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2. LA ACTIVIDAD PROBATORIA.

Medios probatorios y carga de la prueba, constituyen temas centrales y medulares en


el proceso laboral, debido a la desigualdad que enfrenta una de las partes procesales
para obtener el material probatorio y dejar probadas sus afirmaciones o alegaciones.
Esta incuestionable desigualdad que enfrenta el trabajador cuando es demandante y
aun cuando es demandado, proviene del tipo de relación jurídica que se establece en
la contratación laboral, que es trasladada a la relación procesal, dando lugar a la
presencia de una de las instituciones, a lo mejor, una de las más importantes: La
inversión de la prueba.

La Nueva Ley Procesal del Trabajo en el Subcapítulo VI, del Capítulo III,
Actuaciones Procesales, artículos, 21º al 29º, regula la Actividad Probatoria. Dada
su importancia dentro del proceso y para una mayor comprensión del tema, lo
trataremos siguiendo el esquema trazado por la Ley, con la mayor rigurosidad.

En rigor, la prueba no es un asunto que competa únicamente al proceso, sea cual


fuere (civil, laboral, penal, administrativo, constitucional, etc.), sino que lo
trasciende, extendiéndose a todas las ciencias que integran el conocimiento. En
todas las ciencias deben probarse los hechos, las causas y las consecuencias de los
distintos problemas que en ellas se plantean. Lo mismo ocurre en nuestras relaciones
familiares o sociales, siempre estamos empeñados en probar algo, por lo que bien
puede afirmarse que el acto de probar es innato al ser humano en su permanente
búsqueda de la verdad.

Desde tales concepciones Devis Echandía, precisa que “La noción de prueba está
presente en todas las manifestaciones de la vida humana”1. No obstante, es en el
interior del proceso donde la prueba y la actividad probatoria adquieren mayor
relevancia.

El proceso, es un método heterocompositivo para resolver los conflictos jurídicos y


supone la presencia de dos o más sujetos en su desenvolvimiento. El proceso para
que cumpla con su finalidad cuenta con un conjunto de garantías, entre las que se
encuentra el debido proceso legal como instrumento de la tutela judicial efectiva, en
el que la vigencia del principio de bilateralidad o contradicción, que importa la

1
Cita de Iván Alvarado Martínez, artículo “La prueba Judicial”, publicado en el Diario Oficial El
Peruano, del 06 de noviembre de 1997, pág. A-3.
exigencia de proveer a ambas partes de las mismas oportunidades de ataque y
defensa, cobra una particular aplicación en el proceso laboral. Vale decir, reconocer
la igualdad efectiva de las partes en conflicto como una forma de garantizar el
diálogo procesal, que como queda dicho en el proceso laboral, adquiere especial
relevancia, desde que “la realidad nos muestra la configuración de ciertas relaciones
sociales en las que una de las partes es más fuerte que la otra económica, social,
cultural, política e informativa. De ahí la necesidad de hacer efectiva la igualdad de
las partes en el proceso. Y hacer efectiva la igualdad de las partes en el proceso ha
supuesto crear desigualdades procesales2, que deben ser respetadas y actuadas por el
Juez, en mérito al público reconocimiento de tales desigualdades, en la que el
accionante (trabajador), encuentra serias dificultades para probar sus afirmaciones;
situación totalmente distinta a la del empleador.

2.1. Cuestiones Generales.

Una observación inicial y necesaria para abordar el tema del concepto de


prueba, será aquella que dilucide el verdadero significado y alcances de los
conceptos de prueba y medio probatorio. La Nueva Ley Procesal del Trabajo,
hace expresa referencia a los medios probatorios, siendo necesario establecer
las diferencias que existe entre uno y otro.

a) Medios Probatorios: Se le concibe como el instrumento para conseguir


probar. Los medios de prueba vienen a ser “los modos u operaciones que,
referidos a cosas o personas, son susceptibles de proporcionar un dato
demostrativo de la existencia o inexistencia de uno o más hechos”3. Si bien
la Ley Procesal del Trabajo no contiene una expresa referencia a la
clasificación de los medios probatorios, no es menos cierto que debemos
asumir que éstos pueden ser típicos y atípicos, como lo precisa el Código
Procesal Civil4. “Un medio de prueba es aquel instrumento que contiene
elementos que sirven para llevar al juzgador al convencimiento de la

2
Paredes Palacios, Paúl: “El Principio de facilitación probatoria: Una propuesta para que el
Derecho Laboral no sucumba ante la prueba”. Congreso Internacional de Derecho Procesal del
Trabajo. Cusco – Perú 1997. Sociedad Peruana de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social,
pág. 201.
3
Palacio Lino E., cita de Alvarado Martínez, Iván, artículo citado.
4
“Son medios de prueba típicos: la declaración de parte, la declaración de testigos, los
documentos, la pericia y la inspección judicial” (art. 192º C. P. C. Son medios probatorios
atípicos, aquellos “no previstos en el artículo 192º y están constituidos por auxilios técnicos o
científicos que permitan lograr la finalidad de los medios probatorios” (art. 193º C. P. C., parte
pertinente).
veracidad de los hechos que son materia del proceso (por ejemplo la boleta
de pago, la declaración de un testigo, la carta de despido, etc.)”5.

b) Prueba: Es lo que se obtiene del medio probatorio. Ejemplo: La


Inspección Judicial es un medio probatorio típico, a través de la cual “El
juez huele, ve y siente, obteniendo a través de los sentidos una cantidad
indeterminada de información, la cual constituye fuente de prueba” 6. De
toda aquella información que el Juez hubiera recogido, sólo alguna tendrá
relevancia e importancia para resolver el conflicto jurídico, aquella que le
produzca certeza, en cuyo caso, esta se constituirá en prueba. La
inspección será fuente de prueba, porque se acoge sólo aquello que
produzca certeza. Se puede decir también que “prueba es el conjunto de
elementos contenidos en dichos instrumentos y que forman en la
subjetividad del juzgado una convicción acerca de la verdad o falsedad de
los hechos alegados por las partes”7

2.1.1. Oportunidad del Ofrecimiento de los Medios Probatorios.

“El interrogatorio a las partes, testigos, peritos y otros es


realizado por el Juez de manera libre, concreta y clara, sin
seguir ningún ritualismo o fórmula preconstituida. Para su
actuación no se requiere de la presentación de pliegos de
preguntas. No se permite leer las respuestas, pero si consultar
documentos de apoyo. Los abogados de las partes también
pueden preguntar o solicitar aclaraciones, bajo las mismas
reglas de apertura y libertad. El juez guía la actuación
probatoria con vista a los principios de oralidad, inmediación,
concentración, celeridad y economía procesal. Impiden que
esta se desnaturalice sancionando las conductas temerarias,
dilatorias, obstructivas o contrarias al deber de veracidad”
(art. 24º NLPT).

La oportunidad en que las partes deben aportar el material probatorio


será: “únicamente en la demanda y en la contestación”.

5
Del Aguila Vela, Robert: “La prueba en el proceso de pago de beneficios sociales”, Actualidad
Jurídica Nº 133, pág. 133, La Gaceta Jurídica.
6
Alvarado Martínez, Iván.
7
Del Aguila Vela, Robert. Artículo citado.
Extraordinariamente, los medios probatorios pueden ofrecerse hasta el
momento previo de la actuación probatoria, en tres casos: a) Cuando
estén referidos a hechos nuevos, b) hubiesen sido conocidos con
posterioridad, o c) se hubiesen obtenido con posterioridad a la
oportunidad fijada por la ley.
La Ley Nº 26636, artículo 26º, establecía que los medios probatorios
debían ser ofrecidos en los actos postulatorios, esto es, con la demanda y
contestación de demanda, “·salvo disposición legal distinta”. La
salvedad nos remitía a lo dispuesto por el artículo 429º del Código
Procesal Civil, en el que se prescribe que “Después de la demanda, sólo
pueden ser ofrecidos los medios probatorios, referidos a hechos nuevos y
a los mencionados por la otra parte al contestar la demanda o
reconvenir”.

La Nueva Ley Procesal del Trabajo, asumiendo el contenido del


precitado artículo del Código Procesal Civil, pero de manera restringida,
deja, igualmente, abierta la posibilidad de que los medios probatorios
“extraordinariamente”, puedan ofrecerse “hasta el momento previo a la
actuación probatoria”.

Regla general es que los medios probatorios se ofrezcan con la demanda


y su contestación. La excepción, vendrá determinada por los datos
objetivos que deben ser merituados por el Juez para admitirlos ante la
existencia de hechos nuevos, que hubiesen sido conocidos u obtenidos
con posterioridad y los hechos alegados en la contestación de demanda.

Una práctica habitual que ha sido convalidada en sede casatoria por la


Corte Suprema, en el expediente Nº 447-2002-San Martín, publicada en
el Diario Oficial El Peruano del 02 de Febrero de 2004, es aquella que
incorpora al proceso medios probatorios en cualquier momento, bajo el
rubro “para mejor resolver” o “para ilustrar al Juzgado o a la Sala”. Estos
medios probatorios podrían ser acogidos por el juzgador, como prueba de
oficio, en aplicación del artículo 22º de la Ley Nº 29497. No obstante,
conviene anotar que la presentación de medios probatorios, fuera del
plazo señalado, “no pueden servir de fundamento de la sentencia”. En
otras palabras, los medios probatorios extemporáneos no serán tenidos en
cuenta al momento de expedir sentencia, aun cuando dicha
extemporaneidad no “acarrea la nulidad de la sentencia apelada.”(art.
21º, última parte).

El ofrecimiento de los medios probatorios en los actos postulatorios,


constituye una garantía del derecho de defensa, toda vez que accionante y
accionado, tomarán conocimiento de ellos, en el momento que se notifica
la demanda y contestación, respectivamente, a fin de que puedan deducir
las correspondientes tachas u oposiciones, es decir, las cuestiones
probatorias, a que se refieren el artículo 46º.3 de la Nueva Ley Procesal
del Trabajo, según veremos más adelante.

Finalmente con respecto a la actuación de los medios probatorios, para


probar los hechos afirmados y los relacionados con las cuestiones
probatorias, la responsabilidad corresponde a las partes, quienes “sin
necesidad de citación del juzgado y sin perjuicio que el juez los admita o
los rechace en el momento”, deben concurrir “a la audiencia en la que se
actúan las pruebas con todos sus testigos, peritos y documentos que, en
dicho momento, corresponda ofrecer, exhibir o se pretenda hacer valer
con relación a las cuestiones probatorias”. Se prevé, además que: “La
inasistencia de los testigos o peritos, así como la falta de presentación de
documentos, no impide al juez pronunciar sentencia si, sobre la base de
la prueba actuada, los hechos necesitados de prueba quedan
acreditados” (art. 21º NLPT).

2.1.2. Prueba de Oficio.

“Excepcionalmente, el juez puede ordenar la práctica de alguna


prueba adicional, en cuyo caso dispone lo conveniente para su
realización, procediendo a suspender la audiencia en la que se
actúan las pruebas por un lapso adecuado no mayor a treinta
(30) días hábiles, y a citar, en el mismo acto, fecha y hora para
su continuación. Esta decisión es inimpugnable.

Esta facultad no puede ser invocada encontrándose el proceso


en casación. La omisión de esta faculta no acarrea la nulidad
de la sentencia” (art. 22º NLPT).
La regla es que los medios probatorios se ofrezcan con la demanda y la
contestación de demanda. Esta regla sufre una variación, según la ley,
pudiendo ser ofrecidos extraordinariamente, hasta el momento previo a la
actuación probatoria, en los casos que estén referidos a hechos nuevos o
hubiesen sido conocidos u obtenidos con posterioridad a la oportunidad
en que corresponde ofrecerlos.

Otra regla procedimental es que la carga de la prueba corresponde a


quien afirma hechos o los contradice. Por el principio dispositivo, son las
partes las obligadas a aportar el material probatorio, debiendo, el juez,
limitarse a actuarlas. La Ley procesal, no obstante, en clara atenuación
del principio dispositivo, le otorga facultad para actuar excepcionalmente
prueba de oficio prueba adicional, en decisión inimpugnable.

La excepcionalidad responde a la necesidad que tendría el juez de actuar


pruebas adicionales, a fin de encontrar la verdad de los hechos y tener
plena convicción respecto a la resolución que debe emitir. En
consideración al principio de celeridad procesal, se dispone que el juez,
en caso de ordenar la actuación de prueba adicional en la audiencia, la
suspenderá, por el lapso improrrogable de treinta días hábiles, fijando, en
el mismo acto día y hora para la continuación de la misma.

Como facultad del juez, la actuación de un medio probatorio de oficio,


puede disponerse en cualquier etapa del proceso, más no, cuando éste se
encuentra en casación. En caso de que el juez, no haga uso de la facultad
concedida por la ley, no será causal de nulidad de la sentencia.

2.1.3. Carga de la Prueba.

23.1. “La carga de la prueba corresponde a quien afirma hechos que


configuran su pretensión, o a quien los contradice alegando nuevos
hechos, sujetos a las siguientes reglas especiales de distribución de
la carga probatoria, sin perjuicio de que por ley se dispongan otras
adicionales.

23.2. Acreditada la prestación personal de servicios se presume la


existencia de vínculo a plazo indeterminado, salvo prueba en
contrario.

23.3. Cuando corresponda si el demandante invoca la calidad de


.

a) La existencia de la fuente normativa de los derechos alegados


de origen distinto al constitucional o legal.
b) El motivo de la nulidad invocado y el acto de hostilidad
padecido.
c) La existencia del daño alegado.

23.4. De modo paralelo, cuando corresponda, incumbe al


demandado que sea señalado como empleador la carga de la prueba
de:

a) El pago, el cumplimiento de las normas legales, el cumplimiento


de sus obligaciones contractuales, su extinción o inexigibilidad.
b) La existencia de un motivo razonable distinto al hecho lesivo
alegado.
c) El estado del vínculo laboral y la causa del despido.

23.5. En aquellos casos en que de la demanda y de la prueba actuada


aparezcan indicios que permiten presumir la existencia del hecho
lesivo alegado, el juez debe darlo por cierto, salvo que el demandado
haya aportado elementos suficientes para demostrar que existe
justificación objetiva y razonable de las medidas adoptadas y de su
proporcionalidad.

Los indicios pueden ser, entre otros, las circunstancias en las que
En la doctrina se ha discutido mucho si la carga de la prueba es un deber,
sucedieron los hechos materia de la controversia y los antecedentes
una obligación, una facultad o un poder. Paredes Palacios, dice que
de la conducta de ambas partes” (art. 23º NLPT)
quizás la respuesta más exacta a las interrogantes, es decir simplemente,
que se trata de una carga8.

8
Obra citada.
No obstante, la doctrina mayoritaria entiende que la carga de probar es
una suerte de poder o facultad. Dentro de esta posición Sentis Melendo,
afirma que “Es la facultad o el poder de realizar determinados actos que
son necesarios para la obtención del fin, teniendo aquel sobre quien pesa
la carga plena libertad para determinarse”. “La necesidad de cumplir una
carga no es imperiosa, es una necesidad dentro de la libertad”9.

Por su parte Devis Echandía anota que “La carga es un poder o una
facultad (en sentido amplio), de ejecutar libremente, ciertos actos o
adoptar cierta conducta prevista en la norma para beneficio y en interés
propio, sin sujeción ni coacción y sin que exista otro sujeto que tenga el
derecho a exigir su observancia, pero cuya inobservancia acarrea
consecuencias desfavorables”.

