubiera programado en la presente timo. Ello fue debido, en parte, a que
Manuel Cid, La Stravaganza, con iemporada del Liceu... el segundo acto es mucho más dramá-
obras barrocas españolas). Finalmen- En esta ocasión la Orquestra Ciutat tico (es el momento en que el argumen-
te, dentro de una franja de interés me- de Barcelona, siempre tan irregular, ob- to llega al fatal desenlace de la muerte
dio, se sitúan los conciertos de tuvo unos resultados harto loables; su- de Sebastiano), y por ello se presta a
Poulenard, Goodwin, Buckley, Müller; po desarrollar con soltura la difícil manifestaciones más espectaculares en
M. Leonhardt, Mauze, Wilson Meyer, papelela que le presentaba la partitu- las que los intérpretes tienen que dar al
Schuur, Haugsand, Dreyfus; y Kees ra. El planteamiento de la obra por par- máximo.
Boeke y Glen Wilson. La valoración te de Franz-Paul Decker fue correcto, Para terminar este comentario, unas
global, como viene siendo norma, de-
be inclinarse del lado positivo. El Cur- aunque continúa con su fastidiosa cos- palabras de elogio a los realizadores del
so, aunque todavía no ha logrado tumbre de vociferar mientras realiza su programa de mano, que nos obsequia-
captar a ciertas personalidades de la in- irabajo. En algunos momentos parecía ron con una exquisita y curiosa traduc-
terpretación auténtica y siempre presen- incluso querer competir con los can- ción del texto de la ópera de la pluma
ta algunas desigualdades en la tantes. del que fuera el máximo divulgador en
programación de sus conciertos, con- En cuanto a los intérpretes vocales Cataluña de la obra de Richard Wag-
tinúa realizando una labor importan- hubo de todo; uno de los mejores nos ner, Joaquim Pena.
tísima en el depauperado panorama pareció el bajo Harald Stamm, encar-
español de la especialidad. gado de recrear a Tomás, además de su
exquisita interpretación y fraseo, hay Xavier Daufí

10 Scher/.o
ACTUALIDAD

Opera en Málaga
El Teatro Cervantes de Málaga, rei- otra horrenda interpretación de sopra-
naugurado hace un año, ha apostado
por la ópera. Y para este año ha pre-
nos que no pueden o no quieren aden-
trarse en su personaje y confunden la
Una buena oferta
parado una mi ni temporada de dos tí-
tulos con un total de cuatro
grácil flexibilidad de Cío-Ció-San, su
ingenuidad, con cursilería y ridículo de la Quincena
representaciones. Madama Butterfly de amaneramiento. Fue Yasuko Hayashi
Puccini, y Don Pasquate de Donizetti. la gran protagonista, por méritos pro- de San Sebastián
Y lo que nos parece más interesante. pios. Junto a ella el tenor Salvatore Fi-
Parece estar previsto el crear una in- si che I la hizo gala de una voz de bonito Próxima a celebrar su primer medio
fraestructura adecuada para que la ópe- timbre, con seguridad absoluta en el re- siglo de existencia, la Quincena Musi-
ra tenga un mayor protagonismo, una gistro agudo, con buena voz media, cal donostiarra de 1988 continúa por la
incidencia en Málaga que, además, aco- limpia, sin opacidades. Dio adecuada- senda emprendida en convocatorias
ge a todos los aficionados de las pobla- mente la réplica en el dúo del primer precedentes de incremento paulatino
ciones cercanas que tenemos que acto y cantó con gusto y expresividad
pasarnos sin ópera. Por Iodo ello no el Addío fiorílo asil. La mezzo china del interés. Del 19 de agosto al 4 de sep-
puede extrañarnos que el Cervantes re- Miao Quing y el barítono Marco Chin- tiembre tendrán lugar los diversos ci-
gistrara un lleno total, sin que se pu- gan cumplieron. La Orquesta Sinfóni- clos paralelos que dan vida al festival.
diera encontrar ni una sola entrada, ni ca de Málaga tuvo a su frente a un La serie que debe considerarse como la
con recomendación. Buen comienzo joven director, Maurizio di Robbio, columna central de la Quincena, la des-
para el teatro Cervantes, continuando que puso oficio en su cometido, muy plegada en el Teatro Victoria Eugenia,
con lo ya esbozado el pasado año al re- atento a encontrar un sonido empasta- contará con veladas de ópera, ballet,
presentarse —en las fechas inaugurales do y con el suficiente colorido. Muy orquestales y de cámara. Subirá a la es-
del teatro— una producción de Cosí meticuloso en la medida —como se de- cena el Don Pasquale de Donizetti, en
Jan tulle de Mozart. be ser— acertó a crear ese clima líri-
co, melancólico y apasionado, una producción del Teatro de la Zar-
Y la verdad es que nadie pudo salir encontrando la hermosa coloración de zuela, con Bruscantini y Lloris entre lo
defraudado de la representación que el la orquestación de Puccini. La direc- más atractivo del reparto y la Sinfóni-
viernes día 13 de mayo abría la mini- ción escénica de Horacio Rodríguez de ca de Euskadi en el foso, dirigida por
temporada operística. Una Madama Aragón sin nada destacable. En defi- David Parry. // Signor Bruschino de
Butlerfly de excelente factura, que ya nitiva, una Butlerfly de muy buen re- Rossini, obra menor en su catálogo que
quisiéramos en muchos teatros de ma- sultado con una Yasuko Hayashi toma ahora cierto auge, se ha encomen-
yor tradición operística. Sin duda el cé- realmente espléndida. Ella fue, en ver- dado a la Opera de Cámara de Austria.
lebre argumento —tan melodramático dad, Madama Butterfly. La presencia de la Orquesta Barroca de
y convencional, que sin embargo supie- la Comunidad Europea, dirigida un día
ron llevar acertadamente al libreto Gia- por Ton Koopman y el otro por Roy
cosa y Luigi Illica— es suficientemente Goodman, se cuenta entre lo más lla-
atractivo para el gran público, pero so- José Antonio Lacárcel
bre todo esa fresca, deliciosa, inspira- mativo del evento. A su vez, el Coro
disima partitura de Puccini tiene tal y la Orquesta The Sixteen, que dirige
tirón, es tan conocida del aficionado, Harry Christophers, aportarán a la
que éste casi tararea en voz baja los más Quincena con sus dos actuaciones im-
famosos pasajes. Madama Butlerfly es portantes novedades: El festín de Ale-
ópera plena de interés y de vigencia y jandro de Haendel y La Reina de las
al ser tan conocida es también lógico Hadas de Purcell. Por completo tradi-
que el público exija más en una repre- cional, en cambio, la oferta del Ballet
sentación. Por eso hay que cuidar to- del Teatro Malegot de Leningrado, con
dos y cada uno de los detalles al objeto
de encontrar la fórmula de transmitir solistas del Kirov: El lago de los cisnes.
el poético y bellísimo mensaje musical Romeo y Julieta y Cascanueces. El
pucciniano. Cuarteto Brodsky, al que se suma el
clarinetista Campbell, que tocará obras
El peso de la obra lo tiene la sopra- de Mozart y Sorozábal, representará a
no. En el caso que nos ocupa, la japo- la música de cámara en el Victoria
nesa Yasuko Hayashi fue una Eugenia. Un más amplio ciclo de mú-
Cio-Cio-San casi perfecta. Posee una sica de cámara será el del Teatro Prin-
hermosa voz, un buen fraseo, seguri- cipal, donde se pueden encontrar
dad en la voz media y una brillantez to- conciertos del Trío Zíngara, los Solis-
ta) en los registros más agudos. Además tas de Viena, Eulalia Solé, la Coral An-
está dotada del suficiente talento dra-
mático, es lo suficientemente sensible dra Mari y la soprano Ainhoa Arteta.
como para dar vida a una Butterfly Un tercer ciclo, el de música del siglo
creíble. Vivió y sintió su papel, su voz XX, que tendrá lugar en el Salón de
cálida, segura, de bello timbre, supo ex- plenos del Ayuntamiento, compleca la
presar todo ese caudal de sentimiento propuesta de los concienos de la Quin-
y pasión que late en la desgraciada geis- cena. Finalmente, un ciclo de cine mu-
ha japonesa. Supo transmitir la angus- sical, idea desde luego muy acertada y
tia, el drama que configura al que debería extenderse a otros festiva-
personaje. Y además tuvo una envidia- les españoles, redondea una programa-
ble elegancia como actriz, supo dar la
verdadera imagen de una joven y bo- ción que contiene interesantes
nita japonesa y nos borró alguna que novedades, así como conjuntos y solis-
tas de valía.

Scher¿o 11
ACTUALIDAD

Valencia: Opera 88
a ópera, ese género que en los úl- renombre (Kent), son los directores mu-
L timos años se ha puesto tan de
moda en ciertas esferas, llega
también a Valencia y lo hace, después
sicales.
La tercera formación extranjera es la
sólida Opera de Sofía que, a las órde-
Strauss en
de mucho tiempo, organizadamente; es
decir, en forma de temporada, o algo
parecido, que se extiende entre el 6 de
nes del solvente Emil Tchakarov, mues-
tra, una vez más, su conocido y su hogar
apreciado montaje de Kovantchina de
mayo y el 18 de diciembre. En Valen- Mussorgski (6 y 8 de octubre). Vetera- El más representativo y posiblemen-
cia no hay un teatro de ópera, porque nos y expertos en estas lides, como te el más grande los compositores que
el Principal no lo es más que parcial- Elenkov, Kaludov, Popov o la Mine- ha dado Baviera tendrá un festival, cen-
mente; ni lo son los homónimos de Ali- va, participan en esta fiesta rusa. trado en su obra escénica, en la Baye-
cante y Castellón, ciudades que Otras cuatro manifestaciones, plani- rische Staatsoper en un ciclo, del 5 al
participan asimismo del festival; cosa ficadas y organizadas en casa, comple- 30 de julio, que abarcará dieciséis se-
lógica y saludable teniendo en cuenta tan la muestra: Madame Butterfly de siones. Este gran esfuerzo de la escena
que la organización corre a cargo del Puccini (6 y 8 de mayo), con Hayashi muniquesa servirá para contemplar to-
Instituto Valenciano de Artes Escéni- y Fisichella y dirección musical de Ma- da la obra dramática de Richard
cas, Cinematografía y Música (una es- nuel Galduf; la curiosa Opera de 4 no- Strauss como un todo. Apenas parece
pecie de INAEM autonómico, pero con tas de Tom Johnson que hace cinco necesario señalar que se está ante una
más atribuciones) con la colaboración años se diera a conocer en Madrid de oportunidad única de entrar en contac-
de los Ayuntamientos y Diputaciones la mano de Lloren? Barber con direc- to con las óperas que van de la juvenil
provinciales de Alicante, Castellón y ción de Joan Cerveró, y que se ofrece, Guntram a Der Liebe der Danae o Ca-
Valencia, «coordinando recursos y des- priccio. Precisamente estas dos obras
centralizando la oferta cultural», según citadas e Intermezzo se incorporan, en
se indica en la presentación del progra- producciones que constituyen estrenos,
ma general con firma de Cipria Ciscar al repertorio straussiano, ahora ya
i Casaban, Conseller de Cultura, Edu- completo, de la Bayersiche Staatsoper.
cación y Ciencia de la Generalitat. Las representaciones se desarrollarán
Esta primera temporada —bauti- en dos series que han de tener por lo-
zada, a imitación del Teatro Lírico Na- cales los dos teatros de la Opera muni-
cional La Zarzuela, Opera 88— es, ló- quesa, el Nationaltheater y el Cuvi-
gicamente, desigual, irregular, falta de lliés-Theater. Para llevar a buen puer-
unidad, relativamente interesante en to este magno proyecto se ha reunido
cuanto a títulos y a intérpretes y un tan- un equipo artístico que sería difícil su-
to dispersa en la forma, en la presen- perar hoy en día. Empuñarán la batu-
tación (intervienen varias compañías). ta, además de Wolfgang Sawallisch,
Pero es. Y por algo se empieza. titular de la casa, Ferdinand Leilner.
Debe recogerse en primer lugar la ac- Heinrich Hollreiser, Gustav Kuhn, Jiri
tuación de tres elencos unitarios, que Kout y Heinrich Bender. Los monta-
vienen con sus efectivos al completo. jes serán firmados Helmut Wilhelm,
En primer lugar, la Opera de Cámara Madame Butterfly abrió el ciclo el pasa- Peter Beauvais, Wotf Busse, Otto
de Varsovia —que interviene en otros do 6 de mayo. Schenk, Ronald H. Aller, John Cox y
puntos del país y que cierra su gira en Theo Adam. Seria muy largo citar a to-
Madrid los días 9, 10 y 11 de junio—, dos los cantantes de talla que tienen pa-
que ofrece sendos montajes, ya acredi- entre junio y noviembre, en las tres ca- peles asignados, bastará para hacerse
tados, de La flauta mágica (17, 21 y 24 pitales, un total de diez veces, y dos una idea de la altura del evento la si-
de mayo) y de Las bodas de Fígaro (18 óperas-concierto; Parsifal de Wagner guiente lisia: Brigitte Fassbaender,
y 22 de mayo), ambas de Mozart. En (19 y 21 de mayo), en el Principal de Hildegard Behrens, Ann Murray, Her-
segundo término, la Kent Opera, con- Alicante y el Palau de Valencia, en don- mann Prey, Edita Gruberova, Lucia
junto inglés de notable actividad en el de cantan estimables voces (Winkler, Popp, Helga Dernesch, Helen Donath,
Reino Unido, que representará Don Vinzing, Raffell, Macurdy, los dos úl- Kurt Molí, Siegmund Nímsgern, Claes
Giovanni, también del músico salzbur- timos, dos papeles), algunas ya vetus- H. Ahnsjó, Bernd Weikey y Francisco
gués (15 y 17 de diciembre), y Fidelio tas, y dirige el austríaco Alexander Araiza. Si todo se cumple como pare-
de Beethoven (16 y 18 de diciembre). Sander, y un pequeño festival de frag- ce previsible, la ciudad de Munich ha-
No son conocidos entre nosotros los mentos de distintos autores, de los que brá vivido unas jornadas Strauss
componentes de estas dos compañías, únicamente se cita a Mozart y Donizetti difícilmente repetibles. Ningún medio
(4, 5 y 7 de noviembre), con M.* An-
en general cantantes jóvenes. Quizá geles Peters y Suso Mariategui y. en el mejor que éste para homenajear a un
quepa citar, no obstante, como elemen- podio, Galduf. La orquesta y el coro artista nacional. Los lectores interesa-
tos de cierto prestigio, a los polacos Jo- son los Municipales de Valencia en to- dos en conocer los repartos completos
sef Frakstein (Sarastro y Fígaro) y Jerzy dos los casos menos en la Opera de 4 y las fechas de las funciones de cada tí-
Mahler (Conde Almaviva) y a la sura- notas, en la que, con los cantantes, in- tulo, así como en la reserva de entra-
mericana Jill Gómez (Doña Ana). Ru- terviene un piano, en este caso tocado das, pueden dirigirse por escrito a
bén Silva y Tomasz Bugaj (Varsovia) por Bertomeu Jaume. la Bayerische Staatsoper. Festpiel-
e Ivan Fischer, húngaro de moderado kasse. Maximilanstrasse 11. D-8000
München 22.

12 Scherzo
ACTUALIDAD

El eco perdido de la tonadilla


S u Loreuo de El Enrona!. Real Coliseo de Carlos III. Música en el tiempo de Francisco de Goya.
Obras de Rodrigue; de Hila. Palomino. Soler, Laxrna, Sor y Cute!. Heaperion XX. Director:
Hernando, la Jordi Savíli. 14-V-RR.

resurrección de clado —en este sector se han podido oír


los seis Conciertos para dos teclados de
un precursor Soler— al sinfonismo; de la música de
cámara a la zarzuela, con una impor-
lante recuperación dentro de este géne-
ro: Las labradoras de Murcia con
Madrid. Teatro Real. 28 de abril de 1988. J.C. música de Rodríguez de Hita, que vuel-
Aniaga: Agttr, Sinfonía en Re menor; R Hernán- ve a la escena en este mes de junio.
do/L- Olona: El duende. M. B José Sánchez» Luis
Alvarez, Gregorio Poblador. Ana M." Leoi. Ma- Una de las sesiones más interesantes,
nuel Pérez Bírmúdez, J A . Carril. Emilio Sán- al menos en principio, por la calidad de
chez. Coro de Cámara de la Comunidad de los intérpretes, era la titulada Música
Madrid. Orquesta Sinfónica tk Madrid. Director: en el tiempo de Francisco de Goya, en-
Max Bragado Darman. comendada a Hesperion XX. Él con-
cierto, que dio la sensación de estar
poco preparado, ofreció sin embargo
or sorpresa y de forma casi clan- resultados algo decepcionantes. Las

P destina se ha podido recuperar la


zarzuela El duende con música
de Rafael Hernando sobre el líbrelo de
Canciones instrumentales de Rodríguez
de Hita son obras de poca entidad mu-
sical, tampoco fueron especialmente
bien tocadas, dándose problemas de
Luis Olona, pieza de la que sólo exis- empaste y belleza sonora, sobre todo en
tían referencias en algunos libros de his- los dos violines. Meras lecturas la So-
toria del género. Se sabía que era uno nata de Soler y las Variaciones de Sor.
Su\ull Las tres tonadillas evidenciaron que éste
de los precedentes de la resurrección de
nuestro arte lírico de mediados del si- no es el campo de Hesperion XX.
Desde el 12 de marzo, y hasta el 2 de Montserrat Figüeras se encontraba to-
glo pasado. Estrenada, se nos decía, julio, se viene celebrando en el Real Co- davía muy fría en la de Palomino, pe-
allá por 1849, tuvo un gran éxito para liseo de Carlos III un ciclo musical que ro cantó mucho mejor en Laserna y
la ¿poca, alcanzando entonces la astro- conmemora el II centenario de la muer- Castel. El difícil estilo de la tonadilla,
nómica cifra de 120 representaciones. te de Carlos III. El local es, desde lue- semipopular, no fue alcanzado total-
go, el idóneo para este loable intento de mente, poniéndose de manifiesto que la
El tiempo y la aparición de la siguiente sacar a la luz la música del tiempo de
generación de autores encabezada por recuperación de esta tradición perdida
la ilustración española, si bien se da la presenta escollos casi insalvables incluso
Barbieri había borrado completamen- paradoja de que el monarca borbón, en para un grupo de primera fila como
te su memoria. relación con el cual se ha organizado to- Hesperion XX.
Del olvido la ha rescatado Andrés da la serie, no fue precisamente un apa-
sionado de la música. El ciclo ha
Ruiz Tarazona, que no ha parado has- cubierto diversos aspectos, desde el te-
ta verla puesta en pie, tocada y canta- E.M.M.
da, porque las músicas son para eso y
no para yacer en papeles. La ocasión
de resucitarla fue un concierto conme- tras que la sinforna tuvo una traducción más si se tiene en cuenta que a la difi-
morativo de la Tiesta de la autonomía que recalcó las características román- cultad del desconocimiento de la par-
madrileña, organizado por la Comuni- ticas y schubertianas de la obra. titura se añadió, en este caso, la falta
dad Autónoma, y que sienta lo que nos Lo verdaderamente interesante era, de ensayos. Si nuestras noticias no fa-
parece un encomiable precedente, aun- en esta ocasión, la obra de Rafael Her- llan, la partitura descubierta por Ruiz
que haya estado rodeado de ciertas pre- nando. La simbiosis de italiarásmo y Tarazona estaba incompleta, faltando
cipitaciones y falta de publicidad que casticismo que caracteriza a toda la mú- algunos fragmentos instrumentales, y
lo convirtieron en una cita para inicia- sica de la primera etapa del resurgir zar- hubo que completarla y copiar todo el
dos más que en un acto público. zuelero del siglo XIX se da también en texto, terminándose la tarea muy poco
El concierto comunitario contó con esta obra, con un marcado carácter ros- antes de la ejecución pública. Fue,
los intérpretes que se consignan más si niano impregnándolo todo, se cruzan pues, una primera lectura lo que oímos
arriba, siendo de destacar que Max fragmentos en que el italianismo es más y esto añade mérito a la dignidad ge-
Bragado es un director madrileño que patente con otros que hacen clara re- neral con que se tocó y cantó.
ejerce poco en su ciudad natal. La zar- ferencia a la música popular de la épo- Únicamente sería necesario consignar
zuela exhumada fue acompañada en es- ca: seguidillas, boleros, coplas, sin unos modestos deseos: Que podamos
ta versión concertística por una entrada olvidar la de allende las fronleras que ver esta zarzuela en un escenario, que
de música de Juan Crisóstomo Arria- entonces hacía su aparición en nuestro es su destino natural; que se siga ade-
ga. El aria de Agar, ya de un fuerte ca- ambiente musical, escuchándose un par lante en la búsqueda de tesoros perdi-
rácter romántico y con un gran de polcas para completar el cuadro de dos y que la próxima vez haya más
desarrollo orquestal fue cantada por influencias. Todo ello con un carácter tiempo para preparar el estreno y sea
María José Sánchez, que quedó apabu- amable y juguetón que alcanza cierta éste difundido convenientemente.
llada ante la orquesta casi wagneriana hondura en la última romanza.
con la que hubo de enfrentarse, mi en- La interpretación fue meritoria, y Los sobrinos del Capitán Grant
Scherzo 13
ACTUALIDAD

Presentación en la Sociedad Madrileña


Las inexplicables Mkdrid. Teairo Real, 11 de mayo de 198S. Obras de Brouwer Arreglo sobre canciones de los Bea-
iles; Caslflnuovo-Tedesco: Condeno para guilarra; Schubert: Sinfonía n." } en Re mayor, Solis-
ta: [chito Suzuki. Direclor: Juan José Olives. Orquesla de Cámara del Palau de la Música Catalana.

ausencias El 2 de marzo de 1987 se presentó fronteriza sinfonía schubertiana se


oficialmente en Barcelona un nuevo pudo apreciar una muy plausible con-
Madrid. Círculo de Bellas Arles. 8 y 9 de mayo conjunto camerístico, la Orquestra de junción, sonoridad algo áspera en los
de 1988. Obras de Martinu, C. Halffier. Cárter, Cambra del PaJau de la Música Ca- forte, arcos relativamente transparen-
Ligeti, Mira, Ferneyhough. Marco y Bariók talana. Ahora lo ha hecho en Madrid.
Cuarteto Arditii. tes, pero con claras potencialidades,
Se trata de una agrupación constitui- madera correcta y metal no siempre
Realmente hay conciertos en ios que da por unos 25 instrumentistas de templado. Hay atención y actitud dis-
es difícil saber por qué no ha ido más cuerda, que son ampliados, cuando ciplinada en los instrumentistas, que
gente o por qué no han constituido un la ocasión lo requiere —y este concier- se mostraron sensibles a las órdenes,
acontecimiento cultural en la ciudad, o to lo requería—, a un número mayor no excesivamente imperativas, trasla-
por qué no ha habido lortas por con- que incluye vientos y timbales. La im- dadas con gesto algo monocorde y no
seguir entradas, o por qué, etc., ele... presión tras escuchar la pieza base — del todo preciso, pero musical y su-
Es difícil creer que exista gente o la obra de Schubert— de un progra- gerente, de Olives, compositor de mé-
compositores en la villa de Madrid que ma extrañamente compuesto, al me- rito y ahora director en exceso
les interese la música actual y que no nos para una presentación seria en amplia, poco vienesa —aunque el trío
hayan ido a estos conciertos. ¿Dónde sociedad, es positiva, aunque no en- estuviera muy bien cantado y
se meten? ¿Qué les interesa, en verdad, tusiasta. El conjunto, subvencionado bailado—, con ciertos problemas en
de la música actual? ¿De qué se que- por la General i tat y apoyado por el la planificación dinámica, algún de-
jan luego? ¿A qué aspiran, a ir sólo a Orfeo Cátala —al que servirá en oca- sajuste y un flagrante adelanto del
los conciertos que programan su músi- siones de soporte instrumental—, ha oboe al término de la exposición del
ca? ¿O es que este cuarteto actúa to- sido ensayado a lo que parece bastan- primer movimiento. Pero, fuera de
dos los dias aquí? (Hay que decir te concienzudamente y está integra- ello, la lectura fue aseada, bastante
también que hace año y medio actuó en do en un 90 por ciento por músicos clara y correctamente acentuada.
la Escuela de Canto y estábamos entre españoles, algunos, antiguos miem-
20 y 25 personas; ahora, al menos, ron- bros de la JONDE.
daban las 200 o más). Pero, como de- En la interpretación de la bonita y A.R.
cía José Luis Temes en el número
anterior de esta revista a propósito de
los cuartetos de Bartók, «los que no ha-
yan ido, peor para ellos, que se lo han
perdido». O, puestos a decir algo, po-
Un Bach de teada la Badinerie final de la Suite N. °
2, exenta de alardes y tocada en forma
nada acelerada. Curiosamente, tras
dríamos añadir cualquier bobada gomo
las que parecen seguir el gusto medio
guante blanco múltiples aplausos y al ser repetido di-
cho fragmento en calidad de propina,
de los melómanos. Porque, señores afi- Bennet lo tocó mucho más rápidamen-
cionados, estos conciertos son de aqué- MMIIM. Teaiio Real, 29 y 3O-IV-I98B. Bach: Svi- te, destacando sobre el resto de los ins-
llos que dentro de 25 ó 50 años esos tes /V." 1-4, Conciertos de Brandenburgo /V.*"
trumentos, desde una óptica más
1-5. EngJish Chamber Orchestra. Clave y direc-
mismos bobos los convierten en mitos ción: Philip Ledger. cercana a las habituales ejecuciones de
referenciales en revistas y diarios. esta página y también más superficial.
Muchos se rasgarían hasta los trajes La English Chamber Orchestra y su En el Segundo Concierto de Bran-
de la arruga es bella, si a cualquiera de director Philip Ledger fueron los res- denburgo, a su vez, actuó muy descen-
las últimas exposiciones ant o lógicas de ponsables de un Bach diáfano —como trado el trompeta solista Graham
pintura actual sólo hubieran ido 500 ó es habitual en las formaciones de cáma- Ashton, pero hay que achacarlo tam-
1.000 personas. En cambio, en relación ra inglesas—, reposado, exento de alar- bién a su muy traicionero instrumen-
con su símil musical. ¿Qué? En este des, pero al que la otra cara de la to, en el que las desafinaciones y notas
país parece que nos da exactamente moneda nos mostró a su vez como un falsas son moneda común.
igual. Bach de acentuación un tanto plana, y Para finalizar, un detalle poco deli-
Ahora hablemos de los conciertos. en algunos momentos algo falto de ga- cado: las instrumentistas, colocadas en
Pero ¿para qué? Son conciertos sobre rra. Muchos instantes esperados por el sus atriles, no se separaban jamás de su
los que no se puede decir nada, no se aficionado, que otras formaciones re- bolso o incluso de su equipaje de ma-
pueden explicar con palabras o califi- calcan de manera casi enfática, fueron no —por miedo a los robos—, como si
cativos; quedan exclusivamente en la sacrificados aquí a la homogeneidad del se tratara de instrumentos que forma-
memoria, en la satisfacción de haber conjunto. sen parte del ripieno.
asistido, en el goce y el placer de su es- Existieron sin duda momentos muy
cucha; conciertos que ni merece la pe- buenos, como las bellísimas interven- JM.S.
na reseñar, ni dejar constancia de su ciones de las trompas, oboe y fagot al
existencia, ni tan siquiera nombrar las final del Primer Concierto de Branden-
obras que se tocaron en ellos. ¿Para burgo, y en general, todas aquellas in-
qué? Son conciertos que sólo pueden tervenciones que a lo largo de las dos
vivir en la memoria de aquéllos que los jornadas estuvieron a cargo de José
oyeron. Luis García Asensio, violin, William
Bennet y Kale Hill, flautas.
Tomás Garrido También estuvo acertadamente plan-

14 Scherzo
ACTUALIDAD

Primer Festival Mozart


iempre ha entrado en los pla-
S nes de SCHERZO el no limi-
tarse a la actividad editorial.
La idea de un Festival Mozart ha
venido acompañándonos desde la
aparición de nuestro número cero.
Ahora lo que pudo parecer un sue-
ño se ha hecho por fin realidad gra-
cias al decidido patrocinio de EL
CORTE INGLES y los apoyos del
INAEM del Ministerio de Cultura,
el CEAC de la Comunidad de Ma-
drid y el Ayuntamiento de Madrid.
Pero, ¿por qué Mozart? Estaba en
las cabezas de todos que el amor in-
condicional por el compositor, tan-
to entre el público como entre la
critica, no va debidamente acom-
pañado de una constante presencia
de su obra, sobre todo la escénica,
entre nosotros. Los datos son elo-

Arriba: una escena de Las bodas de Fígaro.


en ¡a producción de la Opera de Cámara de
Varsovia. A la izquierda, La Fia uta mágica.

cuentes: Las Bodas de h'ígaro no se una realidad. Crecimiento, pues en


representa en Madrid desde 1964, cuanto sea viable se atenderán otras
mientras que La flauta mágica, que parcelas —la camerística, la
ha tenido un poquito más de suer- concertante— de la obra de Mo-
te, se ha interpretado en la capital, zart. Si las circunstancias no se
en el mismo período, en dos oca- muestran adversas, la utopía se ha-
siones, en 1964 y 1982. Estos dos brá convertido en una institución
títulos son los que ahora vamos a de la vida musical madrileña. Ni
poder contemplar en el Festival que decir tiene que las dificultades
protagonizado por la Opera de Cá- que deberán ser vencidas serán mu-
mara de Varsovia. El Festival Mo- chas, pero desde aquí convocamos
zart nace con voluntad de conti- a la empresa privada y a los pode-
nuidad y de crecimiento. Continui- res culturales públicos, cuya parti-
dad, porque ya se está trabajando cipación es imprescindible, para
para que el II Festival sea también que se sumen al proyecto.

Scherzo 15
ACTUALIDAD

Del concierto Crónica de un desastre imprevisto


Midrid. Teatro Lírico Nacional de La Zarzuela. 11 de mayo de 1988. Adriana Lecouvreur de Francis-

a la ópera co Cilea. Nalalia Troitskaya, Elena Obraztsova, Jaime Aragall, Enrique Baqueriza, Orazio Mori. José
Ruiz. etc. Coro del Teatro. Orquesta Sinfónica de Madrid. Escenografía: Kerrucdo Villagrossi. Direc-
tor de escena: Emilio Sagi. Director musical: Elio Boncompagm.

hhdrid. Teatro Real. 29-IV-8g. Wagner. Sinfo-


nía en do mayor, Música orquestal del Anillo del Pretender que todos los títulos de
Nibelungo. Orquesta Nacional de Esparta. Direc- una temporada de ópera obtengan re-
tor; Jesús Lópel Cobos. sultados de similar calidad óptima es di-
fícil de alcanzar, pero no lo es tanto que
El que con toda seguridad ha sido el el programa finalice con un tono me-
último concierto de la Orquesta Nacio- dio equilibrado, donde lo sobresalien-
nal en el Teatro Real propuso un pro- te y lo digno se combinen en una
grama wagneriano, cuya ordenación distribución equitativa del presupues-
hacía referencia al cambio de mundo, to inicial. Porque la única razón a la
del sinfónico al lírico, que aguarda al vista para importar la escenografía de
coliseo madrileño. El propio López Co- Villagrossi (originariamente para la
bos reconocía, en unas líneas explica- Opera de Montecarlo) no tiene otra jus-
tivas firmadas por él que acompañaban tificación que la de tratarse de un sal-
do. En dos escenarios, modestamente
a las notas del programa de mano, que pintados, se resuelven los cuatro actos
la Sinfonía no pasa de ser una curiosi- en los que se desarrolla la obra, utili-
dad y que los extractos del Anillo pier- zando para marcar los cambios de am-
den su sentido fuera del contexto teatral biente el trillado y ya obsoleto recurso
que les es propio. El extraordinario ma- (pensábamos) de velos, cortinas y un Jaime Arugutl
nejo de la orquesta que caracterizó a irritante telón, que, aparte de su feal-
Richard Wagner no da derecho a pen- dad, limitaba de tal forma el espacio ñor sentido de la línea de canto, puede
sar en él como un sinfonista frustrado que Emilio Sagi se las vio y deseó para ser un tormento de refinada crueldad.
—como hicieron algunos músicos que dar el necesario movimiento teatral. En Obraztsova siempre tuvo una emi-
particular al acto primero, en el foyer sión poco ortodoxa, perceptible sobre
no gustaban de sus dramas, entre ellos de la Comedia Francesa, donde faltó
Tchaikovsky—, pues la múltiple voz ese frenesí de entradas y salidas, que se- todo cuando abordaba un papel italia-
instrumental fue utilizada por el com- ñala tan certeramente la música y el rit- no. Con el paso del tiempo, se han he-
positor como su coro trágico. mo de la escena. Pobre de objetos cho más evidentes su característico
(salvo en candelabros) y éstos caótica- sonido entubado, la incapacidad de
El concierto, contenido emotivo ocultar un víbralo excesivo, el agudo
aparte, no brilló precisamente por la ex- mente dispuestos, de forma que inco- opaco y estridente. Su temperamento
celencia de sus resultados musicales. Se modaban al cantante y multiplicaban generoso, a menudo, se codea con la
notó demasiado la ausencia de tradi- la inoperancia del decorado. Los efec- vulgaridad.
tos de luz brillaban (paradoja) por su
ción wagneriana en la orquesta. El me- ausencia. Repárese a continuación en Ya en su frase inicial se sintió que
tal, reforzado por un cuarteto de el equivoco vestuario. ¿Finales del Aragall no estaba en voz. El instrumen-
trompas/tubas wagnerianas, y los vio- XIX? ¿Otro saldo? ¿Qué hacen enton- to, velado en el bellísimo color, salía
loncellos fueron grupos con alarman- ces ahí Maurizio y Adriana alumbrán- con dificultad, exiguo de aliento, con
tes fisuras técnicas. Cabalgata de las dose con aquellos candelabros una octava superior encogida, efímero
walkyrias para el primero. Murmullos anacrónicos? de agudos y con serios problemas de
de la selva para el segundo. La batuta, afinación. Hasta el punto de evadir fra-
que leyó muy por encima la desde lue- ses, arropándose en el fragor de la or-
go muy inmadura Sinfonía, que care- Pasemos a otro asunto: lo que se oyó questa o en el entusiasmo sonoro de la
ció así de perfiles nítidos, incurrió en estuvo de acuerdo con lo que se vio. soprano. Hablar de fraseo o de canto
Boncompagni logró de una orquesta en en el tenor no procede, siendo su ex-
una escasa visión dramática en los ex- mal día(s) algún esplendor sonoro en clusivo cuidado el que la voz surgiera.
tractos del Anillo, algo que debe reco- \osforli, pero sólo eso; no hubo ni poe-
nocerse que no es fácil de obtener en sía, ni lirismo en una partitura llena de Michonnet es un personaje siempre
una interpretación de esta naturaleza. colorido y elegancia. Incluso poca aten- descuidado, si bien con un barítono de
El color orquestal no fue casi nunca el ción a los cantantes, quizás de manera altura pueden salir a la luz aspectos in-
apropiado, tanto los climax — querida para atenuar o disimular sus teresantes de una parte compuesta por
estridentes, no cimas de la tensión— co- carencias. La Troitskaya exhibió con go no llega frases
numerosas (su Ecco il monólo-
a la categoría de aria) que
mo los instantes de magia 1 imbrica dispendio los lies que definen a una in- tienen su peso
(Fuego Mágico) quedaron desvirtua- térprete inexperta: sobreactuando y fal- rizo no ocurrió expresivo. Con Baque-
el milagro: su Michon-
sa en lo teatral; vocalmente animosa, net fue más anónimo de lo habitual.
dos. No (odo, sin embargo, fue malo. pero improductiva. La voz, de un gra-
Se salvaron algún bello pianisimo lo- ve forzado con extrañas resonancias, El resto del reparto colmó la catás-
grado por López Cobos y el plausible pasa a adquirir un cierto color en el res- trofe, incluso un profesional de la rei-
solo de trompa en el Viaje de Sigfhdo to del registro, pero escaso brillo. Ig- terada solvencia de José Ruiz.
por el Rhin. Quizá pueda extraerse una nora, por lo demás, el sentido de la En el cuadro de la fiesta de los Boui-
conclusión de este concierto, aplicable melodía, en una obra particularmente llon, el nombre de Cilea, coronando el
al no lejano funcionamiento del Tea- rica en fluidez y morbidez musicales. arco central del acartonado decorado,
tro Real como ópera: las tradiciones no Escuchar, por ejemplo, dos arias, co- parecía, en vez de homenaje, una bur-
nacidas o interrumpidas son de una lar- mo son ¡o son 1'umile ancelta y Poveri la sangrante al compositor calabrés.
fiori, emitidas con una rigidez de con-
ga y laboriosa recuperación. cepto, en notas fijas, secas, sin el me-
Fernando Fraga
E.M.M.
16 Scherzo
ACTUALIDAD

Pureza
El tirón de Domingo de estilo
Madrid. Teatro Rea], 12 y 15 de mayo de I98B. Msssenet: Le Cid. Plácido Domingo, Mará Zampieri,
Francesco Ellero D'Anegna. Paolo Gavanelli, M." Angeles Pelers, Alfonso Echevemí. Coto del Tta- Mulrid. TealroReal.2l de abril de 19SB. Mozart:
tro de la 7ar7iicla. OrqueMa Sinfónica de Madrid. Director: Josí Collado. Sonata en si bemol mayor, K, 333; Beelhoven: So-
nara en re mayor «Pastoral», Op. 28; Schubtrl;
rado, la expresión justa y la dicción Impromptus Op. Psthume D. 946; Brahms: Cua-
adecuada. tro piezas para piano, Op. 119. Paul Badura-
Skoda, piano.
Domingo ofreció lo que sabe y que tan-
to gusta: vigor, calor, acento impactan- En un concierto extraordinario orga-
te, valentía en los ataques, nervio, nizado por la Asociación Española de
crispación e intensidad. Todo arropado Lucha contra la Poliomielitis se presen-
por esa voz tan pecualiar, de (imbre tan tó el pasado 21 de abril el clavecínista,
penetrante, de volumen muy respetable y pianofortista y pianista Paul Badura-
color homogéneo, en noche en la que, Skoda, uno de los más grandes especia-
además, parecía encontrarse en lo que en
él es plenitud. Puso en evidencia, sin em- listas en la música de Mozart, Haydn
bargo, sus habituales limitaciones, no por y Beethoven con instrumentos anti-
poco resaltadas por los panegiristas me- guos, autor además de numerosas edi-
nos reales: cortedad de tesitura, con agu- ciones y de libros sobre la correcta
dos apretados, fuera de sitio, destem- interpretación de esas músicas.
plados y estridentes (sudó, aunque se En esta ocasión utilizó un piano, pe-
lanzó valientemente a ellos, en los Si be- ro siempre teniendo presente esa per-
moles y naturales en que la partitura es sonal forma de tocar que le ha dado
tan pródiga); monotonía de fraseo, efec- fama en todo el mundo, y que desde
lismos teatrales más bien tremendistas
(aunque un operón a lo Meyerbeer o Ha- luego tiene tantos partidarios como
lévy como éste los admita), propios de ese oponentes. En la Sonata K. 333 de Mo-
genérico verismo que los cantantes actua- zart (que por cierto tiene grabada, co-
f'ldcidt
les aplican a todo lo que interpretan; cier- mo el resto de la integral, con piano
El maestro de críticos taurinos Anto- tas afectaciones en la articulación, que Bosendorfer para la discográfica Euro-
nio Díaz Cañábate gustaba de usar una hacen que la dicción tenga algo de em- disc) ya demostró su excelente prepa-
expresión muy fea, pero muy gráfica, palagosa, sobre todo en las zonas grave ración técnica, su dominio del fraseo
cuando se refería a! modo de torear, y al y media, en la que el cantante busca re- claro y preciso, su facilidad para con-
entusiasmo con que el público participa- sonancias artificiales que nada tiene que jugar espontaneidad y rigor y su ma-
ba de él, de Jesús Báez «Lilri»: el litra- ver con su original, pura, natural y bella
zo. Hablaba también el cronista, con voz de tenor lírico. Pero el gancho fun- gisterio del arte del rubato. Claro está
significado parecido, del lirón de «El Cor- cionó pese a todo, porque Domingo con- que este Mozart puede no gustar a mu-
dobés», otro torero que aunque menos re- siguió emocionar y dijo, dentro de sus chos, pero habrá que tener en cuenta
finado que aquél, menos técnico aun, se posibilidades, excelentemente el aria con que Badura-Skoda toca el piano pen-
entregaba asimismo al despliegue masi- coro O souverain. Uno piensa, de todas sando en el pianoforte, y en su sonido
vo y desaforado de iodo tipo de efectis- formas, en lo que con esta pagina y otras nos acercamos más al instrumento an-
mos, algunos de dudosa ley. Ponían para de la obra podía hacer un estilista de voz tiguo que al moderno. En Beethoven
ello, tanto uno como otro, su máximo es- baritonal como Jean Reszke, creador del sucedió más o menos lo mismo, esto es,
fuerzo, su pasión y sus facultades físicas, papel de Rodrigo. una gran pureza de estilo acompañada
ya que no —eso casi nunca— su arte. Pe-
ro los espectadores se enfervorizaban y los de la característica inteligencia expre-
toreros obtenían un triunfo no por dis- El público estaba lanzado, borracho de siva del pianista. De la sonoridad, se
cutible desde el punto de vista del puris- felicidad por poder aplaudir a su ídolo, debe destacar que casi nunca deja que
mo taurino menos legitimo. Al fin y al y ello benefició a la Zampieri, que, inca- los bajos alcancen demasiada amplitud,
cabo habían puesto a contribución las ar- paz, como siempre, de dominar su voz sonando más entrecortados de lo habi-
mas, no siempre canónicas, de que dis- dura, potente y destemplada, desafinó a tual. En Schubert se ayudó perfecta-
ponían. base de bien, aunque cantó con intensi- mente del sonido más abierto del piano
dad —y media voz inaudible— la bella moderno para sostener la regularidad
Lo ocurrido en el Teatro Real en estas página Pleurez, mesyeux. Correcto, no- dramática de la música, diferenciando
interpretaciones en versión de concierto ble, con centro de calidad, el bajo lírico notablemente el estilo con respecto a
de El Cid de Massenet —una Grana Ope- Ellero D'Artegna, que hizo un buen Don Mozart y Beeihoven. El segundo Im-
ra a trasmano— entra en la misma clase Diego, papel, que, sin embargo, no pa-
de hechos, salvando las correspondientes rece conocer todavía por completo. A ni- promptu fue dicho con gran hondura
distancias entre los toros y la ópera. Se vel suficiente los demás. La batuta de Co- y emoción. Para terminar, Brahms, con
pudo asistir a un auténtico domingazo, llado se mostró segura, firme, elocuente una pulsación muy clara y segura, de
algo nada insólito porque Plácido Domin- y eficaz, concertando con mucho nervio dinámicas más contrastadas de lo que
go, aun estando mal o rematadamente todos los elementos. Coro —aprobado en las suele hacer él mismo. En resumen,
mal —y en Madrid lo ha estado más de su prueba de fuego en el Real— y orques- interesante concierto de un hombre
una vez— siempre ejerce un gancho, una ta actuaron disciplinadamente. que, por haber escogido el camino de
imparable fuerza de arrastre hacia el res- los instrumentos antiguos, recibe dema-
petable, que normalmente escucha más Ya conocemos El Cid, ópera banal y
con el corazón que con el cerebro y para facilona, hecha, según moldes ya viejos siadas críticas de quienes se empeñan
el que —hay que referirse, por supuesto, en la época del autor, con oficio. Un en minimizar e ignorar un trabajo que
a una mayoría— es mas importante la vi- aplauso al Teatro de La Zarzuela por per- debiera ser más conocido, y que en di-
bración de una voz generosa, aun con mitirnos acceder a ella (aunque con no- versos medios está considerado como
problemas técnicos, la entrega, incluso tables cortes). Seguramente no valdrá la de referencia absoluta.
agonística, que el arte mesurado y depu- pena volver a oiría. Ni siquiera repre-
sentada. A.R.
J.C.C.A.
Scherzo 17
ACTUALIDAD

tuvo ocasión de ver este comentarista


I Semana de la Opera Nacional de Sofía fueron bastante más flojas. Traviata só-
lo salió adelante gracias a las dotes de
la Marinova (aunque tuvo sus proble-
Por primera vez organizaba la Ope- donde el protagonista principal es la co- mas en el primer acto). El resto dejó
ra Nacional de Sofía la Semana Inter- lectividad, en este caso el magnífico co- mucho que desear. Falstaffesiuvo me-
nacional, celebrando el SO aniversario ro de la Opera, las individualidades jor, aunque le faltó comicidad y cate-
de la Fundación del Teatro, que ha quedaban oscurecidas. De cualquier goría a las voces (prácticamente el
constado de varias representaciones de manera se ha de destacar el trío prota- único interesante fue el Viejo John
Opera y Ballet así como de un concier- gonista de la Mineva como Marfa, de Stoyan Popov) y correcta la orques-
to lírico encomendado a la populan si- Gyuselev como Dosiphei y Stefan Elen- ta, bien controlada por Dimiter
ma Ghena Dimiirova. kov como Khovanski (con una muerte Mano lo v.
La Opera Nacional de Sofía, conjun- muy lograda). La puesta en escena de Únicamente falta por señalar el con-
to conocido ya en España, tiene uno de Boshnakov estaba basada en una cui- cierto de Ghena Dimitrova y alguno de
los ensembles mejores de los países so- dadosa disposición de la luminotecnia, los jóvenes valores búlgaros, donde se
cialistas, con una espléndida orques- con momentos muy logrados (aunque demostró que cantera existe (en algunos
ta, un coro muy eslavo de color pero no acaban de librarse de ese feo neo- casos de muy alta categoría) como pro-
de una afinación perfecta y muy com- rrealismo). El maestro Rouslan Rai- bablemente veremos en unos años. La
paclo (no en vano ha colaborado a me- chev, conocido ya en el Liceo de Dimitrova es... la Dimitrova, una gar-
nudo en los Festivales de Salzburgo con Barcelona llevó adelante el espectácu- ganta a prueba de bombas atómicas y
Kara jan y Muti), un cuerpo de ballet lo con cuidado y mimo, resaltando las que goza de una fama indudable en los
técnicamente correcto pero un poco de- posibilidades de la orquesta (¡qué flau- tres o cuatro papeles que necesilan es-
modée, y unas puestas en escena muy tista más seguro y limpio! ¡qué made- te tipo de voces.
variables, que en las óperas presencia- ras y cuerdas!)
das han ido de lo bueno (sin más) en El reslo de las representaciones que Luis G. /berni
Khovanshüna a lo muy flojo (Tra-
viata).
Los Operas representadas fueron
Don Carlos, Traviala, Khovanshtina,
Falstaffy Guerra y Paz. En todas ellas
participaron únicamente cantantes búl-
garos, lo cual refleja, a pesar de existir
varios niveles, el alto nivel del que go-
zan en la capital sofiota.
Indudablemente las dos representa-
ciones que obtuvieron mejor acogida
fueron Don Cario y Khovanshtina (es-
ta última en versión mixia Rimsky-
Shostakovich), ya que contaban con
buenos mimbres para llevarlas a cabo.
En el caso de Don Cario, el papel prin-
cipal fue interpretado por Emil Ivanov,
uno de los actuales divos del país, jo-
vencfsimo tenor con medios, aunque
una escueta un poco defectuosa. La voz
lírica corre bien en el registro medio pa-
ra subir con problemas. De cualquier
manera y debido a la necesidad de te-
nores que hay, está llamado a ser una
figura de cierto renombre (y si no ahí
están los contratos con la ópera de Vie-
na). El papel de Felipe II lo defendía
Nikola Gyuzelev, celebrando su 25
cumpleaños en este rol. Es un cantan-
París, capital de la música española
te con medios (menos que hace años,
evidentemenie) pero que sabe ganarse contemporánea
al público por su saber escénico y por Una breve, pero intensa, mirada sobre el arte sonoro español actual ha teni-
la experiencia de 25 años dentro de la do lugar en París bajo la denominación «Panorama de la Musique Contempo-
epidermis de un personaje. De los de- raine espagnole». Cinco conciertos y tres conferencias, entre el 7 de abril y el
más intérpretes destacó la Eboli de Stef- 5 de mayo, celebrados en el Palacio de la Unesco, han puesto de relieve la diver-
ka Mineva, una gran mezzo que es muy sidad estética de la presente producción hispana. Los intérpretes de estas sesio-
conocida en los papeles eslavos del Met, nes han sido la pianista María Escribano, el Cuarteto Arcana y el grupo Barcelona
así como la Elisabetta de Valery Popo- 216. La música electrónica estuvo representada por Multimúsica, en tanto que
va, más por musicalidad que por me- Llorenc Barber aportó su muy peculiar concepción con su música minimalista
dios. La puesta en escena fue correcta, para campanas. Se ha repasado el arte de! patriarca Homs, recordado a los con-
con cierta grandilocuencia, y el típico sagrados de la generación intermedia - Bernaola, De Pablo, Marco, Guinjoan
mal gusto de la procesión de discipli- - y dado difusión a los representantes de las últimas promociones, como Rodrí-
guez Picó, Ernest Martínez, Emiliano del Cerro, Claudio Zulián, Adolfo Núñez
nantes. o Albert Llanas. Esta atención a la creación española más reciente puede consi-
Khovanshtina fue otra experiencia derarse como el aspecto más interesante de las jornadas de París.
distinta, ya que al tratarse de una obra

18 Scherzo
ACTUALIDAD

res humanos y maniquíes llegan a confun-


Crece la ópera en Varsovia dirse. El exiguo reparto fue servido con
brillantez y sentido teatral por los cantan-
tes sobre el guiño leseo escenario, mien-

E ntre el 29 de abril y el 8 de mayo


se celebraron en Varsovia los Días
del Teatro Wielki, sede de la ópe-
ra de la ciudad, fundado en 1833 y recons-
truido, como la entera capital, después de
a sus órdenes. Dados los medios —la or-
questa, entregadísima en especial en La
Walkiria, no es una formación de primer
orden y las debilidades no dejaban de ha-
cerse notar— obtuvo unos resultados
tras los instrumentistas, junto al público,
dirigidos por Agníeszka Kreiner, efectua-
ron una, en verdad, soberbia labor.
La obra teatral Junto a la chimenea
la Segunda Guerra Mundial. La presen- plausibles, si bien inclinados hacia una (7-V) de Ernest Bryll, que se sirve como
te situación de la compañía, igue cuenta vertiente prosaica. El panorama vocal, punto de partida para encadenar su ac-
en el foso con la presencia de la Orques- con cantantes extranjeros y polacos, fue ción de las canciones de Moniuszko, Me-
ta Nacional Polaca, se debe en una parte lo más gris del conjunto. Sobresalieron lodías de la familia, poseyó un indudable
muy considerable al trabajo de dirección el noble, aunque irregular, Wotan de encanto, subrayado además por la soltu-
de Robert Satanowski, responsable artís- Franz Ferdinand Neutwig y el irónico Lo- ra de cantantes y actores. El mayor atrac-
tico y director general del teatro Wielki. ge de Manfred Jung. Este veterano artis- tivo, sin embargo, de experiencias de este
Las funciones de la Opera de Varsovia ta encarnó también a Siegmund con una tipo puede muy probablemente que con-
han alcanzado ahora al menos una tóni- labor vocal mucho más endeble. La Sie- sista en su capacidad de atraer a un pú-
ca global de dignidad en todos sus glinde de Barbara Rusín-Knap, el Hun- blico juvenil y hasta infantil a formas
montajes. ding de Jerzy Ostapink y la Brünnhilde de teatrales con música que luego le harán
Gudrun Volkert no pasaron de ser pla- interesarse por la ópera.
Al propio Satanowski se debe la inicia- nas recreaciones de los respectivos
tiva, que supone un esfuerzo monumen- papeles. El punto más alto de estos Días lo su-
tal, de montar en Varsovia el Anillo puso, sin lugar a dudas, la representación
wagneriano. El director polaco siempre La sesión de ballet centrada en Ceni- de Rey Roger (7-V) de Szymanowski, la
ha sido un defensor de la obra del gran cienta (6-V) de Prokofiev, no ofreció un ópera nacional polaca. La pieza, que de-
dramaturgo musical, incluso las primeras interés especial. La coreografía del sovié- ja transparentar una densa carga filosó-
representaciones en los comprometidos tico Oleg Winogradow, con bellos mo- fica, posee también alguna de la mejor
tiempos de la postguerra contaron con su mentos, no era precisamente innovadora. música de su autor. Se trata de una ópe-
batuta. El Oro del Rhin y La Walkiria El ballet titular del teatro realizó, en lí- ra que debería incorporarse con urgencia
(4 y 5-V), que han podido verse este ano neas generales, una actuación más que co- al repertorio internacional, pues es una
y serán seguidas el próximo por los títu- rrecta. La orquesta, dirigida por Andrzej de las páginas más importantes del géne-
los restantes del ciclo, han subido a las Straszynski. se mostró más relajada y gris ro en nuestro siglo. La función contem-
tablas en una producción de August Ever- que en las dos combativas jornadas pre- plada alcanzó una redondez casi absoluta.
ding. Naturalmente, no sería justo apli- cedentes. La levemente innovadora puesta en esce-
car a este Wagner hecho en Varsovia los na de Andrzej Majewski dio paso libre al
mismos parámetros que a los ofrecidos Mucha mayor densidad musical conlle- lado simbólico de la obra y resultó bella
en centros internacionales de mucha ma- vaba la representación de la ópera de cá- en su dimensión plástica. Las magníficas
yor tradición al respecto. Cabe decir que mara Manekiny (6-V) de Zbigniew prestaciones vocales de los protagonistas
el honesto, y hasta heroico en algún ca- Rudzinski. Esla obra puede muy bien (Florian Skulski: Roger II, Krystina
so, trabajo de todos hizo que se salvase simbolizar una de las realidades de la mú- Wysocka-Kochan: Roxana, Stanislaw
la barrera de lo presentable. El interés fue sica polaca: las piezas se estrenan —ésta Kowalski: el pastor) se sumaron a una
casi siempre por delante en la escena so- data de 1981—, se consigue hacerlas oír magnifica actuación de la orquesta, que
bre lo musical. La funcional, a veces en el extranjero y se las mantiene en el re- brindó en esta ocasión lo mejor de sí. Sa-
fea pero también con hallazgos —aper- pertorio nacional. Todo aleja esta breve tanowski solucionó las grandes dificulta-
tura de la tierra elevándose toda una obra de la ópera tradicional, aun el con- des de la partitura, ¿obre todo las relativas
parte de la escena para dejar ver a Er- texto donde se realizó la representación al equilibrio de las familias instrumenta-
da, fuego mágico— regia de Everding que se comenta, un almacén de decora- les, logrando una versión expresiva y lle-
dio un juego aceptable. Satanowski, por dos en el piso alto del teatro Wielki. Rud- na de color.
su parte, logró dominar los dispositivos zinski logra crear con Manekiny un
microcosmos cerrado y propio, donde se-
Enrique Martínez Miura

TKATft OTMKI **» IF.


