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DOCUMENTO DE CÁTEDRA GROW- Lic.

Gabriela Velázquez – Doctorando Martín Olivares

LA PERSONA:
La Sagrada Escritura, no tiene una definición científica sobre el hombre, pero
podemos sintetizar que en el Génisis se designa al hombre como imago Dei
(imagen de Dios). Con esta expresión, se resalta la condición superior del hombre
en la Creación.
Cuando se habla de persona normalmente se tiende a identificar el concepto con la
personalidad, lo cual es un error, ya que la personalidad está en el orden del obrar
y se refiere al modo de ser y hacer que tiene el hombre, pero antes del obrar está el
ser y es lo que queremos conocer.
La definición clásica de la persona se remite a Severino Boecio: la persona es una
sustancia individual de naturaleza racional. Esta noción es de origen griego:
prósopon, que designaba las máscaras que usaban los actores en los teatros.
Explicaremos brevemente sus partes, a fin de nivelar contenidos referidos a la
misma.
La persona:
Es substancia: quiere decir que es la esencia, lo central de una realidad, aquello que
hace que algo sea lo que es. Es el sujeto portador y sustentador de los accidentes, lo
que permanece mientras que los accidentes cambian y eso es lo que indica la
expresión latina substare (estar debajo). Existe en sí mismo y no en otro como los
accidentes.

En conclusión lo primero que indica la definición es que la persona es un ser que


existe en sí mismo, y no en otro.
Es individual para determinar que no trata de un ser abstracto, sino de un ser
concreto. Individuo es un ser distinto de los demás e indistinto de sí mismo.
Indivisible.
De naturaleza racional: la persona es dueña de sus actos, por cuanto no son
movidas únicamente por los demás seres, sino que obran por sí mismas. El
intelecto en el hombre significa por un lado, apertura a todas las cosas en la medida
en que, por el conocimiento, el hombre puede tener las esencias de las cosas en su
mente; y por el otro lado, es lo que permite al hombre ser libre, ya que el hombre
obra con conocimiento del fin por el cual obra.

La persona humana tiene dos características propias de su forma de ser:


La subsistencia: es subsistente en cuanto que no sólo existe en si misma, sino que
se dirige a sí misma. Se trata de una sustancia individual completa imposible de
comunicar a otro.
La incomunicabilidad: la substancia en el ser humano está compuesta de cuerpo y
alma, de manera que son inseparables, a no ser de manera accidental (durante la
espera de la resurrección del cuerpo en la vida eterna). Se puede decir que el
cuerpo y el alma se comunican entre sí, pero no puede dejar de ser en si para unirse
a otro ser.
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En cuanto una concepción existencial de la persona humana, ya Viktor Frankl en su


libro, La voluntad de sentido, afirmaba diez tesis sobre la persona humana:

La persona es un individuo: no admite partición debido a que es una unidad.


La persona es insummabile: no se le puede agregar, puesto que no es sólo
unidad sino que es totalidad. En contraposición a la persona, lo orgánico puede
partirse y amalgamarse.

Cada persona es un ser nuevo: con cada persona que viene al mundo, se
inserta en la existencia un nuevo ser, se trae a la realidad; pues la existencia
espiritual, no puede propagarse, no puede pasarse de padres a hijos. Lo único
propagable son los ladrillos, no el constructor.

La persona es espiritual, la función del organismo es instrumental, mediante el


cual se actúa y se expresa. Constituyendo el mismo un medio para un fin, como tal
tiene valor utilitario. Pero la persona espiritual se halla en contraposición heurística
y facultativa con el organismo psicofísico. Ya que el opuesto al concepto de valor
utilitario del hombre, es el concepto de dignidad. La dignidad pertenece solo a la
persona, le corresponde naturalmente, independientemente de toda utilidad social
o vital.

La persona es existencial: con esto significa que no es fáctica, ni pertenece a la


facticidad. El hombre existe para su propia posibilidad para la cual o contra la cual
puede decidirse. Ser hombre es ante todo, ser profunda y finalmente responsable.
Con esto significa también que es más que meramente libre: en la responsabilidad
se incluye el para qué de la libertad humana, en favor de qué o en contra de qué se
decide. En contraposición al psicoanálisis, la persona no está determinada por sus
instintos, sino orientada hacia el sentido. En oposición a la óptica psicoanalítica, la
analítica existencial no aspira al placer, sino a los valores.

La persona es yoica: no responde al ello, no se halla bajo su dictadura, una


dictadura que Freud pudo haber pensado cuando afirmó que el “yo” no era amo en
su propia casa. La persona, “el yo” no se puede derivar del “ello”, por lo instintivo,
ni dinámica, ni genéticamente.