Para Jorge Peyrano “Ese imperativo del propio interés cuyo


cumplimiento no asegura ventajas, pero evita la posibilidad de quedar en
una situación procesal desventajosa – que se distribuyen entre actor y
demandado – según fuera el tipo de proceso (…) y que les imponen
probar sus afirmaciones y que sólo cobran importancia ante la ausencia
de prueba eficaz y para suscitar certeza en el Juez. Es que en tal caso, el
Tribunal deberá fallar contra quien debió probar y no probó”10.

En materia procesal y sobre todo en el proceso laboral, se alude a la


inversión de la carga probatoria, para referirse a la obligación que tiene el
empleador de probar o desvirtuar las afirmaciones del trabajador
demandante, como por ejemplo, probar que ha cumplido con sus
obligaciones laborales, luego de probada la relación de trabajo o también
probar la causa del despido, cuando el trabajador afirma que ha sido
despedido arbitrariamente.

La inversión de la prueba encuentra su fundamento en la desigualdad real


que hay entre empleador y trabajador, que coloca a este último en
verdadero estado de indefensión, casi en la mayoría de las veces, por la
imposibilidad material de contar con el material probatorio que necesita

9
Cita de Paredes Palacios.
10
Peyrano, Jorge: Procedimiento Civil y Comercial T. I. Rosario. Editorial Juris 1991. pp. 100-
1001, cita de Paredes Palacios, obra citada.
para crear convicción en el juez. Se trata de evitar, que se le imponga
probar lo que no puede probar, es decir, evitar la “prueba diabólica”.
La distribución de la carga de la prueba, en Nueva Ley Procesal del
Trabajo, se encuentra regulada por el artículo 23º, según veremos a
continuación.

a) Actividad probatoria del trabajador: La carga de la prueba, como


regla general, “corresponde a quien afirma hechos que configuran
su pretensión, o a quien los contradice alegando nuevos hechos”. La
regla general es quien afirma o contradice, aporte el material
probatorio. Sin embargo, en atención a la especialidad del proceso
laboral, la ley establece reglas especiales a que se sujeta la
distribución de la carga probatoria, sin perjuicio que por ley se
dispongan otras adicionales.

La primera regla que se establece es la presunción de “la existencia


de vínculo laboral a plazo indeterminado, salvo prueba en
contrario”, acreditada la prestación personal de servicios. Similar
prescripción se encuentra en el artículo 4º de la Ley de Productividad
y Competitividad Laboral, respecto a la presunción, de “la existencia
de un contrato de trabajo a plazo indeterminado”, en toda
prestación de servicios, remunerados y subordinados.

La doctrina nacional y la jurisprudencia a dejado establecido que en


la lectura del citado artículo 4º de la LPCL, hay una clara preferencia
por la contratación a plazo indeterminado, lógica que sigue la Nueva
Ley Procesal del Trabajo, en homenaje a las consecuencias
procesales de la presunción, a favor del trabajador. Los supuestos en
los que se puede aplicar la presunción son dos: a) Ante la
inexistencia de un contrato modal por escrito; y b) “el desajuste entre
el objeto del contrato de trabajo escrito y ejecución de la prestación
de servicios”11. Un ejemplo sería el hecho de que un empleador
contrate a un trabajador en forma temporal para la realización de
labores permanentes o “Cuando el empresario requiere al trabajador
contratado temporalmente para que cumpla labores distintas a las

11
Arce Ortiz, Elmer: “La Contratación Temporal en el Perú”, Editora Jurídica Gryjley, 2008, Lima
.Perú, p. 107.
estipuladas en el contrato. Un segundo supuesto podría ser el no
establecer en el contrato su duración12.

Le corresponde, entonces, al trabajador acreditar la prestación


personal de servicios o como lo prescribía la Ley Nº 26636, “probar
la existencia del vínculo laboral” (art. 27º.1), luego de lo cual, el
juez aplicará la presunción”.

La prueba en contrario a que se refiere la norma procesal en su


prescripción: “salvo prueba en contrario” (art. 23º.2 NLPT), está
referida al derecho de defensa del que goza el empleador y que debe
ejercer, a fin de desvirtuar la presunción, porque de no hacerlo así,
corre el riesgo de obtener un fallo contrario a sus intereses. “Probado
el hecho base de la presunción, se ha dicho que automáticamente el
onus probando se traslada a la parte empresarial”13. Las opciones
para destruir la presunción, según Arce Ortiz, serían dos: a) Probar
que no se ha celebrado contrato con el trabajador, situación difícil de
probar, si existe un contrato de trabajo escrito; y b) Probar con
documentos suficientes que el contrato ha sido celebrado en mérito
de una causa legal debidamente autorizada. Así mismo, “Si el
empleador no consigue destruir la presunción legal de indefinición, o
no incorpora pruebas suficientes al proceso para este cometido, el
fracaso procesal se traducirá en una sentencia contraria a sus
intereses” 14.

Otra de las reglas especiales, respecto a la carga de la prueba, cuya


responsabilidad corresponde al trabajador o ex trabajador, cuando
invoca dicha calidad, es aquella que le obliga, probar:

1) “La existencia de la fuente normativa de los derechos alegados


de origen distinto al constitucional o legal” (art. 23º.3, literal
“a”): Los derechos laborales pueden tener origen normativo, ya
sea a través de la norma constitucional o ley ordinaria.
Igualmente, pueden obtenerse por acto unilateral del empleador
o también pueden originarse en una norma paccionada

12
Arce Ortiz, Elmer: ob. cit. p. 108
13
Ibid. p. 112.
14
Ibid. P. 113
(convenio colectivo). Si hay infracción de una norma
constitucional o de una norma jurídica ordinaria, bastará con
invocarla o citarlas. No ocurre lo mismo tratándose de la
infracción de una norma convencional o de un derecho que
proviene del acto unilateral del empleador. Este es el supuesto
que regula la ley procesal, imponiendo la obligación de probar la
existencia del convenio colectivo y su vigencia al momento de
producirse el incumplimiento o la existencia de la costumbre o
acto unilateral del empleador invocados. Se trata de una
innovación que no estuvo contemplada en la Ley Nº 26636.

2) “El motivo de nulidad invocado y el acto de hostilidad


padecido” (art. 23º.3, literal “b”): La Ley 26636, en su artículo
27º, numeral 3), establecía como obligación del trabajador
demandante probar la nulidad del despido cuando lo invoque. La
Nueva Ley Procesal, asume el mismo criterio, al disponer que la
carga de la prueba corresponde al trabajador cuando invoca su
condición de trabajador “el motivo de nulidad”15. Vinatea
Recoba, Luis y Toyama Miyagusuku, en sus “Comentarios a la
Nueva Ley Procesal del Trabajo”, nos dicen que: “es importante
tener en cuenta que, a diferencia de su antecesora (Ley Nº
26636), la nueva normativa no limita la acreditación de la
nulidad solo a los casos de despido, sino que amplía este
supuesto para cualquier alegación de nulidad, tales como la
nulidad del convenio, la nulidad de las modificaciones del
contrato de trabajo, etc.”. Agregan los mismos autores que:
“Sobre la base de lo anterior, en aquellos casos en los que se
invoque la declaratoria de nulidad sobre una acto distinto al
despido deberá recurrirse a la aplicación supletoria del Código
Civil, concretamente a las causales de nulidad del acto jurídico,
establecidas en el artículo 219º de dicho cuerpo normativo”.

Con respecto a las causas que dan lugar a la nulidad del despido,
éstas se encuentran enumeradas en el artículo 29º de la Ley de
Productividad y Competitividad Laboral. Igualmente, los actos
de hostilidad equiparables al despido indirecto, lo están en el

15
Toyama Miyagusuku, Jorge y Vinatea Recoba, Luis, ob. cit.
artículo 30º de la misma ley. Tratándose de la nulidad del
despido, corresponde al trabajador probar la existencia la causal
invocada, de modo que si el trabajador afirma en su demanda
que ha sido despedido, por ejemplo, por su afiliación a un
sindicato, su participación en actividades sindicales, por el
hecho de ser candidato sindical, actuar o haber actuado en su
condición de tal, haber presentado una queja, etc. etc. deberá
probar su condición de afiliado al sindicato o de representante
legal de este o cualquier otro hecho invocado, además de probar
que su despido se ha producido por esta causa.

Con relación a los actos de hostilidad, deberá precisar en su


demanda, en qué consiste el acto hostilizatorio y que
efectivamente le ha causado un perjuicio. Se entiende por
hostilidad “…todo acto u omisión del empleador que determina
perjuicio o malestar para el servidor, perjudicando su
rendimiento normal e invitándolo indirectamente a que se retire
del empleo”. (Expediente Nº 3739-97, del 30.06.97, Sala de
Derecho Constitucional y Social de la Corte Suprema de
Justicia). Para la configuración del acto de hostilidad, es preciso
que el empleador, con un determinado accionar ocasione algún
perjuicio al trabajador, que guarde conformidad con los
supuestos taxativamente enumerados en el artículo 30º de la Ley
de Productividad y Competitividad Laboral.

El plazo para accionar judicialmente en los casos de hostilidad,


al igual que en la nulidad del despido y el despido arbitrario,
caduca a los 30 días de producido el hecho, según lo prescrito
por el artículo 36º del D. S. 003-97-TR. Dejando de lado la
superada polémica, respecto a que si se trata de días naturales,
como lo precisa la ley, o de 30 días hábiles, por efectos de la
excepción, establecida en la misma ley, cuando no hay
Despacho Judicial, debemos referirnos a otro tema también de
suma importancia, cual es, determinar desde cuando se computa
el plazo de treinta días, en los casos de hostilidad, teniendo en
cuenta que el artículo 57º del Reglamento de la Ley de
Productividad y Competitividad Laboral, precisa que éste se
computa “…desde el día siguiente de vencido el plazo otorgado
al empleador para que efectúe su descargo o enmiende su
conducta, según sea el caso”. Tal parece que la ley considera
una sola opción: computar el plazo desde el momento que vence
el plazo de seis días otorgados al empleador para que formule
sus descargos. Al formular sus descargos, puede mantener su
posición alegando que no hay acto o actos hostilizatorios, pero
también puede ocurrir, que enmiende su conducta y por tanto,
no hay razón para demandar.

La lectura del artículo 36º de la Ley de Productividad y


Competitividad Laboral, que prescribe como plazo de caducidad
treinta días luego de producido el hecho; y la del artículo 57º del
Reglamento, según el cual, el plazo de treinta días, se computa
desde el día siguiente de vencido el plazo otorgado al empleador
para que efectúe sus descargos o enmiende su conducta, han
determinado que la jurisprudencia, señale, en vía de aclaración
lo siguiente: “el sentido de ambas normas está dirigido a
entender que el hecho hostilizatorio no se configura con la
conducta del empleador tipificada en el artículo 30º del texto
sustantivo, si no con la negativa del mismo a enmendar dicha
conducta después del requerimiento cursado por el trabajador,
la cual otorga recién a esta parte, el plazo para accionar
judicialmente” (Exp. de casación Nº 3436-97, sentencia del 12
de julio de 1999, Tercer considerando). De este modo ha
quedado aclarado el tema, para los efectos de iniciar un proceso
judicial.

3) “La existencia del daño alegado”: Los daños causados, ya sea


por accidente de trabajo o despido (nulo o arbitrario) o por
cualquier otra eventualidad proveniente de la relación de trabajo,
no tenían instancia en el proceso laboral, por lo que
normalmente se recurría a la vía civil. La Nueva Ley Procesal
del Trabajo ampliando el ámbito de la justicia laboral, ha
establecido dentro de la competencia por materia, que es de
conocimiento por los juzgados especializados de trabajo, los
procesos referidos a: “La responsabilidad por daño patrimonial
o extra patrimonial, incurrida por cualquiera de las partes
involucradas en la prestación de servicios, o terceros en cuyo
favor se presta o prestó el servicio” (art. 2º.1, literal “b”). Si
bien este proceso puede ser instaurado “por cualquiera de las
partes involucradas en la prestación de servicios”, empleador o
trabajador, según sea quien sufre los daños, el caso que
comentamos, se refiere únicamente a la carga de la prueba
correspondiente al trabajador demandante.

La Ley 26636, se refería a la obligación del trabajador de probar el


vínculo laboral, no haciendo alusión a la “prestación personal de
servicios”, como si lo hace la Nueva Ley Procesal del Trabajo. Sin
embargo, se trataría de la misma obligación puesto que al probar
que se prestaron servicios personales, se estaría probando el vínculo
laboral y si se prueba ésta se estaría probando la prestación personal
de servicios. En ambos caso se excluye la obligación del trabajador,
de probar si el empleador cumplió o no con sus obligaciones
legales. Queda claro que el trabajador debe probar únicamente que
hay o hubo prestación de servicios o el vínculo laboral, siendo
responsabilidad del empleador probar que cumplió con sus
obligaciones legales y convencionales.

Que el trabajador, cuente con los medios probatorios idóneos y


adecuados para probar la prestación de servicios, va a depender de
la situación en que se desenvuelve la relación de trabajo. Si se trata
de un trabajador formal no habrán, dificultades en aportar el
material probatorio, consistente en las boletas de pago o la
exhibicional de las planillas. Tratándose de un trabajador
informal, pueden darse dos situaciones: que sea informal relativo o
absoluto. El primer caso se da, por ejemplo, cuando se ha
celebrado fraudulentamente, contrato de locación de servicios y la
remuneración se paga a través de recibos de honorarios, aun cuando
existe relación de trabajo. En tal situación la prestación de servicios
puede probarse con los documentos fraudulentos. Trabajador
informal absoluto, es aquel que no está en planillas, ni ha
celebrado contrato de trabajo escrito, sino verbal. Aquí, la dificultad
probatoria puede superarse con algún documento en que se deja un
mensaje o se recibe una amonestación.

Con respecto al despido, la Nueva Ley Procesal del Trabajo, no


hace ninguna referencia, como si lo hacía la Ley 26636. Según la
ley, sería suficiente acreditar la relación de trabajo, para presuponer,
que el despido es arbitrario, si no hubo renuncia, mutuo disenso o
causa de despido, para la desvinculación. Sin embargo, ha de
entenderse que debe, además, probar el hecho del despido, desde
que “Ni el despido ni el motivo alegado se deducen o presumen,
quien los acusa debe probarlos” (art, 37º LPCL). Prueba idónea lo
constituye la constatación policial o la constatación de la Autoridad
Administrativa de Trabajo, de acuerdo con el artículo 45º del
Decreto Supremo Nº 006-96-TR del 26 de enero de 1996,
Reglamento de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral.
Si se produjera un despido mediante comunicación en la que no se
expresa causa, el medio probatorio idóneo, lo será dicha
comunicación16.

b) Actividad probatoria del empleador: La carga de la prueba


corresponde a quien es “señalado como empleador”, debiendo
probar:

1) “El pago, el cumplimiento de las normas legales, el


cumplimiento de sus obligaciones contractuales, su extinción o
inexigibilidad” (art. 23º.4, literal “a” NLPT). Probada la
prestación de servicios personales, correlativamente, le
corresponderá al empleador probar que ha cumplido con todas
sus obligaciones, legales y contractuales o que éstas se han
extinguido o resultan inexigibles.

