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Fallo de mercado

Un fallo o falla de mercado es una situación que se produce cuando el mercado no es capaz de asignar los recursos
de forma eficiente.

En economía, el sistema de precios de un mercado competitivo es capaz de abastecer todos los bienes y servicios
de una economía. Sin embargo, existen algunos situaciones donde esto no es posible, estos se conocen como fallos
de mercado. Por ejemplo, la luz de las calles y el alcantarillado de una ciudad son fallos de mercado. No es rentable
para una empresa dedicarse a poner alumbrado en la calle, porque invertiría mucho dinero pero no ingresaría nada y
al final quebraría. Por ello, el gobierno se encarga de realizar estas tareas, cubriendo los fallos de mercado.

Intervención del Gobierno para corregir los fallos de mercado

En una economía mixta, como en la que vivimos, parte de las decisiones se toman por los ciudadanos y parte por el
gobierno. Dado que existen ciertos fallos de mercado inevitables, la intervención del gobierno en el mercado se
justifica ante:

La ausencia de regulación: el sector público regulará los mercados con normas tanto nacionales como
internacionales y así favorecer el desarrollo de la economía.

Desigualdad en la distribución de la renta: el sector público contará con una política fiscal, como la implantación de
impuestos progresivos.

Inexistencia de determinados bienes en el mercado: algunos bienes pueden no ser rentables para las empresas
privadas y por ello el sector público intervendrá produciendo bienes públicos. A estos bienes no se les aplica el
principio de exclusión. La oferta de ese bien es conjunta, es decir, cuando se facilita a un sujeto ese bien o servicio
queda a disposición de los demás. Por ejemplo, si ponen una farola en la puerta de su casa, la luz de ésta será
disponible para cualquiera que pase por allí. Pueden ser:

Fallo de mercado puro: por utilizar un producto no excluyes a los demás de su uso y no existe rivalidad, por ejemplo
el alumbrado público.

Fallo de mercado no puro: en los que se puede excluir a una persona de su uso mediante el pago de un precio, por
ejemplo la educación.

Externalidades negativas: cuando se generen costes sociales, al ejercer la actividad que producirá unos bienes o
servicios, causando efectos negativos sobre la economía, y sean superiores al coste privado, el sector público
sancionará a quienes produzcan estos bienes o servicios. Por ejemplo, una planta química que vierte sus residuos al
rio, contamina el agua perjudicando así a los agricultores. También cabe destacar la existencia de externalidades
positivas, que producen beneficios sobre terceros y en las que el sector público intervendrá concediendo
subvenciones y ayudas.

Monopolio: el mercado tiende a ser solo una empresa, por ello el sector público lo regulará favoreciendo la libre
competencia, estimulando la existencia de muchos vendedores competitivos.

Las externalidades • Son los efectos de determinadas actividades económicas que afectan positivamente o
negativamente a otros agentes económicos, que no son ni compradores ni vendedores en el mercado, sin que estos
paguen o se vean compensados por ello. • Las externalidades hacen que el mercado sea ineficiente y fracase al
maximizar el excedente total. •La existencia del coste o beneficio social hace que el Estado intervenga, en el primer
caso para intentar reducirlo y en el segundo caso para fomentarlo.

9. 8.4 Las externalidades Propiedad vecina Vacunas, Humo de los Ruido de una bien conservada, Progreso
automóviles, fiesta, ruido del frutales científico humo del tabaco tráfico Buenos hábitos Construcción de de
conducción chales en 1ª línea de costa Externalidad Positiva Externalidad Negativa La actividad de un sujeto La
actividad de un sujeto beneficia a un 3º. perjudica a un 3º.Subvención y ayudas. Ej. La mejora del Multas y leyes
anticontaminantes.entorno de un centro comercial, beneficia Ej. Una cementera que producea los vecinos. polvo
toxico y contaminante.

Valoración Económica - Instrumentos Económicos en la Evaluación de Impacto Ambiental


La integración del análisis económico al proceso de licenciamiento ambiental en Colombia se encuentra enmarcada
en la Constitución Política de Colombia de 1991, que en su artículo 80 establece que “El Estado planificará el manejo
y aprovechamiento de los recursos naturales, para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración
o sustitución. Además, deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales
y exigir la reparación de los daños causados”.

Además, dando cumplimiento a lo dispuesto en la Ley 99 de 1993 y a lo establecido en la expedición del Decreto
2041 del 15 de octubre de 2014 (compilado en el decreto 1076 de 2015) la Autoridad Nacional de Licencias
Ambientales ANLA incorporó la Evaluación Económica Ambiental – EEA dentro del proceso de evaluación de
Estudios de Impacto Ambiental, lo cual es relevante en la determinación de los costos ambientales y el uso de
instrumentos económicos para la prevención, corrección y restauración del deterioro ambiental y la conservación de
los recursos naturales En el contexto del licenciamiento ambiental colombiano, la valoración económica ambiental
sirve como herramienta para estimar valores monetarios del medio ambiente más allá del rol que juegan los precios
de mercado y es útil como insumo para el análisis, (…) control y regulación de la degradación ambiental. A la
autoridad ambiental le permite tener una idea del valor total de la externalidad y orienta la determinación de los
objetivos y montos finales de la compensación socioeconómica al realizar una aproximación de la estimación de los
daños causados por el proyecto.