ACTUALIDAD

Espléndidos momentos en el hotel Hermitage


ada año se celebran en el lujo- lleza, considerando los 24 preludios co- minar, Lluis Claret y el mismo pianis-
C so, confortable y hermoso hotel
Hermitage (La Baule, Francia,
a 60 kilómetros de Nantes) los «Mo-
mo un todo orgánico pero a la vez
cuidando los detalles de cada pieza.
Unidad en la diversidad, en definitiva.
En la segunda parte de la velada, el Trío
ta ofrecieron la Sonata para cello y
piano Op. 65 de Chopin en una versión
a medio camino entre la pasión y el ar-
ments musicaux de 1'Hermitage», una dor desbordado y la introspección y la
serie de fines de semana distribuidos en- para piano, violin y cello n,° I en re simplicidad, ya que de todo hubo en su
tre los meses de abril a octubre, y que menor Op. 49 de Mendelssohn, con exposición.
permiten disfrutar de 5 conciertos de Ducháble y los hermanos Claret. Una El mismo día 30, a las 6 de la tarde,
muy alta calidad y de unos días de des- cuerda bella y noble (especialmente el tercer concierto, con la viola Tabea
canso y relax en un marco impagable. celto). muy apasionada, y un piano de 7immermann y, cómo no, Ducháble,
SCHERZO asistió a la para protagonizar la
inauguración de los Sonata para arpeggíone
«Moments Musicaux>> ! v piano en la menor,
de este año, los días 24 D. 821 de Schubert.
y 30 de abril y 1 de ma- /¡mmermann posee un
yo. En esta ocasión, c\ bello y cálido sonido,
primer fin de semana \ su soltura técnica le
estuvo dedicado a la ge- permitió exponer de
neración de 1810, y pu- manera atractiva la so-
dimos escuchar música nata, acompañada de
de Chopin, Mendels- lorma sensible por Du-
sohn, Liszt, Schumann. i hable. Quizá algo más
Beethoven y Schuben. de interiorización por
en las interpretaciones parte de ambos, algo
de Maria Joáo Pires. más de magia, hubiera
Francois Rene Ducha n-nido bien. Para la se-
ble, Gerard y Lluis Cla- cunda mitad, la presen-
ret, Tabea Zimmei cia del Cuarteto Emer-
mann, Pascal Moragues son resultó una muy
y el Cuarteto Emerson. agradable sorpresa,
La simple enumeración irán nivel técnico, pro-
de los participantes ha csionalidad absoluta,
ce ver que el nivel me- •unido amplio y buena
dio de los conciertos c> abor de conjunto les
bastante alio, con algu ícrmitieron dar una
ñas jornadas de extraor versión excelente, más
dinario interés. L.i i ransparente que poéti-
realización técnica y ar ca, del Cuarteto en la
tistica, impecable, estu- menor, Op. 13 de Men-
vo a cargo del Centro di- Jelssohn, destacando
Realizaciones y Estu las contribuciones del
dios Artísticos de Nan primer violin, Eugene
tes (CREA), y en esii- Drucker, y del viola,
primer fin de semana 1 awrence Dutton.
sólo tuvo que hacet Poco después del fin
frente al pequeño ¡ni LÍC-1 tercer concierto, a
previsto protagonizado \rnhn lutii'tt /imiiií-riiitinii. -\liajn I ratii, ÍIH-AVHI M Í I luhli- i
1
\tjita Jtitia las 20:30, cuarta velada,
por la actuación de Du- que se inicia con Zim-
cháble en lugar de María Joáo Pi- clara dicción depararon una versión de mermann y Ducháble en los Merchen-
res en alguna de las veladas pro- altura. bilder de Schumann. Solvencia técnica,
gramadas. La segunda sesión tuvo lugar el 30 de bonito sonido e intensa labor por par-
El primer concierto, día 29 de abril abril, a las 11 de la mañana. En primer te de ambos. Después, segunda actua-
a las seis de la tarde, tuvo dos partes lugar, otra vez Ducháble, con Liszt: ción del Cuarteto Emerson, con el Op.
bien diferenciadas en cuanto a reper- Consolación para piano n. " 3, uno de 95 de Beethoven (Cuarteto n. " l¡), ex-
torio y músicos, lo cual es norma ha- los Sonetos de Petrarca (del 2. " año de puesto de forma sobria, precisa y cla-
L ual de los Momentos Musicales: la peregrinaje) y Rapsodia húngara n. " 6. ra, de lo cual se benefició sobre todo
primera la protagonizó el excelente pia- El pianista volvió a tener una gran ac- el cuarto movimiento. Tras el Emerson,
nista francés Francois Rene Ducháble, tuación, emocionante, en te meced ora Moragues y Ducháble con las Fanta-
que interpretó los 24 Preludios para en la Consolación, poética y con gran siestücke Op. 73 de Schumann. El cla-
piano de Chopin de manera admirable. sentido del color en el fragmento del se- rinetista tiene un buen sonido, aunque
La técnica de Ducháble es completísi- gundo año de peregrinaje. En la otra
mitad del concierto, una vez más Du- en esta ocasión su actuación fue más li-
ma, pero lo que más llama la atención cháble con nuevos invitados: primero neal, menos matizada. Por fin, Zim-
es la justeza de su paleta expresiva, que Pascal Moragues, un joven clarinetis- mermann, Ducháble y los Claret
rehusa toda sobrecarga fácil, a pesar ta, con el que ofreció una cálida ver- interpretaron el Cuarteto en mi bemol
que éste pudiera ser un camino obvio sión de los 3 Romances para clarinete mayor Op. 47 de Schumann, una obra
teniendo en cuenta lo espléndido de su y piano Op. 94 de Schumann. Para ter- tan infrecuente como difícil. Espléndi-
sonido. Así pues, versiones de gran be- da versión, no perfecta técnicamente,

20 Scherzo
ACTUALIDAD

pero plena de román 1 ¡cismo y de in- por otro lado evento que recomenda-
quietud, cambiante y viva. mos a todos nuestros lectores. Cierta-
mente es difícil conjugar mejor un fin
de semana con sesiones musicales muy
La magia de Mari a Pires completas, por un lado, y con un mar-
co seflorial y lujoso, por otro lado. Los
precios son asequibles (1.800 francos en
Y llegamos a la quinta y última se- total el fin de semana —36.000 pesetas
sión, el domingo a las 14 horas, por fin por persona— que incluyen habitación,
con la presencia de Maria Joáo Pires, espléndidas comidas y todos los con-
que abrió el concierto con las Escenas ciertos), si se tiene en cuenta que sólo
de niños de Schumann. Ver a esta mu- la habitación, sin que incluya ni comi-
jer inclinada sobre el piano con los ojos das ni ningún otro extra, cuesta habi-
cerrados, acariciando las teclas como tualmente unas 35.000 pesetas por
si dolieran, embriagada de sensibilidad, noche. El ambiente es amigable, rela-
es un placer inmenso. Ignoro por qué jante y muy distinguido y el trato por
su versión discográfica no figura entre parte de la organización y del hotel, in-
las destacadas en los manuales al uso, superable. Para próximos fines de se-
pero lo cierto es que difícilmente pode- mana se cuenta con figuras como
mos encontrar intérpretes más idóneos Christian Zacharias, Nikita Magaloff,
que la pianista lisboeta. Cada pulsación Cho-Liang-Lin, Yuri Egorov, Lluis
era un embrujo, un hechizo irresistible Claret, Cuarteto Talich, Cuarteto Ta-
lleno de poesía, de extrema delicadeza, kacs, etc. La información suplementa-
de emoción incontenida. Escuchar a ria puede conseguirse en el Hotel
Maria Joáo Pires interpretar esta obra ¡•Hermitage, 44504 La Baule Cedex,
en el magnifico salón de conciertos del Francia, y en los teléfonos
Hermitage fue un verdadero regalo es- 07-34-40603700 y 40691597.
piritual que luvo su continuación en los
Impromptus 2 y 3, Op. 90 de Schubert,
maravillosamente tocados, con una pu- José Carlos Cabello Arroyo
Lluis Clarei.
reza admirable. Es evidente que Maria
Joáo Pires fue la cima más alta de es-
tos momentos musicales en La Baule,

Orquesta Sinfónica
de Tenerife
Director
VÍCTOR PABLO PÉREZ
Solistas
TOM KRAUSE (Barítono), ELLY AMELING (Soprano)
Coro Polifónico Universitario
Coro de Alumnos del Conservatorio

Brahms: Réquiem Alemán OD.45


(9 j u n . 88) La Laguna* (10 jun. 88) Sta. Cruz d5 Tenerife

PATRONATO INSULAR CABILDO INSULAR Con la colaboración de la viceseaetaría


DE MÚSICA DE TENERIFE de Cultura del Gobierno de Canarias

Información: Plaza de Esparta, 1 - 38071 Sta. Cruz de Tenerife. Teléf. (922) 24 20 90 - Eu. 261
OPERA'
Comunidad Valcnciaiu

Madame Butterfly VB9UVO HayaaM 4M


SaluatofB F(sicn*iia
Maif.o Chingan iSh
Día* S y f l d e ir,ayo Taatlü Principal de W^*m

Diiaccion flscen.CE Hoía&O Hodfigypí A


Coro ile Valares
•necio' del Co'o FrancsK Perales
ORQUESTA MUNICIPAL DE VALENCIA
Diraelor Manuel GalOul

La flauta mágica OPERA DE CAMAFA DE VARSOVtA


Di'SctDF ArfmiicD STEFAN SLTKOWSKf
WA wjíd.r Oroue«ta Waraaw SinrunieTia
Día 17 de maye. Teatro Principal d* V a l a c a Dirsctor RuMri SH^fl
•na 21 « m a y e . T » l r o Princ^al ti* Ahcinta Coro v sol'StaaOe la Opera « Cámara 0* V
fra 24 Qe "layo TBBIIQ Principal df Caitallefi

Las Bodas de Fígaro OPERA OE CÁMARA QE VARSOVIA


•irecla> Arlteiica STEFAN S U T K O W S K I
Oraue&la WarEaiv Siilan^Md
O n 'B de mayo Taalro Principal de Valencia • i reCIU i Tomaíz Gu^aj
D'ft í Z 08 ff&yfy Taalro Principal de Alicante CaiO y W3lisfaí Os la Opera dB Cflüiafa 0a Vai

Parsifal Germani Winklor (Paraiiall


Ute V-n¿mg rKLfndryi
R Wjíjnfaf f^.v,,,,, Oc r ( í ntwJ0l
Día n de ma,n TeoUO Principal d* AlItíhtt
Día 21 de T.ayo p a | a u dg la Húl^ca d« Valtnca Coro oe Valencia
DirecloraeíCoro Fiancesc Peíales
OSOUESTA MUNlCFflL DE VALENCIA
Director Ale.anOeí Sander

Opera de 4 notas Ignacio Git9' (tenor)


Aurelia Fsubel IrnezzO^
Día* 16. TB 19 ?i ^ 22 flp lun-n Sala Hialln da Valencia Jaaaum Mam IbariifmD
MigueF Ange-I Currft* (D
Diafi I I y •ZdftncviemtireTBalrBdalHaval da Canlellún BsTommj Jdume io>dn
DireciHír* de E^cei^í El
Direclur Mu«ic»l Joan

Kovantchina OparA Nacional d» Soíu


Coro y Ó r n e l a K le Oeera

Dia^ e y 6 ociubrcr T*alioPrlnc4pah4a Valencia

Opera en concierto &Wano ^ • Angele* Pel«-s


Tenc 3usC- Manaiegui
Odias Da UDíAT. DonifVit»
Día 4 J-e iiüvprT,r,.e patail | d VutiH-.a de Valanqn ORQUESTA MUNICIPAL DE VALENCIA
at
CORO DE VALENCIA
Oneclor Menmel Galrlui
Día 7 navienibit Tailro PnncipaJ de Adunia

Don Giovanni JUI Gómez íDOnna Alina I


Pslei Knapp rDon GiO'annif
D:a> 15 y 11 dCiB"Dte T u t o MnclM « VMmcla Marti Curtí E, iDon Olla yiO I
Clairt Oahiílft 4Dotni ElvifAl
Maryi D'Owti iZo'\ni9>
jotm huncom iMaiseifoj
KEHT OPERA Directa- IvBn F

Rdelio Bo*ard MtlnBr


Maryl Diotuar i
C
Pelw Knapo rPuarroh
Di-iÜ Johflilon (Floieíianí
KEMTQPEtlA D I F K I C han F

Dipuíaciones de Alicante, Castellón y V a l e r i a


AyuriTarnienros de Alicanfe Castellofl y Valencia
,l-ÍMR-\ltlAT\Alí\CIA\A Tealro Principal de Alicante
Taalro Princirjal de Caalellon
I V A E C M Teaíro Principal Oe Valencia
Paiau <» la Música
CRÓNICA

Munich recuerda a Kna deaba llena y jugosa. Los altos pómulos


ensanchaban las sienes, las mandíbulas se
correspondían con ellos, y todo junto da-
ba una cabeza bien acentuada».
a majestuosa orografía de los nieve. Continúa nevando dulce, mansa-

L
La nieve, su silencio, hace más melan-
Alpes ha sido visible, afortu- mence, pero en serio. Pasear por la ciu-
cólica la añoranza. Me oriento ahora ha-
nadamente; pero cuando el dad, desierta, es un privilegio. Las torres
cia el Cuatro Estaciones, pero paso por
avión se aproxima al aero- de la Frauenkirche van perfilándose re-
delante y tuerzo por la Wurzerstrass«, pa-
puerto de Munich hace lo que matadas por sus característicos bulbos,
ra dirigirme al Hofgarten; mas en la con-
llamamos mal tiempo. Sobre Alemania se hoy blancos sobre la base, verde. Es obli-
fluencia con la Marstagllstrasse mí
abate ya la tercera semana de frío, lluvia gado que el caminar me lleve al conjun-
aparición hace remontar vuelo a una ban-
y nieve continuos. Viejos alemanes que to de edificios de la Residencia y el Teatro
dada de gaviotas de cabeza negra o rei-
comparten el vuelo desde Barcelona — Nacional. En el escaparate de las taqui-
doras, que graznan enojadas su cascada
pensionistas o jubilados, sin duda, turis- llas que da a la Maximiliamstrasse,
risa. ¿Se ríen de mí por haberme dado el
tas de invierno— se lamentan entre sí: mirando allí por donde él mismo pasara
paseo en balde hasta las taquillas de la
«¡Ay, de nuevo en casa con este clima! tantas veces en vida, para ir a cenar o
Opera? Rechazo esta tonta asociación uti-
¡Qué pronto pasaron los días de sol!» echar la partida de cartas en el Vier Jah-
litarista, pero la vuelta a la realidad ex-
Mi caso es justamente el contrario. reszeiten (Las Cuatro Estaciones), Kna
terior me hace recordar que el primer
Prácticamente sin verdaderas nevadas en llena el espacio con tres grandes retratos
canal de la Televisión Alemana va a ofre-
Madrid desde hace años, la perspectiva fotográfico! de la serie que se tomó cuan-
cer dentro de un rato un programa de tres
de ver y sentir Munich y Baviera cubier-
cuartos de hora de duración dedicada a
tos de este manto de monótono silencio
Kna, que no quiero perderme. El hotel
añade otro atractivo más al viaje. En el
donde me alojo —muy próximo a la es-
Feuillelon del Süddeutsche Zeitung, edi-
tación central, comerciantes, gentes de
ción del sábado-domingo, 12/13 de mar-
paso— es limpio, serio, eficiente y... es-
zo de 1988, leo el breve articulo que Karl
partano. No hay televisión en las habita-
Schumann, el crítico local, dedica al cen-
ciones. El único aparato visible está
tenario de Hans Knappertsbuseh: Monar-
situado frente a la recepción, en una es-
ca en el atril del director. Schumann ha
pecie de pasillo de estar. Ayer tarde se api-
escrito numerosas veces sobre Kna —
ñaban ante él numerosos clientes —sólo
críticas, homenajes, comentarios
hombres— para seguir las incidencias de
discográficos— e inevitablemente se re-
un partido de fútbol de la Bundesliga. A
pite; además, se aprecia que el espacio dis-
HANS SNAPITRTSBUSCH mi ruego se me contesta que bueno, siem-
ponible en el Feuillelon es tasado: la doble U U.» III!-J* ihbCO IBb» pre que el sonido no sea alto y no moles-
columna a media página sufre la interpo-
te a los cuatro o cinco caballeros que están
lación del anuncio del Munich literario . d - f*——*lr-u*ldi sentados por allí. Me siento a mi vez. Du-
(convocatorias de lectura de relatos o poe-
rante la retransmisión, recibida algo de-
sías por sus autores en distintas librerías) u~l I ^ . , . „ ,b 1 »Í2 J . N.dil.J|-T h » ficientemente, observaré que soy el único
y se completa con la sorprendente noti-
interesado en seguirla.
cia de que Catarina Ligendza ha comu-
nicado a la Opera Alemana de Berlín y El programa lo ha dirigido Eva Has-
a otros teatros su inmediata y total reti- sencamp. quien produce y escribe retra-
rada; el suelto de agencia señala que la l M i " I»« dm Andn-
tos de artistas para la Televisión
cantante no ha dado explicación alguna Alemana. En esta ocasión ha colabora-
y yo recuerdo que la soprano sueca, que do la Radiotelevisión Austríaca. El esque-
í'ro^rtirnu de rrwntt del homenaje a knu ma es sencillo: foto fija, manifestaciones
ahora tiene cincuenta años, reverdeció sus en la Opera del Estado de Baviera.
aún no viejos laureles en el Festival de sobre Kna de varias personalidades —el
Bayreuth de 1987 como Isolde y Elsa. Pe- ya citado Karl Schumann, Walter Theu-
do cumplió setenta años. Inmóvil en la rer (flauta de la Orquesta de la Opera del
ro volviendo al crítico musical muniqués, calle nevada, con el paraguas abierto, mi-
algunas líneas de su articulito me sedu- Estado de Baviera), Astrid Vamay, Mart-
ro a Kna y recuerdo la descripción que ha Mód!, Hans Hotter y Wolfgang
cen especialmente aquí y ahora, cuando de él hace Hans J urgen Kallmann en sus
descendemos entre las densas nubes que Wagner— y cuatro documentos fílmicos.
memorias El toro vulnerable^; «Y qué Afloran los recuerdos. Las impostadas y
derraman el aguanieve sobre la capital de hombre era. De vitalidad que le reventa-
Baviera y sus alrededores: bellas voces de los viejos cantantes hablan
ba, rubicundez que le llegaba a la redon- de la irradiación de Kna, de su mando ab-
«Cuando el Kna, como se le abrevió el da punta de la nariz y le sombreaba tanto
nombre prusiano, rechinante a causa del soluto, de su capacidad para ayudarles a
las mejillas, que se pensaba que estuvie- dar lo mejor de si; el crítico recuerda que
exceso de consonantes, fue destituido en ran pintadas. Ojos azul acero, que esta-
1935 y expulsado a Viena a causa de sus Kna firmó en 1933 la protesta de la Ciu-
ban delimitados hacia arriba a canto y dad Richard Wagner Munich contra la
gruesas manifestaciones sobre una auto- podían dar una expresión también algo
ridad ridiculamente carente de humor, se particular conmemoración wagneriana
acechante. La frente, no alta, peio inte- llevada a cabo por Thomas Mann12', pe-
vino abajo un mundo para Munich. Aho- ligente, con el rubio rizo, al que Kna ha-
ra había sido abolida definitivamente la ro también que Kna se vio forzado a de-
bía acostumbrado de tal manera que le jar Munich en 1935 en medio de una agria
monarquía. Cada sucesor se vio forzado colgaba oscilante sobre ella. La magnífi-
al papel de usurpador y de lo que usted campa/la política contra él: El caso Knap-
ca y proporcionada boca, que hacia am- perslsbusch es el título de un artículo pe-
mande: mucha carne en el asador y poco bos lados se perdía estrechándose en las
genio». riodístico de la época, que aparece por
mejillas, pero que en el centro se redon- unos instantes en la pequeña pantalla;
Aja noche ha cumplido a conciencia su (1) Véase SCHERZO, marzo de 1988, pág.
trabajo. El domingo 13 Munich amane- 74. Aprovecho para corregir la errata allí (2) La conferencia y luego ensayo Miseria
ce con treinta o cuarenta centímetros de deslizada. y grandeza de Richard Wagner.

Scherzo 23
CRÓNICA

Theuret se refiere, entre otras cosas, al sonido atrayéndolo amorosamente hacia Freischülz, justamente Los maestros can-
regreso de Kna a Munich después de la si mientras en los ojos se le enciende la lores y una cuarta ópera que ahora no
guerra: «Los mil años han pasado», sen- [enue luz de una sonrisa triste y remota. consigo recordar. Estos fans orientales
tenció el retornado, «Krauss está en Vie- Kna dirige el último acorde —crescendo- aclaman a Sawallisch en cuanto lo ven
rta y yo, en Munich. ¡Así debe ser!», pero diminuendo— sin batuta con una incli- aparecer y aplauden al final, complací-
en seguida llegó la prohibición de dirigir nación de cabeza y un gesto de las ma- dos, con envidiable espontaneidad. La re-
dictada ahora por las fuerzas de ocupa- nos que son a la vez el final de su trabajo presentación es una más —mero
ción, y los muniqueses pasearon por la y su manifestación de gratitud a la or- repertorio— en la serie de las que se ofre-
ciudad en ruinas con pancartas con el re- questa. Después cierra la partitura. Esto cen de esta producción, presentada en
trato del director y esta leyenda: «¡Que- es todo. Se me enturbian los ojos. Ayer 1979. Una hoja volandera advierte que
remos a Kna!»; Wolfgang Wagner, en he sabido que Kna tuvo una hija —hasta «la Opera del Estado de Baviera dedica
fin, menciona los trabajos para la reaper- ahora lo creí sin hijos— y que la niña mu- su representación de Los maestros can-
tura del Festival de Bayreuth, los proble- rió pronto; esto le afectó mucho, aunque tores, de 13 de marzo de 1988, a la me-
mas de Kna con Wieland, la ruptura de casi nunca hablara de ello; su modesta ca- moria de Hans Knappertsbuschu, El
1953 y la llamada a Krauss; «Krauss y sa de Munich estaba consagrada al recuer- cuaderno 3/88 de las Hojas de la Opera
Kna eran como fuego y agua», confirma do de la pequeña. Hoy he descubierto el del Estado de Baviera reproduce fragmen-
el nielo de Wagner, «con Krauss allí era secreto del Idilio de Sigfrido y de la mar- tos del libro de Walter Panofsky (1958)
imposible la reconciliación, pero Krauss cha fúnebre de la «Heroica» dirigidos por y añade algunos recuerdos de personali-
falleció al año siguiente y mi hermano tu- Kna: nacimiento y muerte; hace algunos dades (Astrid Varnay, Hans Mursch,
vo que agachar las orejas... Kna volvió años, cuando la escuchó por primera vez, Heinrich Kothe, Fritz Ruf y Heinrich
y continuó hasta 1964». En película ve- Enrique Pérez Adrián me dijo a propó- Bender). Nada más. No hay unas pala-
mos a Kna deambulando alrededor del sito de esta marcha fúnebre: "Parece co- bras previas ni un silencio de recuerdo y
Festspielhaus de Bayreuth en compañía
de Maximilian Kojetinsky (el kapellmeis-
ler de Graz que en Bayreuth fue siempre
su ayudante) y de Wilhelm Pitz; luego,
recibiendo la Legión de Honor y agrade-
ciendo en francés la imposición; por úl-
timo, lo más deseado y esperado: Kna en
el atril del director. El primer testimonio
nos lo muestra en plenitud. Suena nada
menos que la Novena Sinfonía de Beei-
hoven, cuarto movimiento, sección Alle-
gro ma non lanío (compás 763 y ss.) con
la intervención del cuarteto vocal solista:
«¡Freude, Tochter aus Elysium!» Cámara
fija al píe del atril de Kna. Sólo vemos
a éste. ¿Alguien ha dicho que los viejos
directores tenían una técnica directorial
deficiente? La larga batuta, sostenida le-
vemente, marca el ritmo con absoluta pre-
cisión y claridad a impulsos de pequeños
movimientos de muñeca; cada dedo de la
mano izquierda, del meñique al Índice,
lleva a uno de los solistas: las cuatro en-
tradas sobre «Deine Zauber» son dadas
por el dedo correspondiente, que ya no K\iemi de Lo-, maestros cantores de Wagner en la nueva producción de la Opera del bsta-
do de Baviera.
deja de guiar al destinatorio de sus indi-
caciones; el crescendo con el coro y la or- mo si se le hubiera muerto un hijo». Al devoción. En el primer entreacto pregun-
questa se origina ahora en los brazos, dirigirme de nuevo a la recepción, para to a un joven acomodador dónde están
pero sin que la batuta abandone un solo advertir que ya pueden apagar el apara- el busto y el retrato que de Kna hicieron
instante su dibujo rítmico... El segundo to y dar tas gracias «por la alegría que me Bernhard Bleeker y Hans Jürgen Kall-
ejemplo es muy emotivo. Viena, 1963. han proporcionado», advierto en la res- mann, respectivamente. El buen hombre
Kna, muy mayor, delgado, dirige senta- puesta un tono de mayor cortesía y se sonroja, me mira con angustia y me di-
do. La Filarmónica toca el Idilio de Sig- respeto. ce: «No lo sé. Le ruego que me disculpe».
frido desde la sección central —poco Lo tranquilizo acudiendo a lo que aún me
antes del solo de trompa— hasta el final. JTor la tarde. Los maestros cantores en queda de la vieja y casi extinguida corte-
El gesto del director es ahora mínimo, hu- la ciudad y el teatro de su estreno en 186S. sía española mientras pienso que la cul-
milde y parvo. La batuta marca sólo una Sala llena y protestas del Merkur, un dia- pa es mía por no haber preguntado
leve pulsación. El índice de la mano iz- rio local, que no ha conseguido el núme- sencillamente dónde está el foyer.
quierda da blandamente las entradas a las ro de localidades que pretendía. Plétora Este es el tercer trabajo que veo de
maderas. Esta misma mano pasa cuida- de japoneses de tercera o cuarta genera- August Everding (después de Holandés
dosamente las hojas de la partitura, co- ción, esto es, más altos y occidental iza- (1969) y Trisián (1974), ambos en Bay-
mo siempre. Mas la orquesta responde al dos (sobre todo ellas), hablando alemán reuth). Everding es un ecléciieo: un cho-
subjetivismo del director —silencio de con desparpajo y —como de costumbre— rrito de nata posmoderno encima de una
blanca en el compás 259 y trompa en aire fotografiando lodo y a todos con infati- tarta tradicional al gusto medio europeo
modéralo (la partitura indica silencio de gable entusiasmo. Aqui tienen bula: Sa- y... japonés. El término de comparación
corchea y lempo vivace)— y luego reco- poro y Munich son ciudades hermanas: es la producción de Wolfgang Wagner en
giéndose, haciéndose otra vez niña alre- la Opera de Baviera va a realizar en 1989 Bayreuth. Allí, los hechos bondadosos de
dedor del anciano que ahora moldea el una visita al Japón: Don Giovanni, el una colectividad —fiesta incluida— ine-

24 Scher¿o
CRÓNICA

quivocamente franconiana; en Munich, una máquina puesta a punto y bien en- marcos obsequiados al entregar las pren-
las humoradas de o ira colectividad — grasada. Wolfgang Sawallisch, que ayer das —la costumbre es aquí la inversa que
fiesta incluida— de raices realmente bá- dirigió Moisés, de Rossini, gobierna hoy entre nosotros— me parecen harto men-
varas. En pocas palabras: regionalismo Los maestros cantores con ejemplar fa- guada compensación a tamaña exhibición
sin agresividad. La realidad ¡ocal apare- cilidad. No importa que el preludio del de atletismo. Yo no tengo prisa alguna,
ce discretamente estilizada. Para el pri- primer acto suene aún lineal y frió. El di- pero no me atrevo a rogar a la señora que,
mei acto. Everding ha diseñado algo asi rector de la Opera del Estado sabe cómo por lo que a mí respecta, no corra; si al-
como un atrio que deja ver a! fondo la construir el poderoso edificio con aten- tero su ritmo lo mismo sufre, la pobre,
sencilla nave de Santa Catalina, la igle- ción a los detalles de color, timbre y fra- un infarto. Voy a cenar a la Opernstube
sia donde los maestros nurembergueses seo. De este foso brota una música más de la Spatenhaus (primer piso), que está
celebraban sus sesiones. En el segundo, nítida y clara, también más brillante, que frente por frente a la fachada del Teatro
desde el patio de butacas vemos las bar- la que hoy por hoy se administra habi- Nacional. Unos cuantos miembros de la
bacanas de Nuremberg más o menos co- tualmente desde el abismo místico de Bay- Sociedad Hans Knappertsbusch nos reu-
mo hoy se advierten desde los restaurantes reuth. Por supuesto, aquí no hay lugar nimos aquí con nuestro presidente, Franz
que hay cabe la casa llamada de Alberto para ralentandos ni para morosos acom- Braun, quien recibe merecidas felicitacio-
Durero (algún lector recordará las salchi- pañamientos especiales a cantantes que nes por su libro-homenaje a Kna13'. La
chas y la cerveza ahumada que allí sirven). darían una mayor dimensión estética y es- velada me depara la fortuna de conver-
Y en el tercero, tras una Schusterstube piritual a la obra, porque, ¿dónde están sar con Adolf Hopf y señora, cargados
que en verdad parece chiscón de misero esos cantantes? Manfred Schenk es un de años, pero siempre jóvenes de espíri-
remendón, la pradera festiva se transmuta Sachs viejo y gastado en lo vocal y en lo tu. Hopf fue largo tiempo el jefe de la ofi-
en carga que acoge una banal Bierwoche físico, experto y solvente maestro zapa- cina de la Sociedad de Amigos de
(semana de la cerveza). Por desgracia, las tero del conjunto de artesanos, pero no Bayreuth, Profesor del Instituto de En-
leyes del realismo estilizado no permifen una individualidad; las dos protagonistas señanza Media de Bayreuth, contó entre
que se muevan por allí las fornidas cua- femeninas, Gabriele María Ronge y Cor- sus discípulos a Wieland Wagner. Con-
rentonas que en las tales semanas distri- nelia Wulkopf, parecen dos comprima- serva su entrañable aire de profesor dis-
buyen de un solo envite hasta diez jarras rías distinguidas por las circunstancias (es traído. Todos los años, cuando le giraba
de a dos litros. Para la pelea del segundo muy duro saber ya desde el principio que visita en su despacho, me decía lo mis-
acto, Everding sitúa en primer plano seis el quinteto sonará prosaico y que nos se- mo —la hora podía ser las once o las
u ocho parejas de luchadores nurember- rá escamoteado el trémolo final de Eva); doce— chispeándole los ojos: «Ya sabe
gueses —unos karatekas de su tiempo; el Ulrích Ress no supera ni de lejos las prue- usted que mi nombre no se lleva ahora.
propio Wagner habla en su autobiogra- bas de evaluación como aprendiz —¡qué Antes era muy corriente. ¿Pero puedo
fía de esta modalidad de lucha— mien- insulso su recitado de los aires y modos ofrecerle mi colocación de la piedra fun-
tras desde las barbacanas llueven las magistrales!—, pero siempre habrá quien dacional?» La metáfora —en la jerga
almohadas, devueltas después todas des- atribuya su fracaso escolar a la intransi- wagneriana se trata de la colocación de la
de abajo, pues la visión final del escena- gencia de oyentes que se empeñan en año- primera piedra del Festspielhaus, el 22 de
río vacio cubierto de tales bultos no seria rar a Dermota, Kuén, Unger, Stolze, mayo de 1872— encubría un archivador
muy estética. La danza de los aprendices Wohlfahrt, y aquí, en Munich, incluso a dentro del cual se ocultaba una botella de
y la entrada de las corporaciones son ani- Schreier; Rene Kollo es hoy un cantante coñac o brandy, de la que nos servíamos
madas también por el cuerpo de baile: con la voz leñosa y escasamente contro- una y hasta dos copitas. Los Hopf tuvie-
danzarinas, volatineros, saltimbanquis... lada, que tiene que recurrir a intentos de ron amistad con Knappertsbusch. En su
¡Ay, alemanes, alemanes! ¡Qué chanta- un falsete que no pasa de ser una fea re- casa cabe el Festspielhaus éste depositó
je se ejerce hoy sobre vosotros! Donde- sonancia nasal. ¿Qué es lo que el wagne- hacia 1944 ocho maletas con objetos de
quiera, ¿as maestros cantores tienen que riano puede llevarse aún al oído?: el valor, pues habla oído en una emisión de
ser representados como la mejor spielo- intencionado recitativo, muy histriónico, la BBC que el Teatro Wagner no sería
per del inofensivo Albert Lortzing, como de Hans Günter Nocker como Beck mes- bombardeado (estaba convertido al final
un amable pasatiempo —demasiado ser y el noble y elocuente discurso del en hospital). Mas no me agradan ni el lo-
largo— que debe provocar la sonrisa y Pogner de Kurt Molí, el único artista a cal, ni el servicio, ni la cocina, ni la cer-
hasta la risa del espectador. Por eso se ha- la altura del homenaje de esta noche por veza, ni mucho menos los precios de la
ce de todo pantomima: mujeres que mi- voz, presencia y estilo. La mejor escena Spatenhaus. Al día siguiente recalo a co-
ran desaprobadoramente a Eva y de conjunto se alcanzó en el examen a mer en Bógner im Tal, el local donde Kna
cuchichean entre si en la iglesia; sacrista- Walther, final del primer acto. Cuando invitaba los jueves a comensales de su
nes que corren y descorren cortinillas; jue- Molí concluyó sus breves frases al co- agrado. La cerveza —Pauíaner— es mag-
gos con la hoja donde Sachs ha recogido mienzo del segundo, ya estaba cerrada la nífica; el gulasch, el más sabroso que me
la canción del sueño matutino, que Beck- tienda artística de estos Maestros canto- he metido entre pecho y espalda; los pre-
messer no esconde en su faltriquera, pues res muniqueses. Lo demás, bien podía lle- cios son muy razonables; las talludas y re-
prefiere colocarla en el asiento de una si- var el acreditado sello made in Japan. zongonas camareras tienen su retranca,
lla y plantar encima sus posaderas; tro- pero advierten cuándo un cliente está sa-
pezón de todos (no sólo del escribano) en S e aplaudió con fuerza, peto con prisas. tisfecho. Y al empezar aquí las anotacio-
un escalón vacilante que hay delante de Desde que los habitantes de Munich y sus nes para esta crónica, apunto que no debo
la tarima de canto; en fin, reincorpora- alrededores disfrutan del magnífico ser- olvidar estas palabras de Karl Schumann:
ción de Beck messer al colectivo con ges- vicio del ferrocarril suburbano, lodo se «Kna era un romántico tardío, y no que-
tos y mohines de arrenpent i miento, «yo ha vuelto salir de estampida. Antes, cuan- ría reconocer que el mundo alrededor co-
estaba equivocado», «la canción del ca- do las cosas requerían su tiempo, el rit- noce aún sólo las flores azules de plástico
ballero es muy buena», «ustedes discul- mo de la despedida era más sosegado. y perfumadas sintéticamente».
pen», «pelillos a la mar» y «aquí no ha Hoy las señoras del guardarropa baten
pasado nada». cincuenta o sesenta veces por noche su Ángel-Fernando Mayo
El espectáculo de conjunto está asegu- propia plusmarca mundial a los seis me-
rado con los magníficos mimbres estables tros lisos —tres de ida y tres de venida-
de la Opera del Estado de Baviera. La re- para devolver las prendas de abrigo a los (3) Véase en este mismo número la sección
presentación funciona con la precisión de apremiantes ex espectadores. Los dos Libros.

Scherzo 25
ANIVERSARIO

Mamá cumple cien años


ara doc umen tar me sob re el cente- ante todo, su modernidad. Pertenecien-
P nario de Lotte Lehmann (1888-
1976) debí repasar nombres, fe-
chas, carreras y comprobar, una vez
te a una época de domíname naturali-
dad verista, de canto desgarrado, a
menudo tarmoyant y mocoso, y con
el autor la hubiese impuesto para el es-
treno, siendo una sustituta) es porque
se ha elevado de su tiempo y llegado a
un presente que promete repetirse, con
mas, el simple y deslumbrante hecho de fuertes resabios de sentimentalismo tar- insistencia, en el porvenir.
que, en diez años, vinieron al mundo, dorromántico, Lehmann es intensiva
junto con la soprano berlinesa, Frida sin desmesura y sabe distinguir la can-
Leider, Claudia Muzio, Rosa Ponselle, ta bi lid ad en un Weber o un Beethoven Cantante intuitiva
Ninon VaJIin, Elisabeth Rethberg, Rosa ante la recitación wagneriana y el em- Tuvo fama de intuitiva y poco estu-
Raisa, María Jeritza, Kirsten Flagstad, bozado melodismo de Strauss, liquida- diosa. Walter Legge cuenta la escena en
EvaTurner, HinaSpani... ¿Vale la pe- dor y salvador, a un tiempo, de tantas que, ya viejos, Lehmann y Klemperer
na ser exhaustivo? ¿Se imagina el afi- y encontradas tradiciones. coinciden paseando por un parque de
cionado de hoy, rodeado de compac- Lehmann nunca estuvo demasiado Londres. Ella había sido despedida de
tos, videocassettes, cuatro canales y de moda, vivió en ese tiempo despega- un ensayo de Lohengrin, medio siglo
campañas de imagen, lo que fue para do del momento en que habitan los clá- ames, por el olímpico don Otto, adu-
nuestros abuelos aquella áurea pajare- sicos. De ahí que la podamos hoy ciendo que no conocía bien la parte.
ra? Un sentimiento confuso, algo ra- gustar sin esfuerzos de relativismo. Si Ahora le explica que está dictando cla-
diante y melancólico, a la vez, se ha dejado modelos de referencia para ses de interpretación.
adueña de nosotros al volver sobre ciertos papeles novedosos o trajinados —Yo creí que aprovecharía su reti-
aquellos discos, a menudo gangosos, (la Leonora de Beethoven, la Marisca- ro para estudiar, por fin, los papeles
inciertos, cortados abruptamente por la, Siglinda, el Compositor de Ariad- que intentó interpretar cuando estaba
razones de espacio y de material. na en Naxos, del que sólo quedan en activo— fue el lapidario dicho de
En el caso de Lehmann sorprende, comentarios literarios y el hecho de que Klemplerer, que agregó:

/.orle Lehman
fii el Caballero
de la Rosa
ilel Festival
lie Saizburgo
de 1930

26 Scherzo
ANIVERSARIO

—Lotte, usted siempre fue una na- con las sonoridades íntimas y entuba- de sus ataques y la maestría con que re-
dadora (término que designa, en el ar- das de la escuela vienesa, ni con el co- suelve los pasajes de la voz, sobre to-
got teatral alemán, al chapucero, al lor neblinoso, que puede llegar a la do el bajo medio. ¿En qué se prueba,
improvisado). ferocidad, de los cantantes escandina- si no, que un cantante sabe cantar?
Es cierto que, a veces, en sus discos, vos. Por ello, tal vez, Caruso la en- ¿Cómo llegar con decoro a los 63 años
observamos alguna falla rítmica, algu- contraba tan meridional. Lehmann es- que tenía cuando su último recital en
na imprecisión de solfea. También pa- peculó, además, con las resonancias na- Nueva York? A cierta edad, sólo la
rece probado que no estudió demasiado sales, a que era asequible su registro ciencia y la prudencia permiten a una
tiempo y que tardó unos quince años medio, habilidad que no muchos saben soprano hacerse oír ante un público res-
en hallar su tesitura. Se inició como so- desarrollar, sin caer en gangosidades petuoso y evenlualmente entusiasmado.
prano lírica y no rehuyó cantar Sofía. hospitalarias. Pienso en los casos ilus- Si hubiera que destacar un solo ras-
La voz de sus discos en la década del tres de Stignani, Melchior, Thill, Mar- go de su arte paradigmático, diría que
diez suena cristalina y elevada. Eran los tinelli, entre otros. También supo sacar prefiero su decir impecable, su impe-
tiempos en que afrontaba Pamina, partido a cierta cortedad de fíalo, tal cable articulación. Sólo a partir de la
Suor Angélica, Mimí, Butterfty, partes vez debida al excesivo empuje de cier- palabra y, en el Lied, de la estrofa es-
estas en que conmovió al mismo Puc- tas frases, logrando un decir acezante tructurada en versos, es posible lograr
cini, el cual, para premiarla (?), le su- y tenso que resultaba un vivaz recurso la intensidad y el carácter que Lehman
girió que estrenara Turandot. Lo hizo, expresivo. También algunos inteligen- ejemplifica. Sólo a partir de la palabra
dejando el rol, en seguida, en manos de tes colegas suyos han sabido obtener se pueden desbrozar estilos, tanto tra-
María Nemeth. También se aproximó rentas de esta circunstancia: Muzio, bajados por la tradición como inven-
a Isolda, sin llevarla jamás a las tablas. Tucker, Marta Módl. Esto prueba que tados para obras contemporáneas (Ópe-
el canto, siendo, ras de Korngoid, D'Albert, Strauss).
como es, una tarea
instrumental, tra- Se retiró de los escenarios de concier-
baja con un cuer- to, llorando, en 1951, sin poder termi-
po vivo, con un nar el agradecimiento de Schubert A la
organismo, que ha música. Es que no se acaba nunca de
de poner en juego agradecer al holde Kunst, servido por
sus perfiles y aún insignes nadadoras como Lehmann, to-
sus imperfeccio- do lo que nos ayuda a comprender la
nes. Los que ima- vida o a defendernos de ella.
ginan a Lehmann
una artista mera-
mente intuitiva e
improvídada, que
oigan la blandura Blas Matamoro

Arriba: Loue Lehman como Sieglinde. De- *


recha: En el Metropolitan en 1962, en una
representación del Caballero de la Rosa.

Eran tiempos prudentes, en que Caru-


so renunciaba a Ote I lo, Thill a Tris tan
(y al mismo Oídlo), Muzio y Milanov
escapaban de la princesa china. Tam-
poco entremos en comparaciones con
casos contemporáneos.
Pero ¿importa realmente que alguien
estudie mucho o poco? ¿Cuántos años
necesita una mediocridad para no ha-
cer lo que Lehmann se hartó de consu-
mar? ¿Es necesario machacarse durante
décadas para aprender lo que algunos
dotados captan en pocos meses?

Una voz alemana


Lehmann personifica lo que podría-
mos llamar voz sopranil alemana. Tra-
baja con la pastosidad y anchura de la
voz, no con el brillo, a la italiana, ni

Scherio 27
49 MUSÍA HAMABOSTALDIA
49 QUINCENA MUSICAL
R O G R M A
TEATRO VICTORIA EUGENIA

| de Agosto - 20 horas t&Jde Agosto - 20 horas


«DON PASQUALE», de G. Donizetti CARLOS CANO y PATA NEGRA
S. Bruscantitii, E. Lloris, J. Anión, R. Smythe y J. Carril
Producción dd Teauo Lírico Nacional «La Zarzuda». de Agosto - 20 horas
Director de escena: Emilio Sagi. CUARTETO BRODSKY
Coral ANDRA MARI D. CAMPBELL, clarinete
ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADl Obras de: WA. Mozart y P. Sorozabal.
Director. DAVID PARRY.
E 3 de Agosto - 20 horas Elide Agosto - 20 horas
ORQUESTA BARROCA DE LA «¡L SIGNOR BRUSCHIN0», de G. Rossini
COMUNIDAD EUROPEA R. Fisher, A. Diepold, L Watson, F. Wals.
Director. TON KOOPMAN OPERA DE CÁMARA DE AUSTRIA
Dilector. GERT MEDITZ
Obias de: C. Ph. E. Bach, G. F. Handd, F. J. Haydn,
I Ph. Ramean.
Q d e Septiembre - 20 horas
de Agosto - 20 horas ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADl
ORQUESTA BARROCA DE LA ORFEÓN DONOSTIARRA Director: José Antonio SAINZ
COMUNIDAD EUROPEA J. Achucano, piano, F. Ayo, violin P. CorosicJa, cello
J. TrarHer, J. Lavender, R Martin-tuller, E. vteingartner
Director ROY GOODMAN Director: MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ MARTÍNEZ
Obras de: T. Albinoni, J. S. Bach, G. F. Handd. Obras de: L. Beethoven, J. Brahms, A. Bmckner,
de Agosto - 20 horas Q d e Septiembre - 20 horas
BALLET DEL TEATRO MALEGOT DE LENINGRADO
SOLISTAS DEL KIROV THE SIXTEEN, CORO Y ORQUESTA
«El lago de los cisnes» P. Chaikovski - Petipa - Ivanov. L. Dawson, M. Davies, M. George
Director: HARRY CHRISTOPHERS
«E festín de Alejandro», GF. Handel
de Agosto - 20 horas
BALLET DEL TEATRO MALEGOT DE LENINGRADO de Septiembre - 20 horas
SOLISTAS DEL KIROV
«Romeo y Julieta» S. Prokofiev • N. Bojarücov. THE SIXTEEN, CORO Y ORQUESTA
L Dawsort, Ch. Robson, M. Davies, M. George
EOde Agosto - 20 horas Director. HARRY CHRISTOPHERS
«La Reina de las Hadas», H. Puicdl.
BALLET DEL TEATRO MALEGOT DE LENINGRADO
SOLISTAS DEL KIROV
«Cascanueces» P. Chaikovski - Ivanov.

CICLO DE MÚSICA DEL SIGLO X X . CICLO DE MÚSICA DE CÁMARA


SALÓN DE ACTOS DEL AYUNTAMIENTO TEATRO PRINCIPAL
dé 22 al 26 de Agosto del 29 de Agosto al 2 de Septiembre.

CURSOS DE INTERPRETACIÓN En colaboración con d Conservatorio Superior de Musca

ñerre Perdigón Órgano romántico del 18 al 23 de Julio


• Fausto Zadra nano dd 29 de Agosto al 3 de Septiembre
• Agustín González Adlu Música dd siglo XX dd 21 al 27 de Agosio
• Anette Colé Música de cámara dd 29 de Agosto al 3 de Septiembre
• FeUx Schmidt Cello dd 29 de Agosto al 3 de Septiembre

I
Organizado por d: Exana Ayuntamiento de San Sebastián
Con d Patrodrúp de: Diputación Fpral de Guipúzcoa y Depanamento de Cultora y Turismo dd Gobierno Vasco.
Y la colaboración del: C onservatorio Superior de Música de San Sebastián.
Información: 943- 42 55 06 ó 2919 34
ENTREVISTA

Ton Koopman,
un barroco muy personal

I OTO: LKAIO

on Koopman nació en Zwolle (Holanda) en 1944. Pertenece

T a la segunda generación de grandes intérpretes de la música,


al igual que Christopher Hogwood, Sigiswald Kuijken, Jor-
di Savall, Trevor Pinnock o Reinhard Goebel. Sin duda, el alum-
no más destacado de Gustav Leonhardt, muy pronto escogió su pro-
pio camino, su personal estilo, de manera que hoy casi nadie se
muestra indiferente a sus interpretaciones, ya sean al clave, al ór-
gano o dirigiendo su orquesta, Amsterdam Baroque Orchestra,
creada en 1979.
Extremadamente locuaz, simpático y amable, después de ¡a ce-
na que siguió al concierto ofrecido en el Teatro Real de Madrid
el mes de enero pasado en compañía de José Miguel Moreno, Jor-
di Savall y Montserrat Figueras, nos concedió esta entrevista, en
la que da un pequeño repaso a su actividad musical durante más
de ¡8 años.
Ton Koopman vuelve de nuevo a España este mes de junio, pa-
ra tocar el clave y dirigir a ¡a orquesta Barroca de la Comunidad
Europea, actuando en un concierto del Festival de Granada.

Schcrzo 29
ENTREVISTA

SHERZO-—Cuando alguna de las menos sobre los cuarenta años: Jordi Savall, Chrís Hogwood,

S
actuales /¡guras de la música an- yo mismo... Esto significa que al parecer hay una audiencia
tigua habla de sus comienzos en que ha crecido, ha ido ganando años con nosotros, y que en
este campo, inevitablemente hace un determinado momento será un público de edad que se su-
referencia a las dificultades inicia- mará al más joven, que es el que ahora mayoritariamente nos
les, ya que al principio muy poca sigue. En fin, que dentro de unos años tendremos un públi-
gente creta en el futuro desarrollo co mult¡generacional, como pueda ser el de la Sinfónica de
de la interpretación auténtica. Viena. No cabe duda de que la normalización del proceso
¿Sucedía en Holanda algo pareci- tiene que llegar.
do, a pesar de contar con nombres S.— Y tal normalización también pasa por la definitiva su-
como Leonhardt o Brüggen? bida del nivel técnico de todas las orquestas y grupos
TON KOOPMAN.—Desde luego. Cuando yo empezaba, auténticos...
digamos que cuando estudia con Leonhardt en 1965, en T. K.—Por supuesto, eso es totalmente necesario. Ya no
Holanda y el resto de Europa el movimiento de la música es justificable decir que nosotros hacemos Mozart o Haydn
antigua era algo bastante minoritario y marginal, y el públi- de forma diferente, y resulta que la Orquesta del Concertge-
co, escaso y muy especial, yo diría que un poquito chic. En bouw lo hace infinitamente mejor en cuanto a técnica. Lo
esos momentos no creo que en Amsterdan hubiera más de que hay que demostrar es que no sólo tocamos Haydn de for-
60 u 80 personas realmente metidas en esle ambiente, lo cual ma diferente, sino que lo nacemos con tanto nivel como las
en realidad era magnífico, porque dudo que en la generación mejores orquestas sinfónicas. Yo tengo toda mi fe puesta en
anterior llegaran a ser más de la veintena. Pero algo influyó ello, porque amo la música antigua, gozo y me divierto ha-
sobre nosotros poderosamente: la serie discográfica Das alte ciendo esta música, cada día que pasa me enamoro más y
IVerk, de la casa Telefunken; recuerdo cómo escuchábamos más. Conozco sus atractivos, y sé que al público le gustará
tas iníerpretaciones de Leonhardl o de Harnoncourt... Fue cada vez más; de hecho, algunas casas de discos saben que
un verdadero descubrimiento que atrajo a mucha gente, no algunos solistas y directores, en determinados repertorios, ya
sólo a los músicos, también al público, que en muy poco tiem- venden tanto como Herbert von Karajan.
po se multiplicó hasta un número increíble. Por ejemplo, les
diré que hace bastantes anos, supongo que unos quince o die- S.—A pesar de sus inicios como alumno de Leonhardt,
ciséis, ofrecí un concierto con la colaboración de Philippe su camino puede ser considerado como bastante distinto. ¿Po-
Herreweghe, en el que dábamos la Pasión según San Juan dría explicarnos su propia forma de entender la música?
de Bach. Esto fue en Amsterdam, y era la primera vez que T, K.—Yo tomé otra dirección, sí. ¿Por qué? Mire, en rea-
en Holanda se tocaba alguna de las pasiones de Bach con téc- lidad todo este mundo del clave es bastante pequeño, no ha-
nicas históricas. El concierto era en una pequeña iglesia con brá más de 5 ó 10 personas que den conciertos de clave con
capacidad para poco más de 450 personas sentadas, pero la regularidad y a un nivel muy alto, con lo cual queda bástan-
verdad es que la asistencia fue mucho mayor, y había gente le espacio para que uno desarrolle con libertad su carrera se-
ocupando todos los lugares posibles, desde las escaleras al gún su forma de ser. Cuando repaso lo que he hecho hasta
escenario, el órgano... Si llegan a ir los técnicos de seguri- ahora en el clave, grabaciones y conciertos, me doy cuenta
dad de los bomberos, seguro que hubieran suspendido el con- de que ha resultado ser muy positivo para mí. De acuerdo,
cierto... Fue un gran acontecimiento, realmente. Ahora las es un estilo diferente, pero eso es algo normal, tiene que ver
cosas tienden a normalizarse, a estabilizarse. La música an- más con el simple hecho de ser dos seres humanos distinlos
tigua ya ha entrado en el Concertgebouw de Amsterdam, de que con una pretendida forma de distanciarme de él. Inclu-
manera que si yo doy allí un concierto con mi agrupación, so tenemos públicos muy distintos. Les voy a decir algo que
la Amsterdam Baroque Orchestra, lo hago en la sala princi- quizá resulte un poco negativo, y que conste que evito ha-
pal, y nos ven unas 2.000 personas, más o menos. Lo malo blar mal de él, porque lo considero un músico de primerísi-
es que todavía tenemos que hacer programas conocidos, co- ma importancia en la actualidad, pero lo cierto es que cuando
mo cantatas de Bach, conciertos de Hándel, y cosas así. Si yo era alumno suyo, de alguna manera su actitud era la de
se nos ocurre hacer Biber o Schmelzer, seguro que no hay decir: «Bueno, si no entiendes lo que te digo, es que eres un
más de 500 personas. Asi que, por un lado, es cierto que hay estúpido». Mi actitud es la de decir a mis alumnos: «Si no
más público interesado, pero por otro lado creo que ese pú- has entendido algo, seguramente será porque no le lo he ex-
blico se está volviendo algo... ¿cómo decirlo?..., de tipo me- plicado bien...» Y esto es juslamente lo que yo trato siempre
dio. Esas personas que se compran iodos los discos posibles de comunicar, tanto a los estudiantes como al público, y que
de Frescobaldi o Biber, son todavía una clara minoría, aun- presupone también un punto de vista distinto. En cuanto a
que cada vez más gente comprenda que es mejor escuchar saber quién toca correctamente o no, yo creo que alguien to-
a Bach con instrumentos antiguos. ca bien si lo hace según su propia personalidad. Después se
S.—¿Qué le pareció el público de Madrid con respecto a trata de decidir si uno, como parte del público, prefiere el
oíros países? estilo de Koopman o el de Leonhardt, por ejemplo. Como
le decía, el mundo del clave es tan pequeño que entre noso-
T. K.—Me sorprendió la canlidad de público que había tros nos conocemos muy bien, hay más contacto del que se
en el Teatro Real, teniendo en cuenta que el programa era puede pensar, y sabemos de las virtudes y defectos de los com-
difícil... Ya sé que la sesión era pañeros. En el caso de Leon-
de abono, pero aun así creo hardt, nuestra relación es parti-
que es algo importante. Por el

L
cularmenie estrecha, ya que in-
contrario, en Holanda toda- cluso damos clase en el mismo
vía tenemos un público básica- silio, y cuando hay exámenes,
mente joven, yo diría que ape-
nas sobrepasa los 45 años. Y es e o n h a r d t lo h a nos sentamos juntos. A veces
muy curioso, porque aunque resulta muy difícil, y otras muy
músicos como Leonhardt tie- sido todo en el fácil: si un alumno toca bien,
nen ya 60 años, la mayor parte mundo del clave estamos completamente de
de los intérpretes actuales de acuerdo; si lo hace mal, tam-
música antigua estamos más o bién coincidimos. Quiero dejar
muy claro que Leonhardt lo ha
30 Scher¿o
ENTREVISTA

Ion Koopinan.
sido lodo en el mundo del clave, y ya me gustaría que a los en la Época de Bach, en la que los músicos no sólo eran solis-
60 anos la gente dijera lo mismo de mí, pero no por haber tas, sino que componían, dirigían orquestas y escribían tra-
tomado otro camino, sino porque amo la música antigua, tados. En fin, que agotaban todas las posibilidades.
amo el clave. s
-—¿ Qué es lo que exige Vd. de los solistas de su orques-
S.— Es de suponer que ese estrecho contacto del que ha- ta? Parece que sus resultados difieren bastante de lo que es
blaba se dará también entre los directores de orquestas ba- habitual entre los grupos ingleses, por poner un ejemplo.
rrocas, por cierto muchos de ellos también ctavecinistas como
Pinnock o Hogwood... T. K.—Lo principal para mí es que hablen al público con
sus
T. K.—La relación entre los directores no es mala, aun- de forma instrumentos, que se comuniquen. Eso significa utilizar
diferente la dinámica, los tempi. Que no sea siem-
que lógicamente tenemos que competir porque hay un mer- pre un mezzo-piano,
cado discográfico y concertístico muy especial, y todos lo fuerte, o más lento deque se arriesguen, que suene mucho más
queremos conquistar. Básicamente, creo que tenemos una to que ofrezcan una granque lo se suele hacer. También necesi-
calidad, por supuesto. En general,
buena relación entre colegas. Por ejemplo hace algún tiem- cuando estoy con mis solistas, dirigiendo, necesito sentirme
po estaban entrevistando a Pinnock para la radio holande- como un músico más, no sólo como director, que puede ser
sa, y cuando le preguntaron esto mismo, dijo: «La relación el caso de gente como John Eliot Gardiner, por ejemplo, lo
es buena, pero estoy muy celoso, ya que su último disco es cual puede hacer pensar que él nunca se equivoca, que es in-
mucho mejor que el mío». A mí eso me parece fantástico. falible. Yo sé que eso no puede ser, que todo el mundo co-
También hice hace poco una entrevista en directo para la mete fallos, y por eso me gusta también sentir que soy uno
BBC, en televisión, en la que participaba como segundo in- más. No quiero decir que no exista un director que con una
vitado Christopher Hogwood, y todo resultó magnifico. Ne-
cesitamos tener este tipo de contactos, y comportarnos autoridad
yo hago
clara decida cómo han de ir las cosas, porque si
una cierta dinámica, lógicamente quiero que los mú-
cortesmente... No podemos liarnos a puñetazos, aunque pen- sicos me sigan, y busco gente que sea capaz de darme eso.
semos que el otro hace las cosas bien o mal. Pero en mi orquesta seguimos un método de selección curio-
S.— Pasemos a otro tema... ¿Es fácil para Vd. compagi- so: cada primer instrumento escoge su sección, y así fomen-
nar su labor como solista con la dirección de la A msterdam to una responsabilidad especial. Por otro lado, como tienen
Baroque Orchestra? que trabajar y viajar mucho juntos, prefiero que todos se co-
T. K.—La verdad es que sí, aunque cuando estoy mucho nozcan mejor, que se sientan bien, cómodos. Por ejemplo,
tiempo dirigiendo me da mucha pena no poder dedicar más el segundo clavecinista lo elijo yo, y no admitiría que otra
tiempo al clave, y viceversa. Lo que intento es hacer como persona lo hiciese en mi lugar; pues bien, lo mismo le sucede

Scherzo 31
ENTREVISTA

a mi primer violín, Monica Huggett. Podría actuar cotí más a ese nivel no importa dónde está la diferencia. Pero es muy
severidad, pero creo que mantener unos principios democrá- peligroso que entre nosotros digamos: «Sí, tú tocas como
ticos ayuda bastante a mejorar todo. Bach, yo toco como Scarlatti, y el otro toca como Hándel...»
S.—Sin embargo, Vd. parece tener fama de ser un músico Me conformaría con estar sentado en un tribunal presidido
difícil, incluso maniático... por esos tres maestros y que Bach dijera: «No está mal...»,
Scarlatti dijera: «¡Bien!», y Hándel dijera: «Bueno, pero tie-
T. K.—No, no, todo lo contrario, quien diga eso es que nes que practicar todavía bastante...» ¿Comprende lo que
no me conoce. Incluso algunos amigos me dicen que doy de- quiero decir?
masiadas facilidades, que debería tener más cuidado porque
todo me parece bien... Mire, lo que pasa es que toco de una S.—Sí, creo que sí... Tenemos que terminar ya, y apenas
forma particular, y eso la gente puede interpretarlo como un hemos hablado de otra de sus facetas, la de organista. ¿Son
deseo de salirme de lo normal, de destacar como sea. Le ase- realmente muy diferentes las técnicas del órgano y del clave?
guro que nunca intento imponerme con argumenlos que no T. K.—No, lo que ocurre es que normalmente los orga-
sean musicales, ni dejo que mi faceta personal se coma a la nistas tocan con técnica de piano, y así es muy difícil articu-
musical. Sé que otros directores se comportan como una per- lar bien, conseguir un sonido bueno. Considero, sin embargo,
sonalidad incluso algo agresiva, pero desde luego que no es que es mucho más difícil tocar el clave que el órgano. Cuan-
mi caso--. do doy recitales de órgano me sucede algo curioso: me pon-
S.—¿Quizá directores como Gardiner, del que a veces se go a estudiar y noto que casi no necesito practicar, que estoy
cuentan cosas verdaderamente sorprendentes? en dedos, como solemos decir. Con media hora suele bastar-
T. K.—Bueno, sí (riéndose), quizá John sea algo difícil de me. Pero si llevo tiempo sin tocar el clave en plan solista,
tratar, pero al fin y al cabo son formas de ser muy respe- me cuesta mucho esfuerzo coger la forma. Durante la época
tables... barroca todo el mundo tocaba el órgano y el clave, lo cual
S.—Ya que hablamos de Gardiner, parece que su concep- debe significar que son instrumentos con muchas cosas en
ción de la interpretación de la música antigua contrasta bas- común: el ataque, la idea, la práctica interpretativa. Simple-
tante con la posición que mantienen otros directores que mente, que el órgano está en una iglesia, que demanda una
parecen vivir con mayor naturalidad las técnicas auténticas, actitud diferente al tocarlo, hay que emplear la registración,
como Vd. mismo, O Hogwood, Pinnock, Kuijken... pero para mí no hay una diferencia real. Por supuesto siem-
pre trato de tocar en instrumentos históricos o copias muy
T.K.—Sí, aunque sus resultados ahí están, supongo fieles, porque si no hago eso no puedo mostrar lo que quie-
que John es más bien un director moderno que también ro. No obstante, actualmente toco más el clave. Respecto a
hace música antigua, al contrario que Hogwood, que es un los discos, es de nuevo el tema de siempre, y yo sé que el pú-
verdadero apasionado de la música y los instrumentos autén- blico que compra mis discos de órgano es diferente al de los
ticos. Pero ya digo que son cosas muy personales. de clave, y que parte de ellos también compran lo que hago
S.—A veces se habla de que tal o cual solista toca hoy en con la orquesta. En fin, yo trato de hacer todo lo que pue-
día a la altura de los grandes maestros del pasado. ¿Es real- do, y en este sentido soy un buen seguidor del que fue mi
mente tan grande el nivel que se ha alcanzado? No sé si será profesor, Gustav Leonhardt, ya que él toca ambos instru-
una pregunta muy ingenua... mentos y también dirige. Y, por ejemplo, Pinnock también
T. K.—No, yo no creo que sea ingenua (dice estas pala- lo hace así, por eso es una de las personas con quien más con-
bras riéndose abiertamente), pero es que la comparación con tacto tengo. La cuestión es tener el tiempo necesario para ha-
Couperin, Bach, Scarlatti... ¡es muy dura! Yo tengo una co- cer lo que uno quiere, organizarse. Acabo de grabar los
sa muy clara: no intento tocar Bach como el propio Bach, motetes de Bach, y para hacer eso se necesita una prepara-
aunque espero tener el suficiente nivel y saber lo bastante so-
ción diferente a la de tocar el clave. Creo que ser un músico
bre su música como para tocar tan bien como un buen alum- barroco no sólo es tratar de hacer todo lo que ellos hacían,
no suyo. Me gustaría poder decir que ocupo un buen lugar incluso componer, sino intentar comprender su cultura, su
entre ellos, muy diferente entre sí, pero al fin y al cabo alum-
arte, su historia, leer cosas, leer su literatura. Afortunada-
nos de Bach, lo que debe significar algo: su hijo Wilhelm Frie-
mente tengo una pasión, que es la historia, algo que estuve
demann, que era un borrachín; Kirnberger, que era un soso; a punto de estudiar y que sólo dejé al entrar en el Conserva-
Müthel, que estaba como una cabra; Krebs, que era muy in- torio, que me ayuda mucho a la hora de comprender más
teligente. .. Todos eran alumnos de Bach, y posiblemente po-
drían aprender El clave bien temperado directamente del lo que hago, la música que interpreto, solo o con el conjun-
compositor, pero está claro que cada uno lo comprendería to. Permítame que le diga algo para terminar: cuando yo em-
y tocaría de forma diferente, con su propia personalidad y pezaba a hacer música, la gente de mi generación se distinguía
técnica. Bien, pues ahí querría estar yo (y muchos más su- entre otras cosas por devorar todos los tratados musicales
pongo). Un error muy extendido hoy en día es que no se di- de la época que podíamos encontrar. Investigábamos, llegá-
ferencia entre los lenguajes musicales de gente como bamos a nuevas conclusiones, y (al vez por eso avanzamos
Frescobaidi y Hándel, o Couperin y Corelli, y encima se pre- mucho en poco tiempo, e invalidamos buena parte de los re-
tende hacer pasar esos resultados como auténticos. Cuando sultados que había conseguido la generación precedente. Pero
Bach tocaba música francesa tenía su peculiar estilo, que no ahora apenas se investiga en este sentido, los jóvenes intér-
tendría mucho que ver con el pretes casi no se documentan, y así eí. muy poco probable

s.
de Louis Couperin... ¡pero era que consigan dar con resul-
Bach!, y no tenía que preo- tados que nos demuestren que
cuparse, que era un genio. Pero a nosotros todavía nos queda
ninguno de nosotros puede mucho camino por andar. Creo
que la música antigua sólo se
compararse a Bach, tenemos que . - « : . r J tnrar conservará fresca y pura si se
aprender muchas cosas si que- L / l e m P r e tral° d e t O c a r mantiene un interés por descu-
remos ser comparados a esos en instrumentos históricos brir cosas nuevas... De verdad,
maestros. Mire, si Bach, Hán- espero que eso ocurra.
del y Scarlatti tocaban una
o copias muy fieles
misma pieza, seguro que les so- José Carlos
naba muy diferente, pero claro, Cabello Arroyo

32 Scherzo
MADRID
1988

H EPRESENTACION
EXTRAORDINARIA

11 DE JUNIO 20 H.

La Flauta Mágica
Opera de Cámara de Varsovia
Director Artístico- STEFAN SUTKOWSKI

Precio especial poro estudiantes, Tárjela Joven y mayores de 65 años.


Entrados a la vento en los taquillas del Teoiro Albéniz.

