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PH Boletín 37 47

Teorías de la Intervención

H o m e n a j e : S o l à - M o ra l e s
Arquitectónica

Ignasi de Solà-Morales es el término máximamente general, es necesario


considerar las formas de la intervención como for-
mas de interpretación diferentes. Quisiera, hoy, refe-
Mi intención es la de hacer una introducción a este rirme a estas interpretaciones, a estas diferentes tra-
ciclo, que ha sido programado de manera muy inte- ducciones de la idea de inter vención que se han
resante, y por cuya iniciativa felicito a sus organiza- producido desde que la arquitectura es una activi-
dores. El primer planteamiento intentará establecer dad reflexiva y con una conceptualización suficiente-
un marco de referencia, máximamente general, en el mente general como para hacerse cargo de este
que se entienda el tema de la intervención arquitec- problema.
tónica. Porque me parece que la primera dificultad
está justamente en la vaguedad y en la imprecisión El primer momento en el que la inter vención se
del término "intervención" y aseguraría que hay dos plantea como un problema que pide una cier ta for-
sentidos: primero, en un sentido general, cuando ha- ma de teorización y, por lo tanto, una definición de
blamos de inter vención, debería entenderse cual- cuál es la relación entre la intervención y la arquitec-
quier tipo de actuación que se puede hacer en un tura existente, es, sin duda, el momento del Clasicis-
edificio o en una arquitectura. Las actuaciones que mo. Es el momento que se inicia con la definición
sean de restauración, de defensa, de preser vación, renacentista de la arquitectura, porque en todo lo
de conser vación, de reutilización, etc. etc., todas que sucede antes, la relación entre la intervención y
ellas podrían ser designadas con un término máxi- el edificio previamente existente es en realidad una
mamente general que sería justamente el de "inter- relación absolutamente impremeditada. Un relación
vención". Éste sería un primer sentido, del que esta- en la que no hay ninguna consideración por la con-
blecería tres momentos diferentes en las maneras dición existente, como no se trate de la considera-
de entender qué tipo de relaciones se pueden esta- ción según la cual el edificio es una pura base mate-
blecer en la obra ya construida con el fin de que es- r ial sobre la que instr umentar una nueva
ta siga teniendo algún tipo de vigencia. En segundo arquitectura. Lo que sucede en la arquitectura grie-
lugar, con significado más restringido y más específi- ga, romana, y en arquitecturas incluso anteriores, es,
co, la idea de inter vención compor taría la crítica a o que se construye sobre otras arquitecturas pre-
las otras ideas anteriores, es decir, a las ideas que vias, sin más consideraciones, o que se utilizan las ar-
traducirían la intervención como restauración, como quitecturas como simples canteras, como simple
conser vación, como reutilización, etc. Hay por lo cantidad de materiales disponibles para realizar una
tanto un conflicto que es el conflicto de las interpre- nueva operación de arquitectura. En cualquier caso
taciones. En realidad todo problema de intervención ninguna consideración historiográfica sobre el valor
es siempre un problema de interpretación de una de lo existente sino la simple consideración material
obra de arquitectura ya existente, porque las posi- del edificio, ya sea como soporte de una nueva ope-
bles formas de inter vención que se plantean siem- ración, pensada siempre de nueva planta, ya sea co-
pre son formas de interpretar el nuevo discurso que mo pura condición material de la construcción de
el edificio puede producir. Una intervención es tanto otro edificio. El ejemplo de los edificios, la Acrópolis
como intentar que el edificio vuelva a decir algo y lo de Atenas, donde se van superponiendo las edifica-
diga en una determinada dirección. Según la forma ciones sin que haya en realidad referencias previas
en que la inter vención se produzca los resultados de unas con otras como no sea en tanto que condi-
serán unos u otros. Que la intervención significa por ciones topográficas, sería; un ejemplo muy claro de
lo tanto interpretación y que estas interpretaciones este tipo. Otra situación es la de la pura aditividad,
pueden ser diversas nos lo prueba, incluso, esta di- sin ninguna consideración o reflexión sobre el edifi-
versidad terminológica con la cual los problemas de cio existente, que es todo lo que ofrece la arquitec- Este artículo se publicó por pri-
la intervención acostumbran a presentarse. Ya he ci- tura medieval. Esta en su proceso de yuxtaposición, mera vez en 1982, en la revista
tado antes que cuando se habla de restauración, de manifiesta que no hay ninguna consciencia refleja ni Quaderns del Col.legi d´Arqui-
defensa, de conser vación, de reutilización, de pre- del significado ni de la diferencia que pueda darse tectes de Catalunya, nº 155, p.