La Evaluación Económica Ambiental EEA de Proyectos de Desarrollo

¿En qué consiste la herramienta?


La EEA es la aplicación de un conjunto de herramientas teóricas y metodológicas que brinda la economía para
complementar y mejorar la calidad de los procesos de evaluación ambiental y que permita fortalecer desde el sector
público y privado la toma de decisiones (MAVDT, 2010). También puede entenderse como el análisis integral de los
diferentes métodos utilizados para la cuantificación y valoración de los impactos ecológicos, económicos y sociales
causados por la ejecución de proyectos de desarrollo. Este análisis busca determinar la relación entre los beneficios
y los costos totales que se generan con la ejecución de un proyecto, para definir objetivamente su viabilidad.
En el contexto del proceso de evaluación ambiental, la evaluación económica ambiental (EEA) ex ante de un
proyecto, la ANLA propone una secuencia de pasos que inicia con la selección de los impactos relevantes, la
cuantificación biofísica, el análisis de internalización; etapa en la que además de tener en cuenta la importancia
ambiental de los impactos, también se verificará si los esfuerzos definidos por la empresa para prevenir y corregir los
impactos son adecuados y suficientes, lo cual será confirmado mediante un análisis de internalización que relacione
y justifique la eficiencia de las medidas, los costos de tales medidas e indicadores verificables de estado y/o presión
sobre los bienes y servicios ambientales, y finalmente el análisis costo beneficio de los impactos no internalizados.
Para este último grupo de impactos (no internalizables) se realiza la identificación y cuantificación biofísica del stock y
flujo de bienes y servicios que puedan verse afectados. Una vez se haya identificado adecuadamente los cambios
esperados por el desarrollo del proyecto tanto en el stock de recursos naturales como en el flujo de los bienes y
servicios, se procede a identificar los valores de uso directo, de uso indirecto y de no uso asociados a éstos. Ello
permite seleccionar el método de valoración económica apropiado según el caso. El valor de los beneficios y costos
estimados mediante la aplicación de los métodos de valoración económica se ingresarán en el flujo de beneficios y
costos teniendo en cuenta la duración del impacto y la tasa de descuento intertemporal para obtener los indicadores
económicos. A continuación, se presenta un esquema del proceso de EEA.

Este enfoque permite identificar la pluralidad de valores de los recursos naturales, teniendo en cuenta las diferentes
escalas de medida, la temporalidad de los impactos, los bienes y servicios ecosistémicos que provee la naturaleza.
Igualmente, permite conocer los costos y los beneficios resultantes para los distintos grupos sociales.

¿Cuál es el alcance de la herramienta?

La valoración económica es una herramienta que actualmente está incorporada al Análisis Costo Beneficio (ACB) y
se usa para:

1- Escoger la mejor alternativa para el desarrollo de un proyecto (en el Diagnóstico Ambiental de Alternativas – DAA).

2- Conocer el costo de las externalidades que pueda generar un proyecto en unidades monetarias y despejar la
incertidumbre sobre los verdaderos costos del mismo.

3- Aportar información para mejorar el diseño del proyecto con miras a la minimización de los costos derivados de las
inversiones ambientales destinadas a la prevención, corrección, mitigación y compensación de los impactos
ambientales.

4- Identificar si el monto que el proyecto destina para la prevención, corrección, mitigación y compensación de
impactos es el adecuado para controlar de manera eficiente los impactos ambientales generados por el
megaproyecto.

5- Favorecer la implementación de medidas regulatorias que permite el ajuste de los Planes de Manejo Ambiental a
medida que se vaya ejecutando el proyecto con la finalidad de evitar subvaloraciones o sobre estimaciones de las
inversiones en el control de los impactos.

El patrimonio natural proporciona bienestar a la sociedad a través de sus diferentes funciones ecosistémicas, que
ayudan a mantener y satisfacer las necesidades de la vida humana. En este contexto, y considerando las
preferencias individuales, la valoración económica intenta asignar valores cuantitativos a los bienes y servicios
ecosistémicos, independientemente de si estos cuentan o no con un precio o mercado. La valoración económica
estima el valor en términos monetarios de los cambios en los bienes y servicios a través de los cambios en el
bienestar de la sociedad

El valor económico total es la suma del valor de uso, actual o potencial, y del valor de existencia (VET=VU+VE).

