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ANTROPOLOGÍA CULTURAL Y ARQUEOLOGÍA DESCRIPTIVA

Fecha:Siglo XX

Los primeros habitantes de El Vigía, los guaeruríes, mocotíes y chibchas, chamas,


vigías, chiguaras, timotocuicas, estos han dejado evidencias de una cultura primitiva
pero con una mís¬tica extraordinaria; a través de mis exploraciones he logrado
acumular objetos de cerámicas y algunas piedras labradas y tejidos de algo¬dón de
colores suaves que denotan un espíritu libre, sano y ingenuo. Su status social,
tecnología primitiva es muy similar a la del Estado Mérida, con quienes mantenían
relaciones de trueques comerciales de pescado salado, sal de mar, tejidos, joyas de
oro, cerámicas y artesanías, como hamacas, ces¬terías..., que denota una evidencia
real de una existencia pasiva, ge¬nerosa y humilde, virtudes, que es muy difícil
conseguir en el mundo.

A pesar de no saber escribir y leer, disfrutaban de los conocimientos de otras


dimensiones cuyos entes desconocidos y dioses que ellos conocían, se comunicaban
pero creían en un dios muy bueno el padre luz, el padre de la vida, entre sus
caciques, existía la fuerza y el poder de los dioses hasta cierto límites "MANTRA DE
LOS CHAMANES". Los significados: "KAN", hombre poderoso, que resplandece como
el sol (Hijo de la Luz); "MU" significa en algunas lenguas Chibchas "La tierra
sagrada", "La tierra de sus antepasados". "El útero de la Diosa Madre". "MU" es
también como un mantran de poder. "KU" en lengua Chibcha, el significado es "Clan
o grupo de caciques", "De matrifoca¬lidad", que indica una época remota. "KU",
poder magia. Sus valles sagrados "MUCURUJUN". "MUCU¬RUGUN", quien era
Cacique. MUCUXAMAN, gran jefe Timotes, nombre del cacique. MUCURU¬JUN,
pueblo primitivo, Clanes. Héroes, amigos extraordinarios, magníficos defensores del
pueblo, mártires; eran KONANDU, KAMAN, MOCANDU, MUCUXAMAN; el gran sabio
Médico Curandero de la Tribu. Hombre sabio. Nombres de algunas tribus y aldeas,
Valles Quindorá, Chiquim¬pú, Mucuguá, Mucumbás, Chijós, Muarlé, Mocusé,
Chachopos, Chachopíes, Canaguá, Chacanta, Jají, Timotíes, Chiguaras.

El origen Chibcha pertenecía al área cultural Chibcha, lo cual involucraba varias


tribus. La base económica de los grupos étnicos Timotíes eran la agricultura y la
conservación de sus recursos naturales, sus jardines bellísimos con sus paisajes y
flores exóticas, animales silvestres, al cual ellos amaban a la luz, al sol, la lluvia, a la
madre naturaleza, sus criaturas y a la gran ave sagrada el Cóndor, que pasaba por
los Andes, al que rendían culto. Los nativos no vivían desnudos, es una difamación
histórica, tenían tejidos y se vestían con telas de algodón, no eran Punalúas como
afirman los vencedores intrusos y usurpadores. Eran indí¬genas humildes, pacíficos,
buenos artesanos, buenos agricultores, teje¬dores. Hay que evaluar las riquezas
culturales de estas tribus que han podido sobrevivir en el pasado. Han dejado bellos
recuerdos de su existencia, lamentablemente todos sus valores culturales han sido
destruidos sin piedad.

Existen muchas versiones al respecto y se tejen varias especula¬ciones teóricas


sobre los primeros habitantes del Estado Mérida. Fueron tribus pacíficas los
pobladores de los Valles y Jardines Sagrados de las culturas de América, han dejado
huellas imborrables de su status social, tec¬nología primitiva y su artesanía. Tribus
humildes, saludables y pacíficas.
Siglos han pasado, ni las arenas de su nombre, los Tatuyes en la Mesa de Tatey, que
hoy ocupa la ciudad tiempo, ni las brumas han podido ocultar las huellas de aquellos
aborígenes naturales que poblaban el Estado Mérida. En América, quiero aclarar
como evidencia histórica, no existían indios. Los indios están en la India, aquí en
América son Mayas, Aztecas, Incas.

