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Caral ¿La cuna del quechua?

7 Nov 2006 | 21:00 h


Redacción LR
El Runasimi habría surgido en la costa central. Según estudios, una de las
lenguas más originales del mundo no es producto de los Andes. Recientemente
se han hallado más pirámides en esta civilización, la más antigua de América.
EL RUNASIMI HABRÍA SURGIDO EN LA COSTA CENTRAL • Según estudios,
una de las lenguas más originales del mundo no es producto de los Andes •
Recientemente se han hallado más pirámides en esta civilización, la más antigua
de América.
Derry Díaz.
Fotos: Christian Salazar.

Caral
Cuando hace 12 años se descubrió Caral, la civilización más antigua de América,
la historia del mundo nuevamente empezó a reescribirse. Hasta ese entonces se
creía que el mundo actual estaba cimentado sobre antiguas culturas como
Egipto, Mesopotamia, China, India y Mesoamérica.
Pero en abril de 1994 una arqueóloga de nombre Ruth Shady apareció en
escena para gritarle a la humanidad que en el Perú había surgido uno de esos
focos civilizadores hace aproximadamente 5 mil años (antes que los griegos,
fenicios, etc).
Es decir que casi cinco siglos antes de que gobernaran los Incas, en la costa
central peruana floreció una extraordinaria sociedad. Una "cultura madre" donde
además se habría gestado un lenguaje integrador que permitió el comercio entre
el hombre costeño y el serrano: el pre-protoquechua.
Shady cita al fallecido lingüista Alfredo Torero, quien, tras una vida de
investigación sobre las lenguas andinas, concluyó que el quechua (que
actualmente se habla además en Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil, Argentina
y Chile) procede de la costa central. "Más específicamente del valle de Supe,
Caral", recalca la arqueóloga mientras nos muestra sus nuevos descubrimientos.
Se trata de nuevas pirámides-asentamientos que rodean la ciudadela de Caral:
se llaman Miraya, Lurihuasi, Chupacigarro (ver infografía).
Desde su descubrimiento, hace 10 años, Caral es una atracción turística.
Según esta hipótesis, la expansión del pre-protoquechua, conocido como el
runasimi, estuvo vinculada a la actividad económica de los caralinos asentados
en una zona casi desértica, a 190 kilómetros al norte de Lima.
Productores de algodón, calabazas y otros alimentos costeños necesitaban
realizar intercambios comerciales con poblaciones de la sierra y la selva andina.
Es así como se habría iniciado la difusión de esta lengua hacia la sierra central.
Actualmente el quechua de los Andes centrales (Áncash, Lima, Huánuco, Cerro
de Pasco y Junín) es considerado como el más antiguo, según los estudios.
Posteriormente se expandiría al sur (Cusco, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica,
Arequipa, Puno, Bolivia, Argentina, Chile) y al norte (Lambayeque, Cajamarca,
Amazonas, Ecuador, Colombia y Brasil).
De esta manera se originarían las variantes regionales que actualmente
caracterizan al quechua. "Este pre-protoquechua fue cambiando a un quechua
dos y cuando los Incas lo difundieron ya era un quechua tres", explica Shady.
Pero esta tesis no es nueva, pues en 1911 Manuel González de la Rosa ya la
postulaba en su libro Origen costeño del quechua: "Los costeños fueron primero
a la sierra, donde extendieron su dominación y su lengua por el norte". Es decir
que los Incas no habrían implantado el quechua tal como lo plantea la versión
tradicional, pues –de ser cierta esta hipótesis– el runasimi se hablaba desde
mucho antes del Incanato.
Así era el hombre de Caral.
"Es necesario que abandonemos la opinión de los cronistas, que suponían que
la lengua se imponía con la dominación de los Incas. Donde quiera que se
hablaba quechua, es porque siempre se había hablado, sea en la costa, en el
Ecuador, en Bolivia o en Santiago del Estero", asegura González de la Rosa.
"El quechua es serrano"
No muchos comparten esta tesis. Enrique Grajeda, quechuólogo y antropólogo,
insiste en que el quechua tiene origen en el aimara. "La idea de Torero es
interesante pero no es aceptable. El quechua –que es procedente del
Tiahuanaco– antes fue aimara, serrano", enfatiza sin un mínimo de inseguridad.
El dato
OTRAS VOCES. El cronista Pedro Cieza de León (siglo XVI) y el investigador
Waldemar Espinoza Soriano (1982) también postulan la tesis del origen costeño
central del quechua