16
“Ni el despido ni el motivo alegado se deducen o presumen, quien los acusa debe probarlos”
(art. 37º LPCL). “La Autoridad Administrativa de Trabajo, a solicitud de parte, prestará su
concurso para verificar el despido arbitrario que se configure por la negativa injustificada del
empleador de permitir el ingreso al trabajador al centro de labores, lo que se hará constar en el
acta correspondiente. Igualmente, el trabajador podrá recurrir a la autoridad policial, a fin de que
se efectúe la referida constatación, en la que se deberá especificar la identidad y cargo de las
personas que intervinieron en el acto, el lugar donde se realizó la diligencia y la manifestación de
las partes” (art. 45º Regl. Ley de Productividad y Competitividad Laboral).
2) “La existencia de un motivo razonable distinto al hecho lesivo
alegado” (art. 23º.4, literal “b” NLPT): Esta disposición es
concordante con lo establecido por el literal “a” del artículo 30º
de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral, respecto a
la justificación que podría tener el empleador para incumplir con
el pago de las remuneraciones “en la oportunidad
correspondiente”, por “razones de fuerza mayor o caso fortuito
debidamente comprobados por el empleador”. Probada la
imposibilidad material del empleador para cumplir, por ejemplo,
con el pago de las remuneraciones, la demanda será
desestimada.

3) “El estado del vínculo laboral y la causa del despido” (art.


23º.4, literal “c” NLPT). Ni el despido ni su causa se presumen
o se deducen, se prueban, proclama el artículo 37º de la LPCL,
según lo hemos visto. Tratándose del despido disciplinario, a
que se refiere, el artículo 16º, literal “g” del Decreto Supremo Nº
003-97-TR, Texto Único Ordenado del Decreto Legislativo Nº
728; y la primera parte del artículo 34º de la misma norma
jurídica, el empleador está obligado a probar la causa del
despido. Así como el trabajador debe probar el hecho del
despido, corresponderá, a su turno, al empleador, probar que
hubo causa justa para el despido17.

2.2. Los Indicios.

“En aquellos casos en que de la demanda y de la prueba actuada


aparezcan indicios que permitan presumir la existencia del hecho lesivo
alegado, el juez debe darlo por cierto, salvo que el demandado haya

17
aportado elementos suficientes para demostrar que existe justificación
“La demostración de la causa corresponde al empleador dentro del proceso judicial que el
objetiva
trabajador pudiera y para
interponer razonable
impugnarde las medidas
su despido” adoptadas
(art. 22º LPCL, y de su“La
parte pertinente).
demostración de la causa justa de extinción del contrato de trabajo corresponde al empleador”
proporcionalidad.
(art. 32º Reglamento de la LPCL).

Los indicios pueden ser, entre otros, las circunstancias en las que
sucedieron los hechos materia de la controversia y los antecedentes de
Constituye obligación del juez dar por cierto el hecho lesivo alegado, si de la
demanda y de la prueba actuada, aparecen indicios que le hagan presumir su
existencia, salvo la existencia de prueba en contrario. Los indicios, según la ley
pueden ser, entre otros: 1) Las circunstancias en las que se sucedieron los
hechos materia de la controversia. 2) Los antecedentes de la conducta de ambas
partes.

Para Devis Echeandía, la palabra indicio, proviene de la voz latina indicium,


que deriva a su vez, de indicere, que significa “indicar” “hacer conocer algo”18.
“Se entiende por indicio cualquier hecho conocido (o una circunstancia de
hecho conocida), del cual se infiere, por si solo o conjuntamente con otros, la
existencia o inexistencia de otro hecho desconocido, mediante una operación
lógica basada en normas generales de la experiencia o en principios científicos
o técnicos especiales”19. Francesco Carnelutti, respecto al indicio precisa que
“…Un hecho no es indicio en sí, sino que se convierte en tal cuando una regla
de experiencia lo pone con el hecho a probar en una relación lógica, que
permita deducir la existencia o no existencia de éste”20.

Para Jorge Carrión Lugo “Un hecho, un vestigio, una cosa, una actitud,
llegarán a constituir un indicio en cuanto indican la existencia de una relación
mediante la cual puede presumirse la existencia de otro hecho. Entonces, la
presunción es la operación mental en la que, por aplicación de esa relación
puede llegarse al conocimiento de un hecho desconocido. El indicio es así el
punto de partida para llegar a establecer una presunción. Por ello se habla de la
prueba por presunciones”. Agrega, que el indicio “será todo rastro, vestigio,

18
Cita de Gómez Valdez, Francisco: Obra citada, pág. 339. Ver también Urquizo Pérez, Jorge,
obra citada, pág. 148.
19
Devis Echeandía, pág. 301, obra citada, cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 252.
20
Cita de Hinostroza Mingues, Alberto, obra citada, pág. 252.
huella, circunstancia y, en general, todo hecho debidamente acreditado
susceptible de llevarnos por vía de inferencia al conocimiento de otro hecho
desconocido”21. Dentro de esta perspectiva, se ubica el artículo 23º.5 de la
Nueva Ley Procesal del Trabajo. La Ley 26636, en su artículo 41º establecía:
“Los actos, circunstancias o signos suficientemente acreditados a través de los
medios probatorios, adquieren significación en su conjunto cuando conducen
al Juez a la certeza o convicción en torno a un hecho relacionado con la
controversia. En el proceso laboral, los indicios pueden ser entre otros, las
circunstancias en las que sucedieron los hechos materia de la controversia y
los antecedentes de la conducta de ambas partes”.

2.3. Forma de los Interrogatorios.

“El interrogatorio a las partes, testigos, peritos y otros es realizado


por el juez de manera libre, concreta y clara, sin seguir ningún
ritualismo o fórmula preconstituida. Para su actuación no se
requiere de la presentación de pliegos de preguntas. No se permite
leer las respuestas, pero si consultar documentos de apoyo. Los
abogados de las partes también pueden preguntar o solicitar
aclaraciones bajo las mismas reglas de apertura y libertad. El juez
guía la actuación probatoria con vista a los principios de oralidad,
inmediación, concentración, celeridad y economía procesal. Impide
que esta se desnaturalice sancionando las conductas temerarias,
dilatorias, obstructivas o contrarias al deber de veracidad” (art. 24º
NLPT).

El interrogatorio como parte de la actividad probatoria se actúa en la etapa


denominada “de actuación probatoria” (ver artículo 46º de la Ley), previo
juramento que el juez toma en conjunto a los participantes de la audiencia. Se
trata de la materialización de uno de los principios rectores del nuevo proceso
laboral: La oralidad, cuya prevalencia es inobjetable. La prescripción contenida
en el artículo 12º de la Nueva Ley Procesal del Trabajo, en el sentido de que:
“En los procesos por audiencias las exposiciones orales de las partes y sus

21
Carrión Lugo, Jorge: “Los sucedáneos de los medios probatorios. Suplemento de Economía y
Derecho. El Peruano del 24.07.95, pág. B-8.
abogados prevalece sobre las escritas sobre la base de las cuales el juez dirige
las actuaciones procesales y pronuncia sentencia”, encuentra su aplicación
práctica en el interrogatorio de las partes, en la que el juez cumple “rol
protagónico”, porque es quien realiza el interrogatorio, “guía la actuación
probatoria”, impide su desnaturalización, sanciona “las conductas temerarias,
dilatorias, obstructivas o contrarias al deber de veracidad” y lo que es más,
tiene en cuenta los principios, oralidad, inmediación, concentración, celeridad
y economía procesal.

Es el juez quien asume la responsabilidad del interrogatorio de las partes,


testigos, peritos y de quienes considere pertinente. Los interrogatorios ha de
realizarlos “de manera libre”, es decir, que le corresponde decidir, si interroga
a los testigos o peritos en forma conjunta o separada. También le corresponde
decidir si los confronta o no y en fin, determinar el modo y forma del
interrogatorio, sin utilizar la coacción o dirigir las respuestas en la búsqueda de
la verdad real de los hechos. Como garantía, la ley prevé que el interrogatorio
debe ser concreto y claro. En esta parte, serán los abogados quienes garanticen
o tutelen las limitaciones del juzgador.

Coherentemente con el principio de oralidad, se dispone que “…no se requiere


de la presentación de pliegos de preguntas”. Igualmente: “No se permite leer
las respuestas, pero si consultar documentos de apoyo”. Dentro de estos
mismos lineamientos, los abogados pueden interrogar a los testigos y peritos y
pedir las aclaraciones que estimen necesarias. Todo bajo la guía y dirección del
Juez, que “asume un rol protagónico”, guiando “la actuación probatoria con
vista a los principios de oralidad, inmediación, concentración, celeridad y
economía procesal”. Finalmente, el juez ha de impedir que la actuación
probatoria “se desnaturalice sancionando las conductas temerarias, dilatorias,
obstruccionistas o contrarias a obtener la verdad”.
Respecto a la finalidad de los medios probatorios, hemos de remitirnos al
Código Procesal Civil, que en su artículo 188º, establece: “Los medios
probatorios tienen por finalidad acreditar los hechos expuestos por las partes,
producir certeza en el Juez respecto de los puntos controvertidos y
fundamentar sus decisiones”. La Ley Procesal 26636, no hizo más que repetir
lo mismo en su artículo 25º. La Nueva Ley Procesal del Trabajo, no contiene
ninguna referencia sobre el particular, por la que hay que remitirse al citado
artículo 188º del C. P. C.
La finalidad de probar, responde a la pregunta ¿Para qué probar en el proceso?.
En la doctrina existen tres respuestas a esta interrogante: La primera señala
que se prueba para establecer la verdad de los hechos. La búsqueda de la
verdad no sería una tendencia, sino una exigencia del proceso. Sin la verdad de
los hechos no habría pruebas, pero sobre todo no habría posibilidad de
pronunciamiento judicial. Tesis sostenida por Bentham, a la que se le cuestiona
por la dificultad (o imposibilidad para algunos) de acceder a la verdad de los
hechos. La segunda, sostenida por Carnelutti, señala que se prueba para fijar
los hechos en la sentencia. El autor desarrolla su tesis a partir del sistema de la
tarifa legal para la apreciación de las pruebas ante la constatación de que
siempre el juez ha de llegar a una conclusión sobre el cuadro fáctico del
proceso a partir de pautas o reglas que terminan por excluir virtualmente el
acceso a la verdad. La tercera, precisa que se prueba para obtener la certeza
del juez de la ocurrencia, existencia o verdad de un hecho. Es la más difundida.
Espinoza López dice que “La verdad está en los hechos, la certeza sin verdad o
verdad sin certeza”22. Esta es la posición que asume nuestra norma procesal.

Los medios probatorios, según lo establecido por el artículo 188º del C. P.C.,
cumplen una triple finalidad: a) Acreditar los hechos expuestos por las partes
b) producir certeza en el juez respecto de los hechos controvertidos y c)
fundamentar sus decisiones.

Los medios probatorios aportados por las partes, en mérito del principio
dispositivo, son los que deben producir certeza y convicción en el Juez. Sin
embargo, si éstos son insuficientes, el Juez como director del proceso
excepcionalmente, “puede ordenar la práctica de alguna prueba adicional”
(art. 22º NLPT).

2.4. Clases de Medios Probatorios.

Los medios probatorios considerados en la Nueva Ley Procesal del Trabajo son
cuatro, sin que ello quiera decir que son los únicos que pueden ofrecerse:
Declaración de parte (art. 25º), declaración de testigos (art. 26º), exhibición de
planillas (art. 27º) y pericia (art. 28º).

22
Espinoza López, Luis Gerardo: Derecho Probatorio, Curso Teórico Práctico. 2da. Edición,
Bogotá, Ediciones Librería del Profesional, 1986, pág. 7.
La fórmula utilizada por nuestra Ley Procesal del Trabajo no debe entenderse
como una fórmula cerrada, sino todo lo contrario. Puede admitirse todo medio
probatorio que sirva para formar la convicción del juzgador. En este sentido es
de aplicación el principio de legalidad respecto a los medios probatorios, a que
se refiere el artículo 191º del Código Procesal Civil: “Todos los medios de
prueba, así como sus sucedáneos, aunque no estén tipificados en este Código,
son idóneos para lograr la finalidad prevista en el artículo 188º” (parte
pertinente). La única limitación existente es que no estén expresamente
prohibidos por la ley, ni sean contrarios al orden público o a la moral.

Los medios probatorios pueden ser típicos y atípicos. Los primeros se


encuentran establecidos por la Ley y se encuentran enumerados en lista
cerrada, en el artículo 192º del Código Procesal Civil: Declaración de parte,
declaración de testigos, documentos, pericia e inspección judicial. Los
segundos son todos aquellos que no se encuentran establecidos por la Ley
“…están constituidos por auxilios técnicos o científicos que permitan lograr la
finalidad de los medios probatorios. Los medios de prueba atípicos se
actuarán y apreciarán por analogía con los medios típicos y con arreglo a lo
que el Juez disponga”23. Estos medios de prueba se actúan y aprecian como los
medios probatorios típicos, según lo que disponga el Juez.

“…todos los medios probatorios admitidos, incluidos los vinculados a las


cuestiones probatorias”, se actúan en la etapa de actuación probatoria como
parte de la Audiencia de Juzgamiento, en el proceso ordinario laboral (art.
46º.5 NLPT). Tratándose de Proceso Abreviado Laboral, los medios
probatorios se actúan en la Audiencia Única (art. 49º NLPT).

2.4.1. Declaraciones.

Las declaraciones son medios probatorios a través de los cuales, las


partes, buscan probar los hechos que afirman y consecuentemente la
demanda se declare fundada o infundada, según corresponda. Pueden ser
de dos clases: Declaración de parte y declaración de testigos. La Nueva
Ley Procesal del Trabajo en los artículos 25º y 26º, se refiere a ambos
tipos de prueba.
23
Artículo 193 Código Procesal Civil.
Respecto a la declaración de parte:

“La parte debe declarar personalmente. Las personas


jurídicas prestan su declaración a través de cualquiera de
sus representantes, quienes tienen el deber de acudir
informados sobre los hechos que motivan el proceso” (art.
25º NLPT)

Sobre la declaración de testigos:

“Los testigos no presencian el desarrollo de la audiencia y


solo ingresan a ella en el momento que les corresponda. El
secretario del juzgado expide al testigo una constancia de
asistencia a fin de acreditar el cumplimiento de su deber
ciudadano. Tratándose de un trabajador dicha constancia
sirve para sustentar ante su empleador la inasistencia y el
pago de la remuneración por el tiempo de audiencia” (art.
26º NLPT).

Veamos, brevemente y por separado cada una de ellas:

a. La Declaración de parte: “Es una de las llamadas pruebas


personales e históricas”, nos dice Hinostroza Minguez, Alberto24. En
“strictu sensu constituye un medio probatorio consistente en la
declaración de conocimiento efectuado por alguno de los litigantes
ante el Juez de la causa. Es la deposición que realiza el justiciable
concerniente a los hechos materia de controversia, la misma que
puede ser auténtica o no coincidente con la realidad”25. Cardoso
Isaza, Jorge, nos informa Hinostroza, hace un deslinde entre
confesión y declaración de parte al señalar que “…hay
manifestaciones o declaraciones de parte en las cuales, al
examinarlas externamente, puede pensarse en la existencia de una

24
Hinostroza Minguez, Alberto: La Prueba en el Proceso Civil”. 2da. Edición, Enero 1999. Gaceta
Jurídica Editores S. R. L. Lima – Perú, pág. 133.
25
Hinostroza Minguez, Alberto: obra citada, pág. 133.
confesión. Sin embargo, tales actos no llegan a configurarla, no
porque no sean expresos, sino porque carecen de animus confitendi,
es decir, de una clara exteriorización de conciencia de ser cierto el
hecho admitido…”26.