1. DEFINICION: Se conoce como la suma de los beneficios que le asignan las personas al medio ambiente .
Corresponde a la suma del valor de uso directo, el valor de uso indirecto, el valor de opción y el valor de existencia.
2. 3. CONSUNTIVO VALOR ECONOMICO TOTAL VALORES DE USO VALORES DE NO USO VALOR DE USO
DIRECTO VALOR DE USO INDIRECTO VALOR DE OPCION NO CONSUNTIVO VALOR DE EXISTENCIA VALOR
DE HERENCIA B
3. 4. VALORES DE USO EL VALOR DE USO DE UNA FUNCION O CAPACIDAD DEL MEDIO AMBIENTE SE ASOCIA
A LA INTERACCION ENTRE EL HOMBRE Y EL MEDIO, CON EL FIN DE OBTENER MAYOR BIENESTAR.
4. 5. VALORES DE USO DIRECTO CORRESPONDEN AL APROVECHAMIENTO MAS RENTABLE O MAS COMUN
DEL RECURSO. LA CUANTIFICACION ES MAS FACIL PARA LOS USOS COMERCIALES
5. 6. VALORES DE USO INDIRECTO CORRESPONDEN EN GENERAL A LAS FUNCIONES ECOLOGICAS O
ECOSISTEMATICAS EN GENERAL NO TIENE PRESENCIA EN LOS MERCADOS
6. 7. VALORES DE OPCION CORRESPONDE A LO QUE LOS ACTORES SOCIALES ESTAN DISPUESTOS A
PAGAR PARA UN USO FUTURO DE LOS RECURSOS AMBIENTALES.
7. 8. VALORES DE NO USO NO IMPLICA INTERACCION ENTRE EL HOMBRE Y EL MEDIO AMBIENTE ES UN
VALOR INTRINSECO.
8. 9. EXISTENCIA: LO QUE ALGUNOS ESTAN DISPUESTOS A PAGAR POR EL NO USO DE LOS RECURSOS,
POR IDEAS ETICAS, ALTRUISTA, CULTURARES ETC. HERENCIA: LO QUE ALGUNOS ESTAN DISPUESTOS A
PAGAR POR EL NO USO DE LOS RECURSOS, EN BENEFICIO DE GENERACIONES FUTURAS
Las políticas económicas son las herramientas de intervención del Estado en la economía para alcanzar unos
objetivos, que como veremos más adelante son, fundamentalmente, el crecimiento económico, la estabilidad de los
precios y el pleno empleo. De esta forma, los gobiernos tratan de favorecer la buena marcha de la economía a través
de variables como el PIB, el IPC o las tasas de empleo, ocupación y paro. Por tanto, estas intervenciones del sector
público sobre la economía se denominan políticas económicas.

¿Cuáles son sus objetivos?

Como hemos señalado anteriormente, los objetivos más habituales de las políticas económicas son:
 Lograr un crecimiento económico sostenible en el tiempo. El fin no es otro que intervenir en la economía para
que el incremento de la producción de bienes y servicios se sostenga en el tiempo para así mejorar el bienestar de
los ciudadanos. El Producto Interior Bruto (PIB) y el Producto Nacional Bruto (PNB) son los indicadores económicos
más significativos.

 Conseguir la estabilidad de precios. El sector público trata de controlar la inflación, es decir, de controlar los
precios de los bienes y servicios para que estos no se incrementen desproporcionadamente. De darse esta situación,
la espiral inflacionista mermaría el poder adquisitivo de los consumidores y lastraría el consumo, con todo lo que ello
implica para un país. El Índice de Precios al Consumo (IPC) es el indicador que expresa los precios medios de una
cesta de bienes y servicios comprados por un conjunto de familias representativas de la población española.

 Favorecer el empleo. El fin último en este terreno es conseguir el pleno empleo. Sin embargo, dada la dificultad de
dar trabajo a toda la población activa de un país, se considera que existe pleno empleo aún existiendo cierta tasa
baja de desempleo. Los indicadores que miden el nivel de empleo son las tasas de actividad, de ocupación y de
paro.

¿Quién las aplica?

Para alcanzar los objetivos que acabamos de explicar, los Estados se valen de una serie de organismos o
instituciones intermedias. Estos medios pueden ser directos o indirectos. Dentro de los directos encontramos al
conjunto de instituciones del sector público (Estado, comunidades autónomas, diputaciones provinciales,
ayuntamientos…). Mientras tanto, los medios indirectos se refieren a los denominados poderes tácticos (banca,
multinacionales, asociaciones de empresarios, sindicatos…), los cuales gozan de un amplio respaldo tanto
económico como social.
El objetivo es que en conjunto, todos estos organismos e instituciones intermedias avancen juntos en la misma
dirección para conseguir que las políticas económicas sean efectivas y cumplan los objetivos propuestos.

Tipos de política económica

Algunas de las principales políticas económicas que utilizan los Estados para lograr sus objetivos económicos son las
siguientes:
 Política monetaria. Se refiere, como ya explicamos en un Concepto anterior, al conjunto de medidas que toma la
autoridad monetaria de cada país con el objetivo de lograr la estabilidad de los precios a través de variaciones en la
cantidad de dinero en circulación. En los países de la zona euro, es el Banco Central Europeo (BCE) quién desde el
enero de 1999 asume las funciones relacionadas con la política monetaria.

 Política fiscal. Es el conjunto de medidas e instrumentos que utiliza el Estado para recaudar los ingresos necesarios
para la realización de las funciones del sector público. Su fin no es otro que aumentar o disminuir la actividad
económica, principalmente mediante la recaudación de impuestos y la aplicación del gasto público. Por tanto, las dos
variables clave de la política fiscal, que puede ser tanto expansiva como restrictiva, son los ingresos públicos y los
gastos públicos. Dada su complejidad, me comprometo a realizar más adelante un post explicándola con todo lujo de
detalles.

 Política exterior. Se refiere a la intervención que realizan los gobiernos para regular las transacciones con otros
países. Algunos ejemplos de política económica son la fijación del tipo de cambio de la moneda respecto a las
monedas de otros países, el fomento de las exportaciones o las limitaciones a las importaciones. Los países que
pertenecen a la Unión Europea han visto reducida sus competencias en esta materia ya que la mayoría de las
decisiones sobre política exterior son adoptadas por Bruselas.