LUGAR:

Teatro I Albéniz
ORGANIZA PATROCINA

CON LA COLABORACIÓN DE
HISTORIAS DE
LA MÚSICA

Música del porvenir


asta finales del pasado siglo, el archipiélago de Tabor fue célebre por
sus singulares propiedades musicales. Tabor estaba constituido por
varios islotes deshabitados y tres islas mayores, a las que el dominico
Fray Ambrosio Tomao bautizara con los nombres de Santa Cristina,
Santa Catalina y Santa Margarita cuando las islas fueron descubier-
tas por una expedición portuguesa, a mediados de octubre de 1552.
La isla de Santa Margarita era depositaría, desde tiempo inmemorial,
de una enorme caracola a la que bastaba aproximar el oído para escuchar de inmediato
las músicas más variadas. De acuerdo con la naturaleza de dicha música, los habitantes
deducían avisos que aplicaban luego a su vida cotidiana, tales como autorizar o prohibir
cielos matrimonios, emplazar su vivienda en éste o aquél lugar y efectuar o no un determi-
nado trueque.
Una vez al año, gran caracola era| transportada hasta un promontorio, en el extre-
mo oriental, y allí, expuesta al pueblo. Cuando los rayos del sol penetraban perpendicular-
mente hasta el mismo centro de su espiral, brotaba de ella una música que invadía todos
los ámbitos de la isla y que, solemne y poderosa al comienzo, iba poco a poco transfor-
mándose en una danza frenética que duraba hasta que los primeros rayos del alba la hacía
súbitamente enmudecer. La música emanada de la caracola nunca era la misma, pero siempre
mantenía ciertos elementos esenciales, tales como el ritmo o la escala. Esto permitía a los
naturales conservar su modo especial de danzaría, sin perder al mismo tiempo la curiosi-
dad por la apariencia cambiante que ofreciese de uno a otro año, lo que solía interpretarse
como un vaticinio.
Si el viento era favorable, la música alcanzaba las dos islas vecinas, donde, en razón
de su diferente naturaleza, era recibida con muestras, ora de alegría, ora de temor. Santa
Catalina, la más meridional, poseía la propiedad de que las músicas que se ejecutaban en
ella, o que podían escucharse desde sus orillas, adquirían la inmediata capacidad de hacer-
se visibles y, en ciertos casos, tangibles, de modo tal que sus habitantes las conocían por
su color y su forma y, a veces, incluso por el tacto. Y así, se hablaba de músicas oscuras,
músicas puntiagudas y músicas redondeadas, densas y livianas, azuladas y rugosas, torna-
soladas y cálidas, de brillante amarillo o de encendido carmín. De este modo, el lejano
eco que el día señalado alcanzaba la costa, procedente de Santa Margarita, era reconocido
mucho antes de escucharse, por las variaciones de tonalidad ofrecidas por el cielo y el ines-
perado cambio de densidad de las capas atmosféricas.
La situación era la tercera isla, en el extremo norte del archipiélago, resultaba en cam-
bio mucho más comprometida. Debido a su naturaleza volcánica y a encontrarse más ex-
puesta a fs fuertes vientos septentrionales, Santa Cristina alteraba, no sólo el timbre y ritmo
de la música, sino incluso su armonía. Su música popular era sencilla y diatónica, tocada
con caramillos y otros instrumentos monódicos, y toleraba muy mal cualquier intento de
acompañarla, ya que bastaba el más leve soplo de aire para que los acordes se invirtiesen,
se poblaran de grados cromáticos, retardos y apoyaturas, y adquirieren una coloración
mucho más turbia y opaca que afectaba de un modo sensible al fluir y refluir de las olas.
Y así, la fiesta de Santa Margarita era advertida por una súbita e intensa pleamar.
Aún figura Tabor en ciertos mapas, y es raro el atlas del siglo XIX que no lo consigna
entre sus topónimos, pero resulta inútil emprender hoy la aventura de hallarlo en el océa-
no. Nada puede afirmarse acerca de la suerte corrida por esta tierra singular. Solamente
cabe repetir lo ya sabido: el 4 de abril de 1896 un nutrido grupo de músicos partía del puer-
to de Hannover con rumbo a Australia, contratados con el propósito de formar el núcleo
principal de la orquesta del Teatro de la Opera de la ciudad de Sidney. El itinerario, que
atravesaba el recién inaugurado Canal de Suez, tenía prevista su última escala en Santa
Cristina.
El barco nunca alcanzó su destino, y las causas de su presunto naufragio jamás pudie-
ron determinarse. La expedición de rescate solamente pudo hallar, en la latitud aproxima-
da de Tabor, algunas páginas de la partitura de Tristón, flotando mansamente sobre las
aguas.
Daniel Jordán

34 Scherzo
DISCOS

BEETHOVEN: Sonatas para piano n.« 21 land ha repetido en disco varios de sus pa-
en do mayorOp. 53 «Waldsteinrt, n. ° 17 en
re menor Op. 31, n. ° 2, n. ° 26 en mi bemol DISCOS peles capitales (Lucia, Gilda, Violetta,
Amina y Elvira), enriqueciendo las segun-
mayor Op. 81a «Les Adieux». John O'Co- das entregas un equipo acompañante mejor
nor, piano. TELARC Completo. elegido, baza importante del mismo la pre-
CD-S0160. DDD64'IO". sencia de Luciano Pavarotti; por parte de
la soprano que duplicaba servicios, existe la
Todos los grandes pianistas se general opinión de que su aproximación al
han sentido irremediablemente personaje había madurado.
atraídos por ei magno ciclo de tas Repetir la experiencia con Norma, exis-
Sonatas beethovenianas. La ya densa histo- tiendo de la Sutherland una grabación de
ria de la fonografía nos ha legado registros 1964 en plenitud de posibilidades, y hacer-
integrales a los que es obligado acudir co- lo veinte años después, con el lógico desgaste
mo puntos de referencia. Algunas de estas que el implacable paso del tiempo trae con-
grabaciones —en especial la de Wilhelm sigo, más ostensible en una cantante-voz que
Backhaus— han entrado en la categoría de en una cantante-intérprete es un riesgo se-
lo clásico. También Wilhelm Kempff ha da- no. Aún más: el proyecto nuevo se compli-
do al disco unas interpretaciones —no siem- ca a la hoia de encontrar una Adalgisa de
pre apreciadas como se merecen— en las que la categoría presente en aquella edición, co-
palpita el corazón del estilo beethoveniano. mo es la de Marilyn Horne, a no ser que se
Más modernamente Alfred Brendel y el per- la convocase de nuevo. En el apartado mas-
sonalísimo Friedrich Gulda han aportado vi- culino, las cosas podrían ir mejor, digno y
siones valiosas. La interrupción —por adecuado aquel, pero ostensiblemente me
fallecimiento del pianista— del ciclo que es- jorable.
taba grabando Emil Gilels nos ha privado
de la que seguramente hubiera sido la inte- te, tanto en afinación como en mecanismo. Pues bien, los pronósticos agoreros se han
prefación global moderna más importante. Y, lo que es más importante, su musicali- cumplido. La voz de Sutherland, que ha ga-
Con esta rapidísima panorámica parece claro dad es irreprochable. La lectura que nos nado perfiles en el centro, se eleva penosa-
que ya hay muchísimas cosas dichas sobre ofrece del siempre precioso Concierto beet- mente a un agudo velado y de poca
las Sonatas de Beethoven —se ha grabado hoveniano se inscribe más en las coordena- consistencia, de afinación dudosa, con co-
incluso el primer integral con pianoforte, a das líricas, detallistas, de gran atención a la loratuia borrosa, males agravados por la lec-
cargo de Malcolm Binns, cuya llegada a Es- dinámica —muy extensa—, y quizá por ello tura de la obra, más próxima, como la
paña seguimos esperando— y que los pia- se echa de menos ocasionalmente una cier- anterior, al mundo belcantisla (repetición
nistas actuales no lo tienen precisamente fácil ta falta de tensión, de la genuina fuerza que con variaciones del da capo, numerosas ca-
para abrirse un camino propio. Ignoro si siempre subyace en la música del sordo de dencias) que al romántico. En los recitati-
John O'Conot y Telare tienen en mente un Bonn. No obstante, tampoco me atrevería vos (su talón de Aquiles) encuentra algún
proyecto de grabación completa de las So- a calificar de blanda su versión, con momen- acento veraz, en aquellos de índole narrati-
natas (por el momento existe otro disco apar- tos, como la cadencia del primer tiempo, de va o contemplativa (acto 1), pero aislado en
te del que aquí se comenta) o sólo recoger una gran agresividad. Las romanzas, no la construcción global de la escena. En los
en disco algunas de ellas. Sea como fuere, siempre bien aceptadas y generalmente con- de categoría dramática (acto II, £i tornera,
el compacto que motiva estas líneas es bas- sideradas música de tercera fila, están tam- si, etc.) los resultados caen en la caricatura.
tante para señalar que un ciclo no tendría bién deliciosamente interpretadas. El En las panes cantables (después de un Cas-
demasiada razón de ser. O'Conor es un pia- acompañamiento de Sinopoli es sencillamen- ta Diva, descolorido, en tonalidad de Fa, en
nista de amplia técnica y fino sentido musi- te excepcional, una de las grandes cosas de lugar del original en Sol, licencia del pro-
cal, pero su Beethoven en absoluto es este disco. Pleno de fuerza, sus ataques son pio Bel!¡ni para Pasta) la soprano se ocupa,
idóneo, pecando incluso de una circunstan- de una incisividad inusitada. La grabación más que de cantar, en recuperar el resto de
cial blandura que casa muy mal con la mú- es también excelente, lo que no ocurre en el sus brillantes medios de antaño (o de ocul-
sica del autor de Fidelio. Lo mejor del caso de Perlman/Giulini (EMI, no remiti- tar la ausencia de los mismos). Es triste que
trabajo del pianista irlandés se encuentra en do para crítica). Únicamente se podría ha- una artista, que tan memorables momentos
los tiempos lentos —sobre todo en el de la ber pedido un poquito más de presencia del ha plasmado en la escena y en el disco, ha-
Sonata n." 17—, siendo una carencia de peso solista, pero pese a este pequeño reparo la ya caído en una trampa tan innecesaria.
en sus interpretaciones su tendencia a una calificación que merece es muy alta. Perl-
cierta superficialidad. man, para seguir con el ejemplo citado, pue- Lo que va a dar de sí la Adalgisa de Mont-
de resultar más agresivo pero, dados los serral Caballé ya se expone claramente en
Inconvenientes de una grabación distante y el instante de su aparición, Sgombra la sa-
opaca, no alcanza a transmitir del lodo la cra selva. Tendencia arbitraria y cómoda a
E.M.M. fuerza que posee. Por añadidura, el comple- cantar en el registro piano, donde el instru-
mento de las Romanzas hace que este nue- mento mantiene aún redondez y color, evi-
vo ejemplar esté mejor aprovechado. tado, hasta donde puede, el sonido forte, en
el que la voz pierde timbre y suena opaca
En resumen, versión francamente buena, y rígida. Por todo ello, ofrece una Adalgisa
BEETHOVEN: Concierto para viofín y or- que. si no memorable, sí es muy digna de ampulosa y amanerada, cantada como mar-
questa en Re mayor. Op. 61. Romanzas para ser escuchada y disfrutada. cando tí papel en un ensayo, apagada y blan-
violi'n y orquesta n." I, en Sol mayor, Op. da. Una Adalgisa para colmo de desventuras
í O y n . ' í , en Fa mayor, Op, 50. Shlomo que liga mal con la Norma insegura, por co-
R.O.B. lor vocal y estilo, en unos dúos, decisivos,
Minlí, viulfn. Phflhirmonls Orcbestra. Dir.: en que cada una hace su juego, bajo una ba-
Giustppe Sinopoli. DG Compacto 423 tuta indiferente a poner un poco de orden
M24-UÍH (DDD, 64'2Ú). en tal dmandamiento.
No todos los días se puede ha- BELLIN1: Norma, JOIH Sulberland, Lucia- La tesitura central y grave de Pollione
blar bien de una nueva versión, no Pavarolti, Montserrat Caballé. Samuel conviene muy poco a Luciano Pavarotti, cu-
la enésima, de un concierto pun- Rime?. Orquesta y coro de la Welsh Natio- ya voz se angosta y fluye sin el habitual alien-
tero en el repertorio violinístico. Esto viene nal Opera. Director: Richard Bonyngt. to, pero es hasta placentero escucharle, si el
condicionado en buena medida por la fuer- Decca 414 476-2. 3 CD. DDD. Duración: intérprete, además, consigue sinceridad y va-
te competencia existente, que sitúa el listón 148'W*. riación de propósitos.
muy alto. Por una vez, Samuel Ramey supera con
Shlomo Mintz es un joven violinista do- Grabada en noviembre de 1984, seguridad y holgura ¡a octava aguda de Oro-
tado sin duda de un gran talento. Su soni- casi cuatro años después apare- veso, tan dificultosa para un bajo auténti-
do es bello, más dulce y cálido que potente. ce en el mercado esta esperada co. La pane del druida, no obstante,
con no ser escaso. Su técnica es sobresalien- versión de la ópera belliniana. Joan Suther- precisaría mayores anchura y colorido vo-

Scherzo 35
DISCOS

cal (oscuro y mayestático) en vez del juve- de un Boulez, o a Bóhm, quien no desapro- Sólo Mozart puede considerarse como un
nil y fresco instrumento que el americano vecha ninguna oportunidad para subrayar antecedente de suficiente peso estético al tra-
rossíniano posee. el lirismo contenido en la obra. En un futu- bajo realizado por Brahms. Al referirse al
Bonynge parece poco convencido de esta ro, Abbado tiene la palabra. Cuarteto Op. 25 no es raro encontrar críti-
aventura discográfica. Resuelve la obertu- cos que lo acogen a la esfera beethovenia-
ra con oficio, no con fantasía. Más sensible J.M.S. na. Esto es sólo admisible en una parte muy
se manifiesta en el preludio que inicia el pequeña, en el sentido de que el dramatis-
acto II, donde la melodía del violoncelo (el mo inicial de la obra se descarga en el de-
tema Teneri Figli que luego cantará la so- senfreno del movimiento zíngaro final, como
prano) es repetida integramente por el mis- ocurre de algún modo en ciertas creaciones
mo cello doblado por la flauta. En cuanlo BRAHMS: Las dos Sonatas para clarinete de Beethoven, en especial en la Novena
a los cantantes, Bonynge los apoya sin con- ypiano. Cervasede Peyer, clarinete; Gwen- Sinfonía.
vicción, atento, cuando puede, en particu- neth Pryor, piano. Cbandos. Compacto.
lar los momentos femeninos que son los CHAN 8563 DDD. 43'. El Amadeus grabó ya esta obra con Emil
necesitados, en suplir las debilidades. Gilels para DG. El presente registro ni si-
El otoñal, desengañado, burlón quiera se pone a la altura de tan memora-
Conclusión: Cantantes en decadencia al e infinilamente melancólico ble versión. El Amadeus de esta «su última
lado de otros poco adecuados, en una gra- nas Brahms de los últimos anos de su grabación» —según se encarga de recordar-
bación de atractivas estrellas que venderá por vida encontró en el clarinete un instrumen- nos la carpeta—, por la muerte de Peter
nombres. A estas alturas ¿importa la to capaz de expresar con una extensa gama Schidlof, no era ya el histórico grupo que
calidad? de matices una parte importante de la situa- tan fenomenal labor hizo en pro de la mú-
ción de su espíritu. Las posibilidades del ins- sica de cámara. Murray Perahia sí que está
F.F. trumento, como ocurrió también en el caso realmente admirable, beneficiándose además
de Mozart, le fueron reveladas al composi- de una toma sonora que ha potenciado su
tor cuando tomó contacto con las excelen- instrumento, incluso quizá en demasía. Pe-
cias del arte de un intérprete, Richard ro no es el momento de detenerse en el so-
Mühlfeld, primer clarinete de la Orquesta nido menos bello que antaño de las cuerdas
BERG: Wozzeek. Opera en tres actos. Mack o la opacidad ocasional de las texturas. Es-
HUTH, FJken Fanell, Joseph Moni i no, Frc- de la Corte en Meiningen. La impresión de
su musicalidad y virtuosismo fue tan hon- ta grabación, pese a datar de 1987, es un do-
derick Jagel, David Lloyd, Ralph Htrbert, cumento del cierre de la gloriosa carrera de
Orq. Filarmónica de Nueva York: Dimilri da en Brahms, que de inmediato concibió
varias obras de cámara con el clarinete co- uno de los más grandes cuarietos de cuerda
Mitropoulos, Director. CBS. Mastentorks. de nuestro siglo.
Mono. M2P 42470. 88*31". —Grabación en mo protagonista: Trio Op, 114, Quinteto
*ivo (1951)—. Op. 115 y las dos Sonatas Op. ¡20 recogi-
das en este disco y que fueron la última mú-
sica estrictamente instrumental que el E.M.M.
Lo primero que me ha llamado la aten- hamburgués diera a la imprenta. La melan-
ción de este acercamiento de Mitropoulos a colía, que es sincera y profunda en las So-
la obra capital de Alban Berg es su marca- natas, se ve, sin embargo, enmarcada en un
da anticonvencionalidad. La concepción de cierto marco de austeridad. Brahms, inclu-
Mitropoulos es i mi mista, interiorizada, do- so cerca del final, no quiso caer en el exce- BRLJCH: Concierto para Violin N. " I, Op.
tada de vigor en todo momento gracias a un so y recurrió al paradigma que siempre había 26, MENDEI-SSOHN: Condeno para Vio-
innegable sentido del ritmo. Visión camerís- encauzado su romanticismo, la contención lin, Op. 64. Joshua Bell, violin. Academy
tica, timencámente muy transparente, rehu- clásica, of St. Mariin-in-lbe-Ftetds. Neville Marri-
ye la violencia de los contrastes demasiado ner, director. DECCA-DtgiUI 421 145-2 UF
acusados y ni siquiera en aquellos momen- S4'54".
tos donde esta violencia es deseable —final Gervase de Peyer y Gwenneth Pryor rea-
del primer acto, muerte de Marie—, parece lizan soberbias lecturas de las obras, colo-
dispuesto el director griego a olvidar sus pre- cando seguramente sus versiones como
supuestos básicos. principal opción dentro de la no muy gene- DECCA nos presenta sendas lecturas de
rosa discografía de las páginas. De Peyer, dos de los conciertos para violin que se cuen-
Únicamente en la transición a la escena uno de los primeros clarinetistas de nuestros tan entre los más célebres escritos para este
final la intensidad se desborda a fin de po- días, explota al máximo los recursos del ins- instrumento. Las protagoniza el jovencísi-
ner de relieve toda la desolación contenida trumento. Su sonido es cálido y el fraseo ele- mo violinista Joshua Bel!, inmerso en la plé-
en el último pasaje orquestal. El tema de Wir gante y fluido. El entendimiento con la yade de nuevos valores británicos en este
arme Leut se deja escuchar también por úl- pianista es muy hondo, la bondad de la la- campo —Nigel Kennedy, Lorraine McAslan,
tima vez cargado de resonancias Trágicas. bor de ésta viene a completar el acierto fi- etc.—, con que nos bombardean las casas
Entre los cantantes destaca Eileen Fairelt nal de un disco verdaderamente hermoso. discográfícas.
por su magnifica voz. Compone una Marie Aunque el citado Joshua Bell es en todo
intuitiva, a ratos salvaje, capaz también de momento correcto y musical, el sonido que
ser extremadamente tierna. Una inteligente E.M.M. exhibe este instrumentista no es especialmen-
actuación en la que la soprano sabe sortear te rico en armónicos ni elocuente, abundan
adecuadamente los peligros que le plantea las notas carentes de vibración y la concep-
el comienzo del Acto III, que alterna la re- ción general es algo blanda. Marriner y la
citación y el canto. Academia de St.-Marti n-in-the-Fields se ha-
Mack Harrell posee una voz no demasia- BRAHMS: Cuarteto con piano n." I en sol cen presentes en todo momento procuran-
do importante —aunque si bien colocada—, menor Op. 25 Murray Perahia, piano. do un respaldo al solista, aunque cabía
de barítono lírico. Da vida a un protagonista Miembros dd Caartelo Anudtus. CBS M esperar bastante más del director que nos ha
a veces un tanto pálido y curiosamente refi- 42361. dado tantas buenas versiones de obras de
nado, y queda por debajo (vocal y dramáti- Handel, Haydn o Mozan.
camente) de los modelos establecidos por El Cuarteto Op. 25 es una obra de juven- Un producto, en resumen, digno y bien
Berry y Dieskau. tud de Brahms que nace simultáneamente al registrado, pero que no supone el descubri-
El Capitán de Joseph Mordí no tiene un Segundo Cuarteto con piano durante un pe- miento de un Zukerman o Mintz. Debe te-
timbre afeminado que se adecúa por com- ríodo —todavía en la ciudad de nerse presente que todos los violinistas de
pleto al papel, que parece cantar en un es- Hamburgo— en que el maestro se interesó gran fama —Menuhin, Milstein...—, han
tado permanente de hisieria. Por su parte por esta nada fácil combinación instrumen- grabado repetidamente estas composiciones.
Jagel, avejentado, está fuera de puesto co- tal. Brahms resolvió perfectamente los pro- En la versión de Heifetz para RCA el míti-
mo Tambor Mayor. Sin especial relevancia blemas que plantea la utilización del teclado co violinista emplea el Guarnerius con que
en sus cometidos los demás. y las cuerdas, dándonos con estas dos obras estrenara David el concierto de Mendelssohn.
En resumen, un Wozzeck satisfactorio y citadas, y desde luego también con el Cuar-
por ello recomendable. Algunos podrán pre- teto n.° 3, acabado casi quince arlos después,
ferir la claridad analítica, un tanto gélida. las obras maestras que el género precisaba.
J.M.S.

36 Scherzo
DISCOS

CATALAN1: La Wally. Selección. Renala Hesperion XX y Jordi Savall, además del notemos que se incluyen dos obras de Ra-
Tebildí, G jacinto Prandelli, Diño Don di. ya loable esfuerzo al rescatar esta joya olvi- vel ¡para dos pianistas!, Ma mere l'Oye y
Coros y Urques I» de la RAÍ de Roma. Di- dada, han realizado en esla ocasión uno de Habanera. Y si queremos entender d dudoso
rector: Arturo Ba&ile. Rodolphe Produclion sus trabajos fonográficos más impresionan- cuidado de la edición, indiquemos simple-
RPC 32705-HM 90. 67' 19". tes. Se han escogido 23 de las 42 Fantasies mente que en ninguna parte aparece el nom-
y han sido ordenadas siguiendo un criterio bre del otro pianista que toca con
La selección proviene del archi- de efecto de contraste instrumental. Natu- Paraskivesco los Epígrafes o las piezas de
vo de la Raí de Roma del 29 de ralmente, la instrumentación que se ofrece Ravel. Sabemos que en los Epígrafes se tra-
octubre de 1960 y no de julio- es también una opción de los intérpretes. Pe- ta de Jacques Rouvier, pero ignoramos si es-
agosto, como erróneamente figura en la ca- ro esla propuesta se nos presenta en si mis- te mismo interprete toca las otras obras. Por
rátula del disco. Esta sesión de la Rai apa- ma como una labor músico lógicamente último, aunque se nos informa que el regis-
rece también completa en disco compacto, irreprochable y de un consumado refina- tro está realizando en 1976, sabemos que se
pero cualquier interesado puede sentirse sa- miento. Las sensacionales prestaciones de los trata de una serie de grabaciones efectuadas
tisfecho con esta selección de la ópera, ya instrumentistas y la honda visión global del entre ese año y 1979. Todo esto nos impide
que recoge prácticamente loda la prestación estilo más adecuado para recrear a Du Cau- que nos encontremos ante un álbum de enor-
de la soprano, que es el único elemento vá- rroy sin caer en la sequedad expresiva aca- me interés. No se trata de un debussista le-
lido de la versión. Tebaldi cantó La Wally ban por redondear un registro que es un gendario como lo fueron Gíesenking, Arrau,
en la apertura de la Scala de la temporada logro absoluto. Samson Francois o Michelangeli. Sin embar-
53-54 (disponible también en disco negro, go, no me sorprendería que alguien prefi-
de momento) y en 1968 la grabaría con Del riera a Paraskivesco. Por favor, no se
Monaco para Decca. en un estado vocal pró- E.M.M. rasguen ustedes las vestiduras. Lo que ocu-
ximo al desastre. En 1960 conserva aún la rre en este álbum es que descubrimos una
soprano la belleza de un instrumento úni- manera de tocar Debussy despoetizada y de-
co, de un lirismo mórbido y comunicativo, CHOPIN: 4 Baladas, Barcarola Op. 60, si mpresionizada (si me permiten estos du-
con un fraseo transparente y noble, que con- Fantasía Op. 49. JorgeBokt, piano. DEC- dosos neologismos). Me explico. El pedal era
un elemento esencial en el juego de los de-
vergen en un canto ligada y fluido de resul- CA. Compacto digital 417 651-1 61'07".
tados apasionantes. La partitura de Catalani bussistas históricos y el sostenimiento del so-
ofrece numerosas oportunidades a la can- nido ha quedado como un recurso impres-
tante en tal menester, pero cuando le exige jicnmei El cubano Jorge Bolet dista mu- cindible en la definición sonora de la poéti-
mayores empleos, la intérprete, ante la frase cho de ser un virtuoso comple- ca de Debussy. A eso es a lo que renuncia
corla, intensa, decisiva, se muestra ampu- to. Más bien es un pianista Paraskivesco. A cambio, pretende un De-
losa y afectada. De todos modos, la música sensible —para más de uno incluso bussy más analítico, no frío, sino menos bru-
de Catalani merece más justa atención y Te- blando—, que ofrece algunos momentos de moso, más divisible discontinuo en relación
baldi da el juego sobrado para una cabal va- fraseo musicalísimo, sobre todo en las Ba- con el continuum sonoro que propicia el jue-
loración. El Hagenbach de Giacinto ladas N.' 3 y N. ° 4 y en la Fantasía Op. 49. go del pedal. Por eso su aportación es lím-
Prandelli es blando y gimoteante. El Gell- En las otras dos baladas la savia con que Bo- pida, cristalina, ajena al mágico
ner de Diño Dondí, de teatro provinciano let alimenta su interpretación resulta un tan- emborronan! i en I o que a veces nos depara la
sin subvención. Tampoco Arturo Basile da to intermitente. El abuso del pedal hace que escucha de estas obras. En muchos sentidos,
relieve a una orquesta rica y expresiva, efu- los pasajes que demandan agilidad resulten el Debussy pianístico de Paraskivesco es pa-
siva comentadora de un cosmos dilatado. borrosos y atropellados, y esto pese a todo ralelo (no equivalente) al Debussy orques-
el Liszt que el cubano tiene a sus espaldas. tal de Boulez. Por ahi van los tiros. Pero no
Muchas indicaciones chopinianas —tales co- podemos decir que alcance la misma difícil
F.F. mo rallentado, scherzando—, son pasadas altura. Se trata de un importante experimen-
por alto por Bolet cuando no son exprimi- to que en su día debió de quedar reducido
das en menos de lo que valen. al área francesa (y no muy bien comprendi-
CAURROV: XXIII Fantasies. Hesperion do en ella) por no gozar de los favores de
XX. Director: Jordi Savall. Aslree. Com- Dejo plena libertad al lector para adqui- una distribución multinacional. Pero ese ex-
pacto E 7749. 47'. rir o no este disco. Como integral de las Ba- perimento que responde a toda una concep-
ladas son preferibles la de Rubinstein o
El músico francés Eustache Du Airau, Lipatti y Cortot para la Barcarola y ción, podía crear escuela con un lanzamiento
más ambicioso. Estos cuatro discos de ge-
Caurroy (1549-1609) es en la ac- de nuevo Rubinstein para la Fantasía. nerosísimo minuta je (4 horas y 42 minutos)
tualidad un perfecto desconoci- La grabación es muy transparente. han de ser conocidos por quienes gusten de
do. En su época tecibió toda clase de reco- esa decisiva aportación creativa que fue el
nocimientos por la excelencia de su arle. J.M.S. piano de Debussy. Encontrarán algo distin-
Todavía a mediados del siglo XVII se en- to, original y riguroso. Lamentamos no po-
cuentran textos que lo consideran como der detallar estas interpretaciones una a una,
«uno de los más grandes músicos europeos». DEBUSSV: Preludios (libros 1 y 2). Imáge- tan lejanas a la nebulosidad de Gíeseking o
Este disco de Hesperion XX, grabado en oc- nes (libros 1 y 2). Children'scórner. Berceuse a la magia de Michelangeli, pero afirmado-
tubre de 1982 y reeditado ahora en compac- heroique. Pour le piano. Estampes. Suite ras de una serenidad y una lucidez, un con-
to, supone el extraordinario acontecimiento Bergamasque. Le petit négre. Deuxarabes- trol y una autoexigencia que, en su renuncia
de la recuperación de Du Caurroy para nues- ques. La plus que lente. L'Islejoyeuse. Do- a concesiones, abren un camino diferente.
tro propio tiempo. Aulor de música religiosa ce esludios. Seis epígrafes antiguos.
y canciones, el compositor francés alcanza HAVEL: Ma mere l'Oye. Habanera. Théo-
probablemente su cumbre estética en esta co- dore Paraskivesco, piano. Calliopc CAL
lección instrumental. 9831/4 4 Campados ADD.
Les Faniasies nos proporcionan una ima- S.M.B.
gen intelectual, abstracta de la música de Du Este cuádruple álbum se publi-
Caurroy, en ellas se eleva una construcción ca con el titulo de La obra para
contrapunlist ica de una complejidad y un ri- piano de Claude Debussy. Si DONIZETTI: L'Elisir d'amore. Barbara
gor tales que no en vano se ha mencionado quiere decir que es una integral, no es exac- Bonney, (ioata Winbergh, Berad Wrikl, Ro-
esta obra como un precedente, en este sen- to. Ateniéndonos a la música para piano solo laado Panera), Anluiwlla Bandrlli. Orquesta
tido, de El Arle de la fuga. Pero la dimen- faltan piezas breves de juventud y La boite y coro del Maggio Mlisíenle Fiorentino. Di-
sión matemática, por así llamarla, de las á joujoux (que, incomprensiblemente, sólo rector: Ctbriele Ferro. D. Gramroopbon
Fantasies de Du Caurroy no agotan todo el ha sido incluida en una integral hasta la fe- 423076-2 DDD. 2 CD.
contenido de esta música hermosísima. Co- cha, la de Noel Lee para Valois). Si tenemos
mo la mayoría de los músicos renacentistas, los Six épigraphes anliques, para piano a Es comprensible que la firma ale-
Du Caurroy tenia una concepción neopla- cuatro manos, aunque faltan las demás pie- íflí
tóníca de su arte. Las Fantasies, vistas des- mana responsable de este tegis-
zas para dos pianistas (En blanc et noir. Pe tro quisiera incluir en su catálogo
de este prisma, son una ordenación sonora titesuite. Marcheécassaist-y Lundaraja, esta
del mundo y, al mismo tiempo, una repre- última para dos pianos). Para acabar de una ópera tan jugosa como esta joya doní-
sentación del espíritu humano. comprender lo azaroso de esta semi-integral. zetliana, Pero a la hora de elegir equipo,
cualquier imperativo, menos et musical, pa-

Scherzo 37
DISCOS

rece prevalecer en la selección de los intér- en el agua con esta música. Aunque esta sin- mos recordar Yea, casi mefrom the heights
pretes. Es difícil, en una obra hasta el fonía no pueda contarse entre las páginas y After many a dusty mile. Hasta aquí, obras
momento tan bien servida en el medio dis- más inspiradas del sintonismo, es obra que para coros mixtos de voces adultas. Para vo-
cográfico oficial o Uve, que una nueva gra- merece la pena escuchar y que contiene, co- ces blandas y voces masculinas, no deja de
bación, con los elementos que la lírica actual mo la mayor parte de la música de Elgar, ser curiosa la Spanish Serenade (1892) con
puede ofrecer, aporte otro interés que el me- todos los elementos (pompa, brillantez, cli- violines y piano, y para voces blancas y pia-
ramente técnico. Sin embargo, no se han en- ma romántico) que la hacen agradable, pe- no, breves canciones como la encantadora
contrado cantantes más ínapropiadoi para se a la desproporción del primer tiempo The rapid Stream (1922).
Adina, Nemorino y Belcore que los que fi- respecto a los demás. Encuentro, en defini-
guran en esta versión, sin necesidad de acu- tiva, estos últimos más proporcionados. El Del segundo disco destaca, para voces
dir a las grandes estrellas actuales (que, por primero es quizá excesivamente prolijo en blancas, violines y piano, la muy linda The
otro lado, en la parte tenoril en particular, su desarrollo, corriéndose el peligro de re- Snow (1895), con texto de Alice Elgar, que
ya han grabado el rol, excepto Kraus). Por- sultar un punto cansino. Sin embargo, d am- evidencia la vena tardo (romántica del com-
que la presencia de Gdsta Winbergh en un puloso romanticismo de Elgar, no quizá para positor, especialmente en la escritura violi-
papel de las características de Nemorino no todos los gustos, personalmente me resulta nitica, que otorga, por otra parle, un sabor
merece otro calificativo que el de desastro- grato. cameristicoa/1 Christmas Greeting (1907),
so. Y se queda uno corto. Ni la voz, ni el también con texto de la Señora Elgar, y en
estilo, n¡ el talante interpretativo del cantante Boult, como decía antes, entiende muy la que hallamos, además, una cita de la Sin-
tienen algo que ver, aunque sea por azar, con bien esta música, y la sirve con fidelidad fonía Pastoral de El Mesías de Haendel.
el encantador protagonista. Si ya desde el ejemplar. Sus tempi, muy ajustados, son Los intérpretes son de elevada calidad.
Quanlo é bella, quanto é cara despierta en más rápidos que los de Haití nk (EMI.no re- Ejemplares resultan las voces empastadas,
el oyente una espacie de incómoda desazón, mitido para critica), sin que por ello la ver- la naturalidad, la facilidad en las incursio-
cuando machaca Una furtiva lacrima, aque- sión pierda en solemnidad y brillantez. Me nes agudas de los registos de los Donald
lla impaciencia se convierte en auténtico su- gustó especialmente el scherzo, donde la ten- Hunl Singers; pero no le van a la zaga el re-
frimiento. Lamentable. sión hasta el climax está muy bien gradua- finamiento y la contención de que hacen gala
da. Me pareció observar un semifallo de los cantores de la Catedral de Worcester. En
Barbara Bonney, es honesta musicalmen- edición en el comienzo del último tiempo, resumen, pues: un álbum de audición obli-
te, pero sin el calor, la gracia, o la picardía donde da la impresión de que se han comi- gada tanto para incondicionales de Elgar co-
de Adina, además de presentar, en el plano do parte de la primera nota. mo para amantes de la música coral.
vocal, una zona aguda bastante limitada. No es necesario reseñar, por esperable, la
Bernd Weikl hace con su Belcore, no la ca- muy competente contribución de la Filarmó- Jo.R.B.
ricatura amable de un sargento galanteador, nica de Londres, y, en cuanto a grabación,
sino una caricatura de un cantante italiano el sonido, no deslumbrante, resulta muy FRANCK: La obra para órgano (Vol. 1).
que personifica a Belcore. aceptable. En resumen, gran versión de la André Isolr, órgano. Cailfope, CAL 9920.
Escuchar a Paneras en Dulcamara supo- Segunda de Elgar, que suena muy bien y Compacto ADD (72 1 »' 1 ).
ne un alivio, pero el intérprete, con medios que, por el precio al que estará disponible,
aún sólidos, acusa al marasmo general, al no dudo en recomendar abiertamente, pese En el número 22 de esta revista,
que da cierto colorido la batuta de Gabriele a las deficiencias de presentación citadas at correspondiente al mes de mar-
Ferro, en un intento loable de paliar la ca- principio. zo, comenté el volumen segun-
tástrofe. do de la obra para órgano de César Franck.
R.O.8. En este primer volumen se contienen las dos
F.F. Fantasías, la Oración, el Canlabile y la Gran
pieza sinfónica. Ames de seguir, deseo pre-
ELGAR: Sinfonía n." 2 en Mi bemol Ma- ELGAR: Ciclo completo de canciones para cisar que, curiosamente, y a pesar del título
yor, Op, 63. Orquesta Filarmónica de Lon- coro. Jercmy B»llard, Robín Thurlby, vio- de La obra para órgano, que oslenian los
dres. Dir.: Str Adrián Boutt. Precisión lines. Keilh Swailow, piano. COTO de Ii Ca- dos discos, se trata de una verdad a medias,
Records Compitió PVCD 8382 <53"). Dis- tedral de Worcester. The Hunl Singer*. puesto que. del total de las doce piezas es-
tribuido por Masteflnu. (Grabado en 1963). Director: Uonild Hunl. HYPER1ON CDA critas para órgano por Franck, falta en la
66171/I (S). Álbum de dos compactos (61* versión de André Isoir la Paslorale, op. 19,
05" y 60' 20">. que no aparece en ninguno de los dos volú-
Este es el primero de una serie de menes. Ignoro si se trata de un olvido o de
tres discos remitidos para su co- un acto consciente. En cualquier caso, los
mentario en SCHERZO y proce- El sello inglés Hyperion se apun- comentarios que acompañan a los discos no
dentes de una casa totalmente nueva para ta varios puntos a su favor con hacen mención, ni siquiera de pasada, a es-
quien esto firma. Se trata de reediciones de la publicación de este ciclo de te asunto.
grabaciones que datan de 1954 (las mas an- canciones de Elgar, compuestas en un am-
tiguas) y de 1963 (la que se comenta aquí"). plio espectro de tiempo que comprende ca- Las ideas apuntadas en el comentario con-
Al parecer, estos discos van a salir al mer- si todo el ciclo artístico del gran músico tenido en la revista citada son, en lineas ge-
cado a un precio extraordinariamente com- inglés (de 1876 a 1925). es decir, entre los nerales, válidas para este primer volumen,
petitivo, lo que. en principio, ya es un punto diecinueve y los sesenta y ocho años). Por aunque, a mi parecer, el nivel interpretati-
positivo. Como es de esperar en series de este ello, si cabe tener presente que en sus co- vo se encuentra más equilibrado que en el
estilo, la presentación no es precisamente lo mienzos Elgar se vio poco menos que obli- segundo. Mención especial merece la lectu-
mejor, y así, carecen de notas en absoluto gado a colaborar con sus composiciones al ra del Canlabile, página de breves dimen-
(sólo una pequeña advertencia sobre la pre- engrandecimiento del repertorio coral inglés siones, impregnada de un enorme lirismo,
sencia de algún ruido de fondo como con- —ya que ésia era la principal oportunidad a cuyo logro contribuye en gran medida la
secuencia de la antigüedad de la grabación para ver estrenadas sus obras— no es me- acertada visión de André Isoir. Sobresale,
original), no figura la duración de I disco nos cierto también que, siendo ya un músi- asimismo, la interpretación de la Gran pie-
(que sólo puede averiguarse por el corres- co consagrado, siguió cultivando el género, za sinfónica, aunténtica sinfonía para órga-
pondiente dispositivo del aparato reproduc- a veces poniendo música a poemas de su es- no antes de las de Widor y Víerne, vasta y
tor) y tampoco el proceso (léase ADD o posa Alice c incluso en algún caso a poemas grandiosa construcción que sirve al ejecu-
AAD en el caso que nos ocupa) de graba- propios (por ejemplo Zut! Zut! Zul!. de ha- tante para demostrar sus amplias cualida-
ción, aunque deduzco que éste debe ser cia 1923, también presente en el álbum), lo des interpretativas y de conocimiento de los
ADD. que demuestra su inclinación natural hacia recursos del instrumento.
el mismo.
Hechas estas puntuaciones, tengo que de- Como ya dije en su momento, los dos vo-
cir que el balance geneial de estos tres ejem- Del primer disco resultan de mención obli- lúmenes han sido grabados en el órgano
plares es positivo. En concreto, esta versión gada las muy bellas O happy eyes (1876) y Cavaillé-Coll de la catedral de Lucon, lo cual
de la Segunda Sinfonía de Elgar es, como ¿ove(l907). Por su carácter básicamente in- es, por descontado, una garantía segura des-
no podia ser menos tratándose de Sir novador destacan las cinco canciones a va- de el punto de vista sonoro.
Adrián, muy considerable. El honorable di- rias voces sobre poemas anónimos griegos
rector británico siempre se sintió como pez traducidos al inglés (1903) de las que debe- F.G.U.

38 Scherzo
DISCOS

GR1EG: Concierto para piano y orquesta en In-tht-FlHds. Neville Marrincr: director. Estos conciertos, escritos a lo largo de un
La menor, Op. 16. R.SCHUMANNi Con- Philip» (Digital rtinastered). 4M 866-2 amplio periodo de tiempo, entre 17S5 y 1771,
cierto para piano y orquesta en La menor, 70* 37". manifiestan una gran variedad instrumen-
Op. 54. Cliudfo Amu, piano. Orq. Si afó- tal: desde un acompañamiento muy simple,
Neville Marriner dirige en el pre- con dos violines y bajo, hasta una orquesta
nica de Bosion. Dir.: Slr Colin Divfe. Pfat- sente disco dos importantes sin-
llps Coropwt Disc 424 S74-2 PSL. ADD, de cuerda con instrumentos de viento obli-
fonías Salomón y otra obra de gados. Variedad que también alcanza a su
66'»". Haydn como circunstancial complemento. forma y estructura, yendo de la intimidad
la Sinfonía n." 59, titulada «El Fuego». Son de la música de cámara a la grandiosidad del
Los conciertos de Grieg y Schu- versiones más que estimables en las que des- gran concierto solista.
mann parecen ligados entre si co- tacan especialmente la elección de unos tem-
mo buen matrimonio católico: pi muy amplios y reposados, la estilización Para su inclusión en el presente compac-
indisolublemente. Nunca he llegado a com- de las lineas y la claridad sonora, y un cier- to se han seleccionado tres de estos concier-
prender qué puntos de contacto se encuen- to distancian)iento en unas obras que piden tos, selección que entiendo muy acertada por
tra, aparte de que los dos duran casi lo quizá un poco más de humor, aunque que- constituir una interesante muestra represen-
mismo y que están en la tonalidad de La me- darán ya bastante atrás los tiempos de pa- tativa de la susodicha variedad formal y or-
nor. Por lo demás, es difícil hallar dos obras pá Haydn. questal. El Concierto en re mayor, Hob.
más dispares. Una (Grieg), perteneciente a XVIII/2 corresponde al genero del gran con-
un romanticismo bien avanzado, es un to- Según R. Landon, en el primer movimien- cierto instrumental, distinguiéndose la par-
rrente de virtuosismo y pasión con leves in- to de la Sinfonía «Militar» la escritura de te solista por su brillante factura. El
terludios líricos típicamente nostálgicos. La los instrumentos de viento —concretamente Concierto en fa mayor, Hob XVIII/7 ofre-
otra (Sctmmann), escrita 23 años antes, no en la presentación del tema principal—, ade- ce un ejemplo soberbio de concierto de cá-
se encuentra entre las más profundas y co- lanta la finura de Tchaikowsky. Sea exage- mara. El Concierto en do mayor, Hob
herentes composiciones pianísticas de su rado o no, lo que es más evidente es que el XVI/1/8 représenla el estilo solemne. La to-
autor, y elude demostraciones virtuosísticas, segundo tema posee rasgos que presagian a nalidad de do mayor y la distribución ins-
conservando no obstante una indudable be- Rossini. Marriner dirige esta obra con enor- trumental, que comprende trompetas y
lleza. Es más bien una gran fantasía llena me sobriedad de trazo, sin concesiones a la timbales, confieren a esta obra un aire lle-
de lirismo. No veo, pues, tan obvia la afir- banalidad y sin cargar demasiado el acento no de esplendor.
mación de Robín Golding (autor de las no- en los aspectos turcos o las fanfarrias mili-
las del disco) de que el primer movimiento tares que contienen los movimientos 2." y La interpretación de estas obras, tanto por
del concierto de Grieg esté modelado a par- 4." de la sinfonía. el solista como por el grupo orquestal, está
tir del homólogo de Schumann. presidida en todo momento por un elevado
En «El Reloj» la concepción vuelve a ser nivel de precisión y claridad. A ello debe-
extremadamente sobria y los tempi reposa- mos sumar un gran equilibrio entre los di-
En lo que se refiere a la versión, tenemos dos. No hay movimientos peores ni mejo-
nada menos que a Claudio Arrau. El ilus- versos instrumentos y el discurso solista. El
res, pues la obra debe contemplarse como conjunto orquestal Divertimento Salzburg
tre maestro debe ver de forma bien diferen- un todo. Por la música que contiene es es-
te ambos conciertos. Su aproximación es realiza una brillante lectura de estas páginas,
pecialmente reseñable el 2." tiempo —uña especialmente en el Concierto en do mayor,
totalmente lírica, cantable, en el caso del especie de rondó con variaciones—, en el que
Schumann, ofreciéndonos un generoso uso Hob. XVII//8. en el que la presencia de
la elección de los tempi permite al director trompetas y timbales, añadidos a la cuerda
del rubato (a veces casi rozando lo meloso) británico ir desgranando todas y cada una
y huyendo de dinámicas extremas en forte habitual, te permiten un mayor lucimiento
de las filigranas de la escritura orquestal. En sonoro. Por su parle, el organista Martin
o tormentosas demostraciones de un virtuo- el 4." movimiento vuelven a faltar quizá una
sismo que no se pide. Se podría alegar que Haselbóck ofrece una diáfana visión de es-
pizca de ineisjvidad y otra de humor y aca- tos pentagramas, caracterizada por un per-
eso puede quitarle la fuerza que indudable- so también algo de ternura.
mente transmiten Richler o Zimerman (am- fecto fraseo y, en general, por una cuidada
bos DG), pero personalmente dudo de que Conclusión: Un Haydn de altísimo nivel y exquisita interpretación. A todo ello hay
se pueda hacer un Schumann más bello que con la rivalidad de Klemperer —y acaso no que añadir el excelente sonido de los órga-
éste. muchas oirás— en la «Militar» y «El Reloj». nos utilizados. La elección ha recaído, con
sumo acierto a mi juicio, en los órganos his-
Cuando uno escucha a continuación el tóricos de la catedral de San Martín de
J.M.S. Eisenstadt (1778) y de la iglesia de Schützen
concierto de Grieg, parece estar oyendo a
otro pianista, de técnica espléndida, arro- am Gebirge (1792), instrumentos ambos li-
llador en su planteamiento, pleno de fuerza HAVDN: Conciertos para árgano. Martin gados directamente con Haydn y muy ade-
en los ataques. Aun conservando su capa- Hasdbock, órgano. DiverUmento Saliburg. cuados, tanto por su sonido como por su
cidad cantable (¡qué segundo tiempo!), su Orfeo C1S8 S71A. Compacto DDD factura, para la ejecución de estas obras.
fina capacidad de análisis, esa extraía sen- (49-29").
sación que transmite de que lodo es así por-
que lo lógico es que sea asi, nos hace llegar Aunque no tan importante ni co- F.G.U.
mucha más pasión. Zimerman (con liara- nocida como la faceta de sinfo-
jan, DG) muestra una técnica deslumbran- nista, la del concieno ocupa en KABALEVSK1: Concierto para violoncillo
te, pero su lectura es más cuadriculada. Por Haydn un lugar de primacía. Del total de n.«2,Op. 77GLAZUNO\:Chantdumé-
añadidura, Kara jan parece competir conti- sus concienos para diversos instrumentos so- nestrel. KACHATURIAN: Concierto para
nuamente con el pianista, mientras Davis listas, hay I7concebidosparadieclado,reu- viotoncello. KaphaH Wallfísch, violoncillo.
asume perfectamente su papel y proporcio- nidos en el grupo XVIII del catálogo Orquesta Filarmónica de Londres. Director:
na un acompañamiento sensible y equilibra- temático Hoboken. Estos conciertos presen- Brvdtn Thompson. Chindos CD CHAN
do para ambos conciertos. tan algunos problemas, en especial en lo que 8579. Comentarios en inglés, francés y •le-
hace a la elección de los instrumentos solis- mán. TT: 69'12".
Conclusión: Aunque no tengan mucho
que ver uno con otro, este disco es una bue- tas. Los especialistas no están totalmente de Kabalevsky es un compositor po-
na ocasión de hacerse —a precio modera- acuerdo: ¿fueron escritos para órgano, cla- co conocido en Occidente, don-
do— con dos conciertos preciosos, esplén- vicémbalo o, incluso, pianoforte? Lo más de no se han representado sus
didamente interpretados, muy bien graba- seguro es que Haydn los compusiera sin pre- muchas óperas y operetas, al parecer muy
dos y con muy buen aprovechamiento de la guntarse si prefería un órgano o un clave pa- interpretadas en la 3, al que no dudo en ca-
duración del compacto. ra la parte solista, lo cual no debe extra- lificar de obra maestra de la chabacanería
ñarnos en absoluto, pues esta práctica era y la banalidad, y del Concierto para violon-
corriente en la época. Lo que si es indiscu- cillo n.° I en Sol menor, obra absolutamente
R.O.B. tible es que algunos de estos concienos sue- inodora, incolora e insípida. Según algunas
nan especialmente bien al órgano y, según fuentes, cuando el stalinismo se lanzó en
recientes ¡nvestigaciones, siete de ellos fue- 1949 al segundo asalto contra los composi-
ron destinados expresamente para este ins- tores soviéticos (el primero fue a mediados
HAYDN: Sinfonías n. ' 100 en Sol, «Mili- trumento, aunque no dispongamos más que de los años 30), Kabalevsky hizo denodados
tan, n. - 101 en Re, «El Reloj» * /V. ° 59 de pruebas indirectas. esfuerzos para que su nombre fuera susli-
en La, "El Fuego». Academy of St. Martin-

Scherzo 39
DISCOS

tuido por el de Popov en la lisia de compo- lodismo largo, mahleriano y profundamente Realmente no son sólo los hermanos
sitores acusados de «perversiones formalistas trágico sintomáticos del malestar de una cul- Grimm los que alimentan con su influencia
y tendencias musicales antidemocráticas». tura que presentía el advenimiento del de- esta juvenil partitura. La orquesta wagne-
Con tales antecedentes musicales y persona- sastre. Pero todo ello nos es presentado de riana, el poema sinfónico lisztiano, las fan-
les es difícil no estar predispuesto en contra forma sintética, sin los modelos distancia- tasmagorías teatrales de un Weber, un
de este compositor. Por ello sorprende que dos de análisis propios de un compositor Marschner o un Lortzing, los cientos de mar-
este Concierto para violoncetlo N." 2 en Do adulto. Por eso recomendamos encarecida- chas militares que Mahler escuchó en su
mayor eche abajo los prejuicios y despierte mente el conocimiento de esta sensacional Bohemia natal, el mundo de los Wunder-
d interés. Dos lemas que reaparecen a lo lar- obra que nos ayudará a entender la zona horn y toda la literatura emergente del Wel-
go de la obra con múltiples transformacio- techmerz romántico, etc., también se hallan
nes (Imbricas y tonales, el cromatismo de concreta y el estadio inmediato desde los que presentes en una primera obra de enorme ex-
muchos pasajes, el clima sombrío predomi- se empezó a construir lo que hoy día llama- tensión y fuentes dispares en la que, en defi-
nante en todo el concierto —que cuando co- mos la modernidad del siglo XX. Y, por si nitiva, el joven Mahler parece querer
bra animación parece reflejar más excitación esto fuera poco, el compacto se completa contárnoslo todo.
que júbilo-— y la atmósfera de calma e ino- con el Trio con piano de otro gran moder-
cencia infantil del último movimiento son no del siglo. Charles Ivés, un compositor al En su interpretación para el disco Boulez
algunos rasgos destacados de esta partitura que tarde o temprano deberá empezar a tri- restituye a la obra la primera de sus tres par-
de 1964. butársele en nuestras latitudes todo el ho- tes — Waldmarchen—, omitida en su día por
nor que merece- el propio compositor. Esta idea —previa a
El Canto del trovador (1900) de Glazunov Boulez—, fue criticada por Donald Mitchdl,
C.C. ya que dada la similitud entre los preludias
es una miniatura pata cello y orquesta que
en cuatro minutos escasos crea todo un mun- de las partes 1." y 2.", la obra parece co-
do de ensueño exento de cualquier Sonería. menzar dos veces y el resto del material con-
LLOYD: Sinfonía n.' ¡0 «November jour- duce igualmente a innecesarias repeticiones.
Una pequeña maravilla que ya había sido neysa. JOSEPHS: Concierto para metales.
grabada por de Rosiropovich con Seiji Oza- El plano dramático también se resiente al ser
LOMIOD Collegtate Brau. Director; Jane* descubierto el desenlace al principio mismo
wa y la Sinfónica de Bostón. En la présenle Siobarf. Conpacta. Trax TRXCD 114.
versión Raphael Wallfísch no consigue ob- de la partirura.
tener del cello el sonido cálido y aterciope- 43*42". Serie de prado medio. Importador:
Maitertrajt. En estas consideraciones no se hace refe-
lado de Rostropovich. pero su versión, algo rencia a la música en sí, y puesto que su
más seca, resalla perfectamente toda la fan-
tasía y el lirismo de la obra. Estamos ante una grabación de calidad es innegable y de un nivel parejo a
interés relativo. Nos da a cono- la de las otras dos panes, esta lectura resul-
Completa este CD el Concierto para ce- cer, es cierto, músicas de dos ta plenamente satisfactoria. En ella Boulez
Uo en mi mayor (1949) de Kachaturian, en autores británicos vivos que es casi seguro se muestra entusiasta, con algo nuevo que
el que la habitual vena folklórica del músi- que no llegaríamos a oír por un cauce dis- ofrecer, y la habitual claridad y nitidez de
co armenio se acompaña de desarrollos tre- tinto. Se trata de dos composiciones recien- contornos que distinguen los trabajos del
mendamente insulsos entreverados con unos tes (Lloyd: 1981, Josephs: 1974) pensadas músico Trances, no usurpan aquí la atención
cuantos climax. En el primer movimiento para la inhabitual instrumentación de con- debida a la atmósfera y al colorido or-
hay un pasaje rapidísimo que Raphael Wall- junto de metaleí. Lamentablemente, el pe- questal.
fish aprovecha para hacer gala de gran vir- so específico de las obras es en el plano es- Los coros y los solistas vocales, con So-
tuosismo, digno de mejor causa. Los treinta tético más bien escaso. La Sinfonía de Lloyd derstrom a la cabeza, están igualmente a un
y tantos minutos del concierto se sufren di- es convencional y anacrónica, en tanto que excelente nivel. El sonido, sin embargo, no
fícilmente. el Concierto de Josephs une momentos de está libre de los típicos soplidos Más-
La interpretación orquestal parece adecua- una feliz invención con otros de la más ram- ter works.
da y el sonido es excelente. El disco es una plona trivialidad- A favor del disco se puede
buena muestra de la calidad interpretativa aportar la convincente interpretación, el J.M.S.
de Wallfisch con tres obras muy hete- buen sonido y lo moderado del precio.
rogénas. MANZONI: Mas». Omaggio a E'igard Vá-
E.M.M. rese, SCHOENBERG: Kammersymphonie,
J.A.T.C. op 9. MIUJÍEÍO PoJlini y Filarmónica de Ber-
MAHLER: Das Klagende Lied, Adagio de lín (Glnseppe Sinopoli). DGG, Siereo
KORNGOLD: Trío con piano, Op. I. IVÉS: la Sinfonía N. ° 10, ILa Canción del Lamen- 423-307-2, GH; duración: 41'43".
Trio con piano, Padfíc Arl Trio. Délos com- to/. Ellsabelli Sódersiróm, Evelyn Lear,
pacto 1009 AAD. 49' 59". Gracc Hoffman, Erast Hantger, Sfiuri Bu- El azar o difusas razones empreñarías han
rrows, G*rd Nltnsledl. Tbt Lo n don reunido estas dos obras en un solo compac-
Tanto el austríaco Erich Wolf- Symphony Orchestr* & Choras. Director: to. De algún modo, puede decirse que, en-
gang Korngold como el nortea' Pkrre Boulez. CBS-Mssterworks. Sttreo. tre ambas, media la experiencia del dode-
menean o Charles Ivés son MZP 42469. 91'24". cafonismo. En efecto, la Sinfonía de cáma-
compositores poco escuchados y menos to- ra schoenbergiana data de 1906, es decir, que
davía en su vertiente cameríslica en los que Mahler escribió el texto de su es posterior a Pelléas et Mélisande y al Cuar-
ambos han dado importantes logros. Por es- cántala Das Klagende Lied cuan- teto de cuerdas opus 7. La obra de Manzo-
ta pensamos que es oportuna esta edición do era un adolescente y en últi- ni fue estrenada el 6 de octubre de 1977 en
en compacto a cargo del Pacific Art Trio que mo extremo su inspiración se deriva de un la Opera Cómica de Berlín, institución co-
nos da a conocer dos verdaderas obras maes- relato de los hermanos Grimm titulado El mitente, y está dedicada a su ejecutante Po-
iras del género. El Trío con piano Op. I de hueso cantor. La composición le ocupó en- llini, presente en nuestra pieza.
Korngold es un ejemplo fehaciente de la si- tre 1878 y 1880 y cuando puso punto final
tuación en que se hallaba la música en la Vie- Si digo que entre ambas media el dode-
al nada inmaduro fruto de su inspiración cafonismo es porque, en cierto sentido, es-
na de los años anteriores al estallido de la apenas contaba veinte arlos.
Primera Guerra Mundial, cuando la capi- tá puesto entre paréntesis, abstraído, entre
tal del antiguo Imperio centroeuropeo era En este cuento de hadas un hermano ase- una creación de su inventor, pero anterior
un hervidero de inquietudes culturales de to- sina a otro para robarle una flor y despo- al sistema, y una partitura de estos años en
do tipo. Escrita casi por un niño de trece sarse con una bella reina. Un ministrel que que se apela, sobre todo, a elementos que
anos, esta obra en ningún momento acusa ha construido fortuitamente una flauta va- el dodecafonismo no valoró especialmente:
inmadurez, sino que se forma intuitiva, co- liéndose de un hueso de la victima, la hará la atmósfera tí lubrica y ciertos arrestos de
mo sólo puede hacerlo un adolescente, se si- sonar durante la ceremonia nupcial delatan- expresividad, cuando no de expresionismo,
túa en el centro substancial desde el que un do al criminal merced al mágico poder que que, en todo caso, puede hacer a Berg, pe-
poco más tarde saldría la brillante especu- se encierra en el instrumento. Esta realiza- ro no a Schoenberg.
lación de Schoenberg. Existe en ia compo- ción acusa sin duda algún eco de los múlti- Manzoni traza una obra crispada y enér-
sición una mezcla de carácter festivo y ples proyectos operísticos que llenaban por
extrovertido de salón vienes junto a un me- aquella época la mente de Mahler en perpe- gica, en que predominan los climas orques-
tales. Las intervenciones del piano tienen un
tuo estado de esbozo. registro de manifestación mas estrecho, son

40 Scherzo
DISCOS

como largos recitativos dramáticos, en que la época. Y de aquí el rápido éxito de Pau- En el caso del Concierto 20 me resulta pre-
el esplendoroso Pollini puede hacer poco con lus y las continuas reposiciones de que fue ferible la extraordinaria versión de Gulda
los generosos medios técnicos e imaginati- objeto este oratorio durante más de cincuen- (con Abbado, DG), pero siempre conside-
vos que s« le reconocen al abordar la músi- ta altos en los más recónditos pueblecitos ale- rando que Brendel eslá a un excelente nivel.
ca contemporánea (Siravinski, Prokofiev). manes por no hablar de la también espec- Los acompañamientos de Marriner, como
La Sinfonía schocnbergiana usa la forma tacular acogida que recibió esta obra en es esperable. son también muy buenos, y,
sonata y el dispositivo sinfónico de un mo- Gran Bretaña. Por eso es interesante esta lo que es más, muy coherentes con la línea
do que vale por una cita lejana, muy medita- edición reciente protagonizada por el con- escogida por el solista. Disco, pues, sí no de
da. Sus catorce movimientos evocan el junto, sin duda, con mayor autoridad en la elección, sí recomendable con total confian-
mundo de la sinfonía, sin cumplir nunca con música de Mendelsshon y que no es otro que za, especialmente por lo que se refiere ai
desarrollos estrictos. La atmósfera sonora la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Concierto 24.
es leve y es hábil en espacios interiores. Cier- El director. Kurt Masur, realiza un trabajo
ta elegancia reticente hace pensar en el mun- verdaderamente prodigioso en una obra que
do de Max Reger y del viejo Strauss. dolece de muchos defectos, tanto en lo mu- R.O.B.
sical como en lo dramático, y que denota la
Sinopoli sirve las dos obras con conoci- todavía inexperta mano, en este terreno, de
miento y dedicación, obteniendo óptimos un compositor que en la vertiente sinfónica
efectos tünbricos. se mostraba ya, en cambio, como uno de los MOZART: Concierto para vioUn n. ° 4, en
más grandes i nst rumen [adores orquestales Re mayor, KV218, y 5, en La mayor, KV
B.M. de iodos los tiempos. El excesivo uso de un 219. Gidon Kremer, violí«. Orquesta Filar-
contrapunto abigarrado del coro, reforza- mónica de Vlem. Dir.: Ntholaus Hamon-
do por el remplissage decorativo y volumi- court. DG Compacto 423107-2 GH. (DDD,
MENDELSSOHN: Paulus. Oral orto, Op. noso de la orquesta, podían crear en muchos 50'04).
36. Cundula Jsnowiti (soprano I); Rosema- momentos confusión e ininteligibilidad, y
ríe Lang (soprano 2); Hans Pettr Blochwitz Kurt Masur sabe evitarlo en lo posible. Por El dúo Kremer-Harnoncourt
(tenor); Titeo Adam (bajo Paulus); Golhart o ira parte, el director insiste en la transpa- completa con este disco la inte-
Stier (bajo 1); Htrnwnn Chríslian Polsier rencia de aquellos pasajes que. por contraste, gral de los conciertos para vio-
(bajo 2). Coro de IB Radio, Coro d> niños dejan su protagonismo en manos de tan só- l(n. No he tenido ocasión de escuchar los dos
y Orquesta Gewandhaus de Leipzig, dirigi- lo algunos solistas, como el aria Jerusalem ejemplares previos, por lo que éste era una
dos por Kurt Masur. Philips 410 112-2. 2 de la primera soprano, o en la cavitina Sei total novedad para mí. Ya es una sorpresa
compactos DDD. 115' 33". ganen bis de Jad del tenor en la segunda encontrar a un artista tan poco convencio-
parte. Igualmente espléndida resulta la dra- nal como Harnoncourt grabando para una
mática escena de la caída a tierra de Sauio casa tan convencional como DG, pero cla-
La aparición en compacto del en el momento de su conversión cuando el ro, hay que convenir en que Kremer tam-
oratorio Paulus constituye una director, confiando la voz divina al coro de poco es lo que se dice un violinista normal.
verdadera novedad, porque a la niños, y no al de mujeres como creemos que En efecto, Kremer es artista de una técnica
vez que nos permile conocer una obra prác- está indicado en la partitura, consigue la lí- extraordinaria. Su sonido es de una gran pre-
ticamente olvidada del catalogo del compo- quida distanciación de timbres separados de sencia, abundante y francamente bonito,
sitor alemán, la cual gozó no obstante de efectos místicos y trascendentes. aunque de vez en cuando resulta un punto
gran popularidad durante toda la segunda quebrado, fruto de la agresividad de sus ata-
mitad del siglo pasado, nos da la oportuni- ques. De afinación perfecta, posee un agu-
dad lambién de acercarnos al estado en que CC. do sentido musical. Su fraseo mozartiano es,
se encontraba un género que pugnaba por como el de Harnoncourt, muy personal; em-
hallar una salida a la situación de madura, plea con generosidad el rubato y sus acen-
y por esto mismo, agotada perfección clási- tuaciones rozan a veces lo extravagante. No
ca en la cual lo había dejado Haydn en sus
últimos años de actividad. Ya no tenia sen- MOZART: Conciertos para piano y orques- obstante, ¡qué delicia disfrutar de la suave
ta n.' 20, en Re menor, K.466 y 24, en Do entrada en el primer tiempo del KV219, para
tido continuar avanzando por aquel cami-
no como tampoco lo tenía, como hicieron menor, K, 491. Ronda para pfano y orquesta a continuación volcarse como un verdade-
en Re Mayor, X.382. Alfred Brende), pia- ro torrente en el Allegro!
muchos compositores de la época, llevar a
cabo una especie de mezcolanza inconexa de no. Academy of St. Martin-in-the-Fields.
distintos estilos, entre los que no podía fal- Dir.: Sir Neville Marriner. Philips Compact Es en esos contrastes donde encontramos
lar la recuperación amanerada y arcaica del Dist 420 867-2 PSL. ADD, 69'27". al artista maduro, sin concesiones, cuyo
rigorismo contrapumístico palestríniano. mensaje podrá ser discutible pero que, en to-
Era necesario buscar un nuevo lenguaje an- El Mozart de Brendel es, sin du- do caso, arrastra. Un mundo le separa del
te todo unitario y susceptible de mantener da, digno de ser escuchado, y por oriental Cho-Liang-Lin, cuya versión de este
la cohesión de un género que por su natu- ello hemos de recibir con agra- mismo concierto comenté hace bien poco.
raleza y longitud tiende siempre a la disper- do esta reedición a precio moderado, por Harnoncourt se mueve en sus coordenadas
sión y disgregación en números aislados. Y cuanto se trata de un disco muy bien apro- habituales. Oírle a Mozart con la Filarmó-
era necesario, asimismo, infundir en él el es- vechado y con una grabación muy aceptable. nica de Viena es una auténtica delicia, y su
píritu romántico acorde con los tiempos y Brendel nos ofrece un Mozart. a juzgar compenetración con Kremer es perfecta.
que ya había dado hacía 1836, que es el año por estos conciertos, que si bien está dentro La grabación es extraordinaria, natural,
en que el oratorio Paulus fue estrenado con de la más pura tradición (difícil encontrar con gran presencia y con uñ equilibrio
toda solemnidad en Dusseldorf, una impor- sorpresas aquí), se acerca mucho al primer solista-orquesta muy bien conseguido. La
tante cosecha de obras instrumentales. Y es- Beethoven, especialmente por su indsividad. transparencia es máxima, percibiéndose cla-
to es lo que hizo el joven Mendelssohn. De Con una excelente articulación, su interpre- ramente la frecuente contribución del solis-
forma consciente el compositor se apartó del tación llega en ocasiones (Rondó K.382) a ta en los tul ti.
racionalismo laico y humanístico que, a pe- lo casi excesivamente duro. Las cadencias, En resumen, no puedo decir que quiero
sar de la religiosidad del tema, transpiran los suyas en ambos conciertos, no me llenaron más. porque éste es el final de la serie, aun-
oratorios de Haydn para volver a conectar especialmente. En concreto, para la del pri- que sí lamento no haber podido comentar
con el más ceremonioso, litúrgico y confe- mer tiempo del Concierto K.466, la de Beet- los ejemplares anteriores. Aunque no para
sional espíritu barroco de las obras de Bach hoven me parece más acertada (Gutda, DG todos los gustos éste es un Mozart de mu-
o Handel. Y a la grandeza arquitectónica de y Perahia, CBS. deben opinar lo mismo). cho, mucho interés. Yo, desde luego, iría a
aquellos grandes retablos Mendelssohn aña- Por lo demás, si me viera obligado a es- por él sin dudarlo.
dió la tierna y sentimental dulzura nazaret- coger, creo que el Concierto 24 obtiene una
hista que hacia más efectiva la comunicación lectura más equilibrada entre intimismo y
del mensaje sagrado y su clara percepción fuerza. Esta domina ampliamente el Con- R.O.B.
por un público luterano intensamente cre- cierto n. ° 20 (lo que no siempre es bueno)
yente en lo religioso y conservador en lo po- y, sobre todo, el Rondó K.382 (lo que re-
lítico como era el público norte-alemán de sulta bastante inadecuado, dado lo galante MOZART: Sinfonías n." 29 en La mayor
de su planteamiento). KV 201 y 39 en Mi bemol mayor, KV 543.
Orqneau Filirmódica de Berlín. Dir.: Hcr-