Nuestra Ley Procesal no la denomina confesión: “La naturaleza


jurídica de la declaración de parte se descubre a través de los
siguientes caracteres: es un acto jurídico que se realiza de manera
consciente, constituye un acto procesal, viene a ser un medio
probatorio directo, personal, histórico y de representación y es una
declaración de ciencia o de conocimiento que se traduce en una serie
de afirmaciones o negaciones”. “En cuanto a la naturaleza jurídica de
la confesión hay que señalar que, dado el carácter específico de ésta
así como de su relevancia probatoria y significado procesal, su
tratamiento doctrinario es mucho más amplio y elaborado que el de
la declaración de parte27.

El mismo Hinostroza, agrega que a ello se debe que sobre la


naturaleza jurídica de la confesión existen diversas teorías como las
siguientes: La confesión como declaración bilateral de naturaleza
sustancial y negocial de derecho privado, como declaración
unilateral de voluntad, de naturaleza procesal que no configura
medio de prueba, como acto de voluntad procesal y de medio de
prueba, como acto de carácter sustancial no negocial que no
configura un medio de prueba, como acto de naturaleza procesal y de
derecho público, no negocial, que no configura un medio de prueba,
como declaración de verdad de naturaleza procesal que configura un
medio de prueba y como declaración de ciencia de naturaleza
procesal que configura un medio de prueba28. Por último se dirá que
este medio probatorio es de carácter personal, no cabe delegación
alguna y por el principio de oralidad, paradigma de la nueva ley
procesal del trabajo, se realiza ante el Juez, quien es el que interroga,
“de manera libre, concreta y clara, sin seguir ningún ritualismo”
(art. 24º NLPT), bajo sanción de nulidad. Tratándose de personas

26
Cardoso Isaza, Jorge: “Pruebas Judiciales”. 2da. Edic. 1979. Bogotá – Colombia, Editorial
Temis, pág. 142, cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 134.
27
Hinostroza Minguez, Alberto: obra citada, págs. 134 – 135.
28
Obra citada, pág. 135.
jurídicas la declaración puede prestarse a través de cualquiera de sus
representantes, “quienes tienen el deber de acudir informados sobre
los hechos que motivan el proceso” (art. 25º NLPT).

b. Declaración de Testigos: Son terceras personas ajenas a la litis


(terceros) que declaran sobre hechos que han percibido por sus
propios sentidos con relevancia probatoria en el proceso. Es la
llamada prueba testimonial que consiste en la declaración de una
persona que no siendo parte en el proceso, depone ante el juez sobre
los hechos que conoce relacionados con los puntos controvertidos,
ya sea de primer grado o de segundo grado. En el primer caso, el
declarante ha presenciado los hechos y le constan personalmente. En
el segundo caso, los hechos los ha conocido por versión de otras
personas.

Este medio probatorio se encuentra regulado en los artículos 222º al


232º del Código Procesal Civil, que se aplica supletoriamente al
proceso laboral. Respecto a su definición Hinostroza Minguez29, nos
alcanza las siguientes citas: Para Devis Echandía es “…un medio de
prueba que consiste en una declaración de ciencia y representativa,
que un tercero hace a un juez, con fines procesales, sobre lo que dice
saber respecto de hechos de cualquier naturaleza” (1984, T. II, pág.
29). Para Cardoso Isaza “…desde el punto de vista judicial es un
medio de prueba que consiste en el relato de hechos atinentes al
proceso efectuado ante el funcionario que corresponda y con las
formalidades legales, por persona ajena al juicio” (1979, pág. 205).
Según Lino Palacio es “…aquella que es suministrada mediante las
declaraciones emitidas por personas físicas distintas de las partes y
del órgano judicial, acerca de sus percepciones o realizaciones de
hechos pasados o de lo que han oído sobre éstos” (Palacio 1977, T.
IV, pág. 562). Por último, el Maestro Carnelutti concibe el
testimonio como “…un acto humano dirigido a representar un hecho
no presente, es decir, acaecido antes del acto mismo”.

Nuestra Ley Procesal del Trabajo, se limita sólo a hacer tres


precisiones: La primera: “Los testigos no presencian el desarrollo

29
Obra citada págs. 165 – 166.
de la audiencia y sólo ingresan a ella en el momento que les
corresponda”. La segunda: “El secretario del juzgado expide al
testigo una constancia de asistencia a fin de acreditar el
cumplimiento de su deber ciudadano”. Tercera: “Tratándose de un
trabajador dicha constancia sirve para sustentar ante su empleador
la inasistencia y el pago de la remuneración por el tiempo de
ausencia”.

2.4.2. Documentos.

La Nueva Ley Procesal del Trabajo no hace referencia a la prueba


documentaria, como si lo hacía la Ley Nº 26636, en su artículo 34º
refiriéndose a las boletas de pago. Dentro del rubro documentos, incluía
la exhibición de planillas. Sobre esto último, la Ley Nº 29497, en su
artículo 27º establece: “La exhibición de las planillas manuales se tiene
por cumplida con la presentación de las copias legalizadas
correspondientes a los periodos necesitados de prueba. La exhibición de
las planillas electrónicas es ordenada por el juez al funcionario del
Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo responsable de brindar
tal información. Es improcedente la tacha de la información de las
planillas electrónicas remitida por dicho funcionario, sin perjuicio de la
responsabilidad penal o funcional que las partes puedan hacer valer en
la vía correspondiente. Las partes pueden presentar copias certificadas
expedidas por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo de la
información contenida en las planillas electrónicas, en lugar de la
exhibición electrónica”

La prueba documentaria, consistente en las boletas de pago y planillas,


constituye un medio de prueba de carácter especial de acuerdo con el tipo
de pretensiones en el proceso laboral, cuya finalidad es acreditar la
relación de trabajo, el monto de las remuneraciones y otros aspectos de
suma utilidad. Sin embargo, resulta claro, que la prueba documentaria, no
solo puede referirse a las boletas de pago y planillas, sino también a
cualquier otro documento que pueda servir al juez para tener pleno
conocimiento de los hechos en litigio. Por ello, diremos con el Maestro
Carnelutti, “documento no es sólo una cosa, sino una cosa representativa,
o sea capaz de representar un hecho”30. Para Devis Echandía, citado por
Hinostroza “Documento es toda cosa que sirve de prueba histórica
indirecta y representativa de un hecho cualquiera; puede ser declarativo
– representativo, cuando contenga una declaración de quien lo crea u
otorga o simplemente lo suscribe, como es el caso de los escritos
públicos o privados y de los discos y cintas de grabaciones
magnetofónicas; puede ser únicamente representativo (no declarativo),
cuando no contenga ninguna declaración, como ocurre en los planos,
cuadros, radiografías, dibujos y fotografías. Pero siempre es
representativo y esto lo distingue de las cosas u objetos que sin ser
documentos pueden servir de prueba indiciaria, como una huella, un
arma, una herida, etcétera”31.

“El documento es un medio probatorio real, objetivo, histórico, y


representativo e, inclusive, declarativo. Puede encerrar una declaración
de ciencia así como una expresión de voluntad disponible”. “Los
documentos por lo general son ad probationem, vale decir, sirven como
medios de prueba, pero no son considerados elementos indispensables
para la existencia o validez de un determinado acto. Es así que en caso de
pérdida o destrucción pueden ser suplidos por otros medios
probatorios”32. El Código Procesal Civil, en su artículo 233º, lo define
como “… todo escrito u objeto que sirve para acreditar un hecho”.

El concepto documento ha sido ampliado por los avances de la técnica,


pues comprende, como lo anota Devis Echandía, no solo los escritos,
sino también todo objeto representativo o reproductivo, incluyéndose los
impresos, fotocopias, planos, cuadros, dibujos, fotografías, cintas
cinematográficas y otras reproducciones de audio o video, entre otros.

Como es conocido los documentos pueden ser públicos o privados. Los


primeros son aquellos otorgados “por funcionario público en ejercicio de
sus atribuciones”. “La escritura pública y demás documentos otorgados
ante o por notario público, según la ley de la materia. La copia del
documento público tiene el mismo valor que el original, si está
certificada por Auxiliar jurisdiccional respectivo, notario público o

30
Cita de Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada pág. 189.
31
Obra citada, pág. 189.
32
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada págs. 193.
fedatario, según corresponda”33 Los segundos, son aquellos que no tienen
“las características del documento público. La legalización o certificación
de un documento privado no lo convierte en público”34. Son expedidos
por las personas particulares.

a) Boletas de Pago: La boleta de pago es un medio probatorio, a través


del cual se acredita el pago que el empleador hace al trabajador por
la prestación de sus servicios. También sirve para acreditar la
relación de trabajo. Debe contener los mismos datos que figuran en
la planilla. La boleta de pago fue creada por el D. S. Nº 015-72-TR,
del 28 de setiembre de 1972. Actualmente se encuentra vigente el D.
S. Nº 001-98-TR, según el cual, en la boleta de pago se consignan
los siguientes datos: Respecto al empleador: Apellidos y nombres si
se tratara de una persona natural, tratándose de persona jurídica, la
razón social o denominación. Respecto al trabajador: el nombre
completo del trabajador, periodo de pago, tipo de documento de
identificación , tipo de categoría, de acuerdo con la Tabla 8 del
anexo 2, aprobado por Resolución Ministerial Nº 250-2007-TR; o la
categoría propia que utiliza el empleador, régimen pensionario,
Código Único del Sistema Privado de Pensiones – CUSPP, fecha de
inicio de la relación laboral, número de días efectivamente
laborados, número de días subsidiados, número de días no laborados
y no subsidiados, número de horas ordinarias, número de horas en
sobretiempo, cualquier otro pago que no tenga carácter remunerativo
de conformidad con el artículo 7º de la Ley de Productividad y
Competitividad Laboral, las remuneraciones que se paguen según el
artículo 6º de la ley antes indicada, descuentos, tributos y aportes a
cargo del empleador. Con relación al número de horas laboradas en
el periodo, la boleta debe reflejar de manera exacta el contenido del
registro de control y asistencia.

Con la boleta de pago se acredita el pago de las remuneraciones, por


lo que debe constar la firma del trabajador o la constancia respectiva
cuando el pago se haga a través de terceros. El original se entrega al
trabajador dentro de tercer día hábil de efectuado el pago. Si el pago
se hace a través de terceros, la entrega deberá efectuarse dentro del

33
Artículo 235º C. P. C.
34
Artículo 236º C. P. C.
mismo plazo. El duplicado queda en poder del empleador,
debidamente firmado por el trabajador o con la correspondiente
huella digital si no supiera firmar.

b) Planillas:

“La exhibición de las planillas manuales se tiene por cumplida


con la presentación de las copias legalizadas correspondientes
a los periodos necesitados de prueba.

La exhibición de planillas electrónicas es ordenada por el juez


al funcionario del Ministerio de Trabajo y Promoción del
Empleo responsable de brindar tal información. Es
improcedente la tacha de la información de las planillas
electrónicas remitida por dicho funcionario, sin perjuicio de la
responsabilidad penal o funcional que las partes puedan
hacer valer en la vía correspondiente.

Las partes pueden presentar copias certificadas expedidas por


Es un registro obligatorio
el Ministerio de que todo empleador
Trabajo está
y Promoción delobligado
Empleo ade
llevar
la
y en el queinformación
consigna los nombres
contenida en de
las los trabajadores
planillas que tome
electrónicas, a su
en lugar
servicio, dentro de las 72electrónica”
de la exhibición horas de iniciada
(art. 27ºlaNLPT).
relación de trabajo. El
registro puede tratarse de un libro de planillas, hojas sueltas o micro
formas y en él se consignan los siguientes datos del trabajador:
nombre completo, sexo y fecha de nacimiento, domicilio,
nacionalidad y documento de identidad, fecha de ingreso o reingreso
a la empresa, cargo u ocupación, número de registro o código de
asegurado o afiliado a los Sistemas Previsionales correspondientes,
fecha de cese. Adicionalmente deben consignarse los siguientes
conceptos: Las remuneraciones que se abonen, a que se refiere el
artículo 6º de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral,
número de días y horas trabajadas, número de horas trabajadas en
sobretiempo, deducciones de cargo del trabajador por concepto de
tributos, aportes a los Sistemas previsionales, cuotas sindicales,
descuentos autorizados u ordenados por mandato judicial y otros
conceptos similares, cualquier otro pago que no tenga carácter
remunerativo, de conformidad con el artículo 7º del D. S. 003-97-
TR, tributos y aportes a cargo del empleador, cualquier otra
información adicional que el empleador considere conveniente,
salida y retorno de vacaciones.

Tanto como las boletas de pago responden a la necesidad de que el


empleador pueda acreditar que cumplió con sus obligaciones, y que a
su vez, el trabajador acredite las cantidades recibidas y
consiguientemente la relación de trabajo.

Las planillas manuales, cualquiera fuera la forma que el empleador


adopte, deben ser autorizadas por la Autoridad Administrativa de
Trabajo, de conformidad con el Texto Único de Procedimientos
Administrativos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo.
Constituye obligación del empleador exhibir los libros de planillas
ante el Juzgado cuando son requeridos en un proceso laboral. Para
este tipo de planillas, la Nueva Ley Procesal del Trabajo, establece
en su artículo 27º, primera parte que: “La exhibición de las planillas
manuales se tiene por cumplida con la presentación de las copias
legalizadas correspondientes a los periodos necesitados de prueba”.

A diferencia de lo que establecía la Ley 26636, no será necesaria la


presentación de los libros de planillas originales, siendo suficiente
presentar “copias legalizadas correspondientes a los periodos
necesitados”, como una forma de acelerar el resultado del proceso.
Se supone que la exhibición debe practicarse en el local del juzgado,
con lo que quedaría definitivamente excluida la posibilidad de que se
presenten en el centro de trabajo; hecho que como se sabe ha dado
lugar a exageradas demoras en la tramitación de los procesos
laborales.

No está demás hacer presente que la Ley 26636, para la exhibición


de los libros de planillas consideraba dos situaciones: La primera,
que la exhibición y revisión se practique “en el local del juzgado, en
cuyo caso el Juez verificará los datos y procederá a dejar constancia
en acta de la información necesaria” (art. 34º LPT). La segunda:
que la empresa cuente “con más de 50 trabajadores o la complejidad
y magnitud de la información así lo ameriten, la revisión de las
planillas puede llevarse a cabo en el centro de trabajo” (art. 34º
LPT). Prescribía, además que en este segundo caso, “no se requiere
la entrega del expediente principal al revisor de planillas, bastando
que el juzgado establezca de manera clara y precisa, los puntos a
ser constatados, pudiendo adjuntarse copia de las piezas
pertinentes”. Con ello, se buscaba garantizar la prosecución del
proceso, sin que la revisión de los libros de planillas, constituya un
acto procesal atentatorio al principio de celeridad procesal. Sin
embargo, a despecho de la ley y sus claros objetivos, ha sido punto
común, observar que los jueces, entregaban el expediente completo
al perito, paralizando su tramitación hasta por años, haciendo
depender la expedición de sentencia de los informes, aun cuando la
relación laboral se encontrara suficientemente acreditada.

c) Planillas Electrónicas: Las disposiciones regulatorias de la Planilla


Electrónica, fueron publicadas mediante el Decreto Supremo Nº 018-
2007-TR, del 28 de agosto de 2007, definiéndose como el
documento llevado a través de medios electrónicos, cuya obligación
del empleador es presentarla mensualmente, a través del soporte
informático desarrollado por la SUNAT. El contenido de la planillas
electrónica se aprobó mediante Resolución Ministerial Nº 250-2007-
TR, del 30 de setiembre de 2007.