servación, etc. etc., estos conceptos significan cosas entre la arquitectura ya existente y la nueva opera- 30-37. PH agradece a la Comi-
diferentes, pero a veces son criterios que se sola- ción. Por ello, la historia de la construcción de las sión Permanente de la entidad
pan; sobre todo, detrás de cada uno de ellos hay en catedrales es siempre una operación de yuxtaposi- editora la autorización para re-
realidad toda una concepción de la intervención en ción, en la cual ningún; condición crítica aparece en producir el texto. Asimismo reco-
el edificio y de la interpretación que esta interven- el momento de inter venir sobre una estructura ya noce la ayuda prestada por la Bi-
ción plantea. En el fondo me parece que estoy di- iniciada o sobre una estructura que apunta una de- blioteca de la ETSA de Sevilla
ciendo algo bastante sencillo: que si la intervención terminada lógica, sino que se superpone con la ma- para localizar la traducción.
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inter venir sobre ella con un instrumento que es el


proyecto de arquitectura para, a través de esta in-
tervención, conseguir la unificación del espacio de la
ciudad. Como ejemplo característico quisiera hacer
referencia a través de unas imágenes, a un proyecto
del momento inicial renacentista, enormemente sig-
nificativo de esta forma de lectura crítica de la reali-
dad física existente. Me refiero a una de las primeras
obras de Alber ti, que es en realidad una operación
de intervención sobre un edificio ya construido. Se
trata de la intervención sobre la Iglesia de San Fran-
cisco, en Rímini, para la construcción de lo que tenía
que ser el templo celebrativo a la familia de los Ma-
yor violencia y sin ningún tipo de reflexión previa latesta. Como sabemos, este edificio, nunca acaba-
una nueva estructura sobre la arquitectura ya exis- do, no se construye de nueva planta sino que se
tente. Esta condición refleja aparece, por primera construye sobre la base de una iglesia de estructura
vez, en el momento en que hay una conciencia de la lombarda con nave única y absidiolos laterales y la
historia. Si se quiere, de una manera muy esquemá- intervención de Alberti se planta sobre esta estruc-
tica, casi mítica, la conciencia de la diferencia, es de- tura existente. La primera cosa que nos llama la
cir, el hecho de que hay un pasado y un presente, y atención es que, aunque la intervención de Alber ti
que las condiciones del pasado son diferentes de las es tremendamente contundente y fuerte respecto a
del presente, y que por lo tanto la intervención las la estructura previamente existente, en realidad esta
ha de tener en cuenta, a favor o en contra, para asu- intervención se efectúa ciñéndose a su estructura fí-
mirlas o para distanciarse de ellas: ésta es justamen- sica previa. La modificación de Alberti, sin embargo,
te la situación renacentista. Una conciencia de la his- es una modificación que tenderá a variar su significa-
toria extraordinariamente esquemática, puramente do global en el sentido de introducir otro sistema
dualística, en la cual existe un pasado mitificado que de proporciones y otro sistema de connotaciones.