Scherzo 41
DISCOS

bcrt Von Karajan. DG Compacto 433 374 da para una concreta y fugaz ocasión. El film Alexander Nevsky cons-
- 2 G H . (DDD. 54'05>. Naturalmente, es la lejana mirada desde tituye una de las cimas de la téc-
nuestro propio tiempo la que provoca el des- nica cinematográfica de Eisens-
El direaor salzburgués, que aca- dibujamiento del contexto de esta música tein. a la vez que una de sus obras más cho-
ba de cumplir 80 años, está físi- mozartiana. Es cierto que el valor mismo de vinistas y pan fletarías. La película, filmada
camente mal, pero, salvo la Serenata K-361 permite que la hayamos en la URSS entre 1937 y 1938, surgió en un
esporádicos patinazos (líase su último Don heredado como música pura, mientras que clima de exaltación del nacionalismo ruso
Quijote, poi ejemplo), sigue siendo una de los planteamientos de menor alcance de Di- y de los héroes salvadores de la patria, y para
las personaJidades más relevantes de la di- vertimento K-213 lo atan en mucha mayor la mayor parte de la crítica —a pesar de opi-
rección de orquesta. Físicamente mal, decía, medida a la trivial ocasión para la que nació. niones contrarías como las de Hanns Eisler
pero sin embargo, conserva sin duda su ex- La corrección es la tónica general de una o Theodor Adorno— constituye un prodi-
quisito oído, su Tuerza interior y el control interpretación que por lo demás no aporta gio de compenetración de imágenes y ban-
férreo de lodos los mecanismos de su orques- novedades sustanciales. F.l conjunto de vien- da sonora como fruto de la estrecha colabo-
ta. El Mozart de Karajan es una cosa muy to de la Orquesta Nacional Escocesa loca las ración entre compositor y realizador, que
especial: dentro de la más pura tradición del obras con solvencia y musicalidad, si bien planificaron perfectamente la relación entre
big-band, sus tempi suelen ser más vivos de no siempre logre un color especialmente ri- frases musicales, composición de encuadres
lo habitual, cuando hablamos de grandes co en sugerencias, incluso se aprecian mo- y movimiento. La música ha llegado a ser
conjuntos sinfónicos tocando Mozart. Em- mentos de pérdida de redondel en el sonido una de las partituras más populares de Pro-
plea fuertes contingentes, con abundante en el primer oboe y el primer clarinete. El kofiev, que la convirtió en cántala para in-
cuerda —sin duda la protagonista— pero, joven Paavo Járvi, hijo de Neeme Jarvi. sale dependizarla del film.
sin embargo, consigue una excepcional cla- airoso de este trabajo fonográfico, uno de
ridas gracias a ese increíble instrumento que los primeros que realiza, aunque no puede Prokofiev elaboró una partitura llena de
es la filarmónica berlinesa. Por eso no es de decirse que haya contribuido con una visión coloridos y de armonías brillantes, en la que
extrañar que haya encontrado este disco muy marcadamente personal a la discografía de las melodías de inspiración folklórica refle-
.disfrutante, aunque el lector sabe sobrada- una obra, que cuenta con las versiones de jan el espíritu de lucha popular, quedando
mente que no tiendo a encontrar mucho pla- Bohm y Harnoncourt como opciones más las disonancias y el cromatismo para la per-
cer en el Mozart big-band. Con fraseos definidas. versidad del invasor y el yugo de su domi-
clásicos pero ligeros, la Sinfonía n. * 29 ob- nio. Suerte que hubiera malos en la película,
tienen una lectura fresca, viva, alegre, muy porque la música alcanza sus mejores mo-
bonita en verdad. La Sinfonía n. ° 39se nos E.M.M. mentos cuando sirve de fondo sonora a los
ofrece con una gran fuerza, casi nunca pe- caballeros teutones, mientras que raya en la
sante (aunque a veces se aproxima a ello). banalidad cuando llega el triunfo de los ru-
Lo que menos atrae de estas versiones es el sos contra aquéllos. (La orquestación en esta
relativo distanciamiento de la madera, el os- PALESTRINA: Musa Papae Marcela. Mis- banda sonora —como la de Ivdn el Terri-
curo y resonante timbal y los dos tiempos sa Brevis. Coro de la Catedral de Westmios- ble y las óperas Guerra y paz y Boda en el
lentos, especialmente el Andante con moto !*r. Dir.: David Hill. Hyperíon a 66166 CD. monasterio— es de Pavel Lamm y no de
de la 39, bastante alejado del calificativo Grabado en la Catedral de Weslminster en Prokofiev, según nota de Solomon Volkov
«con moto». Harnoncourt (Teldec, no re- 1917. en su libro de memorias de Shostakovitch.
mitido para crítica) hace [odas las repeticio- Volkov da como fuente el libro Aviografy
nes, es más personal en el fraseo —la más Palestrina es, gracias a la literatura ro- S.S. Prokofeva, Moscú. 1977. ¿...?).
de las veces para mejor— y resalta mucho mántica, un músico legendario situado por
más el papel de la madera. Sin embargo, des- la ignorancia en la cumbre de toda la músi- La estupenda Suite Escita es en cambio
quicia de vez en cuando el tempo (Minueto ca católica de la contrarreforma, con un gran una de las obras más típicas del espíritu mo-
de la 39, por ejemplo), con lo que tampoco respeto hacia la tradición medieval que aquí dernista del joven Prokofiev, que compuso
es para todos los gustos. culmina. Se trata de una polifonía austera el ballet Ala y Lolly —del que está extraída
y soberbia, con un contrapunto moderado, la suite— guiado por el modelo de La
donde la sonoridad, como resultado de una consagración de la primavera y con el mis-
En fin, no digo, porque no lo creo, que calculada disposición de las voces, es un ele- mo destino que ésta, los ballets rusos de
éstas sean versiones de elección, pero sin du- mento expresivo primordial. £1 uso de tria- Diaghilev.
da son una gran demostración del enorme das y acordes de sexta produce un eufemismo De ambas obras hay gran número de gra-
talento de un artista que a los 80 aflos dista próximo a la armonía moderna, acorde al baciones (Svetlanov, Ábbado, Chaílly, Stas-
de estar acabado, como también del gran gusto y a! oído romántico, por lo que mu- sevich) y una tradición interpretativa bas-
mérito que tiene haber llevado a la Filarmó- chos consideraron que en Paleslrina estaba tante homogénea a la que se adhiere el es-
nica de Berlín a tocar con una transparen- el origen de la música. Paleslrina tiene, de toniano Neeme Járvi, que consigue una ex-
cia que para si quisieran muchos conjuntos acuerdo a las directrices de la contrarrefor- celente labor de orquesta y coro, con una
de cámara. Grabación esplendida y disco, ma, una gran preocupación por la Inteligi- irreprochable intervención de la mezzosopra-
en fin, muy disfrutable. bilidad de) texto, preocupación patente en no Linda Finnie. El sonido del compacto es
las dos misas que presenta este disco, la ce- magnífico, lo cual pone en peligro los alta-
ff.O.fl. lebérrima del papa Mar cello y la Brevis. La voces del equipo y el oído del oyente en al-
versión del coro de Westminster resulta un gunos momentos especialmente salvajes de
poco gris por el excesivo predominio de las la Suite Escita.
voces superiores sobre las graves, que están
MOZART: Serenata en Si bemol mayor pa- algo oscurecidas. Este desequilibrio, que em-
ra 13 instrumentos de viento K-361. Diver- paña el escogido contrapunto y la polifonía, J.A.T.G.
timento en Fa mayor K-2IÍ. Conjunto de bien se puede deber a un excesivo celo por
vienlo de la Orquesta Nacional Lscocesa. Di- el texto, que casi se convierte en melodía
rector: PMVO JÜTVÍ. Chandos CHAN 85S3. acompañada, aunque también puede ser de-
Compacto. DDD S8'5I". fecto del coro o de la nave en la que se ha PUCCINI: La Boheme. Opera en cuatro ac-
efectuado la grabación. tos. Barbara Hcndrirks (Mimí), José Carre-
La Serenata K-361, conocida ras (Rodolfo), Gino Quilico (Marcello),
b© también como Gran Partila en Angela María Blasi {MuselUI, Richard Co-
una denominación que no es se- wan (Schaunard), Francesco Eltero d'Arteg-
guro que proceda de Mozart, forma parte. V.P.A. n» (Colline), Federico Davii {Btnoit A
con las piezas del género K-375 y K-388, de Akindoro). Coros de la Radiodifusión Fran-
lo más ambicioso que compusiera su autor cesa. Orquesta Nacional de I-rancia: James
en el campo de la música destinada al aire PROKOFIEV: Alexander Nevsky, Canta- Conloo, director. Eralo/Compaclo. DDD.
libre. La amplitud de las dimensiones, lo nu- ta para mezzosoprano, coro y orquesta, Ih. 41".
trido de la instrumentación y la calidad mu- Op. 78. Suite Escita. Op. 20. Linda Flnnle,
sical misma de la Serenla en Si bemol mayor Coro y Orquesta Nacional de Escocia. Dlr.: La última Boheme grabada hasta
inclinan a pensar mucho mis en una crea- Neeme Jarvi. Chandos CD 8584. DDD. Tex-
ción artística absoluta que una obra pensa- el momento es la banda sonora
tos en inglés, Francés j al traía. 59'49". de una película de Comencini re-

42 Scherzo
DISCOS

den estrenada y se sostiene con dificultad cierto de arias para lucimiento de los famo- rematamientos por el láser un tanto discu-
sin la apoyatura del film. De ahí que la di- sos divos que intervinieron en su estreno, en tibles y hasta realmente rechazables. No es
rección de Con Ion sea un tamo funcional, Ory se concreta en una pequeña obra maes- éste el caso, desde luego, de la grabación que
muy apresurada y sobre todo abiertamente tra, de eficaz teatralidad, sentido del humor nos ocupa. Dos obras supremas de la músi-
discográfica. ya que la textura orquestal que y plena fantasía. ca cameristica en espléndida versión, espe-
respalda muchas de las intervenciones vo- Esta grabación de los archivos de Radio cialmente en el caso de «La muerte y la
cales es en exceso abultada, lo que en vivo Francia del año 1959, lástima, no atiende doncella». En el Cuarteto Americano de
taparía a los solistas. Este joven director no con la debida proporción las necesarias de- Dvorak, sin embargo, pese a las excelencias
carece en absoluto de musicalidad, pero si mandas rossinianas. Sin embargo, a falta de de la interpretación, uno prefiere las versio-
continúa por los derroteros de una brillan- superior oferta (la producción de Glynde- nes menos exteriores, mas pegadas a la tie-
te superficialidad dentro de unos años ten- bourne con Gui en EM1 no se encuentra y rra, de conjuntos como el Cuarteto de Praga
dremos un segundo Levine. la de Melodram, también con Sénechal y o el Cuarteto Talich.
Vocalmente, lo más flojo son las voces Massard, no es gran cosa), de momento, el En cuanto a la propina de Borodin es de
graves. Cualquier nota que desborde la te- interesado puede ir tirando con este regis- agradecer, pero le deja a uno un cierto mal
situra central les pone en apuros, dada su tro. Y con la esperanza de flue la recupera- sabor de boca. Sin duda la Philips ha que-
poco holgada emisión. Mejor la Mussetta de ción rossiniana, que felizmente nuestra rido demostramos su generosidad, regalán-
Angela María Blasí, que encuentra menos época está gozando, alcance asimismo a es- donos algo más de nueve minutos más de
dificultades para encarar su rol, aun cuan- ta joya de la Opéra-bouffo. música. Pero un fragmento es un fragmen-
do el timbre no sea tampoco memorable. to y por excelente que sea la interpretación
Por su parte. Barbara Hendricks encar- F.F. —y en este caso lo es— deja una notable
na una Mimi algo alejada del ideal requeri- frustración en el ánimo del oyente.
do por este personaje. Ha mejorado algo su
dicción del texto —antaño ininteligible—, y
a veces el legato demuestra una buena in- SCHUBERT: Sinfonía n." 9, «La Grande»,
tuición, pero su voz velada y el víbralo ex- en Do mayor, D 944. Orquesta Filarmóni-
cesivo quedan bien lejos de una adecuación, ca Je Londres. Director: Sir Adrián Boult.
que instrumentos más mediterráneos por el Compacto. CDM 7 69199 2. ADD. EMI.
calor y la fluidez de emisión (Muzio, Tebal- 54'08". SCHUMANN: Amor y vida de mujer. Opus
dí, Freni) podían lograr plenamente. 41. Amor de poeta, Opus 48. Lotte Leh-
A Sir Adrián Boult se le ha lla- marní, soprano. Bruno Walter, piano. CBS.
Carreras es un caso distinto. Está indu- mado un gran hacedor de or- mono MP42463.
dablemente a otro nivel, y él sí es Rodolfo. questas y es muy posible que ese
Un protagonista que derrocha apasiona- calificativo ocultara un poco la capacidad SCHVMMATi: Amor y vida de mujer, Opus
miento y entrega, haciendo gala de su ins- de este espléndido músico, creador de la ex- 42. LiederKreis, Opus 39. Jessyt Normm,
trumento maravilloso y de un fraseo extre- celente —aunque hoy no atraviesa el mejor soprano. Irwin Gage, piano. Disco compac-
madamente espontáneo. El problema es que momento de su historia— BBC Symphony to Phtlips ADD 410784-3. 53-58".
al estar ya virtualmente enfermo canta a ve- Orchestra. Boult, que ha muerto reciente-
ces sin sosiego, al limite de la extenuación. mente, estaba justo en medio temporalmente
Los agudos, entonces, pueden resultar abier- Amor y vida de mujeres, entre
tos y el sonido es un punto áfono, pero en de los otros dos grandes de la dirección or- los ciclos de canciones escritos
sus circunstancias es del todo imposible pe- questal británica, Thomas Beecham —que por Robert Schumann, uno de
dir más. era diez años mayor que él— y John Barbi- los más grabados, no sólo a causa de su be-
rolli —diez años más joven. Boult fue un di- llezas sino también de su tesitura, bastante
Conclusión: Una Bohéme en disco que ne- rector preciso y sensible, de técnica depurada cómoda para la voz femenina. Numerosas
cesita su complemento cinematográfico. y exquisita sensibilidad para el repertorio ro- versiones, muchas de gran calidad, han que-
Quien quiera apostar sobre seguro debe ad- mántico y para los grandes sinfonistas bri- dado inscritas en la historia del fonógrafo,
quirir antes los registros clásicos de Beecham tánicos contemporáneos —Elgar y Vaughan comenzando por las dos realizadas por Lotte
y Karajan. Si, pese al sonido defectuoso, se Williams. Se le deben soberbias versiones Lehmann (1888-1976), de las que CBS ree-
ansia palpar el espíritu de Puccini con las discográfícas de Brahms, por ejemplo, y de dita ahora la más reciente, fechada en 1942.
yemas de los dedos, es imprescindible cono- Beethoven, aunque no tanto de Schumann. En colaboración con Bruno Walter, la so-
cer la Bohéme de Rosctta Pampanini. En una obra como ésta, la Novena de prano da una lección de bien cantar, de mu-
Scbubert, las virtudes de Boult —suprema sicalidad y —todavía— de esplendor vocal,
J.M.S. objetividad, fuerte lirismo que nunca se des- a pesar de su edad no joven y de haber so-
melena, que muy británicamente se mantiene brepasado los 30 años de intensa carrera. Sin
siempre bajo control— brillan en todo su es- embargo, prefiero otras versiones, como la
plendor, consiguiendo una interpretación de Kathleen Ferrier —de nuevo con Walter
ROSSIN1: Le Comle Ory. Francoise Ogess, que, si no es de las absolutamente estelares, al piano— la deliciosa de Seefricd y Werba
Michei Sénechal, Roben Masssrd, André sí lo es de las más sólidas y convincentes que (DG), las dos de Janet Baker —especial'
Vessieres, Solange Michei, Micbeiine Gran- se hayan realizado. mente la segunda, con Barenbaim— la de
ger. Coro* de la RTF, Orquesta Radio- Berganza con Requejo (Claves) y ésta de
Lyrique. Director: D.E. Ingfaelbrect. Le Jessye Norman, grabada en 1975, y que hoy
Chani du Monde LDC 78 $93/W. 2 LP'A. LA. reedita Philips en compacto. La soprano
americana, en plenitud vocal, goza de la
Considerando Rossini que su Viaggio a compañía de Irwin Gage. pianista encepcio-
Reims, escrita para celebrar la restauración SCHUBERT: Cuarteto de cuerda n. ° 14 en nal en este repertorio, indiscutiblemente su-
monárquica de Carlos X en 182!, era obra Do menor, «La muerte y ¡a doncella». perior a Bruno Walter. El completísimo arte
de circunstancias, la mayor parte de su mú- DVORAK: Cuarteto de cuerda n."6en Fa, de la Norman como intérprete de lieder ya
sica fue utilizada cuatro anos después para Op. 96, «Americano». fue comentado (SCHERZO número 12) a
este Comle Ory. En efecto, la nueva ópera BORODIN: Notiurno de! Cuarteto de cuer- propósito de un recital Strauss, y en él sólo
se inicia con el mismo lema: el aria de Ma- das en Re. falta la comunica!ividad desbordante que
dame Córtese pasa a ser cantada por Raím- Cuarteto Italiano. Compacto. Philips 420 Lotte Lehmann poseyó en grado supremo.
baud aquí y la eabaletta de la misma es en 876-2. ADD. 75'12". Esa virtud, preciosa y rara, convierte su ver-
Ory, un pequeño conjunto; otra cabalelta, sión de Amor de poela en una de las más
la de Lord Sidney, se escucha ahora en bo- La invención dd disco compac- grandes —o la más— que de este dificilísi-
ca del Gobernador. Y así sucesivamente. Hay to debió de ser recibida como mo ciclo se hayan grabado.
en Ory, no obstante, algunos números ori- agua de mayo por las multinacio-
ginales (la cavatina del citado Gobernador, nales del disco. El rayo láser les ha permiti-
por ejemplo). Ya se conoce la capacidad de Frente a varias versiones buenas de
intercambio y adaptación del compositor (in- do sacar de los más recónditos rincones de Frauenliebe und Leben, escasean las de
cluso tratándose de obras de opuesto carác- sus almacenes viejas y venerables grabacio- Dichterliebe. Para empezar, las voces teó-
ter), pero lo que en el Viaje es un con- nes, remozarlas y lanzarlas de nuevo al mer- ricamente requeridas, las masculinas, tienen
cado. No son infrecuentes los casos de serias dificultades al abordarlo. Respecta a

Scherzo 43
DISCOS

los tenores, recordemos que ni siquiera los actuación, si lo comparamos con el otro. dose del romanticismo para entrar en mun-
discos de Wunderlich o Dermota son excep- Después viene la locura del marido, que pone dos como el impresionismo, va abandonan-
cionales; y a la vista de las instes actuacio- una valla a la historia, de un lado. De otro, do también la tonalidad y, cómo no, la for-
nes recientes, en el Teatro Real, de dos divos el enamoramiento edípico de Brahms, po- ma sonata. Es sintomático ver que las 4 pri-
como Kollo y Araiza, poco cabe esperar de co relacionado con el cuerpo físico de Cla- meras sonatas están divididas en 2, 3 ó 4
la cuerda tenoril en esta obra. Las voces gra- ra, y mucho con su cuerpo mítico, es decir, movimientos mientras que las 6 restantes son
ves, aun las mejores, como las de Hotter o la música. obras en un solo movimiento.
Kipnis, resultan excesivamente sombrías pa- Ahora, la voracidad erudita de la indus- No obstante, Scriabin parece también, a
ra este caleídoscópico ciclo cuya alta tesitu- Iria, nos pone en contacto con la música medida que evoluciona, querer pasar a una
ra les obliga a transporta! la tonalidad de compuesta por Clara (Preludios y fugas. Ro- escritura basada más en la armonía que en
dotas canciones, especialmente las 1, 7 y 15. manzas, Variaciones sobre un lema de Schu- la melodía. Esto, unido a una creciente com-
Et campo queda restringido a los barítonos mann y más Romanzas, esta vez para violin plejidad del material temático, da, en oca-
Úricos con agudo fácil. Entre ellos destacan y piano). Se advierte que Clara vivió entre siones, sensación de construir una enreve-
Gerhard Küsch y, sobre todo, Fischer- maestros mandones y músicos geniales y que sada trama, cuya coherencia estructural se
Dieskan, liederísta por antonomasia de la cuota restante fue muy exigua. No pudo antoja, cuando menos, difícil de asumir por
nuestra época. No obstante, todas sus ver- ser más que una aplicada alumna que hizo el oyente (y hemos de deducir que asimis-
siones son en exceso preciosistas, especial- pálidos y escolares ejercicios de composi- mo difícil de traducir por el interprete de tur-
mente la acompañada por Horowitz (CBS); ción, de esos que sirven para aprobar cur- no). Vladimir Vogel, en sus excelentes notas
pero ni siquiera la más conseguida, con De- sos en una carrera académica. Tal vez, si no al álbum de las Sonatas, apunta la sensación
mus <DC), escapa a este reproche. Asi las co- la respaldara la literatura, Clara siguiese pia- que tiene el oyente, en algunas de las obras
sas, nos encontramos con una soprano, dosamente olvidada como compositora. de Scriabin, de que no se llega a un final de-
Lotte Lehmann, que hace un Dichterliebe finido, [o que el compositor justifica con la
espléndido. En primer lugar lo canta como Hélene Boschi sirve a las partituras con teoría de que no puede haber fina! para un
un ciclo unitario —no como una simple co- la correspondiente escolaridad y, sin duda, proceso que se repite eternamente en la es-
lección de canciones— que se cierra y cul- podría aprobar con sus versiones el curso co- fera espiritual.
mina en las cuatro últimas. Ademas, la rrespondiente. En la última pane de la gra-
atención cuidadosa al texto, que articula ní- bación interviene, con memorable Filosofía aparte, esta ausencia de final de-
tidamente, no la lleva al énfasis excesivo ni corrección, la violinista Annie Jodry. finido (o, mejor dicho, de que el final po-
al amaneramiento (Díeskau): su mente y su día haberse situado en cualquier otro sitio)
corazón están en la música de Schumann B.M. es aparente sobre todo en las últimas Sona-
que, recordémoslo, no siempre sigue todos tas, pero revela, creo, una complicación ex-
los matices de los poemas de Heine. Lotte cesiva, con lo que su resolución se dificulta
Lehmann, espontánea, entusiasta, comuni- en demasía. De cualquier forma, la escucha
cativa, vuelve a alcanzar aquí, de la mano de estas Sonatas, por lo que tienen de mis-
de Bruno Walter, un nivel semejante al que SCRIABIN: Doce Estudios, Op. 8. Veinti- terioso, de incursión en mundos variados y
ambos habían conseguido en un histórico cuatro Preludios Op. II. Vtadimtr Sofronitz- del distinto lenguaje empleado, me resultó
primer Acto de La Walkiria (Viena, 1936) kl, plano. Completo Le Chin! du Monde asimismo gratificante.
que no pudo tener continuación por razo- LDC 278765 (AAD, 60'08"; grabaciones en-
nes harto conocidas, que forzaron la mar- tre 1946 y 1960). Distribución Harmonía ¿Qué hay de la recomendabilidad de es-
cha de ambos artistas a Estados Unidos. MundJ. Las 10 sonatas para piano. Evelyne tos discos? Pues... de todo.
Dabourg, piano. 2 Compact Tudor 726 Sofronítzki es un pianista (hasta ahora
(ADD, 6T48" y 66'27"). Grabación: 1972 desconocido para el que firma) de técnica
El recital de Norman y Gage se completa poderosísima, mecanismo casi infalible fla
con una admirable interpretación del Lie El compositor y pianista ruso mayoría de las obras están grabadas en vi-
derkreis opus 39, sobre textos de Eichen- Alexandre Scriabin es una espe- vo) y que demuestra una identificación to-
dorff, que personalmente sitúo junto a mi cie de rara avis entre los compo- tal con la música de Scriabin. Con aspecto
otra versión predilecta, es decir, cualquiera sitores de aquel país, al ser una suerte de externo de galán de cine negro, semi-
de las de FischerDiskau. Dos discos, pues, postromántico desligado del nacionalismo y sin¡estro, su aproximación es siempre apro-
excelentes. El compacto de Philips cuenta ligado, o mas bien casi obsesionado, por los piada, pasando de la tormentosa violencia
con introducción, textos y traducción a tres problemas teosóficos. Su producción pianís- del Estudio n. ° 9 al intimismo del Preludio
idiomas (no al español). El de CBS, disco tica es considerable, pese a lo cual lo más n.° 4 como si tal cosa. La única pena de es-
negro de serie económica, trae notas pero conocido (o mejor, lo menos desconocido) te disco es su sonido, bastante flojo en más
no textos. Atención a su prensado: el ejem- es su obra orquestal. de un caso (grabaciones antiguas y de la
plar recibido para crítica está muy alabea- U.R.S.S., mal cóctel), y su pobre presenta-
do; es de esperar que el defecto no sea La música de Scriabin goza de una ex- ción, con ausencia total de comentarios so-
general. traordinaria variedad. Fuertemente influido bre obras e intérprete. Sin embargo, es un
por el romanticismo de Chopin, Liszt, etc., disco que merece la pena oír, por las obras
sus primeras obras (caso de los Estudios Op. y por cómo están interpretadas.
R.A.M. S o los Preludios Op. 11/ se mueven en esa
dirección y no niegan la influencia de los Evelyne Dubourg, por su parte, es tam-
nombres citados. Como virtuoso que era, la bién nueva para mí, aunque su curriculum
C. SCHUMANN: Piezas para piano y para escritura pianística ofrece dificultades téc- incluye maestros tan importantes como Li-
violín y piano, Hélene Boschi (piano) y An- nicas más que notables (Estudios 9 y 12, por patti, Magaloff yCortot. Su pianismo se ca-
nk Jodry (violín), Caliope, CAL 9211 com- poner sólo dos ejemplos) y aprovecha muy racteriza por una bueña técnica, aunque su
pacto, AAD. 69' 22". bien los recursos del instrumento. Los Pre- pulsación y articulación flojeen más de lo
ludios Op. //(sólo 24 de los 85 que compu- necesario (los trinos, abundantes en las úl-
La fortuna de Clara Wieck, in- so en total con diferentes números de opus) timas Sonatas, son bastante malos). Emplea
I i mámente ligada al mundo de la son obras aún más breves que los Estudios, el pedal con generosidad —ambos; el iz-
música, afecta más a la literatu- pero con el mismo tinte romántico, en el que quierdo quizá demasiado—, y lo peor es que
ra que a la música misma- Si bien fue una alternan el lirismo y la pasión. En conjun- eso se ha captado en la grabación, con lo que
de las más famosas pianistas del siglo XIX, to, música en extremo agradable y que de- uno oye un sordo bum-bum continuo cada
como carecemos de testimonios sonoros de biera ser más conocida, aunque, por desgra- vez que pisa el pedal, sobre lodo en los pa-
sus actuaciones, debemos contentamos con cia, no abunda en recitales ni en grabaciones. sajes en piano.
las referencias estrictas de sus contemporá- No obstante, la personalidad de Scriabin
neos (es decir, de nuevo: con un poco de li- se adivina compleja. Casi diríamos que esa La gama dinámica está lejos de ser am-
teratura). Hay también la trama novelesca complejidad crece con el tiempo. Así, sus 10 plísima y su sonido es bastante duro (en ello
de sus amores con Robelt Schumann, que Sonatas tienen una primera fase (/ a 5 o me- puede influir también el Bosendórfer que
acaba en 1840, con el matrimonio, hasta en- jor / a 3) en la que se adivina aún una fuer- emplea). Sin embargo, la traducción es, aun-
tonces impedido por el señor Wieck, músi- te influencia del romanticismo y una que aceptable, notablemente pesante y casi
co él mismo, aunque de penumbrosa conservación de la forma sonata tradicional. monótona en ocasiones (segundo tiempo de
A medida que el compositor ruso va aleján- la Sonata n.' 4, por ejemplo), y yo diría que
no muestra un grado de identificación con

44 Scherzo
DISCOS

la música ni tajantemenie parejo al de su co- efectivamente sugieren explosiones de bom- Gracias al férreo control del director salz-
lega Sofronilzki. bardeos o ruidos de sirenas a poca imagi- burgues los tutti orquestales resultan impre-
Si a ello añadimos una grabación no muy nación que se le eche—, no es de extrañar sionantes, y en concreto el que pretende
afortunada (ruido de pedal, soplido, predo- que este sea uno de los cuartetos más inter- retratar musicalmente Las alegrías y las pa-
minancia de los graves, que además con fre- pretados del autor y que más comentarios siones, está entre lo más apabullante que he
cuencia son emborronados por la pianista, musicales y extramusicales ha generado. oido en mi vida destinado a una gran for-
quizá por las grandes dificultades de la es- Este compacto puede ser una buena vía mación orquestal.
critura para la mano izquierda, etc.), com- para acceder a los cuartetos de Shostakovich En Tilt Eulenspiegel vuelve a asombrar-
prenderá el lector que la consideración global aunque sea por la puerta lateral de estas ver- nos la respuesta aplastante de todos los gru-
sea sólo aceptable, teniendo en cuenla que siones para orquesta de cuerda. Sin embar- pos instrumentales, con mención especial
no conozco ninguna otra integral de las So- go, poco aportará a quien ya conozca las para el clarinete, la trompa y el violin solis-
nafas de Scriabin en compacto. Este, en ver- obras en la excelente versión del Cuarteto tas. La fuerza y el relieve son los justos y
dad, es el único punió que puede hacerle Fitzwilliam {Decea). Un último valor para la amplísima dinámica está perfectamente
comprar el disco. Si no, mi consejo sería es- el haber de este CD: los excelentes comen- graduada. Por su parte, [a Danza de los siete
perar. Tarde o temprano habrá lecturas me- tartos (sólo en inglés) de Roben Matthew- velos, perteneciente a Salomé, es exuberan-
jores (al menos eso espera el que suscribe). Walker. te y lujuriosa, además de hipnótica en gra-
do sumo desde su frenético inicio.
J.A.T.G.
R.O.B. Si estas versiones carecen de algo soy in-
STRAUSS: Así hablaba Zaratusira, Don capaz de percibirlo, por lo que recomiendo
SHOSTAKOVITCH: Las dos sinfonías de Juan. Muttertandelei, Cácilte. Fdkity Lotl encarecidamente su casi inmoral audición,
cámara. Phoenix Chamber Orcbesu. Direc- (soprano). Orquesta Nacional Escocesa. Di- potenciada a i ora hasta extremos increíbles
tor: Julián Bigg. Ti-ax CUssiqut, TRXCD rector: Neem* Jürvl. Chandos-Digital por el compacto.
110. Compacto 48" 45". ABRD 1246 54' 53". Las versiones straussianas de Neeme Jlr-
vi nos colocan irremisiblemente a otro ni-
Esta grabación de las Sinfonías El Strauss de Neeme Jar vi y sus sinfóni- vel. Los perfiles de una obra como Till
de cámara 110a y II8a de Shos- cos escoceses es eminentemente comercial. Eulenspiegel son aquí menos precisos que en
takovitch aparece en el mercado El director estoniano obtiene de sus músi- Karajan, todo parece tener menor fuerza,
a un coste que no llega al límite inferior de cos una buena respuesta orquestal, brillan- contornos menos acusados. La dinámica, en
precios a los que hasta ahora podían conse- te y un tanto epidérmica, puesta sólo en sí menos amplia, está peor dosificada y las
guirse los compactos. Esto es un primer pun- peligro por las abrumadoras intervenciones relaciones de distancia o cercanía que engen-
ió en su haber, en el que también hay que de los metales, eterna amenaza para el ba- dran entre sí los diversas planos sonoros son
apuntar globalmente la interpretación de Ju- lance sonoro. Los climax son poco planifi- también más artificiales.
lián Bigg con la Phoenix Chamber Orches- cados y bruscos, aunque no abiertamente Si en Zaratustra el programa era prescin-
tra, interpretación que pone de manifiesto ruidosos. Por el contrario, tos pianissirnos dible, en la Sinfonía Doméstica —una pin-
las virtudes sinfónicas de estas dos partitu- resultan del todo inaudibles, por culpa de tura musical del hogar de los Strauss—, es
ras procedentes de los Cuartetos núms. 8 y un ingeniero de sonido con demasiadas pre- casi absurdo. Además, el oyente no avisa-
10 de Shostakovitch, orquestados aquí rrogativas. do jamás puede saber cuándo se está pre-
—con la aprobación del autor— por Rudolf Así las cosas, el Zaratusira de Jar vi nos parando el baño del bebé de los Strauss, o
Barshai. interesa un tanto intermitentemente, y es cuándo estalla éste en una crisis de llanto
más segura la apuesta por las versiones de porque no quiere tomarlo.
En el debe hay que anotar, por ejemplo,
la lentitud de la ejecución del Allegretio fu- Karajan y Kempe. Lo que si es innegable es que la obra po-
rioso de! Op. 118, que parece asi un pesan- Posiblemente el Don Juan mejora algo, y see una doble vertiente, lirica y humorísti-
te, quebrando en cierta forma la función de tras una exposición del tema principal poco ca, y Jar vi no se ha decantado por ninguno
climax brutal que este segundo movimiento vigorosa, la obra parece cobrar mayor brío de los dos aspectos a la hora de otorgarle
tiene en el contexto global de serenidad, fan- tras la aparición de la idílica melodía a car- preeminencia. Su Doméstica es más bien
tasía imaginativa y desenfado de esta parti- go del oboe, para obtener resultados estima- apacible y controlada, sin una férrea diná-
tura. Tampoco son de agradecer algunos bles al llegar la recapitulación. mica interna capaz de unificar los un tanto
defectos de edición del compacto, en cuya dispersos temas recurrentes y conducir a la
La grabación, buena en principio, produ- obra hasta el climax de la doble fuga con-
caja fallan los tiempos de los movimientos ce generalmente una sensación de distancia-
y hay un error (se han comido el último Lar- clusiva. Representa, con todo, uno de los
miento o de lejanía, y existe un ruido de mejores trabajos straussianos de Járvi, pe-
go del Op. 110). fondo constante a cuya presencia uno no lle- se a que cuenta con la competencia de la más
El Cuarteo n" 8 es sin duda una de las par- ga a acostumbrarse. vehemente versión de Fritz Reiner y la Sin-
tituras principales de la serie de los 15 cuar- J.M.S. fónica de Chicago.
tetos y su transcripción para orquesta parece
realmente afortunada a juzgar por la fuer-
za o la intensidad dramática que desbordan R. STRAUSS: Asi Hablaba Zaratustra, Titl J.M.S.
la mayor parte de sus pasajes. No en vano Eulenspiegel y Danza de los siete velos. Fi-
hay otra versión orquestal —también apro- larmónica de Berlín: Herbert von Karajan;
bada por el autor— que incluye, además, director. Solo de violin: Michei Schwalbé. TCHAIKOVSKY: Sinfonía n. ° 6. «Patéti-
instrumentos de percusión. DG (Gallería) ADD 60'48". ca». Orquesta del Concertgebouw Semyon
Probablemente esta es una de las pocas Bychkov. CD Philips410925-2. DD48'29".
ocasiones en las que Shostakovitch consiguió H. STRAUSS: Sinfonía Domestica, Titl
plenamente una unidad estructural aba rea- Eulenspiegel y Dos Canciones (Zueignung El inconveniente para los nuevos
dora del principio al fin de la composición. y Die heitigen Drei Konige aus Morgenland) registros de obras de las que ya
Esto se logra mediante una columna verte- Orq. Nacional Escocesa: Necme Jarvi; di- hay un gran número de grabacio-
bral constituida por la célula temática re-mi rector. Sok» de Violto: Edwin PaJin. Feliciiy nes, es que es inevitable compararlas con las
bemol-do-si (la firma musical del autor) que Lo 11; «oprano. Chin dos-Digital 8572. mejores de las ya existentes, que normalmen-
aparece y vana a lo largo de toda la obra, «'51". te ponen el listón a gran altura.
a la vez que articula a diversas ideas musi- Es ésia una digna lectura de la Sinfonía
cales procedentes de otras obras del compo- El Zaratustra de Strauss es mu- número 6 de Tchaikovsky, que se ve empa-
sitor ílas Sinfonías I, 4 y 5, el Concierro N" cho más interesante si prescindi- ñada, sin embargo, por un primer movi-
I para violoncello, Lady Macbeth...¡ u otras mos de las referencias literarias miento que no consigue convencerme. En
fuentes (una canción popular rusa titulada y nos acogemos únicamente al sentido dra- general, Bychkov ralentiza en demasía a los
Languideciendo en prisión, cuya inclusión mático contenido en el texto original. De la tiempos lentos, y aunque esto no altera el
en este Cuarteto plantea curiosos interrogan- mano de Karajan, en cualquier caso, es una resultado del relajado segundo movimiento
tes semánticos). Si a todo lo anterior añadi- obra deslumbrante y arrebatadora. Su direc- ni de la marcha, si afecta en alguna medida
mos los llamativos efectos descriptivos de ción es nítida y precisa y resulta brillante sin al Finale, donde no se refleja en toda su di-
algunos montemos de la partitura —que perder en ningún momento la compostura. mensión la amargura resignada de Tchai-

Scherzo 45
DISCOS

kovsky, al alcance ya de la muerte. Peio es VERDI: Réquiem. Coros de Don Cario, discografía del Réquiem de Verdi (SCHER-
en el denso primer movimiento donde se Macbeth, Otello, Nabucco, Aída. S N S » ZO número 2). La conclusión fue que exis-
concentran mis principales pegas a esta ver- Duan, Digne Curry. Jury H*dley, Paul ten bastantes versiones buenas y algunas
sión; parece que Bychkov pretenda acentuar Plisbka. Orquesta Sinfónica y coro de Alian- muy buenas, pero ninguna plenamente con-
el sentimiento con una exageración del ru- la. Dirección: Robert Shaw. Telare seguida. Para esta ocasión se reunió en La
bato, que en cienos momentos se traduce en CD-80152. 2 CD. DDD. Duración 113*14". Scala un equipo casi idóneo, pero hubo im-
unas secuencias a lirones, y radicalizando las previstos: Margare! Príce, enferma, fue sus-
diferencias entre fragmentos lentos y rápi- tituida a última hora por Cheryl Sluder, y
dos. El resultado de esto es, a mis oídos, una Después de las obras de Brahms la toma sonora no resultó tan buena como
cierta pérdida de la unidad, dentro de su y Mozart, Robert Shaw nos ofre- se esperaba. Del cuarteto solista destacan
gran diversidad, del conjuniodel movimien- ce, también con los conjuntos Pavarati¡ y Ramey. El tenor supera un
to, consiguiendo en cienos momentos un cli- vocal e instrumental de Allanta, su particu- arranque algo incierto mediante un Jngemis-
ma de desolación objetiva, pero carente de lar visión de la misa de difuntos verdiana. co inmejorable hoy día; el bajo americano
inlimismo; es decir, perdiendo mucho del ca- Singular aproximación que, como en el ca- canta muy bien, aunque algo distante. Dis-
rácter tremendamente patético que da el so- so de los registros del Réquiem alemán o el creta la Zajic y prometedora Cheryl Sluder,
brenombre a la Sinfonía. El párrafo KV 626, parece más pensada para un oficio cuya actuación termina mejor que comien-
introductorio venia a cuento precisamente religioso en la iglesia que destinada a una za. Como era de prever, dirección, coro y
de esto; Mravinsky ha puesto el listón ex- sala de conciertos, con la consecuencia in- orquesta cumplen muy bien, pero con cier-
traordinariamente alio en cuanto a patetis- mediata de servir de acompañamiento a tal tas reservas, en parte imputables a la gra-
mo se refiere, y la versión de Semyon celebración y no de protagonizar la misma. bación.
Bychkov, dando un muy alto nivel, no al- De manera que la composición verdiana
canza la emotividad precisa. pierde básicamente .su potencial dramático En suma, un Réquiem interesante pero no
(o, si se quiere, operístico) lo cual equivale definitivo. Sigue siendo preferible la versión
Extraordinario el sonido de la Concerl- a privarla de su fundamental recurso expre- de Giulini (EM1) que además se complemen-
gebouw Orkest de Amsterdam y muy bue- sivo. Olvidar o aminorar la teatralidad de ta con unas memorables Cuatro piezas sa-
no el registro, con, la por desgracia este Réquiem es un riesgo que debe asumir- cras del propio Verdi.
frecuente, racanerfa en el tiempo de graba- se con cautela, teniendo detrás claridad de
ción, que muy bien podía haber permitido la ideas y delante manera de traducirlas, en
cabida de otia obra de no corta duración. una combinación uniforme de los tres ele- ' R.A.M.
mentos en juego: el coro, la orquesta y los
B.A.N. solistas. El coro, pues, en la versión, respon-
de a este manejo, con un sonido compacto,
TCHAIKOVSCKY: Concierto para vioiin y empastado, obediente a cualquier indicación VIVALDI: ¿OÍ Cuatro Estaciones, Op. 8.
orquesta en Re mayor, Op. 35. de matiz (múltiples) señalada por el direc- N." 1-4. Concierto para Flauta en Do Ma-
MENDELSSOHN*: Condeno para vioiin tor, como si de un único instrumento (y dis- yor, RV 443. Michala Pelrí. flauta; (¡uild-
y orquesta en Mi menor, Op, 64. Tina Fran- ciplinado) se tratase. No resulta igual la hall String Ensemble; George Malcolm,
cescatli, violín. Orquesta Filarmónica de labor de la orquesta, por falta de registro clave. KCA Vicior. «Red Seal». DDD. RD
y elevación de la batuta, en una lectura, si 86656 47'54".
Nueva York. Dir.: Thomas Schippers.*
Miembros de la Orquesta de Cleveland. Dtr.: nítida, no participe de aquella exhibición y
George Szell. CBS Masterworks Porlrail profundidad de propósitos. El cuarteto so- Las Cuatro Estaciones de Vjvaldi
MP 42462. lista colabora con desigual fortuna, en una en versión para flauta se habían
loma de sonido en que las voces, como si llevado ya al disco con James
se las quisiera restar protagonismo, apare- Galway como solista. En esta nueva ocasión
Nuevo ejemplar de esta serie de precio cen, a menudo, en un segundo plano. De este —y en un compacto de duración no excesi-
moderado de BS, dedicada a dos aichi I oca- cuarteto vocal el elemento más débil es el de vamente generosa— la protagonista es la da-
dos y muy conocidos conciertos del reper- la mezzosoprano Diane Curry. que canta nesa Michala Petrí, quien emplea flauta de
torio romántico para vioiin. con conocimiento pero se ve traicionada por pico mientras Galway empleó una flauta tra-
Francescatti, maisellés, que puede consi- unos medias insignificantes. Jerry Hadley es vesera.
derarse, sin embargo, genuino representan- un musical tenor de corte mozaniano, in-
te de la escuela violinística italiana, es artista suficiente por tanto para dar la necesaria Este tipo de transcripciones soportan la
de medios considerables y sonido lleno, agra- corporeidad a la parte. Susan Dunn (se adi- inevitable comparación con el instrumento
dable. Hace gala siempre de un mecanismo vina) y Paul Plishka (se conoce por su ver- para et que originalmente han sido escritas
muy seguro, si bien en ocasiones los ataques sión con Menta) darían mayor juego con las obras, lo que lleva a sopesar la mayor
no son todo lo precisos que seria de desear, otro criterio direccíonal. o menor efectividad del violín o la (lauta en
por lo que en ciertas ocasiones la nota, el cada determinado pasaje, y posiblemente la
acorde, se quiebran en alguna medida. Su flauta, con su sonido tan marcadamente bu-
vibrato es generoso pero no excesivo; en cólico, tienda a limitar un tanto la efectivi-
cambio, si utiliza con frecuencia —quizá En resumen: esta edición del Réquiem de dad de la pintura vivaldiana.
demasiada—el ponamento, loque, en bue- Verdi es distinta, sin que el adjetivo supon-
ga un juicio valorativo. Utilizando un tér- Michala Petrí toca su instrumento con no-
na medida, endulzo más de lo justo el men- table limpieza, dominio en los pasajes rápi-
saje musical. La afinación es generalmente mino pictórico, se impondría el de un
modesto fresco en gris monótono y dos y sobria expresividad. Sin embargo,
muy buena, pero también aquí se aprecian en un deliberado afán de fusionarse con los
de cuando en cuando ligeras imperfecciones. desvaido.
demás instrumentistas, renuncia en muchos
Los dos compactos incluyen cinco coros momentos a recursos propios de la flauta,
Musicalmente se nos muestra impulsivo, de óperas verdianas. Director y coro pare- tales como trinos, mordentes, notas de em-
arr olí ador, con lo que se encuentra más a cen no haber pisado nunca una escena bellecimiento, etc., y sin llegara resultar fría
gusto en los dos finales que en los tiempos teatral. sí limita intencionadamente el énfasis pro-
lentos o incluso en los iniciales, donde el re- pio de su instrumento salvo en los pasajes
poso, la respiración, la atención al detalle. en pícalo.
se echan de menos más de una ve;. F.F.
No obstante, es artista sensible y la ver- Por el contrario, y como constraste, en el
sión que ofrece es muy aceptable en ambos Concierto para Flauta, R V 443, la Petri re-
concienos, ayudado por buenos acompaña- sulta pródiga en la inteligente explotación
mientos (espléndido el de Szell). La graba- VERDI: Réquiem. Cheryl Sluder. Dolorz de ios recursos apuntados.
ción es muy aceptable y el prensado Zajic, Luciano Pavarolti, Samuel Ramey.
francamente bueno. Sin embargo, la com- Coro y Orquesta del Teatro illa Scala, Mi- J.M.S.
petencia es muy fuerte y tanto Szeryng (Phi- lán. Director. Riccardo Muli. 2 discos com-
lips) como Mutter (Mendelssohn, DG), por pactos EMI DDD. CDC 7.49391-1. 8T58".
ejemplo, ofrecen alternativas mucho más in- ZIMMFJtMANN: Die WeisseRose. Cabrie-
teresantes. La reedición en serie Acorde del le Fontana, soprano. Lutz-Míchael Harder,
registro dirigido por Barbírolli, tenor. Conjunto instrumental dirigido por
R.O.B. motivó una revista somera a la el autor. Orfeo S16Z871A. 71 minutos.

46 Scherzo
DISCOS

El sello muniqués Orfeo conlinúa ofre- opresiva opta Zimmermann por un material musicales del medievo ibérico, están presen-
ciendo muesiras de partituras poco conven- melódico muy restringido, usando pequeños tes las regiones de Navarra y Castilla.
cionales de autores germanos del siglo XX; temas que funcionan como leitmotivs que Para darse cuenta del bajo valor crítico
asi, y tras el sorprendente Réquiem de Hin- irán continuamente revoloteando sobre una de este disco bastaría fijarse en que el famo-
demith, ve ahora la luz esta Die Weisse Ro- misma base tonal. so conductus Congaudeaní catholici. en to-
se del alemán oriental Udo Zimmermann La grabación presente, (ornada de la re- dos los lugares en los que aparece citado
(Dresde, IWJfquese nos presenta como uno presentación en Munich de 19S6, ofrece la —no se trata por lo tanto de error de
de los mayores éxitos del reciente teatro mu- garantía de contar con los mismos cantan- imprenta— figura como «congaudeant»,
sical en su país. Se trata de un conjunto de tes que la estrenaran pocos meses antes en que en latín no quiere decir absolutamente
16 escenas para dos cantantes y grupo de cá- Hamburgo, con lo que estamos ante intér- nada. La palabra ha sido arbitrariamente di-
mara, donde la alternancia de breves reci- pretes capacitados para enfrentarse con hol- vidida por alguien ignorante del latín. En el
tativos y arias denota la fuerte influencia de gura a la intensidad dramática que pide la mismo conductas, la frase que debería trans-
la tradición dramática alemana, entendida partitura (algunos .sobreagudos en los reci- cribirse del manuscrito «clerus pulcris car-
tamo en su veniente clásica como en la del tativos en la parte de soprano, francamente mínibus studeat atque cantibus» se lee
teatro de entreguerras y el inspirado en obras difíciles). En definitiva, una obra contem- «clerus puleris carminus studeat alqui can-
de Brecht (se piensa en un Weill, un Eisler poránea de singular temática y de valor li- tibus». Un auténtico sin sentido. Y lo que
y, sobre lodo, en el Dessau de El proceso terario asegurado, a la que le falta sólo la es peor es que tan absurda lección sea asu-
de Lukula). Precisamente con esta última chispa de un verdadero creador para conse- mida y cantada por el grupo de Binkley. Un
pieza tiene más de un punto en común, aun- guir ser una pieza brillante, para lo que Udo pésimo servicio rendido al Medievo musical
que el resultado sonoio sea absolutamente Zimmermann no parece estar preparada, al por un conjunto tantas veces benemérito.
opuesto. Como en aquélla, el tema de Die menos por ahora.
Weisse Rose es político: el punto de parti-
da es el atentado que tuvo lugar el 20 de ju- E¡ empleo de un material sonoro de fácil G.M.
lio de 1942 (año de nacimiento del compo- receptibilidad y lo emocionante del relato,
sitor) a cargo de los nazis contra el grupo la hacen asequible a todo tipo de aficiona- FREDER1CA VON STADE: Ariu de
conspirador La Rosa Blanca. Ningún pro- do, no sólo al conocedor de la música ac- Haydn. Mozirt y Rossinl. Orquesta de Ca-
ceso seguiría después, todo lo contrario: un tual, y si a eso añadimos que la dirección ntan de Laussane; director: Antal Dorali.
jueves serian apresados los hermanos Scholl corre a cargo del mismo compositor y que Orquesta Filarmónica de Rotterdam; direc-
y su amigo Christoph Probst en la Univer- el producto está servido en una toma de so- tor: Edo de Waart. Philips 420084-J. ADD.
sidad de Munich y al lunes siguiente se cum- nido impecable, donde no se percibe el más Duración: 68" 15".
pliría la sentencia de muerte dictada por el mínimo ruido, y dui.de no saturan nunca los
Tribunal del Pueblo. agudos de las voces, hay que convenir en que
nos hallamos ante un ejemplar de música de Las páginas de Haydn incluidas
nuestro tiempo altamente recomendable. en este recital son las tres arias
Los hermanos Scholl, los proiagonistas de de A mar anta de La fedeltá pre-
la obra de Zimmermann, abogaban por una mioaia y una de Lisetta de // mondo della lu-
Alemania de carácter federal, sin hegemo- F.R. na, dos de ¡os registros completos en los que
nía cent ral iza dora, y lo chocante es que ha- intervino la mezzosoprano americana de los
ya sido un autor nacido en la parte comu- siete de que consta el ciclo que Dorad reali-
nista de Alemania quien se haya enfrenta- zó para la firma holandesa, en los artos 197;
do a un lema que, evidentemente, en su pais y 1977 respectivamente. Las de Rossini y
natal tiene unas connotaciones bien diferen- Mozart se grabaron en 1975.
tes a los de ia otra Alemania.
En realidad, el tema del atentado nazi ha
RECITALES La voz de la von Stade no es excepcional
ni por volumen ni por extensión. Se trata de
perseguido toda su vida a Udo Zimmer- un instrumento (diáfano, uniforme) de am-
mann, quien ya lo abordaría en su primera bigua posición, que se decanta más hacia el
composición para el teatro, en 1967, pero CAMINO DE SANTIAGO I. Navun, Cas- agudo que al grave y que se adapta conve-
centrándose más en el problema de ¡a Re- tilla. Varios amores. Sludio der Friiben Mu- nientemente al repertorio que recoge este dis-
sistencia en Munich con empleo exclusiva- sik. Dirtctor: Thomas Binklry. EMI CD co, que es, en general, el que la
mente de material documental. Entre aquel 63-30107. mezzosoprano asume en la escena. La can-
primer acercamiento y la obra que nos ocu- tante, siempre de una inteligencia musical
pa, Zimmermann ha estrenado otros dos Es bien sabido el carácter heterogéneo de sobresaliente, sabe cómo utilizar, infalible,
dramas: Schuhu und die Ftiegende Prin&s- la discografía medieval. Son, sin embargo, aquellos medios imprecisos. Y la grabación
sirt y Wundersame Schuster-Frou (La Zapa- numerosos los grupos que se arriesgan, más comentada de evidente testimonio. Como in-
tera Prodigiosa), sobre el original de Gacela o menos sistemáticamente, con los diversos térprete dramática el rendimiento es desi-
Lorca. y comprometidos repertorios sacros y pro- gual. Así. en la parcela rossiníana, al lado
fanos. Pero actualmente la discografía me- de una Rosina del Barbero algo sosa, se eleva
En Die Weisse Rose maneja Zimmermann la Desdémona de Ole/lo de tocante patetis-
textos de los propios hermanos Scholl, poe- dieval está muy lejos de alcanzar niveles mo y una Cenerentola del rondó final de ex-
mas y escritos de Bonhoeffer, Fiihman y Ro- medios filológica y artísticamente aprecia- quisita frescura (las endiabladas volate están
sewicz. con lo que quiere hacer hincapié en bles. A los estudios musicológicos, bastan- ejecutadas con una precisión magistral). Por
la intensidad lírica del relato, abandonan- te florecientes, no siempre corresponden pane mozart i ana, encontramos una Zerli-
do todo matiz documentalista, todo el ma- interpretaciones adecuadas. En este sector, na. en el Vedrai, carino donjuanesco, bas-
terial de tipo político sobre el caso. La acción incluso el tantas veces citado rigor alemán tante aséptica, mientras que en tos dos
se concentra en las horas previas a la ejecu- no en todas las ocasiones resulta satis- momentos de cherubino de Las Bodas de-
ción, cuando los hermanos rememoran es- factorio. muestra, por si falta hacia, que en tal papel
cenas de sus vidas y hacen examen de con- En el caso del disco de Thomas Binkley no tiene hoy competencia posible. De La
ciencia sobre el sentido de sus actos. A ello y su grupo, de ambiente alemán, falta por Clemenza di Tito, von Slade (Annio de lu-
el autor ha añadido citas de Tadeusz Rose- ejemplo cualquier referencia crítica a la an- jo en la edición completa dirigida por Co-
wicz y otras tomadas de la Biblia, amén de tigua cuestión del ritmo de las Cantigas. lín Davis) ofrece el aria de Vitelia, Non piu
la carta de despedida de los procesados a sus transcritas a una interesante notación mo- difiori de manera poco convícente (el regis-
padres y amigos, al Tribunal del Pueblo, a nódica mensural, sobre la cual se trató am- tro grave muy débil) y el Parto, parto de Ses-
lodos aquellos, en suma, anie quienes se sen- pliamente en un congreso desarrollado en to que precisaría mayor diversidad expresiva.
lían defraudados. Todo este entramado lo Nue\a York en 1981. Disco, no obstante, de indudable atracti-
resuelve e] autor musicalmente recurriendo vo. El cuidado acompañamiento de Edo de
a procedimientos cercanos a los de la Pasión El disco en cuestión contiene cantos mo- Waarl (Mozarl, Rossini) no desmerece an-
del clasicismo, combinación de recitativos nódicos (en especial Cantigas y melodías tro- te la veterana y vibrante batuta de Dorati
y canciones/arias que son verdaderos lamen- vadorescas) y polifónicos (sobre todo (Haydn). Recomendable.
tos apoyados constantemente en una sección conductos), que pertenecen a la historia y
de cuerdas reducida y de tono amargo y de- a la geografía del célebre Camino de San-
sesperanzado. Para otorgar una atmósfera tiago. En este primer disco, correspondien-
te a una serie dedicada a los itinerarios F.F.

Scherzo 47
DISCOS

MELODÍAS SOBRE POEMAS DE ámbito sonoro de la catedral y, por momen-


CHARLES BAUDELAIRE. Fdicily Loír tos, el eco en tos callones y naves sugiere que
estamos en tal tipo de espacio. Desde lue-
MÚSICAS
(soprano), y Graham Johnson (piano), Har-
monía Mundi. HMC 901219, HM 90, Com- go, el despegue de las voces y las diferentes TRADICIONALES
pacto DDD Audio. 65". orientaciones de los sonidos, se pierden en
la reproducción mecánica.
He aquí unas quince canciones Por lo que hace a las partituras, de litur- IRÁN: Musique Persone CD. Ocora C 559
cuyos únicos neios son los ver- gias mixtas (católica y anglicana), sólo po- N00Í. 48'17".
sos de Baudelaire y la nacionali- seen un pálido color evocativo, el de la licsa
dad francesa de sus autores- Hay de lodo e inocua vida religiosa de la era victoria- Escuchando esta música tan tier-
lo hallable en esta zona de la mélodie: Du- na. Son obras impersonales y académicas, na, tan contenida y expresiva a
parc y su tardío romanticismo, Fauré y su áridas y amables como la peor hora del lé la vez, armoniosa en una pala-
temprano impresionismo, Dehussy y su fór- en una mansión decorosa y norma lita. bra, la imagen del arte clásico griego me vie-
mula infalible (píanismo intenso, tratamien- Los coros las sirven con dignidad, aun- ne a la mente. El templo del cabo Sunion
to literario de la voz), Chabrier y su que, a veces, el exceso de voces blancas acha- como señal de mar, de viento..., un cierto
inocultable humor paródico, comedidas ar- la el conjunto y se echa de menos alguna sentido de eternidad. En realidad eso no es
monías de Breville, Severac y Sauguel, una rotundidad femenina y madura, que ya he- tan absurdo como parece: muchos eruditos
felicísima invención de Pierre Capdevielle (Je mos superado la idea de que las mujeres in- han señalado que cuando Ibn Sena en su li-
n'aiposoublié). Al fondo, Baudelaire insiste troducen el pecado en el rito cristiano. La bro Kilabú S-Sifa y Farabi en Kitabú L-
con su maJditismo, su amargarura y sus deli- edad de los autores cubre el completo siglo Musiqi Al Kabir interpretan los conceptos
rios de felicidad en otro mundo. La vida, XIX, pues va desde el año 1810, cuando nace musicales griegos, es la música iraní la que
incluida la dicha de vivir, siempre eslá en Wesley, hasta 1866, en que lo hace Wood. analizan a partir de las teorías de Arkytas
otra parte. y de Aristoxeno. En Irán, el Islam se inspi-
B.M. ró en una gran parte de su cultura y es el
Felicity Lolt es seria y estudiosa, cania con arte iraní el que difundió en su imperio.
afinación y nitidez, pronuncia con cuidado A. Danielou señala, a este título, las afini-
no exento de algún deje anglosajón. A ve- NACHTMUSIQUE MIT VIOLA D'AMO- dades aún vigentes entre la música iraní y
ces abusa de los ataques blancos que no re- RE. BOHM: Condeno en sol mayor. PE- el flamenco.
sultan del mejor gusto. En sus ñolas ZOLD: Parlila en fa mayor. BORGHI:
centrales se echa de menos una mayor am- Sonata en re mayor. RUST: Trio en re ma- La música clásica iraní comporta siete
plitud, que haga posible cierta sensualidad yor. Dorolhca Jappe, viola d'araore; Renate Dastgah-s y cinco Avaz-s, equivalente del ra-
expresiva, aquí ausente. Si los agudos, en HiklebraDd, oboe d'amore; Waller Stiftner, ga indio y del mugam de Azerbaidjan, pero
ocasiones, son demasiado abiertos, el balan- fagot; Maní red o Zimmermann, Christoph con reglas de composición propias. En ca-
ce genera! es de un gran decoro. Nadie em- Huntgeburth, flautas traveseras; Michael da Dastgah y Avaz coexisten dos sistemas:
palidecerá las viejas sombras de Vallin y Jappe, bassede violón. EMI. Deutsche Har- la modulación de las distintas secuencias me-
Teyte, o las más modernas de Crespin y los monía Mundi. CDC 7 49254 2. Compacto lódicas (Gushé) y la estructura de los diver-
Angeles, ni, mucho menos, el imperial se- ADD. 50*27". sos movimientos.
ñorío actual de Jessie Norman. En cambio, En este disco los dos conciertos tienen una
se agradece toda incursión en repertorios in- estructura similar; un preludio Pishdaramad
frecuentes, como la canción de cámara fran- Con la seriedad que caracteriza tocando por todos los instrumentos (tar, ud,
cesa que exceda la santísima trinidad a los productos de la serie Scho- kamandshé, santur, nay, zarb o dombak.)
(Fauré-Debussy-Ravd). La tarea de Johnson la Canlorum Basiliensis Docu- prepara el Chaharmezrab, improvisación en
resulta destacada por lo eficaz de su pianis- menta nos llega ahora este bello disco dedi- solista del tar o del santur. Viene después
mo y su autoridad en el fraseo. Cabe subra- cado al tema de la Serenata en el tiempo de el poema, un Tasnif cantando en el espíritu
yar, sobre iodo, sus intervenciones en transición entre el Barroco terminal y el Cla- del Radif; el cantante emplea para ello una
Debussy. sicismo temprano. Por el encabezamiento de vibración peculiar (Tahrir) que sólo poseen
esta reseña puede el lector hacerse una ¡dea los más grandes artistas. El concierto se aca-
del talante de novedad que domina en los ba con un ritmo más ligero, basado en un
B.M. planteamientos de la grabación en lo que ata- baile popular (Reng) y tocado por todos los
ñe a los autores, obras y protagonismo de instrumentos.
un instrumento tan poco habitual como la
MY SOUL DOTH MAGNIFV THE LORD viola d'amore. Gracias a este disco podemos Los poemas no están traducidos, pero el
(Música religiosa inglesa del XIX). Magni- tener una idea más clara de los orígenes de arte del cantante nos hace penetrar el senti-
fu-ai y Munc dimitía de Chirles Viltiers Slan- la tradición de la Serenata clásica, cuya for- do del texto (majestuoso y a veces alegre en
ford, Magnifica! y Nunc dimitiis de Tilomas mulación más excelsa habría de ser la debi- el Dastgah Mahur, doloroso aunque no de-
Atlwood Walmisley, Evening Canticle de da a Mozart. Aunque coinciden algunas de sesperado ir el Dastgah Segahl, la comple-
Samuel Sebastian Wesley, Evening Service las pautas que rigen el género: destino al aire jidad de los ornamentos nos inicia a los
de Hugh Blair, Magnifica! y Nunc diminis libre ausencia de un teclado para el acom- misterios de la rima. Hay que tener este dis-
de Charles Wood, y Evening Canlicles de pañamiento, estas obras sitúan a la Serena- co, además de los dos dedicados a Irán pu-
Htrbert Bre»er. Coro (te la Catedral de San ta en un terreno muy particular por su blicados por Barenreiter y los otros dos
Pablo (Londres) y Chrislopher L>earnle> (ór- dimensión camerística y la elección de un ins- publicados por Folkways.
gano), dirigidos porJobn Scoll. H y per ion, trumental que luego caería en desuso.
A 66249, compacto DDD. 57' 58". P.E.
El nivel interpretativo de la grabación es
francamente alto. Lo que más llama la aten-
La catedral londinense de San ción, desde luego, es el virtuosismo desple- JAPÓN 3. GagakD. ONO GAGAKU KAI.
Pablo es un ámbito privilegiado gado por Dorothea Jappe a la viola d'amore. LP Ocora 551. CD Ocora C. SS9 018.
para escuchar polifonía. En lor- quien resuelve con aparente facilidad los 50'0S".
no al espacio que se sitúa bajo su enorme problemas de digitación que el instrumento En el caso de la música Gagaku,
cúpula de tambor (esa que perdura indem- presenta. Especialmente acedada es su re- el Japón parece haber asumido
ne, casi milagrosa, en medio del incendio de creación de ia Parlila. para viola d'amore el papel tradicional de la India
la ciudad provocado por los bombardeos sola, de Pezold, donde Dorothe Jappe nos en cuanto a su capacidad de asimilación de
alemanes) se suelen hacer conciertos litúr- da una completa lección de los recursos del las distintas culturas. Durante el siglo sép-
gicos cuya nitidez y polidireccionalidad re- instrumento y de su peculiar y atractivo tim- timo China exporta a Japón los bailes de
sultan memorables. Recuerdo, ahora mismo, bre. La magnífica toma de sonido es decisi- máscaras Cigaku (hoy una gran parle de los
la Semana Santa de 1977, con obras de va a la hora de recoger a la viola d'amore instrumentos Gagaku siguen fieles copias de
Schütz y Emmanuele d'Astorga, las desnu- con gran fidelidad. El resto de los músicos los modelos chinos). Un poco más larde, Co-
das formas de piedra y un enorme paño participantes en el disco actúan a si mi liar rea introduce la música ceremonial de ins-
blanco bajando de la linterna hasta el pavi- nivel. piración confuciana (Komagaku). En el siglo
mento: el sudario de Dios. octavo, la música Riniagaku viene de la In-
Este disco parece destinado a evocar el dia y del Sureste asiático y deja su huella en
E.M.M.