Se denomina empleador, dentro de un criterio bastante amplio, a


efectos del PDT – Planilla electrónica (Programa de Declaración
Telemática), quien tiene trabajadores dependientes, quien paga
pensión, quien contrata prestador de servicio – 4ta. Categoría, que es
personal independiente, quien contrata prestador de servicio –
modalidad formativa, según la Ley Nº 28518, quien realice aportes
de asegurados a EsSalud por norma especial, como los aprendices
SENATI y quien recibe por destaque o desplazamiento a personal de
tercero, con quien no tiene vínculo laboral.

En consecuencia, están obligados a llevar Planilla Electrónica, de


conformidad con el artículo 2º del Decreto Supremo Nº 018-2007-
TR del 28 de agosto de 2008, los empleadores que cuenten con más
de tres trabajadores, cuenten con uno o más prestadores de servicios
y/o personal de terceros, cuenten con uno o más trabajadores o
pensionistas que sean asegurados obligatorios del Sistema Nacional
de Pensiones, cuando estén obligados a efectuar alguna retención del
Impuesto a la Renta de cuarta o quinta categoría, tengan a su cargo
artistas, ley 28131, hubieran contratado los servicios de una Entidad
Prestadora de Servicios, hubieran suscrito con EsSalud un contrato
por Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo, gocen de
estabilidad jurídica o tributaria, cuenten con uno o más prestadores
de servicios – Modalidades Formativas Laborales, quien sin estar
obligado alguna vez utilizó la planilla electrónica. Por último se
dispone que SUNAT podrá ampliar / modificar el listado.

Con respecto al procedimiento para la revisión de planillas, se


entiende que este será más expeditivo y más rápido excluyéndose
aquél establecido por la derogada Ley 26636, que consistía en la
obligación de emitir un informe denominado “informe revisorio de
planillas” conteniendo “la trascripción de los asientos o los datos
contenidos en los libros o documentación correspondiente referidos
a la materia señalada por el Juez y será puesto en conocimiento de
las partes” (art. 35º Ley 26636). En este informe se transcribía sin
comentario alguno los datos encontrados en las planillas, que le
servirían al Juez para establecer los montos líquidos que ordenaría
pagar. El informe era “puesto en conocimiento de las partes”, las
que podían “observarlo por escrito fundamentado dentro de los tres
días de notificados” (art. 35º Ley 26636 derogada). Se trataba de
garantizar el derecho de defensa y el debido proceso, para cuyo
efecto notificado el informe revisorio se concedía el plazo de tres
días para formular las observaciones a que hubiere lugar. La
exigencia de que la observación se fundamente, pretendía evitar que
éstas tuvieran como finalidad dilatar innecesariamente el proceso,
siendo por ello que además se prescribía que “Sólo si hubiera error o
deficiencia en el acopio de datos, el Juez ordenará una nueva
revisión para completar o subsanar el informe” (art. 35º Ley 26636
derogada).
Como puede verse, este engorroso procedimiento, se constituyó en el
problema de más alta relevancia para la rápida conclusión del
proceso, cuya consecuencia era la demora de más de medio año, en
que incurría el perito para presentar su informe. Ello, a despecho de
lo que pretendía la ley, para garantizar la celeridad procesal, al
establecer un plazo improrrogable de veinte días, para la emisión del
informe revisorio de planillas, bajo responsabilidad, plazo que jamás
se cumplió.

La Nueva Ley Procesal del Trabajo pretende salvar tales dificultades


al prescribir que: “La exhibición de las planillas electrónicas es
ordenada por el juez al funcionario del Ministerio de Trabajo y
Promoción del Empleo responsable de brindar tal información” (art.
27º NLPT, parte pertinente). Es decir, que ya no será el empleador
quien estará obligado a presentar las planillas, sino el Ministerio de
Trabajo y Promoción del Empleo, que es la entidad que tiene a su
cargo las planillas electrónicas, por efectos del mandato contenido en
el Decreto Supremo Nº 018-2007-TR, del 28 de agosto de 2007, que
obliga a que todo empleador que cumpla con los supuestos del
artículo 2º del precitado Decreto Supremo, llevar su planilla
electrónica, que a su vez debe remitir al Ministerio de Trabajo.

En consecuencia, si las planillas electrónicas ya no se encuentran en


poder del empleador, sino de una entidad pública, se presume que los
datos ahí contenidos son ciertos, por lo que la Ley Procesal del
Trabajo, ha excluido la tacha en contra de este documento,
proclamando textualmente: “Es improcedente la tacha de la
información de las planillas electrónicas remitidas por dicho
funcionario” (art. 27º NLPT). Sin embargo, ello no obsta para
eximir “de la responsabilidad penal o funcional que las partes
puedan hacer valer en la vía correspondiente” (art. 27º NLPT).

Finalmente, la ley deja abierta la posibilidad a fin de que las partes


puedan “presentar copias certificadas expedidas por el Ministerio
de Trabajo y Promoción del Empleo de la información contenida en
las planillas electrónicas, en lugar de la exhibición electrónica”.
Esta facultad permitirá que con el escrito de demanda o de
contestación, se presente copia de la parte pertinente de las planillas
electrónicas, necesarias para resolver el conflicto.

4.4.3. Inspección Judicial.

“…Si agotada la actuación de estos medios probatorios fuese


imprescindible la inspección judicial, el juez suspende la
audiencia y señala día, hora y lugar para su realización citando,
en el momento, a las partes, testigos o peritos que
corresponda. La inspección judicial puede ser grabada en audio
y video o recogida en acta con anotación de las observaciones
constatadas; al concluirse, señala día y hora, dentro de los
cinco (5) días hábiles para los alegatos y sentencia” (art. 46º.5
NLPT, parte pertinente).

“La inspección judicial, llamada también reconocimiento o percepción


judicial, es aquel medio probatorio por el cual el Juez en forma directa y
mediante sus sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto) puede apreciar
los hechos materia de debate procesal. Sirve, pues, este medio de prueba
para verificar hechos materiales”35.

Para Sentis Melendo “…el reconocimiento es el medio de que el Juez


contemple y adquiera noción directa de las cosas…”36.

A decir del mismo Hinostroza Minguez, “La inspección judicial


representa una diligencia procesal llevada a cabo por el magistrado que
conoce de la causa, con la finalidad de adquirir argumentos de prueba y
así poder formarse convicción, a través de la apreciación directa de
hechos (en su sentido más amplio) que todavía subsisten o de sus
vestigios, desarrollando en el primer caso una labor de verificación y, en
el último, una tarea de reconstrucción”. Continua diciendo que “La
inspección judicial se dirige entonces a aplicar la percepción directa del
juzgador, como medio probatorio, sobre objetos, lugares o personas”37.

35
Hinostroza Minguez, Alberto: Obra citada, pág. 239.
36
Cita de Hinostroza Minguez, pág. 239.
37
Obra citada, pág. 239.
Por la inspección judicial, el Juez, toma conocimiento en forma personal
y directa de los hechos, siendo por ello que se le califica como una
prueba directa, porque el Juez traslada al proceso, todo aquello que el
mismo ha captado a través de sus sentidos. Se le califica, así mismo
como una prueba de especial valor, por ser una prueba evidente de todas
aquellas circunstancias o hechos materiales que se consignan en el acta.

Dada la importancia de este medio probatorio y en atención a los fines


que cumple, en el proceso laboral, sobre todo en los casos en que no
existen pruebas documentarias, tratándose de trabajadores informales
absolutos, que no cuentan con boletas de pago, ni ningún otro
documento, es preciso, asumir que dada la trascendencia de éste medio
probatorio, al rol protagónico que asume el juez en el desarrollo del
proceso laboral y a los fines del proceso, dejar la decisión de actuar este
medio probatorio al juez, tal como lo prescribe la nueva Ley Procesal del
Trabajo, constituye una opción de primera importancia. Será una decisión
que adoptará sólo si es “imprescindible” y luego de agotarse todos los
medios probatorios.

Similar prescripción se encuentra en el Código Procesal Civil, al


establecerse que: “La inspección judicial procede cuando el juez debe
apreciar personalmente los hechos relacionados con los puntos
controvertidos” (art. 272º C. P.C.). Por su parte la derogada Ley 26636,
prescribía: “La inspección judicial procede cuando subsistan las
circunstancias materiales que debían constatarse. En casos
excepcionales y en resolución fundamentada, el Juez puede encargar a la
Autoridad Administrativa de Trabajo la realización de una inspección de
carácter especial, señalando con precisión los aspectos a ser
constatados”.

4.4.4.Pericia

“Los peritos no presencian el desarrollo de la audiencia y solo


ingresan a ella en el momento que corresponda efectuar su
exposición.

Los informes contables practicados por los peritos adscritos a


los juzgados de trabajo y juzgado de paz letrados tienen la
finalidad de facilitar al órgano jurisdiccional la información
necesaria para calcular, en la sentencia, los montos de los
La prueba pericial es un medio de prueba, dentro del conjunto de medios
probatorios que pueden actuarse en el proceso laboral. No es una
declaración de verdad o de voluntad, sino una declaración de ciencia
porque se emite por una persona que cuenta con una preparación
especializada en alguna ciencia, técnica o arte. Su objeto es esclarecer
algún o algunos hechos materia de controversia, cuyos conocimientos
escapan a los del Juez.

Para Hernando Devis Echandía, nos dice Urquizo Pérez, Jorge, el peritaje
es una actividad procesal, desarrollada, en virtud de encargo judicial, por
personas distintas de las partes del proceso, especialmente calificados por
sus conocimientos técnicos, artísticos o científicos, mediante la cual se
suministra al Juez argumentos o razones para la formación de su
convencimiento, respecto de ciertos hechos cuya percepción o
entendimiento escapa a las aptitudes del común de las gentes”38.

En la doctrina procesal existe discrepancia respecto a la naturaleza


jurídica de la pericia. Hay quienes consideran que no es un medio de
prueba, “sino que constituye una forma de complementar los
conocimientos del Juez, suministrándole elementos de juicio
representados por la ciencia y apreciación de los peritos. Es según esta
corriente doctrinaria, aquella actividad por la cual se elabora los
resultados de los medios probatorios ya producidos, estando inmersa
entonces en la fase de apreciación de las pruebas actuadas, aportando los
peritos al magistrado las máximas de la experiencia. Consistiría entonces
la prueba pericial, en un juicio de un hecho destinado a su comprobación
o en un razonamiento inferencial técnico para una mejor apreciación de
las pruebas”39. Son partidarios de esta tesis Serra Domínguez, Eisner,
Prieto Castro, Ricci, Micheli, Benti, Muñoz Sabaté, Pietro Ellero,

38
Urquizo Pérez, Jorge: Derecho Procesal Laboral, Editorial Justicia. Arequipa – Perú, pág.131.
39
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 221.
Virotta, Manzini, Satta, Massari, Liebman, Borettini y Leone, nos
informa el mismo Hinostroza40.

Asumiendo posición Hinostroza Minguez y adhiriéndose a la tesis que


califica a la pericia como medio probatorio, sostiene que “siendo función
de la pericia la comprobación de algún hecho (alegado o traído al
proceso, eventualmente, en virtud de otro medio probatorio) representa
un medio de prueba, pues, si únicamente se considera como tal al hecho
que conduce al conocimiento de otro, tampoco serían reputados medios
probatorios la declaración de parte, de testigos, los documentos y la
inspección judicial. La pericia es así un medio probatorio porque al
realizarla el perito no solo aprecia algún hecho (si sus cualidades o
caracteres son materia de controversia), sino que puede acreditar su
existencia, cuando ésta es desconocida. Reiteramos que a través de la
prueba pericial se acreditan hechos y se pone a disposición del Juez el
conocimiento que se tiene de ellos”41.

Según la doctrina procesal, el peritaje cumple una doble función: a)


Comprobar hechos que exijan conocimiento científicos, técnicos,
artísticos, etc., que se hallan fuera de la cultura común del Juez y de las
personas; y b) aportar reglas técnicas o científicas de la experiencia
especializada de los peritos, para formar el convencimiento de aquel
sobre tales hechos y para ilustrarlo con ese objeto de que los entienda
mejor y pueda valorarlos con exactitud42.

En el Proceso Laboral Peruano, la Nueva Ley Procesal del Trabajo,


asumiendo la primera posición, es decir, que la pericia no constituye
medio probatorio, declara que “…esta pericia no se ofrece ni actúa como
medio probatorio”. Posición distinta fue la asumida por la Ley 26636,
para quien la pericia si constituía medio de prueba, ubicándola en el
capítulo I, Medios Probatorios, sub capítulo IV, Pericia, del Título II,
Actividad Procesal, artículos 36º y 37º, prescribiendo que “La pericia en
materia laboral es esencialmente contable y es practicada por peritos o
inspectores judiciales dependientes de los Juzgados de Trabajo”.

40
Obra citada.
41
Obra citada, págs. 220 – 221.
42
Urquizo Pérez, Jorge: Obra citada, págs. 132 – 133.
Respecto a la finalidad de la Pericia, Francesco Carnelutti, nos indica que
“El encargo pericial responde a la necesidad o, cuando menos, a la
conveniencia de suministrar al Juez y, en general, al oficial del proceso,
conocimientos o aptitudes que no posee y que, sin embargo, hacen falta
para el desempeño de sus cometidos”43. Puede, entonces, definirse “como
una labor realizada por una persona dotada de experiencia especial para
con su conocimiento técnico facilitar la labor jurisdiccional, sea
aportando su conocimiento a las partes o al ente juzgador”.44

Para nuestra Ley Procesal del Trabajo (Ley Nº 29497), “Los informes
contables practicados por los peritos adscritos a los juzgados de trabajo
y juzgados de paz letrados tienen la finalidad de facilitar al órgano
jurisdiccional la información necesaria para calcular, en la sentencia,
los montos de los derechos que ampara…” (art. 28º, parte pertinente). En
el mismo sentido se regulaba la pericia contable en la Ley 26636, en
cuyo artículo 36º, se estableció que “Su finalidad es presentar al órgano
jurisdiccional la información obtenida de los libros y documentación
contable que sirvan para calcular los montos de los beneficios en
litigio”.

El Juez, no siempre “se encuentra en condiciones de conocer o apreciar


un hecho por su propios medios, sea por que no se halla al alcance de sus
sentidos, sea porque su examen requiere de conocimientos especializados
que solo proporcionan determinadas disciplinas y ajenas a los estudios
jurídicos. Todo esto lo obliga a recurrir en ciertos casos al auxilio de
personas especializadas que toman el nombre de peritos y la diligencia de
su concurso o dictamen constituye la prueba pericial”45. Los peritos son
llamados por el órgano jurisdiccional y su tarea consiste “en comprobar
un hecho cuya existencia es materia de la controversia”, nos dice Urquizo
Pérez46. Su función se limita a constatar, percibir o aprehender los
hechos, por ello se dice que “cumplen la función de peritos
percibientes”47.

43
Cita de Gómez Valdez, Francisco: “La Ley Procesal del Trabajo”. Análisis secuencial,
doctrinario, jurisprudencial y comparado. Primera Edición, 1998, Editorial San Marcos, Lima –
Perú, pág. 320.
44
Gómez Valdez, Francisco; obra citada, pág. 320.
45
Urquizo Pérez, Jorge: Obra citada, pág. 133.
46
Obra citada pág. 133.
47
Obra citada, pág. 133.
Aun cuando en la nueva ley procesal del trabajo, no hay referencia
alguna, respecto al tipo de pericias, debe entenderse que no se excluye
ninguna de los existentes, a la que pueda ser necesario recurrir en el
proceso laboral. La Ley 26636, tenía una expresa referencia sobre el
particular en el tercer párrafo del artículo 36º: “Si se requiere de otros
conocimientos de naturaleza científica, tecnológica, artística o análoga,
puede actuarse la prueba pericial correspondiente, solicitando la
intervención de entidades oficiales o designando a peritos en la forma
prevista por la Ley”.