es la antigüedad y otra realidad tenebrosa, negativa Las pretensiones de Alber ti las conocemos aproxi-
que ha de ser justamente considerada como la con- madamente a par tir de un medallón realizado du-
traimagen de aquella realidad positiva encarnada por rante la construcción y en el que se nos da una ima-
la antigüedad y que es toda la realidad de la ciudad y gen de lo que Alber ti pensaba alcanzar en esta
de la construcción medieval. inter vención sobre el viejo edificio de la Iglesia de
San Francisco. En realidad pensaba en transformar el
La nuova maniera, la que propone los ar tistas del espacio longitudinal de la primitiva Iglesia con una
Renacimiento, es una forma de conciencia de esta operación que lo hiciera decididamente centralizado
antigüedad con todo el carácter elemental y en ab- bajo una gran cúpula, evidentemente inspirada en el
soluto analítico que ello supone, pero es ya una for- panteón y que tenía pues una relación con el pro-
ma de enfrentarse con unas determinadas arquitec- blema de la definición del espacio central como desi-
turas para calificarlas negativamente y con otras deratum, como modelo óptimo en la construcción
para calificarlas positivamente. Todo esto ¿qué signi- de la iglesia. Pero también esta operación se efectúa
fica? Significa que se plantea por primera vez la ac- con suficientes dependencias como para que, por
tuación de arquitectura desde una consideración crí- ejemplo, el tema de la elevación del nivel del edificio
tica respecto al lugar donde se inter viene y a las respecto al suelo no se produzca, sino que Alber ti
condiciones que este lugar ofrece. El problema de la condicione el modelo genérico que aquí intenta de-
conformitas, es decir, de la coherencia o incoherencia sarrollar a las condiciones concretas del edificio ya
respecto a las condiciones existentes, es la cuestión existente, al nivel, aunque el arco triunfal de triple H
central en las intervenciones arquitectónicas que se que origina la composición de la fachada esté eleva-
producen en un paisaje ya existente. Me atrevería a do sobre un podio y en cambio la puer ta central
decir que este problema de la conformitas, es decir, quede par tida respecto a este podio, de manera
de la lectura crítica de lo existente para definir una que se produce una manifestación de las condicio-
manera de intervenir, es característico de toda la ar- nes previas que el edificio tenía. Todo él introduce
quitectura del Clasicismo. En realidad significa la po- una tensión entre el modelo ideal, que es el modelo
sibilidad de manifestarse como tal y de manifestarse del templo colocado sobre un podio, a par tir del
en la universalidad de su proyecto. Efectivamente, la cual arrancaría el tema del arco triunfal en la fachada
intervención sobre la realidad construida que la ar- principal, o el tema de la arquería romana en las fa-
quitectura del Renacimiento plantea es una inter- chadas laterales, quedando contrapuesto a la rela-
vención cuyo objetivo es unificar la totalidad del es- ción mucho más directa que el pavimento de la anti-
pacio como escenar io de la vida humana. Esto gua ofrecía y que en realidad se conser va en esta
significa subsumir bajo este proyecto de unidad la di- inter vención justamente como uno de los elemen-
versidad y la dislocación, la multiplicidad que la ciu- tos que permiten identificar la dependencia que esta
dad antigua y, sobretodo la ciudad medieval, ofrecía. operación de intervención tan potente ha provoca-
Las inter venciones, ya sean puntuales, ya sean más do sobre el edificio existente. Esta tensión queda
intensamente unitarias, significan siempre el intento también patente en la voluntad de mantener la do-
de releer esta realidad construida ya existente para ble estructura de muros lateral, de manera que la
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yuxtaposición quede claramente expresada sin pre- dentemente, éste es el momento arquitectónico por
tender que la nueva estructura haga desaparecer a excelencia en la medida en que la nueva arquitectu-
la anterior, o por el contrario, provocando una pura ra, la nuova maniera tiene todas las posibilidades, tie-
colisión; el refinamiento de esta intervención está en ne toda la potencia y toda la seguridad, al menos
el superpoder con. toda su contundencia, con todo hasta que las dudas manieristas o las angustias ba-
el rigor, el nuevo modelo al edificio existente, evi- rrocas vengan a complicar las cosas. La arquitectura
dentemente modificándolo, cambiándole el sentido tiene toda la seguridad de un proyecto establecido
pero sin aniquilarlo, sin negarlo del todo. en un principio y que en cualquier caso se permite
dialogar más o menos con lo existente pero sin re-
Lo que interesa sobre todo es ver en este ejemplo nunciar nunca a la unidad de este proyecto con el
una manera de inter vención extraordinariamente cual se encara a la ciudad gótica. Una situación ab-
potente que se produce en un cruce de problemas. solutamente diferente, en cambio, es la situación
Por un lado, el problema de la mímesis, es decir, el que nos ofrece el momento en el que la inter ven-
problema de la recreación de una arquitectura que ción se convier te en restauración. En su definición
es llamada en auxilio de la nueva operación. Esta es de lo que es la restauración, Viollet-le-Duc compara
la arquitectura clásica, como un gran bloque unita- el problema de la restauración con el desarrollo que
rio, que es citada a través del tema de la cúpula, de en su tiempo tenían las ciencias positivas como la
la fachada interpretada como un arco triunfal, etc. anatomía comparada, la lingüística, la antropología, la
Pero, por otra par te, es necesario ver la operación geología, la arqueología; todas ellas son para Viollet
creativa concreta, la traducción de una manera de- trabajos de disección de diferentes áreas de la reali-
terminada de esta operación mimética, en el mo- dad con el fin de clasificarlas y ordenar el conoci-
mento en que esto se ha de producir sobre una rea- miento a par tir de operaciones de taxonomía, es
lidad previamente existente . Digamos que nos decir, clasificación morfológica. También la arquitec-
encontramos ante un tipo de inter vención que se tura tiene la posibilidad de realizar operaciones simi-
produce desde la seguridad de un nuevo lenguaje. lares a través del conocimiento positivo de su pasa-
De un lenguaje que se presenta como absolutamen- do. Pensamos que detrás del pensamiento de Viollet
te cerrado en sí mismo, que tiene su propio sistema hay todo el hegelianismo que en la cultura del posi-
connotativo, que tiene su propia sintaxis, pero que tivismo del siglo XIX significa entender la historici-
en el momento de intervenir no interviene en el va- dad de toda la realidad y la posibilidad de entender
cío sino que inter viene sobre las arquitecturas de sólo históricamente esta realidad.