 Política de rentas. Su fin es lograr la estabilidad de los precios controlando la inflación. De esta forma, se trata de
evitar que los precios se disparen. En este sentido, los Estados también pueden regular los salarios de los
funcionarios y de las empresas privadas si consideran que así pueden mantener estables los precios del conjunto de
la economía.

A su vez se podría realizar una segunda clasificación de las políticas económicas desde el punto de vista sectorial.
En este caso estaríamos hablando de política agraria, industrial, energética, de transportes, comercial, turística
o de viviendas. En cualquier caso, los objetivos de las mismas siguen siendo idénticos, aunque a una escala menor:
pleno empleo, desarrollo económico, equilibrio económico exterior o estabilidad cíclica y de precios.

2. Política Económica
El principio de racionalidad y la especificidad de la política económica como disciplina
El economista interpreta el comportamiento humano como actos electivos que resultan de la concreción para un
entorno dado de las reglas de decisión óptimas de los agentes. Estas reglas o funciones de reacción, es decir, las
funciones de oferta y demanda de los agentes, se derivan de las condiciones de primer orden de los programas de
optimización que los agentes supuestamente resuelven. Los actos humanos son vistos, por tanto, como actos de
racionalidad. Este enfoque maximizador, en virtud del cual los agentes económicos se comportan a lo largo de sus
vidas como si fueran controladores óptimos, es el aplicado tradicionalmente a consumidores y productores, y en
tiempos más recientes también se ha extendido fructíferamente su empleo al análisis de fenómenos pertenecientes
al campo del derecho, la sociología y la ciencia política.
De modo análogo, el economista analiza la actividad político-económica como actos de racionalidad del policy maker.
La especificidad de la literatura político-económica, o de la política económica como disciplina, reside precisamente
en la aplicación o extensión del enfoque económico del comportamiento humano a la toma de decisiones de las
autoridades económicas. La formulación de la política económica se interpreta, consecuentemente, como el
resultado de la previa resolución de ejercicios de optimización por parte de las autoridades económicas. Para ello, y
desde la contribución seminal de Tinbergen (1952) a la teoría de la política económica, se recurre al concepto
de modelo de política económica (véase Fernández Díaz, 1972) para expresar formalmente la lógica de la política
económica. Para el economista, la lógica de la política económica queda condensada, por tanto, en la estructura de
un problema de optimización condicionada. Esta estructura ha ido ganando complejidad con los avances
experimentados por la teoría de la política económica. Así, desde las primeras aportaciones de los años 50, en las
que ni siquiera se explicitaba la función objetivo del problema, se ha pasado en la década de los 80 a una estructura
propia de un juego dinámico en el que tanto el gobierno como los agentes privados resuelven ejercicios de
optimización dinámica estocástica.

Política fiscal

La Política fiscal es una disciplina de la política económica centrada en la gestión de los recursos de un
Estado y su Administración. Está en manos del Gobierno del país, quién controla los niveles de gasto e
ingresos mediante variables como los impuestos y el gasto público para mantener un nivel de estabilidad en
los países.

A través de la política fiscal, los gobiernos tratan de influir en la economía del país. Controlando el gasto y los
ingresos en los diferentes sectores y mercados con el fin de lograr los objetivos de la política macroeconómica.

Mediante estas variaciones, el Gobierno debería ejercer un gran impacto sobre la demanda agregada y, por
consiguiente, influye en la producción y el empleo, dado un nivel de precios. Por otra parte, su objetivo principal es
estimular el crecimiento de la economía doméstica y protegerla de cara a los cambios propios de los ciclos
económicos.

Objetivos de la política fiscal

Los objetivos que persigue la política fiscal son los siguientes:

 A corto plazo, estabilizar la economía y el ciclo a través del saldo presupuestario.


 En el largo plazo, persigue incrementar la capacidad de crecimiento del país mediante el gasto -I+D, educación, e
inversión en infraestructuras, etc- y del ingreso -incentivos al ahorro-.
 Simultáneamente, persigue el objetivo de equidad y redistribución de la renta.

Además, un punto importante es que la política fiscal debe ser clave para garantizar y proteger los servicios
sociales básicos y los recursos con los que cuenta el territorio en cuestión. Se trata de una gran
responsabilidad, ya que las decisiones tomadas en este ámbito afectan considerablemente a la vida cotidiana, al
empleo, los precios…, es decir, la política fiscal constituye la vía más importante para mantener o mejorar el
llamado Estado de Bienestar. De hecho, en los presupuestos públicos europeos más de la mitad del gasto suele
corresponder a servicios sociales y sólo alrededor del 20 por ciento se destina a servicios generales y económicos.

Es también destacable la responsabilidad que se adquiere a la hora de controlar y redistribuir la riqueza de un estado
por medio de los servicios públicos y la gestión tributaria.

Su complementariedad con la política monetaria y su convivencia será clave para la marcha del país y el bienestar de
sus ciudadanos. La política fiscal tiene un papel destacado por su efecto estabilizador de las fluctuaciones de la
economía, a través de su impacto expansivo o contractivo sobre la demanda agregada vía manejo de los ingresos y
gastos públicos (y por tanto, de la cuantía de los déficit o superávit del sector público).