Finalmente la Nueva Ley, indica que los peritos ingresan a la audiencia


solo en el momento en que les corresponda efectuar su exposición, por
tanto no participan en el desarrollo de la audiencia. El interrogatorio que
pueda hacerse a los peritos, tanto por el Juez, como por las partes y
abogados, sigue el mismo derrotero del interrogatorio a los testigos y a
las partes, es decir sin ritual ni formalismo alguno.

2.5. Presunciones legales derivadas de la conducta de las partes.

“El juez puede extraer conclusiones en contra de los intereses de las


partes atendiendo a su conducta asumida en el proceso. Esto es
particularmente relevante cuando la actividad probatoria es
obstaculizada por una de las partes.

Entre otras circunstancias, se entiende que se obstaculiza la actuación


probatoria cuando no se cumple con las exhibiciones ordenadas, se
niega la existencia de documentación propia de su actividad jurídica o
económica, se impide o niega el acceso al juez, los peritos o los
comisionados judiciales al material probatorio o a los lugares donde
se encuentre, se niega a declarar, o responde evasivamente” (art. 29º
NLPT).
Las presunciones legales y los indicios constituyen las dos formas de
expresarse de los sucedáneos de los medios probatorios. El artículo 29º de la
nueva ley, se refiere a las presunciones legales.
Antes de analizar el contenido del citado artículo, veamos a que se llama
sucedáneo de los medios probatorios, a fin de tener una mayor claridad sobre
el tema.

Hinostroza Minguez Alberto, nos informa que Sentis Melendo, define los
sucedáneos de los medios probatorios como “...aquellas manifestaciones
procesales que, a falta de pruebas o mediatizando éstas, nos dan la posibilidad
de establecer o poner, como base de la sentencia, unos elementos fácticos que
no son el resultado de una prueba, sino, más exactamente, de la ausencia de
esta o de una especial manifestación de ésta…”48

Devis Echeandía nos dice que “el concepto de sucedáneos de prueba es útil
para aplicarlo a los casos en que el juez puede recurrir a otro expediente para
suplir la falta de prueba de un hecho que interese al proceso, con el fin de
resolver el fondo la cuestión debatida”. 49.

Sobre el mismo asunto, Urquizo Pérez, Jorge50 expresa que


“Etimológicamente la palabra “sucedáneo”, deriva del latín Succeddaneus,
que significa sucesor, sustituto, reemplazante de otra por analogía de sus
propiedades. Desde el punto de vista procesal sucedáneo de los medios de
prueba, son el resultado de las conclusiones del razonamiento, de la
inteligencia, de los mecanismos por los cuales, la interpretación de las pruebas
que acreditan los hechos alegados, se interpretan intelectivamente. En el
fondo, son verdaderos auxiliares cognoscitivos”. Agrega que “La finalidad de
estos medios, es apoyar las pruebas materiales, sea por estar establecidos en la
ley o al ser asumidos por el Juez”.

Por su parte Francisco Gómez Valdez51, afirma que “Los sucedáneos de los
medios probatorios hay que entenderlo como las pruebas indirectas, por
antonomasia, que teniendo por apoyo la ley o la razón lógica del juzgador y
recurriendo a complicados mecanismos deductivos o inductivos, determinan
que ciertos actos u omisiones de los litigantes se equiparen a una probanza
directa que facilitará, en última instancia, formar un criterio de convicción
sobre el proceso judicial en su conjunto. En materia laboral, más que en

48
Obra citada, pág. 251.
49
Cita de Hinostroza Minguez, Alberto: Obra citada, pág. 251.
50
Obra citada, pág. 148.
51
Obra citada, pág. 334.
ninguna otra disciplina (salvo la penal), por la consensualidad de los contratos
de trabajo, se adaptan el empleo frecuente de los sucedáneos de los medios
probatorios que se han traslucido en la abundante jurisprudencia dictada sobre
el particular”.

Dentro de esta lógica el artículo 275º del Código Procesal Civil, alude a la
finalidad de los sucedáneos de los medios probatorios, en los siguientes
términos: Los sucedáneos son auxilios establecidos por la ley o asumidos por
el Juez para lograr la finalidad de los medios probatorios, corroborando,
complementando o sustituyendo el valor o alcance de éstos”.

Los sucedáneos de los medios probatorios son dos: las presunciones y los
indicios. Aun cuando la nueva ley se distancia de la derogada ley 26636, que
seguía un esquema propio, veamos a que se denomina presunciones.

a) Presunciones: La palabra presunción, nos indica, Hinostroza Minguez52


“deriva del vocablo presumere que significa suponer una cosa cierta sin
estar probada o sin que nos conste”. Para dar una mayor claridad, respecto
al término, que la considero pertinentes, el mismo autor, nos alcanza las
siguientes citas: “Presunción es la acción y efecto de presumir, esto es, de
sospechar, juzgar o barruntar un hecho o circunstancia por existir indicios
para ello (…) (Abelenda, 1980, Tomo 2; 404). “(…) la noción de
presunción tiene manifiesta incidencia en materia probatoria, pues al
probarse los antecedentes o circunstancias conocidas resulta probado el
hecho al cual se refiere la presunción” (Cardoso, 1979, 70). “La presunción
es un juicio lógico del legislador o del juez (según sea presunción legal o
judicial), en virtud del cual se considera como cierto o probable un hecho
(lo segundo cuando es presunción judicial o de hombre) con fundamento
en las máximas generales de experiencia, que le indican cuál es el modo
normal como se suceden las cosas y los hechos” (Devis Echeandía, 1984,
1984, Tomo II; 338). “(...) las presunciones son elementos de elaboración
mental del juez para manejar otros elementos que son reales, como ocurre
con los indicios… (Sentis Melendo, 1967; 18).

52
Obra citada, pág. 259.
La presunción tiene tres elementos53: 1) Una afirmación base: “conocida
también como supuesto o punto de partida de la presunción, hecho
conocido o indicador” (Zavala, 1994: 98). 2) Una afirmación resultado:
“…afirmación consecuencia o afirmación presumida, directamente
relevante a los fines de prueba, que será utilizada en el juicio de hecho de
la sentencia” (Zavala, 1994; 99). 3) Un enlace: “… el elemento
individualizador es el enlace, que permite el paso de la afirmación derivada
de los medios de prueba, a la afirmación presumida relevante para el juicio
de hecho de la sentencia…” (Zavala, 1994; 100). En cuanto a las clases de
presunciones, siguiendo el Código Procesal Civil, diremos que son las
siguientes: 1) Presunción legal: “Desde el punto de vista legal la
presunción es el hecho o circunstancia que por disposición legal se debe
tener como verdadero”54. “en materia civil, para limitar la cantidad de
litigios, la ley ha establecido cierto número de presunciones, llamadas
legales, que relevan de prueba (presunciones simples o juris tantum) o
que, incluso, no admiten la prueba en contrario (presunciones absolutas o
juris et de jure)…”55. “… no son medios de prueba sino reglas de
valoración de hechos indiciarios, porque imponen al Juez la obligación de
tener por probado un hecho principal…”56. La Presunción Legal, puede ser
de dos clases: a) Presunción legal absoluta: Se le denomina “también
jure et de jure, es aquella que considera cierto el hecho de modo definitivo,
es decir, no admite prueba en contrario. El sujeto favorecido con la
presunción legal absoluta, a fin de lograr que ésta surta sus efectos
jurídicos, sólo tiene que el hecho que sirve de base a dicha presunción”57.
Se encuentra regulada en el artículo 278º del C. P. C58. b) Presunción
legal relativa: “…llamada también juris tantum, es aquella en virtud de la
cual se considera cierto el hecho presumido mientras no se demuestre lo
contrario”59. La derogada Ley Procesal del Trabajo, 26636 en su artículo
40º, se refería no a la presunción legal relativa, sino a las “Presunciones
53
Hinostroza Minguez, Alberto: obra citada, pág. 260.
54
Abelenda, César Augusto: Derecho Civil, Tomo 2, Buenos Aires. Ed. Astress 1980, pág. 404,
citado por Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 262.
55
Gorphe, Francois: De la apreciación de la prueba. Traducción de Luis Alcalá – Zamora y
Castillo, Buenos Aires. Ediciones jurídicas Europa – América, 1950, pág. 25, cita de Hinostroza
Minguez, obra citada, pág. 262.
56
Cardoso Isaza, Jorge: Pruebas Judiciales. 2da. Edición. Bogotá – Colombia, Editorial Temis,
1979, pág. 403, cita de Hinostroza, obra citada, pág. 262.
57
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 264.
58
Cuando la ley califica una presunción con carecer absoluto no cabe prueba en contrario. El
beneficiario de tal presunción sólo ha de acreditar la realidad del hecho que a ella le sirve de
base” (art. 278º C. P. C.).
59
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 264.
Legales Relativas”60. “… las presunciones juris tantum tienen por función
regular la carga de la prueba, es decir, poner a una de las partes en una
situación de partida favorable al iniciarse el proceso, situación que en caso
de ausencia de prueba, le permitirá ganar el pleito…”61. 2) Presunción
Judicial: “… la presunción judicial o inferencia lógica es la conclusión del
razonamiento que a aquellos (los indicios) se aplica. También puede
obtener el juez igual inferencia de la valoración de otras clases de prueba,
sin que aquella presunción se confunda con ellas. El juez las utiliza
simplemente como principios basados en máxima de la experiencia, para la
valoración de las pruebas…62. “Las presunciones judiciales, llamadas
también simples o del hombre, son (…) las que el juez puede admitir según
su prudente arbitrio para formarse el convencimiento…”63. La Nueva Ley
Procesal del Trabajo, parece, que en el artículo 29º se refiere a este tipo de
presunción. Una declaración similar encontramos en el artículo 281º del
C. P. C64. Dentro de la presunción judicial, puede ubicarse la presunción
basada en la conducta procesal de las partes: “Esta es una presunción
judicial especial porque las conclusiones del órgano jurisdiccional se
basan, no en los medios de prueba, sino en la conducta que adopten las
partes en el proceso”65. Para Carlo Furno “… La conducta procesal servirá
de fuente o de motivo de prueba como hecho que prueba otro hecho. Se
tratará en todo caso, de un motivo subsidiario, con naturaleza de indicio,
del que podrá valerse el Juez, sólo cuando concurra con otros motivos de la

60
“Se presumen ciertos los datos remunerativos y de tiempo de servicios que contenga la demanda,
cuando el demandado: 1. No acompaña a su contestación los documentos exigidos en el artículo
35º. 2. No cumpla con exhibir sus planillas y boletas de pago en caso le hayan sido solicitadas. 3.
No haya registrado en planillas ni otorgado boletas de pago al trabajador que acredita su relación
laboral”.
61
Urbetone, Fermín Pedro: La Carga de la Prueba”. En revista Lecciones y Ensayos, Universidad
de Buenos Aires Argentina, Nº 37, Abril 1968, pág. 104, citado por Hinostroza Minguez, obra
citada pág. 265.
62
Devis Echeandía, obra citada, pág. 342. citado a su vez por Hinostroza Minguez, Alberto, obra
citada, pág. 267.
63
Covielo, Nicolás: Doctrina General del Derecho Civil. Traducido de la cuarta edición italiana por
Felipe de J. Tena, México, Unión Tipográfica Editorial Hispano – Americana, 1938, pág. 598,
cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 267.
64
“El razonamiento lógico – crítico del Juez, basado en reglas de experiencia o en sus
conocimientos y a partir del presupuesto debidamente acreditado en el proceso, contribuye a
formar convicción respecto al hecho o hechos investigados” (art. 281 C. P. C.).
65
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 268.
misma o de diversa índole…”66. Es el Código Procesal Civil, el que regula
este tipo de presunción, en su artículo 282º67.

La flamante ley, faculta al juez “extraer conclusiones en contra de los


intereses de las partes atendiendo a su conducta asumida en el proceso”
(art. 29º, primera parte). Esta facultad se encuentra relacionada como uno
de los fundamentos del proceso laboral, en cuyo desarrollo los jueces
“Impiden y sancionan la inconducta contraria a los deberes de veracidad,
probidad, lealtad y buena de las partes, sus representantes, sus abogados
y terceros” (art. III T. P. NLPT, parte pertinente). La inconducta y por
tanto la sanción, no se refiere únicamente a las partes propiamente dichas,
se extiende a sus representantes, abogados y hasta los terceros. Igualmente,
la inconducta puede ser detectada en cualquier etapa del proceso, siendo
relevante aquella que se asume en la actividad probatoria,
obstaculizándola.

La segunda parte del artículo 29º de la Ley, enumera una serie de


conductas obstaculizatorias de la actividad probatoria, que pueden dar
lugar a la aplicación de la presunción legal: No cumplir con las
exhibiciones ordenadas, negar la existencia de documentación propia de la
actividad jurídica o económica, impedir o negar el acceso del juez, los
peritos o los comisionados judiciales al material probatorio o a los lugares
donde se encuentre, negarse a declarar o responder evasivamente.

Ejemplos de conducta obstruccionista al desarrollo del proceso y en


especial de la actividad probatoria, nos indican Toyama Miyagusuku,
Jorge y Vinatea Recoba, Luis, serían las siguientes:

 “Si en un proceso en el que se discute la existencia de una


relación laboral, al actuar la declaración de parte del empleador,
el apoderado señala que no puede brindar información, el juez
podrá estimar que dicho apoderado está obstaculizando la

66
Furno Carlo: Teoría de la Prueba Legal. Traducido por Sergio Gonzàlez Collado. Madrid,
Editorial Revista de Derecho Privado, 1954, pág. 76.
67
“El Juez puede extraer conclusiones en contra de los intereses de las partes atendiendo a la
conducta que éstas asumen en el proceso, particularmente cuando se manifiesta notoriamente en
la falta de cooperación para lograr la finalidad de los medios probatorios, o con otras actitudes de
obstrucción. Las conclusiones del Juez estarán debidamente fundamentadas” (art. 282º C. P. C.).
prueba ya que debió informar debidamente sobre tal punto
fundamental de la controversia”.
 “Si en un proceso en el que se discute la existencia de una
relación laboral, en el escrito de demanda la parte demandante
afirma que tenía jefes asignados quienes lo supervisaban
diariamente, pero, al momento de ser interrogada sobre los
nombres de sus supuestos jefes, el demandante señala que no
recuerda el nombre de ninguno; entonces el juzgador podría
considerar que dicha parte está obstaculizando el desarrollo del
proceso”.
 “Si se solicita la exhibición de planillas y estas no obstante
estar en poder del empleador, no son exhibidas al juzgador, sin
brindar explicación alguna respecto a la imposibilidad de la
exhibición (ejm: caso fortuito, como un incendio; o, por actos
de la naturaleza, como sería el caso de planillas de empresas
ubicadas en la ciudad de Ica y que perdieron muchísima
documentación producto del terremoto que afectó tal zona en el
año 2007)”.
 “La parte demandante niega haber renunciado a la empresa y
por lo tanto la existencia de una carta de renuncia de renuncia, y
el empleador demandado presenta la carta con la firma y huella
digital de la parte demandante”68.