una ciudad existente con el fin de someterlas y sub-
sumirlas en este proyecto unitario que la arquitectu- ¿Cómo se plantea entonces la relación con los edifi-
ra del Clasicismo compor ta. Me parece que el pro- cios previamente existentes? No se plantea desde la
blema general que en la arquitectura del Clasicismo seguridad de un proyecto previamente establecido,
y en su intervención sobre los edificios se plantea es sino desde la neutralidad del planteamiento positivo;
la de una inter vención hecha desde la seguridad y es decir, desde la polivalencia, desde la multiplicidad
desde la congruencia de un proyecto bastante defi- de las lógicas internas que este conocimiento positi-
nido como para saber qué objetivos se propone. vo de las arquitecturas del pasado ofrece. Según
Evidentemente esto se puede decir de una manera Viollet, nuestra relación con los monumentos de la
máximamente radical en ejemplos como el citado, antigüedad o con cualquier edificio existente, ha de
mientras que seguramente la historia del Clasicismo partir de una operación lógica que entienda su pro-
nos ofrecerá un conjunto de situaciones más diversi- pio discurso. No un discurso que se le pueda impo-
ficadas que ésta, que quizás debería considerarse ner desde el exterior sino, al contrario, que sea el
como una situación limite. No sólo los casos como resultado de escuchar la voz que en una determina-
el de esta intervención tan contundente y casi, diría- da arquitectura se encuentra materializada. La inter-
mos, tan totalitaria de la nueva estructura sobre la vención en el edificio desde el concepto de restau-
vieja, sino también las situaciones de mayor contami- ración se produciría no como una invasión a par tir
nación, las situaciones de hibridez, por así decirlo, de un proyecto previamente establecido, como el
que se producen en ejemplos contemporáneos o que era propio de la intervención renacentista, sino
posteriores, en los cuales el diálogo con el gótico es que se par tiría de una especie de suspensión previa
un diálogo mucho menos acaparador, mucho menos a todo juicio, de una situación de neutralidad abso-
potente, llegando en algunos proyectos a dejarse luta del arquitecto respecto al edificio existente para
penetrar por la vieja estructura de una manera más que el edificio se manifestara por sí mismo y hablara
fuer te. Todo este diálogo, sin embargo, se produce desde su propia lógica. Este seria el camino, el mé-
siempre desde una postura que tiene un universo y todo, para alcanzar una justa posibilidad de sacar el
unos objetivos definidos, que son la construcción de máximo par tido de cualquier edificio previamente
una ciudad homogénea. Así, el objetivo propio de la existente. Como se sabe, Viollet dice aquello que
operación renacentista nos definiría un primer me- tanto ha irritado a los restauradores posteriores:
canismo en el cual la arquitectura es un instrumento que la restauración propiamente no es limpiar el
de inter vención que tiene en sí mismo si propia edificio o volver lo a hacer tal como era, sino en
congruencia, encarándose y debatiéndose contra las cualquier caso acabarlo de hacer tal como debería
estructuras existentes, pero no para respetarlas en haber sido. El problema de la restauración para Vio-
su diversidad, sino para. subsumirlas en un proyecto llet no es tanto un problema de fidelidad historio-
de ciudad que ha de tener una unidad propia. Evi- gráfica, con el fin de volver a colocar las piedras
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donde estaban o de acabar el proyecto tal como se distante respecto a toda posible intervención activa
había proyectado, sino de dejar que el edificio desde en el edificio con los planteamientos de un contem-
su propia lógica, la lógica de estilo, se acabe a sí mis- poráneo de Viollet que es John Ruskin. La actitud de
mo, manifieste su congruencia interna a través de Ruskin significa ya no sólo la negación de que haya
una operación de restitución de aquella transparen- una contrapropuesta con la que enfrentarse al edifi-
cia interna que los estilos compor tan o han com- cio existente, sino incluso la negación de cualquier
portado en el transcurso del tiempo. acción como una acción positiva frente a los edifi-