La persona no es sólo unidad y totalidad en si misma, sino que la persona


brinda totalidad y unidad: ella presenta la unidad físico- psíquico – espiritual y la
totalidad representada por la criatura “hombre”, donde lo espiritual del hombre se
contrapone a lo físico- psíquico.

La persona es dinámica: por su capacidad de distanciarse y apartarse de lo


psicofísico. Ex – sistir, significa salirse de sí mismo y enfrentarse consigo mismo, y
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eso lo hace la persona espiritual, en cuanto se enfrente como persona espiritual a sí


misma como organismo psicofísico.

El animal no es persona puesto que no es capaz de trascenderse o enfrentarse


a sí mismo. Por eso el animal no posee el correlato para ser persona.

La persona se comprende a sí misma desde el punto de vista de la


trascendencia: el hombre es tal, sólo en la medida en que se comprende desde la
trascendencia. Si lo quiere o no, si lo sabe o no, el hombre cree en un sentido
mientras respira. Hasta el suicida cree en un sentido, aunque no sea en el de la vida
o del seguir viviendo, es al menos en el de morir. Si no creyera en ningún sentido,
no podría mover un dedo y por eso no podría proceder al suicidio.

LA PERSONA Y LA SALUD:

Aaron Antonovsky, sociólogo americano sostiene una teoría llamada


“Saluntogénesis”. Le adjudica este nombre ya que va a centrarse no solamente en lo
que enferma a las personas, sino en lo que las mantiene sanas. Él postula que todos
poseemos lo que él llama: Recursos Generalizados para Resistir que pueden ser:
Fisicoquímicos, Materiales, Cognitivos, Emocionales, Vinculares, Macrosociales. La
utilización de estos recursos a través de repetidas situaciones permite a la persona
desarrollar un sentido de coherencia fuerte (SOC). El SOC es una orientación global
de la persona, que expresa en sentimientos de confianza estables, penetrantes y
dinámicos acerca de:

- Los estímulos son estructurables, predecibles y explicables.

- Los recursos para responder a las demandas están disponibles.

-Estas demandas son desafíos en los que resulta importante invertir y


comprometerse. El SOC es una forma de ver el mundo y tiene tres componentes: -
Comprensión (poder comprender lo que sucede)

- Control (contar con los recursos disponibles y adecuados para enfrentar la


situación - Atribución de sentido: poder dar sentido a la experiencia. Este SOC se
desarrolla a lo largo de la vida, sobre todo en la infancia solidificándose en la
adolescencia.

TEMPERAMENTO, CARÁCTER, PERSONALIDAD

La diferencia entre estos tres conceptos está dada por lo siguiente: Mientras el
temperamento (genotipo) nos es dado genéticamente, el carácter (fenotipo) es algo
que vamos aprendiendo de nuestro entorno. Vamos a comparar el temperamento
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con los cimientos donde se construirá una casa, si éste es débil… la casa se caerá, si
éste es firme la casa resistirá. Si nacemos con un temperamento frágil sin una
estructura sólida, nuestro carácter será endeble. La estructura que se funda sobre el
cimiento es el carácter, y lo que está alrededor es la personalidad. La personalidad
es una palabra que viene de peri que significa alrededor y somato, que significa
cuerpo.

TEMPERAMENTO: El temperamento consiste en la herencia biológica recibida y,


por lo tanto, es difícil de cambiar o de modificar. Millon (1993) lo describe como «el
material biológico desde el cual la personalidad finalmente emerge. Se puede decir
que incluye el substrato neurológico, endocrinológico y bioquímico desde el cual la
personalidad empieza a formarse.»

CARÁCTER: El carácter (término derivado de una palabra griega que significa


grabado) se forma por los hábitos de comportamiento adquiridos durante la vida.
Millon piensa que el carácter “puede ser considerado como la adherencia de la
persona a los valores y a las costumbres de la sociedad en que vive.” Carácter
virtuoso: Conjunto ordenado de virtudes - Santo Tomás

PERSONALIDAD: El término personalidad se suele entender como un criterio de


atractivo social. Se cree que un individuo tiene personalidad si posee algunas
cualidades que los otros admiran o elogien. El hecho de ser educado, de tener
atractivo físico, simpatía o talento pueden ser los factores determinantes de este
criterio. En cambio, los investigadores de la personalidad no comparten este último
significado, y en sus estudios tratan de explicar por qué las personas se comportan
como lo hacen, y se formulan una serie de interrogantes tales como: ¿qué
constituye la personalidad de un individuo?, ¿qué variables internas (rasgos,
cogniciones, expectativas) o situacionales son importantes en su constitución?,
¿cómo se desarrolla a lo largo del ciclo vital de cada individuo?, ¿qué se considera
normal y anormal en la personalidad? Sabemos que cada ser humano es único y
singular, y también parecido a los otros. Si la psicología de las diferencias
individuales enfatiza el estudio del individuo concreto, la psicología de la
personalidad, si quiere acontecer una ciencia, tiene que definir unas leyes que
expliquen la conducta de las diferentes personalidades existentes para poder
predecir sus conductas. Todavía no hay un modelo global que explique todo
aquello que sabemos del comportamiento humano. La personalidad es la
conjunción del temperamento y el carácter en una única estructura. La
personalidad representa un patrón profundamente incorporado de rasgos
cognitivos, afectivos y conductuales manifiestos, que persisten durante largos
periodos de tiempos y son relativamente resistentes a la extinción. De entre las
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características más relevantes de la personalidad podemos mencionar las


