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En cualquier actividad económica, el desarrollo está estrechamente vinculado a la utilización del

patrimonio natural, el cual es teóricamente capaz de satisfacer las necesidades básicas de la


población. La ausencia de una estrategia adecuada para asegurar el manejo integral de este
patrimonio a largo plazo, convierte el desarrollo sustentable en una meta difícil de alcanzar. Al
mismo tiempo, presenta una oportunidad que no puede perderse, en la medida que la búsqueda
de esa estrategia crea condiciones para la revisión de estilos de desarrollo inadecuados y la
implantación de modelos socialmente más justos y ecológicamente más sustentados.

Conjuntamente con el aprovechamiento racional de los recursos naturales, la viabilidad del


desarrollo regional debe otorgar prioridad al desarrollo humano. Las políticas que se han usado
para diseñar el desarrollo de las regiones fronterizas, muestran con claridad que se orientan a la
erradicación de la pobreza, aunque ésta sea una meta difícil de alcanzar. Es importante señalar
que no habrá un desarrollo efectivo - y mucho menos un desarrollo sustentable - a no ser que la
población de esa región realice movimientos significativos en dirección a un estado de crecimiento
y equidad que le haga superar el nivel de pobreza en que se encuentra.

Una conclusión importante del estudio es que el acceso a la modernidad, en la comunidad de


Ongota, es excluyente, y produce una coexistencia de formas pre modernas con formas modernas
de acumulación que funcionan de manera desarticulada. Esto significa que, al interior de la
comunidad, hay un pequeño polo con acceso a la modernidad (polo moderno) y un gran polo sin
acceso (polo pre-moderno). Lo anterior crea una lógica de destrucción del polo pre-moderno por
parte del polo moderno. La aparente mejora en los indicadores, a nivel de la comunidad, estaría
dada por el polo moderno, mientras la gran mayoría, que permanece en el polo pre-moderno
desarticulado, tiene condiciones de vida deplorables. Es como que el proceso de modernización
implica la destrucción de todo vestigio de pre modernidad, pero sin lograr incorporar en su lógica
a toda la población. Es un proceso de modernidad excluyente que destruye lo tradicional. La
mayoría de la gente no logra vincularse activamente a la modernidad y se queda sin la protección
que le ofrecían mecanismos tradicionales emanados de la lógica comunitaria.
CONCLUSIONES GEOAMAZONIA
Por un lado, la Amazonía alberga una gran variedad de especies de flora y fauna, que ha permitido
establecer marcas mundiales de diversidad biológica. También es un área importante de
endemismos, lo que hace de ella una reserva genética de importancia mundial para el desarrollo
de la humanidad.

La Amazonía evidencia un proceso de degradación ambiental creciente, que se expresa en el


avance de la deforestación, la pérdida de biodiversidad y los impactos localizados del cambio
climático. En cuanto a la deforestación del bosque natural, hasta 2005 el área deforestada
acumulada era de 857.666 km², con un aumento de la deforestación anual, de 20.550 km²/año en
el período 1990-1999 a 27.218 km²/año en el período 2000-2005. La situación actual del
ecosistema amazónico se explica por un conjunto de fuerzas motrices que orientan su ocupación
y el uso de sus recursos, tales como aspectos sociodemográficos, económicos y político-
institucionales; y presiones, tales como el cambio climático y los eventos naturales.

La forma como estos factores han afectado al ecosistema amazónico depende de los incentivos
que plantean las políticas públicas o los procesos de globalización, que se traducen en las
variaciones de la demanda de productos oriundos de la región. Además, el insuficiente
conocimiento sobre el funcionamiento del ecosistema amazónico, así como respecto al valor del
mismo, expresado incluso por el casi inexistente valor atribuido a los servicios ambientales
generados por el bosque, alimentan el impulso de prácticas depredatorias. Los procesos de
colonización impulsados desde las políticas públicas, así como la migración, explicada por la falta
de oportunidades de trabajo en zonas periféricas a la Amazonía, promueven el desarrollo de
actividades productivas, algunas de ellas difícilmente sostenibles.