2.6. Valoración de la Prueba.

Respecto a la valoración de la prueba, la nueva ley procesal, a diferencia de la


derogada ley 26636 guarda absoluto silencio, sin embargo debido a la
importancia del tema, señalaremos algunas cuestiones que son pertinentes. El
artículo 30º de la Ley 226636, prescribía: “Todos los medios probatorios son
valorados por el Juez en forma conjunta, utilizando su apreciación razonada”.
La imputación prescriptiva que la norma imponía al Juez, era que valore “todos
los medios probatorios en forma conjunta”, no por separado o aisladamente,
cada uno de ellos, ni tampoco obviando o ignorando, un medio probatorio que
es parte del proceso. Igualmente, se le imponía la obligación de utilizar “su
apreciación razonada”, que significa la utilización de “las reglas de la lógica,
de la psicología y la experiencia, dando a cada uno de los medios probatorios,

68
Toyama Miyagusuku, Jorge y Vinatea Recoba, Luis, ob. cit. p. 146.
el valor que considere que tiene, con una adecuada motivación y apreciándolas
en su conjunto”69.

La justificación que encontramos para que el legislador no incluya en la nueva


ley procesal del trabajo, una disposición similar, será que la regulación se
encuentra en el Código Procesal Civil, en cuyo artículo 197º se prescribe:
Todos los medios probatorios son valorados por el juez en forma conjunta,
utilizando su apreciación razonada. Sin embargo, en la resolución sólo serán
expresadas las valoraciones esenciales y determinantes que sustentan su
decisión”. De la lectura e interpretación de este artículo, bien puede concluirse,
que se trataba de una repetición, que a lo mejor, innecesariamente, contenía la
derogada ley procesal. Agréguese que el artículo 197º, es mucho más amplio al
establecer la obligación del Juzgador de “expresar las valoraciones esenciales
y determinantes que sustentan su decisión”, dejando de lado, aquellas
valoraciones accidentales, accesorias y secundarias.

“La valoración de la prueba significa la operación mental cuyo propósito es


percibir el valor de convicción que pueda extraerse de su contenido”, nos dice
Hinostroza Minguez70. Agrega que “La valoración o apreciación judicial de la
prueba es un proceso mental complicado y sujeto a variación en cada supuesto
presentado. Pese a ello se puede decir que la actividad valoratoria supone tres
notas importantes: a) el percibir los hechos vía los medios de prueba; b) Su
reconstrucción histórica (a la que se llega directa o indirectamente); y c) el
razonamiento o fase intelectual”.

Clariá Olmedo, nos informa el mismo autor, la concibe como “(…) el análisis y
apreciación metódicas y razonados de los elementos probatorios ya
introducidos; absorbe un aspecto fundamental de la discusión y decisión del
asunto cuestionado, y es de carácter eminentemente crítico”71.

“… el uso de los principios lógicos o reglas de la sana crítica es de gran


importancia para lograr un razonamiento acerado”. Igualmente, en la
apreciación de la prueba ha de emplearse “la imaginación para tratar de
descubrir datos, huellas, vestigios, etc., que ayuden a la determinación de la
69
Urquizo Pérez, Jorge, obra citada, pág. 95.
70
Obra citada, pág. 101.
71
Clariá Olmedo, Jorge: Actividad Probatoria en el Proceso Judicial. En: Cuadernos de los
Institutos, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad de Córdova, Córdova –
Argentina, 1968, Nº 101, págs. 54, cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 101.
verdad; los conocimientos psicológicos, sociológicos e inclusive los de carácter
científico”. Además “La valoración conclusiva del material probatorio
comprende la reunión de los elementos de prueba formando un todo unitario y
coherente, lo que le brinda al Juez la oportunidad de valorar críticamente en el
cuadro global en su integridad”72.

Por último, por valoración o apreciación de la prueba judicial, nos dice Urquizo
Pérez Jorge73, se entiende a la operación mental que realiza el Juez, a fin de
conocer el valor o mérito de convicción de un medio probatorio. Cada medio
probatorio, es susceptible de una valoración individual y en muchos procesos,
basta un medio probatorio para formarle convicción de certeza al Juez. Pero,
cuando la ley obliga la apreciación o valoración de todos los medios de prueba
integrados al proceso, se refiere al estudio crítico en su conjunto, de los medios
de prueba, integrados por el demandante y por el demandado y el tercero
legitimado si fuera el caso, para demostrar sus alegaciones o desvirtuarlas en
cuanto a los hechos que opone el demandado”.

Los criterios o sistemas de valoración de la prueba admitidos por la doctrina


procesal, son dos: La prueba tasada o tarifa legal y la libre valoración de las
pruebas. Existe un tercer criterio: de la libre convicción, que se ubica en el polo
opuesto del sistema de tarifa legal ya bastante superado por la doctrina
moderna. Veamos en forma breve cada uno de ellos.

a) Sistema de la prueba tasada o tarifa legal: “Consiste en el


establecimiento por parte del legislador, de los medios probatorios
admisibles en el proceso, a los cuales, se les ha fijado previamente su valor
probatorio o el grado de convicción que deben tener para el Juez, estando
el juzgador obligado a someterse a la respectiva regla. La función del
Juzgador en este sistema es mecánica, porque sólo confronta al hecho que
se le quiere demostrar con el alcance de convicción que la norma otorga a
dicho medio probatorio. Si el medio de prueba demuestra que el hecho
encaja perfectamente, dentro del molde legal preestablecido, el Juez debe
aceptarlo como verdadero dentro del proceso, a pesar de que pueda estar
íntimamente convencido de que ese hecho es inexistente”74. Para Sentís

72
Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 102.
73
Obra citada, pág. 96.
74
Cavalie Fiedler, Edgardo: “La conducta procesal de las partes como sucedáneo de los medios
probatorios apuntes para su mayor aplicación”. Ius et Veritas, Año VI, Nº 11, Noviembre de
Melendo, este sistema consiste en la “(…) predeterminación por el
legislador de lo que vale cada elemento aportado a los autos”. “(…) no es
un sistema de valoración de medios o de fuentes sino de directrices de
formación de la sentencia”75. Para Cardoso Isaza, Jorge “… probar, en
derecho y dentro de un sistema legal de pruebas, es demostrar al juez la
verdad de un hecho o de un acto jurídico, utilizando medios calificados
previamente por la ley como aptos, idóneos y adecuados”76. Por su parte
Colombo Campbell, Juan, anota que la prueba tasada “(…) es una prueba
apriorística o extrajudicial en que los medios, la oportunidad y el valor
probatorio están señalados por la Ley” 77. Hinostroza Minguez, concluye
que “Este sistema impone parámetros al juzgador al tener que
circunscribirse su valoración a lo expresamente regulado en el
ordenamiento jurídico”78. Nos aclara este mismo autor, que hay confusión
entre el sistema de la prueba tasada y la noción de prueba legal.
Estableciendo diferencias, indica que, prueba legal se refiere “a la
previsión legal de los medios probatorios admisibles en un proceso” y que
esta estuvo contemplada en el derogado Código de Procedimientos Civiles,
en el artículo 191º al disponer “la idoneidad de todos los medios de
prueba para lograr su finalidad”79.

b) Sistema de la Libre Convicción: Se halla en el extremo opuesto del de la


prueba tasada o tarifa legal. En este sistema “(…) el valor de convicción de
cada medio probatorio no está tasado ni medido de antemano por el
legislador, no estando el Juez obligado a dar cuenta de los medios por cuyo
conducto se convenció, o de las dudas que lo condujeron a absolver al
demandado. En este sistema el Juez falla de conciencia, verdad sabida y
buena fe guardada. En tanto su apreciación es libre, puede otorgar a cada
medio probatorio el valor que considere más acorde con la realidad”80.
Cavalie Fiedler, Edgardo, afirma que “Un sistema como este afectaría
seriamente la garantía al debido proceso si entendemos que es una garantía

1995, en Ticona Postigo, Víctor: El Debido Proceso y la Demanda Civil, T. II. Editorial Rodhas,
Febrero 1998, Lima – Perú, págs. 81 y sgtes.
75
Cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 104.
76
Cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 104.
77
Colombo Campbell, Juan F. “Apreciación de la prueba”. En: Nuevas orientaciones de la Prueba,
Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1981, pág. 174, cita de Hinostroza Minguez, obra citada, pág.
174.
78
Obra citada, pág. 104.
79
Obra citada pág. 105.
80
Cavalié Fiedler, Edgardo, obra citada.
del demandado, del demandante y de la sociedad conocer la libertad con
que se han apreciado los medios probatorios”81.

c) La libre valoración de las pruebas: Conocido también como el sistema


de la apreciación razonada. Si bien se parece al de la libre convicción, la
diferencia está, en que en este sistema debe el Juez, motivar su resolución,
fundamentar su decisión. “Según este sistema el Juez es libre de
formularse su convencimiento, pero tiene que dar razones que expliquen
cómo o el porqué de su convicción sobre la masa de pruebas o
determinado medio de prueba”82. “En este sistema, nos dice Cavalie
Fiedler, el Juez no tiene porqué descartar el valor probatorio de un solo
testigo, como si podría ocurrir en un sistema de tarifa legal que perpetúe
aquello de que “un solo testigo no vale contra uno en cualquier delito o en
cualquier pecado, cualquiera que sea el pecado. En la palabra de dos o tres
testigos se apoyará la sentencia” (Deuteronomio 19, 15)83. En el sistema
“de valoración de la prueba, lo prudente y lo sabio es sin duda, colocarse
en un término medio razonable por lo que la sana crítica es el justo medio
adecuado”, afirma Cavalie Fiedler, citando a Dellepiane, Antonio en su
obra “Nueva Teoría de la Prueba”. (Octava edición, Temis, Bogotá 1981,
pág. 32). “Entre sofocar la conciencia del juez bajo una multitud de reglas,
muchas de ellas de dudoso resultado, y dejarlo en absoluto, librado a su
propia inspiración y criterio, hay evidentemente un término medio
racional; el que consiste en preceptuar ciertos principios, universalmente
aceptados por su carácter de fijeza y por la posibilidad de su demostración
científica, dejando sin embargo en definitiva al magistrado el derecho para
formarse su propia convicción. En la sana crítica el Juez primero percibe
los hechos, luego, tras juntar las percepciones distintas que provocan cada
uno de los medios probatorios, elabora para sí, una representación que le
servirá para realizar su posterior razonamiento que dará fin al conflicto”84.
Hinostroza Minguez, citando a Calvo Gonzalo, señala que “El sistema de
la libre valoración, conocido también como el de la apreciación razonada,
implica la libertad del juez para formarse convicción del propio análisis
que efectúe de las pruebas existentes; sin embargo, su razonamiento no
puede dejar de lado las reglas de la lógica – jurídica ni las llamadas

81
Obra citada, pág. 102.
82
Cuello Iriarte, Gustavo. La sana crítica, sistema de valoración de la prueba judicial. Pontificia
Universidad Javeriana. Bogotá, 1974, pág. 210, cita de Cavalie Fiedler, obra citada, pág. 102.
83
Cita de Cavalie Fiedler, obra citada, pág. 102.
84
Cavalie Fiedler, Edgardo, obra citada, pág. 103.
máximas de la experiencia. “…Una prueba razonada supone (…) una
actividad del juzgador, siempre inmediata; supone un análisis de caso por
caso, supone una comprobación para ver la coincidencia de lo dicho por
los litigantes con esas hipótesis de tipo general que son las máximas de la
experiencia”85.

El Código Procesal Civil, adopta este último sistema, según es de verse del
artículo 197º del C. P. C.86.

2.7. Impertinencia, improcedencia de las pruebas y prueba innecesaria.

Son tres los temas a abordarse en ésta parte, relacionados con la prueba: La
impertinencia e improcedencia de la prueba y la prueba innecesaria, en
consideración a que la Nueva Ley Procesal del Trabajo nada dice sobre el
particular, a diferencia de la derogada Ley 26636, que en el artículo 31º,
establecía: “.El Juez no debe admitir una prueba cuando ésta resulte
impertinente, improcedente o innecesaria”. El Código Procesal Civil, se refiere
a la prueba impertinente e improcedente en el artículo 190º, cuya aplicación al
proceso laboral es incuestionable.

a) Prueba impertinente: Se dice que es impertinente, lo que no viene al


caso, o mejor “lo ajeno al caso, lo inoportuno, lo extraño al asunto
controvertido”87. Una prueba será impertinente cuando no tiene ninguna
relación con los hechos o con la pretensión. Será impertinente, por
ejemplo, ofrecer como medio probatorio un peritaje o inspección judicial,
en una demanda, cuya pretensión es la entrega de un certificado de trabajo.

b) Prueba improcedente: “Los medios probatorios deben referirse a los


hechos y a la costumbre cuando esta sustenta la pretensión. Los que no
tengan esa finalidad serán declarados improcedentes por el Juez”,
prescribe el artículo 190º del Código Procesal Civil. En consecuencia, será
improcedente “lo que no se ajusta a derecho, lo inoportuno, lo

85
Calvo, Gonzalo C.”Sistema de Apreciación de la Prueba”. En: Nuevas Orientaciones de la
Prueba, Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1981, pág. 155, cita de Hinostroza Minguez, obra
citada, pág. 105.
86
“Todos los medios probatorios son valorados por el Juez en forma conjunta, utilizando su
apreciación razonada. Sin embargo, en la resolución sólo serán expresadas las valoraciones
esenciales y determinantes que sustentan su decisión” (art. 197º C. P. C.).
87
Gómez Valdez, Francisco: Obra citada, pág. 299.
extemporáneo”88. El Código Procesal Civil89, califica como
improcedentes, los medios probatorios que tiendan a establecer: 1.
“Hechos no controvertidos, imposibles, o que sean notorios o de pública
evidencia”.

c) Prueba Innecesaria: “Es innecesario lo superfluo, lo fútil, lo evitable”90.


Aun cuando el Código Procesal Civil, las califica como improcedentes,
bien puede calificarse como innecesaria la prueba, en los siguientes casos:
Cuando la prueba pretende probar hechos afirmados por una de las partes y
admitidos por la otra en la contestación de la demanda, de la reconvención
o en la audiencia de fijación de puntos controvertidos, probar hechos que
la ley presume sin admitir prueba en contrario o establecer el derecho
nacional, que debe ser aplicado de oficio por los Jueces91.

La declaración de impertinencia, improcedencia o innecesaria de un medio


probatorio, la hará el Juez en resolución debidamente fundamentada.

2.8. Cuestiones Probatorias.

“…inmediatamente después, las partes pueden proponer


cuestiones probatorias sólo respecto de las pruebas admitidas”
(art.46º.2 NLPT, parte pertinente).

El tema del cuestionamiento de las pruebas, constituye uno de suma


trascendencia en el proceso laboral o civil, que la Nueva Ley Procesal del
Trabajo, no lo aborda de la manera como lo hizo la ley 26636, limitándose a
formular una declaración como la que se ha transcrito, en el artículo 46º,
referido a la etapa de actuación probatoria. Como ha quedado dicho, la
justificación del legislador para no repetir el contenido de la derogada ley
procesal, se encuentra en la aplicación supletoria del Código Procesal Civil.

88
Gómez Valdez, Francisco: Obra citada pág. 300.
89
Artículo 190º C. P. C.
90
Gómez Valdez, Francisco: Obra citada, pág. 300.
91
Artículo 190º del C. P. C.
“Las cuestiones probatorias son instrumentos procesales dirigidos a poner en
tela de juicio algún medio de prueba con la finalidad de que el Juez declare su
invalidez o tenga presente su ineficacia probatoria”92.