siguientes: No tiene una existencia real, se infiere a partir de la conducta de los
individuos. Es una abstracción que nos permite ordenar la experiencia y predecir el
comportamiento en situaciones específicas. Es la forma habitual de
comportamiento de cada individuo. Comprende tanto su conducta manifiesta
como también su experiencia privada. No consiste en una suma conductas aisladas,
sino que incluye la globalidad del comportamiento. Se produce por la interacción
de la herencia genética y el ambiente del individuo, por el aprendizaje social y las
experiencias personales. Se desarrolla y cambia a lo largo de la vida. Es individual
y social. Somos diferentes pero también iguales a todas las personas que nos
rodean. Cada individuo es un ser único e irrepetible, pero al mismo tiempo somos
capaces de comprender a los demás y reconocernos en una comunidad de
semejantes.

RASGO Y TIPO: Un rasgo es una forma específica de comportamiento; así,


podemos describir una persona como mentirosa, deshonesta o valiente. Un rasgo
implica una disposición estable a comportarse de manera parecida en varias
circunstancias. Para los teóricos de los rasgos de personalidad, estos nos permiten
hacer predicciones sobre nuestra conducta y la de los otros. Un conjunto de rasgos
estables da lugar a un tipo. Pero tipo no significa individuo, como cuando decimos
«este tipo es tonto», sino que hace referencia a un conjunto de individuos con
rasgos comunes. Con todo, los tipos no existen en realidad, sólo son modelos de
comportamiento. A pesar de que cada persona se puede incluir dentro de un tipo,
nunca coincide plenamente. La primera tipología conocida fue elaborada por
Hipócrates (460-357 a.C.) en la Antigüedad. Considerado el padre de la Medicina,
defendió que las enfermedades no eran causadas por maldición divina, sino por un
defecto cerebral. Estableció que un desequilibrio de los humores (fluidos
corporales) era la causa del estado del cerebro. Los humores eran la sangre, la bilis
amarilla, la flema y la bilis negra. Un predominio de la sangre producía un
temperamento sanguíneo (alegre y esperanzado); el exceso de bilis amarilla llevaba
a un comportamiento irascible y colérico; el aumento de las flemas causaba la
apatía y la pereza del flemático, y un exceso de bilis negra era el origen del
comportamiento melancólico. Durante el siglo pasado se realizaron varios intentos
de reducir los rasgos individuales de la personalidad a un número limitado de
categorías o tipos, utilizando metodologías experimentales y estadísticas como, por
ejemplo, el análisis factorial [3] . A pesar de esta multiplicidad de tipologías hay
cinco rasgos principales que posiblemente abarquen la mayoría de los rasgos
generales atribuibles a los diferentes tipos de personalidad. Por esta razón cada vez
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son más los investigadores que coinciden en lo que se dio en llamar “los cinco
grandes”.

Bibliografía Antropología Teológica – Alejandro Ramos. Ed. Ágape - 2010

La Voluntad de sentido – Victor Frankl- Ed. Herder 1991

La praxis de la psicología – Martín F. Echavarría. Ed. UCALP – 2009

Transformando nuestros sentimientos – Lic. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F.


Re. Ed. San Pablo

En contacto íntimo – Virginia Satir – Ed. PAX MÉXICO – 2002

Daniel Goleman – Inteligencia Emocional . Ed. ZETA- 2012

Daniel Goleman – Cómo ser un Líder – Ed. ZETA – 2015

Cuaderno práctico de ejercicios de Mindfulness – Antonio F. Rodriguez Ed.


ONIRO – 2016

Inteligencia Relacional. Jaime García y Manuel Manga -Ed. Vergara – 2007

El Libro de las pequeñas revoluciones – Elsa Punset Ed. Destino – 2016

Las emociones en la escuela – Sonia Williams de Fox Ed. Aique – 2014

Nuestra Vida Emocional- Lic. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Re- Ed. San
Pablo -2010

En busca de Spinoza – Antonio Damasio

«El cerebro que aprende», M. Eugenia Podestá y otros.

«Educación Emocional», Lucas Malaisi.

«Autoestima y Cuidado del alma», Jean Monbourquette.

«Estrategias para desarrollar la Autoestima», Jean Monbourquette.