Tipos de política fiscal

Dependiendo de las diferentes decisiones tomadas a la hora de dirigir la política fiscal, puede clasificarse a esta
como expansiva, contractiva o neutral. Esta diferenciación tiene mucho que ver en ocasiones con una cuestión
ideológica o de pensamiento económico, debido a que atendiendo al perfil ideológico del gobierno del momento se
tomará una clase de medidas u otra. No obstante, realmente lo que define la aplicación de una política fiscal
expansiva o contractiva es la situación del ciclo económico en que se encuentre.
 Política Fiscal Expansiva: se lleva a cabo en situaciones de decrecimiento económico y cuando hay altos niveles
de paro, el Gobierno tendrá que aplicar una política fiscal expansiva para aumentar el gasto agregado (Consumo +
Inversión + Gasto + Exportaciones – Importaciones), aumentando la renta efectiva y para disminuir la tasa de paro.
La política fiscal expansiva puede ser de cuatro tipos o vías de aplicación:
o Una reducción de los impuestos, consiguiendo un impacto positivo sobre el consumo.
o Un aumento de los gastos del Gobierno, desplazando al alza el gasto agregado.
o Estímulos a la inversión privada a través de bonificaciones o exenciones fiscales. La finalidad es provocar aumentos
en la demanda agregada.
o Incentivos fiscales para estimular la demanda de los no residentes (mayores exportaciones netas)
 Política Fiscal Contractiva: cuando existe una situación inflacionista provocada por un exceso de demanda
agregada. En este caso sería necesaria una aplicación de política fiscal restrictiva, procediendo de forma contraria
para reducir el gasto agregado.
o Se aumentarían los impuestos.
o Se reduciría el gasto público.
o Se actuaría para desalentar las inversiones privadas y las exportaciones netas (menores exportaciones netas).

Existe también una tercera vía que se conoce como postura neutral. En este caso la política fiscal se basa en el
equilibrio, al equiparar el nivel de gasto público con el de ingresos totales.

Conceptos generales
POLÍTICA AMBIENTAL
1.1 ¿QUE ES POLITICA AMBIENTAL?
La política ambiental es el conjunto de los esfuerzos políticos para conservar las bases naturales de la vida humana y
conseguir un desarrollo sostenible. Desde los años 70, con la conciencia ambiental creciente, se ha convertido en un
sector político autónomo cada vez más importante tanto a nivel regional y nacional como internacional. En los
gobiernos de muchos países hay un ministerio encargado de temas ambientales. a nivel de empresa empresas la
política ambiental es un requisito de los sistemas de gestión medioambiental certificados como ISO 14001.
2.1 BASE LEGAL

INTRODUCCIÓN Posicion de Pigou externalidades e intervención según coase Pigou vS. COASE: RUN-YING LIU
YU
ÓSCAR MARTÍN FERNÁNDEZ Las externalidades y la intervención pública Arthur Cecil Pigou (1877-1959) Ronald
Harry Coase ÍNDICE Introducción
Posición de Pigou, externalidades e intervención
Contestación de Coase
Externalidades e intervención según Coase
Opiniones de otros economistas
Conclusión de los autores
Críticas y otros comentarios Producto social neto y producto privado

Caso industria coste creciente/decreciente

Ejemplos de externalidades debate generado en lA TEORÍA ECONÓMICA conclusion de los autores críticas
constructivas No recae sobre los damnificados
Trascendencia del impuesto
Eliminación de la externalidad
Impuesto basado en la caída del valor
Argumentos confusos Pigou Contestación de coase de estilo Uso de coloquialismos

Revisar la coherencia sintáctica

Problemas de puntuación

Cuidado con las referencias DE FONDO


Buen planteamiento del debate generado y variedad de posturas respecto al tema

Ensayo bastante corto (11 páginas cuando el máximo es 15)

Introducción irrelevante
Exponen de una manera clara las posturas de Pigou y Coase sin demasiada precisión

Parte de la conclusión no tiene relación con el texto Costes de transacción y derechos de propiedad
Ejemplos responsabilidad por daños
Competencia perfecta ¡GRACIAS POR VUESTRA ATENCIÓN! Salvador Bekiaropoulos Laura Salinas James Meade
(1907-1995) Mancur Olson (1932-1998) "Dos empresas, una que produce miel (gestionando colmenas de abejas) y
otra que produce manzanas. Puesto que las abejas se alimentan de flores de los manzanos, un incremento de la
producción de manzanas mejorará la productividad de la industria fabricante de miel. Los efectos beneficiosos de
tener abejas bien alimentadas son una externalidad positiva para el fabricante de miel" Fuente: J. Meade "External
Economies and Diseconomies in a Competitive Situation" 1952 James M. Buchanan Solución Pigouviana Vs. Coase:
Intervención Pública Vs. Internalización de costes