Solo existían nativos Chibchas, Guaraos, nativos autóctonos, traba¬jadores,


laboriosos y productivos, extraordinarios agricultores y los jardineros más humildes
del mundo, que cuidaban y protegían a la madre naturaleza, eran naturales. El
estudioso ALFREDO JAHN nombra a los primeros aborígenes que habitaron el
territorio andino: KUICAS, ESKUKES, TOSTOS y subdivide cada uno de estos grupos
étnicos en pequeñas tribus con sus caciques que poblaban sus respec¬tivos distritos.
El estudioso men¬ciona a las familias que estuvieron radicadas en las áreas
conocidas del Estado Mérida: LOS TIMOTES Y MUCUCHIES, en las localidad
igualmente denominadas. A los Mucuchíes los divide a su vez en: MOKAOS,
MISINTAES, MOSNACHOES, MISTEKES, MUCU¬CHACHES, pero no podemos
olvidarnos de la influencia cultural de los NIQUITAOS, CHIBCHAS, CAMAYS,
BURBUSAIS, Y TIMOTOCUICAS... De los Vigías.

Existe la evidencia antropológica que los Mucubajíes residían en Santo Domingo,


tribu de lcts Tabayes, Mucurubaes, Cacutes, Curos, Guaimaros y Chiguaras, que
asocian a las poblaciones que llevan de Mérida. En Ejido y La Pedregosa, los Guakes;
en las González los Tocúos y los Guaimoras. En Coporú y Logunillas, los Kamáraes,
subdivididas en Jomunes, Orkosés, Kasés, seguidos de los Estanques y Carigeries. En
la tierra llana los guaeruries; los Mocoties y Bailadores, Tovar y el Valle respectivo,
los Chamas, Vigías. En la Hoya hidrográfica del Uribante, los Guarakes. En las selvas
de la Culata, los Torondoyes, Tucanís y Capases. Los Mirripúes con sus tribus;
Mucujebes, Mucubíes y .Mocobayes, habitaban la región que se extiende entre los
Nevados y el pueblo de El Morro, en el valle de las Acequias, los Miguríes.
Los Curbatíes y Pagueyes al sur de Mucubíes; los Mucujones, Macarraneyes y
Mocoketaes en valle del río Mucujún.

El extenso valle de Aricagua estaba poblado por los propios Aricaguas, Mucutibiríes,
Mucuchayes, Tirvacas, Kiones y Judigues. Según el estudioso Alfredo Jahn, se dice
que la tribu principal de los Timotes residían en el centro del amplio territorio que
abarca los Estados Trujillo y Mérida. Son los que trataron de conservar sus
tradi¬ciones como su idioma original y autóctono, lo tribu Los Timotes eran los
pobladores de todo el Estado Mérida y Trujillo, que al ser invadidos por los
conquistadores se mudaron y otros fueron destruidos sin dejar rastro. La gran
cultura de los Timotes debe ser estudiada minuciosa¬mente... es interesante.

Según versiones de otros estu¬diosos, las cordilleras de Mérida fueron habitadas por
dos grupos étnicos básicamente. Son teorías y probabilidades de acuerdo o los
rastros y huellas de otras culturas, sus trabajos originales y auténticos evidencian
sus conocimientos culturales para su época, no eran tribus ignorantes, sino un grupo
de la gran familia Chibcha. Ocupó también el territo¬rio conocido actualmente como
Estado Zulia, Táchira, Trujillo, Mérida, llamado por los españoles Motilones. Son
teorías, Los Chibchas tenían una gran cultura de avanzada. Al igual que los Tumacos,
Mayas, Aztecas, no existen los descen¬dientes de los Chibchas, sólo una parecida en
la Sierra de Perijá (Los Barí, no son ni hablan Chibcha), han sido destruidos al igual
que los Incas. Los Chibchas eran tribus organizadas, poderosas, muy ricos en oro,
tenían tejidos preciosos, una artesanía bellísima, conocían los secretos de la
naturaleza, por eso mismo fueron masacrados sin piedad por los potros salvajes...
Ciertos investigadores que han tra¬bajado recientemente en Colombia
(ANLOSBORN), tenían razón, los Chibchas dominaban un gran territorio de la Gran
Colombia y parte de Venezuela.