cios existentes. La obra de arte es una obra intangi-
Esta concepción, a pesar de los abusos y las posibili- ble y es una supervivencia de un gran naufragio que
dades de arquitecturas pastiche que ha producido, debe preservarse de la mejor manera posible. Nada
tiene un elemento enormemente interesante que es hay que hacer ni para completarla, ni para mejorar-
el de la introducción de la cultura positiva y el de la la, ni para ponerla de manifiesto. Lo único que es
comprensión de que el edificio existente tiene ya posible es guardar sus restos, guardarlos hasta que
por sí mismo una lógica y que lo que conviene es sobrevivan, pero en absoluto tocarlos ni intentar
dejar hablar a esta propia lógica sin intentar super- prolongar su vida más allá de lo que sus propias
poner un discurso diferente. En cualquier caso, los fuerzas puedan ofrecer.
problemas que se plantean en la restauración serán
los del conflicto cuando se trate de edificios que son El planteamiento de Ruskin es enormemente impor-
simultáneamente cosas diversas, porque entonces tante porque tal como explicaré seguidamente es el
será preciso averiguar y decidir cuál es la estructura que ha marcado con más fuerza la concepción de la
dominante, cuál es la matriz fundamental sobre la intervención arquitectónica en los tiempos contem-
que se levanta el edificio, para prescindir de aquellas poráneos.
cosas que serían sobrevenidas o secundarias, que-
dándonos pues con la ley interna más potente, que La obra de arte se presenta como un vestigio de un
sería la que tendría que dominar la operación de momento en que la creación artística aún existía. En
restauración. lo que Viollet y Ruskin coincidieron sería en la luci-
dez de saber que el tiempo de la creación ar tística
Restauración, por lo tanto, en este momento es to- es un tiempo periclitado, y con esto ambos serían
do lo contrario de la inter vención activa del arqui- profundamente hegelianos. Pero lo que en un caso
tecto; es dejar hablar al edificio por sí mismo y creer se necesitaría seria una especie de forceps, una ayu-
que en el edificio ya hay una lógica que de algún da para que lo que aún quedara de aquella creación
modo tiene una potencia su posibilidad determina- acabara fructificando, mientras que en el otro caso
ción y plenitud. Evidentemente, ésta es la actitud de- ya no es un forceps sino más bien un preser vativo
sarmada que la estética hegeliana caracterizó justa- –es decir, algo que únicamente evite la destrucción
mente como del fin del ar te como producto de los gérmenes que puedan quedar de aquella
creativo del espíritu. Si Hegel había hablado de la obra de ar te que la historia ha hecho llegar hasta
muer te del ar te como una característica de la mo- nosotros– es lo que debe instrumentalizarse.
dernidad, de alguna manera Viollet sería el mejor
testimonio de ello en la medida en que, más que de Estos dos planteamientos que pueden parecer ideo-
una operación de creación ar tística, o de nueva lógicos o muy generales, tienen en realidad traduc-
aportación arquitectónica, de lo que se trataría en la ciones muy concretas en la formulación de la teoría
restauración sería de hacer de comadrona del pro- de la conservación de los edificios históricos tal co-
pio edificio diga lo que lleva dentro y, por lo tanto, mo desde finales del siglo pasado se ha entendido
una operación fundamentalmente técnica, más que en la cultura arquitectónica. La formulación de la te-
creativa; una operación puramente de ayuda, de cla- oría de la conser vación es en realidad un proceso
rificación, de distinción, un trabajo analítico para que que arranca de la confluencia entre las enseñanzas
el edificio hable por sí mismo y de alguna manera él violletianas y las enseñanzas ruskinianas, es decir, de
solo explique cómo acabarlo. Esta, repito, es una las teorías de la restauración y de las teorías de la
condición de todas maneras enormemente significa- preservación, con el fin de llegar a la formulación de
tiva de la distancia y de la dificultad en que puede los criterios con los cuales la cultura más o menos
hablarse aún de creación arquitectónica. Porque oficial de nuestro siglo ha entendido que era necesa-
aquí la creación arquitectónica se retira como tal rio afrontarse a los edificios históricos existentes.