Importancia del Teorema de Coase

Diferenciación de Buchanan dependiendo de la naturaleza de mercado

Resumen El desarrollo de la sociedad bajo el actual modelo económico ha traído enormes avances en todos los
campos del conocimiento, pero también ha tenido impactos desbastadores en la naturaleza, el cambio climático y sus
consecuencias es una prueba irrefutable. El derroche de recursos y fuentes de energía no renovables sin un criterio
sustentable es un factor que genera contaminación y afecta la salud de los habitantes, por la cual paga toda la
sociedad. Piguo afirma que “el que contamina paga” y el estado debe velar por la salud y economía de los
habitantes. Coase propone arreglos entre el contaminador y el afectado sin la intervención del estado, ambos
enfoques son elementos base para la propuesta de gestión e innovación en un Impuesto ambiental en México.
Palabras clave: Impuesto, Ambiental, Pigou, Coase, Externalidades, Innovación, gestión, contaminación, costos,
pasivo Las Teorías de Pigou y Coase, Base para la Propuesta de Gestión e Innovación de un Impuesto Ambiental en
México 1. El Problema de la Contaminación La generación de contaminación es inherente al desarrollo del ser
humano, desde su presencia en la tierra, ha explotado los recursos naturales para su provecho y eso es correcto,
éstos eran abundantes y la naturaleza absorbía los contaminantes sin mostrar el impacto en ella de manera
alarmante, sin embargo, el ser humano no generó una cultura hacia el cuidado del medio ambiente, porque pensó
que los recursos naturales eran inagotables. En el siglo XVIII, Malthus (1798) en su estudio vislumbró las
consecuencias que el vertiginoso crecimiento industrial y poblacional inevitablemente causaría en el destino de
nuestra especie y la organización social. De su ensayo sobre el Principio de la Población se creó el concepto de
Catástrofe Malthusiana, en el que afirmó que la tendencia de la población es geométrica y la de los medios de
subsistencia es aritmética o lineal, irremediablemente, en algún momento de la historia, el crecimiento se vería
severamente frenado por la disputa de dichos medios. El crecimiento de la población y la utilización de estos
recursos naturales en forma indiscriminada y sin ningún enfoque sustentable, ha llevado a la sociedad actual a un
disfrute las ventajas que ofrece el desarrollo, pero a un costo no cuantificable, pero si visible. La generación de
contaminación en sus diversas formas, el calentamiento global y el cambio climático auguran un futuro no promisorio,
sino de pocas expectativas para la subsistencia de las diversas formas de vida en la tierra incluyendo las del ser
humano; por lo anterior, se hace necesaria la búsqueda de una conciliación de gestión e innovación entre las metas
de desarrollo mundial con las capacidades del medio ambiente, de tal forma que se garantice la coexistencia de un
crecimiento económico con una mejora integral de la población actual y futuras generaciones. La contaminación es
definida en el Artículo 3, Fracción VI de la Ley General del Equilibrio Ecológico y de Protección al Ambiente
(LGEEPA) como la presencia en el ambiente de uno o más contaminantes o combinación de ellos que cause
desequilibrio ecológico, es consecuencia de la influencia sobre el medio de diferentes fuerzas. Cabrera (1981) afirma
que la contaminación se clasifica por su origen, “en natural (tolvaneras, erupciones volcánicas, incendios en los
bosques causados por rayos, etc.) y artificial (cuando deriva de actividades humanas)”. 2. Externalidades, los Costos
Ocultos de la Contaminación Es de todos conocidos que el modelo de desarrollo económico actual no ha resultado
en una convivencia armónica con el medio ambiente, lo que genera directamente cargos en contra del bienestar
humano, su existencia presente y futura. Por ello, es la sostenibilidad ambiental y no la sostenibilidad económica la
que debe promoverse en el futuro. La figura 1 muestra como los viejos modelos de desarrollo inciden en la
generación de contaminación antropogénica en el ámbito doméstico, agricultura, ganadería, industria transporte y
recreación, todo ello inherente al desarrollo tecnológico y crecimiento poblacional; por lo que es necesario de crear
nuevos modelos de gestión de desarrollo que sean innovadores y que involucren la sustentabilidad sin descuidar el
progreso. Figura 1. Replanteo del Modelo Clásico de Desarrollo y Progreso Fuente: Adaptado de The Product Life,
por Mendezcarlo, 2010, UASLP, México. Esta dinámica del sistema capitalista ha generado distorsiones en el
mercado, desigualdad social y lesiones al medio ambiente. Si se le permite funcionar a su propia inercia no se
conseguirá una solución económica eficiente debido a la presencia de externalidades. De acuerdo a la doctrina
económica, se genera una externalidad cuando la actividad de un agente económico causa un efecto real
involuntario en el bienestar de otro agente, esta variación puede ser una mejora o un empobrecimiento. (San Juan,
2009). Las externalidades por tanto, pueden ser positivas o negativas. El ejemplo característico de una externalidad
positiva es el de la empresa creadora de empleos que activa la economía de un pequeño pueblo y se convierte en
polo de desarrollo. El ejemplo típico de la externalidad negativa es el menoscabo en la salud de los habitantes de una
comunidad por la contaminación del humo de las chimeneas de las fábricas. En ambos casos, el problema es que los
efectos de las externalidades no se ven reflejados en el sistema de precios. Siguiendo el ejemplo, el costo que eroga
la comunidad en atender a los enfermos por el humo de la fábrica, no es asumido por el contaminador y esto significa
que existe un costo individual del producto y un costo oculto que es transferido a la sociedad quien deberá