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DISCOS

algunos giros melódicos. A partir de esta que existen otros violinistas magníficos en MCCOYTYNER: Live Al ThelMusicians
época el Gagaku adopta su forma japonesa la India, y puede que Subramaniam haya Exchange. McCoy Tyner (piano), Avery
(seguramente revisada bajo la Restauración grabado discos con más duende (difícilmente Sharpc (bajo), Louis Ha yes (balería). Klng-
nacionalista Meiji) fundiéndose con los vie- disponibles en Europa), pero delante de tal dom Jazz CU Gate 7021. Duración; 60*30".
jos cantes y bailes Shinlo, con los poemas centelleo, tal derroche de virtuosismo y de Grabación:, julio 1987 en Fort Laaderdatc,
improvisados Roei. con los can [os popula- imaginación seria absurdo poner peros. Florida, USA.
res Sai bar a.-
En efecto, mientras el arte chino queda- PE. Este disco compacto nos brinda
ba íntimamente ligado a las cortes y a tos una hora de excelente música en
monasterios, el arte clásico y religioso japo- compañía del actual trío de
nés influjo en el arle popular a la vez que McCoy Tyner, figura histórica del jazz mo-
se nutría de él.
El Gagaku es considerado como el más
antiguo género musical armónico conocido:
JAZZ derno que maduró en los años setenta al la-
do del inolvidable saxofonista John
Coltrane. Por encima de los cinco temas del
el juego de los diversos instrumentos no bus- pianista, que dan cierta monotonía al con-
ca un timbre al servicio del desarrollo me- junto, destacan sus interpretaciones de Lo-
lódico, sino una relación misteriosa entre BIRELI LAGRENE ENSEMBLK: Bireli verman y What 's New, dos baladas que sabe
acontecimientos sonoros, siguiendo una Swing'Sf. Bireli Lagrtne (guitarra acústica), llenar de nuevo sabor con su estilo tan par-
compleja técnica de composición, un poco Gaili Lagrene, Tschirglo Loef fler (guitarra ticular que mezcla fuerza y lirismo. Graba-
a la manera del movimiento de las nubes. rítmica). Bernd Rabe (saxofón), Jan Kan- ciones en vivo muy recientes que confirman
Quizás no como cúmulos lenticulares que se kej* (bíju acústico i. Alien Blairman (bale- la presencia de un músico indispensable que,
funden en una sola masa: más bien las dis- ría). Jaz/poinl 1D09CD. Duración: 53'5T". en cieno modo, parece descansar en esta dé-
tintas olas melódicas se superponen como Grabación: abril 19S1 en Ludwigsburg, Ale- cada tal vez preparando nuevas hazañas para
estratocúmulos de formación ondulada. Los mania federal. tos años venideros. Es también la ocasión
ornamentos microtónicos Merikari produ- de valorar en su justa medida el trabajo del
cen disonancias, animando el cielo como BIRELI LAGRENE & JACO PASTO- joven contrabajista, Avery Sharpe. que jun-
mamatocúmulos calvos en altocúmulos on- RIUS: Stuttgan Aria. Lagrtne (guitarra eléc- to al siempre sólido batería Louis Hayes, res-
dulados. Nuevos Rokuchosshi (conjunto de trica), Pastoril» (bajo eléctrico, piano palda la labor del líder de manera impecable.
sonidos escogidos para crear nuevos climas) acústico, vocal). Vladisiaw Scndecki (léelas,
crean cirros filamentosos, preludio a la tor- sinleti/adores), Jan Jankeje (bajo sintetiza-
menta, pero con otro Watamori llegan ci- do!), Picrre Lübke (batería), Sergc Brind- E.T.
rros plumiformes deshaciéndose al capricho golf (percusión), Jazzpoint 1019 CD.
del viento. Duración: 54'32". Grabación: marzo 1986
en Stuttgart, Alemania Federal.
El presente disco está interpretado por el
grupo Ono, una de las familias que cultivan ¡Lo que son los años! Cuando STEPHANE GRAPPELL1 - MARTIN
el Gagaku desde el siglo noveno. Esta mú- Bireli Lagrcne, alrededor de TAVLOR: We\e Gol The World On a
sica hierática, que mantiene a distancia to- 1980, hizo su aparición en la es- String. GrappeUi (violin, piano), Taylor (gui-
do sentimentalismo, es una excelente cena del jazz era un niño su per dolado que tarra acústica y eléctrica). EMI CDM 7
introdución a un aspecto del arte clásico con su guitarra acústica parecía imitar a su 69173 I. Duración: 45'14". Grabación: ju-
japonés. ídolo, el gran Django Reinhardt, hasta tal nio 1981 en Londres, Gran Bretaña.
punto que sonaba como las más exacta en-
PE. tre tantas copias. Las primeras y, por cier- El violin no es un instrumento
to, muy bonitas grabaciones que comenta- muy frecuente en el jazz. Pocos
mos aquí son buena prueba de ello, y Nu- han sabido adaptarlo a una mú-
L. SUBRAMAN1AM: Le violin de linde ges, September Song y Djangology traen a sica que requiere, ante todo, agilidad e ima-
duiSud. CD Ocora HM 83. ADD. 59'49". la memoria momentos vividos en compañía ginación, personalidad y técnica de su intér-
del legendario gitano, hace casi medio siglo. prete. Stuff Smith y Joe Venuii fueron
Un compacto que se escucha si no con gran pioneros de relieve, y en tiempos modernos
Los instrumentos de cuerda fro- interés, por lo menos con auténtico placer.
tada existen en la India desde los han destacado Zbigniew Seifen y Michal Ur-
Otro caso muy distinto es el segundo dis- baniak, ampos polacos, los franceses Jean-
tiempos védkos: vana, bahulina, co grabado un lustro más tarde. Aquí nos
sarangi, serinda... Algunos musicólogos Luc Ponty y Didier Lockwood, y muy po-
encontramos con un Lagrene adolescente cos más.
piensan que el violin puede ser un instrumen- que se ha pasado a la guitarra eléctrica pa-
to de ida y vuelta: nace en la India, se ex- ra ofrecer, junto con otro fenómeno, el con- Capítulo aparte merce Stéphane Grappe-
tiende en Asia y después en Europa bajo la trabajista estadounidense recientemente Ui que, en su vejez, sigue explorando incan-
forma de rebec y de viela; vuelve con su for- fallecido Jaco Pastoríus, una música que sablemente lo que se suele llamar The Song
ma italiana como regalo de los embajado- mucho tiene que ver con el rock y poco con Book, es decir, esta infinidad de standars
res portugueses para las cortes del Sur de la el jazz. Ambos son destacados músicos do- que todo el mundo conoce de memoria y
India. Polémica aparte, el violin europeo tados con una formidable técnica, lo que no que, sin embargo, no deja de sorprender por
foima pane integrante de la música clásica impide que se muestren como bastante me- su enorme riqueza. Como, por ejemplo,
india desde finales del siglo XVIII. El vio- diocres intérpretes de Donna Lee, tema del cuando este virtuoso —tan admirado por
lin se encontró perfectamente apto para res- padre del bebop, Charlie Parket, y del vie- Yehudi Menuhin— los interpreta con su des-
petar todos los matices, ornamentos, tonos jo tema de Henry Mancini, Days OJ Wine lumbrante maestría y su pasión por la me-
y micrófonos de los distintos ragas. And Roses. El resto del material es quizá lodía, en esta ocasión fielmente acompañado
El violinista Subramaniam nos ofrece dos más convincente, dentro de un género que por el guitarrista inglés, Martin Taylor —
ragas (aunque sólo se indique el raga Kir- difícilmente despierta el entusiasmo. Varios un buen equilibrado dúo que lleva años ac-
vani, creo que hay una imprecisión: el pri- lemas (por ejemplo Jaco Reggae) revelan tuando en largas giras por todas Europa.
mer corte corresponde al raga Bhupati una fuerte influencia del trompetista Miles GrappeUi ha estado varias veces en Espa-
—transportado. Do Re Mi alio Sol y La Davis, tal como este revolucionario músico ña. Ahora vuelve para las fiestas de San Isi-
alto—. Los otros cortes corresponden al raga viene tocando en los últimos años, es decir, dro en Madrid. Antes de celebrar el
Kirvani). Subramaniam es un maestro que apoyándose en una fuerte amplificación eléc- reencuentro con este joven octogenario se
conoce los secretos de la música clásica y un trica y en un sinfín de sintetizad o res. aconseja escuchar estas grabaciones, entre
virtuoso dotado de una técnica realmente ex- las cuales destaca, como curiosidad, Jen'sais
traordinaria. Ha creado nuevos ragas y su plus, precioso tema de GrappeUi que inter-
curiosidad le ha llevado a colaborar con ar- Dos facetas diferentes de un Lagrene que preta magistral mente al piano el venerable
tistas europeos y americanos. Muchas de sus todavía busca su propio camino. Y, de pa- francés para quien tantas entrañables me-
innovaciones han hecho estremecerse a más so, la oportunidad de volver a descubrir al lodías parecen haber sido creadas.
de un purista. Mientras escribo, estoy escu- asombroso Pastorius...
chado este disco por cuarta VCÍ; en verdad
E.T. E.T.

Scherzo 49
DISCOS

ESTUDIO
DISCOGRAFICO

Berlioz y Davis:
una unión inseparable
BERLIOZ: Romeo y Julieta, sinfonía dramatice de las artiflciosidades de la estereofonía—
según Shakespeare, op. /.V Palrhria Kern. Robert a estas peculiaridades como no se había he-
Tur. John Shirlíy-Quirk. Cor» John \lldis. Or- cho hasta entonces y, lo que es casi más im-
qunll Sinfónica dt Londirs y Coroa: <ir( ollnDa- portante, sirviendo de vehículo ai soberbio
vi>. Pfcibpi. ADD coapKio 416962-2. W3T'.
Líbrelo en francés. Inflé*, «liman c italiano. y legítimo espectáculo musical proporciona-
do por Davis y sus disciplinadas huestes lon-
dinenses, en uno de los trabajos de equipo
más admirables en toda la historia de la fo-
nografía.

H igh Fideüty dedicó su número de


marzo de I969ala conmemoración
del centenario de la muerte de Héc-
tor Berlioz. En un muy interesante articu-
lo, Bernard Jacobson pasaba allí repaso a
Desencanto del compacto
la discografía berliozana entonces existen-
te, y ya llamaba poderosamente la atención
De'esgraciadamenie, el reprocesado en dis-
del lector el hecho de que los registros más co compacto ha normalizado, vulgarizado
recomendadas de la Sinfonía Fantástica, de o masifícado la calidad inicial. Pasada la pri-
Harold en Italia, de La infancia de Cristo, mera impresión que siempre produce una
de Beatriz y Benedicto y de las Oberturas audición sin ruidos de fondo, en seguida se
eran los realizados por el joven director in- adviene —por cieno muy desagradablemen-
Badioi te, por el desencanto— que no está aquí la
glés Colin Davis. Fuera de este articulo, en delicada diferenciación [imbrica de tos vie-
la sección habitual de discos, Jacobson co- casi un antiberliozano, encontró su camino jos
mentaba también la grabación de Romeo y de Damasco al escuchar la segunda parte de dad discos analógicos, su lograda naturali-
dentro de la artificios ¡dad, y que se
Julieta, en aquel entonces novedad, con la La infancia de Cristo (•), descubrió una tra- esfuman las cualidades que distinguían y ha-
que Davis habla iniciado —después de es- dición que sabia equilibrar el realismo y la dan tan distinguida la interpretación de to-
carceos con otras firmas desde 1961— loque fantasía que, mal ponderados, distorsionan dos estos estilistas Ingleses.
hoy constituye el magnífico logro de su ci- a menudo la gran belleza sensorial de la mú- de venirme a la memoria elPor fuerza hubo
clo Berlioz para Philips. El crítico america- sica de Berlioz, de la que Bernard Shaw ha- un estéreo falso de los discosreprocesado de
monoatírales,
no había considerado el registro con bía dicho que es, junio con la de Mozarl, en particular los de la serie Eclipse (Decca),
Monteux (Westminster) el mejor publicado la más diffcil de tocar entre toda la produ-
hasta la fecha; pero ahora se rendía ante la cida en los dos últimos siglos. El ya famoso que destrozó a conciencia varios de sus le-
producción de Philips con esla afirmación sir Colin Davis —también notable mozar- gendarios registros con la etiqueta naranja.
sin reservas: «Es una de las mas excitantes tiano, no lo olvidemos— no ha querido La inmediata audición de este Romeo y Ju-
uniones de espíritu y técnica que pueden en- aceptar la etiqueta de especialista en Berlioz, lieta en mis discos de toda la vida (llevan
contrarse en el alormenladeramente imper- e incluso ha dejado de dirigir sus obras du- conmigo dieciocho aflos) me devolvió al
fecto mundo del fonógrafo». rante años una vez culminado el ciclo de gra- punto la calidad, esto es, la música ahora
perdida. Pero si yo aún puedo acudir a mi
baciones; mas hoy no cabe duda de que la discoteca para resolver en lo que a mi toca
Veinte años después la primada de esta tradición inglesa —la única, insisto, en este el problema, también he de preguntarme:
grabación de Romeo y Julieta —como, en campo— halló en él a su mejor continua- ¿Qué está ocurriendo
general, la de sus companeras en el ciclo— dor en el momento histórico (la conmemo- to y en parlicularcon elcon el disco compac-
reprocesado? ¿Qué
permanece intacta. ¿Por qué? Hace poco ración del centenario) y técnico-fonográfico se está ofreciendo a quienes creen de buena
Anthony Burgess recordaba que lord Byron preciso. fe que esta técnica es musicalmente superior
no fue profeta en su patria, sino en Italia, a todo lo precedente? ¿Qué equipo de soni-
Grecia e incluso en Ceniroeuropa; lo mis- do hace falla, y cuál es su coste, para con-
mo puede decirse de Berlioz respecto a Fran- seguir del disco compacto —sí es que esta
cia, pues ya desde la época de sus primeros Tetnología al servido de ua estilo posibilidad no es incierta— el mismo rendi-
conciertos en Londres (1852) fue admirado miento musical que puede obtenerse del
por Inglaterra, sin duda en justa correspon- sto del momento técnico-fonográfico vie- buen disco negro? Me agradaría que alguien
dencia a la devoción que Berlioz sentía por ne a cuento porque la brillante/, la calidad me diera respuesta.
Shakespeare y, pese a lo dicho, a la música [imbrica y la elegancia de la orquesta de Ber-
que escribió sobre el romántico Childe Ha- lioz sufren mucho en condiciones de ejecu-
rold byroniano. Asi, los ingleses han leni- ción y de grabación inadecuadas o
do siempre interés y comprensión con insuficientes. Otro facior importante es la Ángel Fernando Mayo
Berlioz y lo han programado con intensidad, ex per i mentación de Berlioz con diferentes
incluidas las óperas. Uno de sus directores, puntos de emisión del sonido, y también con
el genial Beecham, llegó a ser el primer ber- intensidades cambiantes que pretenden pro- (')agnóstico
En oiro orden de cosas, hay quertconiar que
liozano de su tiempo, el creador de un esti- ducir la sensación de que éste se mueve, cu- al Manuel Garda Moreme se le reveló
la Fe cristiana mientras escuchaba por la radio,
lo para esta música. Por ello, cuando el yo máximo ejemplo es la partitura del en París, esta misma pane, la sublime Huida a
joven estudiante Colin Davis, inicialmente Réquiem. En Romeo y Julieta hay igual- Egipto. ¿Qué tendrá esta música de! agnóstico
mente numerosos ejemplos de esta técnica; Berlioz?
valgan aqu¡ un par de ellos: el coro que se
despide después de la fiesta y el cortejo que
lleva a la tumba a Julieta. Pues bien, la in-
geniería de sonido de todas estas grabacio-
nes atendió —con una espléndida utilización

50 Scherzo
\\\
4& 0ÑC6 92
\

PREMIOS
PRIMER PREMIO 500.000 Pts. ]
SEGUNDO PREMIO 300.000 Pts. Para cada modalidad
TERCER PREMIO 200.000 Pts. J
CUARTO PREMIO (único) 100.000 pts. Mejor intérprete de obra de autor ciego.
PREMIO ESPECIAL 250.000 Pts. al mejor intérprete ciego o deficiente visual (único).

OBRAS OBLIGADAS
GUITARRA. Imágenes. Juan Briz.
CANTO. Colección de canciones. N.° 3. Primavera. Rafael Rodríguez Albert.
FLAUTA TRAVESERA. Sonatina para flauta y piano. Fermín Gurbindo.

UNION MUSICAL ESPAÑOLA.


C/ San Jerónimo, 26 - Tlf. 429 48 77

CELEBRACIÓN
Madrid del 28 de octubre al 1 de noviembre 1988.

PRESENTACIÓN DE SOLICITUDES (INFORMACIÓN)


C/ Prado, 24. Dirección General de la ONCE. (Promoción Artística). Tlf. 429 96 42.
Antes del 1 de septiembre de 1988. •

REQUISITOS
Hoja de inscripción; fotocopia DNI o Pasaporte o Visado de Residencia; Certificado de estudios cursados;
(Opcional: Curriculum vitae y fotografía); Ingresar en la cuenta del banco que se detalla en las bases,
la cuota de inscripción.
DISCOS

ESTUDIO DISCOGRAFICO

Emil Gilels/Sviatoslav Richter:


Dos rusos para la historia
B E E T H O V E N : Variactonts Heroica. Op. 3S. Sonóla FI. • 7 en Be mayor, más original y culturalmente más com-
Op. IO-J. Sonata n.' IS en Mi btmol mayor,
Op. 31-3 EKU GIMI Ipfauol. DMKki G n a n ^ i 4DI.M-1. OBaaino DDD. T1.44. GraMftooei: trrVm,
. »'1«M J 10/1M1. pleto, al menos al comparar las prime-
ras fases de las carreras de ambos.
•RAHMS: Cuarteto con piano en La mayor, Op. 26 Svtalodat Rkhlfi (piano! can ntfnabn» att Ciártela Gilels comenzó su relación con el pia-
PU^> 4MIM-l. n - ( M O DDD. 47.H. Gribados rfectuda n coactólo pMUn n la Grade <•• Muta), Toan. F l M i . no en el plano del típico virtuoso ro-
GJUEG: ft«aj llhnu. EnJI GOtta (piuo). D n u M ti»IDa»pboa 41*7tt-l. m p n i ADD. S*.W. Grtoado.: Btr- mántico: potencia, rapidez y belleza de
lh, Jaai-Chriitu-KliTl*. */ir!4. sonido eran tres de sus características
MOZART: Sonata rn Sí fwnoY mayor, JC. 181 Sonólo en La menor, K. S10 Variaciones en Fa mayar, K. S98- Fantasía
fundamentales; una naturaleza exube-
enRemenor, K. 397. EMÍIGÍMI(|I1IIK). Dnlicti Gnsn>pkDa tHWl-l.rampmoo ADD. S»44. Gnkidái n l n d i rante que tendería con el tiempo a in-
tn «Mdino pábbVa tw rt Maanmm ¿t SalibirgD I/1V70. teriorizarse y someterse a una
SCHIIMANN: Estudios sinfónico!, Op I) IBEETHOVEN: Sonam Op. 901. Sidlaib' Rkbtci <piui>>. VDC-l*2S,n>n- mentalidad clasicista, si bien ésta era
PK» ADD. 4«,M. DtRrttaMg n Elfnia par DiKoW. GnhicMi: S^ih^to, 9/1971- otra de las cualidades del joven Gilels,
heredera seguramente de su primer
SHOSTAKOV1CH: Quiniela con piano. Op. 57. S.titoibv Rlctlir (pinol roa ti Cuarteto Borwtt». HM:-I142, com- maestro Jakob Tkach. El pianista de
pxlo ADD. 33,41. DtaMbuido « E^aii por DtKOW. Cnbirtó. tlMiadl u nudci» páMCO » la G i u SJa drl
CsrjKT'ilarlo de MDK* 1« ian S y t dt <¡l«ial»iT di 1N3. Odessa describía sus primeros años al
piano diciendo que «Cuando tocaba te-
TCÍIAIKOVSKV: Conciertos para piano \ orquestan. " I v 2 Svlirula* RkMrrron !• Orqiin» Fllarmóiiki ót l*mim- nía la sensación y el sabor de la luz y
indo dirigida par Yr*c»j MnvfDSkf (Concierto 1/ riinil Gllefecoa »• «rqufnl» SkafAnka dpi Enfado d# ^a L'RSSdirl-
¡ida por Vtvjmj S.HIaim. fO.nf^r/o íj Li Chuldi Moadr-MHodii I.IK ¡TW4S, compacto ADD. 71,30. DWiUmldD del aire fresco...» Gilels se hizo más tar-
n E»p»ía por HaiwgU MuDdi IbMci. GnbadoiKs: Lniajndo, l»3i ÍCoucimo í^ j rn toauííOO pBMko <• Moscú
d il/ll/ltfl rconrürro JA de que su colega, pero profundizando
durante años en el mismo repertorio y
extendiéndolo a los autores más diver-
stas Lneas están motivadas por la distintos dentro de una misma educa- sos. Pronto se situó como un intérpre-
E publicación en España de las úl- ción y escuela como Richter y Gilels.
timas grabaciones transferidas a El primero es poseedor de una sensibi-
compacto de dos mitos legendarios en lidad a flor de piel, con una personali-
te riguroso en la lectura y honesto en
la alquimia de la combinación entre te-
clado y pedal, más perfecto e irrepro-
la historia del piam'smo de nuestro si- dad más receptiva y un interés pleno chable que Horowitz y Richter y
glo. Vaya por delante nuestra más ca- hacia la música en cualquiera de sus as- rehusando, sin embargo y a diferencia
lurosa recomendación para cualquiera pectos, lo que hace de él un intérprete de éstos, las dimensiones nocturnas y
de las siete grabaciones que se reseñan
al final de este comentario, advirtien-
do también que la reseña no está ni mu-
cho menos completa, ya que fallan
algunos discos que todavía no hablan
sido enviados a la redacción de nues-
tra revista en el momento de la publi-
cación de estas lineas: el Concierto de
Dvorak con Richier/Kleiber (EMI)
soberbia lectura que seguramente no
defraudará a nadie (incluido alguno de
nuestros agudísimos y sesudos lectores),
y mas teniendo en cuenta la espectacu-
lar versión de la Fantasía Wanderer con
que va acoplado; los Cuadros de una
exposición con Richter (Philips); varías
de las últimas Sonatas de Beethoven de
Emil Gilels (Deutsche Grammophon) y
un corto pero sustancioso etcétera que
confiamos en poder comentar en núme-
ros posteriores de esta revista. Asimis-
mo debemos recomendar a los que de-
seen profundizar en estos dos pianistas
la lectura de dos espléndidos trabajos
firmados por Riccardo Risaliti y Piero
Rattaliño, aparecidos en los números
26 y 31 de la revista italiana Música.
No se puede imaginar intérpretes tan
Svialoslar Richter CARMELO

52 Scherzo
DISCOS

monónico, tan admirablemente recrea-


da por Richter, le es extraña.
Richter, pianista total

l>on Richter nos encontramos ante el


pianista total. Todo lo que hace sor-
prende y lleva consigo la alegría del des-
cubrimiento que deja huella indeleble
en aquel que la recibe. Su técnica (ver
el trabajo citado de Piero Rattalino) es
una de las más completas observadas
nunca en un pianista, usando según cir-
cunstancias todas las posibles posicio-
nes de manos y brazos.
La lesis expuesta por Thomas Mann
en su Doktor Faustus según la cual la
destrucción de la forma sonata como
principio de organización dialéctica del
discurso musical es un hecho eviden-
te, coincide con la visión que Richter
posee de Beethoven quien, según el pia-
nista, encuentra una organización for-
mal alternativa a la tradicional de la
sonata y la experiencia en la Appasio-
naia, obra en la cual el segundo tema
es una variante del primero, y el tema
principal del Finale deriva de los temas
del primer movimiento. Esta cuestión
resulta, evidentemente, demasiado
compleja para ser examinada en estas
líneas, pero sí es importante destacar
la visión que Richter posee de la Ap-
passionala como una obra revoluciona-
ria por excelencia desde el punto de
vista musical. Richter es muy coheren-
te siguiendo el camino del nuevo prin-
cipio de organización del discurso
musical: la variación ya no es un tema
con variaciones sino una transforma-
ción continua de los núcleos temáticos.
Emil Gileh CÁRMELO Este principio queda perfectamente ex-
puesto en los Estudios sinfónicos de
Schumann, donde su idea de la forma
visionarias: la noche y las visiones son questa de Cleveland. Sus inicios en es- como un constante devenir le permite
enemigos de la luz y del aire fresco. Pe- te compositor nos lo muestran como un insertar tras la quinta variación los cin-
ro ya las interpretaciones del joven pia- intérprete clásico y mas tradicional que co estudios postumos sin turbarla en
nista llevaban el germen de una Richter, como más tarde veremos. La absoluto, puesto que su sentido formal
musicalidad apacible y de planteamien- crítica especializada suele considerar no se basa ni en las proporciones ni en
tos muy personales. En sus últimos como sus mejores logros en este cam- la simetría clásica, sino en la expansión
tiempos Oilels fue un intérprete madu- po sus versiones de los Op. 26, 90y ¡Oi, de dicha forma, núcleo tras núcleo. De
ro y completo; no fue un visionario, pe- ofreciéndonos un Beethoven inequívo- ahí que la ejecución de esta obra al
ro si fue capaz de ejecuciones muy camente romántico, con tempi ligeros igual que la de la Wanderer o la de los
expresivas y luminosas, con ese senti- y acercando los análisis textuales al ri- dos Conciertos de Liszt, resulten acon-
do de ir esculpiendo la música y ese po- gor propio de un Claudio A ñau, rigor tecimientos extraordinarios.
der de acentuación sostenida por un que no carece de profundizarían expre- El espacio se nos acaba pero volve-
intento clarificador de la estructura mu- siva de origen estructural (escúchese las remos sobre el tema. Les recomenda-
sical. Su Mozart, espléndido, no tien- Variaciones Heroica). Sin embargo, el mos de nuevo la adquisición de los
de a las tentaciones mendelssohnianas mejor resultado en el repertorio román- discos que detallamos al principio,
ni a las morbideces románticas, brillan- tico lo obtiene Gilels en las Piezas líri- aunque si por un casual usted no atra-
do por su claridad sonora y textual. cas de Grieg, grabadas en 1974, 18 años viesa un buen momento en sus finan-
Beethoven fue el interés primordial de después de que Walter Gieseking nos zas, le sugerimos se haga sólo con el
Gilels, especialmente la serie de obras mostrase la indudable maestría de es- disco Grieg de Gilels y el de Schumann
pianísticas grabadas para Deutsche tas composiciones. Gilels se muestra de Richter. Ambos son excepcionales.
Grammophon, además de los célebres aquí inesperadamente como un gran
Conciertos beethoveníanos registrados miniaturista, aunque en el fondo la su-
para EM1 con Gcorge Szell y su Or- blime futilidad del salón burgués deci- Enrique Pérez Adrián

Scher/o 53
LIBROS

FRANZ BRAUN: Hans Knappensbusch zur Con un criterio que combina amenidad
Erinnerung. Edkión de la Hans Knapperttnuscb
GeteUschaft, MuMhea.lVol.de 114 pagia» di
I4x 16 cm. Numen»» lluMncioacs.
LIBROS expositiva con rigor didáctico se han selec-
cionado cien títulos operísticos, desde Mon-
teverdi hasta algunos compositores (pocos)
contemporáneos. De las obras, encuadradas
La Sociedad Hans Knappertsbusch fue por escuelas, se detalla con minucia su ar-
constiluida en 1974. Su presidente —su gumento, precedido por una semblanza del
alma— es un muniqués, Franz Braun, con compositor y rematado por la estimación de
esludios y aficiones musicales, pero como la obra dentro de la historia del género. Li-
tamos otros dedicado profesionalmente a ac- bro, pues, en principio de consulta y dirigi-
tividades ajenas a su devoción. Muy pron- do especialmente al que se inicia en la
to quedó fascinado por la personalidad materia, aunque servirá a un lector más ver-
direclorial de Kna, a quien —como en Es- sado para aclarar algunos conceptos o re-
paña a los loreros— siguió a Bayreuth, a frescar datos.
Berlín, a Viena, ademas de no perderse nin-
guna actuación suya en Munich. La Socie- Hay un capítulo, el final, dedicado a la
dad que preside está consagrada a guardar parcela española, zarzuela grande y ópera
memoria del maestro y ha contribuido, sin propiamente dicha, como era preceptivo en
duda, a facilitar la intensa aparición de la una publicación nativa, que es la primera de
discografía privada que viene saliendo a la el instrumento adecuado es ciertamente de- este tipo realizada en el país que no sea tra-
luz desde 1975: Braun ha firmado personal- licado y bien merece este pequeño esfuerzo ducción de las efectuadas en otras geogra-
mente las notas a la edición del Parsifal del inicial si tenemos en cuenta el trabajo y tiem- fías. Existía, sin embargo, fuera de catálogo
13 de agosto de 1964 (Medram), la última po que luego puede absorber. Sin embargo, ya, un trabajo de José Subirá, que se llama-
actuación pública de Kna. me parece a mí que los niños españoles an- ba precisamente Cien Operas, pero de dis-
tes estudian música para aprender a locar tinta proyección y alcance.
Estos anos de esfuerzo han alcanzado la algún instrumento en particular que para de-
cima de su líbríto —editado con el patroci- leitarse con la música en si que, aparte del Ciertos títulos, para el aficionado menor
nio de varios bancos y empresas indus- instrumento, se suele reducir a un árido sol- o medio incluido, tienen significación per je
triales— donde vierte sus impresiones no só- feo y no a una experiencia verdaderamente (La Gioconda, La Traviata). Resulta, pues,
lo sobre la dirección wagneriana de Kna (en satisfactoria. El sistema de elección propues- chocante, o al menos candoroso, que se ha-
pariicular de la Tetralogía y Parsifal), sino to por Ben-Tovim y Boyd se sitúa en un pro- ya facilitado su versión castellana (La Jo-
en otros campos, con atención también es- ceso en el que el interés por la música es cunda. La Descarriada). Este detalle, no
pecial a Bruckner. El volumen, que es com- previo al interés por el instrumento. Since- obstante, es algo episódico en un texto y se-
plementario del editado por Walier ramente, pienso que en nuestro país suele lección que no desmerece ante cualquier pu-
Panofsky en 1958 (hoy agolado), se comple- ocurrir al revés. El verdadero interés por la blicación extranjera similar y que ha sido un
ta con datos biográficos, recuerdos de As- música es tan escaso como la cultura musi- acierto por pane de la editorial darle cabi-
Irid Varnay, Martha Módl y Helena Braun, cal. Muchos padres españoles, casi todos, da en una colección tan popular. Lo que sí
algunas sabrosas anécdotas, una selección no distinguen una tuba de un fagot, y aun- se echa en falta (quizás para no engrosar aún
discográfica (por la que sabemos que ya ha que esta guia les pueda resolver muchas du- más un volumen ya bastante dilatado) es la
aparecido la Sinfonía «Grande» de Schu- das, habrá aspectos que permanezcan en la ausencia de una discogiafía ad hoc, orien-
bert... aunque por el momento sólo en Ja- oscuridad para el padre lector. El asesora- tativa en uno o dos títulos por obra, al me-
pón) y numerosas ilustraciones de repre- mi cnt o de un buen profesional no deja de nos. Con ello, la empresa, valiosa ya, se
sentaciones dirigidas por Kna y fotografías ser imprescindible. Para el profesor de ini- habría redondeado.
de éste. Por este material se descubre tam- ciación musical, que por lo general no co-
bién que Kna compuso en su juventud, pues noce los detalles de todos los instrumentos,
incluye la reproducción de la portada de la este libro puede ser muy útil y se echa de me- F.F.
edición de Tres Heder para orquesta, op. 13, nos que no sea un poco más detallado. Apar-
hoy perdidos por desgracia. Prologa el libro te de las condiciones físicas y mentales
Paul Kuén con palabras de elogio, gratitud requeridas por cada instrumento, también
y reconocimiento al incomparable Kna. se indica cuál es la personalidad más apro-
piada, según las características expresivas del
PARTITURAS
Naturalmente, el libro ha aparecido sólo instrumento y su función social y musical.
en alemán y es improbable su traducción. Esta es la pane con más enjundia de la guía, MANUEL BLASCO DE NEBRA: Seis sonatas
Por ello, para quienes quieran incrementar pues en estas reseñas es fácil reconocer a las para teclado. Edición a caigo de M.' Jumaíul*-
distintas especies que pueblan nuestros con- da Cárdenas Servan. Sociedad Espalóla de Mu-
su información y documentación sobre Kna sicología. Madrid. 1917. 1 vol. de 43 pp. (29 de
doy a continuación las señas donde pueden servatorios y verdaderamente los requisitos
psicológicos para la práctica de un instru- muslo), 31 x 22 tm. Cudcnios de Mnsica Ami-
solicitarlo. Su precio es de 10 marcos fua n.° 7.
alemanes: mento no suelen ser tenidos en cuenta.
Hans Knappertsbusch Gesellschaft La edición en 1964 de Seis sonatas para
Belgradstrasse 33 En resumen, se trata de un buen libro di- clave y fuerte piano por Robert Parris para
8000 München 40 (RFA) vulgatívo, útil y práctico, dirigido a padres la U.M.E. del sevillano Manuel Blasco de
inquietos y con una mínima cultura musi- Nebra (1730-1784) significó el descubrimien-
cal. Lamentarse de nuestra desidia musical to de una figura deslumbrante de nuestra te-
A.F.M. no vale de mucho y es de esperar que con cla en el tercer cuarto del siglo XVIII. Estas
iniciativas editoriales como ésta y con el cre- obras tuvieron un gran eco tanto en la bi-
ciente interés social que hay por la música bliografía como en la fonografía, esta últi-
ATARA H BEN-TOVIM y DOUCLA5 BOYD: las cosas empiecen a cambiar. Aun así, da ma desembocando en el bonito disco mono-
Cómo escoger el instrumento más adecuado pa- mucha pena pensar en las dificultades que gráfico que Josep Colom grabó para Etnos
ra su hijo. Guia práctica para padres y educado- los padres españoles se encontrarán, una vez (02-C-X1V) en 1982. Por aquellas fechas se
res. Ediciones Uraao, S.A. Barcelona, 1917. elegido el instrumento, para que sus hijos publicaba en Dinamarca por Beng Johnsson
1 vol. de 144 pp. con fotografías e Ilustraciones. puedan estudiar música en condiciones, seis nuevas Sonatas y seis Pastorellas loca-
19x25,5 cm. lizadas en el archivo de Montserrat.
mientras no se produzca de una vez por to-
Desde luego, este libro es una guía emi- das la anunciada reforma de la enseñanza En 1977, Inmaculada Cárdenas localizó
nentemente práctica que sirve al objetivo que musical. en el Monasterio de la Encarnación de Osu-
se ha propuesto y que para ello requiere la na seis nuevas Sonatas y a pesar de dar no-
participación activa del lector y padre inte- ticias de las mismas en 1980 en la revista
resado por la música, que ha de rellenar los V.P. Musique et Loisir, no encontró editor para
múltiples cuestionarios que salpican sus pá- las mismas hasta su programación en 1984
ginas. Aunque los cuestionarios han sido por la S.E.M., la cual fue presentada en el
simplificados al máximo, aun asi requieren J.M. MARTIN TR1ANA: El libro de la ópera. pasado mes de diciembre. Edición que, la-
Numero 1.2*4 de El Libro de Bolsillo. Alian»
cierta dosis de paciencia y esfuerzo. Elegir Editorial. Madrid, 1917. mentablemente, ha salido a la calle con gra-

54 Scherzo
POR FIN
LA MÚSICA LLEGA A LA UbfO de
LA MAYOR EXPOSICIÓN BIBLIOGRÁFICA DEL PAÍS, CUENTA ESTE

AÑO CON LA MÚSICA A TRAVÉS DE LA TIENDA DE MÚSICA MAS

ESPECIALIZADA R E A L MUSICAL
LE ESPERAMOS EN EL P A R Q U E D E L R E T I R O
DE MADRID DEL 2 7 DE M A Y O AL 1 2 DE J U N I O
AMBOS INCLUSIVE, DONDE PODRA ENCONTRAR:
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MUSICAL
CARLOS W - N- 1 • 29013 - MADRID
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ves errores de imprenta (omisión del cuadro la música. Una edición de Schott Verlag en tardía edición conservada en la Biblioteca
analítico de las sonatas en tonalidades ma- 1969 a cargo de Walter Lebermann, logró de su Universidad de Cambridge, Kenyon
yores, descolocación en el cuadro de las so- audiencia en nuestro país cuando se conce- de Pascual utiliza la comparación de fuen-
natas en tonalidades menores, supresión de dió un «Premio Nacional del Disco 1985» tes impresas y manuscritas de diversos pe-
palabras en el prólogo que tornan incom- a la grabación Etnos 02-A-XXXII en inter- ríodos, optando por la edición de las
prensible su párrafo...) que, según me infor- pretación de Joana Guillem y Magdalena manuscritas llevando las variantes de las edi-
ma la autora al haberle yo preguntado a este Martínez de las Seis sonatas para dos flau- ciones a tas exhaustivas notas criticas. No
respecto, se subsanarán con la edición inmi- tas (u oboes) sin bajo de Juan Bautista Pía se trata, pues, de una edición Urtex —con-
nente de una «fe de erratas». Adviértolo, Agustín. secuencia de la selección arbitraria de diver-
pues, a los que la adquieran antes de su in- sas fuentes para configurar una obra quizás
clusión para reclamarla al editor. En 1987 vieron la luz las dos ediciones perfecta, pero también de discutible auten-
ahora comentadas dentro de colecciones de ticidad filológica—, sino de la edición de una
Manuel Blasco de Nebra fue discípulo, al prestigiosas instituciones mu sicológicas, una versión original con advertencia de las va-
parecer, de su tío José de Nebra, y su fuer- perteneciente a la Diputación de Barcelona riantes.
te personalidad se ve confirmada con esta y la otra de titularidad privada. La Biblio-
nueva colección de sonatas. El siempre lú- teca de Catalunya recupera su actividad de Las dos obras presentan serias diferencias
cido Williani S. Newman ha vislumbrado en la mano de un original del gran compositor que invitan a pensar en un alejamiento cro-
él una originalidad, fuerza y profundidad y ocasiona] musicólogo Roben Gerhard; ori- nológico e incluso en diversa autoría (¿José
parejas a tas de Scarlatti o Soler y afirma ginal rechazado para su publicación en su en el caso de la primera?). El Trío para dos
que «su lenguaje, en su mayor parle, no se día por Higini Anglés y Miguel Quero! ante flautas es prototípico del período clasicista
debe a Soler tamo como a los principales los efectos que la transcripción de Gerhard con su forma bipartita y su gravitación to-
maestros del Clasicismo. De hecho, sus pe- presentaba. Efectivamente, el compositor no nal, con progresiones modulatorias que re-
netrantes, a veces angustiadas disonancias, respeta ni por asomo el cifrado original, al miten abiertamente al estilo centroeuropeo.
insinúan el inicio del s. XVIII». En la mis- grado de que se puede hablar de que el con- El Trío para oboe y violin parece de unos
ma idea, señala Cárdenas que estas Sona- tinuo es íntegramente de la autoría de Ger- veinte años antes y muestra una mayor in-
tas «están plenamente incorporadas a la hard. Ello lleva a la absoluta discrepancia madurez en su configuración tonal y es de
forma sonata que está en boga por esos tiem- entre la mano izquierda del clave y la escri- destacar la advertencia de Beryl Kenyon so-
pos en Europa, teniendo, sin embargo, un tura del basso atribuida al violoncello. Es- bre su sabor español en una secuencia que
carácter profundamente español». Debido tos errores son explicitados por e! relaciona con los diversos fandangos para
a la limitación de espacio (a mi entender ex- prologuista, quien no aclara, sin embargo, tecla —Scarlatti, Soler, anónimo de Pam-
cesiva) que impone esta colección, la Dra. si el continuo de clave es un añadido de Ger- plona, etc.— del periodo. Con toda la pru-
Cárdenas no ha podido explayar su teoría hard o en la edición original se pide este. Por dencia necesaria, la Sonata III pudiera
sobre la estética de este autor, al cual, par- otra pane, Gerhard compone una cadencia atribuirse a Juan Bautista caso de ser éste
ticularmente, considero cumbre de nuestra de ocho compases y no duda en imponer su el autor del Trío para dos flautas y de la mis-
tecla incluso por encima de Soler —teniendo opinión musical por doquier sobre la de ma época. No se me alcanza la razón que
en cuenta que de Blasco sólo conocemos 24 ¿luán Bautista? Pía. El talento musical de lleva a Josep Dolcet a definir estilísticamente
obras—. Esperemos que próximamente pu- Gerhard triunfa, sin duda, y, con todo ello esta Sonata III como perteneciente a las pos-
blique un artículo monográfico sobre tan aclarado, resulta una preciosa obra de con- trimerías del Barroco y sin relación con el
primordial cuestión. cierto muy del gusto del neoclasicismo del incipiente clasicismo. Aparte de que ca. 1780
momento en que se transcribió. Pero ello no el clasicismo no era incipiente sino consoli-
Los criterios editoriales han sido funcio- justifica de ningún modo su inclusión en una dado en sus diversas variantes, quisiera que
nalistas, en correspondencia con la excelente colección subtitulada «Quadcrns de música se me concillara el tratamiento tonal y los
calidad del manuscrito de Osuna. El inter- amiga espanyola» y el director de la colec- pequeños motivos contrastantes en equilibrio
prete tendrá, pues, una partitura de gran cla- ción, Josep M. 1 Lloréns, ha hecho un flaco simétrico, tensión rítmica por reiteración,
ridad y sin superposición de precisiones favor a Gerhard y a la musicología españo- etc., con el calificativo barroco.
filológicas (que van en hoja aparte). La im- la con una edición que sólo puede despres-
presión, correcta, ha dejado una caja esca- tigiar a ambos y que bien poco honra la
memoria del dedicatario de la colección, Hi- Por lo que se refiere a! apartado biblio-
samente centrada; quizás hubiera sido pre- gráfico, Beryl Kenyon hace un documenta-
ferible una pequeña reducción de caja en be- ginio Anglés, al cual amparaba toda la ra-
zón del mundo al rechazar la propuesta de do seguimiento por fuentes españolas,
neficio del margen y el equilibrio de la portuguesas, inglesas, francesas, alemanas
página habida cuenta de los tipos usados, Gerhard.
e italianas y logra esclarecer muchas dudas
muy delgados y alargados, que provocan respecto de esta familia al delimitar perfec-
cierto estiramiento de los sistemas. tamente las personalidades de los tres her-
Beryl Kenyon proporciona una afortuna-
Insisto en la gran belleza de estas obras, da edición del Trío en re menor para oboe, manos. Dolcet, a pesar de anunciar un
permitiéndome llamar la atención sobre el violin y violoncello de Juan B. y/o José Pía estudio sobre estos personajes, renuncia a
refinamiento de la sexta, aparentemente ma- y el Trío en sol mayor para dos /lautos (o la investigación de archivos o de publicacio-
nida. Apuesto por la inclusión de estas 5o- violines) y bajo de ¿Juan B.7 Pía. Mientras nes menos habituales y remite a libros que
natas en los repertorios junto a sus dieciocho Gerhard se limitó a utilizar como fuente una se copian los unos a los otros, en vano es-
companeras anteriores. fuerzo de erudición bibliográfica y descono-
ce publicaciones recientes de muy fácil
acceso que sí utiliía B. Kenyon. Asi es po-
X.M.C. sible que Dolcet, so pretexto de corregir a
Fetis allí donde éste estaba acertado trasto-
que el orden correcto por edades de los her-
i. PLA: Sonata IIIper a dos obots, violtos o fian-
manos que sí aclara B. Kenyon. Condemos
tes i haix rontinu Revistó i realilzaclo del conli- en que Dolcet revise su anunciado estudio
BU: Robtrt Gerhard. lalroducció: Josep Dokel. o renuncie al mismo ante la acumulación de
Col.leccIA Higini Angtti n.° 6. Biblioteca d* Ca- errores y desinformación.
Uluny*. B i m l o n i . 19*1. 1 vol. <fe 47 pp. (39 dt c/Hucrtas. 57 - . T t L 41° 19 <T
mfataüde 31,5x13 era. Todos los dúu En el aspecto tipográfico, cabe felicitar sin
Dos tríos líe Pía. Introducción y [ranscripcIAn de Música Ciática to directo paliativos a la Biblioteca de Catalunya por
B*ryl Kcnjon de Pucusí (tuto español e inglés). el magnífico dibujo musical de E. Climent,
Cuadernos de música antigua n.D 6. Sociedad Es- completado por el papel utilizado. La bo-
pañola de Musicología, Madrid, 19*7, 1 vol. de L>e lunes a jueves y a las 23,30: CICLOS
61 pp. (40 de música) de 31,5x 11 en. DF. MUSICA CLASICA, dedicados a un nita edición de la SEM no alcanza, pese a
amor, a un estilo o a un periodo dt la ser difícilmente reprochable, esa belleza, y
Historia de la Música. el papel es de trama de inferior calidad, por
Los hermanos Pía, famosísimos oboístas V acmés. sábado1! y domingos, dos actua- lo que transpárenla algo. Lleva ventaja la
españoles que florecieron en diversas cortes ciones a las 20,30 y las 23.30. SEM en la generosa caja, siempre agradeci-
europeas en el tercer cuarto del siglo XVIII, da por los intérpretes.
venían siendo hasta ahora poco más que
unos nombres en las historias de la música
española y en las enciclopedias alemanas de X.M.C.

56 Scherzo
LA GUIA DE SCHERZO

MALAGA 3: Viado Perlemuier, piano. zart) Lothar Zagrosek, Peter


Wood. Rendall, White,
CONCIERTOS Slafonka Clwlad
de Miliga
LAGUA DE SCHERZO Debussy, Schumann.
i : Claudio Anau, piano. Evangclides, Baur. 2, 4, 7,
Beethoven, Liszl. 11, 17. 25 d* junio.
3 de junio: Oclav Galleya. to. Veidi. Macbetk (versión 7: Shura CSerkauky, nano. KATIA KABANOVA. (Ja-
ALICANTE Enescu. Prokofiev, Slrauss. de concieno). I, V, 10: Orquesta de París. nacckj Andrcw Davis. Niko-
Ravel. Gúnlher Herbig. Lynn Ha- laus Lehnhqff. Graham-
Ckio Intenieional 10: Neil, Moore. Williams, rTcU, violonceilo Weber. El- Hall, Bunning, Adams,
Steiner, Bernstcin. LEIPZIG McCauto .*, 9, 16, 1*. 13,
de GulUm q d* ar, Beeihoven. 21, 30 de jiaio.
3 de Juila: Ignacio Rodes. 17: Luis Remaní nez. Arrie-
ta, Marina (versión de con- bGtwudhui Í6, 18: Orquesta de París. THE ELECTRIFICARON
powlánd, Bach. Sor, Guin- 2, 3 de Junio: Johannes Erich Leinsdorf. Brahms. OFTHE SOVIET UNION
joan. Albéniz, Turína. cierto). 17: Al fred Brendel, piano. (Osborne). Elgar Howarth.
\l">: David Russell. Aguado,
Bach, Mertz, Gricg. Dome- PAMPLONA
Winkler. Bruckner. Ocla ya.
9, ID: Heinz Wallberg. Sal-
valore Accardo, violin.
Mozan. Brahms, Liszt,
Beethoven. Sellar L. Herford, Ebrahim,
Him.Vdra.5,1.». 12.15,
niconi, Barrios. O r q u i l i de Schuben, Baitok, Brahms. 22, 23: Orquesta dt Paris. n. 22, 2* de Juaio.
•«••la Creta* M. 17: Kurt Masur. Garríck Pascal Verrot. María Joao
BARCELONA Ohlsson. piano. Ravel. Pires, piano. Berlioz, Cho-
Ibercénen
13 de Junio: Wladimir Ash-
17 de Junio: Jacques Bod-
mer. Maite Ascunce, piano.
Mozan, Schumann.
23, 24: Christian Ehwald.
Tchaikowsky,
Schumann.
Maíz, a 'n, Landowski, Strauss.
: Wladimir Ashkenazy.
piano. Beeihoven,
LONDRES
Roiil Opera Hout
Co*en( Gwdea
kenazy. piano. Schumann, Schumann. MACBETH (Verdi). Ed-
Chopin. SAN LORENZO 28: Ensemble Orchestral de ward Downes. Elijan Mos-
DE EL ESCORIAL LONDRES París. Philipw Herreweghe. hinsky. Bruson, Howell,
Mozíniui Coro de La Chapelle Roya-
2 de junio: Orquesta Solis- Real Coliseo Tbe Soulh Buk Ceiler le. Haydn, Beethoven. Connell. Primer•: t de
tcs de Catalunya. Xavier <k C r i o » 111 2 de junio: Andrei Gavrílov. 29, 3»; Orquesta de París. Jaalo.
Guell. Joaquín Achúcarro. 3, 4, 5 de Junio: Compañía piano. Schumann. Schuben. George Solti. Bartok. LOHENGRIN (Wagner).
piano. Mozart, Divenimen- Opera Cómica de Madnd. 5: The Conson of Musicke. Beethoven. Jeffrey Tate. Moshinsky.
to k-205. Conciertos para Luis Remanínez. Rodríguez Anthony Rooley. Dowland, Maxwell, Tschammcr. Ran-
piano núms. i ¡i 20. Sinfo- de Hila. Las labradoras de Las so. STVR1ARTE dova. Prlnin^: 20 de Junio.
nía n.' 26. Murcia (escenificada). 6: Philharmonia Orchestra. ELEKTRA (R. Slrauss).
11: Orquesta de la Comuni- Esa-Pekka Salonen. Berio. U de jiiio: Peter Schreier, Gerd Albrecht. Rudolf
III Cicle de Música dad de Madrid Miguel Gro- Lisa. Bruckner. Hartmann. Jlainbndge. Ma-
Charles Spencer. Schuben, són. Knight. Ho*ai1h, Jo-
del Segle XX ba. Españólelo, Bruñen i, 7: Cuarteto Melos. Janacek. Winlerreise.
6 de Junio: Grup Omnimo- Ordóflez y Mozarl. Schubert. nes. Primen: 27 de junio.
18: Trío Academia de Har- 29: Concenlus Musicus
dis. Miguel Gaspá. Balsach. London Sinfoníetia. David Wien. Nikolaus Harnon- En(H'ih Nation*! Open
Lewin-Richter, MaxweU monía. Brunetti, Haydn, Atherlon. Webern. Slra- court. Mozart. XERXES (Haendel). Char-
Davies. Sor. Vidal, Ximenez. vinsky. Shostakovitch. 3 de Jallo: Orquesta de Cá- les Mackerras. Murray,
25: Orquesta Reina Sofía. S: Philharmonia Orchestra. mara de Europa. Nikolaus Masterson, Robson. 3, »,
BILBAO Max Bragado. Diltersdorf, Esa-Pekka Salonen. Alicia Harnoncourt. Mozan.
C.P.E. Bach, Mozart. 11, 13 de Junio.
Sinfónica de Bilbio de LarTOcha. piano. Beetho- Schuben. FIDELIO (Beeihoven). Kees
16 y 17 de jinlo: Enrique veu. Stravinsky. Bakels. Harries. Matheson-
García Asensio. Tchai- TARRASA 10: Claudio Arrau, piano. VIENA Bruce. Howlett. 1, 10, 14,
kowksy. Rimjky-Korsakov, Concieno de 85 aniversario. 18, 25 de julio.
Tchaikowsky. Centre Cultural de Beeihoven, Liszt. LA ZORR1TA ASTUTA
Li C i i u de Terrossi 11: English Baroque So- Filinnóuka de Vleu (Janacek). Mark Eider.
CANARIAS 2 de Junio: Filarmónica de loists. Coro Monteverdi. II, II de junio: Cario Ma- Dawson, Bailey, Cullis. 9,
Sin fó l i o de Tenerife Brno. Pelr Altnchter. Mo- John Eliot Gardiner. Haen- ri a Giuhní Bruckner, 15, 17, 20. 22, 24 de juiio.
zart. Bruckner. del, Jephta. Novena.
9, 10: Coros Polifónico Uni- 12: Radu Lupu, piano.
veríiiario y de Alumnos del de la ORF MADRID
Conservatorio. Víctor Pablo VALENCIA Haydn, Schuben. 18 de junio; Heinz Wall-
Pérez. Brahms, Réquiem 14, It: Philharmonia Or- bcrg. Webern, Zemlinsky, Teatro Úrico
Pil*u de li Méiita chestra. Kurt Sanderling.
Alemán. Mozan. Shostakovitch. / Schoenberg, Berg, Mahler. L«
8 dt junio: Sinfonía de Var-
Sociedad Fll*rm6nica sovia HansGraf. Schuben. Mozart, Beethoven, DIE ENTFUEHRUNG
de Las Palmas Mozan. Mendelssohn. Bh AUS DEM SERA1L (Mo-
9: Aldo Ciccolini. piano. II: Sinfónica de Londres. zan). Miguel Ángel Gómez
2: Jean-Jacques Kantorov, Schubelt, Mussorgsky. Colín Davis. Mozari. Martínez. Emilio Sagi. Gers-
violin; Jacques Ruvier, 10: Orquesta Municipal de Mahler. OPERAS thofer, Devia, Wirtz, Win-
a'ano.
': Filarmónica de Gran Ca-
naria. Director, solista y
Valencia. Orfeón Universi-
tario de Valencia. Manuel
Galduf. Haydn, ¿ai Esta-
14, 22: Rojal Philharmonic
Orchestra. André Previn.
Miktoria Mu Nova, violin. BARCELONA
berg, Gahmlich, Ryhanen.
t. 11, 13, 16. 18 de Junio.
LES CONTES D'HOFF-
Bograma a determinar. ciones. Betlioz. Prokoriev, Beetho- MANN (Offenbach). Alain
: Orquesta de Cámara II: Alexander String Quar- ven. / Brahms, I>vorak, Grai T*iiro del liceo Guingal. Tomasi. Kraus,
Conceno ürosso. Max Bra- tei. Haydn. Debussy, Shos- Mozart DOÑA FRANC1SQU1TA Llons, Senn, González,
gado Darman. takovitch. 25: Celebración de Kagel. (Vives). Maximiano Valdés. Bruscantini. M, 34 de Julo.
MADRID 15: Sinfónica RTVE. Mo- 26: Royal Philharmonic Or- Llorís, Kraus, Salazar, Al- Teatro Albeili
zart, J,L. Turína. Tchai- chestra. Andrí Previn. Wla- varez. Rus. 4, 1, 12, 15 de
Orqaesli de RTVE lio. DIE ZAUBERFLOTE.
9, 10 de Jniio: Arpad Joo.
Coro RTVE. Kodaly,
kowsky, dimir Ahskenazy. piano.
Vaughan Williams, Previn.
Mendelssohn.
6 ER FLIEGENDE HO-
LLANDER (Wigner). Hans
(Mozan) Opera de Cámara
de Varsovia. Rubén Silva. 9
VALLADOL1D Wallat. Meier, MuTf, dt ¡MÍO.
Beethoven. 6: Orquesta Nacional de Schunk. Stamm.23, 26, 29
Tnlro Cirrión Francia. Rudolf Baishai. LE NOZZE DI FÍGARO
Ibera iiici 7 de Junio: Sinfonía Varso- Shlomo Míntz, violin. de Juilo, I de jillo. (Mozart). Opera de Cámara
2, 3: Orquesta del Concert- via. Hans Graf. Mozan. Beethoven. de Varsovia. Tomasz Bugaj.
gebouw lie Amsterdam. Ríe- Mendelssohn. Bcethoven. S: Orquesta y Coro de la BERLÍN 10 de Junio.
cardo Chailly. Schumann, Fundación Guibenkian de
Sliavinsky. / Berio. Bruck- Lisboa. Michcl Corboz. Deaucbe Oper MILÁN
ner. BERLÍN Haendel. Mesías.
Fllamóúca de Beriin FAUST (Gounod). Jesús Tcalro ala Sella
Centro para la IMÍusién
9: Royal Phiiharmonic Or- Lópei Cobos. John Den. LA BOHEME (Puccini).
3, 4 de jinio: Vaclav Neu- chestra. Wladunir Ashke- Peter Seiffert, Roben Hale.
de li Misit. rnann. Isabelle van Keulen, nazy. Mozarl. Brahms. Carlos Kleiber. Franco Ztf-
violin. Dvorak, Mendels- 11, 14, 17. 10. 23. 1* de fírelli. Freni, Dvorsky. Bren-
CoaienpoFioea 10: Filarmónica de Monte- Jinlo. del, Barbaux, Salvadorí. 2,
3 de Junio: Panorama de jó- sohn. Franck. cario. Lawrence Fosler.
venes compositores. Orques- 7, g: Jesús Lópeí Cobos. Tchaikowsky. Mahler. 4, 9, 13, 15, 18 de junio.
1a Nacional de España. Jos? Bngitie Engerer. piano. 11: Nueva Orquesta Filar- BILBAO NABUCCO (Verdi). Riccar-
Luis Temes Obras finalista* Massenet. Sainl-Saéns, mónica de Radio Francia. do Muti. Robeno de Simo-
del ti Panorama tle la ONE. Schumann. Mate* Janowski. Bruckner. Teuro Arriata ne Zancanaro. P¡ Cesare,
LA FLAUTA MÁGICA Burchuladze, Dim ¡trova. 14.
Másici del Siglo XX ei el 15, 16: Gary Benini. Vefim (Mozarl). Producción de la 17, 20, 23, 25 de Junio.
Broníman, piano. Webern, PARÍS Ópera de Cámara de Varso-
Ccnlro de Arle Rdia Sofli Banok, Schuben. via. 6 y 7 de julio.
5 de Julo: Enrique Llácer 11, II: SdjiOzawa. Bruck- PibbGvakr RIOOLETTO(Verdi). Pro- MUNICH
cRegoUi). Llácer. Schinsti- ner, Séptima. 14, 1* de jiaio: Les Arts ducción del Teatro Arríaga. BiyeriKie StMtsoper
ne, Kraft. 24, 25: Seiji Ozawa. Haydn, Florissants VVilliam Chris- Orquesta Sinfónica de Bil- FEUERSNOT (R. Strauss).
12: Trío Mompou. Mom- Oif. lie. Charpenlier, David eí bao. Enrique García Gustav Kuhn. HÍÍS, Nims-
pou, Tavema-ttech, Kubik, 19,19: Riccardo Muli. Ros- Asensio. gem, Hopf. 1, 3 de Junio.
Granados. lini, Schuben, Dvorak. Jonalhas (versión de con-
19: Música electroacústica. cierto).
Hidalgo, Doheny, Sotelo. DHESDE Sil* Pleyel GLVNDEBOURNE PARÍS
Durán-Lóriga, l>e la Cruz. Pnliti Gamter
26: Joaquín Parra, piano. PUlharmonic de Dmde I, 2 de Junio: Orquesta de Feurvil de Opera 1981
R. Halffler. Antonio José. París. Ensemble lntercon- LA CELESTINE (Ohana).
Remacha, Bacariiie, 4,5dcjmlo: Solistas. Coro (emporain. Pierre Boulez. D1E ENTFUEHRUNG Arturo Tamayo. Jorge Lave-
Bautista. Philharmonie. Aldo Cecea- Beno. Schoenberg. AUS DEM SERA1L. (Mo- IU. Boulie, Mazeron, Allou-

Scherzo 57
LA GUIA DE SCHERZO

che. Belling. 13, 17,11,14, M, 13: Orquesta de Cáma- DROTTNINGHOLM Zimmfrman. Albínoni, El
27, 29 de julio. FESTIVALES ra de Holanda. Coro del nacimiento de la Aurora.
NORMA (Bellini). Maní- Festival de Brighlon. Anto- Follvil de) Tralro 17: Academyof St. Martin-
miaño Valdés. Giacomini, ni Ros Marbá. Mozan. / de la Corte In-The-Fields. James Bow-
Kavrakos, Lagrange. 15, 2S Beethoven. Liin, PVGMALION (C.P.E. manh contratenor. Vivaldi,
de j u l o : 1 dt juno. GRANADA Schocnberti. Pergolesi. Corelli. (Iglesia
XXXVII Festital Bach) DON JUAN (Gluckl Si. Augustin).
Thalrr des Champa Elysm Inleniacioul de Músici 25: Godelieve Monden, gui- Ballet y Orquesta Reales. 17, IS, 10: Sinfónica Emilia
LA GAZZA LADRA (Ros- í Otnza tarra. Weiss. Scarlatli, Pu- Thomas Schuback. Marga- Romagna. Coro Claudio
sinl). I van Fischer. Gambill, jol. Segovia. retha Soderling. 4, 9,11 de Merulq. Bruno Campanella.
18,19 de j u l o : Ph¡ I harmo- •••lo. Rigacci. Matteuzzi, Ziho,
Shimell, Hamel. 20, 21. 25, nía Orchestra. Esa Pekka 16, 17: Ballet Clasico del LA FINTA G1ARDINIE-
17, 29 (k JBaki; I de Julio. Salonen. Montserrat Caba- Teatro Lírico Nacional La Monici. Rota. Eísombrero
RA (Mozart) Arnold Osi- de paja de Italia (escenifica-
llé, sopranos Alicia de La- Zarzuela. man. Góran lárvefelt.
rrocha, mano. Stravinsky, da). (Chateletl.
VENECIA 2», 29: Orquesta Nacional Aruhn, Biel, Pilat. Sko- 15: Orquesta del Maya Mu-
Wagnei, Dtbusiy. Strauss. / de España. Günler Herbig. glund. 23, 27, 29 de julio. sical Florentino. Zubin
LaFtakt Beel noven, Bruckner. Jesús (jipe? Cobos. Mahkr. Mehla. Messiaen. Turanga-
19: Eliol Fisk, guitarra. /Toldrí. Falla. Dvorak. lila Symphonie. (Sala
ST1FFELLO {Verdi). Hu- Scarlatti, Bacn, Banjos, Be- PARÍS Pleyel).
bert Soudanl. PLzri. Malag- río, Paganini. 2S: Alirío Díaz, guitarra.
nini. Noble, Verducci, 20: Montserrat Caballé, Ali- Ponce, Moreno Torroba, Fetütal de Piril 15J3S: BaUet de Frankfun.
Zcnnaro. 1 de luaio. cia de t.arrocha. Mompou. Castelnuovo-Tedeico, 3. 4 de }»nio: Enstmblt William Forsythe.
LE CONVENIENZE ED 21: The Hilliard knsemble. Aibéniz. Sclioenberg de La Haya. (Chatelet).
INCONVENIENZE TEA- The Western Wind Choir. Dcbussy, Busoni, Reger. 1 de lobo: Ortjuesta de Pa-
TRAL1 (Doniietii). Angelo Paul Hillier. Pin, Pasión 19: María Esther Guzmán, Schoenbtrg. / Webern, rís. GeorgSolti. Beethoven,
Gavillar o. Gregoreiii. Nuc- según San Juan. guitarra. Dowland, Bach, Schoenberg. (La Cigale). Tercrra. (Plaza Vendóme).
ci, Marchini, AnelK, Chaus- 21: Michael Lorimer, guita- Giuüani, Gerhard, Pagani- 4:1 Musici. Vivaldi. (Iglesia
son, Vipiaga. 16, II, 19, 21, rra. Albeniz, Segovia, Villa- ni, Albíni*. Mertí. Si Louis en L'ltle). IV Featjial de Orqiolas
21 de j u l o . Lobos, Corbetta. 30: Orquesta Barroca de la t: Renata Scotto, Roben de 1 de jailo: Orquesta y Coro
Anónimos. Comunidad Europea. Ton Ceunynck. Rossini, Mozart, de Atlanta. Roben Shaw.
II: The Hilliard Enscmble. Koopman, clave y dirección. Gounod. Cilea. Catalani. Stravínsky, Beethoven.
VIENA Paul Hillier. Pan. Schubert. Bach, Haendel. Mascagni. ITeatro Mo- 3: Sinfónica de Viena. Geor-
12: Eduardo Fernández, gui- Manuel Cano, guitarra gador). ges Prefre. Slrauss, Brahms.
SU» Hopo tarro. Dowland, Britten, flamenca. 4: Orquesta de París. Pierre
7: Marta Tipo, piano; Ulo Boulez. Mauíizio Polliní,
PELLEAS ET MELISAN- Legnanni. Ponce. Rodrigo. Ughi, violln. Monrt,
DE (Debussy». Claudio Ab- 13: luliam Bream, guitarra. 1 dt julio: Claudio Arrau, Brahms. Beethoven. (Cha- piano. Schoenberg.
bado. Anloine Vitez. Narváei, Dowland, Sor, piano. Beethoven, Liszt. tdet). 5: Orquesta del Concntge-
Chiaurov. Ludwig, Walker. Rodrigo. Wallon, Lulos- 2, 3: Balle< del Gran Teatro U. 14: [ Solisii Veneii. bouw Amsterdam. Riccardo
von Stade. 21 de junio. lawski. de Ginebra. Claudio Scimone. Gasdia, Chailly. Bmckner.