A ello debe sumarse las consecuencias del proceso de globalización, que incentiva la expansión
de monocultivos en grandes extensiones. Ejemplos de ello son la ganadería bovina, la soya y la
coca, que en algunos países son los principales vectores de la deforestación y la pérdida de
biodiversidad, y que generan, asimismo, contaminación de los cuerpos de agua. Adicionalmente,
se evidencia la multiplicación de megaproyectos asociados a la explotación de hidrocarburos y a
la construcción de carreteras y represas.
Asimismo, la migración impulsa el desarrollo de asentamientos humanos e infraestructura de
servicios y comunicación, lo que exige habilitar áreas para esos fines que generan un cambio en
el uso del suelo. Dicho cambio li - mita la provisión de servicios eco sistémicos, tales como soporte
del suelo, provisión de bienes, recreación y cultura y regulación del ciclo hidrológico. Este proceso
de ocupación de la Amazonía revela el uso limitado del ordenamiento territorial como instrumento
de gestión del desarrollo sostenible.

Adicionalmente, el cambio climático y los eventos extremos generan presiones sobre el


ecosistema amazónico, lo que aumenta su vulnerabilidad. Todos estos elementos mencionados
están estrechamente vincula - dos y generan fuerzas en diversas direcciones, las cuales afectan
adversamente a la Amazonía.
En este contexto, la degradación del ecosistema amazónico tiene diversos impactos sobre el
bienestar humano: afecta la capacidad de desarrollo de actividades productivas futuras, aumenta
el riesgo de contraer enfermedades, y genera conflictos sociales por el acceso a los recursos
naturales y por la contaminación, entre otros impactos. La naturaleza de los problemas
amazónicos ha generado diversos tipos de respuesta por parte de los gobiernos, las ONG, las
empresas, las organizaciones sociales y de comunidades indígenas, y la población en general.
Los gobiernos han promovido programas y proyectos orientados a mejorar el aprovechamiento
sostenible forestal, el desarrollo de sistemas agro productivos sostenibles, estrategias de
conservación de la biodiversidad e instrumentos económicos para uso sostenible, entre otros.

También se han desarrollado megaproyectos de infraestructura (carreteras, electricidad) cuyo


impacto ambiental y social aún no está debidamente cuantificado. Asimismo, se han promovido
iniciativas de integración amazónica regional para la solución conjunta de problemas ambientales.
Todas estas políticas y medidas son aún limitadas para revertir el proceso de pérdida de recursos
naturales y degradación ambiental de la Amazonía, y para mejorar la calidad de vida de las
poblaciones locales. Por su parte, algunas empresas han imple - mentado procesos de
certificación forestal o producción ecológica, y/o han diversificado la oferta de bienes y servicios
amazónicos (por ejemplo, ecoturismo y biocomercio). Las ONG han contribuido, en general, a
tener una mejor comprensión sobre el funcionamiento del ecosistema amazónico, los distintos
grupos sociales allí presentes y las interrelaciones entre ambos. También las organizaciones
sociales han logrado un espacio en el diálogo para abordar los problemas ambientales de la
Amazonía. De igual manera, las comunidades indígenas se han organizado, lo que ha facilitado
una mayor presencia en los foros de discusión y ha permitido una mejor comunicación de su visión
de desarrollo amazónico. Por último, el poblador amazónico, a través de su participación en
diversas iniciativas regionales de desarrollo, tiene mayor presencia en el debate sobre los
problemas de la Amazonía.
La Amazonía vive un proceso de transformación acelerado que no sólo depende de las fuerzas
internas sino también de los cambios en la economía internacional, a lo cual se suma la
heterogeneidad y la complejidad de las interrelaciones natura - les y humanas en la región.
Considerando la dinámica asociada a esos factores, se enfrenta escenarios de gran incertidumbre
para el desarrollo amazónico futuro. El análisis cualitativo de escenarios ilustra que el estilo de
desarrollo de los países amazónico está limitando las opciones de desarrollo sostenible en la
región. Se han plantea - do cuatro situaciones posibles que podrían ocurrir en los próximos veinte
años. La dirección que tomen fuerzas como las políticas públicas, el mercado y el desarrollo
científico y tecnológico, condicionarán el desarrollo sostenible en la región.