solventarlo a través de sus sistemas de salud pública. Todas las externalidades pueden ser toleradas hasta cierto
nivel, dicha tolerancia dependerá de la capacidad de mitigación o de neutralización de los efectos nocivos generados
en el medio por el agente económico. Desgraciadamente estos efectos pasan inadvertidos hasta que alcanzan
niveles que son difíciles de revertir. Como se ha visto, el sistema de precios no mide exactamente las consecuencias
ambientales de la actividad económica, y por lo tanto, crean incentivos económicos negativos, que provocan un
grave daño al medio ambiente (FMI, 2000). Las externalidades negativas son consideradas fallas del mercado, ya
que la sociedad estaría implícitamente subsidiando dicho producto en el monto del costo correspondiente al daño
social, o externalidad, en que incurre como resultado de su producción (Acuatella, Et. al, 2005). Esta dinámica del
sistema capitalista ha generado distorsiones en el mercado, desigualdad social y lesiones al medio ambiente. Si se le
permite funcionar a su propia inercia no se conseguirá una solución económica eficiente debido a la presencia de
externalidades. La figura 2 muestra el ciclo productivo de bienes y servicios que generan externalidades tanto
positivas como negativas. Figura 2. Generación de Productos, servicios y externalidades Fuente: Mendezcarlo
UASLP (2010) 3. La solución Piguviana Según lo expuesto, encontramos que el sistema de precios no recoge la
realidad de los costos de los productos, generando señales equívocas que alientan conductas agresivas hacia el
medio ambiente, y que tarde o temprano se traducen en un menoscabo a la calidad de vida de la población. Como
consecuencia de ese razonamiento, Pigou1 (1920) propuso, corregir las distorsiones generadas en los sistemas de
precios por la presencia de externalidades negativas con el cobro de un impuesto cuyo monto compensaría los
daños causados. A este mecanismo se le denomina Impuesto Piguviano y es el origen de los denominados
impuestos ambientales, cuya finalidad es lograr la internalización de las externalidades generadas a través del uso
del mismo sistema de precios. Los impuestos ambientales de inspiración Piguviana, pretenden servir de contrapeso
para incrementar el costo marginal privado de las empresas contaminantes de tal forma que los agentes económicos
se responsabilicen por el costo externo que trasladan a la sociedad (eficiencia estática) ( Gago et al., 2004). El
diseño de este instrumento parte de la idea de que a la empresa solo le resulta conveniente contaminar hasta el nivel
en que le sea más barato pagar el 1 Arthur Cecil Pigou, 1877-1959., es considerado el fundador de la Economía del
Bienestar y principal precursor del movimiento ecologista al establecer la distinción entre costes marginales privados
y sociales y abogar por la intervención del Estado mediante subsidios e impuestos para corregir los fallos del
mercado e internalizar las externalidades. impuesto que modificar sus procesos adoptando tecnologías más limpias,
lo que incentiva un comportamiento ambiental más amigable con el ambiente (eficiencia dinámica) (Gago, Et al.,
2004). Evidentemente, este punto de equilibrio debe calcularse en un nivel de contaminación óptimo, es decir, por
debajo de los niveles naturales de saturación y las capacidades de remisión de cada medio contaminado y
naturalmente, también por debajo de los niveles en que la sobrecarga de contaminantes puedan generar daños a la
salud de la población. Como todo impuesto, la recaudación se obtiene de multiplicar un tipo impositivo, idealmente
relacionado con el daño ambiental ocasionado por la unidad de descarga gravada, por una base imponible, (Gago, Et
Al. 2004). La tasa del impuesto debe estar relacionada directamente con el costo marginal del daño causado. (Seroa
da Motta, 2001). Los sujetos pasivos del impuesto son los agentes contaminadores es decir, los contribuyentes
propietarios de las fuentes que emiten sustancias que degradan el medio que se pretende mejorar. Los impuestos
Piguviano dieron paso a la creación del Principio “El que contamina paga” acogido por la comunidad internacional
como principio rector de las políticas públicas que utilizan instrumentos económicos para favorecer el desarrollo
ambientalmente adecuado (ONU, 1992). Los estudios de Pigou (1920), tenían como finalidad poner de manifiesto las
divergencias entre los objetivos del bienestar privado contra los del bienestar común. Para él, la forma de conciliar
estos intereses es a través de la intervención del Estado quien deberá asumir la tutela de la seguridad social y de las
oportunidades de la educación, la vivienda y la sanidad. 4. Los arreglos Coasianos. La propuesta de Pigou sobre la
adopción de impuestos ambientales para contrarrestar los efectos de la contaminación, comenzó a difundirse
ampliamente entre los estudiosos de los fenómenos económicos, obteniendo pronto un análisis profundo sobre sus
debilidades y pertinencia. La solución Piguviana halló eco en Ronald Coase (Premio Nobel de economía en 1991,
fundador del Análisis Económico del Derecho, método de análisis que incorpora variables económicas al
pensamiento jurídico), quien en 1960 publicó un famoso artículo denominado “El problema del Costo Social”, en
donde expone su famoso teorema, partiendo de una crítica al trabajo de Pigou. Para Coase2 (1960), resulta
innecesaria la intervención del Estado para igualar los costos argumentando que la respuesta más viable no siempre
es un impuesto, sino que deben evaluarse los costos que cada posible solución causaría. Entre los escenarios
posibles, considerados por Coase, al detectar una actividad contaminante, puede solicitarse al agente económico en