CONVOCATORIAS

IV PREMIO INTERNACIONAL ción Jacinto e Inocencio Guerrero. Gran González Uriol, órgano y monocordio; Jan
DE GUITARRA 1988 Vía, 78. 28013 Madrid. Willen Jansen, clave y conlinuo; Rosmarie
S.A.R. LA INFANTA DOÑA CRISTINA Meister, canto; Pedro Memeldorf, flauta
dulce; Emilio Moreno, violín; Pere Ros, vio-
Convocado por la Fundación Jacinto e II PREMIO INTERNACIONAL la da gamba; Alvaro Zaldívar, teoría. Ins-
Inocencio Guerrero. Se celebrarán (res prue- DE PIANO FUNDACIÓN GUERRERO cripciones hasta el 15 de julio. Información:
bas eliminatorias a partir del 2S-XI-SS. Pie- I9»9 Institución Femando el Calólico. Sección de
zas obligadas. Primer premio: 1.000.000 Pls. Música Antigua. Diputación Provincial. Pla-
2." premio: 500.000 Pls. Fecha de cierre de Convocado por la Fundación Jacinto e za de España, 2. 50004 Zaragoza.
tas inscripciones: 2S-X-S8. Información: Inocencio Guerrero. Tres pruebas elimina-
Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero. torias a pariir del 17-XI-89. Premio:
Gran Vía. 78. 28013 Madrid. i .000.000. Premio facultativo del Jurado:
500.000 Pts. Fecha de cierre de la inscrip- III CONCURSO ANUAL DE
ción: l-X-89. Información: Fundación Ja- INVESTIGACIÓN V ESTUDIOS
cinio e Inocencio Guerrero. Gran Via, 78. MUSICOLOGICOS
IV PREMIO JACINTO GUERRERO 19tt 28013 Madrid. «RAFAEL MITJANA»
A LA MEJOR OBRA LÍRICA
Convocado por la Cáiedra Rafael Mitja-
Convocado por ta Fundación Jacinto e V CURSO INTERNACIONAL na de la Universidad de Málaga y la Dipu-
Inocencio Guerrero. Para obras loialmente DE INTERPRETACIÓN MUSICAL tación Provincial de Málaga. Únicamente
inéditas que han de presen(arse completas, CAMPUS MUSICAL 1981 para espartóles. Recepción de trabajos has-
libro y música, ésta orquestada. Premio: ta 31 de agosto. FaJlo del Jurado en septiem-
4.000.000 Pts, Accésit facultativo: 1.000.000 Torroella de Momgrí. 2O-VII/3I-V1I1. bre 1988. Premio único: 300.000 Pls.
Pts. Fecha de cierre de la inscripción: Profesores: María Curdo, piano; Bruno Ca- Información e inscripciones: «Cáledra Ra-
10-X-K8. Información: Fundación Jacinioe nino, piano; Mariana Strbu, Mihail Danci- fael Mitjana». Vjcerrectorado de Extensión
Inocencio Guerrero. Gran Vía, 78. 28013 la, música de cámara; Franco Petracchi, Universitaria. El Ejido, s/n. 29071 Málaga.
Madrid. contrabajo; Ruggiero Ricci, Goncal Corne-
lias, violín; Enrique Santiago, viola; Radu
Aldulesco, viotoncello; Julián Jacobson,
música de cámara. Es posible la rea- II CONCURSO INTERNACIONAL
III PREMIO INTERNACIONAL lización de una prueba de admisión. Infor- DE CANTO JULIÁN GAYARRE
DE CANTO 19S8 mación: Joventuts Musicals. Apartado 70.
FUNDACIÓN GUERRERO 17257 Torroella de Montgrí. Se celebra del 29 de agosto al 4 de sep-
tiembre en Pamplona. Edades requeridas:
Convocado por la Fundación Jacinto e concursantes masculinos, más de 20 y me-
Inocencio Guerrero. Tres pruebas elimina- X CURSO INTERNACIONAL MM de 35; concursantes femeninos, más de
torias, con pieza libre y romanza de cual- DE MÚSICA ANTIGUA 1S y menos de 32. El Concurso se desarro-
quier obra de Jacinto Guerrero, a partir dd DE DAROCA lla mediante dos pruebas eliminatorias y una
12-XII-88. Premio: 1.000.000. Premio al me- final. Premios: 1.°, 750.000 pesetas; 2.°,
jor intérprete de obras de Jacinto Guerre- 1-lt/VIll. Daroca, Zaragoza. Profesores: 500.000; especial, 250.000. Información e
ro: 250.000 Pts. Fecha de cierre de la Agoslino Citillo, flauta; Nils Ferber, oboe; inscripciones: Carlos III, 2. 31002
inscripción: I1-X1-88. Información: Funda- Jorge Fresno, vihuela y guitarra; José Luis Pamplona.

58 Scherzo
-dosier

100 años del


Concertgebouw de
Amsterdam

Concerlgebouw de Amsterdam. POLVGRAM

l Concertgebouw (es decir, la sala o edificio de conciertos)


E de Amsterdam ha cumplido 100 años, ya que fue inaugura-
da el 11 de abril de 1888. Unos meses más tarde, el 3 de no-
viembre, nacía la Orquesta moradora del inmueble, constituida por
los mejores instrumentistas de la ciudad y cuyo nombre se identi-
ficaría desde el primer momento con el edificio. Decir Concertge-
bouw es referirse a la extraña síntesis que forman una y otro. Decir
Concertgebouw supone aludir a calidad musical, a belleza sono-
ra, a equilibrio artístico, cualidades contenidas en la misma sus-
tancia de la agrupación y en la milagrosa acústica de la sala.
100 años, o sea, diez décadas, es mucho tiempo. Sobre todo
para mantener a lo largo de él, sin detrimento e incluso acrecién-
dolas, virtudes orquestales impares, características musicales de ex-
cepción, sólo posibles gracias a un trabajo serio, a una buena
organización y, claro, a la presencia constante de magníficos di-
rectores, desde los ya míticos Mengelberg, Van Beinum (titulares),
Szell o Jochum hasta los más modernos Haitink o Chailly.
100 años de calidad justifican un dosier, un acercamiento a la
historia y a la personalidad de la orquesta y de sus dos titulares
más recientes.

Scherzo 59
dosier

La orquesta y sus directores


D esde principios del siglo XV11 la música, siempre impor- admirables, cualidades potenciadas por la acústica de su sala,
tante en las actividades culturales de la ciudad, adquirió verdaderamente única.
auténtico protagonismo en Amsterdam. La ópera, có- Personalidad fascinante la de Mengelberg. Sus concepciones
mica o seria, los conciertos del más diverso tipo se producían musicales, a veces aparentemente arbitrarias, eran, sin embar-
con mayor frecuencia cada vez. Vivaldi y Locatelli fueron habi- go, resultado de un estudio profundo de las partituras, que en
tuales visitantes y organizadores. En 1777 se fundó la organiza- ocasiones había tenido ocasión de discutir con sus propios auto-
ción musical Félix Meritis, que habría de tener enorme res. Mahler, de quien fue verdadero apóstol, y Strauss, que le
trascendencia y que daría a conocer numerosas óperas de Mo- dedicó Una vida de héroe, son los dos casos más relevantes al
zart. Otras agrupaciones y entidades fueron apareciendo en los respecto. Defendía sus convicciones con la fe de un poseso y en
años sucesivos. Ya en la centuria siguiente surgieron la Park Or- este sentido era un dogmático, siempre creído de estar en poder
Itest, la Wagner Vereniging, la Toonkunst y la Concertgebouw de la verdad absoluta. Ensayaba minuciosa e incansablemente
Gezelschap. y hablaba sin parar a unos instrumentistas entre sorprendidos
y fatigados, que, no obstante, le seguían con devoción. Trabajó
Esta sociedad fue creada en 1883. En seguida sus miembros durante un mes entero, antes de su presentación por la orques-
iniciaron la construcción de una sala o edificio de conciertos ta, Til! Eulenspiegel, examinado y repasando cada compás, ca-
(concert-gebouw), que se inauguró el 11 de abril de 1888 con un da pliegue del pentagrama. Sus interpretaciones poseían, en
magno festival. La orquesta moradora del tealro y denomina- cualquier caso, una tensión y una pasión desbordante que apa-
da, lógicamente, del Concertgebouw. que había venido consti- recían fuertemente controladas a través de unas líneas musica-
tuyéndose con mucho cuidado durante meses, se presentó les nítidamente trazadas íntegradoras de texturas milagrosamente
oficialmente el 3 de noviembre del mismo año. El manienimíenlo claras y al tiempo sólidas. Su subjetivismo era evidente a pesar
del edificio y los costos de las actividades del conjunto fueron de que, según predicaba, lo que pretendía era sobre todo escu-
sufragados en principio por subvenciones y suscripción priva- driñar las notas parsa dar —eso sí, librememe— el auténtico y
da; pero pronto el Estado, la municipalidad y la provincia del profundo mensaje del compositor. En busca de ese fin utilizaba
Norte de Holanda comenzaron a correr con los gastos. lodo tipo de armas: rubatos, ralentados, port amen tos, aceleran-
Hasta 1895 el director de la orquesta fue Willem Kes (Dor- dos... Efectos propios de una tradición romántica —la de Ni-
drecht, 1856-Munich, 1934), compositor y violinista también, kisch, Furtwángler, Walter o Beecham— contrapuesta a la
que había estado encargado anteriormente de los conciertos de postura, teóricamente objetiva, de un Toscanini —a la que se
la Orquesta del Park y de la Sociedad Félix Meritis. Dejó la Con- acogieron directores como Szell, Reiner y que hoy siguen batu-
certgebouw por la Nacional Escocesa. Más tarde dirigió la So- tas como las de Haitink (del que hablaremos luego) o Abbado—.
ciedad Filarmónica y el Conservatorio de Moscú. Leipzig, Dresde Aunque ya sabemos que se trata de dos concepciones ni tan
y Coblenza fueron luego sus campos de actuación. Su mérito opuestas ni tan claramente definidas; ni, probablemente, tan
en Amsterdam fue constituir, con criterios musicales válidos, y auténticas.
contribuir a que iniciara su andadura una nueva orquesta, cu-
yos cimientos, como se comprobaría más tarde, estaban firme- Los métodos de Mengelberg, no cabe duda, de que hicieron
mente asentados. milagros a la vista de los resultados obtenidos con el Concertge-
bouw. Esa extraña mezcla de rigor intelectual, pasión, trabajo
forzado y subjetivismo iluminado a ultranza proporcionó me-
La era Mengelberg morables interpretaciones de orquesta y director, algunas feliz-
mente recogidas en disco. El colorido, las mil luces de la textura,
Al marcharse Kes fue llamado para hacerse cargo del conjun- la libertad más absoluta, la imparable fantasía pueden ser, pese
to Willem Mengelberg (Utrecht, 1871-Zuort, Suiza, 1951, un has- a la relativa calidad de los registros, todavía reconocidos en obras
ta entonces desconocido director que, sin embargo, y pese a su como la Cuarta de Mahler, 8." y 9. ° de Schubert, tres últimas
juventud, había dado ya muestras, después de sus estudios en sinfonías de Tchaikovsky o el ciclo completo de las de Beethoven.
su ciudad natal y en Colonia, de ser un excelente pianista y un Con su orquesta Mengelberg visitó gran parte de Europa. Co-
concienzudo director. En este último cometido había hecho sus laboró, sin embargo, con otras formaciones. La más relevante,
primeras armas en la Gürzenich Orchester de la citada locali- en cuanto a importancia y continuidad, fue, entre 1905 y 1929,
dad alemana desde la que se trasladó, en 1891, a Lucerna. Se la Filarmónica de Nueva York (con la que tiene grabada, en 1928,
encontraba en esta villa helvética cuando fue reclamado a Ams- con un sonido sorprendente, una sensacional versión de Ein Hel-
terdam en donde interpretó, en la despedida de Kes, y como pia- denleben), que, desde 1922, a instancias de Mengelberg, era el
nista, el Condeno n," I de Liszt. En su primer programa en resultado de la fusión de la así denominada y la National
calidad de titular de la Orquesta del Concertgebouw incluyó la Symphony, que a la sazón gobernaba Arthur Bodanzky. Su en-
Quinta de Beethoven. Su joven talento, sus maneras expediti- frentamiento con Toscanini le hizo dejar definitivamente la
vas, sus firmes criterios y autoridad sobre el podio (a despecho ciudad.
de su corta estaiura) impresionaron lanto a la agrupación como
al público y a la crítica. Comenzaba una era, un largo período Durante la guerra 1939-1945 el director holandés no tuvo re-
de 50 años durante el que Mengelberg, dueño y señor, iba a con- paro en dirigir, en su pais y en Alemania, para las autoridades
seguir —ya desde el principio— convertir a una modesta orquesta nazis. A! terminar la contienda fue acusado de colaboracionista
de provincias en un conjunto de prímerísima calidad, técnica- y vetado para actuar en los Países Bajos. Terminó tristemente
mente capaz y dotado de una sonoridad de belleza y pastosidad sus días en un balneario cercano a Lucerna cuando esperaba el
levantamiento de la sanción.

60 Scherzo
100YEARS
^ P I E ERTCEBOUW
ORCHESTRA

ningen, 1870-Amsterdam, 1939), un magnífico músico, que


estuvo en el cargo hasta 1931. Le sucedió un joven de 30 años,
antiguo viola de la Orquesta de Arnhem, direcior de coros en
Schiedam y Zutphen y titular de la Orquesta Sinfónica de Haar-
lem. Su nombre era Eduard van Beinum (Arnhem,
1901-Amsterdam, 1959). En 1938 fue elevado a la categoría de
principal director, pasando a ocupar la titularidad absoluta en
1945, tras la defenestración de Mengelberg.
Van Beinum fue una figura esencial y querida de la música
holandesa hasta su repentina muerte de un ataque al corazón
durante un ensayo. Mantuvo permanentes relaciones con Lon-
dres, donde fue titular de la Filarmónica de 1948 a 1950. Desde
1956 visitaba dos meses al año a la Filarmónica de Los Angeles.
Había viajado ya antes a EE.UU. al frente del Concertgebouw
en una triunfal gira en la que fue asistido por Rafael Kubelik.
Pocos directores tan opueslos entre sí como Mengelberg y Van
Beinum. Este era un artista casi ascético, modesto, reservado,
lleno de luz interior, que sabía transmitir no con grandes dis-
cursos, sino con discreción, cordialidad y mesura, un mensaje
musical límpido, claro, objetivo, intelectualmente irreprochable,
riguroso. Sus interpretaciones eran consecuencia lógica de tales
premisas: elegantes, precisas, equilibradas, provistas de interna
tensión. Su mismo geslo ante la orquesta, contenido, económi-
co —no utilizaba batuta—, expresaba esa austera cordialidad
que lo definía como persona y como músico. La Orquesta del
Concertgebouw grabó con él espléndidas interpretaciones de
Mahler o Bruckner, compositores a los que, como Mengelberg,
amó, y a los que se acercó desde premisas distintas e igualmente
válidas. Todos los clasicos y románticos (ensayaba la Primera
de Brahms cuando le sobrevino la muerte) y muchos holandeses
de su tiempo (Andriessen, Orthel, Vermeulen, Píjper, entre
otros), Debussy, Ravel, Kodály —no la Escuela de Viena—, en-
contraron sensible y adecuado recreador en este maestro. Co-
mo su antecesor, casi no se acercó a la ópera.

Un provechoso eclecticismo

Bernard Haitink (Amsterdam, 1929), el tercer titular absolu-


to de la Orquesta del Concertgebouw, tomó en 1963 las riendas
totales del conjunto que, desde 1961, gobernaba ai alimón con
Eugen Jochum. Antiguo violinista, pupilo de Leitner, a quien
sustituyó en el podio de la Orquesta de la Radio de Hílversum
en 1957, apareció por vez primera ante la famosa agrupación
de Amsterdam en 1956 sustituyendo a Giulini en el Réquiem de
Cherubini. Fue una revelación. En 1959 viajaba a Inglaterra y
grababa sus primeros discos con ella. Desde 1967 se ligó a la
Filarmónica de Londres (como Van Beinum) y en 1979 fue nom-
brado director musical en Glyndebourne. Colabora permanen-
temente con el Covent Garden.del que este mismo año, al dejar
el Concertgebouw, con cuya orquesta sigue naturalmente uni-
do, pasa a ser director musical.
Haitink es un todo terreno, un director de asombrosa efica-
cia y un catador de cualquier tipo de manjar sonoro. Posee una
lécnica sobria, precisa, incisiva, de cortos y efectivos movimientos
de batuta, y un extraño poder de concentración. En ciertos as-
pectos se asemeja a Van Beinum, pero no tiene la espiritualidad
ni el raro misticismo de éste; es más prosaico y conciso, más ex-
peditivo y contundente. Va también más lejos en su objetivis-
mo, aunque ha heredado algo del mágico equilibrio de su
antecesor. Cualidades que le han permitido mantener de forma
tduard Van Beinurnr admirable todos los valores sonoros, el balance, la igualdad, la
suavidad de arcos, la dulzura de maderas, el poder de metales
H hombre tranquilo de la fabulosa orquesta, cuyas tradiciones ha guardado y salva-
guardado aplicadamente; máxime cuando, como sus predece-
Durante las ausencias de Mengelberg el podio del Concertge- sores, se ha sentido asimismo inclinado a la música de Bruckner
bouw fue ocupado por famosos directores de !a época, maes- y de Mahler, de quienes ha grabado sendas importantes integrales
tros de la talla de Karl Muck, Bruno Watter o Pierre Monteux, sinfónicas (algunas obras las ha registrado dos veces). Pero, a
que, desde sus respectivas concepciones y estilos, mantuvieron diferencia de aquéllos, dirige, y bien, constantemente ópera. Do-
las calidades de la formación y enriquecieron su repertorio. Mu- mina un repertorio amplísimo y se muestra moderadamente pro-
chos compositores se situaron delante de ella para dirigir su obra: clive a la música de vanguardia. Es, sin duda, una de las máximas
Debussy. Ravel, Stravinsky, Schoenberg, Pierné, Casella, Hin- autoridades de la batuta actuales; artista que, tras unos años gri-
demith, Milhaud o Richard Strauss entre ellos. ses, en los que eran frecuentes interpretaciones de buena factu-
En 1908 había sido nombrado asistente de Mengelberg el com- ra, pero faltas de ese algo más que define a lo grande o a lo
positor (autor de 7 sinfonías) y director Cornelis Dopper (Gro-

Scherzo 61
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dosier

inspirado, ha ido madurando asombrosamente hasta alcanzar Bolonia—, pocas cosas tiene en común con él a no sei su amor
resultados musicales de notable valor, solvencia y depuración. a Bruckner. Pero la orquesta lo ha elegido democráticamente.
La historia continúa Y no parece que por el momento las cosas vayan mal. El futuro
La forma de una orquesta la mantienen diversos factores. No dirá.
es el menor la calidad de los directores que la trabajen. La Con- Una acústica milagrosa
cergebouw ha tenido siempre a su frente batutas fijas de enor-
me solidez cuando no inspiración y colaboradores o invitados, La sala del Concertgebouw está considerada por lo expertos
más o menos permanentes, de irrefutable profesionalidad. A los como una de las tres mejores del mundo en el campo de la músi-
citados más arriba deben unirse los nombres de Georg Szell, Erich ca de concierto. Las otras dos son la de Grosser Musikverein-
Kleiber (extraordinarios maestros que han dejado interpretaciones saal de Viena, sede de la Filarmónica, y la Symphony Hall de
discográficas para la historia. Ejemplos: S. ° de Dvorak pot el Boston, donde toca la Sinfónica. Y lo cierto es que la acústica
primero y 3.' y 7. * de Beethoven por el segundo), Antal Dorati, del Concertgebouw se consiguió de manera poco menos que mis-
teriosa cuando el edificio fue le-
vantado. No existían hace den
años métodos técnicos suficien-
tes ni mediciones científicas fia-
bles para otorgar una reverbera-
ción o proyección sonoras deter-
minadas. Naturalmente, el em-
pleo de materiales concretos en
las paredes, el suelo y los reves-
timientos se debió hacer con un
mínimo cálculo. No cabe duda
de que la madera, la relativa des-
nudez de los muros y la propia
forma rectangular jugaban en
favor de una acústica clara y bri-
llante. Pero es improbable que
los constructores hubieran pre-
visto con exactitud la milagrosa
reverberación, la redondez, los
armónicos, la profundidad, la
perspectiva sonoras, el equilibrio
mágico determinante de que ca-
da timbre se escuche al mismo
tiempo unido a los demás y níti-
damente individualizado. La
música fluye con suavidad y po-
tencia, los pianos son tan audi-
bles como los fortes en este
recinto en forma de cajón.
V.A.M. Peutz, director de las
pruebas realizadas en el edificio
a la hora de programar las mo-
dificaciones necesarias en su es-
tructura y servicios, comentaba
que la especialísima acústica de
la sala «no puede ser expresada
con cifras o dibujos, del mismo
modo que no puede definirse la
cálida sonoridad de un Stradi-
varius».

Las obras que durante vanos


meses han venido practicándo-
se en el famoso recinto han sido
programadas de tal manera que
en ningún momento han tenido
que suspenderse las actividades
musicales —ensayos, conciertos,
.Sato del Concertgebouw. Koto: DECCA/SUTUNGEMANN grabaciones—; al menos en la
Grote Zaal (existe en el mismo
Kiril Kondrashine o Colin Davis. Hoy, en su centenario, acaba edificio una Kleine Zaal). Se ha tenido un cuidado exquisito en
su mandato Haitink y comienza el suyo un recién llegado, el pri- no variar para nada la disposición de ornamentos, en cambiar
mer titular no holandés que tiene la orquesta: el italiano Riccar- los materiales o en mejorar la resonancia. Las obras han afecta-
do Chailly, que va a acceder al puesto a la misma edad que su do únicamente a lo que podríamos denominar factores externos:
inmediato predecesor, 35 años. Es un joven espada que viene distintos servicios, vestíbulos, escaleras... Incluso salas adyacentes
pegando fuerte y que ha hecho una meteórica carrera interna- para ensayos. Uno de los problemas más arduos de resolver fue
cional hasta el momento. Lo que puede hacer con el conjunto el de la instalación de un sistema de aire acondicionado lo sufi-
holandés es una incógnita. Tiene modales, técnica fácil, capaci- cientemente silencioso que evitara toda vibración o ruido por
dad de comunicación, simpatía y parece que rápida compren- mínimo que fuera. Todo salió felizmente bien, como pudo com-
sión de cualquier tipo de música. Pisa con seguridad y enorme probarse en el concierto del 11 de abril, fecha del centenario de
convicción. Aunque, como Haitink, es eminentemente ecléctico la sala.
y gusla de descender al foso operístico —es director artístico en
Arturo Reverter

62 Scherzo
I

-J -__ — ~
dosier

Riccardo Chailly:
la irresistible ascensión

FOTO: DECCA/DELUQIO

iene 35 años y, tras varias temporadas al frente de la Orquesta de la


T Radio de Berlín, ha sido nombrado director estable de otra centuria
histórica: ¡a del Concertgebouw de Amsterdam, cuyas cabezas visi-
bles fueron maestros de la talla de Mengelberg, Van Beinum y Haitink
—este último todavía ligado a la orquesta—. El nuevo director, italiano por
más señas, se ¡lama Riccardo Chailly y es una de las indiscutibles lumina-
rias del actual firmamento. Pese a su escandalosa juventud se encuentra en-
caramado en lo más alto. Diversas afortunadas circunstancias —y la menos
importante no es la de sus propios méritos— facilitaron su un tanto sor-
prendente designación y su unión a la legendaria agrupación.
Director solvente, fácil, seguro —sin duda con 'ancho campo por de-
lante para profundizar, pulir, serenar y madurar—, dotado de excelente for-
mación (su padre es una relevante personalidad de la vida musical italiana),
simpático y nada divo, Chailly nos concedió esta entrevista tras un vertigi-
noso y productivo ensayo en el que trabajó dos obras difíciles y bien distin-
tas: la Sinfonía de los Salmos Stravinsky —que ofreció en el mismo
programa con La consagración de la primavera— y una Sinfonía para cuer-
das del holandés Escher, composición de claras resonancias hispanas.

64 Scherzo
100YEARS
CONCERTCEBOUW
OHCHESTB A

S
estudiosos, pero no directores especialmente concertadores, maes-
CHERZO-—Usted ha tros concertadores como Toscanini. Estaba Leopoldo Mugno-
hablado más de una vez ne, por ejemplo, un experto, un buen maestro para la ópera pero
de Franco Ferrara, uno no para la gran orquesta moderna. La idea toscaniniana, la con-
de sus maestros de direc- cepción de la orquesta como entidad sinfónica es algo que vino
ción, y recordaba una con él. Miembros de la Scala me han contado de qué manera
frase que él gustaba de ensayaba, cómo planificaba el sonido, cómo organizaba inclu-
repetir: «Dirige como so la actividad diaria. Lo hacia con una intensidad y un interés
quieras a condición de dignos de un fanático; buscaba siempre un sonido nuevo, dis-
obtener lo que quieres. tinto. Pretendía, y conseguía, otorgar al conjunto una persona-
No existe una manera, si- lidad diferente, alejada de la que le había caracterizado durante
no mil». La pregunta tanto tiempo como orquesta de foso, semejante a tantas otras
ahora es: ¿Ha encontrado usted esa manera? constituidas de acuerdo con las pautas operísticas de fines
CHAILLY.—Pienso que sí. La manera de afrontar la inter- del ochocientos. Y era algo que intentó y obtuvo también de las
pretación de la música viene siempre exteriorizada a través de demás formaciones a su cargo; la de la NBC, por ejemplo. El
los medios físicos: el brazo, la mirada, la misma constitución, esmalte singular que procuraba, tras arduos trabajos, revelaba
el cuerpo y sus movimientos... La mímica juega un gran papel; una insólita madurez sinfónica.
es como una especie de pantomima del gesto. Esto es absoluta-
mente cierto. Ferrara lo decía siempre: «Haz lo que quieras, co- S.—Sin embargo, ese sonido, que tantos han destacado, ese
munica como quieras para obtener los resultados que desees». esmalte especial del maestro parmesano no parece que esté re-
cogido en sus discos con la orquesta neoyorquina, que suenan
No acciones si no sabes por qué y para qué lo haces. Pero si desagradablemente secos y duros.
actúas de una forma natural, a instancias de un impulso inte-
rior en busca de un resultado musical, no hay una manera: hay CH.—Pero él quería que fueran así. Buscaba reproducciones
mil de obtener el efecto musical perseguido. secas, libres de cualquier efecto que considerara superfluo. Paul
S.—Y ya ha encontrado su manera, por tanto... Myers, muchos años director de clásico de la CBS, hoy adscrito
a DECCA, mi casa discográfica, me ha comentado lo que al res-
CH.—Seguramente si... He estudiado con tres maestros: Pie- pecto le manifestaba su colega de RCA, que conocía muy bien
ro Guarino en Perugia, que fue el primero; Franco Caracciolo toda la historia de Toscanini y sus incisiones fonográficas. No
en Milán y Franco Ferrara, durante tres años, en Siena. Con es cierto que estuviera en desacuerdo con ellas. Le gustaba la
él seguí cursos veraniegos de perfeccionamiento. Ahí estaba la sequedad y la exigía, por ejemplo, para sus registros de obertu-
verdadera escuela técnica y musical de interpretación, de lo que ras de Weber, Rossini o Verdi. Hay que tener en cuenta que Tos-
son buena muestra los numerosos alumnos que asistían a sus cla- canini, antes de dedicarse a la dirección de orquesta, estuvo
ses, algunos de ellos magníficos directores más tarde. Creo que bastante tiempo tocando el violoncello en los fosos de los prin-
Ferrara llegó a ser el más grande maestro existente. cipales teatros italianos, incluida la Scala, Son salas que poseen
S.— Y ello a pesar de su mala salud... una acústica generalmente seca, exceptuando quizá la de la Opera
CH.—Si. Además se establecía siempre entre él y el alumno de Bolonia, donde yo trabajo en la actualidad. El tenía el oído
una especie de tensión, que podía ser buena o mala. Si el alum- especialmente hecho a esa sonoridad y quería reproducirla allá
no no le seguía o no le entendía existía la posibilidad de que se donde fuera. Por eso le gustaba tanto el estudio de grabación
pusiera furioso, absolutamente hidrófobo. Llegaba a tener ex- más famoso de la RCA en Nueva York: contaba con la seque-
plosiones de genio casi antinaturales. Recuerdo que en cierta oca- dad que le obsesionaba. Yo debo decir, con todos los respetos
sión se enfadó tanto que arrancó de una patada dos butacas de para Toscanini, que a mi me desagradarse tipo de sonoridad.
la platea, tal era la fuerza que le impulsaba.
S.—El hecho de que su padre, Luciano Chailly, fuera com- S.—Con independencia de estas cuestiones, sin dudo básicas,
positor, debió influir poderosamente en usted, no ya para estu- de carácter acústico, ¿se ha planteado desde Toscanini una for-
diar música, sino para hacerlo rápidamente y conseguir recorrer ma nueva de entender la ópera, más racional, más de servicio
un ya largo camino en un tiempo relativamente breve. al compositor que al cantante?
CH.—Totalmente. Yo hice en Roma, cuando ya residíamos CH.—Sí, claramente. Lo creo fundamental. He hecho en di-
allí, los cuatro primeros años de composición en cuatro meses. ciembre, inaugurando la stagione lírica de Bolonia, Falstqffáe
No lo hubiera podido hacer sin sus lecciones, consejos y ayuda. Verdi. Lo he trabajado mucho y he escuchado lo que Toscanini
Eso me aceleró enormemente en mis estudios. Porque mi padre ha dejado grabado; es una gran lección, probablemente el me-
fue nombrado director artístico de la Scala en 1968 y pude en- jor de la historia del disco. Conozco muy bien las versiones de
tonces, con la ventaja adquirida, ingresar en el Conservatorio De Sabata o de Karajan, enormes ejecuciones; pero el supremo
de Milán directamente en quinto de composición. Tenía en aque- dominio que aquél tenía de la música ver diana, que partia, no
lo olvidemos, de un conocimiento personal y trato con el com-
lla época 16 años y llevaba por tanto a mis compañeros cuatro positor, era extraordinario. Absolutamente fantástico. Y hay que
de ventaja. salir al paso de esa tan extendida especie de que Toscanini co-
S.—Lo que revela que su padre era un excelente profesor y rría: no es verdad. Los tempi de Falstaff, sin ir más lejos, tie-
usted un magnifico alumno. nen la mayor amplitud, en medio de una naturalidad de
. CH.—(Riéndose). Si, es muy posible. respiración, que uno pueda imaginar. Y lo mismo sucede en otras
S.—Por supuesto, dada su juventud, no alcanzó a ver agran- óperas, como Otello, en donde el discurso es más conciso y en
des directores italianos como Toscanini, De Sabata o Cantelli, donde hay una tensión interior emocionante.
que quizá hubieran podido influir en su formación.
CH.—Lamentablemente, no. Al único de la vieja generación S.—¿Con qué empezó usted realmente, con la ópera o con
que llegué a ver fue Antonino Votto, asistenie de Toscanini y la música sinfónica?
más tarde profesor en el Conser- CH.—La verdad es que con
vatorio milanés de dirección de las dos cosas al tiempo. Cuan-
do uno es tan joven no se lo

"N
orquesta. Su alumno más emi- f f - ^ ^ " ^ Q &C c i p r t n QUG
nente es Riccardo Muti. piensa dos veces. Tenía 14 años
y me inicié, en Padua, con I So-
S.—¿Cree que se puede mar-
car una línea continua dentro de
Toscanini estuviera en lí st i Veneti, el conjunto de Clau-
dio Scimone. Hacía de todo:
esa tradición directorial partien-
do de Toscanini hasta ahora?
desacuerdo con concierto de cámara, conciertos
con pequeña orquesta sinfónica
CH.—Seguramente con él se
ha iniciado la gran tradición ita-
sus grabaciones y ópera lírica especialmente.
liana. Antes había grandes ex- S.—Usted, hoy al menos, es
pertos musicales, conocedores, un director amplio, no de or-

Scherzo 65
-dosier

questa de cámara precisamente. Un director poderoso, domi- rianas, como la Novena, o de las grandes páginas mahlerianas,
nador de grandes conjuntos. como la Sexta o la Novena.
CH.—Sí, y ello se debe a que, desde el principio de mi carre- S.~De todos modos, hay que insistir en lo raro que resulta
ra, hago mucha ópera y grandes obras corales y oratorios; War que un director joven, italiano y de ascendencia francesa, cap-
Réquiem de Britten, Octava de Mahler, Gurrelieder de Schoen- te, y se identifique tan pronto con ella,^ la música germánica más
berg... Es un repertorio que he venido haciendo regularmente tradicional.
en los últimos años en Berlín con la Orquesta de la Radío. Para CH.—Si, tiene razón. Es raro. Pero el hecho es que yo amo
mi es una experiencia cotidiana tener el palco escénico lleno de esa música tamo como la de Verdi. En concreto, me interesa mu-
gente y controlarlo todo. cho de Bruckner su dualismo, su ambigüedad; esa extraña mez-
S.—Usted ha empezado, a la vista está, a dirigir muy joven cla de religiosidad y demonismo. Era mitad fraile, mitad
grandes y complicadas partituras que, al menos antes, eran abor- demonio. Se cuenta de él que, después de abrir una tumba, se
dadas por los directores cuando ya habían cumplido los cincuen- había llevado a su casa una calavera, que conservó durante aflos
ta. Sinfonías de Mahler, de Bruckner, por ejemplo. Este último como un objeto fetichista. Esa doble dimensión del compositor
compositor, la cima de la forma sonata, ha entrado en su re- es realmente apasionante. Y su música la delata. Pensemos, por
pertorio casi desde el principio de la manera más natural. ¿ Y ejemplo, en el final de la Séptima Sinfonía, con esos acordes:
entiende sus obras realmente desde entonces? «Tan-ta-tan-ti-tin-ta-tan-ta-tan-ti-tin...» (entonándolos con brío/,
CH.—Yo no creo en la madurez obligatoria a partir de los pesantísimos, con una armonía áspera... Son demoníacos; y con-
cincuenta. La madurez es, en mi opinión, un desarrollo interior, trastan poderosamente con el espíritu del Adagio escrito a la me-
personal. Pero no solamenie por lo que respecta a la madurez moria de Wagner, tan profundo.
mental, al crecimiento como individuo, sino al desarrollo musi- S.—¿Se puede hablar de un misticismo sensual —valga la
cal, que deviene con la experiencia colateral. Estudiar mucho expresión— en Bruckner?
a Wagner —y yo lo he hecho— es la mejor preparación para CH.—¡Exactamente! Esta sensualidad, que yo reconozco e
entender a Bruckner, así como Liszt es un buen medio para captar intento recoger en mis interpretaciones, es criticada en ocasio-
a Wagner. Es un proceso de estudio que me parece natural y nes por musicólogos o entendidos, que la consideran fuera de
que me ha permitido llegar a Bruckner antes que otros colegas; lugar y producto antes que nada del carácter latino del director.
que Abbado, por ejemplo, de quien he sido asistente en la Seal a Para mí enfocar esta música sólo desde el ángulo austero, ecle-
y que ha accedido al músico austríaco bastante tarde en relación siástico, en la línea que podría venir encabezada por un maes-
conmigo. Hay que tener en cuenta también mi larga experiencia tro como Jochum, es un error. Bruckner no es sólo eso, posee
en Berlín con la Orquesta de la Radio desde 1980 y mi recorrido una multiplicidad de caracteres; es muy complicado. Mi mane-
por gran parte del repertorio anterior: Schumann, Brahms, Wag- ra de acercarme a él es, sin duda, lírica, en cierto modo aproxi-
ner... hasta llegar a Bruckner. Para mí ha sido asimismo muy mada al bel canto en determinados pasajes o frases de los arcos.
valiosa mi relación con Karajan, que durante años me dio carta Pero cuando subrayo el aspecto demoníaco lo hago de forma
de libertad para asistir a sus conciertos, ensayos y grabaciones que algunos consideran excesivamente violenta, antimística. Es
una postura personal la que sostengo; lo se-
díscográficas. En aquellos tiempos tuve la fortuna de escuchar
algunas de sus realizaciones de las últimas sinfonías bruckne- S.—Esta ambigüedad, esta dualidad podemos encontrarla.

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Genova 5. 28004 Madrid.
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salvando distancias, en un gran poeta español del siglo XVI, peño; no puede hacerse una obra verdaderamente mahler i ana
San Juan de la Cruz. En él se daban curiosamente la mano lo —es decir, tal y como el compositor la hubiera escrito— a par-
ascético y lo sensual (con ciertas connotaciones sexuales). tir de los esbozos que quedaron junto al 'Adagio inicial, como
CH.—Es verdad. Y algo similar podría decirse de Falla, que se sabe completamente terminado por él. Creo que esta postura
era un hombre claramente ascético y espiritual con un fondo de es un .error. He tenido ocasión de examinar el manuscrito deja-
gran sensualidad. Esta duplicidad es apreciable en Noches en do por Mahler y debo decir que toda la música que se escucha
los jardines de España, en esa jubilosa frase: «Ta-ia-Ta-ta-Ta- en el arreglo ha sido escrita por él de la primera a la última no-
ta-ta~ta-ta-ta-tatata...». Y también en La vida breve, una obra ta. La orquestación, especialmente en el cuarto y quinto movi-
maestra de la ópera lírica. mientos, es de Cooke. Pero la parte que podríamos denominar
S.—Acaba de salir al mercado su versión de la Décima de melódica y la base armónica son por completo de Mahler. Y en-
Mahler, en el arreglo de Deryck Cooke. ¿Se identifica con este contramos en el gran Adagio final ese sentido profundo del hom-
compositor en ¡a misma medida que con Bruckner? bre que está diciendo adiós a la vida, al amor; se siente esa
nostalgia que sobreviene al morir. Todo queda expresado y en
CH.—Por el momento amo más al segundo. Son muchos años cierto modo resumido en los últimos compases. En las diversas
de estudiarlo. He dirigido todas sus sinfonías a excepción de la ejecuciones que he realizado con la Orquesta de la Radio de Berlín
Sexta y la Octava. Mis preferencias se orientan hacia él. Lo con- hemos subrayado especialmente ese momento, ese último glisan-
sidero un autor más esencial por lo que respecta al espíritu, al do; un grito verdaderamente desesperado a la vida emitido por
alma de la música. Mahler puede dar en ocasiones más emoción, un hombre que se está muriendo, que está dejando este mundo.
pero tras desarrollar, y rebuscar entre él, una enorme cantidad Algo realmente emocionante. Creo que es injusto decir que la
de material exterior. Sus efectos orquestales son fantásticos. Hay partitura así dispuesta no es de Mahler por el hecho de que él
siempre en su música nuevos colores, nuevas ideas, es más van- no haya redactado por completo de su puño y letra más que el
guardista en la forma, alejada de la sonata; sus sinfonías son primer tiempo. Es un error. Todo su mundo, toda su emoción
poemas muy imaginativos. Es muy ecléctico en el estilo; cambia están ahi. No. Los puristas no tienen razón. Otro caso seria el
continuamente, incluso dentro de la misma obra, de planteamien- de la Novena de Bruckner, de cuyo último movimiento sólo que-
tos y métodos. Es muy diferente de esa unidad severa de Bruck- dan meros esbozos.
ner, que desarrolla milagrosamente una perfecta forma sonata,
que nace del esquema mozartiano pasado por Haydn, Beetho-
ven... El lo ha respetado totalmente. S.—Cuando usted llegó a Berlín para hacerse cargo de la Or-
questa de la Radio llevaba consigo un bagaje musical ya im-
S.—Pero aportando ideas nuevas, en algún caso revolucio- portante y un talento, todavía joven, que aportar junto con
narias. .. aquél. Pero, evidentemente, todo ello se enriqueció con la enor-
CH.—En efecto; y siempre guardando un respeto a la forma. me tradición que un conjunto lan lleno de historia poseía y de
He ahí lo curioso, por no decir extraordinario: la música es re- la que usted se sirvió.
volucionaria, pero no la forma. CH.—Por supuesto. No hay que olvidar que alti habían esta-
S.—¿Cdmo juzga el trabajo realizado por Cooke con la Dé- do como directores titulares nada menos que Fricsay
cima de Mahler? —un enorme maestro—, 25 anos, y Maazel, 11 y medio. Yo,
CH.—Los puristas mahleríanos no consideran posible el em- he de reconocerlo, tuve fortuna al debutar como director encar-

Schi'rzo 6?
dosier

gado de una agrupación sinfónica nada menos que con la de ta montarla en Amsterdam, la he vuelto prácticamente a reestu-
Radio berlinesa. No con una orquesta de provincias, en Italia diar y he visto cosas nuevas. Detesto la postura cómoda de aque-
o en el extranjero. Súbitamente, en seguida, con una gran or- llos que estiman que por haber hecho una obra ésta ya no ofrece
questa europea. Y llevo casi diez años absorbiendo el estilo y nada nuevo. Es falso, siempre se encuentra algo distinto. No se
la cultura de la gran escuela germánica. En ese tiempo he podi- puede leer una partitura como las páginas de un periódico.
do hacer con ellos todas las sinfonías características de ese re- S.—Por lo que he podido apreciar, la sitúa normalmente en
pertorio: las de Schumann, las de Brahms... Para mí ha sido, el atril, aunque luego la mire poco.
desde luego, una enorme e impagable experiencia en relación con CH.—En general, dirijo de memoria el gran repertorio sinfó-
mi desarrollo musical. nico del XVIII y XIX, pero el del novecienios lo hago siempre
S.—¿Cómo surgió el nombramiento? con partitura. Me da mucha seguridad, aunque no la lea, tener-
CH.—Acababa de dirigir, en enero del 80, un concierto a la la delante. Creo que no compensa memo rizar —con el peligro
Filarmónica de Berlín; era mi debut con ella. Todo fue muy bien. de un posible stress mnemotécnico— la escritura demasiado com-
Estaba presente el manager de la Orquesta de la Radio, que quedó plicada. La música difícil debe parecer fácil duranle la ejecu-
gratamente impresionado por mi juventud y maneras. Y me in- ción. La sagra es un ejemplo; es un auténtico íncubo. El tener
vitó a dirigir la formación en un concierto fuera de abono con la partitura delante a mí me da una gran tranquilidad psicológi-
la obertura de Vísperas sicilianas de Verdi, la suite de El beso ca; aun cuando, realmente, la tenga memorizada. Es una ayuda.
del hada de Stravinsky y Francesco da Rimini de Tchaikovsky. S.—¿Cómo explica que la Concengebouw haya admitido des-
Tres estilos muy distintos. Al poco tiempo me propusieron co- pués de cien años, por primera vez, a un director estable no ho-
mo titular, tras la votación realizada en el seno de la propia or- landés? Dejando aparte los casos de Jochum o Kondrashin, que
questa, de acuerdo con el sistema habitual de las formaciones eran invitados regulares, pero que no llegaron a ser lo que se
alemanas. Terminaré mi contrato en junio del 89, fecha en la dice titulares.
que me sucederá Vladimir Ashkenazy, nombrado ya nuevo di-
rector estable. CH.—La razón no descansa en un hecho predecíble. Hay que
buscarla en las propias circunstancias de la música. Yo dirigí aquí
S.—¿Qué novedades encuentra aquí en Amsterdam, donde en enero de 1985, en el curso de dos semanas, composiciones
ya está trabajando —aunque no será oficialmente titular hasta pertenecientes a repertorios diversos; música romántica, rusa,
el año próximo—? La Orquesta del Concengebouw es de su- de vanguardia, etc. La consecuencia fue que al cabo de ese tiempo
poner que tendrá distinta personalidad que la de la antigua la orquesta decidió nombrarme director estable. Yo no sabía en
RÍAS. aquel momento que estaba en el aire la partida del maestro Hai-
tink. Dirigí normalmente, relajado, cómodo porque, además,
CH.—Ya lo creo. No se trata ya de un diferente modo de so- encontraba a la orquesta fantástica. Y me entendí muy bien con
nar ni de una cuestión de categoría. Es el estilo musical el que ella desde el principio; se estableció una mutua corriente de sim-
marca la principal diferencia. Aquí hay una inmensa tradición patía. Usted habrá visto en el ensayo que en nuestra relación
de cien años con directores como Mengelberg, Van Beinum y no existe el más mínimo asomo de tensión, de violencia; dos co-
Haitink. Y esa tradición se aprecia, por ejemplo, en el modo sas que yo, por otra parte, detesto y que me impiden, cuando
en que un instrumentista escucha al de al lado. Para mí, como sobrevienen, hacer música; son la muerte de la música. Necesi-
digo muchas veces, esta orquesta es como un cuarteto de cien to una atmósfera humana cálida. Con el Concengebouw la ten-
personas. Posee un balance extraordinario. La reacción psico- go. Porque además eso no está reñido con el respeto y la
lógica de los músicos frente a cualquier estímulo o indicación disciplina. La gran suerte de mi encuentro con esta orquesta es
es instantánea; mucho más rápida que la de las orquestas ale- que mi carácter y el suyo, sin necesidad de ningún tipo de impo-
manas. Con éstas, como con las italianas, es necesario ensayar sición o de actitud dictatorial, han sintonizado; existe un total
y repetir más. Aquí en Holanda se trabaja con una velocidad mutuo entendimiento. Sus componentes me eligieron en su día
increíble. Se escucha y se capta, con la consiguiente repercusión democ r át ícamente.
práctica, de inmediato. Por ello he experi mentad o una notable
diferencia a la hora de ensayar. La Orquesta de la Radio de Berlín
requiere cuatro sesiones de trabajo antes del concierto; es lo que S.—¿Quéplanes tiene con la orquesta?
los ingleses llaman una rehearsaling orchestra. La del Concert- CH.—Hay una cosa ya establecida; del 88 al 92 vamos a ha-
gebouw es, por el contrario, una performing orchestra. En Ber- cer siete tournées por lodo el mundo: una europea, una de gran-
lin se hacen dos conciertos a la semana; aquí se hacen cuatro des festivales, otra en Japón, luego en Estados Unidos, Australia,
o cinco. Son dos ensayos, máximo tres, para un programa. Una otra vez Europa con Inglaterra y Francia... Una actividad fre-
diferencia fundamental, claro, la proporciona la sala, que pro- nética en cuatro años. Sin dejar de hacer lo nuestro, lo habitual
cura un empaste especialísimo; posee el grado ideal de reverbe- en Holanda.
ración. S.—¿Novedades en cuanto a repertorio?
CH.—Si. Yo creo que esta orquesta el único problema que
S.—Hay que pensar que en esta rapidez —que se ha podido tiene es que está considerada exclusivamente como una gran or-
apreciar en el ensayo de hoy— influye el hecho de que usted questa romántica. Pero no es justo creer que sólo hace bien ese
es asimismo un director rápido, que trabaja con celeridad; y repertorio. Estimo que no se han canalizado hasta ahora todas
que canta cuando es preciso explicar la manera de hacer un de- sus enormes posibilidades. Por ejemplo, me parece que aquí se
terminado pasaje. Probablemente detrás de esa aparente facili- toca poca vanguardia. Me estoy preocupando ya de introducir
dad, de ese modo extrovertido de comunicarse con ei músico, obras de nuestro tiempo. Y repertorio italiano. Casi nunca se
haya muchas horas de estudio serio de la partitura. hace música de Verdi o de Rossini, Respighi. Por supuesto haré
CH.—Sin duda. Incluso una obra como La consagración de las grandes sinfonías de Mahler y Bruckner con enorme alegría.
la primavera, que he dirigido tantas veces y desde hace tantos Pero no sólo eso. Deben montarse programas del tipo del de es-
años, es objeto continuamente por mi de revisiones; estoy per- ta tarde: todo Stravinsky, incluyendo obras de ahora como la
manentemente esiudiándola. Fí- del concierto de ayer, Formazio-
jese: la interpreté por primera m, de Berio. Una composición
vez en Budapest en 1980. Luego complicadísima que ha requeri-

"M
la he hecho unas cincuenta o se- £ f Tfc Jf P i n t p r p c s i m i i r h n do cinco ensayos y que se ha to-
sema más (coge la partitura, la fcfc | \ / • e interesa m u e n o cado sin problemas, con tranqui-
lidad. Cuando me sitúo ante es-
abre, pasa las páginas y muestra I % / I BrilCkner SU dualismo, ta agrupación siento confianza,
las anotaciones y correcciones ' ™* • serenidad y el trabajo general
escritas a lápiz): Roma en el 80, su ambigüedad con ella se hace de acuerdo con
Viena en el 81, Berlín en el 84, estas pautas. Con Haitink, según
Darmstadt... Aquí está apunta- me dicen los músicos, las cosas
do. Hacía cuatro años que no la no se plantean igual: hay siem-
dirigía. Ahora, para
68 Scherzo
iccaraoCbaillij
DISCOGRAFIA

ORQUESTA DEL CDNCERTBESOUW DE ANSTEROAM

DVORAK: Sintonía num. 9 -Del Nuevo Mundo- - 421016-1/2/4


FRANCK: Variaciones Sinfónicas (Bolet)
Sinfonía en Re menor • 417487-1/2/4
MUSSOfiGSKY: Cuadros de una Exposición. RAVEL: Bolero.
OEBUSSY Danza. Sarabanda - 417611-1/2/4

OROUISTA SINFÓNICA DE RADIO IEMJN

BRUCKNER. Smfonia núm. 7 - 414290-2


BEETHOVEN' Conciertos piano núms. 1 al 5
Fantasía Coral (Larrocha) • 414391-1/2/4 (3LP, 3CD, 3MC)
BEETHOVEN: Misa en Do menor - 417563-1/2/4
MAHLER Sintonía núm. 10
SCHOENBERG: Noche Transfigurada - 421182-1/2/4 (2LP. 2CÜ, 2MC1
ORFF Carmina Burana - 411702-2
LALO/SAINT-SAENS: Conciertos violonchelo (H arel I) - 414387-2
STRAVINSKY: Sinfonía de los Salmos - 414076-2

ORQUESTA DE CLEVELAND

GERSWIN: Rhapsody in Blue ÍLabeque) • 417326-1/2/4


PROKOFIEV: Alexander Nevsky • 410164-2
STRAVINSKY: La Consagración de la Primavera
4 Impresiones Noruegas • 417325-1/2

HATIOHAL PHILHARMONIC ORCHESTRA

GIORDANO: Andrea Chenier - 410117-1/2 <2LP. 2CD)


ROSSINI Guillermo Tell • 417154-1/2 [4LP, 4CD)
ROSSINI: Oberturas I - 400049-2
ROSSINI Oberturas II - 414407-2

LOHDON SJNFONItTTA

STRAVINSKY The Rake's Progress - 411644-2 (2CD)

FUTUROS L A N Z A M I E N T O S :

ORQUESTA DEL C0NCERT6EMUW DE AMSTER1AM

BRAHMS: Sintonía núm. 1


TCHAIKOVSKY: Sinfonía Manfredo

DRQUESM SINFÓNICA DE HADW IERUN

WALT0N Facade. STRAVINSKY: La historia del soldado


ZEMLINSKY: Sinfonía núm. 2
BRUCKNER Sinfonía núm. 1

DECCfi
EN DISCOS Distribuido por PolyGram Ibérica,s,a.
dosier

pre una especial tensión; no hay seguridad, no hay certeza; se bemol sobreagudo y que es un gran rossiniano—... El problema
produce siempre un dualismo belicoso tras el que unas veces vence subsiste en Wagner, aunque también parece que surgen, fuera
la batuta y otras la orquesta. Por eso en ocasiones sobrevienen de Italia, claro, algunos nombres prometedores. Como George
ejecuciones verdaderamente extraordinarias y en otras, interpre- Grey, que ha cantado en Amsterdam Tristón con Concertge-
taciones introvertidas o de carácter combativo. Una extraña re- bouw. Es un americano de buenos medios; hará con nosotros
lación de amor-odio. el Réquiem de Verdi. Interesante tenor dramático. Un proble-
S.—Puede decirse que es afortunado al haber dirigido en su ma hoy para la ópera es que pocos directores de orquesta en-
vida a pocas orquestas malas. tienden la cuestión de la vocaJidad, de la respiración. Es algo
CH.—Sí, en general he tenido esa suerte. Pero al comienzo con lo que yo, a lo largo de mis años de aprendizaje en la Scala,
de mi carrera en Italia actué con conjuntos mediocres. Lo que he ¡do captando. Y hay otros problemas. La ópera en realidad
supone una buena y necesaria experiencia. En mi país no hay es un compromiso, aunque la voz humana sea el elemento bási-
muy buenas orquestas, esa es la verdad. Quizá, después de la co, al que hay que respetar siempre, y eso lo olvidan algunos.
de la Seal a, la mejor sea la de Santa Cecilia de Roma. La de No hay que permitir por ello, naturalmente, los excesos tradi-
la Opera de Bologna está haciendo ahora grandes progresos. Con cionales de algunos cantantes, las fioriture, los sobreagudos gra-
ella he grabado ya algunos discos, e! Macbeth, por ejemplo. Y tuitos, el estar minutos sobre las coronas, tan habituales en el
hace unos meses Manon Lescaut, que es el último disco de Ca- pasado.
rreras, que, por cierto, actuó extraordinariamente. Cantó con S.—Una piedra de toque: Mozart. ¿Lo ha dirigido?
mucho entusiasmo después de haber superado en aquella época CH.—Nunca el operístico. Prefiero esperar. Haré dentro de
una afección en una pierna. Era además su debut en la DEC- dos años Don Giovanni, No quiero que me pase como con una
CA, la gran casa de discos en la que graba tradicionalmente Pa- Ifigenia de Oluck que hice al principio de mi carrera en 1975
varotti. en Parma y que fue un desastre por desconocer, entre otras co-
S.— Ya hemos hablado algo de su afición a programar músi- sas, el estilo. Comienzo mi acercamiento a la ópera de Mozart
ca contemporánea. ¿Hasta dónde llega dentro de ella? con la que para mí es su obra maestra. Me va a pasar como con
CH.—Me gustan mucho ciertos autores alemanes de la gene- Mahler, a quien me acerqué no con la Primera, sino con la Dé-
ración posterior a Stockhausen, Wolfgang Rihm, por ejemplo, cima. Don Giovanni, que haré en Bologna con Raímondi, es la
que es un magnifico compositor. Aqui hemos hecho alguna obra ópera de mis sueños.
suya. También es muy interesante Trojan. Y, por supuesto, auto-
res italianos: Berio, Bussotti y, naturalmente, el maestro Petrassi. S.—¿Qué me dice de su actividaddiscográfica, cada vez más
S.—¿ Y cómo establece, a efectos prácticos de ejecución, la profusa?
diferencia entre tantas músicas que dirige: clasica, romántica, CH.—Lo último que he hecho, en DECCA, ha sido la Sinfo-
nía de Franck y los Cuadros de una exposición, que ya están
ópera de diversas épocas, vanguardista...? en el mercado, creo. La semana pasada ha salido la Sinfonía
CH.—Ese es el gran problema. Cada música ha de ser obser- del Nuevo Mundo de Dvorak. Supongo que la gente se pregun-
vada con una óptica peculiar. Incluso dentro de la misma épo- tará: ¿Por qué, por enésima vez, una grabación de esta obra?
ca. Ahí tenemos la especial manera con que ha de abordarse, Yo creo en la asociación con una orquesta sinfónica, una de las
debido a su original distribución, por grupos orquestales, la co- más grandes del mundo, como es la del Concertgebouw. Con
mentada Formazioni de Berio. Hay que estudiar, para acercar- un director titular el conjunto no puede dejar de tocar composi-
se a una música o a otra, los presupuestos técnicos y expresivos; ciones consideradas como clave dentro del repertorio más po-
y. lógicamente, las cuestiones de estilo, que se plantean incluso pular. Pero yo haré también con la orquesta cosas que pueden
en un momento histórico más bien critico como el presente. estimarse raras. En breve, por ejemplo, grabaremos un progra-
S.—¿Qué contacto tiene con la música española? ma Bfrio, con la Sinfonía, Formazioni y Folk SongS- Después
CH.—Admiro mucho a Manuel de Falla. He dirigido las No- haremos otro de Wagenaar, un compositor holandés muy inte-
ches y El sombrero de tres picos. Conozco bien la partitura de resante, creador de música postverdiana o poststraussiana, que
La vida breve, pero hasta ahora no la he hecho; me gustaría mu- requiere una gran orquesta romántica y un enorme virtuosismo
cho porque es una obra maestra. Conozco bastante la música sinfónico. Será un disco con seis oberturas para orquesta. Por
de Halffter, la he oido en bastantes ocasiones, cuando él ha ido tanto, alternamos el discurso cultural muy nuevo con el del gran
a Berlín sobre todo, aunque no he llegado a hacer nada suyo. repertorio. Prorito saldrá la Primera de Brahms, que incorpo-
Es un buen amigo. ramos a nuestra visita al Festival de Salzburgo de este año junto
ala Obertura Académica y al M«n/r«/deTchaÍkovsky. La pró-
S. —Aparte de en Madrid y Barcelona con la Radio de Berlín xima semana grabaremos la Cuarta de Schumann y en septiem-
hace unos años, ¿ha dirigido en España anteriormente o ha to- bre la Primera, que irán juntas en un solo disco. En el 89 y 90
cado con alguna de nuestras orquestas? registraremos las otras dos.
CH.—Sí. Estuve en Valencia, con la Orquesta Sinfónica, en
los primeros años del ochenta.
S.—Y con tanta actividad, ¿qué tiempo reserva para el
S.—Usted dirige mucha ópera y por tanto estará en condi- estudio?
ciones de opinar sobre ¡a comentada crisis actual de voces. CH.—Aprovecho las estancias en Italia con mi familia, mu-
CH.—Es cierto que existe, aunque algo se ha arreglado. Ha- jer y dos hijas. Es mi tiempo secreto.
ce dos años no se sabia qué se iba a hacer. Pero ahora parece
que hay un movimiento recuperador y están apareciendo nue- S.—Hay que suponer que una de sus asignaturas pendientes
vos talentos. Yo lo veo en el Teatro de Bologna, del que soy di- es el Festival de Bayreuth.
rector estable y que está evolucionando muy bien: en los últimos CH.—Es el único gran festival que me falta. Este año afron-
meses han surgido cantantes ros- to también por primera vez una
sinianos o ver di anos de auténti- ópera de Wagner, La walkiria,
co valor. Un ejemplo es Paolo en Bologna; es una bonita expe-
Coni, que ha cantado conmigo - - . . _ - , riencia comenzar en Italia a di-
Ford o Germont y que ha gra-£ £ B^ ** OrQUeSta rigir Wagner. Haremos la