Los Chibchas mantenían relaciones amistosas y culturales, hacían trueques con todas
las tribus: Niquitaos, Caroras, Jirajaras, Cabudares, Mucuchíes, Timoto¬cuicas,
Misantes, Jají, Tabayes, Camays y con los Caribes, Chamas. La tribu de la familia
Arawak, sólo ocupaban buena parte de las Islas del Caribe y parte de las Islas
Venezolanas, a la llegada de los feroces holandeses y la invasión de los Españoles, se
borró práctica¬mente todo vestigio valioso de estas culturas del Caribe y América. Al
ver los filones de oro, las perlas preciosas del Caribe, Los Arawaks fueron matados
como bestias, prác¬ticamente se han borrado y esa gran tradición Chibcha que era
un gran imperio, que honraban a la madre naturaleza con sus grandes fiestas, todo
el valle de Mérida y la sierra y sus ríos, eran lugares sagrados, de una belleza
incomparable. Una preciosidad indescriptible, donde habían venados, pumas,
cóndores, aves del paraíso, garzas hermosas que cuidaban, los Chibchas pro¬tegían
y veneraban estos jardines.

Los aborígenes bebían felices el agua pura de los ríos cristalinos, las cascadas y las
quebradas para los riegos. Existían terrazas y andenes bien construidos donde se
cultiva¬ban los vegetales y el riego se hacía por pequeños canales. De esta forma, la
agricultura era la activi¬dad más importante donde se cul¬tivaba el maíz, la papa, el
ocumo, el ñame, se cultivaban las frutas silves¬tres como el tumbo, la fresa y el anís
silvestre y otras plantas medicinales que ellos conocían. Los Chibchas al igual que las
etnias del valle, vivían practicando la solidaridad absoluta.

Igualmente, en las zonas más calientes como Tovar, El Vigía, Sur del Lago, se
cultivaban frutas como lechoza, piña, chirimoyas, plátanos variados, auyama, cacao,
algodón, tamarindo, merey, almendrones sil¬vestres, maíz. Las viviendas de estos
indígenas eran de adobe, barro, tejas y pasto seco silvestre, cuyas paredes eran
cubiertas de arcilla y los techos con tejas y hojas grandes que traían de las costas y
selvas...

No había zancudos ni moscas, estos llegaron a multiplicarse con la basura


contaminante y las enfer¬medades. Los Timotes hacían true¬ques con otras tribus
que producían sal. Las cerámicas y objetos de oro que lucían en su cuerpo como
símbolo de poder. Las mujeres de las tribus lucían las serpientes de oro en las
manos. Los Caciques para identificarse llevaban unos pec¬torales de oro con águilas.
He des¬cubierto sus tesoros originales, he palpado sus bellezas y no puedo ocultar el
sol con un solo dedo... De acuerdo a mis observaciones y estudios realizados existe
una clara evidencia que estas tribus vivían pacíficamente y en armonía agrada¬ble.
Le rendían culto a la luz, al sol, agradecían al gran padre de la llu¬via, el agua y el
fuego, creían en la diosa del viento, la diosa del fuego y la diosa tierra, amaban la
vida y uti¬lizaban el oro únicamente como adorno, los invasores al ver los filones de
oro los eliminaron sin misericordia para hurtar sus tesoros.