cuestión el pago de un impuesto que sea equivalente al daño causado, reubicar su actividad, o bien tolerarla. De
acuerdo al Teorema de Coase, debe evaluarse hasta qué punto la sociedad está dispuesta a tolerar la actividad que
genera la contaminación en función de los beneficios que dicha actividad produce. Como se mencionó, las
externalidades causadas por un agente económico no necesariamente son negativas, por tanto, “una comparación
entre la utilidad y el daño producido es un elemento para decidir si un efecto nocivo debe ser considerado como una
molestia”, (Coase, 1960). Así la cuestión se reduce a evitar el daño mayor, sin 2 Ronald Howard Coase (nacido el 29
de diciembre de 1910), economista británico y profesor emérito en la Universidad de Chicago. Recibió el Premio
Nobel de Economía en 1991 por el descubrimiento y aclaración del significado de los costes de transacción y
derechos de propiedad para la estructura institucional y funcionamiento de la Economía. embargo, este razonamiento
se centra exclusivamente sobre valores económicos evidentes, soslayando los principios universales de igualdad y
libertad de trabajo con que funciona la sociedad. El propio razonamiento del autor lo lleva a descubrir que: “Para
llevar a cabo las transacciones del mercado, en que los costos ambientales sean nulos (o sea repuestos o redimidos)
es necesario, entre otras cosas, descubrir con quién deseamos transar, informar a la gente que deseamos
intercambiar y en qué términos, conducir negociaciones que lleven a un convenio, redactar el contrato, llevar a cabo
la inspección necesaria para asegurarnos de que los términos en el contrato se observan” (Coase, 1960). Sin
embargo estos requisitos son demasiado costosos o simplemente irrealizables debido a los mismos fallos de los
sistemas económicos. Desafortunadamente, para Coase, “la ausencia de mercados universales producida por las
externalidades invalida la previsión de eficiencia y, por consiguiente, impide una de las condiciones necesarias para
la maximización del bienestar social” (Elena, Rodríguez & Sánchez, 2002). La escuela Coasiana promueve, en la
medida de lo posible, el arreglo entre el agente generador y el receptor de externalidades de tal forma que pueda
llegarse a la solución que implique un menor costo de mitigación. Estos “Arreglos Coasianos” según la teoría, deben
ser aplicados aún y cuando el contaminador sea una empresa de carácter estatal, ya que debe prevalecer el interés
general sobre el particular. Es decir, la costosa intervención estatal sólo debe considerarse justificada cuando las
alternativas de composición entre sociedad y empresas no funcionan. Es de señalarse además que Coase reconoce
la aplicación de los impuestos Piguviano como una solución posible, aunque no la única ni la más deseable. La
crítica a los impuestos ambientales realizada por el autor, se basa en la dificultad de medir con certeza el daño
producido por el agente contaminador, ya que en ocasiones la cuantía del daño se encuentra fuera del control del
empresario. Por ejemplo, el daño causado por una empresa a los habitantes cercanos a la fuente emisora puede
maximizarse al aumentar la población del vecindario, y por lo tanto los costos de reparación, ¿Debe entonces
aumentar el costo del impuesto a pagar?, Si la capacidad de inmisión del medio contaminado varía por temporadas,
¿Cómo determinar de forma justa el daño causado? La crítica que finalmente establece Coase es que “el principio de
que ‘el que contamina paga’ termina siendo la de que “el que paga contamina”, y seguramente la cuantía de este
pago será mucho menor que el verdadero desgaste ambiental” (Abraham, 2004). Puede decirse que Coase demostró
la existencia de soluciones alternas a la intervención del Estado en el arreglo de los problemas que generan los fallos
de mercado, no solamente los de carácter ambiental, evidenciando además las inconsistencias de la teoría
Piguviana, sin embargo, la aplicación de los arreglos Coasianos difícilmente tiene una aplicación práctica. Las
limitaciones de la teoría del Costo Social surgen porque: a) Los costos de transacción de los arreglos privados,
acuerdos y seguimiento de su cumplimiento, etc. resultan elevados para las partes, b) no se cuenta con información
confiable suficiente, c) Existen otras externalidades difíciles de cuantificar y d) los arreglos puede ser eficientes para
las partes, pero no para el marco jurídico de las economías. 5. El Estado como árbitro regulador del problema de la
contaminación El medio ambiente, como se ha dicho, es una fuente de riqueza y base física del bienestar del
hombre, estratégicamente se le ha distinguido como tal. Por ello, la comunidad internacional reconoció, el
mejoramiento ambiental como una de las medidas necesarias para asegurar la plena efectividad del derecho de toda
persona al disfrute del más alto nivel de salud física y mental (ONU, 1966). De aquella época a la fecha, se ha
incorporado paulatinamente el derecho a un medio ambiente adecuado al catálogo de derechos humanos cuya
protección debe ser garantizada por los Gobiernos. Se considera actualmente, que se trata de un derecho humano
de tercera generación, ya que el derecho tiende a abandonar posturas utilitarias e individualistas para dar lugar a las
solidarias e intergeneracionales (Figueroa, 2000), por ende, el Estado se ha visto obligado a responder actualizando
sus estructuras, para lo cual puede optar por dos posibilidades, la creación de normas jurídicas que hagan posible la
defensa del derecho a un medio ambiente sano particular a particular, o bien intervenir a través de instrumentos
económicos. En esta materia, podemos distinguir cuatro tipos de instrumentos de política: los de regulación
normativa, los económ