I Concertgebouw es como un Tetralogía, la mitad yo y la mi-

tenemos a Daniela Dessi. Como


-•—'cuarteto de cien personas
tenores, Pietro Bailo, Mateuzzi
—que se va con facilidad al Mi Arturo Reverter

70 Scherzo
Á

MARÍA MALIBkAN

Del 15 de julio al 20 de agosto

DEL BARROCO AL BEL CANTO


INFORMACIÓN Y RESERVAS AL TELEFONO: (972) 53 81 25
dosier

El centenario del Concertgebouw


Un ensayo, dos conciertos, una transmisión de radio-televisión
de abril, 7,00 de la tarde. La sala del Concertgebouw está

8 vacia, exceptuadas las ocho personas que nos hallamos en


la balconada superior, a la espera del comienzo del ensayo
general de la Octava Sinfonía de Mahler. Los asistenies de la
maestro holandés recuerda al coro inglés —que en ese mismo
instante canta «Duetore sic te praevio»— que «esa línea es "dol-
cissimo", hay que cantar aún más bajo». No hay paradas hasta
la consumación en Mi bemol mayor del himno latino.
orquesta han terminado ya de colocar las partituras en los atri- Quince cámaras —repito, 15— de la televisión holandesa re-
les. Una persona baja por la escalinata de la izquierda: es Ber- cogen el ensayo, que es también prueba para la reaJización del
nard Haitink, quien, durante casi diez minutos, inspecciona uno día 11 (la fecha del centenario del edificio), vía Eurovisión: dos
a uno los atriles de los músicos, verificando la exacia coloca- de estas cámaras cruzan la escena desde los laterales en grúas
ción de los materiales. En la parte del concertino hace una nota- articuladas, mientras que otra cámara, accionada por una com-
ción. Al cabo de esta ceremonia-pesquisa, pide al avisador que putadora, instalada en el mismo techo de la sala, puede trazar
haga salir al grupo de metal adicional, 4 trómpelas en Fa y 3 un ángulo de 90° hacia abajo o efectuar un giro hacia los lados
trombones, que interviene en los dos finales (Veni Creator y es- de 360°, es decir, un barrido fílmico de todo el local. Radio y
cena final del Fausto II) de la obra, iilsolierl postiert», «coloca- televisión, el conjunto de la NOS holandesa, suman 29 micró-
dos en forma aislada» del resto del conjunto, como Mahler fonos —repito, 29— dentro del auditorio, todos ellos suspendi-
especifica en la partiiura. Para esta sesión, Haitink los ha ubi- dos, lanzados desde el techo, menos tres de trípode que se sitúan
cado encima del Coro 1 —gradas a la izquierda de los tubos del frente a los solistas; otros cuatro micros recogen el sonido am-
órgano—, sobre una pasarela en curva. Durante un cuario de biental de la sala.
hora, el maestro holandés ensaya con estos instrumentistas sus Tras una pausa de tres minutos aproximadamente, comienza
dos intervenciones, al término de cada una de las partes de la la segunda parte. En los cuatro compases tras el número 4, para
composición. Después, alrededor de las 7,25, pide la compare- fagotes y trompas, Haitink vigila un ligero ritenuto: nes "ex-
cencia de todos los efectivos: coros, solistas y orquesta al pressivo", recuerden». Desde este punto hasta la aparición de
completo. la Mater gloriosa —número 106, Adagissimo, La Mater glorio-
Pasadas las 7,30 el aspecto del escenario, gradas laterales in- sa en levitación desde uno a otro lado de la escena— no se pro-
cluidas, es impresióname. No va a ser la Sinfonía de los mil, duce interrupción alguna: en el pasaje en cuestión, Haitink se
pero sí la de los ochocientos: esto vienen a sumar los dos coros limita a volverse hacia los primeros violines para repetirles su-
—el Plülharmoniade Londres, preparado por Horst Neumann, cesivamente, a media voz, las dos acotaciones escritas por Mahler
y el de la «Stádtischen Musikverein e.V. Dusseldorf», ensayado en la partitura, «schwebend» («flotando») y «cantando». Cuando
por Hartmut Schmidt—, las dos escolanías —la de la Catedral la intérprete de la Mater gloriosa, Barbara Bonney, comienza
de Si. Bavo de Haarlem y la Nordhollands de Amsterdam, con a cantar (número 172) desde una plataforma junto al punto más
Fons Ziekman y Hendrik Timmerman como respectivos alto de los tubos a la derecha del órgano, Haitink la interrum-
directores—, la Orquesta del Concertgebouw a plantilla íntegra pe: «No tan fuerte, dolcissimo», Al comenzar el «Chorus mysti-
y los ocho solistas vocales (Gwyneth Jones, Arleen Auger y Bar- cus» que lleva la obra a su culminación, insiste el director en
bara Bonney en las sopranos; Jard van Nes y Carolyn Watkin- la necesidad de que el acompañamiento en «ppp» de las cuerdas
son de contraltos; el tenor Werner Hollweg, el barítono Thomas sea audible: «No se trata de percibir las notas, pero hay que sentir
Hampson y el bajo Robert Holl). que las cuerdas están ahí». Cuando la Sinfonía concluye, Hai-
Antes de comenzar la interpretación, el realizador de la emi- tink abraza simbólicamente a todo el conjunto, y se despide con
sión televisada, Hans Hulscher, pide permiso a Haitink para di- un escueto: «¡Buena suerte para todos, hasta mañana!»
rigirse al conjunto desde el podium: sugiere algunos pequeños
cambios de colocación para ayudar a las cámaras —mas amplia,
por ejemplo, la linea recta de las dos escolanías bajo la consola Los conciertos
del órgano, o el empleo de otra grada mas para los hombres del
coro alemán—, y plantea una curiosa exigencia, la de que las 9 de abril, 8,15 de la tarde. Va a comenzar el primer concier-
solistas femeninas vuelvan a camerinos y regresen con los vesti- to de la serie de cinco, siempre con la Octava mahleriana como
dos que van a llevar en los conciertos (días 9, 11, 13, 15 y 17 base, que van a conmemorar los cien años del Concertgebouw
de abril), para hacer algunas pruebas de color. Una vez que to- (literalmente, «Sala de conciertos»). Este primer apartado va de-
do este ritual se ha llevado a efecto, cerca ya de las 7,45, Ber- dicado a los abonados de la orquesta holandesa. Para la radio
nard Haitink reclama atención de todas sus huestes para iniciar y la televisión es la ocasión de un nuevo ensayo audio-visual.
la obra. La aparición de Bernard Haitink, tras los solistas —ellos con-
curren desde la escalinata de la izquierda, él lo hace desde la
El ensayo derecha—, provoca el entusiasmo de la audiencia, que, puesta
en pie, tributa al que ha sido director titular de la agrupación
Cuando el Veni Creator Spirílus inunda de sonido la vasta por espacio de 27 años (desde 1961) un recibimiento de clamor.
sala, siente uno el escalofrío de estar viviendo una experiencia Todos los presentes saben que estos conciertos representan la
única. No hay apenas detenciones hasta el intermedio orquestal última aparición del maestro holandés ante su orquesta en con-
de los números 23 a 30 de la partitura: aquí Haitink pide al per- dición de máximo responsable, pues el relevo con Riccardo
cusionista a cargo de las Tiefe Glocken, campanas graves en La, Chailly está ya a la vuelta de la esquina, y la instancia genera
«un sonido más distante, sin perder el sforzando del principio». una emotividad especial. Haitink parece, sólo por unos segun-
Ya en la doble fuga, Hailink reclama a Gwyneth Jones, con dis- dos, a punto de perder su legendaria compostura, tacado por
cretos movimientos de la mano izquierda, una mayor conten- la demostración de afecto y admiración que se le está rindien-
ción en los repetidos Si de «Accende lumen»; Carolyn Watkinson do, pero de inmediato controla la situación: saluda al concerti-
queda tapada, en cambio, en «Ad stringe pacis foedera», y el no, Jaap van Zweden, y sube al podium cortando los aplausos,

72 Scherzo
100YEARS
COÑCERTGEBQUW
ÓRCHESTBÁ

que Haitink nata de dirigir hacia varios de los solistas el fervor


del público —por ejemplo, Hollweg, intenso Doctor Marianus,
o Arleen Auger, siempre musical, exquisita Una Poenitemtium—,
los asistentes insisten en dedicar a este artista, modesto y serio,
que acaba de cumplir 59 años, el montante mayor de sus ova-
ciones y bravos. Un dato significativo, quizá revelador de las
tensiones interiores que han desembocado en la partida de Hai-
tink: mientras dos tercios de la orquesta aplauden, vitorean y
hasta se secan alguna lágrima nada furtiva a y por su (hasta aho-
ra) maestro, otro tercio del conjunto —parte de los violonche-
los, algunos violines, contrabajos— se mantiene en un respetuoso
silencio, en algunos casos con circunspección digna de Buster
Keaton. Como al comienzo, Haitink domina todas sus emocio-
nes y abandona poi última vez el estrado, tras doce minutos de
triunfo, con la elegancia de un patricio romano.
11 de abril, 8,00 de la tarde. Concierto de gala en el remoza-
do Concertgebouw, con asistencia de la Reina Beatriz. Se inau-
guran las nuevas galenas acris(aladas a los flancos del edificio,
que ganan terreno a la calle. Martin Sanders, el Intendente del
edificio, acompañado de Heins van Royen, el Gerente de la or-
questa, muestra a la soberana holandesa y al Principe Klaus las
renovadas estructuras del mítico inmueble. Junto a ellos, los in-
vitados al congreso sobre la Octava Sinfonía de Mahier que el
Concertgebouw ha organizado con motivo de su centenario, es
decir, la plana mayor de la exégesis mahier ¡ana: Henry-Louis
de La Grange, Constantin Floros, Donald Mitchell, Kurt Blau-
kopf, etc. (las iniciativas europeas no son siempre homologa-
bles: ¿Habrá pensado alguna autoridad en un congreso sobre
La Aüántida de Falla cuando se inaugure el Auditorio Nacio-
nal en el mes de octubre?); un gesto entrañable: la Reina se sienta
luego en el punto de la delantera del piso primero situado tras
el nombre de Mahier.
La interpretación alcanza en esta ocasión solemne las mismas
cotas del concierto de abono. De otra parte, las cámaras de tele-
visión —las grúas, en particular— conforman un verdadero ba-
llet en diversos momentos de la obra, especialmente mágico
cuando cruzan por en medio de la selva de micrófonos sin tocar
a ninguno. Otro dato, pasmoso para el que suscribe: los cáma-
ras (por lo menos aquellos a los que puedo ver, los de las grúas,
los que están en el carril bajo el podium del director y los fijos
de los laterales izquierdo y derecho) llevan, además del detalla-
do cuaderno de órdenes del realizador, la partitura en un semi-
atril al lado derecho del visor, es decir, son músicos ellos mismos.
La NOS holandesa hace llegar el evento en directo a casi toda
Europa, en algunos casos por el doble sistema (unísono) de ra-
Bernard Haitmk dirigió el concierto del centenario del Concert- dio y televisión, y también a Norteamérica: algunos países euro-
gebou w. peos (Irlanda, Grecia, España, los del Este) permanecen ajenos
a la transmisión.
Cuando el postludio orquestal aporta el fin, una vez más, de
la obra, Haitink vuelve a ser recipiendario de las mayores mues-
para, (ras una pausa de concentración de apenas segundos, ata- tras de encomio. El escenario se inunda de flores, y Amsterdam
car el Veni Creator. festeja los cien años de vida de su primorosa casa de la música.
Ya las mi nutaciones mismas señalan una diferencia particu- La televisión vuelve a repetir, 24 horas más tarde, la filma-
lar entre esta Octavada 1988 y laque Haitink grabara en 1971, ción (¿Qué ocurriría entre nosotros si un concierto se brindara
durante el Festival de Holanda de ese afio; frente a los 22*31 que dos veces por TVE en una misma semana, habría muertos?). El
durara en aquella oportunidad el Veni Creator están los actua- concierto va prologado por un sensacional reportaje, comenta-
les 24'05, diferencia a mayor duración que se amplia en la esce- do por Janemiek Tan, que incluye actuaciones y palabras de Men-
na del Fausto, con 53' 15 en 1971 y 61*00 minutos exactos en gelberg y Eduard van Beinum. La realización de Hulscher abarca
este 1988. En conjunto, la Sinfonía pasa, de entonces ahora, de secuencias de maravillosa correlación entre imagen y sonido, co-
75'46 a 85'05, con la lógica expansión de tempi y pie visible cla- mo el movimiento hacia atrás y hacia arriba de las grúas pre-
rificación de texturas. En especial, la extensa y misteriosa intro- sentando antifonal mente a los coros en el Veni Creator, o el giro
ducción, en torno a Mi bemol menor, de la segunda parte, cobra íntegro de la cámara del techo al comienzo de la segunda parte,
un esencial humanismo, con marcados —pero lógicos como una imagen de la callada inmensidad en que se inicia la
contrastes— entre las secciones «appassionato» y las estáticas. última escena del Fausto, o también las imágenes de Haitink en
Hoy parece Haitink visualizar una especifica intimidad dentro el pasillo de entrada a la sala, concentrado antes de comparecer
de esta grandiosa partitura que, acaso, hace 17 años los árboles ante la audiencia. Una portentosa realización para una ocasión
de la magnificencia sonora le impedían contemplar. que justifica todos los desvelos.
Al término de la fabulosa interpretación —repito, fabulosa—,
la audiencia eleva aJ cuadrado sus manifestaciones previas. Aun- José Luis Pérez de Arteaga

Scherzo 73
dosier

Bernard Haitink:
La pasión tranquila

La conversación que se transcribe tuvo lugar en el camerino del director del Concerlgebouw
de Amslerdam, el 8 de abril del año en curso, durante los ensayos de la Octava Sinfonía de Mak-
ler. Ezio Serbolo, responsable del departamento artístico de la Polygram holandesa y colabora-
dor habitual de Bernard Haitink, organizó este encuentro.
Por acuerdo previo, no se hizo mención en el diálogo al abandono del maestro holandés de
la Orquesta del Concertgebouw ni a las muy personales razones que han originado esta decisión:
no obstante, quizá por las resonancias emocionales que este último concierto con su orquesto
provocaba en el artista, fue el mismo Haitink quien, a poco de comenzar la entrevista, propició
un flash sobre el tema.
Bernard Haitink puede dar impresión de antipático: su seriedad, su concentración en el traba-
jo, hacen de él una persona poco dada a las extroversiones. De otra parte, esas mismas caracterís-
ticas de circunspección y dedicación visceral a la música hacen de él uno de los directores preferidos
por los músicos de las orquestas.
Ordenado, tranquilo y aparentemente modesto, seguro sólo de aquello que domina y conoce
afondo, Haitink, con su impecable, casi exquisito inglés—su acento parece casi robado a la Ro-
yal Family—, su voz tenue (cuyo tono sólo eleva en contadas ocasiones/ y sus modales comedí-
dos, puede parecer una mezcla de Rex Harrison y el Duque de Windsor en versión holandesa.
Luego, su amor a la naturaleza, su campechanía en ciertos temas políticos y su esencial pasión
por la música, templan un retrato que pudo parecer inicialmente distante.

74 Scherzo
TOOYEARS
- CONCERTGEBOUW -
ORCHESTRA

S
CHERZO.—Durante tos últimos años, hemos te- do en esta sala, en este edificio... Desde luego, es especial...
nido oportunidad de escuchar —y alguna vez tam- S.—Probablemente más de treinta años, maestro; usted ha te-
bién de ver (I)— sus conciertos con el nido que oír muchos conciertos, de niño y de estudiante, en este
Concertgebouw del día de Navidad: en ellos ha to- Concerigebou w.
cado siempre obras de Mahler, como Das Knaben H.—Sí, claro, así es.
Wunderhorn, o las Sinfonías Cuarta, Segunda, S.—¿Recuerda cuándo escuchó música de Mahler por prime-
Séptima Quima y Novena, creo que en ese orden. En estos días, ra vez en esta sala?
como obra base para la celebración del Centenario del Concert- S.—Si, desde luego; fue en 1945Ó1946,cuando la Orquesta rea-
gebouwn ha elegido usted la Octava Sinfonía del mismo autor. nudó sus actividades tras la guerra. La obra era la Segunda Sin-
¿Asocia usted siempre a Mahler con las grandes ocasiones? fonía, «Resurrección», y dirigía mi predecesor, Eduard van
HAITÍNK.—(Riendo) ¡Si, si, hay algo de eso! Pero debo de- Beinum. Esta misma obra se la escuché luego a Bernstein, y tam-
cir que yo no he seleccionado la Octava para estos conciertos, bién a Cari Schuricht, una interpretación extraordinaria, pero
ha venido dado de ocasiones previas. Quiero decir que los 25 este concierto no tuvo lugar en Amsterdam, sino en La Haya.
años del Concertgebouw se celebraron ya con la Octava de Mah- S.—Me imagino que no tendría ocasión de escuchar a Men-
ler, y también los 50. gelberg interpretando música de Mahler.
S.—Naturalmente fue Mengelberg quien programó la parti- H.—No, ciertamente. Yo comencé a escuchar conciertos en
tura en esas ocasiones, en 1913 y 1938. la época de la ocupación alemana, y, bueno, usted ya conoce
H.—Sí, naluraímente, fue Mengelberg. la historia: Mengelberg, que era muy pro-germano, estaba de
S. —Pero en la conmemoración de los 70 años Eduard van Bei- parte de los nazis, era un colaboracionista; en fin, era un perso-
num no siguió esa tradición y programa el Te Deum de Atphons naje de una pieza, desde luego. Y en aquellos arios Mahler y su
Diepenbrock. música estaban estrictamente prohibidos, incluso para Mengel-
H.—Así es, pero no creo que ello reflejara una falta de inte- berg, que gozaba de una situación privilegiada: era una situa-
rés, pudo deberse a razones financieras: eran los años 50... Us- ción muy diferente. Ahora bien, creo que los holandeses trataron
ted sabe que es una obra muy difícil de montar, muy cara: es muy mal a Mengelberg tras la guerra: desde luego, él dijo e hizo
una composición... extravagante sería la palabra. Ahora bien, cosas muy estúpidas, pero incluso reprobando y condenando esas
creo que es una obra muy apropiada para una conmemoración estupideces hay que estar agradecido a Mengelberg por todo lo
de este tipo, casi diria que es la obra apta paia una ocasión co- que hizo en pro de esta orquesta, y, en general, en favor de la
mo ésta. No se puede montar, digamos, normalmente una obra música en Holanda. Creo que pagó sus culpas con exceso (2).
de estas características. Está demás el problema espacial, ¿dón- S.—En el capítulo dedicado a usted, en el libro de Bernard
de tocarla? Esta misma sala del Concertgebouw se queda pequeña Jacobson Conductora on Conducting, hay una frase muy signi-
para absorber todos los sonidos de esta composición singular, ficativa dicha en la conversación: «Haydn es más sano que Mah-
especialmente en la primera parle. Pero el centenario de este edi- ler». Me imagino que se refiere usted a que su música es menos
ficio es una ocasifjn ideal para un esfuerzo como éste. neurótica.
S—Perdone, ¿le he entendido bien, ha dicho que el Concert- H.—Síiii.. Sí, es verdad: es que Mahler se te mete debajo de
gebouw es una sala pequeña para esla obra? la piel, y realmente su música implica neurosis, no importa cuan
H.—(Vuelve a reír, como si asumiera una travesura) ¡Sí, lo maravillosa sea esta música, ni lo fantástico que él fuera como
he dicho! Claro, el Concertgebouw no es una sala pequeña en compositor.
absoluto, pero creo que sí lo es respecio de la Octava de Mah- S.—También ha señalado usted, en alguna ocasión, que el pun-
ler. El montaje de esta obra nos obliga a elevar el escenario y to más alta de la creatividad de Mahler, desde su punto de vis-
a adelantarlo ligeramente, lo cual reduce un cierto número de ta, estaba en las Sinfonías Sexta y Novena.
localidades, y... ¡Apenas caben todos los intérpretes en la esce- H.—Bueno... El Mahler más desnudo... (Marcando mucho
na! Es entonces cuando empezamos a pensar que quizá la sala las palabras)... está en las Sinfonías Sexta... Séptima y Nove-
no es tan grande como creemos. na... Hoy pienso que hay que añadir la Séptima á estas otras
S.—Es curioso que usted diga esto... Quizá haya oído que el dos obras. En estas páginas ya no hace referencia a canciones,
desaparecido Deryck Cooke —que valoraba mucho sus interpre- ni emplea la voz humana; es él en sí mismo, en lo que le es pro-
taciones de Mahler— sostenía que la Octava había sido escrita pio. Seguramente, éste no es el Mahler más encantador o agra-
teniendo en mente la sala del Concertgebouw como referencia dable imaginable, pero es el Mahler más auténtico. En especial
espacial. Por sus palabras, me temo que usted no esté de acuer- en la Sinfonía número 6, que es una obra muy cruel... con ese
do con tal apreciación. movimiento final... terrible en verdad.
H.—No estoy seguro... La obra, como usted sabe, se estrenó S.—Abandonemos a Mahler por un momento, aunque estoy
en Munich, en una sala enorme, la de la Exposición Internacio- casi seguro de que tendrá que volver durante la conversación.
nal, y con un número no menos enorme de intérpretes: de ahí Tengo entendido que es usted un dedicado oyente de discos, y
el apodo de Symphonie der Tausend, «Sinfonía de los mil»... no particularmente de los suyos: creo que le gusta oír a otros
O sea que se necesita una sala realmente enorme; bueno, ésta es artistas.
una hermosa sala, grande, espaciosa... acaba usted de estar sen- H.—¡Oh, sí! siempre me ha gustado escuchar grabaciones de
tado en una de sus localidades... Pero, mire, incluso esta sala otros músicos, ¡y no sólo grabaciones, siempre que puedo asis-
se queda pequeña para esta obra vasta, enorme, ¡monstruosa! to a conciertos! Oír estas interpretaciones es algo muy intere-
(Las últimas palabras entre risas, con la alegría de tener en ese sante, aún más que eso: fascinante.
instante entre manos un monstruo de esas características/. S.—Me temo que Mahler va a hacer de nuevo acto de presen-
S.—Realmente produce un impacto emocional el estar senta- cia, pero no resisto la tentación de preguntarle si ha escuchado
do en esta sala. * usted la interpretación de la Novena mahleriana que Karajan gra-
H. ¡Oh, sí, desde luegol Es una sala tan especial... Si que lo bó en vivo, en CD, en el Festival de Berlín de 1982.
es... (Bajando la voz. con cierta melancolía distante/. Cuando H.—Sí, claro que la conozco, ¿por qué me lo pregunta?
pienso que casi treinta años de mi vida musical han transcurri- S. —Me sorprendió advertir en su última interpretación en vi-
vo, la escuchada por radio en la Navidad de 1987, la misma se-
renidad y sentido de la pacificación en el Adagio final, la misma

(1) Televisión Española sólo ha transmitido el Concierto de Na-


vidad de 1984, con la Segunda de Mahler en programa, aunque re-
cientemente se ofreció la filmación del concierto de 1987, con la (2) Tras la guerra, Mengelberg fue pueslo en arresto domiciliario
Novena de Mahler. Radio 2 de RNE ha transmitido estos conciertos por colaboracionismo con los nazis, y posteriormente se le prohibió
desde 1983, siempre con comentarios y presenlación de Rafael Tai- toda actividad artística en territorio holandés. Exiliado en Suiza, mu-
bo, y con colaboración del autor de esta entrevista desde 1985. rió en 1951 sin haber vuelto a actuar.

Scherzo 75
dosier

ausencia de histerismo, que transmite esa interpretación de emociones humanas, están ahí, en la música». Su visión está en
Karajan. los antípodas de Stravinski, para quien la música sólo podía ex-
H-—¡Qué interesante! Sí, pudiera ser: yo no me siento capaz presar eso, música. ¿Sigue hoy sosteniendo esa idea?
de explicar estas cosas, la verdad; pero en todo caso le diré que H.—Bueno, es que esto depende del compositor. Stravinski ha
acepto ese comentario suyo como el mejor de los elogios, por- escrito música a la que uno puede aproximarse de esa forma,
que yo soy un gran admirador de Herbert von Karajan, y de esa ¡o hay que aproximarse de esa forma! (Pausa extensa, Haitink
grabación en particular. mira hacia el techo de la habitación) Es un tema muy difícil, por-
S. —¿ Es cierto que fue Eduard van Beinum quien le dijo: « Tie- que usted puede discutir sobre él exhaustiva e indefinidamente:
nes que tocar la Quinta Sinfonía de Mahler»? Se lo pregunto «¿Cuál es el significado de la música?», o también «¿Tiene un
porque me flama la atención que él conociera la obra en cuestión. significado la música?», o quizá «¿Cuándo tiene un significado
H.—(Dudando, mientras trata de hacer memoria, echándola la música?», y «¿Qué significa la música para usted?», o «¿Qué
cabeza hacia atrás). No... no estoy seguro... pudiera ser... si... significa la música para mí?» Y, ¿por qué no un «¿Qué signifi-
si, creo que si; desde luego él me insistió para que hiciera algu- ca la música para Stravinski?», si es que la música ha de tener
na Sinfonía de Mahler, y puede que fuera la Quinta, sí... pero significado alguno? Pero en toda esta suene de filosofía es muy
déjeme decirle algo: muchas personas piensan que van Beinum difícil y complejo hablar con seguridad. Lo que sí creo entender
sólo tenia un conocimiento relativo de la música de Mahler, y de las palabras de Stravinski, lo que él quería decir, es que no
es sólo porque grabó nada más que dos obras, la Cuarta Sinfo- deseaba ninguna interpretación personal en sus obras. El des-
nía y La canción de la tierra —en interpretaciones memorables, confiaba de los directores de orquesta, y en cierta medida le doy
por cierto—; pero esa es una deformación debida al disco, por- la razón, creo que hacía bien en desconfiar de ellos, su actitud
que van Beinum, yo lo recuerdo, tocó además la Segunda Sin- era acertada, porque hay muchos directores que tratan de im-
fonía —como antes le he dicho—, la Quinta, la Sexta, la poner sus propias ideas al compositor, ideas a veces absoluta-
Séptima... Creo que no llegó a hacer la Novena... ¡Y ahora me mente erradas; y especialmente entonces, en el tiempo en que
acuerdo: no llegó a hacer la Quinta! Esa fue la razón de que Stravinski se expresó así, creo que era justificada su postura,
me ofreciera a mí dirigirla. porque hoy la gente tiene una actitud más reverente hacia el com-
positor, pero hace cincuenta años había una suerte de egotismo
S. —Deberíamos hablar de otro compositor, del que usted tam- y autoindulgencia completamente injustificables que Stravins-
bién ha llevado al disco su ciclo sinfónico completo, Antón ki, con lógica, detestaba.
Bruckner. Usted ha dicho en alguna ocasión que ¡a música de
Bruckner le evocaba grandes espacios al aire libre, montañas, S.—Usted diría, como George Szell, «el compositor siempre
altitudes... tiene razón».
H.—(Entre risas, llevándose las manos a la cara, como si se H.—Si, en cierto sentido si. Y es que es lógico: el compositor
avergonzara de una travesura) ¡Sí, pero...! Sí, si lo he dicho, está en primera línea, es la personalidad creadora, mientras que
que era como estar en lo alto de las montañas, pero es un po- nosotros estamos en segunda línea, nosotros reproducimos su
co... Bueno, es un poco infantil decir algo asi. Yo me refería trabajo y debemos ser fieles a ellos; lo que también ocurre, y
a lo directo de esta música... a la desnudez de la música de Bruck- hay que tenerlo en consideración, es que cada compositor tiene
ner... Los Scherzos, especialmente, son como rocas: es esto, en su propio estilo, su lenguaje, y es difícil para el director meterse
parte, lo que quería decir, que es como estar fren le a una mon- en la piel de cada compositor. Es decir, terminamos por cam-
taña rasa. De otro lado, hay tanto de paisaje en esa música, de biar, cosméticamente hablando, la piel del compositor de acuerdo
paisaje austríaco: hermoso paisaje, feraz, lleno de árboles... ¡Si, con nuestras ¡deas: ese es el peligro de interpretar las ideas de
puede sonar infantil, pero esto es algo que se siente al oír la mú- otras personas. Y me agrada que en esta conversación haya men-
sica, que está en la música misma! Todo esto unido a ese senti- cionado usted a George Szell, porque yo he sido un gran admi-
miento de profunda creencia religiosa que también subyace en rador suyo.
la música: él era un creyente convencido y sincero, a su manera,
y su fe, que era muy fuerte, halla cauce en la expresión musical. S. —Es muy significativo que, en el libro de Jacobson que an-
Pero éstos no son los únicos aspectos, hay otro que me impre- tes hemos citado, el entrevistador toma una posición abiertamente
siona particularmente: la tremenda sensación de soledad que irra- anti-Sze(l, y usted asume entonces una valiente defensa de este
dia esta música; Bruckner era un hombre muy solitario. ¡. que, artista.
quizá, sólo era realmente feliz cuando estaba con su música, en H.—¡Cómo no! ¡Qué músico tan maravilloso! Precisamente
su música. acabo de escuchar, hace sólo unos días, dos de sus grabaciones:
discos LP normales, que tengo en mi casa, grabados con su Or-
S.—Es muy interesante oírle decir esto. Hace dos años, al es- questa de Cleveland; una vez más me he quedado asombrado
cuchar su grabación de la Sinfonía Alpina de Richard Strauss, de la maestría de aquél hombre, de la forma en que hacía músi-
tuve la impresión de que usted tocaba muy bruckn enanamente ca con su orquesta, en ocasiones casi música de cámara, ¡con
esta obra —lo cual estaría en relación con sus observaciones acer- tal refinamiento, y con tal sentido del balance y del equilibrio
ca de la música de Bruckner y la naturaleza—, pero me sorpren- de las voces! Sin duda fue uno de los más grandes directores.
dió además el misticismo, la religiosidad, con la que usted S.—Usted decía una frase muy peculiar, en el libro que le he
abordaba el episodio más amplio de la pieza, La visión. citado, acerca de George Szell, que tenía «una relación de
H.—Me habla de una pieza que me parece extraordinaria. Es amor/odio con la música».
curioso, la Sinfonía Alpina es una obra infravalorada, se la ha H.—(Con expresión de profunda sorpresa) ¿Szell? ¿Yo he di-
tratado a menudo como música de segundo orden. Pero una vez cho eso? No, tiene que ser un error de transcripción: él tenia
que se empieza a estudiarla, y a ensayarla, se da uno cuenta de una relación de amor/odio, sí, pero no con la música, ¡con las
que se trata de una música extremadamente.... interesante, in- orquestas! En la medida en que hacían lo que él deseaba, podía
teligente, debida a un compositor siempre joven y brillante. Ade- amarlas, pero si no era así... Creo que fue Toscanini quien di-
más, esta obra se inscribe dentro de la gran tradición de la jo, a una orquesta, una frase reveladora; estaban tocando muy
Grandeur alemana, de grandes trazos y líneas musicales; inclu- mal, y él les dijo entonces: «Estáis destruyendo mi sueño». De
so este mismo misticismo de la naturaleza, que usted acaba de eso se trata. Pero Szell amaba la música, era un gran músico,
comentar, es algo estraordinario. El arranque mismo... ¡qué pa- un gran pianista... (Comienza a hablar apresuradamente, con
saje tan maravilloso es ese! Y esto sólo por citar aspectos aisla- auténtica pasión sobre el lema) Era un conocedor insaciable del
dos de la obra... repertorio, podía tocar la música de Brahms como si se tratara
S.—Todo esto me lleva a preguntarte algo que usted, por otra de música de cámara, sin rasguño alguno, por puro placer: un
parte, ya ha comentado en un libro: Maestro, de Helena Mat- músico tremendo. Pensemos en esa Segunda de Sibelius graba-
heopoulos (3). Usted dice en el texto: «Porque lodo, todas las da aquí, con el Concertgebouw, o en... Sí, ya sé que en ocasio-
nes podía resultar una persona no muy agradable: podía ser
extremadamente irónico, hasta altamente desgradable con la gen-
te; a veces era muy frío, o mejor, podía tener una forma muy
fría de tratar o de acercarse a la gente, lo cual le granjeó mu-
(3) Publicado 19S2 por Hutchínstm de Londres.

76 Scherzo
ifiOYEAHS
-C QNCERTGEBOÜW
O H C H E ST R A

chos enemigos... Pero sé que, fundamentalmente, era una per- tampoco me parece coherente dirigir dos compañías de ópera
sonalidad humana realmente... fascinante, y, desde luego, un al mismo tiempo.
sensacional músico, ya lo he dicho, era uno de los grandes di- S.—En esta temporada ha dirigido usted Parsifalpor vezpri-
rectores... Bueno, era uno de los grandes músicos. mera en Covent Garden.
S.—Acaba usted de hacer una distinción muy importante. En H.—Sí, por vez primera en general: nunca antes había toca-
nuestras días, no lodos tos directores de orquesta poseen una do esta obra.
musicalidad honda: me imagino que para usted habrá de ser esen- S.—¿Entra Tristan dentro de sus planes inmediatos?
cial el ser prímordialmente músico y sólo luego director. H.—No por el momento. Lo que sí voy a montar próxima-
H.—-Sobre eso no puedo pronunciarme, no lo sé... Sólo pue- mente es El anillo del nibelungo, la Tetralogía, que estoy gra-
do hablar de mi propia experiencia, y por ella sé que la única bando en Munich, como quizá sepa.
autoridad que usted puede tener es una autoridad musical: cual- S.—Su trayectoria v/agneriana es, en este sentido, singular:
quier otra autoridad es una falsificación, simplemente. No pue- los directores al uso empiezan normalmente dirigiendo Tristan,
de usted ser un tirano, y... Bien, si se limita a ser encantador y sólo al cabo de los años llegan a Parsifal.
tampoco puede asegurar, muchas veces, que los resultados sean H.—(Riendo) Si, ¡pero conmigo todas las cosas déla vida van
los apetecibles. Lo único que inspira de veras a una orquesta del revés! Cuando era un director joven ya dirigía Mahler y
es que usted sea un buen músico. Creo que ésta es ia única for- Bruckner, ¡y a los 32 años ya estaba al frente del Concertgebouw,
ma de tener autoridad musical: a través de la misma música. y así codo! ¡Siempre hago las cosas del revés!
S.—¿Predicaría lo mismo en el mundo de la ópera? S.—Esta es una pregunta un poco complicada de formular.
H.—(Elevando paulatinamente el tono de la voz! Oh, si... Tengo entendido que, en su infancia, recibió usted una impre-
¡Oh!, sí... ¡Oh, süi! Definitivamente sí, ¡claro que si! Pero lo sión altamente negativa de lo alemán, hasta el punto de tomar
he percibido así, quizá porque he llegado algo tarde a la ópera: un cierto temor a los uniformes en general y sentir un cierto re-
quiero decir que he llegado a la ópera después de muchos años chazo hacia todo lo germánico: me refiero a ia detención de su
de trabajar en lo sinfónico, con las orquestas, llevando conmi- padre...
go un cierto bagaje de autoridad musical, y me he encontrado H.—Sí, si, es cierto: aquello ocurrió durante la ocupación,
con que la gente de la ópera se preocupaba de darme toda la en la guerra.
ayuda necesaria. ¡Si, desde luego es lo mismo S.—Bien, me atrevería a preguntarle por ese largo camino que
S.—En cierta medida es usted, en estos momentos, el Gene- ahora, en este instante de su carrera, le lleva a Richard Wagner,
ral musikdiréktor de ópera en el Reino Unido. que, para muchas personas —seguramente no muy musicales—,
H-—¿Lo dice por Glyndebourne y el Covent Garden? Sólo simboliza la esencia misma de lo que podríamos llamar reaccio-
relativamente, debo decirle: este verano es mi última tempora- narismo radical de ia cultura alemana, y hasta el precedente del
da en Glyndebourne, no puedo llevar ya a la vez los dos teatros, nazismo.
o sea, la temporada completa del Covent Garden y el Festival H.—Sí... Bien, yo creo que Wagner fue utilizado para fines
de Glyndebourne. Mi finalidad es una única sala de ópera, y quie- erróneos por personas no menos erradas. Porque Wagner, co-
ro concentrarme en Covent Garden. Además, por otras razones mo compositor... no sólo como compositor, como artista en ge-

Scherzo 77
-dosier

neral... toda la filosofía de Wagner: fue un hombre especialmente H.—Si, uno en particular: Sir Adrián Boult. Le vi dirigir en
grande en el terreno artístico, sobre todo como compositor. Eso varias ocasiones. Era una especie de institución en Inglaterra.
sí, su filosofía no siempre fue particularmente... (Buscando la Era un maravilloso músico, y poseía una no menos maravillosa
palabra, luego con un deje irónico)... encantadora, podríamos personalidad humana. Era impresionante ver el respeto que su
decir, y creo que eso le ha hecho un flaco servicio a la persona. presencia imponía a los músicos. Era un genuino es ponente de
Pero entiendo que es muy importante ver a Wagner en su con- la cultura inglesa.
texto y en su tiempo, sobre todo en su tiempo histórico, muy S.—Usted ha dicho, hace años, en una entrevista: «.Hay algu-
diferente del nuestro; y yo estoy convencido (Elevando la voz,
con creciente energía) de que aquel hombre, nunca habría sido nos autores que no me gustan en absoluto, por ejemplo, Boro-
un nazi, es más, creo firmemente que, de haber vivido, habría din y Falla». ¿Sigue manteniendo ese criterio?
sido el primero en levantarse contra Hítler; ¡estoy seguro de es- H.—Un momento, eso no es exactamente así. Yo he podido
to, porque Wagner era un hombre visceralmente independien- decir que no he locado sus obras, lo cual es verdad, pero eso
te, y un rebelde! Por desgracia, fue usado por esa gente (Marca no quiere decir que no me gusten. Falla es un autor de gran ori-
mucho las dos palabras, con gran desprecio), pero eso no signi- ginalidad, y ha escrito música de gran belleza. Recuerdo, inclu-
fica, en modo alguno, que él simpatizara, quiero decir, que hu- so, la fascinación que me produjo, siendo niño, escuchar por
biera podido simpatizar con ellos: al contrario, estoy seguro de primera vez las danzas de El amor brujo: ¡qué música tan insó-
que Wagner habría sido un antinazi. Y es muy importante decir lita! Pero Borodin es otra cosa, eso sí, no es mi plato preferido,
estas cosas: soy un firme creyente de su honradez en el tema. sobre lodo porque su lenguaje es una mezcla de estilos con mí-
Porque... un hombre que puede escribir este tipo de música, un nima, o ninguna, unidad. Pero incluso en este caso, fíjese, no
genio de tal calibre, con tal capacidad de expresión acerca de renuncio a la interpretación de ciertas obras; en concreto, la pró-
la naturaleza primigenia y de los sentimientos humanos, un ar- xima temporada quiero montar en el Covent Garden una nueva
tista que pedia reflexionar con tan genial lucidez —como él lo producción de El Príncipe Igor, con un estupendo reparto ruso
hace en la Tetralogía— sobre el problema del poder, el horror y con el ballet, naturalmente, de la Royal Opera. ¿Por qué? Por-
del poder absoluto, o sobre la decadencia de la civilización y la que entiendo que es también mi obligación proporcionar a un
cultura... ¿qué podía tener que ver con los nazis? ¡Nada, abso- teatro de ópera un gran espectáculo cada cierto tiempo, aunque
lutamente nada! no se trate de mi música predilecta.
S.—¿Existen músicas que no le gusten de autores suyos pre-
S.—Déjeme hacer de abogado del diablo por un momento: feridos? Pienso en Waldmárchen, la primera parte de Das kla-
¿y ciertos textos antisemitas escritos por Wagner? gende Lied de Mahler, o en la Décima Sinfonía de este mismo
H.—Pero eso hay que verlo en su contexto histórico, en la compositor en la edición de Cooke.
época en que se escribieron: además, yo creo que tales textos, H.— Waldmárchen fue descartado por el propio Mahler, y ha-
comparados con otros posteriores que todos conocemos, son to- cia esta pieza tengo los mismos sentimientos que hacia el movi-
talmente inocuos, inofensivos. Recuerde también esa carta que miento Blumine de la Primera Sinfonía: reservas, dudas, no sé
escribe cuando se le comenta la existencia de un grupo, más o si es pertinente interpretar estas páginas. Mis dudas son mucho
menos oficial, contra los judíos: ¡se muestra airado, ofendido mayores acerca de la Décima Sinfonía, es más: ni siquiera estoy
por la idea! No, Wagner era una personalidad muy, muy com- seguro de que sea pertinente interpretar el Adagio inicial, que
pleja: Wagner, tras su muerte, ha sido abusivamente, malamente Mahler, de seguro, habría revisado y corregido. Permítame con-
utilizado. tarle una anécdota: no tengo pretensiones de parecer una com-
S.—Hay otra contradicción en su carrera, con otro Upo de putadora humana, pero mis ideas suelen ser bastante meditadas
música: durante los años en que usted fue Director Titular de y profundas cuando abordo una música; le digo esto porque pue-
la hondón Philharmonic, interpretó muy poca música inglesa; de comparar la inmutación de dos interpretaciones mías de la
sólo después de dejar la dirección de esta orquesta ha empezado Quinta Sinfonía de Mahler en el Roya! Festival Hall de Lon-
usted a abordar, y a grabar, las obras de Elgar o de Vaughan I dres, separadas entre si varios años. Bien: la diferencia entre am-
Williams. ¿Podríamos hablar de esta tardía Love Story con el bas era de apenas segundos. En cambio, hace varios años llevé
sinfonismo británico? en una gira por el Japón el Adagio de la Décima de Mahler; ca-
H.—(Entre risas) ¿Lo ve, ve cómo todo lo hago a la inversa? da día, en cerca de diez conciertos distintos, la obra me duraba
Pero es que hay una explicación: soy una persona lenta a la ho- un tiempo diferente, a veces con discrepancias de hasta cinco
ra de aprender, me cuesta mucho tiempo... engendrar algo, por minutos. Con esto quiero indicarle que nunca he tenido las ideas
eso necesito un amplio periodo de... (Riendo de nuevo/... ¡in- claras sobre esta música; de hecho, llevo varios años sin tocar-
cubación! Pero es así: finalmente las cosas salen a la luz, y a la; puede que ahora las cosas vayan mejor. Pero sí puedo decir-
mí me ha pasado eso con la música inglesa; sólo he podido en- le que no creo que vaya a tocar nunca la Décima en versión
trar en ella tras largos años de residencia y trabajo en el Reino completa, aunque exista una magnífica edición. Me pasa lo mis-
Unido. mo con los Finales completados de la Novena de Bruckner: no
importa cuan genial sea usted a la hora de recomponer una pie-
S.—Recuerdo haber oído comentar a Alan Cumberland, eltim- za que no ha sido acabada por su autor, usted no puede com-
balista de la London Philharmonic, que, por espacio de años, pletar a Bruckner sin ser Bruckner y a Mahler sin ser Mahler,
trataron de interesarle en la Primera Sinfonía de Elgar. «No lo porque no lo va a hacer exactamente igual que ellos lo harían.
conseguiremos», decía, «¡y ahora moma la obra con la Phil-
harmonia!» S.—Ato quiero terminar sin preguntarle qué tal oyente, o crí-
H.—Eso es algo característico: las orquestas siempre están ce- tico, es usted de sus propios discos.
losas unas de otras. Pero es verdad: en aquellos años yo no te- H.—¡Terrible, muy duro! Por eso me ha fastidiado —aunque
nía aún esas obras en repertorio. Pero piense una cosa: cuando entiendo y acepto la postura de mi casa de discos— que se ha-
yo me hice cargo de la London Philharmonic, el conjunto no yan pasado a disco compacto algunas de mis antiguas interpre-
tenía habitualidad ninguna con las obras de Brucker; yo fui una taciones de las Sinfonías de Mahler, como la Sexta o la Octava,
suerte de... misionero, montando con ellos todas las Sinfonías, y quizá alguna otra, por las que no siento especial afecto. Tam-
y aquello tuvo un verdadero impacto. Todavía hoy vienen a ver- bién por ello me produce una especial ilusión el proyecto de gra-
me personas que recuerdan, de aquellos años —desde mediados bar este ciclo con la Filarmónica de Berlín, que me pidió hacer
de los 60 al principio de los 70—, haber oído por primera vez, la serie porque nunca la han grabado íntegra. Como me llena
en los Proms o en el Royal Festival Hall, la Séptima de Bruck- de ilusión la posibilidad de volver a grabar Bruckner con la Fi-
ner, o la Sexta, ¡incluso la Segunda o la Tercera de Mahler, por- larmónica de Viena. Mi mismo ciclo Beethoven con el Concert-
que también monté todas las Sinfonías de Mahler! Yo dirigía gebouw es un desquite sobre el que grabé hace años en Londres,
doce programas al año, y especialicé a la orquesta en ese reper- del que me gustarla olvidarme: se hizo en muy poco tiempo, por
torio, o en los ballets de Stravinski. Luego, si, es cuando yo he razones meramente mercantiles, y nunca debí plegarme a ello.
empezado a interesarme a fondo por la música inglesa. Ya se lo he dicho antes: aprendo ¡enlámeme, y he de ser conse-
S.—¿Algún director inglés le ha aportado inspiración en este cuente con ello. .
terreno? José Luis Pérez de Aríeaga
78 Scherzo
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ESTUDIO

La música holandesa contemporánea


a Historia de la Música es un Desde las últimas décadas del pasado
L proceso constan le, siempre en
cambio según la concepción de la
generación que la acomete. Cada esca-
lón avanzado supone que nuevas áreas
siglo la interpretación holandesa vive
momentos de esplendor. Orquestas, so-
listas y directores unen sus nombres a
Barroco, la creación entró en una pen-
diente de decaimiento. No así otras par-
celas de la vida musical. En muchas
casas se practicaba el arte sonoro —
los de mayor resonancia internacional. como queda constancia por la pintura
temporales se vean iluminadas por un En torno a principios de los sesenta de de inleriores— y las sesiones públicas
mejot conocimiento. Pero la profundi- nuestra centuria se produce una nueva eran igualmente muy abundantes. Ya
zación en el estudio no es en ocasiones oleada dentro de este campo. Es la im- en el siglo XVIII se fundaron socieda-
garantía suficiente frente a ciertos tics presionante vanguardia holandesa, a la des y academias. Buena prueba de la ri-
adquiridos. La legalización espacial del cabeza mundial en su especialidad, de queza del instante fue el paso de los
origen de muchas músicas las ha con- investigación y recreación de la músi- Mozart en su itinerario europeo por
denado a una difusión muy inferior de ca barroca. El hecho interpretalivo de- Amsierdam y La Haya.
la merecida por su valor intrínseco. Pa- be colocarse en un marco más amplio.
ra un alcance globatizador sigue toda- Holanda experimentó un auténtico Re-
vía vigente la vertebración franco- nacimiento al aproximarse el cambio de El romanticismo nacional
germánica. El resto de las escuelas na- siglo. En el orden musical, las conse-
cionales es atendido sólo en sus capas cuencias irradiaron a las esferas educa-
exteriores; esto es, en sus figuras más tiva y composicional. Esta última es la Ei,I siglo XIX holandés es aún más ig-
norado por la historiografía que el XX.
geniales dotadas de un alcance uni- que aquí nos va a interesar. Sin duda esto se debe a una realmente
versal. La República de las Provincias Uni- baja calidad general de la producción,
La situación apuntada puede inclu- das existió desde su independencia real sobre todo en la primera cincuentena.
so provocar enigmas. Uno de ellos es del dominio español (1648) a la inclu- No hay un movimiento romántico en
una floreciente actividad interpretativa sión en el imperio napoleónico (1810). los Países Bajos que sea comparable,
resaltando sobre un fondo de aparente La definitiva separación de Bélgica ni de lejos, con el alemán o el francés.
marasmo creativo. Acercándonos ya al (1830) dio lugar a la actual Holanda. Sin embargo, se ponen ya en este pe-
motivo que nos ocupa, la música ho- Su pasado musical contaba con la alta ríodo los pilares de la futura reanima-
landesa contemporánea, una mirada cota que le correspondió como parte in- ción. La asociación holandesa al área
epidérmica podría hacernos creer que tegrante de la escuela flamenca de po- alemana se venía dando desde mucho
efectivamente ocurre así en su caso. lifonía. Con el advenimienio del tiempo atrás, siendo todo el siglo XVIII
una etapa plenamente caracterizada por
dicho influjo. El tercio inicial del nue-
vo siglo acentúa incluso esa dependen-
cia. En las décadas de 1840-50 se
impone el estilo de Leipzig, represen-
tado por Mendelssohn y Schumann.
Johannes van Bree desplegó una inten-
sa labor directorial y compositiva, pe-
ro su figura toma los contornos más de
un propagador de las novedades alema-
nas que de un creador con entidad. Su
puesto fue de inmediato ocupado por
Johannes Verhulst, aunque a un nivel
sensiblemente superior. Verhulst pro-
siguió la conexión con el estilo de Leip-
zig. En 1838 se trasladó a esta ciudad
y tuvo la oportunidad de ser discípulo
de Mendelssohn. Más tarde se ganaría
rambién la amistad de Roben Schu-
mann, quien le señalaría como la per-
sonalidad musical más destacada de su
país. No se equivocó el autor de Car-
naval. Verhulst fue durante años, prác-
ticamente en solitario, la más enérgica
manifestación de la composición holan-
desa. Su presencia marcó la dirección
a seguir. Apegado a la tradición, que
consideraba intocable, adoptó una dis-
posición combativa contra la nueva
música de Berlioz, Liszt y Wagner. Va-
rias de las obras de Verhulst, Misa Op.
20, Sinfonía en mi menor Op. 46, gran
parte de sus Lieder, son dignas de en-
trar en la escena global europea.
Holanda, como otros muchos países
II iliem Pijper. sin una potente creación propia, inte-

Scherzo 83
ESTUDIO

rioriza las corrientes ajenas imperantes. aparte del cambio de la mirada hacia co menos que obligado detenerse por
La polémica sobre la conservación de lo nacional, puede percibirse en un sen- el hilo que supone, aglutina influencias
las formas, personalizada en el binomio tido diferente. Los compositores holan- muy claras, sobre todo francesas co-
de opuestos Brahms/Wagner, llega deses dividen su sentimiento de mo su carácter cíclico heredado de Cé-
también a estas tierras. Hay una fase atracción entre lo alemán y lo francés. sar Franck. En este sentido, es la
de divulgación de ambas propuestas. Estos dos grandes bloques van a aca- alternativa mejor perfilada a la línea
Brahms, Dvorak y Bruckner son intro- parar la creación durante la primera mi- wagnerista. La Tercera de Zweers tie-
ducidos por Verhulst, mientras que tad del siglo XX. ne un fuerte apego a lo holandés, re-
Rijk Hol y Willem Nicolai realizan lo flejado en su mismo título general, Aan
propio con Berlioz, Liszi y Wagner. La mtjn vaderland, A mi patria, y en los
defensa de lo nuevo desde la interpre- que encabezan sus cuatro movimientos:
tación no implicaba, empero, una pos- "En los bosques holandeses», «En el
tura idéntica a la hora de componer. campo». «En la playa y a orillas del
Las partituras de los mencionados Hol mar» y <<En la capital». Zweers sumó
y Nicolai denotan todavía su enganche a su enralzamiento nacionalista un len-
con los postulados de Leipzig. La om- guaje sonoro de indudable modernidad
nipresencia alemana, con todo, comien- para la época. Todo ello le convirtió en
za a perder pujanza en virtud de un una de las personalidades más sobre-
enfoque más abierto de la interpreta- salientes de la resurrección musical
ción, según se va aproximando el tér- neerlandesa.
mino de la centuria. Señala un Alphons Diepenbrock perteneció al
momento de cambio la fundación de la mismo movimiento que Zweers, pero
Orquesta del Concertgebouw de Amster- exactamente desde sus antípodas esté-
dam, cuyo primer titular fue fies, en licas. No se agota su definición como
1888. El extraordinario üderazgo de compositor adscribiéndole al wagneria-
Willem Mengelberg, desde 1895, cata- nismo, aunque se inició en ese terreno.
pultó el conjunto a la primera fila de Diepenbrock poseía una firme educa-
los europeos. El gran director situó en ción clásica al igual que un profundo
los atriles de su orquesta obras de interés por el romanticismo alemán. Su
Strauss, Mahler, Scriabin, Sibelius, De- creación, salvo una solitaria excepción,
bussy y Busoni. Una nueva disposición Alphons Diepenbrock va siempre ligada a la voz humana por
caracteriza rápidamente a los compo- la inspiración, mejor aún simbiosis, con
sitores holandeses, quienes admitieron Un importadle logro sinfónico la literatura. El mundo clásico se ve re-
un espectro más ancho de influencias. flejado en Carmen saeculare, a partir
Una fuente de renovación es descu- J_vo autóctono late en la obra de Ber- de Horacio, y en las músicas inciden-
bierta en el patrimonio nacional. Sus nard Zweers, a pesar de que su forma- tales para Elektra de Sófocles y Las
valores pueden reconocerse como lo ción partió del ideario de Leipzig. El aves de Aristófanes. La gran poesía ale-
más vital que impulsa el renacimiento camino hacia la bifurcación quedó pre- mana tiene su correspondiente lugar en
cultural holandés de fin de siglo. El fe- cisamente ultimado en 1890, año de cie- el arte de Diepenbrock en las magistra-
nómeno abarca cerca de la totalidad de rre de la década. En esta fecha, Zweers les realizaciones que son los 5 Gesúnge
las dimensiones del arte y de la ciencia. redondeó una de sus piezas más repre- nach Goethe, los 2 Hymnen an die
Para los límites que nos vienen impues- sentativas, su Tercera Sinfonía, segu- Nacht sobre Novalis, según su autor
tos basiará que recordemos la pro t olí- ramente la obra de mas valor de las que «Poemas sinfónicos con voz obligada»,
pica figura de Vincent van Gogh. pretendían entonces moverse intencio- y Die Ñachi con palabras de Hólderin.
La música holandesa resurge en la nadamente por una senda holandesa Estas partituras demuestran la sensibi-
década de 1880. La mutación operada, autónoma. Esta obra, en la que es po- lidad de Diepenbrock a la hora de tra-
1*91: Muere Verhulst. Diepenbrock: Missa in die feslo.
I CRONOLOGÍA 1892: Nace Andrtessen.
1S94: Nace Pijper.
1793: Estreno en Amsle'dam de Don Giovanni de Mozarr. 1Í9S: Note Voormolen. Zweers. catedrático de composición en Amsierdam,
1816: Nace Verhulsl. formóa la siguienley renovadora generación. Mengelberg, a sus 21 años.
1820: Fundación de la Orquesta de ta Corte de La Haya. J.H. Lubeck su Mular de la Orquesta del Ctintertgehtiuw.
primer titular. 11196: Muere Nicolai.
ISIS: Nace Hol. 1897: Diepenbrock: Te Deum.
1829: Nace Nicolai. 1900: Una antigua escuela de música adquiere la categoría de Conservatorio
1M1: Verhulst: Sinfonía Op. 46. de La Haya.
1854: Nace Zweers. 1901: Nace van Beinum
1B5S: Nticr Rontgen. 1904: Muere Hol. Fundación de la Orquesta de la Residencia de La Haya.
1862: Nacen Diepenbrock y Wagenaar. H. Vioiía su primer titular.
IR68: Fundarían por J. P. Heye de la Sociedad de Historia de la Música Ho- 1905: Nace G. Landre. Wagenaar: Cyrano de Bergerac.
landesa. 1906: Diepenbrock: Veni crealor Spiritus, Hymnc aan Rembrandi. Nace van
1870: Noce Dopper. Baaren.
1871: Nace Mengelberg. 1907: Nace van Otteríoo.
1874: Nace W. Landre. 1908: C. Dopper y E. Cornelius, directores adjuraos de la Orquesta del Con-
1879: Hol: David. certgebouw.
1881: Nace Dresden. 1912: Nace Escher. Zagwijn: Der Zauberlchring. Dopper: Sinfonía AJDS-
1882: Construcción de la sala del Concertgebouw de Amsterdam. icrdam.
IRJL»: Zweers: De Kosmos. 1913: Voormolen: La mort de Tíntagiles.
1884: Fundación del Conservatoriv de Amsterdam. 1914: Nace Hothuis. Pijper Cuarteto n.° I.
1885: Verhulsl estrena la Sinfonía n ° 3 de Bruckner. 1915: Wagenaar: De Cid.
1886: Nace Ruynemann. Finaliza la etapa Verhulst. 1917: Pijper: Sinfonía n.° I.
1888: Fundación de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. W. Kes 1918: Vermeulen abandona Holanda. Compone su Segunda Sinfonía. Die-
su primer titular. Nace Vermeulen. penbrock: Fauno. Ruynemann: Jeroglíficos.
1890: Zweers: Sinfonía n.° 3 "Aan mijn vaderland». 1919: Andrieisen: Misa del Sagrado Corazón.