Las mujeres de Timotes y los Kuikas, tejían maravillosamente sus tejidos y las
indumentarias de sus caciques y sus hombres. Se sabe que utilizaban algunos
colorantes que sólo ellos conocían para darle colorido a sus indumen¬tarias, que los
distinguían de otras tribus. Otros utilizaban las cortezas de los árboles y algunas
plantas y el onoto, también utilizaban las plumas de las aves del paraíso y las
semillas de algunas piedras preciosas que lucían en su pecho. Existían un sin número
de plantas aromáticas y medicinales, es asom¬broso, ellos eran grandes naturistas y
vegeterianos, respetaban la vida de los animales, protegían la vida de éstos para
conservar el equilibrio ecológico.

La flora y la fauna era muy variada y rica, abundante. La cerámica de las tierras frías
de Mérida eran muy bonitas, con los símbolos de sus dioses, imágenes de diosas del
agua, de la tierra, el fuego, creían en el poder absoluto de lo desconocido y lo
sentían. Indudablemente, fue fascinante ese mundo de los antepasados del esta¬do
Mérida. Sin duda alguna, es bueno saber de nuestras culturas antiguas, sus
tradiciones... Las tribus antiguas conocían perfec¬tamente el sistema decimal como
vemos a continuación, lo cual es sólo una evidencia de lo que falta por descubrir...
En el siglo XXI habrá grandes ha¬llazgos de las culturas de América. Venezuela
estaba habitada por tribus con una cultura que no tiene, nada que envidiarles a
otros.

EXPRESIONES FOLKLÓRICAS
TRADICIONALES DEL
HOMBRE ANDINO

• Villorros: Gentilicio popular de los habitantes de Bailadores.

• Cotudos: Gentilicio despectivo de los Ejidenses.

• China: Término campesino que quiere decir mujer joven bonita.

• Toche: Tono, pendejo.

• Pargo: Homosexual.

• Chamo: Niño.

• Guino: Niño.

• Guape: o paisa (en los llanos).


• Ñapa: Pequeño regalo que ofrece el vendedor al cliente por una venta.

• Parameros: Gentilicio de los habi¬tantes del páramo, de los llanos.

• Chácharos: Campesinos serranos macheteros de San Cristóbal, Estado Táchira.

• Gochos: Era como insulto decirle gocho a un andino, según la historia de la


conquista, llegaron a los Andes una personas con las orejas caídas muy parecidas al
cerdo, de allí viene la palabra gocho.

• Andino: Gentilicio de los habitantes de los Andes, hombre de los Andes, elegante,
caballero, trabajador, honesto, agricultor, productivo, laborioso, pacífico...

• Nono: Abuelo.

• Leche de Burra: Ponche delicioso andino que lleva huevos de gallina, aguardiente,
canela molida, leche...

• Miche: Bebida popular andina.

• Calentadito: Bebida andina a base de yerbas aromáticas y aguardiente, lleva


panela, hinojo y canela.

• Muérgano: Tipo muy listo, muy hábil.

• Aguaite pues: Mira pués.

• Gotoso: Que tiene coto.

• Carajo: Sigamos aguaitando.

• Zaguán: Puerta, pasillo.

Cortesía del Dr. Alejandro Landaeta.

ARQUELOGÍA

Las civilizaciones desaparecen una y otra vez, los hombres son destruidos en
cataclismos por agua, terremotos y por fuego ¿Qué es lo que queda? la cerámica, es
el lenguaje universal, es el grito silencioso de las culturas de todas las épocas, sólo
por sus cerámicas sabemos que han existido realmente y por sus libros que
permanecen eternamente.

En 1958, durante mis investiga¬ciones personales en las áreas vírgenes del Sur de
Lago, El Vigía, Santa Bárbara del Zulia, Mérida, Táchira, Falcón, Kuicas, Karaches,
Barbacoas del Estado Lara, y el Zulia, descubrí los fósiles y restos arqueológicos,
paleontológicos, antropológicos, como bien dice María Toledo, en todo depósito
arqueológico el investigador se encuentra ante una gran compleji¬dad conformada
por un sin número de rasgos que evidencian un momento preciso del continúe
histórico protagonizado por el grupo humano que habitó el sitio. Cuando hablamos
de esos rasgos nos estamos refiriendo a los objetos de concha, a los restos óseos, a
las piedras talladas y pulidas, a las evidencias sobre el suelo, a los fogones, a la
basura, a la cerámica y a muchos otros elementos son evidencia de culturas
primitivas, más auténticas...