creación, no ofrece una contrapropuesta sino que,
al contrario, se ofrece sólo como una posibilidad ¿Cómo se ha formulado la teoría de la conservación
técnica para desarrollar lo que ya existe previamen- tal como nos llega a nosotros y tal como hoy los or-
te. Es la angustia histórica ante la imposibilidad de ganismos internacionales para estas cuestiones lo
disponer de un programa colectivo vehiculado a tra- plantean aún? Fundamentalmente a través de la for-
vés de la arquitectura, y que la justifique, lo que en mulación de unas escolásticas de la valoración de los
este caso hace de la restauración una facultad pura- edificios del pasado, a través del concepto de con-
mente técnica. servación como concepto central. A finales del siglo
pasado Camilo Boito, primer especialista en estas
Pero es curioso que casi simultáneamente o con po- cuestiones, que formula una síntesis entre las posibi-
ca frecuencia en el tiempo asistimos a un plantea- lidades que el viollentismo y el ruskinianismo ofrecí-
miento aún más dificultoso o más angustiosamente an, define el código para la restauración que funda-
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mentalmente afirma lo siguiente: por un lado, debe origen bastante bien definido que es el del urbanis-
preferirse, en principio, la conservación a cualquier mo historicista, especialmente el de Camilo Sitte.
operación más compleja, es decir, que en los edifi- Por otra parte, Giovanoni, que fue de los que tuvie-
cios históricos son preferibles siempre las operacio- ron un peso más decisivo en la elaboración de la
nes más sencillas o las operaciones más complejas; Car ta de Atenas, era un defensor acérrimo del ur-
de manera que si es posible, para decirlo de manera banismo historicista como instrumento imprescindi-
caricaturesca, una simple repintada, que no se hagan ble en la formulación de una teoría, que se denomi-
obras; y si es necesario hacer obras Jebe evitarse, si nó “científica”, de la conser vación. Según este
se puede, que sean de estructura; y si lo son que principio, el edificio queda desdibujado en su perfil y
afecten lo menos posible a las componentes más ge- queda incluido en un ámbito más amplio que es el
nerales, etc, etc. Es decir, la ley de la mínima inter- del contorno, de manera que lo que se plantea en-
vención en el edificio como primer criterio de con- tonces lógicamente es la permanencia de estos con-
servación. Un segundo criterio será el de conservar tornos.
no sólo la matriz esencial del edificio, y con esto se
separa claramente de las doctrinas de Viollet, sino Esta es una doctrina que se ha transformado mo-
que debe conser varse todas las apor taciones que dernamente en un estereotipo y que, enunciada en
tengan una mínima consistencia a lo largo de la his- la Car ta de Atenas, fue recogida casi sin cambios
toria del edificio. En tercer lugar, y ésta es la manifes- sustanciales en el texto de Venecia de 1964. Efecti-
tación de esta inseguridad ante la historia del propio vamente en la llamada Car ta de Venecia del año
edificio, toda nueva intervención si ha de producirse 1964 de la conservación, hay diversas cosas significa-
tiene que ser absolutamente neutra respecto al edi- tivas. Primera, que el término restauración proce-
ficio existente. Deberá ser diferenciada para que se dente de Viollet desaparece definitivamente y en
note que ha sido una intervención a posteriori y por cambio toma más y más importancia el concepto de
lo tanto deberá hacerse con materiales diferentes, conservación. La segunda cosa es que esta conser-
con texturas diferentes, con todos los recursos que vación se hace finalmente conservación del ambien-
permitan, en principio, diferenciar absolutamente lo te y que de lo que se trata es de mantener, de con-
que sean nuevas apor taciones al edificio de lo que ser var los ambientes en su totalidad y por lo tanto
sea su existencia anterior. de no modificar, no sólo ya las grandes arquitectu-
ras, sino también las arquitecturas menores que se
De estas características se deriva posteriormente consideran componentes tan necesarios como los
una escuela, fundamentalmente en Italia, especializa- otros del ambiente total. Evidentemente esto signifi-
da para la conservación y que será la que tendrá un ca cambios muy impor tantes en las maneras de in-
peso decisivo cuando, en el ano 1931 se formule: la ter venir, porque significa que en absoluto puede
Car ta de Atenas, dedicada al problema de los edifi- avanzarse hacia el aislamiento del edificio singular o
cios históricos. En este documento se repetirán bas- del monumento, sino que casi es necesario conser-
tante exactamente los argumentos de Boito aña- var las áreas completas en su intangible forma tal
diendo, quizás, otra cuestión que es la de cómo se como se presentan tan históricamente. Toda idea de
compagina el problema de la conser vación de los intervención que tienda a cambiar esto es, en princi-
edificios existentes respecto a dos cuestiones impor- pio, una idea tremendamente peligrosa.