Para Gómez Valdez, “Las cuestiones probatorias, son las objeciones que los
litigantes o terceros tienen de las pruebas aportadas u ofrecidas en el juicio,
siempre que sean deducidas en el término procesal con las formalidades y
cuestiones de fondo exigidos por la norma y apoyados, además, de los medios
probatorios requeridos para cada caso, y que, una vez, deducidos, obligan al
juzgador a su valoración y ulterior resolución judicial (…) Normalmente, los
cuestionamientos probatorios son medios de defensa que persiguen desvirtuar
los medios de probanza del adversario por adolecer de eficacia”93

Los cuestionamientos que las partes pueden proponer en contra de los medios
probatorios son dos: La tacha y la oposición. Veamos cada uno de ellos.

2.8.1. Tachas.

“La tacha constituye una especie de impugnación cuyo objeto es quitar


validez o restarle eficacia a un medio de prueba, en razón de existir algún
defecto o impedimento respecto de él”94. La tacha procede contra los
testigos o los documentos.

a) Tacha de testigos: “La tacha de testigos es un acto procesal


facultativo por el cual los litigantes pretenden enervar la eficacia de
un testimonio a ser rendido por una persona afectada por alguna
causal de prohibición, impedimento o recusación, e, inclusive, por
manifiesta inidoneidad como cuando se ofrece la declaración de un
testigo que tiene mermado el sentido – vista, oído, olfato, gusto o
tacto – con el cual se supone captó o apreció el hecho sobre el que
atestigua”95. Los artículos 229º, 305º y 307º del Código Procesal
Civil, establecen las causales por las cuales se prohíbe declarar a un
testigo, así como las causales de impedimento y las causales de
recusación, a cuyo contenido nos remitimos. Si un testigo se

92
Hinostroza Minguez, Alberto: Obra citada, pág. 281.
93
Gómez Valdez, Francisco: Obra citada, pág. 342 – 343.
94
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 281.
95
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 281.
encuentra dentro de cualquiera de las causales propuestas por la
norma adjetiva, será objeto de tacha por la parte que tenga interés en
ello.

b) Tacha de documentos: “Es aquel acto procesal potestativo por el


cual las partes, alegando la nulidad o falsedad de la prueba
documental, cuestionan su validez o eficacia, a fin de que sea
excluida de la actuación o valoración probatoria”96. Como puede
verse el documento puede ser tachado de nulo o de falso. “La
nulidad (…), supone la existencia de un documento inidóneo para
surtir efectos jurídicos por haberse inobservado en su elaboración los
requisitos o condiciones exigidos por el ordenamiento legal bajo
sanción de nulidad”97. Un documento será falso cuando su contenido
o la firma que en él aparece, no guarda “correspondencia o identidad
con la realidad del acto o hecho acontecidos (especialmente si son
inexistentes) o con la persona a quien se le atribuye”98. El Código
Procesal Civil, en sus artículos 242º, 243º y 244º, hace expresa
referencia a la ineficacia del documento, por falsedad, nulidad o
inexistencia99.

La derogada ley 26636, no sólo hacía expresa referencia a los


medios probatorios que podían ser objeto de cuestionamiento, sino
que al mismo tiempo establecía los requisitos que debían cumplirse
al formular la cuestión probatoria (tacha u oposición). La Nueva
Ley en homenaje a la celeridad procesal y al principio de oralidad no
hace tales consideraciones.

2.8.2. Oposición.

96
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 283.
97
Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 281.
98
Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 283.
99
“Si se declara fundada la tacha de un documento por haberse probado su falsedad, no tendrá
eficacia probatoria. Si en proceso penal se establece la falsedad de un documento, éste carece de
eficacia probatoria en cualquier proceso civil” (art. 242º C. P. C.). “Cuando en un documento
resulte manifiesta la ausencia de una formalidad esencial que la ley prescribe bajo sanción de
nulidad, aquel carece de eficacia probatoria. Esta declaración de ineficacia podrá ser de oficio o
como consecuencia de una tacha fundada” (art. 243º C. P. C.). “La copia de un documento
público declarado o comprobadamente falso o inexistente, no tiene eficacia probatoria. La misma
regla se aplica a las copias certificadas de expedientes falsos o inexistentes” (art. 244º C. P. C.).
“La oposición es un instrumento procesal dirigido a cuestionar un medio
de prueba incorporado al proceso, para así lograr que no se lleve a cabo
su actuación o que se evite asignarle eficacia probatoria al momento de
resolver”100. De lo expuesto, se observa que la “cuestión probatoria
cumple dos funciones: 1) impedir que se actúe un medio de prueba; y 2)
contradecir éste, a fin de perjudicar su mérito probatorio”101.
El artículo 300º del Código Procesal Civil, en su parte pertinente
prescribe que “se puede formular oposición a la actuación de una
declaración de parte, a una exhibición, a una pericia o a una inspección
judicial”. Igualmente, puede formularse oposición contra un medio
probatorio atípico. Veamos, brevemente, cada uno de éstos casos:

a) Oposición a una declaración de parte: Para Hinostroza Minguez,


“La oposición a la actuación de una declaración de parte tiene por
finalidad impedir que tenga lugar la deposición de un sujeto procesal
(demandante o demandado) o lograr que se descarte dicho medio de
prueba de la valoración que haga el Juez del material probatorio”102.

b) Oposición a la actuación de una exhibición: “…encaminada a


obstaculizar su práctica o hacer que el Juez no le otorgue eficacia
probatoria a los documentos suministrados al proceso en virtud de tal
exhibición”103. Los argumentos que pueden esgrimirse para esta
clase de oposición, serían: La dificultad o imposibilidad de su
exhibición, sea por su carácter confidencial o porque no obra en
poder de quien debe exhibir, o en todo caso porque ha desaparecido.

c) Oposición a la actuación de la prueba pericial: Hinostroza


Minguez, a quien venimos siguiendo en esta parte, nos dice que “La
oposición a la actuación de la prueba pericial es aquella destinada a
impedir que personas especializadas en alguna ciencia, arte, industria
u oficio procedan a examinar el asunto debatido en juicio y emitir
opinión al respecto, o sino a objetar el contenido del dictamen para
de esta manera tratar de anular su mérito probatorio”104. La

100
Hinostroza Minguez, Alberto, obra citada, pág. 286.
101
Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 286.
102
Obra citada, pág. 287.
103
Hinostroza Minguez, obra citada, pág. 287.
104
Obra citada, pág. 287.
oposición puede basarse en la falta de los requisitos exigidos por la
ley para ser perito o que el peritaje sea innecesario.

d) Oposición a la actuación de la inspección judicial: “La oposición


a la actuación de una inspección judicial es el medio de defensa
dirigido a evitar que se lleve a cabo la verificación directa y personal
del magistrado de los hechos materia de conflicto entre las partes
procesales. También se dirige a cuestionar su desarrollo, buscando
de este modo restarle su eficacia probatoria”105. Los argumentos que
pueden invocarse para la oposición podrían ser los siguientes: La
inidoneidad de la prueba para acreditar los puntos controvertidos, la
limitación legal que no limite su actuación en un proceso, entre otras.

e) La oposición a la actuación de medios probatorios atípicos: La


finalidad de esta oposición es “entorpecer su práctica o enervar su
fuerza probatoria”106. Los argumentos para la oposición serían los
mismos que para las oposiciones antedichas.

Las cuestiones probatorias (tachas y oposiciones) se resuelven en la


Audiencia de Juzgamiento, tratándose de un proceso laboral ordinario y
en la Audiencia Única en los procesos laborales abreviados.

3. REGLAS DE CONDUCTA EN EL PROCESO Y EN LA AUDIENCIA.

“Los jueces laborales tienen un rol protagónico en el desarrollo e impulso


del proceso. Impiden y sancionan la inconducta contraria a los deberes de
veracidad, probidad, lealtad y buena fe de las partes, sus representantes,
sus abogados y terceros” (art. III T. P. NLPT, 2do. Párrafo).

En las audiencias el juez cuida especialmente que se observen las siguientes


reglas de conducta:

a. Respecto hacia el órgano jurisdiccional y hacia toda persona presente


105 en laAlberto:
Hinostroza Minguez, audiencia.
ObraEsta prohibido
citada, pág. 288.agraviar, interrumpir mientras se hace
106
Hinostroza Minguez,
uso Alberto, obra citada,usar
de la palabra, pág. teléfonos
288. celulares u otros análogos sin
autorización del juez, abandonar injustificadamente la sala de
audiencia, así como cualquier expresión de aprobación o censura.
Las reglas de conducta cubren todo el proceso, así como a todas las personas que en
el intervienen. Sin embargo, el artículo 11º, hace referencia únicamente a la
conducta procesal en las audiencias (de conciliación o de juzgamiento). “Las reglas
de conducta en las audiencias, precisan Toyama Miyagusuku, Jorge y Vinatea
Recoba, Luis, se definen como lineamientos o parámetros de comportamiento que
deben seguir los sujetos involucrados en el desarrollo del proceso para lograr así su
adecuado desarrollo”107.

La conducta procesal o deberes de las partes en el proceso, así como las facultades
del juez para sancionar la inconducta procesal, no es un tema nuevo, dentro del
proceso. El Código Procesal Civil, en su artículo IV del Título Preliminar, lo recoge
como principio de conducta procesal, prescribiendo: “Las partes, sus
representantes, sus abogados y, en general, todos los partícipes en el proceso,
adecúan su conducta a los deberes de veracidad, probidad, lealtad y buena fe”.
Por su parte la Ley Orgánica del Poder Judicial, en la Sección Primera, Principios
Generales, artículo 8º, regula la conducta procesal, como deberes procesales de los
actores, en los siguientes términos: “Todos los que intervienen en un proceso
judicial tienen el deber de comportarse con lealtad, probidad, veracidad y buena
fe”.

Así mismo la facultad disciplinaria del juez, ante la inconducta de las partes,
tampoco ha estado ausente en la Ley Orgánica del Poder Judicial, ni en el Código
Procesal Civil. En el artículo 9º de la Ley Orgánica del Poder Judicial, referido a la
facultad disciplinaria del juez, se prescribe: “Los Magistrados pueden llamar la
atención, o sancionar con apercibimientos, multas, pedidos de suspensión o

107
ob. cit. Pág.100
destitución, o solicitar su sanción, de todas las personas que se conduzcan de modo
inapropiado, actúen de mala fe, planteen solicitudes dilatorias o maliciosas y en
general, cuando falten a los deberes señalados en el artículo anterior, así como
cuando incumplan sus mandatos”.

Son ilustrativos, sobre el particular, los siguientes artículos del Código Procesal
Civil: art. 50º, numeral 5, sobre deberes de los jueces, art. 52º, que se refiere a las
facultades disciplinarias del juez, art. 109º, deberes de las partes, abogados y
apoderados, art. 110º, responsabilidad patrimonial de partes, sus abogados,
apoderados y terceros legitimados, art. 111º, responsabilidad de los abogados y art.
112º, temeridad procesal.

Agreguemos que el Código Procesal Constitucional, también tiene referencias


expresas al principio de moralidad, en los artículos 22º, 53º, 561 y 59, a cuyo
contenido nos remitimos, para no distraernos de los comentarios que hoy hacemos
de la Nueva Ley Procesal del Trabajo.

Como puede observarse, el tema no es nuevo, y la preocupación por la


moralización del proceso, estuvo siempre presente en nuestra legislación. La Nueva
Ley Procesal del Trabajo, no ha hecho más que incluirlo, para su aplicación
efectiva, en el proceso laboral, que no formó parte de la derogada Ley 26636.

Se incurre en inconducta en las audiencias, cuando se agravia, interrumpe a quien


se encuentra haciendo uso de la palabra, se usa celulares u otros análogos, sin
autorización del juez, se abandona injustificadamente la sala de audiencia o se
realiza expresiones de aprobación o censura. Incurrir en cualquiera de estos actos,
importa falta de respeto al órgano jurisdiccional o a las partes que intervienen en la
audiencia.

La otra regla de conducta está referida a la colaboración que deben prestar las
partes en la tarea de impartir justicia. Actos contrarios, a esta regla de conducta son
los siguientes: alegar hechos falsos, ofrecer medios probatorios inexistentes,
obstruir la actuación de las pruebas, generar dilaciones que provoquen
injustificadamente la suspensión de la audiencia y desobedecer las órdenes
dispuestas por el juez.
La alegación de hechos falsos, así como el ofrecimiento de medios probatorios
inexistentes, pueden producirse en los actos postulatorios, esto es, en la demanda o
en la contestación de demanda, que al ser llevados a la audiencia revisten suma
gravedad, precisando de la correspondiente sanción. La obstrucción a la actuación
de los medios probatorios, pueden darse cuando hay negativa a la exhibición de un
documento que se encuentre en poder de las partes. También puede ocurrir en la
etapa probatoria.

Las reglas de conducta a que se refiere la Nueva Ley Procesal del Trabajo, resultan
siendo una novedad, a las que se suman los deberes generales, a que hace mención
la Ley Orgánica del Poder Judicial y el Código Procesal Civil, según se anotó
precedentemente. No obstante, la misma Ley Procesal del Trabajo, hace referencia
expresa a tales deberes generales, el prescribir que corresponde al juez, como parte
de su rol protagónico en el proceso, “impedir y sancionar la inconducta contraria a
los deberes de veracidad, probidad, lealtad y buena fe de las partes, sus
representantes, sus abogados y terceros”.

La multa a imponerse por infracción a las reglas de conducta, en las audiencias, no


será menor de media /1/2) ni mayor de cinco (5) Unidades de Referencia Procesal
(URP). Así mismo, podrá imponerse multa, a los testigos o peritos, en las mismas
cantidades. Será el juez, quien determine el monto de la multa, para cuyo efecto ha
de tenerse en cuenta los límites mínimos y máximos establecidos por la ley (art. 15º
NLPT).

Tratándose de actos de temeridad o de mala fe, en los que pudiera incurrir, las
partes, sus representantes y los abogados, la multa será no menor de media (1/2) ni
mayor de cincuenta (50) Unidades de Referencia Procesal (URP) (art. 15 NLPT).
Los actos de temeridad se encuentran enumerados en una lista cerrada, en el Código
Procesal Civil, artículo 112º, tipificándose como tales, la manifiesta carencia de
fundamento jurídico de la demanda, contestación de demanda o medios
impugnatorios, alegar a sabiendas, hechos contrarios a la verdad, sustraer, mutilar o
inutilizar alguna parte del expediente, utilizar el proceso o acto procesal para fines
claramente ilegales y con propósitos dolosos o fraudulentos, obstruir la actuación
de medios probatorios, entorpecer reiteradamente el desarrollo normal del proceso
y la inasistencia injustificada a las audiencias.
La exoneración de la multa por temeridad o mala fe, solo podrá declararla el juez, si
el proceso concluye por conciliación antes de la sentencia de segunda instancia, en
resolución motivada (art. 15º NLPT).

El juez podrá imponer multa por infracción a las reglas de conducta y al mismo
tiempo por temeridad o mala fe, pues, ambas son independientes una de otra.
Además la responsabilidad es solidaria entre las partes, sus representantes legales y
los abogados patrocinantes de la causa. La responsabilidad solidaria no alcanza al
prestador de servicios (art. 15º NLPT).

Impuesta la multa, el juez queda obligado a “remitir copias de las actuaciones


respectivas a la presidencia de la corte superior, al Ministerio Público y al Colegio
de Abogados, correspondiente, para las sanciones a que pudiera haber lugar” (art.
15º NLPT).