Lo que hay que explorar, investigar, estudiar las áreas arqueológicas, todos y cada
uno de estos expresan un segmento de esa realidad histórica y cultural que
caracterizó el grupo, que los produjo, sin embargo, de ellos el arqueólogo trata de
manera especial a los restos alfareros, a la cerámica. Las razones para lo señalado
son variadas, son fusiones de varia culturas: que hicie¬ron uso de tal material de las
maneras más diversas, se asocia a casi todas, sirio a todas las actividades
vincu¬ladas a la permanente reproducción de las comunidad, así como se rela¬ciona
a la búsqueda de alimentos, a su preparación y consumo, acompaña también a los
rituales y ceremonias relativas a la vida y a la muerte en el grupo, por otra parte, su
abundancia permite el manejo de muestras considerables, sus propiedades
estructurales resisten los cambios climáticos y químicos del suelo, sus características
formales expresan patrones tecnológicos, cronológicos y cultural de gran validez en
la reconstrucción de dinámicas, históricas que sirve como evidencia de su desarrollo
primitivo y natural...

De las generaciones que han desaparecido, el contexto y la expresión de nuestra


imagen cultural serán estudiados en la Universidad de Lara, el estudio de la cerámica
prehispánica permite hablar de una tradición alfarera indígena desde
aproximadamente 500 años antes de Cristo, hasta la llegada de los conquistadores.
Los contextos históricos en los que se localizan los restos, así como las
características formales de la cerámica permiten identificar lo que
arqueológica¬mente, se denominan tres faces distintivas Fase Tocuyano, Fase
Boulevard de Quibor, y Fase Guadalupe o Tierra de los Indígenas o las fusiones de
otra cultura. Como los Chibchas, Camays, Karaches, Timotes, Kuikas, Niquitaus,
Cabudares, Humucaros, Vigías.

La primera Fase está representada por una alfarería polícroma cuyos elementos
decorativos son la pintura, rojo y negro sobre engobe blanco; a veces ésta se
combina con decoración plástica, utilizándose así el moldeado, las aplicaciones y la
incisión. Las técnicas señaladas elaboran motivos geométricos, ocupando la mayor
parte de la superficie de la vasija. Llama la atención el uso de motivos cuya
complejidad permite la repre¬sentación de distintas formas, según el ángulo en que
se a observado. Las formas características de ésta Fase son las grandes vasijas
campaniformes, de uso ritual, también los cuencos abiertos multípodes y con
apéndices en el borde, así como las vasijas esfinges y las figuritas antropomorfas
sentada sobre bancos representando, quizás, personajes de gran trascendencia en
las comunidades, Dioses, Caciques, Reinas...

En zonas relativamente distantes del país se han observado expresiones, cerámicas


cuyas similitudes a ésta permiten vincular¬las, tal es el caso de ciertos estilos
alfareros prehispánico de la Península de la Goajira y del Litoral Central, en Colombia
se le asocia con algunos complejos del norte del país con la cultura, Tumacos,
Chibchas... La Fase Boulevard a su vez expresa el desarrollo de las técnicas
decorativas plásticas en ausencia casi total de la pintura.

Las técnicas presentes son básicamente el modelado, la incisión y el punteado,


conformado motivos geométricos y antropomorfos. Las formas comunes en esta fase
con los cuencos multípodes, las vasijas efigies y los soportes bocónicos. La riqueza
de expresión plástica manifestada en ésta alfa¬rería se exhibe en máscaras, silvatos,
cubresexos, collares y adornos, sin embargo la estandarización de las formas y de
los motivos decorativos apuntan hacia la presencia de patrones sociales establecidos
rígidamente, es de resaltar, el uso de los golpes de fuego con fines decorativos en
algu¬nas de las vasijas, lo que enriquece el conjunto de recursos expresivos y
decorativos de esta alfarería.