tantes. Una respecto a las nuevas tecnologías; la res-
puesta a este punto es la siguiente: las nuevas tecno- ¿A qué situación hemos llegado hoy a partir de todo
logías son útiles siempre y cuando sir van par a esto? Yo creo que hemos llegado a una situación ab-
mantener el carácter del edificio existente y siempre solutamente inviable en las actitudes de conser va-
y cuando no alteren, no adulteren, este carácter ción. Debe señalarse que seguramente una dificultad
previamente existente, lo cual significa que, en prin- grave, pero también un alivio, ha dado posibilidades
cipio, si más o menos a escondidas los pilares que de subsistir a los conservadores: la ausencia de plan-
eran de piedra pueden ser de hormigón, no hay nin- teamientos explícitos en el Movimiento Moderno
gún problema; si más o menos a escondidas se pue- respecto a estos problemas. El origen debe buscarse
den pasar los tubos de una calefacción, no hay nin- en la historicidad del Movimiento Moderno. En la
gún problema; si más o menos a escondidas se medida en que el Movimiento Moderno era insensi-
pueden sustituir las piedras por piedras ar tificiales, ble al discurso histórico, la vanguardia arquitectónica
tampoco hay ningún problema, pero eso siempre y del siglo XX se presenta como absolutamente im-
cuando estas modificaciones técnicas de la estructu- permeable a estos problemas. Puede hacer se el
ra de hormigón o de las instalaciones más sofistica- ejercicio de pensar en los grandes personajes de la
das, o de la piedra no alteren el "carácter". La segun- arquitectura del Movimiento Moderno y adver tir
da característica nueva de la Car ta de Atenas del hasta qué punto han dicho muy pocas cosas respec-
1931 respecto a las primeras formulaciones de Boi- to a este problema o, en cualquier caso, las que han
to sería la del tema del contorno. En realidad el edi- dicho han sido tremendamente distantes. Esto segu-
ficio no es tal edificio solitario, sino que es un ar te- ramente ha dado más larga vida a la actitud de la
facto colocado en un contor no. El edificio conservación y, por otra parte, las políticas respecto
propiamente no es una arquitectura sino que es al patrimonio arquitectónico que se están llevando a
par te de un "ambiente" y lo que debe preservar, lo cabo por toda Europa, en realidad, están dominadas
que debe conservar no es propiamente los edificios por los estereotipos de la conservación. En principio
sino los “ambientes". Como sabemos, esto tiene un la literatura de los periódicos, las preocupaciones
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que se expresan en los congresos de especialistas, manera específicamente arquitectónica, y arquitectó-


las políticas oficiales de los Monumentos Históricos nica sin adjetivos, de enfrentarse con la arquitectura
o de nuestras Bellas Ar tes, etc., tienden a ser exac- histórica y de responder ante esta a partir de incor-
tamente la traducción práctica, administrativamente porarla a un proyecto de futuro con una mínima
organizada, de políticas de conser vación sobre los congruencia. Seguramente con esto, la enseñanza de
patrimonios arquitectónicos existentes. Que esto en las situaciones anteriores es suficientemente clarifi-
realidad son políticas de inter vención impor tantes cadora. En el momento clásico se ponía de manifies-
es evidente. to cual era esta actitud proyectual previa que se en-
frenta con el edificio sin necesidad de ayudas
Si comparamos la Car ta de Atenas del 31 con la externas y con la seguridad de que los instrumentos
Car ta de Venecia del 64, seguramente una de las de la arquitectura pueden dar respuestas. La cultura
novedades de la segunda respecto a la primera, qui- positiva nos ponía de manifiesto, en cambio, las po-
zás la más impor tante, es la idea de la reutilización sibilidades de que el conocimiento científico y codifi-
como una política que debe ponerse en funciona- cado que la historia de la arquitectura hoy nos ofre-