84 Scherzo
ESTUDIO

ducir en sonidos elementos literarios. la 1 Guerra Mundial. Muchos de sus in- incluso a titular sus obras en francés.
Al músico le ai raen la nocturnidad y el tegrantes se han formado autodidácti- Vermeulen consagró lo mejor de su
éxtasis, que busca expresar con un su- camente y han templado sus primeras creación a la orquesta, instrumento que
til cromatismo y una (imbrica nebulosa. armas en la crítica. Desde sus filas han en sus manos tomaba un poderío inu-
Un tercer miembro de la misma pro- atacado el conservadurismo a ultranza sitado. Su ciclo de siete sinfonías, que
moción es Johan Wagenaar, composi- en que había caído la música holande- abraza un arco temporal muy extenso:
tor más cercano en cuanto a na- sa, cristalizado para ellos en el gusto 1914-1958, es junto ai de Pijper lo más
cionalismo a Zweers que a Diepen- alemán. Las figuras más comprometi- importante que la música holandesa ha
brock. Este músico se caracteriza por das en este rechazo, Dresden, Ruyne- dado al género. A comienzos de su pe-
su maestría como orquestador y por su mann, Vermeulen y Zagwijn, fundaron riodo francés adoptó Vermeulen una
importante catálogo destinado a ese escritura atonal, que en los años vein-
medio sonoro. Su paleta orquestal de- te ganaba vigor entre los músicos neer-
be mucho a Berlioz, sobre lodo en sus landeses. Pero dentro o no de este cauce,
poemas sinfónicos como el titulado la gran personalidad creadora del rebel-
Saúl y David que se basa en un cuadro de compositor supo constantemente
de Rembrandt, pero también compren- encontrar las formas para su auto-
de tonalidades procedentes de Brahms. expresión. Vermeulen unió siempre
Wagenaar se diferencia nítidamente de a su decidida voluntad de abrir cami-
sus coetáneos holandeses por el misti- nos a los lenguajes más novedosos una
cismo que impregna la mayoría de sus inequívoca actitud de naturaleza ética.
obras. Esto se puede comprobar hasta en los
títulos con los que son designadas va-
rias de sus sinfonías; así «Prélude a la
lnmovilismo y avance nouvelle journée» para la Sinfonía n. "
2, «Les victoires» en el caso de la Cuar-
JL a en la trinidad de la restauración ta, y «Les lendemaines qui chantent»,
musical holandesa, Zweers, Diepen- por fin, en e! de la Quinta.
brock y Wagenaar, apuntaba el dilema
que se ofrecía para ese arte del país: ba-
se alemana o francesa para la creación Una etapa de cambios
propia. Incluso la alemana se escindía
a su vez en dos: Schumann-Brahms- J j a década de los veinte fue la fase
Reger, de una parte, y Wagner-Strauss- más inquieta y avanzada de la música
Mahler, de la otra. La atracción germa- Vermeulen: Sinfonía N." 7. holandesa de nuestro siglo. El signo del
nizante actuó en algunos casos como un experimentalismo orienta gran parte de
contrapeso de los avances i di om áticos. la Sociedad Holandesa de Música Con- las realizaciones. Los compañeros de
Asi ocurrió con el sinfonismo tardorro- temporánea, entidad que difundió no Vermeulen son entendibles bajo este
mántico de Cornelis Dopper y en el sólo el nuevo arte sonoro de los Países prisma. Daniel Ruynemann se intere-
cuerpo del mismo género, que cuenta Bajos, sino además el que venia del res- só -ñor la investigación tímbrica, que
nada menos que con veintiún ejempla- to de Europa. queda perfectamente ejemplificada en
res, de Julius Róntgen. El más radical del grupo fue Matt- su obra Hieroglyphes, redactada para
Este estado de cosas, en muchos as- hijs Vermeulen, para quien el ambien- tres flautas, arpa, celesta, piano, cam-
pectos un academicismo con visos de te musical holandés se lornó tan panas, dos mandolinas y dos guitarras.
fosilización, permitió una reacción que irrespirable que vivió en Francia duran- Ruynemann fue en todo momento un
llegó hasta la virulencia. Surge una ac- te casi una treintena de años. Su inmer- paladín de las vanguardias, en cualquie-
tiva vanguardia en los años cercanos a sión en la cultura francesa le llevó ra de sus manifestaciones. Ya en los

1920: XXV aniversario de Mengelberg al/rente de la Orquesta del Concert- 194Í: Muere W. Landre. Voormoien: Rilkelieder. C. Landre: Sinfonía sa-
gebouw. El direclor programa con este motivo un ciclo completo de cia ¡n memoriam patris. Dresden: Concierto para flauta
las Sinfonías de Mahler. 1949: van Otterloo. Ulular de la Orquesta de La Hava.
1921: Muere Diepenbrock. 1950: Voormoien: Concierto para dos pianos.
1914; Muere ¿ween 1951: Muere Mengelberg.
1926: Nace T. de Leeuw. Pijper: Sinfonía n.° 3. 1952: Dresden: Dansflitsen van Baaren: Septeto.
1927: Pijper: Concierto para piano. 1953; Badings: Sinfonía de salmos. Dresden: Salmo S4.
192!; Nace G. Leonhardt- Pijper: Seis epigramas sinfónicos. Ruynemann: 19S4: I.eonhardi profesor de cla^e en Amsterdam Badtngs: Concierto r>ara
De gebtoeders Karamasoff. Jos v¡clines.
1929: Nace B Hatltnk. 1955: van der Horst: Divertimento pitiorale. Dresden; Choras Symphonicus.
1931: van Bemum, 2." director del Concerlgebouw con Mengetberx. W, Lan- Fundación del Leonhardi Cunsort.
dre: Réquiem in memoriam uxoris. Ruynemann- Sonaia para coro de 1956: van Baaren: Sinfonía.
cámara. 1957: Muere Dresden. T. de Leeuw: Movimientos reiiógiados.
1933: Pijper: Halewijn. 1951: Voormoien: Chacona y fuga. Escher: Sinfonía n.° 1.
1934: Muere Ronlgen. Siglenhorst Meyer publica su fundamental estudio Jan 1959: Muere san Beinum. van Baaren: Variaciones paja orquesta. Schat: Mo-
Pitletíioon Sweelinck en un zijn instruméntale muziek. saicos.
I9J5: Nace P. Schai. W. Landre: Romanusth pisuiuionceri. 1960: G. Landre. Anagramas, llenkemans: Partita.
193!: Nace R. de Leeuw. Dresden: Sinfonieiia para clarinete y orquesta. 19*1: T. de Leeuw: Concierto para violin n.° 2. Haitink, nuevo titular del
1939: Muere Dopper. van der Horst: Sinfonía. Wagenaar: Elvcrhoi. Voor- Concertgebouw. Realiza una intensa labor de di/usión de la nueva mú-
mo/en: Sinfonía. sica holandesa.
1940: Pijper: Seis Adagios para Oinuísta. |»6J: Muere Ruynemann. Andriessen: Sinfonía concertante. T. de Leeuw:
1941: Muere Wagenaar. Alceste.
1943: Escher: Música para d espíritu en duelo. 19(4: C. Landre: Jcan Lévecq. Schat: El labennio.
194S: Se prohibe o Mengelberg dmgtr en Holanda par su actitud colabora- 1970: Muere van Baaren. H. Andriessen: Variaciones cromáticas.
ñonista con los nazis. Le sucede van Beinum. quien mantiene el alto 1971: Muere van Otterloo.
nivel de! conjunto.
1947: Muere Pijper. Inauguración del Festival de Holanda que se celebra
anualmente en La Haya. E.M.M.

Scherzo 85
ESTUDIO

años cincuenta, curiosamente cuando ma se habría diversificado. Lo cierto es


su estilo discurría por un neoclasicismo que la música holandesa de posguerra
sui generís, divulgó a los novísimos viene orientada por la figura enorme de
Boulez y Nono. Henri Zagwijn recorrió Pijper. Entre sus herederos se encuen-
todos los senderos de la modernidad del tran procedimientos compositivos dis-
instante: atonalidad, politonalidad, po- r • pares e idearios estéticos muy alejados
lirritmia, Había dado asimismo con an- unos de otros, pero la huella pijperia-
terioridad un ejemplo de soltura en el ... i ._- na es inocultable. De este grupo gene-
manejo de los grandes medios sinfó- racional hay que nombrar a Henk
nico corales en Der Zauberlehring. Badings, Rudolf Escher y Hans Hen-
Sem Dresden innovó especialmente la kemans. Badings se abrió a nuevas po-
escritura coral sobre la base de un con- sibilidades, como en su ópera
cienzudo dominio de la polifonía fla- f .•> i i i n •TÍ ¡i I -r h i , L , radiofónica Orestes o en su Sinfonía
menca clásica. Su gran aportación en
este campo fue Chorus Tragicus, para
e7;: : f: " n."8en la que hace uso de música pre-
grabada en cinta magnética. Escher
i
coro, instrumentos de metal y percu- • • r partió de un lenguaje por completo al
sión. Otra muy interesante obra de • • ; -
• 1

! • Tflfli'-a*' modo de Pijper en su Sonata para pia-


' • 1 • 1 -
Dresden es Dansjlitsen, para orquesta, • '
no n." I. Su Música para el espíritu en
donde un mismo tema adquiere siete di- duelo, más cercana por el contrario a
ferentes formas de danza. Entre 1935 •i?í' 1
r i * T r 1i * Vermeulen, es una de las grandes par-
K':J^ rr ^i * 1r *
y 1950 se sintió atraído por los instru- I P- tituras de nacionalidad holandesa de la
mentos de viento para los que escribió J •

etapa que sigue al cénit productor de


diversas páginas concertantes. Pijper, cifrado entre 1923 y 1933. Hen-
El punto más extremo de afrancesa- Pijper: Sinfonía N. ° 3. kemans, por fin, es el compositor ho-
miento de la música holandesa lo en- landés, de cierta significación, que
carnan los Landre, padree hijo, Willem dorosa declaración de fe debussysta- La mayor fidelidad ha mantenido a Pijper.
y Guillaume. El primero de ellos fue sorprendente síntesis la lograría Pijper Una obra que resume la mencionada
hondamente marcado por su conoci- en los anos veinte. A partir de su Pri- actitud dentro de su catálogo es Passa-
miento de Debussy. Por su parte, Gui- mer Cuarteto de cuerda, el holandés caglia y giga, para piano y orquesta.
llaume fue un continuador de su padre, había practicado la superposición de to- Un compositor que se inició en la
si bien ensanchó un tanto su base de nalidades. La vía escogida le condujo esencia de Pijper para luego redondear
apoyo admitiendo en su idioma sono- luego a la politonalidad, lo mismo que una personalidad propia muy acusada
ro los ecos de Ravel. el gusto por los ritmos exóticos alter- fue Kees van Baaren. Este músico unió
nó con la polirritmia. Sus páginas más su formación pijperiana a contactos
Willem Pijper: afirmación relevantes nacen de mínimas células ge-
de lo personal personales con Schoenberg y Berg, sien-
neradoras, como la yuxtaposición de do precisamente el primer autor holan-
dos acordes que es el sencillo despegue dés que se interesó a fondo por las
Lia posibilidad de una conciliación de en la Sinfonía n. ° 3. La música de Pij- novedades suscritas por la Escuela de
las influencias alemana y francesa se hi- per crece orgánicamente a partir de ahí Viena. Holanda no ha sido un país don-
zo evidente con la obra de Pijper. Este con una extraordinaria lógica interna. de arraigara con brío el dodecafonis-
compositor pudo lograr una voz pro- Siendo, como efectivamente lo es, de mo o más tarde el serialismo. Los
pia y equilibrada gracias únicamente a enorme trascendencia la obra orques- avances que tales técnicas pudieron dar
una formación solidísima y una férrea tal de Pijper, no debe pasarse por alto al fin se debieron casi exclusivamente
personalidad artística. Su actividad en- su contribución al teatro lírico de su a van Baaren. Su Septeto es la primera
tre 1920 y 1940 le encumbró como e¡ país. Sus óperas Halewijn y la inaca- obra holandesa íntegramente serial con
músico holandés de mayor peso espe- bada Merlijn elevaron el género hasta trascendencia artística. Kees van Baa-
cífico desde Sweelinck. Sus obras tuvie- niveles nunca conocidos en Holanda. ren consiguió una posición influyente
ron una difusión exiraordinana, sobre Uno de sus méritos, y no precisamente en el arte sonoro de los Países Bajos al-
iodo a través de los conciertos organi- el menor, fue el obtener una convincen- go tardíamente, pero la intensa activi-
zados por la Sociedad Internacional de te adecuación entre su música y las pe- dad que desarrolló ya en la década de
Música Contemporánea, no conocida culiaridades del idioma holandés, uno los sesenta le alzó a la condición de ca-
por ningún otro autor de su país. más del grupo de lenguas proscriías, beza de fila. Para las generaciones más
Willem Pijper es tenido hoy día por la que tradicional mente se consideraban jóvenes, van Baaren es actualmente la
críiica como el compositor más im- como no aptas para la ópera. opción posible a Pijper, que ha pasa-
poriante que ha producido Holanda do ya a la categoría de clásico de nues-
en este siglo. Esle juicio puede ser de- Los años recientes tro siglo.
bido, al menos en parte, al curso que La música holandesa más actual vi-
tomaron de inmediato los aconteci- 1.945 suele ser la barrera temporal que ve un momento de libertad y grandes
mientos —cabe hablar de una era Pij- señala el comienzo del período más re- perspectivas. A pesar de nuestra inme-
per lo mismo que el siglo pasado asistió ciente de la evolución musical. Esta fase diatez al fenómeno sobresalen ya algu-
a una era Verhulst— pero es obligado está aún por hisioriar. Con todo, pue- nas figuras. Ton de Leeuw mantiene un
reconocer que muchas de las obras de den clarificarse algunas líneas, las que interés acusado por lo rítmico, que tras-
Pijper están selladas por el genio. El ca- se hacen más patentes al observador. luce su paso por el tamiz de Messiaen.
mino transitado por Pijper fue muy En el caso de la música holandesa, el
grande, pero lo cumplió en un breve es- trayecto posterior a la Segunda Guerra Peter Schat, dueño de vigorosas armas
pacio de tiempo. Su Sinfonía n.° I se Mundial estuvo condicionado por el técnicas, se distingue por su atracción
encuentra directamente bajo el punto magisterio de Pijper. Posiblemente, si por integrar en el hecho musical acon-
de mira de Mahler. Al otro extremo, Vermeulen hubiera entroncado su tra- tecimientos en principio extraños al
Fiestas galantes, ciclo de canciones con bajo en la tierra a la que naturalmente mismo.
acompañamiento orquestal, es una ar- hubiera debido ir dirigido, el panora- Enrique Martínez Miura
86 Scherzo
CBS MASTERWORKS
SERIE DE COMPACT DISC
A PRECIO ESPECIAL

BACH
Concierto Italiano
Pailita n° 4, Toccata BWV 914
Glenn Gould, piano
MYK42527 MOZART
Conciertos para piano 20 y 27
BEETHOVEN
Rudolf Serkin, piano
Sinfonia n° 9 "Coral" O.S. Coiumbia. George Szell
Orquesta de Cleveland O- de Filadelfia, Eugene Ormandy
George Szell MYK42533
MYK42532
PROKOFIEF
BIZET Sinfonía clásica
Carmen, La Arlesiana BIZET
Filarmónica de Nueva York Sinfonia n° 1
Leonard Bemstein Filarmónica de Nueva York
MYK42524 Leonard Bemstein
BRAHMS MYK44718
Concierto para piano n° 1 BACHMANINOFF
Lazar Berman, piano Concierto para piano n° 3
Orquesta Sinfónica de Chicago Lazar Berman, piano
Erich Leinsdorf Orquesta Sinfónica de Londres
MYK44714 Claudio Abbado
BRAHMS MYK44715
Sinfonia n° 3 ROSSINI/SUPPÉ
Variaciones "Haydn" Oberturas favoritas
Orquesta de Cleveland Filarmónica de Nueva York
George Szell Leonard Bemstein
MYK42531 MYK44719
DVORAK SAINT-SAÉNS
Sinfonia n° 9 "Nuevo Mundo" Sinfonia con órgano
SMETANA Filarmónica de Nueva York
El Moldava Leonard Bemstein
Orquesta de Cleveland MYK44716
George Szell
MYK42530 SIBEUUS
Sinfonia n° 5
FALLA Filarmónica de Nueva York
El Sombrero de 3 picos Leonard Bemstein
El amor brujo MYK44720
Filanvónica de Nueva York
Leonard Bemstein. Plerre Boulez STRAV1NSKY
MYK44721 La consagración de la primavera
Filarmónica de Nueva York
LALO Zubin Mehta
Sinfonía española MYK426I6
BRUCH
Concierto para violín MAHLER RECITAL HOROWITZ
Pinchas Zukerman, violin Sinfonia n° 4 Obras de Scarlatti, Schubert
Filarmónica de Nueva York Orquesta de Cleveland Schumann y Scriabin
Zubin Menta George Szell Vladimir Horowitz, piano
MYK44717 MYK44713 MYK42534
MÚSICA CONTEMPORÁNEA

Sintonismo español de última hora to, que remonta el vuelo tras su no es-
pecialmente afortunado Concierto para
trompeta. Es el cello el protagonista del
nuevo trabajo, el que lleva en sus cuer-
Madrid. Teatro Real. Tomás Marco: Sinfonía n. ° 4, -Espacio quebrado"; Claudio Prieto: «Concierto das, tratadas con mimo, ese canto de
íte amor» para violoncelo y orquesta. Pedro Corostola, violoncello. Orquesta Nacional. Director: Jesús
López Cobos, 15, 16, 17 (Marco), 23, 23 y 24 (Prieto) de mayo de 19S8. amor que da nombre a la pieza y que
se vislumbra ya en cuanto el solista apa-
ue una orquesta como la Nacio- repetidamente interrumpida, que, si- rece, saliendo de las profundidades de
Inal estrene, en semanas conse- nuosamente, persiste en el tenebroso fi- la orquesta y balbuceando líneas me-
cutivas, dos obras de sendos nal- Un rock es utilizado en la tercera lódicas que se corporeizarán más tar-
corrTpBsitores españoles es algo que me- parte, sugerido o explicado por los par- de, después de una solemne perorata
rece ser resaltado y alabado y que su- ches. El fragmento tiene aire de para- encabezada por los trombones y cuer-
pone también una felicitación a su da militar y resulta poco estilizado. da aguda, que nos trate ciertos lejanos
titular. Aunque el hecho sea más bien Ofrece algunos defectos de orquesta- ecos de Mussorgskí, en un lírico y éx-
aislado y aunque los autores programa- ción: pizzicati de cuerda aguda impo- tasi ado diálogo entre cello y ripíeno
dos sean los ya consagrados, protago- sible de oír en medio de una gran (diversificado en grupos instrumenta-
nistas permanentes —por sus méritos, barahúnda. El confusionismo es menor les). Se enfrentan de este modo el can-
qué duda cabe— de nuestra actualidad. en Solaris, que recapitula algo desper- to y lo que el compositor define como
digadamente material de los números «pincelada lírico-rítmko-armónica». El
Las partituras ahora presentadas po- solista desgrana una larguísima caden-
nen de manifiesto algunas característi- anteriores y que utiliza el diseño
rítmico-melódico-armónicO del comien- cia (8) que toma como base el leit-motiv
cas vigentes de sus creadores, en tomo al que la pieza se edifica y que
personalidades relevantes y distintas de zo de Así hablaba Zaralustra de Ri-
da pie a toda una exposición de efec-
la música española actual: soltura en el tos instrumentales: pizzicati, dobles
manejo del material, con dificultades, cuerdas, arpegios... Nuevas ideas ela-
no obstante, a la hora de elaborarlo, boradas por la orquesta en pleno dan
imaginación tímbrica desbordante, inicio a la segunda parte de la obra, que
cierta cortedad expresiva, poderosa in- pronto recoge el canto principal, núcleo
tuición y planteamientos espacio- y meollo del que aquélla proviene. Tras
temporales en lo que a Marco se refie- una gozosa inmersión en su consumi-
re; enorme oficio orquestador, claridad dor lirismo de música se extingue poco
estructural, momentáneas pérdidas de a poco en una larga nota aguda del vio-
tensión por aparante banalización de loncello punteado suavemente por el ar-
las ideas de fondo, excesiva acumula- pa. Prieto, músico muy sensible,
ción de efectos, empleo de determina- concluye así una composición que pa-
dos esquemas clasico-románticos, rece haber sido hecha con gran sinceri-
incorporación de nítidos rasgos meló- dad, con emoción; una composición
dicos por lo que toca a Prieto. Todo — bien estructurada, delineada con mu-
asi debe lógicamente entenderse— plan- cha claridad, transparente, que recurre
teado de forma harto esquemática y re- a procedimientos que no resultan tras-
sumidora. nochados por la buena mano y preo-
La Cuarta Sinfonía del primero, que cupación por cuidar el equilibrio del
se toca de un tirón, está dividida en cua- músico palentino. No es una obra re-
tro partes o tiempos bien definidos y donda, que mantenga el mismo nivel de
con su título correspondiente: Quasi principio a fin e incluso no aparece con-
star. Hiperbórea, Almost a rock y So- seguida la fusión digamos climática en-
laris, que apuntan las intenciones ex- Tomús Marco
tre los temas y su correspondiente
presivas del autor, amigo siempre de tratamiento orquestal, por un lado, y
conectar la música con experiencias o chard Strauss y no a modo de «acertijo el incandescente canto del cello, por
vivencias propias y con conceptos en los privado», como señaliza el compositor, otro.
que mucho tiene que ver lo cosmológi- sino —esa impresión da— como ele-
co. Cada movimienlo posee su vida mento que estructura toda la página, En el concierto de los días 13, 16 y
propia y está enlazado con el siguiente que aparece surcada, en texturas tt'm- 17 actuó brillantemente, ofreciendo un
por un diseño de las arpas. bricas y rítmicas que en ocasiones nos 2. " de Chopin originalmente plantea-
Hay una figura, de dibujo quebra- acercan a una Pelrouchka, por acor- do, excelentemente dicho y matizado,
do, que aparece al principio obsesiva- des perfectos o semiperfectos. El dis- delicadamente acentuado, con un soni-
mente, tras la muy bien planteada y curso es irregular, aparentemente do tan bello como su gerente, el pianis-
resuelta construcción de un atractivo —pese a los temas recurrentes— inco- ta Ivo Pogorelich, acompañado
espacio sonoro, en la voz de la trom- nexo, pero tremendamente eficaz. La correctamente por López Cobos y la or-
peta y que, en otros timbres, surgirá en obra es, según se deduce de lo dicho questa, eficaces y cumplidores en el es-
(para el que redacta estas líneas se en- treno. En el de los días 22, 23 y 24 se
diversos momentos de la obra. Marco tiende), amplia, poderosa, a veces com-
acierta a pintar una especie de extraña obtuvo un discreto nivel, tanto en la
pleja, no bien resuelta, irregular, en partitura nueva, que tocó muy aplica-
danza stravinskiana y a establecer con- ocasiones banal y aparatosa, inferior en
trastes atmosféricos bien graduados. da e inspiradamente Corostola, como
un conjunto a otras recientes del autor; en el resto del interesante programa,
No consigue el mismo interés en el os- pero plantea cuestiones de interés, es
curo segundo tiempo, en donde las que incluía la Obertura en Re mayor y
brillante y cuenta con pasajes de nota- la Rosamunda de Schubert.
ideas son un tanto envaradas y en el que ble atractivo, sobre todo en el primer
el protagonismo es encomendado, lue- movimiento.
go de una misteriosa y cuidada intro-
ducción, a una entrecortada frase Muy diferente es la partitura de Prie- A.R.
88 Scherzo
Í EDITIONS DE

LOISEAULYRE

Cbrisbpber
DISCOGRAFIA

II WIJU
I a kL-vimvJín: i]^(b
l KMIll V^MChlV^tM'^KIKIIV» I1IBIV*
lili- VAH \\\<1r \-* II VI ML*«
N,111 M I I

BACH Shilonlu, vil. 5


E M I I I U Cili y Cimpulna Elihcr 4211042 (3CD)
•1176211/S/4 Digital ExiulUti. Jubila», ate.
4144231 (2LP) I 2 (2CD) Digital 4118322 SlnionlM. val. 6 '
LID 6 Cwicltrtn de Brindtmbiirge 4210852 (3CD) Digital
(las versiones I El M a i n Rtqulim
4141871 (2LP)/ 2 (2CD) Digital 9-80003 (3LP) 4118582 (3C0I 4117122 Dlgltil PACHELBEL
El Muln liilicclonl Canon |y obrn da Vlvildl. Hiandal. He)
Sulttt FrmcBB ( i l i v i HID] Saranaiu Hodurn» K 739 y SÍS 9-40035 (LP) - 4105532 (CDI
40005K 4117202 Digital
4118112 Digital
La fluurrejlún' TELEMANN
BEETHOVEN núm. 3. Mirclii K IBS Cinta CMclarín iMDIai y triplo»
4211322 (2CDI Digital 4119362 Digital
L B 5 Ctndariat p i n pimo * 9-50042 (LP) - 4119492 (CD)
(con Elevan Lubin. fortepiano) CopncBrtl i dui ctfl
4214082 1X0) Digital Slnhiniis K 1M. 45* j 167»
4117211 Digital 4172341 Digilal VÍVALO I
II C Hurto Mil iramila i datl'InvaftUiat
Sluioniii 1 y 2 4 CintitH (mcl ' Estaciones)
4143382 Digital Sinítntti núm. 31 y 40 9-90015 I2LPI - 4175152 (2CDl Digital
W0032 (LP) 4164902 Digital
SlnMi 3 "Ntnlu" HAYDN SlnlOfliu niMn. 40 y 41 Stibit Mataf. Gondana tn Sal. Nlil
4172351 Digital prAnima aparición en CD COIKIRIDI para Irompiti. Argm 11rompi 4175572 Digital 9-51019 (LP) - 4143292 (CD)
4176101/2/4 Digital
Sinfín ! H 4 i 5 Slnlgnlu. val. I La Strnaginza
4176151/2/4 Digital B MARCELLO 4171402 (2CD) 4175021 (2LP) - 4 (2HC) • 2 (2CD| Digital
6 Sflniln p i n nBt
GEMÍ NÍA NI 9-40019 (LP) , ni 1 Ln 4
6 Conciril graill 0p. 3 4175182 (2CD) 1101262 Digual
*40014 (LP) • 4175222 (CD) MOZABT:
CwidtrM M " cliriMti y 5tmt SlnlantH. n i . 3 3 Canclmai dabln. 3 CancIvM
HAENDEL 4143391II Digital 4175922 <3C0l 9-40018 (LP)
AUuHa
(con Joan Sulrierland) Contimu pvi nuil, | dgol • , val 4 6 Canclartai Flaula
4171261 (2LP) II (2CD> Digital 4176221/2/4 4t7B412 {3CD} 4146852

1=LP
! = CB
4-MC NOVEDADES
(Nata mientras no se indique lo contrario, la terminación en 1 corresponde a disco Distribuido por PolyGram Ibérica,s.a.
LP. en 2 a cornpact clise, y en A a cassette)

FLORILEGIUM
LA EDUCACIÓN MUSICAL EN ESPAÑA

La Estética de Mesopotamia
E
l Ministerio de Educación ha pu- en el caso de la música se remite al si- abstruso y medieval; ese desmedido teo-
blicado en el B.O.E. del 9 de glo VIII. Los otros temas son, en el me- ricismo que es el principal mal del sis-
marzo de 1988 unos nuevos te- jor de los casos, arqueología tema educativo hispano y el enemigo
marios para las oposiciones de acceso prehistórico-mu si cal, que es una cien- mayor de la música. De la música prác-
al cuerpo de profesores de conservato- cia todavía muy joven, o etnomusico- tica y no de la música teórica y esféri-
rio. La lectura del B.O.E. no suele ser logía, aunque ni en el temario de ca que algunos reivindican con
muy amena, pero en este caso resulta folklore (ibídem.) preguntan por la mú- entusiasmo.
sorprendente y espeluznante. Con las sica de los pueblos oceánicos, aunque Un pitorreo tan serio es preocupan-
novedades, más bien descalabros, no se si hay un tema de mucha enjundia (el te. El temario anterior no era ni mu-
introduce ninguna mejora ni raciona- 25) dedicado a las músicas exóticas. cho menos perfecto, pero sí un poco
lización respecto a lo que antes había. Pero con la llegada a la edad media más decente. En 1985 todos los profe-
Por ejemplo, entre los ciento sesenta y no termina el embrollo. Con algunos sores de historia de la música del Real
cinco temas que han de preparar los as- matices geográficos y respetando el más Conservatorio de Madrid recurrieron
pirantes a profesor especial de historia puro pitagorismo, el criterio para la sis- en contra del temario, en el que se jun-
de la música hay algunos auténticamen- tematización de los temas es simple- tan las tres especialidades de historia de
te originales, como son la estética (¿mu- mente numérico. Se basa en una la música, historia del arte y estética,
sical?) de Mesopotamia (tema 1.1); o la sencilla división por siglos: «El siglo y que por lo tanto es triple. La admi-
de los pueblos oceánicos (1.19); o la his- XV en los Países Bajos, el siglo XVI en nistración no ha corregido esta situa-
toria de la música en Etruria (II.7); o Italia, el XVI y XVII en América, el ción irregular. Sólo ha aumentado el
en los reinos visigodos (11.16); o en la XVIII en los restantes países europeos, enredo con nuevos disparates.
América precolombina (11.22). Son to- etc.». Hoy las cronologías y los perio- El teori cismo no es sólo no si algia de
dos temas que prometen a los tribuna- dos son relativos y discutidos. El pers- tiempos pasados. Es una clara actitud
les una muy instructiva, amena e picaz redactor de los temas ha preferido que condena la educación y favorece la
interesante distracción, en vez de los no entrar en tontas discusiones y ha op- bruta información. Es violación del
habituales rollos. Y así hasta llenar la tado por la pureza inmuiable y anacró- sentido común y atentado contra la do-
mitad del temario, punto en el cual, al nica que emana de la doble perfección cencia. Es una salvaje desconsideración
fin, se aproxima uno poco a poco a la de los círculos que forman los ceros de hacia los valores humanos. Es pura in-
edad media del mundo occidental, que las centurias, con un criterio perenne, transigencia. Es una denotación de
es de lo que se entiende normalmente absoluto e impepinable que no se arries- fuerza. Es el ejercicio de la autoridad
que ha de tratar la historia de la músi- ga con sutilezas. Es fiel reflejo de la po- por el poder.
ca. Desde un punto de vista estricto, la lítica ministerial: pura esquizofrenia, Es... la estélica de Mesopotamia.
historia comienza con la escritura, que intransigencia aplastante, teoricismo Víctor Pliego de Andrés

La política musical de nuestros gobernantes tiene mucho en común con la estélica mesopoiámica.

90 Scherzo
LA EDUCACIÓN MUSICAL EN ESPAÑA

El día cinco de noviembre de


1987, el consejero de cultura afir-
maba ante la Asamblea de Madrid
Retirada del proyecto Nuevo Baztán (DSAM N.° 30) que «... en este
momento todavía (...) no sabemos
si eso va a ser una escuela de altos
estudios musicales, si Nuevo Baz-
tán va a ser una escuela internacio-
nal de música, o si Nuevo Baztán
va a ser un conservatorio de tercer
ciclo». Ello no ha sido óbice para
iniciar unas obras de reconstruc-
ción y rehabilitación del palacio
que van a costar mil millones de pe-
setas. Ninguna alternativa ha sus-
tituido al proyecto académico
inicial, y se está gastando el dinero
público en una rehabilitación que
aún no ha definido su objetivo y
uso concreto. ¿No ha servido de
ejemplo el desastre del Centro Rei-
na Sofía?
¿Cuál será elfuturo del Palacio de Nuevo Baztán, cuya rehabilitación está costando mil A pesar de todo, los autores del
millones de pesetas? proyecto inicial todavía tienen es-
peranzas: «El proyecto que animó
Los autores del proyecto para la de distintas instituciones y profesio- esta idea se ha fortalecido aún más
creación de una Escuela Internacio- nales. «Mientras tanto», dice el co- y no hemos renunciado a la crea-
nal de Música en Nuevo Baztán, la municado, «las intrigas más ción de una auténtica escuela inter-
Fundación Pro Harmonía Mundi y variopintas se habían hecho notar nacional de música. Seguramente
Arte Tripharia, han publicado en (...) para que diésemos cabida a la no tardaremos mucho en encontrar
febrero un comunicado en el que mediocridad e incompetencia, el lugar idóneo donde podamos
anuncian la retirada del proyecto. amén de intereses personales y co- realizarla». La Comunidad de Na-
Estaba.previsto que la Escuela co- merciales (...). Como resultado de varra se ha interesado por el pro-
menzara sus actividades en sep- todo ello se ha desembocado en una yecto y a principios de mayo el
tiembre de este año. El proveció indecisión política y en un prolon- director de Arte Tripharia se ha
había recibido el apoyo del presi- gado y contradictorio silencio ad- desplazado a Navarra y ha visita-
dente de la Comunidad de Madrid ministrativo, suficiente para do diversos lugares.
y sus autores habían comenzado a retroceder todo el camino
buscar contactos y colaboraciones andado». V.P.

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Aieniamemc N? 0 N." 5 U N.u 10 LJ N.° 16 U


Firmado.
N.° 1 N.° 6 • N.° 11 B N." 17 D
41) Lai lUKfipcionn pan el auranfeta por COIIEO aidtuiio i 000 prj*. y por i%iúri fOOO pin púa tu ropa 7 000 pan
AmíntA y dcbciin *ri aoonadai mcdianlE chique t
N.° 2 D N? 7 • N.° 12 D N.° 18 D
(21 liíhe** lo qw oc proada N.° 3 D Nf 8 Ni1 13 D N.° 19 D
NombH N.° 4 D N.° 9 N.° 14 D N.° 20 C
SI Agotados N.» 15 D NP 21 •

Scherzci 91
ALTA FIDELIDAD

1988: Válvulas en el mercado español


e propongo con este pequeño vulares resultan generalmente bastante transistor sobre la válvula. Ken Kess-

M reportaje dar a conocer a los


lectores de SCHERZO un ca-
tálogo que se precia de ser completo en
torno a los componentes de válvulas
caros.
No ha sido un puro proceso de sno-
bismo, ha sido un proceso de orden
práctico. El sonido de la válvula es me-
ler en un excelente trabajo publicado
en el N. ° 36 de The absolute Sound de-
nomina a aquellos años la Edad Media
de la Alta Fidelidad, «the dark years»
que nuestro mercado de Alta Fidelidad jor, más natural y las distorsiones me- reproduciendo su propia expresión. Pe-
puede ofrecer a melómanos y nos brutales que las producidas por los ro lo bueno fue que aun durante aque-
audiófilos. componentes de estado sólido. Creo llos tristes años se guardó en algunos
haberme referido ya en otros trabajos sectores una cierta fidelidad a la tecno-
Cuando hace unos siete años comen- al hecho de que el tránsito de la válvu- logía de la válvula. Algunos fabrican-
cé mi campaña en favor de las válvu- la al transistor se produjo por motivos tes no suspendieron la fabricación de
las algunas buenas gentes me tacharon exclusivamente comerciales. El semi- amplificadores de válvulas; Luxman,
de retrógrado. Entonces el mercado es- conductor es tan antiguo en el tiempo por ejemplo, en Japón. Audio Re-
pañol ofrecía tan sólo dos aparatos como la válvula pero hasta aproxima- search en Estados Unidos durante un
dentro de esta tecnología, la etapa de damente mediados de los sesenta no co- intervalo muy pequeño. Los grandes
potencia Radford TT-100 y el ya casi menzaron a surgir los amplificadores de artesanos japoneses, Shindo, Audio
legendario TVA-1 fabricado entonces transistores. Ofrecían algunas ventajas; Note, etc.. no han tocado jamás el
por la firma británica Míchelson- menos peso en los aparatos, menos di- transistor. En definitiva la historia por-
Austin. Ahora cuento no menos de 53 sipación de calor, pero sobre todo ma- menorizada de estos cambios y vicisi-
aparatos de válvulas. ¿Qué ha sucedi- yores ganancias para el fabricante y tudes podría dar lugar a un estudio muy
do? Sencillamente que poco a poco se menos música para el cliente. amplio y de jugoso contenido.
ha ido imponiendo la lógica y si este Indudablemente hay que reconocer Un factor que indudablemente hay
proceso ha sido lento ello se debió bá- que hubo un tiempo bastante largo en que ponderar es el de los costes de fa-
sicamente a que los componentes val- que se daba por hecha la victoria del bricación. Un ingenio de estado sólido

Audio lüDOyalions (Inglaterra)


Modelo 500. Integrado de 25 w por canal. P.V.P.: 153.682 pías.
Modelo 300. Integrado de 12 vatios por canal. P.V.P.: 93.800 ptas.
Modelo 1000. Se irata de dos bloques monofónicos de 50 valios cada
uno. P.V.P.: 347.185 pías, (los dos bloques).

Audio Research (USA)


SP-8. Preamplificador. P.V.P.: 557.829 ptas. Se trata de
uno de los modelos que más han contribuido a la fama de
la marca.
SP-9. Preamplificador híbrido de válvulas y transistores.
Es la última adición de Audio Research a su catálogo.
P.V.P.: 468.576 ptas.
SP-10. Preamplificador con fuente de alimentación sepa-
rada. P.V.P.: 1.026.405 ptas.
SP-1 i. PreampUntador híbrido de válvulas y transistores.
Es el lope de la marca en cuanto a previos. P.V.P.:
1.361.102 ptas.
D-70 MK/II. Estapa de potencia de 60 vatios por canal.
P.V.P.: 557.829 ptas. Radford STA-25 «Renaissance»
D-l 15 MK/II. Etapa de potencia de 240 valios por canal. Ridford (Inglaterra)
P.V.P.: 1.907.774 ptas. STA-25 Renaissance. Etapa de potencia de 25 valios por canal. Está fa-
M-100. Etapa de potencia a válvulas monaural de 100 va- bricada a imagen y semejanza de ¡a vieja STA-25, ya producto legenda-
tios. P.V.P.: 691.708 ptas. rio. Utiliza válvulas 6550. P.V.P.: 280.000 ptas.
M-300. Etapa de potencia híbrida de transistores y válvu- MA-75. Etapa de potencia monofóniea de 70 vatios. P.V.P.: 220.000
las de 300 vatios. P.V.P.: 1.361.102 por unidad. La M-300 ptas. (unidad).
al igual que la M-100 es una etapa monofóniea. SC-25. Preamplificador. P.V.P.: 190.000 ptas.
TT-100. Etapa de potencia híbrida de transistores y válvulas, éstas en
la sección final del apáralo. Especificación a 70 vatios por canal. P.V.P.:
no especificado en el mercado español. Se (rata de un producto que suele
suministrarse por encargo.

Beard (Inglaterra)
P-35. Etapa de potencia de 35 vatios por canal. P.V.P.; 235.000 pías.
M-70. Etapa de potencia monofóniea de 70 valios. P.V.P.: 500.000 ptas.
(el par). Su línea eslética es idéntica a la de la P-35.
P-101. Etapa de potencia de 100 vatios por canal. P.V.P.: 350.000 ptas.
CA-506. Preamplificador. P.V.P.: 300.000 ptas.
CA-35. Preamplificador. P.V.P.: 190.000 ptas.
Beard M-70

92 Scherzo
ALTA FIDELIDAD

resulta más baralo que otros de válvu- que he tenido sobre este tema con ex- so que en un momento dado de la dé-
las; sin embargo, las electrónicas de pertos en electrónica he podido reco- cada de los ochenta hayan venido a
transistores que se aproximan en su ca- ger la opinión generalizada de que coexistir en un mismo objeto de audio
lidad a las de válvulas alcanzan precios resulta casi imposible que en el campo la vetusta teoría de la válvula con la ul-
elevadisimos- Véanse por ejemplo los de la amplificación de audio el semicon- tra moderna tecnología del rayo láser,
casos de Mark Levinson, Rowland, ductor alcance el nivel de la válvula. Al- y ello para intentar desfacer un en-
Krell, Cello y otras exquisiteces por el gunos bajan ligeramente la voz al hacer tuerto.
estilo. este tipo de revelaciones y no faltan su- El hecho de que nuestro mercado
Kessler en el trabajo antes citado alu- jetos de fuerte personalidad que afir- ofrezca actualmente a la demanda na-
de al enorme coste de fabricación de las man, sin vacilación alguna, que los da menos que 53 ingenios de válvulas
clásicas y afamadas válvulas inglesas. aparatos de las décadas de los cuaren- constituye a mi juicio un signo de vita-
Para un fabricante inglés resulta casi ta, cincuenta y sesenta son mejores que lidad. Ojalá continúen las cosas asi y
prohibido el empleo de las KT-88 o los que se fabrican ahora. También so- que para el 90 dispongamos de 75 u 80
fíT-66 por ejemplo. O hay que diseñar bre este asunto he tenido ocasión de máquinas bajo esta tecnología. Asi, de
los aparatos con otros tipos de válvu- analizar investigaciones y esludios de momento, echo en falta los productos
las o hay que equiparse con válvulas un interés superlativo. de Luxman, Uesugi y los ya famosos
procedentes de los países del Este o del Para concluir este modo de exordio y nada menos caros monoblocks ame-
exiremo Oriente. Nadie se exirañe de fijemos nuestra atención en el insólito ricanos Quicksilver.
ver algún amplificador británico con las hecho de que, para intentar paliar la En la relación de componentes que
válvulas fabricadas en China o en Sin- bien ganada mala fama de los lectores sigue me ha parecido interesante con-
gapur. El problema de los precios re- de compactos, la firma norteamerica- signar los precios de venta al público
sulta pues real y constituye una na California Audio Labs ha diseñado de los aparatos. Eslos precios me han
auténtica barrera para que muchos afi- dos modelos, Tempest y Aria, con elec- sido facilitados por los importadores y
cionados puedan acceder a un nivel de trónica a válvulas. Pertenecen a la do- tienen en todo caso un carácter mera-
calidad acúsiica indudablemente supe- cena escasa de aparatos de este tipo que mente indicativo, ya que se sabe que es-
rior al que producen los aparatos tran- ha recibido una discreta aceptación por te mercado es enteramente libre.
sist o rizados. parte de la critica seria. En todo caso
En muchos cambios de impresiones no deja de resultar paradójico y curio- Alfredo Orozco

California Audio Labs (USA)


Es la primera firma a nivel mundial que ha introducido la tecnología
de la válvula en el equipamiento de las electrónicas de leciores de discos
compactos.
CAL-Tempest. Lector de compactos. P.V.P.; 720.000 pías.
CAL-Aria. Lector de compactos. P.V.P.: 400.000 ptas.
SLC-1. Preamplificador. P.V.P.: 245.000 ptas.

Coorad Johnson (USA)


PV7 Preamplificador. P.V.P,: 135.000 ptas.
PV8. Preamplificador. P.V.P.: 295.000 ptas.
PV9. Preamplificador. P.V.P.: 575.000 pías.
Premiere 7. Preamplificador. P.V.P.: 1.250.000 ptas.
MV-50. Etapa de potencia de 50 vatios por canal. P.V.P.: 295.000 ptas.
Premiere 4. Etapa de potencia de 100 vatios por canal. P.V.P.: 575.000
Caunterpoinl SA-li ptas.
Premiere 5. Eiapa de potencia monofónica de 100 vatios. P.V.P.: 575.000
Counicrpoinl (USA) pu*.
SA-7. Preamplificador. P.V.P.: 143.000 ptas.
SA-1. Preamplificador. (Fuente de alimentación separada.)
P.V.P.t 222.000 ptas. Copland (Dinamarca)
SA-5.1. PreampHficador. (Fuente de alimentación separa- CTA-10. Preamplificador. P.V.P.: 135.000 ptas.
da.) P.V.P.: 401.000 ptas. MCA-10. Pre-Pre para cápsulas de bobina móvil. P.V.P.: 118.000 ptas.
SA-9. Preamplificador (módulo de phono solamente). CTA-15. Etapa de potencia de 12 vatios por canal. P.V.P.: 118.000 ptas.
P.V.C.: 558.000 ptas. CTA-100. Elapa de potencia de 100 vatios por canal. P.V.P.: 230.000
SA-11. Preamplificador. (Entradas de alto nivel). P.V.P.: ptas.
1.005.000 ptas.
SA-2. Pre-Pre para cápsulas de bobina móvil. P.V.P.:
222.000 ptas. Crott (Inglaterra)
SA-Pi. Inversor de fase. P.V.P.: 63.000 ptas. Micro 2. Preamplificador. P.V.P.: 40.631 ptas.
SA-12. Etapa de potencia de 80 vatios por canal. Es híbri- Super Micro. Preamplificador. P.V.P.: 80.447 ptas.
da de transistores MOS-FET y válvulas. P.V.P.: 222.000 Super Micro Audiophile. Preamplificador. P.V.P.: 128.707 ptas.
ptas. Mega Micro. Preamplificador. P.V.P.: 372.422 ptas.
SA-20. Etapa de potencia de 220 vatios por canal. Al igual Crof! MC Head Amp. Pre-Pre para cápsulas de bobina móvil, P.V.P,:
que la SA-12 sí Irata de un amplificador híbrido de válvu- 31.858 ptas.
las y transistores MOS-FET en la salida. Counterpoint tie- Serie IV. Etapa de potencia de 40 vatios por canal. P.V.P.: 200.200 ptas.
ne en su catálogo el sistema 20/20 que no es otra cosa que Croft OTL-2. Bloques monofónicos sin transformador de salida. Dise-
la suma de dos SA-20 puenteados en mono. En este caso ño similar pues al SA-4 de Counterpoint. P.V.P.: 823.200 (el par).
cada el apa de potencia supéralos 500 ww. P.V.P.: 446.000
ptas. (Lógicamente el doble para el sistema 20/20.)
SA-4. Etapa de potencia monográfica de 140 vatios. Seirata Lectron (Francia)
de un sistema de tos llamados OTL, es decir, sin transfor- Lectron JH-50. Etapa de potencia de 50 vatios con transformador de
madores de salida. P.V.P.: 1.168.000 ptas. (la pareja de salida Partridge. Se trata del último diseño de J. Hiraga. P.V.P.: 560.000
los dos bloques monofónicos). ptas.

Scherzo 93
THIEL
IMAGEN, TIMBRE, DINÁMICA, DETALLE

«Estas pantallas lo hacen


todo. La dinámica es un
pequeño milagro,
especialmente considerando
las dimensiones de la caja. El
mensaje sónico suena
auténtico, las notas esián
perfectamenie entonadas,
dirigidas y controladas con
gracia, capacidad dinámica y
autenticidad espectral.
Ciertamente, éste es un
sistema altamente musical.»
Revue Du Son. Francia.
Noviembre. ¡98b.

«La CS 3.5 es una pantalla


excelente, musicalmente
auténtica, que produce una
gran satisfacción al
escucharla. Ciertamente, es el
mejor sistema dinámico de la
gama completa con el que he
vivido.»
John Nork.
The Absolute Sound.
Julio/agosio, ¡987.

«Musicalmente, et CS 2 es
sobresaliente. La imagen y
profundidad son
excepcionales, y el excelente
tratamiento de los niveles
bajos transitorios y la
dinámica se extiende hasta
niveles orquestales mayores y
de rock vivo.»
Anthony II. Cordestnan.
Stereophile. Vol. 8, n." 6.

«El CS 2 proporciona una increíble imagen en


estéreo, con una asombrosa profundidad. Esta
pantalla es la pantalla de elección para el
amante de la música que busca un redimíento
de auténticos timbres y dinámica.»
SARTE - C/ Padre Jofró, 22 bajo - 46007 VALENCIA Revue de son. Francia.
IMPORTADOR EXCLUSIVO PARA ESPAÑA DE: Junio 1987.
ALPHASON; APOGEE, ARAGÓN, ATR, BURMESTER, CALI-
FORNIA AUDIC LABS, COPLAND C0UNTERP01NT, GALE,
ELAC, ELECTROCOMPOINIENT, JETÓN, JPW, KRELL, NITTY
GR1TTY OEHLBACH, OPUS 3, PRIMARE, PROPRIUS. SYMO,
SONDEX, THIEL, VAN DEN HUL, WBT
DANZA

llena de sensibilidad y sobre todo, bai-


lando sin aparente preocupación por-
Los riesgos de la imitación que sus arabesques lleguen más altos.
Ahora viene la zona de espera más
importante. Los próximos montajes di-
rán por dónde y para qué. Es la ¿ona
Bilbao.—Compartía de danza de Víctor UI la- chicos, el excesivo protagonismo de dos más dura y difícil de un camino de con-
te. Obras de Jan Linkens, Neils Chrisiie y Viciar o tres chicas frente a otras que, desde
Ullate. Teatro Arriaga. Del 28 de abril al I de solidación que tiene que pasar, para
mayo. el cuerpo de baile, demuestran igual o mejorar, por una severa autocrítica más
más alta calidad. Las niñas son boni- que por refugiarse en la superficialidad
iempre es loable que surja una
S nueva compañía, pues se hace de
nuevo la ilusión de que el ballet
encuentra su sitio en nuestro panora-
tas, pero tienen problemas de espalda.
Lo mejor: el cuarteto coreografíado
por Christe. También fue lo mejor bai-
lado. Las luces en este ballet, muy bien
del éxito presente y los elogios. Ullate
tuvo, personalmente, una hermosa y
brillante carrera de bailarín. Son razo-
nes que conoce muy bien. El estilo in-
ma artístico. Y eso empieza a ser ver- puestas, y no lamo en el resto. ternacional es bonito en apariencia,
dad en España por fin. El baile neoclásico es un término es- pero necesita de escuela, de mucha es-
Por una parte, estas presentaciones tilístico, no una escuela de danza. Un cuela y de una interiorización de esa co-
de Ullate con los discípulos de su escue- concepto de obra, no un parámetro di- rriente multinacional donde hay mucho
la privada, aún evidentemente estudian- dáctico. Los grandes del ballet neoclá- más que la atmósfera neutra y la pieza
tes y meritorios, es el primer producto sico pasaron por el argumento y por el abstracta, se trata, en síntesis, de una
de la nueva normativa del 1NAEM, que arte clásico. Hoy, superado el trauma búsqueda que los mencionados coreó-
regula y amplía las ayudas a la danza de despojar al ballet clásico de su en- grafos han llevado a cotas tan altas, que
y su estabilización. voltura para obtener el neoclásico, de- hoy es muy difícil abordar sin riesgos
La compañía de Ullate es fresca, jo- be entenderse que, para lograr una formales y compromisos demasiado
ven, y se la ha llenado de elogios, mu- buena interpretación en sentido neoclá- ambiciosos.
chos inmerecidos. Entre la plantilla, sico, se debe manejar una pluralidad de
que para nada es uniforme, hay valo- estilos dentro del clasicismo balletís- Valdría la pena poder ver a estas ni-
res, y muy buenos, algunas chicas que tico. A los chicos de Ullate se les nota ñas desplegando sus recursos en Cop-
ya se entrevén como futuras bailarinas esta falta. Han ido al grano, pero a un pelia, en La filie mal gardé, en Baile de
de calidad, de fuerza, de arrojo escé- grano ajeno para el que les falta con- Graduados, en El Bello Danubio, en
nico. Pero falta, precisamente, y eso es sistencia. Bal anchi ne escribió mucho al tantas otras piezas de ayer y de hoy que
muy evidente en gran parte de ellos, respecto de esta confusión, tan habitual han sido el terreno abonado para el
una formación más completa balletís- en nuestros días. neoclasicismo, un gran repertorio del
ticamenie hablando. Los recursos son que no se les debe privar y para el que
La estrella de esta presentación ha si- muchas demuestran dotes.
explotados tan unidireccionalmente, do sin duda Esperanza Aparicio, más
que no se puede especular, mucho me- hecha, con más dominio de la escena. Roger Salas
nos ver, hacia dónde podrían despun-
tar las criaturas.
Es finalmente, una función escolar,
un fin de curso de lujo que promete pe-
ro que, seamos serios, no es aún un de-
but profesional con todas las de la ley.
Y Ullate ha sido ayudado por todos.
Vestuarios de calidad traídos de Holan-
da, profesoras y repetidoras traídas de
Holanda, coreógrafos traídos de Ho-
landa. Resultado: una sucursal del Ne-
derlands Dans, pero sin la brillantez de
los primeros. Le haría muy bien a to-
dos esos chicos que el timón de su bar-
co artístico girara en otra dirección
alguna vez. Kilyan, Duato (nacido en
Valencia, pero producto profesional de
escuela holandesa típica) y los otros
nombres menores, sonfinalmentepro-
ducto también de un fenómeno especí-
fico en el tiempo y en el panorama
cultural. Jiri Kilyan es un checo que se
aferró a sus criterios y es realmente ge-
nial, y encontró en Amsterdam la po-
sibilidad de su desarrollo. Sus
seguidores no lo son tanto, y sus obras
resplandecen precisamente cuando más
se parecen a las de su maestro. Esto pa-
só y pasa también con Béjart, con
Cranko, con Ashton.
El Ballet de Víctor Ullate es un co-
mienzo aplaudible. Se reconoce el es-
fuerzo y no se entiende el repertorio,
no se justifica la mala calidad de los Esperanza Aparicio, del Ballet de Viciar Ullaie. KHO: FAIAUROS

Scherzo 95
DANZA

El lago delos cisnes


moderno
t i l Cullberg Ballet de Suecia ha
hecho una breve visita a Bilbao con
El lago de ¡os cisnes, de Mats Ek,
que vuelve a la carga retomando un
clásico como hiciera con su hoy ya
clásica Ciselle.
El Lago de Mats disfraza por igual
a hombres y mujeres, teje la historia
desde los puntos marcados por el
original y recrea el ambiente mágico
desde su particular estética. Una
muestra de que los clásicos no sólo
no están muertos, sino que admiten
las ingerencias de los grandes
talentos vivos para resultar
novedosos.
Enena de t i lago de los cisnes
del Cutlberg Ballet.

El ballet y las óperas


M2J] Ballet del Teatro Lírico Nacional La
Zarzuela ha comenzado a bailar dentro
del reparto habitual de las óperas, tanto
en el Teatro de La Zarzuela madrileño co-
mo en el Liceo de Barcelona.
Esta discutida compartimentación del
trabajo balletístico ha dado frutos, y al
menos uno bueno: en el repertorio del Ba-
llet Nacional Clásico de España quedará
como pieza de concierto la versión de La
Noche de Walpurgis de Lavrosky, origi-
naria del Teatro Bolshoi de Moscú, que
ha sido montada por Valentina Savina y
Azarí Plisetski para ser presentada en el
Liceo en un Fausto de esta temporada.
Por otra parte, una selección de cua-
tro bailarines solistas entre los que des-
taca Manuel Armas, han participado en
Adriana Lecouvreur en el Tealro de La
Zarzuela, con una coreografía discreta y Lna escena de IUKI. M SWOÍ'l;
atinada de Ray Barra, que recrea un mo-
mento de especial evocación clasicista.

Muestra de Valladolid
La danza enlos festivales del Sur
Enm el verano de 1988 la danza estará presente en Sevilla (Itálica) y Granada con
varias compañías importantes. En Itálica la danza será la reina a partir del 24 y 25
J_j| festival de Valladolid tiene acostum- de junio con el Nederlans Dans Theatre. El I y 2 de julio el Ballet del Teatro Lírico
brado a su fiel público a ofertas de ries- Nacional con Maya Plisetskaia al frenle; el 5 y el (i de julio el Ballet de la Opera de
go y calidad. Allí se pueden ver, sin duda, Lyon; el 15 y el 16 de julio Mnmix, para continuar el 22 y el 23 con Pilobolus y La
apuestas de futuro en todas las materias La La Human Steps, el grupo canadiense que tan buena impresión dejaran en el Fes-
escénicas. tival de Otoño de 1986. La programación se cierra con el Ballet Nacional de Cuba,
Este año, a pesar de tener en su contra que estrena completo, por primera vez en España, el ballet Don Quijote, según la
un drástico recorte de presupuestos, los versión de Alicia Alonso sobre la primitiva de Marius Petipa.
organizadores han hecho un esfuerzo y
En Granada, el 9 y el 10 de junio, el Ballet del Teatro Lírico La Zarzuela escoge
han traído, en su apartado de danza, a el marco del Generalife para estrenar su nuevo programa, con Carmen, según Alber-
Ka rol Armitage con su ballet, a Adriana to Alonso, con Maya Plisetskaia en el papel protagonista, el segundo acto de El La-
Borriello con una producción conjunta de go de los Cisnes, Canto Vita!, de Aari Plisetski y un paso a dos de Ray Barra:
varías instituciones italianas y españolas Nocturno. Le sigue el 15 y el 16 de julio el Ballet del Qran Teatro de Ginebra con
y a Jo Andrews, una norteamericana de creaciones de Osear Araiz, y finalmente, el 18 y el 19 siguientes la compañía de Anto-
la última generación para lo que ha sido nio Gades con Carmen y Bodas de Sangre y variaciones sobre el flamenco.
su presentación europea.

96 Scherzo
DANZA

Festival Internacional
de Teatro de Granada
Hd Festival de Granada, que ya tiene
un sólido prestigio entre los eventos de
su género en todas partes, presentó en
mayo de este año, entre otras piezas de
vanguardia, a Catherine Diverres y Ber-
nardo Montes en Instances, pieza que
fue estrenada en el Festival de Avignon
del pasado 1987. Estos mismos creado-
res estrenaron el día 29 Le printemps,
donde usan un número más elevado de
bailarinas. El dúo Diverres-Montes rea-
liza un trabajo de investigación lleno de
influencias de muy diverso signo, y don-
de se hacen presentes los largos perío-
dos de tiempo que estos bailarines han
pasado en Japón.

Escena de Madt ni Spam. creación de lu Cumpañm de Carmen benra. que sera eurenadu
en la muestra madrileña. FOTO- CASTAÑAR

Muestra de danza de Madrid


.adrid ha sido desde finales de ma- Dan Dansa: 17 al 19 de junio
yo escenario de la danza en España, Carmen Senra: 22 al 26 de junio
con un apretado calendario que com- Centro Galileo:
prende cuatro ceñiros: el Teatro Albé- Dinamo: 6 de junio
niz, la Sala Olimpia, el Centro Cultural Zira Danza: 13 de junio
de la Villa y el Centro Cultural Galileo. Jean Gaoudin: 20 de junio
El calendario de actuaciones, que ya Como actividades paralelas más im-
comenzó el 17 de mayo con Margie Gi- portantes están las mesas redondas en
llis, Matilde Monnier, Elissa Montes y el Centro Cultural de la Villa de Ma-
Bocanada, ha sido planteado así para drid, los dias 7, 8 y 9 de junio con tres
el mes de junio: temas capitales: Perspectivas hacia el si-
Teatro Albéniz: glo XXI, Subvención y creación, y Mé-
Jeniffer Mullen 1 y 2 de junio todo y técnica en la danza contem-
Sala Olimpia: poránea; además en el mismo centro,
Ananda Dansa: 8 al 12 de junio una exposición de fotos de danza de Je-
Mudances: 16 al 19 de junio sús Castañar que reseñan en imágenes
La Villa: los últimos tres años de danza españo- C. Diverres
Marco Berriel: 9 al 12 de junio la en todas sus tendencias, desde el ba-
Yauzkari: 14 al 16 de junio llet clásico al experimento moderno.

Gira del Ballet Contemporáneo


de Bruselas por España
-IVarmen Larumbe, la bailarina y coreógrafa de
origen vasco lesidente en Bélgica, ha hecho una gira
por el noite de España (Vigo, León y Santiago de
Composiela) con un nuevo espectáculo que ya
había presentado con .éxito un mes antes en la
propia capital belga, en un lugar yue n a sido un
marco incomparable y hermoso: la capilla de los
brigittines.
3/4 + 1, que asi se llama la obra coreografiada por
Larumbe, tiene músicas de Steve Reich, John Cage,
Wüliam Ackerman, con añadidos de los españoles
María Villa, Pedro Estevan y Suso Saiz. Los
decoradas y trajes son del pintor asturiano Ángel
V erg ara.
Escena de «3/4+ t» de Karmen Larumbe.

Scherzo 97
JAZZ

en Amsterdam. Y recientemente una quieto. Fue una labor que una y otra
crisis cardíaca abatió en Nueva York a vez tuvimos que aplazar. Ahora es, por
Dannie Richmond, el famoso bateris- desgracia, demasiado tarde.
ta que nos visitó a menudo y que nun- En el colegio San Juan Evangelista
ca nos defraudó. de Madrid tuvo lugar un emocionante
Aparte de ser un músico muy impor- concierto el 15 de diciembre del año pa-
tante, Richmond era uno de los perso- sado con el cuarteto del saxofonisia
najes más inteligentes y divertidos que George Adams y el pianista Don Pu-
hemos tenido ocasión de conocer. llen, formación que tiene un lugar de
Nuestra conversaciones no fueron nun- relieve en el jazz de los ochenta, y fun-
ca muy largas, pero si intensas. El era damentalmente por el ejemplar traba-
testigo excepcional de la revolución que jo de su balerista, Dannie Richmond.
supuso la irrupción de Charles Mingus El concieno coincidía con el 52 cum-
en la escena del jazz allá por el arto pleaños de éste, y pocas veces hemos
1957, Fue este contrabajista quien con- sentido tan íntimo contacto entre los
venció al joven Dannie de abandonar
el saxo tenor y sentarse de!ras de la ba- músicos y su público como aquella no-
tería que rápidamente aprendió a tocar che. El milagro se repitió dos meses más
con enorme autoridad y personalidad. tarde cuando el cuarteto volvió a la ca-
Un primer y trascendental fruto de es- pital para actuar durante dos semanas
la colaboración que se prolongó duran- en un local céntrico cuyo propietario se
te dos décadas, hasta la muerte de atrevió, por fin, a invitar a un destaca-
Mingus en 1979, fue Tijuana Moods do grupo y ofrecer una música digna
(RCA LPM/LSP-2533), impresionan- a los madrileños.
te grabación considerada pieza indis- Aquellas noches, tan breves e inten-
pensable por cualquier aficionado sas, nos salvaron el insoportable mes
serio. de febrero y nos llenan todavía. Dan-
nie Richmond se encontraba en su me-
Mingus, que tenía un carácter bas- jor forma, y nadie podía imaginar que
tante conflictivo, tuvo sus más y sus fuera su despedida. Poco tiempo des-
menos con casi todo el mundo que le pués de su regreso a Estados Unidos el
rodeaba, también con su baterista que grupo viajó a California para un par
se vio obligado a abandonarle durante de compromisos, y al volver a Nueva
algún liempo. Pero a pesar de los rifi- York la muerte le sobrevino al incan-
rafes, Richmond volvió a integrarse en sable, siempre tan dinámico baterista.
el conjunto y siempre hablaba con gran En el mismo instante el famoso cuar-
admiración y profundo respeto del teto también dejó de existir...
hombre que fue su maestro. Dio con- Pero su música —y, sobre todo, la
tinuidad al espíritu creador de éste for-
L a muerte es un capricho, malig-
no e imprevisible donde los ha-
ya. Nos sorprende siempre,
golpea ciegamente como un vendaval
que, de repente hace caer hasta los
mando el grupo Mingus Dynasty, y
nadie supo como él explicar con clari-
dad, en un inglés diáfano, casi de Ox-
ford, el fascinante universo
maestría de Dannie Richmond, uno de
los más importantes hombres rítmicos
que haya conocido el jazz moderno—
sigue viva gracias a las numerosísimas
mingusiano. No se cansaba jamás de grabaciones que tuvieron en él su base
(roncos más sólidos abriendo grandes fundamental. Cualquiera que le haya
claros en el bosque que juntos forman contar las mil y una anécdotas que te- visto, escuchando y conocido se puede
los seres humanos. nían al excéntrico contrabajista como considerar un ser privilegiado.
Estos primeros meses de 1988 han si- protagonista. Y, sin embargo, parecía
do particularmente duros para la gen- imposible entrevistar a este hombre in-
te del jazz para las frecuentes y muy Ebbe Traberg
dolor os as noticias de fallecimiento en-
tre los hombres que tuvieron decisiva
influencia en el giro que la música dio
en los años cincuenta y sesenta.
Da auténtico miedo mirar hacia
atrás. Casi al mismo tiempo se nos han
ido el pianista Joe Aibany y el saxofo-
nisia Warne Marsh que juntos grabaron
un inolvidable, ahora por fin reeditado
LP, The Right Combinalion (Riversi-
de RLP 270, 1957). El histórico trom-
petista del be-bop Howard McGhee ha
muerto en un injusto silencio que le tu-
vo preso durante la última década.
El genial compositor, arreglista y di-
rector de una de las más importantes
orquestas de la actualidad Gil Evans se
ha apagado, víctima de un cáncer que
le iba consumiendo inexorablemente, y
que le obligó a refugiarse en Cuerna-
vaca, donde también había muerto
Charles Mingus. Chet Baker, el increí-
ble trompetista y caniante que tantas
veces rozó la muerte en su turbulenta
vida, la encontró hace pocos días ca-
yendo absurdamente por una ventana Dannie Riihmond en el C.M. San Juan Evangelista.

98 Scheizo
PIANOS
POPO ^E-NTIP LO mUSICP

'<

PETROF Á
II

CHERNY

WEINBACH
AL SERVICIO íRM) DE LA MÚSICA

REAL MUSICAL
CARLOS 1 1, 1
(Frente al Teatro Real)
Tels. 241 30 09 - 241 31 06
28013'MADRID