La última Fase, Guadalupe o Tierra de las tribus, está representada por una cerámica
básicamente bicromía, rojo sobre naranja, o blanco sobre rojo, cuyo empleo permite
la realización de complejos diseños geométricos como elemento expresivo dinámico
hace posible la elaboración de espacios planos en los cuales se combinan penachos,
espirales, puntos, peines, rombos, ganchos, círculos, expresiones, cuya abstracción
inclina al observador a la captación de una simbología indescifrada.

Cuando esta presente, la decoración plástica se percibe subordinada a la pintura y se


limita a la composición sobre el borde o el hombro de los patos. Las formas que
comúnmente se presentan en esta fase son los cuen¬cos trípodes sonajeros,
figurinas femeninas sentadas de piernas sepa¬radas... y los soportes de las vasijas.
La elaboración de otra cerámica fundamentalmente distinta, y con fines utilitarios
demuestra en estos artesanos la concepción diferenciada de los destinos: Lo sagrado
y lo profano, esta cerámica utilitaria, cotidiana, se reconoce por sus formas toscas,
su gran tamaño, el conocimiento y manejo que los grupos humanos habían
alcanzado para su época con respecto a su entorno natural y a los bienes que este le
ofrecía: expresa la selección y los yacimientos aprovechables y el conocimiento de
las propiedades de cada uno de los recursos.

Durante las tres Fases arqueológicas se emplearon arcillas de gran calidad,


combinándolas con otras sustancias que maximizaron sus propiedades: arena,
piedras y tiestos molidos. Ya preparada la pasta, las técnicas de amasado, debieron
ser las mismas que universalmente y desde tiempos milenarios se aplican a este
proceso: acabado sutil de su superficie y la presencia de grandes asas tubulares
laterales. Las características alfa¬reras que hemos venido señalando de Mérida y El
Vigía evidencian un desarrollo estético, expresivo, que necesariamente debió tener
su contraparte en un desarrollo, tecnológico, y aunque la resolución de los problemas
formales permiten agrupar la realidad ceramista indí¬gena en las tres fases que
hemos mencionado, a un nivel más gene¬ral, debemos reconocer una única
experiencia vivencial, producto de la combinación de distintos hombres con un
mismo medio ambiente y con un caudal de conocimientos diferenciados esta
conjunción se manifestará en esas tres formas reconocibles.

Las características físico químicas de las arcillas hablan del empleo de varias fuentes
locales, hecho que demuestra la manipulación y la presión ma¬nual sobre la masa.
Igualmente fueron las manos, los instrumentos básicos para la formación del cuerpo
del objeto y su acabado ini¬cial: éstas auxiliadas por guijarros, conchas de frutos,
huesos, etc., logran la transformación definitiva de la pelota de barro en el objeto
requerido. Esta elaboración se lograba a partir de la constitución de sus paredes
mediante la aplicación de rollos de arcilla, unos sobre otros, a medida que se
modelaba su contorno por presión y desgaste. Las técnicas de acabado más comunes
fueron el alisado y ocasionalmente en la interna.

Otro recurso utilizado fue la aplicación de engobe o baño final a la pieza,


generalmente con el fin de reducir su propiedad o en buscas estéticas. Ya logrado el
objeto y el acabado de su superficie, según el destino previsto, se ejecutaba la
decoración fuera mediante técnicas plásticas, por alteración de texturas o por
alteración de colores, mediante la aplicación de pinturas y engobe, éstas últimas
generalidades se elegían de minerales o sustancias vegetales como: plumas, hebras
de cabello, dedos, etc. A partir de este momento la pieza debió ser sometida al
secado de sus paredes en las piezas eran cocidas en grupos, culminándose así el
proceso de elaboración... Los investigadores proponen alternativas diversas para la
cochura. Algunos plantean la uti¬lización de hornos subterráneos en Corma de
botella, mientras que otros especulan con teorías la posibilidad de hornos
superficiales elaborados por la acumulación de material combustible, cubriendo el
conjunto de objetos para quemar.