miento. En realidad, esto no es más que una conse- ce, nos permite también enfrentarnos, no de un
cuencia lógica de los planteamientos anteriores, por- modo ingenuo, ni tampoco míticamente como en la
que a la idea de conser vación para evitar que se arquitectura del Clasicismo, sino desde un conoci-
produzca la degradación. Justamente porque se tie- miento preciso del artefacto arquitectónico existen-
ne una concepción conser vativa de la arquitectura te. Me parece que al repensar el problema de la in-
histórica, conviene de alguna manera inyectarle co- ter vención en el patrimonio arquitectónico, en
mo sea mecanismos de reanimación para que no se absoluto podemos considerar aquel primer momen-
produzcan procesos de degradación. En el limite, to clásico y el segundo momento positivo como
desde el punto de vista arquitectónico, operaciones componentes mutuamente excluyentes, sino al con-
como la de Bolonia serían operaciones de este tipo trario, como dos momentos que tienen lecciones di-
(la del centro histórico), ya que no encontramos ferentes a darnos. Me parece que si debe formular-
otra cosa que una potentísima operación de reani- se hoy alguna or ientación en el tema de la
mación, concebida con un concepto de arquitectura, intervención convendría hacerlo bajo estas dos co-
absolutamente de conser vación, de apuntalar por ordenadas. Por un lado, una primera coordenada
dentro el esqueleto de los edificios, de mantener en que es que los problemas de intervención en la ar-
principio las apariciencias o el ambiente o el contor- quitectura histórica son, primera y fundamentalmen-
no de los conjuntos sin proponer, en cambio, opera- te, problemas de arquitectura y en este sentido la
ciones más decididas o más predeterminadas res- lección de la arquitectura del pasado es un diálogo
pecto al patrimonio existente. desde la arquitectura del presente y no desde pos-
turas defensivas, preservativas, etc. La segunda lec-
Pero esto, ¿adónde ha llevado? Ha llevado a una co- ción sería la lección del positivismo post-hegeliano:
sa bastante dramática, que es un comercio, una ma- sería la lección de entender que el edificio tiene ca-
nipulación, un desorden sobre las arquitecturas his- pacidad para expresarse y que los problemas de in-
tór icas hechas con ausencia absoluta de todo tervención en la arquitectura histórica no son pro-
criterio de arquitectura. En realidad los conservado- blemas abstractos ni problemas que puedan ser
res se presentan como especialistas, lo que repre- formulados de una vez por todas, sino que se plan-
senta un primer motivo de sospecha, y se destacan tean como problemas concretos sobre estructuras
del trabajo de la arquitectura sin más, y por otro la- concretas. Quizás por ello, dejar hablar al edificio es
do se plantean, se presentan como tales especialis- aún hoy la primera actitud responsable y lúcida ante
tas en nombre de una especie de especialización un problema de restauración.
que no tiene un cuerpo teórico mínimamente sóli-
do. Puede hacerse la prueba de coger cualquier li-
bro de los que hablan de restauración y darse cuen-
ta de su absoluta inconciencia; de que son pobres
manuales de arquitectura para uso especializado de
los restauradores sin otro contenido especifico que
el de ser una versión simplificada de los problemas
genéricos de la arquitectura. Por otra par te, diga-
mos, tampoco la actitud de los conservadores intro-
duce criterios de inter vención que no sean los del
puro mantenimiento, que en realidad es la postura
menos arquitectónica que pueda llegar a imaginarse.

Me parece que el problema en el que nos encontra-


mos en la actualidad es el de repensar nuestra rela-
ción con los edificios históricos. Es preciso pasar de
una actitud en el fondo evasiva y cada vez más dis-
tante propia de la protección-conser vación, a una
actitud de inter vención proyectual. Me parece que
lo que debe hacerse es reconsiderar si no hay una