La recons¬trucción total del proceso, de manera tentativa, es posible atendiendo a


los indicios, que en la pieza han dejado cada una las etapas que hemos
men¬cionado: composición de la pasta, marcas de manufactura, impre¬siones de
los instrumentos, manchas de la cocción, etc. y considerando además comparativa,
la existencia de numerosos artesanos que en la región actualmente utilizan técnicas
alfareras. Alrededor de esta práctica se han implementado incluso estrategias
sociales de organización, distribución de trabajo, transmisión de conocimientos y
redistribución de experiencias, como pueden ser los talleres, escuelas, las
cooperativas y grupos artesanales, recursos éstos que evidencias su importancia en
la vida de la comunidad de El Vigía... y Kistachi de Boconó, es muy inte¬resante los
trabajos en Barquisimeto. La presencia casi anónima, tímida y dispersa de algunos
ceramistas tradi¬cionales en varias zonas del Táchira y Mérida, Lara son, loceras,
como comúnmente se les denomina, es una manifestación sutil, de la trascen¬dencia
histórica, cultural e identifi¬catoria que esta práctica ha representado para los
estados. Es la expresión latente, de un pasado presente, que adaptado a las
exigencias comer¬ciales, culturales e ideológicas, y sociales ha mantenido un
recuerdo, una memoria social igualmente nuestros trabajos, del presente servirán
para el mañana.
Es necesario reconocer que los innu¬merables ceramistas locales que actualmente se
desempeñan en el oficio que han sido receptores no consciente de un caudal, de
conocimientos y experiencias cuyo orígenes generalmente no identifi¬can y cuya
coherencia y unidad tra¬sciende al ejército individual que cada uno de ellos repite
cuando elabora una pieza parecida.

Casi todo los elementos caracte¬rísticos del quehacer ceramistas prehispánicos aún
manifiesta en la mayoría de los artesanos: el uso de las arcillas locales, las técnicas
de elaboración, la cocción a fuego abierto o leña, los estilos decorativos y uso de
pigmentos naturales. Razo¬nes por las cuales, cuando nos referi¬mos al ejército
alfarero en la región insistimos en hablar de la unidad, de una tradición milenaria...
Cultural.

Increíble pero cierto, todos los que vivimos sabemos que tenemos que morir, alguna
vez, tiempo hay para todo, lo único que no mueren son los libros que quedan y la
cerámica del presente, los trabajos de piedra y metal grabado, con las expresiones
de nuestras tribus, es el grito de los siglos, es el mensaje de los tiempos es la
muestra original, es la evidencia, los hombres nuevos, del mañana evaluarán
nuestros progre¬sos espirituales y materiales por medio de nuestros libros y
trabajos en piedra, arcilla, como las losas escritas en las rocas o dibujados en la
cerámica, seremos estudiados, como del Siglo XX culturas de sus antepasados, todo
es una cadena de generación en generación, también la arqueología del mañana
estudiará nuestras culturas del presente y ellos evaluarán todos los progresos
primitivos del Siglo XIX, XX. Incluyendo la tecnología y la ciencia de la antropología y
sus disciplinas como sus evidencias sobre el etnocidio feroz y como acabaron con las
tribus de África, Europa, Asia, América, Australia y las Islas del Pacífico...

Los hombres del mañana juzgarán a las generaciones del Siglo XIX, XX y sus
antepasados ¿Cómo nos verán esas grandes mentalidades altamente preparados?
¿Qué mundo les entregaremos como herencia a los hombres del mañana? ¿Cómo
serán vistos los simios de la evolución del Siglo XX? La ciencia y la Tecnología
avanza.

Fuente de Información:

"El Vigía" La Estrella del Sur del Lago, J. Daniel Merino W. 1era. Edición, 1998